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jueves, 13 de noviembre de 2014

Suicidio: Un problema de salud

ESPIRITISMO CAMINO DE EVOLUCIÓN

Si el hombre no tuviese en las leyes de Dios una guía para desarrollarse en la vida, este sería igual al potro salvaje que crece y galopea  sin control, sin normas que cumplir ni deberes establecidos, solo trataría de darse gusto a sí mismo. Y cuando fuera contrariado reaccionaria por instinto sin control sobre sí mismo. Es en la ley natural donde el hombre  adquiere el conocimiento para saber lo que tiene que hacer en todas  las cosas.
Desde tiempos inmemoriales, la Ciencia se viene dedicando exclusivamente al estudio de los fenómenos del mundo físico, susceptibles de ser examinados por la observación y experimentación, dejando a cargo de la Religión el trato de las cuestiones metafísicas o espirituales.
El Espiritismo, aunque aún es rechazado y duramente atacado, tanto por la Ciencia como por la Religión tenidas como oficiales, vino a traer, en el momento oportuno, una preciosa cantidad de conocimientos nuevos, para el interés de ambas, ofreciéndoles, con eso, el eslabón de unión que les faltaba, para que se pongan de acuerdo y se presten mutua colaboración, porque, si es exacto que la Religión no puede ignorar los hechos naturales comparados por la Ciencia, sin desacreditarse, esta, igualmente, jamás llegaría a completarse si continuase haciendo tabla rasa del elemento espiritual.
Gracias al Espiritismo, se comienza a reconocer que el hombre, criatura compleja que es, formada de cuerpo y alma, no sufre sólo las influencias del medio físico en el que vive, como es el clima, la tierra, la alimentación, etc., sino tanto o más las influencias de la psicosfera terrena, es decir, de las entidades espirituales – buenas o malas – que cohabitan este planeta (los llamados ángeles o demonios), las cuales interfieren en su comportamiento en mayor escala de lo que él quiera admitir. De ahí la recomendación de Cristo: “orad y vigilad para no caer en tentación”.
Cuanto más desarrolla el hombre sus facultades intelectuales y perfecciona sus percepciones espirituales, más se va enterando de que el mundo material, esfera de acción de la Ciencia, y el orden moral, objeto especulativo de la Religión, guardan íntimas y profundas relaciones entre sí, concurriendo uno y otra, para la armonía universal, meced de las leyes sabias, eternas e inmutables que los rigen, como sabio, eterno e inmutable es Su Legislador.
No puede ni debe haber, por tanto, ningún conflicto entre la verdadera Ciencia y la verdadera Religión. Siendo, como son, expresiones de la misma Verdad Divina, lo que necesitan hacer es darse la mano, apoyándose recíprocamente, de modo que el progreso de una sirva para fortalecer a la otra y, juntas, ayuden al hombre a realizar los grandes y gloriosos destinos para los que fue creado.
Kardec, instruido por las voces de lo Alto, nos dice que en todas las épocas y en todas partes de la Tierra, siempre hubo hombres de bien (profetas) inspirados por Dios para auxiliar en la marcha evolutiva de la Humanidad. De este modo, “para el estudioso, no hay ningún sistema antiguo de filosofía, ninguna tradición, ninguna religión, que sea despreciable, pues en todo hay gérmenes de grandes verdades que, si bien parecen contradictorias entre sí, dispersas que se hallan en medio de accesorios sin fundamento, se os presentan fácilmente coordinadas, gracias a la explicación que el Espiritismo da de una inmensidad de cosas que hasta ahora se nos figuraban sin razón alguna, y cuya realidad está irrecusablemente demostrada”.
Por el Espiritismo sabemos, también, que todos los que se aman pueden reencontrarse en el Más Allá, pues no existen abismos intraspasables para separarnos definitivamente a unos de los otros. Ni incluso aquellos que se comprometieron seriamente con la Justicia Divina quedan olvidados. Así como aquí en la Tierra hay criaturas abnegadas y generosas que se dedican a la tarea de amparar a los que se envilecieron en los lodazales del vicio y del crimen, salvándolos de la degradación, también en el mundo espiritual hay seres bondadosos y dedicados cuya misión es socorrer a las almas infelices, guiándolas en el conocimiento de Dios.
El Espiritismo vino a revelarnos, también, que no hay culpas irremisibles ni penas eternas; que el sufrimiento puede vencerse por el arrepentimiento sincero y la debida reparación de los daños cometidos, por vía de la ley de las vidas sucesivas, ley esta sublime, que esclarece, con una lógica irrevocable, todas las aparentes anomalías de la vida terrena, como son las diferencias de aptitudes intelectuales y morales, las desigualdades de suerte y de la posición social, las enfermedades y los males congénitos, las muertes prematuras, y cuantos problemas puedan ser suscitados, en lo tocante al ser, a su destino diverso y a los muchos dolores que lo atormentan.
El papel del espiritismo es grande, y sus consecuencias morales son incalculables. Solamente data de ayer, y, sin embargo, ¡cuántos tesoros de consuelos y de esperanza ha esparcido ya por el mundo! ¡Cuántos corazones entristecidos y desalentados ha reanimado y reconfortado! ¡A cuántos desesperados ha detenido en la pendiente del suicidio! Su enseñanza, bien comprendida, puede calmar las aflicciones más vivas y dar a todos la fuerza de ánimo y el valor en la adversidad.
El espiritismo es, pues, al mismo tiempo que una poderosa síntesis de las leyes físicas y morales del universo, un medio de regeneración y de adelanto; desgraciadamente, demasiados pocos hombres se interesan aún por su estudio. La vida de los más es una carrera frenética hacia beneficios ilusorios. Nos apresuramos, tememos perder el tiempo en cosas que consideramos como superfluas, y lo perdemos realmente interesándonos por lo que es efímero. En su ceguera, el hombre desdeña lo que más feliz puede hacerle en el mundo, es decir, el realizar el bien y crear alrededor de sí mismo una atmósfera de paz, de calma y de serenidad moral.
“EL ESPIRITISMO MARCHA AL RITMO DEL PROGRESO Y NUNCA QUEDARÁ REZAGADO, PORQUE SI NUEVOS DESCUBRIMIENTOS LE DEMUESTRAN QUE ESTÁ EQUIVOCADO EN ALGO O SI SE REVELASE UNA NUEVA VERDAD, ÉL HABRÁ DE RECTIFICARSE.” ¡El Espiritismo, por la poderosa influencia que ejerce en el hombre, haciéndolo sentirse un ser cósmico, destinado a ascender por el progreso moral a las más esplendorosas moradas del Infinito, es el camino de la Evolución y el medio de preparar un futuro incomparablemente más feliz!
 Mercedes Cruz Reyes

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¿ La obsesión espiritual es como la locura ?.-

Existen las enfermedades mentales debidas a desajustes orgánicos que desembocan en trastornos psíquicos perfectamente tratables y que pueden mejorar con la medicina psiquiátrica; tal es el caso de la esquizofrenia cuando esta es debida a un déficit anatómico del cortex pre-frontal.
Sin embargo también existen otras muchas enfermedades psíquicas en las que no existe ninguna anomalía orgánica y que no son otra cosa que casos mas o menos graves de obsesión espiritual.
La obsesión supone una frontera peligrosa para la locura irreversible. Al principio el obsesor actúa de modo sutil, pero al paso del tiempo se puede agravar la situación en razón a las tendencias negativas del sujeto obsesado.
Resulta muy diáfana la línea divisoria que separa la salud física, del desequilibrio mental. Se pasa con facilidad de un lado al otro de la línea sin que haya un cambio significativo en el comportamiento del ser humano.
Cuando los afectados por la fascinación espiritual se encuentran dominados por los obsesores, desconectan las ultimas defensas mentales y sus comportamientos sobrepasan los límites de la lógica, dando ocasión a que la turbación mental se vuelva mas compleja y se convierta en locura permanente.
Excitaciones, preocupaciones, ansiedades o momentos de angustia por escasez de recursos financieros, impedimentos sociales, ausencia de un trabajo digno etc, son algunos de los muchos factores que pueden llevar a la persona a situarse al otro extremo negativo de la salud mental de modo temporal, pudiendo retornar después a su posición inicial de salud mental y normalidad psíquica..
Hay algunos factores que predisponen a la locura : Principalmente las deudas del espíritu con la Ley de Consecuencias ( de lo que en su momento se hablará mas extensamente ), por la que incontables personas permanecen en plena frontera de la obsesión espiritual, que les impulsa a dar un paso al otro lado de la línea que les separaba de la locura y hasta del suicidio, siendo este un camino largo y de difícil recuperación.
Los sexolatras, los violentos, los que dependen de vicios de cualquier naturaleza, los pesimistas, los envidiosos, los amargados, los que siempre viven atenazados bajo el temor de la sospecha y la desconfianza, los celosos, los obsesados, son los que mas fácilmente atraviesan los límites de la salud mental.
Los psicópatas espirituales, de naturaleza emocional, por las aptitudes e impulsos que proceden de vidas anteriores, de los que los afectados por ellas no se liberan normalmente por si mismos, son caldo de cultivo para las obsesiones causadas por espíritus tanto encarnados como desencarnados.
Precisamente hay muchos casos de enfermos mentales que son consecuencia de sus deudas contraídas en vidas pasadas y desde que se involucran de nuevo en el proyecto humano desde antes de nacer, esto les lleva a venir a este mundo predispuestos a manifestar pronto las crisis que dan inicio a las psicosis, neurosis y otras formas de desequilibrio que pasa a sufrir en el corredor cruel y estrecho de la demencia.
Los procesos obsesivos están incursos en personas dentro de los grupos familiares o sociales, que también sufren en otra medida esta situación porque en un pasado común debieron de ser cómplices en algún delito contra la Ley del Amor con la victima de ahora, y como necesidad evolutiva de rescate espiritual para todos ellos, vuelven a coincidir juntos en la Tierra por un parentesco común o a través de lazos de afectividad o de afinidad, formando grupos en donde son alcanzados por esos antiguos odios o venganzas.
En muchos de estos casos, los familiares ignoran que existe un factor de predisposición que les ha reunido en la vida, no por casualidad, sino para un reajuste recíproco. Sufren esta situación por necesidad evolutiva ante la responsabilidad de este sufrimiento del que participan, debiendo esforzarse en la ayuda para la liberación del sufridor obsesado, liberándose de paso ellos mismos.
Sin embargo hay muchos dementes en apariencia – obsesados – que son abandonados en Centros de Salud, siendo desatendidos por su familia que impiden con excusas su retorno al hogar, considerando que así se liberan de una pesada carga. Estos enfermos por una obsesión mejoran en muchos casos cuando salen del entorno hogareño, porque disminuyen los factores incidentes de todo el grupo familiar endeudado con los “cobradores desencarnados”, pero cuando regresan al entorno del hogar vuelven los desequilibrios debido a que su familia no se renovó moralmente, liberándose de viejos vicios que favorecen la presencia de las perturbaciones obsesivas.
Por eso, la familia en cuyo seno uno de sus miembros es afectado por un proceso obsesivo, debe ser alertada de su responsabilidad para que la afronten debidamente y no carguen sobre el enfermo toda la responsabilidad de la situación.

- Jose Luis Martín-

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La medicina solo puede curar enfermedades curables”

- Proverbio chino -

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SUICIDIO  

UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA

Mis queridos hermanos:
En el artículo de hoy, hablaremos sobre un problema extremadamente grave, una cuestión de salud publica  en este país y en todo el mundo. Hablaremos sobre el suicidio.
El suicidio es un problema de salud pública que puede ser evitado, responsable por casi la mitad de todas las muertes violentas del mundo, provocando cerca de un millón de óbitos por año, según  datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estimativas sugieren que ese tipo de muerte puede llegar a un millón y medio en el 2020.
En razón de esos datos alarmantes, la OMS, en colaboración con la Asociación Internacional de Prevención del Suicidio (IASP), estableció  el dato de 10 de septiembre  como el Día Mundial  del Suicidio, con el objetivo de llamar la atención para el problema y solicitar una acción global.
Un paso decisivo dado por Brasil, para esa problemática, fue la realización del I Seminario Nacional de Prevención del Suicidio, en la ciudad de Puerto Alegre (RS), lo que  tornaría a nuestro país, en 2014, el primero de América Latina  a tener una propuesta de acción nacional con el objetivo  de reducir la práctica del suicidio, sus tentativas   y los daños sociales causados  con la práctica  de la autodestrucción. El Ministerio de la Salud, a través del Área Técnica de la Salud Mental, lanzó en ese evento diversas directrices nacionales para evitar la práctica del suicidio, en razón de preocupantes datos levantados por un estudio inédito.
A bien verdad, en la raíz del problema, faltaba una política nacional de prevención; se espera que ella venga  a establecer, principalmente, un sistema de atendimiento público eficaz a costo cero para los depresivos, con la creación de una línea de atendimiento definida sobre el asunto en los ambulatorios públicos  o en los planos de salud.  Entre las muchas causas que están llevando a las personas a cometer  el suicidio, la depresión es apuntada como la principal, según la evaluación de la OMS. ¿El portador de un dolor físico tiene un profesional para atenderlo, más si es el de trastornos  psicológicos, a quien preocupara? ¿Dónde buscar ayuda?
La depresión es, ciertamente, el diagnostico psiquiátrico más observado en personas  que intentan el suicidio. Desesperanza, trastornos de conducta, consumo de drogas, disfunción familiar, eventos estresantes, abusos (físicos, sexuales o psicológicos) y factores biológicos  que pueden ser considerados los principales agentes causadores de este disturbio.
Por otro lado, muchas veces los medios de comunicación se omiten de tratar   de la prevención del suicidio, por existir erróneamente el pensamiento común de que un suicidio incentiva otro  cuando es divulgado. Con todo, es preciso recordar que la prensa puede también  desempeñar un papel relevante en la reducción del estigma  y de la discriminación a la que están asociados los comportamientos suicidas  y disturbios mentales.
Sin embargo, no podemos olvidar, cuando se habla de prevención del suicidio, del trabajo que realiza  el Centro de Valorización de la Vida (CVV)  en nuestro país, hace muchos años, a través del atendimiento telefónico y personal. Ahora, también, los Municipios que se interesaran en implementar  un servicio de prevención semejante al coordinado por la OSM en 10 países, pueden buscar orientación en el Ministerio de la Salud por email: amigosdavida@saude.gov.br.
En la visión espirita sabemos que el hombre no tiene derecho a disponer de la propia vida, Dios solamente tiene ese derecho. Por eso, el suicidio es una trasgresión  de la ley natural. Por tanto, es importante que sepamos  que disponer de la propia vida es siempre un acto condenable. El suicida que tiene por fin  escapar a las miserias  y a las decepciones de este mundo es un pobre espíritu  que no tuvo coraje  de soportarlas.
Las tribulaciones de la vida son pruebas  o expiaciones. Felices serán los que soportan  sin quejarse, porque serán recompensados y, en estos casos,  infelices serán aquellos que, en su sufrimiento, esperan para ellos una salida  por la puerta falsa  del suicidio. Es necesario, que entendamos que hay mucha grandeza  y dignidad en luchar contra la adversidad, en enfrentarse a la crítica de un mundo fútil y egoísta, que solo tiene  buena voluntad para aquellos a  quienes nada falta, los cuales nos dan de lado cuando de ellos precisamos.
 Dios no puede recompensar un acto de cobardía y ni el insulto que le es lanzado por no confiar en la providencia. Esas personas pagaran ese instante  de locura  con aflicciones mayores de las que pensaron abreviar  matándose, y no tendrán, para compensarlas,  la satisfacción que esperaban  de rever a sus entes queridos.
La afinidad  que permanece entre el espíritu y el cuerpo produce, en algunos suicidas, una especie  de repercusión del estado del cuerpo sobre el espíritu, el cual, contra su voluntad, pasa a sentir los efectos de la descomposición, proporcionándole  una sensación plena de angustia y horror. Este estado puede persistir  por el tiempo que aun debía durar la vida  que fue interrumpida.
 Mis queridos amigos, la religión, la moral, todas las filosofías condenan el suicidio como una cosa contraria a la ley natural. Todos nos dicen,  en principio, que no tenemos el derecho de abreviar voluntariamente  nuestras vidas.  ¿Más porque no nos es dado este derecho? ¿Por qué no somos libres de poner un fin  nuestros sufrimientos?
El Espiritismo puede darnos la respuesta, pues demuestra por el testimonio de los que sucumbieron por el suicidio  que este acto  no constituye apenas una infracción  de una ley moral, más si un acto estúpido, pues nada consigue el que lo practica,  todo lo contrario. Siendo así,  no es a través de la teoría  que esto nos es enseñado, más si por los propios hechos  que los espíritus de suicidas exponen  bajo nuestra vista.
En fin, observamos, con todo, que hay una consecuencia inevitable para todos los casos de suicido: ¡Una gran decepción!

-Bruno Tavares- 
Traducido al idioma español por: M. C. R

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Una toma de conciencia


Desencarnación y Perturbación

 El desconocimiento de lo que es Desencarnación y de la existencia de un periodo de perturbación del desencarnado, llevan a las personas a tomar actitudes desequilibradas, causando, con ello, un sufrimiento mayor para ellos mismos y, lo que es peor, sufrimiento al espíritu amado.
La separación del cuerpo no siempre es dolorosa, al contrario, muchas veces es un alivio, pero todo espíritu pasa por una perturbación después del desligamiento del cuerpo.
El espíritu ya depurado de sus faltas y conocedor de la realidad del mundo espiritual, caso bastante raro en este planeta, se reconoce en el nuevo estado CASI inmediatamente, pero tiene el  CASI. Según nos informan los espíritus, todos sin excepción pasan por una perturbación, aunque que sea por algunos segundos.
Otros, infelizmente la gran mayoría, entran en un estado de perturbación que llega hasta el reconocimiento de su nueva situación y la consecuente adaptación a la nueva vida.
Ello puede llevar horas, días, meses y hay casos que han sido años.
La duración varía en cada espíritu.
El carácter, la obra, el conocimiento anticipado de la vida espiritual, o sea, la creencia profesada en la existencia material recién acabada, con agravantes en sus actos, puramente materialistas, son tan solo, algunos de los motivos para la mayor o menor duración.
El tipo de muerte también puede influir en el tiempo de la adaptación.
Las muertes violentas causan sorpresa a los espíritus alcanzados que no creen que murieron, e intentan continuar normalmente la existencia material. Al no conseguirlo, sufren por ello.
Los suicidas son las mayores víctimas de esa sorpresa.
Además de no acabar como esperaban, continúan sintiendo las aflicciones, a veces ampliadas, que los llevaron a la rebeldía contra las directrices divinas.
Vimos, así, que los compañeros que desencarnan, necesitan, y ciertamente merecen nuestra ayuda, nuestra colaboración para obtener, más rápidamente, el equilibrio espiritual.
Sabemos que nuestras vibraciones mentales llegan a los espíritus.
Es necesario entonces, que desde el momento de la Desencarnación, pasando por el velatorio y entierro, y prosiguiendo después, tan sólo enviemos al espíritu que desencarnó, vibraciones de calma y equilibrio.
¿Añoranza? ¡Sí, claro!. Las lágrimas no necesitan ser reprimidas mientras sean originadas por un sentimiento noble.
Jamás lágrimas basadas contra los designios divinos, de desespero, de angustia, vibraciones desequilibradas que, fatalmente, agravarán hasta límites incalculables el sufrimiento del compañero que deja la materia.
No será difícil mantener ese equilibrio para quien realmente posee una religión de uso interno y no tan solo para exteriorizaciones o datos estadísticos.
Que la persona que desencarnó sigue existiendo, todas las religiones lo enseñan.
De este modo, no hay que encarar a la muerte como el fin de todo.
Todos nos encontraremos nuevamente, es como un viaje, tan solo eso.
Escenas desagradables de desespero e indignación, demuestran solamente la falta de preparación, descontrol, egoísmo y falta de fe verdadera, a parte de herir profundamente al espíritu, casi siempre ya perturbado por el cambio de estado.
En verdad, a veces, hay más representación que sentimientos.
Todo puede evitarse con el uso de la oración.
Una oración por el desencarnado, oración para que obtengamos equilibrio, oración para el equilibrio de las demás personas envueltas emocionalmente en la desencarnación.
HELIO DA SILVA PINTO -
Tomado del libro:YA ESTABA ESCRITO
 Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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¿ Por qué hay espíritus obsesores ?.-


En muchas ocasiones les empuja a ello la venganza por algún hecho traumático con su víctima,desde un pasado anterior, o simplemente, lo hacen por el solo deseo de hacer mal por envidia, porque como ellos sufren, a su vez buscan alivio en una venganza ciega, haciendo sufrir a cualquiera que quede a su alcance. Tengamos presente que actúan por propia voluntad, porque nadie está programado para el sufrimiento, la desidia o el mal.
Cierto porcentaje de casos de obsesión están directamente relacionados con la Reencarnación, pues los casos de obsesión particularmente graves, suelen ser por venganzas de los Espíritus obsesores hacia los obsesados, a causa de conflictos graves existentes entre ambos, y que se suelen remontar hasta vidas anteriores.
En toda obsesión como en cualquier sufrimiento, están presentes las leyes de Causa y Efecto. El dolor resulta de la falta de respeto al orden establecido, en cuanto que el odio es fruto del egoísmo y de un personalismo mal entendido.
Existen obsesores y obsesados porque existen endeudamientos espirituales entre ambos y además una falta de caridad y de la capacidad de saber perdonar. Todo problema de obsesión procede de alguna transgresión de moralidad, ética, legal o espiritual, y como nadie se puede librar de su conciencia culpable, allá donde esté el deudor estará también su deuda y enseguida les alcanzará el cobrador de la misma....
En algunos casos las obsesiones o perturbaciones mas o menos graves, se suelen producir cuando la persona obsesada o perturbada tiene una mediumnidad o una sensibilidad psíquica mas o menos desarrollada, pero encubierta, y aunque no haya un motivo particular de venganza por parte de ningún ser desencarnado, alguno de estos aún ligado a la materia, se aprovecha de esta puerta abierta que para ellos es la mediumnidad y que les permite manifestarse en nuestra dimensión física, y entonces ocupan el aura física del médium, cuyo espíritu tratan de anular de su cuerpo . Tan apegados a la materia están, que cuando encuentran una mediumnidad de estas características, a veces llegan a creer que esa materia les pertenece a ellos.
El espíritu perseguidor también sufre su propia aflicción. Viene a ser un ex-transeúnte del vehículo somático que experimenta y guarda en su alma las aflicciones acumuladas de las que no consigue liberarse ni siquiera con el paso del tiempo. Víctima de sí mismo por su propia dejadez y descuido, transfiere la responsabilidad de lo sucedido a otra persona que por cualquier circunstancia interfirió negativamente durante una vida anterior, o bien porque las cree culpables de alguna desdicha sufrida en el pasado, por ser mas fácil encontrar razones de su desgracia en manos de culpables imaginarios, antes que reconocer la parte de responsabilidad que debe aceptar sobre sus hombros personales como consecuencia de actitudes infelices propias.
Después de la muerte pierden el cuerpo físico, pero no el uso de la razón, por lo que se hallan deambulando por los niveles psíquicos de la inconsciencia, encontrándose con los centros de discernimiento superior de su enemigo inerme, tal vez anestesiado por los vapores del alcohol o de las locuras a que se entregó; así, ambos se imantan por procesos de sintonía psíquica con su aparente verdugo que sin saberlo, sintoniza con la mente de quien se cree dilapidado por él, generando entonces los prolegómenos de lo que mas tarde se transformará en una psicopatía obsesiva..
Otra motivación importante y generadora de los casos de Obsesión por venganza, es a causa de tantos casos de abortos provocados. Hay muchos Espíritus que tenían un serio proyecto de vida y un compromiso espiritual con los que iban a ser sus padres, y cuando ya estaban ligados a la materia de un feto o embrión que necesitaban para entrar en una nueva existencia humana, se vieron rechazados y asesinados dentro del cuerpo de quien iba a ser su madre, a veces por ella misma o con su consentimiento . Entonces, ante la terrible agresión sufrida y el desamor sufridos, se volvieron vengativos y a quien mas odian, que suele ser al padre o a la madre, o bien a quien mas facilidad les ofrece para ser influenciado por ellos para ser utilizado en sus planes de venganza, a causa de una mediumnidad descontrolada, y así lo van acosando mentalmente poco a poco, atormentándolo con sus reproches y amenazas, que se suelen percibir con claridad durante el sueño en una primera fase de la invasión; en una segunda fase las víctimas de la obsesión llegan a percibir claramente voces incluso estando en estado de vigilia de modo muy frecuente y este asedio a veces les induce finalmente al suicidio o a la locura.

- Jose Luis Martín-

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El ejercicio del Amor, de las iniciativas altruistas y la plegaria habitual, son verdaderos antídotos contra estados obsesivos y nerviosos”.
-Divaldo Pereira Franco-

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UNA TOMA DE CONCIENCIA
J. Herculano Pires

El apego a lo contingente, a lo inmediato, apaga en la conciencia de nuestros días el sentido de la responsabilidad espiritual. Ni aun mismo la ronda constante de la muerte consigue arrancar al hombre actual de la embriaguez del presente. El problema del espíritu y de la inmortalidad solo se aviva cuando es ligado directamente  a cuestiones de interés personal. El católico, el protestante, el espirita son equivalentes en ese sentido. Todos buscan los caminos del espíritu para la solución de cuestiones inmediatas o para garantizar  a si mismo una situación mejor después de la muerte.
La mayoría absoluta de los espiritualistas están siempre dispuestos a investir (este es el termino exacto) en obras asistenciales, más revela el mayor desinterés por las obras culturales. Se apegan los religiosos de todos los matices a la tabla de salvación de la caridad material, aplicando grandes donaciones en hospitales, orfanatos y viveros, más olvidándose de los intereses básicos de la cultura. Garantizando los intereses de la caridad después de la muerte, más contraen pesadas deudas en lo tocante a la divulgación, sustentación y defensa de principios fundamentales de la renovación  de la cultura planetaria.
La prensa, la literatura, la enseñanza, el estudio, la fijación de las líneas  maestras de la nueva cultura terrena quedan a dios dirá. Falta una toma de conciencia, particularmente en el medio espirita, de la responsabilidad de todos en la construcción y en la elaboración de la Nueva Era, que es el trabajo  de los hombres en la tierra. Nadie o casi nadie comprende que sin una estructuración cultural elevada, sin estudios profundos en el plano cultural, que revelen las nuevas dimensiones del mundo y del hombre en la perspectiva espirita, el espiritismo no pasará de una secta religiosa de fondo egoísta, buscando la salvación personal de sus adeptos, precisamente aquello que Allan Kardec lucho por evitar.
La finalidad del espiritismo, como Kardec acentuó, no es la salvación individual, más si la transformación total del mundo, en un vasto proceso de redención colectiva. Proporcionar a los jóvenes una formación cultural apoyada en la más positiva  y completa base espiritual, que muestre la insensatez de las concepciones materialistas y pragmáticas, dándoles la firmeza necesaria en la sustentación y defensa de los principios doctrinarios, no es solo caridad, más si también realización efectiva de los objetivos superiores del espiritismo en esta fase de transición. Sin ese trabajo no podremos avanzar  con seguridad y eficacia en la dirección de la Era del espíritu. Hemos de dar a las nuevas generaciones la posibilidad  de afirmar, ante el desenvolvimiento de las ciencias y del avance general de la cultura, como dijo Denis Bradley: ¡“Yo no creo, yo sé!”  Porque es por el saber, y no por la creencia, por la fe racional y no por la fe ciega, por el conocimiento y no por las teorías indemostrables, que el espiritismo, como revelación espiritual, habrá de modelar la nueva realidad terrena, apoyado en la confirmación científica, por la investigación, de sus postulados fundamentales. La revelación humana confirma y comprueba  la revelación divina.
Ese es el problema que nadie parece comprender. Todos sueñan con el momento  en el que la ciencia deberá proclamar la realidad del espíritu. Más esa  proclamación jamás será hecha,  si la ciencia espirita  no alcanza la mayoridad, no se confirmara por sí misma, pudiendo enfrentar  virilmente, en el plano de la inteligencia  y de la cultura, la visión materialista del mundo y la concepción materialista del mundo y la concepción  materialista del hombre. Por eso precisamos de universidades espiritas, de institutos de cultura espirita dotados de recursos para una producción cultural digna de respeto, de laboratorios de pesquisa psíquica estructurados con  recursos eficientes y orientados por una metodología segura, planeada y testada por especialistas de verdad, capaces de dominar su campo de trabajo y de enfrentar  con pruebas  irrefutables  los sofismas de los negativos sistemáticos. Es una batalla que se traba,  el buen combate del que hablaba el apóstol Pablo, ahora desenvuelto  con todos los recursos de la tecnología.
Nada de sentimentalismos más religiosos, de palestras sin fin sobre la fraternidad imposible en medio de lobos disfrazados de ovejas. Nada de caridad interesada, de prensa condicionada a la creencia ingenua de palabras emotivas que no pasan de formas  de chantaje emocional. Precisamos de la  Religión viril que remodela al hombre  y al mundo en base a la verdad comprobada. De la caridad real que no se traduce  en limosnas, más si en el afecto de la fraternidad humana oriunda del conocimiento de nuestra constitución orgánica y espiritual comunes o sea, de la inevitable igualdad humana. De exposiciones sabias  y profundas de los problemas del espíritu, nacidas de la reflexión madura y del estudio metódico y profundo. Tenemos que despertar a los durmientes de la pereza mental y llamar a todos  a las trincheras de la guerra sin sangre de la sabiduría contra la ignorancia, de la realidad contra la ilusión, de la verdad contra la mentira. Sin esa revolución en nuestros procesos no llegaremos al mundo mejor que ya está batiendo, impaciente, a nuestras puertas.
No hagamos del Espiritismo  una ciencia de gigantes en manos de pigmeos. El nos ofrece una concepción realista del mundo  y una visión viril del hombre. Archivemos para siempre las predicaciones del sacristán, los cursillos  de miniaturas de ángeles,  a semejanza de las miniaturas japonesas de arboles. Enfrentemos los problemas doctrinarios en la perspectiva exacta de la libertad  y de la responsabilidad de seres inmortales. Reconozcamos la fragilidad humana, más no nos olvidemos de la fuerza y del poder del espíritu encerrado en el cuerpo. No encaremos la vida cubiertos de cenizas medievales. No hagamos de la existencia un muro de lamentaciones. Somos artesanos, artistas, operarios, constructores  del mundo y hemos de construirlo según el modelo de los mundos superiores que se expanden en las constelaciones.
Estudiemos la doctrina profundizando en sus principios. Remontemos nuestro pensamiento a las lecciones valiosas de Cristo, restableciendo en la Tierra las dimensiones perdidas de Su Evangelio. Esa es nuestra tarea.

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           RELIGIONES
  "Todas las religiones, artes y ciencias son ramas del mismo árbol. Todas esas aspiraciones están encaminadas a ennoblecer la vida del hombre, elevándolo de la esfera de la mera existencia física y llevándolo hacia la libertad."
- Albert Einstein -

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martes, 11 de noviembre de 2014

OBSESIONES INTERMITENTES

PORTAL PARA EL TRIUNFO

Psicografia de Divaldo Pereira Franco, el día 7 de junio del 2011, en la residencia de Josef Jackulak, en Viena, Austria.

La muerte siempre detestada, especialmente cuando llega interrumpiendo la infancia y la juventud, o mismo cuando se encarga de arrebatar a los afectos que constituyen estímulos para la lucha y ejemplos de coraje y dignidad, prosigue incomprendida y malsinada.
Anhelada por los desesperados, que esperan con su concurso terminar con la existencia que se les presenta como desfavorable o castigo, es evitada, a todo costo, por los que disfrutan de las alegrías y de los placeres, transfiriéndola para un futuro que esperan no sea alcanzada rápidamente.
Fruto del materialismo ambos comportamientos, o de la pobreza religiosa que no dispone de recursos para asegurar la confianza en la inmortalidad, la desencarnación permanece como un gran enigma para los viandantes de la esfera carnal.
Envuelta en misterio por la tradición cultural de muchos pueblos, o significando un gesto de estoicismo y de valor, en la expectativa de recompensas en el Más Allá, surge, en el suicidio, como un recurso valioso para la gloria de aquel que se permite la cobarde fuga de los elevados compromisos, especialmente cuando ese gesto tiene carácter religioso o político, segando otras vidas…
El terrorismo internacional encontró en ese terrible engaño, el gatillo, para destruir existencias locas, estimulando el crimen hediondo, mediante falsas promesas de júbilos y de placeres insuperables en el mundo espiritual, como si el suicidio ampliado en homicidio mereciese recompensa en vez de punición.
La muerte, sin embargo, es el cierre del mandato biológico, en sus sucesivas transformaciones, colocando en una fase del proceso de la vida, al tiempo que facultará la abertura de un portal para el triunfo en la inmortalidad.
Es comprensible que se busque aprovechar al máximo la oportunidad carnal ampliando el tiempo y las condiciones favorables de la existencia planetaria, teniéndose sin embargo, en la mente que, por más que se prolongue ese periodo, surgirá el momento en que será naturalmente interrumpido, gracias a los males de diferentes factores que le sean la causalidad.

La vida ciertamente no gastaría más de dos billones de años para organizar las moléculas desde las más primarias hasta los complejos mecanismos cerebrales como los de otros órganos, para, en un determinismo trágico, luego destruirlas, aniquilándolas en sus transformaciones químicas y biológicas.
De ese modo, la muerte es un portal de acceso a otra dimensión de donde la vida se origino, a fin de ser realizado un objetivo adrede establecido que es el perfeccionamiento intelecto moral del Espíritu, en la búsqueda de la plenitud.
De desagregan las partículas y se organizan, incesantemente, obedeciendo a leyes desconocidas que le trabajan la esencia dentro de una programación clara y lógica denominada vida.
¿Por qué el ser humano debería aniquilarse, cuando los hechos comprueban a menudo la sobrevivencia?
Para aquellos que solamente ven el lado hedonista de la existencia, lo ideal sería que la muerte significase el término de todos los esfuerzos y luchas, anulándolos en la nada. Como, sin embargo, la nada no existe, no pasa de una concepción existencialista sin cualquier fundamento científico…
La muerte, por tanto, es el proseguimiento de la vida.
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La angustia provocada por la muerte de un ser querido es comprensible y justa, en razón de la ruptura de los lazos de afectividad fortalecidos en la convivencia, en el contacto físico, en la estructuración del grupo social. No, pocas veces, se transforma en desaliento, pérdida de sentido existencial de aquel que queda en el cuerpo, empujándolo hacia los trastornos graves de la depresión…
No obstante, cultivada la certeza del proseguimiento de la vida, el pesar es sustituido por la esperanza del reencuentro, de las evocaciones felices que deben llenar los espacios vacios y la ternura de todos los momentos dichosos, transformándose en estimulo para las acciones dignificantes en memoria de aquel que viajó anticipadamente…


La muerte es, un fenómeno natural y bendecido que encierra largos procesos de sufrimiento, de desvitalización, de perturbaciones emocionales y mentales de enfermedades degenerativas y dolorosas, alargando los horizontes de la vida en nuevos mecanismos antes adormecidos.
Viviéndose en un Universo donde todo se transforma en incesantes mecanismos de energía vigorosa, el ser humano es el resultado de la más avanzada tecnología transcendental, elaborado por Dios por Sus excelsos programadores de la vida, a fin de que alcance el nivel de luminosidad, en un retorno a la Causa que lo origino.
Lo esencial es vivir en el cuerpo con todo el respeto por su organización y por los mecanismos emocionales y mentales, intelectualizando la materia, que se tornará menos densa y penosa en el proceso de evolución.
Todos los desafíos e incertezas, dificultades y problemas constituyen instrumentos pedagógicos que promueven el progreso, propiciando el conocimiento libertador de la ignorancia, al mismo tiempo facultando la edificación de los sentimientos superiores en dirección a todas las criaturas.
Una existencia humana es gran investimento de la Divinidad que la elaboró, teniendo por meta su crecimiento moral y espiritual, en la superación de los atavismos del comportamiento inicial, para alcanzar los niveles sublimes de la perfección relativa que le está destinada desde el comienzo.
Los instintos que son una forma de inteligencia embrionaria, alcanzaran el nivel de sentimientos edificantes, dejando, al margen, las pasiones primitivas y defensivas para permitir que el amor reine soberano en todos sus pensamientos y actos.
Vivir, pues, en el cuerpo, es apenas experimentarles las sensaciones básicas y primarias; sobre todo, es vivenciar los sublimes sentimientos de la paz y de la fraternidad que deben regir a todos los seres humanos.
Tarea ingente e ineludible esa, convocando todos los esfuerzos de la transformación moral para mejor, en un infatigable trabajo de auto iluminación.
Es porque el Espiritismo propone el sentido de la existencia humana, que puede ser reducido los tres factores esenciales: el amor en todos sus aspectos, el trabajo de dignificación personal y de la sociedad, y, por fin, la transformación de cualquier tragedia – muertes prematuras, procesos de injusticias, dolencias irreversibles, dificultades económicas y acontecimientos infelices – en triunfo personal en la larga jornada por las sinuosos caminos físicos, como prescribía el admirable psiquiatra austriaco Viktor Frankl.
De ese modo, cuando ocurre la muerte, de ninguna manera será interrumpido el proceso de crecimiento del espíritu, tornándose un renacimiento en otra dimensión, como sucede con la reencarnación que puede ser considerada como una forma de muerte de la estructura material.

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No te desesperes ante el fallecimiento de un ser querido, que parece haberte abandonado…
El viajó de retorno al Gran Hogar, donde te aguarda con ternura y gratitud.
Si fuiste feliz a su lado, acuérdate de todos los momentos de júbilo y envuélvelo en evocaciones afectuosas y de gratitud. No obstante, si fue causa de muchos padecimientos, agradece a Dios la felicidad de haber rescatado tus débitos para con el, y prosigue adelante afirmado en valores positivos de homenaje a la vida.
Todo vibra, todo vive, y el ser humano jamás muere.


Joanna de Ángelis.
Psicografia de Divaldo Pereira Franco, el día 7 de junio del 2011, en la residencia de Josef Jackulak, en Viena, Austria.


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                          OBSESIONES INTERMITENTES


Son una clase de obsesión que por su modo de manifestarse suelen pasar generalmente desapercibidas, por eso son mas graves que otras obsesiones porque raramente llaman la atención gracias a sus sutilezas y características especiales.
Unas veces se presentan de modo voluptuoso y destructivo, y después desaparecen por completo, volviendo todo a una aparente normalidad.
Sus víctimas experimentan incursiones crueles de sus obsesores, viviendo constantemente bajo una “Espada de Damocles” que en cualquier momento puede destruir la paz, la salud y hasta la vida.
Los que sufren estos periodos agudos y violentos, pasan luego por otros de optimismo y hasta de realizaciones edificantes, para de repente, derrapar de nuevo en pasiones sórdidas, depresiones sin causa aparente, o exaltaciones a la violencia.
Durante la incidencia de los ataques sufridos, los obsesados llegan al borde de la locura, perdiendo la capacidad de discernir y la lucidez, mostrando entonces comportamientos extraños, actitudes sorprendentes y estados desequilibrados del alma. Esto sucede porque sus adversarios espirituales identifican sus defectos y “puntos débiles”, y conocen sus imperfecciones, sus gustos y rarezas, permitiéndose licencias morales que forman un campo psicológico propicio para el asedio obsesor y la asimilación por parte del paciente, de la energía obsesiva.
Este fenómeno perturbador ocurre, como es natural, porque el enfermo cultiva hábitos viciosos procedentes de otras existencias anteriores, o que los han adquirido mas recientemente en esta existencia,entregándose sin remedio al ejercicio del placer. Tienen la mente repleta de extravagancias y lucen comportamientos extraños o defectuosos, no esforzándose por liberarse de los instintos primarios ni de las pasiones salvajes que les complacen.
Las personas que sufren obsesiones intermitentes marchan entre sombras que necesitan ser disipadas con la luz del comportamiento y las acciones edificantes, así como con mucha oración inspirada en el corazón.

- Jose Luis Martín-

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Si por un momento pudiésemos ver los millares de espíritus que acuden a los antros de perversión, si viésemos esos tristes cuadros de corrupción, ese intercambio monstruoso entre encarnados y desencarnados; si fuésemos testigos de los hechos horribles que se producen en estos sitios,lugares infernales y de intercambio con las tinieblas, con toda seguridad quedaríamos horrorizados y huiríamos, para no volver jamás.”

- Juan Luis Sánchez -

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             Reflexiones de Merchita

   En todos los tiempos los muertos han vuelto  para alentar la esperanza de los vivos de buena voluntad, pero los hombres de mala voluntad están ciegos y es imposible curar la ceguera voluntaria, pese a nuestra dedicación afectuosa a los compañeros de lucha.
  El amor fraternal no se basa en la afinidad de gustos, personalidad o costumbres similares, sino que tiene su origen en algo que es de procedencia divina, el amor, porque Dios es amor.
La amistad o compañerismo no es el amor de la Biblia. Amistad es el nexo que une a las personas que poseen una personalidad similar con gustos afines. De allí nace el dicho popular: "Dime con quién andas y te diré quién eres". El amor fraternal es el vínculo que une espiritualmente a creyentes que profesan una misma fe.
  Aunque los desencarnados apareciesen intempestivamente a los ojos de las criaturas humanas, éstas, debido a lo rudimentario de su entendimiento, recurrirían sin tardanza a las teorías de la negación, creando recursos para nuevos ensayos de duda con palabrería brillante.
   Los fenómenos no sacian la sed espiritual y la sensación no sustituye el trabajo necesario para el progreso. Convenceos de que ninguno de nosotros puede confundir a las leyes eternas. Ni vuestra exigencia ni nuestra afectividad podrán perturbar el orden establecido.
    Las horas difíciles sonarán siempre y es necesario armar el corazón para los grandes testimonios.
   Hemos de tener la certidumbre de que no sufrimos  inútilmente. Todas las criaturas son instrumentos del bien o del mal, médiums del plano superior o inferior, en el campo infinito de la vida. Nadie escapa a la corriente de inspiración con la cual se sintoniza. Y todos los que han marchado en la vanguardia de la verdad y de la luz han sufrido el acoso de la mentira y de las tinieblas, no obstante su condición de instrumentos de la Providencia Divina para el perfeccionamiento y la felicidad del mundo.
Hemos de trabajar y sufrir, amando la tarea a la que nos hemos  consagrado, no solo para el rescate del pasado, sino también por la sublime alegría de la iluminación del presente. Luchemos y esperemos.
    El verdadero amor fraternal no pide compensaciones, no experimenta celos, no es exclusivista. Pretende solamente la felicidad del objeto amado, con la cual se contenta.
     Jesús llamaba hermanos a todos los seguidores de su ideal divino y sus legítimos continuadores vivían en comunidad fraternal.
Pablo de Tarso, el apóstol de los gentiles, recomendó a los hebreos,  la preservación del amor fraternal.
Pablo tenía razones serias para emitir ese consejo porque, si no podemos opinar sobre el amor angélico, inaccesible aún a nuestro entendimiento, podemos decir algo sobre los afectos humanos. Y, en las actividades de ultratumba, el legítimo vínculo fraternal, sublime y constante, elevado y sincero, es quizá el único que jamás sorprende o desconcierta.
    Constituyendo verdaderas excepciones los enlaces de almas en unión imperecedera sobre la faz del planeta, por regla general los cónyuges, después de la muerte, descubren, al fin, que han consumido inmensa cantidad de combustible de las pasiones para aprender a ser buenos hermanos uno de otro.
   Hijos y padres, en las mismas circunstancias, adquieren expresivas enseñanzas, en virtud de los imperativos de la reencarnación.

  A menudo la consanguinidad constituye el crisol purificador.

   La abnegación fraterna, sin embargo, alcanza cúlmenes divinos. La realidad no empaña su claridad, ni la muerte desfigura su belleza. Continúa por siempre, como los árboles generosos que extienden sus raíces, cubriéndose de flores y frutos.
   La Humanidad no será integralmente feliz mientras el amor fraternal no establezca su imperio en el mundo.
   Amigos os deseo un lindo miércoles, este mensaje lo extraje del libro de Herculano Pires “Lázaro”

- Merchita-
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                                  UNA SENCILLA RELIGIÓN


"Mi religión consiste, en una humilde 

admiración del ilimitado espíritu superior que se revela 

en los pequeños detalles que somos capaces de percibir 

con nuestra débil y enclencle mente."

- Albert Einstein -

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