Entradas populares

miércoles, 5 de octubre de 2011

El verdadero éxito


El Exito Verdadero
Espiritismo
Hasta tanto no apliquemos el verdadero concepto de educación, que se estructura en mente-cuerpo-espíritu, haríamos bien en tener en cuenta nuestra parte trascendental, convivencial, nuestro ser íntimo que late y se irradia más allá del ropaje celular que nos cubre momentáneamente para nuestra singladura por el mundo de las formas.

Todos buscamos la felicidad, solo que, con frecuencia, lo hacemos por los senderos menos acertados, donde, quizá, materialmetne, saquemos algún provecho temporal pero, a menudo también, hacemos que nuestra alma se quede "anestesiada"... Pesadamente comprometida ante las leyes superiores de orden y equilibrio que rigen el Universo.

Pese a que, aparentemente, hemos alcanzado un nivel de conciencia menos primitivista y estamos rodeados de un evidente adelanto tecnológico y de recursos, aún no nos hemos liberado del "hombre viejo" caprichoso y egoísta que tanto nos hizo caer en pasadas existencias. Aún, la sutil seducción del halago nos ronda el alma y, (la efímera y llena de trampas) melodía del poder y el "bienestar", en su acepción más materialista, nos atrae poderosamente... Y es así como por conseguir una serie de cosas o metas que creemos irresistibles y/o imprescindibles, nos empeñamos incluso moralmente, por conseguirlas, aunque con el paso del tiempo (y el tiempo nos coloca exacta y puntualmente ante aquello que hemos obviado o que aún no hemos hecho bien) toda conquista externa no nos bastará para llenarnos por dentro. Sólo las conquistas morales nos enriquecen y nos cubre de verdadera plenitud.

Eduquémonos en la libertad y honestidad, y eduquemos a nuestros hijos no para el espejismo del poder, sino para la verdadera felicidad, la que nace del equilibrio, la fe y la autoaceptación que nos salva de caer en las redes de la insatisfacción y el abuso.

Si realizamos una rápida visión del panorama social y cultural que nos rodea, nos vemos forzados a reconocer que cada vez es más difícil ser uno mismo sin perder identidad frente a los numerosos "bastones psicológicos" que, jóvenes y no tan jóvenes necesitan para sentirse realizados ante la avalancha que nos "vende" el sector más utilitarista de la llamada "sociedad de consumo"... La verdad es que nada nos impide el adquirir tal o cual cosa que, simplemente, nos apetezca tener y disfrutar; distinto es que por no obtenerla, nos sintamos inferiorizados o desconsiderados... Lo cierto es que el exhibir cierta marca de ropa o jactarnos de la casa en que vivimos, no habla, precisamente, de personalidad brillante ni de fortaleza interior.

Ni el "estatus" (académico, social, económico), por brillante que sea, ni las adquisiciones materiales por atractivas que sean, harán el trabajo principal para el cual nos comprometimos antes de encarnar: mejorar la "calidad" de nuestra alma en las luchas contra la ambición, el orgullo y las pasiones menos trabajadas. Si dejamos esto por otras cosas, lamentaremos los amargos dardos internos de las oportunidades perdidas.

Tendemos (por atavismos milenarios) a inclinarnos por aquello que, justamente, tiene fecha de caducidad: el cuerpo y los bienes terrenales... Justo lo que se extinguirá un día, no importa los años que hayamos invertido en ello. Y, por el contrario, tendemos a dejar a un lado con increíble facilidad, justo aquello que hemos venido a "pulir": nuestro propio espíritu, nuestro YO real.

Los Mentores de luz y amor no se cansan de advertirnos con paciencia y sabiduría ejemplar, propias de las almas elevadas, que intentemos vivir lo mejor posible (dentro de los límites que imponen el respeto a los demás y el equilibrio de las cosas) pero que no olvidemos nuestro ser interior, nuestro alma, pues es por ello, para elevarla, que una nueva encarnación en la escuela de la vida material se programó con el beneplácito de lo Alto... Cuando pasemos al "otro lado", la verdadera realidad de la vida, al mundo de las causas que envuelve el nuestro, (de donde todo proviene, incluidas las matrices originales de la vida) se nos preguntará que hemos hecho para vencer nuestras malas inclinaciones; se nos preguntará si aprovechamos los recursos que fueron colocados en nuestro camino para instruirnos, para donar a los menos favorecidos, etc... Entonces, como tantas otras veces, una serie de imágenes desfilarán ante nuestros paneles mentales, y seremos testigos de los éxitos y los fracasos y, con frecuencia, dada nuestra torpe e inmadura elevación espiritual y mental, también muchos seremos perplejos y desnudos observadores de las variadas oportunidades de crecimiento interior que fueron desperdiciadas, de una manera abierta o engañándonos ingenuamente para sentirnos más disculpados...

La búsqueda del éxito (cuando se presenta de una manera desordenada, obsesiva), en ocasiones, puede ser una "fuga" más como el alcohol, el sexo desmedido o las drogas, aspectos que no atienden a las necesidades reales, aquellas que predominan en la naturaleza humana y tienen transcendencia, en razón de su origen, del ser espiritual que somos.

El verdadero significado de la dicha, de la paz y la conquista, se establece, no en lo que poseamos, sino en la liberación de las que nos angustian y de los miedos que nos aturden.

No dejemos pasar las invitaciones de la vida, que a todos acude y, que se expresa de mil maneras distintas, para instruirnos y crecer en la práctica de la solidaridad de las almas (una de las propuestas espíritas), la práctica del bien, la auto-vigilancia de nuestros instintos menos felices, etc... Así, cuando atravesemos los portales de la vida física y nos transfiramos a los parajes espirituales, no lamentaremos con nostalgia y pesar todas las veces que no fuimos justos y humildes, dejándonos llevar por la (sutil pero eficiente) trampa de las sombras que, conocedoras de nuestras debilidades, operan eficientemente para apartarnos lo más que pueden de los operarios de la luz mayor, que respetando nuestro libre albedrío, nos dejan actuar como buenos servidores de Jesús o como ingratos personajes que todo nos creíamos merecer.

Sacudamos nuestra conciencia y asumamos la gran responsabilidad que nos brindan. Mucho le es pedido al que mucho se le ha dado...

No dejemos que la vanidad y los intereses personales nos desvíen de esa misión que nos trajo al mundo, en una coyuntura social y política tan complicada como la que atraviesa nuestro planeta. De alguna u otra manera todos hemos contribuido (en existencias pretéritas) a que los fantasmas de la violencia, el hambre y la ira se extiendan por los territorios del hombre de este siglo XXI que, apenas, estrenamos... ¿cuál será nuestro papel en esta nueva reencarnación? ¿Cómo contribuiremos a anular todos esos abusos que practicamos y/o el bien que pudimos hacer y no hicimos? Los espíritas tenemos la brújula más segura. ¿Empezamos? En estos tormentosos días, se torna tan urgente como inaplazable un esfuerzo generalizado a fin de restaurar los valores éticos-morales, culturales y espirituales de la Humanidad, que vienen sufriendo contundentes combates de exterminio. 

El hombre de la tecnología y de la biónica, de la cibernética y de la ingeniería genética, ensorbecido por las conquistas de la inteligencia, resbala, lamentablemente, en los tormentos psicológicos característicos de la pérdida de la dirección de si mismo y de los objetivos esenciales de la vida.

Fascinado por las conquistas exteriores, no se da cuenta de los perjuicios internos que lo consumen, por falta de estructura emocional para soportar las presiones derivadas de los factores degenerativos por él mismo generados.
En estos días, hay glorias del intelecto y observaciones del sentimiento, aguardando orientación.

El Espiritismo llega en el justo momento, para invitarte a una revisión de conceptos, así como a una profundización consciente y seria de la realidad de si mismo, en la condición de ser inmortal que eres, al contrario de apenas factótum orgánico que rumba sin destino, perdido en la propia incuria.

Un miembro de la Federación Espírita Española

PUEDES CREER

Si alguien te hace sombra por envidia.                          ( Ver  inquietudesespiritas.blogspot.com)
Causándote inquietud,
Coloca a ese alguien deprisa
En tu cuadro de oración.

Después, no hables del asunto
Que te hiere y se te rebela.
La envidia mató a Caín
y  el chisme también  mata.

Cornélio Pires (espíritu) a través de Chico Xavier

martes, 4 de octubre de 2011

Chico nos habla desde "el otro lado"

Mensaje de Chico Xavier en la Clausura del 3 Congreso Espírita Brasileño



Mensaje de Chico Xavier, en texto completo, que fue psicografiado en el Tercer Congreso Espírita brasileño el domingo 18/04 por medio de Wagner Gomes da Paixão:


En la Luz del Amor
Mis queridos hermanos y hermanas de nuestro ideal con Jesús. Supliquemos juntos al Señor, los dones del entendimiento y la paz, la fe y el amor fraternal.

Frente a la infinita misericordia de nuestro Padre, que se manifiesta entre nosotros en luces de bondad sin igual, tenemos que considerar en gratitud y reconocimiento la amistad sincera que nos debemos unos a otros, el esfuerzo por el mensaje de Amor del Evangelio y el trabajo que nos ennoblece los días, la vida interior, siempre alabando a Dios.

Vemos las manifestaciones de corazones generosos que en nosotros, pequeños candidatos a la luz cristiana, observan lo que compete y corresponde a Nuestro Señor Jesús, nuestro profundo agradecimiento por la bondad y ternura, un estímulo real para nuestro corazón aún imperfecto, lo cual nos impulsa a la continuación de la gran lucha por la renovación de nosotros mismos a la luz del Evangelio.

No utilizamos aquí, en estas notas de reconocimiento y gratitud, el efecto convencional del pensamiento humano divorciado del amor de Dios, no. Destacamos la verdad, que se estampa en la vida, que hemos pasado entre lágrimas y sacrificios, la fe y el servicio a descubrir en el goce sublime.

Todos nuestros desacuerdos en la Tierra siguen siendo manchas de nuestras tendencias inferiores, con las sombras transitorias entre las claridades imborrables del amor divino. En la jornada Espírita cristiana los desafíos siempre son consecuencia de nuestras imperfecciones. Les digo esto con la sinceridad de las experiencias de los años de bendito aprendizaje y labor entre el mundo físico y el espiritual.

Chico, a quien todos ustedes identifican con la bondad inalterable de sus almas tan queridas, no es sino la proyección de los potenciales que surgen, bellos e inmortales, de sus sentimientos ya convertidos a nuestro Señor Jesucristo.

Nuestro encargo en el Espiritismo alcanza niveles muy altos de responsabilidad, porque frente a  todas las fisuras de la sociedad humana, la revelación sublime que llegó con Allan Kardec, nos conduce al olvido de todos nuestros impedimentos y las adulteraciones de los excelsos propósitos evangélicos, luego revividos por las enseñanzas de los espíritus.

La manifestación más importante del amor es la fe, la cual nos corrige los defectos, nos abriga en las tragedias y penurias de todo tipo, nos dirige hacia el Señor, a la cima de la colina y se eleva cada vez más por el mecanismo de la evolución y el progreso. La dicha de los que realmente entienden la doctrina de los espíritus está en servir, ya que sirviendo sin exigencias, sin elitismo, sin la sombra dolorosa de la vanidad y el orgullo, ejercitamos el don del amor. No hay otra manera, mis hermanos, para ver y sentir a Dios dentro de uno mismo.
El “cisco” que les habla en éste instante, todavía lo es. Durante mucho tiempo, necesitará de las oraciones amorosas y amigas de todos vosotros.

Una encarnación, iluminados por la doctrina y buscando la propia educación en las disciplinas liberadoras, es un paso importante, pero no la santidad, como muchos piensan. El respeto a todos es el principio básico de la elevación. No reconocemos autoridad en quien no ama, excluido de los propósitos divinos. (...) La verdadera comprensión de lo que el Espiritismo nos revela, nos hace mejores y nos permite apoyar a los buenos espíritus en esta escalera que va hacia el infinito de la creación, mostrándonos a Dios.

Amémonos unos a otros, hermanos míos, sin competencias, sin vanidades, sin orgullo, sin menospreciar lo que Jesús nos enseñó en su misión redentora acerca de nuestros viejos y peligrosos hábitos humanos.
Acerca de nuestro Brasil, le corresponde la bendición de la responsabilidad más delicada: la vivencia del Evangelio puro y simple, en que la fe y la caridad den sus manos ilustres a todos nuestros hermanos que sufren y niegan la presencia de Dios.

Damos gracias, con el corazón y el alma comprometidos en servir y amar, porque la más alta distinción de un hijo de Dios Todopoderoso está en hacer Su Augusta Voluntad en todas las situaciones del camino. Suplico a nuestro Ángel Maternal, nuestra Madre Santísima para que los bendiga a todos en Su nombre, el Señor y Maestro, nuestro Gobernador Planetario. Que nuestros benefactores de siempre, al servicio de Ismael en Brasil, y en favor de todo el mundo, nos inspire hoy y todos los días que vendrán en la compasión y la amistad, la confianza y el desinterés.

Gracias mis queridos amigos. El homenaje de los corazones va hacia Jesús, como todos los nacimientos de agua que luego abastecen los océanos. Sirvamos sin desaliento, sin exigencias, porque el amor es nuestro premio supremo, hablando de Dios a nuestro ser.

Del servidor más pequeño y amigo de todos,

Chico Xavier

Todo lo que eres o llegues a ser, será el resultado de tu modo de pensar.- Autor desconocido-

lunes, 3 de octubre de 2011

Adán o la raza adámica


Adán o la Raza Adámica
adan
El origen del hombre en la Tierra ha sido siempre un motivo de investigación por parte de la Ciencia. Los hallazgos arqueológicos han venido fortaleciendo cada vez más la teoría de la aparición del hombre en períodos más antiguos de aquellos que se habían planteado en forma de dogma por parte de las religiones, sustentadas en el libro Bíblico.
Ante este planteamiento, se debe rechazar la tradición religiosa? Creemos que no. Para solucionar ésta divergencia de opiniones, el Espiritismo revela el origen del hombre y de las razas existentes hasta hoy, dando validez a la teoría científica y religiosa, pero iluminándolas con la luz de la razón y los hechos.
Para esto, citamos los textos de dos obras de la Codificación Espírita: “El Libro de los Espíritus” y “La Génesis” y una obra psicografiada por Francisco Cándido Xavier y dictada por el espíritu Emmanuel, de gran valor científico e histórico “A Camino de la Luz”.
______________________________________
El Libro de los Espíritus
POBLACIÓN DE LA TIERRA. ADÁN
50. ¿Empezó la especie humana por un solo hombre?
«No, y el que vosotros llamáis Adán no fue el primero, ni el único que pobló la Tierra».
51. ¿Podemos saber en qué época vivió Adán?
«Poco más o menos en la que vosotros señaláis, esto es, cerca de cuatro mil años antes de Jesucristo».
El hombre, cuya tradición se ha conservado bajo el nombre de Adán, fue uno de los que sobrevivieron en una comarca a alguno de los grandes cataclismos que, en diversas épocas, han transformado la superficie del globo, y vino a ser el tronco de una de las razas que hoy lo pueblan.
Las leyes de la naturaleza se oponen a que hayan podido realizarse en algunos siglos los progresos de la humanidad, patentizados mucho tiempo antes de Cristo, si el hombre no hubiese vivido en la Tierra más que desde la época señalada a la existencia de Adán. Algunos consideran, y tienen más razón en hacerlo, a Adán como un mito o alegoría que personifica las primitivas edades del mundo.
______________________________________

En éstas respuestas de los espíritus de la Codificación y la aclaración de Allan Kardec, podemos concluir que no se niega la existencia de un elemento histórico llamado “Adán”, pero no se asocia a un hombre en particular, sustentados en el imposibilidad, desde la lógica, de haber conseguido una población tan numerosa y racialmente tan diferente en un tiempo tan corto.

Según la teoría de la evolución de Charles Darwin, se comprende que las diversas especies de una sola familia biológica no fueron obra del acaso y consumieron miles de años para adquirir las características propias.

Las investigaciones de las variaciones genéticas demuestran claramente que las adaptaciones evolutivas de las especies requieren procesos milenarios.

Es ahí donde posteriormente en el libro “La Génesis” de Allan Kardec, los espíritus profundizan acerca de éste origen humano en la tierra: Raza adámica  - La Génesis (Allan Kardec)

38. De acuerdo con la enseñanza de los espíritus, fue una de esas grandes inmigraciones, o, si se prefiere, una de esas colonias de espíritus, llegada de otra esfera, la que dio nacimiento a la raza simbolizada por Adán, que, por tal razón, es denominada raza adámica. La Tierra estaba poblada desde hacía mucho tiempo cuando llegaron los espíritus que componían tal colonia, así como América se encontraba habitada ya cuando llegaron los europeos.

La raza adámica, más adelantada que aquellas otras que la precedieron, era la más inteligente y la que impulsó a las demás a progresar. El Génesis la describe como una raza trabajadora y hábil en las artes y las ciencias, desde sus comienzos, lo cual no es común en las razas primitivas, y concuerda con la opinión de que lo componían espíritus que ya habían progresado. Todo prueba su escasa antigüedad sobre la Tierra, así como nada contradice conceptuar sus pocos miles de años en el planeta. Por el contrario, todo eso lo tienden a confirmar los hallazgos geológicos y las observaciones antropológicas realizadas.

39. La doctrina que intenta explicar que el origen de todo el género humano deriva de una pareja de seis mil años de antigüedad, es inadmisible en el estado actual de los conocimientos. A continuación resumimos las principales consideraciones de orden físico y moral que la contradicen:

Desde el punto de vista fisiológico, ciertas razas presentan características físicas especiales que impiden asignar a todas un origen común. Hay diferencias que no son producto del clima, ya que los blancos que se reproducen en países de negros no se vuelven negros, y viceversa. El ardor motivado por el sol tuesta y broncea la epidermis, pero no ha convertido jamás a un blanco en negro, no ha achatado su nariz, cambiado los rasgos de su fisonomía ni vuelve crespos y lanosos los cabellos lacios y sedosos. Hoy se sabe que la raza negra debe su color a un tejido subcutáneo particular, propio de la especie.

Debemos considerar que las razas negra, mongólica y caucásica tuvieron orígenes propios y nacieron simultánea o sucesivamente en diferentes partes del globo. Sus cruces produjeron razas mixtas secundarias. Los caracteres fisiológicos de las razas primitivas son una señal evidente de que provienen de tipos especiales. Las mismas consideraciones valen tanto para el hombre como para los animales, en cuanto a la pluralidad de orígenes (cap. X, n.º 2 y ss.).

40. Adán y sus descendientes son representados en el Génesis como hombres esencialmente inteligentes, ya que, desde la segunda generación, construyen ciudades, cultivan la tierra y trabajan metales. Sus progresos en el terreno de las artes y las ciencias son rápidos y constantes. No se podría concebir que tamaña fuente tuviese por retoños tantos pueblos atrasados y de inteligencia tan rudimentaria, al punto que aún en nuestros días se codean con la animalidad. ¿Cómo pudieron haber perdido toda huella y hasta el mínimo recuerdo tradicional de lo que sus padres hacían? Una diferencia tan radical en las aptitudes intelectuales y en el desarrollo moral testifica, con no menor evidencia, la diferencia de origen.

41. Independientemente de los hechos geológicos, la prueba de la existencia del hombre sobre la Tierra antes de la época determinada por el Génesis, la obtenemos de la población del globo.

Sin hacer referencia a la cronología china, que se remonta a treinta mil años atrás, documentos más dignos de autenticidad atestiguan que Egipto, la India y otras comarcas estaban habitadas, y en su apogeo, como mínimo tres mil años antes de la era cristiana; en consecuencia, mil años después de la creación del primer hombre, según la cronología bíblica. Documentos y observaciones recientes no dejan ninguna duda acerca de las relaciones existentes entre América y el antiguo Egipto, de donde deducimos que esa comarca ya se hallaba poblada en esa época.

Sería necesario admitir, entonces, que en mil años la posteridad de un solo hombre pudo cubrir la mayor parte de la Tierra; mas tal fecundidad sería contraria a todas las leyes antropológicas.

42. Tal imposibilidad se nos muestra aún más evidente si admitimos, con el Génesis, que el diluvio destruyó a todo el género humano, con excepción de Noé y su familia, que por otra parte no era numerosa, en el año 1656 del mundo, es decir, 2348 años antes de la era cristiana. Noé sería, entonces, el responsable de la población del planeta. Ahora bien, cuando los hebreos se establecieron en Egipto, 612 años después del diluvio, sólo ellos hubieran podido poblar un poderoso imperio, sin contar a los habitantes de las otras comarcas, pues no es admisible que los descendientes de Noé en menos de seis siglos se hayan reproducido de tal forma.

Hacemos notar, también, que los egipcios recibieron a los hebreos como a extranjeros y que sería sorprendente que hubiesen perdido el recuerdo de una comunidad de origen tan cercano, mientras que conservaban religiosamente los momentos de su historia.

Una rigurosa lógica, corroborada por los hechos, demuestra de la manera más perentoria que el hombre se halla en la Tierra desde un tiempo indeterminado muy anterior a la época que señala el Génesis. Existe de igual forma, una diversidad de orígenes primitivos, ya que demostrar la imposibilidad de una proposición es demostrar la proposición contraria. Si la Geología lograra descubrir huellas auténticas de la presencia humana antes del gran diluvio, la demostración sería más completa.
______________________________________
Complementando ésta información proveniente de la dimensión espiritual, el libro “A Camino de la Luz” relata los siguientes acontecimientos:
LAS RAZAS ADÁMICAS
EL SISTEMA DE CAPELA
En los mapas del Zodiaco, que los astrónomos terrestres utilizan en sus estudios, se observa dibujada una gran estrella en la constelación de Cochero, que recibió, en la Tierra, el nombre de Cabra o Capela. Magnífico sol entre los astros que son nuestros vecinos más próximos, ella, en su trayectoria por el infinito, se hace acompañar de su familia de mundos, cantando las glorias divinas de lo infinito.
Su luz invierte casi 42 años para llegar a la Tierra, considerando por tanto que existe una regular distancia entre Capela y nuestro planeta, ya que la luz recorre el espacio a una velocidad aproximada de 300.000 kilómetros por segundo.

Casi todos los mundos dependientes de ella, ya se purificaron física y moralmente, en relación a las condiciones de atraso moral de la Tierra, donde el hombre se alimenta con las vísceras de sus hermanos inferiores y, como en las épocas prehistóricas, marchan unos contra otros a los sones de himnos guerreros, desconociendo los más elementales principios de fraternidad y trabajando poco por la extinción de su egoísmo, vanidad e infeliz orgullo.

UN MUNDO EN TRANSICIÓN
Hace muchos milenios, uno de los planetas de Capela, que tiene mucha afinidad con la Tierra, alcanzó la culminación de uno de sus extraordinarios ciclos evolutivos. Las luchas finales de un prolongado perfeccionamiento estaban delineadas, como sucede con vosotros ahora, en relación a las transiciones esperadas en el siglo XX, en este crepúsculo de civilización.


Existían allí algunos millones de espíritus rebeldes, en camino hacia la evolución general, dificultando la consolidación de las penosas conquistas de aquellos pueblos llenos de piedad y virtudes, pero una acción de saneamiento general les aliviaría de aquella humanidad, que merecía la concordia perpetua, para la edificación de sus trabajos elevados.


Las grandes comunidades espirituales, directoras del Cosmos, acordaron localizar aquellas entidades que eran pertinaces en el crimen, en la lejana Tierra, donde aprenderían a realizar, en el dolor y los trabajos penosos, grandes conquistas de corazón impulsando, simultáneamente, el progreso de sus hermanos inferiores.

ESPÍRITUS EXILIADOS EN LA TIERRA
Así, de esta forma, Jesús recibió, a la luz de Su reino de amor y de justicia, aquella turba de seres sufridores e infelices. Con Su palabra sabia y compasiva, exhortó a esas almas desventuradas a infundir sentimientos de piedad y virtud en sus conciencias a través de los deberes de solidaridad y de amor, en el esfuerzo regenerador de sí mismos.


Les mostró los campos inmensos de lucha que se desplegaban en la Tierra, y envolvió sus almas en el halo bendito de Su misericordia y caridad sin límites. Bendijo sus lágrimas santificadoras, haciéndoles sentir los sagrados triunfos del futuro y prometiendo su colaboración cotidiana y su venida en el porvenir.
Aquellos seres angustiados y afligidos, que dejaban tras de sí todo un mundo de afectos, a pesar de tener sus corazones endurecidos en la práctica del mal, serían desterrados en la cara oscura del planeta terrestre, andarían arrinconados en la noche de los milenios de nostalgia y amargura, reencarnarían en el seno de razas ignorantes y primitivas, recordando el paraíso perdido en los firmamentos distantes. Durante muchos siglos no verían la suave luz de Capela, pero trabajarían en la Tierra acariciados y confortados por la inmensa misericordia de Jesús.

CUATRO GRANDES PUEBLOS
Las razas adámicas guardaban un leve recuerdo de su situación anterior, tejiendo el himno sagrado de las reminiscencias. Las tradiciones del paraíso perdido pasaron de generación en generación, hasta que quedaron archivadas en las páginas de la Biblia. Aquellos seres decaídos y degradados, como en sus vidas pasadas en el mundo distante de Capela, con el correr de los años se reunieron en cuatro grandes grupos que se asentaron después en los pueblos más antiguos, obedeciendo a las afinidades sentimentales y lingüísticas que les asociaban en la constelación de Cochero. Unidos, nuevamente, en la estela del tiempo, formaron así el grupo de los arios, la civilización egipcia, el pueblo de Israel y las castas de la India.


De los arios desciende la mayor parte de los pueblos blancos de la familia indoeuropea. En esa descendencia, por tanto, es necesario incluir a los latinos, los celtas y los griegos, además de los germanos y  los eslavos. Las cuatro grandes masas de desterrados formaron los precedentes de toda la organización de las civilizaciones futuras, introduciendo grandes beneficios en el seno de las razas amarilla y negra, que ya existían.


Es muy interesante el estudio de sus movimientos en el transcurso de la historia. A través del citado análisis, es posible examinar los defectos y virtudes que trajeron de su paraíso lejano, en forma de antagonismos o idiosincrasias de cada cual.
______________________________________
Abordado éste tema con profundidad, encontramos que los relatos bíblicos son una clara manifestación simbólica de esa historia de un pueblo que habitó el mundo desde tiempos inmemoriales y que impulsó a la humanidad que ya estaba presente a nuevos rumbos evolutivos.

La Providencia no actúa en vano. Todos sus designios son realmente planificados con Su infinita sabiduría y hoy la Ciencia junto a la Doctrina Espírita abren ese libro de la antesala a la civilización Cristiana para darnos a conocer nuestro origen, pasado, conquistas y porvenir.
Ese mundo perteneciente a la constelación Capela, era el hogar de una humanidad que se encontraba en el período de transición de mundo de “expiación y pruebas” para pasar a “mundo de regeneración”, exactamente lo que está sucediendo ahora en nuestro globo terráqueo.
En un futuro no lejano, un planeta albergará millones de espíritus exiliados de la Tierra y sus futuras razas, consignaran en un libro que posteriormente será considerado como Sagrado, los relatos de un hombre que dio origen a toda una humanidad y un paraíso perdido que permanece en la tela de la conciencia, añorando el regreso, un día, a la casa materna.
Andrés Abreo Cubillos
Asociación Espírita Tercera Revelación
Bogotá D.C., Colombia
Bibliografía:
El Libro de los Espíritus. Allan Kardec. Cap III – Creación.
La Génesis. Allan Kardec. Cap XI – Génesis espiritual.
A Camino de la Luz. Francisco Cándido Xavier – Emmanuel. Cap III – Las Razas Adámicas

domingo, 2 de octubre de 2011

El Alma animal

Mi inolvidable "Coco"

Libro de los Espíritus.-


Pregunta 593. ¿Se puede decir que los animales sólo actúan por el instinto?
"Eso también es un sistema. Es verdad que el instinto predomina en la mayoría de los animales. Con todo, ¿no ves que actúan con una voluntad determinada? Eso es la inteligencia, aunque se halla limitada."

Además del instinto, no se puede negar que algunos animales ejecutan acciones combinadas que denotan una voluntad de obrar en un sentido determinado y conforme a las circunstancias. Por consiguiente, en ellos hay una especie de inteligencia, pero cuyo ejercicio se concentra más exclusivamente en los medios de satisfacer sus necesidades físicas y de proveer a su conservación. No existe en los animales ningún tipo de creación ni de mejoramiento. Por mucho que sea el arte que admiramos en sus trabajos, lo que hacían antaño es lo mismo que hacen en la actualidad, ni mejor ni peor, según formas y proporciones constantes e invariables. Una cría, aislada de los de su especie, no por eso deja de construir su nido conforme al mismo modelo, sin haber recibido ninguna enseñanza. Si algunos animales son susceptibles de cierta educación, su desarrollo intelectual, recluido en todos los casos dentro de estrechos límites, se debe a la acción del hombre sobre una naturaleza flexible, pues no progresan por sus propios medios. No obstante, ese progreso es efímero y puramente individual, dado que el animal, una vez librado a sí mismo, no tarda en volver a actuar dentro de los límites trazados por la naturaleza.

Pregunta 597. Dado que los animales tienen una inteligencia que les confiere cierta libertad de acción, ¿hay en ellos un principio independiente de la materia?
"Sí, y que sobrevive al cuerpo."

Preg 597a. Ese principio, ¿es un alma semejante a la del hombre?
"Es también un alma, si así lo quereís. Eso depende del sentido que se le atribuya a esa palabra. No obstante, es inferior a la del hombre. Entre el alma de los animales y la del hombre hay tanta distancia como la que existe entre el alma del hombre y Dios."

Preg 598. El alma de los animales, ¿conserva después de la muerte su individualidad y la conciencia de sí?
"Su individualidad, sí; pero no la conciencia de su yo. La vida inteligente permanece en estado latente."

Preg 599. El alma de los animales, ¿puede elegir encarnar en un animal antes que en otro?
"No, no tiene libre albedrío"

Preg 600. Dado que el alma del animal sobrevive a su cuerpo, ¿se halla después de la muerte en un estado errante, como la del hombre?
"Es una especie de erraticidad, puesto que no se encuentra unida a un cuerpo, pero no es un Espíritu errante. El Espíritu errante es un ser que piensa y obra por su libre voluntad; el de los animales no tiene la misma facultad. La conciencia de sí mismo es el atributo principal del Espíritu. El Espíritu del animal es clasificado, después de su muerte, por los Espíritus a quienes les corresponde esa tarea, y se lo utiliza casi de inmediato. No tiene oportunidad de ponerse en contacto con otras criaturas.

Preg 606. Los animales ¿de dónde sacan el principio inteligente que constituye la especie particular de alma de que están dotados?
"Del elemento inteligente universal"

Preg 606a. La inteligencia del hombre y la de los animales, ¿emanan, pues, de un principio único?
"Sin ninguna duda, pero en el hombre ha recibido una elaboración que la eleva por encima de la que anima a los irracionales."

Preg 607. Se ha dicho que el alma del hombre, en su origen, equivale al estado de infancia en la vida corporal, que su inteligencia apenas se manifiesta y que se ejercita para la vida. ¿Dónde cumple el Espíritu esa primera fase?
"En una serie de existencias que preceden al período que vosotros llamaís humanidad"

Preg 607a. De ese modo, el alma parece haber sido el principio inteligente de los seres inferiores de la creación.
"¿Acaso no hemos dicho que en la naturaleza todo se eslabona y tiende a la unidad? En esos seres, a los que estaís lejos de conocer por completo, el principio inteligente se elabora, se individualiza poco a poco y se ejercita para la vida, como ya hemos dicho. En cierto modo, se trata de un trabajo preparatorio, como el de la germinación, a consecuencia del cual el principio inteligente sufre una transformación y se convierte enEspíritu. Entonces comienza para él el período de humanidad, y con este la conciencia de su porvenir, la distinción entre el bien y el mal, así como la responsabilidad de sus actos, del mismo modo que después del período infantil viene la adolescencia, luego la juventud y, por último, la edad madura. (...)
El Libro de los Espíritus. Libro Segundo, Capítulo XI, Los Animales y el Hombre

El punto de partida del Espíritu es una de esas cuestiones que se relacionan con el principio de las cosas y que forman oparte del secreto de Dios.

No es dado al hombre conocerlas de una manera absoluta. Al respecto, sólo puede hacer suposiciones, construir sistemas más o menos probables. Los propios Espíritus se encuentran lejos de conocerlo todo y, en cuanto a lo que no saben, ellos también pueden formarse opiniones personales de mayor o menor sensatez.

Así, por ejemplo, no todos los Espíritus piensan lo mismo acerca de las relaciones que existen entre el hombre y los animales. Según algunos, el Espíritu sólo alcanza el período humano después de haberse elaborado e individualizado en los diferentes grados de los seres inferiores de la creación. Según otros, el Espíritu del hombre habría pertenecido siempre a la raza humana, sin pasar por la serie animal. El primero de esos sistemas tiene la ventaja de otorgarle un objetivo al porvenir de los animales, que de ese modo formarían los primeros eslabones de la cadena de los seres pensantes. El segundo está más de acuerdo con la dignidad del hombre y puede resumirse de la siguiente manera:

Las diferentes especies de animales no proceden intelectualmente unas de otras por medio de la progresión. Así, el espíritu de la ostra no se convierte sucesivamente en el espíritu del pez, del pájaro, del cuadrúpedo y del cuadrumano. Cada especie es un tipo absoluto, física y moralmente, cuyos individuos toman de la fuente universal la cantidad de principio inteligente que necesitan, según la perfección de sus órganos y la tarea que deben llevar a cabo en los fenómenos de la naturaleza. Una vez muertos, devuelven esa cantidad de principio inteligente a la masa. Los animales de los mundos más adelantados que el nuestro también constituyen razas distintas - apropiadas a las necesidades de esos mundos y al grado de adelanto de los hombres, de quienes son auxiliares -, pero que no proceden en modo alguno de los de la Tierra, espiritualmente hablando. No sucede lo mismo con el hombre. Desde el punto de vista físico, es evidente que el hombre integra un eslabón de la cadena de los seres vivos. En cambio, desde el punto de vista moral, entre el animal y el hombre hay solución de continuidad. Lo propio del hombre es el alma o Espíritu, chispa divina que le confiere el sentido moral y un alcance intelectual del que carecen los animales. El Espíritu es en el hombre el ser principal, preexistente y sobreviviente al cuerpo, y que conserva su individualidad. Ahora bien, ¿cuál es el origen del Espíritu? ¿Dónde está su punto de partida? ¿Se forma del principio inteligente individualizado? Ese es un misterio que sería inútil intentar develar y acerca del cual - como hemos dicho - sólo se pueden construir sistemas. Lo que es constante, lo que resulta a la vez del razonamiento y de la experiencia, es la supervivencia del Espíritu, la conservación de su individualidad después de la muerte, su facultad progresiva, su estado feliz o desdichado, proporcional a su adelanto en el camino del bien, así como todas las verdades morales que son la consecuencia de este principio. En cuanto a las relaciones misteriosas que existen entre el hombre y los animales, se trata - volvemos a decirlo - de uno de los secretos de Dios, así como lo son muchas otras cosas cuyo conocimiento actualno interesa en modo alguno para nuestro adelanto, y acerca de las cuales sería inútil insistir.
El Libro de los Espíritus. Libro Segundo, Capítulo XI, Metempsícosis


Ver también el blog   inquietudesespiritas.blogspot.com   

sábado, 1 de octubre de 2011

Afectividad entre los espíritus



Disciplina Afectiva

- ¿Sobre qué bases se cumple la disciplina afectiva en las sociedades espirituales de las Esferas Superiores?

Se engañan penosamente cuantos puedan admitir la incontinencia sexual como regla de conducta en los planos superiores de la Espiritualidad.

Médiums que hayan observado las regiones donde impera la licenciosidad, o desencarnados que al respecto de ellas nos traigan una u otra noticia, se refieren a lugares naturalmente inferiores, extremadamente afines con la poligamia embrutecedora, y por más brillantes que sean sus manifestaciones o conceptos filosóficos.

En los planos ennoblecidos se realiza también el casamiento de las almas, conjugadas con el amor puro, verdadera unión esponsalicia de carácter santificante que genera las obras admirables de progreso y belleza como realizaciones colectivas; y cuando semejante enlace deba ser suspendido, por circunstancias irrenunciables, los Espíritus de comportamiento superior aceptan, en la Tierra, la lucha por la sublimación de las fuerzas genésicas aplicándolas en trabajos dignos, con abstención de prácticas poligámicas, tanto más intensamente cuanto más activo se les manifieste el esfuerzo por su propio acrisolmamiento.

Además, es preciso considerar que en la renuncia constructiva a que se entregan, a la espera, a veces larga, del amor que los integrará en la complementación deseada, encuentran, en el servicio a sus semejantes, preciosas oportunidades de perfeccionamiento y progreso, afirmando en sí mismos los altos valores culturales y sentimentales que les propician gozos íntimos de los más relevantes y más puros.
Pedro Leopoldo, Brasil, 25 de Mayo de 1958
Conducta Afectiva

- ¿Cuál es la conducta afectiva entre las almas ennoblecidas?

Cuanto más elevado es el grado de perfeccionamiento del alma, más reclamará de sí misma, espontáneamente, la necesaria disciplina de las energías del mundo afectivo, solamente empleándolas en el circuito de fuerzas en que se completa con el alma a la que se haya unida, o bien en la entrega a una tarea noble, a través de la cual opera la disipación de las cargas magnéticas de sus impulsos genésicos, transfieriéndolas al trabajo en que se proyectan su sensibilidad y su inteligencia.

Eso acontece, en el plano físico, entre aquellos cuyo sistema psíquico ya se alejó suficientemente de las emociones vulgares, ligándose, en complementación ideal fluídica, con las almas hermanas unidas en matrimonio.

Interrumpida la alianza física en la esfera carnal por causa de la muerte, el hombre o la mujer, consagrados a la sublimación íntima, se asocian, casi siempre, a la compañera o al compañero en estado de viudez, en una constructiva simbiosis de acción, ya sea en el amparo a los hijos, aún necesitados de asistencia, o en la consagración a obras edificantes de solidaridad, por cuanto los Espíritus que verdaderamente se aman desconocen lo que sea el abandono o el olvido.

Atentos al mismo principio de perfeccionamiento, aquellos que se ajustan en matrimonio en el Plano Espiritual, permutan sus propias fuerzas en un constante circuito energético, mediante el cual atienden vastísimas obras beneméritas con la creación mental de valores necesarios al progreso común y con la euforia permanente que el amor sublime les confiere. Mas, faltándoles la compañía, por medio de la cual se integran a los mas altos ideales de perfeccionamiento y belleza, movilizan sus propias cargas magnéticas creadoras en servicio a la colectividad, con lo que se elevan más intensamente en la escala de la sublimación moral o, entonces - lo que es más frecuente -, tratan de olvidar sus propias posibilidades de mayor ascención, solicitando posiciones ignoradas y humildes al pie de aquellos a quienes se entregan, a fin de ayudarlos en la ejecución de las tareas que les fueran asignadas o en pago de deudas que aún tienen pendientes con la Ley.
Uberaba, Brasil, 28 de Mayo de 1958
Libro: Evolución en Dos Mundos-Psicografiado por Francisco Cándido Xavier-Dictado por André Luiz


…El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es…
JORGE BUCAY


viernes, 30 de septiembre de 2011

¿ Por qué autodescubrirnos ?




Perturbada por las preocupaciones a las que presta demasiada importancia - la opinión de otros, la apariencia, la conquista de las cosas externas, la convivencia social y disputas insignificantes - la persona se descuida a sí misma y permanece ignorando su realidad profunda, sus potencialidades latentes.
Como considera con óptica pesimista que sólo la suya es una existencia laboriosa y difícil, pierde los parámetros del equilibrio para un análisis correcto sobre los acontecimientos y resbala en el abismo de la autocompasión, de las depresiones, de la desdicha.
Su autoestima se desvanece y vaticina la ruina de la jornada. Es por eso que no se esfuerza por revertir el orden de los pasatiempos pesimistas que vitaliza durante largos períodos de ocio físico y mental.
La vida se presenta con las mismas características para todos los seres vivos. Las ocasiones son más severas, las circunstancias surgen penosas, las enfermedades se manifiestan desgastantes, los problemas caracterizan períodos que deben ser enfrentados con naturalidad y valor, como si fueran impuestos que se deben rescatar por el honor de existir.
Con excepción de coyunturas expiatorias de la miseria socioeconómica, de las enfermedades congénitas y degenerativas, de los comportamientos físicos, mentales y morales consecuentes de las reencarnaciones marcadas por la locura, los acontecimientos aflictivos se convierten en experiencias iluminadoras para el crecimiento interior. Esas pruebas constituyen recursos que impulsan la evolución. Si no fuera así, la Tierra sería el paraíso anhelado, y la vida física se tornaría de naturaleza eterna. Su fragilidad e impermanencia, las transformaciones biológicas a las que está sujeta, dan testimonio de la limitación de su curso y de la finalidad educativa para el yo superior que la organiza.
Es necesario efectuar un examen profundo, serio, constante del , de su constitución, de los objetivos que debe perseguir, de los medios a utilizar, de cómo encontrar los recursos para lograrlo. Ese análisis tiene como meta lograr la auto concienciación, mediante la cual se liman las aristas y el curso del río existencial se desliza hacia el mar de la paz. Para ello, es imprescindible el autoexamen de los comportamientos mentales, emocionales y físico-sociales.
Todo comienza en la mente, y ahí están las matrices de las próximas acciones. El ejercicio de pensar bien, eliminando las ideas perniciosas con las que se está viciado, constituye el paso decisivo para el autodescubrimiento. Interrogarse con más asiduidad respecto de quién se es y de cuáles son las posibilidades de las que se puede valer para el desarrollo interior, significa un medio adecuado para inter penetrarse. Sistemáticamente, se debe estar atento contra los hábitos perjudiciales de la autocompasión, de la censura del comportamiento de los otros, del castigarse y desvalorizarse a sí mismo, de la envidia y de los otros componentes del grupo de las pasiones que corrompen e insensibilizan. Llenar los lugares que quedarán vacíos con la eliminación de esos sórdidos cómplices mentales, con la presencia del altruísmo, de la fraternidad, del amor a sí mismo.
Reconocerse destinado al triunfo y avanzar en su búsqueda sin afectación o presunción, es la próxima etapa del programa de autodescubrimiento. Reaccionar insistentemente contra los pensamientos que producen inquietud y establecer la confianza en el Poder del Creador, del cual procede, y en sí mismo, generará armonía y valor para los enfrentamientos, ante la convicción de que está destinado a la gloria estelar que logrará con el esfuerzo personal.
Aquel que se conoce, sabe cuáles son los recursos que puede utilizar para cumplir con las tareas y funciones que le cabe ejecutar, y las acepta como parte del proceso existencial en el cual está insertado. Esa comprensión le da dignidad y lo enriquece de entusiasmo ante cada conquista, como perspectiva para la próxima victoria.
Si identifica fragilidad en este o en aquel ángulo del carácter y de la personalidad, dirige sus resistencias morales hacia ese rumbo y se fortalece. Si se equivoca, no se lamenta, porque aprendió cómo hacerlo en otra oportunidad. Como no acepta el desequilibrio, no se culpa a sí mismo ni a nadie, porque descubre el valor del aprendizaje que inicia. Si acierta, no se jacta, pues sabe que largo es el camino a recorrer.
El autodescubrimiento facilita la humildad ante la vida sin una postura humillante, porque permite la irradiación del amor dentro del , consciente de su realidad y de origen divino.
Juana de Angelis - Divaldo Franco
Libro: Autodescubrimiento
"Desconocimiento de sí mismo"

jueves, 29 de septiembre de 2011

Práctica y Peligros de la Mediumnidad



     Después de haber negado durante mucho tiempo la realidad de los fenómenos espíritas, algunos de sus contradictores, ya vencidos por la evidencia, cambian ahora de táctica y nos dicen: Sí, el Espiritismo es una verdad, pero la práctica de él está llena de peligros.

    No puede negarse que el Espiritismo ofrece ciertos peligros para los imprudentes que, sin estudios previos y sin preparación, sin método y sin una eficaz protección se entregan a la investigación de lo oculto.
Haciendo de la experimentación un juego, una diversión frívola, no logran más que atraerse los elementos inferiores del Mundo Invisible, cuyas influencias fatalmente sufren.
   No obstante, se ha hablado de estos peligros con marcada exageración. Naturalmente que, como en todo, es bueno tomar ciertas precauciones. La Física, la Química, la Medicina exigen prolongados estudios, y el ignorante que sin preparación alguna pretendiese manejar sustancias químicas, tóxicas o explosivas, expondría a serios peligros su salud y aun su propia vida. No hay en este mundo una sola cosa que no sea buena o mala, según el uso que de ella se haga. En todo caso, es injusto hacer notar el lado malo de las prácticas espíritas sin señalar, al mismo tiempo, los beneficios que de las mismas se extraen, los cuales son mucho más importantes que los abusos y las decepciones.

   No hay progreso ni descubrimiento que no haya realizado con algún peligro para el hombre. Si los pueblos, desde los tiempos más antiguos, no se hubieran atrevido a cruzar los mares porque la navegación ofrecía grandes riesgos, ¿qué hubiera sucedido? La humanidad, fraccionada en mil familias, hubiera vivido confinada en los continentes, desaprovechando los beneficios inmensos que logra ahora con los viajes y el comercio. El Mundo Invisible es también un vasto océano profundo, sembrado de escollos, pero también lleno de riquezas y de vida.

   Tras el velo del Más Allá se agita una multitud innumerable que tenemos mucho interés de conocer, pues en ella está depositado el secreto de nuestro porvenir. De ahí la necesidad de estudiar y explorar ese Mundo Invisible, requiriendo la contribución de las fuerzas y los recursos inagotables que encierra, tan ricos y poderosos, que los de la Tierra han de parecernos cada día más escasos y mezquinos.

   Por otra parte, aun suponiendo que nosotros pudiésemos desinteresarnos del Mundo Invisible, no por eso dejaría él de interesarse por nosotros. Su acción sobre la humanidad es constante, estamos sometidos a sus influencias y sugerencias. Quererlo ignorar, es quedarnos voluntariamente desarmados ante él. Mientras que, mediante un estudio metódico, aprendemos a atraer sobre nosotros las fuerzas bienhechoras, los auxilios y las influencias buenas que contiene; aprendemos a alejar a las fuerzas nefastas, reaccionando contra ellas por medio de la voluntad y la plegaria. Todo depende de la manera cómo se empleen y la dirección que se imprima a nuestras fuerzas mentales. ¡Cuántos y cuántos males, cuya causa no conocemos, dado que ignoramos estas cosas, podrían evitarse por medio de un estudio profundo y consciente del Mundo Invisible! La mayoría de los neuróticos y de los alucinados, que trata sin éxito alguno la Medicina oficial, no son más que enfermos de obsesión, susceptibles de ser curados por medio de las prácticas espíritas y magnéticas.

   Dios ha puesto al hombre en medio de un océano de vida, de un mar inagotable de fuerzas y de potencias, dándole además la inteligencia, la razón y la conciencia para que aprenda a conocer y conquistar esas fuerzas, utilizándolas en su bien. Por medio de este constante ejercicio llegaremos a desarrollar completamente nuestro Ser, estableciendo su imperio sobre la Naturaleza, el dominio del pensamiento sobre la materia, el reino del Espíritu sobre el mundo.

   Es ése el más sublime y elevado objetivo que podemos dar a nuestras existencias. En vez de apartar de él al hombre, enseñémosle a caminar a su encuentro sin ninguna duda. Estudiemos, escrutemos el Universo en todos sus maravillosos aspectos, bajo todas sus formas.
   El saber es el bien supremo, pues de la ignorancia provienen todos los males.
Léon Denís
Libro: En Lo Invisible

…Cuando caminando tu vida encuentres siempre la misma piedra,llévala contigo… ( autor desconocido)


Visitar el blog    inquietudesespiritas.blogspot.com