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domingo, 4 de mayo de 2014

El espírita y la Política

¿LOS ESPIRITAS  PODRÍAN INGRESAR EN LA POLÍTICA PARTIDARIA PARA SECUNDAR MEJORAS SOCIALES?...

Después de leer cierto artículo sobre la necesidad de ingresar el espírita en la política, fui instado a contraponer los argumentos leídos que, en mi opinión, no se sustentaban en un análisis rápido. Sabemos que en las proximidades de los debates para elecciones políticas la discusión “irrita” sobre el tema si el espirita debe o no participar de la política partidaria. No hay la mínima necesidad de los espiritas ingresar forzosamente en el campo de la política partidaria para las proposiciones de formulaciones sociales a través de nuevos conceptos de vida, de convivencias y otras relaciones sociales que puedan ser convertidos en hábitos consagrados por la masa para que ulteriormente sean transformados en leyes que regulen la vida en sociedad. Decir que los espiritas, por ser “las personas más preparadas” para secundar los cambios sociales a favor de un mundo más justo y fraterno y que no se puede omitir de esa tarea es en lo mínimo presunción y vanidad aguzada al límite de lo insoportable.
Por la transformación del comportamiento individual, luchando por el ideal del bien, en nombre del Evangelio, los espiritas no están ajenos a la Política, se engañan quien piensa lo contrario. Los espiritas honestos, fieles a la familia, a los compromisos morales son integralmente ciudadanos activos, que ejercen el derecho y u obligación (depende del punto de vista) de votar, sin embargo sin vínculos con las querellas y cuestiones insignificantes partidarias.
    El trabajador de la casa espirita, sea  actuante en el área mediúmnica, doctrinaria o administrativa, sabe, perfectamente, que el centro espirita no es lugar de hacer campaña política, en cualquier época, sobretodo próximo a las elecciones. El espirita, definitivamente, no puede confundir las cosas. Si estuviera vinculado a algún gremio partidario, si desea concurrir como candidato a un cargo electivo, que lo haga bien lejos de las huestes espiritas, para que todo lo que haga o diga, dentro de la casa espirita, no vaya a tener una connotación de actitud de disfrazada intención, visando conquistar los votos de sus compañeros.
Hay necesidad de distinguir la política terrenal, de la política de Cristo. Cada situación, en su dimensión correcta. Política partidaria, pertenece a los políticos, en cuanto la religión es actividad para los religiosos. El argumento de que los parlamentarios se sirven, con el pretexto de “defender” los postulados de la Doctrina, o seducir prestigio Social para las huestes espiritas, o, aun, ser una “luz” entre los legisladores, es argumento engañoso, inverosímil.
A titulo de tolerancia, muchas veces cerramos los ojos para esas cuestiones, más la experiencia demuestra que, algunas veces, es conveniente hasta cerrar un ojo, sin embargo, nunca los dos.
Considerando que nuestro mundo es la morada de la opinión, es normal que tengamos divergencias sobre ese asunto. Inaceptable, sin embargo, teniendo en vista la propia orientación de la Doctrina Espirita, el clima de imposiciones que se establece, no raro, envolviendo compañeros que confunden vehemencia con agresividad, o defensa de la verdad con hostilidad.
Es inadmisible la utilización de la tribuna espirita, como palanca de propaganda política.
El Espiritismo no pacta con irrelevantes y transitorios intereses terrenales. Por eso, no puede nadie esclavizarse por la procura de favores de parlamentares, hasta el punto de, este, ejercer infausta influencia en los conceptos espiritas. No tiene cabida, un líder de partido, en el pulpito de la casa espirita, también no tienen el menos sentido, un espirita en las calles y en los parlamentos, implorando votos, como un mendigo, con sofismas y simulaciones de modestia, de pobreza, de humildad, de desprendimiento, de tolerancia, etc. con la finalidad demagógica, exaltando sus propias “virtudes” y sus “obras” benéficas.
Puede esa advertencia caracterizarse en un concepto en el dorso de sutiles canticos de sirena, que arrastran algunos desatentos lideres para la militancia político – partidaria, sin embargo, es un alerta oportuno. ¡¡¡OPORTUNÍSIMO, DIRÍA YO!!!
Sería bueno si esos “espiritas” (¡?), que mendigan votos, optasen por otro credo, para que sea asegurada la no contaminación de ese politiquismo en nuestras huestes, hasta porque, “A TITULO DE RIGOR, NO HAY REPRESENTANTES OFICIALES DEL ESPIRITISMO EN SECTOR ALGUNO DE LA POLÍTICA HUMANA”.
Nada opta, repeler las actitudes extremas. No podemos abrir la mano a la vigilancia exigida por la pureza de los postulados espiritas y no hesitemos, cuando la situación se impone, en la alerta sobre la fidelidad que debemos a Jesús y a Kardec. Es importante recordemos que, en las pequeñas concesiones, vamos des caracterizando el proyecto de la Tercera Revelación.
Urge que hagamos una profunda distinción entre Espiritismo y Politica. ¿Somos políticos desde que nacemos y vivimos en sociedad, yes, y entonces? La Doctrina Espirita no podrá, jamás, ser vehículo de especulación de las ambiciones personales, en ese campo. Si el mundo gira en función de políticas económicas, administrativas y sociales, no hay como tolerar militancia política dentro de la religión. No se sustentan las tesis simplistas de que solo con nuestra participación efectiva en los procesos políticos a nuestro alcance, ayudaremos a mejorar el mundo.
Recordemos que Jesús Reflexionó mucho de la mejora de la criatura en sí. No nos consta que El hubiese abierto cualquier proceso político partidario contra el poder constituido a la época. Nuestra conducta apolítica no debe ser encarada como conformismo. Por el contrario, esa actitud es sinónimo de paciencia operosa, que trabaja siempre para mejorar las situaciones y cooperar con aquellos que reciben la responsabilidad de la administración de nuestros intereses públicos. “En nada adelanta dilapidar el trabajo de un hombre público, cuando nuestro deber es prestigiarlo y respetarlo tanto como sea posible y también colaborar con el, para que la misión de el sea cumplida. Porque es siempre muy fácil subvertir las situaciones y establecer criticas violentas, o no, en torno de las personas. (…) no es que estemos batiendo palmas para ese o aquel, más porque debemos reverenciar el principio de la autoridad”.
Estamos investidos del compromiso más inmediato, en vez de sumergirnos en el mundo de la política saturada, por equívocos lamentables. Por eso, no debemos buscar una posición de destaque, para nosotros mismos, en las administraciones transitorias de la Tierra. Si fuéramos convocados por las circunstancias, debemos aceptarla, no por honra de la Doctrina que profesamos, más si como experiencia compleja, donde todo suceso es siempre muy difícil. “El espiritista sincero debe comprender que la iluminación de una conciencia es como si fuera la iluminación de un mundo, hasta el punto que la tarea del Evangelio, junto a las almas encarnadas en la Tierra, es la más importante de todas, visto que constituye una realización definitiva real. La misión de la doctrina es consolar e instruir, en Jesús, para que todos movilicen sus posibilidades divinas en el camino de la vida. Cambiarla por un lugar en el banquete de los Estados es invertir el valor de las enseñanzas, porque todas las organizaciones humanas son pasajeras cara a la necesidad de renovación de todas las formulas del hombre en la ley del progreso universal.” (3)
El Espiritismo nos trae una nueva orden religiosa, que precisa ser preservada. En ella, Cristo despunta como excelso y generoso conductor de corazones y el Evangelio brilla como el Sol en su grandeza mágica. Una doctrina que creció asustadizamente en los últimos lustros, en sus huestes surgirán buenos lideres al mismo tiempo en que, también, aparecerán imprudentes innovadores, pregonando esas ideas de militancia política.
Si abrazamos el Espiritismo, por el ideal cristiano, no podemos negarle fidelidad. El legado de la tolerancia no se consustancia en la omisión de la advertencia verbal ante de los injertos conceptuales y practicas anómalas, que algunos compañeros intentan imponer en el seno del Movimiento Espirita. Mantengamos el espíritu de paz, preservando los objetivos abrazados y, si hubiera necesidad de sellar nuestro compromiso con testimonio, no titubeemos y no nos omitamos, jamás.
Jorge Hessen
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SÓCRATES
Y LA INMORTALIDAD DEL ALMA

En al año 399 antes de la era cristiana, el Tribunal de los Heliastas, constituido por representantes de las diez tribus que componían la demócrata Atenas, se reunía con sus 501 integrantes para cumplir una obligación muy difícil.
        Representantes del pueblo, escogidos al azar,  estaban allí para juzgar el filósofo Sócrates.
        El pensador era acusado de rechazar a los dioses del Estado y corromper a la juventud.
        Figura muy controvertida Sócrates era admirado por unos, criticado por otros.
Tenía la costumbre de andar por las calles con  grupos de jóvenes, enseñándolos a pensar, a cuestionar sus propios conocimientos acerca de las cosas y de ellos mismos.
        Sócrates desarrolló el arte del dialogo, la mayéutica, ese momento del “parto”intelectual, de la búsqueda de la verdad en el interior del hombre.
Sus palabras “Sólo sé que no sé nada” representan la sabiduría más grande de un ser reconociendo su ignorancia, reconociendo la necesidad de aprender, buscar la verdad
        Por eso, fue sabio y más allá de sabio, ofreció ejemplos inigualables de conducta moral.
Vivió sencillamente y siempre reflexionó acerca del mundo materialista, de los valores ilusorios del ser  y de las creencias vigentes en la sociedad.
Delante de sus acusadores fue capaz de dejarles lecciones importantísimas, como cuando afirmó:
“No tengo otra ocupación sino esa de persuadiros a todos, jóvenes y viejos, para que cuidéis menos de vuestros cuerpos y de vuestros bienes que la perfección de vuestras almas.”
El gran filósofo fue condenado a la muerte por cerca de 60 votos de diferencia.
        La gran mayoría incentivaba a que él intentase negociar su pena, asumiendo el crimen, librándose así de la punición capital con el pago de algunas monedas.
Seguramente todos saldrían con las consciencias menos culpables.
                             Todos, menos Sócrates que, de ninguna manera, se permitió actuar en contra de sus principios de moralidad. Así, aceptó la pena impuesta.
Aprisionado durante 40 días, tuvo la oportunidad de huir, una vez que sus amigos encontraron una forma ilícita de darle la libertad.
No la aceptó. No se permitió ser deshonesto con la ley, aunque esta lo hubiera condenado injustamente. Una vez más ejemplificó la grandeza de su alma.
Y fueron extremadamente tranquilos los últimos instantes de Sócrates en La Tierra.
Una calma espantosa invadía su semblante y causaba la admiración en todos los que iban a visitarlo.
                      Indagado acerca de tal sentimiento, el pensador reveló lo que le animaba el espíritu:
        “Todo hombre que llega adonde voy a ir ahora, ¡qué gran esperanza no tendrá, de que poseerá allí lo que buscamos en esta vida con tanto trabajo!
Este es el motivo que el viaje que me ordenan me llena de tan dulce esperanza.”
Si, Sócrates tenía la seguridad interior de la inmortalidad del alma y lo expresó claramente en varios momentos de sus diálogos.
La perspicacia de sus pensamientos y reflexiones ya había llegado a tal conclusión lógica.
El gran filósofo partía seguro que continuaría su tarea, que proseguiría pensando, dialogando y que desvendaría un nuevo mundo, una nueva perspectiva de la vida, que es una sola, sin muerte, sin destrucción.
 El Codificador de la Doctrina Espírita, Allan Kardec, preguntó a los inmortales:
        “En el instante de la muerte, ¿cuál es el sentimiento que prevalece en la gran mayoría de los hombres: la duda, el temor o la esperanza?”
Y los Espíritus le contestan: “La duda, para los escépticos empedernidos; el temor, para los que son culpables; la esperanza, para los hombres de bien.”
Que podamos todos, a ejemplo de Sócrates, dejar este mundo con el corazón lleno de esperanza.
Redacción del Momento Espírita
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 De la finitud del 
tiempo...

Sabemos todos que el tiempo pasa muy pronto cuando estamos mentalmente concentrados y que, cuando estamos desocupados, parece  arrastrarse lentamnte, ¿no es así?
 Pues bien, es esta subjetividad del tiempo a la que me refiero.
 Tengo claro que, en la medida en que aumentamos nuestra capacidad de concentración mental, el tiempo va disminuyendo para nosotros. O sea, vamos eliminando el tiempo en el decurso de la elevación vibratoria progresiva de nuestros pensamientos y sentimientos, determinada por el acumulo de conocimientos y aptitudes adquiridos en nuestra ya multi-milenaria excursión educativa por los diferentes reinos de la Naturaleza.
 Tal expansión de la conciencia, intelecto-moral, nos da oportunidad de profundizar mentalmente, y cada vez mas hondo, en las cuestiones transcendentes a los aspectos materiales de la vida.
 En otras palabras, con la siempre creciente aceleración de nuestras vibraciones psíquicas, aunque el tiempo continúe siendo lo que siempre fue, nosotros lo percibiremos cada vez mas diminuto, mas corto, mas escaso...
 Es bueno recordar que, conforme Einstein, el tiempo es solamente un derivado del movimiento de las cosas materiales. Por eso la dimensión temporal es inexiste en los planos eternos, habitados por los espíritus elevados que ya pasaran, en el tiempo, por las condiciones existenciales en que hoy estamos nosotros , visto que no hay seres privilegiados en la Creación Divina.
 Para ellos, para los altísimos padrones vibratorios que pulsan, los siglos son como, para nosotros los días. Y, al contrario de lo que pensábamos en nuestra infancia espiritual, la eternidad no es la sucesión interminable del tiempo; es la ausencia de las dimensiones materiales, entre ellas, ¡El tiempo!
 Y cuando, por fuerza de la divina ley de evolución contínua e infinita de los seres, merezcamos vivir en las dimensiones espirituales puras, no  tendrán ya más sentido para nosotros palabras como "futuro" y "pasado", pues estaremos viviendo el eterno presente.
 Habremos, entonces, alcanzado el "fin de los tiempos" (fin = finalidad), y  podremos entender la promesa de Jesús de que permanecerá con nosotros hasta el final de los tiempos, o sea, mientras necesitemos del condicionamiento espacio-temporal, en el cual ahora hacemos prácticas en sucesivas reencarnaciones.
 ¡Tengamos presente que la eliminación definitiva del tiempo es una perspectiva longitudinal en nuestro destino espiritual. Por ahora, nos corresponde  aprovecharlo en la educación de nuestros pensamientos y sentimientos con vistas a la superación gradual de la animalidad ancestral que todavía nos ata a la costra de ese planeta.
 Aureci Figueiredo Martins
– Porto Alegre/RS, mar/2005 (Traducción de Casio López)
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sábado, 3 de mayo de 2014

Desligamiento del mal



DESLIGAMIENTO DEL MAL

Antes de la reencarnación, en el balance de las responsabilidades que competen, la mente, despierta ente la Ley, y no solo ve apenas los resultados de sus propias culpas. Reconoce, también, el imperativo de liberarse de los compromisos asumidos en los sindicatos de las tinieblas.
Para eso efectúa estudios y hace planes referentes a la estructura del nuevo cuerpo físico
que le servirá para el paso decisivo en el reajusta, y coopera, cuanto le es posible, para que sea efectivo el tallado de la cámara correctiva, en la cual se regenere y, al mismo tiempo, se aislé de las sugestiones infelices, capaces de arruinar sus buenos propósitos.
Patronos de guerra y del desorden, que expoliaban la confianza del pueblo, escogen el propio encarcelamiento de la idiotez, en las que se hagan desapercibidos de las antiguas comparsas de las orgias de sangre y locura, por ellos mismos transformados en lobos inteligentes, espías que tejieron intrigas de muerte y artistas que envilecieron las energías del amor, imploran ojos ciegos y estrechez de raciocinio, recelosos de volver a la convivencia con los malhechores que, un día eligieron por asociados y hermanos de lucha más intima. Criaturas insensatas, que no vacilaban en hacer la infelicidad de los otros, solicitan nervios paralíticos o troncos mutilados, que los aparten de las bandas de las sombras, con las cuales cultivaban rebeldía e ingratitud; el hombre y las mujeres, que se embrutecieron en el vicio, ruegan la frustración genésica y, aun, el suplicio de la epidermis deformada o purulenta, que provoquen repugnancia y consecuente desinterés de los vampiros, en cuyos fluidos degradados y vómitos repelentes se complacían en los placeres inferiores.
Si alguna enfermedad irreversible te señala la vestimenta física, no pierdas la paciencia y aguarda el futuro. Y si traes alguien contigo, portando esa o aquella inhibición, ayuda a ese alguien a aceptar semejante dificultad, como siendo la luz de una bendición.
Para todos nosotros, que hemos errado infinitamente, en el largo camino de los siglos, llega siempre un minuto en el que aspiramos, ansiosos, por el cambio de vida, fatigados de nuestras propias obsesiones.

Por el espíritu EMMANUEL – Del libro: Justicia Divina, Médium. Francisco Cándido Xavier

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MIEDOS INFANTILES

Existen criaturas que tienen miedos inexplicables.
Sin que nadie las haya amedrentado con figuras monstruosas, con la oscuridad o ahogamientos, ellas demuestran temer a la oscuridad, al mar, el rio, a las armas.
Se atemorizan y corren asustadas para el cuello de los padres, o quedan paradas, llorando escandalosamente, frente a determinadas situaciones.
Hay hasta incluso bebes que duermen tranquilos en el regazo materno. La madre les deja dormiditos, los besa con dulzura y los cubre, llena de cariño.
Mientras tanto, en cuanto ella sale del cuarto y apaga la luz, ellos despiertan en gritos, con tremendo temor, demorando para calmarse, en la secuencia.

Algunas criaturas tienen dificultad con la oscuridad. No consiguen entrar en un local a oscuras, aun mismo que estén acompañadas. Registran su descontrol agarrándose a las manos de quien están con ellas y aun mismo así, lloran, piden con insistencia que se encienda la luz.
Algunos padres, deseosos de que sus hijos crezcan sin miedo, los obligan a enfrentar tales situaciones, llamándolos maricas, bobos, y otros adjetivos aun más infelices.
Obligan al hijo a entrar en una sala oscura y tomar algún objeto, a propósito, enojándose si la criatura llora, grita o no hace lo que le piden.
Para vencer el miedo al agua, se adentran en el mar, en el rio, o en la piscina con el hijo en los brazos, obligándolo a quedar allí. La criatura llega a la desesperación, arañando y gritando asustada.

Los miedos infantiles de ese orden no son fruto de esta vida, en vidas anteriores, es que son registrados desde los primeros meses, sin ninguna explicación razonable del ahora.

Son registros que el espíritu trae, de vidas anteriores, por haber sufrido algún mal, tal vez hasta la muerte, en lugares oscuros o en el agua. Quién sabe si sufrió algún derrumbamiento, quedando a oscuras por algún tiempo hasta consumar la muerte física.
O tuvo la muerte por agotamiento, algunas veces por imprudencia propia.
Es porque tales miedos infantiles nos merecen todo respeto y cuidado.
La criatura deberá ser llevada, poco a poco, con extremado cuidado, a entender que ahora está segura.
Los padres podrán asegurarle esto, muchas y muchas veces, diciendo que la amana y la protegerán. Que el no precisa temer la oscuridad, que ella desaparece cuando encendemos la luz.
Llevarla al mar, para para mojar los pies descalzos, saltar en la arena, y poco a poco, ir hablándole de la necesidad de la prudencia más, también, que no hay motivo para tanto miedo.
Quizás llevar al hijo a la piscina muy rasas y quedar con el, incentivándolo asaltar en el agua.
Jamás, en ninguna circunstancia, reírse de sus temores o calificarlos de forma negativa.
Son problemas muy profundos del espíritu y de forma delicada, cuidadosa y profunda deben ser trabajados.
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El hijo que nos llega es siempre un espíritu pidiendo ayuda para su crecimiento interior. Confía en nosotros y por esto nos toma por padres.

No le faltemos en los momentos más importantes. Ayudémoslo a superar sus dificultades, con calma.

No nos importe el aplauso del mundo, ni si el no ostentara jamás las medallas del hombre corajoso o del mejor nadador. Lo importante es que se torne un hombre equilibrado superando las dificultades una a una, seguro y feliz.


Redacción do Momento Espírita

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       A LOS ESPÍRITAS QUE LO SON O  LO 
SERÁN  :  EL ESPIRITISMO EXIGE    RESPONSABILIDAD.

De  entre las principales finalidades de un centro Espirita, se destacan, el amparo, el esclarecimiento y el consuelo, la luz de la Doctrina Espirita, que se ofrecen a todos los hermanos necesitados que la procuran. En primer lugar es obvio que si algún espirita pretende ayudar a alguien, a la luz del Espiritismo, es necesario que el conozca sus fundamentos básicos. En este punto que verificamos  surgen muchos problemas, de forma muy común, en diversos centros Espiritas de todo Brasil. Infelizmente, muchos dirigentes y trabajadores de la saga Espirita no la conocen a fondo (a veces, ni superficialmente) las obras básicas del Espiritismo codificadas por Alan Kardec  y por eso mismo se tornan inaptos para orientar a algún necesitado, o aun mismo para proferir una charla sobre el Espiritismo. Nos parece que muchos aun no conocen aquellas viejas frases: “Hemos de comenzar por el principio” o “No se inicia la construcción de una casa  por el tejado, y si por los cimientos”. Es común constatar que diversos Centros Espiritas y Federaciones de algunos Estados, en sus cursos básicos de Espiritismo, o aun mismo en charlas abiertas al publico en general, releguen las obras de Kardec a un segundo plano, dando franca preferencia a otros libros psicografiados. Y orientan a personas  iniciadas en la Doctrina a comenzar a leer ese tipo de literatura que, queremos dejar bien claro, son importantes, favorables y de inestimable valor, sin embargo, para aquellos que ya poseen conocimientos de los elemento básicos de la Doctrina Espirita. No es raro escuchar charolas publicas , donde muchas personas se encuentran allí por primera vez, y vemos que el expositor espirita, después de esclarecer que aquel local es una “Casa Kardecista”, se pone a hablar sobre los bonos hora,  de ministerios existentes en las colonias, “espirituales” ., de los vehículos de locomoción existentes allá etc.… Ahora, si es alguien de buen sentido, nulo en conocimientos espiritas, quien asiste a ese tipo de charlas, luego dudará de la seriedad del Espiritismo y de los espiritas, pues, con razón, hallará que todo aquello es ilógico o se trata de un cuento de ficción. No debemos olvidarnos  de que todos los días llegan  a los Centros Espiritas personas oriundas de otras religiones, que nada conocen del Espiritismo y por eso es que en materia de charlas, como en relación a orientar sobre lecturas, es de suma importancia que se de énfasis a las obras básicas de la Doctrina, que son: “El Libro de los Espíritus”, “El Evangelio Según el Espiritismo”, “El Espiritismo en su más simple expresión”, “Lo que es el Espiritismo”, para que esas personas no se confundan, y , si, sean esclarecidas. Después de esos conocimientos bien asumidos en nuestras mentes, es que podremos pensar en dar continuidad, en cursos  separados del curso básico, el estudio regular y metódico de “El Libro de los Mediums” y demás obras de Kardec. Solamente hay es que estaremos realmente en condiciones de estudiar las importantes y verdaderas obras subsidiarias de la Doctrina Espirita. Como dijimos en relación a esas últimas nada tenemos en contra, todo lo contrario, , sin embargo, reafirmamos que solamente  aquellos que ya adquirieron conocimientos de las obras de Kardec serán capaces de absorber esas instrucciones. En el caso contrario, estaremos orientando a esas criaturas de forma equivocada  y eso es una irresponsabilidad. 
¿Cómo nos podemos considerar espiritas sin el conocimiento de las obras de Allan Kardec? 
¿Cómo ingresar en una facultad de medicina, por ejemplo, en el cuarto año de graduación, sin tener conocimiento de los tres primeros básicos? Ciertamente, no entenderemos muchas cosas del resto del curso, sentiríamos la falta de conocimientos para  comprender nuevas lecciones, y, si siguiéramos, sin duda, no volveríamos un mal profesional, poniendo en riesgo la salud de los pacientes, desprestigiando la medicina y a los colegas de profesión. . Ese simple ejemplo sirve como termino de comparación con el del Centro Espirita. Si alguna persona tuviera acceso a una Casa Espirita y no le fuera presentada correctamente  la Doctrina Espirita, esta persona, en el caso que continué frecuentando ese local, continuará con falta de conocimiento y coraje para solucionar esos problemas y, en el futuro, será un médium o trabajador inseguro, lleno de dudas, e ignorante de los conocimientos que necesita para si y también para poder ayudar a los otros.
No hayamos valida la justificativa que muchos hermanos utilizan de que “Kardec es difícil de entender” o que “Las obras de Kardec son aburridas”. Recordemos textualmente las palabras del codificador en la instrucción de El Libro de los Espíritu”: “Más jamás dijimos que esta ciencia sea fácil ni que pueda aprenderla saltando, como tampoco se da con otras ciencias. Nunca será demás repetir que ella exige estudio constante y casi siempre prolongado.
Si observamos con profundidad las obras de Kardec llegaremos a la conclusión  de que el siempre uso el buen sentido y para no crear dudas procuró ser objetivo simple  durante la codificación. Debemos alertar de que muchas obras de otros autores  que son consideradas “fáciles e entender”, más allá de muchas veces contar con errores doctrinarios, no nos tornan aptos para comprender correcta  y profundamente la Doctrina Espirita, generando, más tarde o más temprano, dudas y confusiones dentro de nosotros mismos que preferimos el camino “más fácil”. De ahí la importancia de tener  dirigentes espiritas conscientes y responsables para esa difícil tarea de conducir la Doctrina Espirita con el máximo de pureza doctrinaria, de saber crear cursos regulares de Espiritismo de manera adecuada y lógica, siempre a la luz de las obras de Kardec en primer lugar. Que nuestros dirigentes respeten el Espiritismo divulgándolo como él es en la realidad y no injiriendo opiniones personales como verdaderas. De ahí también surge la necesidad alarmante de capacitarse mejor,  profundizándose en las obras de Kardec, de actualizarse  a través del intercambio de experiencias con otros dirigentes de otras Casas Espiritas, de la lectura y divulgación de los revistas espiritas, en fin, de estudiar a Kardec para vivir con Jesús.
Pensemos en nuestra responsabilidad.
                 Con mis mejores deseos de orientar y ayudar, vuestra siempre amiga (Merchita)
                 Extraido del Blog RINCON ESPIRITA
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jueves, 1 de mayo de 2014

La carne es débil

                                                      LA CARNE ES DÉBIL

Todos sabemos muy bien que la carne es débil, hay inclinaciones viciosas que, evidentemente, son más inherentes al espíritu, porque tienen que ver más con la moral que con lo físico, más parecen consecuencia del organismo y, por este motivo, la gente se juzga menos responsable. Tales son las predisposiciones a la cólera, a la pereza, a la sensualidad, etc.
Los filósofos espiritualistas han reconocido que los órganos cerebrales correspondientes a las diversas aptitudes deben su desenvolvimiento a la actividad del Espíritu; que ese desenvolvimiento es, así, un efecto y no una causa. Un hombre no es músico porque tenga aptitud para la música, tiene aptitud para la música porque su Espíritu es músico. (…)
Si la actividad del Espíritu reacciona sobre el cerebro; debe reaccionar igualmente sobre las demás partes del organismo. Asi, el Espíritu es el artífice de su propio cuerpo, lo moldea, por decirlo así, para apropiarlo a sus necesidades y a la manifestación de las tendencias. Siendo así, la perfección del cuerpo en las razas adelantadas sería el resultado del trabajo del Espíritu que perfecciona su herramienta a medida que aumentan sus facultades. (La Génesis, cap. XI, Génesis Espiritual)
Por consecuencia natural de este principio, las disposiciones morales del Espíritu deben modificar las cualidades de la sangre, darle mayor o menor actividad, provocar una secreción más o menos abundante, de bilis u otros fluidos. Es así, por ejemplo, que el glotón siente venir la saliva a la vista de un plato apetitoso. No es el alimento el que puede sobreexcitar el órgano del paladar, pues no hay contacto, es pues, el Espíritu, cuya sensualidad es despertada, que actúa por el pensamiento sobre ese órgano, mientras que, sobre otro espíritu, a la vista de aquel plato nada produce. Se da el mismo caso en todas las codicias, en todos los deseos provocados por la vista. La diversidad de emociones no se puede explicar, en una porción de casos, sino por la diversidad de cualidades del Espíritu. Tal es la razón por la cual una persona sensible derrama fácilmente, lágrimas; no es por la abundancia de lágrimas que da la posibilidad al espíritu, sino la sensibilidad del Espíritu que provoca la abundante secreción de lágrimas. Bajo el imperio de la sensibilidad, el organismo se moldeó bajo esa disposición normal del Espíritu. Como se moldeo bajo la del Espíritu glotón.
La acción del Espíritu sobre lo físico es de tal modo evidente, que a veces se ven grandes desordenes orgánicos producidos por violentas conmociones morales, que son producidas por la alteración de la sangre, por las disposiciones morales del Espíritu.
Con el ser espiritual independiente, preexistente y sobreviviente al cuerpo la responsabilidad es absoluta. Lo demuestra el Espiritismo con una realidad patente, efectiva, sin restricción como una consecuencia natural de la espiritualidad del ser. Esta es la causa por la que muchas personas temen al Espiritismo, pues las perturbaría en su quietud, irguiendo a su frente el temible tribunal del futuro. Probar que el hombre es responsable de todos sus actos es probar su libertad de acción, y probar su libertad es revelar su dignidad. La perspectiva de la acción, y probar su libertad es revelar su dignidad. La perspectiva de la responsabilidad fuera de la ley humana es el más poderoso elemento moralizador, es el objetivo al cual conduce el Espiritismo por la fuerza de las cosas.
El temperamento es, según observaciones fisiológicas, por lo menos en parte, determinado por la naturaleza del Espíritu, que es causa y no efecto. Se dice en parte, porque hay casos en que lo físico evidentemente influye sobre lo moral: cuando un estado mórbido o anormal es determinado por una causa externa, accidental, independiente del Espíritu, como la temperatura, el clima, los vicios hereditarios de constitución, un malestar pasajero, etc. La moral del espíritu puede, entonces, ser afectado en sus manifestaciones por el estado patológico, sin que la naturaleza intrínseca sea modificada.

Excusarnos de nuestros maleficios con la debilidad de la carne no es sino una fuga, para escapar a la responsabilidad. La carne es débil porque el espíritu es débil, lo que nos aclara la cuestión y deja al Espíritu la responsabilidad de todos sus actos. La carne, no tiene pensamiento ni voluntad, jamás prevalece sobre el Espíritu, que es el pensante y el voluntarioso. Es el Espíritu el que da a la carne las cualidades correspondientes a los instintos, como un artista imprime a su obra material el cuño de su genio. Liberado de los instintos de la bestialidad, el espíritu modela un cuerpo, que no es ya un tirano para sus aspiraciones a la espiritualidad de su ser; es entonces cuando el hombre como para vivir, porque vivir es una necesidad, pero no vive para comer.
La responsabilidad moral de los actos de la vida queda, entera; pero dice la razón que las consecuencias de esta responsabilidad deben estar en razón del desenvolvimiento intelectual del Espíritu; cuanto más esclarecido, menos excusable, porque con la inteligencia y el sentido moral, nacen las nociones del bien y del mal, de lo justo e injusto. El salvaje, aun vecino de la animalidad, que cede al instinto del animal, comiendo a su semejante, es, sin contradicción, menos culpable que el hombre civilizado que comete una simple injusticia.
Esta ley también encuentra su aplicación en la Medicina y de la razón de su fracaso en ciertos casos. Desde que el temperamento es un efecto, y no una causa, los medios intentados para modificarlos pueden ser paralizados por las disposiciones morales del Espíritu, que opone una resistencia inconsciente y neutraliza la acción terapéutica. Es, pues sobre la causa primera que se debe actuar; si se consigue cambiar las disposiciones morales del Espíritu, el temperamento se modificara por si mismo, bajo el imperio de una voluntad diferente o, por lo menos, la acción del tratamiento será ayudada, en vez de ser estorbada. Si fuese posible, dad valor al perezoso, y veréis cesar en él los efectos fisiológicos del miedo; se da lo mismo en otras disposiciones.
Dentro de ciertos límites, el médico del cuerpo puede hacerse medico del alma y uno de sus atributos es hacerse moralizador de sus enfermos ya que es un deber que un médico jamás descuida, desde el instante que ve en el estado del alma un obstáculo al restablecimiento de la salud del cuerpo. Lo esencial es aplicar el remedio moral con tacto, prudencia y a propósito conforme indiquen las circunstancias. Desde este punto de vista , su acción está forzosamente circunscripta porque, aparte de no tener sobre su paciente sino una ascendencia moral, en cierta edad es difícil una transformación del carácter. Es, pues la educación y sobretodo la primera educación, a la que incumben los cuidados de esa naturaleza. Cuando la educación, desde la cuna, sea dirigida en ese sentido; cuando se aplique en sofocar, en sus germenes, las imperfecciones morales, como se hace con las imperfecciones físicas, el médico no encontrará más un obstáculo en el temperamento, contra el cual su ciencia muchas veces es impotente.
Como vemos, es todo un estudio que será esteril hasta que no se tome en cuenta la acción del elemento espiritual sobre el organismo. Participación incesantemente activa del elemento espiritual en los fenómenos de la vida, tal es la clave de la mayor parte de los problemas , contra los cuales choca la Ciencia. Cuando esta tome en cuenta la acción de este principio, verá abrirse frente a si horizontes completamente nuevos. El Espiritismo trae la demostración de esta verdad.

Revista Espirita, Periódico de Estudios Psicológicos.
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Algunos conceptos diferenciadores entre las religiones cristianas y lo que se deduce por la Reencarnación.-

Según las doctrinas de las iglesias cristianas, el demonio es una entidad real, creada por Dios y condenada para toda la eternidad, dedicado a hacer y a promover permanente el mal entre los humanos para que se condenen para siempre en el infierno igual que él. La filosofía del Espiritismo y la reencarnación nos dice en este punto, que si Dios hubiese creado a este ser “ con el oficio de ser eternamente malo”, para destinarlo a una condenación eterna , permitiéndole además que hiciese que los humanos nos condenásemos también con su perniciosa influencia, no sería un Dios infinitamente bueno ni justo, sino infinitamente malvado, por lo que ese Ser no podría ser Dios, que por definición es el Bien Supremo; Dios no puede haber creado a un ser o a unos seres así, con las características del legendario demonio; y si es que cuando creó a los demonios y a los humanos no sabía que después los iba a tener que condenar para siempre, es porque no era infinitamente perfecto ni previsor, luego eso no podía ser;tampoco Dios podía ser así . Sostener esta idea supone sostener la idea de un dios menor y tarado en el que es muy difícil de creer.
Para el Cristianismo la salvación se consigue a través de la filiación en sus iglesias y la participación en sus rituales, liturgias y sacramentos. La Iglesia Católica ha llegado a afirmar no hace mucho tiempo, que “fuera de la Iglesia no hay salvación”, ignorando a las demás religiones e iglesias cristianas y considerándose como la única verdadera, mientras que las tesis morales espíritas, mantienen que solamente fuera de la Caridad no hay salvación.
Los males de la vida que afectan a los humanos, son para el Cristianismo oficial un intervenir personal de Dios con cada uno ( ¡ que dios tan malo que se dedica a torturar a sus criaturas ¡) y así, “ a base de palos”, controla y dirige a sus hijos para que de modo obligado vayan “por el buen camino”,al igual que un pastor cuida y dirige personalmente cada res de su rebaño para que caminen en una misma dirección. Con la parábola del “Buen Pastor”, puesta en boca de Jesús, este pone al ser humano en similitud los rebaños de ganado que necesitan de un pastor para no extraviarse fuera del rebaño. Sin embargo parece poco probable que Jesús hablara de esto, cuando su verdadera misión era libertar al hombre enseñándole el camino del Padre. Mas bien es probable que El nos enseñase a ser pastores de nosotros mismos durante nuestro caminar evolutivo hacia Dios. Confunden a las sumisas ovejas que viven en rebaño, con el ser humano, social por naturaleza pero con un libre albedrío y una capacidad de actuación muy superior al de las ovejas y demás animales.
Nuestra relación personal con Dios es personal e intransferible, por lo que cada uno dirigiendo consciente y libremente su vida y su evolución espiritual, siendo cada vez un poco mejores, debemos ser ante Dios sacerdotes de nosotros mismos, dando ejemplo de virtud ante sus hijos y ante la sociedad.
La doctrina espírita con la reencarnación nos enseña que Dios ante todo respeta nuestra libertad para actuar bien o mal , y nuestro derecho y necesidad de equivocarnos para aprender, dándonos para ello, como exponente de Su Justicia, tantas oportunidades como necesitemos.
Dios no está con el palo levantado pendiente de cada uno, imponiendo caprichosamente dolores para unos , mientras que a otros otorga toda clase de dichas . Existen unas Leyes espirituales, naturales, y desgraciadamente bastante desconocidas, que nos rigen permanentemente, y son sabias, justas y perfectas, porque emanan de Dios que es la Suprema Perfección, y esas Leyes son las que actúan continuamente sobre todos y cada uno de nosotros, pero siempre respetando nuestra libertad para escoger la opción de cómo actuar o dejar de actuar, teniendo que responder todos antes o después de los actos u omisiones cometidos en uso de su libertad.
El Cristianismo sostiene que Jesús Cristo es el mismo Dios encarnado como ser humano; mientras que para el Espiritismo que sostiene la idea de la evolución mediante la reencarnación, Cristo es el más elevado Espíritu que ha venido a nuestro planeta, al que dirige en su evolución global hacia un destino superior, mas perfecto y feliz, pero Jesús –Cristo no es Dios, aún estando muy cerca de El o de su comprensión. Jesús nunca afirmó que él fuese Dios, y sin embargo para que sus seguidores comprendiesen hasta donde llegaba su grado de cercanía y unión con el “Padre”, llegó a afirmar que quien lo veía a él era como si viese al Padre que lo había enviado, indicando así que su Ser era de la misma Esencia que el Padre, que es la Esencia del Amor otorgado por Dios a sus hijos cuando estos ansían recibirlo y sentirse hijos suyos e inmortales con El.
El Cristianismo venera “imágenes sagradas”, y siendo esta veneración muy respetable, por la reencarnación y el Espiritismo comprendemos que no es a las imágenes a quienes hay que venerar, sino a las obras, enseñanzas y ejemplos que nos legaron esos seres cuando estuvieron en la Tierra y así mismo solamente se guarda el recuerdo de los Seres que partieron y que sabemos que algún día regresarán.
De todos modos, es de justicia reconocer que el Cristianismo trajo al mundo la idea de una “Humanidad global ”, que en la antigüedad no se conocía en su sentido mas amplio.
En definitiva, tanto los conceptos cristianos religiosos como los conceptos espíritas , se tratan de dos formas diferentes de ver y de interpretar la Vida y lo trascendente. No afirmo que la una sea superior o mejor que la otra; solamente lo será cuando la persona que admita una u otra, sepa vivir predispuesta para ayudar y sacrificarse por los demás cuanto sea necesario.
- Jose Luis Martín-
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No digáis:he encontrado el sendero del alma. Decid más bién: he encontrado el alma caminando por Mi sendero”.
- Khalil Gibran -
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Instintos Protectores

Charles Richet


 Existes, y no es preciso emplear esfuerzos para enérgicamente defender tu existencia, o sea, obedecer a la fuerza que te ha sacado de la nada; esa fuerza se ha asegurado de tu obediencia, por procedimientos bien sencillos: los instintos protectores.
Irresistibles, instintos comunes a todos los seres vivos.
Esos instintos protectores, de modalidades tan diversas, son de tal forma universales, están de tal forma adaptados a una protección eficaz, que sería locura atribuirlos al azar.
¡Cómo! ¡Para asegurar la vida en la superficie terrestre, habría un azar, azar maravillosamente dispuesto, prolongado durante miles de siglos, propagándose sin excepción a todas las especies animales!
 ¡No! No fue el azar lo que ha creado esos instintos casi divinos, sobrehumanos en todos los casos, el miedo, la repulsa, el dolor, el hambre, el horror a la muerte.

Tomado del libro “LA GRAN ESPERANZA”

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miércoles, 30 de abril de 2014

Amar es servir

 
                                                               AMAR ES SERVIR
                       

Expresiva la decisión de Jesús, lavando los pies a los discípulos.
Recordemos que el Señor no les lavó la cabeza que piensa, ve y oye, traduciendo el sentimiento con los dones divinos de la reflexión y con las facultades superiores de la palabra, ni les lava las manos que tienen la excelencia de los recursos tactiles para glorificación del trabajo y el cambio de lenguaje de los gestos, que revisten afectividad y consuelo.
Les lavó simplemente los pies, base de sustentación del cuerpo de la criatura física que entra en contacto con el barro y el polvo de la Tierra, padeciendo espinas y charcos. Él les purificó así, semejantes apéndices necesarios para la vida humana, sin reproche y sin queja.
Recordemos la enseñanza sublime y lavemos los pies unos a otros, con la bendición de la humildad, en el silencio del amor puro que todo comprende, todo soporta, todo santifica y todo cree, por cuanto solo tolerando y comprendiendo la suciedad y el polvo que todavía hay en los caminos ajenos y que redimiremos en el nuestro, abrazando la verdadera paz

Espírito: EMMANUEL
Médium: Francisco Cândido Xavier
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                  Fe y cuestionamiento

El tiempo, este caminante de la convención humana, que marca los hechos, con inexorable secuencia, determina que los conocimientos estén en constante avance, donde paulatinamente, vamos desmenuzando las ignorancias milenarias, rumbo a la conciencia universal.
Entretanto, teologías de diversas religiones dogmáticas, insisten en continuar aparcadas. Cuando leemos los discursos de los que dicen sembrar "la palabra de Dios" se comprueban que están detenidos en el tiempo.
Por esta actitud, la Doctrina Espirita está sujeta a constantes amonestaciones, que parten de estas agremiaciones exclusivistas y sectarias.
¿Qué llevan a estas religiones, a adoptar estos procedimientos estancadores del conocimiento, el cual es dinámico?
Buscamos en el ilustre pensador J.Herculano Pires, ayuda para esclarecer de, cómo y porqué el oscurantismo aún consigue florecer.
Antes, observamos que estas posiciones, enraizadas en un pasado distante e irreducible, floreadas de dogmas indiscutibles; se tornan de fácil comprensión, cuando se cambia el raciocinio lógico y el buen sentido, por la mistificación.
Esto hace que todo sea considerado como sagrado y lo ‘‘sagrado’’ es incuestionable, y por esto se llega a un punto de fe, pasando a ser la Fe, una bandera para la salvación.
Esta ánsias de salvación, por el terror a la muerte, se torna en el motivo final, para aceptar los dogmas de fe, quedando todos arrodillados, porque de lo contrario, esto llevaría a los fieles al campo prohibido del cuestionamiento, acto considerado absurdo, al igual que dudar del propio Dios o de las verdades incuestionables. Lo que traería como consecuencia, una morada definitiva en el lugar de horror y sufrimiento interminable, que es el infierno eterno.
Demostrar la dinámica de esta fe, que se recusa en provocar análisis profundo de sus creencias, de comprobada incoherencia e ilógica. Como prueba evidente de estos absurdos claustros mentales, se hace necesario aquellos que se sienten libres para ejercer el dominio sobre sus potencialidades.
Cualquier ciudadano común que se identifique religioso, en lo íntimo admite la existencia de una vida espiritual posterior a la muerte física. Algunos no poseen esta convicción en profundidad y admiten tener miedo a la muerte, en consecuencia de la poca religiosidad.
Otros se inclinan hacia ninguna fe. Una masa mórbida permanece de ojos bajos y "temeroso a Dios y al inminente castigo”, quizás esté aquí la base de la conversión de algunos presidiarios.
Todo esto es fruto, del poco conocimiento que tienen las religiones, sobre la realidad del espíritu, y esto lleva a la equivocación, al religioso vacilante, generando mistificaciones grotescas.

La Incredulidad Religiosa
Contraria a la creencia en el “pos-mortem” y sus consecuencias venideras, es motivación principal de las religiones, la creencia en la inactividad total por la ‘‘no sobre vivencia del espíritu’’ como individualidad, que cierto segmento religioso enseña, significando la victoria del pensamiento nihilista sobre la fe.

Es el famoso; - “¡Murió, se acabó!”
Esta creencia más propia del materialista ateo y del escéptico, cultivada en el interior del cristianismo, se fundamenta en algunos trechos transparentes de la Biblia, que los sienten a su favor, inclusive, por cuenta de este futuro nada espiritual, predican que los impíos, después del juicio final, serán aniquilados. Con el fin de ver se libres, de una vez por todas del infierno, con inexistencia total para estos condenados, además de la inconsciencia del espíritu pós-mortem, que es admitida por otros.
Por cuenta de esta eliminación de substancia y esencia, nos esclarece el filósofo J. Herculano Pires, en su obra "Agonía de las Religiones": "El materialismo murió por falta de materia, como afirmó Einstein, y las religiones agonizan, como podremos ver, por falta de espíritu", nada mas absurdo que una religión enseñando misterios y magias aunque no admitan, esto.
Recordamos del mito de la creación de Adán y Eva y de la creencia en sacrificios propiciatorios, en época de tantas informaciones en los escaparates del conocimiento.
Sospechando de esta herencia de misterios, en las creencias dogmáticas del hombre, nos esclarece aun el profesor J. Herculano Pires, que:
"...sus raíces se entrelazan en el suelo de las herencias atávicas, ambos tiene la misma procedencia remota, derivan de las fórmulas mágicas y pasaran por los mismos procesos de elaboración mística en las coordenadas del tiempo y del psiquismo en desenvolvimiento. " Se justifica este comportamiento simplón de cierta forma hasta irresponsable, cuando se constata que "...fundan su eficacia en la fe ingenua que brota del sentimiento religioso intuitivo (o instinto espiritual) y requieren posturas corporales específicas y elementos materiales como vehículos de la gracia celeste.
"Uno de estos elementos puede ser visto en la exigencia del bautismo, motivo de muchas disensiones entre estas iglesias, que el autor acredita al apego a las tradiciones por ‘‘acomodación’’.
El estudio de la inmortalidad, pese a la existencia de la continuidad de vivir del espíritu, debe pasar por estas observaciones, ya que innumerables corrientes religiosas abogan por lo contrario, y paradójicamente aun se utiliza para dar combate a la Doctrina Espirita, exponente mayor de la vida después de la vida.
Es un comportamiento comprensible, según la visión de J. Herculano Pires, si verificarnos que el hombre civilizado tiene sus raíces profundas y vigorosas en la jungla, aunque no quieran los religiosos dogmáticos, aceptar el decir del enfoque del profesor, sobre que este homo brutales, tenía sus leyes: subyugar, humillar, torturar, matar.
Ahora, estas religiones poseen características de herencias atávicas además del desprecio por la evidencia de la inmortalidad del alma. Tanto estos salvajes con sus valores y de acuerdo con las filosofías, nihilistas y las exclusivistas, quieren que su creencia sea "la única válida", que su modo de ver el mundo y los hombres sea el "único cierto", y que su dios es el "único verdadero", y que así siendo bueno para ellas, también lo es para la comunidad, pero, los opuestos, deben de ser eliminados.
El profesor nos esclarece en cuanto a estas posturas como consecuencia de esta fe: "Las religiones de la violencia hicieron de Dios una divinidad implacable y los libros básicos de sus revelaciones están llenos de homicidios y genocidios en nombre de Dios"
Aunque tenga el hombre, este sentimiento religioso motivado por el anhelo existencial, no se educó para la muerte, este espíritu de dominación tribal, fue en busca de un mayor ejército, en nombre del proselitismo, aliando el hacer existencial a una seudo trascendencia.

Los Nuevos Conocimientos
De todas las formas de conocimientos existentes, pesan contra estas retrógradas corrientes de pensamiento, las pesquisas que en el área de la parapsicología y psiquiatría, del descubrimiento del cuerpo de plasma y de la memoria extracerebral.
Estas dos grandes contribuciones de la ciencia al conocimiento humano, además de corroborar las tesis espiritas, viene a fertilizar el pensamiento del hombre con relación a su aparente finitud material ampliando la perspectiva espiritual.
Con esto, entramos en la Era del Espíritu, lo que permitirá corregir los engaños de las religiones cristianas tradicionales, pues "su herencia no es el pecado ni la muerte, pero si la vida en una nueva dimensión".
Entretanto, estas mismas iglesias sufren de una alergia al futuro, como dice J. Herculano citando una pesquisa hecha en el instituto de Altos Estudios de Paris, por el profesor Remy Chauvin, que constató la existencia en el campo científico de la "alergia al futuro", un síntoma que las tornan víctimas del "rechazo preliminar", sin examen, de toda novedad, también sustentada por cientistas categorizados ― y verificamos de manera perfecta encajarse en estas esferas de clausura espiritual.
Comentando cuanto a ser "la mentira" uno de los puntos básicos de la crisis de las religiones, esta seria, sin embargo, apenas uno de los motivos, pues, lo fundamental reside en los ‘‘engaños’’ decurrentes de falta de comprensión de los problemas esenciales del hombre, lo que justifica encontrarnos personas cultas, honestas, creyendo piamente, en las mas absurdas cosas, por aceptar los dogmas infalibles y sus interpretaciones “evangélicas ortodoxas”.
Ante todos estos agresivos aparatos ideológicos para la exterminación de la manifestación del espíritu eterno, verificamos que algo está muriendo en ciertas religiones y que el hombre, abandonado en el horizonte de las posibilidades eternas, se lanza en la herencia del pasado del homo brutalis, persiguiéndose a si mismo, pues es un espíritu, renunciando a su ascensión definitiva por encima del mundo de dolores, para aferrarse a los dogmas que le esposan a las verdades eternas,
Y nos dice Herculano, "Las medidas enérgicas de Paulo se transformaron en represivas, judaizando el cristianismo",y presenciamos hasta hoy, el peyorativo comercio simoníaco siendo cultivado por la ignorancia vigiada advenida del miedo de la condenación eterna.
¿Como explicaríamos tantos cultos ligados a los beneficios materiales?. Esta proliferación de creencias interdictadas a la razón, sofoca las defensas naturales del alma, soterrándola de gritos selváticos espurios por ilógicos, confirmando la asertiva del profesor de que la creencia "es un acto emotivo y sin la presencia de la razón, es una fe emocional, pues sugestionada, que conduce el elemento inmaduro a las barbaries, construyendo asesinos al servicio de Dios", es lo que nos ha mostrado la historia.
Contra todos estos maleficios espantosos que notamos, conviene recordar en la actualidad, las palabras del renovador universal, Allan Kardec, colocadas en otras palabras, por el profesor, que "solo la razón, formada en experiencias objetivas y en principios lógicos nos puede dar la fe verdadera, lo que nos permite decir, como Denis Bladle: ― Yo no creo, Yo lo se".
Hechas estas debidas consideraciones en cuanto a los rumbos del pensamiento equivocado, de las dogmáticas escuelas de la fe, es necesario entender que hubo distanciamiento de algunos conocimientos, durante el espacio-tiempo recorrido, que, carcomidos por las eras, van a exigir a estas escuelas del alma, nuevos re-aparejamientos de su arsenal filosófico, pues "los hombres empiezan a descubrir que poseen mucho más, de lo que las iglesias les pueden dar."
Wymac Uorres
Traducido por Cassio
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¿ QUÉ APARIENCIA TIENEN LOS ESPÍRITUS ?


     ¿Usted pensó como es la apariencia de los espíritus después de la muerte?

¿Tendrá la apariencia de un fantasma?¿Será como una nube de humo? ¿O será que se presentan como una sombra?Ni una cosa, ni otra. Los Espíritus mantienen la apariencia que tenían cuando estaban encarnados en el cuerpo físico.
Ya tuvimos noticias de varios casos de apariciones de Espíritus en todo el Mundo. Y, en todos los casos, que se tornaron celebres, las personas que tuvieron visiones afirman que el Espíritu tenía un cuerpo.
Pueden tener una luminosidad diferente, más la apariencia es la de un ser humano.
Uno de los casos bien conocido de todos nosotros es el encuentro de Jesús con  los Espíritus de Moisés y Elías.
Delante de Jesús y de los Apóstoles Pedro y Tiago y Juan, esos dos Espíritus se tornaron visibles  y con la misma apariencia que cuando su cuerpo era de carne.
Otro ejemplo es el de el propio Cristo. Después de crucificado, El surge  entre los apóstoles y convive con ellos por algún tiempo.
Su apariencia era la misma de antes, hasta tal punto que todos Lo reconocieron.
Así, podemos eliminar de nuestras mentes esas ideas distorsionadas de que los Espíritus tienen diversas formas  a la que tenían cuando estaban encarnados-.
¿Más, si es verdad que el cuerpo físico queda en el túmulo, que cuerpo es ese que mantiene la misma forma?
La verdad es que nosotros estamos formados por tres elementos: Espíritu, el cuerpo físico, y el periespiritu.
El periespiritu es el que Pablo, Apóstol, llamaba el cuerpo espiritual.
Es formado de materia sutil, imperceptible a los ojos comunes, más visible a los que tienen la  facultad mediúmnica llamada videncia.
Y no es solo la apariencia exterior  la que conservamos después de la desencarnación. Mantenemos también todas las condiciones psíquicas que teníamos en la víspera.
Nada da saltos en la Naturaleza.  Y con  el Espíritu no podría ser diferente.
Saliendo del cuerpo físico sin salir de la vida, la criatura busca sus intereses, en el otro plano, y sigue viviendo de la misma forma que vivió hasta el túmulo.
Si así es, todos los esfuerzos que emprendemos para perfeccionarnos intelectual y moralmente, aun hoy, no serán en vano.

 El Periespiritu es conocido desde la más remota Antigüedad.
Pitágoras lo dominaba carne sutil del alma.
Aristoteles lo llamaba cuerpo sutil y etéreo.
Orígenes  lo identificaba como aura.
Paracelso, en el siglo 16, lo detectó bajo la designación de cuerpo astral.
Como podemos percibir, ese cuerpo, con el que se muestran los Espíritus, ya era muy bien conocido, sin embargo con denominaciones diferentes.
Allan Kardec, al codificar la Doctrina Espirita lo llamo periespiritu.
Redacción de Momento Espirita.

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