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sábado, 27 de diciembre de 2014

La consigna es : ¡ Amar !



LA MUERTE O DESENCARNACION

- Diversas preguntas y respuestas relacionadas

1)¿QUÉ SE HACE EL ALMA EN EL MOMENTO DE LA MUERTE ?
Vuelve a ser Espíritu, es decir entra de nuevo en el mundo de los espíritus que había abandonado momentáneamente
2) EL ESPÍRITU DE LA PERSONA QUE HA MUERTO ¿PUEDE SENTIR EL SENTIMIENTO DE DOLOR DE SU FAMILIA?
Más de lo que te imaginas, y los comentarios negativos  lo hacen sufrir incansablemente, así como la resignación de sus seres queridos  y la oración, le da luz y fortaleza para el despertar en la nueva vida.
3) CUANDO LLORAMOS NUESTROS SERES QUERIDOS DESENCARNADOS ¿LE ESTAMOS CAUSANDO SUFRIMIENTO A SU ESPÍRITU?
Le causamos sufrimiento cuando renegamos de Dios, cuando hay  apegos egoístas, cuando se asume una actitud lúgubre, porque ven en nosotros falta de valor ante  las pruebas; por lo tanto, el llanto es algo natural.
4) EL ESPÍRITU DESENCARNADO ¿PUEDE VER SU  CUERPO Y OTROS PORMENORES?
Puede ver todo el panorama que se desarrolla allí, principalmente  los verdaderos sentimientos e intereses de sus familiares y amigos, y por lo general  asisten al  entierro de su despojos mortal.
5) ¿NADA SE LLEVA EL ALMA CONSIGO DE ESTE MUNDO?
Nada más que el recuerdo y el deseo de ir a otro mundo mejor. Ese recuerdo está lleno de dulzura  o de amargura,  según el uso que  se ha hecho de la vida.
6) ¿QUÉ SUCEDE AL ESPÍRITU CUANDO MUERE DE FORMA VIOLENTA Y   CUANDO MUERE  DE FORMA NATURAL?
En las muertes violentas o accidentales, algunos se sienten desorientados, aturdidos, deambulan alrededor de su cuerpo y  por algún tiempo están confundidos. En la natural,  si ha sido resignado, hay  más calma, pero esta tranquilidad no la da la forma como se muere, sino la elevación moral y el bien que se haya hecho.
7) ¿UN ESPÍRITU PUEDE SENTIR ODIO O DESEOS DE VENGANZA CONTRA AQUEL  QUE CEGO  SU VIDA?
En algunos se puede dar estas situaciones, inclusive, se  dan proceso  obsesivo contra su verdugo, y que puede llevarlo al suicidio, otros suelen perdonar dejando la justicia en manos de Dios.
8) LA  PERSONA QUE FUE  APEGADA AL DINERO, A LAS PASIONES, A LOS VICIOS, AL PODER  ETC, ¿AL LLEGAR AL PLANO ESPIRITUAL ¿SIGUE CON ESAS TENDENCIAS?
Sí, y en muchos casos suelen verlos en  casa, sentirlos dormir al lado de sus seres queridos, permanecer al lado de sus propiedades etc, pues no comprenden que han desencarnado  y quedan apegados a los suyos.
9) EN  EL ÚLTIMO INSTANTE  DE MORIR LA PERSONA SE ARREPIENTE DE TODOS SUS PECADOS ¿SU ESPÍRITU VA PARA EL CIELO?
El arrepentimiento no corrige nuestros errores; pero  permite que DIOS, en su infinita misericordia brinde  la oportunidad de venir en una nueva existencia a espiar sus faltas, viviendo  y  sufriendo en carne propia, todo el mal que le hizo a los demás.
10) ¿NOS  VOLVEMOS A ENCONTRAR CON  NUESTROS SERES QUERIDOS EN EL Mas Allá?
Siempre y cuando se haya hecho méritos, de lo contrario no es posible, siendo esto una amarga prueba para él Espíritu.
11) ¿EXISTEN ESPÍRITUS QUE NOS GUÍAN EN EL PLANO ESPIRITUAL?
Sí, y solemos llamarlos ángel  guardián o espíritu guía, que desde la espiritualidad hacen un  papel similar al de los  papás.
12) ¿QUÉ  SIENTE UN ESPÍRITU EN EL  PLANO ESPIRITUAL, CUANDO ACTUO  BIEN  EN  LA  TIERRA ?
Se siente libre, feliz, fortalecido y con incesantes deseos de seguir trabajando por el despertar de la humanidad, ascienden a planos superiores donde se vivencia plenamente el amor y la felicidad.
13) ANTES DE REENCARNAR ¿PODEMOS PROGRAMAR CUANTOS AÑOS VAMOS A VIVIR?
Sí, inclusive escogemos la profesión, la familia, las enfermedades, las y pruebas, de acuerdo a nuestras necesidades evolutivas. Podemos cumplir o fallar el programa, dependiendo de nuestra voluntad.

14) ¿POR QUÉ A VECES SE MANIFIESTA O APARECE EL ESPÍRITU DE UN FAMILIAR   O UNA PERSONA FALLECIDA?
Por varias causas:
-Para dar testimonio  que en el plano espiritual la vida continúa.
-Por deudas o cargos de conciencia que no lo dejan descansar en paz
-Por una obsesión, que puede ejercer un Espíritu vengativo etc.
15) ¿QUÉ HECHOS COMPRUEBAN QUE YA HEMOS TENIDO OTRAS EXISTENCIAS, Y QUE EN EL  MÁS  ALLÁ  LA VIDA SIGUE?
-Las apariciones de seres queridos antes o después de fallecidos.
-Las terapias regresivas a otras existencias realizadas por grandes psiquiatras, como el norteamericano Brian weiss
-las reminiscencias o recuerdos de existencia pasadas, que se da principalmente en los niños.
-Las tendencias, las fobias, las depresiones, los odios, sin causa aparente
-Los  sueños con personas ya fallecidas
-Las comunicaciones mediúmnicas que se dan en los Centros Espíritas, donde familiares ya fallecidos, dejan sus mensajes para alivio de sus dolientes.
16) ¿EXISTE EL CIELO INFIERNO O EL EN EL MÁS ALLÁ?
Como estado físico no, lo que existen  son estados del alma, que  manifiestan su angustia o felicidad de acuerdo a su comportamiento. Inclusive, aquí mismo en la Tierra cada uno vive su propio infierno o su propio paraíso.

17) ¿QUÉ  ES LA REENCARNACIÓN?
Es la unión del Espíritu al cuerpo en existencias sucesivas, se inicia en el momento de la fecundación al unirse el espermatozoide y el óvulo.
18) ¿CÓMO SE LLAMA LA DOCTRINA QUE  ESTUDIA TODOS LOS CONCEPTOS ENUNCIADOS ANTERIORMENTE?
Recibe el nombre de DOCTRINA ESPÍRITA O ESPIRITISMO CRISTIANO,  nació en Francia en 1857 con la publicación El Libro de los Espíritus, y hoy en día se ha extendido por todo el mundo.
19) ¿QUÉ ES EL ESPIRITISMO?
Es la ciencia que estudia el origen, evolución y destino de los Espíritus, dándonos una visión más exacta sobre la vida en el  plano espiritual, las leyes que lo rigen y su relación con el plano encarnado. Tiene 3 aspectos: científico, filosófico y moral. Su principal objetivo es la transformación moral del hombre. Contrario al concepto vulgar de la gente, nos da a conocer sus verdaderos principios y fundamentos: DIOS  causa de todo lo que existe, Jesús el modelo y guía de la humanidad
20) ¿QUÉ REVELA EL ESPIRITISMO?
Revela conceptos nuevos y profundos con respecto a Dios, el universo, a los hombres, a los Espíritus y a las leyes que rigen  la vida. ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Para dónde vamos? ¿Cuál es la razón del dolor y el sufrimiento en la Tierra ? ¿Qué hay en el Más Allá? Etc.
21 ) ¿ QUÉ NO ES ESPIRITISMO ?
No es una religión o secta seudo- religiosa. No tiene dogmas de fe, iglesia, ritos, sacerdotes o pastores. No reconoce libros sagrados o maestros infalibles. No admite en su ceno prácticas como la brujería, el vudú, la magia, la adivinación, los baños, el tabaco, las cartas, ni muchas supersticiones propias del atraso cultural y de los sincretismos etno-religiosos.
No hay profesionales del espiritismo, ningún espírita vive del espiritismo, es una tarea gratuita, solo con el deseo de servir y orientar. Respeta todas las religiones o doctrinas, trabajando por la confraternización, la unión y la paz entre los hombres.
El esclarecimiento nos permite salir de la ignorancia, y por esfuerzo propio vamos  despertando hacia la espiritualidad, en conquista de la felicidad.
- ( Difundido por Fermín Acosta )

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" En la vida, todos somos sembradores........
Unos siembran flores y descubren bellezas, perfumes y frutos.
Otros siembran espinos y se hieren con sus puntas agudas.
Nadie vive sin sembrar, sea el bien o sea el mal.....
Felices son aquellos que, por donde pasan, dejan simientes de amor, de bondad y de afecto"

                  - Divaldo P. Franco-
 
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LA CONSIGNA ES: ¡AMAR!

El Evangelista Juan anotó en su magna escritura que Dios es amor. el vidente de Patmos expuso que el Divino maestro indicó un nuevo mandamiento: “Que nos amasemos unos a los otros; como El nos amó, pues solamente así  nos reconoceríamos como discípulos de Cristo.” (1) En las instrucciones de los Benefactores, aprendemos  que el amor  y la sabiduría son dos alas que nos conducen al pináculo de la evolución. Esas alegrías identificadas  como desenvolvimiento  moral   y avance intelectual; ambas son imperativas para el avance espiritual, siendo licito, sin embargo,  ponderar la ascendencia del amor  sobre la ciencia, una vez  que el componente interactivo sin el amor  puede proporcionar abundante perspectivas de caída, en la reproducción de las pruebas,  mientras que el progreso moral nunca será demasiado, fortaleciendo la esencia más admirable de las potencias espirituales.
La presente generación, amputada de mayores ansias espirituales, intrínsecamente hedonista, sensual, consumista, confiriendo, a sí misma las más elevadas adquisiciones  de carácter práctico en la provincia de la razón, produce los más extensos desequilibrios en los cursos evolutivos del planeta, con su imperdonable alejamiento del amor.
Se dice que el “amor”  es la fuerza más abstracta y, también, la más poderosa que el mundo posee”  , en consonancia afirmo Mahatma Gandhi, y en esa confianza, el iluminado de la India consiguió solo neutralizar el odio a millones de compatricios juzgados bajo  el tacón  del imperio británico.
“La naturaleza dio al hombre la necesidad de amar y de ser amado”. (2) Algunos estudiosos pragmáticos afirman que el “amor” es la consecuencia de ajustada reacción química conducida por el cerebro. En los argumentos inconsistentes, los “especialistas” proponen un auto análisis  de los sentimientos, apenas como resultante de un aglomerado de fuerzas nerviosas, moviendo células físicas gestionadas por la combinación de sustancias neurotransmisoras. Obviamente el amor no se traduce en eso.
 Porque el amor no se deja descifrar, repeliendo todo intento de definición. Por eso, la poesía, campo mítico por excelencia, encuentra, en la metáfora, la traducción mejor de la pasión, como si esta fuese amor. En ese embrollo, el psiquiatra William Menninger, de los EUA, verifico: “el amor es un sentimiento que la gente siente cuando siente que va a sentir un sentimiento que jamás sintió”. (¡) (3)
Ese vacío conceptual se debe a la dificultad de la manifestación del amor en la forma de solidaridad y fraternidad en el mundo contemporáneo. La ampliación de los centros urbanos  cuño la “Era de la locura”, el síndrome  de la multitud solitaria, de las adhesiones frágiles afectivas. Las personas están lado a lado, más sus relaciones son de la contigüidad y la desconfianza brutal.
El verdadero amor es el convite para prohibir el egoísmo. Si la persona está muy centrada en si, no será capaz  de oír la llamada del prójimo.  Es la sublimidad de los buenos sentimientos dirigidos al otro, sin embargo,  sin que haya limites  o condiciones para que expresemos tales sentimientos de vinculo fraterno; es el abrazo, la mirada serena, el apretón de mano, las palabras de ánimo y respeto, es los oídos atentos para oír serenamente; todo eso en función del semejante, con todo, sin que vengamos  a imponer al prójimo  que nos recompense; y, más aun, que todo ese sentimiento  pueda alcanzar a las personas, no apenas a nuestros consanguíneos, más también a los amigos próximos y compañeros de jornada humana.
En síntesis, todo lo que podamos idealizar sobre el amor puede consustanciarse  como parcela  de este sentimiento, más el es mucho mayor  y más integral, hasta porque el bien querer, la bondad, la tolerancia, la alegría, la proximidad  solo podrán ser un fragmento del amor cuando no tuvieran lazos  en el apego, en la imperiosa necesidad de permuta, en el egoísmo que exigen siempre condiciones y reglas.
En suma, el amor solo será verdadero e incondicional cuando fuera  dilatado por todos nosotros,  a todas las cosas y a todos los seres que nos rodean, en esta estupenda experiencia  humana  que es la propia vida.

- Jorge Hessen -

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La pureza de corazón es inseparable de la sencillez y de la humildad; ella excluye todo pensamiento de egoísmo y de orgullo; por eso Jesús toma la figura de un niño como  símbolo de esa pureza, como la tomó por símbolo de humildad.
Allan Kardec.
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EL ACTO MEDIÚMNICO

Por José Herculano Pires

El acto mediúmnico es el momento en que el espíritu comunicante  y el médium se funden en unidad psico-afectiva de la comunicación. El Espíritu se aproxima al médium  y lo envuelve en sus vibraciones espirituales. Esas vibraciones se irradian  de su cuerpo espiritual alcanzando al cuerpo espiritual del médium. A ese toque vibratorio, semejante al de un blando choque eléctrico, responde  el periespiritu del médium.  Se realiza la fusión fluídica. Hay una alteración simultánea  en el psiquismo de  ambos. Cada uno asimila un poco del otro. Una percepción visual de ese momento al vidente que tiene la ventura de captarla. Las irradiaciones periespirituales proyectan sobre el rostro del médium la máscara transparente  del espíritu. Se comprende entonces el sentido profundo de la palabra intermúndio. Allí  están, fundidos y al mismo tiempo distintos, el semblante radiante  del espíritu y el semblante humano del médium, iluminado por el suave flash  de la realidad espiritual. Esa superposición de planos da a los videntes la impresión de que el espíritu comunicante se incorpora al médium. De ahí la errónea denominación de incorporación para las manifestaciones orales. Lo que se da no es una incorporación, más si una interpenetración psíquica, como la de la luz atravesando una ventana. Ligados los centros vitales  de ambos, el espíritu se manifiesta emocionado, reintegrándose en las sensaciones de la vida terrena, sin sentir el peso de la carne. El médium, por su vez, experimenta la  ligereza del espíritu, sin perder la conciencia de su naturaleza carnal, y habla al soplo del espíritu, como un intérprete que no se toma el trabajo de traducción.
El acto mediúmnico natural es ese momento de síntesis afectiva en el que los dos planos de la vida revelan el secreto de la muerte: apenas un despojarse de la pesada armadura   material densa. 
El acto mediúmnico normal es una segunda resurrección, que se verifica precisamente en el cuerpo  espiritual que, según el Apóstol Pablo, es el cuerpo de la resurrección. El espíritu vuelve a la carne, no a la que dejó en el túmulo, más si a la que le ofrece el médium, en un gesto de amor, la oportunidad del retorno a los corazones  que dejó en el mundo. La belleza del reencuentro de un hijo con la madre, que estrecha el médium en los brazos ansiosos y lo besa con toda efusión del deseo materno, compensa mucho a la impiedad de los que  lo acusan de practicar brujerías. En los casos de materialización, nada más bello que Lombroso con su madre materializada a través de la mediúmnidad de Eusapia Paladino, en la sesión a la que fue llevado por el Prof. Chiaia, de Milao. Eusapia era una campesina  analfabeta y mil veces calumniada. Lombroso, el fundador  de la Antropología Criminal, se retrató en la revista  Luce  y   Ombra en sus violentos artículos  contra el Espiritismo, y declaró conmovido: “Ningún gigante del pensamiento y de la fuerza podría hacerme  lo que me hace esta pequeña mujer  analfabeta: ¡arrancar a mi madre del túmulo  y devolverla a mis brazos! Federico Figner, introductor del fonógrafo en Brasil, llevo a su esposa desolada a Belem  del Para, con la esperanza de un reencuentro con la niña Rachel, su hija, que habían perdido, lo que lo llevo casi a la locura, a el y a la esposa. Procuraron a la médium Ana Prado, también mujer del campo, y en una sesión con ella la niña apareció materializada, estimulando  a los padres para que enfrentaran el caso con serenidad, pues ella estaba viva, y les hablaba  y los besaba, y, se sentaba en sus regazos, probando que no había muerto. Figner, al volver para Río de Janeiro, se dedicó de allí en adelante  al Espiritismo, con la llama de la fe encendida en su corazón y en el corazón de la esposa, más  ahora con una fe  inquebrantable, basado en la razón y los hechos.
Cuando el acto mediúmnico es perfecto y claro, iluminado por una mediúmnidad esclarecida y devotada al bien, no hay gigante – como en el caso de Lombroso – que no se curve reverente ante el misterio de la vida inmortal. El médium se torna el instrumento de la resurrección imposible, probando a los hombres que la muerte no es más que lapso en el intermúndio que separa a los vivos  en la carne de los vivos en el espíritu. Se comprende  entonces el fenómeno de la Resurrección de Jesús, que no fue el acto  divino de un Dios, más el acto mediúmnico de un espíritu que dominaba, por el saber y la pureza, los misterios de la inmortalidad.
Cuando el acto mediúmnico no tiene la pureza y la belleza de una comunicación amorosa, tiene el calor de la solidaridad humana y es iluminada por la caridad cristiana. En una sesión común de socorro espiritual, los médiums sentados alrededor de la mesa, los adoctrinadores en su lugar,  espíritus sufridores  maliciosos y vengativos, bajo el control de los orientadores espirituales, son aproximados a los médiums que desean servirlos. El cuadro es bien diferente de los que presentamos antes. No hay belleza ni serenidad en los espíritus comunicantes, ni resplandor  o transparencia en sus caras. Hay desespero, dolor, expresiones de rebeldía, o ímpetus de venganza. Los médiums se sienten inquietos, no es raro temerosos. La aproximación de los comunicantes es incómoda, desagradable. Las vibraciones periespirituales son  ásperas y sombrías. El vidente se aturde con aquellas figuras pesadas y oscuras que trastornan la fisionomía de los médiums. Más, en la proporción en que los adoctrinadores encarnados dan el socorro de sus vibraciones  y de sus argumentos fraternos a los necesitados, el cuadro se modifica con las luces vacilantes que se encienden en las mentes conturbadas. Los guías espirituales se manifiestan  en socorro  a los adoctrinadores y sus vibraciones  calman la inquietud del ambiente. El trabajo es penoso. Recalcitrantes criaturas  en el mal  rechazan el comprender la realidad negativa en que se encuentran. Espíritus vencidos  por los dolores de encarnaciones penosas se muestran rebeldes. Los que traen el corazón amargado por injusticias y traiciones exigen venganza y hacen amenazas terribles. Más la palabra fraterna, cargada de bondad y amos, iluminada por las citaciones evangélicas van poco a poco  amortiguando las explosiones de odio. Algunas veces la autoridad del dirigente  o de un espíritu elevado se hace sentir, para que los más rebeldes comprendan que están bajo poder persuasivo, más enérgico. Una persona que desconozca el problema dirá que se encuentra en una sala de hospicio sin control o asiste a un psicodrama de histéricos en desespero.  Psicólogos sistemáticos  se ríen con desprecio. El dirigente de los trabajos parece un  laico con explosivos peligrosos. Fanáticos de sectas dogmaticas juzgan asistir  a una escena  de posesión diabólica. Más la sesión llega al fin con la tranquilización  total del ambiente. Un espíritu amigo se comunica con palabras de agradecimiento. En silencio, todos oyen la oración final de gratitud a los espíritus bondadosos  que ayudaron a socorrer a las sombras sufridoras. Es extraño que todos estén bien y satisfechos con el resultado de los trabajos. Las personas beneficiadas comentan sus mejoras. El ambiente es de paz, amor y satisfacción por el deber cumplido.
En una sesión de desobsesión para casos graves, con poco elementos, sin la asistencia números del socorro  general, las comunicaciones son violentas los médiums sufren, gimen, gritan y lloran. El dirigente y los adoctrinadores permanecen tranquilos, aparentemente impasibles, y los adoctrinadores usan de palabras persuasivas, de actitudes benignas. Nada de amenazas y expresiones violentas, como en las prácticas anticuadas del exorcismo arcaico, viniendo de las profundidades  de Egipto, de Mesopotamia, de Palestina. Nada de velas encendidas, de símbolos sacramentales, de expulsión de entidades diabólicas. La técnica es de persuasión, de esclarecimiento racional. Una niña de quince años  llega cargada por sus padres. Hace una semana dormía en estado cataléptico. Las primeras tentativas de despertarla se agitan y se levanta furiosa, a gritos. Cuatro o cinco hombres  no consiguen contenerla,   parece estar dotada de una fuerza indomable. Más poco a poco se calma, llora bajito y vuelve a su estado natural de niña graciosa y frágil. Se retira de la reunión como si nada hubiese acontecido. Se despide alegre. Corre para la calle  y sube  al automóvil  que la trajo como si volviese de un paseo. El acto mediúmnico fue violento, asustador. Más el resultado de la oración, de los pases, de las adoctrinaciones amorosas fue sorprendente. Pocos percibieron que, en  aquel  cuerpecito de niña las garras de la venganza estaban clavadas intentando rasgar la cortina piadosa que vela  los odios del pasado.
En el acto mediúmnico la criatura humana recupera los tiempos olvidados y se revé en la tela de las experiencias muertas. Y una vez más la muerte le aparece como pura ilusión sensorial, pues todo cuanto había desaparecido en una cueva renace de repente en las aguas amargas de la prueba. La mediúmnidad funciona como un radar sensibilísimo  volcado  para los caminos perdidos. No siempre la tela de la memoria consigue reproducir las imágenes distantes,  más en las profundidades  del inconsciente asentamientos anti freudianos esperan catarsis piadosa  de la comunicación absurda, en la que los diálogos de la caridad  parecen brotar de terribles mal entendidos. Una mujer no entendía porque el espíritu comunicante la acusaba de atrocidades que jamás practicara  y la llamaba Condesa. Alló que todo aquello no pasaba de una farsa  o de un momento de locura. Más cuando, aconsejada por el adoctrinador, pidió perdón al espíritu atormentador  y lloró sin querer  y sin saber por qué  motivo lo hacía, sintió profundo alivio  y en los días siguientes sus males desaparecieron. Las lágrimas de una criatura que la amnesia tornó inocente pueden conmover un corazón embrutecido en su deseo de venganza. ¿Más quien hará el encuentro necesario para el ajuste de los viejos errores y crímenes, si el médium no se ofrece en la inmolación voluntaria de si mismo para apaciguar con la palabra  del Maestro?
La responsabilidad espiritual del médium se refleja en el espejo de cada uno de sus actos de caridad mediúmnica. El mediunato no es una consagración ritual inventada por los hombres. Nace de las leyes naturales que rigen las conciencias en el fluir del tiempo, en el suceder de las generaciones y de las reencarnaciones. Un acto mediúmnico es el cumplimiento de un deber asumido ante  el Tribunal de Dios instalado en la conciencia de cada uno. Cuando el médium se esquiva   a ese cumplimiento engaña   a sí mismo, pensando engañar  a Dios. Su propia conciencia se incumbirá de condenarlo cuando suene la hora del veredicto inapelable.  Nada justifica la fuga   al uní compromiso forjado a costa del sacrificio ajeno.  Las leyes morales de la conciencia  tienen la misma inflexibilidad de las leyes materiales de la Naturaleza.  Nuestra conciencia de relación capta apenas la realidad inmediata  en la que nos encontramos. Más la conciencia  profunda guarda el registro indeleble de todos los compromisos asumidos en el pasado  y de todas las deudas  morales que pensamos  apagar en las aguas del Letes, el rio del olvido de las viejas mitologías. el río Letes se seco en las costas áridas del Olimpo, el cenáculo vacio de los antiguos dioses. Hoy solo tenemos un Dios, que no precisa vigilarnos desde lo alto de un monte  ni dictarnos sus leyes para ser inscritas en tablas de piedras. Esas  leyes están gravadas a  fuego en nuestra propia carne. Nuestros actos determinan en el tiempo las situaciones en la que nos encontramos en cada existencia. Y el mediunato es el pasaporte que Dios nos concede para la liberación del pasado a través de un solo acto, el más bello  y honroso de todos, que es el acto mediúmnico.
La responsabilidad mediúmnica  no nos fue impuesta como castigo. Nosotros mismos la asumimos en la esperanza de la redención, que no vendrá del Cielo, más si de la Tierra, de la manera por la cual  hiciéramos  las travesías existenciales en el planeta, en un mar de lágrimas  o por caminos floridos por las obras de sacrificio y abnegación  que supiéramos sembrar. Tenemos el futuro en nuestras manos, el futuro inmediato del día a día y el futuro remoto que nos espera  en las traslaciones de la Tierra  alrededor del Sol. Llegamos así a la conclusión inevitable de que el presente pasa deprisa, más el pasado repunta en cada esquina del presente y del futuro.

Fuente: Libro “Mediúmnidad”
Traducido por M. C. R
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viernes, 26 de diciembre de 2014

ELIMINAR LA OBSESIÓN





HAY QUE ANALIZAR TODO LO QUE NOS 

LLEGA DEL OTRO LADO DE LA VIDA


Por legítima que sea la confianza que os inspiren los Espíritus que dirigen vuestros trabajos, hay una recomendación en la que nunca insistiremos demasiado, y que deberíais tener presente siempre que os entregáis a vuestros estudios: la de evaluar, analizar y someter al control de la razón más rigurosa todas las comunicaciones que recibís, así como no dejar de pedir las explicaciones necesarias para que podáis formaros una opinión, cada vez que un punto os parezca sospechoso, dudoso u oscuro.”

*. Los medios para reconocer la calidad de los Espíritus pueden ser resumidos en los principios siguientes:
1. No hay otro criterio para discernir el mérito de los Espíritus más que el buen sentido. Toda fórmula que a tal efecto den los Espíritus mismos es absurda, y no provendrá de Espíritus superiores.
2. Se juzga a los Espíritus tanto por el lenguaje que emplean como por sus acciones. Las acciones de los Espíritus son los sentimientos que inspiran y los consejos que dan.
3. Dado que los Espíritus buenos sólo pueden decir y hacer el bien, todo lo que es malo sólo puede provenir de un Espíritu malo.
4. El lenguaje de los Espíritus superiores es siempre digno,noble, elevado, sin ninguna mezcla de trivialidad. Todo lo dicen con sencillez y modestia. Jamás se vanaglorian, ni se jactan de su saber ni de la posición que ocupan en relación con los demás. En cambio, el lenguaje de los Espíritus inferiores o vulgares siempre tiene algún reflejo de las pasiones humanas. Toda expresión que deje traslucir bajeza, presunción, arrogancia, fanfarronería o acrimonia, es un indicio característico de inferioridad, o de engaño, en caso de que el Espíritu se presente con un nombre respetable y venerado.
5. No se debe juzgar a los Espíritus por la forma material de la comunicación, ni por la corrección del estilo. Es preciso sondear el sentido profundo, analizar sus palabras, evaluarlas fríamente,con madurez y sin prevenciones. Todo lo que se aparte de la lógica,de la razón y de la prudencia, no puede dejar dudas en cuanto a su origen, sea cual fuere el nombre con que se engalane el Espíritu.


EL LIBRO DE LOS MEDIUMS
ALLAN KARDEC


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No es que las cosas son difíciles y no nos atrevemos,  es porque no nos atrevemos que son difíciles. 
Anónimo 
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ANALIZANDO LOS TIEMPOS ACTUALES
Por Mercedes Cruz Reyes
Los días actuales son de turbación y transición, la fe religiosa se entibia y las grandes líneas de la filosofía del porvenir  son vislumbradas por muy pocos.

Es cierto que se han conseguido grandes progresos, la civilización moderna, prevista de grandes medios, ha transformado la faz de la Tierra, las distancias se han suprimido, y esto ha  aproximado a los habitantes, todo se ha mejorado,  los derechos han remplazado al privilegio y la libertad triunfa sobre el espíritu de rutina y el principio de la autoridad.  Una gran batalla  se mantiene  entre el pasado, que no quiere morir y el porvenir, que se esfuerza por surgir en la vida. Todo esto hace que el mundo se agite y avance; grandes impulsos lo guían,  en el recorrido camino, esto lleva al hombre a vislumbrar más maravillosas conquistas.

Los progresos materiales e intelectuales son de gran valía, en cambio el avance moral es nulo. Tanto es así, que parece que el mundo retrocede, la absorción del pensamiento humano, en la política, por las empresas industriales y financieras, etc., lo absorben, perjudicando sus intereses morales.

Es verdad que la civilización  tiene aspectos magníficos, pero también presenta sombras. Ha mejorado en cierto modo las condiciones de la existencia, pero ha multiplicado las necesidades en su deseo por satisfacerlas; aguzando los apetitos  y los deseos, ha fomentado el sensualismo y a aumentado la depravación. El amor, al placer, al lujo y a las riquezas se ha hecho cada vez más ardiente. Se quiere adquirir o se quiere poseer a toda costa.

La especulación vergonzosa es mantenida a plena luz. Proviniendo de ello el decaimiento  de los caracteres y las conciencias, por ese culto fervoroso a la fortuna, ídolo cuyos altares  han reemplazado a las divinidades derruidas.

La ciencia y la industria han centuplicado las riquezas de la humanidad; pero esas riquezas no se han aprovechado directamente  más que a una reducida parte de sus miembros. La pobreza de los insignificantes sigue activa, y la fraternidad más que en los hechos se basa en discursos, en palabras que se las lleva el viento. El hambre existe aun, en las grandes ciudades, el trabajo de los obreros  es aun un infierno.

Los vicios como la embriaguez, la prostitución, las drogas, el libertinaje, esparcen por todas partes sus venenos, empobrecen a las generaciones y agotan la fuente de la vida, en tanto que las hojas públicas  siembran a porfía la injuria y la mentira y una literatura malsana excita los cerebros y debilita las almas.

Los suicidios  en la actualidad se multiplican al  estar el hombre falto de energías  y de sentido moral se refugian en lo que creen es el fin, todo porque el hombre se ignora aun a si mismo. Sabe poco de las leyes del Universo  y no sabe nada de las fuerzas  que están en el. El conócete a ti mismo es ignorado, no se preocupa en saber de donde vino, hacia donde va, y para que  está en este mundo.

Dos son las potencias  que hacen caminar indeciso al hombre, por un lado las religiones, con su cortejo de errores y supersticiones, su espíritu  de dominación y de intolerancia, pero también de consuelos, los cuales tiene origen en los débiles  resplandores  que han conservado de las verdades primordiales. Por otro lado la ciencia, que  materialista en sus principios y en sus fines, con sus frías  negaciones y su inclinación desmedida  al individualismo, pero también  con el prestigio de sus descubrimientos y de sus beneficios.


Estos dos campos, la religión sin pruebas y la ciencia sin ideal alguno, se desafían, se acercan y combaten sin poder  vencerse, pues cada una de ellas  responde a una necesidad imperiosa del hombre: la una habla a su corazón  y la otra dirigiéndose a su espíritu y a su razón. Ambas están rodeadas  de numerosas ruinas  de numerosas esperanzas y de aspiraciones destruidas, y es así como los sentimientos generosos se debilitan y la división y el odio reemplazan a la benevolencia y a la concordia.

En esta confusión de ideas, la conciencia ha perdido su camino, velando lo justo y el bien. Es intolerable  la situación moral de todos los desgraciados que se doblegan entre dos doctrinas  que no ofrecen  remedio a sus males, la nada y la otra un paraíso inaccesible o una eternidad de suplicios.

La familia, la enseñanza y la sociedad sienten  esta confusión. La educación viril ha desaparecido, ni la ciencia ni la religión saben en la actualidad formar a las almas fuertes y bien armadas para las luchas de la vida.

Para solucionar esta crisis, es preciso que en todos se haga la luz, grandes y pequeños, ricos y pobres, hombres y mujeres  y niños; es preciso que una nueva enseñanza popular  venga a iluminar las almas acerca de su origen, de sus deberes  y de su destino.

Solo las soluciones formuladas por enseñanza  pueden servir de base  a una educación viril y tornar a la humanidad  verdaderamente fuerte y libre. Su importancia es capital, tanto para el individuo, como para la sociedad, cuyas instituciones  y relaciones regularizaran.

Las nuevas concepciones  del mundo y de la vida cuando penetran en el espíritu humano y se filtra poco a poco  en todos los ambientes, el orden social, las instituciones y las costumbres lo sienten de inmediato.

Una sociedad sin esperanza, sin fe en el porvenir es como un hombre perdido en el desierto. Lo bueno es combatir la ignorancia  y la superstición, es preciso reemplazarlas por creencia racionales.  Para caminar con paso firme en la vida, para preservarse de los desfallecimientos y de las caídas, se necesita una fuerte convicción, una fe que eleve  por encima del mundo material; se necesita ver la finalidad y tender directamente hacia ella. El arma más efectiva para esta lucha terrenal es tener una conciencia  recta e iluminada.

Con la creencia en la nada, y de que con la muerte todo termina, es lógico que el ser solo procure el bienestar en la vida presente, solo mire el interés personal e ignore  todo otro sentimiento. Si solo existe para el una existencia efímera,  este se aprovecha de la vida presente, se dedica a los placeres  y abandona los deberes y los sufrimientos… Esta es la postura materialista, y que está circulando en muchos hermanos a nuestro alrededor, produciendo estragos que se dejan sentir en una sociedad rica  y muy desarrollada  en el sentido del lujo y de los goces físicos.

Esto no debe desanimarnos, todo no está perdido. El alma humana tiene a veces sentimiento de su miseria, de la insuficiencia de la vida presente  y de la necesidad del más allá. Vagamente, confusamente, cree, aspira a la justicia. Y el culto del recuerdo de los seres amados que están en la tumba, denotan un instinto incierto  de la inmortalidad.

El hombre no es ateo, cree en la justicia inmanente, como cree en la libertad, ambas  existen en las leyes terrenas y divinas. Este sentimiento, el más grande, el más hermoso, que se puede encontrar en el fondo del alma,  ese sentimiento nos salvará. Bastará, para ello, que hagamos comprender a todos  que esa noción grabada  en nosotros es la ley misma del Universo, la que rige  a todos los seres y a todos los mundos, y que por ella, el bien a de triunfar finalmente al mal y la vida  ha de salir de la muerte.

El pueblo busca su realización al igual que aspira a la justicia, tanto en el terreno político como en el económico y en el principio de asociación. El poder popular  ha comenzado a extender  sobre el mundo una vasta red de asociaciones obreras, un agrupamiento socialista que abarca a todas las naciones, y que, bajo una única bandera, deja oír en todas partes las mismas llamadas, las mismas reivindicaciones. Es un espectáculo lleno de enseñanzas para el pensador, una obra plena  de consecuencias para el porvenir.

Inspirada por las teorías materialistas y ateas, el alma se convertiría en un instrumento de destrucción, pues sus acciones se resolverían a través de la violencia, en revoluciones dolorosas. Contenida en los límites de la prudencia  y de la moderación, puede hacer mucho  por la felicidad de la humanidad.

La hora que atravesamos es de crisis y de renovación, el mundo está en fermentación; la corrupción aumenta, las sombras se extienden, el peligro es grande; pero no olvidemos que tras las sombras entrevemos la luz; tras el peligro vemos la salvación.  Una sociedad no puede perecer. Es verdad que lleva en si elementos de descomposición, pero también lleva  gérmenes de transformación y de reedificación. La descomposición anuncia la muerte, pero procede también al renacimiento. Puede ser también preludio de otra vida.

Para elevarse  moralmente el hombre y detener esas dos corrientes de la superstición  y el escepticismo que conducen a la esterilidad, es necesario  que cree  en si  una concepción nueva del mundo y de la vida y apoyándose  en el estudio de la naturaleza y de la conciencia; en la observación de los hechos, en los principios de la razón, fije la finalidad de la existencia y regularice su marcha hacia delante.  Necesita una enseñanza  de la que se deduzca un móvil de perfeccionamiento, una sanción moral y una certidumbre para el porvenir.

Esta concepción y esta enseñanza ya existen ya se vulgarizan todos los días. En medio de disputas y divagaciones de las escuelas, una voz se ha dejado oír: la de los Muertos. Desde el otro lado de la tumba, se han revelado más vivos que nunca; con sus instrucciones, ha caído el velo que ocultaba la vida futura. La enseñanza que nos han dado  reconcilia todos los sistemas encontrados, y de las cenizas del pasado lacen brotar  una llama nueva. En  la filosofía de los Espíritus encontramos la doctrina oculta que abarca todas las edades. Esta doctrina las hace revivir; reúne los restos esparcidos y los adhiere unos a los otros con un poderoso cemento  para reconstituir  un monumento  capaz de amparar a todos los pueblos y a todas las civilizaciones.

Esta doctrina puede transformar a pueblos y sociedades, llevando la claridad a todas partes  donde existe la noche, haciendo que se funda  con su calor todo el hielo y egoísmo de las almas, revelando a todos los hombres  las leyes que  les unen  con los vínculos de una estrecha solidaridad.  Gracias a ella, aprenderemos  a obrar con una misma inteligencia y con un mismo corazón. Más conscientes de nuestra fuerza, avanzaremos con un paso más firme hacia nuestros destinos.

Que la paz y la luz, nos permita meditar en esta propuesta sublime que un día  León Denis nos ofreció en su libro “Después de la Muerte” de cual he extraído el contenido de este trabajo para ayuda y esclarecimiento de los tiempos actuales.

- MERCHITA-
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    ELIMINAR LA OBSESIÓN



161. "Médiums involuntarios o naturales" No tienen ninguna conciencia de su poder y muchas veces lo anómalo que ocurre a su alrededor no les parece extraordinario; forma parte de sí mismos, como las personas que están dotadas de la doble vista y no lo saben. Estos sujetos son dignos de observación y deben recogerse y estudiarse los hechos de este género que vengan a nuestra noticia; éstos se manifiestan en cualquier edad y a menudo en niños muy jóvenes. (Véase más arriba capítulo V, "Manifestaciones espontáneas").
Esta facultad no es indicio de un estado patológico. Si el que la posee sufre es porque siente algo raro en sí; los medios terapéuticos son impotentes para hacerla cesar. Puede, en algunos casos, ser consecuencia de cierta debilidad orgánica pero nunca es causa. No hay inquietud de salud a no ser que el sujeto que ha llegado a ser médium facultativo, abuse de la facultad, entonces emitiría demasiado fluido vital y por consecuencia debilitaría sus órganos.

162. Las torturas morales y corporales, a las que la ciencia ha sometido algunas veces a seres débiles y delicados con el fin de asegurarse, si había estafas, es inicuo; estos "experimentos", hechos muchas veces con malevolencia, son dañinos a los organismos sensitivos, resultando graves desórdenes corporales; hacer tales pruebas es jugar con la vida. El observador de buena fe no tiene necesidad de estos medios; quien está familiarizado con esta especie de fenómenos sabe que pertenecen al orden moral más que al orden físico, y que en vano se buscaría la solución en nuestras ciencias exactas.
Estos fenómenos corresponden al orden moral y se debe evitar con un cuidado escrupuloso todo lo que pueda sobrexcitar la imaginación.
El miedo puede provocar  accidentes, como casos de locuras y epilepsias que tienen su origen en los cuentos de hechiceros y brujerías con el cuento del diablo.  Quienes difunden tales ideas: "pueden matar", el peligro es para el sujeto y los que le rodean, que pueden asustarse pensando que su casa es una guarida de demonios. Esta funesta creencia ha causado actos de atrocidad en los tiempos de ignorancia. Con un poco de discernimiento, hubieran pensado que quemando el cuerpo poseído por el diablo, no se quemaba al diablo. Si querían deshacerse del diablo debían matarlo a él y no al cuerpo que lo albergaba. La Doctrina Espiritista, ilustrándonos sobre la causa de estos fenómenos, destruye esa idea y es un deber de moralidad y  humanidad combatir esas ideas si existen.  
Cuando una facultad semejante se desenvuelve espontáneamente en un individuo, debemos dejarla seguir su curso natural: la Naturaleza es más prudente que la humanidad; la Providencia, tiene sus miras y el más pequeño puede ser instrumento de los más grandes designios. Pero este fenómeno adquiere algunas veces proporciones fatigosas e importunas para todos; (1) pero en todos los casos es lo que debe hacerse. En el Cáp. V., de las "Manifestaciones físicas espontáneas" dimos algunos consejos, dijimos que es necesario procurar ponerse en relación con el Espíritu para saber lo que quiere.
(1) Uno de los hechos más extraordinarios de esta naturaleza, por la variedad y rareza de los fenómenos, es el que tuvo lugar en 1852, en el Palatinado (Baviera rhenana) en Bergzabern cerca de Wissemburgo. Es más notable como que casi reunía en el mismo sujeto, todos los géneros de manifestaciones espontáneas: barahúnda hasta quebrantar la casa, trastorno de los muebles, objetos lanzados lejos por una mano invisible, visiones y apariciones, sonambulismo, éxtasis, catalepsia, atracción eléctrica, gritos y sonidos aéreos, instrumentos tocando sin contacto, comunicaciones inteligentes, etc., y no es de menos importancia, la prueba de estos hechos, durante cerca de dos años, por innumerables testigos oculares dignos de fe por su saber y su posición social. La relación auténtica de esto se publicó, en aquella época, en muchos diarios alemanes y notablemente en una obrita hoy día agotado y muy raro. Se encontrará la traducción completa de esta obrita en la "Revista Espiritista" de 1858, con los comentarios y explicaciones necesarias. Según nuestro conocimiento es la sola publicación francesa que se ha hecho de dicha obrita. Además del interés admirable que se desprende de estos fenómenos, son eminentemente instructivos al punto de vista del estudio práctico del Espiritismo.
 Los seres invisibles que producen estos efectos son, generalmente, Espíritus de un orden inferior y se pueden dominar por el ascendiente moral que es preciso intentar adquirir.  Para obtener este ascendiente debemos hacer pasar al sujeto del estado de  "médium natural" al de "médium facultativo". Así se produce un efecto análogo al del sonambulismo. El sonambulismo natural cesa generalmente cuando se reemplaza por el sonambulismo magnético. No se detiene la facultad emancipadora del alma, se le da otro curso. Lo mismo en la facultad medianímica.   En lugar de poner trabas a los fenómenos, lo que no se consigue fácilmente y siempre sin peligro, debemos excitar al médium a producirlos por su voluntad, imponiéndose al Espíritu y por este medio llega a dominarle y de un dominador algunas veces tiránico le hace un ser subordinado y a menudo muy dócil. Un hecho digno de observación y justificado por la experiencia es que un niño tiene tanta y muchas veces más autoridad que un adulto; nueva prueba en apoyo de este punto capital de la doctrina, que el Espíritu es niño solo de cuerpo y tiene una vida anterior a su encarnación actual, que puede darle ascendiente sobre Espíritus que le son inferiores.  La moralización del Espíritu por los consejos de una tercera persona influyente y experimentada, si el médium no está en estado de hacerlo, es  muy eficaz; más adelante volveremos a esto mismos.
Allan Kardec
El libro de los mediums
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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Tarjeta de Felicitación de Navidad






    

  
         ¡ Feliz Noche Buena ¡
¡ PAZ Y AMOR ! 


¡¡Feliz Navidad !!
         os desea : Jose Luis Martín.
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