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sábado, 7 de diciembre de 2013

“Masturbación mitos y consecuencias según el Espiritismo”


Muchas personas viven angustias profundas en torno a las directrices comporta mentales en el área sexual y eso es comprensible en el estado de la humanidad. Por eso, escribimos argumentos sobre el tema, a fin de que podamos con la Doctrina espirita aprender un poco más.
El Espiritismo explica basado en el libre albedrio, en el transcurso de vidas anteriores y en la evolución moral de cada uno, como estos asuntos deben ser tratados. Recordando siempre que “cada caso es un caso muy particular”.
Una de esas ansiedades  es la masturbación, que según Sigmund Freud, está rodeada de  mucho preconceptos, gracias al dogmatismo religioso que estigmatiza la sexualidad.  Está muy distante  la época en que se  decretaba que la masturbación conducía   a la locura  y al infierno. Normal en el adolescente que está descubriendo la sexualidad, aguzando el psiquismo del individuo con avivada sensualidad.  Por otro lado, obsta la sublimación de las energías sexuales, cuando las circunstancias nos convocan  a la castidad, incitándonos a canalizarlas para las realizaciones  más ennoblecedoras. Vale decir: hay una energía sexual que precisa ser controlada,  no necesariamente  a través de la práctica sexual, más si direccionarla  a otras actividades, inclusive a la práctica de la caridad.
La conciencia nos susurra  que relación sexual presume la pareja. El autoritarismo no deja de ser una búsqueda de “placer” egoísta, por eso mismo, toda prudencia es imprescindible. En el área sexual, urge una vigilancia permanente, pues, en la mayoría es imprescindible. En el área sexual, urge la vigilancia permanente, pues, en la mayoría de las veces al masturbarse, la criatura no está tan solitaria como imagina. Espíritus de las sombras, viciados en el sexo, muchas veces estimulando el vicio solitario, perjudicando  a la pareja cuando el compañero opta por masturbarse. Entretanto, es menester considerar que cada caso es un caso,  sin desconsiderar jamás que el equilibrio y la disciplina mental precisan ser alcanzados. Por eso el Espíritu Emmanuel, en el libro “El Consolador”, cuestión 184, psicografiado por Chico Xavier, nos orienta que, “que en vez de la educación sexual por la satisfacción de los instintos, es imprescindible que los hombres eduquen su alma para la comprensión sagrada del sexo.
El uso indebido de cualquier función sexual produce disturbios, desajustes, carencias, que solamente la educación del habito consigue armonizar.  Al final, el hombre  no es apenas un conjunto de sensaciones, más, es también, de emociones, que pueden  y deben ser dirigidas para objetivos que lo promuevan, en los cuales  centralice  sus intereses, motivándolo a esfuerzos que serán compensados por los resultados benéficos.
La vida saludable en la esfera del sexo proviene de la disciplina, de la canalización correcta de energías, de la acción física: por el trabajo, por los deportes, por las conversaciones edificantes que proporcionan resistencia contra los  arrastres de la sexualidad, auxiliando al individuo en la conducta. Muchas personas consideran el placer apenas como siendo  una expresión de lascivia, y se olvidan de aquel que proviene  de los ideales conquistados, de la belleza que se expande en todas partes  y puede ser contemplada, de las encantadoras alegrías del sentimiento afectuoso, sin posesión, sin exigencia, sin condición carnal.
¿Será que debemos desprender que el Espiritismo prohíbe toda actividad sexual? De modo alguno. El espiritismo no prohíbe nada. Deja el libre albedrio, a la decisión consciente de cada uno la actitud a  tomar. Se limita a dar orientación y demostrar que actitudes mal tomadas dan intranquilidad e insatisfacción colocándonos delante de la realidad y de las ventajas del uso consciente de la vida.
La Doctrina Espirita presenta la sexualidad desnuda de la connotación religiosa dogmatica que consagró el sexo pecaminoso, sucio, prohibido y demoniaco. Todavía, no legitima el encuadramiento de la sociedad actual que consubstanció el sexo  como objeto de consumo, libertino y trivial. La propuesta espiritista es de la energía creadora que necesita estar sedimentada por la lógica y por el sentimiento, por el respeto y entendimiento, por la fidelidad y el amor,  a fin de propiciar  la excelsitud y la paz, o sea, “Un sexo para la vida y no una vida para el sexo”.
Para Emmanuel, en el libro “Vida y Sexo”, ante las proposiciones  a respecto del sexo, es justo sintetizar todas las digresiones posibles en las siguientes normas: no prohibición, más si educación; no abstinencia impuesta, más si empleo digno, con el debido respeto a los otros y a si mismo; no indisciplina, más si control;  no impulso libre, más si responsabilidad. Fuera de eso, es teorizar simplemente, para después aprender o reaprender con la experiencia. Sin eso, será engañarnos,  luchar sin provecho,  sufrir y recomenzar la obra de sublimación personal, tantas veces  cuantas sean precisas, por los mecanismos de la reencarnación, porque la aplicación del sexo, ante la luz del amor  y de la vida, es asunto pertinente  a la conciencia de cada uno.
Nadie se mejora de un día para otro. Conversiones religiosas exteriores  no alteran, de improviso, los impulsos del corazón. Nos hallamos  muy lejos de la meta para alcanzar el proyecto de acrisolamiento sexual.  A rigor, ninguno  de nosotros consigue conocerse  tan exactamente, a punto  de saber, hoy, cual es el tamaño de experiencias afectivas nos aguarda en el futuro. No hay como penetrar en las conciencias ajenas  y cada uno de nosotros, ante la Sabiduría Divina, es un caso particular, en lo que atañe al amor, reclamando comprensión. Cara a eso, muchos de nuestros errores imaginarios en la Tierra son caminos ciertos para el bien, al paso que muchos de nuestros aciertos hipotéticos son trillas para el mal  del que nos desharemos, un día!...
La energía sexual, como recurso de la ley de atracción, en la perpetuidad del Universo, es inherente a la propia vida, generando cargas magnéticas en todos los seres, cara a las potencialidades creativas de que se reviste. A la medida  que la individualidad evoluciona, pasa a comprender que la energía sexual envuelve el impositivo de discernimiento  y responsabilidad en su aplicación.  Por eso mismo, debe  estar controlada por valores morales que le garanticen el empleo digno, sea en la creación de formas físicas, aseguradora de la familia,  o en la creación de obras beneméritas de la sensibilidad y de la cultura para la reproducción y extensión del progreso y de la experiencia, de la belleza y del amor, en la evolución  y el mejoramiento de la vida en el Planeta.
En las ligaciones afectivas terrenas encontramos  las grandes alegrías. No en tanto,  es también dentro de ellas que somos habitualmente enfrentados por las más duras pruebas. Aunque no percibimos de inmediato, recibimos, casi siempre,  en el compañero o en la compañera de la vida intima, nuestros propios reflejos.
Analicemos el matrimonio, por ejemplo, que puede perfectamente ser precedido de dulzura y de esperanza, más eso no impide que los días posteriores, en su marcha incesante, traiga a los cónyuges los resultados  de las propias creaciones que dejaron detrás. Compañero y compañera, en los compromisos del hogar,  precisan aprender en la escuela del amor, reconociendo que, por encima de la conjunción corpórea, es fácil de concretizarse,  es imperioso que la pareja se case, en espíritu – cada vez más en espíritu-, día a día. Hasta extingue porque el fuego de la pasión replica en la organización doméstica, sigue siendo la combustión el oro vivo del amor puro, que se valoriza, cada vez más, de alma para alma, habilitando a la pareja  para más altos destinos en la Vida Superior, hasta porque es el Espíritu  quien ama  y no el cuerpo, de suerte que, disipada  la ilusión material, el espíritu ve la realidad que trasciende  a la vida física.
Urge considerar que la Voluntad de Dios, en esencia, es el deber en su más alta expresión trazado para cada uno de nosotros, en el tiempo llamado “hoy”. Y si “Hoy” yace viciado de complicaciones  y problemas, recalcitrante del “ayer”, dependen de nuestros  la armonía o el desequilibrio del “mañana”. ". Por lo tanto, el instinto sexual, el amor que expresan en continua expansión, nace en las profundidades de la vida, y los procesos de evolución.
Importa considerar que ante el sexo, no nos hallamos, de ningún modo, frente a un despeñadero para las tinieblas, más si ante la fuente viva de las energías en la que la Sabiduría del Universo situó el laboratorio de las formas físicas y la usina  de los estímulos espirituales más intensos para la ejecución de las tareas que esposamos, en régimen de colaboración mutua, visando  el rendimiento del progreso y del perfeccionamiento entre los hombres.
Cada hombre y cada mujer que aun no se angelizó o que no se encuentre  en proceso de bloqueo de las posibilidades creativas, en el cuerpo o en el alma, trae, evidentemente, mayor o menor porcentaje de ansias sexuales, de expresarse por el asiento de apoyo emocional. Es claramente en las minas de la experiencia, errando y acertando y volviendo a errar para acertar con más seguridad, que  cada uno de nosotros – los hijos de Dios en evolución en la Tierra –conseguirá sublimar los sentimientos que nos son propios, de modo a erguirnos, en definitiva, para la conquista de la felicidad celeste y del Amor Universal

- Jorge Luiz Hessen-
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Ya dominamos la energía del viento, de los mares, del sol. Pero el día que el hombre sepa dominar la energía del amor será algo tan importante como el descubrimiento del fuego. 
Teilhard de Chardin
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                           ALMA QUERIDA
                                                                                                        (Por Joanna de Ángelis)

Leamos este lindo poema para todos aquellos que sufren… ¡Esos pensamientos y reflexiones no pueden ser de la Tierra, ellos son del paraíso, el paraíso del amor en el cual habita Joanna!.. (Bruno Tavares)


¡Alma querida! Golpeada por el vendaval, sacudida por la 
inseguridad bajo la lluvia de guijarros, sobre espículas 
crueles.

Es de noche, y los fantasmas se deslizan en las sombras. Tú 
tiemblas, lloras… Te duele el pecho, repleto de angustias y se tambalean tus 
frágiles piernas.

Tus manos, siempre agiles, descienden y se niegan a 
transformarse en alas para volar.
¡Alma quería! Mira más allá de la noche y veras, veras el amanecer a lo lejos que llegará a ti, pleno de luz, apagando todas las sombras, disminuyendo todas las aflicciones.

¡No pares! ¡Yergue la cabeza y avanza, alma solitaria y triste!

El Sol de la eterna creencia, avanza en tu búsqueda, 
aguardando que tu sigas en Su dirección, al encuentro, cuando rodeada de luz, bendecirás todos los dolores, todas las humillaciones, que son los tesoros incorruptibles de la vida, coronándote de estrellas.

¡Alma querida! ¡No te canses de 
luchar!

Cada uno de nosotros es alma en reajuste. Aquí experimentamos, otra vez, su cuadro de testimonio, más nuestro Modelo, cuando acepto la Cruz, la transformó en dos brazos que acarician y no en una viga hedionda de horror.

¡Id! Avanzad, Almas queridas, bendiciendo la noche con 
vuestras oraciones, que se transformaron en estrellas, con vuestras lagrimas que se convertirán en rayos de luz, para que nunca más haya oscuridad.

¡Dios os bendice, almas 
queridas! Son los votos de la humilde y maternal servidora de siempre.

Autor: Joanna de Ángelis
Psicografia de Divaldo Franco
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                                                     RECOMENZAR


 
Recomenzar es poner ganas, fuerzas y un fuerte deseo de volver a empezar.
Muchas vivencias nos llevan a sentir que el camino se cortó. Nos invade la sensación de que ya no hay más kilómetros por delante que todo terminó.
Después de una amarga y dolorosa experiencia nos sentimos vacios para dar, cerramos el corazóny el pecho nos duele continuamente cuando miramos hacia atrás y las pérdidas, el dolor y su tristeza nos hacen sentir pequeños y en ese sentir perdemos las ganas de continuar. Vamos y venimos como maniquies que están rodeados de gente pero deseando volver a la vidriera en donde podamos sentirnos protegidos.

...Pero la vida continua y nunca es tarde para recomenzar.
De cada situación de cada experiencia, de nuestro sufrimiento debemos aprender a salir fortalecidos. Si bien no es rápido ni fácil y necesita de nosotros para elaborarse debemos permitirnos ese duelo pero no quedarnos ahí...

Lloremos, desde lo más profundo de nuestro ser, dejemos que esa herida salga a la superficie aunque sabemos que sangra y que duele enfrentemos nuestro dolor.

Y una vez que logramos sacar todo aquello que nos daña, que nos paraliza, aquello en lo que no dejamos de pensar tratemos de mirar hacia adelante...

Sé que cuesta, que a veces nos resulta casi imposible pero ¿para sirve seguir llenando la mochila con tantas cosas desagradables? ¿Sirve no dar paso a todo lo nuevo que nos está esperando? ¿Sirve seguir alimentando nuestro dolor?

Soltemos de una vez esa cuerda que solo nos une a lo malo y nos hace ir una y otra vez por ese camino que ya no tenemos ni fuerzas ni ganas de recorrer.
Es hora de decir adios a todo aquello que lastimó nuestro interior y de darle la bienvenida a lo nuevo.

Si logramos dar el primer paso... Si hoy nos levantamos con ganas de recomenzar... Si abrimos las ventanas y dejamos entrar la luz ... Si, dejamos que la vida nos sorprenda nuevamente y apostamos a tener una vida mejor...


no trates de ser mejor que los demás.
sino intenta ser mejor tu mismo.....
( Aportado por Carlos José Nuñez )



viernes, 6 de diciembre de 2013

Silencio interior




Existe una intima relación entre nosotros mismos y el silencio, entre nuestra vida y los sonidos que nos rodean. Y todo ello condiciona, en gran medida, aquello que sentimos, pensamos y hacemos.
“El silencio es el lenguaje de la perfección, mientras que el ruido es la expresión de un defecto, de una anomalía, o de una vida que está aún desordenada”.
“La búsqueda del silencio es un proceso interior que conduce a los seres hacia la luz y la verdadera comprensión de las cosas”.
“El silencio es la expresión de la paz, de la armonía y de la perfección. Quien empieza a amar el silencio, quien comprende que el silencio les aporta las mejores condiciones para la actividad psíquica y espiritual, llega poco a poco, a realizarlo en todo cuanto hace: cuando mueve objetos, cuando habla, cuando anda, cuando trabaja; en lugar de trastornarlo todo, se vuelve más atento, más delicado, más flexible, y todo lo que hace queda impregnado de algo que parece proceder de otro mundo, un mundo que es poesía, música, danza e inspiración”.
El hombre efectivamente es  dueño de su destino  y comandante de su vida, y a de intentar gobernar de la mejor forma  sus actos y acciones.
Y el poco control en sus  palabras le  ha causado innumerables problemas espirituales. Una palabra después de ser proferida, posee un efecto devastador.
Tengamos, pues mucho cuidado  con lo que decimos. Jesús nos alerto que lo que contamina al hombre no es lo que entra por la boca y si lo que de ella sale “porque la boca  habla  de lo que está lleno el corazón.”
Un hombre de pocas palabras difícilmente será liviano en sus conversaciones, pues siempre medirá sus palabras.
Los que mucho hablan tienden a realizar poco. Si observamos atentamente, verificaremos que en todo grupo, sociedad o reunión de personas, las que más hablan, generalmente  son las que menos hacen. Incluso el simbolismo de nacer con dos oídos y una boca, nos enseña que hay que escuchar más y hablar menos.
Dios es infinitamente silencioso, y cuanto más el hombre se acerca a Dios, más silencioso El se torna.
El ruido es del hombre, el silencio es de Dios. Jesús  era amante del silencio, gustaba de lugares  quietos y  era en el desierto donde siempre se refugiaba para hacer sus oraciones y meditaciones.
Nuestra alma necesita del silencio. Procuremos silenciar nuestra voz interior para que podamos oír a Dios.
La palabra es de palta. El silencio es de oro. En estas dos afirmaciones está contenida la sabiduría de milenios de la evolución humana. Haga de ellas su lema de vida.
Montesquieu decía que: “Aquel que habla irreflexivamente se asemeja al cazador que dispara sin apuntar.”
Para cada mal, hay dos grandes remedios: el tiempo y el silencio.
El silencio es siempre bello, y el hombre que calla es más bello que el hombre que habla.
“Este silencio no es una inercia, sino un trabajo, una actividad intensa que se realiza en el seno de una armonía profunda. No es tampoco un vacío, una ausencia, sino una plenitud comparable a la que experimentan los seres unidos por un gran amor”.
“En el hombre, el silencio es el resultado de la armonía en los tres planos; físico, astral y mental”.

Ser silencioso significa:
La capacidad de pensar sin cabeza.
La capacidad de volar sin alas.
La capacidad de caminar sin pies.
La capacidad de observar sin perturbar.
La capacidad de escuchar sin interrumpir.
La capacidad de palpar sin crear incomodidad.
La capacidad de disfrutar de la flor sin robarle su aroma, y sobre todo la capacidad de entrar en ti y ver tu realidad.
La verdad solo se puede conocer en absoluto silencio.
No solo el silencio de fuera es necesario, también es el silencio interior.
Si al cerrar tus ojos tu mente está en silencio la puerta está abierta para conocer la realidad que te anima a vivir. Esa única realidad  que llena tu alma de luz y claridad.
Sin el silencio el ala no tiene claridad, no tiene luz.
El silencio es la atmósfera que el amor necesita para que tu alma brille.
El silencio  interior significa:
La capacidad de pensar sin cabeza,
La capacidad de volar sin alas,
La capacidad de caminar sin pies,
La capacidad de observar sin perturbar,
La capacidad de escuchar sin interrumpir,
La capacidad de palpar sin crear incomodidad.
La capacidad de disfrutar la flor sin robarle su aroma y sobre todo la capacidad de entrar en ti y ver tu realidad.

La verdad solo se puede conocer en absoluto silencio.

No solo el silencio de afuera es necesario, pero también el silencio interior.

Si al cerrar tus ojos tu mente está en silencio la puerta está abierta para conocer la realidad que te anima a vivir. Esa única realidad que llena tu alma de luz y claridad.

Sin el silencio tu alma no tiene claridad, no tiene luz.

El silencio es la atmósfera que el amor necesita para que tu alma brille.

El silencio en un lado y el amor en el otro le dan alas a tu corazón.

Esa belleza y esa armonía han sido perdidas debido a la ira, al orgullo etc.. esto es lo que significa la falta de silencio.

Todas las preguntas están listas para ser respondidas, sin importar que profundas sean. Simplemente entra en la paz del silencio, calma ese mar de deseos, ese mar de ilusiones, deja que la calma te invada, deja que el silencio te posea, en ese momento lo viejo desaparece y lo nuevo nace en ti.
Recuerda el silencio es el vientre de donde nacen los sabios. Si deseas adquirir sabiduría, vuelve a nacer en medio del silencio. Solo así encontrarás tu razón de ser, la razón por la cual has nacido.
Siéntate cómodamente, observa a tu alrededor, no juzgues, detente en tu afán, observa de nuevo, comprende que tu vida es un tesoro, deja tus preocupaciones a un lado. no hay necesidad de llevar un equipaje pasado, ya tu corazón tiene lo que necesitas en este viaje maravilloso que es tu vida.

Deja el temor y permite que el silencio te posea, solo en esa inmensidad podrás escuchar la voz de Dios dentro de ti llamándote a vivir plenamente, llamando para darte a conocer todos los misterios del universo y no solamente esto, también esa voz quiere darte a conocer el secreto de la vida eterna, pero cuidado, no creas en promesas, has que esta se convierta en tu única realidad. Solo en profundo silencio podrás comprender lo que significa todo esto y sobre todo el estar vivo.
“El silencio es la región más elevada de nuestra alma, y en el momento en que llegamos a esa región, entramos en la luz cósmica. La luz es la quintaesencia del universo, todo cuanto vemos a nuestro alrededor, e incluso lo que no vemos, está atravesado e impregnado de luz. Y precisamente, la finalidad del silencio es la fusión con esa luz que es viva, poderosa y que penetra toda la creación”.

Trabajo extraído por Mercedes Cruz Reyes del libro “Sándalo” y de diversos artículos en Internet


“El ruido retiene al hombre en las regiones psíquicas inferiores: le impide entrar en ese mundo sutil en el cual el movimiento es más fácil, la visión más clara, el pensamiento más creativo.”
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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 Renuncia
 Si tus padres no procuran la intimidad del Cristo, renuncia a la felicidad de verlos compartir contigo el divino banquete de la Buena Nueva, y ayuda a tus padres.
Si tus hijos permanecen apartados del Evangelio, renuncia a la satisfacción de sentir sus corazones junto al tuyo en la senda redentora, y ayuda a tus hijos.
Si tus amigos no consiguen todavía percibir el amor de Jesús, renuncia a la ventura de abrigarlos con el calor de tu alma en relación con el Sol de la Verdad, y ayuda a tus amigos.
Renuncia, según Jesús, no significa deserción. Expresa devoción mayor.
En Él, en nuestro Señor precisamente hemos de encontrar el sublime ejemplo.
Olvidado por muchos y por muchos relegado a la agonía de la negación, no por eso se alejó de los compañeros que le ocasionaron la angustia del amor que no es amado.
Al resurgir de la cruz, Él, que había atravesado a solas la pesadilla de la ingratitud y las torturas de la muerte, regresa a la convivencia con ellos y confiadamente les dice:
"Aquí estoy, para permanecer junto a vosotros hasta la consumación de los siglos".
EMMANUEL
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Violencia en el hogar

Mucho se habla acerca de la violencia. Aquella que existe en las calles y alcanza a personas aparentemente inocentes.

La estadística diaria habla de asaltos, de asesinatos, de secuestros. Y parece que nadie está a salvo.

Se comenta también la violencia de esposos ebrios o en descontrol agrediendo a sus esposas.

Se habla de padres atormentados o en desesperación que agreden físicamente a sus hijos ocasionándoles lesiones corporales o incluso la muerte.

Todo eso impacta y muchas voces se yerguen para protestar, proteger, sugerir soluciones.

Existe, sin embargo, otro tipo de violencia no menos cruel, pero no siempre percibida por los demás, porque queda encubierta por la cobardía.

O tal vez exactamente porque ocurre entre las cuatro paredes del hogar.

Nos referimos a los viejos obligados por sus propios hijos a una labor excesiva.

Viejos que ya trabajaron mucho y hoy, subordinados económicamente a aquellos que criaron, son constreñidos a realizar tareas superiores a sus fuerzas ya debilitadas.

Correr tras los niños traviesos todo el día, limpiar la casa, lavar y planchar ropas, hacer compras en el supermercado.

Aunque la visión se presente turbia y haya dificultades para distinguir si el semáforo está libre para los autos o para ellos.

Y cuando la ropa no estuviere bien planchada o la comida de la manera deseada, escuchan reclamos y acusaciones de que no valen ni el trastorno que causan.

Son hermanos dependientes de otros hermanos, debido a las enfermedades o porque son menores, que deben amargar el pan que reciben para alimentarse todos los días.

Pan que tiene el gusto a hiel.

Hijos pequeños que soportan todos los días los gritos y las agresiones verbales de padres frustrados en sus pasiones o sueños.


Violencia en el hogar que traduce, en verdad, la violencia que está en el alma de cada uno.

Cada uno de nosotros refleja en sus actos su verdadera identidad. Buena o mala.

Quizás algunos de nosotros no lleguemos a los extremos que mencionamos. Sin embargo, estamos a medio camino.

Por eso, si la consciencia nos dice que estamos muy agresivos, siendo mal educados y descuidados con nuestros seres queridos, paremos de inmediato.

Si nuestros gritos y reclamos están alcanzando a los padres viejos y enfermos, recordémonos cuanto hemos recibido de ellos.

Cuantas noches de insomnio cuando nosotros, niños todavía, estábamos enfermos. Cuantas canas nosotros mismos coloreamos con la blancura de la nieve con nuestras rebeldías y groserías.

Ni por eso nos dejaron de amar. Para ellos siempre seremos los eternos niños que un día arrullaron.

Ahora sus manos y rostros arrugados nos piden calma, cariño, atención.

Es lo mínimo que les podemos ofrecer como muestra de gratitud por todo lo que recibimos.

¿Trabajo como terapia? ¡Excelente! Pero no en exceso, que no se les debilite aun más las pocas fuerzas que poseen o que los preocupen al punto de perder el sueño.

Si nuestra rabia está siendo descargada sobre hermanos menores o subordinados de cualquier otra manera, recordemos que eso no fue obra de la casualidad.

Son las Leyes Divinas que colocaron al más débil bajo nuestra protección. Y la Providencia Divina que nos encamina aquellos mismos que ayer, de una u otra manera, lastimamos o hasta robamos.

Si nuestros hijos pequeños están recibiendo las descargas de nuestras frustraciones, empecemos a actuar de manera diferente.

Aquellos que renacen en la carne son siempre Espíritus en la escalada del progreso. Normalmente no es muy fácil el recomenzar, la retomada de los compromisos.

Paciencia es lo que nos piden. Cuidados. Y amor.

* * *

Aprendamos a respetar en el niño la inocencia del Espíritu que aun no se mostró por completo.

Y en las canas de la vejez la experiencia y los dolores de aquellos que ultrapasaron los años en el trabajo y en la lucha.

Redacción del Momento Espírita

jueves, 5 de diciembre de 2013

Lo que de verdad nos hace falta



Son días competitivos estos en que vivimos, sin sombra de dudas.

La sociedad, el mercado de trabajo, las necesidades personales, todo gana cuerpo y complejidad.  La computación que hace poco no  existía, interligan o aíslan a aquellos que de ella no hacen un uso adecuado.
Los cursos de lenguas extranjeras, la pos graduación sin fin, los estudios, la escuela, todo en nombre de la competitividad.
Así, lo que entonces bastaba para educar, hoy parece poco.
Y, en el ansia de dar instrumentos suficientes a nuestros hijos para enfrentar el monstruo voraz de la competitividad, vamos, sin medidas, buscando  todo y todos, para que el pueda ser el mejor, ser más, ser el primero, ser, en fin, lo que aprendió a competir.
Para eso, no contamos con los esfuerzos en las horas infinitas de los cursos, de los deportes, del esfuerzo escolar, de las clases, comprando las herramientas  para el trabajar, para ser competitivo.
¿Más al final, usted ya paró  para preguntarse para que educamos a nuestros hijos? ¿Qué armas y que combates usted desea que el esté dispuesto para enfrentar?
Si nos preguntaran  que es lo que el mundo precisa, lo que falta en nuestra sociedad, de pronto reconocemos las virtudes que nos hacen falta para el alma: honestidad, respeto al prójimo, compasión, solidaridad.
¿Al final, quien de nosotros no desearía un mundo lleno de todo eso?
Pues bien, es ese el mundo que deseamos. Y ciertamente es el mundo que deseamos para nuestros hijos. ¿Más será que ellos estarán preparados para un mundo así?
¿Será que nuestros hijos tienen elementos en el alma para vivir en un mundo de tolerancia, compasión, solidaridad? ¿Cuánto el alma de nuestros hijos está preparada para un mundo de esos?
¿Será que en la educación de nuestros pequeños hay espacio para lecciones de tolerancia?
La criatura, el joven que no experimenta la lección de convivir con las diferencias, viendo que somos apenas diferentes del lado de fuera, más por dentro somos todos hijos del Padre, jamás sabrá de lo que se trata el tolerar.
¿Y compasión? ¿Tratamos ya de esa materia en la escuela del corazón, que también nuestro hijo cursa aquí en la Tierra?
Ninguna criatura o joven tendrá idea de cómo  el alma es ligera en el placer de minimizar el dolor y la dificultad ajena, si nunca le dieron la oportunidad para hacerlo.
Solidaridad. ¿Ya se hablo de eso en la escuela del hogar? ¿En un mundo donde las desigualdades florecen aquí y allá, ya paramos para enseñar a nuestros amores la necesidad de extender la mano para ayudar a minimizar la miseria, sea del cuerpo o del alma ajena?
No podemos olvidar que la primera escuela de la vida es el hogar, y es en el  donde las lecciones que deseamos para el mundo deben ser aprendidas.
De nada vale desear un mundo sin violencia, si no enseñamos  la ternura y la mansedumbre a nuestros hijos.
Y en los días desafiadores como esos que se presentan, donde las personas pierden las referencias de los valores, donde las lecciones del alma  se perdieron en el afán de educar la mente, buscando apenas  ser competitivos, es en el hogar que debemos cultivar los valores nobles, que hacen el alma fuerte para enfrentar las dificultades de la vida.
No más la preocupación de aprender a ser competitivos, más si entender que ser colaboradores e la lección que la vida nos guarda como el mejor aprendizaje.
Al final, la mayor oportunidad que la vida nos ofrece al estar aquí es la de fundamentalmente  que aprendamos a conjugar en la práctica vivencial de cada uno, un único verbo: amar

Redacción de Momento Espirita.
                                                                  *****************************

 ESTRUCTURA DEL CUERPO ESPIRITUAL

Inicialmente, buscando facilitar una visión más clara del mecanismo de la reencarnación, es necesario reportar al estudio del cuerpo espiritual.
Cuando las entidades espirituales se nos  hacen visibles, sea por la simple videncia mediúmnica, sea por el fenómeno de materialización ectoplásmica, observamos que ellas poseen un cuerpo semejante a nuestro cuerpo físico. En el fenómeno de la materialización, tan estudiado por el famoso físico inglés William Crookes y por el premio Nóbel de Medicina y Fisiología, Charles Richet, los Espíritus se hacen visibles y palpables a todos los presentes a la sesión de estudios.
Innegable es, sin duda, que existen, trampas, fraudes conscientes e inconscientes; no obstante, la gran frecuencia de los fenómenos y el elevado nivel cultural y ético de las personas seriamente envueltas demuestran su realidad.
Aunque la esencia espiritual no tenga  forma, pues el principio inteligente, los Espíritus poseen un cuerpo espiritual anatómicamente definido y con una fisiología propia.
En los planos espirituales tenemos noticias, por numerosos médiums fiables, como Francisco Cándido Xavier (Chico) y Divaldo P. Franco, de la organización de comunidades sociales que los espíritus constituyen, a veces semejanza a las terrestres.
La energía cósmica universal  o fluido cósmico que llena todo el universo es la materia prima que el comando mental de los Espíritus utiliza para la constitución de los objetos por ellos manipulados. Las informaciones más detalladas fueron reunidas por Kardec en “El Libro de los Médiums”, en el capítulo – Del Laboratorio del Mundo Invisible.
El cuerpo de los Espíritus, ya mencionados por el apóstol Pablo y conocido en las diversas religiones con los más diferentes nombres, tales como periespíritu, cuerpo astral, psicosoma y otros, esta también  constituido de un tipo de materia derivada del fluido cósmico universal.
El cuerpo espiritual se presenta moldeable conforme las emanaciones mentales del Espíritu. Cada Espíritu presenta su periespíritu con aspecto correspondiente a su estado psíquico. La mayor elevación intelecto-moral va a determinar como consecuencia una sutilización del propio cuerpo espiritual. En contrapartida, los Espíritus cuyas vibraciones mentales son más inferiores determinan, inconscientemente, que su cuerpo espiritual se presente más denso y oscurecido, no teniendo la irradiación luminosa de los primeros.
Conforme se tienen noticias a través  de numerosos autores espirituales, el periespíritu se presenta estructurado por aparatos o sistemas que se constituyen de órganos; esos órganos están formados por tejidos que, a su vez, están constituidos por células.
Según referencias en las obras de Gustavo Geley y Jorge Andrea, las células del cuerpo espiritual, en un nivel más profundo, son formadas por moléculas que se constituyen por átomos. Los átomos del periespíritu están formados por moléculas por elementos químicos nuestros conocidos, además de otros desconocidos del hombre encarnado. Elementos como hidrógeno y además del uranio, que en la Tierra representan los límites de la materia atómica conocida.
Los átomos y moléculas que constituyen las células del periespíritu poseen una energía cinética propia que es la fuerza determinante de su vibración constante. Cuanto más evolucionada es la entidad espiritual mayor velocidad son los átomos del peri espíritu.
De la misma forma, conforme el adelantamiento moral del Espíritu, mayor el alejamiento entre las moléculas que componen el periespíritu, por su vibración, de ahí la menos densidad de su cuerpo espiritual. Una analogía: el agua en estado líquido, hervida se transforma en vapor por la mayor energía cinética de sus moléculas, determinando un alejamiento entre ellas derivado de la vibración más intensa que pasan a tener. En este ejemplo simple podemos mentalizar el porqué de la ligereza del cuerpo espiritual de las entidades cuyo padrón vibratorio es más elevado.
En el libro “Mecanismos de la Mediumnidad”, de André Luiz, psicografiado por F. Cándido Xavier, encontramos elementos complementarios sobre esta información.
Espíritus de alta jerarquía moral poseen vibraciones de alta frecuencia, o sea, las ondas que emiten o irradian son “finas” o de pequeño expansión de onda.
Los Espíritus más ignorantes o moralmente inferiores poseen vibraciones de baja frecuencia: las ondas que emiten o irradian son más “amplías” o de gran espacio.
Las energías emanadas por las vibraciones de las moléculas periespirituales se traducen también por una irradiación luminosa con colores típicos. Los Espíritus son vistos por los videntes o descritos en las obras psicografiadas emitiendo colores y tonos bastante peculiares a su grado de adelantamiento.
Cuanto más primitiva fuera la entidad espiritual, más oscuros son tonos de los colores y más opacos se presentan. A medida que suben peldaños más elevados en la escala del progreso, pasan a emitir una luminosidad más clara y cada vez más brillante. Resaltemos, no obstante que, transitoriamente, por la postura mental adoptada, transcurrente de situaciones momentáneas, las vibraciones se aceleran o desaceleran, determinando modificaciones en la estructura del cuerpo espiritual, y todo el conjunto se altera. Son descritos casos de zoantropía o licantropía donde las formas periespirituales se animalizan por la postura de odio recalcitrante u otros sentimientos inferiores, deformadores del cuerpo espiritual. El tratamiento reparador de estas deformaciones se efectúa con  la energización de los Espíritus que hemos observado en los trabajos mediúmnicos de que participamos.
Ricardo Di Bernardi               
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           REENCARNACIÓN

NADIE PUEDE VER EL REINO DE DIOS SI NO NACIERE DE NUEVO Resurrección y reencarnación. – Los lazos de familia fortalecidos por la reencarnación y quebrados por la unicidad de la existencia. – Instrucciones de los Espíritus: Límites de la encarnación.
                       


 – Necesidad de la encarnación –

 ¿La encarnación es un castigo?

1. Jesús, habiendo venido por los lados de Cesárea de Filipo, interrogó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Qué dicen los hombres con relación al Hijo del Hombre? ¿Quién dicen que soy? Ellos le respondieron: Algunos dicen que eres Juan el Bautista, otros Elías,otros Jeremías, o uno de los profetas. Jesús les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Tomando la palabra Simón Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente. Jesús le respondió:
Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no fue ni la carne, ni la sangre que te lo reveló, sino nuestro Padre que está en
los cielos. (San Mateo, cap. XVI, v. 13 a 17; San Marcos, cap. VIII v. 27 a 30).

2. Entretanto Herodes el Tetrarca, oyendo hablar de todo lo que Jesús hacía, tenía su Espíritu en suspenso –porque los unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos, otros que Elías había aparecido y algunos que uno de los antiguos profetas había resucitado. –Entonces Herodes dijo: Yo hice cortar la cabeza a Juan, pero, ¿quién es éste de quien oí hablar tan grandes cosas?
Y tenía voluntad de verlo. (San Marcos, cap. VI, v. 14 y 15; San Lucas, cap. IX, v. 7,8 y 9).

3. (Después de la transfiguración). Sus discípulos le preguntaban, diciéndole: ¿Por qué, pues, los escribas dicen que es preciso que Elías venga antes? Mas Jesús les respondió: Esverdad que Elías debe venir y restablecer todas las cosas; mas yo les declaro que Elías ya vino, y no le conocieron, mas lo trataron como quisieron. Así ellos harán sufrir al Hijo del Hombre. Entonces sus discípulos comprendieron que era de Juan de Bautista que les había hablado. (San Mateo, cap. XVII, v. de 10 a 13; San Marcos,
cap. IX, v. 11, 12, y 13).
     EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO.
ALLAN KARDEC CAPÍTULO IV