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sábado, 28 de mayo de 2011

Temor a la muerte



Causas del temor a la muerte


El hombre, a cualquier grado de la escala a que pertenezca, desde el estado salvaje, tiene el sentimiento innato del porvenir. Su intuición le dice que la muerte no es la última palabra de la existencia, y que aquellos cuya memoria recordamos no son perdidos para siempre. La creencia en el porvenir es intuitiva y muchísimo más generalizada que la del nihilismo. ¿A qué se debe, pues, que entre aquellos que creen en la inmortalidad del alma se encuentra todavía tanto apego a las cosas de la materia y tanto temor a la muerte? 
El temor a la muerte es un efecto de la sabiduría de la Providencia y una consecuencia del instinto de conservación, común a todos los seres vivientes. Es necesario, mientras, que el hombre no esté bastante enterado de las condiciones de la vida futura, como contrapeso a la propensión que, sin este freno, le induciría a dejar prematuramente la vida terrestre y descuidar el trabajo que debe servir para su adelanto.



Por eso, para los pueblos primitivos el porvenir sólo es una vaga intuición. Más tarde, una sencilla esperanza, y después, una certeza, pero todavía neutralizada por un secreto apego a la vida corporal.


A medida que el hombre comprende mejor la vida futura, el temor a la muerte disminuye. Pero al mismo tiempo comprende mejor su misión en la Tierra, y espera su fin con más calma, resignación y sin temor.


La certeza de la vida futura da otro curso a sus ideas, otro objeto a sus trabajos. Antes de tener certeza, sólo trabaja para la vida actual. Con esta certidumbre, trabaja en vista del porvenir sin descuidar el presente, porque sabe que su porvenir depende de la dirección más o menos buena que da al presente. La seguridad de volver a encontrar a sus amigos después de la muerte, de continuar las relaciones que tuvo en la Tierra, de no perder el fruto de ningún trabajo, de aumentar sin cesar en inteligencia y en perfección, le da la paciencia de esperar y el valor para soportar las fatigas momentáneas de la vida terrestre. La solidaridad que ve establecerse entre los difuntos y los vivientes le hace comprender la que debe existir entre los vivos. La fraternidad tiene desde entonces su razón de ser y la caridad un objeto en el presente y en el porvenir. 


Para liberarse del temor a la muerte, hay que contemplar a ésta desde el verdadero punto de vista, es decir, haber penetrado, con el pensamiento, en el mundo espiritual y haberse formado del porvenir una idea lo más exacta posible, lo que manifiesta en el espíritu encarnado cierto desarrollo y cierta aptitud para desembarazarse de la materia. Para aquellos que no están lo suficientemente adelantados, la vida material es preferible a la vida espiritual.


El hombre, interesándose por lo exterior, no ve la vida más que en el cuerpo, mientras que la vida real está en el alma. Estando el cuerpo privado de vida, cree que todo está perdido, y se desespera. Si en lugar de concentrar su pensamiento sobre el vestido exterior lo fijase en el origen de la vida, en el alma, que es el ser real que sobrevive a todo, se dolería menos de su cuerpo, origen de tantas miserias y dolores. Pero para esto se necesita una fuerza que el espíritu sólo adquiere con la madurez.


El temor a la muerte procede, pues, de la insuficiencia de las nociones de la vida futura, pero manifiesta la necesidad de vivir, y el miedo de que la destrucción del cuerpo sea el fin de todo está provocado por el secreto deseo de la supervivencia del alma, todavía semioculta por la incertidumbre.


El temor se debilita a medida que la certeza se forma, y desaparece cuando la certidumbre es completa.


He aquí el lado providencial de la cuestión. Era prudente no deslumbrar al hombre cuya razón no era todavía lo bastante fuerte para soportar la perspectiva, demasiado positiva y seductora, de un porvenir que le habría hecho descuidar el presente, necesario a su adelantamiento material e intelectual.


Este estado de cosas es mantenido y continuado por causas puramente humanas, que desaparecerán con el progreso.


La primera es el aspecto bajo el cual está representada la vida futura, aspecto que bastaría a inteligencias poco adelantadas, pero que no puede satisfacer las exigencias de la razón de hombres que reflexionan. Luego, refieren estos, si se nos presentan como verdades absolutas principios contradictorios por la lógica y los datos positivos de la ciencia, es que no son tales verdades. De aquí, en algunos, la incredulidad, y en muchos, una creencia mezclada con la duda.


La vida futura es para ellos una idea vaga, una probabilidad más que una certidumbre absoluta. Creen en ella, quisieran que así fuese, pero a pesar suyo dicen: “Sin embargo, ¿y si no fuese así? El presente es positivo, ocupémonos de él por de pronto, el porvenir vendrá por añadidura.” Y después, dicen: “¿Qué es en definitiva el alma? ¿Es un punto, un átomo, una chispa, una llama? ¿Cómo siente, cómo ve, cómo percibe?” El alma no es para ellos una realidad efectiva, sino una abstracción. Los seres que les son amados, reducidos al estado de átomos en su pensamiento, están, por decirlo así, perdidos para ellos, y no tienen ya a sus ojos las cualidades que los hacían amar. No comprenden ni el amor de una chispa, ni el que se puede tener por ella, y están medianamente satisfechos de ser transformados en nómadas. De aquí el regreso al positivismo de la vida terrestre, que tiene algo de más sustancial. El número de los que están dominados por estos pensamientos es considerable. 
 Otra razón que une a los asuntos de la materia a los que creen más firmemente en la vida futura es la impresión que conservan de la enseñanza que se les dio en la niñez. 
El cuadro que de ella hace la religión no es, hay que convenir en ello, ni muy seductor, ni muy consolador. Por un lado se ven las contorsiones de los condenados, que expían en los tormentos y llamas sin fin sus errores de un momento, para quienes los siglos suceden a los siglos sin esperanza de alivio ni de piedad. Y lo que es todavía más despiadado para ellos, el arrepentimiento es ineficaz.


Por otro lado, las almas lánguidas y atormentadas en el purgatorio esperan su libertad del buen querer de los vivos que rueguen o hagan rogar por ellas y no de sus esfuerzos para progresar. Estas dos categorías componen la inmensa mayoría de la población del otro mundo. Por encima se mece la muy reducida de los elegidos, gozando, durante la eternidad, de una beatitud contemplativa. Esta eterna inutilidad, preferible sin duda al no ser, no deja de ser, sin embargo, una fastidiosa monotonía. Así se ven, en las pinturas que representan los bienaventurados, figuras angelicales, pero que más manifiestan hastío que verdadera dicha.


Este estado no satisface ni las aspiraciones, ni la idea instintiva del progreso que sólo parece ser compatible con la felicidad absoluta. Cuesta esfuerzo concebir que el salvaje ignorante, con inteligencia obtusa, por la sola razón de que fue bautizado, esté al nivel de aquel que llegó al más alto grado de la ciencia y de la moralidad práctica, después de largos años de trabajo. Es todavía más inconcebible que un niño muerto en muy tierna edad, antes de tener la conciencia de sí mismo y de sus actos, goce de iguales privilegios, por el solo hecho de una ceremonia en la que su voluntad no tiene participación alguna. Estos pensamientos no dejan de conmover a los más fervientes, por poco que reflexionen.
El trabajo progresivo que se hace sobre la Tierra, no siendo tomado en cuenta para la dicha futura; la facilidad con que cree adquirir esa dicha mediante algunas prácticas exteriores; la posibilidad también de comprarla con dinero, sin reformar seriamente el carácter y las costumbres, dejan a los goces mundanos todo su valor. Más de un creyente manifiesta en su fuero interno que, puesto que su porvenir está garantizado con el cumplimiento de ciertas fórmulas, o por legados póstumos que de nada le privan, sería superfluo imponerse sacrificios a una privación cualquiera en provecho de otro, desde el momento en que podemos salvarnos trabajando cada uno para sí.


Seguramente no piensan así todos, porque hay grandes y honrosas excepciones. Pero hay que convenir en que aquél es el pensamiento del mayor número, sobre todo de las masas poco instruidas, y que la idea que se tiene de las condiciones para ser feliz en el otro mundo desarrolla el apego a los bienes de éste, cuyo resultado es el egoísmo. 
Añadamos a lo citado que todo, en las costumbres, contribuye a mantener la afición a la vida terrestre y temer el tránsito de la tierra al cielo. La muerte sólo está rodeada de ceremonias lúgubres que más bien horrorizan sin que promuevan la esperanza. 
Si se representa la muerte es siempre bajo un aspecto lúgubre, nunca como un sueño de transición. Todos esos emblemas representan la destrucción del cuerpo, lo muestran horrible y descarnado, ninguno simboliza el alma desprendiéndose radiante de sus lazos terrenales. La salida para ese mundo más feliz únicamente está acompañada de las lamentaciones de los sobrevivientes, como si les sobreviniese la mayor desgracia a los que se van. Se les da un eterno adiós, como si nunca se les hubiera de volver a ver. Lo que se siente por ellos son los goces de la tierra, como si no debieran encontrar otros mayores. ¡Qué desgracia, se comenta, morir cuando se es joven, rico, feliz y se tiene ante sí un brillante porvenir!


La idea de una situación más dichosa apenas se ofrece al pensamiento, porque no tiene en él raíces. Todo concurre, pues, a inspirar el espanto de la muerte en lugar de originar la esperanza. El hombre tardará mucho tiempo, sin duda, en deshacerse de las preocupaciones. Pero lo logrará a medida que su fe se consolide, y se forme una idea sana de la vida espiritual. 
La creencia vulgar coloca, además, a las almas en regiones apenas accesibles al pensamiento, en las que vienen a ser, en cierto modo, extrañas para los sobrevivientes: la iglesia misma pone entre ellas y estos últimos una barrera insuperable. Declara rotas todas las relaciones, e imposible toda comunicación. Si están en el infierno, no hay esperanza de poder volver a verlas, a no ser que uno mismo vaya. Si están entre los elegidos, la beatitud contemplativa las absorbe eternamente.


Todo esto establece entre los muertos y los vivos tal distancia, que se considera la separación como eterna. Por esto se prefiere tener cerca de sí, sufriendo en la Tierra, los seres a quienes se ama, a verlos partir, aunque sea para el cielo. Además, el alma que está en el cielo, ¿es realmente feliz al ver, por ejemplo, a su hijo, su padre, su madre o sus amigos, arder eternamente?
Extraído del libro "El Cielo y el Infierno" - Codificado por Allan Kardec

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viernes, 27 de mayo de 2011

El ejemplo

Carmen Cardona Directora de "Amoroso"


El mejor Legado de un Espirita para la Humanidad debe ser  El Ejemplo.

La Historia nos enseña en sus  recapitulaciones, que el trascender del hombre se puede enmarcar con sus actos y actitudes a lo largo de las múltiples existencias. Los grandes Líderes de la humanidad han dejado un legado de ejemplaridad en sus aportes: a la ciencia, filosofía, letras, religiones etc. en fin un sinnúmero de hechos tangibles e intangibles. Pero estos hechos circunstanciales han sido acompañados por la Renuncia de viejos defectos que trae consigo nuestro espíritu, arrastrados durante muchas existencias y por falta de voluntad, de conciencia, de conocimiento no se han podido erradicar.

El Espiritismo como bien sabemos es el Consolador Prometido  que nos da el   ánimo para la transformación Interior, ya que con su estudio disciplinado nos lleva al raciocinio del trabajo,  de las batallas que debemos emprender contra nuestras miserias Humanas; pero para este pequeño y gran detalle hay que detectar a uno de  nuestros peores enemigos: EL ORGULLO, y la VANIDAD.   Lamentablemente estos son dos aliados Perturbadores del  Progreso, que cohabitan sin hacer escándalo y duermen escondidos en nuestra psiquis, sin ser reconocidos…..pero en el momento donde la situación lo apremie, sale Rozagante y Enaltecido, dejando su Olor y su Huella mezclado con el dolor y la humillación del  prójimo, arrasando con las Iniciativas de los seres más Pequeños, entorpeciendo las frecuencias más sublimes de los espíritus superiores que acompañan las Tareas ennoblecedoras.

Todo aquel que se llame Espirita, debe emprender un camino  de vigilancia y renuncia para que logre los Objetivos benévolos del  trabajo de la Divulgación Espirita, y coadyuvar con los esfuerzos Conjuntos que realizan cada uno de los países por mantener la Instrucción disciplinada  y la fraternidad en alusión de ser Los Obreros de la Ultima Hora. Que sublime y admirado trabajo, pero que gran responsabilidad ante el mundo espiritual Superior, ya que nuestro trabajo de Redención es el camino que labra la Luz para muchos hermanos encarnados y desencarnados; Toda acción tiene una reacción, Ley de Causa y Efecto; Estimulo para mantenerse firme en el trabajo más enriquecedor: La formación Espiritual, el engrandecimiento Moral, La disciplina de los Sentimientos, Perdonando y Olvidando  las agresiones mentales y verbales que se reciben. Al superar los obstáculos, al vencer nuestras malas inclinaciones se da la tan anhelada conquista interior.  Como lo observa Emmanuel: No nos olvidemos que nuestros pensamientos, palabras, actitudes y acciones constituyen moldes mentales para aquellos que nos acompañan.[…] Todos tus pensamientos actúan en las mentes que te rodean. Todas tus palabras generaran impulso en aquellos que te oyen (Francisco
Cándido Xavier. Fonte viva, cap161, p.361)

En la Obra; Oratoria a luz del Espiritismo (de Simoni Privato), podemos recopilar las diferentes formaciones enriquecedoras de algunos  Apreciados Lideres Espiritas por su acción! que han pasado por la  Tierra, dejando  consigo un legado de admirables renuncias y continua Formación Espiritual, mucho de ellos han sufrido la burla, el desprecio, la infamia, la calumnia, el destierro etc.,  pero al ver sus esfuerzos por mantenerse fieles en el Ideal,  podemos concluir,  que lograron su Misión; marcaron con idoneidad el camino de otras generaciones que comienzan a despertar en su más sublimes sentimientos y como enmarqué desde un principio; EL EJEMPLO de sus pequeñas o grandes  Obras de amor son Los Arquetipos que hoy en día Nos enmarcan en  nuestras prácticas, Por ende, es Menester de todos los Oradores, líderes, dirigentes de pequeñas o grandes  agrupaciones o Instituciones Espiritas  de la Humanidad, que  comencemos el Trabajo concienzudamente con nuestro Íntimo, recordando que la batalla  más enriquecedora es la que emprendemos con nuestras propias debilidades.

No esperemos los aplausos de la Humanidad, ni la aprobación de Instituciones, si no la paz en nuestras conciencias por haber cumplido  el deber de servir al maestro Jesús en todas las Circunstancias de nuestra existencia. Emprendiendo un Trabajo desinteresado resaltado por: La Disciplina, la Humildad, la Tolerancia, la Indulgencia, la fraternidad, la solidaridad y el amor al prójimo. Así contribuiremos en la ejemplar misión de Instrucción y Divulgación de nuestra amada Doctrina.

Todos los Espiritas  Debemos Trabajar la tierra para la Siembra de las Semillas a germinar; abonandolas con amor, dotándolas de conocimientos, de ejemplo, y brindándole durante su crecimiento las herramientas necesarias para que den buen fruto.

Revista "Amoroso" nº 5

( ver   inquietudesespiritas.blogspot.com )

jueves, 26 de mayo de 2011

Qué es y qué no es el Espiritismo


El Espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal. Es a la vez, una ciencia de observación y una doctrina filosófica. Como ciencia práctica consiste en las relaciones que se pueden establecer con los espíritus, como doctrina filosófica, comprende todas las consecuencias morales que se desprenden de semejantes relaciones

El espiritismo, haciéndonos conocer el mundo invisible que nos rodea y en medio del cual vivimos, las leyes que lo gobiernan, sus relaciones con el mundo visible, la naturaleza y el estado de los seres que lo habitan y, en consecuencia, el destino del hombre después de la muerte, es una autentica revelación en el sentido científico de la palabra.

ORIGENES

El espiritismo tuvo numerosos antecedentes. El más celebre de éstos lo constituyen denominados hechos de Haydsville sucedidos el 31 de marzo de 1848 en la aldea de HaydsviIle, en el Condado de Wayne, cerca de Nueva York. A través de las facultades mediúmnicas de las hermanas Fox, residentes en esa localidad se obtuvieron las primeras comunicaciones comprobadas mediante el sistema del código de golpes que permitía el diálogo con las inteligencias desencarnadas o espíritus.

A partir de estos hechos, rigurosamente verificados, se originó en Norteamérica un movimiento denominado ESPIRITUALISMO MODERNO al cual se vincularían notables personalidades de la religión, la ciencia y la política. También se hicieron celebres los fenómenos de mesas danzantes y parlantes, que tendrían amplias repercusiones en Europa, especialmente en Francia, Inglaterra, Italia, Alemania y España.

Históricamente se ubica el nacimiento del espiritismo como doctrina propiamente dicha, de carácter científico, filosófico y moral, a partir del 15 de abril de 1857 con la publicación de la obra EL LIBRO DE LOS ESPlRITUS, codificada por el pedagogo francés Hipólito León Denizard Rivail (Allan Kardec). Este libro se constituyó en la base fundamental a partir de la cual se desarrollaría la elaboración teórica e investigativa que conformaría el cuerpo doctrinario conocido como la Codificación Kardeciana integrada por cinco libros fundamentales y otras tantas obras introductorias y complementarias.

>Los libros básicos de la Codificación Kardeciana son: "EL LIBRO DE LOS ESPíRITUS", (1857); "EL LIBRO DE LOS MEDIUMS", (1861); "EL EVANGELIO SEGUN EL ESPIRITISMO", (1864); "EL CIELO Y EL INFIERNO", (1865) y "LA GENESIS, LOS MILAGROS Y LAS PREDICCIONES SEGUN EL ESPlRITlSMO, (1869).Allan Kardec, pedagogo francés de formación pestalozziana y de gran estructura científica y cultural, (1804-1869), fue el codificador del espiritismo. Durante 15 años de rigurosa labor investigativa y experimental, se dedicó a recopilar, analizar, seleccionar y sintetizar las enseñanzas transmitidas por muchos espíritus de reconocida superioridad moral e intelectual, a través de numerosos mediums de Francia y otros países de Europa. De la organización temática de las extensas informaciones transmitidas por los espíritus, fueron surgiendo los libros de la codificación Kardeciana, en los que se desarrollan temas de ciencia, filosofía, ética, religión, derecho, antropología, sicología, sociología, astronomía, medicina, arte, etc. Las enseñanzas transmitidas por los espíritus fueron ampliadas por Allan Kardec a través de sus propios comentarios, opiniones y observaciones.


FUNDAMENTOS Y ASPECTOS

El espiritismo se basa en ocho principios fundamentales, a saber:

1. La existencia de Dios como creador universal.

2. La existencia e inmortalidad de los espíritus.

3. La ley de la evolución.

4. La ley de la reencarnación.

5. La comunicabilidad de los espíritus a través de la mediumnidad.

6. La ley de causa y efecto o de acción y reacción.

7. La pluralidad de mundos habitados.

8. La fraternidad universal. (Ley de justicia, amor y caridad).

Estos principios también son conocidos como los postulados del espiritismo y constituyen la fundamentación científica, filosófica y moral de la doctrina espiritista, contenida en las obras de Allan Kardec, y como en los libros de los autores clásicos del espiritismo que desarrollaron y complementaron las enseñanzas sistematizadas por el pedagogo francés.

Allan Kardec escribió: "El espiritismo se presenta con tres aspectos distintos a saber: el hecho de las manifestaciones, los principios filosóficos y morales que de ella emanan y la aplicación practica de tales principios. A partir de esta definición se han establecido los tres aspectos del espiritualismo científico, filosófico y moral. EJ aspecto científico comprende la fenomenología mediúmnica, las investigaciones experimentaciones y comprobaciones, la demostración de la realidad espiritual, la aplicación del método científico y la determinación de las leyes que rigen los fenómenos psíquicos y espirituales.

El aspecto filosófico comprende el conjunto de explicaciones y respuestas que el espiritualismo da ante los grandes interrogantes básicos e históricos de la humanidad: Dios, Universo, el hombre, el alma, la vida, el amor, el dolor, la verdad, el bien y el mal, los orígenes, las finalidades, el destino, etc.

El aspecto ético o moral se fundamenta en las enseñanzas y en la ejemplificación vivenciada, dadas por el Maestro Jesús a la humanidad como código de moral por excelencia de aplicación universal en el ámbito personal, familiar y social.

El espiritismo es considerado como la tercera de las grandes revelaciones. La primera revelación estuvo personificada por Moisés, la segunda por Cristo, la tercera por nadie en especial. Las dos primeras son individuales, la tercera es colectiva y está es una característica esencial de gran importancia. Es colectiva porque no se hizo ante nadie en particular, no hay un profeta exclusivo. Los elementos de la revelación espiritista fueron sembrados al unísono en gran cantidad de sitios, revelados a infinidad de hombres de condiciones sociales diversas y con diferentes grados de instrucción. Cada centro encontró en los demás el complemento de lo que obtuvo, y el conjunto y la coordinación de todas las enseñanzas parciales han integrado la doctrina espiritista.

OBJETIVOS

Demostrar de manera objetiva, racional y científica la realidad de la existencia y supervivencia de los espíritus, de la Vida en el mundo espiritual, de sus relaciones con el mundo físico y de las leyes que rigen los fenómenos espirituales.

Desarrollar y educar las facultades mediúmnicas como instrumento que posibilita la comunicación de los espíritus con fines edificantes, altruistas y positivos.

Recibir informaciones y enseñanzas de espíritus superiores a manera de orientación para la vida personal, familiar y social de quienes hacen aplicación de dichos mensajes.

Ayudar a los espíritus sufrientes y necesitados mediante el esclarecimiento dialogado que se les puede hacer en momentos en que se comunican en las sesiones mediúmnicas.

Contribuir al mejoramiento y progreso moral, social y espiritual de las personas en la medida en que hacen adecuada aplicación de las enseñanzas doctrinarias del espiritismo.

Esclarecer al hombre sobre las causas profundas del mal, del dolor y de los sufrimientos propios de la vida en la tierra, a la vez que le proporcionan las enseñanzas y métodos adecuados para asumirlos y superarlos con base en la práctica del bien, del amor, de la justicia y de la caridad.Desarrollar actividades de enseñanza y divulgación doctrinaria, asistencia social y asistencia espiritual en favor de sus seguidores y de las comunidades en que se hallan establecidos los centros y sociedades espiritistas, que se constituyen así en instituciones de beneficio público, sin animo de lucro.

LA MISION DEL ESPIRITISMO

El espiritismo está llamado a cumplir una misión de carácter espiritual. Su papel es de esclarecimiento al hombre sobre su naturaleza dualista: Espíritu (inmortal), y cuerpo físico, (temporal). La enseñanza mediante la razón, cuál ha sido su origen como ser, cuál es su objetivo en el mundo y hasta donde marchan en la senda evolutiva.

El espiritismo descorre ante la humanidad el velo de las grandes verdades espirituales, ocultas durante muchos siglos. Para ello emplea el razonamiento y la demostración científica de sus postulados, sin dogmatismos ni fanatismos. No emplea la fe ciega sino la fe razonada.

Al demostrar al hombre que Dios es la causa suprema de todo cuanto existe, le hace comprender la existencia de las leyes divinas o naturales que rigen el universo y su necesidad de vivir en concordancia con estas leyes. Le enseña que el mal y el sufrimiento se originan en la ignorancia espiritual del mismo hombre y del abuso del libre albedrío. Entre esas leyes el espiritismo destaca la importancia y la necesidad de la Ley de Amor.

Otra finalidad del espiritismo es llevarnos a la comprensión de que mediante el amor y la verdad, el hombre alcanzará su mejoramiento moral y un camino más corto hacía el perfeccionamiento como espíritu. Al demostrar la preponderancia de la naturaleza espiritual sobre lo material, el espiritismo está llamado a desterrar al materialismo tanto en costumbres como en ideologías, en que el hombre de la tierra se debate.

El espiritismo es doctrina de consuelo, esperanza y caridad para la humanidad sufriente y extraviada, indicándole claramente el camino hacia la vida futura y hacia los mundos superiores en los cuales reina el amor, la justicia y la fraternidad.

El espiritismo, doctrina revelada por los espíritus superiores, tiene un objetivo primordial en nuestro planeta: Revivir e implantar el cristianismo puro con todas sus consecuencias morales, sociales, por tanto, está llamado a unificar todas las conciencias y corazones alrededor del Evangelio de Jesús.

LA MORAL ESPIRITA

Los principios morales que promulga el espiritualismo se fundamenta en las enseñanzas morales legadas por el Maestro Jesús a la humanidad, ejemplificadas a través de su vida personal y de su comportamiento social.

La moral espiritista retoma la moral cristiana en su más pura y profunda expresión, asumiéndola como el código moral por excelencia
de aplicación universal, apropiado para orientar la vida del hombre en todos los aspectos, desde su vida interior hasta la convivencia con el prójimo en todos los ámbitos. La moral espiritista se fundamenta así en la Ley de Justicia, amor y caridad.

El espiritismo ofrece las pautas de conducta más adecuadas para el progreso y mejoramiento del hombre dentro de los parámetros de equidad, respeto, responsabilidad, fraternidad y caridad. Las enseñanzas y pautas de comportamiento que promulga la doctrina espiritista no tienen las características de una imposición férrea o de ciega aceptación, el espiritismo les presenta en su característica de enseñanzas sabias y superiores apropiadas para dirigir e impulsar nuestra evolución espiritual quedando su aplicación bajo la responsabilidad de cada persona, quien en virtud de la Ley de Causa y Efecto asumirá las consecuencias de su buen o mal comportamiento. Allan Kardec manifestaba que mediante el espiritismo la humanidad habría de entrar en una nueva fase, la del progreso moral. También expresaba que esta doctrina poseía un poder moralizador incalculable en razón de la finalidad que asigna a todas las acciones de la vida y de las consecuencias que nos demuestra respecto de la practica del bien y del mal.

NO ES ESPIRITISMO

La doctrina espirita a través de sus divulgadores, se viene esforzando para esclarecer a los hombres sobre lo que es el espiritismo, entre tanto hallamos importante dar a entender algunas informaciones acerca de lo que NO ES EL ESPIRlTISM0:

No es espiritismo el uso de amuletos, higas, señales cabalísticas, rituales como ceremonias de casamiento, bautizos, etc., vestidos especiales para el trabajo espiritual, velas, saumerios y otros objetos de culto, comunes a una serie de religiones.

No es espiritismo, el trabajo de asistencia espiritual pago bajo cualquier forma. Los trabajadores de la doctrina no son profesionales religiosos: Todos tienen sus tareas utilitarias para ganar el pan del sustento diario. En ninguna hipótesis, el espiritista saca provecho material de su posición religiosa, sea el medium, el expositor o dirigente.

Su ejercicio no confiere a ninguno el título de espiritista. Existe la mediumnidad en las varias religiones, inclusive en el propio catolicismo.

La parapsicología tampoco tiene nada que ver con el espiritismo , como ciencia, podrá un día comprobar los hechos espíritas.

No es espiritismo la lectura de la mano, el acto de tirar la suerte o adivinación del futuro, la astrología, la superstición, el fanatismo religioso, el "mal hecho a personas". Aunque disparatadas estas cosas, ya hemos visto a mucha gente relacionarlas con espiritismo, por eso las estamos citando. El espiritismo en sí no es responsable por las insanías practicadas por hombres que se dicen espiritistas. Así como el catolicismo o el protestantismo no pueden ser culpados por crímenes c
ometidos por sus creyentes, tampoco por el hecho de un hombre decirse espírita, debemos tenerlo como tal. Lo que realmente caracteriza al espírita es su constante mejoramiento en el campo moral y su continuo trabajo en favor del prójimo.

El espiritismo es el cristianismo revivido, nada más. Su acción se dirige siempre para el espíritu, (encarnado o desencarnado), con miras a su perfeccionamiento y felicidad.

Es  una doctrina esencialmente cristiana, esto es, dinámica, abierta y tolerante. No cierra la puerta a nadie, ni para entrar ni para salir. Coloca en la práctica la enseñanza de la fraternidad dejada por Jesús, considerando a todos los hombres como hermanos y a todas las religiones como clases de una gran escuela.

CONSIDERACIONES FINALES

Por lo anteriormente expuesto, queda demostrado que el espiritismo no puede ser confundido con una agrupación ocultista dedicada a practicas mágicas, supersticiosas o satánicas, con las cuales equivocadamente se le ha querido relacionar, asemejar o analogar.

(Artículo originalmente publicado en el website de la Federación Espírita Española)



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miércoles, 25 de mayo de 2011

Pensamientos



El pensamiento es nuestra capacidad creativa en acción. En cualquier tiempo, es muy importante no olvidarnos de eso.
                                                  ***
La idea forma la condición; la condición produce el efecto; el efecto crea el destino.
                                                   ***
Su vida será siempre lo que usted este pensando constantemente.  En razón de eso, cualquier cambio real en sus caminos, vendrá únicamente del cambio de sus pensamientos.
                                                   ***
Imagine su existencia como desea que deba ser y, trabajando en esa linea de ideas, observará que el tiempo le traerá las realizaciones esperadas.
                                                   ***
Las leyes del destino le traerán de vuelta todo aquello que usted piense. En ésta verdad, encontramos todo lo que se relacione con nosotros, tanto en lo que se refiere al bien como al mal.
                                                   ***
Observe y verificará que usted mismo atrajo hacia su campo de influencia todo lo que usted posee y todo aquello que hace parte de su cotidiano.
                                                   ***
Dios es Amor y no castiga criatura alguna. La misma criatura es que se culpa y se corrige, ante los falsos conceptos que alimente con relación a Dios.
                                                   ***
En nuestro íntimo, la libertad de escoger es absoluta; después de la creación mental que nos pertenece, es que nos reconocemos sujetos a ella.
                                                   ***
El Bien Eterno es la Ley Suprema; manténgase en el bien a todo y a todos y la vida se lo convertirá en fuente de bendiciones.
                                                    ***
A través de los principios mentales que nos rigen, de todo aquello que damos de nosotros a los demás recibimos de los demás el céntuplo.
                                                    ***
Espiritu André Luiz
Medium Francisco Cândido Xavier
                                                     ***
Comentarios.-  Seamos conscientes de la proximidad de nuestro Guia Espiritual y en los momentos que nos lleguen a nuestra mente pensamientos negativos, pensemos conscientemente en nuestro acompañante espiritual, y nos podrá ayudar mejor,para que en ese momento aceptemos conscientemente la fuerza de DIOS, y las sombras se volverán Luz y nosotros caminaremos libres, hacia la Redención, en las manos Amorosas del PADRE.

Con respeto y amor
marco antuan    

martes, 24 de mayo de 2011

Sobre la Oración


Francisco Cándido Xavier


“En nuestra reunión pública dedicada a las conmemoraciones del nacimiento de nuestro benemérito Dr. Bezerra de Meneses, la lección del Evangelio Según el Espiritismo aportada para el estudio fue el ítem 22 del capítulo XXVII.
Nuestra institución recibía, en esa noche, la visita  de más de una centena de hermanos de varias ciudades y los temas  de la oración animaron vivamente  todos los comentarios.  Casi todas exposiciones versaron sobre la manera de pedir y agradecer, sobre lo que debemos rogar a los cielos y como dialogar  con la espiritualidad mayor.
Cerrando las tareas de la noche, nuestra benefactora espiritual  María Dolores, por nuestro intermedio, escribió la página “Petición a Jesús, que nos conmovió mucho. Prometió a la mayoría de los compañeros que haría al querido profesor la remesa de esa oración  de nuestra hermana, en la idea de enriquecerla  

PETICIÓN A JESÚS · María Dolores
¡Señor!
Ante los que se van
Bajo nubes de polvo  y soplos de viento,
Dame  el don de sentir
En el propio corazón
La llaga y el sufrimiento
Que cargan consigo
Por fardos de aflicción…
Hazte, Divino Amigo,
Ante  el dolor que los invade,
Que yo  sea una migaja de confort
En la travesía de la necesidad.

Agradezco  los ojos que me diste
Espejos claros  con los que me permites
Ver fuentes y flores
Ante el cielo sin límites…
Más te ruego, Señor,
Me ayudes a extender la luz  en que me elevas
Cooperando contigo, aunque humildemente,
En el socorro constante a los que yacen en las tinieblas.

Te rindo gracias por mi voz
Que te puede alabar
Y engrandecerte sin ninguna barrera
De inhibición, de forma, de lugar…
Entretanto, Jesús, aspiro a estar contigo,
En la silenciosa tarea que me des
En el apostolado con que recuperas
A nuestros hermanos atados a la mudez.
Agradezco los oídos
En que el discernimiento se me apura
Al escuchar el verbo y la música de la vida
En la ascensión de la cultura.
Consiénteme, sin embargo, el privilegio
De repartir el amor  con que me asistes
Revigorizando a cuantos se hacen
Retardados o tristes.

Te agradezco las manos que me diste
Para  darme al trabajo que te pedí
En demanda del progreso.
Sin embargo, apruébame, el ardiente propósito
De compartir contigo el servicio fecundo
Con el que amparas a todos los enfermos
¡Que viven bajo la inercia entre las pruebas del mundo!
Te doy las gracias  por el hogar donde descanso
En el calor de la ternura con que me acojo
Mi bello nido de esperanza,
Mi tesoro sin precio…
Más déjame seguirte, lado a lado,
En el concurso espontaneo, día a día,
A fin de que haya abrigo para todos los que pasan
Soportando  sin techo la lluvia  y la noche fría!

Te rindo gracias, incesantemente,
Por todo lo que, en Tu nombre, el camino me traza
-La comprensión, la luz, el estimulo, el consuelo.
El apoyo, la dirección, la experiencia, la paz…
No me dejes ir, sin embargo, por el vano exclusivismo
De todo lo que me des; ayúdame, Señor,
A dividir también con los otros que te esperan
El mensaje de fe  y la presencia de amor.

 CONDICIONES DE LA ORACIÓN · 
J. Herculano Pires (hermano Saulo)
Herculano Pires

“Las condiciones de la oración fueron claramente definidas por Jesús”, escribió Kardec en el capitulo XXVII del Evangelio Según el Espiritismo. y para probarlo, Transcribió los trechos de los Evangelios de Mateo (6:5 -8), de Marcos (11:25 y 26) y de Lucas (18;9 -14) comentando lo siguiente. En el ítem 22 de ese capítulo, inserto una comunicación mediúmnica del pastor protestante Monod, titulado “Modo de Orar”.
En esa comunicación, Monod advierte: “El primer deber de toda criatura humana,  el primer acto que debe señalar su retorno a la actividad diaria es la oración. ¡Vosotros oráis, casi todos, más  cuan pocos saben realmente orar! Y pasa a discurrir sobre la oración  y la mejor manera de hacerla, acentuando: “Pedid, antes de todo, para tornaros mejores y veréis torrentes de gracias y consolaciones derramarse sobre vosotros.
En las reuniones con Chico Xavier, varias personas son invitadas a hablar sobre el tema de estudios  de la noche. Esos temas  son escogidos por los espíritus que dirigen los trabajos, pues el libro es abierto al azar y casi siempre un tópico referente a las preocupaciones dominantes en el recinto. Leído el texto, se pasa a los comentarios  y al final el médium recibe una comunicación psicografica.
Todas las explicaciones ya habían sido dadas, todos los comentarios ya habían sido hechos, cuando María Dolores trajo, a través deñ médium, su parte del Más allá. Y prefirió hacerlo  en forma de ejemplo. En vez de dar una nueva explicación, hizo su oración a Jesús. Esa oración corresponde exactamente a las condiciones definidas por Monod. Es un agradecimiento espontaneo por las gracias recibidas y un pedido  para mayor actividad en el campo de la fraternidad y del amor. Las condiciones de la oración y la manera de hacerla están bien claras  en ese poema en que la inspiración de la poetisa confirma, en versos, las lecciones del Evangelio.

Artículo publicado originalmente en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia” del periódico Diario de S. Paulo, en la década de 1970.

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