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jueves, 16 de abril de 2015

HOY ES EL DIA

EL HOMBRE NO ES EXTRANJERO
EN NINGUNA PARTE

    
Exponer este tema para aquellos que no tienen un conocimiento filosófico o que no pertenecen a alguna escuela espiritual o metafísica resulta  una tarea arduo difícil. Sin este conocimiento espiritual sería casi imposible comprender por qué el hombre no es  extranjero en ninguna parte.
    Nuestro planeta  se encuentra  dividido en diferentes continentes, países, razas, idiomas, culturas,  religiones, etc. Los pueblos están delimitados por fronteras que vienen a determinar un supuesto territorio sobre el cual se dice que existe soberanía; pero esta soberanía no es más que la consecuencia de los deseos de  poder y ambición en la que está sumergido el hombre. Cegado por el mundo de los sentidos centró sus intereses en obtener riquezas y beneficios materiales, olvidándose  de desarrollar la parte espiritual que lo conforma y obviando las  palabras del sabio Galileo: “Da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.
    Remitiéndonos a la historia, vemos cómo para obtener esa soberanía ha prevalecido el dominio del hombre por el hombre. A base de guerras, conquistas, exterminios y violaciones, muchas de ellas en nombre de Dios,  hemos producido todas estas divisiones étnicas, culturales  y territoriales; pero ¿Somos realmente diferentes por tener  diferentes culturas o creencias? ¿En qué nos diferenciamos los unos de los otros?
Parodiando a Hegel, ésta es una “diferencia que no es diferencia” porque el ser humano es un ser infinito-finito.  En el mundo de los sentidos nos vemos deslindados de nuestro prójimo; pero en realidad estamos unidos por un lazo indisoluble, común a todos los seres que habitan el infinito Universo.
   Si se tiene la oportunidad de conocer diferentes países,  uno  va poco a poco apropiándose de culturas y maneras de pensar distintas, aparentemente contradictorias,  pero cuando se analiza al ser humano, se llega a comprender que las necesidades del hombre, son iguales en todas partes; que sus sueños e inquietudes espirituales son los mismos, no importa lo distante de un país de otro, no importan las fronteras, las creencias religiosas o los aprendizajes culturales. En esencia, todos los seres humanos buscan y trata de alcanzar un estado óptimo de bienestar, que es lo que llamamos felicidad.
   Cuando el hombre ha experimentado lo suficiente y logra un nivel cognoscitivo superior, puede comprender la sabia sentencia de Jesús de Nazareth: “La casa de mi Padre tiene muchas moradas”; entonces entiende que en el mundo real no existen fronteras ni divisiones y que, como hombre, está en la necesidad de aprender y demostrar la vida a través de múltiples reencarnaciones y que en función de su plan de trabajo debe vivir no sólo en diferentes países de la tierra, sino también en distintos mundos del Universo, unas veces nacerá como blanco,  otras como negro o mestizo, como rico o pobre,  como hombre o mujer, según sea  su actuación en la tierra y según sea su programa.
     En cada existencia y de acuerdo con nuestro programa espiritual, escogemos la raza, el sexo, el país, los padres y circunstancias particulares que nos van a permitir desarrollar nuestro  plan de vida;  siempre en función de los compromisos y deudas contraídas  en existencias anteriores. Esta experiencia de vida trae como lógica consecuencia que el ser humano se desarrolle como ente corpóreo-espiritual  y alcance un grado elevado de conocimiento  que le permitirá reconocer en los demás  seres humanos a su hermano.
Para entonces ya su nivel de espiritualidad le  hará  comprender  las leyes universales que  lo llevarán a afirmar axiomáticamente  que el hombre no es extranjero en ninguna parte y  que su patria es  el Universo.

Por: María Di Matteo 
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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LA REENCARNACIÓN EN EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

¿El espíritu que ha progresado en su existencia terrestre, ¿puede reencarnarse en el mismo mundo?
«Sí, si no ha podido cumplir su misión, y él mismo puede pedir terminarla en una nueva existencia pero entonces no es una expiación».
. ¿Qué se hace del hombre que, sin hacer mal no hace, empero, nada para sacudir el yugo de la materia?
«Puesto que ningún paso da hacia la perfección, debe empezar una existencia de la clase de la que ha terminado; permanece estacionario, y he aquí cómo puede prolongar los sufrimientos de la expiación».
. Hay personas cuya vida corre en completa calma y que, no teniendo que hacer nada por si mismas están libres de cuidados. Esa existencia feliz, ¿prueba que nada tienen que expiar de otra anterior?
«¿Conoces muchos de esos? Si lo crees, te engañas, pues sólo aparente es con frecuencia la calma. Pueden haber escogido semejante existencia; pero cuando la terminan, se aperciben de que no les ha servido para progresar, y entonces, como el perezoso, sienten el tiempo que han perdido. Sabed que sólo por medio del trabajo puede el espíritu adquirir conocimientos y elevarse; si se duerme en la incuria, no progresa. Aseméjase a aquel que necesita trabajar (según vuestras costumbres), y que se pone a pasear o se acuesta con la intención de no hacer nada.
Sabed también que cada uno habrá de dar cuenta de la inutilidad voluntaria de su existencia.
Esa inutilidad es siempre fatal para la dicha venidera. La suma de ésta, está en razón de la suma del bien que se ha hecho, y la del mal está en razón del mal y de las desgracias causadas».

Hay gentes que sin ser positivamente malas, hacen desgraciados a todos los que las rodean, por su carácter. ¿Qué les resultará de ello?
«Ciertamente que esas gentes no son buenas, y expiarán con el espectáculo de aquellos a quienes han hecho desgraciados, lo que será para ellos un reproche. En otra existencia además sufrirán lo que han hecho sufrir».
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
ALLAN KARDEC

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INFLUENCIA INFELIZ
¿Usted, que convive más de cerca con las criaturas, notó como ellas, en general, tienen un corazón generoso y una gran capacidad para perdonar?
Más allá de eso, perciben  las cosas de manera simple y sencilla.
Más, infelizmente, lo que acontece es que, algunas veces, los adultos ejercen sobre ellas una influencia infeliz.
Cuando la criatura llega llorando, por ejemplo, diciendo que el amigo le pego, luego los padres  toman partido, aconsejando que no juegue más con el malvado, que se aleje de él.
Se pasan apenas algunos minutos y repentinamente el ya está de nuevo  con el amiguito luchador, dando muestras de ligereza de sentimientos, de olvido de las ofensas.
Más para los padres eso no está zanjado. Y no es raro que cuestionen al hijo, preguntándoles como puede jugar nuevamente con aquella criatura agresiva. Eso cuando no dicen, antes al principio: ¡si él te pego, pégale tu también!
Al actuar así el educador pasa para su alumno la lección de amargura, del rencor, de la susceptibilidad, de la violencia.
En otras ocasiones, pasa lecciones de venganza sin darse cuenta. Es cuando, por ejemplo, la criatura rompe algún objeto y corre  para el cuello de la madre llorando.
Esta inmediatamente comienza a decirle palabrotas al objeto, diciendo que el es el culpable, que es feo, y hasta llega al cúmulo de golpear con el objeto como si fuese un ser vivo.
Sin duda es una lección de venganza. Y, más  allá de eso, la criatura aprende a culpar a los otros por los propios descuidos. Si es un objeto inanimado, no podrá haber salido del lugar para toparse contra nuestro hijo, más hay padres que pasan esa idea.
 Sería más fácil y verdadero, además de educativo, socorrer a la criatura y decirle  que eso acontece porque, algunas veces andamos medio distraídos.
Hay criaturas  que también aprenden con los propios padres, la lección del egoísmo. Estos le dan un juguete y no dejan de recomendarle: “no deje a nadie jugar con su juguete, hijo, pues podrá romperlo.”
Más tarde, cuando el hijo esconde sus cosas a sus propios hermanos, no se sabe de dónde extrajo tanto egoísmo.
La mentira, no es raro, también es aleccionada dentro del hogar. Hay padre que mienten con tanta naturalidad en presencia de los hijos, que ni se dan cuenta de que ellos  los observan e imitan sus ejemplos.
Lecciones de deshonestidad, algunas veces, son pasadas con tanta frecuencia que pasan a formar parte de la formación de los caracteres estudiante.
Es cuando el padre pide al hijo que no cuente esto o aquello a la madre, o viceversa.
Cuando el camarero se engaña en el cambio y entrega dinero de más, y el padre dice que no lo devolverá, pues el problema no es de él y si del camarero que no presta atención en lo que hace. Más si el camarero devuelve dinero de menos, entonces el padre reclama sus derechos.
Estos son apenas algunos ejemplos  de cómo podemos ejercer influencia negativa en la formación del carácter de nuestros hijos.
Siendo así, es preciso que prestemos mucha atención en nuestras actitudes, en nuestra manera de lidiar con las situaciones corrientes, pues ellas son de extrema importancia en la educación informal de nuestras criaturas.
¡Piense en eso!
La criatura es extremadamente observadora.
Ella está siempre atenta a nuestros menores gestos y palabras.
Por tanto conducirá sus pasos guiados por los nuestros.
Tomará actitudes basadas en las nuestras. Tendrá por valores todo lo que valorizamos y por desvalores lo que desvalorizamos.
Por esas y otras razones, precisamos pensar muy bien antes de actuar, de forma que nuestras acciones sean lúcidas y coherentes con el carácter de un verdadero hombre de bien.
¡Piense en eso!
Equipo de  redacción de Momento Espirita
                      
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                                HOY ES EL DÍA 

¿Se preparo usted para vivir el día de hoy?

Las cosas más importantes de la vida solamente son valorizadas después que pasan o se las pierden.

La salud, el sueño, la razón, los fenómenos digestivos, los órganos de los sentidos, los movimientos, son tesoros colocados por Dios  a su servicio.

Por tanto, cuidado con esos tesoros.

¿Está dispuesto a recomenzar hoy aquel  proyecto  que fracasó entonces?

El aparente fracaso es la forma por la cual la divinidad enseña a corregir a usted su manera de actuar, facultándole la experiencia con más sabiduría.

La vida está constituida de lecciones que se repiten hasta quedar correctamente.

¿Hoy usted tiene problemas para resolver que parecen insolubles?

Considere lo siguiente:

Primero: nadie va a resolverlos por usted.

Segundo: usted solo va a resolverlos si se dispusiera a enfrentarlos.

Tercero: es preciso cuestionar sus problemas, uno cada vez, hasta resolverlos todos.

Cuarto: no sobrecargue a los otros con sus quejas, reclamaciones y problemas.

¿Usted sintió un poco de mal humor hoy?

Acuérdese: la irritación es el “espino” clavado en la “carne” de la emoción, que debe ser retirado.

Cuanto más permanece, más empeora el estado de quien lo lleva, generando “infecciones” duraderas y perniciosas.

¿Esta en la inminencia de desesperarse?

Recuerde aun:

El hombre debe trinar coraje y resignación. Sin esos valores el permanece en la niñez espiritual.

Déjese conducir por los hechos que no puede cambiar, y altere con amor aquellos que Irán a beneficiarle.

Dios es un Padre misericordioso y vela por usted.

¿Usted se ejercito para perdonar hoy?

El perdón real es siempre acompañado por el olvido del mal recibido. Quien guarda rencor, colecciona basura moral.

¿Abrazó usted ya a su hijo hoy, diciéndole cuanto lo ama?

Ellos necesitan de oportunidad y de amor para alcanzar el triunfo. Bendiga a su hijo con sus palabras y conducta, haciéndose amigo de el en todas las situaciones.

¿Oró usted ya hoy?

No desconsidere el valor de la oración. El cuerpo necesita de alimento adecuado para mantenerse. Así también el espíritu, que es la fuente de vitalizaciòn de la materia.

En la práctica, usted es el señor  de su cabeza y de su día. Usted decide como le gustaría que hoy fuese.

Decida y trabaje por eso. Quien quiere hace, no manda hacer.

El agua no ocupa más espacio del que realmente necesita. Por eso equivale a la moderación.

En esos días agitados, la angustia camina con el hombre disfrazada de miedo, de ansiedad, de sentimiento de culpa.

Naturalmente, las presiones a que todos estamos sujetos responden por la situación.

La ansiedad por el placer exorbitante frustra; los factores agresivos amedrentan, y la timidez encuentra una  forma de llevar al complejo del auto punición.

Aparte de la mente esos fantasmas responsables por innumerables males.

Usted es hijo de Dios, amado por El, protegido y bendecido.

No se aparte de sus leyes y si se engaña en alguna ocasión, el revés en vez de entregarse a los conflictos innecesarios, retorne al camino del deber, sin recelo ninguno.

Recuerde siempre la afirmativa de Jesús: “yo soy el camino, la verdad y la vida.”

 Muchas enfermedades del cuerpo proceden del espíritu damnificado por los conflictos de la emoción o por el acido de las imperfecciones morales.

¡No bastará dormir, dar descanso al cuerpo, si usted permaneciera emocionalmente inquieto, ansioso!

Piense en eso y aproveche bien el día de hoy, que es su día.

No lo olvide : ¡Hoy es el día! ¡Su día!
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Pablo Neruda


El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.

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 REFLEXIONANDO CON MERCHE
La salud muchas veces no es valorada hasta que la perdemos. Nuestra evolución es un proceso natural de desarrollo de nuestras potencialidades. Todo aquello que obstruye ese desarrollo provoca coágulos en la estructura psíquica, extremadamente fluídica, generando dolencias y deficiencias orgánicas.

La causa original  de las enfermedades que afligen a la humanidad, pertenece esencialmente al orden psíquico.

El hombre continúa sufriendo fuertes golpes contra la salud de su cuerpo físico.

El Espiritismo no tiene por finalidad curar las enfermedades del cuerpo. Aunque  coopera en ese sector del orden humano, su objetivo principal es enseñar, orientar y liberar al espíritu de sus debilidades o instintos inferiores hasta alcanzar la “salud moral” la Angelitud. No pretende competir deliberadamente con la medicina del mundo, como presuponen algunos médiums y neófitos espiritas.

Ser libre significa no depender, no tener pasado ni inquietarse por el futuro, viviendo ampliamente el presente en transporte de paz y alegría.
La alegría de vivir es una invitación para una existencia rica en producciones morales, espirituales, artísticas, culturales, estéticas y nobles.
El destino de nuestra existencia deja de ser vivir bien, que es una de las metas humanas, para bien vivir, que es una conquista personal intransferible, especial, que jamás se altera o se pierde, fomentando la felicidad y trabajando por la paz que todos aspiran.
Lo que poseemos de precioso, es la oportunidad de la existencia, ella nos brinda los acontecimientos y conquistas, permaneciendo como patrimonio inalienable del ser en su curso evolutivo. Cuando es lúcido, vive intensamente su momento, cada momento, floreciendo donde se encuentra, sin atormentarse por realizarse en esa o aquel otro arte, creando raíces y desarrollándolas, libre de las imposiciones de la ambición desmedida, de las pasiones perturbadoras, de las fijaciones inquietantes, abierto a las nuevas realizaciones que armonizan. De ese modo, nos tornamos parte integrante del Universo, en el cual nos encontramos y donde somos invitados a conquistarlo.
Para  conseguir ese estado y aprender las lecciones de la vida, debemos trabajar interiormente, educarnos, ya que a través de esa contribución nos modificamos y perfeccionamos, liberándonos de los atavismos perniciosos y de los factores degradantes que aún permanecen en nosotros.
La educación es un valioso instrumento para el trabajo de construcción de la persona feliz, que se convierte, a su vez en una lección viva de la vida para los demás, que siguen en la retaguardia
Todo individuo enfrenta desafíos para crecer. La propia existencia terrestre es una invitación al esfuerzo. La mejor solución para enfrentar los problemas es intentar resolverlos en sus fuentes, evitando las actitudes que los postergan, retornándolos más complicados. Lo que no hagamos hoy, seguramente mañana será, más difícil de ser conseguido.
Solamente las actitudes correctas, basadas en la honradez y en la lealtad, consiguen zanjar en forma definitiva las dificultades y los  acontecimientos desagradables de la marcha evolutiva.
Vivir la vida es un desafió sublime y realizarlo con sabiduría es una bienaventuranza que se encuentra a disposición de todo aquel que decididamente se resuelve a avanzar, auto superarse y alcanzar la comunión con Dios.
Gracias al valioso concurso de las doctrinas psíquicas en general y de la psicología espirita en particular, existen excelentes contribuciones y se encuentran disponibles para todos aquellos que están sinceramente, interesados en la construcción de una conciencia saludable, de un ser responsable y lucido de una sociedad feliz.
Si la enfermedad nos visita, aprovechemos su presencia para hacer reflexiones valiosas en torno a nuestro comportamiento y a la programación de las actividades.
Pensemos en la salud y deseémosla  ardientemente, sin imposiciones, sin presiones, pero con noble intención.
- Merchita-

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miércoles, 15 de abril de 2015

Grandes pruebas: El Sexo



   LA CONVIVENCIA ES UNA LUCHA 
INTERIOR
Convivir no es lo que aparentemente puede parecer, es algo más profundo y suele ser más difícil de lo que a priori se suele suponer.
Una cosa es convivir de manera superficial, sin más compromiso. Otra muy distinta diferente es practicar la convivencia con el objeto de crear un núcleo compacto, un grupo de personas dispuestas a entenderse y a sacrificar lo que personalmente sea necesario en aras del conjunto.
Esta es la convivencia que a nosotros nos interesa, y por la que debemos estar dispuestos a realizar el esfuerzo necesario para que por nuestra parte nada interrumpa o pueda perjudicar al conjunto.
Nuestra mentalidad debe adaptarse lógicamente a la idea de conjunto, ya que no es lo mismo estar a solas, que participar de los objetivos de un grupo que persigue metas en común. El ser humano tiene la capacidad de adaptarse a su entorno, y de saber en cada momento cual ha de ser su comportamiento. Esto es lo importante, ser conscientes de que como parte de un engranaje, hemos de ser copartícipes del mismo, colaborando en el mismo sin causar ningún obstáculo para su desenvolvimiento.
Por lo tanto, hemos de ser conscientes de que para lograr ser parte y miembros activos del mismo, debemos acoplarnos íntegramente como parte esencial de esa maquinaria, y para ello hemos de realizar un trabajo interno que nos va a exigir ir progresivamente evolucionando para que dicha maquinaria se mantenga perfectamente engrasada y no haya ninguna astilla que pueda suponer un peligro para su funcionamiento.
Cada uno de nosotros tiene un carácter, una forma de ser diferente, y esto hay que respetarlo, de la misma manera que deseamos ser respetados, hemos de respetar a todos. En este sentido una faceta imprescindible es el autocontrol, y el conocimiento de si mismo. Estas son las herramientas que tenemos que poner en marcha, porque de no hacerlo enseguida surgirán los roces y las desavenencias con los compañeros, simplemente porque algo no se hizo a nuestro gusto.
Los gustos propios es algo que habrá que ir limitando, así como las tendencias individualistas, el afán de protagonismo y todo aquello que perjudica e interrumpe la marcha normal del conjunto. Para ello deberemos entablar una lucha denodada con nosotros mismos. Hay que ir eliminado el egoísmo, el individualismo, la vanidad, los defectos morales en una palabra, que son las lacras que minan los intentos para establecer los lazos de amistad y de solidaridad entre las personas.
En la convivencia es donde surgen los roces, las asperezas, el rechazo, incluso la animosidad, las antipatías, etc., infinidad de situaciones adversas que suponen un impedimento muy importante para poner en marcha la práctica de la convivencia. Sin duda todos y cada uno de los miembros de un grupo han de poner de su parte, para evitar todos y cada uno de esos obstáculos que surgen en el día a día, y que sólo se pueden evitar a través de la tolerancia, del respeto y aceptando que en muchas ocasiones el error está en nosotros.
Es por ello que el autocontrol, unido al autoanálisis ha de servirnos para pensar las cosas dos veces, y no dejarnos llevar por un arrebato, por ideas preconcebidas, por impulsos descontrolados, o simplemente por creer que las nuestras son las mejores ideas o que nuestro comportamiento es siempre el más adecuado.
Si no nos conocemos bien a nosotros mismos, como vamos a conocer lo suficientemente a los demás, para juzgarles, criticarles, censurarles, etc., debemos actuar siempre con mucha prudencia y pulcritud, esmerándonos en el trato, para no dañar a ningún compañero, menospreciarlo o herirlo de alguna manera, hechos estos que cuando se producen causan consecuencias que después pueden ser muy difíciles de enmendar y eliminar.
Nuestra tarea como individuos que formamos parte de un grupo consiste, las más de las veces, en tender puentes, en ayudar a que todos alcancen ese grado de compromiso y homogeneidad, para que todos estén a la misma altura y no concurran en el conjunto circunstancias que alejen a los unos de los otros, en lugar de acercarlos.
Debemos acariciar la bella idea de conseguir una convivencia, sino plena de armonía, porque aún tenemos muchos defectos, lo más cercana a ella, al menos consiguiendo la amistad entre todos, el compañerismo, la solidaridad, y poco a poco, ir adquiriendo mayores dosis de afinidad entre todos. El buen criterio, el sentido común, y principalmente el amor, en forma de unión, afecto y solidaridad han de crear las bases sobre las que se sostenga con firmeza nuestro pequeño edificio, para que cuando surjan los problemas, las discrepancias o cualquier otro tipo de situaciones, sea más fuerte el amor y los principios de unificación, para que se puedan resolver con presteza dichos problemas, que por otra parte son inevitables que ocurran.
Esto no se consigue por azar, no viene por generación espontánea, hay que trabajarlo, hay que lucharlo y anteponer en muchas ocasiones nuestro personalismo, la vanidad y todo aquello que puede romper dichos lazos de amistad y de afinidad. Es preciso llegar a entenderse, sabiendo ceder, sabiendo ponerse en el lugar del otro, en la piel del otro, es preciso saber renunciar al yo egoísta que todos llevamos dentro, para resaltar los principios del grupo.
La convivencia nos propicia, como ninguna otra actividad humana y social, un campo sin límites para que descubramos como somos en realidad, que cambios hemos de efectuar en nuestra personalidad para ir perfeccionándonos, mejorando en el día a día nuestra conducta y comportamiento. No hay nada mejor para el progreso espiritual que compartir ideas, metas y objetivos para el progreso moral, que es la prueba y la asignatura más importante que podemos tener quizás todos y cada uno de nosotros.
Mediante la convivencia nos podemos hacer perfectamente conscientes de cuales son nuestras carencias, limitaciones, malos hábitos y conductas, y si queremos salir triunfantes y victoriosos no nos queda más remedio que poner manos a la obra y comenzar a ser humildes y valientes al mismo tiempo, para realizar ese trabajo tan estoico como es el rectificar y corregir viejos hábitos y defectos que arrastramos desde épocas remotas.
Todos los defectos pueden ir apareciendo en nosotros cuando participamos de una convivencia, semana tras semana, con los miembros de un mismo grupo, la comodidad, el orgullo, el egoísmo, la vanidad, la envidia, el rencor, los malos pensamientos y sentimientos, de todo tipo, nos asaltan sin darnos cuenta, a veces cuando somos conscientes ya es tarde, ya hemos errado. Pero si tenemos buena voluntad, y deseos de mejorar y de contribuir en el bien del conjunto, siempre estamos a tiempo de enmendarnos, de rectificar, de pedir perdón.
Asimismo cuando se van eliminado estos defectos, va surgiendo la afinidad, la simpatía. El afecto, el cariño surge de manera espontánea, el acercamiento, entonces se vive en armonía y sacamos a la luz lo mejor de nosotros mismos, y se convive fraternalmente, se desea estar juntos cuanto más tiempo mejor. Se liman las asperezas, se superan los pequeños escollos del principio y todo empieza a sumar. Todos están a gusto consigo mismos, no salen los comportamientos o actitudes egoístas, porque ya no caben, el engranaje cada día esta más perfecto y funciona mejor, no le falta ninguna pieza, ninguna esta desajustada. Eso si siempre hay que estar vigilantes y realizar el trabajo de mantenimiento, Nunca hay que confiarse, porque el enemigo esta dentro de cada uno de nosotros y hasta no erradicarlo del todo no se puede descuidar. Mientras estemos en este mundo siempre existe la posibilidad de que vuelva a resurgir.
Ese es el trabajo de todos, no dejar que surjan las más mínimas desavenencias y corregirlas en el momento se produzcan para que no tomen fuerza.
Pensemos en ello, La convivencia en armonía es algo que hay que trabajar y es cosa de todos, nada se nos regala.
Fermín Hernández Hernández
 Amor, paz y caridad
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GRANDES PRUEBAS:
EL SEXO
El espíritu en evolución se somete en cada vida física a las distintas pruebas, necesarias para su crecimiento espiritual y perfeccionamiento. Es un largo recorrido de muchos siglos, innumerables experiencias, y la repetición de aquellas pruebas que no han sido superadas. Las tendencias primarias, instintivas, se van sustituyendo muy lentamente por valores sutiles e imperecederos; el amor, el altruismo, el desarrollo intelectual, amén de otras cualidades que van conformando a un nuevo ser más depurado y sabio. Crecer cuesta mucho, nadie nos regala nada, y el Padre en su infinita misericordia, nos ofrece cuantas oportunidades necesitamos para enmendar y corregir errores. A cada cual según sus obras, con total justicia. A mayor atraso más facilidad para equivocarse, también la responsabilidad va acorde con el grado de evolución.
     De las pruebas que tiene que afrontar el espíritu cuando viene con una envoltura carnal, hay tres especialmente que son muy relevantes, por cuanto que, si no se miden bien las fuerzas y sobre todo, cuando existen debilidades y tendencias negativas del pasado, resultan difíciles de superar y es la causa de sufrimientos, así como generadoras de deudas que hay que reparar en el futuro. Nos estamos refiriendo a las pruebas del poder, del dinero y del sexo.
El sexo cumple una función fundamental para la perpetuación de la especie, se trata de una energía creadora, como ocurre en los otros reinos de la naturaleza. Bien enfocado es fuente de dicha. No obstante como nos demuestra la historia de la humanidad y sobre todo en los momentos críticos de transición actuales, no existe un control y una madurez en el dominio de los instintos primarios, porque se trata de una prueba que requiere fortaleza y templanza, y en la que un gran número de espíritus pertenecientes a un mundo de la categoría de “Expiación y Prueba” como es el nuestro, no alcanzamos a canalizar y dominar adecuadamente. Es el predominio todavía de la naturaleza animal sobre la espiritual.
Por un lado arrastramos la herencia religiosa del complejo de culpa, lastrando y reprimiendo una función que bien enfocada debe de ser natural, consustancial al ser humano, a la que hay que darle el cauce y la importancia que merece, nada más. Efectivamente durante siglos el sexo ha sido interpretado por algunas culturas religiosas como algo impuro, fuente de pecado y contrario a los intereses del espíritu, en parte como freno para una población ignorante, más bien necesitada de buenos ejemplos y una buena pedagogía para el alma. También como consecuencia de las tendencias irresponsables en momentos en los que existía una decadencia moral, como está ocurriendo hoy día, ofreciendo malos ejemplos a la población, así como los traumas, debilidades y frustraciones de responsables religiosos que no fueron capaces de equilibrar y canalizar adecuadamente sus impulsos. 
Consecuencia de esa cierta hipocresía, se divulgó la falsa creencia de que, el sexo, sólo era legítimo cuando se busca la reproducción, y únicamente en ese caso podía ser bueno a los ojos de Dios, algo que choca con el sentido común y las necesidades humanas en las relaciones de pareja.
No obstante, una de las opciones de vida es la castidad y el celibato, siempre que sea voluntario, con miras a servir al prójimo y no impuesto por convencionalismos religiosos. El sacrificio del celibato sólo pensando en uno mismo, en la propia salvación, es puro egoísmo. Además hay que tener en cuenta la responsabilidad que se adquiere cuando se hacen votos de esta índole, puesto que las promesas hay que cumplirlas, pues tienen sus consecuencias. Para esta clase de compromisos que son una opción de vida hay que medir bien las fuerzas, para no caer en desviaciones o represiones, cuyas consecuencias pueden provocar entorpecimientos en futuras existencias.
Por otro lado existe la vertiente materialista, es la que nos demanda la sociedad actual y consumista, se trata de una propuesta que nos invita a la práctica sexual sin prejuicios, como algo imprescindible para sentirse realizados y felices, que nos incita a la preocupación cuando el deseo disminuye, recomendando la ingesta de sustancias que estimulen la libido. En las relaciones personales, sobre todo entre los jóvenes, el sexo se ha convertido, en muchos casos, en una práctica desvinculada de los sentimientos y las relaciones de verdadero cariño y amistad, confundiendo fácilmente amor con deseo, estableciéndose uniones bajo unos parámetros en los que una vez el deseo sexual pasa, y se deben de enfrentar a los verdaderos problemas de convivencia y las circunstancias reales de la vida, desisten a las primeras de cambio. 
Al mismo tiempo, comprendiendo un poco cómo funcionan las leyes universales, sabremos que existe una muy importante: la ley de afinidad, o lo que es lo mismo; “el semejante atrae al semejante”. Efectivamente, en la cuestión sexual la parte negativa ejerce una influencia mayúscula, facilitada por la falta de rumbos e ideales sólidos que establezcan, en general, unas relaciones personales coherentes con una ética y una moral. Su consecuencia más inmediata es la relajación de costumbres, y una presión pertinaz por parte de aquellas entidades espirituales de baja condición que vibran en estados de perversión sexual, generando una presión psíquica sobre aquellos incautos, susceptibles de dominar por este tipo de entidades negativas. Esto explicaría, por ejemplo, el exceso de erotismo en la sociedad, su proyección en los medios de comunicación, así como en la publicidad, también la pornografía que mueve miles de millones de dólares en todo el mundo.
Por tanto, como podemos observar existen dos extremos en los que, si nos dejamos arrastrar por alguno de ellos, no nos ayudan al desarrollo integral como espíritus encarnados en evolución, necesitados de equilibrio en todos los aspectos de la vida. No obstante, el sexo cumple una función específica que hay que darle el valor y la dimensión que requiere. Debemos, por lo tanto, alejarnos tanto de extremismos represivos, como del libertinaje descontrolado. 
En definitiva, Dios no se puede contradecir ni encontrar negativo algo que El mismo ha hecho. La sexualidad bien entendida y equilibrada es fuente de felicidad, es el complemento a otros valores imprescindibles en las relaciones de pareja. No podemos sobrevalorar una parte por el todo, ni confundir sentimientos con deseo. La comprensión, la tolerancia, el cariño, las pequeñas renuncias y sacrificios, por amor al cónyuge son el trabajo principal, y lo que garantizará el éxito a dicha relación. 
Para concluir, seamos conscientes y responsables en nuestro comportamiento, sabiendo que venimos a superar debilidades y defectos. Busquemos en nuestro aprendizaje diario los placeres sutiles del espíritu inmortal, imperecederos, que no se desgastan con el tiempo, pues provienen del interior del alma, aquellos que nacen del bien y el amor al prójimo, de esa renuncia que llena y aporta plenitud. Necesitamos, en definitiva, la búsqueda de un rumbo que nos ilusione, le dé un sentido a la vida y nos evite las frustraciones que  nos empujan a las susodichas fugas psicológicas, que no nos satisfacen y nos hacen sentir peor interiormente. Por tanto no hay que alimentar pensamientos ni fantasías que fomenten el deseo sexual, más allá del hecho natural, y que pudieran derivar en desequilibrios. A cada cosa su importancia, sin quedarse en la apariencia,  pues de ello depende un futuro lleno de ventura, progreso y paz interior.
J.M.M.C.( De la Revista Amor,Paz y Caridad)

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COMUNICADO  MEDIÚMNICO


Todos los trabajos son igual de válidos, cada uno tiene una fuerza espiritual diferente, pero todo aquello que se hace con amor y humildad siempre llega a su lugar.
Todo trabajo tiene una finalidad y sirve de aprendizaje, para los dos lados el espiritual y el material.
El amor mueve todos los hilos de la humanidad, hay tan poco... Todo es egoísmo, el desinterés existe hoy en día en el ser humano, es triste pero es la realidad.

Pedid por la humanidad que está tan falta de amor y sobre todo de unión. Si el mundo estuviera unido ¡Qué diferente sería todo!
¿Las guerras? ¿Para qué? Todo es un negocio de todos los países que fabrican esas armas destructivas, que solo conducen a la desgracia del ser humano.
¡Qué bonita es la sonrisa de un niño y qué hermosa su inocencia! ¿Porqué los matan? Qué responsabilidad más grande tienen, pero no se dan cuenta, más tarde tendrán que rendir cuentas por todo el mal que han hecho, sin pararse a pensar que la justicia existe en la Tierra y en el Plano Espiritual.
Pedid y se os dará, esta frase de Jesús encierra mucha sabiduría pero poca gente se para a pedir por las desgracias del prójimo, no se conmueven ni se apenan por todo aquello que está sucediendo en este planeta de destierro. Todo es una escuela que hay que tener en cuenta y sirve siempre de aprendizaje.
Hay mucha tristeza en los corazones de tantas y tantas personas de fe y amor, viendo los momentos tan graves por los que está pasando la humanidad, seguid pidiendo, no os desalentéis, son momentos de gran cambio pero lo escrito, escrito está y nada puede torcerlo.
Un abrazo espiritual para todos.
Gracias.
( Psicografía de Carmen- Boletín Nueva Esperanza)

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LA ORACIÓN        DE  KARINA

 En la condición de padre a los 33 años de Karina, una hijita con deficiencia mental severa, aseguro que ella ha sido un bondadoso soporte espiritual para mis anelos de escritor espírita.
Ella ha sido el sostén de mi peregrinación doctrinaria. Por el hecho de que ella existe, escribo artículos espíritas sugiriendo siempre reflexiones doctrinarias sobre diversos temas, algunos de ellos controvertidos.
Ruego permiso al amigo lector para anotar, en consecuencia, la incontenida emoción que me envolvió cuando inspirado por la oración, me puse en lugar de Karinita, que en aquel instante me admiraba compenetrada con sus almendrados ojos alegres, parecía agradecerme por todo y por todos los momentos que tenemos disfrutados en esta actual etapa de regeneración moral, poor via de los conocimientos espíritas. Como si yo fuese Karina, oré en la más profunda conmoción paternal:
"¡ Señor !; ante los descordinados pasos de mi caminar y de mis manos inseguras, quiero rogarte por los que me envuelven de amor.
Te imploro la tranquilidad para los que agudizan la audición para escuchar las palabras que no consigo ni se articular, puesto que no es fácil transformar en palabras mis pensamientos encarcelados.
Vengo a implorar conmiseración para los que se llenan de paciencia frente a lentos reflejos de mi mente confinada.
Señor, agradezco la presencia de aquellos que con un semblante feliz me estimulan a sonreir y a intentar hacer siempre, más de una vez, tareas que no consigo nunca hacer.
Es magnífico Señor, estar ante aquellos que jamás desisten de, a mi lado, entonar  sonidos armoniosos de complacencia, aun cuando nada consigo oír.
Es maravilloso estar envuelta en la tolerancia de aquellos que, aun mirando, no ven la comida que dejo caer fuera del plato.
 Estoy feliz por los que nunca me recuerdan  que hoy hice la misma pregunta mental millares de veces, aunque me escuchen espiritualmente porque saben que siempre tengo algo que decir.
Cubre con tu manto de luz a los que transforman las piedras de mi camino en carriles floridos e iluminados de esperanza.
Por ser diferente de los llamados normales, imploro que me amen como soy, exactamente como soy y no como les gustaría que fuese.
Por mi parte quiero agradecerte porque tengo la certeza de que después de esta situación carnal, en la otra dimensión y en otras encarnaciones, mis piernas serán normales, mis manos trabajarán, mis oídosescucharán, mis ojos mirarán, mis palabras serán los reflejos de mi raciocinio, y Tu Soberana Justicia permanecerá siendo el bastión seguro de mis conquistas personales.

Jorge Hessen