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viernes, 16 de diciembre de 2011

Hay muchas moradas en la Casa del Padre


EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO (CÁP.III, it. 3,4 y 5)
Diversas Categorías de Mundos Habitados



Kardec, a través de los estudios de relatos de muchos espíritus de diferentes grados evolutivos, hizo una clasificación relativa en comparación con la Tierra, pues aprendió que hay mundos más atrasados y otros más adelantados que  este mundo que habitamos.
Es interesante observar la lógica de la pluralidad de los mundos habitados (uno de los principios de la doctrina espírita), como consecuencia de la existencia e inmortalidad de los espíritus, de su proceso evolutivo y de la creación constante de nuevos seres vivos, que un día se transformarán en espíritus. Siendo estos inmortales, siendo la creación de los mismos constante, todos sujetos a la evolución según el libre albedrío de cada uno, tiene que haber moradas, lugares apropiados para esos espíritus.
Cualquier persona que piensa, al mirar la noche, el cielo estrellado, aun viendo una ínfima parte del universo infinito, no puede dejar de pensar que debe existir seres vivos habitándolos.
Según las enseñanzas de los espíritus, los mundos se presentan muy diferentes unos de los otros, tanto física como moralmente, de acuerdo con el grado de evolución de sus habitantes. Cuanto más atrasados, cuanto más materializados sus habitantes, más inferior es ese mundo.
Así, Kardec aprendió que existen mundos inferiores, intermedios y superiores, habiendo en cada tipo, diversos grados de diferenciación evolutiva.
En los mundos inferiores " la existencia es toda material, las pasiones reinan soberanas, la vida moral casi no existe", de modo que sus habitantes viven casi exclusivamente preocupados por su supervivencia y la satisfacción de sus necesidades físicas y materiales.
En los mundos primitivos, donde se dan las primeras encarnaciones de los espíritus, los hombres viven más guiados por los instintos que por la razón, pues esta es allí donde comienza a desarrollarse.
En las luchas por la sobrevivencia, en la satisfacción de sus necesidades físicas y biológicas, va desarrollando sus cualidades espirituales, lentamente, egocéntricamente, preocupados solo consigo mismo. Ese egocentrismo nos parece absolutamente necesario para que el hombre desenvuelva más tarde, mucho más tarde, el amor por sí mismo y mucho más tarde aún, el amor al prójimo. La Tierra fue uno de ellos.
En los mundos intermedios, el bien y el mal se  mezclan, predominando este último cuanto más ruda y atrasada es su humanidad, y el  primero cuanto más caminó su humanidad en su desarrollo intelectual y moral. Cuando este último se vuelve preocupación de muchos, tal vez de la mayoría, y cuando esta mayoría busca con determinación la igualdad, la fraternidad y la solidaridad, ese mundo está preparado para cambiar de categoría.
En los mundos superiores el bien prevalece  y la lucha por los valores materiales es inexistente, se trabaja por el bien de todos, a través del bien, de la fraternidad, dela solidaridad. Cuanto más elevado por el adelantamiento espiritual de sus habitantes, más reina la felicidad y la paz.
Kardec hizo entonces, una clasificación más diferenciada entre las tres categorías, siempre de acuerdo con el grado de adelantamiento de sus habitantes: mundos primitivos, con hombres animalescos, viviendo casi exclusivamente según sus instintos, cada uno de por sí y solamente después de algún desenvolvimiento de la razón, comienzan a percibir al otro como un indivíduo igual a él;  mundos de expiación y pruebas, conocidos por nosotros, pues la Tierra es uno de ellos, donde el mal predomina y el bien encuentra dificultad para existir; mundos regeneradores, cuyos habitantes son más felices que en la Tierra, aunque aún tengan débitos que pagar. Esa expiación ya no es hecha con tanta angustia y sufrimiento como en la Tierra ,pues sus habitantes la comprenden como una liberación de un pasado de ignorancia y faltas contra sus hermanos. Expían con alegría en el ejercicio para el bien de todos; mundos felices donde el bien supera al mal,volviéndose a vivir pleno de realizaciones nobles, con gozos espirituales que nosotros los hombres de la Tierra no tenemos condiciones de evaluar; mundos celestes o divinos, moradas de espíritus puros, donde el bien y el amor reinan absolutamente en el corazón y en la mente de todos.
Los tres primeros sirven de moradas a los espíritus sujetos a las leyes de la reencarnación en mundos materiales, porque aún están desenvolviendo su potencial espiritual.
Los dos últimos son para espíritus que no precisan más del consurso de mundos materiales. Trabajan, aprenden, crean otras formas. Colaboran eficientemente en las obras del Padre, auxiliando a sus hermanos en desarrollo. ¡ Viven la vida plena del Espíritu Inmortal ! .
Los espíritus encarnados en mundos materiales no permanecen siempre en el mismo. Cuando nada más tienen que aprender con las experiencias que él proporciona, pasa a reencarnarse en un mundo superior, donde continúa haciendo su evolución o desarrollo. Y así sucesivamente, hasta llegar al estado de espíritu puro. De este modo se cumplen las palabras de Jesús: "Ninguna oveja que me confío mi Padre se perderá".
¡ Son sabias y perfectas las leyes divinas !.
Cuando después de un relativo desarrollo  intelectual en mundos  inferiores, se inicia el desarrollo moral y este, creciendo en mente y sensibilidad, con las vivencias según las posibilidades de cada uno, la vida material va dejando de influenciar con exclusividad al hombre, de modo que " en los mundos más avanzados, la vida es, por así decir, toda espiritual".
Conviene recordar también que dentro de los mundos de la misma categoría hay diferenciaciones, siempre de acuerdo con el grado de evolución predominante en sus habitantes. Así, hay mundos de expiación y de pruebas peores o mejores que la Tierra.
Se puede permanecer en el mismo cuando ese mundo cambia de categoría, al continuar ofreciendo oportunidades  de nuevas experiencias, pero más adecuadas al grado de evolución de sus habitantes. Pero desde que no se tiene nada más que aprender en el mundo en que se está, el espíritu queda liberado de la necesidad dela reencarnación en un mundo igual al suyo.
"Los mundos son las estaciones en que ellos (los espíritus), encuentran los elementos de progreso proporcionales a su adelantamiento. Es para ellos una recompensa pasar a un mundo de orden más elevado, como es un castigo prolongar supermanencia en un mundo infeliz, o ser relegados a otro mundo aún más infeliz, por haberse obstinado en el mal".
Leda de Almeida Rezende Ebner
Bibliografia:      
1- Allan Kardec: EL LIBRO DE LOS ESPÍRITOS, Libro Primero: Capítulo III: CREACIÓN, V : pluralidad de los Mundos. Capítulo IV, PLURALIDAD DE EXISTENCIAS, III e IV: Encarnación en los Diferentes mundos y Transmigración Progresiva. Capítulo VI, VIDA ESPÍRITA, I y II: Espíritus Errantes y Mundos Transitorios.
2 – Emmanuel: A CAMINHO DA LUZ, capítulo III; Las Razas Adámicas.
Permanece  en tu lugar, realizando lo que puedes, debes y te cabe hacer. 
 Juana de Angelis
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jueves, 15 de diciembre de 2011

Obsesiones sutiles y peligrosas



Cuando el hombre se hace dócil a la inspiración  superior, sintoniza, con el programa que  ha de desarrollar,  recibiendo la ayuda que fluye de lo Alto y gracias a ello, logra disminuir las dificultades que son pruebas de resistencia en las luchas y desafíos para sus valores morales.

Los Buenos Espíritus no pueden cambiar el Karma de sus pupilos y devotos, porque les tornarían inoperantes, les atrasaría.  Sin embargo, cuando los ven luchar  en pruebas muy severas, interfieren, auxiliándolos a través  de fuerzas edificantes  con las cuales aumentan sus resistencias, con el fin  de que logren las metas que constituyen su victoria. Igualmente encaminan cooperadores  y amigos que se transforman en palancas propulsoras  del progreso,  extendiéndoles manos  generosas dispuestas a contribuir a favor de su éxito.

 De la misma forma que las interferencias perniciosas encuentran resonancia en ellos, en razón de las afinidades que existen  por sus pasiones inferiores que caracteriza su estado evolutivo. Tan pronto cambien de objetivos, y aspiren a ideales  de ennoblecimiento y actúen de acuerdo con la ética del bien, se asocian a ellos  los laboriosos Mensajeros del Amor que los estimulan para que prosigan, renovando su entusiasmo, amparándolos ante las naturales desfallecimientos e inspirándoles  en la correcta elección del camino a seguir.   

Las imperfecciones permiten a los adversarios del ayer  los medios para inducir a la obsesión y problemas, ya que los Espíritus perversos e infelices siempre se sirven de las tendencias negativas de aquellos a quienes odian, para estimularlos, llevándolos de ese modo  a perturbaciones y a penosas situaciones. Si el hombre  se apoya en los recursos de elevación, se vuelve difícil para sus malvados verdugos espirituales encontrar las brechas por las cuales infiltran sus torpes  sentimientos, en la saña de la persecución en que se complacen.

Toda obsesión es siempre el resultado  de la anuencia consciente o no de quien la sufre, por debilidad moral del espíritu encarnado,  que no le interpone defensas  o por deficiencias del comportamiento que propician  el intercambio, en razón de la preferencia psíquica  que le place al mismo mantener.

Cuando el hombre se candidata a una acción meritoria nunca debe esperar  de los otros los ejemplos de virtudes ni las lecciones de elevación continuada, más si examinar las propias disposiciones para verificar  lo que tiene, de lo que puede  disponer en nombre de Jesús para ofrecer.

Mediante este comportamiento, no verá en los otros los deberes de ser siempre Buenos y optimistas, misioneros de la renuncia y de la santificación, y si hermanos tal vez más experimentados y dedicados, con las mismas posibilidades  de errores y flaquezas, requiriendo, en silencio, apoyo y tolerancia.

El candidato  al bien no hace bueno al individuo, y la incursión en el compromiso de la fe, a nadie renueva de inmediato.

El adquirir cincelar la moral es de un esfuerzo continuado, un largo trabajo, que merece respeto,  no solo a los que triunfan, tan bien  a los que persisten  y actúan sin descanso, aunque no consigan con prontitud los resultados felices.

En las experiencias de elevación, entre otros impedimentos que surgen, la rutina de los acontecimientos es test grave  para ser superado.

Cuando las realizaciones se presentan nuevas, hay motivaciones y entusiasmos para realizarlas. Después a medida  que se hacen repetitivas, con las mismas manifestaciones, tienden a cansar, disminuyendo el ardor de los candidatos a la laboriosidad, llevándolos a la saturación, a la resistencia. Sucede que no se pueden innovar métodos para los mismos  problemas, cada día, ni modificar el paisaje aflictivo de los necesitados diversificándoles los cuadros de dolor y de sombra. Variando en la apariencia, sus casas matrices son las mismas, que se enredan en el espíritu endeudado, aturdido o atrasado, en viaje expurgador…  En esos momentos de cansancio, surgen las tentaciones  del reposo exagerado, de la acomodación, del excesivo tiempo  mal utilizado; abriéndose campo  a la censura indebida, que medra, que alarga, en forma de maledicencia  que esparce agrura y reproche, destruyendo, como plaga infeliz, los surcos donde la esperanza siembra el amor y la ternura que deberán florecer como caridad y bendiciones.

Muchas obras del bien no resisten a este periodo, cuando las intenciones superiores ceden lugar al enfado y a la comodidad, que propician la invasión de las fuerzas destructivas y la penetración de los vigilantes adversarios de la luz…

Una forma  de obsesión peligrosa es aquella que pasa casi desapercibida y se instala lenta y firmemente en los cuadros mentales, estableciendo comportamientos equivocados con apariencia respetable.

Se suele presentar  en personas que denotan grave postura  y saben conquistar a otras por la facilidad de comunicación verbal, tornándolas afables  y gentiles, desde que no tengan sus caprichos e intereses contrariados. Dan impresiones  sociales que no corresponden  a su estado real, por cuanto adoptan comportamientos parásitos  que les acreditan a presumir de meritos  que no poseen.

Interiormente, viven bajo conflictos que disimulan  con habilidad, naciendo ahí,  esa doble actitud hacia la vida, situaciones que inducen  a la neurosis y desarticulan el equilibrio emocional, igualmente bajo el bombardeo de los arpones mentales destructivos de sus enemigos espirituales.

En ese clima psíquico, que rezuma de las experiencias de vidas pasadas, se hospeda el agresor desencarnado que insufla  mayor dosis de interferencia  por los problemas ajenos, desbordando  el egocentrismo que termina por alienarlos en cuanto cobijan y vitalizan las pasiones disolventes.

Este tipo de perturbación espiritual es la más difícil de ser erradicada, en razón de que el paciente niega su situación de enfermo, antes complaciéndose  en ella, porque el narcisismo a que se entrega, se convierte  en auto fascinación por valores que se atribuye y está lejos de poseer, anulando cualquier contribución que le es ofrecida.

Solamente la humildad, que da la dimensión de la pequeñez y flaqueza humana ante la grandiosidad de la vida, faculta una visión legitima, a través de la cual se puede hacer una  justa evaluación de recursos, recurriéndose  a la Divinidad por la oración ungida  de amor, antídoto eficaz para los disturbios obsesivos.

La oración libera la mente bichada de sus clichés perniciosos, abriéndola para la captación de las energías inspiradoras, que fomentan el entusiasmo  por el bien  y la  conquista  de la paz a través  del amor. Para que esa oración  se revista de fuerza desobsesiva, ella necesita combustible de la fe, sin la cual no pasa de ser palabras destituidas  de compromiso  emocional entre aquel  que la dice  y a quien son dirigidas. También son necesarios el recogimiento y concentración para que se exteriorice la potencialidad por la voluntad del que anhela, dirigida con la certeza de que alcanzará el destino.


Este tipo de obseso se caracteriza por el desdén a la oración por creer que no la necesita, dudando igualmente de su eficacia o menospreciando su utilidad.

Exacerbado en sus sentimientos infelices, el obseso se auto realiza, adoptando  una actitud de falsa superioridad con la cual anestesia  los centros de la razón y se deleita en el estado en que se encuentra. A largo plazo, sin embargo, pierde el control de la voluntad,  que deja de dirigir, bajo la pertinaz imposición, volviéndose ostensivamente agresivo y deshaciendo la apariencia, que cede lugar al desequilibrio que se le instala con fuerte penetración en los mecanismos nerviosos.

En ese cuadro de obsesión constrictiva, se encuentran innumerables individuos hospedando adversarios que los vampirizan  por largo tiempo, hasta culminar la venganza con los golpes largos de las caídas en la locura, en el crimen o en el suicidio.

¿Muchas veces se preguntamos  que porque, determinados pacientes portadores de la obsesión, y que frecuentan la Casa Espirita donde se viven los postulados de Allan Kardec, y que se especializan en ese menester,  al tratar  a tales alineados, estos no se recuperan? Muchos inquieren, también, a respecto  de la razón por la que los Mentores Espirituales no liberan a los obsesos y subyugados, en nombre de la caridad.

Nunca será de mas repetirse que, en todo proceso obsesivo, la aparente víctima es el legitimo verdugo apenas transferido en el tiempo, siéndole la deuda la razón del mecanismo perturbador. Vencido por la insania del odio, aquel que fue cincelado se imanta al infractor que le torno desdichado y asume la igualmente indebida posición de cobrador o justiciero, incidiendo, por su parte, en error no menos importante. En cuanto el amor no luzca en el defraudado, ante la mudanza de comportamiento de su adversario, cierto es que el problema permanece. De igual modo, debidamente esclarecido sobre el equívoco en que permanece, el actual sayón, mediante adoctrinamiento por alguien que tenga sobre él autoridad moral y lo sensibilice, puede cambiar de actitud, decidiéndose por abandonar la pugna, lo que no exenta al incurso en la deuda de rescatarla por otro proceso de que se utilizan los códigos de la Soberana Justicia.

En la terapia desobsesiva, los cuidados para con el encarnado no pueden ser menores que los aplicados con relación al enfermo psíquico que le aflige, en desarreglo e infortunio cual se encuentra en la otra dimensión de la vida.

Debe tenerse en mente que el hecho de no ser visto siempre el perseguidor desencarnado, por los hombres, no significa que la tarea de estos, aliada a la de los Guías Espirituales, deba ser la de apartarlos, pura y simplemente. Seres vivos e inteligentes, apenas desnudados de la materia, sufren y aman, odian y luchan, esperando la ayuda que no supieran o no quisieran ofrecerse. Por tanto, el amor debe alcanzar la victima de ayer, que sufre hace más tiempo, amparándola, de modo a que despierte para no sufrir más ni provocar sufrimiento.

Y como la función del dolor se reviste de un poder terapéutico de liberación para quien lo sabe aprovechar, justo es que el encarnado se modifique para mejor, mediante cuyo comportamiento también sensibiliza a su opositor, a su vez adquiriendo recursos de paz y títulos de trabajo para su crecimiento espiritual.

Sin embargo, hay pacientes, obsesos o no, para los cuales, gracias a su rebeldía sistemática y tozuda acomodación en las disposiciones inferiores, la mejor terapia es la permanencia de la enfermedad, ahorrándoles males mayores.

Hay paralíticos que recuperan los movimientos y marchan para desastres que podrían evitar, si lo quisiesen; portadores de micosis, llagas y pústulas, rehacen la apariencia física, curándose de las dermatosis e infectan la mente y el alma con los contagios de los actos deprimentes y viciosos; ciegos que recobran la visión y la utilizan erróneamente en la observación de los hechos; enfermos por virosis y portadores de limitaciones que se restablecen, arrojándose de inmediato, lúbricos y desesperados, en los laberintos de la insatisfacci6n, de la agresividad, causándose mayor infelicidad...

En el campo de las obsesiones, no son pocos aquellos que, una vez que se mejoran, abandonan las disposiciones de trabajo y progreso, para correr precipitados, de vuelta a los hábitos vulgares en los que antes se complacías...

Aun delante de Jesús, este fenómeno era habitual. En principio, porque conociese la procedencia de los males que afligían a los enfermos e infelices que Le buscaban, como es comprensible, el Señor no curo a todos... Y de entre los muchos curados, quedo memorable la interrogación que El dirigió al ex enfermo del mal de Hansen que le fue expresar la gratitud por el beneficio recibido. "- ¿No fueran diez los curados, porque solo este vino a agradecer?" (*)

Es común hacerse compromiso intimo de renovación y trabajo, en cuanto permanece la enfermedad, negociándose con Dios la salud que se desea por lo que se promete realizar, como si la práctica de las virtudes del bien fuese útil al Padre y no un deber de todos nosotros, que nos beneficia y da felicidad.

Tan pronto pasa la agudeza del sufrimiento y el tiempo distancia la mente ex enferma del momento de la dolencia, la ilusión sustituye a la realidad; la voluptuosidad del placer enflaquece los deseos de servir y el cae en la indiferencia, cuando no sucede ocurrir males peores.

Cuanto a aquellos que frecuentan las Instituciones Espiritas, portando obsesiones y no se recuperan, merece que se tenga en mente el hecho de que la visión del medicamento no propicia la salud, si no la ingestión de el y la posterior dieta conforme convenga, al lado de otros factores que permiten el retorno del bienestar. Además, ni todos los males deben ser solucionados conforme a la óptica de quien los padece, mas de acuerdo con programas superiores que establecen lo que es mejor para la criatura. La función del Espiritismo es esencialmente la de iluminación de la conciencia con la consecuente orientación del comportamiento, armando a su aprendiz con los recursos que lo capaciten a vencerse, superando las pasiones salvajes y sublimando las tendencias inferiores mediante cuyo procedimiento se eleva.

En la terapia desobsesiva, el tributo del enfermo, tan pronto razone y entienda la asistencia que se le administra, es de vital importancia; por cuanto, serán sus pensamientos y actos los que responderán por su transformación moral para mejor, con la real disposición y posterior acción para recuperarse de los males practicados, ahora beneficiando a aquellos que le sufrieran los perjuicios y por cuya regularización los mismos se empeñan, a pesar de los métodos equivocados e ilícitos de que se sirven.

La evangelización del Espíritu desencarnado es de suma importancia mas, igualmente, la de la criatura humana que se enzarzo en la delincuencia y todavía no se recupero del delito practicado.

Con frecuencia, es más fácil de objetivarse resultados en la terapia desobsesiva con pacientes de mente obnubilada, de que con aquellos que razonan y no se disponen a la tarea de mudanza interior, de la acción dignificante, ahogados en dudas que cultivan e indisposiciones que les agradan.

En la actualidad, gran número de pacientes portadores de alineación por obsesión, transita por gabinetes de respetables psiquiatras que les prescriben drogas adictivas de que se encharcan, viciando la voluntad, que pierde los comandos, permaneciendo abúlicos y sufriendo dependencias de demorada erradicación. Sin el control de la voluntad, que sufre la acción barbitúrico de la droga y la perniciosa interferencia de la mente perturbadora, el enfermo tiene dificultad de luchar, utilizándose de los recursos desobsesivas cuyos efectos de él dependen.

Es claro que no censuramos este procedimiento psiquiátrico, teniendo en vista que, en determinados cuadros de la locura, la providencia es saludable, especialmente en los que presentan gran agitación, en los catatónicos, en los sicótico-maniaco-depresivos - aun cuando se encuentren bajo la inducción de adversarios desencarnados, evitándose, de esta forma, la consumación del suicidio provocado -, pero no su uso genérico.

El futuro próximo contribuirá con criterios más rigurosos y seleccionados en la aplicación de tales terapéuticas, especialmente cuando el prejuicio científico ceda lugar al discernimiento cultural, que verá en el paciente, no apenas el soma, sino, y principalmente, el Espíritu con sus equipamientos de  periespiritu y materia...
Trabajo realizado por Merchita
Extraído del Libro “Cuadros de la Obsesión” de Divaldo Pereira Franco

El amor lo une todo; nos une a Dios que es Todo. Amar verdaderamente, sin sentimiento de posesión ni egoísmo, es un modo simple de ser feliz. Vivir con arte, poesía, magia, belleza, procurando siempre la verdad. En la vida siempre sobreviene una lección:¿Donde está Dios?. ¡¡ En su corazón !!.  Entonces vivamos conscientes de eso.
( Autor desconocido )

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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Quienes son nuestros padres




     Cuando abrimos los ojos, en este mundo, vemos inclinados sobre nuestra cuna, dos personas especiales: nuestro padre y nuestra madre.

        En los primeros años nos sentimos dependientes de ellos. Y, el simple hecho de que nos estén mirando, se constituye en seguridad para nosotros.

        Así, aprendemos a andar, amparados por  sus brazos. Nuestras heridas recibieron curación y besos.

        Aprendemos a andar en bicicleta, enfrentamos las olas del mar, las aguas de la piscina.

        Sus manos nos condujeron a la escuela y cuando fuimos ahí dejados por primera vez, pareció que algo se nos rompió por dentro.

        ¿Estaríamos siendo abandonados?

        Sin embargo, al final del día, regresábamos al hogar y aprendíamos que la escuela era solamente un lugar para estar por algunas horas.

        Era un lugar para aprender, para hacer amigos, para crecer.

        Pero siempre había un lugar para volver: nuestro hogar. El amparo de la familia, la seguridad paterna, el cariño materno.

        A medida que los años fueron sumándose, dejamos de ser dependientes. Andamos con nuestros pies, actuamos con nuestra voluntad, alzamos vuelos más altos, o rasos.

        Y, algunos de nosotros, pasamos a ver a los padres de manera diferente. ¿Quienes son ellos para desear comandar nuestra vida?

        ¿Quienes son ellos para decir que debemos o no hacer?

        ¿Quienes son?

        Nuestros padres son Espíritus que, casi siempre, guardan relaciones afectivas con nosotros de larga fecha. Amigos que aceptan recibirnos como hijos, deseando acortar distancias entre nosotros y el progreso.

        Espíritus que se disponen a nos ofrecer un cuerpo, a protegernos, a  amarnos.

        Excepciones existen, es verdad. Espíritus no tan amigos que se reencuentran en la labor doméstica para ajustes del pretérito algo  nebuloso.

        Aún así, se nos moldaron un cuerpo, permitiéndonos la reentrada en el mundo carnal, y les debemos ser gratos.

        Pero, si desean saber a donde vamos, con quien vamos, en esos tiempos de tanta violencia, es porque con nosotros se preocupan.

        Si nos establecen horarios para el regreso al hogar, si nos buscan cuando tardamos mucho, es porque nuestra seguridad les preocupa.

        Si insisten con nosotros para que estudiemos más, nos esforcemos más, es porque, tienen más experiencia por la madurez que todavía no tenemos, desean vernos subir peldaños de éxito.

        Si nos imponen disciplina, si nos exigen actitudes comedidas, es porque desean colaborar con nuestro progreso.

        Para eso, Dios nos confió a su guardia.

        Es porque ese compromiso está registrado en su memoria espiritual, tanto cuanto por los lazos de afecto que nos unen, ellos se importan por nosotros.

        Pensemos en eso y antes de quejarnos tanto, miremos nuestros padres con gratitud.

        Vivamos con ellos lo mejor posible. Al fin, no estarán siempre con nosotros.

        Es posible que luego más ellos se transfieran para la espiritualidad, cumplida su misión.

        Vivamos disfrutando el mejor de su compañía, de su sabiduría, de sus cariños.

        Mañana, cuando no estén más con nosotros, tendremos dulces recuerdos para alimentar nuestra nostalgia.

Redacción del Momento Espirita.


 La justicia y la misericordia divinas, actuando conjuntamente, llevan al hombre a reconocer la soberanía de la ley. Todo lo que sea venganza, que se esconde e inspira y que el orgullo agradece, finalmente  termina y pasa.
Solo el Amor es eterno; solo el amor vence y permanece.
Regina Lucia de Souza



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martes, 13 de diciembre de 2011

¿La nada y la suerte explican el universo ?

Stephen Williams Hawking



A cada descubrimiento sobre el infinito Cosmos, se tiene la certeza de que el Universo ofrece enigmas  más profundos y mayores sobre la verdadera esencia,  trastornando a la inteligencia académica. Si analizáramos, con serenidad, la rica historia de la evolución de la Física, descubriremos que ya hubo diversos momentos   en los que se imaginó que    ella la (investigación científica)  se había agotado,  o sea no había nada más que descubrir.
    En el final del Siglo XIX, Kelvin, el Padre de la Termodinámica, se mantuvo firme en su afirmación: ¡Se acabo!” Ya se sabía cómo estudiar el movimiento, la electricidad y el magnetismo, y él creía que nada había más allá de aquello que ya se conocía. Sin embargo, después descubrieron el átomo, el electrón y, ya  al comienzo del siglo XX Einstein  desarrolló la Teoría de la Relatividad. (2)

    Actualmente, el misterioso bosón de Higgs (1), un tipo de partícula decisiva en el estudio de la física cuántica, llamada  “partícula de la creación”, o “partícula de Dios” , que  supuestamente transformó la materia dispersa en estrellas y planetas  al principio del Universo y continúa sin ser encontrado por los científicos. Algunos estudiosos creen que la emblemática “partícula” surgirá en el 2012. El Gran Colisor de Hádrons (acelerador de partículas), un proyecto  de 10 billones de dólares inaugurado en el 2008, con el objetivo de “recrear” el  Big Bang, la mayor maquina  construida  de la Tierra, ya realizó más de 70 millones de coliseos de partículas, pero con todo, ninguna de ellas fue capaz de identificar el bosón de Higgs. 

  El descubrimiento de la “partícula de Dios” podría completar los elementos esenciales del llamado Modelo Clásico de la física, derivado de la teoría de Albert Einstein y sus herederos al comienzo del siglo 20, y que abrió camino para la “nueva física”. En ese norte casi metafísico de  la física  los científicos ya consiguieron capturar átomos de antimateria durante más de 16 minutos. La antimateria  es uno de los grandes misterios aun no completamente comprendidos por las teorías modernas de la ciencia.

   Por definición, la antimateria es idéntica a la materia, a no ser por el hecho de poseer carga opuesta – por eso, las dos se aniquilan cuando entran en contacto una con la otra. La teoría actual indica que durante el Big Bang la materia  y antimateria  se habían formado en partes iguales. Si ellas se hubiesen aniquilado, nuestro universo material no existiría. ¿Entonces qué es lo que ocurrió? Son misterios que la Ciencia no consigue responder.

    ¿Será que descartando la existencia de Dios el Universo  explica el Universo? ¡Qué irrisión! Hay científicos famosos que ni bajo el  dolor profundo se les extirpa la prepotencia materialista y continúan negando la existencia del Creador.

    Es el caso del astrofísico Stephen William Hawking, considerado uno de los más brillantes  científicos modernos, que afirmó  que no existe razón de acudir a Dios para explicar la creación del Universo. En el libro de su autoría titulado Una Breve Historia del Tiempo, Stephen Hawking   asegura que “hay un modelo que describe el origen del Universo. Eso significa que existe un conjunto de ecuaciones  que describen su surgimiento, más, esa no es la cuestión fundamental. Lo crucial es saber de dónde vienen esas ecuaciones, de donde vienen las leyes de la Física, que ayudan a explicar el Universo. “Stephen reiteró su opinión de que todo se resume  a la suerte- “suerte” (¿1)” El astrofísico declaró que la ciencia prevé que muchos universos pueden ser  creados espontáneamente de la nada – “nada”(¿¡) y que es cuestión de suerte “suerte”(¿¡) en cuál de ellos estamos. 
    Stephen, con 70 años de edad, pasó la mayor parte de su vida al borde  de la desencarnación. A los 20 años fue diagnosticado  de una esclerosis lateral amiotrofica, una rara dolencia degenerativa  que paraliza los músculos del cuerpo y sin embargo no toca las funciones cerebrales, y esta enfermedad lo obligó a utilizar una silla de ruedas y un aparato para hablar. A pesar de estar  bajo el yugo de la descomposición muscular, que podría disminuirle la morfea vanidad, Stephen Hawking no aprendió  a empequeñecerse sin perder altura, ¡ infelizmente !. Con un carácter experimentado, infectado de insensata vanidad, encharcado por un endiosamiento académico, discurre sobre la “suerte" para explicar el Universo. ¡Es deplorable tanta  infantilidad espiritual!
  Como no todo investigador es necio, vale  citar un libro de significativa importancia científica, titulado "La Partícula de Dios", publicado en los Estados  Unidos, por el físico León Lederman, ganador del Premio Nobel, en 1988, defendiendo la tesis de que Dios existe y está en el origen de todas las cosas. El desempeño de investigación del físico holandés,  Willem B. Drees, autor  del libro Más allá del Big Bang – Cosmología Cuántica y Dios – comprueba con nitidez que hay un empeño creciente  por la investigación científica, fundamentado en la certeza de la existencia de Dios.
    En el análisis  sobre el Creador del Universo topamos con el atestado lógico y, científicamente, probado  sobre Su esencia, cuando concluimos que todo aquello  que no es obra del Hombre, lógicamente, tiene que ser obra de Dios, como elucidaron los espíritus , hace más de 150 años. El físico americano Paul Davies, en su libro titulado "Dios y la Nueva física", afirma, categóricamente, para martirio del  obtuso Stephen Hawking, quiera él o no, que Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas. ¡Y punto final!

JORGE HESSEN
Nota:
(1)   Homenaje al nombre físico británico Peter Higgs, que afirmó ser ese el agente que transformó en masa la materia expelida por el Big Bang hace 13;7 billones de años, permitiendo así el surgimiento de la vida material.
(2)  Muchos historiadores y físicos atribuyen a la creación de la famosa formula que explica la relación entre masa y energía al físico italiano  Olinto De Pretto, que, según especulaciones, desarrolló la formula dos años antes que Albert Einstein, y que habría previsto su uso para fines bélicos  y catastróficos, como el desarrollo de las bombas atómicas. A pesar de eso, fue Einstein el primero  en dar cuerpo  a la teoría juntando los diversos hechos hasta entonces desconexos  e interpretándolos correctamente.

Recuerda los sacrificios de los pioneros del progreso que te precedieron en la jornada humana, para que avances en la Tierra sin la ceguera de la ingratitud.
-Emmanuel-

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