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martes, 25 de noviembre de 2014

Guías espirituales



   
LECCIONES PARA LA REFLEXIÓN          AMALIA DOMINGO SOLER


La Tierra que el Padre nos ha cedido para nuestra depuración podría hacernos felices, si todos, pobres y ricos, pensáramos cada día: ¿a qué he venido a la Tierra? Pero hemos faltado y faltáis a la ley. Las pasiones, el orgullo y la crueldad se han apoderado de la humanidad y en lugar de hacer un edén de este mundo que habitamos, lo hemos convertido en un infierno, y digo infierno porque en la Creación no hay otros infiernos que aquellos que los hijos rebeldes se crean, en donde sufren y en donde sufrimos, porque en lugar de la paz tenemos la guerra, y en vez de amaros no os podéis sufrir los unos a los otros, y gran parte de la humanidad vive como las fieras: gruñendo y despedazándose, y el resultado de tal proceder son lágrimas, sangre, horrores, crímenes, sufrimientos, castigos y turbaciones, por siglos y siglos”.

La Tierra es un hospital de generaciones enfermas que están pasando la convalecencia; sólo los Espíritus de buena intención son los que pueden conseguir con sus sanos consejos el alivio y regeneración de los enfermos.

Cuando nos entregamos al sueño y paseamos  en el otro lado de la vida, si nuestro Espíritu  no encontrará una mano amiga que le detuviera y no oyera  una voz  cariñosa que nos preguntara: ¿A dónde vas pobre desterrado? ¿Creéis que tendrías fuerza para reanimar su organismo y comenzar el trabajo de un nuevo día? No: el alma necesita amor como vuestras flores el rocío, como las aves sus alas; sin ese alimento esencialmente divino no puede vivir; y cuando sus culpas le obligan a carecer de familia, de hogar, de seres afines a él, y tiene que permanecer en una doble prisión, separado de sus semejantes, entonces su razón se oscurece.

El hombre es un ser sociable por excelencia, se siente atraído a formar familia, como que es miembro de la familia universal; recuerda su origen, y sin los lazos del amor, de la amistad, del parentesco, de la simpatía, no puede vivir, y como no puede vivir, por eso no falta quien le quiera, visible o invisible; por eso el desgraciado dice muchas veces: quisiera siempre estar durmiendo, porque durmiendo soy más feliz; entonces no me acuerdo de mis desventuras; y no es que no se acuerda, al contrario, las ve con más claridad; lo que tiene es que las ve acompañado de Espíritus amigos que le alientan y le fortifican y le ayudan a llevar el peso de su cruz.
“Todos los que os creéis desheredados en la Tierra tenéis vuestros tutores en el Espacio, quienes cuidan de vuestra herencia y os guardan vuestros tesoros para cuando seáis dignos de poseerlos.
“Hay algunos Espíritus tan depravados, hacen tan mal uso de su libre albedrío, que a éstos necesariamente les dura más tiempo la orfandad, porque rechazan con sus desmanes todo el amor y la tierna solicitud de las almas que quieren su bien.
“Es muy distinto ver las miserias de la Tierra a gran distancia a vivir en medio de ellas, y son muchos los Espíritus que sucumben en medio de sus rudas pruebas y de sus expiaciones.
“Nunca por muy criminal que veáis al hombre no le corrijáis  a través  de  la violencia, que harta desgracia tiene con la enormidad de sus delitos.
“¿Dónde hay mayor infortunio que en la criminalidad? ¿Qué infierno puede compararse con la interminable serie de penosísimas encarnaciones que tiene que sufrir el Espíritu rebelde inclinado al mal? En unas la locura, en otras la espantosa deformidad, en aquélla la miseria con todos sus horrores y sus vergonzosas humillaciones y otros sufrimientos que nos es imposible enumerar, porque para sumar todos los dolores que puede sentir el Espíritu no hay números bastantes en vuestras tablas aritméticas para formar el total; la imaginación se pierde cuando quiere sujetar a una cantidad fija el infinito de la vida que nos envuelve en absoluto.
“Después de esas encarnaciones horribles, vienen esas existencias lánguidas, tristes, solitarias, en las cuales la vida es una continua contrariedad; el Espíritu ya se inclina al bien, pero su amor no encuentra recompensa; almas, al parecer ingratas, miran con indiferencia los primeros pasos de aquel pobre enfermo que quiere amar y no encuentra en quien depositar su cariño, y hasta las flores se marchitan con su aliento antes de ofrecerle fragancia; esas existencias son dolorosísimas; expiación que sufre actualmente la mayoría de los terrenales, Espíritus de larga historia, sembrada de horrores y de crueldades. En ese período es cuando necesita el hombre conocer algo de su vida, porque ya tiene conocimiento suficiente para comprender las ventajas del bien y los perjuicios del mal.
 Las mesas danzaron y los demás muebles cambiaron de lugar. Y resonaron en distintos puntos de la Tierra las voces de los Espíritus, porque era necesario que comprendierais que no estabais solos en el mundo.
“Muchos suicidios ha evitado la Doctrina Espirita  y a muchas almas enfermas se les ha devuelto la salud.
“A un gran número de sabios orgullosos les ha demostrado que la ciencia humana es un grano de arena en comparación del infinito, de la ciencia universal; y una revolución inmensa llevaremos a cabo, porque ha llegado la hora del progreso para las generaciones de ese planeta.
“Comenzamos  a conocer la verdad que muchas veces rechazamos, porque la luz nos deslumbra, pero al fin nos habituaremos a ella, ensancharemos el círculo de nuestra familia terrenal y miraremos en los Espíritus miembros de nuestra familia universal.
“Seréis más compasivos con los criminales cuando sepáis que también lo habéis sido vosotros y que quizá mañana volveréis a caer; que al Espíritu apegado al mal le cuesta mucho decidirse al bien; es como el pequeño que da un paso y retrocede cinco, y anda repetidas veces un mismo camino; pues de igual modo hacemos nosotros y hemos hecho todos los Espíritus de la Creación, con la sola diferencia que unos tienen más decisión que otros y más valor para sufrir la pena que se han impuesto.
“Vosotros, los que buscáis en las comunicaciones saludable consejo y útil enseñanza, aprovechad las instrucciones de ultratumba siempre que éstas os marquen el sendero de la virtud y no halaguen vuestros vicios, ni patrocinen vuestras debilidades; desconfiad siempre de todo Espíritu que os prometa mundo de gloria en cuanto abandonéis la Tierra. Estudiad vuestra historia, miraos sin pasión, y os veréis pequeños, pequeñísimos, microscópicos, llenos de innumerables defectos: celosos, vengativos, envidiosos, avaros, muy amigos de vosotros mismos, pero de vuestro prójimo, no; y con una túnica tan manchada, no esperéis sentaros a la mesa de vuestro Padre, para lo cual precisáis cubriros con vestiduras luminosas y así poder penetrar en las moradas donde la vida está exenta de penalidades, sin que por esto los Espíritus dejen de entregarse al cultivo de las ciencias y al nobilísimo trabajo de la investigación, porque siempre tendrán las almas algo más que aprender.
“Nosotros venimos a demostraros que el alma nunca muere y que el hombre es el que a sí mismo se premia o se castiga; que las leyes de Dios, que son las que rigen la Naturaleza, son inmutables. Venimos a aconsejaros, a fortaleceros, a enseñaros a conocer la armonía universal, a contaros la historia de vuestros desaciertos de ayer, causa de vuestros infortunios de hoy; esta es la misión de los Espíritus cerca de vosotros; impulsaros al trabajo, al cultivo de vuestra razón, que es la que os ha de conducir al perfecto conocimiento de Dios. Cuando comprendáis que en la Creación todo es justo, entonces será cuando adoraréis a Dios en espíritu y verdad, entonces alabaréis su nombre con el hosanna prometido por las religiones, que aún no se ha cantado en la Tierra por la raza humana; las aves son las únicas que lo entonan cuando saludan al astro del día en su espléndida aparición.
“Recordad siempre que no hay gemido sin historia, ni buena acción sin recompensa; trabajad en vuestro progreso, y cuando encontréis uno de esos desgraciados, como el Espíritu que ha dado origen a nuestra comunicación, compadecedle, porque tras de aquel sufrimiento tan horrible le esperan por razón natural muchas existencias dolorosísimas en las cuales la soledad será su patrimonio, y aunque como os he dicho antes, el Espíritu nunca está solo, al alma enferma le sucede lo que al hombre cuando sale de una enfermedad gravísima, que en la convalecencia está tan delicado, tan impertinente, tan caprichoso, tan exigente, que toda su familia tiene que mimarlo, acariciarlo y prestarle los más tiernos cuidados; y esto mismo exigen los Espíritus cuando salen del caos de los desaciertos y comienzan su rehabilitación; entonces quieren el amor de la familia, la simpatía de los amigos, la consideración social, y como no han ganado lo que desean, como no lo merecen, no lo tienen; y aunque no les falte un Ser que les quiera y les compadezca, eso no es bastante para ellos; quieren más, y corren anhelantes tras un fantasma que los hombres llaman felicidad, y como el judío errante de la leyenda cruzan ese mundo sin encontrar una tienda hospitalaria donde reposar.
“La mayoría de los Seres encarnados en la Tierra sois enfermos convalecientes, y sólo en los Espíritus encontraréis los médicos del alma que calmarán vuestra sed devoradora.
“Estáis cansados y fatigados, tenéis hambre, tenéis frío; reposad un momento, vuestros amigos de ultratumba quieren hacer menos penosa vuestra jornada, demostrándoos con hechos innegables que en la vida infinita todo es justo”.
Lo que es nosotros, hemos debido al estudio del Espiritismo los goces más puros de nuestra vida; hemos adquirido una profunda resignación y un íntimo convencimiento de que nadie tiene más de lo que se merece; esta certidumbre es la verdadera, la única felicidad que puede tener el Espíritu en medio de su expiación.
Nosotros, estudiando la Naturaleza, leyendo en ese libro que nunca tendrá fin, admirando la exactitud matemática que tienen sus leyes, trabajamos cuanto nos es posible en nuestro progreso, y cuando la soledad nos abruma, cuando el desaliento nos domina, miramos al cielo, vemos en él los resplandores de la eterna vida y decimos: ¡En la Creación todo es justo!
Extraído del libro de Amalia Domingo Soler “Hechos que prueban”   
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 ENSEÑANZAS FUNDAMENTALES DEL ESPIRITISMO
1-Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas. Es etermo, inmutable, inmaterial, único, omnipotente, soberanamente justo y bueno.

2-El Universo ha sido creado por Dios. Abarca todos los seres racionales e irracionales, animados e inanimados, materiales e inmateriales.

3-Más allá del mundo corporal, morada de los Espíritus encarnados, que son los hombres, existe el mundo espiritual, morada de los Espíritus no encarnados.

4-En el Universo existen otros mundos habitados por seres de diferentes grados evolutivos: iguales, más evolucionados y menos que los hombres.

    
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Richard Simonetti
             Guias espirituales


1 -¿Todas las reuniones mediúmnicas cuentan con dirigentes espirituales?

Sí, si son organizadas bajo la orientación espírita, considerados los propósitos de edificación y aprendizaje que deben caracterizarlas.

2 - Si esos cuidados no existen, si tenemos mera curiosidad o interés, ¿no hay presencia de los mentores?
Incluso pueden manifestarse, pero no serán Espíritus evolucionados, en condiciones de conducir con eficiencia la reunión. Ellos tienen asuntos más importantes que tratar.

3 - El factor determinante, entonces, ¿es la motivación del grupo?

Exactamente. No tan sólo la condición de los mentores, sino también, de los Espíritus que serán adoctrinados. Cuando era adolescente, frecuenté reuniones de un grupo empeñado en desenmascarar mistificadores, por mero diletantismo, sin propósitos edificantes. Ningún mentor de condición más elevada comparecía. Fue una pérdida de tiempo, y si pretendiese alertar al grupo, corría el riesgo de ser recibido como un mistificador más.

4 - ¿Puede un grupo estar orientado por Espíritus obsesores?

Sí, si está organizado en función de meros intereses. Médiums que acostumbran dar consultas mediante pagos, comercializando su don, son frecuentemente obsesados. No es raro que transmitan orientaciones que, de supuestos guías espirituales, son de los propios obsesores de los consultantes, engañándolos. 

5 - ¿Qué decir de los grupos mediúmnicos en que todos los médiums deben recibir a su guía?

Favorecen el animismo. Los guías tienen asuntos más importantes. No se limitarían a un simple hola, declinando su condición o un supuesto quedar «al lado del instrumento».

6 - Si los grupos mediúmnicos están orientados por mentores espirituales, ¿no sería interesante tener su palabra?

Sin duda, desde que hayan médiums en condiciones de recibir su manifestación, lo que exige experiencia, estudio, disciplina, a lo largo del tiempo. Principalmente los grupos iniciantes no deben preocuparse con ello, dejando que ocurra de forma natural, en la medida en que los médiums estén preparados.

7 - Hay grupos en que los médiums reciben la manifestación de sus guías, al final, para «limpieza psíquica». ¿Es una práctica saludable?

¿Y si el guía no se manifiesta, el médium quedará impuro? Es otro condicionamiento a evitar. Después de la reunión los médiums deben estar muy bien, conscientes del deber cumplido, sintiéndose saludables y en paz.

8 - ¿Cómo podemos tener la certeza de que el Espíritu que se manifiesta, diciendo ser un orientador, está hablando la verdad?

Aquí tenemos que aplicar la sabia orientación de Kardec: es preciso analizar el contenido, observando el lenguaje, la forma, la intención, partiendo del principio elemental de que los Espíritus superiores sólo hablan de lo que es edificante, palabra clara, objetiva, esclarecedora. 

Richard Simonetti
(Mediumnidad, todo lo que necesitas saber).


                   
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                           ANTAGONISTAS

El adversario en quien buscas encontrar un modelo de perversidad, tal vez solo sea un enfermo neesitado de comprensión.
Reconozcamos de hecho, que muchas veces, la persona nos parece indigna, simplemente por no adoptar nuestros puntos de vista.

Nunca desprecies al oponente, por más insignificante que parezca.
Respetemos al enemigo, porque es posible que sea portador de verdades que aún desconocemos, incluso en relación a nosotros.

Si alguien te hirió, perdona inmediatamente, frustrando el mal antes de que nazca.
La crítica de los demás solo podrá traerte el perjuicio que tu consientas.

La mejor manera de aprender a disculpar los errores ajenos, es reconocer que también somos humanos, capaces de errar aun más desastrosamente que los otros.
El adversario, antes que nada, debe ser tenido por hermano que se caracteriza por opiniones diferentes a las nuestras.

Deje que los demás vivan su propia vida y ellos te dejarán vivir la existencia que tu mismo elijas.
Cuanto más avanza la ciencia médica, más comprende que el odio en forma de venganza, condenación, resentimiento, envidia u hostilidad, está en la raíz de numerosas dolencias y que el único remedio eficaz contra semejante calamidad del alma, es el específico del perdón como vehículo del amor.



(André Luiz, de "Señal Verde", de Francisco Cândido Xavier, CEC)

lunes, 24 de noviembre de 2014

NO CREER



Emmanuel
NO CREER- (La fe )

"Mas quien no creyere será condenado." - Jesús. (Marcos, 16:16.)


Los que no creen son los que quedan. Para ellos, todas las expresiones de la vida se reducen a sensaciones finitas, destinadas a la oscura vorágine de la muerte.

Los que alzan el corazón hacia la vida más alta están salvos. Sus días de trabajo son escalones de la infinita escalera de la luz. A costa de valeroso esfuerzo y pesada lucha, se distancian de los semejantes y, a pesar de reconocer la propia imperfección, clasifican el paisaje que les rodea, e identifican los caminos evolutivos. Colmados de buen ánimo, se sienten en la tarea laboriosa de ascensión a la montaña del amor y de la sabiduría.


Sin embargo, los que no creen, limitan los propios horizontes y nada divisan sino es con los ojos destinados al sepulcro, adormecidos en cuanto a la reflexión y al discernimiento.


Por eso afirmó Jesús que ellos se encuentran condenados.


A  primera vista, semejante declaración parece en desacuerdo con la magnanimidad del Maestro.


¿Condenados a que y por quien?


La justicia de Dios se enfoca en la misericordia y el infierno sin fin es una imagen dogmática.


Sin embargo, es imperativo reconocer que cuantos no creen en la grandeza del propio destino, se sentencian a sí mismos a las más bajas esferas de la vida. Por el hábito de admitir solo lo visible, permanecerán besando el polvo, en razón de la voluntaria incapacidad de acceso a los planos superiores, mientras los demás caminan hacia la certeza de la vida inmortal.


La creencia es lámpara amiga, cuya claridad es mantenida por el infinito sol de la fe. El viento de la negación y de la duda jamás consigue apagarla.


La incredulidad, con todo, solo conoce la vida por las sombras que sus movimientos proyectan y nada entiende más allá de la noche y del pantano a que se condena por propia deliberación.



(Texto del libro "Camino, Verdad y Vida")




REFLEXIÓN Y COMENTARIO de este tema :

El hecho de ser creyente o no serlo,no condena a nadie. Sin embargo la creencia supone una fe, y la fe es el motor necesario para esforzarnos  en alcanzar unas metas y objetivos más elevados. Nadie consigue nada en la vida, si no sabe firmemente lo que quiere o lo que tiene que conseguir. Sin una fe y sin unas metas a alcanzar, el paso por la vida puede ser un eslabón más de la larguísima cadena de la evolución de espíritu, pero un eslabón desaprovechado que solamente es una pérdida de tiempo en la vida eterna del ser espiritual. Es una vida generalmente estéril y llena de sufrimientos.

   No hay personas que no tengan fe en unas creencias porque se nieguen a ello, sino que estas creencias aun no fueron contrastadas ni pasaron por el tamiz de la razón  y del corazón. No llegó aún el momento de que ese espíritu  como  fruta verde  que es ahora, esté  ya maduro y sienta la inclinación o la inquietud al comprender su necesidad de emprender un camino  de crecimiento espiritual  bajo la luz del conocimiento y de la  creencia apoyados en una fe sólida en este conocimiento espiritual, pero Dios no tiene prisa; el sentido del tiempo es nuestro y todo vendrá a su tiempo; ya madurará en su momento y  será capaz de ver y comprender aquello que ahora aún no ve ni comprende y ni se interesa tan siquiera  por ello.

   Y es que la creencia verdadera, cuando la sentimos como real y auténtica  se arraiga para siempre en el alma, influyéndonos o condicionándonos y entonces la llamamos fe. Pero esta fe  necesita estar sustentada por la razón y el discernimiento,  por la lógica  o las evidencias objetivas y por la voz interna del corazón.

   Se puede creer en Dios, no porque las religiones  u otras personas digan que existe tal Dios, sino por las evidencias que contemplamos en una obra que escapa a la acción humana, como lo es la naturaleza y el maravilloso orden de todo el universo.  Cuando el ser humano es capaz de admirar la  perfecta y gran obra del Creador,  significa que ya ha evolucionado lo suficiente como para llegar a sentirlo, e  indeleblemente  en su corazón siente que así es, y entra en un estado superior de conciencia  que llamamos fe, y esta fe supone la convicción  en esta creencia de rango superior. Esta es una creencia que le dará el horizonte, la meta y la fuerza necesaria para seguirla y alcanzarla.  

Se pude creer en Jesús como personaje histórico, pero sobre todo se debiera creer en sus obras y en su doctrina moral y ética, porque no hay mayor perfección que ella entre todas las doctrinas religiosas que existen en el mundo. Cuanto más se le comprende, más se cree en Él y en sus enseñanzas, y como consecuencia, más se le ama.

   A veces, en un momento dado de nuestras vidas,  desde lo Alto  nos  dan  la oportunidad de adquirir o fortalecer una creencia que nos de la fuerza espiritual de la fe en Dios y en el Más Allá, una Fe con Mayúsculas,  cuando  algunos nos hemos visto colocados  en la circunstancia de  ser testigos  de la evidente realidad de un hecho extraordinario o paranormal  que nos ha impresionado y nos ha  hecho  pensar por nosotros mismos, dándonos cuenta de que en el ser humano hay algo más de lo que se ve y se palpa,o sea de la materia, a la que si le falta esa energía que llamamos vida, no es nada más que materia, y eso nos lleva a querer saber más sobre esa verdad  o esa realidad que  vislumbramos que existe tras el fenómeno visto o vivido , pero sin embargo hay quien reacciona dando la espalda o cerrando los ojos del alma ante el hecho evidente y olvidándolo  voluntariamente por falta de madurez  o por miedos,  al comprender que tras lo que han visto ellos u otras personas, puede haber  algo  que  les obligue a modificar  la vida acomodada que llevan, envueltos en las cosas materiales y miópes voluntarios ante las realidades del espíritu. Sin embargo, ese mismo fenómeno, puede suponer  para  otras personas, un toque de atención a su  espíritu, haciéndoles reaccionar y despertar de un letargo espiritual, para luego retomar  a partir de ahí, un camino de estudio, análisis, e investigación, así como de una imperceptible y gradual transformación moral, para lo cual ya vino preparado a este mundo o comprometido desde antes de nacer.

   La verdad suele ser un concepto subjetivo, pues lo que para unos lo es, para otros no lo es, pero cuando el hecho que nos lleva a creer o a no creer , se muestra tal cual es, este concepto ya no es subjetivo, o particular de cada uno para poder ser o no  ser creído y aceptado, sino que  el mismo, supone  una  realidad incontestable y objetiva, ante la que solo queda  la opción de creer porque se ha visto, o el empeñarse en no creer y seguir dando la espalda y su no aceptación, a pesar de todas las evidencias palpables que existan. Por eso  se dice que “no hay mayor ciego que el que no quiere ver”.

   La fe no se regala;  no es un don gratuito que Dios otorgue a unos sí y a otros no, sino que se adquiere y conquista a lo largo de la evolución del espíritu, cuando este ya es capaz de desarrollar la razón y el análisis que lleva, en primer término,  a una creencia que aunque para los demás sea  subjetiva, para el que la alcanza es total e íntimamente objetiva , y  en segundo  lugar, conduce a una  fe   fuerte y consolidada  en dicha creencia.

    Cuando la fe ya es un patrimonio del alma, viene a ser como un motor de fuerza espiritual y psíquica que nos empuja hacia lo Alto con una intensidad que se desarrolla y aumenta progresivamente. Cuanto más nos elevamos espiritualmente, más aumenta la fuerza de nuestra fe en el ascenso evolutivo hacia Esferas Superiores de la Espiritualidad.

    Las personas que no han alcanzado aún este patrimonio del alma que es la fe, suelen deambular por la vida sin un horizonte elevado y sin una metas por las que poner su esfuerzo cada día. Esta es su incapacidad momentánea de acceder a  los Planos  Superiores  mientras otros  ya lograron esa fuerza interior que les indica el camino a seguir teniendo como meta la Vida inmortal.

     Pero la fe  a la que nos lleva la creencia en Dios, o en Jesús, o en los buenos Espíritus, es necesario mantenerla y aumentarla  por dos caminos paralelos y necesarios: La oración y el estudio  metódico y razonado del Evangelio de Jesús , de la Codificación de  Kardec, y los elevados mensajes espirituales de esos grandes Seres que desde el espacio, van dando amplitud a las enseñanzas de estas fuentes señaladas. 

    Asimismo,  la creencia religiosa y la fe en ella, es un primer paso positivo y necesario, pero que de nada vale si no está acompañada por las obras coherentes a la misma, y estas no son otra cosa que lo que llamamos Caridad, que no es dar limosna, sino que en cada detalle cotidiano, es el Amor puesto en acción. La fe en unas creencias religiosas,está muerta si permanece parada sin la acción de unas obras que le den dinamismo y Vida.  


Por último, es de señalar que  estas  obras que vitalizan nuestra fe,  en muchos casos no se refieren a grandes hechos externos a los que nos empuje esta  fe, sino a los  detalles pequeños  y cotidianos, íntimos  e inadvertidos para los demás, cual son la mejora o reforma  moral e íntima contra nuestras imperfecciones, que nos capacite para mayores y mas elevados  logros en el futuro.

José Luis Martín-



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Raúl Teixeira
Vida y valores 

(Sufrimientos y resignación)


Tenemos que admitir que en la tierra, todos sufrimos.  Este es un planeta de pruebas y de expiaciones. Eso no es bueno, ni es malo, es la condición evolutiva del planeta. Desde los mundos primitivos destinados a las primeras existencias humanas hasta los mundos divinos, celestes, conforme a la clasificación de los espíritus, encontramos los mundos de pruebas y expiaciones.

Afirman los Guías de la humanidad que, en los mundos de pruebas y expiaciones predomina el mal. El bien aun se elabora, mas predomina el mal. Si en esos mundos predomina el mal, todos aquellos que en ellos vivamos, estamos, de cierta manera, sujetos al mal de ese mundo. Es muy importante pensar en esa cuestión. Cada vez que vemos a nuestro alrededor encontramos sufrimientos de todos los niveles.

Sufrimientos en el área social. Hay individuos que nacen, que viven en estado de máxima pobreza, de miseria sociológicamente dicho, debajo de la línea de la pobreza, económicamente también entendido así. Y nos estamos preguntando: ¿Cómo es que en el mundo donde se excede, donde hay basura rica en las grandes ciudades, puede existir tanta hambre? Encontramos criaturas que, desde que nacen son marcadas por enfermedades groseras, individuos que son autistas, hidrocéfalos, microcéfalos, macrocéfalos, ciegos, sordos-mudos, criaturas que nacen con lesiones insuperables como los anencéfalos, sin cerebro; niños que nacen con parte del tronco cerebral apenas y, por eso, la vida orgánica no puede avanzar. Miramos para otro lado de este mismo mundo y hallamos criaturas que nacen en cunas de oro, ricas, de familias poderosas, pero marcadas por insidiosas parálisis, lesiones cerebrales, como esquizofrenias, tormentas en el campo psicológico, en el campo psiquiátrico. Entonces pensamos: ¿Qué mundo es este? Un mundo de pruebas y expiaciones. De esta manera, tenemos dos caminos: o entendemos por qué vivimos en este mundo y porque este mundo tiene esas características o nos desarbolamos  y nos perdemos en la revuelta.

Este segundo camino es completamente inútil. No nos sirve, no nos llevará a lugar alguno que no sea el enloquecimiento mayor. Nos resta la primera posibilidad: tratar de comprender porque en ese mundo se sufre tanto. Ahora, en la medida que entendemos que ese es un mundo de pruebas y de expiaciones está claro por que todos sufrimos, de una manera o de otra. No existe una sola criatura que no tenga sus lecciones. Personas bonitas, bien presentadas, pero cuando conversamos con ellas, son dadas a jaquecas, tienen problemas de columna, tienen crisis hepáticas, tienen mil y un problemas que en el rostro no reflejan.

Pensamos en las condiciones de este mundo. Si es un mundo donde el mal aun predomina, que estamos aquí  y aun cargamos muchas marcas de ese mal que en la tierra predomina. ¿Por qué cargamos esas marcas? Porque provenimos de otras existencias donde esas cosas fueron realizadas y Cristo afirmó que no saldríamos de aquí hasta pagar el último cuadrante, la ultima moneda, para usar un lenguaje figurado del mundo. Por causa de eso, vale la pena pensar en una salida para toda esa gama de sufrimientos, de males, que encontramos a lo largo de nuestro planeta. ¿Huir de ellos? Imposible. Para donde quiera que vayamos, allá estará el problema, la dificultad, el acicate de la Ley Divina, Leyes naturales funcionando. Y cada cual  precisará acostumbrarse con esas ocurrencias del planeta tierra, a driblar ese mal que exacerba en nuestro mundo y procuraremos, a lo largo de los días, trabajar para que la tierra sea más feliz de lo que es hoy.

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Cuando pensamos en esa gama de sufrimientos de nuestro planeta, muchas veces nos estamos preguntando al respecto del sufrimiento de los animales. ¿Por qué sufren? Llegamos a comprender  el por qué nosotros, los seres humanos, sufrimos. Por nuestros errores, nuestros delitos, nuestros crímenes cometidos en otras existencias, en otras experiencias aquí en el mundo, en esta misma vida, en vidas pasadas. ¿Pero y los animales? Los animales no erran, ellos no cometen errores. Los animales siguen la Ley del determinismo y, dentro de la Ley del determinismo, ellos no erran nunca. Jamás una serpiente ataca a alguien porque no le gustó su rostro, porque no simpatizó con la persona. Ataca para defenderse, porque se siente arrinconada. Así hacen todos los demás animales para defenderse. 

Cuando pensamos en el sufrimiento de los animales tenemos que percibir que, cada ser que sufre en este mundo, tiene un objetivo determinado por la Ley Divina. Los animales sufren no para rescatar los errores cometidos, sino para despertarles los centros psíquicos. Los animales son principios espirituales, son Espíritus en evolución y, ciertamente, precisan del dolor, del sufrimiento para acostumbrarse a buscar en el planeta los recursos salvadores. Jamás la Humanidad  colocó veterinarios, en los bosques. Mientras tanto, los animales sufrían y buscaban recursos en el bosque. Naturalmente que todo eso se debe a ese proceso evolutivo. El dolor, en los irracionales, no tiene el mismo objetivo que el dolor en el ser humano.

En el ser humano, el dolor nos fustiga el lado moral para que la gente aprenda a perdonar, a ser humilde, a bajar la cresta del orgullo. Pero en los irracionales no, el dolor tiene otro sentido. Los hacen crecer, los hacen progresar. Miramos nuestro gato en casa, nuestro perro y, de repente, ellos van a comer grama. La gente no saben lo que estaban sintiendo. Salen afuera, vomitan y se encuentran bien. ¿Quién fue quien les enseñó a esos animales a buscar en la naturaleza vegetal el remedio para sus problemas? Así pasa con las aves, con las fieras, en la intimidad de los bosques y, naturalmente, tenemos que convenir que hay un camino importantísimo que andar, el de la comprensión.

En la medida en que sabemos  esto, encaramos mejor los dolores del mundo, los dolores de la tierra, con una virtud que se llama resignación. La resignación, de modo alguno, será acomodación. No tenemos que cruzar los brazos porque sufrimos delante de los dolores y dejar que Dios lo resuelva. Si estamos desempleados, tenemos que buscar trabajo. Si estamos enfermos, tenemos que buscar medicina, la medicación, el tratamiento. Si tenemos cualquier problema en este mundo, en este mundo tendremos que resolverlo.

Pero la resignación no es sinónimo de acomodación, vale repetir que la resignación es el mirar que tenemos para esos fenómenos, es la manera como  los vemos. Si no tuviésemos la resignación, entraríamos en la ruta de la desesperación,  en el circuito de la desolación porque, cuando no comprendemos por qué sufrimos, sufrimos dos veces. La primera vez por el sufrimiento en sí, la segunda vez por la ignorancia al respecto de él. Por eso, es la Doctrina de los Espíritus  la que tiene, en su contexto y en los textos, esas explicaciones, esos recursos para hacernos pensar en la razón por la cual los seres humanos sufrimos y por qué razón los irracionales sufren en la tierra.

Vale la pena pensar que los animales sufren por un sentido: para despertarles la vida psíquica, el despertar de sus valores psíquicos, en cuanto el ser humano sufre para rescatar sus débitos y realizar aprendizajes en el campo moral. De ahí comenzamos a percibir como es importante esa virtud de la resignación. El evangelio según el espiritismo, la tercera obra de la Codificación de la Doctrina Espirita, hecha por Allan Kardec , nos explica que, en cuanto la obediencia corresponde al consentimiento del raciocinio o de la razón, la resignación corresponde al consentimiento del corazón. Es nuestro sentimiento que nos da la oportunidad de la resignación. Ser resignado no es ser paralizado, estancado, acomodado, inerme, inerte. Resignado es tener el entendimiento de la razón de las cosas, lo que no nos impide de sufrir, ni el de llorar, pero que nos da la alegría de saber que estamos dando cuenta de nuestro recado en el mundo.

José Raúl Teixeira


Traducido por Jacob

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¿ HACIA DONDE VA NUESTRAEVOLUCIÓN FÍSICA ?, ¿ EN QUE CAMBIARÁ NUESTRO CUERPO FÍSICO ?

  Será como ir cambiando de ropa, desde un traje de esparto hasta un traje de seda, pasando por la pana, la lana y el algodón como etapas intermedias. Se volverá más sutil, menos denso, y por tanto necesitará de una alimentación menos agresiva: será más energética y menos material. Seguirá aumentando la capacidad cerebral, lo cual, aparte de permitir un mayor desarrollo de la capacidad intelectual, servirá para dar sustento al desarrollo de las percepciones extrasensoriales como la telepatía, la clarividencia, la telekinesia, que para vosotros ahora sólo están en estado latente, hasta el punto de que la mayoría las desconocéis y negáis su existencia. De hecho, los pocos que las tienen desarrolladas, sea de forma innata o por su propia voluntad y esfuerzo,son considerados unos lunáticos por el resto. En general, será un cuerpo menos dotado para los trabajos físicos duros y más sensible a los sentimientos y a los pensamientos.
Aportación de :
Angeles Calatayud Martinez

                                         
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SEÑALES PRECURSORAS DE LA MEDIUMNIDAD

 Compromiso y Trabajo

Naturalmente, cuando ocurre uno u otro fenómeno ocasional, no significa que la persona tenga mediumnidad a ser desarrollada. Aprendemos con el Espiritismo que todos los hombre tienen algún grado de sensibilidad a la influencia de los Espíritus y, por tanto, pueden ser objetos o participantes de ocurrencias esparcidas.

Observamos también que no todos tienen compromisos en esa área. Muchas veces, la persona siente la presencia de los Espíritus,caracterizándose una persecución iniciada por un enemigo, que se juzga con el derecho de cobrar algún tipo de perjuicio que sufrió en el pretérito por la acción de la actual víctima.
Esta, por sí sola, o llevada por otra persona, va al centro espírita en busca de socorro. Allí es asistida, encuentra esclarecimiento, orientación, comienza a estudiar y , con el tiempo, se reequilibra. Como eran muy efetivos los fenómenos que con ella ocurrían, alguien podrá tener la expectativa de que, una vez reequlibrada, esa persona venga a ser una excelente colaboradora en el área de la mediumnidad. Puede que eso ocurra. Pero, puede también que ya no vuelvan a repetirse los fenómenos a través de ella. Puede que ella no tenga compromiso en ese aspecto y que los fenómenos solamente tenían por objeto llevarla al centro para que encontrase el camino de su propia iluminación, de su integración a la institución a través de otros trabajos que también sean productivos para ella y para otras personas.

Pero no podemos afirmar que, por el hecho de no poseer mediumnidad ostensible la persona no pueda colaborar en el trabajo mediúmnico. El grupo que trabaja con la mediumnidad no se compone tan sólo de médiums, psicofónicos, psicógrafos o videntes. Hay la necesidad de dirigentes, de otros miembros que actúen como esclarecedores,dialogando con los Espíritus; como pasistas o como elementos de apoyo vibratorio, cooperando para la buena marcha de las actividades.

De todas formas, cuando los hechos mediúmnicos empiezan a repetirse con alguna insistencia, la persona necesitará buscar esclarecimientos, pues, por sí misma muy difícilmente podrá entender lo que le pasa y encontrar el camino para el equilibrio y el buen aprovechamiento de la facultad. Necesitará orientaciones sobre que trabajos efectuar en el centro, que libros leer, que acciones emprender en el sentido del dominio de la facultad, entre otras cosas.

En el comienzo, el médium podrá desear un desarrollo excepcional de su facultad, sin darse cuenta de las implicaciones que de ahí pueden surgir. La mayor parte de lo hombres que habitan la Tierra, que es un planeta de expiaciones y pruebas, son Espíritus comprometidos con su pasado. La mediumnidad para ellos, casi siempre, no surge como misión o con las características de exhuberancia produciendo fenómenos que atraen la atención de la gente, permitiendo la realización de grandes trabajos en esa área.

Ese tipo de mediumnidad exige de su portador, para ser productiva en su plenitud, condiciones evolutivas que son raras en nuestro plano. Los médiums misioneros sufren mucho y tienen una carga de trabajo que pocos podrían soportar. La mayor parte de los médiums no están aptos para vencer ese desafío. Por eso, reciben la oportunidad de realizar trabajos más humildes, ligados a un grupo más reducido, a fin de que se preparen para otro trabajos de mayor amplitud en el futuro.

No se puede decir, por eso, que su tarea no tenga importancia. Su mediumnidad, con características más de expiación y, a veces, de prueba, que él ejercita todas las semanas en la institución que frecuenta con simplicidad y dedicación, ayudando a entidades sufridoras, ignorantes, atormentadas, obsesoras, es, para médium, de fundamental importancia. El no puede y no puede y no debe renunciara esa oportunidad, pues podrá estar dando pasos de gigante, dentro de su proceso evolutivo, al cumplir bien esa tareas humildes en la institución espírita. La mayor parte de los médiums están comprometidos con ese tipo de mediumnidad.

Carlos Campetti

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jueves, 20 de noviembre de 2014

BAJA

SIENTO COMUNICAROS QUE HOY, JOSE LUIS MARTIN SUFRIO UN ACCIDENTE Y SE ROMPIO UNA VÉRTEBRA, SIN SECUELAS NEUROLOGICAS POR EL MOMENTO.
LE TIENEN QUE HACER UNA FAJA CORSÉ Y HASTA ENTONCES, INMOVILIDAD ABSOLUTA EN CAMA.
LA SEMANA QUE VIENE, SI SE PUEDE LEVANTAR, VOLVERÁ A PUBLICAR LOS ARTÍCULOS Y TRABAJOS DE ESTE BLOG-
ENVIARLE VUESTRAS BUENA VIBRACIONES DE SALUD Y VUESTRAS ORACIONES. GRACIAS

SU ESPOSA OS SALUDA: VICENTA GARCIA

miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL AMOR VENCE



Anotaciones sobre el trabajo mediúmnico.

Existe un universo a explorar. Hay una Humanidad entera clamando ayuda, esclarecimiento, comprensión y caridad en el llamado mundo espiritual.  Sus dramas y sus angustias no son puramente  individuales.
La organización de un trabajo mediúmnico empieza mucho antes de dar comienzo  a sus tareas propiamente dichas, con el estudio sistemático de las obras básicas, y de las complementarias, de la Doctrina Espirita: las de Allan Kardec, León Denis, Gabriel Delanne, Gustavo Giley,  y ciertos escritos de origen mediúmnico, como los de André Luiz. Es necesario poner mucho énfasis  en el estudio  de los escritos  que cuidan el complejo problema de la mediúmnidad, que hace un soporte  indispensable de toda tarea programada. 
Si tenemos disposiciones, podemos comenzar. Y comenzar por el planeamiento y no por la ejecución precipitada y sin preparación.
Multitud de seres que han vivido aquí en la tierra, están allá a la espera de ayuda, no obstante son muy pocos los grupos que se disponen a esa tarea, procurando en si  esa elevación,  progreso, y  conocimiento
La relación con el mundo espiritual se reviste de engañosa simplicidad. Cualquier persona dotada de facultades mediúmnicos, aunque incipientes,  puede establecer contacto con los desencarnados, consciente o inconscientemente, serena  o desordenadamente. Unos lo hacen compulsivamente o con resistencia; otros con espontaneidad; unos con respeto y amor, otros con liviandad e indiferencia; y muchos sin percibir  lo que pasa  o lo que se debe hacer para ordenar un fenómeno que, como tantos otros, es natural, no teniendo nada de místico, fantástico o sobrenatural. Hay que tener un mínimo de preparación, apoyada  en un mínimo de información para tratar con los espíritus. El que trata con los espíritus sin estos requisitos, se arrastra a la mediúmnidad indisciplinada o desequilibrada, y se expone a riesgos  imprevisibles para su equilibrio emocional y orgánico. La práctica  mediúmnica  no debe ser improvisada, pues no perdona la falta de preparación e ignorancia. 
El mundo espiritual está poblado de seres  que fueron hombres y mujeres como nosotros mismos, encontrándose  en diferentes estados de desarrollo moral. Podemos deducir ese otro mundo, como es el nuestro de aquí, allí, como aquí, encontramos Espíritus  nobles y dotados  de atributos morales avanzados, pero también hay los inferiores que son en gran número, y que se encuentran  en extremos dolorosos del envilecimiento moral , de ignorancia, , de rebeldía, de angustia, de rencor, de venganza. Son con estos últimos por nuestro estado inferior de evolución con los que generalmente contactamos.
Sin embargo, esto no quiere decir que nos encontremos a merced de los espíritus inferiores, compañeros sublimados siempre velan por nosotros y están siempre dispuestos a ayudarnos, peo no debemos olvidar que ellos no hacen las tareas que nos corresponde hacer a nosotros.
Nunca somos tan pobres de bienes materiales  y espirituales que no podamos donar alguna cosa  al compañero necesitado, sea el pan o la palabra  de consuelo y solidaridad. 
El Espiritismo doctrinario nació de las practicas mediúmnicos, de ellas se nutre y de ellas depende, en gran parte  su futuro desarrollo. El intercambio, entre el mundo espiritual y este, solamente asumió expresión y sentido filosófico después que Kardec ordenó y metodizó  los conocimientos adquiridos en el contacto  con nuestros hermanos desencarnados. La practica mediúmnica es, no solo aconsejable, sino indispensable para el futuro de la Humanidad , ya que la ecuación y la solución de grandes inquietudes humanas van  a depender, cada vez más, de la exacta comprensión del mecanismo  de las relaciones entre esos dos mundo, que a fin de cuentas , no son más que uno solo, en planos diferentes.
La propia dinámica de la Doctrina Espirita  exige ese intercambio espiritual, primeramente para que se observe  y estudie el fenómeno de la mediúmnidad, sus grandezas, sus riesgos, las oportunidades de aprendizaje y progreso  que contiene, no solo para el médium, sino también para aquel que asiste a los trabajos y de ellos participa.
En el ejercicio de la mediúmnidad existe riesgo,  de mistificaciones por parte de pobres hermanos carentes de entendimiento. De aceptación de mentiras sutilmente presentadas bajo fascinantes ropajes.  De aflicciones, felizmente pasajeras, causadas por el desfile  de las angustias  de hermanos sufrientes.
EL Espíritu que yerra, invariablemente perjudica a alguien más. Los errores  que cometemos, nos penden  a una cadena de hechos y de seres que se extiende en el tiempo. El drama de un espíritu  nunca es solo suyo. En esta vida, o en las que hemos vividos, anteriormente, siempre hay eslabones  que nos unen a otros seres  y a otros dolores.                                                                                                     En los dramas que se asisten  en una reunión mediúmnica, aprendemos a contemplar la transitoriedad  el mal, la amarga  decepción del suicida, la crudeza del arrepentimiento de aquel que desperdició su tiempo en la búsqueda ansiosa  de las ilusiones mundanas, la inutilidad de las posiciones humanas, el peso terrible de la vanidad, la tensa expectativa de una nueva amargura en la carne redentora, en la cual el Espíritu queda, por lo menos anestesiado en sus angustias.
Lecciones terribles suministradas con lágrimas y gritos de desesperación por aquellos que asumieron débitos enormes delante de la Ley; lecciones de dulce tranquilidad y de serena humildad de los que ya superaron sus flaquezas i vienen, sin ostentación, solo para mostrar como es el Espíritu de aquel que ya se  venció así mismo, en la milenaria batalla contra sus propias deficiencias. Muchas y variadas lecciones, extenso y profundo aprendizaje  para todos  los que desearon  realmente apresurar los pasos y acortar el camino que le lleva a Dios.
No es difícil la organización de un grupo mediúmnico, se cuenta  con estudios serios y seguros de orientación doctrinaria al respecto.  Es bueno que el grupo sea pequeño, de preferencia familiar, compuestos de personas que se armonicen perfectamente y que estén interesadas en un trabajo serio y continuo. Que no se deje desanimar  por dificultades  o por la aparente insignificancia  de los primeros resultados, ni fanatizar  o fascinar  por pseudoguias.
Poco a poco, cuando se demuestre la seriedad de los propósitos, los trabajos irán surgiendo, bajo la orientación de Espíritus esclarecidos. A cada buen grupo de seres encarnados dispuesto a la tarea, corresponderá un grupo equivalente de Espíritus, en un intercambio saludable de profundas repercusiones, pues Espiritismo es Doctrina, pero también es practica mediúmnica, y todos nosotros, aunque no lo sospechemos, tenemos compromisos a ejecutar, ajustes a realizar con hermanos que nos aguardan sumergidos en odios e incomprensiones, que se envenenan  a si mismos y a nosotros.
“Lamentar la desgracia – decía Horace Mann – es humano; disminuirla es divino.”
Herminio C. Miranda


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  DE LA LEY DE AMOR Y CARIDAD

...Comparte tu abundancia con la escasez de tu prójimo. 

Distribuye tus recursos, tus conquistas, y los verás multiplicados en mil manos, que se elevarán loando y bendiciendo las tuyas, generosas. 

Pasarás por el mundo, lo quieras o no. Tus acciones quedarán aguardando tu retorno. 

Según siembres, así cosecharás.

Joanna de Ângelis / Divaldo P. Franco - Libro Leyes Morales de la Vida -


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EL AMOR VENCE
¡Querido Ricardo!
Jesús nos bendiga.
La Tierra es,  como siempre,  nuestra vasta escuela.  Y el sufrimiento mi bendecido compañero, es el viejo instructor. La experiencia  es el  premio. La caridad es el ángel de  luz, para revelarnos siempre más amplios  y más sublimados caminos…
Algunas veces, no percibimos semejante verdad, generalmente,  cuando nos encerramos  en el oasis cerrado de la aflicción exclusivista. La felicidad, cuando enteramente del mundo, acostumbra a  cegarnos. Corren los días sin que veamos la claridad celeste  y transcurren las noches,  sin que percibamos  la necesidad de meditar.
Entre tanto, Ricardo, viene la  muerte  a despertarnos. Entonces, comprendemos la grandeza del dolor y de la lucha, que nos constriñe a la renovación permanente.
¿Qué  sería de  nosotros, amado amigo, sin las lágrimas que nos ejercita en la dirección del bien eterno? Alabemos el llanto que nos purifica y el trabajo que nos perfecciona.
En los últimos años, cuando otros podrían juzgarnos separados, vivimos  más unidos para aprender en la cartilla divina de la verdad.
Si usted supiese cuanta alegría palpita  en mi alma… Alegría de sentirlo   más cerca de mi ternura y júbilo de saber que mis palabras  no se  perderán  sin eco. Nuestro amor venció los obstáculos fríos y cenicientos del túmulo.
Nuestra esperanza supero la nostalgia,  la confianza subyugó la incerteza y continuamos unidos para la gloriosa inmortalidad.
Entonces, yo andaba bajo el cariño de sus manos. Usted me  guiaba los pasos y me enseñaba el camino  en el que yo debería pisar y, gracias al Señor, jamás me arrepentí  de oír sus instrucciones y consejos… Con sus avisos aproveché el tiempo en el trabajo edificante de la maternidad, amparando  a los hijitos que el cielo me confió y plasmando en ellos sus ideales de hombre de bien.
Ahora, sin embargo, me transforme en la compañía incesante de  su escritura…
Hoy, pongo las manos sobre las suyas, para transmitirle  el calor del corazón y recorremos un camino diferente… Es la senda  de transformación para la vida superior.
Día a día, avanzamos un poco más  y siento en mí el orgullo de la  compañía que retribuye a usted en dedicación,  cuanto recibo en amor y cuidado.
No temamos, Jesús sigue frente a nosotros.
Antiguamente, buscábamos flores y los frutos de la Tierra, ahora, sin embargo, procuramos las  bendiciones  y las luces del cielo. Sembramos de sol a sol. Luchamos, preparamos y plantamos juntos…  Actualmente, juntos, organizamos la felicidad  de la cosecha.
Y,  aprovechando las lecciones que la Tierra nos ofrece, proseguimos, horizonte afuera, en demanda de un nuevo reino, el reino  de nuestra unión imperecibles en Jesús.
Con el divino  auxilio, usted oía mi  voz y continuamos el viaje, más allá de las montañas…
Cuando la sombra se haga más densa sobre el frente, acuérdese,  querido Ricardo, que la estrella de nuestro amor continúa brillando… Y si  las piedras del suelo aparecieran multiplicadas, recuerde que las flores de nuestra fe permanecen cada vez más perfumadas y más vivas.
En  los momentos  en los que la soledad   se insinúa más perceptible a sus ansias de afecto, no se olvida de que mis brazos sustentan su cariñoso corazón junto a mí, conservando la convicción de que Jesús  es nuestro compañero  invisible.
Y cuando la cruz de las pruebas pese en sus hombros,  de extraña manera,  como si la aflicción aumentase el volumen del fardo redentor de luchas que aun debemos soportar, no olvide la oración…
La oración nos ayudará a dividir todas las preocupaciones y todos los dolores, equilibrándonos en la gran romería de la regeneración para los mundos felices.
La experiencia en la carne es un curso constante de valiosas enseñanzas.
Guardemos la certeza de que la Justicia Divina rige nuestros mínimos actos.
Quien da, recibe.

Quien sufre con paciencia, recoge más luz.
Quien se sacrifica por el bien de los otros, espiritualiza la propia existencia, colocándose en la subida para las cimas de la verdadera felicidad.
Quien ayuda, se ampara así mismo.
Quien perdona incesantemente, se aproxima con más facilidad a Dios, - Nuestro Padre  de  infinita bondad –que disculpa amorosamente nuestras faltas, desde el inicio de la vida.
Quien renuncia, adquiere con más seguridad.
Quien ama por la gloria de amar, como Jesús  nos amó, conoce temprano la victoria y la resurrección.
Ricardo,  el camino es largo y muchos los esclarecimientos. Felizmente, su corazón me oye y, por eso mañana podre escuchar igualmente la suya.  Adelantémonos en la senda por recorrer.
Oremos por los seres queridos y esperemos que el maestro los acoja en su divino regazo de harmonía y de luz.
Agradezco su devoción  y beso sus manos que,  entrelazadas a las mías, dedican hoy  al cultivo de la caridad.
Plantemos la gratitud, el auxilio, la comprensión, la tolerancia constructiva, el camino, el estimulo al bien, el  buen animo, la fe, la esperanza, la fraternidad,  el entendimiento  hermano y aguardemos…
La caridad es el sol milagroso que vitaliza la sementera de nuestra buena voluntad en todas partes, preparando la siembra rica y sublime de la ventura en el reino de la Paz.
Mi abrazo afectuoso a los queridos hijos,  con pensamiento reconocido a María Isabel y envolviendo corazón con el suyo,  en la misma vibración de ternura, alegría y reconocimiento, su compañera, siempre suya.

Por el espíritu Hermana Candoca – Del libro: Paginas del corazón, Médium: Francisco Cándido Xavier

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REFLEXIONANDO CON MERCHITA

Queridos amigos, hola buenos días, la  modificación del plano mental de las criaturas nadie la impone jamás, esta es fruto del tiempo, del esfuerzo, de la evolución. La sociedad humana, en la actualidad, viene siendo sacudida en sus propias bases, compeliendo a muchas personas  a improvistas renovaciones.

Para que el hombre físico se convierta en hombre espiritual, el milagro exige  mucha colaboración de las entidades espirituales. Las alas sublimes del alma  eterna no se expanden en estrechos escondrijos  de una incubadora, hay que trabajar, bruñir y sufrir.

Somos, en el palco de la Corteza Planetaria, los mismos actores del drama evolutivo. Cada milenio es un acto breve, cada siglo es un escenario veloz. Utilizando cuerpos sagrados perdemos la oportunidad santificante de la existencia, haciéndonos réprobos de las leyes soberanas, que nos enredan a los escombros de la muerte, como náufragos  piratas por mucho tiempo indignos del retorno a las lides del mar.

Son muchas las almas  indecisas, presas de la ingratitud y de la duda, de la flaqueza y de la disposición, esclavizadas en la tiranía del instinto, las que viajan divagando en el desierto de la propia  negación;  como pájaros de alas partidas, intentan volar al nido de la libertad  y de la paz, y que, no obstante, aun se debaten en el lodazal  de los placeres  de ínfima condición.

“Es por esta razón que los graneros de luz permanecen  vacíos. El vendaval  de las pasiones fulminantes de los hombres y de los pueblos  pasa ululando, de uno a otro polo, sembrando malos presagios. Es la época moderna, la locura se generaliza y la armonía mental del hombre  está a punto de zozobrar. Con el cerebro, envuelto  y el corazón inmaduro, el hombre actualmente, se requinta, en el arte de estragar el progreso espiritual.
Existe en la actualidad una nueva amenaza en el domicilio terrestre, el profundo desequilibrio, la desarmonia generalizada, las molestias del alma que se ingieren, sutiles, solapando  la  estabilidad, convirtiendo la Tierra en un campo de interminables hostilidades.

Casi todos los cuadros de la civilización moderna se hayan comprometidos en la estructura fundamental, necesitando movilizar todas las fuerzas a su alcance, para su propia causa.

El trabajo salvacionista no es exclusividad de la religión, constituye  un ministerio común a todos, es una obra genérica para la colectividad, un esfuerzo del servidor honesto  y sincero, interesado en el bien de todos.

No hay que olvidar la propia luz, no contar con antorchas  ajenas para la jornada, es indispensable considerar el propio deber de integridad cada día. Es imposible progresar en un siglo, sin atender las obligaciones  de la hora,  es imprescindible, recomponer  las energías, reajustar las aspiraciones y santificar  los deseos.

No basta creer en la inmortalidad del alma. Es inaplazable la iluminación de uno mismo, con el fin de ser claridad sublime. Importa elevar el corazón, romper las murallas que nos encarcelan en las sombras, olvidar las ilusiones de la posesión, dilacerar los velos espesos  de la vanidad, abstenerse  del personalismo envilecido, para que la claridad resplandezca en el corazón y Dios disipe las transitorias tinieblas.

La Puerta Divina no se abre a espíritus  que no se divinizaron por el trabajo incesante  de cooperación con el Padre. Como obreros decididos y valerosos, hemos de alimentar la esperanza renovadora. Siendo el ministerio de iluminación y de eternidad.

Se hace necesario, que encendamos en el corazón el amor fraternal, al frente del servicio. No bastará, en nuestras realizaciones, la creencia que espera, es indispensable el amor que confía y atiende, transforma y eleva, como vaso legitimo de la Sabiduría Divina.

Seamos instrumentos del bien, la tarea demanda coraje y una suprema devoción a Dios. Sin que convirtamos  el círculo en que estamos, en luz en vano acometeremos  las sombras a nuestros propios pies.

Amigos os deseo un feliz jueves, que el Señor siga iluminando nuestras vidas. Merchita
Extraído del libro “En un Mundo Mayor” de Chico Xavier

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