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sábado, 18 de abril de 2015

Definiendo el pensamiento

EN EL MUNDO DE LOS SUEÑOS
ALGUNOS COMENTARIOS ESPIRITAS
En una pesquisa realizada por la Universidad de California  con la Sociedad Americana  del Cáncer, envolviendo a más de un millón de adultos, “ se descubrió una tasa de moralidad considerablemente más alta entre aquellos que durmieron menos de cuatro horas o más de ocho horas por noche.” (1)
La ciencia actual ha demostrado que, durante el sueño, el cuerpo físico no queda en “descanso”. El cerebro y el sistema inmunológico, por ejemplo, siguen en plena actividad en ese periodo. Mientras dormimos hay intenso movimiento corporal que sirve para preservar la plasticidad del cerebro. Los neuronios se comunican unos con los otros, fortalecen conexiones específicas, debilitan otras y apagan  lo que encaran como inútil.
La actividad espiritual, durante el sueño físico, puede fatigar el cuerpo. Pues, según los Benefactores Espirituales, el Espíritu se halla preso al cuerpo  como globo cautivo al poste. Así como las sacudidas del globo balancean el poste, la actividad del Espíritu reacciona sobre el cuerpo y puede fatigarlo. Durante el sueño, el cuerpo no descansa y el alma tampoco reposas. El Espíritu jamás está inactivo. Durante el sueño, apenas  se aflojan los lazos que nos prenden al cuerpo y, no precisando este entonces de la presencia del Espíritu, el alma se lanza por el espacio y entra en relación más directa con los otros Espíritus.
El dormir, aunque sea por unos minutos, parece ser un factor importante para retener conocimientos adquiridos. “
Nuestro sistema de memoria aun están activos mientras dormimos.”(2) Es, más aun, “el sueño favorece nuestro discernimiento y nuestra intuición.”(3) Hay un costo para todo el aprendizaje  que conseguimos en la vigilia, sin embargo, “el sueño es el precio que pagamos por un instrumento de aprendizaje tan fantástico y oneroso es el cerebro.”(4)
Durante el sueño, o cuando nos hallamos apenas ligeramente adormecidos, nos acuden ideas que nos parecen excelentes y que se apagan de nuestra memoria, a pesar de los esfuerzos que hacemos por retenerlas. Estas ideas provienen de la libertad del Espíritu que se emancipa y que, libre, goza de sus facultades con mayor amplitud. También son, frecuentemente, consejos que otros Espíritus dan.
 Cuando dormimos, existen innumerables benefactores espirituales que trabajan  y operan  socorro quirúrgico  o socorro de otra naturaleza a nuestro favor,  sea en el mundo orgánico, o sea en nuestro cuerpo espiritual. En la emancipación del alma (durante el sueño), cuando asistida por la espiritualidad superior, las mejoras adquiridas por el tejido periespiritico son rápidamente asimiladas por las células del cuerpo físico. Muchos médicos saben que el sueño es uno de los instrumentos más eficientes para la recuperación de la salud del paciente.
Es bien verdad que la ciencia, analizando tan solamente los aspectos fisiológicos del adormecer, aun no consiguió conceptuar con claridad  y objetividad el dormir y el soñar. Todavía, desconsiderando la emancipación del alma, desconociendo las propiedades y funciones del periespiritu, queda difícil explicar la variedad de las manifestaciones que ocurren durante el reposo de la ciudadela física.
Se dice que el sueño es la puerta que Dios nos abrió, para que podamos estar con nuestros amigos del más allá, es el recreo después del trabajo,  mientras esperamos la liberación final, que nos restituirá al medio que nos es propio. Mientras tanto, no podemos ignorar que nuestra actividad espiritual se extiende más allá del sueño físico. Con todo, la invigilância y la irresponsabilidad, frente a nuestros compromisos, generan muchos prejuicios morales, toda vez que nos confiamos al reposo desconectados con el bien.
Son pocos, relativamente, los que saben dormir inteligentemente. Muchos son mantenidos durante el sueño en obsesiones inferiores, persecuciones permanentes, exploraciones psíquicas de baja clase, vampirismo destructor y diversas tentaciones. Aun no se tienen bastante conciencia de los servicios realizados durante el sueño físico; con todo, esos trabajos son inefables e inmensos. Si todos los hombres  apreciasen seriamente el valor de la preparación espiritual, ante semejante  momento de rehacimiento físico, por cierto efectuaría las conquistas más brillantes, en los dominios psíquicos, aun mismo cuando ligados al marco de la densa carne.
Infelizmente, sin embargo, la mayoría se vale, inconscientemente, del reposo nocturno para salir a la caza de emociones frívolas o menos dignas (Se relajan las defensas propias, y ciertos impulsos (sexuales), largamente sospechados durante la vigilia (acordado), extrasvasanen todas las direcciones, por falta de educación espiritual, verdaderamente sentida y vivida. Pues muchos de nosotros durante el sueño permanecemos detenidos en los círculos de baja vibración.
Esos planos muchas veces son perpetrados dolorosos dramas que se desarrollan en los campos fisiológicos. Grandes crímenes tienen en los planes espirituales (durante el sueño) sus fuentes y, si no fuese por el trabajo activo y constante de los Espíritus protectores que se desvelan por nosotros, bajo la egida de Cristo, acontecimientos  más trágicos acontecerían a las criaturas terrenas.  Cuando nos revelamos  dispuestos a servir al bien de todos, a favor del dominio de la luz, acostumbramos a ser inmediatamente visitados, en las horas de reposo, por entidades renitentes en la práctica del mal, interesadas en la extensión del dominio de las sombras, que pueden desintegrar las convicciones y propósitos nacientes con insinuaciones menos dignas, cuando no estamos convenientemente apoyado en el deseo robusto de progresar, redimirnos y marchar hacia adelante y hacia arriba.
De lo expuesto. invitamos a  quienes nuestras palabras puedan llegar, a la tarea preparatoria del descanso nocturno, a través de los actos diarios rectamente aprovechados, a fin de que la noche constituya  una providencia de reencuentro de nuestras almas, en valiosa conjugación de energías, no solamente a beneficio de nuestra experiencia individual, sino también a favor de nuestros hermanos que sufren.
Jorge Hessen
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DEFINIENDO EL PENSAMIENTO


La mente es el espejo de la vida en todas partes.
Estudiando la mente desde nuestra posición espiritual, confinados como nos hallamos  entre la animalidad y la Angelitud, somos impelidos a interpretarla como siendo el campo de nuestra conciencia despierta, en la faja evolutiva en  la que el conocimiento adquirido nos permite operar.
Definiéndola por espejo de la vida, reconocemos que el corazón  es la cara y que el cerebro es el centro de sus ondulaciones, generando la fuerza del pensamiento que todo lo mueve, creando y transformando, destruyendo y restableciendo para acrisolar y sublimar.
El pensamiento, como el gran artífice, está en la base de todas las realizaciones del ser. Es la facultad psíquica que abarca los fenómenos cognitivos, difiriendo del sentimiento y de la voluntad.  Es gracias al pensamiento que es posible la aprehensión de las cosas, del ambiente, del raciocinio, del conocimiento.
El pensamiento es una fuerza vital; es la fuerza más viva, sutil e irresistible que existe en el universo.
El pensamiento es una gran fuerza, es una fuerza dinámica. Lo producen las vibraciones del Prana físico, en la sustancia mental. Es una fuerza como la gravedad, la atracción o la repulsión.
Estás rodeado por un océano de pensamiento. Estás flotando en el océano del pensamiento. Estás absorbiendo determinados pensamientos y rechazando otros en el mundo del pensamiento. El mundo del pensamiento es relativamente más real que este universo físico.
Los pensamientos son cosas vivas. Cada cambio de pensamiento va acompañado de una vibración en su materia mental.
Cada pensamiento tiene un nombre y una forma determinados. La forma es el estado más grueso, y el nombre el más fino, de una fuerza única que se manifiesta llamada pensamiento.
El pensamiento es materia sutil. El pensamiento es una cosa tangible como un pedazo de piedra. El pensamiento tiene forma, medidas, contornos, color, cualidad, sustancia, fuerza y peso. Un pensamiento espiritual es de color amarillo, un pensamiento cargado de ira y de odio es de color rojo oscuro; un pensamiento egoísta es de color marrón, etcétera.
Puede que tú mueras, pero tus pensamientos no pueden morir nunca. Los pensamientos poderosos de los grandes sabios de antaño se conservan aún en los registros akásicos o etéreos. Los perceptivos que tienen visión clarividente pueden percibir estas imágenes de los pensamientos y leerlas.
Quien tiene pensamientos puros habla poderosamente y produce una impresión profunda en las mentes de quienes le escuchan. Influye en millares de personas por medio de sus pensamientos puros. Un pensamiento puro es más agudo que el filo de una cuchilla.
El pensamiento construye el carácter
Cada pensamiento tuyo tiene para ti un valor literal en todos los aspectos. La fortaleza de tu cuerpo y la de tu mente, tu éxito en la vida y el placer que produzca a los demás tu compañía, dependen de la naturaleza y calidad de tus pensamientos. Debes conocer las culturas del pensamiento, que es una ciencia exacta.

El hombre es creado por el pensamiento. En lo que el hombre piensa, en ello se convierte. Piensa que eres fuerte, y fuerte te volverás. Piensa que eres débil y te volverás débil. Piensa que eres necio y te convertirás en necio. El hombre forma su propio carácter, convirtiéndose en lo que piensa. Si meditas sobre el coraje, instaurarás éste en tu carácter. E igual ocurre con la pureza, la paciencia, el no-egoísmo y el autocontrol. Si piensas noblemente, construirás para ti gradualmente un carácter noble. Pero si piensas de una forma baja, formarás un carácter mezquino. Puedes construir tu carácter igual que un albañil construye un muro obrando con y por medio de la ley.
La mente tiene un gran poder de atracción. Estás continuamente atrayendo hacia ti, tanto el lado visible como el invisible de las fuerzas vitales, pensamientos, influencias y condiciones similares a las de tus propios pensamientos. Lleva contigo cualquier tipo de pensamiento que te guste y, en tanto que lo retengas, no importa que vayas de un lado para otro por mar o por tierra, atraerás incesantemente hacia ti, advirtiéndolo o no, exacta y únicamente lo que corresponda a la cualidad predominante en tu propio pensamiento.
Un buen pensamiento es triplemente beneficioso. Primero beneficia a quien lo piensa, mejorando su cuerpo mental. En segundo lugar, beneficia a la persona en la cual se piensa. Y, finalmente, beneficia a toda la humanidad, mejorando la atmósfera mental general.
Por el contrario, un pensamiento negativo es triplemente perjudicial. En primer lugar, daña a quien lo piensa, dañando su cuerpo mental. En segundo lugar, daña a la persona que es su objetivo. Y, por último, daña a toda la humanidad, viciando toda la atmósfera mental.
Los pensamientos llevan a la acción. Los malos pensamientos producen malas acciones. Los buenos pensamientos generan buenas acciones. Los pensamientos son fuente de todas las acciones. El pensamiento es el verdadero Karma. Pensar constituye la verdadera acción. Si puedes desarraigar todos los malos pensamientos desde el principio, no cometerás ninguna acción reprobable. Si puedes cortarlos en cuanto broten, te librarás de las desgracias y aflicciones de este mundo. Observa tus pensamientos con vigilancia e introspección.
La erradicación de pensamientos negativos
Primero penetra en la mente un mal pensamiento. Entonces cultivas una imaginación fuerte. Te deleitas dando vueltas a ese mal pensamiento, consintiendo que permanezca en tu mente. El pensamiento negativo, al no ser resistido, va gradualmente fijándose en tu mente, hasta ser muy difícil de expulsar.
Los pensamientos ganan fuerza por medio de su repetición. Si cultivas en una ocasión un pensamiento bueno o malo, ese pensamiento tendrá una cierta tendencia a regresar de nuevo.
Los pensamientos similares se agrupan, lo mismo que los pájaros de la misma especie forman una bandada. Si cultivas un solo pensamiento negativo, se agruparán en ti todo tipo de malos pensamientos y te harán caer. Mientras que si cultivas cualquier pensamiento bueno, se reunirán en ti todo tipo de pensamientos buenos y te elevarán.
El pensamiento claro
La mayoría de personas no saben lo que es el pensamiento profundo. Sus pensamientos se mueven alborotados. Hay mucha confusión a veces en su mente. Sus imágenes mentales están muy distorsionadas.
Los pensadores no abundan en este mundo. El pensamiento es superficial en la gran mayoría de las personas. El pensamiento profundo requiere de una práctica intensa. El hombre que dice la verdad y que tiene pureza moral, alberga siempre pensamientos poderosos. Quien ha controlado la ira por medio de una práctica prolongada, tiene un gran poder de pensamiento.
Cuantos menos pensamientos hay, mayor es la paz. Cuantos menos deseos se tienen, menos son los pensamientos. Recuérdalo siempre.
Una persona adinerada, que está dedicada a especular en una gran ciudad y que tiene un elevado número de pensamientos, tiene una mente intranquila a pesar de sus comodidades. Mientras que un peregrino, que practica en control de pensamiento, es muy feliz a pesar de su pobreza.
A través de una práctica constante e intensa, puedes aquietar tus olas mentales y quedar libre de pensamiento. El hombre sereno sin olas en su mente ayuda más al mundo que el hombre que habla desde una tribuna. La gente ordinaria difícilmente puede entender esto. Cuando estás sereno, penetras e impregnas realmente cada átomo del universo, purificando y elevando al mundo entero. Intenta que tu mente sea un océano tranquilo, sin olas de pensamientos en tu mente.
 En el acto de pensar está implicado todo el hombre, pero sobre todo el cerebro. Pensarás con más claridad y rigor cuanto más sano esté tu cuerpo físico y más fuerte y en equilibrio tu cuerpo de energía vital que lo interpenetran.
Una mente flexible y abierta es una mente entrenada. Una mente rígida es una fuente de sufrimiento para ti mismo y un peligro para los demás.
Comprueba con frecuencia si esa opinión que emites es fruto de tu propio pensamiento o del pensamiento de otros. Has de aprender a pensar por tu cuenta, sin temor a equivocarte; de los errores también se aprende.
 Para pensar necesitas relacionar datos. Has de poseer un criterio claro para seleccionar la información fidedigna e introducirla en tu memoria. Tus decisiones serán mucho más certeras.
Un pensamiento vivo, trabajado y sentido, es fuente de ideas propias. Con un pensamiento puramente intelectual, muerto, no pasarás de ser un almacén de ideas ajenas.
La opinión pública no es sino la opinión de unos cuantos, que los demás aceptan.
Atribuir un gran valor a la opinión de los hombres es, por lo general, dispensarles demasiado honor.
Se debe pensar lo justo. Quien piensa en exceso no vive, se desvive. A quien no piensa le manejan.
 El que piensa en exceso no actúa, no se mueve. El que piensa demasiado poco es temerario. El valiente piensa lo justo.
El pensamiento consciente no es una actividad espontánea más que en los pensadores de profesión. Esfuérzate en dedicar cada día un tiempo para pensar. No elijas al comienzo algo complicado. Pensar en algo así como en un alfiler, puede ser bueno para empezar.
 Un mal pensamiento es ya un castigo.

Pensando puedes llegar a algunas verdades sobre ti mismo. Son pocos los que tienen el valor de decirse la verdad.
El es el que nos permite tener la capacidad de percibir la belleza, identificar los sentimientos y elaborar programas  de dirección, es uno de los mayores tesoros con lo que la vida nos honra al ser antropológico en su interminable proceso de evolución.
En la Tierra, solo el ser humano es poseedor de esa extraordinaria peculiaridad que le permite identificarse en el ambiente en el que se sitúa, comprender la magnitud del Universo y descubrir los mecanismos  que lo pueden auxiliar a crecer, así como ver las formar de resolver los desafíos que enfrenta a cada momento.
La materia inerte, las plantas, los insectos, las aves y los animales están sometidos a un determinismo absoluto. Los œúltimos, no mantienen un pensamiento continuo, no deliberan conscientemente, y es necesario que las leyes de la naturaleza y otras inteligencias se ocupen de ellos, de modo de tener provistas sus necesidades.
El hombre y solamente el hombre,  es el ser que tiene capacidad para realizarse a sí’ mismo. Consecuentemente, hoy somos lo que hicimos de nosotros. El hoy representa el futuro de un pasado próximo o remoto ya vivido por nosotros, cuando idealizamos y realizamos lo que somos. En el mañana del alma, seremos lo que nos dispusimos ser, conquista esta que se inicia en el pensamiento. En ese día, nos enfrentaremos con nuestra propia realidad. Y esto se da, porque ya estamos en el estadio del pensamiento continuo, una conquista del espíritu inmortal.
Los insectos, las aves y los animales piensan, pero de manera discontinua o intermitente, lo que no les permite grandes realizaciones.
El hombre piensa siempre, salvo en los casos de psicopatologías graves en las que, por la perturbación del cerebro o del espíritu encarnado, no consiga mantener un pensamiento continuo. Pero, hecha la reserva de las psicopatologías graves, el hombre común, aunque sea el ignorante, el inculto, el salvaje, el bárbaro, así ’ como los hombres más cultos y civilizados están siempre pensando.
Con el Espiritismo tenemos condiciones de comprender bien eso, porque el alma es un ser distinto del cuerpo, que sobrevive a la muerte. Aun cuando se da el sueño fisiológico, el alma, que vive siempre, se emancipa del cuerpo y continua pensando y realizando.
Oportunamente, alguien escribió—: hay una tendencia muy grande de materializar aquello en que la persona piensa continuamente...
El pensamiento es un archipiélago de recursos inagotables que el Espíritu posee y que los complejos  mecanismos neuronales convierten en ideas a través de las sinapsis de fluyentes de los impulsos que permiten la intercomunicación.
El pensamiento es el delicado instrumento del  Espíritu para exteriorizar los acontecimientos internos de su existencia, facilitando la comunicación racional  e inteligente con el mundo, las personas y las cosas.
Poseedor  de inimaginables procedimientos es conductor de ideas que dan sentido a la vida; no obstante cuando está mal dirigido incurre en vicios mentales perturbadores que llevan al individuo a conflictos y graves desordenes emocionales.
Disciplinado por la voluntad conduce   los sentimientos  a niveles hermosos de la inteligencia, que se enriquece de requisitos capaces de hacer felices  y tornar armónicas a las criaturas.
El pensamiento es una energía que nos puede conducir  a la sublimación o a la desesperación conforme  a los contenidos psíquicos de que se revista.
Considerando que nadie vive sin pensar, se concluye que el pensamiento, por su capacidad creadora, ha sido el responsable por nuestra desgracia, así’ como también, por nuestra ventura.
Podríamos hacer una proyección hacia el exterior y culpar a las circunstancias, personas o acontecimientos, no obstante, en el pensamiento esta‡ la base de la felicidad o de la infelicidad individual o colectiva, porque los hechos de afuera podrán encontrar la defensa del pensamiento correcto, del pensamiento saludable, del pensamiento positivo, y la persona permanece relativamente bien íntimamente a pesar de las adversidades exteriores.
El depresivo es alguien que, insistentemente y de manera enfermiza, se complace en pensar en lo que es negativo, perjudicial.  El pensamiento negativo, largamente abrigado, termina por conducirlo a la tristeza profunda...
Controla tus pensamientos. Del mismo modo que conservas sólo las frutas buenas de la cesta, desechando las malas, conserva únicamente los pensamientos buenos en tu mente, rechazando los malos. Extirpa la codicia, la avaricia, el egoísmo. Cultiva únicamente pensamientos puros. Aunque ésta sea una tarea difícil, tendrás que practicarla. Donde no hay esfuerzo no hay ganancia.

Los pensamientos son como las olas del océano. Son incontables. Puedes desesperarte al principio, pues puede que algunos se desvanezcan, mientras que otros se derramarán como una corriente poderosa. Los mismos viejos pensamientos que fueron en una ocasión suprimidos, pueden volver a mostrar su cara después de algún tiempo. Nunca des lugar al desaliento durante tu práctica. La fortaleza espiritual interna se manifestará en ti gradualmente. Podrás sentirla y triunfarás al final. Todos los sabios de antaño tuvieron que afrontar las mismas dificultades que tú experimentaras ahora.
Date cuenta por ti mismo de las graves y funestas consecuencias de los malos pensamientos. Eso te pondrá en guardia cuando éstos te asalten. En el momento que aparezcan, esfuérzate por distraer tu mente con algún otro objeto, con pensamientos positivos, la meditación o un mantra. El deseo sincero de expulsar los malos pensamientos te mantendrá siempre alerta. Tanto es así, que incluso si te asaltan en el sueño, te despertarás de inmediato.
Vigila tu mente a cada minuto. Llena tu mente de pensamientos sublimes y date tiempo para que ellos entre en ti.
No dejes de alimentar cada día tu alma con hermosos pensamientos.
La salud integral, solamente será posible. Cuando el espíritu se despoje de su inferioridad que aún lo retiene  en la torpes pasiones  y en los intereses  meramente materiales, sutilizando tus aspiraciones y trabajando los metales preciosos  de los sentimientos para permanecer en armonía con las vibraciones  cósmicas que a todos envuelven  en una sinfonía de excelsa belleza.
En lugar de permitir  que la mente se abandone a sus deseos, el hombre debe esforzarse en hacer valer su derecho de dominio sobre ella. La mente no es el hombre; es el instrumento que el hombre debe aprender a manejar y no debe abandonar ni autorizar para que permanezca inactiva por temor de que una forma de pensamiento errante se introduzca y la influya. La mente que permanece desocupada es más apta  para recibir las malas impresiones  que las buenas, y el primer paso hacia el dominio de la mente es el de darle  una cuidadosa ocupación. Es muy útil seleccionar los pensamientos buenos  y útiles sobre los que lamente puede trabajar  y hacia los que se volverá cada vez que un deber imperiosos  no se imponga a su actividad.
Por medio de las construcciones mentales saludables, de las acciones correctas y de las transformaciones  morales necesarias, el ser, etapa  a etapa se va liberando de las obligaciones penosas, experimentando los sufrimientos  que instala en sí mismo,  experimentando los sufrimientos  que ha instalado en sí mismo, y utilizando los inestimables recursos médicos y psicoterapéuticos, conseguirá recuperarse de los disturbios aflictivos, en cuanto genera nuevos factores  que trabajaran  por su paz y alegría de vivir.
Por tanto no debemos olvidar que el pensamiento es una fuerza que cuando la ejercitamos  podemos aprender a manejar y en su empleo  nos hacemos capaces de progresar por nosotros mismos y de hacer mucho bien al mundo.
Es obvio que, no lejos de la nutrición, el cuerpo paga pesados tributos de sufrimiento, puesto que posibilita la implantación de gran cantidad de microorganismos patogénicos que, instalándose en las células orgánicas, pueden inducir a molestias infecciosas de caracteres múltiples. Sin embargo, no es solamente de esa forma que se originan los procesos patológicos multiformes. Nuestras emociones más profundas, cualquiera que sean, también, generan, agudas enfermedades.
Los reflejos de los sentimientos y pensamientos menos dignos que alimentamos se vuelven contra nosotros mismos, después de transformados en ondas mentales, tumultuando nuestras funciones neurológicas, y esos reflejos inconsecuentes, derramándose sobre el tejido cortical, generan alucinaciones que pueden variar del miedo manifiesto al estado neurótico, situación en que los obsesores nos atienden con sugestiones destructoras, directa o indirectas, conduciéndonos a deplorables fenómenos de descontrol psico emocional. Lo más importante es no olvidarnos, en ningún momento, de que solamente el amor cristiano puede impulsar el correcto pensamiento y nos hace libres. Sin el amor pleno, adolecemos, espiritualmente, por la insuficiencia del equilibrio íntimo, imprimiendo en el cuerpo físico las distonía y las variadas patologías que le son consecuentes.
Vigilemos nuestro pensamiento, enfoquémoslo siempre en la obra divina, para que divisándola y a su autor nuestro amado Jesucristo, sea siempre nuestro pensamiento  el reflejo de la vida constructiva, positiva y sobretodo sublimado por el amor a Dios, a nuestros hermanos y a todas las cosas que se nos dan para servirnos de ellas. Un pensamiento malo, en medio de un fin bueno, es como la manzana podrida en medio de las sanas, que termina por contaminar la podrida a las demás, por eso, rechacemos desde un principio el mal pensamiento , para que el no nos domine,  y debilite el bien por el que luchamos hasta hacerlo desaparecer en nuestro horizonte, perdiendo la brújula que nos lleva  a los fines nobles que abrazamos y por los cuales estamos luchando en el día a día.  

-Merchita-

Trabajo extraído del Libro de chico Xavier, “pensamiento y Vida
Del Libro “Depresión” Izaias Claro
Y de Divaldo Pereira Franco “Triunfo Personal”
De Internet y de mi sentir.

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No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfrenta con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.

 Pablo Neruda




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   REFLEXIONES DE MERCHE :
 LO IMPORTANTE ES EL AMOR

  El amor es fuente creadora que vivifica al atribulado espíritu, por eso sembremos en nuestros corazones el amor, y será abono fertilizante para todos aquellos que nos rodean.
Las personas están con hambre de amor, de calor humano, un hombro amigo, un abrazo, un acogimiento  y una palabra de cariño.
Cuando damos una simple sonrisa, unos buenos días, una mirada afectuosa estamos donando energía y transmitiendo vida.
El hombre alcanzó un enorme progreso intelectual, satisfaciendo sus necesidades materiales con los avances tecnológicos. Sin embargo, aun se encuentra con enormes dificultades para convivir fraternalmente  con sus semejantes. Cada vez estamos más unidos gracias a los medios de comunicación, sin embargo, más separados emocionalmente. Ahora, en la actualidad el hombre está sintiendo la necesidad prioritaria de desenvolver  la afectividad, de envolverse, amar y sentir a su  semejante.
En la vida lo que más importa es el amor y el bien querer a las personas, vivir sus emociones; no dejarse afectar por las cosas pequeñas. Procurando mirar a nuestro alrededor, viendo con ello, que hay personas con problemas peores, y que necesitan más el socorro.
Procurar practicar actividades físicas, caminar, algún deporte, algún pasatiempo. La mente parada comienza a crear pensamientos negativos, que se asemejan a basuras amontonadas dentro de casa. Con estas actividades se desviará la mente de pensamientos deletéreos.
No esperemos que las cosas acontezcan a nuestro favor. Caminemos a favor de nuestro prójimo y nos sorprenderemos pues seremos los más beneficiados.
No nacimos para sufrir. La voluntad de Dios es nuestra alegría y nuestra felicidad. Si sufrimos es por nuestra causa. Nuestros problemas y nuestras dificultades deben ser interpretados como instrumento para nuestra evolución.
Los problemas en la vida surgen cuando ya estamos preparados para afrontarlos y solucionarlos. Jesús nos dijo: “Que el Padre no coloca fardos pesados en hombros débiles” esto nos dice que podemos afrontarlos, que tenemos las condiciones interiores  para enfrentar las dificultades que la vida nos presenta.
Dios cuida de nosotros y nunca nos abandona. Confiemos en Jesús y sigamos su ejemplo de vida: “Yo soy el buen Pastor; tendré buen ánimo; no se turbe vuestro corazón; venid a mí los que estáis fatigados, cansados, oprimidos y “Yo os aliviare”.
Según estas enseñanzas, no existe persona tan “débil” hasta el punto de no soportar  un problema. Lo que ocurre es que la mayoría de las veces no tenemos las fuerzas para movilizar nuestra voluntad y afrontar el desafió. Preferimos huir, dando por hecho que no podemos afrontar dicha situación.
No se debe acondicionar la felicidad a algo que acontezca o esperar que alguien nos haga feliz. Estando equilibrados establemente, amándonos y aceptándonos como somos, pasamos a vivir el presente y aceptamos a las personas y a las circunstancias como ellas son. Más allá de eso, pasamos a ver las cualidades del otro y no sus defectos, pues, generalmente vemos al otro como un reflejo de nuestro estado interior.
Los espiritas sabemos que la reencarnación es la llave que recibimos de la Misericordia Divina para el perfeccionamiento de nuestro Espíritu, y que en ese camino siempre encontramos  a Espíritus que nos aman y se preocupan con nuestro estado corpóreo y espiritual.
Cuando se elige una existencia enriquecida con paz y bienestar, no se está eximido del sufrimiento, de las luchas, las dificultades que aparecen. Por el contrario estos surgen  como desafíos perturbadores que las personas deben afrontar, sin perder el rumbo ni alterar  el placer que experimenta en la preservación del comportamiento elegido. De esa forma transformamos los estímulos aflictivos en contribuciones positivas, sin lamentarnos, sin sufrir, sin desistir.
Quien en la lucha ve tan solo sufrimiento, posee una conducta patológica  y necesita del tratamiento adecuado.
Amigos os deseo que paséis un buen día,  que la semilla del amor fructifique en el espíritu de todos para que germine y siempre como bálsamo reparador cure todas nuestras heridas.

-Merchita-

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¡ESTE PLANETA ES UN 

GRAN TALLER DE 

TRABAJO!

¿Vinimos a este mundo a qué? A pasear, a perder el tiempo en bobadas, a destruirlo, a matarnos los unos a los otros. ¿A que vinimos, por que estamos aquí?
Somos ya más de siete mil millones de almas, seres espirituales en el Planeta, en este maravilloso Hogar. Hay en el todos los recursos necesarios para vivir decentemente, con alegría. Dándole Gracias a ese Ser Desconocido que llamamos Dios.
Hemos guerreado, hemos peleado, hemos formado tribus y naciones, nos dividimos en bandos, no nos ponemos de acuerdo, cada uno trabaja por su lado, se mete en los asuntos de los demás, le quita el sustento al más necesitado, al que nada tiene. Abusa del prójimo, criticamos, vendemos las riquezas naturales del Planeta como si en verdad fuéramos los dueños. Nos preparamos para ganar batallas que destruirán al Planeta. ¡La verdad que somos seres espiritualmente bien atrasados!
Nos hemos desorientado del verdadero propósito de estar aquí, hemos perdido en la gran mayoría de los casos, el rumbo que debemos seguir. La damos gran valor a lo material, a las posesiones materiales, al punto que somos capaces de matar por ellas, de destruir otras naciones, de aniquilar pueblos enteros. Hemos sido capaces de fabricar artefactos de destrucción masiva en cantidades suficientes para aniquilar la vida en el Planeta, y nos llamamos “civilizados”.
Es hora ya que DESPERTEMOS de este letargo, de este ensueño que vivimos como la UNICA REALIDAD. Somos “hijos del Padre, Altísimo y Amoroso Creador, que nos da vida y sustento y quien nos dijo que teníamos que AMAR SOBRE TODAS LAS COSAS. ¿Que nos ha pasado, como fue que perdimos nuestra identidad espiritual?
¡Todavía estamos a tiempo. DESPIERTA, DESPERTEMOS!
Rey Formoso-

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viernes, 17 de abril de 2015

Si yo tuviese una segunda oportunidad

LA FE POR LAS OBRAS Y LA CONDUCTA ESPIRITA 


“Así también la fe, si no tuviera las obras, es muerta en sí misma. Más alguien dirá: Tú tienes  la fe, y yo tengo las obras; muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostrará mi fe por mis obras.”  (Tiago 2:17, 18)
El Espiritismo enseña que se reconoce al verdadero cristiano por sus obras (ESE,  Cap. 18, Ítem 16). No adelanta adorar e idolatrar la figura de Jesús: Es necesario  vivenciar el mensaje del cual el fue portador y ejemplificado. El Propio nazareno elucida: ¿“Y por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo os digo?” (Lucas 6:46). Con estas palabras, dirigidas a los hipócritas y adoradores  comodistas, el evidenció la necesidad de vivenciar el evangelio  sin las ataduras de la pueril idolatría.
La beatitud es común dentro de las iglesias cristianas, con todo, notamos la infiltración de esta actitud en algunos sectores espiritas, yendo al encuentro de los postulados doctrinarios. Hay individuos que se tornan adeptos al Espiritismo, más, infelizmente, no consiguen desasociarse totalmente de los conceptos teológicos medievales.  En realidad, la “principal  causa de la deturpación y desvió de  las grandes ideas filosóficas y concepciones religiosas es que los hombres, no esforzándose  lo suficiente para comprenderlas, pasan a adaptarlas a su modo de ser y de actuar. No consiguiendo cambiar a sí mismos, emprenden  por sus propios  puntos de vista  el cambio de los principios que no consiguieron asimilar.” (Nueva Historia    del Espiritismo )                                                                                                                                                                                                                         
Es natural que los Espíritus de escuela ejerzan sobre nosotros, seres aun imperfectos, un “ascendente moral irresistible” (L.E, Q.274), más el deseo de ellos es de auxiliarnos en la conquista de nuestro progreso  intelecto moral, y no ser livianamente  adorados como mitos.
Al escribir en su frontispicio el lema “Fuera de la caridad no hay salvación”, la doctrina espirita restaura la moral cristiana en su expresión más pura. No existen más dogmas, rituales, ceremonias, sacerdocios, imágenes, o cualquier acción que evidencie la práctica del culto exterior y del formalismo institucional. Verificamos en la cuestión 886 de El Libro de los Espíritus cual es el verdadero sentido de la palabra caridad, como entendía el propio Jesús: “Benevolencia para con todos, indulgencia para las imperfecciones de los otros, perdón de las ofensas.”
Conforme observamos, el sentido de la palabra caridad, empleada por el Espiritismo, es bastante amplio  y no se limita a la asistencia social, como algunos falsamente interpretan. Los dogmas, que fueron infiltrándose  en las enseñanzas evangélicas, ahogaron  las máximas grandes del cristianismo naciente. Poco a poco los cristianos fueron abandonando la esencia del Evangelio, cambiándolo por el culto exterior que nada exige del hombre a no ser la hipocresía de los fariseos.
Ocurre que, entre los cristianos protestantes y católicos, hay un predominio de la teología paulina de la justificación por la fe, según las palabras de Pablo de Tarso,  la “salvación” (¿salvarse de qué?) vendría por la fe  y no por las palabras. De acuerdo  con datos históricos, Tiago, el hermano de Jesús, fue el verdadero coordinador del  Cristianismo naciente, siendo su epístola una verdadera contestación para con la doctrina  de la justificación por la fe enseñada por el apóstol de los Gentíos.
Todavía, defiende Herminio C. Miranda que el apóstol Paulo “no predica la fe sin obras, como entienden muchos de sus intérpretes hasta hoy; el no hace otra cosa sino enseñar que la fe,  la nueva concepción del relacionamiento del hombre con Dios, dispensa la ritualista de la ley antigua, consubstanciada en el viejo testamento y en la tradición” y que “jamás encontró apoyo en el pensamiento de Paulo de que la fe pasiva y sin obras nos llevaría a la salvación. “ (Las  marcas de Cristo – Paulo, el apóstol de los Gentiles).  Por su vez,  Severino Celestino adujo que “no podemos olvidar que Paulo es Jesús. Su mensaje fue dirigido a los Gentíos  o paganos y el facilito  muchas cosas para conquistar a aquellos  a quien dirigió su mensaje, en  nombre de Jesús.” (El evangelio y el Cristianismo primitivo)
Tal pensamiento  tiene sentido,  bastaríamos citar el capítulo 13 de la primera epístola  de Paulo a los Corintios, considerada un verdadero himno a la caridad. Otros pasajes también evidencian que Paulo no predicaba la fe sin obras. 2 Corintios 5:10, 2 Timoteo 4: 14, 1 Corintios 3:8, entre otras.
No sabemos si la intención de Pablo de tarso era predicar la salvación gratuita o si los teólogos interpretaron mal (mala fe) sus palabras, entretanto, son en sus   epistolas que la iglesia se fundamenta, para defender el dogma salvacionista  gratuito, donde podemos decir que hay más paulinos que cristianos dentro de las iglesias.

Por Ricardo Malta
El Blog de los espíritas

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                 Dejad a los niños venir a mí.

                        INSTRUCCIONES DE LOS ESPÍRITUS

18. Cristo dijo: "Dejad a los niños venir a mí" Estas palabras profundas, en su...
sencillez, no se concretan al simple llamamiento de los niños, si que también al de las
almas que gravitan en los mundos o estados inferiores en donde la desgracia ignora la
esperanza. Jesús llamaba a El la infancia intelectual de la criatura formada; a los débiles,
a los esclavos, a los viciosos; nada podía enseñar a la infancia física, prisionera de la
materia, sometida al yugo del instinto y que no pertenecía al orden superior de la razón y
de la voluntad que se ejercen alrededor de ella y por ella.
Jesús quería que los hombres fuesen a El con la confianza de aquellos pequeños seres de vacilante paso, cuyo llamamiento le conquistaba el corazón de todas las mujeres que son madres: de este modo sometía las almas a su tierna y misteriosa autoridad.
Fué la antorcha que despeja las tinieblas, el clarín de la mañana que toca a despertar; fué el iniciador del Espiritismo, que debe a su vez llamar a él, no a los niños sino a los hombres de buena voluntad. La acciónviril está subyugada; ya no se trata de creer instintivamente, y obedecer maquinalmente;es menester que el hombre siga la ley inteligente que le revela su universalidad.
Pero, queridos mios, estamos ya en los tiempos en que los errores explicados serán verdades; nosotros os enseñaremos el sentido exacto de las parábolas, la correlación poderosa que une lo que fué y lo que es. En verdad os digo, la manifestación
espiritista dilata el horizonte y aquí está su enviado que va a resplandecer como el sol en
la cima de los montes. (Juan Evangelista. París, 1863).

19. "Dejad venir a mí a los niños", porque yo poseo la leche que fortifíca a los débiles. Dejad venir a mí a aquéllos que temerosos y débiles tienen necesidad de apoyo y de consuelo. Dejad venir a mí a los ignorantes, para que yo les ilustre; dejad venir a mí a todos los que sufren, a la multitud de afligidos y desgraciados, porque yo les enseñaré el
gran remedio para aliviar los males de la vida; yo les daré el secreto para curar sus heridas. ¿Cuál será, amigos mios, ese bálsamo soberano que posee la virtud por excelencia, ese bálsamo que se aplica a todas las llagas del corazón y las cierra? ¿Es el amor; es la caridad? Si tenéis ese fuego divino, ¿qué temeréis? Diréis en todos los instantes de vuestra vida: Padre mío, que se haga vuestra voluntad y no la mía, y si os place el probarme por el dolor y las tribulaciones, bendito seáis, porque es por mi bien, yo lo sé; que vuestra mano pese sobre mí. Si os conviene, Señor, tened piedad de vuestra frágil criatura; si dais a su corazón los goces permitidos, bendito seáis también; pero haced que el amor divino no duerma en nuestra alma, sino que sin cesar haga subir a vuestros pies la voz de su reconocimiento...
Si tenéis amor, tendréis todo lo que podáis desear en vuestra tierra, poseeréis la perla por excelencia, que ni los acontecimientos, ni las fechorías de los que os aborrecen y os persiguen podrán arrebataros. Si tenéisamor, habréis colocado vuestros tesoros, en donde la polilla y el orín no pueden alcanzarlos, y veréis borrar-se insensiblemente de vuestra alma todo lo que puede manchar la pureza; sentiréis que el peso de la materia se aligera de día en día, y, semejante al pájaro que cruza los aires y no se acuerda ya de la tierra, subiréis sin César,subiréis siempre hasta que vuestra alma embriágada pueda saturarse de su elemento de vida en el seno del Señor. (Un Espíritu protector. Bordeaux, 1861).

- Allan Kardec -

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MUNDOS INFERIORES Y MUNDOS SUPERIORES

La clasificación de mundos inferiores y mundos superiores es más bien relativa que absoluta, porque un mundo es inferior o superior con relación a los que están encima o debajo de él en la escala progresiva.

Tomando la tierra como un punto de comparación, podemos formarnos una idea del estado de un mundo inferior, suponiendo al hombre en el grado de las razas salvajes o de las naciones bárbaras que aun se encuentran en su superficie, y que son restos de su estado primitivo.

En los mundos más atrasados los seres que los habitan son de algún modo rudimentarios; tienen la forma humana, pero sin ninguna hermosura; los instintos no están templados por ningún sentimiento de delicadeza ni de benevolencia, ni por las nociones de lo justo y de lo injusto, la única ley es allí la fuerza brutal. Sin industria y sin invenciones, los habitantes emplean su vida en conquistar su alimentación. Sin embargo, Dios no abandona ninguna de sus criaturas: en el fondo de las tinieblas de la inteligencia yace latente la vaga intuición de un Ser supremo, más o menos desarrollada. Este instinto basta para hacer que unos sean superiores a otros, preparando su aparición a una vida más completa, porque éstos no son seres degradados, sino niños que crecen.

Entre estos grados inferiores y los más elevados, hay innumerables escalones, y entre los espíritus puros desmaterializados y resplandecientes de gloria con dificultad se reconocen aquellos que animaron esos seres primitivos, de la misma manera que en el hombre adulto es difícil reconocer el embrión.

En los mundos llegados ya al grado superior, las condiciones de la vida moral y material son muy diferentes, lo mismo que en la tierra. La forma del cuerpo es siempre, como en todas partes, la forma humana pero embellecida, perfeccionada, y sobre todo, purificada. El cuerpo allí nada tiene de la materialidad terrestre, y por consiguiente no está sujeto, ni a las necesidades ni a las enfermedades, ni a los deterioros que engendra el predominio de la materia; los sentidos más exquisitos tienen percepciones que en la tierra embotan lo grosero de los órganos; la ligereza específica de los cuerpos hace la locomoción rápida y fácil: en vez de arrastrarse penosamente por el suelo, se deslizan, digámoslo así, por la superficie, o se suspenden en la atmósfera sin otro esfuerzo que el de la voluntad, así es como se pintan los ángeles y como los antiguos representaban los manes en los Campos Elíseos.
Los hombres conservan a su gusto las facciones de sus existencias pasadas, y aparecen a sus amigos tales como les conocieron; pero iluminados por una luz divina y transformados por las impresiones interiores, que son siempre elevadas. En vez de rostros deslucidos, demacrados por los sufrimientos y las pasiones, la inteligencia y la vida irradian con ese esplendor que los pintores han traducido por diadema o aureola de los santos.

La poca resistencia que ofrece la materia a los espíritus ya muy avanzados, hace que el desarrollo de los cuerpos sea rápido y la infancia corta o casi nula; la vida exenta de cuidados y de congojas, es proporcionalmente mucho más larga que en la tierra.
En principio la longevidad está proporcionada al grado de adelantos de los mundos. La muerte no tiene ninguno de los horrores de la descomposición: lejos de ser un motivo de espanto, es considerada como una transformación feliz, porque allí no existe la duda sobre el porvenir. Durante la vida, no estando el alma encerrada en una materiac compacta, irradia y goza de una lucidez que la pone en un estado casi permanente de emancipación, y permite la libre transmisión del pensamiento.

En esos mundos felices, las relaciones de pueblo a pueblo, siempre amistosas, nunca se turban por la ambición de esclavizar a su vecino, ni por la guerra, consecuencia de aquélla.
Allí no hay ni amos, ni esclavos, ni privilegiados por nacimiento; la superioridad moral e inteligente es la única que establece la diferencia de condición y da la supremacía. La autoridad es siempre respetada, porque sólo se da al mérito y porque siempre se ejerce con justicia.
El hombre no procura elevarse sobre el hombre, sino sobre sí mismo, perfeccionándose; y este deseo incesante no es un tormento, sino una noble ambición que le hace estudiar con ardor para llegar a igualarles. Todos los sentimientos tiernos y elevados de la naturaleza humana se encuentran allí aumentados y purificados; los enconos, los celos mezquinos y las bajas codicias de la envidia son desconocidas; un lazo de amor y fraternidad reune a todos los hombres, y los más fuertes ayudan a los más débiles. Poseen más o menos según lo que han adquirido por su inteligencia, pero nadie sufre por falta de lo necesario, porque nadie está allí por expiación; en una palabra, el mal no existe.

En vuestro mundo tenéis necesidad del mal para sentir el bien, de la noche para admirar la luz, de la enfermedad para apreciar la salud; allí no son necesarios esos contrastes; la eterna luz, la eterna hermosura, la eterna calma procuran una eterna alegría el contacto de los malos que no tienen entrada.

Esto que no turban ni las angustias de la vida material, ni es lo que difícilmente comprende el espíritu humano; ha sido ingenioso para pintar los tormentos del infierno, pero nunca ha podido representarse los goces del cielo; ¿y por qué?; porque siendo inferior sólo ha sufrido penas y miserias y no ha entrevisto los esplendores celestes; sólo puede hablar de lo que conoce; pero a medida que se eleva y purifica, se esclarece el horizonte y comprende el bien que está delante de si, así como ha comprendido el mal que se ha dejado detrás.

Sin embargo, esos mundos afortunados no son mundos privilegiados porque Dios no tiene parcialidades para ninguno de sus hijos; da a todos los mismos derechos y las mismas facilidades para llegar a ellos, a todos los hace partir de un mismo punto, y no dota a unos más que a otros; los primeros puestos son accesibles a todos; a ellos corresponde el conquistarlos por medio del trabajo; a ellos corresponde alcanzarlos lo más pronto posible, o languidecer durante siglos y siglos en lo más bajo de la humanidad. (Resumen de la enseñanza de todos los espíritus superiores).

Extraído de: "El Evangelio según el Espiritismo" - Allan Kardec
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Si yo tuviese una segunda oportunidad

Una mujer que ya había perdido la lucha contra el cáncer, en sus últimos momentos de la existencia escribió  un mensaje que podríamos titular: si yo tuviese una segunda oportunidad.
Decía más o menos así:
Si yo tuviese mi vida para vivir nuevamente yo hablaría menos y oiría más. Yo invitaría a los amigos para comer aun mismo que la alfombra estuviese sucia y el sofá desarreglado.
Yo comería palomitas de maíz  en la sala de estar  con los niños  y me preocuparía menos con la suciedad cuando alguien pensó en encender la chimenea.
Yo tomaría un tiempo para oír a mi abuelo contarme sobre su juventud y jamás insistiría para que los niños  cerrasen las ventanas del coche  en el verano, por causa de mi cabello, que había terminado de peinar y arreglar.
Yo encendería aquella vela en forma de rosa, antes de ella deteriorarse. Yo me sentaría en el suelo con mis hijos, sin preocuparme por la ropa. Yo lloraría menos viendo la televisión y viviría más intensamente mi vida.
Yo me iría a la cama cuando estuviese enferma en vez de actuar como si el mundo fuese a acabarse, en el caso que no saliese aquel día.
En vez de quedar reclamando durante nueve meses de embarazo, yo aprovecharía cada momento pensando en cómo la vida que se desenvuelve dentro de mi  era un milagro de Dios.
 Cuando mis hijos me besasen y abrazasen espontáneamente, yo jamás diría: “¡Más tarde! Ahora vamos a lavar las manos para cenar”.
Habría más “te amo”… más “me disculpa”, más, principalmente, si tuviese mi existencia prolongada, yo iría a aprovechar cada minuto…  vivirlo intensamente… y nunca desperdiciarlo.

Más todo eso, sería si yo tuviese una segunda oportunidad…

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Aquella mujer no tuvo su existencia prolongada para rehacer el camino y repensar en los valores, más usted está a tiempo. Piense en la importancia de cada minuto y  utilícelo para construir su felicidad y la felicidad de aquellos que usted ama.
Conquiste nuevos amigos, de atención a los ya conquistados y conviva más con los hijos y demás familiares.
Adquiera el habito de la lectura saludable y busque aprender un poco más sobre las leyes que rigen la vida espiritual, que es para donde usted irá más tarde o más temprano.
Viva intensamente cada momento de su existencia, más con  moderación. Preste atención  a lo que las personas dicen y cuide bien de su salud.
Done un poco de su tiempo a los ancianos abandonados en los asilos.
De afecto a una criatura huérfana.
Distribuya alegrías a los que caminan solos y tristes.
Renueve la esperanza de alguien.
No de tanta importancia a las apariencias exteriores, ni a lo que piensen de usted.

Y recuerde que lo que realmente importa es estar bien con la propia conciencia.
¡Piense en eso!
El día que amanece es una oportunidad  más que el creador le concede para que usted construya su felicidad.
Cada hora de ese día es oportunidad renovada  cada sesenta segundos.

Cada minuto que pasa es siempre tiempo de pensar o repensar posturas, actitudes, valores.

Considerando todo eso, entendemos muy bien que Dios no nos ofrece apenas una segunda oportunidad, más si muchas oportunidades en un solo día. Para ser más exacto, veinticuatro horas de oportunidades por día, sesenta minutos de oportunidades y sesenta segundos por minuto.
Y sabemos que para tomar una decisión, no precisamos más que una decima de segundo.
¡Piense en eso!

Se desconoce su autor. Ofrecido por el Equipo de Momento espirita

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