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jueves, 24 de julio de 2014

Comentando el mundo espiritual

COMENTANDO  EL MUNDO ESPIRITUAL

Los más grandes sabios de la antigüedad, conocían ya las relaciones con el mundo espiritual aunque aun no conocían el Espiritismo.
El alma humana, está ligada  continuamente  a una sociedad toda inmaterial, actúa con el Mundo Espiritual y recibe de ese mundo impresiones que, como hombre no percibe mientras el orden perfecto no esté establecido.
Solo después de la muerte somos seres espirituales, el periespiritu se puede separar del cuerpo Material, aunque por poco tiempo.
No se muere, y todos los que llamamos muertos continúan viviendo.
La relación de nuestro periespíritu con el Mundo Espiritual es más frecuente de lo que podemos imaginar, principalmente cuando estamos adormecidos. Durante la vida terrenal, somos espíritu y actuamos como espíritu, realizando una especie de espiritismo ignorado. En ese invisible intercambio con el mundo espiritual, recibimos pensamientos elevados y aclaraciones, los cuales solemos denominar inspiraciones, intuición etc.
Es una especie de Espiritismo ejercido inconscientemente.
Todos los espiritistas gozan de excelente salud si se guían por la enseñanza de los espíritus. Los espíritus nos aconsejan indefectiblemente, una vida moral. Un espíritu  sano responde por un cuerpo sano.
Las aparicionesde los fallecidos, en nuesro mundo, se realizan, ciertamente,  por el mucho amor que nos dedican. Vienen a avivar en nosotros la fe y la esperanza de que nos encontraremos en un futuro próximo. Nosotros nos admiraremos cuando despertemos en el más allá.
Muchos de los que creen en la inmortalidad, se suponen que somos abandonados  en una eterna oscuridad.  Eso no tiene lógica alguna. Cada uno de nosotros será recibido por seres espirituales, nuestros parientes y amigos, que nos llevan junto a ellos. Morir aquí es nacer  en el Más Allá.
La bibliografía espiritista es inmensa, hay una gran literatura a disposición y alcance de todos al relacionarse el Espiritismo  muy cerca con casi todas las ciencias, nos aclara muchos enigmas, ayuda a hacerlos más comprensibles.
El Espiritismo, ha traído una infinidad de hechos a la luz del día. El nos ha facilitado los conocimientos de que el Hombre está dotado de un espíritu inmortal, y la vida terrena es una especie de escuela preparatoria. El hombre percibe sus deberes por un instinto sentimental, como por la intuición que los Espíritus Guías le transmiten. Del cumplimiento de esos deberes, dependen su progreso y su felicidad. Cumpliendo  con sus deberes se desenvuelven en él  fuerzas espirituales. Y, más, cada vez más,  comprende  cómo y donde puede encontrar su verdadera felicidad.
La existencia en la Tierra, es apenas una fracción mínima de la vida. Siempre y siempre, son buenos los resultados del buen proceder. Los buenos actos siguen al frente del espíritu y captan intuiciones puras y elevadas. Así, cuando el espíritu penetra en la esfera superior,  es bien recibido y pasa de continuo a ser auxiliado, en el sentido de proseguir  en su propio progreso. Todas las vidas que hemos vivido y que viviremos son una existencia sola.  Es una evolución continua, de grado en grado, para la sublimación.
Las leyes son eternas e inmutables, todo lo rigen, influencian a todos los seres, sin excepción, para el bien. No hay seres privilegiados. Nadie es castigado por los errores cometidos que no puede evitar.  Justicia eterna, amor eterno, es lo que impera.
Debemos recordar el deber para con Dios, el deber para con el prójimo y el deber para con nosotros mismos, teniendo en cuenta el espíritu y el cuerpo.
Por el mecanismo de la reencarnación, el ser astral trae consigo, en su regreso a la Tierra, sus antiguas conquistas. Recorre otra vez los años terrestres y, si es sabio, aprovecha al máximo las oportunidades que le son ofrecidas. Es como el alumno que va siendo transferido a clases  más y más elevadas, pero siempre que sea aprobado. Si fue haragán y le falto buena voluntad, volverá a repetir el curso, hasta terminarlo con distinción.
No siempre el ser astral regresa a la Tierra para rectificar errores cometidos o para repetir lecciones mal aprendidas. Los hay que, espontáneamente, se ofrecen para el retorno: son los misioneros. De nuevo en la Tierra,  se distribuyen  entre los más diversos sectores  de la experiencia humana, como guiase, misioneros del bien  y del amor, del saber  y de la ejemplificación. Guían a los grupos humanos y los animan, estimulándoles el progreso espiritual. son como los profesores  de instrucción superior que van a dar clase  s los alumnos ya iniciados en el saber,  para enseñarlos  y hacerlos progresar. Son entidades como Buda, Rafael, Confucio, Galileo, Euler, etc.  Seres privilegiados que aceptaron venir a la Tierra sacrificándose, por su amor a la Humanidad y por el deseo de hacerla progresar y mejorar.
En el más allá cada uno vamos a ocupar el lugar que merecemos. De acuerdo con nuestra elevación moral, alcanzaremos nuestro bien.  Nuestro  procedimiento en la Tierra, es la balanza  que determina  nuestro valor en el Más Allá. Es por eso que, incesantemente, los espíritus y el Espiritismo  pregonan el cumplimiento de los deberes, la acumulación de los valores morales, , el perfeccionamiento espiritual.
El que huye de estos imperativos, paraliza su propio progreso.
Cada conquista del ser astral, es la ganancia que se obtine  a costa de arduos trabajos, ya que nada nos es regalado. Cuando dejamos de hacer algo en una existencia física, volvemos a la Tierra para realizarlo, y tal vez, con el agravante  de colocarnos en dificultades mayores,  como consecuencia  de la implicación que guardamos los unos para con los otros, para quien comprende el Espiritismo,  hay siempre buena voluntad y alegría para enfrentar los deberes y las dificultades,  pues eso representa nuestra ascensión.
Muchos sonámbulos o médiums se resisten  a regresar del trance, las maravillas y las bellezas  que contemplan cuando están en trance los atraen irresistiblemente hacia las armonías celestiales.  Al despertar se quejan de la oscuridad existente en la sala y se muestran tristes. Es que ven las bellezas  para las cuales  nuestro ojo físico está ciego. El Más Allá, no dista tanto de nosotros, como mucha gente imagina. El Más Allá, en realidad, comienza en donde acaba el “Aquí” Y se extiende  hasta donde no podemos  comprender: Dios en su infinita sabiduría, creo el infinito para que la vida lo pueble. Pero, con nuestros groseros sentidos, con nuestra tibia comprensión, no podemos alcanzar esos objetivos. Nuestros ojos ven  puntos luminosos a los cuales llamamos estrellas y apenas podemos decir que son soles  de otros mundos esparcidos por lo inmensurable.
Como todos los seres vivos son de naturaleza cósmica, también son etéreos y es por eso que el inmenso espacio etérico nos pertenece, es nuestro elemento, nuestra verdadera patria, en donde encontramos la plenitud de nuestra felicidad. En verdad, es nuestro hogar. La Tierra es una simple estación durante un gran viaje. Como seres materializados que somos, no podemos imaginárnosla. Nuestra comprensión no va más allá de la materia de que está hecho nuestro cuerpo y lo que nos rodea.
Los científicos físicos, quieren probar que la materia no existe, que ella se reduce a la substancia etérea. Así, llegamos  a comprender que, aun nuestra casa planetaria, la Tierra,  no es otra cosa que una densidad astral, que también ella es una materialización. Las últimas novedades sobre la radioactividad, nos convencen de que la materia se forma como resultado de inmensas velocidades y ciclones del éter.
La doctrina espirita avanza, dilata sus fronteras, vence a sus opositores, está presta a probar que el cuerpo es un producto del espíritu.
Las confusiones y las incertidumbres se acabaron. El Espiritismo es sencillo y cristalino. Con el vemos la vida y el Mundo bajo una nueva y viva luz.
  Trabajo realizado por Merchita

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POBREZA Y RIQUEZA 
Penuria y riqueza, en esencia, no constan entre los elementos que poseemos sino en el sentimiento que nos posee.

La grandeza de las concesiones de Dios marca el derrotero del hombre desde la primera hora en que se estructura la cuna en el campo humano. La vocación de la avaricia impenitente, recoge el oro del mundo para erigir con él el túmulo suntuoso en que se sepulta la esperanza y recibe la bendición del amor para transformarla en cadena que lo encarcela, a veces, en el purgatorio del sufrimiento.
Existen criaturas altamente tituladas en las convenciones del mundo, que traen consigo una fuente viva de humildad en el corazón, mientras existen mendigos, con el rostro desfigurado, que cargan en lo intimo la niebla espesa del orgullo empañándoles el entendimiento.
Hay ricos que son maravillosamente pobres de avaricia y encontramos pobres lamentablemente ricos de mezquindad. Almas grandes que se hacen humildes, al servicio del señor, en la persona del prójimo, y frecuentemente, sorprendemos espíritus rastreros vistiendo túnicas de vanidad y dominación.
Jesús, loando a los “pobres de espíritu” no tenia encomios a la ignorancia, a la incultura, a la insipiencia o a la nulidad, él exaltaba los corazones simples que descubren en la vida, en cualquier Angulo de la existencia, un tesoro bendito con el cual es posible el enriquecimiento efectivo del alma para las alegrías de la elevación.
La pobreza y la pequeñez no existen en la obra divina. Son posiciones transitorias creadas por nosotros mismos, en la jornada evolutiva en la que aprendemos, poco a poco, bajo el patrocinio de la lucha y de la experiencia, que todo es grande en el Universo de Dios.
Todos los seres, todas las tareas y todas las cosas son piezas preciosas en la estructuración de la vida.
Todos somos infinitamente ricos de oportunidades de trabajar y servir, de aprender y perfeccionar, infatigablemente.
Es muy fácil consolar a un pobre; si le damos pan y abrigo, se da por contento; pero la limosna degrada, envilece, denigra, lo que se debe procurar es dar trabajo al pobre ¡ bendito el trabajo que dignifica al hombre ! . Mientras la miseria abunda, se desprecia el trabajo, y es necesario en los tiempos actuales combatir la pereza del hambriento, la indolencia del ignorante; es preciso procurar que el trabajador se acostumbre al trabajo; el movimiento vigoriza los músculos, y la esperanza de un jornal asegurado para mucho tiempo, te hace aficionarte al trabajo. Hay que dar trabajo al cuerpo e instrucción al alma, consagrándonos al bien de nuestros semejantes.
Los pobres son una página de la historia humana; hay pobres que se convierten en cosas por su escasa inteligencia, porque en los lugares donde abunda el agua, puede perder la miseria una gran parte de su horror; el agua limpia todo, y muchos no se sabe por qué razón, tiene aversión al huso del agua y ese odio a la limpieza aumenta su infortunio y el número de enfermedades que de continuo asedian a los pobres.
Los pobres dan mucho que pensar porque tienen cuerpo y alma como los demás seres; son entes racionales por su especie; y muchos de ellos parece que se empeñan en retroceder buscando su semejanza en otras especies de la escala zoológica. Cuando reciben las dadivas de sus hermanos lo hacen con la mayor indiferencia, las fases cariñosas, muchas veces, no encuentran eco en sus corazones petrificados; solo el corazón de los niños hambrientos, cuando se les ofrece comida, son los que suelen responder ¿Qué vamos a comer? , pensando en satisfacer su voraz apetito; no piensan en comprar algún juguete, su vida no tiene otro objetivo que saciar su hambre; entre ellos y los irracionales no existe gran diferencia.
Sabemos no obstante que todo tiene su razón de ser, que para Dios no existen seres privilegiados, si así fuera, este sería la negación de Dios, pues siendo Dios amor y justicia, siendo amor nos tiene que amar a todos; y siendo justicia, no puede ser injusto, y lo sería si tuviera privilegiados. Dios es amor y misericordia. El dice a las Humanidades: trabajad y me comprenderéis; trabajad y os engrandeceréis.
Todos somos iguales ante el peligro, el sufrimiento y la muerte. Todos los hombres desde el más encumbrado al más miserable, estamos hechos de la misma arcilla. Revestidos de harapos o de suntuosos trajes, nuestros cuerpos son animados por Espíritus del mismo origen, y todos volveremos a encontrarnos confundidos en la vida futura. Solo nuestro valor moral nos distinguirá. El más grande en la Tierra puede convertirse en uno de los últimos en el espacio, y el mendigo puede vestir un traje resplandeciente. Por eso no debemos tener la vanidad de los favores y ventajas pasajeras. Nadie sabemos lo que nos reserva el mañana.
El hombre sencillo, humilde de corazón, rico en cualidades morales, llegará más pronto a la verdad, a pesar de su inferioridad posible de sus facultades, que el presuntuoso, vano de ciencia terrestre y sublevado contra la ley, que le rebaja y destruye su prestigio.
Jesús prometió a los humildes y a los pequeños la entrada en el reino de los cielos, porque la riqueza y el poder engendran con demasiada frecuencia la soberbia, mientras que una vida laboriosa y oscura es el elemento más seguro del progreso moral. El hombre que está ocupado en un trabajo, en una tarea, las tentaciones, los malos deseos y los apetitos malsanos lo asedian menos, ya que la mente lo mantienen ocupado en la tarea que están elaborando, puede incluso entregarse a la meditación y a desarrollar su conciencia; el hombre de mundo, al contrario, es absorbido por las ocupaciones frívolas, por la especulación o por el placer.
El papel de los humildes es el más meritorio: colocado en las categorías inferiores de la sociedad, nunca debe avergonzarse de ello, pues son los que soportan el peso de la civilización, de su trabajo es de lo que se alimenta y vive la humanidad. el pobre debe ser sagrado para todos, pues pobre fue como quiso nacer y morir Jesús; la pobreza fue lo que escogieron Epíteto, Francisco de Asís, Miguel Ángel, Vicente de Paul y muchos otros nobles Espíritus que han vivido en este mundo. Sabían que el trabajo, las privaciones y el sufrimiento desarrollan las fuerzas viriles del alma, en tanto que la prosperidad las aminora. En el desprendimiento de las cosas humanas, unos encontraron la santificación y otros el poder que proporciona en genio.
La pobreza nos enseña a compadecernos de los males de los demás, haciendo que los conozcamos mejor; nos une a todos los que sufren; da valor a las cosas hacia las cuales son indiferente los dichosos. Los que no han pasado por la pobreza no conocen sus lecciones ignoran uno de los aspectos más conmovedores de la vida.
No envidiemos a los ricos, cuyo esplendor aparente oculta tantas miserias morales. No olvidemos que bajo el cilicio de la pobreza se esconden las virtudes más sublimes, la abnegación y el espíritu de sacrificio. No olvidemos tampoco que con las labores y la sangre, con la inmolación continua de los humildes, viven las sociedades, se defienden se renuevan.
El oro será, muchas veces, una prueba difícil y las cimas sociales en la Tierra, casi siempre, son amrgos purgatorios para el alma sensible, tanto como en la carencia de recursos materiales es bendita escuela de sufrimiento, más la simplicidad y el amor fraterno, brillando, por dentro de nuestro espíritu, en cualquier situación en el camino de la vida, son invariablemente, nuestro manantial de alegría sin fin.
Dios es misericordioso con sus hijos, El nos quiere, pues nos ha dado una demostración eterna de su Sabiduría, nos ha dado el tiempo, muchos ven el tiempo, como un viejo escuálido devorando a sus hijos, destruyéndolos, agostando la juventud y la belleza del hombre, extinguiendo sus afectos, caducando su leyes, derrumbando sus imperios; para el hombre el tiempo y la nada han sido sinónimos; y sin embargo la naturaleza ha demostrado siempre que el tiempo es la renovación suprema de la vida y si se estudia la existencia del hombre se ve que el tiempo es la redención de la humanidad, en una palabra el único patrimonio del hombre. Si todos los tesoros de un planeta los llegase a poseer un solo individuo, este no sería poderoso si no tuviese a su disposición tiempo para disponer de ellos.
Si tenemos tiempo podremos elevarnos por encima de las vicisitudes y no podemos sentirnos pobres, pobre es el que se arrepiente y no le queda tiempo para rectificar en el momento, pues la misericordia divina le dará otra oportunidad, pero ¡sepa Dios cuando!
Es indispensable que aprovechemos el tiempo, como debe ser utilizado, porque los días corren sobre los días, hasta que el Señor nos tome cuenta de los créditos, que generosamente nos prestó.
Derramemos el tesoro de amor que el Padre Celestial nos colocó en el corazón, a través de las bendiciones de fraternidad y simpatía, bondad y esperanza para con nuestros semejantes, y, en cualquier grupo social en el cual nos veamos, seremos, invariablemente, una criatura realmente feliz, bajo las bendiciones de la Tierra y de los Cielos.
Elevemos nuestra alma al trabajo constante susceptible de generar los patrimonios más elevados de la vida y estudiando y aprendiendo, auxiliando y amando, en la abundancia o en la pobreza de recursos materiales, tendremos el corazón fulgiendo en el camino, para brillar en nosotros mismos la estrella de bendición.
Bienaventurada será siempre la pobreza que se sabe enriquecer de luz para la inmortalidad, porque el rico ocioso de la Tierra es el indigente de la Vida Más Allá de las Esferas Superiores, que será aprovechado en la extensión de la Obra de Dios.
En la abundancia o en la pobreza, en la dirección o en la calidad de subalterno, no menospreciemos actuar y servir, porque el trabajo, en las concesiones del espacio y del tiempo, es el eterno talento común a todos, por cuyo uso el espíritu se engrandece, rumbo a las Esferas Superiores a las que se destina.
No te dejes vencer por las consideraciones negativas de la tristeza, de la rebeldía, del pesimismo o de la indisciplina, que están siempre ofreciendo la acción que les es propia a las exigencias de remuneración.
Responde al señor que te sirve por intermedio del trabajo incesante de la naturaleza con el infatigable trabajo de tu pensamiento y de tus brazos, de tu cerebro y de tu corazón, para que te eleves a la comunión con el Amor Infinito.
No permitas que la fortuna del tiempo, prestada por la Bondad de Dios Nuestro padre se disipe en tus manos congelado en el ideal inoperante. El nos ha concedido la tierra indicada para la producción del alimento, por eso como el labrador del campo debemos arar la tierra con nuestro propio sudor, por eso es necesario consultar nuestra actitud junto a los valores que poseemos, a fin de que no estemos reformando en balde los préstamos contraídos.
Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro “Después de la Muerte” de León Denis y del libro “Dinero” de Francisco cándido Xavier

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LOS CRÍMENES 

CULTURALES

Desgraciadamente, y de una manera, general, las personas pertenecientes a las clases sociales superiores de la sociedad, los sabios, los eruditos, los artistas, los escritores, los magistrados, los médicos, etc., guardan una discreta reserva, como si tuviesen miedo de hablar, porque son menos libres, tienen intereses que salvaguardar y se callan, mientras los otros hablan.
Esta cuquería, esta cobardía, son despreciables. ¿De qué se tiene miedo? Negar los hechos por ignorancia es excusable, pero no atreverse a confesar lo que se ha visto, ¡qué miseria!...
Existen criminales que no están en las cárceles: son los hombres cultos que conocen verdades y no se atreven a revelarlas por temor al ridículo o por interés personal. En el curso de mi carrera he encontrado muchos de estos “hombres de ciencia” muy inteligentes, muy instruidos, que han sido testigos o que han conocido hechos metapsíquicas irrecusables, que no dudaron de la existencia indiscutible de estos fenómenos, y que no se atrevierona decir nada por un sentimiento mezquino, imperdonable en los espíritus de un valor real, limitándose a cuchichear misteriosamente, temerosos de ser oídos, los testimonios que poseían y que hubieran sido de un peso considerable para hacer triunfar la verdad.
Tales hombres son indignos del nombre de sabios. Muchos de ellos pertenecen a lo que se llama la “alta sociedad” y creerían desacreditarse si apareciesen crédulos,¡ a pesar de que aceptan dogmas muy discutibles !

Camille Flammarion

miércoles, 23 de julio de 2014

´FE, ESPERANZA Y CONSUELOS


Fe, esperanza y consuelos 

La fe es la confianza del hombre en sus destinos, el sentimiento que le lleva hacia el Poder infinito; es la certidumbre de haber entrado en el camino que conduce a la verdad. La fe ciega es como un farol cuyo rojo resplandor no puede traspasar la niebla; la fe esclarecida es un faro poderoso que ilumina con una viva claridad el camino que se ha de recorrer. No se adquiere esta fe sin haber pasado por los tormentos de la duda, por todas las torturas que vienen a sitiar a los investigadores. Éstos no obtienen más que una abrumadora incertidumbre, y flotan durante mucho tiempo entre dos corrientes contrarias. ¡Dichoso el que cree, sabe, ve y camina de un modo seguro! Su fe es profunda, inquebrantable. Le hace capaz de salvar los mayores obstáculos.
En este sentido, se ha podido decir, en forma figurada, que la fe levanta las montañas, representando las montañas, en este caso, las dificultades acumuladas en el camino de los innovadores, las pasiones, la ignorancia, los prejuicios y el interés material. Sólo se ve comúnmente en la fe la creencia en ciertos dogmas religiosos aceptados sin examen. Pero la fe es también la convicción que anima al hombre y le orienta hacia otras finalidades. Existe la fe en uno mismo o en una obra material cualquiera, la fe política y la fe en la patria. Para el artista, el poeta y el pensador, la fe es el sentimiento del ideal, la visión de ese foco sublime, encendido por la mano divina en las cimas eternas para guiar a la humanidad hacia la Belleza y la Verdad. La fe religiosa, la cual prescinde de la razón y se refiere al juicio de los demás, que acepta un cuerpo de doctrina verdadera o falsa y se somete a él sin comprobación, es la fe ciega.
En su impaciencia, en sus excesos, recurre cómodamente a la opresión y conduce al fanatismo. Considerada bajo este aspecto, la fe es todavía un móvil poderoso. Ha enseñado a los hombres a humillarse y a sufrir. Pervertida por el espíritu de dominación, ha sido la causa de muchos crímenes; pero, en sus consecuencias funestas, nos pone aún de manifiesto la multitud de recursos que existen en ella. Ahora bien, si la fe ciega puede producir tales efectos, ¿qué no hará la fe basada en la razón, la fe que juzga, discierne y comprende? Algunos teólogos nos invitan a despreciar la razón, a renegar de ella, a hollarla con los pies. Objetan todos los errores en los cuales ha caído, y parecen olvidar que es la razón misma la que nos ha ayudado a corregirlos. ¿Debemos, pues, renegar de ella, cuando es ella misma la que nos revela lo que es bueno y bello? La razón es una facultad superior destinada a esclarecernos todas las cosas; se desarrolla y aumenta con el ejercicio, como todas nuestras facultades. La razón humana es un reflejo de la Razón eterna. "Es Dios en nosotros", ha dicho San Pablo. Desconocer su valor y su utilidad es desconocer la naturaleza humana y ultrajar a la Divinidad misma. Querer reemplazar la razón por la fe es ignorar que ambas son solidarias. Se afirman y se vivifican la una a la otra. Su unión abre al pensamiento un campo más vasto; armoniza nuestras facultades y nos proporciona la paz interior. La fe es madre de los nobles sentimientos y de las grandes acciones.
El hombre profundamente convencido permanece inquebrantable ante el peligro, como en medio de los sufrimientos. Por encima de las seducciones, de las adulaciones y de las amenazas; más alta que la voz de la pasión, oye una voz que resuena en las profundidades de su conciencia, y cuyos acentos le reaniman en la lucha y le advierten en las horas peligrosas. Para producir tales resultados, la fe ha de reposar sobre el fondo sólido que le ofrecen el libre examen y la libertad de pensamiento. En lugar de dogmas y misterios, sólo debe reconocer los principios que se deduzcan de la observación directa y del estudio de las leyes naturales. Tal es el carácter de la fe espiritista. La filosofía de los espíritus nos ofrece una creencia que no por ser racional deja de ser robusta. El conocimiento del Mundo Invisible, la confianza en una ley superior de justicia y progreso imprime a la fe un doble carácter de calma y de seguridad. ¿Qué puede temerse, en efecto, cuando se sabe que ninguna alma puede perecer, que después de las tempestades y de los desgarramientos de la vida, más allá de la sombría noche donde todo parece abismarse, se ve apuntar el resplandor encantado de los días que no han de terminar nunca? Cuando avanza la vejez helada, poniéndonos su estigma sobre la frente, apagando nuestros ojos, arrugando nuestros miembros, encorvándonos bajo su peso, entonces vienen con ella la tristeza, el disgusto de todo y una gran sensación de fatiga, una necesidad de reposo como una sed de la nada. ¡Oh! En esa hora de turbación, en ese crepúsculo de la vida, ¡cómo regocija y reconforta la lucecita que brilla en el alma del creyente, la fe en el porvenir infinito, la fe en la justicia, en la Suprema Bondad! Penetrados de la idea de que esta vida no es más que un instante en el conjunto de nuestra existencia inmortal, recibamos con paciencia los males inevitables que enfrentamos. Las perspectivas de las épocas que nos esperan nos darán fuerza para dominar las miserias presentes y para colocarnos por encima de las fluctuaciones de la fortuna. Nos sentiremos más libres y mejor armados para la lucha.
Al conocer la causa de sus males, el espiritista comprende la necesidad de ellos. Sabe que el sufrimiento es legítimo, y lo acepta sin protestar. Para él, la muerte no supone la nada; los lazos de afecto persisten en la vida de ultratumba, y todos los que son amados en la Tierra vuelven a encontrarse, emancipados de las miserias terrenales, lejos de esta dura mansión; sólo hay separación para los malos. De estas convicciones deducen consuelos desconocidos los indiferentes y los escépticos. Si de un extremo al otro del globo todas las almas comulgasen en esta fe poderosa, asistiríamos a la transformación moral más grande que hubiera de registrar la historia. Sin embargo, muy pocos hombres poseen esta fe aún. El espíritu de Verdad ha hablado a la Tierra, pero ésta no ha prestado oído atento a sus acentos. No son los poderosos los que han escuchado, sino más bien los humildes, los pequeños, los desheredados, todos los que tienen sed de esperanza.
La Revolución Espiritista encontró en un principio una viva oposición en los ambientes religiosos y científicos. Esto estado de cosas tiende a atenuarse. Muy pocos hombres tienen el valor de desdecirse y confesar que se han equivocado; la mayoría prefiere combatir durante toda la vida una verdad que puede comprometer sus intereses o echar por tierra sus afirmaciones. Otros, en secreto, reconocen la bondad y la grandeza de esta doctrina, pero sus exigencias morales les espantan. Aferrados a sus placeres, deseando vivir a su gusto y sin cuidarse del más allá, alejan de su pensamiento todo lo que les lleve a romper con las costumbres perniciosas que les son queridas. Estas teorías constituirán para ellos, por consiguiente, un venero de amargos pesares. Nuestra sociedad febril se cuida muy poco de una enseñanza moral. Demasiadas opiniones contradictorias tropiezan y se entrechocan; en medio de este estado confuso, empujado por el torbellino de la vida material, el hombre reflexiona poco. Pero todo espíritu sincero que busque la fe y la verdad las encontrará en la Revelación Nueva. Una influencia de lo Alto se esparcirá sobre él y le guiará hacia esta luz naciente que algún día iluminará a la humanidad entera.
León Denis
Extraído del libro "El camino recto"

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                     PERDÓN

El Perdón es una repuesta, la repuesta implicita en nuestra existencia, el es el medio para reparar lo que está roto. Toma tu corazón roto y repáralo, tómalo y liberalo cuando él se siente atrapado por manchas . verguenzas y culpas y devuélvele a su estado inmaculado. El perdón restablece en tu corazón la inocencia que conocemos y nos permite la libertad de amar. Cuando perdonamos nos sentimos libres y transformamos nuestras vidas. Las dulces promesas del perdón se cumplen y nos ofrecen un nuevo comienzo con nosotros mismos y con el mundo.

- Javier Lacerda -

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LA GENESIS
ALLAN KARDEC

Primera formación de los seres vivos.- El principio Vital-- Generación espontánea-Escala de los seres orgánicos—El hombre corpóreo…

Primera formación de los seres vivos:

1.- Hubo un tiempo en que los animales no existían; por tanto, éstos han tenido un comienzo. Vemos aparecer cada especie en el momento en que el globo adquiría las condiciones necesarias para su existencia: esto es lo positivo.
¿Cómo se formaron los primeros individuos de cada especie? Es fácil comprender que una vez que apareció la primer pareja, los individuos se multiplicaron; pero esa primera pareja, ¿de dónde vino?...
Enfrentamos uno de esos misterios que se relacionan con el principio de las cosas, con respecto a los cuales sólo se pueden formular hipótesis. Si la ciencia no puede aún resolver totalmente el problema, puede al menos encaminarnos.

2.- Se Plantea una primera pregunta; ¿Cada especie animal es el resultado de una primera pareja o de numerosas parejas creadas, o, si se quiere, germinadas simultáneamente en diferentes sitios/
Esta última suposición es la más probable; se puede incluso decir que surge de la observación. En efecto, el estudio de las capas geológicas testimonia la presencia, en terrenos de igual formación y en proporciones enormes, de la misma especie en los puntos más alejados del globo. Esta multiplicación tan generalizada, y en cierta medida contemporánea, hubiese sido imposible partiendo de un tipo primitivo único.
Por otra parte, la vida de un individuo, sobre todo de un individuo naciente, está sujeta a tantas eventualidades, que por toda una creación hubiera podido estar comprometida sin la pluralidad de tipos, lo que implicaría una inadmisible imprevisión de parte del Creador soberano.”
Además, si un tipo pudo formarse en un sitio, puede haberse formado en numerosos sitios por igual causa.
Todo parece probar que hubo una creación simultánea y múltiple de las primeras parejas de cada especie animal y vegetal.

3.- La formación de los primeros seres vivos puede deducirse, por analogía, de la misma ley por la cual se formaron y se forman todos los días los cuerpos inorgánicos. “A medida que se profundiza en el estudio de las leyes de la Naturaleza, vemos que los engranajes que en un primer momento parecían tan complicados, se simplifican y confunden con la gran ley de unidad que preside toda la obra de la Creación…”
Se comprenderá aún todo mejor cuando se conozca el modo de formación de los cuerpos inorgánicos, que constituyen el primer grado.

4.- La Química considera elementales a un cierto número de sustancias, tales como el oxígeno, el hidrógeno, el nitrógeno, el carbono, el cloro, el yodo, el flúor, el azufre, el fósforo y todos los metales.
Al combinarse, forman cuerpos compuestos: los óxidos, los ácidos, los álcalis, las sales y las innumerables variedades que surgen de la combinación de éstos.
La combinación de dos cuerpos para formar un tercero exige un cúmulo particular de circunstancias: ya sea un cierto grado de calor, de sequedad o humedad, ya sea de movimiento o reposo, o bien de una corriente eléctrica. Si estas condiciones no existen, la combinación no ocurre.

5.- Cuando hay combinación, los cuerpos componentes pierden sus propiedades características, mientras que el compuesto resultante posee otras nuevas, diferentes de las primeras.
Así es como el oxígeno y el hidrógeno, que son gases invisibles, al combinarse químicamente forman el agua, que es la líquida, sólida o vaporosa, según la temperatura. En el agua no hay, en verdad, ni oxígeno ni hidrógeno, sino un nuevo cuerpo; al descomponerse esta agua, los dos gases, nuevamente libres, recobran sus propiedades y ya no hay agua. Así es que la misma cantidad de agua pueda ser alternativamente descompuesta y recompuesta hasta el infinito…

6.- La composición y descomposición de los cuerpos tiene lugar como consecuencia del grado de afinidad que posean entre sí los principios elementales.
La formación del agua, por ejemplo, resulta de la afinidad recíproca entre el oxígeno y el hidrógeno; pero si se pone en contacto con el agua un cuerpo más afín con el oxígeno que con el hidrógeno, el agua se descompone; el oxígeno resulta absorbido y el hidrógeno queda libre, con lo cual ya no hay agua.

7.- Los cuerpos compuestos se forman siempre en proporciones definidas, es decir, por la combinación de una cantidad determinada de los principios constituyentes. Así, para formar agua es necesaria una parte de oxígeno con dos de hidrógeno, en vez de agua, se obtiene bióxido de hidrógeno, que es un líquido corrosivo formado, no obstante, con los mismos elementos que el agua, pero en otra proporción.

8.- En pocas palabras, ésa es la ley que preside la formación de todos los cuerpos de la naturaleza. La innumerable variedad de estos cuerpos resulta de un número muy pequeño de principios elementales, combinados en diferentes proporciones.
Así, el oxígeno combinado en determinadas proporciones con el carbono, el azufre y el fósforo, forman los ácidos carbónicos, sulfúrico y fosfórico; el oxígeno y el hierro forman el óxido de hierro o herrumbre; el oxígeno y el plomo, ambos inofensivos, integran los óxidos de plomo, el litargirio, el blanco de plomo, minio, todos ellos venenosos. El oxígeno combinado con el calcio, el sodio y el potasio constituye la cal, la soda y la potasa.
La cal unida al ácido carbónico forma los carbonatos de cal o piedras calcáreas, es decir, el mármol, la tiza, la piedra de construcción, las estalactitas de las aguas; unidas al ácido sulfúrico forma el sulfato de cal o yeso y el alabastro; al ácido fosfórico: el fosfato de cal, base sólida de los huesos. El cloro y el hidrógeno integran el ácido clorhídrico o hidroclórico; el cloro y el sodio forman el cloruro de sodio o sal marina.

9.- Todas estas combinaciones, y muchísimas más, se obtienen artificialmente en pequeño en los laboratorios de química y se operan espontáneamente, en gran cantidad, en el gran laboratorio de la naturaleza…
En su origen, la Tierra no contenía a esas materias combinadas, sino solamente a sus principios constitutivos volatizados. Cuando los elementos calcáreos, y otros más, se convirtieron con el tiempo en piedras, depositándose sobre su superficie, éstas no se hallaban totalmente formadas; pero en el aire se encontraban, en estado gaseoso, todas las sustancias primitivas. Estas sustancias, precipitadas por efecto del enfriamiento y bajo el imperio de circunstancias favorables, se combinaron de acuerdo con el grado de su AFINIDAD MOLECULAR…
En ese entonces se formaron las diferentes variedades de carbonatos, sulfatos y otros; primero disueltos en las aguas y luego depositados sobre la superficie del suelo.
Supongamos que, por alguna causa, la Tierra volviese a su estado de incandescencia primitiva: Todo se descompondría, los elementos se separarían; todas las sustancias fusibles se fundirían; las que tienen volatilidad se volatizarían. Luego un segundo enfriamiento volvería a precipitarlas y otra vez se formarían las antiguas combinaciones.

10.- Estas consideraciones demuestran lo necesaria que es la Química para comprender la Génesis MATERIAL.
Antes de conocer las leyes de la Tierra. Esta ciencia ha aclarado el problema de manera totalmente nueva, como la Astronomía y la Geología lo han hecho en otros aspectos.

11.- En la formación de los cuerpos sólidos, uno de los fenómenos más notables es el de la cristalización, forma regular que presentan ciertas sustancias al pasar del estado líquido o gaseoso al estado sólido. Esta forma, que varía según la naturaleza de la sustancia, es generalmente la de los sólidos geométricos, como el prisma, el romboide, el cubo y la pirámide. Todos conocen los cristales del azúcar cande. Los cristales de roca, o silicio cristalizado, son prismas de seis caras rematados por unas\ pirámides también hexagonal.
El diamante es el carbono puro o carbón cristalizado.

Los dibujos que se producen sobre los vidrios en invierno se deben a la cristalización del vapor de agua, durante la congelación en forma de agujas prismáticas.
La disposición regular de los cristales tiende a la forma particular de las moléculas de cada cuerpo; estas partículas, infinitamente pequeñas para nosotros, pero que igualmente ocupan un cierto espacio, aproximadas unas a otras por ATRACCION MOLECULAR, se ubican y yuxtaponen de acuerdo con la exigencia de sus formas, de manera de tomar cada cual su lugar alrededor del núcleo o principal centro de atracción y formar un conjunto simétrico.
La cristalización sólo se opera bajo el imperio de ciertas circunstancias favorables, fuera de las cuales no puede realizarse; el reposo y una determinada temperatura son condiciones esenciales.

Se comprende que una temperatura muy elevada, al separar las moléculas, no permitiría la condensación y que la agitación, al oponerse a su ubicación simétrica, hará que las moléculas formen una masa confusa e irregular y, en consecuencia, no habrá cristalización.
12.- La Ley que preside la formación de los minerales conduce naturalmente a la constitución de los cuerpos orgánicos.
EL ANALISIS QUIMICO NOS MUESTRA QUE TODAS LAS SUSTANCIAS VEGETALES Y ANIMALES ESTAN COMPUESTAS POR LOS MISMOS ELEMENTOS QUE LOS CUERPOS INORGANICOS.
Los elementos más importantes son el oxígeno, el hidrógeno, el nitrógeno y el carbono; los restantes sólo aparecen esporádicamente.
Como en el reino mineral, la diferencia de proporción en la combinación de estos elementos produce todas las variedades de sustancias orgánicas y propiedades diversas, tales como los músculos, los huesos, la sangre, la bilis, los nervios, la sustancia cerebral y la grasa en los animales; la savia, la madera, las hojas, los frutos, las esencias, los aceites, las resinas, etcétera, en los vegetales.
Por lo tanto, en la formación de los animales y las plantas no interviene ningún elemento que se halle también en reino mineral

13.- Algunos ejemplos usuales nos harán ver con claridad las transformaciones que se operan en el reino orgánico por la sola modificación de los elementos constitutivos.
Por ejemplo el jugo de uva, no hay ni vino ni alcohol, sino simplemente agua y azúcar. Al madurar y bajo determinadas circunstancias, se produce la fermentación. En esa operación, una parte del azúcar se descompone; el oxígeno, el hidrógeno y el carbono se separan y se combinan otra vez en las proporciones precisas para formar alcohol; de modo que al beber jugo de uva no se bebe alcohol, puesto que todavía no se formó; se forma con azúcar y agua, sin que haya una molécula de más.

En el pan y las verduras que comemos no hay, ciertamente, ni carne, ni sangre, ni huesos, ni bilis, ni sustancia cerebral y, sin embargo, esos mismos alimentos, al descomponerse y recomponerse durante el trabajo digestivo, producen esas sustancias por la trasmutación de los elementos constitutivos.

En la semilla de un árbol no hay madera, ni hojas, ni flores, ni frutos, siendo un error pueril pensar que el árbol entero se encuentra en pequeño en la semilla; en esa semilla no existe el oxígeno, el hidrógeno y el carbono requeridos para formar una hoja de árbol. La semilla encierra un germen que hace eclosión cuando encuentra las condiciones propicias; ese germen crece gracias a las esencias que extrae de la tierra y a los gases que aspira del aire; esas esencias, que no son ni madera, ni hojas, ni flores, ni frutos, al infiltrarse en la planta forman la savia, como los alimentos que toman los animales forman la sangre.
Esta savia circula por todo el vegetal, según los órganos adonde llegue y tras una elaboración especial, y luego se transforma en madera hojas, flores, y frutos, al igual como la sangre se transforma en carne, bilis y huesos y, sin embargo, se trata siempre de los mismos elementos: oxígeno, hidrógeno, nitrógeno y carbono, combinados de distintas maneras.

14.- Las diferentes combinaciones de los elementos para la formación de las sustancias minerales, vegetales y animales, no pueden operarse si el medio y las circunstancias no son propicias; fuera de esas circunstancias, los principios elementales yacen inertes. Pero, desde el momento en que las circunstancias son favorables, se inicia un trabajo de elaboración: Las moléculas se ponen en movimiento, se agitan, atraen, aproximan y separan en virtud de la LEY DE AFINIDADES… y mediante sus múltiples combinaciones cesan, el trabajo se interrumpe bruscamente y vuelve a recomenzar cuando éstas reaparecen. Así es como la vegetación se activa, se hace menos rápido el crecimiento, se detiene y vuelve a empezar bajo la acción del calor, de la luz, de la humedad, del frío o de la sequía; así es como determinada planta prospera en un clima o en un ambiente y se marchita o muere en otro.
15.- Lo que ocurre diariamente ante nuestros ojos puede darnos la idea de lo que ha sucedido en los tiempos primitivos, porque las leyes de la naturaleza fueron y serán siempre las mismas.
Puesto que los elementos constitutivos de los seres orgánicos y los inorgánicos son los mismos y los vemos constantemente bajo el imperio de ciertas circunstancias formar piedras, plantas, frutos, podemos decir con justeza que los cuerpos de los primeros seres vivos se formaron, como las primeras piedras, por la unión de las moléculas elementales y en vitalidad del globo fueron manifestándose propicias para tal o cual especie.
La similitud de forma y colores en la reproducción de los individuos de cada especie de cristal. Las moléculas se yuxtaponen bajo el imperio de la misma ley y producen un conjunto análogo.

Extraído del libro:
La Génesis: Allan Kardec

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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martes, 15 de julio de 2014

LA VIDA DE LOS SERES HUMANOS


                     
              LA VIDA DEL SER HUMANO

La vida es solo amarguras, ilusiones, cansancios…. ¿Por qué el amor y el odio, la alegría y el disgusto, la cuna y la tumba, el bien y el mal, ese constante díptico el flagrante oposición?
“Todo es perfecto en la Creación Divina. El orgullo humano es el que nos impide tener una clara visión de las causas, por estar pendiente del utilitarismo de los defectos mezquinos. Deambulante del instinto, de donde llego, el hombre retiene los llamados a la violencia y a las pasiones a las cuales llegó antes que brillen en él los astros de la felicidad que lo elevaran en la búsqueda de los tesoros de la alegría pura y de las fortunas intransferibles que deberá conseguir con su esfuerzo personal. Vivir, es también despedirse del cuerpo, muriendo en parte, en la argamasa celular, a fin de vivir sin el cuerpo, liberado de él en la plenitud de la Vida.”
El hombre en la Tierra, no es un paria del destino. Se torna execrable cuando lo quiere, e infame por propia elección. La Naturaleza lo incita a la belleza, el dolor a la renovación, tanto como la poda al reverdecimiento; la vida lo emula a la solidaridad, así como el infortunio a la bondad; la esperanza lo vitaliza para crecer, en cuanto a la dificultad lo inclina a la sumisión y lo desafía para el combate. Solamente que las armas, deberán estar hechas de elementos no agresivos ni vengativos.
La Divinidad nos favorece con el aire, la lluvia, el sol y el paisaje; nos facilita la adquisición del pan, la preservación de la salud, la convivencia social y nos impulsa a crecer… Los limitados, aquellos para los que escasean los recursos, están inscriptos en los códigos del equilibrio, que proponen resarcimiento y redención. La lluvia que renueva el arroyo está constituida por las partículas que el sol extrajo del riachuelo… Siempre hay retornos hasta que el sol de la intemperancia, apaciguándose, no absorba nuevos compromisos que tendrá que devolver… Por tanto, nadie alzará el vuelo hacia el triunfo, partiendo de un suelo de cadáveres, de víctimas indefensas…
El hombre está predestinado a la ventura. Los tropiezos e impedimentos que le dificultan el camino ascensional los puede apartar en base a honorables sacrificios. ¿Qué es la vida en la Tierra? Un instante comparado con la elocuencia de la Eternidad. ¿Qué es el poder en el mundo? Un halito de la nada ante la grandeza del Infinito. Por todos esos nadas el hombre desperdicia la paz malbarata esperanzas, saltando al pozo inmediato de la desventura donde desaparece poco a poco, consumido, alucinado. En el hombre son innatas la ideas de Dios, de la Inmortalidad, de la Justicia que recompensa con premios o latigazos, del Amor… sin embargo lo entorpece en orgullo que expele miasmas mefíticos, terminando por intoxicar a aquellos que los producen. La felicidad tan anhelada, pues, está al alcance de una conciencia tranquila, que surge de un carácter recto y de una mente sana. La tranquilidad jamás asfixiará a los remordimientos y el poder de cualquier talante nunca adquirirá la fortuna de la paz, si no se basa en la humildad, en la honorabilidad, en el bien. El poder real es aquel que no puede ser borrado y que tiene su génesis en el espíritu: los valores intrínsecos, incorruptibles.
Todas las cosas mantienen una correlación entre sí. Es tan importante el Sol que dona su luz y calor como el gusano que abre canales en la tierra para la aireación de las raíces; es tan valioso el brillante que refleja los astros como el grano de trigo que produce el pan. Sin aquel se puede pasar, sin este, es más difícil. En el mundo escasean los panes en cuanto se multiplican las gemas y la miseria irrumpe incontrolable.
Nadie puede convertirse en árbitro de la vida o de la muerte. Ninguna persona puede tomar en sus manos del destino de otra y hacer de el lo que le plazca. La Tierra no es una nave a la deriva en el océano de oxigeno que la envuelve ni el hombre es un objeto para ser consumido por las pasiones.
No hay tesoro más valioso que la paz ni posesión más preciosa que la rectitud del comportamiento. Todo pasa, menos las acciones practicadas que fomentan la libertad o producen crueles grilletes, matrices que se transforman en la producción de implementos futuros para el Espíritu.
Hagamos silencio, y escucharemos a Dios, porque el late en nosotros, entreguémonos sin recelos.
Hoy caminamos, ignorando la ruta del mañana. No perjudiquemos el porvenir, vencidos por las inquietudes. No nos afanemos por las cosas materiales. ¡Despertemos y vivamos!... Siempre es tiempo, aunque las oportunidades pasen. Aprovechémoslo.
Merchita
Extraído del libro “Del Abismo a las estrellas” Divaldo Pereira Franco

                                                   
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                        ¿ Existencia de los Espíritus ?
     

La duda concerniente a la existencia de los Espíritus,tiene como primera causa la ignorancia de su verdadera naturaleza.
Se les figura generalmente como seres aparte en la creación, y cuya necesidad no está demostrada. Muchos solo los conocen por los cuentos fantásticos que han oído desde la cuna, poco más o menos como se conoce la historia por las novelas; sin investigar si estos cuentos, separados los accesorios ridículos, se apoyan sobre un fondo de verdad, solo les impresiona lo absurdo; no quieren tomarse el trabajo de quitar la corteza amarga para descubrir la almendra y rehusan el todo, como hacen con la religión los que, por ver ciertos abusos, todo lo confunden en la misma reprobación.
Cualquiera que sea la idea que se forme de los Espíritus,esta creencia está necesariamente fundada sobre la existencia de un princípio inteligente fuera de la materia, y es incompatible con la negación absoluta de este principio. Tomamos, pues, nuestro punto de partida en la existencia, la supervivencia y la individualidad del alma, de lo que el Espiritualismo es la demostración teórica y dogmática, y el Espiritismo la demostración patente. Hagamos, por un instante, abstracción de las manifestaciones propiamente dichas, y raciocinando por inducción, veamos a qué consecuencia llegaremos. 

"El Libro de Los Médiums" Allan Kardec.

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                LIBRO DE LOS MEDIUMS - ALLAN KARDEC
                     

20. ¿La evocación es una cosa agradable o penosa para los
Espíritus? ¿Vienen con gusto cuando se les llama?


Esto depende de su carácter y del motivo por que se les llama. Cuando el objeto es laudable y cuando el centro les es simpático, para ellos es una cosa agradable y atractiva; los Espíritus son siempre felices por la afección que se les tiene. Para Algunos es una gran felicidad el comunicarse a los hombres y sufren por el abandono en que se les deja. Pero como he dicho ya, esto depende igualmente de su carácter; entre los Espíritus los hay también misántropos, que no les gusta que les estorben y cuyas respuestas indican su malhumor, sobre todo cuando son llamados por personas que les son indiferentes y por las cuales no se interesan. Muchas veces un Espíritu no tiene ningún objetopara venir al llamamiento de un desconocido que le es indiferente y casi siempre está movido por la curiosidad; si viene, generalmente hace cortas apariciones, a menos que no haya un objeto formal e instructivo en la evocación.

Observación. – Hay personas que sólo evocan a sus parientes para preguntarles las cosas más vulgares de la vida material; por ejemplo, el uno para saber si alquilará o venderá su casa, el otro para conocer los beneficios que podrá sacar de su comercio, el paraje en que se ha escondido dinero, si tal negocio será o no ventajoso. Nuestros parientes de ultratumba se interesanpor nosotros en razón a la afección que les tenemos. Si todo nuestro pensamiento se limita a creerles hechiceros, si sólo nos acordamos de ellos para pedirles indicios, no pueden tener por nosotros grande simpatía y no debe uno maravillarse si nos demuestran poca benevolencia. 

21. ¿Hay diferencia entre los buenos y malos Espíritus con respecto a venir pronto al llamamiento que se les hace? 
La hay muy grande; los Espíritus malos sólo vienen a gusto cuando esperan dominar y engañar; pero experimentan una viva contrariedad cuando están obligados a venir para confesar sus faltas; sólo desean marcharse, como cuando se llama a un estudiante para reprenderle. Pueden ser obligados por Espíritus superiores, como castigo, y para la instrucción de los encarnados. La evocación es penosa para los buenos Espíritus cuando se les llama inútilmente por cosas de ninguna importancia; entonces no vienen, o bien se retiran.

Vosotros podéis decir que, en principio, los Espíritus, cualquiera que sean, no les gusta como a vosotros, servir para distracción de los curiosos. Muchas veces no tenéis otra idea evocando a un Espíritu que el saber lo que os dirá, o preguntarle sobre las particularidades de su vida que no desea haceros conocer, porque no tiene ningún motivo para haceros sus confidencias. ¿Creéis que va a sentarse en el banquillo para que os divierta? Desengañaos: lo que él no os hubiera dicho cuando vivía tampoco os lo dirá como Espíritu.

Observación. – La experiencia prueba, en efecto, que la evocación es siempre agradable a los Espíritus cuando se hace con un objeto formal y útil; los buenos vienen con placer para instruirnos; los que sufren encuentran consuelo en la simpatía que se les manifiesta; los que hemos conocido están satisfechos de nuestro recuerdo. Los Espíritus ligeros quieren ser evocados por personas frívolas, porque esto les proporciona una ocasión de divertirse a sus expensas; están poco a gusto con personas graves.

Tomado del Libro de los Mediums
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