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lunes, 16 de junio de 2014

ADÁN Y EVA

                                   
                               
                                      ¿ Quienes fueron Adán y Eva?

Tal vez lo que aquí aparece escrito pueda parecer descabellado, aunque a otras personas nos pueda parecer como una teoría razonable, pero en cualquier caso creo que es digno de ser tenido en cuenta y analizado.
El relato bíblico nos habla de Adán y Eva, como si fuesen dos personas creadas directamente por Dios: Los dos primeros padres de toda la raza humana, y cuenta que por desobediencia a Dios o Yavé, fueron expulsados del Paraíso.
Por supuesto estos relatos de la Bíblia no se pueden tomar al pie de la letra, porque son una figura alegórica de otra realidad. Estos relatos a veces podrían parecer fábulas o cuentos infantiles poco creíbles si no representaran realidades más complejas de entender por las mentes humanas de aquellas remotas épocas cuando fueron elaboradas.
En realidad todas las figuras y personajes que aparecen en el relato de la creación de los llamados “nuestros primeros padres, Adán y Eva, son alegorías y fueron dadas por Moisés al pueblo judío de aquella época de modo adecuado a su nivel de comprensión. Bajo mi humilde opinión, muy bien podrían significar lo siguiente: La palabra hebrea “Haadam”, de donde procede el nombre de Adán, representa a la humanidad en general . El “arbol de la vida y de la ciencia del bien y del mal ”, representa la conciencia de la vida espiritual y el crecimiento espiritual en uso a la responsabilidad del libre albedrío que Dios les otorgó. Asimismo el fruto del árbol representa la evolución material y los deseos materiales del hombre, a los cuales sucumbe representado en la figura de Adán. Comer del fruto significa sucumbir a las tentaciones materiales que el fruto representa, en detrimento de las conquistas espirituales que debiera realizar. Asimismo la muerte con que es amenazado Adán si desobedece, son las consecuencias inevitables de orden físico y moral , por transgredir las leyes morales que son las leyes divinas que lleva grabadas en su conciencia. La serpiente que los invita a desobedecer representa la perfidia de los malos consejos que tratan de hacer daño y pervertir. Y por último, el paraíso personifica el lugar idílico de donde procedían los seres humanos o raza adámica representados por Adán .
Como vemos, Adán y Eva no fueron en realidad una sola pareja humana. Eva es una figura representativa de la raza humana primitiva que habitaba la Tierra, procedente de los primitivos humanoides recien llegados evolutivamente ,en lo físico y en lo psíquico, procedentes del reino animal llegado a la cúspide de su evolución ( ciertas especies de grandes primates), y Adán es la figura representativa de una raza o estirpe espiritual más evolucionada, desterrada a este mundo desde otro mejor o más evolucionado , (“ arrojados del Paraíso”).
Lo hasta aquí expuesto, se puede basar en los siguientes datos e hipótesis:
El Ser humano primitivo solamente pudo aparecer de modo simultáneo en diversos lugares de la Tierra; esta hipótesis científica esta basada en la existencia de múltiples fósiles de una antigüedad muy superior en miles de años a la que señala la Biblia para la aparición de Adán, y que han aparecido en diversos lugares muy alejados entre sí, por muy diversos puntos del planeta .Este dato de carácter científico coincide con lo que sobre este punto habla la Codificación Kardeciana .
Cuando Caín- figura alegórica hijo de Adán y Eva, representante de toda la especie humana posterior- , fue desterrado tras haber matado a su hermano Abel, cuenta la Bíblia que en su destierro encontró otros pueblos en donde obtuvo descendencia con algunas de sus mujeres. Llegados a este punto, de nuevo nos podemos preguntar: Si todos fuésemos descendientes de una sola pareja humana, ¿de dónde podrían haber salido esos pueblos que encontró Caín fuera del Paraiso?. Las mujeres que conoció no podían ser sus hermanas, porque como cuenta la Biblia, las encontró en pueblos lejanos; entonces, ¿quiénes eran esos pueblos y de dónde habían salido?. Además si se pudiese admitir que estas mujeres, madres de sus hijos, eran sus hermanas carnales, se tendría que admitir que Dios creó a los humanos a base de repetidos incestos perpetuados a través de los tiempos y generaciones.
Hay otro detalle bíblico muy sugestivo que nos indica la existencia de una raza superior que se mezcló con otra inferior. Nos cuenta como “los hijos de Dios encontraron a las hijas de los hombres hermosas, y se casaron con ellas y tuvieron hijos que formaron una raza de gigantes que tenían seis dedos”. Este detalle de los gigantes con seis dedos, no puede por menos de recordar a los estudiosos y seguidores del tema “Extraterrestre”, el aspecto físico coincidente en muchos casos con estos referidos Seres cuando han sido avistados u observados por diversos testigos en diferentes escenarios y momentos, guardando estos Seres “humanoides” una muy estrecha relación con el llamado “ Fenómeno OVNI”.
La raza Adámica era más evolucionada en cuanto a desarrollo intelectual y técnico, pero con un grave atraso moral inferior, ( tal como vemos en la actualidad que acontece en nuestro mundo con determinadas personas), por lo que sus miembros fueron traídos a nuestro planeta, desde otro que habitaban anteriormente ( desde la estrella Capela o Capilla , de la constelación de Cochero; situado a 45 años luz de la Tierra. Esta estrella se distingue como un astro amarillento situado a la izquierda de las Pléyades, y forma un triángulo equilátero con Júpiter y Saturno) .
Esta migración o destierro de espíritus hasta la Tierra debió deberse a un cambio de ciclo de ese lejano mundo que pasó a ser un “mundo de regeneración” inhabitable para ellos desde un punto de vista evolutivo espiritual. Estos espíritus expulsados de su mundo o paraíso lo merecieron por su atraso evolutivo en medio de la humanidad social y moralmente adelantada que habitaba aquel planeta y a la que ya comenzaban a entorpecer a causa de su inmadurez moral. De paso, con su desarrollo de inteligencia superior a la del primitivo humano, con los recuerdos de sus tecnologías y de sus organizaciones sociales, ayudaron e impulsaron a este en sus primeros pasos evolutivos en la Tierra. Como ya se señaló anteriormente, la mayoría de los desterrados de Capella, fueron desalojados de allí en espíritu hasta nuestra psicoesfera para seguir reencarnando en la Tierra, pero otros fueron transportados con su cuerpo material (los llamados “dioses” de la antigüedad, llegados en “carros de fuego”, por las humanidades mas primitivas).
Estos espíritus desterrados hasta la Tierra, fueron acogidos por Cristo, el Guía Tutor de este planeta, que despertó en ellos esperanzas de redención mediante el trabajo y el progreso en la misma, prometiéndoles su venida entre ellos para enseñarles el verdadero camino de regreso a su patria perdida.
Estas dos razas, Capellinos y Terrícolas, se mezclaron, generando una nueva raza humana que pobló la Tierra hasta nuestros días; estos recién llegados eran mas evolucionados que la raza terrícola anterior “de Eva ” que habitaba nuestro planeta antes de que llegase la raza de Adán, y de la cual proceden los fósiles humanos a los que se atribuyen antigüedades de tantos miles de años.
Para la raza “de Adán” esta venida a la Tierra que era un mundo primitivo, supuso un destierro, una expulsión de su mundo original (“Paraíso Perdido”). Con su mezcla y reencarnaciones repetidas junto a los humanos primitivos ( los humanos terrícolas de Eva), este mundo fue pasando a la siguiente fase evolutiva en la categoría de “mundo de expiación y pruebas”.
Las emigraciones de Seres espirituales entre los diversos mundos del universo, son periódicas y siempre tienen la función de hacer progresar en moralidad y sabiduría a los pueblos o mundos más jóvenes y rezagados.
La raza adámica , tras muchas generaciones en el planeta Tierra, no olvidó su origen, como una reminiscencia que finalmente se plasmó en las páginas de la Biblia como “el Paraiso perdido”.
Aquellos seres procedentes de Capela, tras el paso de muchas generaciones se fueron agrupando en cuatro grandes grupos que forjaron los pueblos más antíguos de la raza blanca: Los ários de donde descienden los pueblos indo-europeos,que incluyen a los latinos, los celtas, los eslavos,los germanos y los griegos. Los hebreos, los indúes con sus castas, así como la misteriosa civilización egipcia. Sin embargo antes de la llegada de los “desterrados de Capela”, ya habían llegado en épocas anteriores otras civilizaciones extraterrestres procedentes de otros remotos mundos de entre los millones que se encuentran diseminados en el universo. De ellos derivan las razas amarilla y negra que ya existían en la Tierra a la llegada de estos cuatro grandes grupos descritos, formados directamente a partir de la raza adámica.
La mayoría de aquellos espíritus desterrados hasta la Tierra ya pudieron regresar e incorporarse a su mundo de origen pero, según datos de confianza procedentes del “más allá”, aún quedan muchos de ellos obstinados en el mal, que continuan reencarnando en la Tierra.

- José Luis Martín-

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Todas las leyendas antiguas hablan de una raza superior que, procedente de los espacios cósmicos, trajo a los hombres los principios culturales que hicieron grandes a las primitivas civilizaciones”.
- Robert Coppel (“Las Religiones”)-



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       Amor a los padres

Si el buen cristiano debe ser prudente, virtuoso, tolerante, humilde abnegado y caritativo, entre sus hermanos, lo debe ser aun más en la familia.
Si son sagrados los deberes  que hemos de cumplir entre nuestros hermanos en la Humanidad, mucho más lo son  los que tenemos que cumplir en la familia. Porque debemos considerar, que más allá de los vínculos que en esta existencia nos unen con lazos indisolubles, tenemos siempre historias pasadas que se enlazan  con la historia presente.
Piedad filial es de las más significativas manifestaciones de amor que el Espíritu se debe imponer, ampliando el área de los sentimientos y aumentando otros deberes, tales como de gratitud, respeto y ternura impostergables.
 Muchas veces no tenemos los padres que nos gustaría tener, que creemos que nos merecemos, y esto no es así, cada uno tiene los padres que merece, y pese a que no sean buenos padres, ya con habernos dado la vida, merecen todo nuestro respeto, amor y cariño, porque Dios nos pedirá cuenta de que clase de hijos hemos sido, y a ellos qué clase de padres han sido, el que ellos no sean buenos padres,  no nos exime a nosotros de ser buenos hijos.
El mandamiento mayor preconizado por Jesús recomienda que el amor debe ser incesante e inevitable, coronándose  del perdón por las ofensas recibidas.  En el grupo familiar, ese amor debe ser más importante, conduciendo  el perdón a un grado más elevado.
Las familias no siempre son dichosas o armónicas, constituyendo a veces un grupo de difícil entendimiento, por faltarles los instrumentos de la paz, que  cada miembro  no tuvo en consideración en otra ocasión pero que ahora retornan en situación de carencia.
Siendo así, cada Espíritu renace, no en el grupo de la propia afectividad, entre corazones generosos y dignos, y si en el clan donde tiene necesidad de depurarse por medio de la paciencia, por la resignación, por el silencio y por la bondad, preparándose para el enfrentamiento con los demás grupos sociales donde debe desarrollar  los objetivos superiores de la existencia.
De este modo, sea el que sea el núcleo familiar en el que hayamos nacido, nos cabe el deber del amor filial y fraternal, para desvincularnos  bien de las tareas que quedaron en la oscuridad de los errores pasados.
El buen Cristiano no debe dudar en tributar a sus padres, respeto, cariño y amor, considerando  que sus padres son los representantes de la Providencia para él en la Tierra, lo que lo obliga  a darles, paz, consuelo, protección y amparo. Está en el deber  de hacer por ellos lo que de ellos recibió, y aunque no se hayan portado bien, no por eso está menos obligado. Porque, en este caso, ellos están  en el orden de espíritus inferiores, y el espirita debe ser un ejemplo constante de virtud y abnegación; para que ellos aprendan lo que no han sabido: cumplir con sus deberes.
Amar siempre es el impositivo existencial, incluyendo en él a todo el clan y particularmente, al padre y madre, a fin de vivir largo tiempo en la Tierra que el  Señor nos dará, conforme preconiza  el Decálogo.
Merchita
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LA VIRTUD

La virtud, en su más alto grado, incluye el conjunto de todas las cualidades esenciales que integran al hombre de bien. Ser bueno y caritativo, laborioso, sobrio y modesto, he ahí las cualidades del hombre virtuoso.
Por desgracia, vienen casi siempre acompañadas de pequeños achaques morales que las deslucen y atenúan.
El que hace ostentación de su virtud no es virtuoso, visto que carece de la cualidad principal, que es la modestia, y adolece del vicio más opuesto a ella, que es el orgullo.
La virtud realmente digna de tal nombre no gusta de exhibirse, sino que es preciso adivinarla, pues se oculta en la oscuridad y huye de la admiración de las muchedumbres.
San Vicente de Paúl era virtuoso; virtuoso también era el digno cura de Ars, y otros muchos lo fueron asimismo, poco conocidos por el mundo, pero conocidos de Dios.
Todos esos hombres de bien ignoraban ellos mismos que fuesen virtuosos. Se dejaban llevar por la corriente de sus santas  inspiraciones y practicaban el bien con un desinterés total y completo olvido de sí.
A tal virtud, comprendida y practicada de esa manera, os invito, hijos míos. A tal virtud, de veras cristiana y espirita, os comprometo a consagraros. Pero apartad de vuestros corazones los sentimientos de orgullo, vanidad y amor propio, que siempre deslustran las más hermosas cualidades.
 No imitéis  a ese hombre que se presenta como modelo y pregona sus propias perfecciones a cuantos oídos complacientes quieran escucharlos. Esa virtud ostentosa y aparente esconde a menudo muchas pequeñas torpezas y aborrecibles cobardías
En principio, el hombre que se exalta a si mismo, que erige una estatua a su propia virtud, sólo con esa actitud aniquila todo el mérito real que pueda tener.
Y ¿qué diré de aquel otro cuyo todo valor consiste en parecer lo que no es?
Quiero admitir que el hombre que hace el bien siente en los hondones del corazón una satisfacción íntima, pero tan pronto como esa satisfacción se exterioriza, a fin de cosechar aplausos, degenera en amor propio.
¡OH, vosotros todos, a quienes la fe espiritista ha dado calor con sus rayos y que sabéis cuán lejos de la perfección  está el hombre, no incurráis nunca en relajación semejante!
Es la virtud una gracia que anhelo para todos los espíritas sinceros, pero a éstos diré: Más vale poca virtud con modestia que mucha con orgullo.
Por orgullo se han perdido humanidades sucesivas, y por humildad deberán un día redimirse.

El Evangelio Según El Espiritismo. 
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

sábado, 14 de junio de 2014

Las drogas y el ejemplo que damos a nuestros hijos

LA DROGA Y EL EJEMPLO QUE DAMOS A NUESTROS HIJOS

Las “drogas” digitales sonoras (y drogas) están invadiendo la red mundial de computadoras y se proliferan rápidamente en las redes sociales. Creada en los Estados Unidos, la “droga” en referencia no es de beber, fumar, esnifar o inyectarse, pero si es  escuchar: sí, (increíblemente!) ¡Escuchad! Son “píldoras” sonoras digitales, que, con simples batidas combinadas, obligan al cerebro  a intentar equilibrarlas. De ahí surgiría el “barato”. Es una acción neurológica que consiste en la emisión de sonidos diferentes en cada oído (zumbidos, mismo), supuestamente estimulando el cerebro y produciendo sensaciones de “euforia”, estados de trance “o de “relajamiento”. Tales drogas  digitales invadieron Francia en los dos últimos meses y, por cuanto, sus efectos son desconocidos. (1)
En la tierra de Kardec aun no hay estudios realizados sobre el asunto. Más, neuropsicologos creen que los sonidos pueden tener fines terapéuticos para algunas dolencias como el “autismo”. Todavía, en determinadas frecuencias estimulan la imaginación o creatividad y pueden provocar disfunciones cerebrales, lo que llevaría  a las alucinaciones o a una experiencia “Psicodélica”. Otros afirman que su efecto no pasa de auto sugestión  y no acreditan que exista riesgo de dependencia.
¿Cuáles son, después de todo la "i-dosis" o "e-drogas"? son archivos de audio para  computador que generan supuestos efectos alucinógenos. Se basan en hipótesis y se venden como hechos concretos "(2) Ciertamente, el" e-drogas "tienen un efecto placebo, esto es, puede provocar alguna reacción porque la persona cree que aquel ruido puede llevarla  a estado alterado de conciencia. Más no hay evidencia científica sobre esa reacción psíquica.
La explicación de esas "y las drogas" están basadas en la técnica de golpes bineural, es decir, es la reproducción de sonido con dos frecuencias diferentes, más muy parecidas, una en cada oído. Eso forzaría el cerebro a producir una tercera frecuencia, el desencadenaría sensaciones parecidas con las de narcóticos.(¿¡…) Más, profesionales especializados en drogas y toxico dependencia indican que no existe riesgo de dependencia.
. Hay "trabajos técnicos que muestran que las regiones cerebrales activadas durante la
audición de un ruido [por ejemplo la música]  que causan placer a las personas son las mismas involucradas en los estímulos inductores de excitación, placer y uso de drogas de manera general." (3) Más, “no hay registro de alteraciones significativas con el estimulo sonoro. Ya estímulos visuales o alteraciones en la frecuencia de luz pueden causar una alteración neurológica, como desencadenar una crisis epiléptica”(4)
Bajo cualquier hipótesis, cuando el asunto es “droga”, percibimos que hay un número bastante significativo de personas que, instantáneamente, asocian esa palabra  a productos cuyo consumo no es lícito, sean cuales sean: marihuana, cocaína, crack, incluso comprimidos digitales, etc. No en tanto, se olvidan  de que, tanto desde el punto de vista  físico como espiritual, otros productos tóxicos, y de libre comercio, son tan perjudiciales o más perniciosos, hasta, que aquellos, como por ejemplo: la bebida alcohólica, el cigarro, las drogas confeccionadas  en laboratorios, etc.
¿Cuántos hogares son deshechos y cuantos crímenes son cometidos, cuya causa provienen del estado de embriaguez? ¿Cuántas dolencias incurables diagnosticadas en personas  que se lanzaron  a la auto crueldad por la dependencia de la nicotina? Por tanto, el hecho de ser una “droga electrónica” o cualquier sustancia  legal o ilegal  puede no tener una relación directa con el peligro que ofrece.
Los hijos que ya se iniciaron en los malos vicios, más que aun no establecieron un nivel de intimidad mayor  con las drogas, los padres pueden y deben ampararlos con serenidad, ayudándolos, fundamentalmente,  a no tornarse  dependientes. Los padres deben enseñarles  a mantener encendida la llama de la experiencia, inculcando en ellos la idea de que todas las frustraciones  personales son pasajeras y que son, apenas, momentos difíciles de ajuste del alma para el crecimiento personal.
 En verdad, los hijos, cuando crecen, registran en su psiquismo todas las actitudes de los padres, tanto las buenas como las malas, manifestadas en la intimidad del hogar. Crecen, observando a los adultos utilizando tranquilizantes a la menor señal de  tensión o nerviosismo y, casi que inmediatamente, presencian  las primeras señales  de “serenidad y calma” ejercidos por la acción del medicamento. Son atentos, igualmente, a la actitud y la contradicción, entonces, es visible, ya que muchos de ellos tienen maneras diferentes de tratar con un niño. Algunos están totalmente en contra del uso de alguna droga, legalizada o no, más la mayoría considerada socialmente aceptable  el consumo de bebidas alcohólicas, el vicio del cigarro, el uso de “energéticos”, etc. Todo eso, sin hablar  del grave problema  de los las benzodiacepinas, los barbitúricos y la metadona, cuya ingestión puede causar dependencia permanente como cualquier otra droga alucinógena.
En verdad, las drogas no deberían ser  evaluadas, teniendo por base productos químicos o electrónicos, ilegales o legales, sino por los maleficios que ellas acarrean al ser. Los adultos inventan siempre “disculpas justificadas” y formas de justificar su comportamiento paradójico. Con todo, se trata  de un modelo de comportamiento que no sirve de referencia a alguien, muchos menos  a aquellos que son adeptos a los moldes que Jesús  nos vino a enseñar.
Muchos padres a la menor señal de angustia, de malestar, echan mano de un “remedio” de una, “cervecita”, de un “cafetito”, de un “cigarrillo”, para aplacar la ansiedad de una forma casi instantánea. Ese es el principio básico del paradigma de comportamiento dependiente, que observamos en un inmenso numero de adultos y padres, en el cual,  “sin sospecharlo” están sumergidos.
Tales personas, introducen en el inconsciente de los hijos, alumnos, y jóvenes en general, la idea de que los problemas pueden ser resueltos, como por arte de magia, con la “ayudita” de una “sustancia”, destilada o fermentada; de una “plantita “ inocente, del genero nicotina (solanácea), conocida por tabaco, de un "Alcaloidezinho, también inofensivas, conocido por cafeína, y así en adelante. Sin embargo, todos actúan sobre el sistema nervioso central y alteran todo el metabolismo del individuo, igualmente.
Los padres deben estar siempre atentos y, incansablemente, buscando un dialogo  franco con los hijos, sobretodo, amparándolos moralmente, independientemente, de cómo se  sitúen en la escala evolutiva.  Los padres no se deben desesperar, moralmente en el mundo de hoy. La mejor manera de intentar neutralizar  la atracción que las  drogas ejercen será estimular a los jóvenes a experimentar  formas no químicas (obviamente, excepto las sonoras) de obtención del placer. Los “baratos” pueden ser obtenidos a través de actividades religiosas, intelectuales, artísticas, deportivas, etc. Cabe a los adultos intentar  conocer mejor a los jóvenes para estimularlos a experimentar formas más creativas de obtener placer y sensaciones intensas, más dándoles ejemplos de sobriedad.
Es importante que los padres enseñen a sus hijos a mantener permanente vigilancia por la oración basada en una fe razonada, en ese caso el Espiritismo propone, de entre otras bendiciones, el fortalecimiento y el equilibrio mental.  Una cosa es cierta: el espiritismo no propone soluciones especificas, reprimiendo o reglamentando cada actitud, ni dicta formulas mágicas de buen comportamiento a los jóvenes. Prefiere acatar, en toda su amplitud los dispositivos  de la ley divina, que aseguran a todos el derecho de elegir (el libre albedrio) y la responsabilidad consecuente de sus actos.
Ejerzamos confianza en Dios, primeramente, y optemos por la gragea del afecto, el comprimido del cariño, y la droga de la comprensión, la gota de la renuncia, el te del amor en familia, por ser los más eficaces remedios en la cura de las patologías  de cualquier procedencia. Esos medicamentos se consustancian por la mayor atención de los padres  con los hijos, demostrado por la sana preocupación que tienen en la formación moral de ellos  respondiendo a sus necesidades afectivas.
Jorge Hessen
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EL VALOR DE LA ORACIÓN


Allan Kardec en el Libro de los Espíritus interroga a los espíritus: ¿Agrada a Dios la oración? Ellos respondieron: La oración es siempre agradable a Dios, cuando es dicha con el corazón, pues, para Dios, la intención es todo. Así, es preferible que la oración sea íntima y sentida con fe, con fervor y sinceridad y no la oración hecha con los labios. Para el hombre fútil, orgulloso y egoísta, puede haber hecho sí un acto de sincero arrepentimiento y de verdadera humildad. La oración es sentimiento y podemos con las palabras, expresar lo que hay en nuestro interior.
  
El conceptuado escritor espírita Richard Simonetti nos habla de dos tipos de oraciones: la oración horizontal y la vertical. La primera tiene bastante identificación con las oraciones proferidas en algunas denominaciones religiosas y que son dirigidas, exclusivamente, por promesas de ventajas en la vida material, con exorcismos, curas, cultos a las imágenes, buscando el dinero del que la profiere. Ya la oración vertical desinteresada está directamente envuelta con el mejor sentimiento de humildad y de sinceridad de quien ora para el prójimo y para Dios.

 En la plegaria lo que importa no es la duración, la repetición, el ritual, la sofisticación de lasexpresiones; fundamental es presencia del sentimiento y de la sinceridad. Lo esencial no es orar mucho, sino orar bien. Esas personas suponen que todo el mérito está en el tamaño de la plegaria ycierran los ojos para sus propios defectos. Hacen de la plegaria una ocupación, un empleo, nunca, sin embargo, un estudio de sí mismas. La ineficacia en tales casos no es del remedio y sí de la manera como lo aplican.
     
 Aquellos que colocan en la plegaria los ingredientes de la bondad y de la simplicidad y profunda voluntad de ayudar al prójimo, dispuestos a reconocer sus maldades con el propósito de renovación, tienen sus dificultades disueltas por los manantiales de bendiciones que se derraman sobre sus cabezas emanadas del Creador.
       
 En la plegaria podemos pedir, loar y agradecer. Cuando pedimos directamente a Dios, sin el pago a alguien que sea intermediario, con fervor del corazón y de acuerdo con nuestro merecimiento, por descontado, recibimos. Cuando loamos la obra divina y las leyes que rigen vida y el universo, entramos en armonía con el cosmo divino. Por último, cuando agradecemos, estamos colocándonos en la condición de hijos de Dios y que tenemos la obligación de colaborar con el progreso material y espiritual de nuestra casa planetaria.

Finalmente, tener la fe es guardar en el corazón la luminosa certeza en el padre, certeza que superó el ámbito de la creencia religiosa, haciendo al corazón reposar en una energía constante de realización de la vida y del bien al semejante por la Caridad. ¡Piense en esto!

João Cabral – 
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EN TORNO A LA LIBERTAD · 

Francisco Cándido Xavier
“Mostramos la pagina que nuestro querido Emmanuel escribió, en torno a la libertad, en respuesta a las indagaciones y a los comentarios habidos en una de las reuniones públicas. Jóvenes y adultos  se referían a los asuntos de la independencia, con opiniones muy diversas, antes de la realización de las tareas allí programadas.
En el inicio de las actividades programadas, el Libro de los Espíritus les ofreció la cuestión número 825. Y el bondadoso amigo espiritual, en la fase final de la reunión, les dio  sus impresiones en el mensaje  honrarás a la libertad.
Creyendo pueda el tema estudiado servir igualmente  a nuestras reflexiones, se hace remesa de la pagina referida  al generoso apoyo de sus manos.

                  HONRARÁS A LA LIBERTAD ·
 Emmanuel

Honrarás la libertad, no para volver a las brumas del pasado en cuyos desvaríos ya nos sumergimos muchas veces,  y que te impelerán  a tomar nuevo cuerpo en el plano físico, más, frecuentemente para rescatar las consecuencias infelices de los actos impensados.

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Estimarás la libertad para cultivar la conciencia  tranquila por el exacto desempeño de los compromisos que esposaste.

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Muchos compañeros de la Humanidad, se harán oír, ante ti, anhelando teorías brillantes refiriéndose a la independencia y progreso, casi siempre para justificar el desgobernado predominio del instinto sobre la razón, como si el progreso, e independencia constituyesen el retorno al primitivismo  y a la animalidad.
Oirás a todos ellos con tolerancia y bondad, observando, sin embargo, las celadas que se les ocultan bajo el lujo ver balístico, a la manera de almohadillas recubiertas de flores, y seguirás adelante con corazón atento a la ejecución de los encargos  que la vida te reservó.
Sabes que la inteligencia, cuando se propone  desviarse con el olvido de los principios que le dictan  un comportamiento digno, inventa fácilmente  palabras brillantes, con el fin de disfrazar su propia deserción.

*
Aceptarás el trabajo en el grupo doméstico o en el equipo  de acción edificante  a los cuales te vinculas, en la producción del bien general, donando lo mejor de ti mismo en abnegación a los compañeros que  comparten la experiencia, en la certeza de que únicamente en las luchas y sacrificios en que somos obligados a vivir  y a convivir, unos frente a otros, es que conseguiremos la carta de manumisión en el cautiverio que nos aprisiona a los resultados menos felices de existencias pasadas.

*
Orarás y vigilarás, según las enseñanzas de Jesús, y honrarás la libertad  como Él mismo la dignificó, amando a los semejantes sin exigir  el amor ajeno  y prestando auxilio sin pensar en recibirlo.

*
Serás, en fin, libre para obedecer  las leyes divinas y siempre más libre para ser cada vez más útil  y servir cada vez más.

                                CONDICIONES DE LA LIBERTAD · 
Añadir leyenda
J. Herculano Pires (Hermano Saulo)
El principio  de la libertad es un deseo natural del hombre y constituye el fundamento de todas las realizaciones duraderas. Sabemos que el hombre es, en la Tierra,  entre los seres  visibles que la pueblan, el único dotado de libre albedrio. Más la libertad es condicionada por la responsabilidad, siendo que la responsabilidad,  a su vez, no puede existir sin libertad. Estamos ante  de lo que podríamos llamar la dialéctica de la autonomía. De la interacción de libertad y responsabilidad  surge la síntesis de la independencia, tanto en el plano individual como en el colectivo.

La cuestión 825 de El Libro de los Espíritus es la siguiente: “Pregunta: ¿Hay posiciones en el mundo  en las que el hombre pueda presumir de libertad absoluta? – Respuestas: No, porque  todos os necesitáis uno  a los otros, así como los pequeños como los grandes.”

Ese problema fue ampliamente analizado por Kardec  en el estudio “Libertad, Igualdad  y Fraternidad”, publicado en Obras Póstumas. Allí encontramos esta proposición: “Desde el punto de vista social la fraternidad figura en primera línea,  es la base. Sin ella no podría haber igualdad ni libertad verdadera. La igualdad discurre de la fraternidad y la libertad es una consecuencia de las dos”.
Tenemos así dos condiciones sociales para la libertad, que son los principios de igualdad y fraternidad, y una condición moral que es la responsabilidad. A esas condiciones Emmanuel propone los corolarios de la obediencia y del servicio. Sin obediencia a las leyes divinas, que nos mandan a servir al prójimo  por amor, no hay libertad. Por otro lado, la libertad absoluta no existe, es apenas un sofisma. Vivimos  en relativo y no en absoluto.
¿Más que son las leyes Divinas? ¿Un código moral escrito? Para el Espiritismo las leyes divinas son las propias leyes naturales, creadas por Dios. Existen desde los planos inferiores de la naturaleza. Los sofistas modernos piden a la  libertad de los instintos animales del hombre, más el espiritismo nos advierte de la existencia de los instintos espirituales que constituyen las exigencias de la conciencia. Y entre esos acentúa la presencia de la ley de adoración, que nos impulsa a todos en dirección a Dios.

Artículo publicado  originalmente en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia” del periódico Diario de S. Paulo, en la década de 1970.

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jueves, 12 de junio de 2014

Globalización y Espiritismo


                         
                                 GLOBALIZACIÓN Y ESPIRITISMO


La globalización enriquece cada vez más los países ricos y aumenta la pobreza de los países pobres.

El hecho de ser espirita no nos hace ajenos a los problemas del mundo cuando se habla de neoliberalismo. La globalización, para no alargar demasiado, es la mas reciente fase de expansión del Capitalismo. La guerra económica con la competencia, el estímulo y aumento de la productividad, expansión capitalista, ésta que visa apenas al aumento del mercadeo y, por extensión, al aumento astronómico de lucros, lo que de hecho moviliza los capitales, sean productivos, sean meramente especulativos en la arena del mercado libre.

La globalización que en principio es un paso para la unificación de ideas, de costumbres, de complementación de culturas, lamentablemente desvirtuadas por el materialismo, arrastra al tercer mundo a una terrible crisis financiera y humanitaria.

En el contexto individual vemos que la situación económica global afecta día a día al ciudadano común, obligándolo a desdoblarse de manera forzosa y angustiosa, tratando de sostener el mismo patrón de vida. La tensión en que el hombre vive buscando conciliar lo que gana con las necesidades cada vez mayores en su familia lo absorbe, le impide el tiempo y disposición para tratar sobre las cosas del espíritu, desviándolo del verdadero camino. Por otro lado, otros con el afán de ganar más, atesorar hasta la insaciabilidad, éste hombre ambicioso no percibe la miseria que campea en su entorno.

El hombre, que se esclaviza a las pasiones, a la deshonestidad, a la mentira, a la lujuria y a la sensualidad, no tiene noción del destino que labra para el presente y el futuro espiritual.

Los mundos materiales son los escenarios indispensables para desenvolver la vida moral y el patrimonio intelectual del espíritu inmortal; las sucesivas reencarnaciones son múltiples oportunidades de progreso que el Padre ofrece a sus hijos, para que un día, ellos consigan alcanzar la meta por Él propuesta. Quien alcance la perfección, podrá disfrutar de las maravillas disponibles en todos los ángulos del universo.

Ampliando los dominios- con la globalización y el T.LC. los países ricos pasan a tener más dinero y mejor tecnología ampliando sus dominios y acumulando sus riquezas, en cuanto que la mayoría del los países pobres (en ellos incluido el nuestro), con la pobreza, y su miseria, con el desempleo, inclusive la pérdida de su soberanía con la invasión sutil de sus recursos naturales y humanos (mano de obra barata y pérdida de los derechos de los trabajadores represión y muerte a los dirigentes sindicales).

Dirá el lector, que estamos redactando un artículo simplemente político que nada tiene que ver con el Espiritismo. Se engaña quien así lo juzgue. Y para ser más claros en lo que exponemos, citamos apenas un trecho de Joanna de Angelis, escrito por Divaldo Pereira Franco, para lo cual pedimos la profunda meditación del lector. El concepto enunciado está en la obra MOMENTOS DE ALEGRIA "Librería espírita alborada editora". Dice en el capitulo 6º: "El acumulado de riquezas materiales en pocas manos, es responsable por la miseria económica y social de innumerables individuos y comunidades improvistas de todo cuanto favorece el orden, el bienestar y el desenvolvimiento".

Desdichadamente no vivimos en una sociedad organizada según el mensaje de Jesús, basta consultar el LIBRO DE LOS ESPÍRITUS para que analicemos la pregunta Nº 930. Le insinuamos al estudioso, se tome la molestia de tomar esta obra de Kardec y reflexionar con profundidad lo que allí está escrito con claridad por los espíritus superiores que bajo la supervisión del Espíritu de verdad asesora a Kardec.

Cada vez más, nuestro planeta se clasifica entre los que siempre ganan mucho y los que siempre pierden. Hay más riqueza hoy día que en cualquier otra época, razón por la cual insistimos: la naturaleza tiene de todo para todos. Lo que acapara es el egoísmo. En cuanto hay tantos archimillonarios, asombrosamente vamos a encontrar un gran número de personas sustentándose con menos de un dólar por día.

En el liderazgo del mundo se encuentra una élite que solamente está interesada en lucros astronómicos. Por esto, fue que Kardec dejó un escrito en OBRAS POSTUMAS que no pierde vigencia sobre las aristocracias intelecto - morales. Recomendamos al lector la atenta lectura de éstas exposiciones del codificador, porque es de esta manera como  entenderemos que el espiritismo tiene una contribución, como decíamos, actualizada para que la gente pueda apreciar los efectos perversos, como egoístas, sin ningún compromiso con el bienestar social de los países del tercer mundo. Hace unos años, un buen numero de cooperativas y pequeños bancos Colombianos, se declararon en quiebra afectando en sus intereses a pequeños ahorradores que no recuperaron sus sacrificados ahorros, 
mientras que por estos días el gobierno les inyectó grandes sumas de dinero a los bancos de importancia y al servicio de los capitalistas del país; y ahora que el dólar viene en descenso, también se preocupan por crear maniobras que protejan al capital de los exportadores sin importar que la baja del dólar favorezca al consumidor final, entre estos,al proletariado. Para concluir decimos que globalización, y neoliberalismo, es apenas parte de lo expuesto.

Los pensadores son importantes para salvar el mundo de la desdicha en que se ha venido hundiendo. La confusión tiene que procesarse, para que se destruya el andamiaje milenario de los malos hábitos y los preconceptos de todo orden. Una vida nueva tendrá que florecer sobre las bases de la muerte. Todos los que lucharon y aun luchan por el esclarecimiento de la sociedad, son frutos extemporáneos de la civilización del futuro. 
Ellos ofrecen un derrotero de libertades fulgurantes; pero en torno del hombre 
contemporáneo, aun se respira una atmósfera terrible de destrucción y miseria.

La vieja ideología ya viciada hasta hoy, es también causa de esta situación por la que el mundo pasa, como son las tribulaciones que oprimen los pueblos en los momentos que vivimos.. Los próceres de la ciencia y de las religiones igual que los dirigentes políticos,por la manera en que se manifiestan y sancionan virtualmente la vieja ideología que hace de este mundo el único modelo de vida, y las grandes empresas llenas de ambiciones de fausto y de poder, en fase de la ideología medieval que nos está siendo administrada por individuos de responsabilidad científica y moral, los fuertes y audaces,no descansarán en emplear los medios más habilidosos y despreciables, con tal de satisfacer sus deseos impuros, o sus intereses bastardos, y todo esto son causas que han ensangrentado y empañado nuestro planeta, más allá del dolo y de la rapiña que labrar en todos los países bajo el régimen capitalista y como un ejemplo vivo de lo expuesto, tenemos el martirizado IRAK, víctima de los poderosos que ambicionan el petróleo.

Los sociólogos ven sus actividades circunscritas al castillo maravilloso de las palabras, porque los hombres están doblegados a su infortunado destino.

No vale el esfuerzo de los espíritus superiores en la solución de las incógnitas científicas, por cuanto todos los descubrimientos de estos últimos tiempos son jugarretas de los terribles en la mente infantil de esa civilización que se desenvolvió sin la educación individual. La verdad es que el hombre está viviendo para destruir al hombre. Invasiones  a los países más débiles Fascismo, dictaduras para el proletariado, "el feudalismo moderno", las monarquías que basándose en opresión han sobrevivido a la edad media, falsas democracias tendrán que desaparecer en los fragores de la lucha, para que la lucha 
espiritualista inaugure el nuevo derecho a la nueva ley como controladores de todos los fenómenos de la economía de los pueblos. El hombre entonces comprenderá la necesidad de un imperativo de paz, solidaria con el progreso espiritual de otros mundos.

Es objetivando la construcción del edificio de la concordia universal sobre la base de la educación de cada personalidad y de leyes económicas que hagan desaparecer para siempre, el cuadro doloroso de la miseria y del hambre, y que los mal llamados muertos vengan para hablar a los encarnados en el torbellino oscuro de sus vidas.

Tristemente, dentro del ámbito espírita algunos están ingenuamente convencidos de ser genuinos Cristianos, pues en las tareas de vibraciones claman por el bienestar colectivo y sin embargo, en tiempo de elecciones, los vemos polarizados o atareados en la campaña de algún candidato del cual esperan una ayuda personal sin importar que su elegido tenga el Currículo de corrupto y que por esto, se contribuya a la barbarie y todo tipo de vicios que hacen parte de la descomposición social que trae como consecuencia tantos 
homicidios y suicidios. ¿será cierto que el que peca y reza empata?

¿Será que el fariseísmo con el carácter escribano sobrevivió reingeniándose mediante el 
formalismo y la diplomacia sedimentada en las apariencias?

Votar implica responsabilidad social de grandes dimensiones, sobre la base de las 
consecuencias de la escogencia colectiva. Es la respuesta del espíritu que fuera diputado, El Dr. Bezerra de Menezes. ÉL nos habla de la necesidad del voto consciente: cuando en 
contribución a su voto el país tome su rumbo; entonces Ud. es responsable por el 
programa que al país confiere, será el resultado de los gobernantes que Ud. escogió. 
Con el pensamiento inconsciente e inmediatista no hay capacidad para prever las 
consecuencias. El mismo autor advierte: si Ud. escogió por sus intereses y no por los de la comunidad, responderá Ud. por el karma histórico y colectivo que se dará.

Votar no es fácil, marcar tarjetones no es la única preocupación, debe ser 
primordialmente escoger candidatos que ofrezcan alivio social, y de carácter colectivo.

Cassio Lópes -

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    ¿ Que es ser espirita ?

Es el espiritismo una doctrina clara y sencilla. Su propósito principal es ayudar al hombre a ser mejor ser humano, y practicar la doctrina es cultivar el amor entre todos los hermanos como nos enseñó Jesús.

El deber de un espirita es conocerse bien a sí mismo, con 
sus virtudes y sus defectos para poder así, trabajar en su mejoramiento, trabajar de forma consciente para mejorar sus imperfecciones.

Para lograrlo solo es necesario dedicar todos los días un 
rato a la meditación y al autoanálisis. A través del espiritismo, si lo practicamos sinceramente, seremos mejores hijos, hermanos, padres, esposos, amigos, seremos mejores seres humanos.

El espiritismo nos enseña que somos espíritus inmortales, que no debemos temer a la 
muerte, pues el espíritu sobrevive a este momento, que no es más que un tránsito hacia la vida espiritual. Que la vida espiritual es la verdadera vida del espíritu, y que en ella continuamos aprendiendo y acumulando experiencias que nos hacen mejores.

Que luego reencarnamos y ponemos en práctica lo aprendido, y en este ciclo vamos 
convirtiéndonos en espíritus cada vez mejores y acercándonos paso a paso a la luz Divina, al Ser creador de todo el universo, a esa energía que llamamos Dios.

Y la doctrina nos enseña que este ciclo es un camino hacia el progreso, pues Dios ha creado 
el universo regido por leyes naturales y el progreso es una de ellas.

Y la doctrina nos enseña también una verdad sencilla e infalible, cuya comprensión nos va 
a ayudar a comprender nuestras circunstancias y cómo podemos cambiarlas; esta verdad es la ley de afinidad, atraemos a nuestras vidas circunstancias,personas y espíritus afines a nuestros pensamientos.

Es decir, que la calidad de nuestro pensamiento determina la calidad de la energía que 
vibra a nuestro alrededor y con ello de aquello que atraemos. De ahí la importancia de nuestra elevación moral.

Somos los artífices de nuestra vida, tenemos libre albedrío para practicar el bien o 
apartarnos de él; para esforzarnos cada día en ser mejores y comprender que con amor,paciencia, tolerancia, bondad, construimos un futuro mejor para nosotros mismos y para aquellos que nos rodean.

Y la Doctrina Espirita es mucho más, es la justicia de la ley de causa y efecto, que nos 
enseña que cada acción nuestra tiene un resultado, una consecuencia acorde con la misma, y esta consecuencia vendrá a nosotros indefectiblemente, ya sea en esta vida o en una vida futura. Y esta ley explica las desigualdades que tanto nos acongojan y es también una luz que nos inspira a cultivar el bien.

Hay mucho más para descubrir en la doctrina espírita, pero estas sencillas razones que 
hemos expuesto, bastan por si solas para decir:

"Yo quiero ser Espirita"

- Solcuba -

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                                        LA VEJEZ



La vejez es el otoño de la vida; en su último declive, es su 
invierno. Sólo con pronunciar la palabra vejez, sentimos el frío en el corazón; la vejez, según la estimación común de los hombres, es la decrepitud, la ruina; recapitula todas las tristezas, todos los males, todos los dolores de la vida; es el preludio melancólico y desolado del adiós final. En esto hay un grave error. Primero, por regla general, ninguna fase de la vida humana está totalmente desheredada de los dones de la naturaleza, y todavía menos de las bendiciones de Dios.

¿Por qué la última etapa de nuestra existencia, aquella que precede inmediatamente el coronamiento del destino, debería ser más afligida que las otras? Sería una contradicción y no correspondería con la obra divina, pues todo en ella es armonía, como en la viva composición de un concierto impecable. Al contrario, la vejez es bella, es grande, es santa; y vamos a estudiarlo un instante, a la luz pura y serena del Espiritismo.

Cicerón escribió un elocuente tratado de la vejez. Sin duda, encontramos en estas páginas célebres algo del genio armonioso de este gran hombre; sin embargo, es una obra puramente filosófica y que contiene sólo puntos de vista fríos, una resignación estéril, y de abstracciones puras. Es en otro punto de vista que hay que colocarse, para comprender y para admirar esta peroración augusta de la existencia terrestre.

La vejez recapitula todo el libro de la vida, resume los dones de otras épocas de la 
existencia, sin tener las ilusiones, las pasiones, ni los errores. El anciano ha visto la nada de todo lo que deja; ha entrevisto la certeza de todo lo que va a venir, es un vidente. Sabe, cree, ve, espera. Alrededor de su frente, coronada de una cabellera blanca como de una cinta hierática de los antiguos pontífices, alisa una majestad totalmente sacerdotal. A falta de reyes, en ciertos pueblos, eran los Ancianos quienes gobernaban. La vejez todavía es, a pesar de todo, una de las bellezas de la vida, y ciertamente una de sus armonías más altas.

A menudo decimos: ¡que guapo anciano! Si la vejez no tuviera su estética particular, ¿a qué dicha exclamación?

No obstante, no hay que olvidar que en nuestra época, como ya lo decía Chauteaubriand, hay muchos viejos y pocos ancianos, lo que no es la misma cosa. El anciano, en efecto, es bueno e indulgente, ama y anima a la juventud, su corazón no envejeció en absoluto, mientras que los viejos son celosos, malévolos y severos; y si nuestras jóvenes generaciones no tienen ya hacia los abuelos el culto de otros tiempos es, precisamente en este caso, porque los viejos perdieron la gran serenidad, la benevolencia amable que hacía antaño la poesía de los  antiguos hogares. La vejez es santa, es pura como la primera infancia; es por ello que se 
acerca a Dios y que ve más claro y más lejos en las profundidades del infinito.

Es, en realidad, un comienzo de desmaterialización. El insomnio, que es la característica ordinaria de esta edad, es la prueba material. La vejez se parece a la víspera prolongada. 

En vísperas de la eternidad el anciano es como el centinela avanzado en el límite de la frontera de la vida; ya tiene un pie en la tierra prometida y ve la otra orilla y la segunda ladera del destino. De ahí esas "ausencias extrañas", esas distracciones prolongadas, que se toma por un debilitamiento mental y que son en realidad sólo exploraciones momentáneas del más allá, es decir, fenómenos de expatriación pasajera. He aquí lo que no se comprende siempre. La vejez, como tan a menudo decimos: es el ocaso de la vida, es la noche. El ocaso de la vida, es verdad; ¡pero hay tardes muy bellas y puestas del sol qué tienen reflejos apoteósicos! Es la noche, también es verdad; ¡pero la noche es muy bella con sus adornos de constelaciones! ¡Como la noche, la vejez tiene sus Vías Lácteas, sus caminos blancos y luminosos, reflejo espléndido de una vida larga plena de virtud, de bondad y de honor!

La vejez es visitada por los Espíritus de lo invisible; tiene iluminaciones instintivas; un don maravilloso de adivinación y de profecía: es la mediumnidad permanente y sus oráculos son el eco de la voz de Dios. Es por eso que las bendiciones del anciano son santas dos veces; debemos guardar en su corazón los últimos acentos del anciano que muere, como el eco lejano de una voz querida por Dios y respetada por los hombres.

La vejez, cuando es digna y pura, se parece al noveno libro de Sybille que él sólo, vale lo que todos los demás, porque los recapitula y porque resumiendo todo el destino humano, anula a los otros. Persigamos nuestra meditación sobre la vejez, y estudiemos el trabajo interior que se cumple en ella. «De todas las historias, se dice, la más bella es la de las almas.» Y esto es verdad. Es bello penetrar en este mundo interior y sorprender en él las leyes del pensamiento, los movimientos secretos del amor.

La vejez contemplada en toda su realidad, devuelve al alma la verdadera juventud y el nuevo renacimiento en un mundo mejor. El alma del anciano es una cripta misteriosa, alumbrada por el alba inicial del sol del otro mundo. Lo mismo que las iniciaciones antiguas se cumplían en las salas profundas de las Pirámides, lejos de la mirada y lejos del ruido de mortales distraídos e inconscientes es, parsimoniosamente, en la cripta subterránea de la vejez que se cumplen las iniciaciones sagradas que preludian a las revelaciones de la muerte.

Las transformaciones o, mejor dicho, las transfiguraciones operadas en las facultades del alma por la vejez son admirables. Este trabajo interior se resume en una sola palabra: la sencillez. La vejez es eminentemente simplificadora de toda cosa. Simplifica primero el lado material de la vida; suprime todas las necesidades ficticias, las mil necesidades artificiales que la juventud y la edad madura habían creado, y que habían hecho de nuestra complicada existencia una verdadera esclavitud, una servidumbre, una tiranía. Lo diremos más alto: es un principio de espiritualización.

El mismo trabajo de simplificación se cumple en la inteligencia. Las cosas admitidas se vuelven más transparentes; en el fondo de cada palabra encontramos la idea; en el fondo de cada idea divisamos a Dios. El anciano tiene una facultad preciosa: la de olvidar. Todo lo que fue fútil, inútil en su vida, se borra; guarda en su memoria, como en el fondo de un crisol, sólo lo que fue sustancial. La frente del anciano no tiene ya nada de la actitud orgullosa y provocadora de la juventud y de la edad viril; se inclina bajo el peso del pensamiento como de la espiga madura. El anciano baja la cabeza y la inclina sobre su corazón. Se esfuerza en convertir en amor todo lo que queda en él de facultades, de vigor y de recuerdos. La vejez no es pues una decadencia: realmente es un progreso; una marcha adelante hacia el término: a este título es una de las bendiciones del Cielo.

La vejez es el prefacio de la muerte; es lo que la hace santa como la víspera solemne que hacían los antiguos iniciados antes de levantar el velo que cubría los misterios. La muerte es pues una iniciación. Todas las religiones, todas filosofías intentaron explicar a la muerte; bien poco conservaron de su verdadero carácter. El cristianismo la divinizó; sus santos la miraron frente a frente noblemente, sus poetas la cantaron como una liberación.

Sin embargo, los santos del catolicismo vieron en ella sólo la liberación de las servidumbres de la carne, el rescate del pecado; y a causa de esto, hasta los ritos funerarios de la liturgia católica difunden un tipo de espanto por esta peroración, sin embargo tan natural, la existencia terrestre. La muerte simplemente es un segundo nacimiento; dejamos este mundo de la misma forma que entramos en él, según la orden de la misma ley. Un tiempo antes de la muerte, un trabajo silencioso se cumple: la desmaterializació n ya ha comenzado. A ciertos signos podríamos comprobarlo si los que rodean el moribundo no están distraídos en otras cosas. La enfermedad desempeña aquí un papel considerable: termina en algunos meses, en
 algunas semanas, en algunos días puede, lo que el trabajo lento de la edad había preparado: es la obra de "disolución" de la que habla el apóstol Pablo. Esta palabra "disolución" es muy significativa: indica claramente que el organismo se desagrega y que el periespíritu se "desata" del resto de la carne con la que fue envuelto.

¿Qué sucede en ese momento supremo que todas las lenguas llaman " la agonía ", es decir, decir el último combate? Lo presentimos, lo adivinamos. Un gran poeta moribundo tradujo este instante solemne con este verso: “Está aquí el combate del día y de la noche.”

En efecto, el alma entró en un estado crepuscular; está en el límite extremo, en la frontera de ambos tipos de mundo y visitada por las visiones iniciales de aquel en el que va a entrar. El mundo que deja le envía los fantasmas del recuerdo, y toda una comitiva de Espíritus le llega del lado de la aurora. Jamás morimos solos, igual que jamás nacemos solos. Los invisibles que nos conocieron, que nos amaron, que nos prestaron asistencia aquí abajo vienen para ayudar al moribundo a desembarazarse de las últimas cadenas de la cautividad terrestre. 
En esta hora solemne, las facultades crecen; el alma, medio liberada, se dilata; comienza a volver a su atmósfera natural, a repetir su vida vibratoria normal, y es para esto para lo que en este instante se revelan en algunos moribundos fenómenos curiosos de mediumnidad. La Biblia está llena de estas revelaciones supremas. La muerte del patriarca Jacob es el tipo consumado de desmaterialización y de sus leyes. Sus doce hijos están reunidos alrededor de su lecho, como viva corona fúnebre. El anciano se recoge, y después de haber recapitulado su pasado, sus memorias, profetiza a cada uno de ellos el futuro de su familia y su raza. Su vista todavía se extiende más lejos; percibe en la extremidad de los tiempos al que debe un día recapitular toda la mediumnidad secular del viejo Israel: el Mesías; y muestra como el último retoño de su raza, será el que resumirá toda la gloria de la posteridad de Jacob. Ningún faraón, en su orgullo, murió con semejante grandeza como este anciano oscuro e ignorado que expiraba en un rincón de la tierra de Gessen.

El ocaso de la vida, es el fin de un viaje penoso y a menudo de una prueba dura, es el momento de la reflexión en la que el pensamiento tranquilo y sereno se eleva hacia las regiones infinitas.

Volvamos al mismo acto de la muerte. La desmaterializació n se cumplió, el periespíritu se libra del envoltorio carnal, que vive todavía algunas horas, algunos días tal vez, de una vida puramente vegetativa. Así los estados sucesivos de la personalidad humana se celebran en el orden inverso al que dirigió el nacimiento. La vida vegetativa que había comenzado en el seno materno se apaga aquí esta vez, la última; la vida intelectual y la vida sensitiva son las dos primeras en partir.

¿Qué sucede entonces? El Espíritu, es decir, el alma y su envoltorio fluídico, y por 
consiguiente el yo, se lleva la última impresión moral y física que le golpea sobre la tierra; la guarda un tiempo más o menos prolongado, según su grado de evolución. Es por eso que es importante rodear la agonía de los moribundos de palabras dulces y santas, de pensamientos elevados, porque son los últimos ruidos, estos últimos gestos, estas últimas imágenes que se imprimen sobre las hojas del libro subconsciente de la conciencia; es la última línea que leerá el muerto desde su entrada al más allá o tan pronto como sea consciente de su nuevo modo de ser.

La muerte es pues, en realidad, un paso; es una transición y una traslación. Si debíamos tomar de la vida moderna una imagen, lo compararíamos de buena gana con un túnel. En efecto, el alma avanza en el desfile de la muerte más o menos lentamente, según su grado de desmaterialización y espiritualidad.

La muerte es pues una mentira, ya que la vida, parece apagada, reaparece cada vez más radiante, en la certeza de la inmortalidad del alma. Es el despertar bendito.

Las almas superiores, que siempre vivieron en las altas esferas del pensamiento y de la virtud, atraviesan esta oscuridad con la rapidez del expreso que desemboca en un instante en la luz plena del valle; pero es el privilegio de un pequeño número de espíritus evolucionados: son los elegidos y los sabios.

No hablaremos aquí de criminales, seres animalizados a los instintos groseros, quiénes vivieron o más bien vegetaron toda una existencia en las bajuras, fondo del vicio o en la cloaca del crimen. Para ellos, es la noche, y una noche llena de horrorosas pesadillas. Nos cuesta, sin embargo, creer que las fronteras del más allá y el paso del tiempo a la vida errática sean pueblos de estos seres horrorosos que los ocultistas llaman los elementales.

Hay que ver en ello sólo símbolos e imágenes reflejos de las pasiones, los vicios, los crímenes que los perversos cometieron aquí abajo. Contemplemos aquí sólo las vidas ordinarias, las existencias que siguen tranquilamente las fases lógicas del destino. Es la condición común de la inmensa mayoría de los mortales. El alma entró en la galería sombría: queda allí en la oscuridad o en la penumbra próxima de la luz. Es el crepúsculo del más allá. Los poetas devolvieron muy afortunadamente este estado y describieron este medio día, este claro oscuro del mundo extraterreno.

Aquí, las analogías entre el nacimiento y la muerte son sorprendentes. El niño permanece varias semanas sin poder ver la luz y tomar conciencia de lo que le rodea. Sus ojos todavía no están abiertos, no más que la radiación de su pensamiento. Así, ante el nuevo nacimiento al mundo invisible, él mismo permanece también algún tiempo antes de darse cuenta de su modalidad  de ser y de su destino. Oye a la vez los murmullos lejanos o próximos de los dos mundos; divisa movimientos y gestos que no sabría precisar ni definir.

Entrando despacio en la cuarta dimensión, pierde la noción precisa de la tercera, en la cual había siempre evolucionado. No se da cuenta más de la cantidad, ni del número, ni del  espacio, ni del tiempo, ya que sus sentidos que, como tantos instrumentos de óptica, le ayudaban a calcular, a medir y pesar, se cerraron de pronto como una puerta para siempre condenada. ¡Qué estado extraño el de este alma el que busca a tientas, como el ciego, sobre el camino del más allá! Y sin embargo este estado es real. En este momento, las influencias magnéticas de la oración, de la memoria, del amor pueden desempeñar un papel considerable y apresurar el acceso de las claridades reveladoras que van a iluminar esta conciencia todavía adormecida, esta alma «en pena» de su destino. La oración, en este caso,
 es una evocación verdadera; es el llamamiento al alma indecisa y flotante. He aquí porque el olvido de los muertos, el descuido de su culto son culpables y nos hacen más tarde merecedores de olvidos semejantes. No obstante, este período de transición, esta parada en el túnel de la muerte son absolutamente necesarios, como preparación para la visión de luz que debe suceder a la oscuridad. Hace falta que los sentidos psíquicos se proporcionen gradualmente al nuevo hogar que va a alumbrarlos. Un paso súbito, sin transición alguna, de esta vida a la otra, sería un deslumbramiento que produciría una confusión prolongada. «Natura no facit saltus» (La naturaleza no da saltos) dice el gran Limado; esta ley rige parsimoniosamente las etapas progresivas del desempeño espiritual.

Es preciso que la visión del alma aumente para que el ave nocturna, que no puede fijar la subida de la aurora, consolide su endrina y pueda, como el águila, mirar frente a frente el sol, de un ojo intrépido. Este trabajo de preparación se cumple progresivamente, durante la parada más o menos prolongada en el túnel que precede la vida errática propiamente dicha, poco a poco la luz se hace primero muy pálida, como el alba inicial que se levanta sobre la cresta de los montes; luego, al amanecer sucede la aurora; esta vez, el alma divisa el nuevo mundo que habita: se mira y se comprende, gracias a una luz sutil que la penetra en toda su esencia.

Gradualmente, todo su destino, con sus vidas anteriores y sobre todo con la noción 
consciente y refleja de la última, va a revelarse como en un cliché cinematográfico 
vibratorio y animado. El espíritu, entonces, comprende lo que es, dónde está, lo que vale.
 Las almas van con un instinto infalible a la esfera proporcionada a su grado de evolución, en su facultad de iluminación, a su aptitud actual de perfectibilidad. Las afinidades fluídicas le conducen, como una brisa dulce pero imperiosa que empuja una barquita, hacia otras almas similares, con las cuales va a unirse en un tipo de amistad, de parentesco magnético; y así la vida, la vida verdaderamente social pero de un grado superior, se reconstituye absolutamente como en otro tiempo aquí abajo, porque el alma humana no sabría renunciar a su naturaleza. Su estructura íntima, su facultad de brillo le imponen la sociedad que merece.

En el más allá se reforman las familias, los grupos de almas, los círculos de espíritus, según las leyes de la afinidad y de la simpatía. El purgatorio es visitado por los ángeles, dicen los místicos teólogos. El mundo errático es visitado, dirigido, armonizado por los Espíritus superiores, diremos nosotros. Aquí abajo, entre los elegidos del genio, de la santidad y de la gloria, hubo y habrá siempre unos iniciadores. Son predestinados, misioneros, que recibieron para tarea de hacer adelantar al mundo en la verdad y la justicia al precio de sus esfuerzos, de sus lágrimas y algunas veces de su sangre. Las altas misiones del alma jamás cesan. Los Espíritus sublimes, que instruyeron y mejoraron a sus semejantes sobre la tierra, continúan en un mundo superior, en un marco más vasto, su apostolado de luz y su redención de amor.

Es así, como lo decíamos al principio de estas páginas, que la historia eternamente 
recomienza y se torna cada vez más universal. La ley circular que preside el eterno progreso de los estados y de los mundos se celebra sin cesar en esferas y en orbes cada vez mayores; todo empieza de nuevo arriba, en virtud de la misma ley que hace que todo evolucione abajo. 

Todo el secreto del universo está allí. Las almas que son conscientes de haber carecido de su última existencia comprenden la necesidad de reencarnarse y se preparan para ello. 
Todo se agita, todo se mueve en estas esferas siempre en vibración y en movimiento. Es la actividad incesante, ininterrumpida, progresiva y eterna. El trabajo de los pueblos sobre la tierra no es nada en comparación de este trabajo armonioso de lo Invisible. Allá arriba, ninguna traba material, ningún obstáculo carnal detiene los arranques, desanima o disminuye el vuelo. 
Ninguna vacilación, ninguna ansiedad, ninguna incertidumbre. El alma ve el fin, sabe los medios, se precipita en la dirección donde debe alcanzarlo. ¿Quién nos describirá la armonía en estas inteligencias puras, el esfuerzo de estas voluntades derechas, el arranque de estos amores más fuertes que la muerte? ¿Qué lengua jamás podrá repetir la comunión sublime y fraternal de estos espíritus que tienen entre ellos diálogos ardientes como la luz, sutiles como perfumes, donde cada vibración magnética tiene su eco en el corazón mismo de Dios? 
Tal es la vida celeste; ¡tal es la vida eterna, y estas son las perspectivas que la muerte abre indefinidamente delante de nosotros! ¡Oh hombre! Comprende pues tu destino, se orgulloso y feliz de vivir; ¡no blasfemes la ley del amor y de la belleza qué traza delante de ti caminos tan amplios y tan radiantes! Acepta la vida tal como es, con sus fases, sus alternativas, sus vicisitudes; es sólo el prefacio, el preludio de una vida más alta, donde planearás como el águila en la inmensidad, después de haberse arrastrado a duras penas en un mundo material e imperfecto. No es pues en absoluto por un himno fúnebre que hay que acoger a la muerte, sino por un canto de vida; porque no es en absoluto el astro de tarde que se levanta, cruel, sino más bien la estrella radiante de la verdadera mañana. Canta, oh alma, el himno triunfal, hosanna del siglo nuevo, en el cual todo va a nacer para destinos más gloriosos. Monta siempre más alto en la pirámide infinita de luz; ¡y como el héroe de la 
leyenda de Excelsior, ves a plantar tu tienda sobre el Tabor radiante de lo inconmensurable, de lo Eterno!

- León Denis -


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