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sábado, 21 de marzo de 2015

A la hora de dormir


  LO  QUE SUPONE LA MUERTE PARA EL ESPÍRITU


La muerte es un tema que a todos nos preocupa, y debemos pensar en ella, con la mayor naturalidad, ya que el miedo nos podría hacer de ella una obsesión en vez de un final a nuestros cometidos en el planeta.
La muerte  del cuerpo no libera al Espíritu de permanecer atado al mismo, es perturbación breve o dilatada, las impresiones que se prolongan, como en el caso de las muertes violentas,  aturden al ser espiritual que oscila entre las dos situaciones vibratorias, la anterior y la actual, sin fijarse en una u otra. Llamado por lo afecto familiares; condensa fluidos que deberían diluirse, sufriendo; por estar en otra faja vibratoria, intentando alejarse de esas cargas aflictivas.
Los familiares siempre desean que los seres amados, se encuentren bien al otro lado, disfruten de felicidad y paz las que no siempre se hacen merecedoras.
La tierra está rodeada por fajas vibratorias concéntricas, desde las más condensadas hasta las más sutiles, distanciadas del movimiento humano en la Corteza.
Compuestas de elementos, son vitalizadas por las sucesivas  ondas mentales de los  habitantes del planeta, que sufren, de alguna forma la condensación perniciosa.  No obstante, son permeables a la fuerza psíquica de  más elevada estructura, que las atraviesa a fin de sintonizar con la constitución menos densa y que son portadoras de más intensa energía.
Por  el resultado del comportamiento  mantenido en el mundo y por algún proceso de sintonía, los desencarnados se imantan  a las que les son afines, gracias al tenor  de valores morales que caracteriza a cada uno.
Las fajas de condensación más fuerte, forman regiones densamente pobladas, donde es fácil encontrar los Núcleos de dolor y aflicciones más primitivas, en donde los descuidados e irresponsables se detienen.
Esos reductos de penas a cumplir se multiplican en las áreas urbanas, donde los hábitos humanos son más promiscuos y las expresiones morales descienden a los estados primitivos bajo los impulsos  de las pasiones degradantes.

Esas multitudes, que viven  el estado errático inferior, deambulan, desenfrenadas y aturdidas, e integran centenares de millones de seres en transito. Los culpables y los caídos en las trampas de la liviandad, son trasladados por sus padres y verdugos desencarnados hacia lugares desérticos, cavernas y pantanales del planeta, donde los engañan y los maltratan en colonias  especialmente construidas por su maldad, haciéndoles imaginar que se tratan de purgatorios e infiernos, gobernados por verdaderos genios del mal, aunque transitorios, no dándose cuenta que fueron creados para la gloria del bien y del amor…
La vida mental, en esas esferas de intranquilidad y en sus colonias de terror, alcanza inimaginables expresiones  de vileza y primitivismo, donde la crueldad asume proporciones de insania imprevisible.
En muchos de estos sitios se organizan atentados sórdidos contra los hombres y se elaboran actividades cuyo  objetivo es la extinción del bien.
Luchan tenazmente contra los Emisarios de la Luz, a quienes no consiguen vencer jamás y que con inmensa frecuencia, penetran en sus regiones  en tareas libertadoras, demostrándoles con eso la fragilidad de su poder.
“Existe, un gran progreso moral que florece en la Humanidad, que debemos tomar en cuenta.  Jamás hubo tanto interés de los hombres, por sus hermanos, con propósitos de ayudarlos a levantarse y marchar con dignidad. Las actividades que tienen por objetivo el ennoblecimiento del ser humano se multiplican.
“Estas son horas muy importantes de la transición moral de la Tierra y de sus habitantes. Las legiones que se detenían en esas fajas, aun marcada por la barbarie, portadoras de los instintos agresivos que afloran, son conducidas a la reencarnación en masa, obteniendo la oportunidad de seleccionar la libertad o el exilio.

“Tengamos en mente, también que innumerables colonias de amor, en las proximidades de la Tierra, son de construcción reciente, frutos de abnegados apóstoles del bien que en la Corteza, son puntos de ayuda y además, son muchos los hogares que alentados por el mensaje espirita, las tinieblas se alejan bajo las claridades del estudio sistemático del Evangelio en familia, en una perfecta comunión superior de los hombres con los Espíritus Superiores.

- Merchita -

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                      RECTITUD

...La potencia de la rectitud se expresa mediante la conducta, mucho más que por medio de las palabras.
Evita la crítica, una forma sutil de la venganza y no pocas veces del despecho sórdido.
Tu vida debe convertirse en una lección viviente de rectitud y dignidad, sin que estés señalando los errores ni las debilidades de los otros.

Joanna de Ângelis / Divaldo P. Franco - Libro Episodios diarios -


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                   EN LA HORA DEL SUEÑO.
El reposo mediante el sueño, es indispensable al equilibrio psicofísico de los seres, especialmente del hombre. El sueño representa una gran contribución a la salud, a la armonía emocional, a la lucidez mental, a la acción en las diversas empresas de la existencia humana. En cuanto se procesa el entorpecimiento de determinadas células corticales, responsables por el sueño, se liberan los clichés del inconsciente, que se transforma en catarsis valiosa para la manutención del paisaje mental equilibrado. Sobrecargado por las emociones refrenadas, por las reminiscencias dolorosas, por las frustraciones, presiones, ansiedades, que se transforman en conflictos y complejos variados, el inconsciente se revela en los estados oníricos, que dan origen a los sueños, de innegable valor a los psicoanalistas para el estudio del comportamiento y de la personalidad. El sueño natural es de relevante significado para la vida y su preservación, durante la existencia corporal en la cual el espíritu procesa su evolución. Con cierta justeza algunos estudiosos de la psiquis afirman que “dormir es una forma de morir.”
Esos dos fenómenos biológicos se parecen, sin dudas, porque en el sueño, el espíritu se desprende parcialmente del cuerpo, en cuanto que, en el acontecimiento de la muerte, se produce el desligamiento total de los lazos espirituales. De este modo, conforme se duerma o se muera, esto es, de acuerdo con las ideas abrigadas y aceptadas, se manifiestan las consecuencias idénticas. En el caso del sueño, el espíritu resuma las emociones que le son agradables, acontecidas o no, sucediendo lo mismo con la muerte, lo que, por sintonía, propicia la vinculación con otras mentes, con otros espíritus semejantes.
Sueños o pesadillas, desdoblamientos de pequeño, medio o largo porte, son resultados del estado emocional del individuo. Cuando busques el reposo, cuida del panorama emocional a través de la meditación y renueva la mente recurriendo a la oración. Repasa las actividades del día y proponte la rehabilitación en los incidentes que consideres infelices, en los cuales constates tus errores. No conduzcas al lecho de dormir pensamientos depresivos, angustiantes, coléricos, perturbadores...
Los momentos que preceden al sueño deben ser de higiene mental, de preparación para otras actividades, que ocurrirán durante el proceso de reposo físico y mental. Asimismo, libérate de las ideas perniciosas que son cultivadas con intensidad. El hábito de fijarlas crea condicionamientos viciosos que atraen a Entidades semejantes, que se te acercan y explotan tus energías, agotándote y dando comienzo a lamentables procesos de sutiles obsesiones, que se prolongan, normalmente, durante el nuevo día, repitiéndose, exhaustivamente, hasta más allá de la muerte.
Planifica el bien, vitalízalo con la mente, vívelo desde antes de dormirte y tan pronto se dé el fenómeno biológico, Amigos dedicados del mundo espiritual te conducirán a las Regiones Felices, a fin de que te equipes más para las tentativas, donde escucharás preciosas enseñanzas, viviendo momentos de arte, belleza y estímulo, que se podrán reflejar en tus paneles mentales como sueños agradables, confortadores, que te dejarán sensaciones de inefable bienestar. De la misma forma, cuando eres arrastrado hacia los recintos licenciosos que el pensamiento abriga, el contacto con los seres infelices se transformará en pesadillas incalificables, desgaste y agotamiento, que se manifestarán como irritabilidad, indisposición y otras enfermedades. Los momentos precedentes al sueño son de vital importancia para el
período de reposo. Asimismo, no descuides la educación de tu mente, la manutención de los hábitos saludables y los programas edificantes, a fin de que todas tus horas sean provechosas para tu crecimiento interior y una existencia de paz.
Espíritu Juana de Ángelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro "Momentos de armonía"

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PARAR PARA OÍR

¿Cómo está tu habilidad para oír a los demás? ¿Tienes paciencia para parar y escuchar a alguien? Aquí están algunas reflexiones importantes sobre el tema.
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Millie Esposito oía, con atención, cuando uno de sus hijos tenía alguna cosa que decirle.
Una cierta noche, estaba sentada en la cocina con su hijo, Robert, y, tras una rápida discusión sobre una idea que él alimentaba, él le dijo:
Mamá, sé que usted me quiere mucho.
La Sra. Esposito se conmovió y comentó: Por supuesto que te quiero. ¿Lo dudabas?
Robert respondió: No, pero sé realmente que usted me quiere cuando quiero conversar sobre algo, y usted se detiene, solo para oírme.
*   *   *
¿Cuántos de nosotros nos detenemos para oír a nuestros hijos?
¿Cuántos de nosotros nos detenemos para oír a los demás, con esa postura respetuosa de atención al semejante?
¿Y a quién no le gusta que le escuchen? Y que le escuchen con atención.
Dialogar con alguien que nos escucha atentamente, que espera que concluyamos una idea para solo entonces exponer la suya, es un gran placer.
Una persona que solo habla de sí misma, que solo piensa en sí misma, es irremediablemente deseducada.
Aquella que sabe oír, por otro lado, se hace simpática, querida, e inspira confianza plena en los demás.
Un hombre que conoció al célebre Sigmund Freud, describió su manera de oír de la siguiente forma:
Quedé tan fuertemente impresionado, que no lo olvidaré. Él tenía cualidades que jamás encontré en hombre alguno.
Nunca, en toda mi vida, vi atención tan concentrada. Sus ojos eran tiernos y suaves. Su voz era calma y suave.
Hacía pocos gestos. Pero la atención que dispensaba a mí, sus comentarios positivos sobre lo que yo decía, aun cuando me expresaba mal, eran extraordinarios.
No imaginas lo que significa ser oído de aquella manera.
*   *   *
El que sabe oír ya ayuda, no hace falta que diga algo, muchas veces.
Así, si deseamos ser buenos conversadores, buenos amigos y buenos consejeros, seamos oyentes atentos.
Para ser interesante, sé interesado. Haz preguntas a las que los demás sientan placer en contestar. Y aprovecha para aprender también.
Al donar atención, al donar su oír atento, seguramente ganarás, además de la gratitud de los demás, experiencia, conocimiento y discernimiento.
La falta de tiempo jamás podrá ser una disculpa para el no oír. Basta con que seamos disciplinados, organizados, y descubriremos que tendremos tiempo para oír.
Oír es donarse a los demás, por eso, alegar escasez de tiempo para darse, para practicar este matiz de caridad, es auto condenarse a la estagnación espiritual.
Tal gesto de amor cualquiera lo podrá practicar, no importa la edad, poder adquisitivo o grado de instrucción. Todos podemos donarnos, escuchando.
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Jesús, el gran ejemplo para la Humanidad, era un excelente oyente.
Pongamos atención a los pasajes evangélicos, analizándolos bajo este prisma, y démonos cuenta de que Él siempre se posicionó como un buen oyente.
Escuchaba con paciencia y ternura a todos los que de Él se aproximaban, pidiéndoLe auxilio y consuelo.
Jamás interrumpió a alguien y siempre inclinó sobre ellos una mirada atenta y amorosa de quien se interesa por la vida de su semejante.

Redacción del Momento Espírita 

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viernes, 20 de marzo de 2015

Una vida en busca del Más Allá


                          LAS TEORÍAS DE LA EVOLUCIÓN

La evolución del hombre está inscrita y se ubica en un tiempo relativamente reciente respecto a los cinco mil millones de años que cubren la edad de la Tierra. En efecto, los primeros humanos nacieron hace seis o siete millones de años y el Homo Sapiens apareció hace apenas 195.000 años. Así pues, en este período corto y largo a la vez, el hombre ha evolucionado y se ha adaptado a los diversos entornos y cambios climáticos inherentes a la progresiva metamorfosis del planeta. A medida que se desarrolla, la ciencia ha hecho descubrimientos sobre el origen del hombre por medio de los fósiles y los dibujos y pinturas rupestres; luego, más cerca de nosotros, sobre la célula viva y un poco más tarde sobre el ADN. Las teorías sobre la evolución humana comienzan a partir del momento en que la ciencia se aplica a determinar los hechos por medio de la observación, el estudio y la deducción. Pero antes de la exploración sobre la naturaleza del hombre, fueron los animales los que ocuparon el campo de la investigación.
J.B.Lamark
Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829), naturalista francés, se dedicó a demostrar por la teoría transformista los dos principios siguientes: 1 - La creciente complejidad de la organización de los seres vivos por efecto de la dinámica interna propia de su metabolismo. 2 - la diversificación o especialización de los seres vivos en múltiples especies, por efecto de las variadas circunstancias a las que son enfrontados en los diversos medios y a los cuales son obligados a adaptarse, modificando su comportamiento o sus órganos, para responder a sus necesidades. (No siendo esa modificación producto de su voluntad o de su deseo, sino siempre de esa dinámica interna propia de la vida, concebida aquí como un proceso donde los flujos de materia necesarios para la vida estructuran la materia viva y, por consiguiente, los organismos). Es así uno de los primeros naturalistas en comprender la necesidad teórica de la evolución de los seres vivos, explicando que los cuerpos se transforman a partir de los cambios climáticos y geológicos y que entonces un órgano puede modificarse para responder a una necesidad. Para apuntalar su tesis, cita como ejemplo el cuello de la jirafa que se ha alargado para alcanzar las ramas altas de los árboles. Estos cambios se realizan en períodos más o menos largos y no son controlados. Este enfoque mecanicista y materialista de Lamarck no pudo ser demostrado, sin embargo él
Darwin
fue uno de los primeros en defender la idea de la evolución. Más tarde, Charles Darwin (1809-1882) desarrolló una teoría diferente del evolucionismo: “La Tierra ha sido colonizada poco a poco por las plantas, organismos unicelulares que, de mutación en mutación, han evolucionado hacia seres más complejos: los animales (entre ellos el hombre). La evolución se produce por selección natural, son los animales más adaptados a su medio los que sobreviven. Son pues ellos los que tendrán más oportunidad de reproducirse, y por tanto de transmitir sus genes. Un animal que tenga una anomalía genética, por ejemplo, más pelo que sus congéneres, tendrá más oportunidad de sobrevivir en un entorno más frío. Podrá transmitir entonces esta “anomalía positiva” a toda su descendencia. Esta mutación se difundirá rápidamente entre todas las nuevas generaciones de esta especie”. Tenemos entonces, por un lado a Lamarck que habla de adaptación al medio y a Darwin que profesa la selección natural para comentar la evolución de la naturaleza viviente. Otros científicos, y más particularmente los genetistas, estudian una herencia de carácter evolutivo por la transmisión de los genes. Gregor Johan Mendel (1822-1884) será el
Mendel
primero en explicar la transmisión 

de los caracteres innatos (Teoría mendeliana publicada en 1866), es el comienzo de la genética. Mendel cataloga tres principios mayores: - La evolución es gradual y se produce por variaciones continuas… - La selección natural es el motor principal de la evolución, privilegiando a las especies mejor adaptadas 
a su entorno. - El cambio evolutivo por mutación puede hacerse de dos maneras: la anagénesis (una línea descendiente reemplaza en la continuidad a una línea ancestral) y la cladogénesis (una línea ancestral se divide en dos líneas descendientes). Así, dos teorías parecen complementarse: la de la evolución y la de la genética. Aparecen leyes, las de la herencia y las de la transmisión de los caracteres relacionados con el medio ambiental. No obstante, sigue siendo cierto que si consideramos la lenta transformación de los cuerpos, es preciso entrever al mismo tiempo otro aspecto de la vida inteligente, el de la conciencia. 
Alfred R- Wallace
Otro investigador y naturalista, Alfred Russel Wallace (1823-1913), postula que la selección natural no es en nada responsable del desarrollo de la conciencia en el hombre. Para él, el hombre prehistórico ya poseía una masa cerebral y un potencial físico casi idéntico al que conocemos hoy en día. Sin embargo, no le servía sino para pocas cosas y es entonces, por la experiencia de la vida en el transcurso del tiempo, que él explota cada vez más ese capital determinado por la naturaleza. A Wallace se le reprochó la forma demasiado esotérica de plantear la cuestión evolutiva del hombre a través de la intervención de un poder externo dentro de una visión finalista de la evolución global. Si Wallace evoca una fuerza inteligente representativa de una dinámica interior que impulsa al ser viviente a mejorar, es porque, paralelamente a esas investigaciones científicas, él cree en el mundo de los espíritus. Charles Lyell (1797-1875) amigo de Wallace y de Darwin, toma partido por el primero: “Acepto de buena gana la sugestión de Wallace según la cual quizás hay una suprema voluntad y poder que puede guiar las fuerzas y las leyes de la naturaleza”. Wallace no se limita a la intervención de un Dios sino que ve allí la de otras inteligencias: “El hombre no parece demasiado alejado de su ancestro animal, si bien ve en la obra humana el trabajo interno de una naturaleza superior que no se ha desarrollado en medio de la lucha por la existencia material, y existiría un Universo invisible, un mundo del espíritu al cual el mundo de la materia está enteramente subordinado”. Gracias a sus convicciones espíritas, Wallace le escribió a Darwin: “Mis opiniones sobre el tema (el origen del hombre) solamente han sido modificadas por la consideración de una serie de fenómenos notables, físicos y mentales, que he estado en capacidad de someter a un control completo y que demuestran la existencia de fuerzas y de influencias aún no reconocidas por la ciencia”. Relacionar así la espiritualidad a la materia física como fuente de evolución, equivale a reconocer que ante todo hay un origen divino en toda naturaleza, ya sea ésta viviente o cercana a las manifestaciones geológicas del planeta. 
En el libro  La Génesis, los milagros y las predicciones, Allan Kardec expone la siguiente síntesis: “El hombre
fue incapaz de resolver el problema de la creación hasta el momento en que le fue dada la clave por la ciencia. Fue necesario que la astronomía le abriera las puertas del espacio infinito y le permitiera incrustar allí su mirada; que, por el poder del cálculo, pudiera determinar con rigurosa precisión el movimiento, la posición, el volumen, la naturaleza y el papel de los cuerpos celestes; que la física le revelara las leyes de la gravitación, del calor, de la luz y de la electricidad; que la química le enseñara las transformaciones de la materia, y la mineralogía los materiales que forman la corteza del globo; que la geología le enseñara a leer en las capas terrestres la formación gradual de este mismo globo. La botánica, la zoología, la paleontología, la antropología debían iniciarlo en la filiación y la sucesión de los seres organizados; con la arqueología, ha podido seguir los rastros de la humanidad a través de las edades; en una palabra, todas las ciencias, complementándose unas con otras, debían aportar su contingente indispensable para el conocimiento de la historia del mundo; a falta de ella, el hombre no tenía por guía más que sus primeras hipótesis”. La filosofía espírita aporta nuevas luces sobre el aspecto de la naturaleza humana que no se define únicamente por su genética física hereditaria, sino igualmente y en forma imbricada, por su trayectoria evolutiva en el proceso de reencarnación. Entonces, para comprender el origen del hombre, es preciso admitir la realidad del espíritu. Este último predomina sobre el cuerpo y se convierte en una conciencia en el interior de otro cuerpo: el periespíritu. El periespíritu es semi-material, registra todos los acontecimientos de la experiencia encarnada. Es él quien impulsa el progreso de acuerdo con la voluntad del espíritu y su libre albedrío. Con toda certeza el hombre de hoy fue en otro tiempo uno de los hombres prehistóricos, esos cuyos rastros fosilizados, o más concretos de esqueletos exhumados, se descubren en diversos lugares, y que, con la prueba del carbono 14, nos hablan de la historia y el origen del hombre. El espiritismo no es una ciencia creacionista que vendría a contar bellas historias o cuentos bíblicos, sino una ciencia evolutiva que observa el progreso humano. El estudio del principio espiritual es uno de los campos en los que el espiritismo revela que en todos los tiempos el espíritu sigue al cuerpo material, que le sobrevive más allá de la muerte para llegar a un mundo paralelo en el cual se regenera antes del regreso para una nueva existencia encarnada. De vida en vida, el hombre progresa y a la escala del mundo, se construyen sociedades que crean las condiciones para tratar de vivir en colectividad de manera justa y armoniosa. La evolución de los cuerpos marcha a la por con la evolución de los espíritus. Según Allan Kardec, “para el espíritu encarnado, la obligación de asegurar el alimento del cuerpo, su seguridad, su bienestar, la obligación de aplicar sus facultades a las investigaciones, de ejercerlas y desarrollarlas. Entonces su unión con la materia es útil para su avance; he allí por qué la encarnación es una necesidad. Además, por el trabajo inteligente que realiza para su provecho sobre la materia, ayuda a la transformación y el progreso material del globo que habita; es así como, progresando él, contribuye en la obra del Creador de quien es agente inconsciente”. Desde las primeras épocas de la humanidad, el hombre busca su camino, su papel y su relación con la naturaleza que lo rodea. De hecho, trata de encontrar sus orígenes en el seno de un Universo perpetuo que traspasa sus sentidos. 
Hoy, las teorías sobre la evolución se refieren siempre al evolucionismo y con los paleontólogos norteamericanos, Stephen Jay Gould y Niles Eldredge, adquieren un valor de debates de peritos. La idea de los equilibrios puntuados es la siguiente: En 1972, Gould y Eldredge, apoyándose en la teoría de Darwin, desarrollaron la idea de que la evolución de las especies no se realizaba en forma gradual y continua en el transcurso de los tiempos. Por el contrario, parece que a evolución se hace a través de períodos puntuales de intensa actividad evolutiva, separados por largos períodos estancados. Hay pues transiciones rápidas entre especies, en forma de “revoluciones genéticas”. Esto explicaría por qué cuando se estudia una especie no siempre se encuentran todos los estadios de la evolución: faltan los individuos intermedios. Según Gould, es simplemente que esos estadios han sido tan rápidos (en la escala del tiempo) que no tenemos casi ninguna oportunidad de encontrarlos.
En el transcurso del tiempo y de los descubrimientos, la ciencia demuestra que la historia de la vida es como un pozo insondable. Sin embargo, no puede ni podrá a largo plazo seguir negando una realidad espiritual, la que el espiritismo pone en perspectiva, no para rechazar el progreso humano sino para darle un complemento inmaterial como suplemento de alma. Quizás se trata entonces de incluir allí una moral que ya no será más exclusividad del mundo religioso, sino de otro mundo invisible, el de los espíritus, como un más allá del hombre, una extensión perfectible en camino hacia un mismo punto omega, un mismo Dios reconocido tanto por el origen como por el objetivo a ser alcanzado.

Le Journal Espírite nº 92

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UNA VIDA EN BUSCA DEL MÁS ALLÁ 

Decididamente, el doctor Moody ha elegido acaparar titulares. Ya había perturbado fuertemente al mundo científico al publicar, en los años 1970, La Vida después de la vida que revelaba abiertamente la frecuencia de las experiencias llamadas EMI en francés y NDE en inglés (experiencias de muerte inminente: near death experiences). Moody indicaba allí que un buen número de personas reanimadas in extremis, a veces después de paro cardiaco y electro-encefalograma plano, contaban la misma experiencia de un contacto con lo que ellos pensaban que era el más allá. Luego, muchos médicos, sobre todo los anestesistas reanimadores, lo confirmaron. El Dr. Pim van Lommel publicó en el serio periódico The Lancet, biblia de los médicos anglosajones, un artículo científico muy documentado. Estas realidades de la EMI ya no son discutidas, pero la controversia con la comunidad científica se ha desplazado de posición: ahora se argumenta sobre una creación del cerebro que, privado de oxígeno, generaría unas últimas imágenes alentadoras. Ciertamente, el mundo espírita conoce desde hace mucho tiempo esta realidad del más allá, pero las realidades espíritas siempre son negadas obstinadamente por los gurúes de la ciencia oficial. Hasta aquí, Moody se había cuidado bien de no tomar partido. Pero desde ahora es un hecho, después de un libro un tanto extraño pero apasionante, realizado con su compañero Paul Perry, él también gran apasionado de las experiencias de EMI. Raymond Moody nos revela un difícil camino de vida, entre un padre racionalista que lo enviará a un establecimiento psiquiátrico, dos divorcios y una tentativa de suicidio. Su compromiso a favor de las experiencias de “vida después de la vida” arranca hace veintitrés años, con su tesis de medicina. A lo largo de su vida, tal y como nos la cuenta, será un 
escritor de best-sellers, un conferencista sin igual y un hombre de gran sensibilidad. No sólo ha trabajado con los testimonios de EMI; también nos cuenta que ha montado un verdadero laboratorio, análogo a los de los adivinos de la antigüedad, que le ha permitido ver por sí mismo y conversar con los difuntos, luego de hacer compartir esta experiencia con numerosas personas en duelo. Finalmente evoca las experiencias que él llama “de muerte compartida”, donde los vivos acompañan a sus moribundos hasta el fin, al punto de compartir con ellos los contactos con los emisarios del más allá, que vienen a acompañar a su pariente en el más allá. En fin, y sobre todo, responde oficialmente que personalmente está persuadido de que el más allá es absolutamente una realidad: “… Concluir que poseemos un alma o que existe un más allá no me ha parecido (hasta ahora) conforme con una trayectoria científica… eso implicaría que mi investigación sólo tendría un objetivo: apuntalar una creencia en lugar de comprobar si está científicamente fundada… He llegado a la conclusión de que si cada uno se ha formado una opinión sobre el asunto de la vida después de la muerte, ¿por qué no podría yo tener una también…? ¿Mi opinión sobre lo que pasa cuando morimos? Yo pienso que penetremos en otro estado de existencia o de consciencia. Si me baso en los miles de testimonios que he oído, penetramos en un mundo de alegría, de luz, de paz y de amor en el que el desarrollo del conocimiento no se interrumpe con nuestra muerte. Muy por el contrario, seguimos aprendiendo y evolucionando por la eternidad”. Gracias a este libro, uno de los pioneros del estudio científico de las EMI se une muy claramente al espiritismo. Eso bien vale un comentario en Le Journal Spirite, y mejor aún, una lectura de ese libro…
por JEAN-LOUIS PETIT

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¿Los Seres espirituales, sienten temor ante su próxima reencarnación ?.-

Esto depende del grado de evolución espiritual alcanzado por el Ser, de modo que cuanto mas alto es este , más seguros se encuentran de sus capacidades para poder superar con éxito su misión en la nueva vida humana que van a afrontar.
Según datos obtenidos por la Doctora Elen Wambach, investigadora de la reencarnación mediante regresiones hipnóticas al pasado de los sujetos, objeto de estudio, concluyó que del 81% de los sujetos que sometió a regresión a otras vidas pasadas bajo sofronización, , el 90% de ellos afirmaron tener un claro recuerdo de los periodos entre vidas en el mundo espiritual, así como que no les asustaba en absoluto la muerte física, pero en cambio sí que les asustaba realmente el hecho de tener que regresar a este mundo..
De este dato estadístico de carácter anecdótico, se deduce que es mas doloroso para el Ser espiritual el proceso de la reencarnación que el de la muerte, porque con la muerte, el Ser se desliga del plano físico, y regresa a su medio normal que es el mundo espiritual, pero sin embargo cuando nace como Ser humano pierde parte de las facultades naturales que tenía como Espíritu y su libertad.
El principal temor que se puede sentir es precisamente ante el posible fracaso de no conseguir lograr los objetivos espirituales planificados y fijados para esa existencia, con lo que puede suponer de complicar o empeorar su estancias en los planos espirituales o de tener que afrontar  MAS ADELANTE vidas más difíciles y duras.
Los espíritus encarnados tienen temor a la muerte porque se teme lo desconocido, pero los desencarnados temen a la vida terrena, antes de entrar en turbación reencarnatoria, porque precisamente saben lo que tienen por delante en cuanto a dificultades y posibles fracasos en la materia.

- Jose Luis Martín-

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Una vida en la carne es tan solo un eslabón en la larguísima cadena de la evolución del espíritu “
-Pitágoras –

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jueves, 19 de marzo de 2015

VALORAR LA VIDA



¿ Planificamos antes de regresar a este mundo, la forma cómo será nuestra muerte ?

El momento de la muerte, forma parte de la planificación general de su inmediata vida humana, y la forma en como será, tiene que ver directamente con la ley de Consecuencias en cuanto a lo que haya pendiente de saldar de vidas anteriores, en cumplimiento de la Justicia Divina, o de la experiencia que se deba vivir para aprender algo que necesitemos , pues hasta la propia muerte es una vivencia que forma parte de la experiencia de la Vida. Como indicio de que esto es así, sabemos que hay ciertas personas que, a veces inconscientemente, intuyen la cercanía de la muerte.
La muerte del cuerpo es la única fatalidad real que afecta al Ser humano, porque de ella nadie nos libraremos. De esta idea se podría deducir que si es algo seguro, es inútil esforzarse por evitarla y sin embargo las precauciones y decisiones tomadas a veces en puntuales momentos para conservar la vida, además de obedecer a un instinto de conservación que tenemos por nuestra parte material que tenemos en común con las demás especies animales, frecuentemente nos son sugeridas desde el plano espiritual y son necesarias para evitar el adelanto del momento final previsto.
Las circunstancias que rodearán la muerte de cada persona, están previstas con arreglo a lo que determine el cumplimiento de las consecuencias pendientes de recoger procedentes de su vida o de otras anteriores , pero en cualquier caso siempre serán las mas convenientes para la evolución de cada uno. No obstante este final de cada vida humana también está sujeto al libre albedrío de cada persona, o sea, que es modificable, según la conducta y las decisiones de cada uno. Así, por ejemplo, hay quien puede poner fin a su vida voluntariamente, o bien cuando por cumplir determinada misión en este mundo, de lo Alto se les conceda una prorroga, recuperando la salud en casos extremos de enfermos terminales, o en caso de personas que cambian de proyecto y después se encuentran que gracias a ese cambio salvaron la vida;( accidentes, etc). Como ya hemos dicho, en el Más Allá, está previsto el día y la hora en que cada espíritu debe regresar al mundo espiritual de donde procede o al que le corresponda, sin embargo hay casos en que al Ser se le concede como una pequeña prórroga en el mundo material para dar tiempo a finalizar algo que estaba a falta de concluir y que era muy importante para su realización espiritual.
No obstante se tendrá en cuenta de que los designios originados según la ley de Consecuencias, son designios Divinos, o sea que no son caprichosos ni aleatorios, sino que conllevan una perfecta justicia, aunque no son inamovibles e irremediables, pues siempre con nuestro cambio de hábitos y actitudes somos susceptibles de poder modificar esta y otras cuestiones que llamamos a veces “fatalidad” o destino .

- Jose Luis Martín -

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Sabed que aquellos que ignoran, por ignorar han cubierto la muerte de velos y han dormido al resto de sus hermanos en la superstición y el miedo”

- Cayetano Arroyo-(Diálogos con Abul Beka)

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VALORAR LA VIDA 

Si hoy pudieras hacer un único pedido, ¿qué harías? Si un genio de la lámpara se te apareciera como por milagro, ¿qué pedirías?
Muchos, en esa fantasía, piensan pedir grandes sumas en dinero. Otros, pasar temporadas sin fin de vacaciones en algún lugar paradisíaco. Otros más desearían largos períodos de tiempo para satisfacer sensaciones y pasiones.
No obstante, si preguntáramos a un tetrapléjico cuál sería su mayor deseo o a un ciego, ¿qué contestarían? Para el portador de una enfermedad incurable, ¿cuál sería su pedido?
La respuesta parece clara, en cualquiera de estos casos. Ellos desearían milagros de los que nosotros, que no estamos en estas situaciones, somos portadores.
A menudo deseamos cosas sin sentido o infantilidades, olvidándonos de que recibimos milagros de la vida todos los días.
Deseamos tener ojos más expresivos, o de otro color, otro formato... Y algunos solo desearían ver.
Deseamos tener un cuerpo más delgado, más atlético, un cuerpo de formas más armoniosas. Y algunos... solo un cuerpo con salud.
Tantos se quejan deseando ser más altos, tener piernas más proporcionales. Otros se quejan de los pies que les parecen feos. Y algunos... solo desearían caminar.
Son tantos que se quejan de la voz estridente de alguien, del ruido de la calle, del llanto del niño que vive al lado. Y algunos... solo desearían escuchar.
Diariamente el milagro de la vida y sus riquezas nos ofrecen regalos, pues nos dan la oportunidad de presenciar y vivir la grandiosidad de las cosas de Dios.
Son inúmeros los milagros que nos suceden y que pocas veces nos damos cuenta. Al final, ¿cuál fue la última vez que nos acordamos de agradecer a Dios por la salud?

¿Cuándo nos acordamos de agradecer al Padre por la familia, por los amigos, por tener a quién amar e por ser amados?
¿Cuál fue la última vez que agradecemos por el cuerpo del que disponemos, por las condiciones en las que vivimos, por las oportunidades que la vida nos ofrece?
Siempre que imaginemos la necesidad de un gran genio de la lámpara que se nos aparezca a fin de hacer algún milagro que deseamos, es necesario recordar que estamos rodeados de milagros de la vida.
Un día, nuestro cuerpo se inició con solo una célula, y hoy son billones de ellas a  ofrecernos la inmensa oportunidad de la experiencia terrena, del aprendizaje, del resarcimiento de nuestras economías morales ante la Ley de Dios.
Eso ya es suficiente para tener el corazón pleno de gratitud.
Y, por si acaso, un día, un genio de la lámpara nos pregunte cuál es nuestro pedido, que podamos tener la alegría de contestar que no tenemos nada que pedir, solamente que agradecer, frente a todo lo que la vida nos ha ofrecido hasta el día de hoy.

Redacción del Momento Espírita.

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Dentro de la visión espírito-cristiana, cielo, infierno y purga-torio empiezan dentro de nosotros mismos. La alegría por el bien practicado son los cimientos del cielo. La mala intención es un piso para el purgatorio, y el mal conscientemente realizado, positivado, es el remordimiento en donde comienza el infierno.

Del libro "Palabras de Chico Xavier.
Francisco Cândido Xavier
Por el espíritu Emmanuel.
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MUNDO DE APARIENCIAS

“El Espíritu no retrograda, mas el cuerpo espiritual se degrada.”  Es una pésima noticia para los  culturistas  del deber que eventualmente ignoren la faceta mayor e inexorable de la vida,  que aguarda a cada uno de nosotros por fuera  de  la trayectoria de la eternidad: aquella que nos advierte  de que nada adelantaremos  cuidando obsesivamente del aspecto y del funcionamiento impecable de nuestro cuerpo carnal si, por otro lado, negligenciamos completamente el ser real que nos caracteriza, aquel que de hecho somos: un ser espiritual, sin comienzo, sin fin y en rápida pasaje por este mundo de apariencias  traicioneras para extraer lecciones de contraste que nos sean útiles  en lo que aun nos aguarda en nuestra infinita trayectoria evolutiva! 
La cita anterior fue tomada de la obra “El Abismo”, de autoría espiritual  de André  Luiz. Libro que nos trae novedades impresionantes acerca del modo como funciona la banda astral más densa y pesada, desde el punto de vista vibratorio, espiritual, circundante  e intrínseco en otras dimensiones, desconocidas, en el campo eterico de nuestro mundo. Lugares donde, a través  de la ley de atracción, se mueven obligatoriamente todos aquellos que voluntariamente se entregan  a un perfil brutal de conducta, yugos de experiencias lastimables ligadas a las expresiones de la violencia  y de la maldad más ingrata, que reincidentemente les domina  hace milenios, la conducta.
Son locales que, por la densidad indescriptible de su astral circundante  provocador, por eso, de una asfixia espiritual indescriptible-, poseen poca  manifestación de la propia luz, como la conocemos. Si la luz solar allí penetra, lo hace de manera  tolerable y nunca suficiente para que se divise con nitidez cualquier cosa en medio  de aquellos panoramas marrones  y opacos, tales como ilustrados tal vez en deprimente pintura  de lugares depresivos, desolados, oscuros, como en una reproducción del mitológico limbo mencionado por las religiones más antiguas.
Lugares donde una vez por otra, y en medio  de un pavor innominable, se deparan seres de inigualable deformación de formas, asemejándose a monstruos; deformación esta  paulatinamente moldeada en el aspecto exterior de esos desafortunados hermanos en jornada, por fuerza de la insistencia de los mismos, en una expresión de vida grotesca, agresiva, irrespetuosa para con todos los aspectos de la Creación! Seres por ventura portadores de bagaje evolutivo extenso y de intelecto brillante, más devotados, por elección, escarnecidamente  de las manifestaciones  pesadas del mal, que oscurecen inexorablemente  las luces sublimes del espíritu destinado a las glorias de las alturas celestes, y que, de resto, configuran el flexible cuerpo periespiritual según los impulsos feroces y animalizados, cuya frecuencia disonante y caótica huye de la armonía inherente a las formas de toda la orquestación del Creador, para caer en la vía inversa, en una especie de involución de las apariencias espirituales.
Esta impresionante obra, describe, así, una incursión instructiva, en la compañía del Espíritu autor, a esos submundos del astral terreno.  Nos cuenta a respecto de seres que, a fuerza de un incontable tiempo sumergido en los equívocos del alma, contrajeron  apariencias animalizadas conferidoras,  algunas veces,  de extraños apéndices  inferiores en sus cuerpos, semejantes a caudas;  en otros, fisonomías de animales, hediondamente deformadas, y, para fin de todo, en el ápice del desgobierno evolutivo, resta  el ser espiritual integro en su riqueza de experiencias , que nunca está perdido, más, literalmente, “diluido” en una pasta de aspecto terrorífico, donde tal vez se divise ojos marrones y otros, vagando, dispersivos, en aquella expresión máxima  de la inconsciencia humana cuya caída alcanzo  las cimas de los desaciertos que lo condujeron, aun destino ignoto,  a deshechos de continuidad o de inicio del conocimiento solamente del supremo Creador de todas las cosas.
El Espíritu no retrograda (…), esto es, todo el bagaje del aprendizaje adquirido en el transcurrir de los evos  no se pierde, de allí, de aquel aspecto conciencial diferenciado de la esencia ultima del Creador; (…) más el cuerpo espiritual se degrada, por la fuerza de la, por su vez, libertad de elección creativa de su propio destino, obedeciendo a los impulsos felices o infelices de cada ser en el trayecto que elige para efectuar su recorrido evolutivo y del cual apenas el, y nadie más, tendrá que dar cuenta acerca de sus progresos o deméritos en la conquista de su ascensión y de la propia felicidad.
Me acuerdo, a pretexto de eso, de un libro de André Luiz, del cual, con la debida escusa del lector, no recuerdo ahora el nombre, en vista de haberlo leído ya hace mucho tiempo; en el cual, durante su aprendizaje en la compañía de los instructores iluminados de la colonia Espiritual Nuestro Hogar – ciudad espiritual situada encima de Rio de Janeiro, como narra la obra del mismo nombre psicografiado por el saudoso Chico Xavier -, André tiene la oportunidad de presenciar  otra ejemplificación decisiva de esas realidades sorprendentes. Pues ve el desprendimiento, por el sueño, del Espíritu de una mujer encarnada que, cuando en vigilia en el cuerpo físico, es ostentadora de aspecto indiscutible  y de belleza física excepcional – más que,  para su espanto ocasional, en el momento en que se desprende por el sueño configura una verdadera bruja horripilante!
Al que el solicito instructor que lo acompañaba en el momento luego explico que se trataba de uno de aquellos casos en que el Espíritu es conducido a la reencarnación teniendo al frente la prueba insospechadamente difícil de vestir un cuerpo delineado por la perfección física, cabiéndole, con todo, sustentar en la matriz – en el periespiritu, el cuerpo sutil y extremadamente plástico, sensible a las menores emisiones mentales – una belleza que transciende aun mismo a la de la engañosa materia, víctima del paisaje inexorable del tiempo y de los reveses orgánicos! Todavía, se trata de una tarea que exige del candidato justo la reformulación intima para que, por medio de emisiones espirituales bellas y armónicas, primero a partir de si mismo y de su interior en su pasaje por el mundo, construya la “belleza” real, para reflejarse, antes, en el molde externo de las irradiaciones del alma equilibrada, que es justamente nuestra reproducción intima en este magnífico cuerpo que cargamos en las esferas más sutiles de la vida!
Sin embargo, es lamentable que casi todos fallan en esta difícil experiencia! Porque, en el mundo donde las apariencias físicas  y los prototipos de las personalidades afecta a los intereses de la ganancia y del poder, con toda la inmensa gama de disimulaciones propias  de nuestros días, se compra fácilmente respetabilidad y consideración en función de mascaras físicas y comportamientos traicioneros  y engañadores – y de ninguna manera refleja el verdadero yo debajo de la apariencia y el tener – que a su visión no sea su perdición!
Hay seguramente mucho más en el más allá de las apariencias y para el más allá de aquello que nuestros pobres, fallos y engañadores sentidos pueden alcanzar!
Desenvolvamos, así, los ojos de ver, como bien ya nos fue dicho hace más de dos mil años en nuestro mundo por el Representante de la máxima belleza concebible a un ser humano en el trayecto por el Universo! Para que un día no nos sorprendamos de nosotros mismos, ya que muchas veces nos engañamos al presumir de mucho a nuestro respecto!

Portado por Marco Aurelio Rocha 
Traducido al español por: M. C. R

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