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lunes, 16 de marzo de 2015

DERECHOS IGUALITARIOS

                        DERECHOS IGUALITARIOS



Vivimos tan pendientes de la opinión ajena que con frecuencia incurrimos en simulaciones, fingimientos, y hasta mentiras.A la hipocresía se la entiende como el discurso o conducta explícita o implícita en el que se dice o se hace de modo incongruente con lo que se piensa o se desea hacer. Hipocresía no es otra cosa que la capacidad para disimular o simular defectos y virtudes que tenemos o no tenemos -respectivamente- con el objetivo personal de ganar espacios en un mundo ante el cual, si nos presentamos como somos, quedaríamos fuera de lugar.
Este vicio, no es innato en los individuos, sino que se trata simplemente  de un aprendizaje social que puede  hacerse algunas veces con dolor, y otras sin él. Pero que se incorpora  a las pautas sociales  de aprendizaje,  que permite ganar espacios y recompensas –materiales y simbólicas – que gratifican al narcisismo frente  a la escala de valores expuestos en vidriera por la cultura contemporánea. El acceso a estos valores por parte del Yo sería imposible, o muy difícil de  de alcanzar, si no se recurre a estrategias hipócritas que son las que facilitan la accesibilidad a la parafernalia de valores contradictorios que conviven de manera promiscua  en la misma estantería.
En la mentira hay una expresa y consciente falsificación de la verdad, ya sea para ocultar un hecho o bien para deformarlo. En este sentido suelen ser inteligentes los códigos penales contemporáneos que, al incorporar la figura del "falso testimonio", solo encuadran bajo su capítulo las falsedades de la realidad que pueden ser demostradas con intencionalidad del acusado, o del testigo, por falsificar el relato de los hechos.
En la hipocresía no existe la intencionalidad descripta en términos de la realidad objetiva externa, sino que lo que se oculta, exagera o deforma, son contenidos de la realidad objetiva interna que -normalmente- entran en el ámbito de las relaciones interpersonales directas y no mediatizadas por otras personas, hechos o elementos del ambiente. Además de los contenidos no conscientes que existen en el actuar hipócrita, aparecen también los contenidos conscientes al igual que en la mentira. Más, en general no se encontrará en la hipocresía la intención expresa de provocar un daño a otro, sino que apunta a producir beneficios a sí mismo u objetos ligados al actor.
Se puede afirmar que mientras en la mentira hay una alteración del orden de los hechos externos, en la hipocresía hay una alteración de los estados afectivos que vive el actor de la conducta hipócrita.
En definitiva, debe quedar claro que en absoluto han podido dejar aclaradas las diferencias entre la hipocresía y la mentira. Las diferencias no son claras por que las mismas no tienen la magnitud que permita diferenciarlas como entidades absolutamente diferentes. La hipocresía y la mentira son dos constructos que tienen límites poco claros y con una superposición que facilita la confusión. Pese a todo, la hipocresía no es más que una de las formas que puede llegar a asumir el constructo mayor mentira.
Un acto hipócrita es "mentir" hacia adentro y hacia afuera. Al Yo y hacia los Otros. El sí mismo se construye y sostiene sobre la base de mentiras sistemáticas y coherentes, aunque esto que se describe no se da necesariamente siempre así. Las mentiras sistemáticas y coherentes, se venden, ofrecen, entregan a los Otros para facilitarles a ellos usarlas como un espejo donde reflejar la imagen de ése sí mismo que, ya devuelta por los Otros, se incorpora nuevamente al sí mismo que originalmente la emitió, pero reelaborada y digerida por el proceso de amagamiento y prefiguración que han hecho quiénes la devolvieron al poseedor originario. Es decir, hay una mentira hacia los Otros que se reelabora como una verdad -sobre base falsa- que se refleja como una mentira hacia el sí mismo.
Ser hipócrita no consiste simplemente en simular o fingir, mentir incluso, sino en hacerlo de una manera muy peculiar, a saber: para aparentar, precisamente, excelencia moral.
«Hay que decir, por tanto –escribe Tomás de Aquino–, que la hipocresía es simulación, pero sólo una clase de simulación: aquella en que una persona finge ser distinta de lo que es, como en el caso del pecador que quiere pasar por justo.»
Esta comienza y acaba en sí misma o, si se quiere, en el interés del hipócrita. Se trata, pues, de un vicio o de un mal en estado puro, en el sentido de que a ninguna otra finalidad puede servir –ni siquiera accidentalmente– que no sea la de imitar la virtud, lo que acaso resulte útil al hipócrita, pero a nadie más que a él. Hay gente que miente sobre sus posesiones o sobre sus logros, sobre sus amistades o sobre sus amores: el hipócrita miente sobre su bondad; y con sus actitud ningún bien puede alumbrar –ni siquiera de forma casual o involuntaria– y sí, a menudo, mucho mal. De todas las modalidades de simulación, fingimiento y mentira –modalidades que recorren una amplia gama, que va desde lo risible o ridículo hasta lo francamente perverso–, la hipocresía es, probablemente, la más miserable y la más ruin.
El objeto de la mentira del hipócrita no es otro que él mismo, pero no en relación a lo que tiene, sino a   lo que es en su más profunda interioridad; mentira, pues, respecto a su forma de ser, a su condición moral. La falsedad sobre el ser es propio y exclusivo del hipócrita, sin que eso sea óbice, para que alguien sea hipócrita y vanidoso al mismo tiempo.
El hipócrita jamás se engaña a sí mismo: el destinatario y la víctima de su engaño es siempre el otro. San Agustín, aprovechando el origen del término (hipócrita significa en griego comediante o actor), compara acertadamente al hipócrita con aquél que al actuar hace en su papeles de lo que no es (como el actor que sin ser Agamenón finge serlo); del mismo modo, el hipócrita es aquél individuo que aparenta ser lo que no es.
Y si el vanidoso o el narcisista se conforman con ser admirados, el hipócrita no anhela tanto la admiración como el beneficio, la culminación de un determinado interés. Y si la falsedad del vanidoso puede desplegarse en una amplísima gama de ámbitos, la del hipócrita se halla anclada por completo en el de la moralidad. La hipocresía consiste, pues, en un procedimiento para conseguir determinados beneficios que de ningún otro modo podrían alcanzarse más que aparentando ser moralmente lo que no se es.
Lo verdaderamente preocupante es que se trata, seguramente, de vicio más extendido de lo que acaso pudiera pensarse. Tanto que tal vez en mayor medida lo padecemos todos, y quizás hasta tal punto interiorizado que acabamos por no advertirlo ni ser conscientes de ello. Si se pregunta a la gente que califique su grado de bondad o de amabilidad, difícilmente podremos esperar que alguien se suspenda; y, sin embargo, diversos estudios demuestras que existen sensibles diferencias entre lo que la gente dice y lo que hace.
El hipócrita se parece al fariseo, muy dado a las prácticas exteriores, y al culto de las ceremonias. La religión para ellos, es una apariencia de virtudes, prefieren  siempre la letra de la ley, que mata, al espíritu que vivifica. Son hipócritas, enemigos encarnizados  de las innovaciones, llenos de orgullo y de excesivo amor al poder.
El objeto de la religión es conducir al hombre a Dios, y el hombre no llega a Dios hasta que es perfecto, toda religión  que no consigue hacer al hombre mejor, no consigue su objeto, y aquella en la cual cree apoyarse para hacer el mal, es o falsa, o falseada en su principio. Tal es el resultado de todas aquellas  cuya forma  altera el fondo. La creencia en la eficacia de las formas exteriores  es nula si no impide cometer asesinatos, adulterios, robos, calumniar y hacer daño al prójimo de cualquier modo que sea. Hace supersticiosos, hipócritas o fanáticos, pero no hace hombres de bien.
Jesús reunido con sus discípulos, atendió a unos escribas y fariseos de Jerusalén que le preguntaron: ¿Por qué tus discípulos  traspasan  la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan.
Y  El les respondió: ¿Y vosotros, porque traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Pues Dios dijo: Honra al padre y a la madre. Y: Maldice al padre  y a la madre, muera de muerte – Mas vosotros decís: cualquiera que dijera al padre, o a la madre. Todo don que yo ofreciere, a ti aprovechará – Y no honrara a su padre o a su madre: habrá hecho en vano el mandamiento por vuestra tradición.
Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo: este pueblo  con los labios me honra; mas el corazón de ellos lejos  está de mi – Y en vano me honran enseñando doctrinas y mandamientos de hombres.
Y habiendo convocado a las gentes, les dijo: Oíd y entended. No ensucia  al hombre  lo que  entre  en la boca; más si  lo que sale de la boca, eso ensucia al hombre.
Entonces Jesús les dijo a sus discípulos que los fariseos se habían escandalizado  con sus palabras, pero que “toda planta  que no ha sido plantada por el Padre, será arrancada de raíz”. Dejadlos, son ciegos que guían a otros ciegos y si ambos son ciegos caerán en el hoyo. Y respondiendo Pedro le dijo: Explícanos esta parábola. ¡Jesús les dijo vosotros también estáis sin entendimiento! ¿No comprendéis  que toda cosa  que entra en la boca, va al vientre, y es echado en lugar secreto? Más lo que sale de la boca, del corazón sale, y esto ensucia al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. Estas son cosas que ensucian al hombre. Más el comer con las manos sin lavar no ensucia al hombre.
Y cuando estaba hablando un fariseo le rogó que fuera a comer a su casa. Y cuando entro se sentó a la mesa y el fariseo empezó a pensar  y a decir dentro de sí, ¿Por qué no se habrá lavado las manos antes de comer? Y el señor le dijo: ahora vosotros  los fariseos, limpiáis lo de fuera del vaso y del plato: más vuestro interior está lleno de rapiña y de maldad. Necios ¿el que hizo lo que está fuera, no hizo también lo que está de dentro? (San Lucas cp. XI)
Los judíos habían descuidado los verdaderos mandamientos de Dios, para observar la práctica de los reglamentos establecidos por los hombres y cuyos rígidos observadores se hacían de ella un cargo de conciencia; el fondo, muy sencillo, Había concluido por desaparecer  bajo la complicación de la forma. Era mucho más cómodo observar los actos exteriores  que el reformarse moralmente “lavarse las manos que limpiarse el corazón”.
Así nos sucede en la actualidad, hay muchos hermanos que solo dan la imagen, pero que no son nada dentro.  Se creen en paz con Dios porque dicen trabajar en su nombre, pero permanecen con los mismos defectos, nada hacen por superarlos. La doctrina  moral de Cristo, ha hecho a muchos cristianos,  que a ejemplo de los antiguos judíos, creen su salvación con las prácticas  exteriores  que con las de  la moral. A estas adiciones  hechas por los hombres a la ley de Dios, son a las que Jesús  hacía alusión cuando dijo “Toda planta que mi padre celestial  no ha plantado, será arrancada de raíz”.
Hay dos fundamentos  en la vida  para  el que escucha las palabras de Jesús: el primero  es aquel que  las pone en práctica y de ellas se beneficia, es como construir una casa sobre una roca y cuando vienen las lluvias, los vientos,  se desbordan los ríos  y pese a todo eso, la casa no se cae, porque está cimentada sobre la roca. La segunda  es cuando el hombre las escucha y no las pone en práctica,  es como construir la misma casa pero en la arena y cuando llegan las inclemencias la casa cae  sin dejar nada útil, totalmente arruinada.
Con esto comprendemos que hay dos creencias  la verdadera y la falsa.
Todo el que quiera construir a de buscar un buen terreno, cavar buenos cimientos,  hecha sobre él una buena base para que soporte el peso de la casa.
En cambio todo el que  viva despreocupado, y al construir no tome en cuenta todos esos requisitos, su casa no ofrecerá ninguna garantía volviéndose peligrosa para sus habitantes.
Jesús en la parábola de la higuera seca, cuando Pedro le señala que la higuera que maldijo se seco , le respondió “tened fe en Dios”  - En verdad os digo,  que cualquiera que dijera a este monte: Levántate y échate al mar; y su corazón no dudase de ello  en su corazón, y creyese firmemente  en cuanto dijese, todo le será hecho. (San Marcos cap. 21)
La higuera seca es el símbolo de las gentes  que solo son buenas en apariencia, pero que en realidad  no producen nada bueno; oradores que tienen  más brillo que solidez, sus palabras  tienen el barniz de la superficie, agradan al oído, pero cuando se les analiza nada sustancial se encuentra en su corazón; después de haberlos escuchado uno se pregunta  qué partido se ha sacado de sus oraciones.
Por el fruto se conoce al árbol y no es buen árbol el que cría malos frutos. El hombre bueno, aquel que no finge, de su corazón saca el bien. Porque de la abundancia de su corazón habla su boca. Igual sucede con el hombre malo, del mal tesoro que guarda en su corazón, habla su boca.
El espiritismo nos dice también algo muy significativo:”Guardaos de los Falsos profetas” que vienen vestidos de ovejas y por dentro son lobos ladrones; Jesús  dijo “Guardaos que no os engañe alguno – Porque vendrán muchos en mi nombre, y dirán: Yo soy el Cristo: y a muchos engañaran.
 Profeta se llama  a todo enviado de Dios con la misión de instruir a los hombres y revelarles las cosas ocultas y los misterios de la vida espiritual.
En todos los tiempos los hombres han explotado, en provecho de su ambición, ciertos conocimientos que poseían, con el fin de adquirir  el prestigio de un poder digamos sobrehumano, o de una pretendida misión divina. Estos son los falsos Cristos y falsos profetas; la difusión del conocimiento sobre las cosas mata su crédito, y por esto disminuye su número  a medida que los hombres se ilustran. El Hecho de obrar aquello que para ciertas mentes parece prodigioso, no es señal de una misión divina,  puesto que puede ser resultado de los conocimientos  que cada uno puede adquirir, o de las facultades  orgánicas especiales  que el más indigno puede poseer, lo mismo que el más digno. El verdadero profeta  se conoce por caracteres más formales y exclusivamente morales.
El Espiritismo, no cree en los falsos profetas ni en los falsos Cristos, el declara formalmente  que no produce milagros; que él viene a revelar las leyes del mundo  desconocidas, las que rigen las relaciones  del mundo corporal y del mundo espiritual, a explicar cierto orden  de fenómenos incomprensibles  hasta ahora destruyendo lo que quedaba  aún en el dominio de lo maravilloso. Aquellos pues que intenta explotar esos fenómenos en provecho suyo haciéndose pasar por mesías de Dios, no podrán abusar por mucho tiempo de la credulidad  y muy pronto serán descubiertos.  La ciencia al igual que el espiritismo averigua la causa de ciertos fenómenos, levanta el velo de muchos misterios.
Los que prefieren la oscuridad, la hipocresía, a la luz y el esclarecimiento, son los que se obstinan en combatirla; pero la verdad es como el sol: disipa las más densas tinieblas.
El Espiritismo  descubre además de los falsos Cristos y los falsos profetas, otra categoría  mucho más perniciosa entre los desencarnados, son los espíritus embusteros, hipócritas, orgullosos y pretendidos sabios  que de la tierra han pasado a la Erraticidad y toman nombres venerados para procurar  a favor de la máscara con que se cubren, para así dar credibilidad  a ideas extravagantes y absurdas. Muchos son los espíritus que se han manifestado a través de la inspiración, la mediúmnidad inconsciente, auditiva, parlante, como  antiguos profetas, por Cristo, por María, incluso por el mismo Dios. el espiritismo da los medios de probarles, enseñando las características por las que se reconocen a los buenos espíritus caracteres siempre “mortales y jamás materiales”
Para discernir  los buenos de los malos espíritus debemos aplicar las palabras de Jesús: Se conoce la clase del árbol por su fruto; un buen árbol no puede dar malos frutos y viceversa como ya mencionamos antes. Por la calidad de sus obras se juzga a los espíritus.
Son las obras las que se deben examinar. Si los que son sinceros están acompañados  de todas las señales de la misión que dicen desempeñar, si poseen las virtudes cristinas  y eternas; si son caritativos, si son amorosos, indulgentes, bondadosos, si en apoyo a sus palabras, unen los actos; entonces se puede decir: verdaderamente son enviados de Dios.
Se debe desconfiar de los escribas y fariseos que hablan en las plazas públicas vestidos con largos ropajes ¡desconfiemos de todos aquellos que dicen tener  el solo  y único monopolio de la verdad! Todo lo que revela un átomo de orgullo, debemos separarlo de nosotros como una lepra contagiosa que corrompe todo lo que toca. Recordando, que cada criatura lleva en su frente, sobre todo en sus actos, el sello de su grandeza o decadencia.”
El verdadero misionero de Dios debe justificar su misión por su superioridad, por sus virtudes, por su grandeza por el resultado y la influencia moralizadora de sus obras. Mirando si por su carácter, por sus virtudes, por su inteligencia, está fuera del papel que quiere representar, o del personaje cuyo nombre tome, no sabiendo copiar ni siquiera al modelo.
No fiarnos de los falsos profetas, sobretodo en un tiempo de renovación, porque muchos impostores se llamaran enviados de Dios; se procuran una vana satisfacción en la tierra, pero una terrible  justicia les espera.
 Erasto, Paris 1862.

Los falsos profetas no solo están entre los encarnados, son mayor número entre los espíritus orgullosos que bajo la apariencia de amor y caridad, siembran la desunión y retrasan  la obra emancipadora de la humanidad, emitiendo a diestro y siniestro sistemas absurdos a los médiums, fascinando  a aquellos que quieren engañar para dar más peso a sus teorías, apropiándose de nombres que solo con respeto pronuncian. Ellos son los que siembran  los principios  de antagonismos en los grupos, que les inducen a  aislarse los unos de los otros y a mirarse con mal ojo.
Si la verdad no es siempre apreciada por los individuos,  lo es por el buen sentido de las masas,  esto también es un criterio. Dios, queriendo que la verdad llegue para todos, no la concreta a un círculo estrecho y limitado; la hace brotar  en diferentes puntos con el fin de que por todas partes la luz esté al lado de las tinieblas.
Esos espíritus que se presentan  como consejeros exclusivos predicando la división y el aislamiento casi siempre son espíritus vanidosos y medianos, que procuran imponerse a los hombres débiles y crédulos prodigándoles alabanzas exageradas, con el fin de fascinarles y ponerles bajo su dominio, esta clase de espíritus deben ser rechazados, son espíritus hambrientos de poder, desconfiando de sus comunicaciones  que suelen tener  un carácter de misticismo y extrañeza.
Hay que escuchar los sabios consejos del apóstol San Juan, cuando dijo: “No creáis  a todo espíritu, más probad si los espíritus son de Dios”. Que aprendiésemos, a distinguir a los malos de los buenos espíritus para que nosotros mismos no fuésemos  a ser falsos profetas (Luoz, espíritu protector.)
 Chico Xavier, nos aclara en el libro “Religión de los Espíritus” en una Reunión pública el 30 de marzo de 1959 lo siguiente:
Ten cuidado de no atribuir a los falsos profetas el fracaso de tus emprendimientos morales.
Cada uno somos tentados según  la índole de nuestras imperfecciones.
No despertarás el hambre del pez con un señuelo de oro, ni atraerás la atención del caballo  con un plato de perlas, pero si lo lograras si ofrecieras  a su percepción un pequeño bocado  sanguinolento o algún cuenco de maíz.
De esa mismo modo, todos somos inducidos al error según las características de nuestra necesidad.
Dominados por el orgullo creemos en los que incitan nuestra vanidad y sedientos de poder asimilamos las sugerencias infaustas  de cuantos se proponen explotar nuestra hipocresía, insensatez y codicia.
Dentro de nuestro traje físico, si ya somos aprendices de Cristo,  tenemos la obligación de recurrir a su ejemplo como la medida ideal para nuestra conducta.
Busquemos, pues al Maestro de los maestros como luz para nuestro camino. Si cotejamos  los avisos, las novedades, los mensajes y las advertencias que recibimos, desde tal o cual sector  de información, aprenderemos sin sombras que la humildad y el servicio son nuestros deberes de cada hora, para que la verdad nos ilumine y el amor puro nos regenere, para estar definitivamente preservados del asedio del mal.
El mundo distingue ruidosamente a los hipócritas, a los expositores  de fantasías.
En todas partes, es común observar la victoria de los hombres con labia, que prometen milagros y maravillas. Esos merecen de las criaturas gran crédito. Basta encubrir la enfermedad, la debilidad, la ignorancia o el defecto  de los hombres, para que reciban acatamiento. No acontece lo mismo a los cultivadores de la verdad, por más simple que esta sea. A través de todos los tiempos, para esos últimos, la sociedad reservó la hoguera, el veneno, la cruz implacable.
Intentando huir a la angustiosa situación espiritual que le es propia, inventó el hombre la “buena dicha”, imponiendo, con todo, a los adivinadores el disfraz dorado de las realidades  negras y duras. El charlatán más hábil en la fabricación de mentiras brillantes será el señor de la clientela más numerosa y brillante.
En el intercambio con la esfera invisible, urge que los nuevos discípulos se percaten  contra los peligros de esa índole.
La técnica del elogio, la disposición de parecer mejor, el prurito de caminar al frente de los demás, la presunción de convertir conciencias  ajenas,  son grandes fantasías. Es necesario no creer en eso. Más razonable es comprender que el servicio de iluminación es difícil, comenzando del esfuerzo de regeneración de nosotros mismos. 
Es indispensable que no nos perdamos en conclusiones ilusorias. Agucemos los oídos, guardando la palabra del apóstol a los gentiles. Es imprescindible que nos esclarezcamos, individualmente, sobre  nuestra realidad, pues hay mucha gente esperando las alas de ángel que no le pertenecen.
Si te encuentra en servicio edificante, si tu conciencia está limpia ¿Qué te importan las opiniones livianas o hipócritas?
Cumple tu deber y camina.
Examina el material de los ignorantes y calumniadores como provechosa advertencia y acuérdate de que no es posible conciliar el deber con la liviandad, ni la verdad con la mentira.

Trabajo realizado por Merchita
Extraído del Evangelio Según el Espiritismo de Allan Kardec
De Internet y de el Libro Camino Verdad y Vida de Chico XAVIER
Y DE Religión de los Espíritus de Chico Xavier.

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 SOBRE EL ESPIRITISMO

Tened confianza en la bondad de Dios, y sed bastante perspicaces para comprender los preparativos de la nueva vida que os destina. Verdad es que no os será dado gozar de ella en esta existencia, ¿pero no seréis felices, sino volvéis a vivir en este globo, considerando desde arriba la obra que habréis empezado y que se desarrollará a vuestros ojos?
Estad animados por una fe firme y sin vacilar contra los obstáculos que parece deber levantarse contra el edificio cuyos cimientos ponéis. Las bases sobre las cuales se apoya son sólidas: Cristo puso la primera piedra.
¡Ánimo, pues, arquitectos del Divino Maestro! Trabajad, edificad. Dios coronará vuestra obra. Pero no olvidéis que Cristo desconoce a cualquiera de sus discípulos que sólo tenga la caridad en los labios; no basta creer, sobre todo es menester dar ejemplo de bondad, de benevolencia y de desinterés, sin esto, vuestra fe será estéril para vosotros.

San Agustín.
Allan Kardec
Extraído del libro "El libro de los médiums"


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PAZ

"Díjoles, pues, Jesús, otra vez: Paz sea con vosotros." -(Juan, 20:21.)

Mucha gente inquieta, examinando el intercambio entre los nuevos discípulos del Evangelio y los Desencarnados, interroga, ansiosamente, por las posibilidades de la colaboración espiritual, junto a las actividades humanas.

¿Por qué razón los emisarios del invisible no proporcionan descubrimientos estacionales al mundo?

¿Porque no revelan los procesos de curarle  las molestias que desafía las Ciencias?

¿Cómo no evitan el doloroso choque entre las naciones?

Tales investigadores, distanciado de las nociones de justicia, no comprenden que sería terrible hurtar al hombre los elementos de trabajo, rescate y elevación. Se aborrecen, comúnmente, con las reiteradas y afectuosas recomendaciones de paz de las comunicaciones del Más Allá del Túmulo, porque aún no se armonizaron con Cristo.

Vemos al Maestro con los discípulos, cuando volvía a confortarlos, del plano espiritual. No le observamos en la palabra ningún recado torturante, no establece la menor expresión de sensacionalismo, no se adelantan en concepto de revelación sobrenatural.

Jesús les demuestra la sobrevivencia y les desea paz.

¿Será eso  insuficiente para  el alma sincera que procura la integración con la vida más alta?.  ¿No envolverá,  en sí, gran responsabilidad el hecho de reconocer la continuación de la existencia, más allá de la muerte, en la certeza de que habrá examen en los compromisos individuales?

Trabajar y sufrir constituyen procesos lógicos de perfeccionamiento y de la ascensión. Y que aprendamos a esos imperativos de la Ley, con bastante paz, es el deseo amoroso y puro de Jesucristo.

Esforzarnos por entender semejantes verdades, pues existen numerosos aprendices abordando las grandes señales, como los perezosos que respiran a la sombra, a la espera del fuego fatuo del menor esfuerzo.

( Del libro "Camino, Verdad y Vida )


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             Derechos igualitarios

...A medida que se superen, poco a poco, los conceptos arcaicos machistas al igual que los modernos y revolucionarios feministas, tanto los hombres como las mujeres integrados en la conciencia de los deberes personales, avanzarán juntos respetándose mutuamente y ayudándose unos a otros, fomentando el bienestar personal y general, sin amarras con el pasado ni tormentos en relación con el futuro.


Joanna de Ângelis / Divaldo P. Franco - Libro Encuentro con la paz y la salud –

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domingo, 15 de marzo de 2015

¿ Amar a la familia o comprarla ?

Cuanto peor te va todo más debes insistir

    Las lecciones de psicología profunda que nos ofrece Joanna de Ángelis nos presentan una visión más justa de la evolución psicológica del ser humano y su vinculación con las vidas olvidadas, temporalmente, pero que inciden en nuestro yo actual, condicionando y forzando una revisión de nuestra conducta a la luz de nuestra responsabilidad, inscrita en el periespíritu. El esfuerzo aplicado en la reforma íntima, proyectada hacia el futuro, debe ser independiente de los resultados que se produzcan en el plano físico, o dicho de otra forma, no vinculemos nuestras conquistas morales, eternas, a nuestra situación social, pasajera. Debemos actuar bien sin esperar reconocimiento, recompensas inmediatas, y sin desfallecer en el intento, insistiendo una y otra vez, pues cada nuevo intento nos acerca un poco más al objetivo de superación de nuestras imperfecciones. Aplicando esta reflexión a nuestras intenciones de reforma y a las terapias espíritas propuestas para la evolución positiva de la sociedad debemos comprender que lo más importante es el esfuerzo empleado en nuestro cambio personal hacia ese hombre/mujer integral propuesto por Joanna de Ángelis, sin reparar en los resultados exteriores, sin condicionar esa reforma íntima y su continuidad a una mejora de nuestras condiciones materiales y sociales, de bienestar económico y físico y de aceptación social. Esta renuncia a la interrelación directa entre el esfuerzo realizado y el objetivo deseado no debe producir una sensación de fracaso ni de angustia desmotivadora, el bien en sí mismo tiene su premio, siendo apropiado realizarlo como una contribución más a la necesaria evolución del individuo, de la sociedad y de nuestro planeta hacia su siguiente grado evolutivo. Puede ser desconcertante que a un mayor empeño en el bien la realidad inmediata nos entregue más dolor e incomprensión, pero es necesario tener en cuenta las múltiples cuestiones y condicionantes que inciden en nuestras vidas, añadiendo a todo esto las necesidades de ajuste con la aplicación de las leyes de causa y efecto (Karma) de todas las personas involucradas en los procesos evolutivos relacionados con nosotros, interdependientes unos de otros. La auténtica conquista, el verdadero triunfo está en la lucha contra nosotros mismos, contra nuestro ego que se resiste a cambiar, que lucha aferrándose a la sombra con la que convive, antagónica a la evolución. Delante de una situación difícil, de un problema irresoluble, de imposiciones insalvables, meditemos en nuestro interior acudiendo a nuestro self, a nuestro yo profundo, procurando las fuentes de inspiración divina; ¿He actuado siempre de forma correcta? ¿He hecho todo lo que estaba en mi mano? ¿He obrado siempre con nobleza y respeto hacia los demás? Habrá momentos en nuestra vida en que no encontraremos respuestas a nuestras preguntas y el dolor nos arrastrará de regreso hacia nuestra sombra, que acecha siempre. Pero si recordamos al Maestro de Nazaret, trasladando a nuestra memoria su ejemplo, nos daremos cuenta que podemos estar delante de un momento crucial en el que debamos cargar nuestra cruz y ascender el Gólgota de nuestros sentimientos, siempre solos en el momento del testimonio, inseguros en el uso de nuestros talentos, luchando por mantener nuestra condición de espírita cristiano y defender nuestro ideal con el ejemplo. Ahora, justo cuando la tormenta socaba los cimientos de nuestra fortaleza interior, cuando nuestros proyectos más queridos se tambalean amenazando ruina, cuando el dolor ha logrado derribar las compuertas que lo contenían, cuando las lágrimas humedecen nuestro caminar lento y pausado, justo entonces estaremos cumpliendo con una parte de nuestro compromiso al venir a esta tierra, amargo pero necesario. Si en esos momentos nos mantenemos firmes en la fe, si aceptamos todos los acontecimientos como parte de un aprendizaje, entonces comprenderemos la realidad del amor ilimitado y oiremos voces amigas recordándonos que todo en este mundo es pasajero y que, realmente, nunca hemos estado solos. Justo entonces, al comprenderlo, brillará nuestra luz. El trabajo es nuestro, los resultados de Dios. Por eso, cuando peor nos vaya en la vida más debemos insistir: más amor, más humildad y más aceptación.

Jesús Valle

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¿ Siempre aceptan los Espíritus su reencarnación?

Casi siempre es aceptada voluntariamente e incluso, solicitada con ansia por el Ser que se dispone para afrontar su próxima reencarnación, aunque a veces su miedo al fracaso o al sufrimiento humano de la vida que le espera, le hacen desistir casi desde su comienzo, y se acobardan ante una decisión que postergan para mas adelante.
Salvo en casos de seres en estado de sufrimiento, la vuelta a la carne siempre es mas triste y dura que el regreso después al plano espiritual.
Estos casos en los que ante la dificultad de la vida humana que tienen que afrontar, rehuyen el momento de afrontarlo, pueden explicar algunos casos de abortos espontáneos y naturales que suceden de modo imprevisto , inexplicados por la medicina, pero en los que la causa básica puede ser la renuncia a culminar su regreso al Ser reencarnante , por temor al sufrimiento o al fracaso , dificultando el proseguir adelante con su proyecto de vida humana.
Lo anterior, como hemos aclarado, vienen a ser casi casos excepcionales, porque a partir de cierto nivel evolutivo, sin embargo, es condición indispensable que la reencarnación la determine y acepte el libre albedrío del Ser inmerso en un proceso evolutivo con las experiencias en los mundos materiales como la Tierra , tal como así suele ser, llevados por un impulso interno, estudiado y decidido para mejorar o evolucionar en el plano físico.

- Jose Luis Martín -

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Los hombres honrados no temen la luz ni la oscuridad”

- Thomas Fuller -

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   ¿ AMAR A LA FAMILIA O COMPRAR A UNA FAMILIA ?

Desde niños una costumbre se instala en nosotros: arreglar los problemas comprando cosas. ¿Ya has percibido como esa situación es tan común? 
 
Empieza cuando los niños miran las publicidades de la televisión e insisten con sus padres para que les compren juguetes y dulces. 
 
A su vez, padres y madres también son llevados a creer que sus hijos serán más felices si tienen más y más cosas materiales. 
 
Es el consumismo instalándose. En vez de enfrentar esa crisis educando a los niños, frecuentemente los padres los satisfacen. 
 
Es una actitud que refuerza la creencia que se puede tener todo y que las cosas materiales son la razón de la felicidad. 
 
Muchos padres, incluso, intentan compensar las largas horas de ausencia de sus casas haciendo compras exageradas. 
 
Llenan a los hijos de objetos y, con rapidez, ellos aprenden a negociar. Se tornan cada vez más exigentes y consumistas. 
 
En la adolescencia las compras continúan: los aparatos electrónicos sustituyen los juguetes. Son los celulares, computadoras y juegos electrónicos, inmediatamente sustituidos cuando surgen los modelos nuevos. 
 
Las mesadas son más grandes y luego los hijos desaparecen de sus casas acompañados de los amigos. Están siempre trasnochando, con acceso fácil al alcohol, al tabaco y a las drogas. 
 
El siguiente paso es comprarles un automóvil nuevo, un apartamento... 
 
Surge entonces la pregunta: En las casi dos décadas que han vivido con sus padres, ¿qué aprendieron? ¿Qué ejemplos recibieron? 
 
¿Conocen de verdad a sus padres? ¿Están preparados para amar o para comprar? 
 
¿Y qué decir de los padres? ¿Realmente conocen a sus hijos? ¿Saben de sus sueños y aspiraciones? ¿Ya han escuchado sus frustraciones y problemas? 
 
Entonces, el joven alcanza la adultez. Y las situaciones infelices continúan siendo arregladas a base de las compras. 
 
Ropas, zapatos, automóviles, vinos, joyas. La ostentación encubre la infelicidad. 
 
Es falsa esa felicidad basada en tener las cosas. Ella estimula al materialismo y destruye lo más bello que tenemos: la convivencia familiar, el establecimiento de los recuerdos preciosos. 
 
Amar a la familia incluye el sustento de sus necesidades, el proveer el estudio de los hijos, garantizar la alimentación y el ocio. 
 
Sin embargo, muy distinto es sustituir la presencia del amor por un regalo - por más preciosamente envuelto que venga. 
 
Un hijo es una dádiva Divina. Una responsabilidad que incluye no solamente ofrecerle cosas materiales, sino darle también el soporte emocional, psicológico. 
 
Es necesario hablar a los hijos, conocerlos, averiguar lo que piensan, reflexionar acerca de lo que hacen. 
 
Lo mismo se aplica al matrimonio: después de algunos años de convivencia, las conversaciones, antes tan íntimas, son sustituidas por los regalos, como flores y joyas. 
 
Poco a poco la complicidad, el interés y hasta la atracción se disipan. 
 
¿Y los padres? Envejecen solos, cercados por enfermeros o personas pagadas para celar por ellos. Viejos padres aislados con sus manías y conversaciones que nadie quiere escuchar. 
 
¡Cuán felices serían con visitas y conversaciones más largas! 
 
Por todo eso, reflexiona hoy: ¿Estoy amando o comprando a mi familia?

- Redacción de Momento Espírita -
                           
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DEJAD A LOS NIÑOS VENIR A MÍ
1. Bienaventurados los que tienen puro el corazón porque ellos verán a Dios. San Mateo, cap. V, v. 8).
2. Le presentaron, entonces, niños, para que los tocase; y como sus discípulos apartaban con palabras ásperas a los que les presentaban, Jesús viendo eso se indignó y les dijo: Dejad a los
niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque el reino de los cielos es para los que se les asemejen. Os digo en verdad, que todo aquel que no recibiere el reino de los cielos como un niño, no entrará en él. Y habiéndolos abrazado, los bendijo, imponiéndoles las manos.
(San Marcos, cap. X, v. de 13 a 16).

3. La pureza de corazón es inseparable de la sencillez y de la
 humildad, excluye todo pensamiento de egoísmo y orgullo; por esto Jesús toma la infancia como emblema de esa pureza, como la tomó también por el de la humildad.
Esta comparación podría no parecer justa si se considera que el Espíritu del niño puede ser muy viejo, y que trae, naciendo otra vez a la vida corporal, las imperfecciones de que no se ha
despojado en las existencias precedentes; sólo un Espíritu que alcanzó la perfección podría darnos un modelo de la verdadera pureza. Mas es exacta desde el punto de vista de la vida
presente; porque el niño no habiendo podido aún manifestar ninguna tendencia perversa, nos ofrece la imagen de la inocencia y del candor. Tampoco Jesús dice de un modo absoluto que el
reino de Dios es para ellos, sino para aquellos que se les asemejen.

4. Puesto que el Espíritu del niño vivió ya, ¿por qué no se
 manifiesta desde el nacimiento, tal cual es? Todo es sabio en las obras de Dios. El niño tiene necesidad de cuidados delicados, que
solo la ternura de una madre le puede dar, y esa ternura aumenta con la debilidad y la ingenuidad del niño. Para una madre, su hijo es siempre un ángel, y así debía ser para cautivar su solicitud, pues,no tendría con él, el mismo desprendimiento si en vez de la gracia ingenua, encontrase bajo los rasgos infantiles, un carácter viril y las ideas de un adulto, y menos aún si conociese su pasado.
Además, sería preciso que la actividad del principio inteligente fuese proporcionada a la debilidad del cuerpo que podría resistir a una actividad muy grande del Espíritu, como se ve en los niños muy precoces. Por esto, desde que se aproxima la encarnación, el Espíritu, entrando en perturbación, pierde poco a poco la conciencia de sí mismo, y por espacio de cierto período, permanece en una especie de sueño durante el cual todas sus facultades se conservan en estado latente. Este estado transitorio es necesario para dar al Espíritu un nuevo punto de partida, y hacerlo olvidar, en su nueva existencia terrestre, las cosas que podrían estorbarle. Su pasado, sin embargo, reacciona sobre él, que renace a la vida mayor, más fuerte moral e intelectualmente, sostenido y secundado por la intuición que conserva de la experiencia adquirida.
Partiendo del nacimiento, sus ideas vuelven a tomar gradualmente impulso, a medida que se desarrollan los órganos,pudiendo decirse que durante los primeros años, el Espíritu es
verdaderamente niño, porque las ideas que forman el fondo de su carácter están aún adormecidas. Durante el tiempo en que sus instintos dormitan, es más flexible, y por lo mismo, más accesible a las impresiones que pueden modificar su naturaleza y hacerlo progresar, lo que hace más fácil la tarea impuesta a los padres.
El Espíritu reviste, pues, por un tiempo, la túnica de lainocencia, y Jesús dice la verdad cuando, a pesar de la anterioridad del alma, toma al niño por emblema de la pureza y de la simplicidad.


Tomado del "Evangelio según el espiritismo"

Allan Kardec                                                                   *********************************

                                       

sábado, 14 de marzo de 2015

EL SENTIDO DEL ESPIRITISMO


LA OBSESIÓN

La obsesión, aún en los días actuales, constituye un tormentoso delito social. Está presente en todas partes, incitando al hombre a estudios serios.
 Las grandes conquistas contemporáneas no han conseguido aun erradicarla. Ignorada de ex profeso por la llamada ciencia oficial, prosigue recogiendo en sus redes, diariamente, verdadera legiones de incautos que se dejan arrastrar a sombríos despeñaderos, en los cuales padecen irremisiblemente  hasta llegar a una desencarnació n lamentable cuyos efectos, generalmente, continúan después del tránsito…
 Las honestísimas investigaciones del Barón de Guldenstubbe, en 1855, y las del profesor Roberto Hare, catedrático de Química, de la Universidad de Pensilvania, en 1856, llegaron a la conclusión de la realidad del espíritu preexistente a la cuna y sobreviviente al túmulo, se entregaron  con afán a la verificación de la inmortalidad.
 En los EE. UU. Se tornaron famosas las experiencias psiquiátricas realizadas por el Dr. Carlos Wickland quien valiéndose de la argumentación espirita, consiguió desobsesar a innumerables pacientes que llegaban, atormentados, a su consultorio. 
 Sin embargo, fue con Allan Kardec que se iniciaron testimonios de la inmortalidad, de la comunicabilidad de los Espíritus, de la reencarnación y de las obsesiones, cabiéndole al ilustre maestro de Lion la honrosa tarea de presentar una terapéutica conveniente para ser aplicada en obsesados y obsesores.
 A partir de la publicación  de “El Libro de los Mediums” en enero de 1861, en Paris, se presenta un conjunto de reglas, un notable esquema de las facultades mediúmnicas, y un seguro estudio  del Espíritu en sus diversas facetas, que culmina con el examen de las manifestaciones espíritas, de la organización de Sociedades y de conferencias de Espíritus Elevados, que trazaron rutas de seguridad para los que ingresen en la investigación racional de los fenómenos medianímicos. A través de esta Obra magistral, fue presentada la brújula orientadora para el sano ejercicio de la mediúmnidad.
 Kardec clasificó como obsesión, a la gran mayoría de los disturbios  psíquicos, y elaboró procesos de recuperación del obsesado, estudiando a la luz de las reencarnaciones las causas anteriores de las aflicciones, valiéndose de un lenguaje condicente con la razón y experimentalmente demostrable.
 La Codificación Kardeciana, monumento granítico levantado para los siglos venideros no resolvió el “problema del hombre”, puesto que solo al hombre le corresponde hacerlo. Sin embargo, le ofrece bases y direcciones seguras para que tenga una vida feliz, ética y socialmente armoniosa en la familia y en la comunidad donde fue llamado a vivir.
 “Pululan en torno a la Tierra los malos Espíritus, como consecuencia de la inferioridad moral de sus habitantes. La acción maléfica de esos Espíritus es parte integrante de los flagelos con que la Humanidad se ve abrazada en ese mundo. La obsesión, que es uno de los efectos de semejante acción, así como las enfermedades y todas las tribulaciones de la vida, debe, pues, ser considerada como probación o expiación y aceptada como tal.”
 “Los Espíritus ejercen incesante acción sobre el mundo moral y también sobre el mundo físico. Actúan sobre la materia y sobre el pensamiento y constituyen una de las potencias de la naturaleza, causa eficiente de una multitud de fenómenos hasta entonces inexplicados o mal explicados y que no encuentran explicación racional sino en el Espiritismo. Las relaciones de los Espíritus con los hombres, son constantes. Los buenos Espíritus nos atraen hacia el bien, nos sustentan en las pruebas de la vida y nos ayudan  a soportarlas con coraje y resignación. Los malos nos impulsan hacia el mal: les produce gozo vernos sucumbir y asemejarnos a ellos.”
 “Entre los que son considerados locos, hay muchos que tan solo son subyugados; necesitarían de un tratamiento moral, por cuanto, con los tratamientos corporales se tornan verdaderos locos. Cuando los médicos conozcan bien el Espiritismo, sabrán hacer esa distinción y curaran más enfermos que con las duchas.”
 “Obsesión – según Allan Kardec- es el dominio que algunos Espíritus logran adquirir sobre ciertas personas. Solo es practicada por los Espíritus inferiores que tratan de dominar. Los buenos Espíritus no infligen ningún constreñimiento. Estos nos aconsejan, combaten la influencia de los malos y si no son escuchados, se retiran. Los malos, al contrario, se aferran  a aquellos  a quienes  pueden convertir en sus presas. Si llegan a dominar a alguien, se identifican  con su espíritu y lo conducen como si fuera una verdadera criatura”. Las causas de la obsesión varían, de acuerdo con el carácter del Espíritu. A veces, se  trata  de una venganza que éste toma  contra un individuo de quien guarda quejas del tiempo correspondiente a otra existencia. Muchas veces, no existe otra intención  que la de hacer el mal: el Espíritu, como sufre, pretende que los demás sufran también; encuentra una especie de gozo en atormentarlos, en vejarlos, y la impaciencia que por esa causa la victima  demuestra, más lo exacerba, porque es el objetivo que se propuso, mientras que la paciencia, termina por cansarlo…”.
 “Hay Espíritus obsesores sin maldad, que denotan alguna cosa buena, pero que están dominados por el orgullo del falso saber”
 Siempre hubo obsesados en cualquier época de la Humanidad.
 Algunas figuras celebres en la Historia, vivieron dolorosos dramas. Nabucodonosor II, el Grande, rey de Caldea, era perturbado por Espíritu vengadores que le hicieron experimentar tormentos terribles, descendiendo a la miserable condición de animal  por causa de la obsesión…
 Tiberio, con la mente dirigida por Espíritus despiadados, alcanzó un elevado índice de crueldad, motivada por una desconfianza exacerbada que lo dominaba, insuflada por los adversarios desencarnados…
  Sin embargo, es en el Evangelio, que desfilan junto a Jesús  y en grane escala, los atormentados por Espíritus infelices que encuentran en El al Medico Divino que ilumina su mundo intimo y los libera del sufrimiento.
 Infinidad de veces los discípulos del Rabí Galileo aplicaron el pase curador a multitud de obsesados que los buscaban.
Y después de ellos, los registros históricos presentan locos de la más variada nomenclatura, ligados a Entidades atormentadoras, sufriendo en la hoguera y en el exilio, en los Manicomios sombríos, el resultado de la convivencia psíquica con los que a pesar  de haber atravesado el portal de la Inmortalidad, se mantenían ligados a los vicios y sentimientos en los que se complacían cuando estaban en la envoltura carnal…
 Aseveró Allan Kardec: “No fueron los mediums ni los espiritas quienes crearon a los Espíritus, fueron los Espíritus que hicieron que haya espiritas y mediums. No siendo los Espíritus nada más que las almas de los hombres, es natural que haya Espíritus si hay hombres; por consiguiente, desde todos los tiempos ellos ejercieron influencia saludable o perniciosa sobre la Humanidad. La facultad mediúmnica no es nada más que el medio para manifestarse. A falta de esa facultad, lo hacen por otras mil maneras más o menos ocultas”.
 Los medios de combatir  la obsesión, varían de acuerdo con el carácter que ella reviste. Las imperfecciones morales del obsesado constituyen, frecuentemente, un obstáculo para su liberación.”
 La obsesión continúa siendo un escollo terrible para la paz y la serenidad de la criatura humana. Hay obsesiones en escala infinita, y consecuentemente existen obsesados en variedad infinita también.
 Viajero de la Eternidad, el espíritu conduce los gérmenes cármicos que posibilitan la convivencia con los desafectos del pasado, ofreciendo una nefasta comunión.
 Sin embargo no es tan solo el odio el factor causal de las obsesiones, como se podría pensar, ni tampoco es solo en la Tierra que se manifiestan  los tormentos obsesivos… más allá de la sepultura, en las regiones dolorosas y aflictivas de reajustes imperiosos y despertar de conciencias impostergables, se enfrentan muchos verdugos y víctimas, comenzando o dando prosecución a los nefastos banquetes de subyugación psíquica, en lucha interminable de exterminio imposible…
 En la Tierra, también es muy grande el número de encarnados que se convierten, por irresponsabilidad e invigilancia, en obsesores de otros encarnados, estableciendo un consorcio de difícil erradicación y prolongada duración, manifestado casi siempre en forma de vampirismo inconsciente y pertinaz.
 Suelen ser seres atormentados, heridos en sus anhelos, inferiores, que afincándose en aquellos que eligen como desafectos, los persiguen en cuerpo astral a través de procesos de desdoblamiento  inconsciente, apresando muchas veces, en las mallas bien urdidas de la red de su idiosincrasia, a esos desvariados morales, que entonces se convierten en víctimas portadoras de enfermedades complicadas y de origen clínico ignorado…
 Otros, se ligan  mentalmente a encarnados con los que efectivamente se identifican, tornándose obsesores de ellos amargándolos y reteniéndolos a los recuerdos de la vida física, en lamentable degradante  comunión espiritual.
 Aparte de esas formas diversificadas de obsesión, hay otras, inconscientes o no, entre las cuales debe destacar aquellas producidas en nombre del amor tirano hacia los que aún permanecen en el envoltorio carnal, atormentados por aquellos que partieron en doloroso estado de perturbación y egocentrismo… o entre encarnados que mantienen una alianza mental infeliz y prolongada…

¡Obsesores, obsesados!
La obsesión, bajo cualquier modalidad que se presente, es una enfermedad de largo curso que exige una terapia especializada de segura aplicación y de resultados que no es posible lograr apresuradamente.
 Por consiguiente, lo tratamientos de la obsesión son complejos, imponiendo dosis de renunciación y abnegación por parte de aquellos que se ofrecen y dedican a tal menester.
 Hay una fuerza capaz de producir resultados positivos en los encarnados y desencarnados, conscientes o inconscientes: la que se deriva de la moral. Conforme el obsesor se moraliza, con el correr del tiempo, ofreciendo testimonios  de moral, confirmando la fe como servidor de Cristo, termina por convencer al verdugo de la elevación de los principios de su adoctrinador, terminando por dejar libre a quien afligía. Además de la ejemplificació n cristiana, la oración consigue calmar las ulceras morales de los asistidos, conduciendo bendiciones de armonía que apaciguan  al desequilibrado, calmando en él la sed y la necesidad de paz.
 No siempre los resultados son inmediatos. El tiempo para los Espíritus no es lo mismo que para los de la tierra. Son muchos los que prosiguen con esa tarea insana, hasta después de la muerte… esto sucede porque, la mayoría de los resultados en los tratamientos de obsesión, dependen del paciente. Al iniciarse el programa de recuperación, este debe esforzarse de inmediato para modificar radicalmente su comportamiento, ejercitándose en la práctica de las virtudes cristianas y principalmente, moralizándose.
La moralización del enfermo debe tener carácter prioritario, si consideramos que a través de una renovación intima bien lograda, el demuestra a su enemigo la eficiencia de las directrices que le ofrecen como norma para alcanzar la felicidad.
 Los espíritus Superiores interesados en el progreso de la Humanidad, ofrecen también, valiosos recursos que constituyen elementos saludables y precisos.
 Sin tal amparo, toda incursión que se intente en el ministerio de la desobsesión, será improductiva y también peligrosa, por los resultados negativos que presenta.
 Un espíritu luchador, debidamente preparado para efectuar la experiencia socorristas a los obsesados, es una dinamo potente que genera energía electromagnética, que al ser aplicada mediante los pases, produce distonía y desequilibrios emocionales en el huésped indeseable, apartándolo y facultando así en el enfermo la liberación mental necesaria para lograr una asepsia  de carácter moral, reeducando la voluntad y meditando en oración un verdadero programa evangélico bien  disciplinado, que en forma lenta pero segura, edifique una ciudadela moral de defensa en torno de sí.
 Por eso el Maestro, frente a determinados perseguidores desencarnados, afirmo: “CONTRA ESTA CASTA DE ESPÍRITUS, SOLO LA ORACIÓN Y EL AYUNO”, y después de atender las aflicciones de cada atormentado que Lo buscaba, prescribía, invariable e incisivo: “No vuelvas a pecar, para que no te suceda algo peor”.
 Trabajo de Mercedes Crus, extraído del libro:
Entre Telones de la Obsesión de Divaldo Pereira franco

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Si podemos elegir la clase de vida,

 ¿Por qué algunos nacen en 

circunstancias humanas tan 

difíciles?.

Lo que humanamente pueden ser circunstancias lamentables tal como la miseria, el hambre, las guerras, las deficiencias psíquicas, las enfermedades,etc., desde un punto de vista espiritual pueden ser lecciones altamente beneficiosas para conquistar lo que el Ser espiritual precisamente necesita para avanzar en su evolución.

A veces esta clase de existencias humanas las decide el propio Ser reencarnante cuando siente la inclinación o la necesidad, aconsejado y esclarecido por sus Guías Espirituales; en este caso sus miras son solamente las del éxito espiritual en esa vida, en cuanto al logro y consecución de unas metas, evolucionando así adecuadamente , porque la forma de ver las cosas desde el Plano Astral, es muy diferente a como después se ven desde aquí como Seres humanos. Lo que bajo un prisma humano común, es una existencia lamentable, desde un punto de vista espiritual, puede suponer una existencia muy provechosa y deseada por Espíritus con ansias de evolución, pues aunque se trate de una vida humana difícil, siempre es una experiencia efímera comparada con la eterna vida del Ser espiritual.

Otras veces lo hace y decide así, empujado por la Ley de Causa y Efecto, que le impulsa a experimentar esa clase de vida como compensación de otra anterior, tal vez muy diferente.

Según el nivel evolutivo del Ser reencarnante, la decisión de soportar una vida humana difícil a veces la puede tomar libremente y otras puede ser inducido a ello por necesidades de reajuste por la Ley de Consecuencias, cuando en el plano Espiritual se dan cuenta de que les falta algo que les impide seguir evolucionando y poder tener una mayor cuota de felicidad , y hasta tanto no vuelva a reencarnar en esa circunstancia lamentable, compensatoria o complementaria de una vida anterior, no tendrá la oportunidad de lograrlo.

- Jose Luis Martín -

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Cuando no se puede ser lo que se debe, se es lo 

que se puede”

- Henrik Visen -

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 EL SENTIDO QUE TIENE EL 

             ESPIRITISMO

Si el espiritismo debe, así como está anunciado, conducir a la transformación de la humanidad, esto sólo será posible por el mejoramiento de las masas, y no llegará sino gradualmente y poco a poco por el de sus individuos, ¿Que importa el creer en la existencia de los Espíritus, si esta creencia no hace mejor, más benévolo, más indulgente para con sus semejantes, más humilde y más paciente en la adversidad ? ¿ Para qué le sirve al avaro el ser espiritista, si siempre es avaro ; al orgulloso, si siempre está lleno de si mismo; al envidioso, si siempre tiene celos? Todos los hombres podrían, pues, creer en las manifestaciones, y la humanidad quedar estacionada;pero no son estos los designios de Dios. Todas las sociedades espiritistas formales deben dirigirse hacia el objeto providencial agrupándose alrededor de ellas los que tienen unos mismo sentimientos; entonces habrá unión entre ellas, simpatía, fraternidad, y no un vano y pueril antagonismo de amor propio, de palabras más bien que de cosas; entonces serán fuertes y poderosos, porque se apoyarán sobre una base inalterable: el bien para todos;entonces serán respetadas e impondrán silencio al torpe sarcasmo, porque hablarán en nombre de la moral evangélica respetada por todos .^
     Tal es el camino por el cual nos esforzamos en hacer entrar al espiritismo. El estandarte que enarbolamos muy alto, es el del espiristismo cristiano y humanitario y nos consideramos felices al ver reunirse a su alrededor tantos hombres en todos los puntos del globo,porque comprenden que aquí está el áncora de salvación la salvaguardia del orden público, la señal de una era nueva para la humanidad. Invitamos a todas las sociadades espiritistas a que concurran a esta grande obra; que de una a otra parte del mundo se tiendan la mano fraternal y confudirán el mal encerrandole en confusas redes.

El LIBRO de los MEDIUMS Cap.XXIX.
Allan Kardec.

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