Entradas populares

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Una toma de conciencia


Desencarnación y Perturbación

 El desconocimiento de lo que es Desencarnación y de la existencia de un periodo de perturbación del desencarnado, llevan a las personas a tomar actitudes desequilibradas, causando, con ello, un sufrimiento mayor para ellos mismos y, lo que es peor, sufrimiento al espíritu amado.
La separación del cuerpo no siempre es dolorosa, al contrario, muchas veces es un alivio, pero todo espíritu pasa por una perturbación después del desligamiento del cuerpo.
El espíritu ya depurado de sus faltas y conocedor de la realidad del mundo espiritual, caso bastante raro en este planeta, se reconoce en el nuevo estado CASI inmediatamente, pero tiene el  CASI. Según nos informan los espíritus, todos sin excepción pasan por una perturbación, aunque que sea por algunos segundos.
Otros, infelizmente la gran mayoría, entran en un estado de perturbación que llega hasta el reconocimiento de su nueva situación y la consecuente adaptación a la nueva vida.
Ello puede llevar horas, días, meses y hay casos que han sido años.
La duración varía en cada espíritu.
El carácter, la obra, el conocimiento anticipado de la vida espiritual, o sea, la creencia profesada en la existencia material recién acabada, con agravantes en sus actos, puramente materialistas, son tan solo, algunos de los motivos para la mayor o menor duración.
El tipo de muerte también puede influir en el tiempo de la adaptación.
Las muertes violentas causan sorpresa a los espíritus alcanzados que no creen que murieron, e intentan continuar normalmente la existencia material. Al no conseguirlo, sufren por ello.
Los suicidas son las mayores víctimas de esa sorpresa.
Además de no acabar como esperaban, continúan sintiendo las aflicciones, a veces ampliadas, que los llevaron a la rebeldía contra las directrices divinas.
Vimos, así, que los compañeros que desencarnan, necesitan, y ciertamente merecen nuestra ayuda, nuestra colaboración para obtener, más rápidamente, el equilibrio espiritual.
Sabemos que nuestras vibraciones mentales llegan a los espíritus.
Es necesario entonces, que desde el momento de la Desencarnación, pasando por el velatorio y entierro, y prosiguiendo después, tan sólo enviemos al espíritu que desencarnó, vibraciones de calma y equilibrio.
¿Añoranza? ¡Sí, claro!. Las lágrimas no necesitan ser reprimidas mientras sean originadas por un sentimiento noble.
Jamás lágrimas basadas contra los designios divinos, de desespero, de angustia, vibraciones desequilibradas que, fatalmente, agravarán hasta límites incalculables el sufrimiento del compañero que deja la materia.
No será difícil mantener ese equilibrio para quien realmente posee una religión de uso interno y no tan solo para exteriorizaciones o datos estadísticos.
Que la persona que desencarnó sigue existiendo, todas las religiones lo enseñan.
De este modo, no hay que encarar a la muerte como el fin de todo.
Todos nos encontraremos nuevamente, es como un viaje, tan solo eso.
Escenas desagradables de desespero e indignación, demuestran solamente la falta de preparación, descontrol, egoísmo y falta de fe verdadera, a parte de herir profundamente al espíritu, casi siempre ya perturbado por el cambio de estado.
En verdad, a veces, hay más representación que sentimientos.
Todo puede evitarse con el uso de la oración.
Una oración por el desencarnado, oración para que obtengamos equilibrio, oración para el equilibrio de las demás personas envueltas emocionalmente en la desencarnación.
HELIO DA SILVA PINTO -
Tomado del libro:YA ESTABA ESCRITO
 Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

                                ***********************


¿ Por qué hay espíritus obsesores ?.-


En muchas ocasiones les empuja a ello la venganza por algún hecho traumático con su víctima,desde un pasado anterior, o simplemente, lo hacen por el solo deseo de hacer mal por envidia, porque como ellos sufren, a su vez buscan alivio en una venganza ciega, haciendo sufrir a cualquiera que quede a su alcance. Tengamos presente que actúan por propia voluntad, porque nadie está programado para el sufrimiento, la desidia o el mal.
Cierto porcentaje de casos de obsesión están directamente relacionados con la Reencarnación, pues los casos de obsesión particularmente graves, suelen ser por venganzas de los Espíritus obsesores hacia los obsesados, a causa de conflictos graves existentes entre ambos, y que se suelen remontar hasta vidas anteriores.
En toda obsesión como en cualquier sufrimiento, están presentes las leyes de Causa y Efecto. El dolor resulta de la falta de respeto al orden establecido, en cuanto que el odio es fruto del egoísmo y de un personalismo mal entendido.
Existen obsesores y obsesados porque existen endeudamientos espirituales entre ambos y además una falta de caridad y de la capacidad de saber perdonar. Todo problema de obsesión procede de alguna transgresión de moralidad, ética, legal o espiritual, y como nadie se puede librar de su conciencia culpable, allá donde esté el deudor estará también su deuda y enseguida les alcanzará el cobrador de la misma....
En algunos casos las obsesiones o perturbaciones mas o menos graves, se suelen producir cuando la persona obsesada o perturbada tiene una mediumnidad o una sensibilidad psíquica mas o menos desarrollada, pero encubierta, y aunque no haya un motivo particular de venganza por parte de ningún ser desencarnado, alguno de estos aún ligado a la materia, se aprovecha de esta puerta abierta que para ellos es la mediumnidad y que les permite manifestarse en nuestra dimensión física, y entonces ocupan el aura física del médium, cuyo espíritu tratan de anular de su cuerpo . Tan apegados a la materia están, que cuando encuentran una mediumnidad de estas características, a veces llegan a creer que esa materia les pertenece a ellos.
El espíritu perseguidor también sufre su propia aflicción. Viene a ser un ex-transeúnte del vehículo somático que experimenta y guarda en su alma las aflicciones acumuladas de las que no consigue liberarse ni siquiera con el paso del tiempo. Víctima de sí mismo por su propia dejadez y descuido, transfiere la responsabilidad de lo sucedido a otra persona que por cualquier circunstancia interfirió negativamente durante una vida anterior, o bien porque las cree culpables de alguna desdicha sufrida en el pasado, por ser mas fácil encontrar razones de su desgracia en manos de culpables imaginarios, antes que reconocer la parte de responsabilidad que debe aceptar sobre sus hombros personales como consecuencia de actitudes infelices propias.
Después de la muerte pierden el cuerpo físico, pero no el uso de la razón, por lo que se hallan deambulando por los niveles psíquicos de la inconsciencia, encontrándose con los centros de discernimiento superior de su enemigo inerme, tal vez anestesiado por los vapores del alcohol o de las locuras a que se entregó; así, ambos se imantan por procesos de sintonía psíquica con su aparente verdugo que sin saberlo, sintoniza con la mente de quien se cree dilapidado por él, generando entonces los prolegómenos de lo que mas tarde se transformará en una psicopatía obsesiva..
Otra motivación importante y generadora de los casos de Obsesión por venganza, es a causa de tantos casos de abortos provocados. Hay muchos Espíritus que tenían un serio proyecto de vida y un compromiso espiritual con los que iban a ser sus padres, y cuando ya estaban ligados a la materia de un feto o embrión que necesitaban para entrar en una nueva existencia humana, se vieron rechazados y asesinados dentro del cuerpo de quien iba a ser su madre, a veces por ella misma o con su consentimiento . Entonces, ante la terrible agresión sufrida y el desamor sufridos, se volvieron vengativos y a quien mas odian, que suele ser al padre o a la madre, o bien a quien mas facilidad les ofrece para ser influenciado por ellos para ser utilizado en sus planes de venganza, a causa de una mediumnidad descontrolada, y así lo van acosando mentalmente poco a poco, atormentándolo con sus reproches y amenazas, que se suelen percibir con claridad durante el sueño en una primera fase de la invasión; en una segunda fase las víctimas de la obsesión llegan a percibir claramente voces incluso estando en estado de vigilia de modo muy frecuente y este asedio a veces les induce finalmente al suicidio o a la locura.

- Jose Luis Martín-

                                      ************************

El ejercicio del Amor, de las iniciativas altruistas y la plegaria habitual, son verdaderos antídotos contra estados obsesivos y nerviosos”.
-Divaldo Pereira Franco-

                           **************************

UNA TOMA DE CONCIENCIA
J. Herculano Pires

El apego a lo contingente, a lo inmediato, apaga en la conciencia de nuestros días el sentido de la responsabilidad espiritual. Ni aun mismo la ronda constante de la muerte consigue arrancar al hombre actual de la embriaguez del presente. El problema del espíritu y de la inmortalidad solo se aviva cuando es ligado directamente  a cuestiones de interés personal. El católico, el protestante, el espirita son equivalentes en ese sentido. Todos buscan los caminos del espíritu para la solución de cuestiones inmediatas o para garantizar  a si mismo una situación mejor después de la muerte.
La mayoría absoluta de los espiritualistas están siempre dispuestos a investir (este es el termino exacto) en obras asistenciales, más revela el mayor desinterés por las obras culturales. Se apegan los religiosos de todos los matices a la tabla de salvación de la caridad material, aplicando grandes donaciones en hospitales, orfanatos y viveros, más olvidándose de los intereses básicos de la cultura. Garantizando los intereses de la caridad después de la muerte, más contraen pesadas deudas en lo tocante a la divulgación, sustentación y defensa de principios fundamentales de la renovación  de la cultura planetaria.
La prensa, la literatura, la enseñanza, el estudio, la fijación de las líneas  maestras de la nueva cultura terrena quedan a dios dirá. Falta una toma de conciencia, particularmente en el medio espirita, de la responsabilidad de todos en la construcción y en la elaboración de la Nueva Era, que es el trabajo  de los hombres en la tierra. Nadie o casi nadie comprende que sin una estructuración cultural elevada, sin estudios profundos en el plano cultural, que revelen las nuevas dimensiones del mundo y del hombre en la perspectiva espirita, el espiritismo no pasará de una secta religiosa de fondo egoísta, buscando la salvación personal de sus adeptos, precisamente aquello que Allan Kardec lucho por evitar.
La finalidad del espiritismo, como Kardec acentuó, no es la salvación individual, más si la transformación total del mundo, en un vasto proceso de redención colectiva. Proporcionar a los jóvenes una formación cultural apoyada en la más positiva  y completa base espiritual, que muestre la insensatez de las concepciones materialistas y pragmáticas, dándoles la firmeza necesaria en la sustentación y defensa de los principios doctrinarios, no es solo caridad, más si también realización efectiva de los objetivos superiores del espiritismo en esta fase de transición. Sin ese trabajo no podremos avanzar  con seguridad y eficacia en la dirección de la Era del espíritu. Hemos de dar a las nuevas generaciones la posibilidad  de afirmar, ante el desenvolvimiento de las ciencias y del avance general de la cultura, como dijo Denis Bradley: ¡“Yo no creo, yo sé!”  Porque es por el saber, y no por la creencia, por la fe racional y no por la fe ciega, por el conocimiento y no por las teorías indemostrables, que el espiritismo, como revelación espiritual, habrá de modelar la nueva realidad terrena, apoyado en la confirmación científica, por la investigación, de sus postulados fundamentales. La revelación humana confirma y comprueba  la revelación divina.
Ese es el problema que nadie parece comprender. Todos sueñan con el momento  en el que la ciencia deberá proclamar la realidad del espíritu. Más esa  proclamación jamás será hecha,  si la ciencia espirita  no alcanza la mayoridad, no se confirmara por sí misma, pudiendo enfrentar  virilmente, en el plano de la inteligencia  y de la cultura, la visión materialista del mundo y la concepción materialista del mundo y la concepción  materialista del hombre. Por eso precisamos de universidades espiritas, de institutos de cultura espirita dotados de recursos para una producción cultural digna de respeto, de laboratorios de pesquisa psíquica estructurados con  recursos eficientes y orientados por una metodología segura, planeada y testada por especialistas de verdad, capaces de dominar su campo de trabajo y de enfrentar  con pruebas  irrefutables  los sofismas de los negativos sistemáticos. Es una batalla que se traba,  el buen combate del que hablaba el apóstol Pablo, ahora desenvuelto  con todos los recursos de la tecnología.
Nada de sentimentalismos más religiosos, de palestras sin fin sobre la fraternidad imposible en medio de lobos disfrazados de ovejas. Nada de caridad interesada, de prensa condicionada a la creencia ingenua de palabras emotivas que no pasan de formas  de chantaje emocional. Precisamos de la  Religión viril que remodela al hombre  y al mundo en base a la verdad comprobada. De la caridad real que no se traduce  en limosnas, más si en el afecto de la fraternidad humana oriunda del conocimiento de nuestra constitución orgánica y espiritual comunes o sea, de la inevitable igualdad humana. De exposiciones sabias  y profundas de los problemas del espíritu, nacidas de la reflexión madura y del estudio metódico y profundo. Tenemos que despertar a los durmientes de la pereza mental y llamar a todos  a las trincheras de la guerra sin sangre de la sabiduría contra la ignorancia, de la realidad contra la ilusión, de la verdad contra la mentira. Sin esa revolución en nuestros procesos no llegaremos al mundo mejor que ya está batiendo, impaciente, a nuestras puertas.
No hagamos del Espiritismo  una ciencia de gigantes en manos de pigmeos. El nos ofrece una concepción realista del mundo  y una visión viril del hombre. Archivemos para siempre las predicaciones del sacristán, los cursillos  de miniaturas de ángeles,  a semejanza de las miniaturas japonesas de arboles. Enfrentemos los problemas doctrinarios en la perspectiva exacta de la libertad  y de la responsabilidad de seres inmortales. Reconozcamos la fragilidad humana, más no nos olvidemos de la fuerza y del poder del espíritu encerrado en el cuerpo. No encaremos la vida cubiertos de cenizas medievales. No hagamos de la existencia un muro de lamentaciones. Somos artesanos, artistas, operarios, constructores  del mundo y hemos de construirlo según el modelo de los mundos superiores que se expanden en las constelaciones.
Estudiemos la doctrina profundizando en sus principios. Remontemos nuestro pensamiento a las lecciones valiosas de Cristo, restableciendo en la Tierra las dimensiones perdidas de Su Evangelio. Esa es nuestra tarea.

                                                                          *********************

                                         
           RELIGIONES
  "Todas las religiones, artes y ciencias son ramas del mismo árbol. Todas esas aspiraciones están encaminadas a ennoblecer la vida del hombre, elevándolo de la esfera de la mera existencia física y llevándolo hacia la libertad."
- Albert Einstein -

                                       *******************

martes, 11 de noviembre de 2014

OBSESIONES INTERMITENTES

PORTAL PARA EL TRIUNFO

Psicografia de Divaldo Pereira Franco, el día 7 de junio del 2011, en la residencia de Josef Jackulak, en Viena, Austria.

La muerte siempre detestada, especialmente cuando llega interrumpiendo la infancia y la juventud, o mismo cuando se encarga de arrebatar a los afectos que constituyen estímulos para la lucha y ejemplos de coraje y dignidad, prosigue incomprendida y malsinada.
Anhelada por los desesperados, que esperan con su concurso terminar con la existencia que se les presenta como desfavorable o castigo, es evitada, a todo costo, por los que disfrutan de las alegrías y de los placeres, transfiriéndola para un futuro que esperan no sea alcanzada rápidamente.
Fruto del materialismo ambos comportamientos, o de la pobreza religiosa que no dispone de recursos para asegurar la confianza en la inmortalidad, la desencarnación permanece como un gran enigma para los viandantes de la esfera carnal.
Envuelta en misterio por la tradición cultural de muchos pueblos, o significando un gesto de estoicismo y de valor, en la expectativa de recompensas en el Más Allá, surge, en el suicidio, como un recurso valioso para la gloria de aquel que se permite la cobarde fuga de los elevados compromisos, especialmente cuando ese gesto tiene carácter religioso o político, segando otras vidas…
El terrorismo internacional encontró en ese terrible engaño, el gatillo, para destruir existencias locas, estimulando el crimen hediondo, mediante falsas promesas de júbilos y de placeres insuperables en el mundo espiritual, como si el suicidio ampliado en homicidio mereciese recompensa en vez de punición.
La muerte, sin embargo, es el cierre del mandato biológico, en sus sucesivas transformaciones, colocando en una fase del proceso de la vida, al tiempo que facultará la abertura de un portal para el triunfo en la inmortalidad.
Es comprensible que se busque aprovechar al máximo la oportunidad carnal ampliando el tiempo y las condiciones favorables de la existencia planetaria, teniéndose sin embargo, en la mente que, por más que se prolongue ese periodo, surgirá el momento en que será naturalmente interrumpido, gracias a los males de diferentes factores que le sean la causalidad.

La vida ciertamente no gastaría más de dos billones de años para organizar las moléculas desde las más primarias hasta los complejos mecanismos cerebrales como los de otros órganos, para, en un determinismo trágico, luego destruirlas, aniquilándolas en sus transformaciones químicas y biológicas.
De ese modo, la muerte es un portal de acceso a otra dimensión de donde la vida se origino, a fin de ser realizado un objetivo adrede establecido que es el perfeccionamiento intelecto moral del Espíritu, en la búsqueda de la plenitud.
De desagregan las partículas y se organizan, incesantemente, obedeciendo a leyes desconocidas que le trabajan la esencia dentro de una programación clara y lógica denominada vida.
¿Por qué el ser humano debería aniquilarse, cuando los hechos comprueban a menudo la sobrevivencia?
Para aquellos que solamente ven el lado hedonista de la existencia, lo ideal sería que la muerte significase el término de todos los esfuerzos y luchas, anulándolos en la nada. Como, sin embargo, la nada no existe, no pasa de una concepción existencialista sin cualquier fundamento científico…
La muerte, por tanto, es el proseguimiento de la vida.
* * * * * * *
La angustia provocada por la muerte de un ser querido es comprensible y justa, en razón de la ruptura de los lazos de afectividad fortalecidos en la convivencia, en el contacto físico, en la estructuración del grupo social. No, pocas veces, se transforma en desaliento, pérdida de sentido existencial de aquel que queda en el cuerpo, empujándolo hacia los trastornos graves de la depresión…
No obstante, cultivada la certeza del proseguimiento de la vida, el pesar es sustituido por la esperanza del reencuentro, de las evocaciones felices que deben llenar los espacios vacios y la ternura de todos los momentos dichosos, transformándose en estimulo para las acciones dignificantes en memoria de aquel que viajó anticipadamente…


La muerte es, un fenómeno natural y bendecido que encierra largos procesos de sufrimiento, de desvitalización, de perturbaciones emocionales y mentales de enfermedades degenerativas y dolorosas, alargando los horizontes de la vida en nuevos mecanismos antes adormecidos.
Viviéndose en un Universo donde todo se transforma en incesantes mecanismos de energía vigorosa, el ser humano es el resultado de la más avanzada tecnología transcendental, elaborado por Dios por Sus excelsos programadores de la vida, a fin de que alcance el nivel de luminosidad, en un retorno a la Causa que lo origino.
Lo esencial es vivir en el cuerpo con todo el respeto por su organización y por los mecanismos emocionales y mentales, intelectualizando la materia, que se tornará menos densa y penosa en el proceso de evolución.
Todos los desafíos e incertezas, dificultades y problemas constituyen instrumentos pedagógicos que promueven el progreso, propiciando el conocimiento libertador de la ignorancia, al mismo tiempo facultando la edificación de los sentimientos superiores en dirección a todas las criaturas.
Una existencia humana es gran investimento de la Divinidad que la elaboró, teniendo por meta su crecimiento moral y espiritual, en la superación de los atavismos del comportamiento inicial, para alcanzar los niveles sublimes de la perfección relativa que le está destinada desde el comienzo.
Los instintos que son una forma de inteligencia embrionaria, alcanzaran el nivel de sentimientos edificantes, dejando, al margen, las pasiones primitivas y defensivas para permitir que el amor reine soberano en todos sus pensamientos y actos.
Vivir, pues, en el cuerpo, es apenas experimentarles las sensaciones básicas y primarias; sobre todo, es vivenciar los sublimes sentimientos de la paz y de la fraternidad que deben regir a todos los seres humanos.
Tarea ingente e ineludible esa, convocando todos los esfuerzos de la transformación moral para mejor, en un infatigable trabajo de auto iluminación.
Es porque el Espiritismo propone el sentido de la existencia humana, que puede ser reducido los tres factores esenciales: el amor en todos sus aspectos, el trabajo de dignificación personal y de la sociedad, y, por fin, la transformación de cualquier tragedia – muertes prematuras, procesos de injusticias, dolencias irreversibles, dificultades económicas y acontecimientos infelices – en triunfo personal en la larga jornada por las sinuosos caminos físicos, como prescribía el admirable psiquiatra austriaco Viktor Frankl.
De ese modo, cuando ocurre la muerte, de ninguna manera será interrumpido el proceso de crecimiento del espíritu, tornándose un renacimiento en otra dimensión, como sucede con la reencarnación que puede ser considerada como una forma de muerte de la estructura material.

* * * * * * *

No te desesperes ante el fallecimiento de un ser querido, que parece haberte abandonado…
El viajó de retorno al Gran Hogar, donde te aguarda con ternura y gratitud.
Si fuiste feliz a su lado, acuérdate de todos los momentos de júbilo y envuélvelo en evocaciones afectuosas y de gratitud. No obstante, si fue causa de muchos padecimientos, agradece a Dios la felicidad de haber rescatado tus débitos para con el, y prosigue adelante afirmado en valores positivos de homenaje a la vida.
Todo vibra, todo vive, y el ser humano jamás muere.


Joanna de Ángelis.
Psicografia de Divaldo Pereira Franco, el día 7 de junio del 2011, en la residencia de Josef Jackulak, en Viena, Austria.


                                                        ************************

                                
 
                          OBSESIONES INTERMITENTES


Son una clase de obsesión que por su modo de manifestarse suelen pasar generalmente desapercibidas, por eso son mas graves que otras obsesiones porque raramente llaman la atención gracias a sus sutilezas y características especiales.
Unas veces se presentan de modo voluptuoso y destructivo, y después desaparecen por completo, volviendo todo a una aparente normalidad.
Sus víctimas experimentan incursiones crueles de sus obsesores, viviendo constantemente bajo una “Espada de Damocles” que en cualquier momento puede destruir la paz, la salud y hasta la vida.
Los que sufren estos periodos agudos y violentos, pasan luego por otros de optimismo y hasta de realizaciones edificantes, para de repente, derrapar de nuevo en pasiones sórdidas, depresiones sin causa aparente, o exaltaciones a la violencia.
Durante la incidencia de los ataques sufridos, los obsesados llegan al borde de la locura, perdiendo la capacidad de discernir y la lucidez, mostrando entonces comportamientos extraños, actitudes sorprendentes y estados desequilibrados del alma. Esto sucede porque sus adversarios espirituales identifican sus defectos y “puntos débiles”, y conocen sus imperfecciones, sus gustos y rarezas, permitiéndose licencias morales que forman un campo psicológico propicio para el asedio obsesor y la asimilación por parte del paciente, de la energía obsesiva.
Este fenómeno perturbador ocurre, como es natural, porque el enfermo cultiva hábitos viciosos procedentes de otras existencias anteriores, o que los han adquirido mas recientemente en esta existencia,entregándose sin remedio al ejercicio del placer. Tienen la mente repleta de extravagancias y lucen comportamientos extraños o defectuosos, no esforzándose por liberarse de los instintos primarios ni de las pasiones salvajes que les complacen.
Las personas que sufren obsesiones intermitentes marchan entre sombras que necesitan ser disipadas con la luz del comportamiento y las acciones edificantes, así como con mucha oración inspirada en el corazón.

- Jose Luis Martín-

                                                            ************************
Si por un momento pudiésemos ver los millares de espíritus que acuden a los antros de perversión, si viésemos esos tristes cuadros de corrupción, ese intercambio monstruoso entre encarnados y desencarnados; si fuésemos testigos de los hechos horribles que se producen en estos sitios,lugares infernales y de intercambio con las tinieblas, con toda seguridad quedaríamos horrorizados y huiríamos, para no volver jamás.”

- Juan Luis Sánchez -

                                                         *******************

                                                   
                                       
             Reflexiones de Merchita

   En todos los tiempos los muertos han vuelto  para alentar la esperanza de los vivos de buena voluntad, pero los hombres de mala voluntad están ciegos y es imposible curar la ceguera voluntaria, pese a nuestra dedicación afectuosa a los compañeros de lucha.
  El amor fraternal no se basa en la afinidad de gustos, personalidad o costumbres similares, sino que tiene su origen en algo que es de procedencia divina, el amor, porque Dios es amor.
La amistad o compañerismo no es el amor de la Biblia. Amistad es el nexo que une a las personas que poseen una personalidad similar con gustos afines. De allí nace el dicho popular: "Dime con quién andas y te diré quién eres". El amor fraternal es el vínculo que une espiritualmente a creyentes que profesan una misma fe.
  Aunque los desencarnados apareciesen intempestivamente a los ojos de las criaturas humanas, éstas, debido a lo rudimentario de su entendimiento, recurrirían sin tardanza a las teorías de la negación, creando recursos para nuevos ensayos de duda con palabrería brillante.
   Los fenómenos no sacian la sed espiritual y la sensación no sustituye el trabajo necesario para el progreso. Convenceos de que ninguno de nosotros puede confundir a las leyes eternas. Ni vuestra exigencia ni nuestra afectividad podrán perturbar el orden establecido.
    Las horas difíciles sonarán siempre y es necesario armar el corazón para los grandes testimonios.
   Hemos de tener la certidumbre de que no sufrimos  inútilmente. Todas las criaturas son instrumentos del bien o del mal, médiums del plano superior o inferior, en el campo infinito de la vida. Nadie escapa a la corriente de inspiración con la cual se sintoniza. Y todos los que han marchado en la vanguardia de la verdad y de la luz han sufrido el acoso de la mentira y de las tinieblas, no obstante su condición de instrumentos de la Providencia Divina para el perfeccionamiento y la felicidad del mundo.
Hemos de trabajar y sufrir, amando la tarea a la que nos hemos  consagrado, no solo para el rescate del pasado, sino también por la sublime alegría de la iluminación del presente. Luchemos y esperemos.
    El verdadero amor fraternal no pide compensaciones, no experimenta celos, no es exclusivista. Pretende solamente la felicidad del objeto amado, con la cual se contenta.
     Jesús llamaba hermanos a todos los seguidores de su ideal divino y sus legítimos continuadores vivían en comunidad fraternal.
Pablo de Tarso, el apóstol de los gentiles, recomendó a los hebreos,  la preservación del amor fraternal.
Pablo tenía razones serias para emitir ese consejo porque, si no podemos opinar sobre el amor angélico, inaccesible aún a nuestro entendimiento, podemos decir algo sobre los afectos humanos. Y, en las actividades de ultratumba, el legítimo vínculo fraternal, sublime y constante, elevado y sincero, es quizá el único que jamás sorprende o desconcierta.
    Constituyendo verdaderas excepciones los enlaces de almas en unión imperecedera sobre la faz del planeta, por regla general los cónyuges, después de la muerte, descubren, al fin, que han consumido inmensa cantidad de combustible de las pasiones para aprender a ser buenos hermanos uno de otro.
   Hijos y padres, en las mismas circunstancias, adquieren expresivas enseñanzas, en virtud de los imperativos de la reencarnación.

  A menudo la consanguinidad constituye el crisol purificador.

   La abnegación fraterna, sin embargo, alcanza cúlmenes divinos. La realidad no empaña su claridad, ni la muerte desfigura su belleza. Continúa por siempre, como los árboles generosos que extienden sus raíces, cubriéndose de flores y frutos.
   La Humanidad no será integralmente feliz mientras el amor fraternal no establezca su imperio en el mundo.
   Amigos os deseo un lindo miércoles, este mensaje lo extraje del libro de Herculano Pires “Lázaro”

- Merchita-
                                                               *************************



                                  UNA SENCILLA RELIGIÓN


"Mi religión consiste, en una humilde 

admiración del ilimitado espíritu superior que se revela 

en los pequeños detalles que somos capaces de percibir 

con nuestra débil y enclencle mente."

- Albert Einstein -

                                           *****************

lunes, 10 de noviembre de 2014

La cruel indiferencia



PANDEMIA DEPRESIVA

En el momento,  cuando las conquistas libertadoras de la inteligencia alcanzan elevados  índices  de superior tecnología  y de grandiosa comprensión científica  en torno de la vida  y de sus complejidades, así como del macro y del microcosmos, los desvaríos de la emoción se muestran por angustias desbastadoras en las existencias vacías de significado.
Paradójicamente,  nunca hubo tanto confort,  así como tantas concesiones al placer,  al poder,  al trabajo o al reposo,  a la alimentación bien balancea, a los relacionamientos sexuales,  a las comunicaciones y recreo, presentándose, simultáneamente, incontables aflicciones, graves desastres,  trastornos de comportamiento, alineaciones mentales que se expresan  de manera sutil o vigorosa, segando la alegría y el encantamiento de las criaturas humanas.
Cual  morbo invisible, una voluminosa onda de desespero, silencioso en unos momentos y gigante en otros, toma cuenta de la sociedad terrestre, diezmando las bellas floraciones de la esperanza y  lanzando a las personas desprevenidas   a los hondos pozos del desinterés por la vida  y por las luchas renovadoras…
 La adquisición de todo cuanto parece constituir una meta, victoria existencial, súbitamente cede lugar al tedio,  al debilitamiento de la voluntad, al desanimo,  con indiscutibles perjuicios para la sociedad.
Al principio,  se presenta  en forma de tristeza pertinaz  que se hace acompañar  por un sequito  de inflexibles adversarios de la paz, exaltando las emociones  o amorteciéndolas, anulando los intereses  por la permanencia de los objetivos esenciales, dando lugar a la melancolía  que se instala, perniciosa,  convirtiéndose en grave depresión.
El ser humano debe alcanzar  los niveles  superiores del  conocimiento y del amor,  viviendo la sabiduría,  en una síntesis armónica de conquistas de la inteligencia y del sentimiento.
No obstante, a las aspiraciones exageradas  y el movimiento continuo acaban  en ansiedad, desgastando las energias nerviosas, dando lugar al desfallecimiento de las fuerzas, fragilizando al individuo.
De cierto modo, los acontecimientos psicosociales,  tales como la desintegración de la familia,  la perdida de las tradiciones, la soledad en el grupo social voluminoso, contribuyen  para el aumento de los disturbios de la emoción y de trastornos psíquicos  más severos.  Aunque  esos factores también ocurran en las familias ajustadas, en los grupos armonicos, en las sociedades equilibradas, se manifiestan más cuando esos valores son despreciados.
 Innegablemente, el ser humano se encuentra  enfermo,  a veces en transitorio estado  de bienestar que cede lugar  a sucesivos desequilibrios, cuando surgen  ocurrencias  que predisponen  al surgimiento de las disturbios…
Si  desconsideráramos  las causas que se originan en el interior , que son  propiciadas por el Espíritu  desde el momento de su reencarnación, aquellas que provienen del exterior   como las perdidas,  el miedo,  las antes mencionadas  facultan  abrirse el abanico inmenso de la  nefasta psicopatología depresiva.
 Las estadísticas alarmantes de los suicidios encuentran  su génesis, casi siempre, en la depresión, desencadenada por circunstancias aleatorias…
Sin objetivos bien delineados y sin seguridad intima que proporcionen  el equilibrio real, el ser humano desfallece y se deja arrastrar por la  virosis perversas y destructiva.
La depresión es enfermedad del espíritu, y en el espíritu debe ser tratada.
El surgimiento  en la depresión, sin embargo,  no tiene como finalidad esencial vivenciar apenas el dolor,  el sufrimiento, más si proporcionarse el encuentro  del ser con el mismo.
Depresión significa  empujar para abajo permitiendo al Espíritu  refugiarse  en las reflexiones internas,  para rehacer observaciones, para recorrer nuevos caminos.
Invitado el ser humano  para las conquistas externas, casi todas sus aspiraciones  se  limitan  a tener, a adquirir, a aparecer… Es en ese momento cuando ocurre el fenómeno  de la melancolía, en razón del vacío que las conquistas externas  proporcionan al ser interior, que no se siente pre henchido  de objetivos reales, siendo conducido a la meditación profunda, de cuyo abismo podrá salir renovado y feliz.
Todo aquel que atraviesa  esa fase natural de la existencia  física, manteniéndose  lucido  y resuelto  a escudriñar  el abismo de las reflexiones melancólicas, consigue superar  las densas sombras  y alcanza la claridad del día  de la paz y la alegría de vivir.
Lamentablemente, el enfermo se entrega   a la lamentación  y al auto abandono, pasando a cultivar la auto compasión y la rebeldía  en relación a los demás   que tienen en cuenta como saludables,  considerándolos  inmerecidamente privilegiados.
 Permitiéndose la auto conmiseración, piensa apenas  en huir, desistiendo de la lucha, en razón de los conflictos  que  lo  enseñorea y del desencanto que lo domina.
La vida impone  esfuerzos que deben ser aplicados a beneficio de las desafiantes conquistas,  que aguardan a aquellos  que las desean alcanzar.
Quien se detiene en la marcha, señalando dificultades,  o rechaza   la tenacidad en el trabajo,  se pierde en el camino de la evolución.
Aplicar el tiempo en el pesimismo,  en las conjeturas deprimentes, es una manera de ampliar  el cuadro de angustia  malbaratando la oportunidad de liberarse  de la presión penosa en que transita.
Todos los individuos experimentan dificultades  y luchas, sufren tristezas y desencantos,  negándose algunos a permanecer en ese estado de aflicción injustificable.
Cuando ocurre  la aceptación pasiva de la dificultad y la sumisión  a los fenómenos internos afligentes, el enfermo necesita  de asistencia médica,  no apenas de la natural psiquiatría, sino también del auxilio psicológico, con el fin de salir de la apatía,  de romper las esposas  opresoras  de la emoción enfermiza…
La depresión puede ser superada, en el caso  que el paciente opte por la lucha y a ella se entregue con ahínco.
La concentración mental en los ideales  del bien lentamente  llena  el vacío existencial,  estimulando los neuronios las sinopsis, restableciendo el ritmo y producción  de los neuropeptidios  responsables por la alegría y dinámica de la existencia.
En esos caminos, la oración debe ser transformada  en habito de reflexión, utilizándola con frecuencia, de modo que pueda sintonizar  con las fuentes del bien, de donde proceden las energías saludables,  renovadoras.
Cualquier actividad, aun mismo constituyendo un gran esfuerzo, llevando   a la transpiración, constituye  también eficiente procedimiento terapéutico, al lado de los ejercicios físicos,  tales como la gimnasia, la natación, el caminar…

Se torna indispensable que el enfermo realice  la parte que le dice al respecto,  de ese modo cooperando para el propio restablecimiento.
En la raíz del trastorno depresivo,  existe siempre  una psicogénesis  de naturaleza espiritual de carácter obsesivo, resultante  de la infeliz conducta anterior  de la actual víctima, razón por la cual las psicoterapias del amor,  de la oración, de la caridad, de la paciencia y de la resignación se tornan indispensables.
**************************
Cuando sientas agravarse el desanimo en tu currículo de acciones, cuando seas victima de continuos episodios  de insomnio  con pensamientos conflictivos; cuando experimentes indiferencia afectiva  con relación a las personas queridas; cuando el mal humor en forma  negativa  pase a caracterizarse; , cuando  la indisposición para cualquier actividad se torne frecuente; cuando la irritación  o el deseo de aislamiento social comiencen a dominarte; ten cuidado , puesto que estás en un proceso depresivo.
Atenta para la renovación interior, busca auxilio espiritual y el especializado,  no apartándote del Psicoterapeuta  sublime, porque estas caminando por la noche oscura  a la que se refiere San Juan de la Cruz…
Libérate  de la sombra morbosa  e inúndate de  la luz del sol de la alegría, rumbeando  en dirección a la salud que te aguarda.
 Naciste para conquistar el infinito,  y eso depende  exclusivamente de tí.

Extraído del libro  “Entrégate a Dios” de Divaldo Pereira Franco
Traducido por M. C. R

                                            ***************************

Síntomas de la obsesión espiritual y posible ayuda.-

En principio el identificar un caso de obsesión, no es muy sencillo, pues entramos en un campo en el que los psiquiatras y psicólogos, deben intervenir solamente cuando estén seguros de que están ante problemas mentales o psicológicos del orden de la salud, pero cuando el caso escapa a una solución por parte de la ciencia y no se definen claramente los síntomas en el campo de la salud, la intervención solo cabe a espiritistas experimentados en hacer trabajos de esta clase con el apoyo de alguna mediumnidad que facilite la comunicación y consulta con el plano espiritual.
Al respecto, son diversos los cambios en los comportamientos que se pueden observar en personas que comienzan a padecer esta clase de mal espiritual, por ejemplo los hábitos y reacciones habituales de la persona se modifican, llegando a asumir posiciones y actitudes extrañas y perjudiciales, inducidas sobre aquellos que se les someten , por mentes obsesoras, cayendo como en un bosque  de sombras del que es muy difícil y penoso salir.
Conforme sea la constitución temperamental, que es un factor de relevante importancia, el obsesado se vuelve apático, o tiende a la depresión y a la melancolía, en razón del mensaje telepático deprimente que recibe, así como a los clichés mentales pesimistas que resuenan en su conciencia.
En el otro extremo, con una constitución nerviosa excitable, se producen casos de agresividad y violencia . En desarmonía con sus actitudes habituales explota frecuentemente por tonterías, de lo cual luego se arrepiente, exponiendo la constitución psíquica a altas cargas de energías que dañan los nervios, con los correspondientes perjuicios para su organismo físico-psíquico.
A los hábitos saludables habituales, van sucediendo las reacciones intempestivas, perdiendo los criterios de concepto y de valor que dan lugar a extravíos y extrañas formas de conducta.
Cuando la Subyugación es insistente, puede llevar a una especie de locura que no responde a tratamientos psiquiátricos con una medicación normal. Esta “locura” solo se puede tratar con grandes posibilidades de cura, mediante el adoctrinamiento y la formación moral que se pueden ofrecer al Espíritu obsesor, llevándole al arrepentimiento, así como también a su víctima ; sin embargo el solo tratamiento con medicamentos puede terminar por dañar su cerebro y entonces la víctima es cuando se convierte en un auténtico lisiado mental.
La Subyugación puede ser física o psíquica, o de ambas formas a la vez, según la forma como se manifieste. La primera no implica la pérdida de lucidez mental e intelectual, porque actúa directamente sobre los centros motores, obligando al individuo aunque se niegue a obedecer y a ceder ante la violencia que le oprime el obsesor. Llegado a este punto es donde pueden aparecer las enfermedades orgánicas ante el cambio de condiciones celulares adecuadas que facilitan sus enfermedades orgánicas por el acceso de virus y bacterias.
Mediante esta vigorosa y contínua acción fluídica, pueden terminar por dañar los tejidos orgánicos, perturbando tanto el anabolismo como el catabolismo, influyendo así en el trastorno del metabolismo en general con los consiguientes perjuicios físicos.
En el segundo caso el paciente se ve dominado mentalmente permaneciendo en un estado de pasividad, no siendo extraña la tortura emocional y llegando a perder por completo la lucidez.. Así pierde temporal o definitivamente el área de la consciencia, siendo incapaz de expresarse libremente, permaneciendo aturdido. Su visión, su audición y los demás sentidos confunden la realidad objetiva con el imperio de tantas vibraciones que registra desordenadamente en la esfera física y en la espiritual.
Estos casos se pueden ayudar a través de un diagnóstico espiritual hecho por alguna persona con una facultad intuitiva y de videncia muy experimentada en tratar esta clase de problemas, y que pueda llegar a establecer el origen del conflicto entre el espíritu obsesor y el obsesado para definir las causas del problema existente entre ambos.
Una vez comprendida la dinámica reencarnatoria que nos relaciona a todos desde unas vidas a otras, se puede llegar a la solución del caso mediante el adoctrinamiento y esclarecimiento de ambos , desmontando así los vínculos de odio y de venganza que les unen, y que actúan como un imán entre el obsesor y su víctima; y , por supuesto, con mucha oración por ellos y a ser posible, junto a ellos. Hay que hacerles sentir que la única salida para sus respectivos sufrimientos generados en un pasado común, es el perdón y el reconocimiento fraterno mutuo como hijos de un mismo Padre. Hay que hacerles comprender a los obsesados que permaneciendo en la construcción del bien, difícilmente podrán asimilar las inducciones perversas o criminales procedentes de los estadios de las regiones inferiores del astral, sin embargo si permanecen en posiciones de vulgaridad, placer, impiedad, vicio o desorden, reciben mayor influjo de ondas mentales equivalentes, cayendo cada vez más hondo en precipicios de aturdimiento y desequilibrio.
Tales personas acuden al descanso físico buscando revivir y recrear en su mente las ambiciones desenfrenadas o las pasiones perturbadoras, vitalizándolas cuando no encuentran medios de realizarlas físicamente. Después durante el sueño se desdoblan reencontrándose con afines- encarnados o desencarnados- con los cuales se identifican, recibiendo una mayor carga de sensaciones de esas necesidades falsas, o dando cabida a esos estados anhelados que les turban o afligen. Cuando despiertan encuentran su mente atribulada con estas emociones, así como un incómodo cansancio físico y psíquico, encontrando dificultad para fijarse en las oportunidades de realizaciones positivas que la vida les ofrece, mientras tanto la idea obsesora fijada y viciosa , ya ha quedado establecida a través de ese intercambio mental nocturno.
Sin los ejercicios de reflexión mas profunda y sin los hábitos saludables de edificación del bien en si mismos; sin el constante ejercicio de la oración como intercambio de fuerzas parafísicas, llegan a aparecer esas actitudes sorpresa que le llegan a empujar hacia la idea engañosa del suicidio en medio de cuadros neuróticos, psicóticos o esquizofrénicos.

- Jose Luis Martín-

                                                         *********************

Entre las causas más comunes de la obsesión encontramos las siguientes: Malos hábitos y conductas desordenadas”.
- Juan Luis Sánchez -

                                                         *******************


                           
   ¿ Qué es la “Obsesión sonorizada”?

Parece ser que esta variedad de obsesión en cuanto a su forma de manifestarse, es particularmente frecuente entre las personas que tienen una facultad mediúmnica. Y esto es así no solamente por constituir la mediumnidad una ventana natural que facilita la relación con el otro lado de la vida, sino por el fastidio que a los obsesores les causa el que otros seres espirituales puedan acceder a esta ventana que les comunica con este mundo.
Consiste en que la persona con este problema,  escucha dentro de su cabeza, murmullos como griterios de gentes, entre los que aparecen a veces de forma nítida voces que provienen de los espíritus obsesores.. Esto supone para el medium un transtorno psíquico que les causa cierto desconcierto por el barullo característico que sienten dentro de su propio cráneo, alterando el estado emocional que les impide la necesaria concentración para ejercer la psicografía, causándoles intranquilidad.
Pueden cesar por un tiempo y reaparecer más tarde  con mayor intensidad. En este barullo de voces y sonidos, se llega a distinguir la voz nítida de los obsesores enemigos que perturban la tranquilidad interior con sugestiones desagradables e inducciones al desequilibrio, burlas y sarcasmos, insultos y calumnias maledicientes dirigidas al círculo de sus amistades, etc. Todo este conjunto y modos de ataques llegan a impedir la normalidad del pensamiento.
Se debe tener mucha calma ante esta situación, intentando conversar con esos hermanos infelices que son los obsesores que acosan, rogándoles paciencia y comprensión ante la actividad mediúmnica. De este modo se ha llegado a comprobar que hasta un 80% de los casos desisten de sus siniestros propósitos para pretender retardar y entorpecer las tareas normales de la mediumnidad.
Aunque se pueden solapar, no se debe confundir esta clase de obsesión con la “Clariaudiencia”, pues en esta última no suelen haber entidades perturbadoras que insistentemente traten de desequilibrar a la persona y a su mediumnidad psicográfica. Tampoco se le debe confundir con la esquizofrenia, enfermedad mental que presenta unos síntomas parecidos en cuanto a lo de oír voces, solo que en este caso son inconexas y carentes de sentido, presentándole al enfermo un estado acentuado de mayor confusión entre la realidad que le rodea y lo que no lo es. Así, cuando en primera instancia el sujeto es tratado por un psiquiatra que lo medica convenientemente con arreglo a la enfermedad esquizofrénica, y tras un tiempo no mejora nada o incluso empeora, es entonces cuando se debe pasar a considerar que el problema pueda tener un origen espiritual.

-- Jose Luis Martín -

                                                             ***************

Están llevando a cabo una solapada invasión de nuestras mentes, inculcándonos todo tipo de ideas extrañas, con el fin de convertirnos en sus marionetas humanas, y en algunas cosas lo están consiguiendo”.
  • Juan Luis Sánchez –

                                                           *****************

LA CRUEL INDIFERENCIA

Basta mirar en las grandes ciudades  y allá esta el retrato de la indiferencia. Gente maltratada, infeliz, enferma, paupérrima si están caminando por las calles, extendiendo las manos, pidiendo, suplicando.
Del interior de los coches, con las ventanas cerradas,  refrescados por el aire acondicionado, perfumados y alimentados, miramos esas escenas como si estuviésemos viendo una película.
Algunos hasta reaccionan con cierta irritación. Culpan al Gobierno, reclaman de las diferencias sociales, llaman a los vagabundos los andrajosos que miran  para ellos con aire cabizbajo o infeliz.
Otros viran el rostro, enojados por el espectáculo de la miseria y del abandono.
Y hay los que se compadecen, más tiene miedo de abrir la ventana, de extender la mano, se sonreír.
Todos esos, invariablemente, olvidan los espectáculos de la pobreza enseguida que llegan a casa, a la oficina  o a los locales de ocio.
¿En los restaurantes, quien se acuerda de los hambrientos? Delante de los platos fragantes meticulosamente adornados, quien habría de recordar  a los niños esqueléticos, a las madres que mueren de hambre?
En los cines, las lágrimas nos vienen a los ojos ante las películas que retratan la desigualdad social avasalladora, más  salimos de allá impasibles ante el hombre torturado que sufre a nuestro lado.
¿Que hicimos de nuestra sensibilidad ante el dolor ajeno? ¿En qué punto de nuestra vida  la indiferencia se instaló en nuestro pecho y, con manos de hielo, nos tomo el corazón?
Ciertamente que la caridad  no excluye la prudencia. Y es claro que no debemos responsabilizarnos por todos los dolores del Mundo.
Más, reflexionemos: ¿Estaremos haciendo  de hecho  todo lo que nos es posible hacer?
De momento damos las sobras de nuestra mesa, las ropas usadas, algunos pocos reales para una institución, todo muy loable.
¿Más estaremos aun mismos así contribuyendo para reducir la desigualdad aterradora que se ve en el Mundo?
Cada uno de nosotros, en el papel que desempeña, en el ambiente profesional,  puede contribuir, si, para cambiar  ese estado de cosas.
¿Quién de nosotros  vive  tan aislado que no pueda estimular a alguien al estudio, al trabajo? ¿Quién de nosotros, de excelente condición financiera, escoge un niño pobre y le da  la  oportunidad de estudiar en buenas escuelas?
¿Cuantas veces tenemos la oportunidad de cambiar la vida de alguien  desvalido y nos callamos, nos omitimos, encojemos?
Para aquel que tiene voluntad real de contribuir, la vida ofrecerá oportunidades impares de hacer la diferencia.
Por eso, abra su corazón para el amor. Desde hoy, deje que sus ojos contemplen el Mundo con mucha más bondad.
Procure ver en cada criatura sufrida a un hermano que  tantea, ciego, en busca de la mano amiga que le ofrezca apoyo y seguridad.
La indiferencia es la oscuridad del alma. Encienda la candela de un corazón sensible  y traiga luminosidad para su vida y para la de sus compañeros de jornada.

Redacción de Momento Espirita

                                                                **********************