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viernes, 24 de octubre de 2014

La eutanasia

LA Eutanasia

Tema de frecuente discusión, por unos defendida, por otros censurada, la eutanasia, o "sistema que procura dar muerte sin sufrimiento a un doliente incurable", regresa a los debates académicos, frente a su aplicación sistemática por eminentes autoridades medicas, en criaturas incapaces físicas o mentales desde el nacimiento, internadas en Hospitales Pediátricos, sin esperanzas científicas de recuperación o sobrevivencia...

Practica nefasta que testimonia la predominancia del concepto materialista sobre la vida, que apenas ve la materia y sus implicaciones inmediatas, en detrimento de las realidades espirituales, refleja, también, la soberanía del primitivismo animal en la constitución emocional del hombre.

En la Grecia antigua, la hegemonía espartana, siempre armada para la guerra y la destrucción, insirió en su Estatuto el empleo legal de la eutanasia eugenésica en relación a los enfermos, mutilados, psicópatas considerados inútiles, que eran arrojados al Eurotas por pesar negativamente en la economía del Estado. Guiados por superlativo egoísmo y prepotencia, a pesar de los conflictos arbitrarios del exagerado orgullo nacional, se hicieron víctimas de la impulsividad belicosa que cultivaban...

Otros pueblos, desde la más remota antigüedad, se permitían practicar ese "homicidio ejercido por compasión"...

En circunstancia alguna, o bajo ningún motivo, cabe al hombre derecho de escoger y deliberar sobre la vida o la muerte en relación a su prójimo.

Los criminales más empedernidos, homicidas o genocidas entre los más hediondos, no deben tener cortadas sus vidas, sino antes ser aislados de la convivencia social, en celdas, o en trabajos rectificadores, en los cuales expurguen bajo la acción del tiempo y de la reflexión, que tarda más alcanza al infractor, haciéndolo expiar los delitos perpetrados. Aun cuando se trate de réprobos anatematizados por desconcierto mental, no faltan Nosocomios judiciales donde pueden recibir conveniente asistencia a la que tienen derecho, sin que sean considerados inocentes por los crímenes perpetrados... Recuperando la salud, eventualidad excepcional que puede suceder, cercados, por el peligro de probable reincidencia psicopática, podrán de alguna forma, retribuir de manera positiva a la Sociedad, los daños que hayan causado.

En lo que tañe a los enfermos considerados irrecuperables, conviene considerar que dolencias, ayer detestables como incurables, son hoy capitulo superado por el triunfo de hombres-sacerdotes de la Ciencia Médica, que la ennoblecen por la contribución que sus vidas ofrecen en beneficio de la Humanidad. Siempre hay, pues, posibilidad de mañana conseguir la victoria sobre la enfermedad irreversible de hoy. Diariamente, para ese desiderata, se sumergen en la carne Espíritus Misioneros que se aprestan a aligerar e impulsar el progreso, realizando descubrimientos y conquistas superiores para la vida, fuente poderosa de esperanza y conforto para los que sufren, en nombre del Supremo Padre.

Ante las expresiones teratológicas, al revés de la precipitación de la falsa piedad en aliviar a los pacientes de los sufrimientos, se ha de pensar en la terapéutica divina, que se sirve del presidio orgánico y de las jaulas mentales para ajusticiar a los infractores de variados matices que pasaron por la 'Tierra impunes, inadvertidos, mas que no pudieron huir a las sanciones de la conciencia en falta ni a la Legislación Superior, a la cual rogaron enseñanza de recomienzo, recuperación y sublimación porque anhelaban la edificación de la paz intima.

Suicidas, - esos pobres rebelados contra la Divinidad - que despedazaron el cráneo, en embestidas de odio contra la existencia, reencarnan perturbados por la idiotez, sordo-mudez, conforme a la parte del cerebro afectada, o por hidrocefalias, mongolismos; los que tentaron ahorcarse, reaparecen con los procesos de la paraplejia infantil; los ahogados, padecen enfisema pulmonar; los que descerrajaron tiros al corazón, retornan bajo el yugo de cardiopatías congénitas irreversibles, dolorosas; los que se utilizaron de tóxicos y venenos, vuelven bajo el tormento de las deformaciones congénitas, de la asfixia respiratoria, o estertorosos por úlceras gástricas, duodenales y canceres devoradores; los que despedazaron el cuerpo en fugas espectaculares, recomienzan victimados por atrofias, deformaciones, limitaciones punzantes, en que aprenden a valorizar la grandeza de la vida.. 

Agresores, exploradores, amantes de la rapiña, de las arbitrariedades, de los abusos de cualquier naturaleza vuelven a los escenarios en que se empecinaron, o corrompieron, o se hicieron infelices, alcanzados por la impronta de las soberanas leyes del orden y del equilibrio, rehaciendo el camino antes recorrido criminalmente y atesorando los sagrados valores de la paciencia, la comprensión, el respeto a si mismos y al prójimo, la humildad, la resignación, armándose de bendiciones para futuros cometidos dichosos.

¿Quien se podrá atribuir el derecho de interrumpirles la santificadora existencia preciosa?

Las personas que se les vinculan en la condición de padres, cónyuges, hermanos, amigos, también les son participes de los dramas y tragedias del pasado, responsables directos o inconscientes, que ahora se rehabilitan, debiendo extenderles manos generosas, auxilio fraterno, por lo menos migajas de amor.

Nadie se deberá permitir la interferencia destructiva o liberadora por medio de la eutanasia en tales procesos redentores. Personas que se dicen penalizadas por los sufrimientos de familiares y que desean que les sean luego cesados, casi siempre actúan por egoísmo, presurosos de liberarse del compromiso y de la responsabilidad de ayudarlos, sustentarlos, amarlos más.

No faltan terapéuticas médicas y quirúrgicas que pueden amainar el dolor, perfectamente compatibles con la caridad y la piedad cristianas.

A nadie es dado precisar el tiempo de vida o sobrevida de un paciente. Son tan escasos de exactitud los pronósticos humanos en este sector del conocimiento, cuanto no sucederá en otros!

¿Cuántos enfermos, rudamente vencidos, desesperados recobran la salud sin aparente razón o lógica?

¿Cuántos otros hombres en excelente forma, portadores de sanidad y robustez, son victimados por sorpresas orgánicas y sucumben imprevisiblemente?

El conocimiento de la reencarnación proyecta luz en los más intrincados problemas de la vida, dirimiendo los equívocos y dudas en torno a la salud como a la enfermedad, a la desdicha como a la felicidad y contribuyendo eficazmente para la perfecta asimilación de los postulados renovadores de los que Jesús Cristo se hizo abanderado por excelencia y el Espiritismo, el Consolador encargado de demostrarlo en los tormentosos días de la actualidad.

Argumentan, en tanto, los utilitaristas que las importancias prodigadas con los pacientes irrecuperables podrían ser utilizadas para pesquisas valiosas o para impedir que hombres sabios enfermasen, o para asistir convenientemente a los que, dolientes, pueden ser salvados ... Y desvarían, utopistas, insensatos sin considerar las fortunas que son tiradas en espectáculos ruidosos y funestos de exaltación de la sensualidad, del Fausto exagerado, de las disipaciones, sin que se les ocurra la necesidad de la aplicación correcta de tales patrimonios en medidas preventivas saludables o socorro a las multitudes famélicas y desnudas que pululan en todas partes, pereciendo, a modo de migaja de pan, revolviéndose en la desesperación por la ausencia de una gota de luz o una insignificante contribución de misericordia.

Cada minuto en cualquier vida es, por tanto, precioso para el Espíritu en rescate bendito. ¿Cuántas resoluciones nobles, decisiones felices o actitudes desdichadas ocurren en un relámpago, imprevistamente?

Penetrándose el hombre de responsabilidad y caridad, iluminado por la fe religiosa, fundada en hechos de la inmortalidad, de la comunicabilidad y de la reencarnación, abominara en definitivo la eutanasia intentando todo para cooperar con su hermano en los justos resarcimientos que la Divina Justicia le otorga para la conquista de la paz interior y de la evolución.

Extraído por Juan C. Mariani  del libro “Después de la Tempestad” de Divaldo Pereira Franco

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TRANSICIÓN PLANETARIA Y LOS TIEMPOS VENIDEROS

La época actual es de  transición; se confunden los elementos de las dos generaciones. Colocados en el punto de intermedio, asistimos a la partida  de una y llegada de otra,  ya señalándose cada una, en nuestro mundo, por los caracteres  que les son peculiares….
Todos nosotros, independientemente de la edad establecida por la cronología terrestre, sufrimos  la falta de apoyo, efectivo, substancial, en forma de luz que brille en los oscuros callejones de la libertad condicional; de fuerza interior, que nos sustente en la luchas diurnas, en la búsqueda  del perfeccionamiento.
En el siglo actual el Espiritismo  es  un farol derramando claridades en el mundo entero, en forma de bendiciones, de mensajes, de luz  que los hombres de bien agradecen, porque ante las pruebas redentoras por las que pasan, es un alto en el camino y una sonrisa  para los tristes, una esperanza  y el aliento para la desesperación.  Abrazando numerosas áreas de  las necesidades humanas, propicia lenitivo y paz  a los que en la tierra vivencia experiencias diversificadas.
El tema que voy a tratar está tomado del libro de Divaldo Pereira Franco “Transición Planetaria”  por el espíritu Manuel Filomeno de Miranda donde el  da un “Mensaje  de Revelación”  donde saludando a todos en nombre del Señor del Universo, y donde asistían por una invitación del Gobernador de la Tierra  lo hizo con el deseo de contribuir en el programa que se está operando en la Humanidad a través de la reencarnación de servidores del Bien, preparados adrede para el ministerio sublime.
 Diciendo “esta no es la primera vez que el mundo terrenal recibe viajeros de otras moradas, atendiendo la solicitud de Jesucristo, pues ya en el pasado, en el momento de gran transición de las formas, cuando malhechores  del vaso orgánico  se sumergieron en la densa masa física fijando caracteres que hoy definen  a sus habitantes… De la constelación de Concheiro vinieron aquellos nobles embajadores de la luz  que contribuyeron para la construcción de la Humanidad actual, inclusive otras inteligencias, todavía, no moralizadas, que  después de concluidas algunas etapas evolutivas retornaron, felices, a los hogares queridos…
“En otras ocasiones, iluminados de la Verdad se sumergieron en las sombras del mundo terrestre, con el fin de presenciar sus conquistas y realizaciones edificantes, auxiliando a sus habitantes  a crecer en tecnología, ciencia, filosofía, religión, política, ética y moral… No obstante, el desenvolvimiento más amplio ocurrió  en el área de la inteligencia y no en la del sentimiento, siendo así es por lo que se explica  el estado de evolución en el que se encuentran,  rico  en conocimientos y pobre en edificaciones espirituales…
“Periódicamente, por su vez, el planeta experimenta cambios climáticos, sísmicos en general, con profundas alteraciones  en su masa inmensa, o sufre el impacto de meteoros que alteran su estructura tornándolo más bello y harmónico, pues  las destrucciones  que, en ocasiones ocurre, tienen  siempre la mira del progreso, obedeciendo a la planificación superior con el objetivo de alcanzar su alto nivel  de mundo de regeneración.
Al mismo tiempo, con comitentemente, con el fin de poder viajar en la gran nave terrestre que avanza moralmente en los paisajes  de los orbes felices, incontables miembros de las tribus barbarás del pasado, que permanecen detenidos en regiones especiales durante algunos siglos, de forma que no impidiesen la evolución del planeta, renacen  con hermosas constituciones orgánicas, fruto de la selección genética natural, sin embargo, señalados por el primitivismo en el que se mantuvieron.
Es por esa razón que se presentan unos exóticos, otros agresivos, buscando los orígenes primitivos en reacción inconsciente contra la sociedad  progresista, teniendo, sin embargo, la santa oportunidad de aprender nuevos conceptos, de mejorar sentimientos y de participar  en la inevitable marcha ascensional… Sin embargo, gran numero, permanecen  en situación de agresividad e indiferencia emocional, tornándose instrumentos de rudas pruebas en la sociedad que desdeñan. Disfrutan de la excelente oportunidad que, malbaratada,  los conducirá  a mundos primitivos, en los cuales contribuirán con los conocimientos de que son portadores, sufriendo, no en tanto, las medidas cautelares que serán enfrentadas. Se repite, en cierto modo,  el exilio bíblico de Lucifer y sus comparsas, rumbo a estancias compatibles con su nivel emocional grosero, donde  el pesar y la melancolía  se les instalaran, estimulándolos a la conquista del patrimonio  de amor desperdiciado por su rudeza, y entonces lucharan con afán  por la conquista del bien.
En diversos periodos de la cultura terrestre, estos espíritus han disfrutado  de oportunidades luminosas, más muy raramente  las han aprovechado, la densidad vibratoria, siendo aun rudimentaria, no les permite, por lo tanto, el renacimiento  en el nuevo mundo en construcción.”
“Las moradas del padre  son infinitas, manteniendo, como es comprensible, intercambio de miembros, para poder así ser preservada la sublime fraternidad, por cuanto, los más  preparados deben contribuir  en beneficio de los menos enriquecidos de momento. La sublime ley de permuta funciona en  el intercambio de elevado contenido espiritual.
De la Esfera Espiritual, descendieron al planeta terrestre, como ya viene sucediendo, millones de Espíritus ennoblecidos para el enfrentamiento inevitable  entre el amor abnegado y la violencia destructiva, dando lugar a enfrentamiento caracterizados por la misericordia y por la compasión, también,  otros misioneros de la educación  y de la solidaridad, que mucho se empeñaron en promoverlos, en progresivas existencias, estarán también de retorno , contribuyendo también para la construcción de la nueva mentalidad desde la cuna, facilitando así las alteraciones que ya están ocurriendo, y que sucederán con mayor aceleración. Esto se está dando, porque el siquismo terrestre y la genética humana se encuentran en condiciones de recibir  nuevos huéspedes que participaran del festín iluminativo, conforme el  atroz Codificador del Espiritismo se refirió en su obra magistral La Génesis, constituida por todos aquellos que se aficionan  a la verdad y se esfuerzan por mejorarse, trabajando a favor del prójimo y de la sociedad  como un todo.
Como ocurre en otros Orbes, ha llegado el momento en que la Madre tierra también ascenderá en la escala de los mundos, conduciendo a sus hijos  y aguardando el retorno  de aquellos que están en la retaguardia por algún tiempo, mientras el inefable amor de Dios que a nadie deja de amparar, les ofrece la oportunidad de mejorar y evolucionar.
Todos estaremos en ese inevitable esfuerzo, experimentando la vivencia del amor en todas sus expresiones, formando un contingente harmonioso y encantador.

“Nadie se puede eximir de ese deber que nos pertenece a todos, individual y colectivamente, por cuanto el reino de los Cielos está dentro de nosotros y es necesario ampliar las fronteras para el exterior, dando lugar al Paraíso anhelado que, no en tanto, jamás será dentro de los límites territoriales de la organización física.
“La realidad de  que somos, Espíritus inmortales en esencia, tiene su origen y permanencia fuera de las limitaciones materiales de cualquier mundo físico, que podría no existir, sin cualquier perjuicio para el proceso de evolución. No obstante,   cuando el Creador estableció la necesidad del desenvolvimiento en las organizaciones fisiológicas, a semejanza de la simiente que necesita de los factores meso lógicos  para liberar la vida que en ella yace, razones ponderosas y existen para que así acontezca, facultándonos recorrer los escalones que nos llevan al infinito…”
¿Cuál es la razón, entonces, por la que deben venir Espíritus de otro Orbe, para el proceso de moralización del planeta? Primero, porque,  no teniendo vínculos anteriores  como difluentes de existencias perturbadoras, no enfrentarían impedimentos interiores para los procesos de  donación, para los reencuentros dolorosos con aquellos que permanecen comprometidos con el mal, que tienen interés en mantener el atraso moral de las comunidades, con el fin de explotarlas psíquicamente en perversos fenómenos de vampirización, de obsesión individual y colectiva… Extranjeros en tierras preparadas para la construcción del progreso, haciéndolo por amor, convocados para ofrecer sus valores adquiridos  en otros planos, facilitando el acceso al desenvolvimiento de aquellos que son los nacionales anhelantes por la felicidad. Segundo, porque más adelantados moralmente unos, pueden contribuir con ejemplos edificantes capaces de silenciar las fuerzas de la perversidad y obstaculizarlas  con los recursos insuperables  del sacrificio personal, desde que, que las suyas no son las aspiraciones inmediatas e interesadas del mundo de las formas. Mientras otros estarán vivenciando una forma de exilio temporal, por ser  desarrollado intelectualmente, necesitados más aun de la vivencia del amor, y en contacto directo con los menos evolucionados, sentirán la necesidad  del afecto y del cariño, aprendiendo, por su vez, el milagroso fenómeno de la solidaridad. Todo se resume, por tanto,  en  el dar, que es recibir y  en recibir, que invita a donar.
Con el fin de que el programa sea ejecutado, en este mismo momento, en diferentes comunidades espirituales próximas a la Tierra, hermanos  procedentes de la Esfera Espiritual, están presentando el programa que aquí se menciona, de forma que, unidos, formar una caravana de laboriosos servidores, atendiendo  a las determinaciones del Gobernador terrestre, el Maestro por excelencia.
“De todas esas comunidades seguirán grupos espirituales preparados para la diseminación del  programa, comunicándose en las instituciones espiritas seria y convocando a sus miembros a la divulgación  de las directrices para los nuevos  cometidos.
Dedicados expositores y médiums sinceros estarán siendo convocados  para participar de estudios y seminarios preparatorios, para que sea desencadenada una acción internacional en el planeta, convidando a las personas serias a la contribución psíquica y moral a favor del nuevo periodo.
“Las grandes transformaciones, aunque ocurran en fases de perturbación del orbe terrestre, cara a los fenómenos  climáticos, de la contaminación y del poco respeto a la Naturaleza, no se darán en forma de destrucción de la vida, más si de cambio de comportamiento moral y emocional de los individuos unos al sufrimiento por las ocurrencias y otros por el discernimiento en torno de la evolución.
A semejanza de las olas oceánicas al abrazar las playas voluptuosamente,  sirviendo a las riendas  de espuma blanca, los nuevos obreros del señor  se sucederán ininterrumpidamente alterando los hábitos sociales, las costumbres morales, la literatura  y el arte, el conocimiento en general, la ciencia  y la tecnología, imprimiendo nuevos textos  de belleza que despertaran aun mismo la de aquellos que, momentáneamente se encuentren adormecidos.
Sin embargo, antes de llegar este momento, la violencia, la sensualidad, la objeción, los escándalos, la corrupción atenderán a niveles jamás pensados, alcanzando  el fondo del pozo, mientras las enfermedades degenerativas, los trastornos bipolares de conducta, las cardiopatías, los canceres, los vicios y los desvaríos sexuales clamaran por la paz, por el retorno a la ética, a la moral, al equilibrio… Frutos de las pasiones de las criaturas que sufrirán sus efectos en forma de consumación libertadora., lentamente surgirán los valores de la salud integral, de la alegría sin defecto, de la harmonía personal, de la integración en el espíritu cósmico de la vida.
Como en todas las luchas, surgirán momentos difíciles exigiendo equilibrio y oración fortalecedora, los luchadores estarán expuestos en el mundo, incomprendidos  desafiados por ser originales en la conducta, por incomodar a los insensatos que, ante la imposibilidad de igualarlos, lucharan contra ellos, y padeciendo diversas ocasiones de profunda y aparente soledad…
Nunca, podrán  estar solitarios, porque la solidaridad espiritual del Amor estará con ellos, vitalizándolos  y animándolos a continuar.
 Todo pionero pone a prueba las resistencias morales atreviéndose a ser diferente para mejorar cuando la vulgaridad predomine, razón por la cual son especiales todos esos que se dedican  a experiencias iluminativas y libertadoras. Nunca, sin embargo, deberán recelar, porque el Espíritu del Señor  los animará, concediéndoles  desconocida alegría de vivir, aun mismo  cuando, aparentemente  hay una conspiración contra sus superiores propósitos.
El modelo a seguir permanece en Jesús, y la nueva ola de amor traerá  de retorno el apostolado, los días inolvidables de las persecuciones y del martirio, que, en la actualidad, tendrá diversas características, ya que no se pueden matar impunemente los cuerpos como en el pasado… Eso no implica que saquen acusaciones  vergonzosas y se promuevan campañas desmoralizadoras contra ellos, a fin de dificultarles el emprendimiento superior. Aun así mismo, deberán avanzar, joviales  y estoicos, cantando los himnos de la libertad y de la fe raciocinada que dignifican  al ser humano y lo promueven  en el escenario interior.
Se trata, por tanto, de un movimiento que modificará el planeta para mejor, con el fin de auxiliarlo a alcanzar el destino que le está reservado.
Quien no se  entrega a la lucha, al movimiento, se candidata al aislamiento, a la muerte…
Siendo así, bajo el comando del Cancionero de las bienaventuranzas, sigamos todos empeñados  en la legítima fraternidad, ofreciéndonos  en holocausto de amor a la verdad, seguros del éxito que nos está destinado.
Para que se consiga en la tierra  la felicidad de los hombres, es preciso que solamente la pueblen buenos Espíritus,  encarnados y desencarnados, que solamente se dediquen al bien. Habiendo llegado el tiempo, para que ella progrese, en la escala evolutiva de los mundos, de un planeta de expiación y de pruebas, ella va a ascender a un planeta de regeneración y para ello muchos espíritus que perseveran en el mal van y, (de hecho ya lo están haciendo) a emigrar de la tierra; son aquellos  que practican el mal por el mal mismo, que aun no han sido tocados por el sentimiento del bien, los cuales  al no ser ya dignos de  habitar el planeta Tierra transformado en una mejor morada, serán excluidos , ya que si se quedaran ocasionarían de nuevo perturbaciones  y confusiones y constituirían un  obstáculo para el progreso.  Ellos serán substituidos por mejores Espíritus, que harán que reine en su seno la justicia, la paz  y la fraternidad.
Mientras que las penosas transiciones del siglo XX se anuncian el sonido siniestro de las armas, las fuerzas espirituales se reúnen para las grandes reconstrucciones  del porvenir.
Se aproxima el momento en el que se efectuara la aferición de todos  los valores terrestres para el resurgimiento de las energías creadoras de un mundo nuevo,  y es natural  que recordemos el ascendente místico de todas las civilizaciones que surgirán y desaparecerán, evocando los grandes periodos evolutivos de la Humanidad, con sus miserias y con sus esplendores, para  afirmar las realidades  espirituales de todos los fenómenos  transitorios de la materia.
Ante nuestros ojos del espíritu pasan los fantasmas  de las civilizaciones  muertas, como si permaneciésemos ante una “pantalla” maravillosa. Las almas cambian de indumentaria carnal, en el curso incesante de los siglos; construyen  el edificio milenario de la evolución humana  con sus lágrimas y sufrimientos, y hasta nuestros oídos  llegan los ecos  dolorosos de sus aflicciones. Pasan las primeras  organizaciones  del hombre y pasan sus grandes ciudades, transformadas  en osarios silenciosos. El tiempo, patrimonio  divino del espíritu, renueva las inquietudes  y angustias de cada siglo, en el sentido de aclarar el camino de las experiencias humanas. Pasan las razas y las generaciones, las lenguas y los pueblos, los países y las fronteras, las ciencias y las religiones. Un soplo divino hace moverse  todas las cosas  en ese torbellino maravilloso. Se establece, entonces, el orden equilibrando  todos los fenómenos y movimientos del edificio planetario, vitalizando los lazos eternos que reúnen a su gran familia.
Más es llegado el tiempo de un ajustamiento de todos los valores humanos. Si las dolorosas expiaciones  colectivas preludian la época  de los últimos  “aflicciones”  del Apocalipsis, la espiritualidad  ha de penetrar en las realizaciones del hombre físico, conduciéndolas para el bien de toda la Humanidad.
El Espiritismo, en su misión de Consolador, es el amparo del mundo en este siglo de declives en su Historia; solo el puede, en su función de Cristianismo redivivo, salvar las religiones que se apagan entre los choques  de la fuerza y de la ambición, del egoísmo y del dominio, señalando al hombre sus verdaderos caminos.
En su manantial de esclarecimientos, se puede beber la linfa cristalina  de las consoladoras verdades del Cielo, preparándose las almas  para la nueva era. Son llegados los tiempos en que las fuerzas del mal serán compelidas a abandonar sus posiciones finales  de dominio en los ambientes terrestres, y sus últimos triunfos son mucho más la promesa de una reacción temeraria e infeliz, presentando la realización de los vaticinios sombríos que pesan sobre su imperio perecible.
Dictadores, ejércitos, hegemonías económicas, masas versátiles  e inconscientes, guerras sin glorias, organizaciones seculares, pasaran  con el vértigo de una pesadilla.
La victoria de la fuerza es una claridad de fuegos artificiales.
Toda la realidad es la del Espíritu y toda la paz es del entendimiento del reino de Dios  y de su justicia.
El siglo que pasa efectuara la división de las ovejas del inmenso rebaño. El cayado del pastor conducirá el sufrimiento en la tarea penosa de la elección y el dolor se incumbirá del trabajo  que los hombres no aceptaron  por amor.
Una tempestad de amarguras barrerá  toda la Tierra. Los hijos de la  Jerusalén de todos los siglos deben llorar, contemplando esas lluvias de lágrimas y de sangre que reventaran de las nubes pesadas de sus conciencias ennegrecidas.
Condenada por las sentencias irrevocables de sus errores sociales y políticos, la superioridad  europea desaparecerá para siempre,  como el  Imperio Romano,  entregando a América el fruto de sus experiencias, con vistas a la civilización del porvenir.
Se vive ahora, en la Tierra, un crepúsculo, al cual sucederá  profunda noche; y al siglo XX compete la misión de los resultados de esos acontecimientos espantosos.
Sin embargo, los trabajadores de Cristo oigamos su voz en el fondo de nuestra alma:
"Bienaventurados los pobres, porque el reino de Dios les pertenece!
 Bienaventurados los que tienen hambre de justicia, porque ellos serán saciados!
 Bienaventurados los que lloran, porque vendrá el día de consuelo! Benditos   los pacificadores, porque ellos van a Dios! "
Sí, porque después de las tinieblas surgirá una nueva aurora. Luces consoladoras envolverán todo el orbe regenerado en el bautismo del sufrimiento. El hombre espiritual estará unido al hombre físico para su marcha gloriosa en el Ilimitado, y el Espiritismo habrá retirado de sus escombros materiales al alma  divina de las religiones, que los hombres pervirtieron, ligándolas  en el abrazo acogedor del Cristianismo restaurado.  Trabajemos para Jesús, a pesar de que nuestra oficina se encuentre localizada en el desierto de las conciencias.
Todos somos llamados a la gran labor  y nuestro más sublime deber es responder a los apelos del Escogido. Viendo las imágenes de la Historia del mundo, sentimos un frio cortante en este crepúsculo.
Las alteraciones que se observan son de naturaleza moral, invitando al ser humano al cambio de comportamiento para mejor, alterando los hábitos viciosos, con el fin de que se instalen en el los paradigmas de justicia, del deber, del orden y del amor.
El eminente codificador del Espiritismo, asistido por Voces del Cielo se detuvo más de una vez,  en el análisis de los trágicos acontecimientos que sucederían en la Tierra y a sus habitantes, con el fin de despertar a los últimos para las responsabilidades  para consigo mismos  y en relación a la primera.
En el Libro de los Espíritus, en el capítulo dedicado a la Ley de destrucción, el insigne maestro de Lyon estudia las causas  y  y razones de los desequilibrios que se dan en el planeta con frecuencia, señalando las tragedias colectivas, también aquellas producidas  por el ser humano, y constata que es necesario que todo se destruya, a fin de poder renovarse. La destrucción, por tanto, es solamente producida  para la transformación molecular de la materia, sin llegar nunca al espíritu que es inmortal.
De ese modo, las grandes calamidades de una u otra procedencia tienen por finalidad invitar a la criatura humana  a la reflexión en torno de la transitoriedad de la jornada carnal en razón a su inmortalidad.
Los dolores que fluyen de esos fenómenos denominados como flagelos destruidores, tienen el objetivo de hacer a la “Humanidad progresar más deprisa”. Dijimos que la destrucción no es una necesidad para regenerar moralmente a los Espíritus, que, en cada nueva existencia, suben de grado en la  escala del perfeccionamiento.  Pero si es preciso que se vea el objetivo, para que los resultados puedan ser apreciados. Solamente  desde el punto de vista personal  es que lo apreciamos; de ahí viene  que el hombre los califique de flagelos, por el efecto de perjuicio que les causan. Esas subversiones, sin embargo, son frecuentemente necesarias para que se de más pronto el advenimiento de mejores cosas y para que se realice en algunos años lo que habría exigido muchos siglos.
Es por tanto, lo que viene  ocurriendo en los días actuales.
Los niveles alcanzados del dolor son insoportables  y la locura  que toma cuenta del campo terrestre tiene carácter de pandemia, al lado de los trastornos depresivos, de la drogadicción, del sexo desvariado, de las fugas psicológicas espectaculares, de los crímenes aterradores, del poco respeto a las leyes y a la ética, de la desconsideración por los derechos humanos, a los animales y a la Naturaleza…  Se llega al máximo desequilibrio, facultando la interferencia divina, a fin de que se opere la gran transformación de la que todos tenemos necesidad urgente.
Espíritus de otra dimensión están sumergiéndose  en las sombras terrestres, contribuyendo en la gran obra de regeneración de la Humanidad, con el fin de que, al lado de los nobles emisarios del amor  y de la caridad, de la inteligencia y del sentimiento, que protegen a los seres terrestres, puedan modificar los paisajes aflictivos, facultando el establecimiento del Reino de Dios  en los corazones.
Reconocemos que toda esta información podrá causar extrañez en algunos estudiosos del Espiritismo, e incluso reacciones más severas en otros… No obstante, permitirnos permiso  de presentar nuestro pensamiento después de la convivencia con nobles mentores que trabajan en el elevado programa de la gran transición…
Equipos formados por apóstoles de la caridad en el plano espiritual también descienden al planeta sufridor, con el fin de contribuir a favor de los cambios que deben operarse, atendiendo a aquellos que se encuentran atormentados  por la violenta desencarnación, inesperada, o padeciendo el yugo de crueles obsesiones, o fijos injustificable rebeldía, considerándose adversarios de la Luz, miembros de la saña del Mal, a fin de mejorar la psicosfera vigente, de ese modo, facilitando el trabajo de los Mensajeros de Jesús.
No te preocupes mucho con el ayer , ni tampoco con el mañana. Lo que paso nos sirve, de vez en cuando, para una evaluación de nuestros deberes  en los certámenes futuros, sin que nuestra visión o sensibilidad se atrofie en falsas aprensiones.
Trabaja en el hoy, analiza  tu propia personalidad y ve lo que en ella tienes para fijar, en la secuencia que las leyes de la serenidad  nos enseñan, para que no haya violencia en ningún sentido.
El hoy es el campo, no solo de observación, más si de ejecución, de mejoramiento de nuestras cualidades y el ingenio de este trabajo se manifiesta  por  efecto de nuestra voluntad.  ¿Ya que aceptamos el progreso y la evolución de todo lo que nos rodea, porque permanecemos estacionados en régimen de conservación en relación a nuestra moral? ¿Será que la razón no participa del hombre cuando se trata  de reglas de religión, reglas esas que obedecen al tiempo y al propio  empuje del mismo progreso? Las leyes son las mismas  en todas las dimensiones de la vida. Ellas acompañan  la escala de perfeccionamiento con perfecta justicia. La imparcialidad es, pues, el mayor síntoma  de la perfección.
“Nos  bendice Jesús, el sublime Guía de la Humanidad.
“Hace poco tiempo, nuestros proyectos  eran posibilidades en estudio, que hoy se convertirán en realidad, gracias  a la devoción de los servidores sinceros del Bien.
“Innumerables grupos de trabajadores  del Evangelio en el plano espiritual descenderán a la Tierra, con el fin de crear condiciones para la instalación del Reino de los Cielos en los corazones, y  cuando se marchen dejan espacio a otros trabajadores  que darán proseguimiento al programa, que se efectuará conforme el progreso de los resultados  logrados en las experiencias iniciales.
“Se contempla, allá en lo Alto, los futuros días de renovación total del planeta en su aspecto moral, cuando los Espíritus atrasados se transfieran para otros mundos, donde  irán a operar  el progreso que se niegan en este momento y los mensajeros de la luz transformaran los mecanismos de guerra en instrumentos de paz, los vicios y crímenes en espectáculos de amor y liberación.
“Los trabajadores de la gran transformación se encuentran, hace algún tiempo, operando diligentes en los más variados segmentos sociales  y culturales de la Tierra.
“En estos días, sin embargo,  se dan grandes emigraciones de Espíritus felices, interesados en la modificación de las estructuras sociales del mundo para mejor, cuando el dolor huya avergonzado, por su innecesaria presencia entre los humanos.
“Tornando factible la promesa de Jesús, a respecto del mundo de regeneración, a camino del paraíso o planeta feliz, los abnegados obreros de la Espiritualidad preparan el ambiente en el que deberán vivir esos constructores del mañana.
Los hermanos  que cierran su recorrido  de fraternidad, y que prepararon  el ambiente, en el periodo que les fue concedido para la ejecución del proyecto,  y como no existe  en reposo en forma de ociosidad, pasado breve periodo de renovación y de estudios, volverán  al orbe terrestre de nuevo para nuevas investiduras espirituales, contribuyendo más eficazmente junto a los rebeldes e insanos, con la intención de despertarlos, a fin de que dispongan de la oportunidad para el arrepentimiento y la rectificación moral, en lugar del exilio  que les será impuesto por la Divina Legislación.
“Ciertamente, serán actividades más penosas y desafiadoras que las que fueron realizadas durante el periodo que hoy se cierra.
Confiamos que el Sublime Trabajador nos equipará de recursos  y nos instrumentalizará para la ejecución del futuro programa, de forma idéntica a esta que se concluye en bendiciones.
Que Él mismo, nuestro ejemplo y modelo, nos conduzca con Su cariño, que su providencial Misericordia, siempre atenta con Sus mensajeros, no deje de iluminar los caminos.
 Trabajo realizado por Mercedes Cruz Reyes
Extraído del libro de Divaldo Pereira Franco “La Gran Transición”
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                        EL PODER DE LA CURACIÓN
     
 ¿Poseen de veras, algunas personas, el don de curar por el simple contacto?
- El poder magnético puede llegar a eso cuando es secundado por la pureza de sentimientos y un ardoroso deseo de realizar el bien, porque entonces los Espíritus buenos acuden para ayudar. Pero hay que desconfiar del modo como cuentan las cosas ciertas personas demasiado crédulas o entusiastas, dispuestas siempre a ver prodigios en los hechos más sencillos y naturales. Es menester, también, no fiarse de los relatos interesados que ofrecen quienes explotan en su propio beneficio la credulidad de los demás.
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
ALLAN KARDEC.          
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jueves, 23 de octubre de 2014

El problema religioso

                                   
   
El problema religioso del Espiritismo

La índole religiosa de El Libro de los Espíritus resalta desde sus páginas iniciales. Como ya vimos, Kardec lo inaugura con la definición de Dios. Pero el Dios espírita no es antropomorfo, no se trata de un ser formado a imagen y semejanza del hombre, como el de las religiones. A este respecto, la definición espiritista resulta terminante: “Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas”. 
Así como para Spinoza es Dios la substancia infinita, para Kardec es la inteligencia infinita. Pero, del mismo modo que se han equivocado aquellos que confundieron la substancia spinociana con el Universo, así también se engañan los que confunden la inteligencia infinita con el hombre finito, y la religión espírita con los formalismos religiosos. 
En efecto, los atributos de Dios no se confunden con los precarios atributos humanos: Él es eterno, inmutable, inmaterial, único, todopoderoso, soberanamente justo y bueno. No se confunde Dios con el Universo, puesto que es el Creador y mantenedor de éste. Sin embargo, cuando trata de la justicia de Dios vemos a Kardec empleando terminología antropomórfica, en que habla de penas y recompensas, y que ha dado hincapié para que se afirme que el Dios espírita es similar al de las religiones. 
La explicación de este hecho, que a primera vista parecería contradictorio, figura en el parágrafo 10 del Capítulo Primero: “L´homme peut-il comprendre la nature intime de Dieu? – Non; c´est un sens qui lui manque”. [“¿Puede el hombre comprender la naturaleza íntima de Dios? – No. Le falta un sentido para ello”. Y de inmediato viene la explicación de Kardec al respecto. Más adelante, en el párrafo 13, encontramos la respuesta de que los atributos de Dios, a que antes no referíamos, son tan sólo una interpretación humana, aquello que el hombre en su actual estadio de evolución puede concebir en lo que atañe a Dios. Por tanto, Kardec se vale, para tratar acerca de Dios, del lenguaje que podemos emplear, de una manera que resulte comprensible. No es que esté humanizando a Dios, sino que lo pone tan sólo al alcance del entendimiento humano. 
No obstante, la suprema naturaleza de Dios, en cuanto inteligencia infinita y causa primaria, es siempre preservada. Lo comprobamos en todo el Capítulo Primero y en otros muchos pasajes del libro. En el capítulo en que se refiere al panteísmo, toda confusión entre Creador y Creación ha sido descartada. El Dios espiritista no es antropomorfo, pero tampoco es panteísta. Por lo demás, El Libro de los Espíritus torna de inmediato prohibitivo el camino a las especulaciones ilusorias e imaginativas sobre la naturaleza de Dios. 
Visto que falta al hombre el medio para comprenderlo, en vano será intentar su definición mediante hipótesis ingenuas o audaces. Tal lo que vemos en el parágrafo 14 del Capítulo Primero, al establecerse un principio que defiende de manera absoluta la posición del Espiritismo frente al problema, separándolo definitivamente de todas las escuelas de teología especulativa o de ocultismo, de cualquier especie que fueren. Transcribimos ese fragmento básico en su francés original, pudiendo el lector encontrar su traducción a renglón seguido: 
“Dieu existe, vous n´en pouvez douter, c´est l´essentiel: croyed-moi, n´allez pas au-delaà; ne vous égarez pas dans un labyrinthe d´où ne pourriez sortir: cela ne vous rendrait pas meilleurs, mais peut-être un peu plus orgueilleux, parce que vous croiriez savoir, et qu´en realité vous ne sauriez rien. Laissez donc de côté tous ces systèmes; vous avez assez dechoses que vous touchent plus directement, à commencer par vous mêmes; étudiez vos propres imperfections afin de vous en debarrasser, cela vous sera plus utile que de vouloir pénétrer ce qui est impénétrable”. 
[“Dios existe, y no podéis dudar de ello. Esto es lo esencial. Creedme, no vayáis más allá. No os extraviéis en un laberinto del que no podríais salir. Esto no os haría mejores, sino quizá un tanto más orgullosos, debido a que creeríais saber y en rigor de verdad nada sabríais. Así pues, dejad a un lado todos esos sistemas. Bastantes cosas tenéis que os tocan más directamente, empezando por vosotros mismos. Estudiad vuestras propias imperfecciones a fin de desembarazaros de ellas; esto os resultará más útil que querer penetrar lo impenetrable”.] 
Dios, como inteligencia infinita o suprema, es lo que es. No ofrece asidero para especulaciones ociosas o definiciones imaginativas. El hombre debe mantenerse dentro de los límites de sí mismo, preocuparse por sus imperfecciones, mejorar… Le basta con saber que Dios existe y que es justo y bueno. De esto el ser humano no puede dudar, pues “por la obra se conoce al obrero”, y la Naturaleza misma atestigua la existencia de Dios, su propia conciencia le está diciendo que Él existe y la ley general de la evolución comprueba su justicia y bondad. Afirmaba Descartes que Dios está en la conciencia del hombre como la marca del obrero en su obra. Los Espíritus confirman ese principio, pero van más allá, mostrando que la marca del obrero se encuentra en todas las cosas, en la Naturaleza entera. La negación de Dios es, para el Espiritismo, como la negación del Sol. El ateo, el descreído, no es un condenado, un pecador irremisible, sino un ciego cuyos ojos pueden ser abiertos, y en verdad lo serán… Porque Dios es necesariamente existente, según el principio cartesiano. Nada puede entenderse sin Dios. Él constituye el centro y la razón de ser de todo cuanto existe. Sacar a Dios del Universo sería como eliminar el Sol de nuestro sistema planetario: un simple absurdo. 
Pero, el hecho de que no posea forma humana, de que no se asemeje al hombre en lo que toca a la constitución física de éste, no se sigue que Dios esté distante del ser humano y sea indiferente a él. El Dios espiritista se parece al aristotélico por su poder de atracción, pero se aleja de él en cuanto a la indiferencia con respecto al Cosmos. Porque Dios es providencia y amor, es el Creador y Padre de todo y de todos. 
El Universo se define en una tríada, similar a las tríadas druídicas: Dios, espíritu y materia. Lo vemos en el párrafo 27, cuando Kardec pregunta si existe dos elementos generales, el espíritu y la materia, y los Espíritus le responden: “Oui, et pardessus tout cela, Dieu, le créateur, le père de toutes choses; ces trois choses sont le principe de tout ce qui existe, la trinité universelle”. [“Sí, y por encima de todo está Dios, el Creador y Padre de todo. Esas tres cosas constituyen el principio de cuanto existe, la trinidad universal”.] La materia, empero, no es sólo el elemento palpable, pues hay en ella el fluido universal, su lado fluídico, que desempeña el rol de intermediario entre el plano espiritual y el propiamente material. 

Ante esa concepción surge un problema de carácter teológico y escriturístico. Si Dios no se asemeja al hombre, ¿cómo interpretar el pasaje bíblico según el cual Él creó al hombre a su imagen y semejanza? La explicación se provee en el parágrafo 88, cuando Kardec pregunta sobre el hombre extrae de ellos falsas conclusiones, porque puede abusar de todo, aun de lo más elevado”.] 
Kardec corrobora la tesis de los Espíritus: el materialismo constituye una aberración de la inteligencia. Esto es lo que nos manifiesta al principio de su comentario: “Par une aberration de l´intelligence, il y a des gens qui ne voient dans les êtres organiques l´action de la matière et là rapportent tous nos actes”. [“Por una aberración de la inteligencia hay personas que sólo ven en los seres orgánicos la acción de la materia y relacionan con ella todos nuestros actos”.] 
Y así prosigue el libro, todo él impulsado por el soplo del Espíritu, penetrado por el sentimiento religioso y, más particularmente, por el sentido cristiano de ese sentimiento. Cuando en el párrafo 625 pregunta Kardec cuál es el tipo humano más perfecto que Dios haya ofrecido al hombre para que le sirva de guía y modelo, la respuesta que se le da es categórica: “Ved a Jesús”. Y Kardec comenta entonces: “Jésus est pour l´homme le type de la perfection morale à laquelle peut pretender l´humanité sur la Terre. Dieu nous l´offre comme le plus parfait modèle, et la doctrine qu´il a enseignée est la plus pure expresión de sa loi, parce qu´il était animé de l´esprit divin, et l´être le plus pur qui ait paru sur la Terre”. [“Es Jesús para el hombre el arquetipo de la perfección moral a que puede aspirar la humanidad en la Tierra. Dios nos lo ofrece como el modelo más perfecto, y la doctrina que ha enseñado es la más pura expresión de su ley, porque estaba animado del Espíritu divino y fue el Ser más puro que haya aparecido en la Tierra”.] 
La religión espiritista se traduce en espíritu y verdad. Lo que a Dios interesa no es la precaria exterioridad de los ritos y del culto convencional, casi siempre vacío, sino el pensamiento y el sentimiento del hombre. La adoración de la Divinidad constituye una ley natural, como lo es la ley de gravedad. El hombre gravita hacia Dios, del modo mismo que la piedra gracia hacia la Tierra y ésta hace lo propio alrededor del Sol. Pero las manifestaciones externas de la adoración no resultan necesarias. 
En el párrafo 653 hallamos la clara respuesta de los Espíritus sobre este tópico: “La véritable adoration est dans le coeur. Dans toutes vos actions songez toujours qu´un maître vous regarde”. [“La verdadera adoración está en el corazón. En todas vuestras acciones, pensad siempre que un Maestro os observa”.] Se condena la vida contemplativa, por ser inútil, así como la monástica, puesto que Dios no quiere el cultivo egoísta del sentimiento religioso, sino la práctica de la caridad, la experiencia viva y constante del amor por medio de las relaciones humanas.
El Libro de los Espíritus no deja a un lado la cuestión del culto religioso. El hombre, que hacia Dios gravita, es un Ser religioso por naturaleza, que necesita manifestar su religiosidad. Y tal manifestación se opera en las formas naturales de adoración, entre las que se cuenta la plegaria. Por medio de la oración el hombre piensa en Dios, se acerca a Él, con Él se comunica. Tal lo que hallamos a partir del parágrafo 658. Mediante las preces el ser humano puede acelerar su evolución, elevarse más pronto sobre sí mismo. Pero tampoco el rezar puede ser tan sólo un acto formal. Con la oración es posible hacer tres cosas: alabar, pedir y dar gracias a Dios; pero siempre que lo hagamos con el corazón y no únicamente con los labios. 
Tenemos así la religión espírita, que tiempo después se definirá de una manera más objetiva o directa en El Evangelio según el Espiritismo. Una religión psíquica, según la denominó Conan Doyle, equivalente a la “religión dinámica” de Bergson. En el Capítulo V de la “Conclusión” asevera Kardec: “Le Spiritisme est fort parce qu´il s´appuie sur les bases mêmes de la religión: Dieu, l´âme, les peines et récompenses futures; parce que surtout il montre ces peines et ces récompenses comme des conséquences naturelles de la vie terrestre, et que rien, dans le tableau qu´il offre de l´avenir, ne peut être désavoué par la raison la plus exigeante”. [“El Espiritismo posee fortaleza porque se apoya sobre los cimientos mismos de la religión: Dios, el alma, las penas y recompensas futuras. Porque, sobre todo, muestra esas penas y recompensas como secuelas naturales de la vida terrena, y porque nada, en el cuadro que ofrece el porvenir, puede ser desautorizado por la razón más exigente”.] En suma, religión positiva, basada en las leyes naturales, desprovista de pompas misteriosas y de una teología fantasiosa. 
Para completar el panorama religioso de El Libro de los Espíritus nos queda el Capítulo Doce del Libro Tercero y todo el Libro Cuarto. En aquel capítulo se refiere Kardec al perfeccionamiento moral del hombre, encara los problemas atinentes a las virtudes y los vicios, las pasiones y el egoísmo; define después el carácter del hombre de bien y concluye con un mensaje de San Agustín sobre la manera de conocernos a nosotros mismos. En el Libro Cuarto disponemos de un capítulo acerca de las penas y goces terrenos, el cual es un código de la vida moral en la Tierra, verdadero catecismo de la conducta espírita, y asimismo hay un capítulo que versa sobre las penas y goces futuros y las consecuencias espirituales de nuestro comportamiento terrenal.

El LIBRO DE LOS ESPIRITUS -ALLAN KARDEC

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         Disciplina

Todo para que funcione bien ha de guardar un orden y una disciplina. Si deseamos conseguir la armonía, hemos de disciplinarnos, y la mejor forma para hacerlo es ordenando todo en nuestra vida, tanto las cosas materiales como las espirituales.
El saber si ocupa lugar. Es muy importante saber ordenar y colocar los conocimientos que cada uno adquiere para luego utilizarlos en la vida y en el futuro.
Disciplina significa saber comportarse de la manera adecuada a cada situación. La disciplina por eso también es saber distinguir en que momentos podemos perder el tiempo y en qué momentos debemos ponernos serios, disciplina es fuerza de compromiso, para hacer lo que debemos y no dejarnos llevar por cualquier otro factor que nos distrae de nuestras metas. Sin disciplina no se consigue nada....
La disciplina, no sólo se aplica a grandes metas, sino que se encuentra presente en todo momento de nuestras vidas. Es gracias a la disciplina que las personas pueden actuar determinadamente hasta lograr cumplir sus metas y objetivos.
La persona que posee el valor de la disciplina es aquella que cumple con sus obligaciones, haciendo un poco más de los esperado, al grado de sacar adelante su trabajo y todo aquello en lo que ha empeñado su palabra.
Con la disciplina desarrollas la capacidad de ejercer control de tus deseos, carácter, emociones, lenguaje y actitudes; todo esto te ayudará a conseguir las metas que te has trazado, convencido de lo que quieres y resuelto a que nada ni nadie te moverá de tu idea.
El dominio de nosotros mismos no ocurre automáticamente, necesitamos que nos guíen nuestros padres y maestros para que apoyen el proceso y así poder lograr consolidar el valor de la disciplina. La familia transmite el valor con el ejemplo, para que así sea más fácil adquirirlo.
No nos repugne el verbo obedecer. Todo lo que constituye progreso y perfeccionamiento guarda el orden por base.
No olvides que la disciplina se inicia en el Cielo…
Las más sublimes constelaciones atienden a las leyes de equilibrio y movimiento.
El Sol que nos sustenta la vida en el mundo repite operaciones de ritmo, hace numerosos milenios.
La Luna que clareaba el camino de las más remotas civilizaciones de la India y de Egipto efectúa, aun hoy, las mismas tareas, ante la Humanidad.
En el campo de la Naturaleza, la disciplina es aliciente de toda bendición.
Obedece el suelo.
Obedece el árbol
Obedece la fuente.
Cualquier construcción obedece al plano del arquitecto que la idealiza.
Y, en el refugio de la casa, obedecen el piso anónimo, el amigo florero y el pan que enriquece la mesa.
En la experiencia física, la salud es obra de la disciplina celular.
Cuando las unidades microscópicas de la colmena orgánica si desarvoram, se rebelaron, encontramos las torturas de la enfermedad o las sombras de la muerte.
Llamados a servir a nuestros semejantes en el Espiritismo Cristiano, a favor de nosotros mismos, sepamos cultivar la libertad de obedecer para el bien, aprendiendo y ayudando siempre.
Jamás nos olvidemos de que Jesús se hizo Maestro Divino y Soberano de las Almas, no solamente porque haya venido al mundo, consagrado por los cánticos de las Legiones Celestes, sino también por haber transformado la propia vida, en su Apostolado de Amor, en un cántico de humildad, obedeciendo constantemente a la voluntad de Dios.

Texto extraído del Espíritu Sheila, Del libro: Copa de Luz, Médium:Francisco Cándido Xavier- Espíritus Diversos.

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EMANCIPACIÓN DEL ALMA.


Estado particular de la vida humana durante el cual el alma, al desprenderse de sus lazos materiales, recobra algunas de las facultades del Espíritu y entra más fácilmente en comunicación con los seres incorpóreos.
Este estado se manifiesta principalmente a través del fenómeno de los sueños, de la somniloquia, de la doble vista y del sonambulismo natural o magnético.

Tomado del libro Vocabulario Espírita
Adaptación Oswaldo E. Porras Dorta

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          A ESTO ASPIRAMOS TODOS LOS ESPÍRITAS


   El lazo simpático que une a los espíritus de un mismo orden, ¿es para ellos origen de felicidad?

«La unión de los espíritus que simpatizan para el bien es para ellos uno de los mayores goces; porque no temen ver perturbada esa unión por el egoísmo. Forman, en el mundo completamente espiritual, familias de un mismo sentimiento, y en esto es en lo que consiste la dicha espiritual, como en vuestro mundo os agrupáis por categorías, y disfrutáis de cierto placer cuando os veis reunidos. El afecto puro y sincero que experimentan y de que son objeto es origen de felicidad, porque no hay en ella amigos falsos e hipócritas».

                              - El Libro de los Espíritus -

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miércoles, 22 de octubre de 2014

La buena soledad



LA BUENA SOLEDAD PROTEGE AL HOMBRE CONTRA LA VIDA EN SOLITARIO



            Jorge Hessen
Una pesquisa realizada por John Cacioppo, científico y profesor de psicología de Chicago, en los Estados Unidos sugiere que el aislamiento impacta y acelera el exterminio “prematuro” del anciano solitario. Para Cacioppo hay factores de riesgo cara al sentimiento de soledad, de entre los cuales están la interrupción frecuente del sueño, elevación de la presión arterial, aumento de cortisol (hormona del estrés), alteración del sistema inmunológico y aumento de la depresión. (1) Tal vez realmente la soledad sea una preocupante enfermedad de hoy en día.
Las invenciones tecnológicas, avanzando a una velocidad vertiginosa, proponen “democratizar” las realizaciones sociales. Tales recursos vienen disponibilizados de recursos seductores, a saber: la TV digital, teléfonos inteligentes con sus múltiples funciones, los videos y filmes de alta definición, los notebooks, tablets, internet, redes sociales, los juegos electrónicos virtuales; he ahí una lista mínima de lo que la tecnología ha proporcionado.
Hay una respectiva quiebra de la necesidad de estar físicamente “junto”, con el fin de conversar, ampliar las amistades, intercambiar emociones. Se consigue a través del aplicativo whatsapp, por ejemplo, dialogar, cambiar mensajes, videos, fotos, de cualquier lugar, horario y distancia, conectándose todos a todo. Se viabiliza rescatar amistades perdidas en el tiempo, reencontrar familiares que la distancia apartó y rehacer relacionamientos que se sumergieron por el camino. Entretanto, paradójicamente, la tecnología que nos rodea exteriormente poco ayuda, interiormente. Así que no va a ser la tecnología que nos aleja de la "mala soledad", dicho sea de paso, más si la característica de no vivir los valores de la solidaridad, la compasión, la fraternidad.

Se vive hoy la extraña sensación de que no se está solo en el mundo. Individuos rodeados por personas en autobuses, metros, aviones, estadios, locales de trabajo, avenidas, cayes. Con todo, en esa selva de piedras existen muchos sujetos solitarios. Y cuanto más están rodeados de gente, de barullo, de tareas, más se agrava la sensación de que están solos. ¿Parece contradictorio? ¿Será la “maligna soledad” la ausencia de compañía, de personas alrededor de ciertos solitarios? ¿Consistirá en estar lejos de las civilizaciones?
¿Mas será que toda la soledad es maligna? Fijémonos en la roca que sustenta la planicie que acostumbra a vivir aislada y en el Sol que alumbra al mundo entero brillando solo. Lord Byron decía que “en la soledad es cuando estamos menos solos.” (2) En ciertas horas la soledad es saludable para el espíritu como la dieta lo es para el cuerpo. Muchas veces, para oír la voz sincera de nuestra conciencia precisamos saber hacer silencio alrededor de nosotros y dentro de nosotros. hay momento que es imprescindible la búsqueda beneficiosa de la soledad para encontrarnos con nosotros mismos, en un reencuentro con la propia alma, de manera, tranquila y serena, sabiendo que guardamos en nuestra intimidad la llave para nuestra ascensión espiritual. es en esos momentos de introspección en los que conseguimos analizar actitudes, valores y sentimientos. Bajo ese punto de vista, la dulce soledad será oportuna compañera a laque buscaremos para, que podamos encontrarnos y conocernos.
No olvidemos que en nuestra marcha rumbo a la luz imperecibles cultivamos diálogos que dicen respecto a nosotros mismos. Nada nos impide, pues, con regularidad, evadirnos del mundo, buscando momentos de magna soledad, en que tendremos apenas a nosotros mismos para viajar alrededor de la conciencia, pues cuando silencia el mundo a nuestro alrededor conseguimos oír la voz de la conciencia y hasta aun mismo a nuestro “YO” histórico. Serán esos espacios de bendecida soledad que nos consentirán valorizar comportamientos para, en las próximas experiencias evitar que repitamos los mismos errores, en análogas ocasiones. A solas, diariamente, algunos momentos para meditar a respecto de lo que hacemos, como hacemos, nos permitirán marchar por caminos íntimos y revelarnos en profundidad.
Hay quien usa la prodigiosa soledad como tiempo de inspiración, análisis y programación. Cuando hacemos silencio exterior, damos salida al mundo interno, intenso y palpitante. Hay tanta gente sumergida en alaridos indigestos, dominado por conversaciones maldicientes o por el estruendo de risas burlescas; hay tanta gente rodeada de personas, más con el alma amargada, oprimida, hueca. Recordemos que todo tiene su tiempo determinado, conforme narra el Eclesiastés. Hay tiempo de nacer hay tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de elegir, tiempo de llorar y tiempo de sonreír; tiempo para hablar y tiempo para silenciar tambien. “(3) ¿Entonces, por qué temer a la santa soledad? Si la vida nos ofrece la bondadosa soledad, sepamos abrigarla como un tesoro. Aprovechemos cada instante para meditar. Encaremos todo y todas las circunstancias como oportunidad para el aprendizaje.
Obviamente Dios nos creo para vivir en sociedad. No nos ofreció inútilmente la palabra y todas las facultades necesarias para la vida de relación humana. Es natural que el “aislamiento absoluto” sea contrario a la ley de la Naturaleza, hasta porque por instinto buscamos la sociedad y debemos concurrir para el progreso, auxiliándonos mutuamente. Ahora, completamente aislados, no disponemos de todas las facultades. Nos falta el contacto con los otros de nosotros. En el aislamiento incondicional quedamos brutos y morimos. (4) Por esas criteriosas razones es importante caracterizar las distintas clases de soledad, - aquella que significa fuga definitiva de la convivencia social de aquella otra que abastece el alma con el fin de que jamás constemos en el rol de los seres 

- Jorge Hessen -

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ERRATICIDAD.

Estado de los Espíritus errantes, es decir, no encarnados, durante los intervalos de sus diversas existencias corporales. De ninguna manera la erraticidad es una señal absoluta de inferioridad para los Espíritus.
Hay Espíritus errantes de todas las clases, salvo los del primer orden, o Espíritus puros que, al no tener más necesidad de reencarnarse, no pueden ser considerados como errantes.
Los Espíritus errantes son felices o desdichados según el grado de su depuración.
Es en este estado que el Espíritu –cuando se ha despojado del velo material del cuerpo – reconoce sus existencias anteriores y las faltas que lo alejan de la perfección y de la felicidad infinita; entonces, es también cuando elige nuevas pruebas para progresar más rápidamente.

Tomado del libro Vocabulario Espírita
Adaptación Oswaldo E. Porras Dorta

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Elevación 

Espíritu, alma: tú que recorres estas páginas, ¿de dónde vienes y adónde vas? Subes del fondo del abismo y escalas los innumerables grados evolutivos de la vida. Vas hacia las moradas eternas donde la gran ley nos llama y donde la mano de Dios nos conduce. ¡Tú vas hacia la luz, hacia la 
sabiduría, hacia la belleza! 
Contempla y medita. Por todas partes hermosas y poderosas obras solicitan tu atención. De su estudio extraerás, con el aliento y la confianza, el justo sentimiento de tu valor y de tu porvenir. Los hombres no se odian, no se desprecian sino porque ignoran el magnífico orden por el cual están todos íntimamente unidos. 
Tu camino es inmenso, pero el fin sobrepasa en esplendor si todo lo que 
se puede concebir. En este momento pareces muy pequeño en medio del 
colosal Universo; pero tú eres grande por la idea, grande por tus inmortales 
destinos. 
¡Trabaja, ama y ora! ¡Cultiva tu inteligencia y tu corazón! Desarrolla tu 
conciencia, hazla más vasta, más sensible. Cada vida es un surco profundo 
de donde debes salir purificado, dispuesto para las futuras misiones, apto 
para trabajos cada vez más nobles, más grandes. Así, de esfera en esfera, de 
morada en morada, proseguirás tu carrera, adquiriendo fuerzas y facultades 
nuevas, unido a los seres que has amado y que han vivido y revivirán 
contigo. 
¡Juntos evolucionaréis en común sobre la espiral de las existencias, en 
medio de maravillas insospechadas, pues el Universo, como tú mismo, se 
revela por el trabajo y desarrolla sus vivientes metamorfosis, ofreciendo 
goces, satisfacciones siempre crecientes y siempre renovadas a las 
aspiraciones y a los deseos puros del Espíritu! 
- LEON DENIS-

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                ALTERACIÓN EN LAS                        RELACIONES  HUMANAS

Mercedes Cruz Reyes

La vida a veces nos ofrece momentos de exaltación, son momentos que nos sacan de la normalidad, a veces es una mala noticia, la cual surge sin esperarla, y de momento nos desequilibramos, unas veces gritamos, otras veces damos golpes en la pared y más cosas que no entran en la forma normal de comportarnos. Otras veces, es una buena noticia, una lotería que nos  regala la vida, la visita de un familiar, en fin tenemos muchos motivos tantos buenos como malos para alterarnos.
Pero una forma de alterarnos es en el dialogo con las personas, sobre todo cuando somos ofendidos, el que nos revelemos  contra ellos, esto no resuelve el problema, solo el Amor nos puede garantizar la tranquilidad.
Evite discutir con la gente sólo porque tienen diferentes opiniones sobre un determinado tema. Usted tal vez tenga su propio y único \ especial opinión sobre ese tema. Pero eso no significa que su opinión es absolutamente razonable. Usted debe aprender a comprender la opinión de los demás y mostrar sus opiniones con otras personas y hacerles entender el tuyo.
Hemos de estar alerta con las personas que nos adulan mucho. En verdad todos nos conocemos a nosotros mismos, y debemos aceptar nuestros defectos y diferencias. Usted no debe estar inseguro sólo por causa de ellos. En su lugar debe ser una persona que está dispuesta a deshacerse de ellos y formar personalidades nuevas y buenas costumbres o en ti mismo. Cuando alguien te halaga, seguramente que lo están haciendo sin intención buena, porque realmente sabes lo que eres lo que estás haciendo o actuando en su vida. En ese momento, deben estar atentos a ellos.
Un hombre sabio nunca se miente a sí misma o  a los enemigos. Los enemigos siempre quieren dejar de hacer algo que es bueno para usted. Pero los amigos siempre quieren que sea bueno y siempre les gusta ayudar a hacer las cosas bien. Así que  todos debemos procurar una buena relación con la gente y tratar de dejar que se conviertan en nuestros  amigos.
Ayuda a quien quiera que sea. El ejercicio de la caridad  beneficia al  que la necesita y la recompensa mayor es de quien la ofrece. No nos hacemos ningún beneficio por ser buenos, justos y honestos. Solamente cumplimos un deber, respecto a las leyes  del Amor y de la justicia. Quien no se altera con los otros comienza, por esa vía , a alcanzar los principios de la comprensión. Quien perdona las ofensas siente, en su interior, una indecible caridad. Quien ama sin distinción, conoce la libertad, aquella que pronuncia la verdadera serenidad de conciencia.
Seamos discretos en el contacto con personas afectadas de un comportamiento exhaustivo en nuestras relaciones personales con ellos.
Evitemos las situaciones que puedan generar violencia, como discusiones y críticas.
Tratemos de comprender su situación, facilitando siempre su participación en todas las actividades.
Levantar una tempestad contra nuestro hermano es invalidar los propios recursos de  servir mejor y querer anular el mandamiento dado por Jesús a la humanidad Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Toda intención de modificar la vida de los otros es violencia que lanzamos al reino ajeno. Si quieres realmente cooperar con tus semejantes, hadlo por la fuerza poderosa del ejemplo, usando la palabra  con parsimonia, cuando seas solicitado. Casi siempre las palabras se transforman en imposición, a no ser que se filtren por iluminada educación, en la fuerza de la disciplina.
 El hombre altamente inteligente, que conoce el Amor, habla poco, porque ejemplifica mucho. Cerciórate de la inferioridad de las palabras al reconocer la grandeza de las vibraciones. Ten plena certeza de que Dios actúa constantemente por los procesos de la vida recta.
Difícilmente sabemos dar consejos, por estar acostumbrados a saber particularmente de las cosas que solo  nos interesan y nunca somos iguales a los otros. Es lo que no acontece por la vivencia, donde el observador retira lo que le agrada y lo que comporta a su conciencia.
¿Entre dos personas enojadas, que podemos esperar? Cuanto más hablan, más se  desentienden, acrecientan el orgullo y la falsa honra, y el raciocinio pierde poder, en este caso. Seamos inteligentes para cortar en las primeras señales del desentendimiento, sin que el ofensor piense tratarse de crítica o zumbaría. Quien está con el Bien  en el corazón, encuentra salida   para todas las horas de graves problemas. La intuición no habla, por estar con la serenidad en el interior y el discernimiento en la mente.
No procures contradecir las cosas hechas por otro,   criticar lo que está hecho a la vista de  quien lo hizo, provoca irritación, en quien aun no alcanzó la comprensión.
Has lo cierto, si puedes hacerlo, que mucha gente viendo tus actos y la verdad es siempre copiada en el propio automatismo de la vida.
La Tierra está pasando por un estado de pruebas con la humanidad que en ella mora, y, y aun mismo  las almas que están inclinadas para la luz encuentran muchas dificultades para ceder totalmente  al Bien, en virtud de los entrevieses del propio ambiente y de las compañías que siempre  se suceden en su vida. Aun mismo así, no deber esmorecer  en tu aprimoramiento espiritual. Estas en una escuela donde el Bien es la meta para la felicidad de todas las criaturas.
Tu comportamiento bueno con los otros es la marca de la renovación que crece ante los siglos, en la búsqueda de la paz de la conciencia.

EXTRAÍDO DEL LIBRO CIRUGÍA MORAL  de João Nunes Maia

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