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martes, 5 de agosto de 2014
Naturaleza de las comunicaciones
Naturaleza de las comunicaciones
Comunicaciones groseras, frívolas, formales o instructivas.
133. Hemos dicho que todo efecto que revela en su causa un acto de libre voluntad, por insignificante que sea este acto, acusa por esto mismo una causa inteligente. De este modo, un simple movimiento de una mesa que responde a nuestro pensamiento, o presenta un carácter intencional, puede considerarse como una manifestación inteligente. Si el resultado se limitara a esto solo, tendría para nosotros un interés muy secundario; sin embargo, algo sería ya el habernos dado una prueba de que hay en estos fenómenos otra cosa más que una acción puramente material; pero la utilidad práctica que sacaríamos de eso sería para nosotros nula, o al menos muy restringida; otra cosa sucede cuando esta inteligencia adquiere un desarrollo que permite un cambio regular y seguido de pensamientos; entonces ya no son simples manifestaciones inteligentes, sino verdaderas comunicaciones. Los medios de que disponemos hoy día permiten el obtenerlas tan extensas, tan explícitas y tan rápidas como las que nos comunicamos con los hombres. Si nos penetramos bien, según la Escala Espírita (El Libro de los Espíritus, núm. 100), de la variedad infinita que existe entre los Espíritus, bajo el doble aspecto de la inteligencia y de la moralidad, se concebirá fácilmente la diferencia que debe haber en sus comunicaciones; en las que debe reflejarse la elevación o la bajeza de sus ideas, su saber y su ignorancia, sus vicios y sus virtudes; en una palabra no deben parecerse las unas a las otras, ni más ni menos que las de los hombres, desde el salvaje al europeo más ilustrado. Todos los matices que presentan pueden agruparse en cuatro categorías principales; según sus caracteres más marcados, son, pues, groseras, frívolas, formales e instructivas.134. Las comunicaciones groseras son aquellas que se traducen por expresiones que hieren la decencia. No pueden emanar sino de Espíritus de baja clase, manchados todavía con todas las impurezas de la materia, y no difieren en nada de las que podían dar los hombres viciosos y groseros. Repugnan a toda persona que tiene la menor delicadeza de sentimientos; porque son, según el carácter de los Espíritus: triviales, deshonestas, obscenas, insolentes, vanidosas, malévolas y aun impías.
135. Las comunicaciones frívolas emanan de los Espíritus ligeros, burlones y traviesos, más maliciosos que malvados, y no dan ninguna importancia a lo que dicen. Como no tienen nada de indecentes, gustan a ciertas personas que se divierten con ellas y encuentran placer en estos entretenimientos fútiles en que se habla mucho para no decir nada. Estos Espíritus dicen de vez en cuando agudezas espirituales y satíricas, y en medio de sus chistes vulgares dicen algunas veces duras verdades que tocan casi siempre en el blanco. Estos Espíritus ligeros pululan alrededor de nosotros y aprovechan todas las ocasiones para mezclarse en las comunicaciones; la verdad es el menor de sus cuidados; por eso tienen el pernicioso placer de mixtificar a aquellos que tienen la debilidad y algunas veces la presunción de creerlos bajo su palabra. Las personas que se complacen con esta clase de comunicaciones dan, naturalmente, acceso a los Espíritus ligeros y mentirosos; los Espíritus formales se alejan de ellos como sucede entre nosotros, que los hombres formales se alejan de las reuniones de los atolondrados.
136. Las comunicaciones formales son graves en cuanto al objeto y a la manera como se hacen. Toda comunicación que excluye la frivolidad y la grosería, y que tiene un fin útil, aunque fuese de interés privado, es por lo mismo formal; pero no por esto está siempre exenta de errores. Los Espíritus formales no todos tienen igual ilustración. Hay muchas cosas que ellos ignoran y sobre las cuales pueden engañarse de buena fe; por eso los Espíritus verdaderamente superiores nos aconsejan sin cesar, que sometamos todas las comunicaciones al examen de la razón y de la más severa lógica. El preciso, pues, distinguir las comunicaciones verdaderamente formales de las falsas formales, y esto no es siempre fácil, porque es a favor de la misma gravedad del lenguaje, ciertos Espíritus presuntuosos o falsos sabios procuran hacer prevalecer las ideas más falsas y los sistemas más absurdos; y para hacerse más verídicos y darse más importancia no tienen escrúpulo en adornarse con los nombres más respetables y más venerados. Ese es uno de los grandes escollos de la ciencia práctica; volveremos a tratar de ello más adelante, con toda la extensión que necesita un objeto tan importante, al mismo tiempo que daremos a conocer los medios de precaverse contra el peligro de las falsas comunicaciones.
137. Las comunicaciones instructivas son las comunicaciones formales que tienen por principal objeto alguna enseñanza dada por los Espíritus sobre las ciencias, la moral, la filosofía, etc. Son más o menos profundas, según el grado de elevación o de desmaterialización del Espíritu. Para sacar de estas comunicaciones un fruto real, es preciso que se regularicen y se continúen con perseverancia. Los Espíritus formales se interesan por aquellos que quieren instruirse y los secundan, mientras que dejan a los Espíritus ligeros el cuidado de divertir a los que sólo ven en estas manifestaciones una distracción pasajera. Por la regularidad y la frecuencia de estas comunicaciones es como se puede apreciar el valor moral e intelectual de los Espíritus con los cuales uno se comunica, y el grado de confianza que merecen. Si la experiencia es necesaria para juzgar a los hombres, mayor se necesita para juzgar a los Espíritus. Dando a estas comunicaciones la calificación de instructivas, nosotros las suponemos verdaderas, porque lo que no fuese verdadero no podría ser instructivo, aunque se dijera con el lenguaje más imponente. No podríamos, pues, colocar en esta categoría ciertas enseñanzas, que no tienen de formal sino la forma, a menudo pomposa y enfática, con ayuda de la cual los Espíritus más presuntuosos que sabios, que las dictan, pretenden hacer ilusión; pero estos Espíritus, no pudiendo suplir el fondo que no tienen, no podrían sostener mucho tiempo su papel; pronto descubren su flanco débil, por poco que continúen sus comunicaciones o se sepa acosarlos hasta sus últimos atrincheramientos.
138. Los medios de comunicación son muy variados. Los Espíritus obran sobre nuestros órganos y sobre todos nuestros sentidos; pueden manifestarse a la vista en las apariciones, al tacto por impresiones tangibles, ocultas o visibles, al oído por ruidos, al olfato por olores sin causa conocida. Este último modo de manifestarse, aunque muy real, es sin contradicción el más incierto por las numerosas causas que pueden inducir en error, por lo que no nos ocuparemos de ello. Lo que debemos examinar con cuidado son los diversos medios de obtener comunicaciones, es decir, un cambio regular y continuado de pensamientos. Estos medios son: los golpes, la palabra y la escritura. Los desarrollaremos en capítulos especiales.
Allan Kardec
Extraído del libro "El libro de los médiums"
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Mensaje para este día
...La tristeza es mensajera del sufrimiento.
No te aferres a ella, ni permitas que te contaminen sus miasmas.
Es cierto que no todos los días son claros o abundantes en alegría. Hay ocasiones en que el sufrimiento pareciera dominar el paisaje de tu actividad.
Mientras tanto, luego de analizar las dificultades y experimentar los dolores, haz brillar el sol en tu interior para ahuyentar la tristeza de tu mente, a fin de que superes con más facilidad los acontecimientos que te ponen a prueba.
El cultivo de la tristeza da acceso a diversas enfermedades de la mente, de la emoción y del cuerpo.
Joanna de Ângelis / Divaldo P. Franco - Libro Vida feliz – Editora LEAL
Creación: Fátima Oliveira
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COMUNICADO MEDIÚMNICO
Lo cierto es que te llenaste de amargura, al recordar tus amores que seguían las alamedas de la desencarnación, en el momento del impacto emocional que te marco el ser… Nada más comprensible y natural, cuando no te encuentras familiarizado con la certeza de que muerte es vida que se expresa en un nueva dimensión, recibiendo en su capacidad los que concluirán su practica en los campos del mundo material.
Salvo los casos en que la criatura, atormentada por múltiples e infortunados motivos, es llevada a la provocación de la muerte del propio cuerpo, los que se sumergen en las aguas del rio de la muerte, lo lograran en razón de las leyes del merito que las benefició con la necesaria y merecida liberación de las coyunturas carnales. Así, será siempre de buena sugerencia que no te irrites en la angustiosa ansiedad por partir también. No te rebeles contra las Divinas Leyes que te mantienen aun en el suelo de la Tierra.
Cuando pienses en los entes amados, traspasados, ámalos con tu oración y preséntalos con las más vividas, tiernas y nobles memorias, con las cuales conseguirás llevarles ramilletes de tu ternura con el perfume de tu nostalgia iluminada por la fe en los designios del Creador. Es válido que, ahora, cuando el tiempo avanza, mostrándote los diversos sectores de servicios que puedes ejecutar, en el bien, que los ejecutes, entonces, dedicando a ellos, tus fallecidos que viven, lo mejor de tus empeños fraternales.
Hazte amigo de alguien, sin exigir nada a cambio; se responsable por el pan diario de un niño, con alegría; atiende a un enfermo con sencilla fruta o con la refrescante presencia de la oración, sin temores innecesarios; visita un hospital cualquiera, en un día u hora en que puedas, haciendo la alegría de los que están sin nadie, en sufrimiento, día a día; lleva una sonrisa fraterna y sincera a un presidiario, para que sienta el perdón de Dios por medio de tu acción; compra un medicamento para alguien que no lo pueda adquirir, aunque de él carezca, cubre un cuerpo tiritante de frio con la ropa o la protección sin utilidad en tus cajones.
Haz estas cosas en alabanza a ellos, a tus fallecidos queridos. Aprovisionando tantas bendiciones en tu corazón, en nombre de tus amores, con toda certeza te prepararas muy bien para que los embates del mundo no te entristezcan, no te destruyan en la amargura, tampoco te dejen descorazonado delante de las más diversas o conflictivas situaciones. Así, entonces, veras el tiempo pasar sin apartarte del trabajo del bien, viviendo en abundancia, valiéndote de las oportunidades valiosas de la existencia corporal, hasta que adquieras, igualmente, a lo largo de los días, el merito para volver al clima de tus vinculados amados, con paz y alegría, por el deber cumplido, en las regiones del Mas Allá.
Camilo
Médium Raúl Teixeira 07.07.1988, en la sociedad Espirita Fraternidad- Niterói -RJ
Publicada en la periódico Mundo Espírita de noviembre de 1988.
Traducido por Jacob
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LA VIOLENCIA
La violencia en los tiempos actuales está a la orden del día, raro es el hombre que cuando es contrariado, no responde a través de la violencia.
Violencia es todo aquello que hiere el equilibrio, es todo aquello que atenta contra las Leyes Divinas; es desamor.
Los tóxicos, vicios, disturbios de toda orden, son violencias practicadas contra la salud del cuerpo y del espíritu.
Hay varios tipos de violencia.
La más brutal es la llamada violencia física. Es la más animalesca de todas, reveladora de los bajos patrones vibratorios de quien la practica.
En ella están encuadrados los casos de asesinato, apaleamiento, tortura, estupro, secuestro, lesiones corporales, etc.
La tan hablada polución es también una violencia, es un atentado contra las condiciones de vida, de salud y casi siempre resultado de la ganancia de las criaturas que desconocen las responsabilidades a que serán llamadas en el futuro. Algunos, por materialismo, ni siquiera creen que exista un futuro más allá del mañana.
Las personas son agredidas por el tono abusivo, como el resultado del deseo desequilibrado de hacer propaganda de alguna cosa, sea por interés político e incluso religioso, o sea por la simple falta de educación, de comprensión de lo que es la convivencia social o por pura estupidez.
Las criaturas son agredidas por la polución, sea de chimeneas, donde la ganancia monetaria impide la colocación de filtros propios y existentes en el mercado, sea por los tubos de escape de los vehículos fabricados sin los cuidados necesarios (siempre el lucro en primer lugar), sea por la falta de regularización del motor que el propietario tampoco manda regular para no gastar dinero.
También son os agredidos por asaltos, robos, abusos de autoridad, etc.
Es agresión por todos los lados y de todas las formas; una verdadera locura.
Constantemente preguntan cuál es la razón de que hoy existan más viciosos que antiguamente, si es consecuencia de una regresión moral de la humanidad.
En primer lugar es necesario esclarecer que nadie va hacia atrás en la evolución. El vicioso de hoy, era vicioso en encarnaciones anteriores. Siempre existieron medios de intoxicación viciosos, el alcohol, por ejemplo, es conocido desde la más remota antigüedad. Hojas, simientes y otros medios que tal vez se hayan perdido en el tiempo, siempre sirvieron para buscar el entorpecimiento que es un medio de fuga de la realidad.
Quien fuma marihuana hoy, tal vez fumase opio en China en el pasado. Así sucesivamente.
La tendencia hacia el vicio surge en las primeras reencarnaciones y no ahora, después de haber alcanzado un estado más avanzado.
Lo mismo ocurre con las taras, la falta de honestidad, la maldad, la maledicencia, etc.
Nadie perfectamente equilibrado queda deteriorado instantáneamente, ninguna persona absolutamente honesta se transforma en ladrón, ninguna buena persona se convierte en malvada, así como ninguna que realmente posee fe puede perderla.
Nadie, repito, nadie puede retroceder en la evolución. El ciudadano del ejemplo pasó la vida sin la oportunidad de demostrar su deficiencia moral, y en la primera oportunidad surgida falló, u, otra hipótesis bien probable, pasó la vida luchando contra sus tendencias, procurando librarse de su deficiencia pero, por culpa de su flaqueza, no resistió más y acabo fracasando.
La principal razón de esta situación es el hecho de que nuestro planeta se encuentra en fase de transición, de mundo de pruebas y expiaciones, se encamina a la categoría de mundo de regeneración, donde esos problemas serán muy disminuidos y encaminados a la extinción por la predominancia del bien.
Para los espíritus que constituyen la población del planeta, esta modificación de categoría, importan en la necesidad de mejorar sus patrones vibratorios para los nuevos límites o no podrán continuar reencarnando en la Tierra, siendo encaminados para mundos inferiores.
Este cambio exige dos providencias de la espiritualidad mayor. La primera es asignar la reencarnación de espíritus encargados de mejorar el conocimiento humano, preparando las condiciones de vida mejores del futuro. Esta mejoría también alcanza el lado moral y religioso. Por otro lado, por Misericordia Divina, es dada una oportunidad más a aquellos que se encuentran en la lista de ser expulsados. Es dada la oportunidad de recuperación que, infelizmente, la gran mayoría no aprovecha y vuelve a practicar el crimen, el vicio, la inmoralidad.
Es justamente esa aglomeración de espíritus desequilibrados en el campo material que nos da la impresión de que la maldad aumentó en el planeta. Es tan solo el hecho de que ahora hacen maldades en el campo físico en la presencia de todos, antes hacían el mal en el campo espiritual, obsesando, provocando el mal, provocando el desequilibrio incluso más intensamente de lo que pueden hacerlo ahora, solo que no eran vistos tan fácilmente.
Pero hay otro tipo de violencia para la cual no siempre hay dirigidas las miradas.
La llamada violencia verbal, en la cual están incluidas la calumnia, la difamación y la injuria, esto todos lo saben. Pero no queda solo en esto.
La palabrota, que viene siendo usada desenfrenadamente, apareciendo incluso en las letras de canciones populares, en las entrevistas de televisión, en las radios, en los periódicos, en fin, por todos sitios, es también una violencia.
La palabra mal usada perjudica el ambiente, atrayendo espíritus impuros y maliciosos.
La pornografía contamina tanto o más que el alcohol, es una violencia contra los principios de la moral evangélica, contra la educación. Es una falta de respeto.
Pero, además de esos tipos de violencia que podemos clasificar como físicas y verbales, hay otro tipo, poco hablado y sin embargo muy practicado. Se trata de lo que podemos llamar como violencia mental, causa primera de todas las otras.
Cuando pensamos emitimos ondas, emanaciones mentales, que van a impregnar nos solo nuestro periespiritu, sino también el ambiente y a las otras personas.
En “Evolución en dos Mundos”, escrito por el espíritu André Luiz, aprendemos que somos Co- Creadores.
Nosotros creamos a través de nuestra fuerza mental.
Enseña André Luiz, que la inteligencia humana utiliza el fluido cósmico para la Co-Creación, que él llama de Co-Creación en plano menor.
Dice que el pensamiento puede crear ambientes y ejemplifica con el Umbral al que llama: “lugares tenebrosos para la purgación infernal, generados por las mentes desequilibradas o criminales en los círculos inferiores y abismales”.
Son los pensamientos de desamor quienes crean esos ambientes.
Necesitamos aprender a crear lugares calmados, tranquilos y felices, mentalizando pensamientos armónicos, equilibrados.
Caso contrario, no habrá como huir, seremos co-responsables del desequilibrio resultante.
Casi todas las criaturas creen que basta controlar las acciones y las palabras, dando baza, a través del pensamiento a todas sus tendencias negativas.
Verdaderamente, a todos nos gustaría tener más elevación de la que poseemos, es el viejo complejo de culpa afligiendo nuestra conciencia.
Entonces, procuramos esconder de los que nos rodean nuestras deficiencias y pensamos: no voy hacer esto porque alguien puede verme y va a quedar feo (pero nuestro parecer no era este, sino que era bonito), no voy a decir eso porque alguien pude oírme y quedaría feo, van a descubrir que yo no soy un espíritu adelantado, tal como intento parecer.
De esta forma controlamos nuestras acciones y nuestras palabras, para que no descubran que somos espíritus todavía en un estado precario de evolución.
Pero, ¿y el pensamiento? Ahora, el pensamiento, si yo no lo cuento nadie lo va a saber. Y ahí es que está el mayor engaño. A través del pensamiento, algunos hacen miserias, ofenden, violentan y cometen los actos más horribles creyendo que nunca nadie lo va a saber.
Jesús ya nos había alertado para el hecho de: “nada hay encubierto que no haya de revelarse, ni oculto que no se haya de saber”, Mateo 10:26. La explicación a esas palabras está en el poder mental de Co-Crear.
Nuestros pensamientos se transforman en imágenes, ambientes, lugares, etc. Son perfectamente visibles a los espíritus.
Aquel que lee en el periódico que un marginado fue muerto y piensa, con alivio, uno menos... está apoyando la violencia y contribuyendo para que ella prosiga e incluso aumente en el planeta.
Es también un gran acto de desamor.
Verdaderamente, no hay mucha diferencia entre quien hace, quien manda y quien se alegra con el hecho.
Son raras las personas que nunca vibraron a favor de la violencia. Estamos entrenados intensamente para ello desde pequeños. La vibración del niño que ve al bueno golpeando o incluso matando al bandido es un excelente entrenamiento para vibrar violencia.
¿Quién no vio nunca, sea en el cinema o en la televisión, al espectador participar de la matanza de la cuadrilla o vibrar con los puñetazos que revientan la cara del bandido? Es el entrenamiento para la práctica de la venganza, ¿Quién sabe si no es el estímulo para que, en un futuro, aquel niño que grita de entusiasmo y aplaude la escena participe de un grupo de exterminio?
De esta forma se crea en nuestro mundo el ambiente propicio para la proliferación de todos los actos insanos.
Por ello, empezamos afirmando que la violencia es el resultado del campo vibratorio del planeta.
Este, a su vez, es el resultado del pensamiento de la humanidad.
Para cambiar es necesario el esfuerzo de cada uno de nosotros. Controlar nuestros pensamientos, evitar desequilibrios, producir amor.
Es difícil para espíritus de nuestro nivel evolutivo, pero el estudio del Evangelio y la práctica de la oración ayudan mucho a conseguirlo.
Que cada uno haga su parte, sin esperar nada de los demás, ni usar a los otros como disculpa, sin quejarse.
El Espiritismo enseña que nada ocurre sin una razón. Hay una Justicia Divina.
Hace falta oración por parte de la humanidad.
Hablamos de la oración verdadera, hecha con amor en el corazón y no de la simple recitación de palabras decoradas, sin ningún sentimiento y, a veces, incluso sin vincularse en lo que se está diciendo, sin concentración, con el pensamiento lejos o los ojos abiertos prestando atención en otras cosas.
Sólo la oración con intenso amor, vibrando armoniosamente es capaz de combatir la violencia mental, fuerza creadora de todas las otras formas de violencia, de todo desequilibrio existente en el planeta.
( Aportación de Juan Carlos Mariani )
Extraído del Libro “Ya estaba Escrito” Helio Rocha da Silveira Pinto
lunes, 4 de agosto de 2014
Mediumnidad y sintonía
CAMINANDO HACIA NUESTRA META
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NO SOMOS SERES HUMANOS, VIVIENDO UNA
EXPERIENCIA ESPIRITUAL
SOMOS SERES ESPIRITUALES, VIVIENDO UNA
EXPERIENCIA HUMANA
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¿ Qué es el cuerpo ?
Queridos amigos, hola buenos días, hoy comenzamos una nueva semana, el lunes es el día que nos permite hacerlo, como primer día de la semana, suele ser perezoso, poco animado, porque es la vuelta al trabajo y en el caso de los niños la vuelta al cole.
No hay reglas sin excepción, cada uno porta en sí, el estado de ánimo para las cosas, pero lo que sí es cierto es que debemos procurar dominarnos, doblegar nuestro espíritu para podamos controlar circunstancias, dirijamos nuestras emociones, alineándolas en el camino del equilibrio y del discernimiento, de manera que nuestras acciones no resbalen y se produzcan precipitadamente.
Bien sabemos que nuestra naturaleza es animal, que nuestros instintos son inferiores y agresivos y que la educación solamente parte de uno mismo, pues los valores del alma, después que Dios nos lo dio, son conquistas de nuestro propio esfuerzo de cada día. Dios y Cristo nunca nos abandonan, pero Ellos no pueden y no deben hacer lo que a nosotros nos corresponde realizar.
El pensamiento es el agente catalizador de los acontecimientos que involucran al ser humano. Si por acaso, las acciones no encuentran el agente mental desencadenante en la actualidad, es porque permanece en el ayer sombrío del viajero espiritual.
Al ser así, es indispensable que renovemos los pensamientos constantemente, para mejor, creando hábitos saludables y dinamizando las actividades enriquecedoras de bendiciones, a fin de que el estado de bienestar permanezca como divisor de los diferentes estados de la actividad humana.
El ser humano es el resultado de todo aquello que elabora, cultiva y realiza, su pensamiento positivo una operación profunda de transformación interior, que ocurre solamente cuando los factores propiciadores del mandato dañino se modifican para mejor, dando lugar al equilibrio de sus variadas funciones en el campo de la energía.
Los hombres hablamos mucho de Dios. Nos habituamos a repetir su nombre en vano, sin todavía, creer verdaderamente en El. Todavía al hombre le perturba el fin de los tiempos y lo conmueve, porque nos quedan que pasar pruebas que deberán alcanzar las fibras de nuestro equilibrio. “Los justos vivirán por la fe” las palabras del libro santo así se expresan. Justos son todos aquellos que incrementan todos los días los trabajos de disciplina intima, que estimulan la caridad y que practican el Amor, procurando universalizar sus sentimientos. En ese clima, la criatura saldrá de la opresión de los acontecimientos y, aun incluso en la Tierra, respirara el ambiente del Cielo.
Quien lea y entienda el Evangelio en Espíritu y Verdad, encontrará en él a Dios y al cielo, los Ángeles y el propio paraíso, todo esperándonos, aguardando que hagamos nuestra parte, para recibir el premio de la felicidad. No hay nada de despreciable en el amor de Dios, que espera de nosotros la comprensión y también nos da medios para comprender.
La vida es un misterio, que solamente nos es revelado, por los procesos del Amor; cuanto más ama la gente, en el quilate del Amor que nada pide, más sabemos de las cosas escondidas de los que desconocen esa virtud por excelencia.
Procuremos la energía Divina para dirigirnos en la vida, solo las manos de Jesús, solamente El sabe transformar la luz de Dios, para restablecer la armonía orgánica de los hombres.
El Evangelio es, por excelencia, un código divino. Si respetamos sus preceptos, estaremos en sintonía con la fuerza universal el Amor y seremos atendidos por esas leyes que regulan la propia vida que instruye en la Tierra.
El hombre ha de procurar espiritualizarse, transformando sus armas en arados útiles para el bien y la paz, solo así, el bienestar se generalizaría a su alrededor. Que todos iniciemos la semana animados, bendecidos por Cristo con Su Luz y Su Amor, y caminemos en pos del Bien que nos permitirá llegar a la Cima que es Dios.
Un abrazo fraternal del Merchita
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NO SOMOS SERES HUMANOS, VIVIENDO UNA
EXPERIENCIA ESPIRITUAL
SOMOS SERES ESPIRITUALES, VIVIENDO UNA
EXPERIENCIA HUMANA
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MEDIUMNIDAD Y SINTONIA
Mercedes Cruz Reyes
Todos los que trabajan y palpitan en el campo de las enseñanzas de Jesús, desean parecerse a El. Sin embargo, el mundo entero reverencia al Enviado de Dios, cuya figura renace, día a día, de las cenizas del tiempo, indicando la bondad y la concordia, la tolerancia y la abnegación por mapas de la felicidad real, en el centro de cooperadores que se multiplican, en todas las naciones, con el paso de los siglos.
Hasta hoy, los fenómenos mediúmnicos que se desdoblaron al margen del apostolado de Cristo se definen como un conjunto de tesis discutibles, pero las enseñanzas y actitudes del Maestro constituyen el macizo de luz inatacable del Evangelio, amparando a los hombres y orientándoles el camino.
Mediúmnidad sin ejercicio en el bien es semejante al título profesional sin la función que le corresponde. Mediúmnidad no es pretexto para situarse la criatura en el fenómeno exterior o en el éxtasis inútil, a la manera del niño aturdido con el deslumbramiento de la fiesta vulgar.
Es, por encima de todo, camino de arduo trabajo en que el espíritu, llamado a servirla, necesita consagrar lo mejor de sus propias fuerzas para colaborar en el desarrollo del bien.
El médium, por ello, será vigilante cultor del progreso, asistiéndole la obligación de perfeccionarse incesantemente para reflejar con más seguridad la palabra o el consejo, el pensamiento o la sugerencia de la Vida Mayor.
No nos detengamos en la imposibilidad de ofrecer prodigios de grandeza de un instante al otro, pero no busquemos interrumpir el contrato de redención y de amor al que nos empeñamos.
*
Tenemos que entender que somos invitados por el Cristo de Dios, a través de Allan Kardec, para comprender auxiliando y renovar amando e iluminando, instruyendo y bendiciendo en la edificación del Mundo Nuevo.
Es por eso que no siempre conseguiremos materializar amigos de la Vida Mayor para satisfacer la sed de verdad que tortura a muchos de nuestros compañeros en la Tierra, pero siempre podremos substanciar esa o aquella providencia susceptible de prodigarles tranquilidad y consolación.
No siempre sonorizaremos la voz de desencarnados queridos para reconforto de los que lloran de añoranza en el mundo; sin embargo, siempre podemos articular la frase calmante que les transmita ánimo y esperanza.
No siempre obtendremos el mensaje de determinados amigos que residen en el Más Allá, para la edificación inmediata de los que sufren en el Plano Físico; sin embargo, siempre podremos improvisar algún recurso con el que les restaures la energía y el buen ánimo.
No siempre lograremos la cura de ciertas enfermedades en el cuerpo de hermanos enfermos; sin embargo, siempre podremos mitigarles el corazón y aclararles el alma, con el apoyo fraterno, habilitándoles la mente para la cura espiritual.
No siempre evidenciaremos como un fenómeno, pero siempre podemos, en cualquier tiempo, ser el auxilio de quien necesite de amparo.
Médium quiere decir intérprete, medianero.
Y dar utilidad a la propia vida, transformándonos en socorro y bendición para los demás, es ser médium del Eterno Bien, bajo la inspiración del Espíritu de Jesucristo, privilegio que cada uno de nosotros puede disfrutar.
El médium puede traducir el mensaje del Señor, donde quiera que se encuentre, aprendiendo, amando, construyendo y sirviendo siempre, porque por encima de los médiums de esa o de aquella entidad espiritual, de ese o de aquel fenómeno que muchas veces espantan o conmueven, sin educar y sin edificar, permanecen la conciencia y el corazón consagrados al Supremo Bien, a través de los cuales el Señor se manifiesta, extendiendo para todos nosotros la bendición de la vida mejor.
El médium, para servir a Jesús de modo positivo y eficiente, en el campo de la Humanidad, necesita encariñarse a la instrucción, al conocimiento, a la preparación y a la propia mejoría, a fin de que sea filtro de luz y paz, elevación y engrandecimiento para la vida y para el camino de las criaturas.
Buscando nuestra posición de servidores fieles de la regeneración del mundo, empezando por nosotros mismos, por la renovación de los nuestros hábitos e impulsos, olvidemos la sombra y busquemos la luz, cada día, conscientes de que cualquier pausa más larga en la apreciación de los cuadros menos dignos que todavía nos cercan será nuestra probable inducción al estacionamiento indeterminado en la cárcel del desequilibrio y del sufrimiento.
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Y en razón de que cada criatura transporta consigo la experiencia que le perfecciona, la Sabiduría Divina concede a cada espíritu encarnado determinada tarea, que, en esencia, vale por en-sayo precioso, al frente del servicio que le competirá en el mañana eterno.
No basta erguir brazos ágiles, lanzar fraseología preciosa o provocar excesivo movimiento alrededor de tus días, porque hay muchas manos que operan en la extensión de la sombra, mucho verbo fastuoso en la explotación menos digna y mucho ruido vano, provocando, donde existe, tan solamente amargura y cansancio.
Ama el servicio que el Señor te confió, por más humilde que sea, y ofrécele tus mejores fuerzas, porque de lo que hoy haces bien en provecho de todos, retirarás mañana el justo alimento para la obra que te erguirá del insignificante esfuerzo terrestre hacia el trabajo espiritual.
Si Jesús no paró en contemplación inoperante, transitando en el servicio al prójimo, del Pesebre hasta la Cruz, que nadie espere la visita de los Mensajeros Divinos, paralizando las manos en la esperanza sin trabajo y en la fe sin obras.
*
El perfeccionamiento de la mediúmnidad y la espiritualización renovadora son problemas de buena voluntad en la decisión de trabajar y en la cooperación, porque solamente buscando traer el Cielo al mundo, por nuestra aplicación al bien, es como descubriremos el camino verdadero que nos conducirá efectivamente hacia los Cielos.
Medita en los que recorren vagando sin hogar y honra tu reducto doméstico, cultivando dentro de él la bondad y la tolerancia, la comprensión y la gentileza en las directrices de cada día.
Piensa en los corazones cristalizados en la indiferencia, que viajan en el mundo a semejanza de huérfanos voluntarios y exalta la propia fe, traduciéndola en obras de humildad y amor, generosidad y perdón, para que la luz divina se alce como brújula en el camino.
Valora el trabajo que desarrollas, los amigos, los familiares, los recursos, los instantes de que dispones y te sentirás ahora rico de posibilidades para ampliar el tesoro de bendiciones con que serás dotado ahora, hoy y después.
Acordémonos de que la Tierra es sencillamente un escalón en nuestra escalada hacia las cimas resplandecientes de la vida y, despiertos a las oportunidades del servicio, avancemos hacia delante, aprendiendo y amando, auxiliando a los otros y renunciando a nosotros mismos, en la certidumbre de que, así, caminaremos del infortunio de ayer hacia la felicidad de mañana.
¡Si pretendes un título en la mediúmnidad que manifiesta en el mundo las revelaciones del Señor, no te fijes tan sólo en la técnica fenoménica; regocíjate con las oportunidades de servir, expresando buena voluntad en el socorro a todos los necesitados de la senda humana; y, renovando los sufridores y los ignorantes, los perturbados y los tristes, bajo el estandarte vivo de tu corazón abierto a la Humanidad, abrázalos como tu propia familia!
Después de eso, conserva la certeza de que vas hacia el frente y hacia lo alto, porque Jesús, el Divino Maestro, vendrá a tu encuentro, inundándote la jornada de esperanza, alegría y luz.
Amigos si te sientes impresionado y tocó este mensaje tu corazón, divúlgalo, pensando que solo el conocimiento de las cosas, nos liberará de la ignorancia, y extendiendo el mensaje llegará a más corazones despertando sus inquietudes que siempre son los principios del despertar.
Realizado por M.C.R
Extraído del libro Mediúmnidad y sintonía de Francisco Cándido Xavier
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En muchos casos los mentores que nos asisten mantienen la identidad que tuvieron en la tierra; otros, al volver al Hogar cobran su nombre espiritual, muchos, prefieren mantener un total anonimato sobre su identidad terrena; como este mentor oriental que fecundo al médium para dar respuesta a la pregunta que se le hizo.
¿Qué es el cuerpo...?
Nada más que un compuesto químico de átomos en movimiento que atraviesa la vida corporal. Su misión es pobre y desempeña un papel muy limitado, necesario para la experiencia corporal
Vuestros cuerpos, esa pobre envoltura temporal y carnal es como un muñeco blando, está condicionado al uso que nosotros queramos hacer de él en la tierra en relación a su misión. Los comportamientos ajenos suelen ser estímulos para vuestro cuerpo. Todos los cuerpos se creen libres y dueños de sus pensamientos. ¡Qué lamentable error...! El velo de la ilusión que cubre a la primaria humanidad se quebrará cuando las antenas del alma se dirijan hacia arriba, hacia los niveles superiores en donde se conectan los caminos de la vida, hacia las leyes superiores en el Divino Saber.
-Espíritu anónimo.
¿Qué es el cuerpo...?
Nada más que un compuesto químico de átomos en movimiento que atraviesa la vida corporal. Su misión es pobre y desempeña un papel muy limitado, necesario para la experiencia corporal
Vuestros cuerpos, esa pobre envoltura temporal y carnal es como un muñeco blando, está condicionado al uso que nosotros queramos hacer de él en la tierra en relación a su misión. Los comportamientos ajenos suelen ser estímulos para vuestro cuerpo. Todos los cuerpos se creen libres y dueños de sus pensamientos. ¡Qué lamentable error...! El velo de la ilusión que cubre a la primaria humanidad se quebrará cuando las antenas del alma se dirijan hacia arriba, hacia los niveles superiores en donde se conectan los caminos de la vida, hacia las leyes superiores en el Divino Saber.
-Espíritu anónimo.
viernes, 1 de agosto de 2014
El Periespíritu; formación, propiedades y funciones
El Periespíritu; formación, propiedades y funciones
El periespíritu o cuerpo fluídico de los Espíritus, es una condensación del fluido cósmico en torno del alma; el cuerpo carnal es resultado de una mayor condensación del mismo elemento, que lo transforma en materia tangible. Aunque tengan un origen común, el mismo elemento primitivo, las transformaciones moleculares son diferentes en esos dos cuerpos, resultando de eso que el periespíritu imponderable está dotado de cualidades etéreas. Ambos son materia sólo que en diferentes estados.
El Espíritu forma su envoltorio periespiritual con los fluidos ambientales en que vive. Como la naturaleza de los mundos varía, con su grado de evolución, será mayor o menor, la materialidad de los cuerpos físicos de sus habitantes, y los periespíritus guardan relación, en cuanto a su composición, con ese grado de materialidad.
Al admitir que un Espíritu emigre de La Tierra, queda allí su envoltorio fluídico y toma, en el mundo físico a donde se dirija, otro que sea apropiado al nuevo medio. La naturaleza del envoltorio fluídico, está siempre en relación con el grado de adelanto moral del Espíritu.
A la condición moral del Espíritu, corresponde, por así decirlo, una determinada densidad del periespíritu. A mayor elevación, menor densidad fluídica, a mayor inferioridad mayor densidad, es decir, un periespíritu más grosero, con mayor condensación fluídica. Los de mayor peso específico, retienen a los Espíritus en las regiones inferiores, imposibilitando su acceso a planos más elevados y, por eso mismo, la salida hacia mundos más elevados.
La acentuada densidad del periespíritu, de un gran número de Espíritus, los lleva a que lo confundan con el cuerpo físico.
Por eso se consideran todavía encarnados y viven en la Tierra, imaginándose y entregados a las ocupaciones que les eran habituales.
Los periespíritus de los Espíritus Superiores, de reducido peso específico, les confiere una liviandad que les permite vivir en los planos elevados, así como su desplazamiento a otros mundos. Claro está, que tales Espíritus pueden descender a los planos inferiores y normalmente, dada la sutileza de su envoltorio, no son percibidos por las entidades inferiores.
Cuando está encarnado, el Espíritu mantiene su envoltorio periespiritual y su cuerpo carnal, por consiguiente, constituye un segundo envoltorio, más grosero, apropiado al medio físico donde vive sus experiencias.
El periespíritu, en esa situación, sirve de intermediario entre el Espíritu y al cuerpo físico. Es el órgano de transmisión de todas las sensaciones; que partan del Espíritu o que vengan del exterior, a través del cuerpo físico.
Debido al tosco estado de la materia, los Espíritus no pueden actuar directamente sobre ella. Tienen que hacerlo a través de su periespíritu. “Es por medio del periespíritu que los Espíritus actúan sobre la materia inerte y producen los diversos fenómenos mediúmnicos”.
Los fluidos periespirituales se constituyen, por la acción de la voluntad de los Espíritus, en verdaderas palancas que les permiten producir golpes, ruidos, movimientos de objetos, etc.
En condiciones normales el periespíritu es invisible, pero en razón de las modificaciones que pueda experimentar, por acción de la voluntad del Espíritu, puede volverse visible. Esas modificaciones consisten en una especie de condensación, o en nuevas disposiciones de las moléculas que componen ese envoltorio fluídico.
La aparición de un Espíritu, resulta de su propósito de hacerse visible. Pero no basta con desear esa visibilidad para obtenerla: la modificación del periespíritu, requiere la existencia de ciertas circunstancias que no dependen del Espíritu; este necesita un permiso que no siempre le es concedido, para mostrarse a alguien.
En las apariciones, el periespíritu se presenta más o menos consistente. Pero en lo común tiene aspecto vaporoso y diáfano. Otras veces lo hace con las formas delineadas, con los trazos bien nítidos. En este último caso, puede hasta presentar la solidez de un cuerpo físico, siendo por eso mismo, tangible, lo que no le impide retornar instantáneamente al estado normal, de ser invisible y etéreo.
La materia no constituye un obstáculo para el periespíritu. Su condición etérea le confiere la propiedad de penetrabilidad. Atraviesa la materia densa como la luz a los cuerpos transparentes. Es por eso que las puertas y ventanas cerradas de una sala cualquiera, no impiden la penetración, a ese lugar de un Espíritu.
Como ya dijimos, de las capas de los fluidos espirituales que envuelven a la Tierra, sacan los Espíritus que allí viven, sus envoltorios periespirutales. Esos fluidos no son homogéneos: son una mezcla de moléculas de varias calidades. El Espíritu atrae las moléculas, que tengan afinidad con su modelo vibratorio.
Como consecuencia, la constitución íntima del periespíritu no es idéntica en todos los Espíritus encarnados o no encarnados que pueblan las diferentes esferas de la Tierra, cosa que no ocurre con el cuerpo carnal, que está formado por los mismos elementos, independientemente de la mayor o menor elevación de los Espíritus a los que revisten.
Otra consecuencia de la forma de composición del periespíritu, es que el envoltorio periespiritual de un Espíritu, se modifica con el progreso moral que éste realiza en cada encarnación, aunque encarne en el mismo medio; los Espíritus Superiores que encarnan excepcionalmente, en misión, en un mundo inferior, tiene un periespíritu menos grosero, que el de los nativos de ese mundo.
Trabajo encontrado en el boletín “Mensajero de Luz” Órgano de difusión de la Federación Espírita del Perú
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta
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EL ORIGEN DEL HOMBRE
CAMILO FLAMMARIÓN
El problema del origen del hombre es indudablemente el más interesante, el más importante de cuantos pueden cautivar nuestra atención. ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos? Son éstas cuestiones planteadas desde que en la superficie de la tierra hay hombres que piensan. No han faltado contestaciones, a decir verdad; pero en los tiempos antiguos sólo las daban las religiones, o sea las doctrinas no científicas, que ignoraban los términos mismos del problema y que eran absolutamente incapaces de dar una respuesta seria.
Así, por ejemplo, la Biblia proclama la serie de tonterías siguientes: Dios creó el hombre a su imagen y los creó macho y hembra. Génesis I, 27. Y los bendijo, diciéndoles: «Creced y multiplicaos.» Génesis I, 28. Dios dijo después: «No es conveniente que el hombre esté solo; hagámosle una ayuda semejante a él». Génesis II, 18. Entonces envió a Adán a un profundo sueño, después le extrajo una de sus costillas y puso carne en su lugar. Génesis II, 21. Y el Señor Dios formó la mujer, de la costilla que había sacado a Adán. Génesis II, 22. Adán y su mujer estaban entonces completamente desnudos. Génesis II, 25. Y así por el estilo.
He aquí un libro que se nos presenta como sublime, como infalible, como verbo de Dios y que contiene estas... tonterías (seamos prudentes) exorbitantes. En el primer capítulo Jehová crea al hombre macho y hembra, en el segundo, volviendo sobre el mismo punto habla de la soledad de Adán y de la creación de Eva, que la fabrica con una costilla extraída del hombre sin dolor (el hombre debería tener, pues, una costilla menos que la mujer); confirma que estos recién nacidos de veinte años se hallan desnudos (lo creemos sin esfuerzo); habla a una serpiente, que también tiene el don de la palabra; la obliga a andar arrastrándose por castigo (¿Cómo andaba antes?); condena a Eva a parir con dolor (¿Podría parir toda mujer sin él?); confirma por sí mismo que hay muchos dioses y teme que Adán no lo sea inmediatamente; se pasea por el Paraíso; se toma la molestia de coser vestidos de pieles para el uso de la primera mujer y de su esposo, etc.
Es preciso haber leído estas cosas por los propios ojos para tener la seguridad de que han sido escritas. Tomémoslas por lo que son, por dos alegorías orientales yuxtapuestas y guardémonos de ver en estos antiguos relatos ninguna revelación divina. Tratemos por el contrario, de plantear el problema científicamente.
El hombre creado por la voluntad directa de Dios, en virtud de un milagro, o el hombre descendiendo de los animales, que le han precedido en la evolución de la naturaleza. He aquí los términos del problema; las dos únicas hipótesis posibles; no hay tres. Estas son, en efecto, aun en la actualidad, dos hipótesis; ninguna está probada. ¿Cuál de las dos es la más probable? Esto es lo que vamos a examinar, que es todo cuanto podemos hacer. La primera implica el milagro del origen sobrenatural del hombre; no solamente del hombre, sino de todos los animales, de todas las plantas, de todos los minerales, Dios lo ha creado todo por su árbitra voluntad, cómo y cuándo ha querido, lo mismo la pulga que el elefante, el buitre que el caballo, la primera brizna de la hierba que la sensitiva, así el diamante como el guijarro. Todos los seres vivientes han nacido adultos a la voz de Dios, en condiciones a propósito para poderse nutrir inmediatamente y reproducirse.
El primer caballo se ha lanzado a través de los campos en busca de la primera yegua salida también de un oasis fecundo; la primera vaca nació en el seno mismo del un abundante pasto, preparado para recibirla; la primer curruca no salió del huevo para morirse de hambre y de frío al cabo de unas horas, sino para volar ya completamente cubierta de pluma; la primera pulga, parásita del hombre, y no de todo otro animal, ha sido creada sobre un cuerpo humano, preparado para nutrirla; el primer gusano serpenteante que ha aparecido sobre el queso de Rocafort, ha sido creado expresamente para este comestible apreciado de los finos gourmets; la primera ballena ha hendido las ondas en espera de la llegada de Jonás.
No existen milagros pequeños o milagros grandes y milagros fáciles y milagros difíciles. El verdadero Dios no puede fabricar medios milagros y cuartos de milagro, como los industriales de Lourdes, de la Saletta y de otros sitios gracias a medias y cuartos gracia, según la fortuna y el gusto de sus devotos. O la primera pareja humana ha sido creada en todas sus pieza en la edad adulta, en las mejores condiciones vitales, al abrigo de la acción del aire, del hielo, del trueno, de las inundaciones, de las bestias fieras y preservada milagrosamente durante algún tiempo del hambre, del calor del día, del frío de la noche y de todo cuanto podría atentar a la completa conservación de los dos cuerpos mallas llegados al mundo perfeccionados y totalmente sensibles, o el primer hombre nació niño del seno de una madre que tenía mucho de animal y que distaba mucho, por lo tanto, de haber llegado al grado de la actual mujer. O todas las especies animales han sido creadas separadamente, o han sido formadas naturalmente derivándose unas de otras por un lento progreso, por una lenta diferenciació n de los individuos y de las variedades.
No cabe, en este punto, confundir ni tergiversar. Se impone el radicalismo, lo mismo en un caso que en otro. ¿Cuál es el medió de conocer la verdad? 1º Tener el espíritu libre. 2º Observar lo que ocurre en la naturaleza. Examinemos, pues, al hombre, con la más completa independencia de espíritu y con la imparcialidad más absoluta. Empecemos por su vida embrionaria. Al principio de su formación, en el seno de su madre, aún una simple célula. El ovario humano es esencialmente parecido al de los otros mamíferos, en forma y en estructura, sino que lo es aún en diámetro. Este glóbulo mide aproximadamente 1’15 de milímetro y es visible sin auxilio del microscopio. De pronto se multiplica y se convierte en una frambuesa. Estas células son materiales de construcción que servirán para edificar el cuerpo del joven animal. Cada uno de nosotros hemos sido una de estas esferas simples, compuestas de pequeñas células transparentes.
En el primer estadio es absolutamente imposible distinguir el embrión del hombre del de otros mamíferos, de los pájaros y de los reptiles. El hombre pasa sucesivamente, en las primeras semanas de la vida embrionaria, por las principales especies animales que aun hoy existen.
Determinadas fases primordiales del desenvolvimiento humano, corresponden absolutamente a algunas formaciones, que persisten durante toda la vida a los peces inferiores. La organización pisciforme, de momento se convierte después en anfibio. Sólo mucho más tarde aparecen los caracteres particulares a los mamíferos. Existe perfecto paralelismo entre la evolución embrionaria del individuo y la evolución paleontológica del grupo entero al cual pertenece. Recorriendo así una serie de formas transitorias, cada animal; cada planta resume en cierto punto, en una sucesión rápida y en sus contornos generales, la larga y lenta serie evolutiva de las formas por las cuales han pasado sus antecesores, desde las más remotas edades.
El embrión de un niño en su cuarta semana, el de un perro y el de una tortuga de la misma edad o el de un pollo de cuatro días, se parecen hasta confundirse. Así la misma naturaleza contesta al problema con nuestra actual embriología. Hasta cuando nos hallamos completamente formados conservamos órganos rudimentarios o atrofiados que fisiológicamente son del todo inútiles y que no pueden ser más que legados de nuestros antecesores.
Los pelos que cubren nuestro cuerpo se hallan en este caso. Lo propio ocurre con los músculos de la oreja, que no pueden servirnos para moverla, mientras que los monos y algunos salvajes le imprimen movimiento aún. En el ángulo interno de nuestro ojo hay un repliegue semilunar que es el último vestigio del tercer párpado interno que existe entre los pájaros, los reptiles, los tiburones, etc. Durante los dos primeros meses de vida embrionaria conservamos aún la cola de los monos. Debajo de la piel y en distintas regiones del cuerpo conservamos músculos que no son inútiles pero que existen entre los mamíferos.
Un examen anatómico detallado del cuerpo humano pone de manifiesto la existencia de algunos otros órganos rudimentarios, que sólo la teoría de la descendencia puede explicar. Estos órganos son otras tantas pruebas que establecen la verdad acerca de la teoría de la transformació n natural. Si el hombre, o todo otro ser hubiesen sido construidos desde el principio con un objeto determinado; si hubiese sido llamado a la vida por un acto creador, entonces no tendrían ninguna razón de ser estos órganos rudimentarios. Por el contrario, la teoría de la descendencia explica su presencia con toda claridad.
Ella nos demuestra que los órganos rudimentarios son partes del cuerpo que en el transcurso de los siglos han quedado gradualmente fuera de servicio. Estos órganos cumplían funciones determinadas en nuestros antecesores animales, pero entre nosotros han perdido todo valor fisiológico. Nuevas adaptaciones les han hecho inútiles, pero no han podido menos que ser transmitidos de generación en generación, habiendo retrogradado, lentamente.
No sólo los órganos rudimentarios, sino todos los demás órganos de nuestro cuerpo nos han sido legados por los mamíferos, y en último término, por nuestros antecesores simios.
La anatomía comparada confirma las anteriores manifestaciones. El cuerpo del hombre está formado exactamente lo mismo que el de los animales que le han precedido. Haeckel ha publicado, en su obra sobre La creación natural, una lámina muy instructiva representando los monos, o mejor, las extremidades interiores de nueve mamíferos distintos; el hombre, el gorila, el orangután, el perro, la foca, el tiburón, etc. En estas nueve extremidades se encuentran siempre, cualquiera que sea la diversidad de las formas exteriores, los mismos huesos iguales en número, en igual posición y agrupados en el propio orden. Parecerá natural que la mano del hombre difiera poco de la del gorila y del orangután; pero que la pata del perro, la aleta pectoral de la foca y del tiburón estén esencialmente construidas en igual sentido, parecerá más sorprendente. Sin embargo, es así. El volumen y la forma de los huesos han sufrido notables modificaciones pero su número, su disposición y su manera de articular no han variado. ¿A qué causa natural podría atribuirse esta sorprendente analogía en medio de la diversidad de las formas exteriores, sino a un parentesco universal?
La geología y la paleontología confirman todas estas conclusiones. Existe progresión continua desde los organismos más simples a los más compuestos. La animalidad se eleva como un solo árbol cuyas ramas nacen unas de otras. Entre los diversos tipos de animales fósiles se observa una gradación sucesiva, como si alguna fuerza de organización se hubiese ingeniado en añadir, modificar y complicar incesantemente para llevar el número y la variedad de las especies hasta lo infinito. Sin embargo, los rasgos de la modificación subsisten; ¿no hereda el niño la facultad esencial del mono?
Cualquiera que sea el secreto del origen de los seres, lo cierto es que las cosas se presentancomo si derivasen unos de otros. Existen lagunas entre ellos, en efecto, pero el número de éstas disminuye de día en día ya por los descubrimientos imprevistos que se realizan en el seno de la tierra, en los abismos del Océano o en los lugares hasta ahora inexplorados de la tierra.
Se ha repetido hasta la saciedad que «la naturaleza no da saltos». «La especie, escribía Lamarck, en 1809, varia hasta el infinito, y, considerada con la relación al tiempo, no existe. Las especies pasan de una a otra por infinidad de transiciones, lo mismo en el reino animal que en el vegetal. Nacen por vía de transformació n o de divergencia. Remontando al origen de los seres, se llega así hasta un pequeño número de gérmenes primordiales, o nómadas aparecidos por generación espontánea. »El hombre no constituye ninguna excepción; es el resultado de la transformació n lenta de determinados monos. La escala en la cual se comparaban anteriormente los reinos orgánicos, no existe más que para las ramas principales. Las especies, por el contrario, son como las extremidades aisladas de las ramas, formando cada una un conjunto.»
Esta grandiosa hipótesis es hija del cerebro de Lamarck en una época en que faltaban la mayor parte de los conocimientos en historia natural, en paleontología y en embriología, que después han vertido raudales de tan viva luz. Nada más se ha añadido a este principio; se han discutido los medios de transformación, se han aportado hechos y observaciones, se han propuesto listas genealógicas, pero el fondo persiste intacto.
Los medios de Lamarck se resumen en una frase: la adaptación de los órganos a las condiciones de existencia. Sabido es que los que se dedican a la cría de animales y los horticultores obtienen casi a voluntad las formas nuevas deseadas, escogiendo, primero en una misma especie y después entre los descendientes de un primer cruce, y así sucesivamente, los individuos que poseen el mayor grado de desviación deseada; así se desarrolla una especie nueva, negando a fijarla de modo definitivo a fuerza de perseverancia.
Las divergencias del tipo primitivo que se obtienen son inesperadas; reproducen el color, la forma de la cabeza, las proporciones del esqueleto, la configuración de los músculos y hasta las costumbres del animal. Determinados cultivadores se comprometen en tres años a producir tal o cual pluma de un pájaro y en seis años tal o cual forma de pico o de cabeza. Esta es la «selección artificial», puesto que se opera por la mano inteligente del hombre sobre animales en estado doméstico. En la naturaleza, dos individuos de una misma familia, no se parecen por completo; difieren por caracteres sin importancia o por circunstancias que les dan una ventaja en la lucha sobre aquellos cuyas necesidades son las mismas o con las condiciones del medio y de subsistencia de todo género. El animal que tiene un color protector, es decir parecido al de la tierra en que vive, escapará con mayor facilidad de los dientes de sus enemigos. El animal de pelo más espeso será más favorecido en los polos; el de piel lisa lo será en el ecuador, etcétera. De consiguiente, toda ventaja adquirida desde el nacimiento, y por consiguiente más fácilmente transmisible, pone al individuo en mejores condiciones de resistencia a las causas de destrucción y de esterilidad. Los órganos se desenvuelven o se alteran según el uso que de ellos se hace.
De ahí que determinados individuos sean como escogidos por un procedimiento natural que reemplaza la acción del hombre en la selección artificial, y que estos individuos sean precisamente los que se sobreponen a los demás por algún nuevo carácter.
Repitiéndose el hecho durante algunas generaciones, se acentúan las divergencias, la tendencia a la herencia aumenta y se forman tipos nuevos, siempre más alejados del punto de partida. Los procedimientos de formación de especies, deben ser, por otra parte, numerosos. Diremos con el doctor Topinard en su hermoso libro La Antropología, que el transformismo se impone como una necesidad. O el hombre es nacido de la nada, por encantamiento, o procede de lo que anteriormente existía.
Así, todas las ciencias antropológicas se unen unánimemente para afirmar que el género humano desciende de una serie de diversos antecesores mamíferos. ¿Cuál ha sido su precursor inmediato? No puede serlo ninguna de las actuales razas humanas inferiores, ni ninguna de las razas de monos de las que al presente existen. Pero con seguridad que los orangutanes, los chimpancés y los gorilas son nuestros parientes más próximos.
Los primeros hombres, salvajes, brutales, groseros, sin lenguaje, sin familia, sin tradiciones; los hombres de los primeros tiempos – de la edad de la piedra – eran aún monos. Razas mucho más recientes, los charrúas, los cariabos, los antiguos californianos han desaparecido. El único de los tasmanienses acaba de morir. Los australianos, los esquimales, los polinesios desaparecerán pronto a su vez. La tierra da vueltas, y el progreso transforma el mundo. Hay hombres que prefieren ser hechura de un Adán a ser descendientes de un antiguo simio. Es cuestión de gusto. El más hermoso elogio que pueda hacerse de la humanidad no es quizá el que se ostenta.
ORÍGENES DE LA VIDA - Camilo Flammarión
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FUERZA VITAL
No vemos en la Fuerza Vital, sino una modificación todavía desconocida de la energía. Una modalidad de la Fuerza Universal, como modalidades de la misma fuerza son: el calor, la electricidad y la luz.
No admitimos que el Principio Vital, sea de creación sobrenatural, ni le hacemos una entidad inmaterial, que haya aparecido sin antecedentes sobre ella exista, proviene de las innumerables modificaciones de la fuerza y la materia; y la Fuerza Vital, por consiguiente, debe entrar entre las leyes naturales…
La vida no es sino una modificación de la energía, en la cual preludia la naturaleza, con las construcciones geométricas de los cristales.
El principio inteligente ha recorrido paso a paso, toda la escala de la vida orgánica, y por esta ascensión no interrumpida, han podido ir fijando una envoltura fluídica, durante la innumerable serie de siglos transcurridos, todas las leyes de la vida vegetativa, de la vida orgánica y de la vida psíquica.
Tomado del libro
“LA EVOLUCIÓN ANÍMICA”
De Gabriel Delanne
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AFINIDAD CON ENTRE EL
MÉDIUM Y EL COMUNICANTE
En la experiencia espírita,no olvidemos nunca,que los resultados dependen siempre de la protección oculta que podemos obtener,especialmente de la extensión y de la eficacia que esta protección tenga. Además, ésta nunca se podrá ejercer sino en aquella medida que consienta el estado moral y mental en que nosotros nos coloquemos, en armonía psíquica que facilite la acción de los espíritus elevados. Sin afinidad de pensar y de sentir, sin existir comunión entre sí, las almas no pueden comunicarse sino accidental y confusamente.
En esto estriba la suprema ley y la suprema ciencia de las manifestaciones. ¿Qué valen las críticas de los teóricos fantasiantes enfrente de la lección que nos dan los hechos? Los que ven únicamente en el Espiritismo una ciencia semejante a las demás ciencias, han de llegar forzosamente a reconocer la insuficiencia de su concepto, cuando, al pasar de la teoría a la práctica, vean patentes el fracaso de sus esfuerzos, o cuando menos la pobreza de los resultados obtenidos.
León Denis
En lo invisible.
Amigos en la luz, quien no vea en el Espiritismo como pilar fundamental las enseñanzas de Jesús, de poco le servirá en la práctica el intelecto. En esta era, Allan Kardec, elegido por la voluntad de Dios como Él codificador entre los dos planos, nos trajo las explicaciones de la máximas de Cristo y su concordancia con el Espiritismo.
LUZ, PROGRESO Y PAZ
marco antuan
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