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martes, 10 de diciembre de 2013

SÓCRATES Y LA INMORTALIDAD DEL ALMA



En el año 399 antes de la era cristiana, el Tribunal de los Heliastas, compuesto por representantes de las diez tribus que componían la demócrata Aténas, se reunía con sus 501 miembros para cumplir una obligación bastante difícil.

Representantes del pueblo, escogidos aleatoriamente, estaban allí para juzgar al filósofo Sócrates.

El pensador era acusado de rechazar a los dioses del Estado, y de corromper a la juventud.

Figura muy controvertida, Sócrates era admirado por unos, criticado por otros.

Tenía la costumbre de andar por las calles con grupos de jóvenes, enseñándolos a pensar, a cuestionar sus propios conocimientos sobre las cosas y sobre sí mismo.

Sócrates desenvolvió el arte del diálogo, la mayéutica, este momento del “parto” intelectual, de la búsqueda de la verdad en el interior del hombre.

Su decir “Sólo sé que no sé nada” representa la sapiencia mayor de un ser, reconociendo su ignorancia, reconociendo que necesitaba aprender, buscar la verdad.

Por eso fue sabio, y además de sabio, dio ejemplos de conducta moral inigualables.

Vivió en la simplicidad y siempre reflexionó al respecto del mundo materialista, de los valores ilusorios de los seres, y de las creencias vigentes en su sociedad.

Frente a sus acusadores fue capaz de dejarles lecciones importantísimas, como cuando afirmó:

“No tengo otra ocupación sino la de persuadiros a todos, tanto viejos como jóvenes, de que cuidéis menos de vuestros cuerpos y de vuestros bienes que de la perfección de vuestras almas.

El gran filósofo fue condenado a la muerte por cerca de 60 votos de diferencia.

La gran mayoría quería que él intentase negociar su pena, asumiendo el crimen, e intentase librarse del castigo capital, con el pago de algunas monedas.

Con seguridad, todos saldrían con las conciencias menos culpables.

Todos, menos Sócrates que, de ninguna forma, se permitió ir contra sus principios de moralidad íntimos. Así, aceptó la pena impuesta.

Preso cerca de 40 días, tuvo oportunidad de escapar, dado que sus amigos consiguieron una forma ilícita de darle la libertad.

No la aceptó. No permitió ser deshonesto con la ley, por más que esta lo hubiese condenado injustamente. Una vez más ejemplificó la grandeza de su alma.

Y fueron extremadamente tranquilos los últimos instantes de Sócrates en la Tierra.

Una calma espantosa invadía su semblante, y causaba admiración en todos los que iban a visitarlo.

Indagado al respecto de tal sentimiento, el pensador reveló lo que le animaba el espíritu:

“¡Todo hombre que llega adonde voy ahora, que enorme esperanza no tendrá de que poseerá allí lo que buscamos en esta vida con tanto trabajo!

Este es el motivo de que este viaje que ordenan me trae tan dulce esperanza.”

Sí, Sócrates tenía la seguridad íntima de la inmortalidad del alma, y dejó eso bien claro en varios momentos de sus diálogos.

La perspicacia de sus pensamientos y reflexiones ya habían llegado a tal conclusión lógica.

El gran filósofo partía, cierto de que continuaría su trabajo, de que proseguiría pensando, dialogando, y de que desvelaría un nuevo mundo, una nueva perspectiva de la vida, que es una sola, sin muerte, sin destrucción.
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El Codificador de la Doctrina Espirita, Allan Kardec, indagó a los inmortales:

“En el momento de la muerte, ¿cuál es el sentimiento que domina la mayoría de los hombres? ¿La duda, el miedo o la esperanza?

A los que los Espíritus le respondieron:

“La duda para los incrédulos endurecidos; el miedo para los culpables; la esperanza para los hombres de bien.”

Que podamos todos, a ejemplo de Sócrates, dejar este mundo con el corazón repleto de esperanza.

¡Dios nuestro! ¡Padre excelso! Fuente de toda sabiduría y de todo amor, Espíritu supremo cuyo nombre es luz, ¡te ofrecemos nuestras alabanzas y nuestras aspiraciones! Que ellas suban hasta TI como el perfume de las flores, como los embriagadores aromas de los bosques suben al cielo. Ayúdanos a avanzar en la vía sagrada del conocimiento hacia una más alta comprensión de tus leyes, a fin de que se desarrolle en nosotros más simpatías, más amor para la gran familia humana. Nosotros sabemos que es por nuestro perfeccionamiento moral, por nuestros hechos, de la aplicación de la caridad y de la bondad a nuestro alrededor y en provecho de todos nos podremos acercar a Ti y mereceremos conocerte mejor, comunicarnos más íntimamente contigo en la gran armonía de los seres y de las cosas.
Ayúdanos a despojarnos de la vida material, a comprender, a sentir lo que es la vida superior, la vida infinita. Disipa la oscuridad que nos envuelve; deposita en nuestras almas una chispa de fuego divino que reanima y abrasa a los Espíritus de las esferas celestes. ¡Que tu dulce luz y con ella los sentimientos de concordia y de paz, se derrame sobre todos los seres!

Extraído del libro El GRAN ENIGMA de León Denis
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EXCELENTE MENSAJE PARA REFLEXIONAR...

DESPUÉS DE UN LARGO Y DURO DÍA EN EL TRABAJO, MI MAMÁ PUSO UN PLATO DE SALCHICHAS Y PAN TOSTADO MUY QUEMADO FRENTE A MI PADRE. 

RECUERDO ESTAR ESPERANDO VER SI ALGUIEN LO NOTABA... SIN EMBARGO, AUNQUE MI PADRE LO NOTÓ, ALCANZÓ UN PAN TOSTADO, SONRIÓ A MI MADRE Y ME PREGUNTÓ CÓMO ME HABÍA IDO EN LA ESCUELA.

NO RECUERDO LO QUE LE CONTESTÉ, PERO SÍ RECUERDO VERLO UNTÁNDOLE MANTEQUILLA Y MERMELADA AL PAN TOSTADO Y COMÉRSELO TODO.

CUANDO ME LEVANTÉ DE LA MESA ESA NOCHE, RECUERDO HABER OÍDO A MI MADRE PEDIR DISCULPAS A MI PADRE POR LOS PANES TOSTADOS MUY QUEMADOS.

NUNCA VOY A OLVIDAR LO QUE LE DIJO: 
"CARIÑO NO TE PREOCUPES, A VECES ME GUSTAN LOS PANES TOSTADOS BIEN QUEMADOS." 

MÁS TARDE ESA NOCHE, FUÍ A DAR EL BESO DE LAS BUENAS NOCHES A MI PADRE Y LE PREGUNTÉ SI A ÉL LE GUSTABAN LOS PANES TOSTADOS BIEN QUEMADOS. 

ÉL ME ABRAZÓ Y DIJO: 
"TU MAMÁ TUVO UN DÍA MUY DURO EN EL TRABAJO, ESTÁ MUY CANSADA Y ADEMÁS - UN PAN TOSTADO UN POCO QUEMADO NO LE HACE DAÑO A NADIE"....... 

LA VIDA ESTÁ LLENA DE COSAS IMPERFECTAS Y GENTE IMPERFECTA. APRENDER A ACEPTAR LOS DEFECTOS Y DECIDIR CELEBRAR CADA UNA DE LAS DIFERENCIAS DE LOS DEMÁS, ES UNA DE LAS COSAS MÁS IMPORTANTES PARA CREAR UNA RELACIÓN SANA Y DURADERA.
UN PAN TOSTADO QUEMADO NO VA A ROMPER UN CORAZÓN. 

LA COMPRENSIÓN ES LA BASE DE CUALQUIER RELACIÓN, YA SEA DE PAREJA, DE PADRE A HIJO, AMISTAD, LABORAL, ETC. 
SÉ MÁS AMABLE DE LO NECESARIO, PORQUE TODA LA GENTE QUE CONOCEMOS, EN ÉSTE MOMENTO, ESTÁN LIBRANDO ALGÚN TIPO DE BATALLA. TODOS TENEMOS PROBLEMAS Y TODOS ESTAMOS APRENDIENDO A VIVIR. 

(Aportación de Oswaldo Porras )
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PENSAMIENTOS EDIFICANTES

Los malos pensamientos intoxican el alma.Atraen el pesimismo y las presencias enfermizas de los Espíritus perturbadores e ignorantes.

Mantén tu mente presa a las ideas positivas,iluminativas, a los programas de ennoblecimiento, de cuya conducta te advendrá el bienestar íntimo y  la alegría de vivir.

Lo que pensares con insistencia, hoy o más tarde se concretará.

Los hechos se corporifican, de inicio en el campo mental,para después tornarse realidad en el cuerpo físico.

Piensa en el bien y báñate con luz de amor.

Del Libro VIDA FELIZ.- De Juana de Ángelis (Mensaje recibido por Divaldo Pereira Franco)

lunes, 9 de diciembre de 2013

MUNDOS SUPERIORES Y MUNDOS INFERIORES



INSTRUCCIONES DE LOS ESPÍRITUS
MUNDOS SUPERIORES Y MUNDOS INFERIORES

8. La calificación de mundos inferiores y mundos superiores es más bien relativa que absoluta, porque un mundo es inferior o superior con relación a los que están encima o debajo de él en la escala progresiva.
Tomando la Tierra como punto de comparación, se puede formar una idea del estado de un mundo inferior, suponiendo al hombre en el grado de las razas salvajes o de las naciones bárbaras que aún se encuentran en su superficie y que son restos de su estado primitivo. En los mundos más atrasados los seres que los habitan son de algún modo rudimentarios; tienen la forma humana, pero sin ninguna belleza; sus instintos no están templados por ningún sentimiento de delicadeza o de benevolencia, ni por nociones de lo justo o injusto; la única ley es allí la fuerza brutal. Sin industria y sin invenciones, emplean su vida en conquistar su alimentación.
Sin embargo, Dios no abandona a ninguna de sus criaturas: en el fondo de las tinieblas de la inteligencia, yace latente la vaga intuición de un Ser Supremo, más o menos desarrollada. Este instinto basta para hacer que unos sean superiores a otros, preparando su eclosión para una vida más completa; porque éstos no son seres degradados sino niños que crecen.
Entre estos grados inferiores y los más elevados, hay innumerables escalones, y entre los Espíritus puros, desmaterializados y resplandecientes de gloria, con dificultad se reconocen aquellos que animaron a esos seres primitivos, de la misma manera que en el hombre adulto es difícil reconocer el embrión.
9. En los mundos llegados ya al grado superior, las condiciones de la vida moral y material son muy diferentes que las de la Tierra. La forma del cuerpo es siempre, como por todas partes,la forma humana, pero embellecida, perfeccionada y sobre todo,purificada. El cuerpo allí nada tiene de la materialidad terrestre y por consiguiente no está sujeto, ni a las necesidades ni a las enfermedades, ni a los deterioros que engendra el predominio de la materia; los sentidos, más delicados, tienen percepciones que lo grosero de los órganos sofoca en este mundo; la ligereza específica de los cuerpos hace la locomoción rápida y fácil: en vez de arrastrarse penosamente por el suelo, se deslizan, por decirlo así,por la superficie, o se suspenden en la atmósfera sin otro esfuerzo que el de su voluntad, así como se pintan los ángeles y como los antiguos representaban a los manes en los Campos Elíseos. Los hombres conservan a voluntad los rasgos de sus emigraciones pasadas y aparecen a sus amigos tal como les conocieron, pero
iluminados por una luz divina, transfigurados por las impresiones interiores, que son siempre elevadas. En vez de rostros deslucidos,demacrados por los sufrimientos y por las pasiones, la inteligencia y la vida irradian con ese esplendor que los pintores han traducido por diadema o aureola de los santos.
La poca resistencia que ofrece la materia a los Espíritus ya muy avanzados, hace que el desarrollo de los cuerpos sea más rápido y la infancia corta o casi nula; la vida, exenta de inquietudes y de angustias, es proporcionalmente mucho más larga que en la Tierra. En principio la longevidad es proporcional al grado de adelantamiento de los mundos. La muerte no tiene ninguno de los horrores de la descomposición; lejos de ser un motivo de espanto,es considerada como una transformación feliz, porque la duda sobre el porvenir no existe. Durante la vida, no estando el alma encerrada en una materia compacta, irradia y goza de una lucidez que la coloca en un estado casi permanente de emancipación, y permite la libre transmisión del pensamiento.
10. En esos mundos felices, las relaciones de pueblo a pueblo,siempre amigables, nunca se turban por la ambición de dominar a su vecino, ni por la guerra consecuencia de aquella. Allí no hay ni señores, ni esclavos, ni privilegios de nacimiento; sólo la superioridad moral e inteligente establece la diferencia de las condiciones y de la supremacía, La autoridad es siempre respetada,porque sólo se da al mérito y porque siempre se ejerce con justicia.
El hombre no procura elevarse sobre el hombre, sino sobre sí mismo, perfeccionándose. Su objetivo es alcanzar el rango de los Espíritus puros, y este deseo incesante no es un tormento sino una noble ambición que le hace estudiar con ardor para llegar a igualarles. Todos los sentimientos tiernos y elevados de la naturaleza humana se encuentran allí aumentados y purificados;los odios, los celos mezquinos y las bajas codicias de la envidia son desconocidos; un lazo de amor y de fraternidad reúne a todos los hombres, y los más fuertes ayudan a los más débiles. Poseen más o menos según lo que han adquirido por su inteligencia, pero nadie sufre por falta de lo necesario, porque nadie está allí por expiación; en una palabra, el mal no existe.
11. En vuestro mundo tenéis necesidad del mal para sentir el bien, de la noche para admirar la luz, de la enfermedad para apreciar la salud; en los mundos superiores, esos contrastes no son necesarios;la eterna luz, la eterna belleza, la eterna serenidad del alma, proporcionan una eterna alegría que no es turbada ni por las angustias de la vida material, ni por el contacto de los malos que no tienen entrada. Esto es lo que el espíritu humano tiene más
dificultad en comprender, pues,siendo ingenioso para pintar los tormentos del infierno, nunca pudo representarse los goces del cielo. Y eso, ¿por qué será? Porque siendo inferior sólo soportó penas y miserias, y no entrevió los esplendores celestes; sólo puede hablar de lo que conoce; pero, a medida que se eleva y se depura, el horizonte se ilumina, y comprende el bien que tiene ante sí, como comprendió el mal que dejó atrás , porque Dios no tiene parcialidades para ninguno de sus hijos; da a todos los mismos derechos y las mismas facilidades para alcanzarlos; a todos hace partir de un mismo punto, y no dota a unos más que a otros; las primeras posiciones son accesibles a
todos: a ellos corresponde conquistarlas por medio del trabajo,alcanzarlas lo más rápido posible, o arrastrarse durante siglos y siglos en las clases bajas de la Humanidad. (Resumen de la enseñanza de todos los Espíritus superiores)

Tomado del "EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO"
Allan Kardec
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El Espiritismo no hace milagros
4. El Espiritismo vino a revelar nuevas leyes y explicar, en consecuencia, los fenómenos que se ajustan a esas leyes.
Esos fenómenos se relacionan con la existencia de los espíritus y con su intervención en el mundo material, y eso -se podrá decir-, es entrar en terreno de lo sobrenatural. En tal caso debería probarse que los espíritus y sus manifestaciones son contrarios al orden natural y que ellos no respetan ninguna de tales leyes.
El espíritu es el alma que sobrevive al cuerpo; el ser principal, porque no muere, mientras que el cuerpo es sólo un accesorio que fenece. Su existencia es natural durante y después de la encarnación; está sujeta a las leyes que rigen al principio espiritual como el cuerpo está sometido a las que gobiernan al principio material. Pero como ambos principios tienen una afinidad necesaria, como los dos actúan sin interrupción uno sobre el otro, como de su acción simultánea resulta la armonía y el movimiento del conjunto, resulta que lo espiritual y lo material son las dos caras de un mismo todo, igualmente naturales ambas, y que lo espiritual no es una excepción, una anomalía en el orden del Universo.
5. Durante su encarnación, el espíritu actúa sobre la materia por intermedio de su cuerpo fluídico o periespíritu; y lo mismo ocurre cuando el espíritu ha desencarnado. Hace, como espíritu y en la medida de su capacidad, lo que hacía como hombre, sólo que como ya no puede servirse de su cuerpo carnal como instrumento, utiliza, cuando lo cree necesario, los órganos materiales de un encarnado que es llamado médium. Hace como alguien que, no pudiendo escribir por sí mismo, se sirve de un secretario, o como quien no conociendo un idioma que necesita para darse a entender, se vale de un intérprete. El secretario y el intérprete son los médiums del encarnado, así como el médium es el secretario y el intérprete del espíritu.
6. El ambiente en el que actúan los espíritus y los medios que utilizan son diferentes de los que se valen los encarnados, por lo tanto, los efectos también difieren. Estos efectos parecen sobrenaturales porque los producen agentes que no son los que nosotros utilizamos; pero ya que esos agentes son parte de la Naturaleza y que las manifestaciones se cumplen en virtud de ciertas leyes, no hay en ellos nada de sobrenatural ni maravilloso. Antes de conocer las propiedades de la electricidad, los fenómenos eléctricos pasaban por prodigios a los ojos de ciertas personas; desde el momento en que se conoció la causa, lo maravilloso desapareció. Lo mismo podemos decir con respecto a los fenómenos espíritas, ellos tampoco se apartan de las leyes naturales. Podemos compararlos con los fenómenos acústicos, luminosos y eléctricos que también han sido fuente de infinidad de creencias supersticiosas.
7. Sin embargo, se podrá decir: Vosotros admitís que un espíritu puede levantar una mesa y sostenerla en el aire sin punto de apoyo alguno, ¿no constituye ese hecho una derogación de la ley de gravedad? Sí, de la ley conocida; pero, ¿conocemos todas las leyes acaso? Antes de experimentar la fuerza ascensional de ciertos gases, ¿quién hubiera podido creer que un aparato pesado, llevando varios hombres en su interior, vencería a la fuerza de atracción? A los ojos del vulgo, ¿no era esto algo diabólico, maravilloso? Si alguien hubiese propuesto, hace un siglo, transmitir un mensaje a quinientos kilómetros de distancia y recibir respuesta en escasos minutos, se le habría tomado por loco; si lo hubiera hecho, se hubiese creído que tenía el diablo a sus órdenes, ya que en ese entonces se pensaba que sólo el diablo podía ir tan deprisa. Sin embargo, hoy no sólo parece posible, sino también totalmente natural. ¿Por qué, pues, un fluido desconocido no puede tener tal propiedad, en determinadas circunstancias, así como el hidrógeno puede contrabalancear el peso del globo? Lo mismo ocurre en el caso que estamos tratando (El Libro de los Médiums, cap. IV).
8. Los fenómenos espíritas están dentro del orden de la Naturaleza y se produjeron en todos
los tiempos, pero, precisamente porque su estudio no podía realizarse con los medios materiales que disponía la ciencia vulgar, durante muchísimo tiempo se los consideró sobrenaturales. El Espiritismo es el encargado de revelar su verdadera naturaleza.
Lo sobrenatural, basado en apariencias no explicadas, echa a volar la imaginación que, vagando en lo desconocido, crea creencias supersticiosas. Una explicación racional basada en las leyes de la Naturaleza vuelve al hombre a la realidad, pone coto a los extravíos de la imaginación y destruye las supersticiones. El Espiritismo no extiende los dominios de lo sobrenatural, por el contrario, restringe su amplitud y hace desaparecer su último refugio. Si bien lleva a creer en la posibilidad de ciertos hechos, impide la aceptación de muchos otros, porque actúa en el ámbito de lo espiritual, como la ciencia lo hace en el de lo material, diferenciando lo que es posible de lo que no lo es. No obstante, como no pretende tener la última palabra en todas las cosas, ni siquiera en las que le competen, no se yergue en regulador absoluto de lo que es factible y da lugar a los conocimientos que aportará el porvenir.
9. Los fenómenos espíritas consisten en los diferentes modos de manifestación del alma o espíritu, ya sea durante la encarnación o en el estado de erraticidad. Mediante esas manifestaciones el alma revela su existencia, su supervivencia y su individualidad. Se la juzga por sus efectos: al ser la causa natural, también debe serlo el efecto. Esos efectos son el objeto primordial de las investigaciones y estudios del Espiritismo, a fin de llegar al conocimiento más completo y posible de la naturaleza y atributos del alma, así como de la leyes que rigen al principio espiritual.
10. Para quienes niegan la existencia del principio espiritual independiente y, en consecuencia, la del alma individual que sobrevive, toda la Naturaleza se limita a la materia tangible. Todos los fenómenos que se relacionan con lo espiritual son, a sus ojos, sobrenaturales y quiméricos. Al no admitir la causa, no pueden admitir el efecto. Cuando los efectos son patentes, los atribuyen a la imaginación, la ilusión o la alucinación, rehusando profundizarlos. Como parten del principio de negación de todo lo que no es material, sus opiniones preconcebidas no les permiten juzgar sanamente al Espiritismo.
11. Si bien el Espiritismo admite los efectos que son consecuencia de la existencia del alma, no por ello acepta todos los efectos calificados como maravillosos ni tampoco intenta justificarlos o acreditarlos. No es ciertamente el Espiritismo el defensor de todos los sueños, utopías, excentricidades sistemáticas y leyendas milagrosas que pululan por el mundo. Sus enemigos creen rebatir todos sus argumentos, cuando después de concienzudas investigaciones sobre los convulsionarios de Saint-Médard, los camisarios de las Cevennes o las religiosas de Loudun, descubren que estos hechos fueron meros engaños que nadie pone en duda hoy. Pero, ¿acaso estas historias constituyen el evangelio del Espiritismo? ¿Han negado acaso sus partidarios que el charlatanismo ha explotado para su provecho ciertos hechos, que la imaginación ha fraguado otros, y que el fanatismo ha exagerado mucho? El Espiritismo no es solidario de las extravagancias que pueden cometerse en su nombre, como la verdadera ciencia no lo es de los abusos de la ignorancia, ni la verdadera religión de los excesos del fanatismo. Muchos críticos juzgan al Espiritismo como cuentos de hadas y leyendas populares, que no son más que meras ficciones del hombre, pero esto es como juzgar a la historia por los dramas y las novelas que se escriben sobre temas históricos.
12. Los fenómenos espíritas son casi siempre espontáneos y se producen sin ninguna idea preconcebida en personas totalmente ajenas a los mismos. En ciertas circunstancias, pueden ser provocados por los agentes llamados médiums. En el primer caso, el médium es inconsciente de lo que ocurre por su intermedio. En el segundo, actúa con conocimiento de causa. De ahí la distinción entre médiums inconscientes y médiums conscientes. Estos últimos son los más numerosos y, a menudo, se encuentran entre los incrédulos más obstinados, que hacen espiritismo sin saberlo ni quererlo. Los fenómenos espontáneos tienen, por ello, una gran importancia, ya que no se puede dudar de la buena fe de quienes los producen. Lo mismo ocurre con el sonambulismo, que en algunos es natural e involuntario y en otros provocado por la acción magnética.1
1. Véase El Libro de los Médiums, cap. V, y la Revista Espírita: “Cómo viene el Espiritismo: viene sin ser buscado. Joven campesina médium inconsciente”, de diciembre de 1865, y “Manifestaciones de Fives”, de agosto de 1865. [N. de A. Kardec.]
Pero sean o no el resultado de un acto de la voluntad, la causa primera es la misma y no se aparta de las leyes naturales. Los médiums no producen nada sobrenatural; tampoco hacen milagros. Las curaciones instantáneas no son más milagrosas que el resto de los fenómenos, ya que se deben a la acción de un agente fluídico que actúa como agente terapéutico, cuyas propiedades no dejan de ser naturales por haber sido desconocidas hasta la fecha. El epíteto de taumaturgos, dado a ciertos médiums por la crítica ignorante de los principios del Espiritismo, es totalmente impropio. La calificación de milagros dada a este tipo de fenómenos es también inadecuada y sólo sirve para confundir sobre su verdadera naturaleza.
13. La intervención de inteligencias ocultas en los fenómenos espíritas no vuelve a éstos más milagrosos que todos los demás fenómenos debidos a agentes invisibles, porque esos seres invisibles que pueblan el espacio constituyen una de las fuentes de poder de la Naturaleza, poder de incesante acción sobre el mundo material, al igual que sobre el mundo moral.
El Espiritismo nos ilustra acerca de este poder y nos explica por su intermedio una infinidad de cosas inexplicables y no explicadas por otros medios y que, en tiempos pasados, se consideraron prodigios. Revela, como el magnetismo, una ley, no desconocida, pero muy mal comprendida, o, dicho con más exactitud, se conocían los efectos, ya que se produjeron en todos los tiempos, pero se desconocía la ley, y justamente la ignorancia de esta ley engendró la superstición. Una vez en conocimiento de ella, lo maravilloso desaparece y los fenómenos vuelven al orden natural al que pertenecen. He aquí por qué los espíritas no hacen milagros haciendo girar una mesa o intentando que escriban los muertos, al igual que el médico al revivir a un moribundo o el físico al descargar un rayo. Quien pretendiese, con la ayuda de esta ciencia, hacer milagros, sería un ignorante de la materia o un impostor.
14. Ya que el Espiritismo repudia, respecto a todo lo que a él concierne, la calificación de milagro, fuera de el, ¿hay milagros, en la verdadera acepción de la palabra?
Digamos, en principio, que entre los hechos considerados milagrosos que ocurrieron antes del advenimiento del Espiritismo y entre los que ocurren hoy, la mayor parte, si no todos, encuentran explicación en las leyes que el Espiritismo ha venido a revelar. Esos hechos entran, aunque bajo otro nombre, en el orden de los fenómenos espíritas y, como tales, no tienen nada de sobrenaturales. Se comprende que nos referimos a hechos auténticos y no a aquellos que, calificándolos de milagro, son el producto de una superchería innoble con vistas a explorar la credulidad, así como a ciertos hechos legendarios que pueden haber tenido, en su origen, un fondo de verdad, pero que la superstición ha ampliado hasta el absurdo. Son esos hechos los que el Espiritismo viene a aclarar, suministrando los medios necesarios para separar lo auténtico de lo falso.

- Allan Kardec- "El Génesis"

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¿ Aprovechamos en esta vida, lo aprendido en el pasado ?


Todas las experiencias del ser humano van dejando como un poso de conocimiento en lo mas profundo de su Ser, y este conocimiento lo acumula el Ser espiritual durante sus vidas en este mundo que son como peldaños subidos en su escalera evolutiva . Estas necesarias experiencias y aprendizajes necesarios, a cada uno de nosotros nos sirven , siempre que sepamos escuchar la voz de la conciencia, que es la memoria del alma. Si esto no fuese así porque el olvido del pasado fuese total y no quedase de él ningún residuo de lo aprendido en el fondo de la conciencia espiritual del ser humano, la reencarnación carecería de sentido, y sin embargo la reencarnación es una realidad demostrada y plena de sentido. Tantos casos de los llamados “niños prodigio, así lo demuestran a diario, pues las habilidades y conocimientos innatos demostrados prematuramente, nos hablan de la evidencia de que han venido a este mundo con un bagaje de ciencia, moral y aptitudes artísticas o de otra índole, que solamente pudieron ser adquiridos en el pasado.
Nacemos con un nivel de conciencia humana pendiente de desarrollarse manifestándose en un cerebro físico virgen, pero con un subconsciente que no está grabado en el cerebro físico, sino en el psíquico o espiritual, y en el que se guardan los recuerdos y experiencias importantes o traumáticas vividas en existencias anteriores. Este archivo almacenado en nuestra parte subconsciente, conforma nuestro almacén de conciencia humana y supone un vasto archivo de conocimientos y experiencias que a veces se manifiestan en forma de reacciones personales ante lo imprevisto , así como las ideas innatas.
- Jose Luis Martín-

Se valora el contenido de una idea por los rechazos que produce cuando es presentada en comunidad.”

Hessen- (Filósofo Alemán)

domingo, 8 de diciembre de 2013

Animales y su proceso evolutivo


LOS ANIMALES ESTÁN EN PROCESO DE EVOLUCIÓN Y SON MÁS INTELIGENTES DE LO QUE IMAGINAMOS.


Los perros pueden detectar situaciones injustas y presentar emociones simples, similares a la envidia o rencores, afirman los investigadores. "Estudio publicado en la revista Proocedings of the National Academy of Sciences, mostró como los cachorros, se lamen o se muerden y  lo hacen bajo estrés, cuando se ven sin los premios dados a oros cachorros". El científico austriaco Friederike Range, de la Universidad de Viena, lideró el estudio sobre emociones caninas y atestigua que ciertos animales poseen un sentimiento o emoción más compleja de lo que normalmente les atribuiríamos.

Muchos estudios demuestran que los animales son más inteligentes de lo que nos imaginamos. Algunos dan, hasta señales de conciencia. " Lo imaginario construido en torno a la idea del filósofo francés René  Descartes, en el siglo XVII, de que los animales serían como máquinas, desprovistos de emociones y pensamientos, persistió hasta el siglo XX, pero esa idea fue sepultada por estudios recientes, a ejemplo del que fue publicado en la Universidad de Saint Andrew en Escocia. Los investigadores de esa Universidad confirmaron que los animales no están tan distantes de nosotros en una habilidad considerada, exclusivamente humana: el lenguaje; tesis esta, corroborada por Irene Pepperberg, investigadora de la Universidad de Brandeis, en los Estados Unidos, una de las pioneras en el estudio de la inteligencia animal.
  Bajo la lupa kardeciana, según los espíritus, la inteligencia humana es comparada entre ciertos hombres y ciertos animales, muchas veces se percibe que es notoria la inteligencia superior de los animales. Por eso, es difícil establecer una línea de demarcación en algunos casos. No obstante, aun así, el hombre es un Ser aparte,que a veces se puede expresar con muy baja racionalidad o se puede elevar muy alto. "Es bien verdad que el instinto domina la mayoría de los animales; pero los hay que actúan con una voluntad propia y determinada, o sea, percibimos que hay una cierta inteligencia animal, aunque limitada".
   La Doctrina Espírita defiende la tesis de que los animales tienen lenguaje propio. No un lenguaje formado por palabras y sílabas, sino un medio de comunicación entre ellos. Ellos "dicen" muchas más cosas de lo que suponemos, recuerda Kardec, pero "su lenguaje, obviamente, es limitado, como las propias ideas, a sus necesidades".
   Estando dotados de vida de relación, tienen medios de prevenirse y expresar las sensaciones que experimentan. Así, "el hombre no tiene el privilegio exclusivo del lenguaje, pues en los animales es instintivo y limitado por el círculo exclusivo de sus necesidades y de sus ideas, en  cuanto al hombre es perfectible y se presta a todas las concepciones de su inteligencia".
  Sobre la cuestión del "libre arbitrio" de los animales, recordemos que ellos no son simples máquinas, de modo que su libertad de acción quede limitada por sus necesidades, y, lógicamente, no puede ser comparada al del humano. Los animales, siendo inferi0res al hombre, no tienen los mismos deberes, pero tienen libertad, ( aunque restringida a los actos de la vida material). En ese tópico, considerando que " los animales tienen una inteligencia que les da una relativa libertad de acción, en ellos hay una especie de "alma" (infinitamente inferior a la  del hombre). Sobre eso, el Espiritismo explica, afirmativamente, esa realidad y expone que "ese principio sobrevive al cuerpo físico" después de la muerte", o sea, el alma de los animales conserva después de la desencarnación, su individualidad; pero no la conciencia de sí misma, apenas la vida inteligente permanece en estado latente." Queda en una especie de erraticidad, pues no está unida a un cuerpo, pero no es un espíritu errante, puesto que un espíritu errante es un ser que piensa y actúa por su propia voluntad; el espíritu de los animales no tiene la misma facultad.  
 Nótese que la conciencia de sí mismo es lo que constituye el atributo principal del Espíritu humano. El espíritu del animal es clasificado, después de la muerte, por los Espíritus encargados de eso, y utilizado casi inmediatamente, no disponiendo de tiempo para entrar en relación con otras criaturas del más allá. 
 En verdad, la inteligencia es así, una propiedad común, un punto de encuentro entre  el alma de los animales y la del hombre. Todavía, los animales no tienen sino la inteligencia de la vida material; en los hombres, "la inteligencia produce la vida moral. Esa es, sin duda, una diferencia fundamental". Nos explican los Benefactores, que los animales "retiran el principio inteligente del elemento inteligente universal". La inteligencia del hombre, también proviene de la misma fuente, "pero en el hombre, pasó por una elaboración que la eleva sobre la de los brutos".
  Podemos deducir que el pensamiento  es una característica, solo humana. Los animales piensan, pero no razonan; los animales tienen memoria y recurren a ella; aprenden con aciertos y con errores, pero no con el razonamiento.
  Evidentemente, no consiguen teorizar, abstraer, prever eventos, solucionar problemas, pero son, de hecho, más inteligentes de lo que imaginamos. Están en proceso de evolución y, en ese sentido, debemos "considerar que ellos (los animales),poseen ante el tiempo, un porvenir de fecundas realizaciones, a través de numerosas experiencias llegará, un día, al llamado reino hominal, como a nuestra vez, alcanzaremos en el rodar de los milenios, la situación de angelitud. La escala de progreso es sublime e infinita. En el cuadro exíguo de nuestros conocimientos, busquemos una figura que nos convoque el sentimiento de solidaridad y amor, que debe imperar en todos los departamentos de la naturaleza,visible e invisible. El mineral es atracción. El vegetal es sensación. El animal es instinto. En el hombre es razonamiento. En el ángel es divinidad. Busquemos reconocer la infinidad de lazos que nos unen en los valores gradativos de evolución y erguimos, en nuestro íntimo, el santuario eterno de fraternidad universal.
Jorge Hessen
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    LEÓN DENIS   " El Apostol del Espiritismo"

Léon Denis (léase Dení) nació en la pequeña localidad de Foug, situada en los alrededores de Toul, en Francia, el primero de Enero de 1846. Su casa era humilde, al igual que sus padres Josephine (que era materialista) y Ana Lúcia Denis (que era espírita).

Tempranamente conoció, por necesidad, los trabajos manuales y los pesados encargos de la familia. Desde sus primeros pasos en este mundo, sintió que los amigos invisibles lo auxiliaban. En lugar de jugar y participar de actividades propias de la juventud, buscaba instruirse lo máximo posible. Leía obras edificantes, consiguiendo de esta manera, y con esfuerzo propio, desarrollar su inteligencia. Era un autodidacta serio y competente. 

Jamás desperdició ni siquiera un minuto de su tiempo, con distracciones frívolas, a las que acuden la gran mayoría de los hombres para matar las horas. 

Con 12 años de edad concluyó la educación primaria, y la situación modesta de su familia no le permitió grandes estudios. Tuvo tempranos problemas de salud especialmente con su vista. 

Tenía 16 años cuando se destacó como uno de los mejores oradores y de los más ardientes propagandistas. 

Con 18 años de edad se convirtió en representante comercial, actividad que lo obligaba a viajar constantemente, y que la desempeñó hasta edad avanzada. 

Denis admiraba la música y siempre que podía asistía a una presentación de ópera o concierto. Le gustaba tocar el piano buscando acordes de músicas conocidas para su propio deleite. 

No fumaba, era casi exclusivamente vegetariano y no ingería bebidas fermentadas, considerando al agua la bebida ideal. 

Tenía el hábito de mirar con interés los libros expuestos en las librerías. Un día, cuando aún tenía 18 años, la llamada casualidad hizo que su atención fuese despertada para una obra de título inusitado, ese libro era «El Libro de los Espíritus» de Allan Kardec. Disponiendo del dinero necesario, lo compró e inmediatamente se dirigió a su casa para leerlo con avidez. Citando sus propias palabras: «En él encontré la solución clara, completa, lógica, acerca del problema universal. Mi convicción se volvió firme. La teoría espírita disipó mi indiferencia y mis dudas». En esa hora, su espíritu se sintió sacudido por los compromisos asumidos en el espacio, para iniciar en breve el trabajo de propagación de las verdades kardequianas. «Como tantos otros, buscaba pruebas, hechos precisos, para apoyar mi fe, pero estos hechos demoraron mucho en venir; al principio insignificantes, contradictorios, mezclados de fraudes y mistificaciones, que no me satisficieron, al punto de pensar – en ocasiones – en interrumpir mis investigaciones, pero sustentado, como lo estaba, por una teoría sólida y de principios elevados, no desanimé. Parece que lo invisible desea examinarnos, medir nuestro grado de perseverancia, exigir cierta madurez de espíritu antes de entregarnos sus secretos».

Mientras se encontraba en sus trabajos de experimentaciones, un importante acontecimiento se verificó en su vida: Allan Kardec llegó a la ciudad de Tours para pasar unos días con sus amigos, y fueron invitados todos los espíritas de la ciudad para recibirlo y saludarlo. 

En 1880, cuando recorría las villas y ciudades por fuerza de sus deberes profesionales, pronunciaba conferencias y fundaba círculos y bibliotecas populares. Es incalculable el número de conferencias proferidas en Francia con el propósito de propagar la Liga de Enseñanza, fundada por Jean Macé. 

El año de 1882 marca definitivamente el inicio de su apostolado, enfrentando sucesivos obstáculos: el materialismo y el positivismo que miraban al espiritismo con ironía, y las risas de los creyentes de las demás corrientes religiosas que no hesitaban en aliarse a ateos, con el propósito de ridicularizarlo y debilitarlo. Sin embargo Léon Denis, como buen paladín, enfrenta la tempestad. Los compañeros invisibles se colocan a su lado para alentarlo y exhortarlo para la lucha. 

— Coraje amigo — le dijo el espíritu de Juana de Arco — estaremos siempre contigo para auxiliarte e inspirarte; jamás estarás solo. Todos los medios se te ofrecerán, a su debido tiempo, para un buen cumplimiento de tu obra. 

El 2 de noviembre de 1882, día de los difuntos, se produjo un evento de gran importancia en su vida: la manifestación, por primera vez, del espíritu que durante medio siglo sería su guía, su mejor amigo, su padre espiritual, Jerónimo de Praga, que le dijo: «Marcha, hijo mío, por la senda abierta frente a ti, caminaré junto a ti para sostenerte». Y como Léon Denis indagó si su estado de salud le permitiría estar a la altura de la tarea, recibiendo esta otra afirmativa: «Coraje, la recompensa es más bella». 

A partir de 1884, consideró conveniente realizar conferencias buscando la mayor difusión de las ideas espíritas. En 1885 escribió El por qué de la Vida en el que explica con nitidez y simplicidad lo que es el Espiritismo. 

En 1892, recibió una invitación de la Duquesa de Pomar, para hablar de Espiritismo en su residencia, en una de esas mañanas célebres, en que se reunía casi todo París. 

Al principio Léon Denis estuvo indeciso y temeroso, pero después de mucho meditar, pesando las responsabilidades, aceptó la propuesta. 

El éxito de su libro Después de la Muerte lo situó como escritor de primer orden. Los grandes periódicos y revistas eclécticas lo solicitaban, las sucesivas ediciones se agotaban rápidamente. 

La noticia publicada por Le Journal, de París, acerca de la reunión en la casa de la duquesa decía: La reunión de ayer, fue una de las más elegantes, participó Léon Denis con una conferencia sobre la Doctrina Espírita. De una elocuencia muy literaria, el orador supo encantar al numeroso auditorio, hablando del destino del alma, que puede, según él, reencarnar hasta su perfecta depuración. Él posee el alma de un Bossuet, supo crear un entusiasmo espiritualista. 

La principal obra literaria de Denis fue la concerniente al Espiritismo, sin embargo escribió otras según afirmación de Henri Sausse, tales como: Tunisia, Progreso, Isla de Cerdeña, entre otras. 

A partir de 1910, la vista de Léon Denis fue debilitándose día a día. La intervención a la que se había sometido dos años antes, no le proporcionó ninguna mejoría. Soportaba con calma y resignación la marcha implacable de ese mal que lo castigaba desde su juventud. Aceptaba todo con estoicismo y resignación. Jamás lo vieron quejarse. Sin embargo, nos podemos imaginar cuan grande debió ser su sufrimiento. 

Mantenía una voluminosa correspondencia. Jamás se aburría, amaba la juventud, la alegría del alma. Era enemigo de la tristeza. 

El mal físico, según él, debía ser mucho menor que la angustia que experimentaba por el hecho de no poder manejar la pluma. Secretarias ocasionales substituían su dificultad en el oficio, sin embargo, su gran dificultad consistía en revisar y corregir las nuevas ediciones de sus libros y de sus escritos. Pero gracias a su espíritu de orden, a su incomparable memoria, superaba todos esos contratiempos sin molestar o importunar a los amigos. 

Después de la muerte de su progenitora, una sirvienta cuidaba de su pequeña habitación. Léon exigía solamente una cosa: absoluto respeto a sus numerosas notas manuscritas, a las cuales arreglaba con meticulosa precaución. Fue justamente por causa de esa antigua manía que la Duquesa de Pomar lo denominó de «el hombre de los pequeños papeles». 

En 1911, después de los esfuerzos en la preparación de la nueva edición de la obra El Problema del Ser, del Destino y del Dolor, cayó gravemente enfermo. El tratamiento enérgico de su médico, para contrarrestar la neumonía, lo puso de pie en corto tiempo. 

Un grande y profundo dolor le estaba reservado cuando se produjo la primera guerra mundial en 1914, al ver partir para el frente de batalla a la mayoría de sus amigos. 

En aquel entonces Léon padecía de una enfermedad intestinal y estaba parcialmente ciego. 

A través de la incorporación, sus amigos del espacio y entre ellos un espíritu eminente, le comunicaban de tiempo en tiempo sus opiniones sobre esta terrible guerra en sus dos aspectos: visible y oculto. 

Estas prácticas lo llevaron a escribir un cierto número de artículos publicados en la Revue Spirite, en la Revue Suisse des Sciences Psychiquesó y en el Echo Fid, todo su gran amor por la tierra donde nació, dentro de la ley de causa y efecto. 

Cuando la guerra se aproximaba a su fin, la Revue Spirite pasó a publicar en todos sus números artículos de Léon Denis. 

Después de la guerra, aprendió braille, lo que le permitió actualizarse y fijar sobre el papel los elementos de capítulos o artículos que le venían al espíritu, pues en esta época de su vida estaba casi ciego. 

En 1915 iniciaba una nueva serie de artículos repasados de poesía profunda y serena, sobre la voz de las cosas, preconizando el retorno a la naturaleza. 

En esta época un fuerte viento soplaba contra el Espiritismo. El fenomenismo metapsiquista diseminaba a los cuatro vientos la doctrina del filósofo puro P. Heuzé, que a través de L´Opinion pregonaba entrevistas y comentarios tendenciosos. Afirmaba prematuramente que a medida que la metapsíquica fuese avanzando el Espiritismo iría pasar, perdiendo terreno. Sin embargo, su profecía no se cumplió. 

Después de la vigorosa respuesta del Sr. Jean Meyer, por la Revue Spirite, Léon Denis entró en la discusión, en calidad de presidente de honor de la Unión Espírita Francesa, con una carta dirigida a Matin, en la cual establecía, con admirable nitidez, la diferencia existente entre el Espiritismo y el Metapsiquismo. 

A partir de ese momento, Léon Denis tuvo que ejercer una gran actividad periodística para responder de manera brillante, como era de esperarse, a las críticas y ataques de altos miembros de la Iglesia Católica. 

En marzo de 1927, con 81 años de edad, terminó el manuscrito que tituló: El Genio Céltico y el Mundo Invisible, y en ese mismo mes la Revue Spirite publicaba su último artículo. 

El martes, 12 de Marzo de 1927, alrededor de las 13 horas, Léon Denis respiraba con gran dificultad víctima de una neumonía. La vida parecía abandonarlo, su estado de lucidez era perfecto. Sus últimas palabras, pronunciadas con extraordinaria calma, pero con mucha dificultad, fueron dirigidas a su asistente Georgette: Es necesario terminar, resumir y... concluir (haciendo alusión al prefacio de la nueva edición biográfica de Kardec). En este exacto momento, le faltaron completamente las fuerzas para articular otra palabra. A las 21 horas su espíritu ascendió. Su semblante parecía en éxtasis. 

Las ceremonias fúnebres se realizaron el 16 de Abril. A pedido suyo, el entierro fue modesto, sin oficio de cualquier iglesia confesional. Está sepultado en el cementerio de La Salle, en Tours. 

José Basílio
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¿Qué fin tendría la vida, si todo estuviese fijado de antemano?.

El fin de la existencia, como ya hemos dicho, es la evolución espiritual, referida a la adquisición de los atributos Divinos que llevamos todavía en germen pero en proceso de desarrollo mediante las pruebas de la vidas humanas que vivimos, o sea, que en cada vida debemos procurar crecer siempre en Amor y Sabiduría.
Como ya se ha explicado, lo concertado de antemano son las metas y objetivos a alcanzar para nuestra evolución, así como algunos acontecimientos puntuales y trascendentes para el Espíritu , pero ante los cuales siempre se nos respeta nuestro libre albedrío para decidir en nuestras actuaciones según nuestra conciencia e intuición, por tanto el Ser humano decide contínua y libremente su actuación buena o mala, acertada o errónea a cada paso, de modo que siempre es heredero de las consecuencias buenas o malas de sus aciertos y errores cometidos libremente.
La Ley de Causa y Efecto nunca deja de funcionar, y los efectos muchas veces nos repercuten en la propia existencia en donde generamos las causas que los generaron.
Si absolutamente todo estuviese fijado de antemano, nuestro libre albedrío sería cosa inútil, porque no serviría para nada; el ser humano sería una mera marioneta sin alma en manos de un destino muchas veces injusto y caprichoso, por lo que su vida en este mundo carecería de objetivos y de sentido. Sin embargo esto no es así, pues vemos como todos tenemos un pensamiento que nos hace libres y una voluntad para elegir ante las pruebas de la vida.
Allan Kardec en el Libro de los Espíritus, cap.X- Ley de Libertad, item nº 872, dice al respecto: “ La fatalidad, tal como vulgarmente se comprende, supone la decisión anticipada e irrevocable de todos los sucesos de la vida,cualquiera que sea su importancia. Si este fuese el orden de las cosas, el hombre sería una máquina sin voluntad.¿De qué le serviría la inteligencia,puesto que estaría invariablemente dominado en sus actos por la fuerza del destino?.Si semejante doctrina fuese verdadera, sería la destrucción de toda libertad moral;no existiría responsabilidad para el hombre y por consiguiente, ni bien ni mal, ni crímenes ni virtudes.Dios soberanamente justo,no podría castigar a su criatura por faltas que no dependía de ella dejar de cometer, ni recompensarla por sus virtudes, cuyo mérito no le correspondería. Semejante ley sería además,la negaión de la de progreso;porque el hombre que todo lo esperase de la suerte, nada intentaría para mejorar su posición,puesto que no sería ni de mejor ni de peor condición”.

- Jose Luis Martín-
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El descubrimiento de la reencarnación me trajo la paz; me gustaría comunicar a los demás la tranquilidad que da el poder ver lo larga que es la vida.”

- Henry Ford-