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domingo, 17 de mayo de 2015

La súplica de la Naturaleza


EL CLIMAX DEL AMOR

El amor es la sustancia creadora y mantenedora del Universo, que está constituida por esencia divina.

Es un tesoro que, cuanto más se divide, más se multiplica y se enriquece a medida que se reparte.

El placer legítimo proviene  del amor pleno, generador de la felicidad,  en cuanto el común es devorador de energías y de formación angustiante.

Cuando el amor domina los paisajes del corazón, aun existiendo alguna dificultad de orden sexual, se hace posible superarla, mediante la transformación de los deseos y frustraciones  en solidaridad, en arte, en la construcción del bien, que tienen como mira el progreso de las personas,  así como de la comunidad, tornándose por lo tanto tales cuestiones irrelevantes.

El ser humano, aunque esté vinculado al sexo por el atavismo de la reproducción, está destinado al amor, que tiene más vigor que la simple comunicación genital.

Las magnificas edificaciones  de grandeza  de la humanidad tuvieron  en el sexo su vinculo de estimulo y de fuerza. No obstante, se persigue el triunfo, la gloria efímera, el poder  para disfrutar de los placeres que el sexo proporciona, cayendo en un equivoco lamentable y perturbador.

En su globalidad, el amor es un sentimiento vinculado al Yo superior  en cuanto que la búsqueda del placer sexual es más pertinente al ego, responsable por todo tipo de posesiones.

El sentimiento de amor puede llevar a una comunión sexual. Sin que eso se torne una condición imprescindible. Sin embargo, el placer sexual puede ser conseguido por impulso meramente  instintivo,  sin un compromiso más significativo con otra persona que, normalmente  se siente frustrada y usada.

Los profesionales del sexo, porque pierden el componente esencial de los estímulos, en razón del abuso que portan, caen en las explosiones eróticas, buscando recursos visuales  que les estimulen la mente, a fin  de que la función  pueda responder  de manera positiva.

El amor, como componente  para la función sexual, es tierno y juicioso, comenzando por acariciar  con la mirada que enternece y hace vibrar todo el cuerpo ante la expectativa  de la comunión renovadora.

Esa libido tormentosa, vinculada por la mediática y expuesta en los comercios en la forma de artefactos, se convierte  en una aberración que pasa a ser exigencia  de la disipación, resbalando en los abismos de otros vicios que se le asocian.

Cuando el sexo se presenta exigente y tormentoso, el individuo recurre a las actitudes emocionales de la violencia, de la persecución, de la inmundicia.

Los grandes verdugos de la Humanidad, hasta donde se los puede entender, eran portadores de trastornos sexuales, que trataban de disimular, transfiriéndose hacia situaciones  de relevancia política, social, guerrera, tornándose temerarios, porque sabían de la imposibilidad de ser amados.

El amor es el dulce arrobamiento que embriaga de paz  a los seres y los promueve hacia las cumbres del auto realización, estimulando el sexo dignificado, reproductor y calmante.

El amor el arte y la belleza inspiró a Miguel Ángel a pintar la Capilla Sextina, entre otras obras magistrales, esculpir la Pietá y el Moisés; el amor a la ciencia condujo a Pasteur al descubrimiento de los microbios; el amor a la verdad  llevó a Jesús  a la cruz, trazando una ruta de seguridad para las criaturas humanas de todos los tiempos….

Sexo, en si mismo, sin los condimentos del amor es impulso violento y fugaz.

Cuando el sexo se impone sin amor, su pasaje es rápido, frustrante, insaciable…

Los días actuales son de libido desenfrenada, de pasión avasallante, de predominio de los deseos que desgobiernan las mentes  y aturden los sentimientos bajo el comando de Eros.

No obstante, el amor está siendo convidado a sustituir la ilusión  que el sexo automatista produce, calmando las ansiedades en cuanto eleva a los seres humanos a la planicie de las aspiraciones más libertadoras.

En una esfera más elevada, se convierte en sentimiento, gracias a la conquista de algún ideal, alguna aspiración, anhelos por alcanzar metas agradables y desafiantes, propensión a la realización ennoblecedora.

El deseo se impone como un fenómeno biológico, ético y estético, necesitando ser bien administrado en un caso como en el otro, a fin de tornarse motivación para el crecimiento psicológico y espiritual del ser humano.

Por tanto, es natural la búsqueda del placer, ese deseo interior de conseguir el gozo, el bienestar, que se expresa después de la conquista de la meta pautada.

El placer se presenta bajo variados aspectos: orgánico, emocional, intelectual, espiritual  y es, ahora físico, material  y en otros momentos de naturaleza abstracta, estético, efímero o duradero, pero que debe ser registrado muy fuerte en el psiquismo, para que la existencia humana exprese su significado.

Comúnmente, el placer depende  de cómo es considerado. Aquello que es bueno, genéricamente da placer, abriendo espacios para el miedo a la perdida, a la falta o a las situaciones en que puede generar daños, contribuyendo a la caída del individuo en zonas sombrías de aflicción.

Por una herencia atávica, un gran numero de personas tiene miedo del placer, de la felicidad, por asociarlos al pecado, a la falta de mérito, que se convertirá en una deuda a rescatar, ofreciendo  a la desgracia la oportunidad de venir o tal vez, como una tentación diabólica para retirar al alma del camino del bien.

Esto que sucedió durante siglos, en la actualidad, no es así, y vencida la conciencia de culpa, viene conduciendo a legiones de gozadores al desequilibrio, al abuso, a extremos de las aberraciones.

El deseo y el placer se transforman en palancas que impulsan al individuo a abismos que lo devoran.

No obstante, la esencia de la vida corporal, es la conquista de si mismo, la lucha bien dirigida para que se consiga la victoria del “Yo superior”, su armonía y no solamente el gozo breve, que se transfiere de un lado a otro, siempre más ansioso y perturbador.

El amor debe ser siempre el punto de partida de todas las aspiraciones  y la etapa final de todos los anhelos humanos

El clímax del amor se encuentra en aquel sentimiento que Jesús ofreció a la Humanidad y prosigue donando, en Su condición de Amante no amado.

  Extraído del libro “Amor Invencible Amor” de Divaldo Pereira Franco.

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NO SON ESPIRITISTAS 

Los que lucran , explotan o engañan en nombre del Espiritismo. 

Los que se ocupan de cartomancia,sortilegios,adivinacion, para embaucar a sus semejantes. 
Todo aquel que mixtifica o se atribuye falsas facultades, en cuyo fondo esta el absurdo, el fanatismo o el interés.* 


Nadie que obre asi es Espiritista , aunque diga serlo; y por el daño que causan a la doctrina y a la verdadera mediumnidad, consignamos nuestra protesta y nuestra reprobación contra todos ellos , reciban o no dinero en pago de sus extravíos 
La luz del porvenir.

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EL MAL Y EL REMEDIO



No hay falta ni mal cometido que quede oculto para los ojos de Dios, todos sabemos que la ley de causa y efecto, nos habla sobre ello. Así es nuestra acción así es la reacción.

La felicidad en la Tierra no existe, porque es un planeta de expiación y de pruebas, entonces la nota predominante en ella son el sufrimiento, hay momentos de felicidad, pero esto son muy pequeños, a intervalos, la verdadera felicidad es propia de los espíritus puros.

Jesús, nos lo mostró bien claro, cuando  sufrió por nosotros el calvario de la cruz, el nos previno sobre el sufrimiento, nos hablo que no renegáramos de el,  porque el es la  puerta estrechas por donde podremos pasar al reino de  de los Cielos. Todo efecto tiene una causa que lo genera, y el mal y el sufrimiento, son frutos de nuestros errores del ayer, y de las pruebas que debemos afrontar para ver si realmente somos firmes en donde creemos serlo.

 Hay que saber  sufrir bien, sin renegar, sin alterarnos,  pidiéndole  fuerzas a Dios a través de la oración, porque nadie lleva una cruz que no pueda cargar en sus hombros.

El mal tiene por objeto el probar a los hombres, el ver si realmente son hijos de Dios, un hijo que obedece a su padre, cuando este le obliga a hacer algo que no desea, es un buen hijo, porque sabe respetar la voluntad de aquel que lo creo, y sabe también que nada malo quiere para el.

El mal en la tierra es un instante, comparado a las glorias del cielo que son eternas, entonces el mal tiene toda la fuerza que nosotros le damos, si ante las pruebas y los sufrimientos, nosotros presentamos la calma, y la serenidad, la buena voluntad, todo va perdiendo intensidad, y si sufrimos injusticias de los hombres, no protestaremos  porque Dios siempre da ciento por uno, y pensando en el mañana sufriremos el presente culposo con total serenidad.

Todos sabemos que nada sucede porque si, y si cargamos una cruz es la que nosotros elegimos antes de reencarnar. Al igual que cuando estamos malos en la tierra, no todos los medicamentos  son agradables, ni todas las intervenciones tampoco, porque así es el mal así es la medicina, para  corregir la enfermedad, allí sucede lo mismo, cuando el espíritu reconoce su mal, y quiere ponerse a prueba, elige un camino, con unas pruebas,  es el que cuando reencarna atraviesa, y del cual muchos renegamos, porque no reconocemos en el la causa de los errores del ayer, o  la prueba para ver  si realmente hemos crecido para Dios.

Por eso la fe es la gran fuente de donde podemos sacar valor para resistir las vicisitudes de la vida, un hombre con fe, no reniega, solo sigue el curso de la vida, firme, valeroso, confiado, porque su fe en Dios,  le hace llevar su tarea hasta el fin, sabiendo que lo que el no pueda lo suplirá Dios, que no abandona a sus hijos, y no fracasará, porque la fe transporta las montañas.

Entonces hermanos, sacrifiquémonos aquí deseando obtener los bienes del Cielo que son eternos. Cuando el dolor nos visite y nos sintamos impotentes  para erradicarlo, bendigamos ese dolor, la resignación y la serenidad ante él, nos la dará el pensar que esta vida es un instante y al otro lado nos espera  la felicidad, y todo sacrificio nos parecerá leve si miramos Al Cielo y ya desde aquí  empezamos a sentir la gloria que allí nos espera.

Trabajo realizado por Merchita, (según  su inspiración).

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LA AYUDA DEL PLANO ESPIRITUAL

Vamos comprobando que la tarea que como espíritus tenemos es muy laboriosa y difícil. Sobre todo en los mundos de expiación y prueba, como en el que nos encontramos nosotros en esta fase de la evolución.
A la difícil labor de controlarnos, intentando que nuestras imperfecciones no nos traicionen, que la comodidad no nos haga estancarnos, o realizar las cosas de una manera diferente a como se tienen que efectuar; nos enfrentamos a unas circunstancias y obstáculos por añadidura, que no son otros que el contacto con los demás seres humanos. La vida social, en mundos como el nuestro, es en la práctica como una carrera de obstáculos en donde tenemos que sortear infinidad de minas y alambradas que pueden estar en cualquier parte, si no las detectamos podemos caer en ellas, sucumbiendo ante dichas pruebas y escollos que surgen en nuestro caminar.
Para ir alcanzando el progreso y la perfección a la que estamos llamados todos, sin ninguna excepción, en cada nueva existencia nos tenemos que enfrentar a nuevas pruebas y dificultades, sin las cuales nos sería muy difícil ir adelantando y desarrollando nuestros valores.
Las diferentes posiciones sociales, que hacen que una persona en la tierra deba enfrentarse a circunstancias y matices de la vida, destacadas e importantes, que forjan al espíritu en su proceso evolutivo, dotándole de pruebas determinantes, como por ejemplo son los distintos grados de riqueza y pobreza, de fealdad y belleza, de salud y enfermedad, así como el poder, el éxito, y todas las diferentes problemáticas relevantes, son experiencias que prácticamente tenemos que vivir todos y cada uno de nosotros en las diferentes existencias que tenemos que afrontar.
No nos extrañe este planteamiento, necesitamos vivencias y renovación en las diferentes existencias que nos aguardan en la vida en la materia. Tener existencias que nos pongan de manifiesto la necesidad de vivir con humildad, que pongan a prueba nuestro grado de caridad, de amor, de entrega y sacrificio, de patriotismo, de trabajo por la ciencia, es algo que todos y cada uno sin excepción tenemos que experimentar.
De otra manera, es muy difícil establecer baremos para que vayamos comprendiendo en qué grado de la escala evolutiva estamos, qué grado de valores y defectos tenemos; unos por arraigar y otros por eliminar. Aceptar que sin duda, no es lo que la vida nos depara únicamente lo que marca nuestros aciertos y errores en la tierra, sino que también influye sobremanera el grado de preparación espiritual alcanzado para poder sortear estas pruebas, actuando correctamente, o que simplemente por la falta de preparación sucumbimos ante las mismas, dejándonos llevar por los defectos que rigen nuestros actos, y que nos llevan a abusar de la riqueza que se nos concedió, del poder, del encanto que posee la materia o cualquier otra condición que tengamos.
Todos hemos de pasar por las diferentes vivencias y experiencias de la materia, sin excepción. Recordemos la justicia de Dios, de sus leyes, pues son iguales para todos; no hay privilegios, ni concesiones, todos somos iguales para El. Como hijos suyos nos ama a todos por igual, con lo cual no nos extrañe que el mendigo del hoy, pueda ser el millonario del mañana. Como pueda actuar en cada existencia será en parte condición de su grandeza o miseria espiritual. Y después sacará sus enseñanzas, sus conclusiones, y por tanto, tendrá que asumir en el futuro las consecuencias, para lo bueno y para lo malo de sus obras.
Por esta razón, desde el principio de nuestra andadura espiritual, en los mundos más atrasados, contamos con la ayuda inestimable del mundo espiritual, que nos guía y trata de que encaminemos nuestros pasos, y planificarnos cada existencia lo mejor posible, de acuerdo al grado de evolución alcanzado y de los objetivos a alcanzar que más puedan interesarnos en cada nueva existencia.
Hay espíritus que se dejan ayudar más que otros. Al igual que en la tierra, hay quien se deja aconsejar, escucha y después pone en práctica los buenos consejos recibidos por personas que tienen más conocimientos y más experiencia, y otros que no se dejan aconsejar, que optan por obrar de acuerdo a sus instintos y que no confían en nadie más. En el plano espiritual, pasa exactamente igual, la muerte no nos cambia, nos coloca en el lugar que por afinidad nos corresponde, nos hace ver la realidad de nuestra esencia, esto como es lógico ayuda a comprender, nos puede hacer más razonables por la fuerza de las pruebas, pero no nos cambia.
Es por ello, que los espíritus, cuanto más adelantados, o cuanto más humildes y dóciles son, más se dejan ayudar y guiar, pidiendo consejo a los espíritus de más categoría espiritual, que velan por el progreso de la humanidad, y que su interés no es otro que ayudarnos para que cada paso que demos sea lo más acertado posible, y que por tanto, no nos arriesguemos a afrontar pruebas en la nueva encarnación para las cuales no estamos preparados, y podamos fracasar, complicando nuestro futuro próximo en el que tengamos que venir a corregir, y saldar deudas.
Afrontar la prueba de la riqueza, para los espíritus que van adquiriendo cierto grado de comprensión y desarrollo, es un examen que van aplazando para más adelante, porque es muy difícil de superar. Una prueba que puede llevarnos a errores y equivocaciones muy importantes, y deshacerlos puede suponer un gran coste y muchos sufrimientos. Sin embargo, para un espíritu que esté despojado de egoísmo, y posea una gran fuerza de voluntad venir rodeado de riqueza y de recursos más que suficientes, puede suponer que haga mucho bien, generando trabajo, creando beneficios por doquier y contribuyendo al bien de la humanidad.
Son dos maneras de actuar muy diferentes, por ello hay que saber tomar decisiones, sobre todo si son importantes, ya que ello va a contribuir en gran medida en nuestro devenir de las siguientes encarnaciones.
En el mundo espiritual hay espíritus que nos ayudan a tomar estas decisiones, planificando nuestro futuro, conscientes como son que hacer un uso inadecuado de nuestro libre albedrío puede complicarnos mucho, o por el contrario, ayudarnos en gran medida. Pero no siempre estamos predispuestos a aceptar dicha ayuda. Preferimos en muchas ocasiones experiencias cómodas, vidas fáciles, que luego por falta de preparación espiritual, se vuelven en nuestra contra.
Una vez en la tierra, siempre tenemos a nuestro lado esa ayuda espiritual que necesitamos, para que podamos conducirnos lo mejor posible, es el espíritu protector, que todos tenemos, y que en función de nuestro adelanto y misión que traemos a la tierra puede ser de mayor o menor elevación espiritual, pero todos lo tenemos.
En definitiva no podemos imaginar el gran despliegue de ayuda que pone el Creador a nuestra disposición desde los primeros inicios de nuestra evolución. Sin embargo en muchos casos no lo sabemos apreciar y aprovechar. Si somos dóciles y deseamos progresar rápidamente,  aceptaremos de buen grado los consejos y sugerencias, tendremos en cuenta las propuestas que nos indican para orientar cada nueva existencia lo más acorde a nuestras necesidades, nos esforzaremos para lograr los objetivos, y no adquiriremos en cada nueva existencia ningún grado de maldad, al contrario nos iremos sensibilizando y puliendo, haciendo aflorar las cualidades del espíritu.
Somos niños espiritualmente hablando, estando muy alejados todavía de alcanzar la madurez y la sabiduría necesaria que nos permita tomar las decisiones más apropiadas en cada momento. Si como niños hacemos caso a las indicaciones y sugerencias de nuestros padres, que quieren siempre lo mejor para nosotros, adelantaremos mucho en el menor tiempo posible, y nos evitaremos muchos sufrimientos y penalidades.
 Fermín Hernández Hernández
Trabajo expuesto en abril 2015-  Amor, paz y caridad

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FUERA DE LA GRATITUD 

 NO HAY ABSOLUCIÓN

 Analicemos el principio contenido en el capitulo  XXVI del Evangelio Según el Espiritismo y concluiremos  que la regla “Dad de gracia lo que de gracia recibisteis” no se circunscribe  apenas  a lo que se produce mediúmnicamente, igualmente desaprueba  tambien el mercadería, la usura, los chanchullos de cualquier procedencia en nombre de la Codificación Espirita. Por justa razón Jesús recomendó que los intermediarios  (médiums) entre el cielo (mundo espiritual)  y la tierra no debieran   recibir dinero por esa tarea.
 El Creador  no vende los beneficios que concede.  La mediúmnidad es conferida gratuitamente por Dios para alivio de los que sufren y (específicamente en las huestes espiritas) para difusión de la Tercera Revelación, no pudiendo, pues ser empleada comercialmente.  Esa reprobación  de Jesús  del comercio de las cosas bendecidas recayó sobre las permutas de muambas religiosas practicadas por los cambistas  del Templo de Jerusalén. Al expulsarlos, el Maestro dio enérgica demostración  de que no se debe comerciar con las cosas espirituales, ni tornarlas objeto de especulación  o medio de concupiscencias.
Los intérpretes de los Espíritus (médiums) para instruir  a los hombres, mostrarles el camino del bien y conducirlos a la fe no pueden apelar para el lucro material. No deben, pues, vender los mensajes que no les pertenecen, pues no son producto de su cosecha, ni de sus investigaciones, ni de su trabajo personal. Es diferente  del trabajo por ejemplo, del médico, del ingeniero, del profesor, que ofrecen el fruto de sus estudios, de sus esfuerzos y hasta de sus sacrificios en los bancos académicos y por lo tanto puede obtener beneficios de sus habilidades, bien lejos del espiritismo. Ya el médium, sobretodo el “curador”, (re) transmite el  fluido  de los Espíritus y así no puede venderlo bajo cualquier contexto, sea donde sea,  fuera o dentro del ambiente kardeciano.
El ascentral sacerdote druida de la vieja Galia anota que el Espiritismo comprendió el lado serio  de la mediúmnidad, lanzando el descredito sobre la exploración  y elevando la practica mediúmnica a la categoría de mandato sublime. Esa cuestión no se relativiza. El “dad de gracia lo que de gracia recibimos” no puede ser deformado. La única  moneda que el Creador acoge  como cambio es el amor al prójimo. El espiritismo debe ser  la diseminación de la palabra de consuelo tal como Jesús nos enseñó, tal como El predicaba, tal como Kardec esperaba, tal como Chico Xavier ejemplifico, para todos  y al alcance de todos siempre gratuitamente.
Quedamos aterrorizados cuando asistimos al entierro  de la simplicidad de la Tercera Revelación en la tumba austera  de la especulación mercantil de las palestras, de los seminarios bajo los aplausos provenidos de la población  desprovista de raciocinio, de las aclamaciones extravagantes, de los galanteos esplendidos y delirantes. El Cristianismo primitivo, por la simplicidad de los primeros núcleos cristianos, fue conquistando integralmente, con el desaparecimiento de los siglos, se desgastó ideológicamente.  El Evangelio se contamino, trágicamente  por imposición de los intereses políticos, institucionales y principalmente financieros,  y últimamente existe los que cuentan las monedas doradas recaudadas en nombre de Cristo, de manos unidas con “Mamon”.
Jesús aseguro que, “es digno el trabajador de su salario” , ahora, el médium que ejerce su facultad según Cristo recomienda, sin intereses materiales u egoístas, no dejará de recibir  una correspondiente recompensa espiritual. Todavía, inevitablemente el médium mercenario atraerá para si los espíritus livianos, seudosabios, malévolos.
El espiritismo no comulga con intereses comerciales, y la divulgación de los mensajes del mundo espiritual no pueden ser objeto de lucro financiero, apenas moral. Notamos con bastante inquietud  que sectores influyentes del movimiento espirita van transformándose en censurable contador de negocio. Salvando las preciosas excepciones y sin generalizar, se percibe decidida argucia, específicamente en el trato comercial de libros espiritas de autores encarnados y desencarnados, de CD y Dvd, reflejando  en buena dosis la pretensión  de la compulsiva ganancia, normalmente cuando son encarecidos los libros doctrinarios.
De lo expuesto indagamos: ¿será justo transformar un templo espirita en una especie de agencia mercantil? En una especie de núcleo financiero lucrativo?  ¿Será que los Benefactores Espirituales consienten tal procedimiento? ¿Fue eso lo que nos enseñó Kardec?  ¡Es obvio que no! 
¡Vivir el Evangelio, si! ¡Ganar dinero a costa del mensaje espirita, Nunca!
La Tercera Revelación vino para todas las personas. Es forzoso que ejercitemos democráticamente junto a los desheredados material e intelectualmente, en el caso contario, en el futuro, los centros espiritas serán transformados en establecimientos mercantiles (visando lucros materiales), o en espacio restricto para los notables abastecidos, sublevándose el Evangelio de Cristo que solamente será predicado para los que posean sabrosos tarjetas de crédito y debito  y obviamente a los laureados por los títulos académicos.
Entre los moldes actuales para la mejor difusión espirita creemos que es importante una revisión de las estrategias y costumbres mercantiles, a fin de que el mensaje del Espiritismo alcance las fajas sociales. Mientras tanto, el acogimiento de los simples [espiritas desempleados, , ilustrados, pobres] en el ambiente  de las reuniones espiritas es tarea de primordial importancia  en los tiempos en que vivimos. La divulgación doctrinaria debe tener  como parámetros lo que es simple y viable para todos los centros espiritas normalmente  los de la periferia. Recordemos que “"Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos, pero Jesús no tenía dónde recostar la cabeza." Según Mateo dice en el capítulo ocho, versículo veinte.
No va nuestra anotación destinada a aquello que revierten el mensaje espirita  en pro de comprobadas obras  filantrópicas (escuelas, asilos, hospitales, hogares de ancianos…), con todo, si, para los especuladores, los cambistas ambiciosos. 
Jorge Hessen
                           
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viernes, 15 de mayo de 2015

Utilidad de ciertas evocaciones particulares

                 


                El sueño 


¡Pobres hombres, cuán poco conocéis los fenómenos más comunes que hacen a vuestra vida! Creéis ser muy sabios, creéis poseer una vasta erudición, y a estas preguntas que realizan todos los niños: ¿qué hacemos cuando dormimos?, ¿qué son los sueños?, os quedáis mudos. No tengo la pretensión de haceros comprender lo que voy a explicaros, porque hay cosas a las cuales vuestro Espíritu no puede todavía someterse, al no admitir lo que no entiende. 

El sueño libera parcialmente el alma del cuerpo. Al dormir, estamos momentáneamente en el estado en que uno se encuentra de manera permanente después de la muerte. Los Espíritus que al desencarnar se desprendieron rápidamente de la materia han tenido sueños inteligentes; cuando dormían, se reunían con la sociedad de otros seres superiores a ellos: viajaban, conversaban y se instruían con los mismos; incluso trabajaban en obras que encontraron concluidas al morir. Esto debe enseñaros una vez más a no temer la muerte, puesto que morís todos los días, según las palabras de un santo. 

Esto con respecto a los Espíritus elevados; pero para la masa de los hombres que, con la muerte, deben permanecer largas horas en turbación – en esa incertidumbre de que os han hablado –, van a mundos inferiores a la Tierra, adonde antiguos afectos los llaman, o a buscar placeres quizá todavía más bajos que los que aquí tienen; van a beber doctrinas aún más viles, más innobles y más nocivas que las que profesan en vuestro medio. Y lo que forma la simpatía en la Tierra no es otra cosa que el hecho de sentirnos, al despertar, vinculados por el corazón a aquellos con quienes acabamos de pasar simplemente 8 ó 9 horas de felicidad o de placer. Lo que explica también esas antipatías invencibles es saber que, en el fondo del corazón, esas personas tienen una conciencia diferente de la nuestra, porque se las conoce sin haberlas visto jamás con los ojos. Es esto aun lo que explica la indiferencia, puesto que no se desea hacer nuevos amigos cuando se sabe que existen otros que os aman y os aprecian. En una palabra, el sueño influye en vuestra vida más de lo que pensáis. 

Por efecto del sueño los Espíritus encarnados están siempre en relación con el mundo de los Espíritus, y esto es lo que hace que los Espíritus superiores consientan – sin demasiada repulsión – encarnarse entre vosotros. Dios ha querido que ellos, durante su contacto con el vicio, puedan ir a fortalecerse en la fuente del bien, para no fallar, ya que vienen a instruir a los otros. El sueño es la puerta que Dios les ha abierto hacia los amigos del cielo; es la recreación después del trabajo, a la espera de la gran libertad, la liberación final que debe volverlos a su verdadero medio. 

El sueño es el recuerdo de lo que vuestro Espíritu ha visto mientras el cuerpo dormía; pero tened en cuenta que no siempre soñáis, porque no os acordáis siempre de lo visteis, o de todo lo que habéis visto. Vuestra alma no está en todo su desarrollo; a menudo no es más que el recuerdo del problema que acompaña a vuestra partida o a vuestro retorno, a lo que se agrega el recuerdo de lo que habéis hecho o de lo que os preocupa en el estado de vigilia; sin esto, ¿cómo explicaríais esos sueños absurdos que tienen los más instruidos como los más simples? 

Los Espíritus malos también se sirven de los sueños para atormentar a las almas débiles y pusilánimes. 
Por lo demás, dentro de poco veréis desarrollarse una nueva especie de sueños; es tan antigua como la que conocéis, pero la ignoráis. El sueño de Juana, el sueño de Jacob, el sueño de los profetas judíos 
y de algunos adivinos hindúes: ese sueño es el recuerdo del alma desprendida completamente del cuerpo, la remembranza de esa segunda vida de la que os hablaba hace instantes. Tratad de distinguir bien esas dos especies de sueños entre aquellos que recordáis, pues sin ello caeríais en contradicciones y en errores que serían funestos a vuestra fe. 

Nota – El Espíritu que ha dictado esta comunicación, al habérsele solicitado su nombre, respondió: «¿Para qué? ¿Creéis, pues, que sólo los Espíritus de vuestros grandes hombres vienen a deciros cosas buenas? Entonces, ¿no contáis para nada con todos aquellos que no conocéis o que no tienen ningún nombre en vuestra Tierra? Sabed que muchos toman un nombre solamente para contentaros.» 

Allan Kardec 
Revista Espirita 1858

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UTILIDAD DE CIERTAS EVOCACIONES PARTICULARES

Las comunicaciones que se obtienen de los Espíritus muy superiores o de los que han animado los grandes personajes de la Antigüedad son preciosas por la alta enseñanza que encierran. Esos Espíritus han adquirido un grado de perfección que les permite abarcar una esfera más amplia de ideas, penetrar misterios que superan el alcance vulgar de la Humanidad y, por consecuencia, iniciarnos mejor que otros en ciertas cosas. De allí no resulta que las comunicaciones de los Espíritus de un orden menos elevado no tengan utilidad; lejos de esto: el observador extrae de ellas más de una instrucción. Para conocer las costumbres de un pueblo es necesario estudiarlo en todos los grados de la escala. Cualquiera que lo hubiese visto bajo un solo aspecto lo conocería mal. La historia de un pueblo no es la de sus reyes ni la de sus eminencias sociales; para juzgarlo es preciso verlo en su vida íntima, en sus hábitos privados. Ahora bien, los Espíritus superiores son las eminencias del mundo espírita; su propia elevación los coloca tan por encima nuestro que nos quedamos asombrados de la distancia que nos separa. Espíritus más burgueses (permítasenos esta expresión) nos vuelven más palpables las circunstancias de su nueva existencia. Entre ellos, el lazo entre la vida corporal y la vida espírita es más íntimo; la comprendemos mejor porque nos toca más de cerca. Al aprender con ellos mismos lo que han llegado a ser, lo que piensan, lo que sienten los hombres de todas las condiciones y de todos los caracteres –tanto los hombres de bien como los viciosos, los grandes y los pequeños, los felices y los desdichados del siglo, en una palabra, los hombres que han vivido entre nosotros, que hemos visto y conocido, de los cuales conocemos sus vidas reales, sus virtudes y defectos–, comprendemos sus alegrías y sus sufrimientos, nos asociamos y extraemos de los mismos una enseñanza moral tanto más provechosa cuanto más íntimas son las relaciones entre ellos y nosotros. Nos ponemos más fácilmente en el lugar del que ha sido nuestro igual que en el del que no vemos sino a través del espejismo de una gloria celestial. Los Espíritus vulgares nos muestran la aplicación práctica de las grandes y sublimes verdades, de las que los Espíritus superiores nos enseñan la teoría. Además, en el estudio de una ciencia nada es inútil: Newton encontró la ley de las fuerzas del Universo en el fenómeno más simple.

Esas comunicaciones tienen otra ventaja: la de constatar la identidad de los Espíritus de una manera más precisa. Cuando un Espíritu nos dice haber sido Sócrates o Platón, somos obligados a creer bajo palabra, porque no trae consigo un certificado de autenticidad; podemos ver en sus discursos si desmiente o no el origen que se atribuye: nosotros lo juzgaremos un Espíritu elevado, eso es todo; que en realidad haya sido Sócrates o Platón, poco nos importa. Pero cuando nuestros parientes, nuestros amigos o los que hemos conocido se nos manifiestan en Espíritu, se presentan mil y una circunstancias de detalles íntimos donde la identidad no podría ser puesta en duda: se adquiere, de alguna manera, la prueba material. Por lo tanto, pensamos que se ha de apreciar el hecho de ofrecer de cuando en cuando algunas de esas evocaciones íntimas: es la novela de las costumbres de la vida espírita sin la ficción.

Revista Espírita 1858

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                                                  EL PENSAMIENTO

 El pensamiento es fuerza creadora, y todos  siempre tenemos  pensamientos  que según su calidad, sean buenos o malos  atraemos fuerzas  que nos embargan,  por eso  es importante que eduquemos el pensamiento.
El pensamiento es una forma de energía de emisión continua, que fluye del alma, a través del cerebro. Es elaborado sin esfuerzo, como expresión natural del alma, y se propaga a través del fluido cósmico universal, pudiendo alcanzar distancias considerables en pocos segundos, diferente de lo que ocurre con el sonido que se propaga a través del aire, a una velocidad de 340 m/s, alcanzando una distancia limitada.
Como expresión del alma, el pensamiento tiene un alto significado en la vida de cada uno. Si el ser humano pudiese evaluar el alcance de los pensamientos bien orientados, dejaría los círculos ilusorios y poco significativos de ciertos ambientes que lo rodean, y bucearía en las aguas límpidas y puras de los pensamientos rectos, y encontraría condiciones para proyectarse, progresivamente, a planos más elevados de conocimientos, de evolución, de salud, de alegría y de bienestar, visto que esa modalidad de pensamiento constituye un requisito fundamental para que la persona pueda alcanzar el equilibrio y la harmonía de la mente y del cuerpo.
Los pensamientos rectos o positivos de amor, de buen ánimo, de coraje, de aprobación, de fe, son edificantes y promueven la salud, el bienestar, el progreso, la riqueza, la alegría, en fin, todos los bienes de la vida. Los pensamientos impregnados de emociones neutras, son indiferentes. Los impregnados de emociones negativas, como los de rabia, de odio, de envidia, de celos, de miedo, de maledicencia, de vanidad, de mentira, de calumnia, de agresividad, son mensajeros del mal, del dolor, del sufrimiento, del fracaso, en fin, perjudiciales a la vida.
El pensamiento recto es el pensamiento positivo, que se identifica con la energía creadora del Universo. Todo lo que fue hecho por el pensamiento de Dios es recto, siendo contrario al pensamiento negativo que es falso y no se identifica con la obra de la Creación. Del mismo modo, todo lo que fue hecho en el Universo, por el hombre, fue elaborado por su pensamiento recto, que expresa la continuidad del pensamiento del Creador.
El pensamiento recto se identifica con la luz, y el pensamiento negativo se confunde con las tinieblas. En ese concepto, las personas que tienen pensamientos positivos viven en la luz, y las que  se complacen en los pensamientos negativos viven sumergidas en tinieblas.
La creación del alma humana provino de un acto positivo del pensamiento de Dios. Y, del mismo modo los seres humanos pueden utilizar correctamente el pensamiento, para la realización de sus objetivos en la Tierra.
El alma, a través del pensamiento, ejerce una función muy importante en la vida del ser humano, participando activamente en los fenómenos psico biológicos, y en todos los acontecimientos de la vida de cada uno.
Aunque sean invisibles, los pensamientos son seres, y pueden ser detectados por medio de recursos propios. Están dotados de la propiedad de ideoplastia y, de acuerdo con las vibraciones positivas o negativas de que puedan estar imantados, producen una impregnación, como verdadera acción hipnótica, en el campo mental de la propia persona y de las personas a las cuales son proyectadas.
En ese sentido, vale decir que los pensamientos positivos forman, alrededor de la persona que los emite, un poderoso campo fluídico de fuerzas creadoras del bien, que neutralizan o anulan las vibraciones deletéreas a ella dirigidas, mientras que la persona que se mantiene en estado neutro o negativo estará con las puertas abiertas para recibirlas y, por consiguiente, sufrir sus consecuencias.
Eduquemos el pensamiento, analicemos si con el estamos construyendo o destruyendo, para evitar el mal pensamiento, creemos uno bueno, a una idea negativa, coloquemos una positiva.
 Merchita
Extraído del libro “Enfermedades del Alma” de  Dr. Roberto Brólio

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                                          LA PEDOFILIA

La pedofilia así como cualquier otra errada conducta o vicio debe ser corregida en alguna existencia. Todos, absolutamente todos tenemos el derecho de evolucionar a niveles de conciencia superiores. Todos tenemos derecho a la rectificación. El universo ni Dios castiga a nadie. El universo corrige los errores dando oportunidades y para eso reencarnamos una y otra vez hasta lograrlo, al hacerlo, estaremos sutilizando la energía que conforma nuestro espíritu.

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EXPERIENCIAS EN LA VIDA

No hay fuerza que suplante al amor. Al recurrir a la fuente sublime  del Amor sin Límites, a través de la oración, recibimos respuesta del Cielo que lo dulcifica todo en un instante,  cambiando  los  estados mentales, en sintonías  emocionantes que hacen el panorama totalmente distinto.

Si la persona no cambia, no se orienta  hacia el bien, es impenetrable, queda atrofiada en los sentimientos nobles, y deambula en las fajas inferiores, sin que los centros de comunicación capten los llamados de importancia.

No debemos olvidar la enseñanza de Jesús: “Pedid y se os dará…” Es necesario pedir, saber hacerlo y esperar con receptividad.

La vida es patrimonio de Dios y todos nos encontramos situados en ella con propósitos superiores que nos están reservados. Todos realizamos  actos lamentables, que son frutos de nuestra ignorancia, igualándonos, en cierto modo, en los errores y diferenciándonos en los aciertos.

Cuando somos inmaduros no nos disponemos a trabajar  a favor de nuestro propio progreso moral.  Somos inmaduros en lo que concierne a los nobles compromisos,  soñamos con los placeres extenuantes a los cuales nos gusta entregarnos, importándonos muy poco las consecuencias perniciosas que nos pueden sobrevenir.

Solamente existen obsesiones  porque existen deudores. Todo obsesor por más insensible y cruel que sea, es solo un enfermo que se vio traicionado y no ha sabido o querido superar la condición de dolor a la que fue arrojado. Mientras no exista la luz del perdón en la antigua victima y la transformación moral del infractor,  la problemática aflictiva continua, cambiando solamente  de forma o de actitud de quien persigue  y de quien es perseguido.

Todo en la Naturaleza invita a la paz y al amor, poemas llenos de vida y de belleza invitan a la meditación y al progreso intimo; a pesar de eso, el atavismo de las pasiones primitivas hace que el hombre renuncie a la gloria de la armonía externa que cubre la Tierra, bendiciéndola  para vivir los volcanes íntimos que retumban violentos en erupciones destructoras.

Muchos diligentes estudiosos  de la reencarnación, mantienen veleidades e ideas fantásticas que les hacen sentir placer, en torno del pasado espiritual. Se identifican en los ropajes físicos de antiguos nobles y generales, reyes y conquistadores, prelados ilustres de alta jerarquía en las órdenes eclesiásticas,  de artistas famosos, perdiendo un tiempo precioso en investigaciones y comparaciones de valor secundario, al exaltar el pasado para satisfacerse en el presente  sin la necesaria consideración por la nueva oportunidad…


No quieren darse cuenta, que si vivieron personificaciones célebres  y aun permanecen en la Tierra, es porque fallaron dolorosamente , en las oportunidades con que la Vida los invitó a obtener  en propio crecimiento moral, pero se denigraron por el orgullo, excesiva ambición, falta de respeto a la bendición que no merecían, pero que recibieron como misericordia Divina.

Confirmados algunos casos como verdaderos, hay que  observar que esto es así  por una finalidad  reeducativa,  exigiendo urgente reparación y no un motivo de disfrazada vanidad por lo que fueron, con total olvido de los que son.

La falta  de obligación en los compromisos elevados se hace notoria en las esferas sociales del mundo, en cuya clase abundan muchas perturbaciones e invitaciones a la caída, tentaciones sin nombre, fraudes, tormentos, traiciones y enormes responsabilidades. En cambio  los fámulos humildes, servidores ignorados, profesionales poco conocidos, son los que soportan la mezquindad e indiferencia, la perversidad y el desprecio, elevándose a  través de los valores de la paciencia  y la humildad que vencen en la escala del progreso, esperándolos generosos y liberados, después del umbral de ceniza y lodo en el que todos se igualan, en la consunción del cadáver, aunque la tumba de los opresores de un día se erige con mármoles y bronces trabajados, que evocan escenas que no se repetirán!...

“las marcas de determinadas reencarnaciones no desaparecen rápidamente de los tejidos sutiles del Espíritu que renace en el cuerpo, sufriendo los efectos.

“Jesús escogió vestimentas modestas, las convivencias del dolor y del sufrimiento humano, las situaciones del proletariado sin esperanza para dignificar la ascensión de las almas  que se fortalecen con los testimonios de la pobreza y la simplicidad. No despreció los bienes  del mundo ni a sus poseedores transitorios, ofreciéndoles varias veces, la oportunidad de unirse a El y Sus lecciones, pero no se detuvo, al lado de las momentáneas posiciones  y mandos…

“Dignas son todas las coyunturas en que el Espíritu renace para la evolución, porque al final todos  son dones de Dios, puestos al servicio del progreso de todas las almas.

Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro “En las Fronteras de la Locura” Divaldo Pereira Franco.

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