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viernes, 14 de febrero de 2014

CAMBIOS


CAMBIOS

Al describir la naturaleza siempre cambiante de la vida, el Dalai Lama explicó:
-Es extremadamente importante investigar los orígenes del sufri­miento, saber cómo surge. Para iniciar ese proceso se ha de ser cons­ciente de la naturaleza cambiante de nuestra existencia. Todas las cosas, acontecimientos y fenómenos son dinámicos, cambian a cada momento; nada permanece estático.
 Meditar sobre la circulación sanguínea puede servimos para reforzar esta idea: la sangre está fluyen­do constantemente, nunca se está quieta. Y puesto que es propio de la naturaleza de todos los fenómenos el cambiar continuamente, con­cluimos que a las cosas les falta capacidad para perdurar, para seguir siendo lo mismo.
Y si todas las cosas se hallan sujetas al cambio, nada existe en un estado permanente, nada es capaz de programarse para permanecer. Por tanto, todas las cosas se encuentran bajo el poder o la influencia de otros factores.
Nada durará, al margen de lo agrada­ble o placentera que pueda ser la experiencia. Esto se convierte en la base de una categoría de sufrimiento conocida en el budismo como el «sufrimiento del cambio».

Tomado del libro “DALAI, ARTE Y FELICIDAD”
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta
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EXISTENCIA TERRESTRE
(Emmanuel)
Muchos compañeros en el mundo se preguntan hoy por el sentido de la vida.
Muchos científicos responden que la vida es un punto de interrogación.
Varios poetas afirman que se trata de una sucesión de adioses.
Criaturas inmaduras de entendimiento la interpretan por una fiesta sin lógica, apropiándose de los placeres inmediatos; y los pesimistas aseveran que todo o nada, como si de nada pudiésemos formar alguna cosa.
La Tierra, no obstante, es una escuela de vida y, en las múltiples clases en que se subdivide, cada alumno o espíritu inmortal usa el cuerpo físico, deseando alcanzar determinados fines:
Ese vino a aprender enseñando;
Otro llegó para dirigir el trabajo;
Otro aún se integra en los cuadros de lo subalterno a fin de pulirse;
Aquel es repetidor de lecciones en las cuales fallo en otra época; Otro es llamado a la revisión del propio comportamiento;
Y aquel otro, todavía se ve obligado al reencuentro con amigos que un día fueron adversarios, con el fin de remodelar con ellos la armonía necesaria para la construcción del bien.
Deja que la reencarnación te ilumine la mente con las realidades que nos presiden los caminos evolutivos y observarás la sabiduría que nos rige la existencia en cualquier plano del universo.
La cuna es tu ficha de entrada en la escuela en la cual te perfeccionarás.
Con el núcleo familiar dispones de las personas concretas y de los problemas que te piden respeto.
En el panorama social en que te mueves tienes la oportunidad de servicio que te solicita demostraciones de aprovechamiento y valor.
En las pruebas y dificultades del día a día posees el esquema de las tareas de mejoría y elevación.
Por lo que sientes, sabes con claridad en qué materia se te exige una aplicación más intensa.
Y, por los que te rodean, reconoces a los compañeros de fatigas o verificas cuales son los compañeros más íntimos, con los que debes construir y aprender, servir y trabajar.
Piensa en la existencia terrestre como siendo una vida educativa, dentro de la vida imperecedera y, por medio de los obstáculos cotidianos, percibirás que te encuentras en un curso temporal de aprendizaje, mientras que los astros, en el cosmos, te harán sentir que, si te matriculaste en la escuela de la experiencia humana, estás igualmente en el camino de regreso al Hogar Mayor, donde te esperan las luces del Eterno Amanecer.
Del libro “Hora de testimoniar” de J. Herculano Pires 

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Miguel Vives
EL ESPIRITA EN EL MUNDO ACTUAL
La vida es igual al Sol que nace y se pone, obedeciendo a determinado espacio de tiempo, para volver a renacer. Nada muere, esta es nuestra alegría. Todo vivió, vive y vivirá siempre. Dios es la realidad cósmica, sin disfraces, y el  espíritu es el movimiento divino que nunca se detiene. El sufrimiento se da la mano con la ignorancia, que es un ropaje  que el tiempo cambia por otro, comprometiéndose cada vez más, con la Verdad.
La Tierra está pasando por un periodo crítico de crecimiento. Nuestro pequeño mundo, cerrado en concepciones mezquinas y obtusos y estrechos límites, madura para el infinito. Sus fronteras se  abren en todas direcciones. Estamos  en vísperas de una Nueva Tierra y un nuevo Cielo, según las expresiones del Apocalipsis. El Espiritismo vino para ayudar la Tierra en esa transición.
La mayor realidad sustentadora de la vida es el Amor. El Amor Dios presente en la Tierra, es el canal de la Vida, es la Verdades dividiéndose de acuerdo con nuestras necesidades. El deber del hombre es seguir a Dios  con fe y coraje y con la dinámica apropiada al crecimiento de todos los sentimientos que coinciden con los preceptos mencionados por la Buena Nueva del Reino de Dios.
Dios nuestro Padre nos rodea de bendiciones,  las cuales nos hacen comprender  los medios para liberarnos de los enemigos, no solamente de aquellos que, por nuestra flaqueza, creemos que lo sean, sino que además, nos entrego a Jesús, para hacernos santos, para volvernos espíritus superiores, como ciudadanos universales, dignificando  la propia vida por el Amor y por la Gracia.  Sin embargo, sin luchar  con ciertos enemigos existentes  dentro de nosotros, se hace imposible alcanzar esa misericordia, esa felicidad. Tales demonios se llaman odio, venganza, envidia, celos, mal querer, estupidez, maledicencia, orgullo. Nuestro esfuerzo debe ser en el sentido de no hacer a los otros lo que no aceptamos para nosotros. Seremos redimidos, esto es propio de la justicia divina; con todo, esa redención tiene un precio bastante alto en el cambio de la ley: el esfuerzo propio. Fuera de eso, ¿Cómo liberarnos de la ignorancia? Dios derrama todo el bien sobre las criaturas de la Tierra. No obstante, cada uno asimila de acuerdo con su capacidad. ¿Él daría a unos más que a otros?  ¡No!... Nosotros somos  los que no soportamos bendiciones mayores de las que recibimos de las manos del Divino Donador.
Todas las cualidades están dentro de nosotros.  Las puertas  para el infinito se abren dentro del corazón, por medio de la lucidez racional. La facultad de ver no constituye  la ideal, sino la que nos muestra el cielo  y que nos vuelve Ángeles. La verdadera esperanza es la certeza absoluta  que sentimos dentro del alma. Esta es la mayor videncia de todos los tiempos.  La herencia a que estamos predestinados, por la misericordia del Señor, es la herencia divina, que la polilla no corroe, ni el tiempo consume, ni la herrumbre deshace. Es la herencia de la tranquilidad de conciencia, es la riqueza de la alegría, es la abundancia de la felicidad. Consiste en alimentar la fe , la confianza en las promesas del Evangelio y la lucha de cada uno contra su naturaleza inferior, venciendo las dificultades que ellas nos imponen, con eso lograríamos la paz en el corazón. Esa es la garantía de nuestra herencia en Cristo. Es la mayor realidad  que podemos alcanzar  en el mundo: conocernos a nosotros mismos  conociendo a Cristo, que vive fuera  y dentro  de cada uno.
Procuremos, pues, comprender  nuestra responsabilidad de espiritas, en todos los sectores de la vida contemporánea. No somos espiritas por acaso, ni porque precisamos  del auxilio de los Espíritus para la solución de nuestros problemas  terrenales. Somos espíritas  porque asumimos en la vida espiritual graves responsabilidades  para esta hora del mundo. Tenemos que ayudarnos a nosotros mismos, ampliando nuestra comprensión del  sentido  y de la naturaleza del Espiritismo, de su importante misión en la Tierra. Nuestro deber es ayudar al Espiritismo a cumplirla.
El mundo actual está lleno de conflictos. El crecimiento de la población, el desarrollo económico, el progreso científico,  el mejoramiento técnico y la profunda modificación de las concepciones  de la vida y del hombre,  nos coloca  delante  de una situación de asustadiza inestabilidad.  Sin embargo, el Espirita  no tiene el derecho de temer  y asustarse, ni huir de sus deberes entregándose  a los instintos. Su deber es uno solo: luchar por la implantación del Reino de Dios en la Tierra.
Pero nos preguntamos: ¿Cómo luchar, cual es el campo de batalla, que armas debe utilizar el espirita?  La lucha espirita es incesante. Sus frentes de batalla  comienzan en su propio interior y van hasta los límites del mundo exterior. Más para todo eso el espirita no está solo,  pues cuenta con el auxilio  constante  de los Espíritus del Señor, que presiden la propagación y el desarrollo del Espiritismo en la Tierra.
Una de las armas  de la que puede servirse el espirita más eficaz es la oración, así nos lo enseña Kardec, proclamó León Denis y acentuó Miguel Vives. La oración verdadera, que brota de nuestro interior,  como el agua transparente que brota de la fuente de las entrañas de la tierra. Ella nos calmará el corazón inquieto y nos aclarará los caminos del mundo. El espírita no puede poner en duda el valor de la oración, tan pregonado por el Espiritismo.
El espirita tiene que enfrentar el mundo actual con la confianza que el Espiritismo le da, esa confianza racional en Dios y en sus admirables leyes, que rigen las constelaciones atómicas en el seno de la materia y las constelaciones astrales en el seno del espacio infinito.
El mundo actual es el campo de batalla del espirita. Más también su oficina, aquella oficina donde forja un mundo nuevo. Día a Día debe batir el espirita  en la bigornia  del futuro. A cada día que pasa, un poco de trabajo habremos hecho. Somos los constructores de nuestro propio futuro, somos auxiliares de Dios en la construcción del futuro del mundo. Si el espírita , recula, si teme, si vacila, puede comprometer  la gran obra. Nada debe perturbar nuestro trabajo en las filas del Espiritismo, en la turbulenta más promisora oficina del mundo actual.
El espirita es el consciente constructor de una nueva forma de vida humana en la Tierra y de vida espiritual en el Espacio; nuestra responsabilidad es proporcional a nuestro conocimiento de la realidad, que la nueva Revelación nos dio; nuestro deber es afrontar las dificultades actuales y transformarlas en nuevas oportunidades de progreso, no puede ser olvidado un momento siquiera; debemos cumplir con nuestro deber.
Cristo nos dio vida, cuando estábamos muertos en la ignorancia y en el error, a través de la Doctrina espirita,  vino, por misericordia de todas las instancias  de los cielos, para mostrarnos los caminos por los que deberíamos andar,  y, por encima de todo, para enseñarnos con habilidad  y mansedumbre, los preceptos liberadores, como  seguridad  para nuestra jornada evolutiva. Hagamos pues nuestra parte, levantemos nuestra moral, ayudando así, al surgimiento de la conducta ajena que se encuentra vinculada a la nuestra, por sintonía que nuestro corazón plasmo y la lluvia mental irrigo con el paso de los tiempos.
Si nos unimos a Cristo, comenzando en el templo intimo de nuestro corazón y lo hacemos un sagrado recinto espiritual comulgando con El a todas horas, todos seremos salvos por esa avalancha doctrinaria, diseminada por Aquel  que era desde el principio, nuestro Señor Jesucristo… su presencia dentro de nosotros es realmente  motivada de gloria, pues fuera del amor  no habrá solución para el mundo, ni para la humanidad. El Evangelio es  Dios manifestándose en la Tierra, como fuerza divina; nadie lo destruirá. El propio tiempo y el progreso son medios grandiosos para conservarlo y engrandecerlo para la eternidad, porque él es la concentración de todas las leyes y de todos los profetas. Es la síntesis reunida por Amor, en la expresión de un testamento que todo rebaño  y que todas las generaciones  heredaran. Fue hecho por Dios, por las manos de Cristo.
Jesús nos invita  al gran festín  de las Bodas Celestiales. Preparémonos con ilusión, entusiasmo y alegría, es la gran fiesta en donde la Humanidad entera está invitada,  el único requisito para poder acceder a ella, es procurarse el traje para ese festín de Bodas.
Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro “Francisco de Asís”  de Juan Nunes Mata  y del libro: “El tesoro de los Espiritas” de Miguel Vives.

jueves, 13 de febrero de 2014

Ley de Transformación y destrucción

                                         
   Ley de Transformación y destrucción

Por esta ley todos los Seres experimentamos un desgaste físico con el paso del tiempo. Esta ley natural supone una progresiva y necesaria destrucción de todas las formas vivas para su posterior transformación o renacimiento en otras formas nuevas o distintas, regenerando y renovando así su esencia.
Se trata de un mecanismo necesario para que pueda existir y continuar una posterior transformación y mejora de todos los seres vivos. Todas las formas materiales vivas son pasajeras y mas o menos efímeras, pues la muerte las termina y la vida continúa engrandeciendo su esencia.
En la Naturaleza esta ley se está cumpliendo continuamente mediante la cadena alimentaria de unos seres que dependen de otros para subsistir, manteniendo de este modo un equilibrio ecológico que a veces puede mostrarse como la cara cruel pero necesaria de la Naturaleza, en donde se aprecia claramente como la destrucción o muerte es necesaria para la vida, a la que acompaña siempre. La destrucción supone renovación con el objeto de ir mejorando los seres vivos.
Esta destrucción natural que supone renovación, es el complemento del proceso evolutivo por el que es preciso morir para después renacer , pasando así por millones de metamorfosis.
La vida está en constante renovación, Hasta en nuestro mismo cuerpo aun sin percibirlo, están las células de su organismo muriendo constantemente al tiempo que van siendo sustituidas por otras nuevas que nacen.
El equilibrio ecológico se produce en la Naturaleza entre los animales de un modo instintivo, controlando los excesos de nivel de individuos en poblaciones que así fluctúan en busca de un equilibrio necesario entre las especies animales y vegetales. Resulta paradójico observar como mediante la recíproca destrucción entre dos especies, dentro de una justa y equilibrada medida, ello conduce a la conservación recíproca de ambas especies mediante el equilibrio ecológico de su ecosistema.
Todos los seres vivos mantenemos los instintos de reproducción y de conservación, lo cual preserva el Principio Inteligente que existe en todos los seres vivos a fin de que su desarrollo evolutivo no se vea interrumpido antes de tiempo. Precisamente por esto, considerando la Vida como un continuo devenir de las formas físicas dentro de un proceso de transformación y desarrollo continuos, se comprende la necesidad de una permanente destrucción o desgaste de esas formas físicas para dar paso a otras nuevas.
Al observarse en la humanidad un nivel creciente de población, se podría creer que vamos al caos; sin embargo de alguna forma el Creador mantiene el equilibrio natural.
En el Ser humano de hace varios cientos o quizás miles de años, la necesidad de destrucción era mas intensa que ahora,- sin embargo actualmente es muchísimo mas intensa su capacidad destructora , y a pesar de esto, en el futuro , como resultado lógico de su evolución espiritual y moral, la Humanidad está abocada a llegar a alcanzar un nivel superior de conciencia , por lo que su instinto destructivo actual y su capacidad destructora, no tendrán finalmente razón de ser y terminarán por desaparecer por completo.
Los periodos de destrucción y regeneración a lo largo de la historia de los pueblos y civilizaciones, se han ido alternando. Así, a cada periodo de decadencia ,destrucción o calamidad, le han seguido a continuación periodos de regeneración, florecimiento y prosperidad, con grandes avances sociales e intelectuales, lo cual nos indica como esta ley de Destrucción también ha sido a su vez una gran colaboradora e impulsora en la evolución del Ser humano a lo largo de los tiempos.
También a lo largo de la Historia humana han habido muchas civilizaciones, razas y pueblos con cierto grado de desarrollo social y humano, que han llegado a desaparecer por completo, dando paso a otros que les han sucedido, a veces mas atrasados en sus comienzos, pero que conservaron como semilla de desarrollo social y como punto de partida, algún vestigio de herencia de esa civilización perdida en los recuerdos del pasado. Han exisido pueblos y civilizaciones , muchas de ellas desconocidas o que han llegado a nuestro conocimiento bajo forma mitológica, en los que tras un periodo de crecimiento floreciente tuvieron otro de decadencia hasta su total desaparición. Sin embargo finalmente otros pueblos normalmente mas adelantados o evolucionados, ocuparon posteriormente su lugar. Por la misma razón es normal creer que algún día llegará en el que nuestra actual civilización habrá pasado a la historia y otra nueva raza tal vez nos haya sustituido.

- José L. Martín -
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Nada perece en el universo; cuanto acontece en él no pasa de meras transformaciones.”
- Pitágoras-
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Joao Bautista Cabral
Venza la ansiedad


En los actuales dias que vivimos en la Tierra con tanto progreso material, el ser humano vive aturdido ante los graves conflictos: el miedo, la tristeza, la depresión y la ansiedad. Esto tiene asolado a millones de personas en todo el planeta y no son fáciles sus curas o alivio al amparo del ser humano.
Inicialmente pretendemos ofrecer algunas definiciones de este terrible drama:
"Ansiedad es la sensación , a veces vaga, de que algo desagradable está a punto de suceder". El diccionario Aurelio presenta estos conceptos: "Ansia, aflicción, angustia....Perturbación del Espíritu causada por la incertidumbre o por el recelo...; Ansiedad: estado afectivo caracterizado por un sentimiento de inseguridad."
Lector amigo, observe entonces, que la ansiedad está íntimamente ligada con las incertidumbres de la existencia en la Tierra y en la vida espiritual, solo que son muchos los que se afligen con lo que les podrá suceder después de la muerte.
Buda- el Iluminado- ya llamaba la atención para la impermanencia de todo cuanto se refiere al cuerpo orgánico o al espiritual, solo que son muchos los que se afligen con lo que les podrá suceder. Platón, filósofo de la antigüedad, afirmaba que la única cosaq que no cambia en el Universo es la Ley del Cambio.

Así, por la dinámica de la Vida, en movimiento contínuo, nada permanece estacionario. Criatura alguna, por fuerza de este movimiento incesante, experimenta seguridad absoluta y permanente del cuerpo. Todos estamos sujetos a cambios que pueden ocurrir en cualquier momento. En relación a esta impermanencia y a esta inseguridad, se comprende por qué la mayoría de los hombres vive abrazado a esa sensación de que algo desagradable está a punto de suceder.
El ansioso crónico sufre, entre otras razones, porque sueña en conseguir ciertos bienes y valores y sueña en conservar siempre lo que viene a conquistar. Como no consigue todo lo que desea, o como siente que no conservará para siempre lo eventualmente conquistado, se angustia. Sufre con la sensación de que no conseguirá alcanzar la meta o con la sensación de que en cualquier momento perderá lo poco que conquistó!

,Se puede pues, decir entonces que la ansiedad es una perturbación del espíritu causada por la incertidumbre o por el recelo. Los estudiosos hacen una distinción importante entre el miedo y la ansiedad; en cuanto el miedo es a la reacción al peligro externo y real, la ansiedad significa"una expresión de conflictos internos, la mayoría de las veces, inconsciente".

La ansiedad puede ser considerada normal o patológica. La ansiedadnormal es aquella en la que el indivíduo presentará las manifdestaciones psíquicas o físicas en intensidad leve o moderada, no frecuentes y con una duraci-on limitada de tiempo. La ansiedad será patológica siempre que las manifestaciones psíquicas mencionadas se presenten a un nivel acentuado, inaceptable. Traerá inclusive , maleficios para la económia oránica, En este grado, la ansiedad solamente perturba y perjudica.

El rencor y el resentimiento son otra enfermedad del alma. La cura del rencor exige una reforma íntima profunda. Aquellos que lo conservan, enferman, no solo no solo espiritual, sino físicamente. La mejor terapia es la del perdón, no solo de palabras sino sobre todo, del olvido del mal recibido.

La depresión es también una dolencia del alma y está vinculada la mayor parte de las veces, al presente y al pasado del Espíritu que vivió equivocado y contrarió esta u otras vivencias anteriores a la conciencia de culpa. ¿Cómo vamos nosotros a curar esas graves dolencias?. El Espiritismo,ampliando las enseñanzas morales del mensaje de Jesús para los tiempos actuales, nos ofrece alguna sugerencia?. Vamos a seguir algunas reglas que pueden cambiar su vida:

1.- Haga el bien a sí mismo y a sus semejantes;
2.- Confíe en Dios, planee una vida y hágala.
3.- Ame a su familia procurando mejorar sus relaciones familiares
4.-Aprenda a dominar sus emociones
5.- Sea Vd. Su psicoterapeuta descubriendo sus virtudes.
6.-Sea competente planeando sus acciones.
7.-Vaya más allá del bienestar material pensando en los valores de la educación
del Espíritu.
8.- Crézcase ante los obstáculos.
9.- Viva bien con todos.
10.- Cuide con celo de su cuerpo, pero principalmente, de la iluminación interior.

Finalmente, con el despertar del Espíritu y la vivencia del amor, creemos que podemos vencer estos males que han llevado a tantas personas al sufrimiento y así, podremos alcanzar un estado de plenitud.La Iluminación.
João Batista Cabral –
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EL LADO RELIGIOSO DEL ESPIRITISMO

...) Creer en  un Dios Todopoderoso, soberanamente justo y bueno; creer en al alma y en su inmortalidad; en la preexistencia del alma como única justificación del presente; en la pluralidad de existencias como medio de expiación, de reparación y adelanto intelectual y moral; en la perfectibilidad de seres más imperfectos; en la felicidad creciente  con la perfección; en la equitativa remuneración del bien y del mal, según el principio: “a cada cual según sus obras”;  en la igualdad de la justicia para todos, sin excepciones, favores ni privilegios para ninguna criatura; en la duración de la expiación limitada a las imperfecciones; en el libre arbitrio del hombre, que le deja siempre escoger entre el bien y el mal; creer en la continuidad de las relaciones entre el mundo visible y el mundo invisible; en la solidaridad que religa a todos los seres pasados, presentes y futuros, encarnados y desencarnados; considerar la vida terrestre como transitoria y una de las fases de la vida del Espíritu, que es eterno; aceptar valerosamente las pruebas, en vista de un futuro más deseable que el presente; practicar la caridad en pensamiento, en palabras y obras en las más amplia acepción del término; esforzarse cada día para ser mejor que en la víspera, extirpando toda imperfección de su alma; someter todas las creencias al control del libre examen y de la razón, y no aceptar nada por la fe ciega; respetar todas las creencias sinceras, por más irracionales que nos parezcan, y no violentar la conciencia de nadie; ver, en fin, los descubrimiento de la  Ciencia, la revelación de las leyes de la Naturaleza, que son las leyes de Dios: ese es el Credo, la religión del Espiritismo, religión que puede conciliarse con todos los cultos, esto es, con todas las maneras de adorar a Dios. Es el lazo que debe unir a todos los espíritas en una santa comunión de pensamientos, esperando que una a todos los hombres sobre la bandera de la fraternidad universal.
Con la fraternidad, hija de la caridad, los hombres vivirán en paz y se evitarán males innumerables, que nacen de la discordia, a su vez hija del orgullo, del egoísmo, de la ambición, de la envidia y de todas las imperfecciones de la Humanidad.
El Espiritismo da a los hombres todo lo que es preciso para su felicidad aquí en la Tierra, porque les enseña a contentarse con lo que tienen. 
Que los espíritas sean, pues, los primeros en aprovechar los beneficios que el les trae, y que inauguren entre sí el reino de la armonía, que resplandecerá en las generaciones futuras.
Los Espíritus que nos acompañan aquí  son innumerables, atraídos por el objetivo que nos propusimos  al reunirnos, a fin de dar a nuestros pensamientos la fuerza que nace de la unión. Ofrezcamos a los que nos son caros un buen recuerdo, y la garantía de nuestro afecto, coraje y consuelos a los que de ello necesiten. Hagamos de modo que cada uno recoja su parte de los sentimientos de caridad benevolente de que  estuviéremos animados, y que esta reunión de los frutos que todos tienen  derecho a esperar.
Allan Kardec

(Últimos cuatro párrafos. Extractado de Revista Espírita, diciembre de 1868)

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LA HUMILDAD DE SER HOMBRE
JOSE SANCHEZ JIMENEZ


La vida es el gran maestro del hombre, y como gran maestro, pone a disposición de todos sus discípulos, su inagotable capacidad de sabiduría.
 De él recibimos cada día, cada momento, una lección para nuestro aprendizaje en el gran oficio de ser hombre humilde.
Se extienden estas lecciones a todos los órdenes de la vida, pero principalmente, son las lecciones de observación, de percepción, de sensibilidad. Y, no podemos sacar buen provecho de ellas si no somos buenos y atentos observadores, perceptores y sensibles a todo cuanto nos rodea. Porque, si no observamos, no percibimos, y si no percibimos no sentimos, y sin sentimiento, la vida no tendría sentido.
Queda bien probado este hecho, no ya en el sentimiento que posee todo ser humano, por ser un ser racional, sino en el profundo sentimiento que existe en todo ser irracional o animal por feroz que éste sea. Es decir, que el sentimiento es fundamento primordial para el progreso humano.
Por eso, las lecciones más importantes que nos hace aprender el sabio maestro, que es la vida primero que ninguna, son las del sentimiento, porque es la que más falta nos hace para nuestra completa y mejor formación de hombre.
Para desgracia de todos, son éstas las lecciones menos asimiladas, menos percibidas por la generalidad de los hombres; son las que pasan constantemente junto a nosotros sin fijar en ellas los ojos de la sensibilidad que son los que recogen con mayor exactitud las realidades de la vida.
Por el contrario, las lecciones captadas con los ojos de la cara, con los ojos materiales, dejan mayor impresión en nosotros y somos arrastrados por ellas porque éstas suelen ser de mayor agrado a los apetitos, deseos o pasiones del cuerpo.
Por otra parte también recibimos en la vida las llamadas lecciones intelectuales y técnicas. Para mi concepto, éstas son el complemento de las anteriores. No obstante las anteponemos a ellas en la creencia de que las lecciones intelectuales son las principales y más importantes para el progreso del hombre.
Si como progreso entendemos solamente los conocimientos que se adquieren por el estudio de las ciencias y las artes, desde luego que sí; pero, si el conocimiento de la ciencia lo entendemos como complemento del progreso del hombre que ya de por sí es ciencia, sabiduría y entendimiento en su forma espiritual según la elevación adquirida por cada cual, llegaremos a la lógica conclusión de que el hombre progresa porque es causa y no efecto de la ciencia; porque es espíritu antes que materia.
Soy de los convencidos de que en el fondo de cada ser humano existe una gran porción de bondad, de predisposición a lo bueno, a lo razonable, a lo justo, ya que el ser esencial es el espíritu y éste procede de la inmaculada fuente del bien; pero al mismo tiempo, también lo estoy de que la mayoría de los seres humanos hacemos poco aprecio, poco uso de esas virtudes, porque tenemos la creencia de que no son agradables, que no satisfacen las necesidades del cuerpo.
Esta creencia es el producto de un error, y, como todas las cosas, tiene su causa en el desconocimiento de los placeres espirituales, producidos por la admiración de las cosas con los ojos del espíritu, que son los que nos trasmiten dichos placeres a través del sistema nervioso que es conductor de los placeres espirituales y materiales a la vez; pero en esta transmisión nos cabe a cada cual la obligación de distinguir estas sensaciones, estos placeres, porque el cuerpo material precisa y siente necesidades y placeres totalmente distintos a los placeres y necesidades del espíritu.
Por conducto del sistema nervioso, nos damos cuenta de la necesidad de comer, beber, dormir; sentimos el frío, el calor, el dolor y las sensaciones de agrado o desagrado que percibimos por el paladar, el olfato o la vista. De todas estas sensaciones rechazamos las que no nos agradan y nos quedamos con las que nos agradan.
Pues, exactamente igual ocurre con las sensaciones espirituales, las recibimos a través de los nervios, éstos nos las transmiten al corazón y  este las pasa al cerebro, que es el encargado, valiéndose de la inteligencia, que no tiene forma material, de transformarlas en acciones y obras. En la realización de esas obras y acciones está la parte directamente responsable del hombre. Por ellas, por las obras y acciones que realizamos, queda reflejado y comprobado quienes somos, porque con ellas demostramos si somos modestos u orgullosos; si somos sinceros o hipócritas; si leales o falsos; si tolerantes o intransigentes; si bondadosos o egoístas, virtudes y defectos adheridos al hombre como la sombra al cuerpo, y que le acusa como un severo fiscal que posee todas las pruebas acusatorias.
El hombre no quiere darse cuenta de este peso acusatorio, que, a través de los años de cada cual, se van acumulando y forman un pesado legajo en nuestra conciencia, cuyo peso no nos deja vivir tranquilamente, los que llamamos últimos días  de nuestra vida porque los años juveniles los pasamos con más irresponsabilidad, por lo que cometemos mayores desaciertos, ya que todas las cosas las vemos de color de rosa y las basamos en ilusiones vanas.
Cuando los años han pasado sobre nosotros y vemos la vejez acercarse, es cuando nos quisiéramos descargar del peso de nuestros errores, del peso de nuestras culpas. Por esta razón es por lo que el resto de la existencia la pasamos intranquilamente, en la mayoría de los casos, deseando que la muerte nos alivie de dicho peso. El deseo de morir es el mayor error que podemos cometer en nuestra vida, ya que la muerte es continuación y no fin de la existencia, y con ella no descansamos, sino que continuamos la marcha emprendida hacia nuestra propia regeneración, nuestra propia elevación y salvación.
Para llegar al punto de salvación no hay otros medios y procedimientos más sencillos y prácticos que los imperecederos que el gran maestro Jesús enseñó en el sermón de la montaña: «Amaos los unos a los otros y no quieras para otro lo que no quieras para ti.
Son estas palabras sencillas, pero profundas y sabias. Por su sencillez pueden penetrar en todos los corazones y cerebros humanos, por su filosófica sabiduría son insustituibles como procedimiento de salvación y convivencia humana.
En todos los tiempos han aparecido muchas doctrinas filosóficas con los sanos propósitos de redención y emancipación de la sociedad, pero ninguna, hasta hoy, ha conseguido su propósito de imponerse, ni tampoco el de eliminar aquella fértil semilla sembrada en el huerto del olivo, sino que, por el contrario, se van eliminando unas a otras a medida que los hombres van comprobando sus fracasos, y. las reponen o cambian por otras que pronto terminan también por agotarse o desaparecer, y, así, de esta manera ininterrumpida y errónea van los hombres desgastando sus fuerzas físicas, morales y espirituales, sin conseguir un resultado positivo que libre a la humanidad del peligro de destrucción que sobre ella se cierne.
Tiene el hombre en sus manos el poderoso instrumento de salvación contra ese peligro, pero el hombre cierra los ojos y no quiere verlo; no quiere ver que ser hombre es cosa humilde; no quiere admitir que mientras no emplee el arma de la humildad y no el de la soberbia y el egoísmo no puede haber paz ni seguridad en los bienes ni en las almas; no quiere comprender ni conocer que lo más grande, sabio y poderoso es saber valorar la humildad de ser hombre ante Dios, ante los demás hombres y ante sí mismo.
Humildad ante Dios como prueba del conocimiento de su sabiduría, de su justicia, de su amor, de su infalibilidad, de su omnipotencia; humildad ante los demás hombres en prueba del reconocimiento de que todos somos hermanos eternos y como tales nos debemos un recíproco amor, sin el cual no existe la forma de convivencia humana de la que tanto se habla ahora; y, humildad ante uno mismo, como prueba de conformidad de nuestra condición de hombres, que reconocemos la soberanía de las LEYES DIVINAS y nos encontramos dispuestos a cumplirlas, como único medio de salvación y felicidad humana.
 Tiene el hombre en sus manos el poderoso instrumento de salvación contra ese peligro, pero el hombre cierra los ojos y no quiere verlo; no quiere ver que ser hombre es cosa humilde; no quiere admitir que mientras no emplee el arma de la humildad y no el de la soberbia y el egoísmo no puede haber paz ni seguridad en los bienes ni en las almas; no quiere comprender ni conocer que lo más grande, sabio y poderoso es saber valorar la humildad de ser hombre ante Dios, ante los demás hombres y ante sí mismo.
Humildad ante Dios como prueba del conocimiento de su sabiduría, de su justicia, de su amor, de su infalibilidad, de su omnipotencia; humildad ante los demás hombres en prueba del reconocimiento de que todos somos hermanos eternos y como tales nos debemos un recíproco amor, sin el cual no existe la forma de convivencia humana de la que tanto se habla ahora; y, humildad ante uno mismo, como prueba de conformidad de nuestra condición de hombres, que reconocemos la soberanía de las LEYES DIVINAS y nos encontramos dispuestos a cumplirlas, como único medio de salvación y felicidad humana.
 Tomado del Congreso Nacional de Espiritismo 1981
Publicación De La Asociación Parapsicològica Villenense
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miércoles, 12 de febrero de 2014

En las fronteras del amor


Cuando los hombres comprendan que el amor es siempre más beneficioso para el que ama, muchos males desaparecerán de la tierra y el origen y desarrollo  de innumerables enfermedades se diluirá y desaparecerá.
Mientras el egoísmo gobierne el comportamiento, el dolor dominará a los seres humanos realizando la tarea de conducirlos hacia el equilibrio; el orden, el bien, que son los destinos de la evolución.
Jesús dijo “donde esté vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón” Una reencarnación, por más dolorosa que sea  y una situación corporal por menos significativa que parezca para la visión de observadores apresurados, resulta de una cuidadosa labor en que se programan directrices y se toman múltiples providencias con objetivos superiores. Los resultados, sin embargo, por no estar la violencia inscripta en los códigos divinos, provienen de cada candidato que los comete.
Al recordar a Jesús, delante de los obsesos y de los obsesores, busquemos su ayuda e inspiración en la condición elevada que El ocupa como “Señor de los Espíritu” El bien  posee un lenguaje universal en los diccionarios  de Dios, que producen valores que pueden ser utilizados en todas partes, merced a los cambios divinos.
Toda ascensión exige la colaboración del sacrificio y de las renuncias.
Las leyes soberanas, que mantienen el equilibrio de la vida, no pueden, en hipótesis alguna, sufrir engaños sin que se establezcan criterios automáticos de recomposición en cuya tarea se envuelven los que actúan desordenadamente o sin prudencia.
La ley de amor, no tiene ninguna excepción en la cual alguien goce de bendición especial, como tampoco de ninguna premeditada penalidad.
Programado para la felicidad, el espíritu no prescinde de las experiencias que lo impulsan, que modelan en el querubín, no obstante, cuando cae en los gravámenes, de la marcha, puede parecer un infortunado Satanás, que la lucha despojará de la armadura perniciosa que lo estrangula, haciendo que se libere la esencia que en él se observa, inalterada.
No existe dolor en el alma humana que no proceda del propio comportamiento. Solo Jesús, que era justo, vivió la problemática  de la infracción inmerecida, a fin de enseñar  perseverancia, resignación, humildad y valor ante el sufrimiento, de modo que nadie se desespere o desvarié al querer eliminar las penas  a los que se hace merecedor.
Jesús, en la condición de supremo Legislador de la Tierra, formuló un principio conciso y enérgico, en el cual se encuentran todas las leyes y profecías de la justicia y del bien. “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.
Mantengamos nuestra solidaridad y participemos de sus emociones, sin dejarnos contaminar por los miasmas del desanimo, del miedo o de las ideoplastia fantasmagóricas, fortalecidas por la rebeldía y la, ingratitud al Padre Creador, y al Cristo Amor.
La justicia Divina, no obstante ser amorosa es también recta, sin eximir a nadie de la reparación de los delitos, a través de los cuales nos comprometemos con nosotros mismos y con la Conciencia Cósmica…
El mayor enemigo está dentro de nosotros mismos; es el egoísmo, que solo se adjudica méritos sin conceder al prójimo una cuota mínima de semejante derecho.
Hemos de confiar en Jesús, entregándole nuestros destinos, sin que las manos se paralicen en la ociosidad ni los sentimientos se congelen en el corazón.
El señor nunca nos abandona. No desfallezcamos en la lucha y permanezcamos en total sintonía con El.

Extraído del libro:
(En las Fronteras de la Locura) de Divaldo Pereira Franco. Cap. 2-3-4-
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VARIEDADES DE LOS MÉDIUMS ESCRIBIENTES

 Según el modo de ejecución :

Médiums escribientes o psicógrafos: los que tienen la facultad de escribir ellos mismos, bajo la influencia de los Espíritus.


Médiums escribientes mecánicos: aquellos cuya mano recibe una impulsión involuntaria, y que no tienen ninguna conciencia de lo que escriben. Muy raros. (Número 179).
Médiums semimecánicos: aquellos cuya mano marcha involuntariamente, pero que tienen la conciencia instantánea de las palabras o de las frases a medida que escriben. Los más comunes. (Núm. 181).


Médiums intuitivos: aquellos a quienes los Espíritus se comunican por el pensamiento y cuya mano es guiada por la voluntad. Difieren de los médiums inspirados en que estos últimos no tienen necesidad de escribir, mientras que el médium intuitivo escribe el pensamiento que le es sugerido instantáneamente sobre un asunto determinado y provocado. (Núm. 180).
Estos son muy comunes, pero también muy sujetos a error,porque muchas veces no pueden discernir lo que proviene de los Espíritus o de ellos mismos.


Médiums polígrafos: aquellos cuya escritura cambia con el Espíritu que se comunica, o que son aptos para reproducir la escritura que el Espíritu tenía en vida. El primer caso es muy ordinario; el segundo, el de la identidad de la escritura, es más raro. (Número 219).


Médiums políglotas: los que tienen la facultad de hablar o de escribir en lenguas que le son extrañas. Muy raros.


Médiums iletrados: los que escriben como médiums, sin saber leer ni escribir en el estado ordinario.
Más raros que los precedentes; hay más grandes dificultades materiales que vencer.

192. 2º Según el desarrollo de la facultad

Médiums novicios: aquellos cuyas facultades no están todavía completamente desarrolladas y les falta la experiencia necesaria.

Médiums improductivos: los que no llegan a obtener sino cosas insignificantes, monosílabos, rasgos o letras sin sentido.(Véase el capítulo de la “Formación de los médiums”).

Médiums hechos o formados: son aquellos cuyas facultades mediúmnicas están completamente desarrolladas que transmiten las comunicaciones que reciben con facilidad, prontitud y sin vacilación. Se concibe que este resultado solo puede obtenerse con la práctica, mientras que en los médiums novicios las comunicaciones son lentas y difíciles.

Médiums lacónicos: aquellos cuyas comunicaciones, aunque fáciles, son breves y sin desarrollo.

Médiums explícitos: las comunicaciones que reciben tienen toda la amplitud y extensión que se puede esperar de un escritor consumado.
Esta aptitud depende de la expansión y de la facilidad de combinación de los fluidos; los Espíritus los buscan para tratar los asuntos que traen grandes desenvolvimientos.

Médiums experimentados: la facilidad de ejecución es un asunto de práctica que se adquiere muchas veces en poco tiempo,mientras que la experiencia es el resultado de un estudio serio de todas las dificultades que se presentan en la práctica del Espiritismo.
La experiencia da al médium el tacto necesario para apreciar la naturaleza de los Espíritus que se manifiestan, juzgar sus cualidades buenas o malas por las señales más minuciosas, discernir la bellaquería de los Espíritus mentirosos que se abrigan bajo las apariencias de la verdad. Se comprende fácilmente la importancia de esta cualidad, sin la cual todas las otras son sin utilidad real; lo malo es que muchos médiums confunden la experiencia, fruto del estudio, con la aptitud, producto de la organización; se creen maestros con título porque escriben fácilmente; repudian todos los consejos y vienen a ser presa de los Espíritus mentirosos e hipócritas que captan la voluntad lisonjeando su orgullo. (Véase más adelante el capítulo de “La Obsesión”).

Médium flexibles: aquellos cuya facultad se presta más fácilmente a los diversos géneros de comunicaciones, y por los cuales casi todos los Espíritus pueden manifestarse espontáneamente o por evocación.
Esta variedad de médiums es muy parecida a los médiums sensitivos.

Médiums exclusivos: aquellos por los cuales un Espíritu se manifiesta con preferencia, y aun con exclusión de todos los otros,y responde por aquellos que se llaman por intermedio del médium.
Esto depende siempre de un efecto de flexibilidad; cuando el Espíritu es bueno, puede adherirse al médium por simpatía y con un fin laudable; cuando es malo es siempre con el objeto de poner al médium bajo su dependencia. Esto es más bien un defecto que una cualidad, y muy vecino de la obsesión. (Véase el capítulo de “La Obsesión”).

Médiums de evocaciones: los médiums flexibles son naturalmente los más propios a este género de comunicación y a las preguntas de detalle, que se pueden dirigir a los Espíritus. Hay bajo este aspecto médiums del todo especiales.
Sus respuestas se encierran casi siempre en un cuadro restringido, incompatible con el desarrollo de los asuntos
generales.

Médiums de dictados espontáneos: reciben con preferencia comunicaciones espontáneas de parte de los Espíritus que se presentan sin ser llamados. Cuando esta facultad es especial en un médium, es difícil y aun imposible algunas veces hacer una evocación por su conducto.
Sin embargo tienen mejores instrumentos que los del grado precedente. Comprended que por instrumentos se entiendan aquí los materiales cerebrales, porque es menester muchas veces, mejor dicho, siempre mayor suma de inteligencia para los dictados espontáneos que para las evocaciones. Entended por dictados espontáneos los que merecen verdaderamente este nombre, y no algunas frases incompletas o algunos pensamientos vulgares que se encuentran en todas las cabezas humanas.

193. 3º Según el género y la especialidad de las comunicaciones

Médiums versificadores: obtienen más fácilmente que otras comunicaciones versificadas. Bastante comunes para los malos versos; muy raros par los buenos.
Médiums poéticos: sin obtener versos, las comunicaciones que reciben tienen alguna cosa de vaporoso, de sentimental; nada demuestra la rudeza; son más propios que otros para la expresión de los sentimientos tiernos y afectuosos. Todo es vaguedad y sería inútil pedirles nada preciso. Muy comunes.

Médiums positivos: sus comunicaciones tienen, en general, un carácter de limpieza y de precisión que se presta
voluntariamente a los detalles circunstanciados y a las noticias exactas. Bastante raros.

Médiums literarios: no tienen ni la vaguedad de los médiums poéticos ni la cautela de los médiums positivos; pero disertan con facilidad; su estilo es correcto, elegante y a menudo de una notable elocuencia.

Médiums incorrectos: pueden obtener muy buenas cosas,pensamientos de una moralidad irreprochable, pero su estilo es difuso, incorrecto, sobrecargado de repeticiones y de términos impropios.
La incorrección material de estilo depende generalmente de la falta de cultura intelectual del médium, que bajo este aspecto no es para el Espíritu un buen instrumento. El Espíritu da a eso poca importancia; para él, el pensamiento es la cosa esencial, y os deja libres de darle la forma conveniente. No sucede así con las ideas falsas e ilógicas que puede encerrar una comunicación;éstas son siempre un indicio de la inferioridad del Espíritu que se manifiesta.

Médiums historiadores: los que tienen una aptitud especial para el desarrollo de los hechos históricos. Esta facultad, como todas las otras, es independiente de los conocimientos del médium, porque se ven gentes sin instrucción, y aun niños, tratar de asuntos muy superiores a su alcance. Variedad rara de los médiums
positivos.
Médiums científicos: nosotros no decimos sabios, porque pueden ser muy ignorantes; y, no obstante esto, son más especialmente propios para las comunicaciones relativas a las ciencias.

Médiums medicinantes: su especialidad es el servir más fácilmente de intérpretes a los Espíritus para las prescripciones medicinales. Es preciso no confundirlos con los médiums curanderos, porque absolutamente no hacen más que transmitir el pensamiento del Espíritu, y no tienen por sí mismos ninguna influencia. Bastante comunes.

Médiums religiosos: reciben más especialmente comunicaciones de un carácter religioso o que tratan la cuestión
de religión, no obstante sus creencias y sus costumbres.

Médiums filósofos y moralistas: sus comunicaciones tienen generalmente por objeto las cuestiones de moral y de alta filosofía.
Muy comunes para la moral.
Todas estas diferencias, son variedades de las aptitudes de los buenos médiums. En cuanto a aquellos que tienen una aptitud especial para ciertas comunicaciones científicas, históricas, medicinales u otras, fuera de su alcance actual, estad persuadidos que han poseído estos conocimientos en otra existencia, y que han quedado en ellos en estado latente; forman parte de los materiales cerebrales necesarios al Espíritu que se manifiesta, éstos son los elementos que le facilitan el camino para comunicar sus propias ideas porque estos médiums son para él instrumentos más inteligentes y más flexibles de lo que lo sería uno que fuese tosco. – ERASTO.

Médiums de comunicaciones triviales y obscenas: estas palabras, indican el género de comunicaciones que ciertos médiums reciben de costumbre, y la naturaleza de los Espíritus que las hacen. Cualquiera que haya estudiado el mundo espiritista en todos los grados de la escala, sabe que los hay en ésta cuya perversidad iguala a los hombres más depravados y que se complacen en expresar sus pensamientos en los términos más groseros. Otros, menos abyectos, se contentan con expresiones triviales. Se comprende que estos médiums deben tener el deseo de librarse de la preferencia que estos Espíritus les conceden, y que deben tener envidia de aquellos que en las comunicaciones
que reciben no han tenido jamás una palabra malsonante. Sería preciso una extraña aberración de ideas y haberse divorciado con el buen sentido, para creer que semejante lenguaje pudiese ser el hecho de buenos Espíritus.

194. 4º Según las cualidades físicas del médium

Médiums tranquilos: escriben siempre con cierta lentitud y sin probar la menor agitación.

Médiums veloces: escriben con una rapidez más grande que podrían hacerlo voluntariamente en el estado ordinario. Los Espíritus se comunican a ellos con la prontitud del rayo; se diría que hay en los mismos una superabundancia de fluido que les permite identificarse instantáneamente con el Espíritu. Esta cualidad tiene algunas veces su inconveniente, y es que la rapidez de la escritura hace a ésta muy difícil de leerse por cualquier otro
que no sea el médium.
Es también muy fatigosa, porque hace gastar demasiado fluido inútilmente.

Médiums convulsivos: están en un estado de sobreexcitación casi febril; su mano, y algunas veces toda su persona, está agitada de un temblor que no pueden dominar. La primera causa de esto se halla, sin duda, en la organización, pero depende también mucho de la naturaleza de los Espíritus que se comunican con ellos; los
Espíritus buenos y benévolos hacen siempre una impresión dulce y agradable; los malos, al contrario, la hacen penosa.
Es preciso que estos médiums solo se sirvan raras veces de su facultad mediúmnica, cuyo uso demasiado frecuente podría afectar su sistema nervioso. (Capítulo de “La Identidad”, distinción de los buenos y de los malos Espíritus).

195. 5º Según las cualidades morales del médium

Hacemos de ellas una mención ligera, para memoria y como para completar el cuadro, atendido que serán desenvueltas más adelante en los capítulos especiales: De la influencia moral de los médiums, de la obsesión, de la identidad de los Espíritus y otros, sobre los cuales llamamos particularmente la atención; se verá la influencia que las cualidades y las irregularidades de los médiums pueden ejercer sobre la seguridad de las comunicaciones, y cuáles
son aquellos que se pueden con razón considerar como médiums imperfectos o buenos médiums.

196. Médiums imperfectos

Médiums poseídos: los que no pueden desembarazarse de Espíritus importunos y mentirosos, pero que no se dejan engañar. 


Médiums fascinados: los que son embaucados por Espíritus embusteros y se hacen ilusión sobre la naturaleza de las comunicaciones que reciben.

Médiums subyugados: los que sufren una dominación moral y muchas veces material de parte de los malos Espíritus.Médiums ligeros: los que no toman su facultad a lo serio, y no se sirven de ella sino por diversión o por cosas fútiles.
Médiums indiferentes: los que no sacan ningún provecho moral de las instrucciones que reciben y no modifican en nada su conducta y sus costumbres.


Médiums presuntuosos: los que tienen la pretensión de estar solos en relación con los Espíritus superiores. Creen en su infalibilidad y miran como inferior y erróneo todo lo que no viene de ellos.


  Médiums orgullosos: los que tienen vanidad de las comunicaciones que reciben; creen no tener ya nada que aprender en Espiritismo, y no toman para ellos las lecciones que reciben a menudo de parte de los Espíritus. Estos no se contentan con las facultades que poseen: quieren tenerlas todas.


Médiums susceptibles: variedad de los médiums orgullosos;se resienten de las críticas de que pueden ser objeto sus comunicaciones; se enojan de la menor contrariedad, y si enseñan lo que obtienen es para hacerlo admirar y no para pedir pareceres.
Generalmente toman aversión a las personas que no les aplauden sin reserva, y desertan de las reuniones en que no pueden imponerse y dominar.
Dejadles que se pavoneen en otra parte y que busquen oídos más complacientes, o que se retiren en el aislamiento; las reuniones que se privan de su presencia no pierden mucho.
ERASTO.


Médiums mercenarios: los que explotan su facultad.


Médiums ambiciosos: los que sin poner a precio sus facultades esperan sacar de ellas alguna ventaja.


Médiums de mala fe: los que teniendo facultades reales simulan las que no tienen para darse importancia. No se puede dar el título de médium a las personas que no teniendo ninguna facultad mediúmnica no producen más efectos que los de la impostura.


Médiums egoístas: los que solo se sirven de su facultad para su uso personal, y guardan para ellos las comunicaciones que reciben.


Médiums celosos: los que ven con despecho a otros médium mejor apreciado que les son superiores.Contra todas esas malas cualidades hay también otras que son buenas.


197. Buenos médiums


Médiums formales: los que solo se sirven de su facultad para hacer el bien y para cosas verdaderamente útiles; creerían profanarla haciéndola servir para la satisfacción de los curiosos y
de los indiferentes o para fruslerías.


Médiums modestos: los que no se hacen ningún mérito de las comunicaciones que reciben por buenas que sean; se consideran como extraños a ellas y no se creen al abrigo de las mixtificaciones.
Lejos de huir de los consejos desinteresados, los solicitan.


Médiums desinteresados: los que comprenden que el verdadero médium tiene una misión que cumplir, y debe, cuando sea necesario, sacrificar sus gustos, sus costumbres, sus placeres,su tiempo y aun sus intereses materiales al bien de los otros.


Médiums seguros: los que además de la facilidad de ejecución merecen la mayor confianza por su propio carácter, la naturaleza elevada de los Espíritus por quienes están asistidos, y que son los menos expuestos a ser engañados. Veremos más adelante que esta seguridad no depende de ningún modo de los nombres más o menos respetables que toman los Espíritus.
Bien conocéis que es incontestable que el censurar así las cualidades y las irregularidades de los médiums, suscitará
contrariedades y aun animosidades en algunos; ¿pero qué importa? la mediumnidad se extiende de día en día más y el médium que tomara a mal estas reflexiones, probaría que no es buen médium; esto es, que está asistido por malos Espíritus. Por otra parte, como lo he dicho, todo esto sólo durará algún tiempo,y los malos médiums, los que abusan o hacen mal uso de sus facultades, sufrirán tristes consecuencias, como esto ha acontecido ya para algunos; aprenderán a sus costas lo que cuesta el hacer volver en provecho de sus pasiones terrestres un don que Dios no les había concedido sino para su adelantamiento moral. Si no podéis volverles a conducir al buen camino,compadecedles, que,puedo decíroslo, son réprobos de Dios. – ERASTO.

Este cuadro es de gran importancia, no solamente para los médiums sinceros que buscarán de buena fe, leyéndole, se preservarán de los escollos a que están expuestos; también para todos aquellos que se sirven de médiums, porque él les dará la medida de lo que pueden racionalmente esperar de ellos. Debería estar constantemente bajo la vista de cualquiera que se ocupe de las manifestaciones, lo mismo que la Escala Espírita, de la cual es el complemento; estos dos cuadros resumen todos los principios de la doctrina, y contribuirán más de lo que creéis a conducir al
Espiritismo a su verdadero camino. – SÓCRATES.

198. Todas estas variedades de médiums presentan grados infinitos en su intensidad; hay muchos de estos que no constituyen propiamente hablando más que matices, pero no dejan de ser el hecho de aptitudes especiales. Se concibe que debe ser bastante raro que la facultad de un médium se halle rigurosamente circunscrita a un solo género; el mismo médium puede, sin duda,tener muchas aptitudes, pero siempre hay una que domina, y es la
que se debe procurar cultivar si es útil. Es un mal grave el esforzarse en el desarrollo de una facultad cuando no se posee; es preciso cultivar todas aquellas cuyo germen se reconoce en sí mismo; pero buscar las otras es, desde luego, perder el tiempo, y en segundo lugar perder, quizá, o seguramente debilitar aquellas de que se está dotado.
Cuando el principio, el germen de una facultad existe, se manifiesta siempre por señales nada equívocas. Encerrándose en su especialidad, puede el médium descollar y obtener cosas grandes y hermosas; ocupándose todo no obtendrá nada bueno.
Observad de paso que el deseo de extender indefinidamente el círculo de sus facultades es una pretensión orgullosa que los Espíritus no dejan nunca impune; los buenos abandonan siempre al presuntuoso que viene a ser así un juguete de los Espíritus mentirosos. Desgraciadamente no es raro el ver médiums que no están contentos de los dones que han recibido, y aspiran, por amor propio o ambición, a poseer facultades excepcionales propias para hacerlas notables; esta pretensión les quita la cualidad más preciosa: la de los médiums seguros.
SÓCRATES

199. El estudio de la especialidad de los médiums es necesario no sólo para éstos, sino también para el evocador. Según la naturaleza del Espíritu que se desea llamar y las preguntas que se le quiere dirigir, conviene elegir el médium más apto para la cosa; dirigirse al primero que viene es exponerse a respuestas incompletas o erróneas. Pongamos una comparación en los hechosusuales. No se confiará una redacción ni una simple copia al primero que llega porque sabe escribir. Un músico quiere hacer ejecutar un trozo de canto de su composición; tiene a su disposición muchos cantantes, todos hábiles; sin embargo no los tomará al azar; elegirá por intérprete suyo aquel cuya voz, la expresión, en una palabra, todas las cualidades, respondan mejor a la naturaleza de la pieza. Los Espíritus hacen lo mismo respecto de los médiums,y nosotros debemos hacer como los Espíritus.
Es de observar, además, que las diferencias que presenta la mediumnidad, y a las cuales se podrían todavía añadir otras, no están siempre en relación con el carácter del médium; así, por ejemplo, un médium naturalmente alegre y jovial puede tener habitualmente comunicaciones graves, aun severas, y viceversa;esto es también una prueba evidente que él obra bajo el impulso de una influencia extraña. Volveremos sobre este objeto en el capítulo que trata de la Influencia moral del médium.

El Libro de los Médiums
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Raul Teixeira
SOLO POR AMOR
Si usted quisiera alcanzar  el gozo profundo que deja  en fiesta el alma, si desea llegar a las fuentes de la luz que forja la alegría verdadera, y si desea culminar su tiempo terrestre bajo el manto leve de trabajador dedicado, desenvolviendo  paz en el interior, por la gloria de vivir dignamente, precisará concienciarse de la grandeza del amor.
Si usted busca algún camino para hacer de sus pasos actitudes firmes, seguras, tornándose útil  a los dos mundos, el físico y el espiritual, que demuestran los niveles variados de la exuberante vida, sepa que la mediúmnidad, con la victoriosa orientación de Jesús, le dará la más oportuna opción.
Entretanto, en el caso de que usted apele para la mediúmnidad, sin estar atento a la magnitud de su ejercicio, o si no se preocupase con la seriedad de ese trabajo, una vez que del mundo corporal el médium penetra  las vibraciones del mundo de los Espíritus, habrá perdido importantes ocasiones para tratar  de sí mismo,  por medio de la práctica del amor.
Es indiscutible  que todos somos más o menos médiums, en virtud de la capacidad de la transmisión del pensamiento. Somos aptos para, igualmente, captar pensamientos de tantos como piensan en el mundo, estén encarnados o desencarnados los pensantes.
La condición de nuestro íntimo es la que determinará nuestra posición  psíquica y la posibilidad de sintonizarnos  con ese o aquel tipo de pensamientos, de ese o de aquel ser espiritual.
Es notorio que, si hubiera la luz del amor  para orientar esa facultad, aunque el médium atienda a las almas sufridoras, estará inmerso en los fluidos de los seres  felices, ennoblecidos, representantes del bien junto a la criatura en la Tierra.
Es amor es, por fin, la gran llave del éxito, de la oportunidad de hacernos útiles tanta gente. El amor, que significa la Luz de Dios en cada uno de Sus Hijos, se esparce sobre nuestro planeta, para tornar felices  a todos nosotros. Solo el amor es capaz de derramarse a través del mundo y hacer feliz a todo aquel que aspira por tornarse un alma amorosa, esparciendo sus sentimientos de amorosidad para quien lo cerque.
Es en el amor en el que todo médium hallará al propio Jesús para dirigir su existencia tornada útil, por medio de los mensajeros que actúan en Su nombre. Que no nos olvidemos de eso, y que nos apliquemos en los esfuerzos y trabajos redentores.
Al asumir, con honestidad, el mandato mediúmnico, hagámoslo con mucha verdad y devoción, con amor intenso, a fin de que no se pierdan las conexiones de nuestras mentes con la Mente Sublime de las Regiones de Luz, que sobrepujan el mundo.
La mediúmnidad con Jesús es mediúmnidad con amor, siempre.

Por el Espíritu Maria Martins – Mensaje psicografiado por Raúl Texeira, en el 27 – 05 – 20006, en el Instituto de Cultura Espirita de Itabuna. BA.