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viernes, 8 de agosto de 2014

Aniversario del "Evangelio según el Espiritismo"

150 años de “El Evangelio según el Espiritismo"

1. Antecedentes de la obra
En abril de 1864 publicó Allan Kardec la obra “Imitación del Evangelio según el Espiritismo”, que en su segunda edición (1865) ya adoptó su nombre definitivo: “El Evangelio según el Espiritismo”. En 1866, según leemos en la notable obra “Bibliografía espiritista del siglo XIX” del Sr. Florentino Barrera (Ed. Vida Infinita, Buenos Aires, 1983), se publica la tercera edición; edición definitiva, revisada, corregida y aumentada. En las “Obras Póstumas” de Allan Kardec, en el capítulo “Previsiones acerca del Espiritismo”, podemos leer una anotación fechada el 9 de agosto de 1863: “A nadie había comunicado el asunto del libro en que trabajaba, y ni el propio editor Mr. Didier conoció el título hasta el momento mismo de la impresión. Este fue, para la primera edición, Imitación del Evangelio; más tarde, por las observaciones reiteradas de Mr. Didier y de algunas otras personas, fue cambiado por el de El Evangelio según el Espiritismo. Las reflexiones contenidas en las comunicaciones siguientes, no podían ser, por lo mismo, el resultado de las ideas preconcebidas del médium”.
Pregunta. ¿Qué pensáis de la nueva obra en que trabajo?
“Respuesta. Las doctrinas de ese libro obtendrán una influencia considerable. Abordas con ellas cuestiones capitales que no solamente darán al mundo religioso las máximas que le son necesarias, sino que podrán servir a la vida práctica de las naciones de excelente código. Has hecho bien en abordar las cuestiones de alta moral práctica desde el punto de vista de los intereses generales, de los intereses sociales y de los intereses religiosos. (…) “La hora se aproxima en que habrás abiertamente de declarar lo que el Espiritismo es en si y mostrar a todos donde se encuentra la verdadera doctrina predicada por el Cristo; la hora se aproxima, en que a la faz del cielo y de la tierra, deberás proclamar al Espiritismo como la sola tradición cristiana, la sola institución divina y humana. En tu elección, los Espíritus reconocieron la solidez de tus convicciones y que tu fe, como un muro de bronce, resista todos los ataques. (…) “Cuenta con nosotros, y cuenta sobre todo con la grande alma del maestro, que te protege de una manera muy particular.”
Expondremos, más adelante, algunas reflexiones en torno a alguno de los conceptos contenidos en esta comunicación.
2. Objeto de la obra
“En cinco partes pueden dividirse las materias que los Evangelios contienen: Los actos ordinarios de la vida de Cristo, los milagros, las profecías, las palabras que sirvieron para establecer los dogmas de la iglesia, y la enseñanza moral. Si las cuatro primeras han sido objeto de controversias, la última ha subsistido inatacable (…) Esta parte es el objeto exclusivo de la presente obra” (“El Evangelio según el Espiritismo”-en adelante EE-, Introducción, 1). Muy prudente es la actitud de Kardec al encarar esta obra. Sin duda los aspectos de alta moralidad contenidos en los evangelios no presentan dudas ni controversias. No sucede así con algunas de las circunstancias relatadas en esos textos, en lo referente a algunas de las circunstancias de la vida de aquel gran Espíritu; por ejemplo: la virginidad de María, la doble filiación de Jesús o el supuesto nacimiento en Belén. Viendo la intención que acompaña al texto de la anterior comunicación (“deberás proclamar al Espiritismo como la sola tradición cristiana”); intención reafirmada en otros párrafos de la obra; como en: “Amigos míos, dad gracias a Dios que ha permitido que pudieseis gozar de la luz del Espiritismo, no porque los que la poseen pueden ser los únicos que se salven, sino porque, ayudándoos a comprender mejor las enseñanzas de Cristo, hace de vosotros mejores cristianos. Haced, pues, que al veros se pueda decir, que verdadero espiritista y verdadero cristiano, son una sola cosa y una misma cosa: porque todos los que practican la caridad, son los discípulos de Jesús, cualquiera que sea el culto a que pertenezcan. (Pablo, apóstol. París, 1860.) (EE, cap. XV, 10)”.
Parecería, pues, que el objetivo principal del libro sería la identificación del concepto Espiritismo con el concepto Cristianismo. La verdad es que no nos convence esta apreciación. Como tampoco concordamos con el resaltado de este otro texto de la obra en cuestión: ¡Espiritistas! amaos: he aquí el primer mandamiento; instruíos: he aquí el segundo. Todas las virtudes se encuentran en el Cristianismo; los errores que se han arraigado en él son de origen humano; y he aquí que desde más allá de la tumba donde creíais encontrar la nada, hay voces que os gritan: ¡Hermanos! nada perece: Jesucristo es el vencedor del mal; sed vosotros los vencedores de la impiedad. (El Espíritu de Verdad. París, 1860.) (EE, cap. VI, nº5). Totalmente de acuerdo con el consejo de ¡amaos e instruíos!, evidentemente estas dos perentorias instrucciones resumen a la perfección la actitud ideal que deberíamos presentar todos los espiritistas. Sin embargo, a la vista del inmovilismo de las religiones, se hace cuesta arriba el aceptar que “todas las virtudes se encuentran en el Cristianismo”.
De bien seguro que los responsables de las otras religiones presentes en nuestro planeta, podrían, con sus propios argumentos, realizar una afirmación semejante. Pensamos que lo primero que hay que hacer es diferenciar cuidadosamente al gran Espíritu que fue Jesús de Nazaret, del personaje mítico denominado Cristo. El primero es, sin duda, “El Filósofo por excelencia1”. El segundo, da pie a los dogmas de fe y al inmovilismo. Creo que no debería ser difícil decidir a cuál de los dos debemos reconocer como patrimonio, también, del Espiritismo. Probablemente podríamos decir, tal y como escribió María Lacerda de Moura2, que: “Jesús no fue cristiano. Es anticristiano; no pertenece al cristianismo. Su bondad, su pureza, su estoicismo, no caben dentro del cristianismo. (…) Reivindiquemos a Jesús como el más bello, el más puro, el mayor, el más delicado de todos los sueños de Belleza, Libertad y Amor3.”
Por todo lo antedicho, pensamos que no es adecuado confundir al Espiritismo con el Cristianismo. Éste es una religión, como tantas otras hay. Aquél es “una ciencia que trata de la naturaleza, el origen y el destino de los Espíritus, y de sus relaciones con el mundo corpóreo4”. ¡Ahí es nada! También realiza Kardec un importante esfuerzo, en esta obra, para ensalzar las virtudes del concepto Caridad, llegando a proponer como máxima espiritista: “Sin caridad no hay salvación”. Veamos el texto: “Caridad y humildad: tal es, pues, el sólo camino de la salvación; egoísmo y orgullo, tal es el de la perdición. Este principio está formulado en términos precisos en estas palabras: "Amaréis a Dios de toda vuestra alma y a vuestro prójimo como a vosotros mismos"; "toda la ley y los profetas están encerrados en estos dos mandamientos". Y para que no haya equivocación sobre la interpretación del amor de Dios y del prójimo, añade: "Y el segundo semejante es a éste"; es decir, que no se puede verdaderamente amar a Dios, sin amar a su prójimo, ni amar a su prójimo sin amar a Dios; pues todo lo que se hace contra el prójimo, se hace contra Dios. No pudiendo amar a Dios, sin practicar la caridad con el prójimo, todos los deberes del hombre están resumidos en esta máxima: "Sin caridad no hay salvación”. (EE, cap. XV, núm.5).
Nada que objetar a ese gran concepto que es la caridad. Sin embargo, es muy probable que, ahora mismo, pueda producirse una confusión entre los conceptos de caridad y de limosna. Esa confusión es totalmente inadecuada ya que la definición de caridad es muy clara (según vemos en el diccionario de la RAE): 1. f. En la religión cristiana, una de las tres virtudes teologales, que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos. 2. f. Virtud cristiana opuesta a la envidia y a la animadversión. 3. f. Limosna que se da, o auxilio que se presta a los necesitados. 4. f. Actitud solidaria con el sufrimiento ajeno. Sin embargo, aunque la definición sea clara, es inevitable la confusión de los dos términos. Tal vez sería más conveniente adecuar el concepto “caridad” por una acepción más cotidiana hoy en día, como es el concepto “solidaridad”. Así pues, podríamos decir: “Sin solidaridad no hay salvación”, o, probablemente mejor expresado: “Sin solidaridad, sin fraternidad, no hay un real progreso individual ni colectivo”; además de que no necesitamos ser “salvados”, porque nadie está “perdido”, si no que todos estamos amparados por las leyes divinas.
3. Valoración de la obra
A pesar de las discrepancias, más arriba expresadas, la valoración de este libro no puede dejar de ser positiva, En él se vierten abundantes buenos consejos y muy correctas apreciaciones. Incluso se encaran algunos temas morales complejos, como es la eutanasia5; temas que, si no estamos equivocados, Kardec no examina en ninguna otra de sus obras. A pesar de la valoración muy positiva de esta obra, no hemos de caer en el error -como ha pasado en algunos momentos y lugares- de pensar que ésta es la obra más representativa del Espiritismo. Ello no es así. De hecho, si tuviéramos que compendiar todo el saber espiritista en unos pocos libros, éstos deberían ser: “El Libro de los Espíritus” y “El Libro de los Médiums”. En ellos está todo: en el primero encontramos la filosofía y las bases de la Ética Espiritista (libro III), y, en el segundo, encontramos las herramientas necesarias para encarar la compleja temática mediúmnica. Las otras obras de Kardec son obras complementarias de sus dos primeros libros; obras en las que “se exponen las aplicaciones y consecuencias de la Doctrina6”.
4. Comentario final
Resaltábamos, en el apartado 1, que los Espíritus dijeron a Kardec: “Cuenta con nosotros, y cuenta sobre todo con la grande alma del Maestro, que te protege de una manera muy particular.” Estamos convencidos que esta afirmación de los colaboradores espirituales de Allan Kardec ha de ser totalmente cierta. No podríamos imaginarnos que ese gran Espíritu, Jesús de Nazaret, no estuviera al frente de esta gran obra regeneradora de la humanidad, y, por lo tanto, es lógico que siguiera con atención, y cooperación necesaria, los pasos de Allan Kardec.

1 Obra, de lectura muy recomendable, del escritor venezolano Carlos Brandt.
2 María Lacerda de Moura (1887-1945), feminista, anarquista, conferenciante y educadora brasileña.
3 Citada en la obra mencionada de Carlos Brandt.
4 Allan Kardec, “¿Qué es el Espiritismo”, Preámbulo.
De la revista "La flama Espirita" – Mensaje traducido por Mari Carmen España

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ORIENTACIONES DE CHICO XAVIER

    Acostumbramos a exagerar la cuestión de las dificultades y del sufrimiento, decía Chico Xavier en aquella tarde en que nos encontrábamos a su vuelta. Es preciso ver las cosas bajo otros ángulos. No paramos para pensar, por ejemplo, en el dolor que imponemos a los animales, con los malos tratos o con las matanzas.  
     Muchas veces las dificultades son vallas que nos pone Dios para que nos equivoquemos menos. Recuerdo, cuando el personaje Ricardo del libro “Nuestro Hogar” preparaba su regreso a la carne, después de visitar a la familia espiritual durante un desdoblamiento, los hijos le preguntaron qué podrían hacer por él cuando estuviese reencarnado, y él les respondió:
-Rueguen a Jesús para que nunca disponga de comodidades en la Tierra.
Las comodidades nunca enseñan nada a nadie. Parece que cuantas más facilidades tenemos, mas insensibles somos. Entonces, tal vez, el camino sea el de las dificultades y el dolor.

Del libro MOMENTOS CON CHICO XAVIER,  de Adelino da Silveira
Mensaje traducido por Claudia Maglio-Argentina

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El cuerpo físico


"Nuestro cuerpo es la más preciosa de las máquinas mientras estamos en la Tierra. El lubricador del reposo, a veces, es improrrogable e imprescindible." La máquina física es el templo sublime en que somos llamados a la escuela de la redención. En él poseemos el arpa de la vida, en cuyas cuerdas podemos emitir la melodía del trabajo y del sacrificio de la abnegación y del amor, preparando el acceso de nuestro espíritu a la exaltación de la inmortalidad. (Emmanuel/Chico Xavier – Perlas de Sabiduría – VIÑA DE LUZ)
"En el cuerpo físico, casi siempre, solamente verificamos la presencia o el valor de un órgano cuando hay enfermedad. Sin notas de perturbación, no se acuerda el hombre del hígado o de los riñones." (Perlas de Sabiduría – VIÑAS DE LUZ, Arthur Joviano/Chico Xavier.)
Es importante, observemos las orientaciones de los Benefactores Espirituales, en cuanto a la salud de la máquina física que Dios nos presta para el viaje reencarnatorio. Algunas veces oímos a Chico Xavier decir: - Todas las ideas tienen sus bellezas. Realmente, en la riquísima bibliografía espírita aprendemos que el periodo, por ejemplo; de la vejez y de la enfermedad, si la persona enfrenta con coraje y optimismo tales situaciones, ocurre algo de extraordinario, o sea: ese tiempo funciona como rejuvenecimiento de las células del cuerpo espiritual, el periespíritu.
¡¡Es simplemente fantástico!!
Es una metamorfosis, como el de la lagartija que se transforma en una mariposa de rara belleza. Pero... si al contrarío no existe respeto y aceptación a las situaciones difíciles de la enfermedad y de la vejez, tal situación va a inmiscuirse de manera general en el órgano periespiritual causando una desarmonía celular. La dolencia física se instala en el periespíritu.
Y siendo así no hay otro recurso, porque el destino del Espíritu después de la muerte del cuerpo material, será el Umbral, un lugar como esclarece André Luiz en el libro "Nuestro Hogar", que es una región de quema de residuos.
Y ahí entonces nos acordamos de Jesús cuando dice a Nicodemos: “Es necesario nacer de nuevo.” Reencarnar con aquellas llagas para reconstituir la salud que en el pasado malgastamos. ¡Esa es la ley! Acción y reacción. Concluyendo ese breve estudio, recurramos a Emmanuel en el libro "Renuncia", segunda parte, cap. III, cuando el Padre Damián ya acercándose a la muerte nos dice: "La molestia incurable, Magdalena, es un grifo bendito de nuestras imperfecciones. “¿Qué sería de mi alma si la molestia del pecho no me ayudara a expurgar los malos pensamientos?" Y más adelante, el venerable religioso completó: Muchas veces enseñé en el púlpito, pero el lecho me reservaba lecciones mucho mayores que la de los libros…”
¡¡¡Amigos; que Jesús el divino Médico nos proteja hoy y siempre!!!
Fraterno abrazo del hermano y compañero en la Siembra Espírita Cristiana, Cesar Carneiro de Souza.

Enviado por Joao Cabral
Mensaje traducido por Isabel Porras-España.

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EL ESPIRITA EN EL MUNDO ACTUAL

La vida es igual al Sol que nace y se pone, obedeciendo a determinado espacio de tiempo, para volver a renacer. Nada muere, esta es nuestra alegría. Todo vivió, vive y vivirá siempre. Dios es la realidad cósmica, sin disfraces, y el  espíritu es el movimiento divino que nunca se detiene. El sufrimiento se da la mano con la ignorancia, que es un ropaje  que el tiempo cambia por otro, comprometiéndose cada vez más, con la Verdad.
La Tierra está pasando por un periodo crítico de crecimiento. Nuestro pequeño mundo, cerrado en concepciones mezquinas y obtusos y estrechos límites, madura para el infinito. Sus fronteras se  abren en todas direcciones. Estamos  en vísperas de una Nueva Tierra y un nuevo Cielo, según las expresiones del Apocalipsis. El Espiritismo vino para ayudar la Tierra en esa transición.
La mayor realidad sustentadora de la vida es el Amor. El Amor Dios presente en la Tierra, es el canal de la Vida, es la Verdades dividiéndose de acuerdo con nuestras necesidades. El deber del hombre es seguir a Dios  con fe y coraje y con la dinámica apropiada al crecimiento de todos los sentimientos que coinciden  con los preceptos mencionados por la Buena Nueva del Reino de Dios.
Dios nuestro Padre nos rodea de bendiciones,  las cuales nos hacen comprender  los medios para liberarnos de los enemigos, no solamente de aquellos que, por nuestra flaqueza, creemos que lo sean, sino que además, nos entrego a Jesús, para hacernos santos, para volvernos espíritus superiores, como ciudadanos universales, dignificando  la propia vida por el Amor y por la Gracia.  Sin embargo, sin luchar  con ciertos enemigos existentes  dentro de nosotros, se hace imposible alcanzar esa misericordia, esa felicidad. Tales demonios se llaman odio, venganza, envidia, celos, mal querer, estupidez, maledicencia, orgullo. Nuestro esfuerzo debe ser en el sentido de no hacer a los otros lo que no aceptamos para nosotros. Seremos redimidos, esto es propio de la justicia divina; con todo, esa redención tiene un precio bastante alto en el cambio de la ley: el esfuerzo propio. Fuera de eso, ¿Cómo liberarnos de la ignorancia? Dios derrama todo el bien sobre las criaturas de la Tierra. No obstante, cada uno asimila de acuerdo con su capacidad. ¿Él daría a unos más que a otros?  ¡No!... Nosotros somos  los que no soportamos bendiciones mayores de las que recibimos de las manos del Divino Donador.
Todas las cualidades están dentro de nosotros.  Las puertas  para el infinito se abren dentro del corazón, por medio de la lucidez racional. La facultad de ver no constituye  la ideal, sino la que nos muestra el cielo  y que nos vuelve Ángeles. La verdadera esperanza es la certeza absoluta  que sentimos dentro del alma. Esta es la mayor videncia de todos los tiempos.  La herencia a que estamos predestinados, por la misericordia del Señor, es la herencia divina, que la polilla no corroe, ni el tiempo consume, ni la herrumbre deshace. Es la herencia de la tranquilidad de conciencia, es la riqueza de la alegría, es la abundancia de la felicidad. Consiste en alimentar la fe , la confianza en las promesas del Evangelio y la lucha de cada uno contra su naturaleza inferior, venciendo las dificultades que ellas nos imponen, con eso lograríamos la paz en el corazón. Esa es la garantía de nuestra herencia en Cristo. Es la mayor realidad  que podemos alcanzar  en el mundo: conocernos a nosotros mismos  conociendo a Cristo, que vive fuera  y dentro  de cada uno.
Procuremos, pues, comprender  nuestra responsabilidad de espiritas, en todos los sectores de la vida contemporánea. No somos espiritas por acaso, ni porque precisamos  del auxilio de los Espíritus para la solución de nuestros problemas  terrenales. Somos espíritas  porque asumimos en la vida espiritual graves responsabilidades  para esta hora del mundo. Tenemos que ayudarnos a nosotros mismos, ampliando nuestra comprensión del  sentido  y de la naturaleza del Espiritismo, de su importante misión en la Tierra. Nuestro deber es ayudar al Espiritismo a cumplirla.
El mundo actual está lleno de conflictos. El crecimiento de la población, el desarrollo económico, el progreso científico,  el mejoramiento técnico y la profunda modificación de las concepciones  de la vida y del hombre,  nos coloca  delante  de una situación de asustadiza inestabilidad.  Sin embargo, el Espirita  no tiene el derecho de temer  y asustarse, ni huir de sus deberes entregándose  a los instintos. Su deber es uno solo: luchar por la implantación del Reino de Dios en la Tierra.
Pero nos preguntamos: ¿Cómo luchar, cual es el campo de batalla, que armas debe utilizar el espirita?  La lucha espirita es incesante. Sus frentes de batalla  comienzan en su propio interior y van hasta los límites del mundo exterior. Más para todo eso el espirita no está solo,  pues cuenta con el auxilio  constante  de los Espíritus del Señor, que presiden la propagación y el desarrollo del Espiritismo en la Tierra.
Una de las armas  de la que puede servirse el espirita más eficaz es la oración, así nos lo enseña Kardec, proclamó León Denis y acentuó Miguel Vives. La oración verdadera, que brota de nuestro interior,  como el agua transparente que brota de la fuente de las entrañas de la tierra. Ella nos calmará el corazón inquieto y nos aclarará los caminos del mundo. El espírita no puede poner en duda el valor de la oración, tan pregonado por el Espiritismo.
El espirita tiene que enfrentar el mundo actual con la confianza que el Espiritismo le da, esa confianza racional en Dios y en sus admirables leyes, que rigen las constelaciones atómicas en el seno  de la materia y las constelaciones astrales en el seno del espacio infinito.
El mundo actual es el campo de batalla del espirita. Más también su oficina, aquella oficina donde forja un mundo nuevo. Día a Día  debe batir el espirita  en la bigornia  del futuro. A cada día que pasa, un poco de trabajo habremos hecho. Somos los constructores de nuestro propio futuro, somos auxiliares de Dios en la construcción del futuro del mundo. Si el espírita , recula, si teme, si vacila, puede comprometer  la gran obra. Nada debe perturbar nuestro trabajo en las filas del Espiritismo, en la turbulenta más promisora oficina del mundo actual.
El espirita es el consciente constructor de una nueva forma de vida humana en la Tierra y de vida espiritual en el Espacio; nuestra responsabilidad es proporcional a nuestro conocimiento de la realidad, que la nueva Revelación nos dio; nuestro deber es afrontar las dificultades actuales y transformarlas en nuevas oportunidades de progreso, no puede ser olvidado un momento siquiera; debemos cumplir con nuestro deber.
Cristo nos dio vida, cuando estábamos muertos en la ignorancia y en el error, a través de la Doctrina espirita,  vino, por misericordia  de todas las instancias  de los cielos, para mostrarnos los caminos por los que deberíamos andar,  y, por encima de todo, para enseñarnos con habilidad  y mansedumbre, los preceptos liberadores, como  seguridad  para nuestra jornada evolutiva.  Hagamos pues nuestra parte, levantemos nuestra moral, ayudando así, al surgimiento de la conducta ajena que se encuentra vinculada a la nuestra, por sintonía que nuestro corazón plasmo y la lluvia mental irrigo con el paso de los tiempos.
Si nos unimos a Cristo, comenzando en el templo intimo de nuestro corazón y lo hacemos un sagrado recinto espiritual comulgando con El a todas horas, todos seremos salvos por esa avalancha doctrinaria, diseminada por Aquel  que era desde el principio, nuestro Señor Jesucristo… su presencia dentro de nosotros es realmente  motivada de gloria, pues fuera del amor  no habrá solución para el mundo, ni para la humanidad. El Evangelio es  Dios manifestándose en la Tierra, como fuerza divina; nadie lo destruirá. El propio tiempo y el progreso son medios grandiosos para conservarlo y engrandecerlo para la eternidad, porque él es la concentración de todas las leyes y de todos los profetas. Es la síntesis reunida por Amor, en la expresión de un testamento que todo rebaño  y que todas las generaciones  heredaran. Fue hecho por Dios, por las manos de Cristo.
Jesús nos invita  al gran festín  de las Bodas Celestiales. Preparémonos con ilusión, entusiasmo y alegría, es la gran fiesta en donde la Humanidad entera está invitada,  el único requisito para poder acceder a ella, es procurarse el traje para ese festín de Bodas.
Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro “Francisco de Asís”  de Juan Nunes Mata  y del libro: “El tesoro de los Espiritas” de Miguel Vives.



jueves, 7 de agosto de 2014

Adquisición de la conciencia







Allan Kardec, el gran responsable de la codificación del Espiritismo, les preguntó a los Sabios del espacio: ¿dónde están escritas las leyes de Dios?
- Y ellos le contestaron: en la conciencia.

De esta forma, todos los seres humanos traen consigo, dentro de la propia conciencia, las leyes divinas.

Sin embargo, aunque estén escritas, no todos logran leerlas, interpretarlas y practicarlas. Para ello es necesario el desarrollo del sentido moral.

Esa conquista es fruto del esfuerzo personal, del estudio, de la meditación, de los pensamientos nobles.

El despertar de la conciencia es un efecto natural del proceso evolutivo, y esa conquista permitirá al ser evaluar factores profundos como el bien y el mal, lo correcto y lo erróneo, el deber y la irresponsabilidad, la honra y la deshonra, lo noble y lo vulgar, lo lícito y lo irregular, la libertad y el libertinaje.

Esa conciencia no es de índole intelectual, actividad de los mecanismos cerebrales. Es una fuerza que los impulsa nacida en las experiencias evolutivas, que se exteriorizan en forma de acciones. La encontramos en personas incultas intelectualmente, y ausente en otras, portadoras de conocimientos académicos.

Especialistas en problemas respiratorios, por ejemplo, que conocen los daños provocados por el tabaquismo, por el alcoholismo y por otras drogas, y que, a pesar de ello, usan, ellos mismos, uno de esos flagelos, demuestran que aún no han desarrollado la conciencia plena.

Sus datos culturales son frágiles de tal forma, que no disponen de valor para mantener una conducta saludable.

Por otro lado, hay individuos que no tienen nociones intelectuales pero tienen lucidez para actuar ante los retos de la existencia, y eligen un comportamiento no agresivo y digno, aunque a costa de sacrificios.

La conciencia puede ser entrenada mediante el ejercicio de los valores morales elevados, que tienen por objeto el bien del prójimo y, en consecuencia, el propio bien.

Si desea iluminar su conciencia, he aquí algunas breves reglas que van a ayudarlo a alcanzar ese propósito:

Administre sus conflictos. El conflicto psicológico es inherente a la naturaleza humana y todos lo sufren.

Evite elegir hombres modelo a seguir. Ellos también son falibles y, a veces, se comprometen, lo que, de ninguna manera, debe constituir falta de estímulo.

Permítase una dosis mayor de confianza en sus valores, esforzándose para mejorar siempre y sin desanimarse. Si se equivoca, repita la acción, si acierta, siga adelante.

No rehuya afrontar los problemas usando escusas falsas, comprometedoras, que lo sorprenderán más tarde con dependencias infelices.

Reaccione a la depresión, y trabaje sin auto compasión ni comodidad perezosa.

Tenga presente que los suyos no son los peores problemas. Ellos pesan de acuerdo a la importancia que usted les de.

Liberese de la queja pesimista y medite más en las fórmulas para perseverar y progresar.

Nunca ceda espacio a las horas vacías, que se llenan de aburrimiento, malestar o perturbación.

Recuerde que usted es humano y el proceso de toma de conciencia es lento. Usted adquirirá seguridad y lucidez a través de una acción continua y firme.

¡Piense en eso!

La existencia terrena es toda una oportunidad para el enriquecimiento continuo.

Cada instante es una aspiración de nuevas acciones que favorezcan el crecimiento, el conocimiento y la conquista.

Saber utilizarla es un reto para la criatura que se afana por nuevas realizaciones.

¡Piense en eso, pero piense ahora!

Equipo de Redacción de Momento Espírita, con base en el libro Momentos de Conciencia, caps. 1 y 6, Divaldo Franco. Edit. LEAL,1992. Versión en español: Roberto M.L.Lamela Roca / AD LITTERAM

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El Periespíritu y sus Funciones


El cuerpo energético por medio del cual el Espíritu se expresa en los diversos campos de la vida, en virtud de su estructuración, guarda condiciones de participar de múltiples fenómenos, en cada uno de ellos determinando una forma particular de manifestación.

Por las condiciones de imponderabilidad, y por representar un subproducto del fluido universal, tiene capacidad de servir como lazo de unión entre lo esencialmente espiritual, el Espíritu, y lo que se muestra esencialmente material, el cuerpo físico.

Reconocemos, entonces, como siendo del periespíritu la responsabilidad por la organización del complejo celular, determinando, en las reencarnaciones humanas, la fijación de las caracterizaciones de orden genético en el cuadro de necesidades y méritos que la Providencia Celeste procesa debidamente. En su posibilidad plástica, es dotado de función modeladora de la forma, dándole, bajo el comando espiritual mental, la expresión de la cual necesita para que tal forma material sea ideal para atender a las necesidades diversas del reencarnante al consumarse la reencarnación.

Por todos sus atributos, por las ligaciones célula a célula, conduciendo hacia la carne los impulsos internos del alma y hasta ésta las relaciones nerviosas del cuerpo físico, el periespíritu préstase como vehículo imprescindible para ayudar en la exteriorización de la mediumnidad, en los parámetros de la Tierra. Es por intermedio del periespíritu que los más variados fenómenos de mediumnidad se muestran, arrebatadores unos, intrigantes otros, importantes todos...

Hechos por substancias que vibran al influjo del campo eletromagnético sobre el cual se ajustan, los fluidos periespirituales revisten la mediumnidad de características sui generis.

Al acercarse del médium, con intención de establecer contacto con él, la Entidad desencarnada, automáticamente, lo envuelve en los fluidos que emite, vivificados por sus intenciones, exteriorizando las imágenes que corresponden a esas mismas intenciones.

De acuerdo con la estructura neurológica del medianero, consonante su organización fisiológica, el periespíritu hace vibrar ciertas zonas del sistema nervioso central que responde en la proporción de su educación y costumbre y, en la medida en que se da el proceso de resonancia de la zona vibrada con las emisiones del desencarnado comunicante, se establece la interacción mente desencarnada/mente encarnada. A partir de entonces, si la zona sensibilizada fue de la motricidad, los miembros superiores e inferiores podrán ser accionados, ocurriendo fenómenos de locomoción, de escritura, bien como otros movimientos corporales. Si el área en la que repercutió la influencia fue la de los ojos o la de los oídos, o aun, la del habla, podremos observar fenómenos de psicovidencia, psicoaudiencia y psicofonía, respectivamente.

Nada impide, sin enbargo, que ocurran varios de esos fenómenos de forma concomitante, como conjugados o incluso interdependientes.

Cuanto más intensa sea la interacción Espíritu médium, más notable se presentará el fenómeno mediúmnico, propiciando incluso, elementos identificadores del desencarnado, de alta expresividad.

En todo y cualquier fenómeno de comunicación mediúmnica, el cuerpo periespiritual se hace elemento de capital importancia, induciéndonos a que, cada vez más, lo estudiemos, penetrando en sus sutilezas, a fin de que la vida, mejor comprendida a partir de eso, sea mejor vivida, ajustada al sumo bien y a la necesaria salud moral.

No olvidemos que las capacidades del periespíritu, marcadas por el bien, reflejan el crecimiento del alma, su mayor identificación con las Fuentes Sublimes de la Vida, a fin de que se haga cooperadora de la Divinidad, galardonándose para alcanzar cielos más altos en su mundo interior.

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"¿ El Espíritu puede obrar sin el concurso de un médium?"

"Puede obrar sin saberlo el médium, es decir, que muchas personas sirven de auxiliares a los Espíritus para ciertos fenómenos, sin pensar en ello. El Espíritu toma de ellas, como de una fuente, el fluido animalizado que él necesita; así es que el concurso de un médium tal como lo entendéis no es siempre necesario, lo que tiene lugar, sobre todo, en los fenómenos espontáneos".

(El Libro de 10 Médiums, 2 parte, cap. 137, ítem 74, preg. 15).


J. Raúl Teixeira ( Por el espíritu Camilo)

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   Las Trampas de Oso

Nuestro caminar en este mundo de expiacion, prueba y hasta progreso, es complicado. Tantas veces pasamos por vicisitudes que creemos nunca poder superar… o que pudimos haber esquivado a tiempo….

Cada dificultad que se nos presenta podriamos compararla a una trampa de oso bien ubicada. Y dentro de ese campo en el que esta esa trampa, vemos niebla,que rodea todo, que representa nuestra ignorancia y nuestros defectos, que es la razón que nos hace por momentos caer en esas trampas. Cuando nuestra vista espiritual se va abriendo, ante nuestros ojos la vision de lo espiritual y con ello la niebla se disipa y nuestra visión se va aclarando para ver esas trampas que antes no veiamos. La educación espiritual, el conocimiento del espiritismo nos da esa luz que necesitamos para orientarnos en este caminar en este mundo material que a veces tanto nos cuesta entender y asimilar.

Pienso que no podemos sólo ver que sufrimos, pues esta vida también tiene sus cosas bellas, que mitigan de alguna forma ese pesar que llevamos por dentro. Vivir, ese es el punto clave diria yo no solamente subsistir. Si debemos pasar por tantas pruebas, que tienen sus altas y sus bajas pongamos la verdad en la balanza y demos a cada cosa su verdadero peso sabiendo que tenemos nuestras deudas que saldar pero también tenemos muchas otras cosas por las que dar gracias.

Qué fácil sería esquivarlas todas. Por eso decía Jesús "Orad y Vigilad", ya que el espíritu está presto pero la carne es débil. Siendo seres materiales muchas veces nuestras inclinaciones nos tiran hacia abajo, y conociendo lo grande del espíritu, debemos dar el mérito a aquello que realmente lo tiene y dejar de lado lo que son cosas que nada nos dejan, sino tiempo perdido que no podremos recuperar tan fácilmente. Cada uno sabe su tiempo, y sus trampas y no es nuevo que tendemos a las mismas trampás más fácilmente. Por ello estamos en la lucha en esta vida y el fin de progresar nos lleva de la mano muchas veces a la reflexión, a la limpieza de nuestra visión e inevitablemente muchas veces al sufrimiento que nos limpia por dentro.

Si podemos ver las trampas, pues no caigamos, ya tenemos bastante con lo que ya traemos, recordemos que estamos construyendo lo que será nuestra siguiente existencia, y nos llevaremos lo que sembremos en esta. Aprendamos también a perdonarnos a nosotros mismos, que a veces es hasta más difícil que perdonar a otros, y sepamos que detrás de cada error y de cada caida, hay una nueva oportunidad que debemos aprovechar o sino nos quedaremos atrapados en esas trampas de oso.

Recibamos dentro de nuestra niebla fría que en ocasiones estamos, el calor del amor de nuestro Padre por medio de tantos hermanos tanto materiales como espirituales que nos quieren ayudar y elevemos nuestra voluntad para seguir siempre adelante.

Paz para todos nuestros corazones.

Claribel

                      
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martes, 5 de agosto de 2014

Naturaleza de las comunicaciones


Naturaleza de las comunicaciones 


Comunicaciones groseras, frívolas, formales o instructivas.


133. Hemos dicho que todo efecto que revela en su causa un acto de libre voluntad, por insignificante que sea este acto, acusa por esto mismo una causa inteligente. De este modo, un simple movimiento de una mesa que responde a nuestro pensamiento, o presenta un carácter intencional, puede considerarse como una manifestación inteligente. Si el resultado se limitara a esto solo, tendría para nosotros un interés muy secundario; sin embargo, algo sería ya el habernos dado una prueba de que hay en estos fenómenos otra cosa más que una acción puramente material; pero la utilidad práctica que sacaríamos de eso sería para nosotros nula, o al menos muy restringida; otra cosa sucede cuando esta inteligencia adquiere un desarrollo que permite un cambio regular y seguido de pensamientos; entonces ya no son simples manifestaciones inteligentes, sino verdaderas comunicaciones. Los medios de que disponemos hoy día permiten el obtenerlas tan extensas, tan explícitas y tan rápidas como las que nos comunicamos con los hombres. Si nos penetramos bien, según la Escala Espírita (El Libro de los Espíritus, núm. 100), de la variedad infinita que existe entre los Espíritus, bajo el doble aspecto de la inteligencia y de la moralidad, se concebirá fácilmente la diferencia que debe haber en sus comunicaciones; en las que debe reflejarse la elevación o la bajeza de sus ideas, su saber y su ignorancia, sus vicios y sus virtudes; en una palabra no deben parecerse las unas a las otras, ni más ni menos que las de los hombres, desde el salvaje al europeo más ilustrado. Todos los matices que presentan pueden agruparse en cuatro categorías principales; según sus caracteres más marcados, son, pues, groseras, frívolas, formales e instructivas.134. Las comunicaciones groseras son aquellas que se traducen por expresiones que hieren la decencia. No pueden emanar sino de Espíritus de baja clase, manchados todavía con todas las impurezas de la materia, y no difieren en nada de las que podían dar los hombres viciosos y groseros. Repugnan a toda persona que tiene la menor delicadeza de sentimientos; porque son, según el carácter de los Espíritus: triviales, deshonestas, obscenas, insolentes, vanidosas, malévolas y aun impías.

135. Las comunicaciones frívolas emanan de los Espíritus ligeros, burlones y traviesos, más maliciosos que malvados, y no dan ninguna importancia a lo que dicen. Como no tienen nada de indecentes, gustan a ciertas personas que se divierten con ellas y encuentran placer en estos entretenimientos fútiles en que se habla mucho para no decir nada. Estos Espíritus dicen de vez en cuando agudezas espirituales y satíricas, y en medio de sus chistes vulgares dicen algunas veces duras verdades que tocan casi siempre en el blanco. Estos Espíritus ligeros pululan alrededor de nosotros y aprovechan todas las ocasiones para mezclarse en las comunicaciones; la verdad es el menor de sus cuidados; por eso tienen el pernicioso placer de mixtificar a aquellos que tienen la debilidad y algunas veces la presunción de creerlos bajo su palabra. Las personas que se complacen con esta clase de comunicaciones dan, naturalmente, acceso a los Espíritus ligeros y mentirosos; los Espíritus formales se alejan de ellos como sucede entre nosotros, que los hombres formales se alejan de las reuniones de los atolondrados.

136. Las comunicaciones formales son graves en cuanto al objeto y a la manera como se hacen. Toda comunicación que excluye la frivolidad y la grosería, y que tiene un fin útil, aunque fuese de interés privado, es por lo mismo formal; pero no por esto está siempre exenta de errores. Los Espíritus formales no todos tienen igual ilustración. Hay muchas cosas que ellos ignoran y sobre las cuales pueden engañarse de buena fe; por eso los Espíritus verdaderamente superiores nos aconsejan sin cesar, que sometamos todas las comunicaciones al examen de la razón y de la más severa lógica. El preciso, pues, distinguir las comunicaciones verdaderamente formales de las falsas formales, y esto no es siempre fácil, porque es a favor de la misma gravedad del lenguaje, ciertos Espíritus presuntuosos o falsos sabios procuran hacer prevalecer las ideas más falsas y los sistemas más absurdos; y para hacerse más verídicos y darse más importancia no tienen escrúpulo en adornarse con los nombres más respetables y más venerados. Ese es uno de los grandes escollos de la ciencia práctica; volveremos a tratar de ello más adelante, con toda la extensión que necesita un objeto tan importante, al mismo tiempo que daremos a conocer los medios de precaverse contra el peligro de las falsas comunicaciones.

137. Las comunicaciones instructivas son las comunicaciones formales que tienen por principal objeto alguna enseñanza dada por los Espíritus sobre las ciencias, la moral, la filosofía, etc. Son más o menos profundas, según el grado de elevación o de desmaterialización del Espíritu. Para sacar de estas comunicaciones un fruto real, es preciso que se regularicen y se continúen con perseverancia. Los Espíritus formales se interesan por aquellos que quieren instruirse y los secundan, mientras que dejan a los Espíritus ligeros el cuidado de divertir a los que sólo ven en estas manifestaciones una distracción pasajera. Por la regularidad y la frecuencia de estas comunicaciones es como se puede apreciar el valor moral e intelectual de los Espíritus con los cuales uno se comunica, y el grado de confianza que merecen. Si la experiencia es necesaria para juzgar a los hombres, mayor se necesita para juzgar a los Espíritus. Dando a estas comunicaciones la calificación de instructivas, nosotros las suponemos verdaderas, porque lo que no fuese verdadero no podría ser instructivo, aunque se dijera con el lenguaje más imponente. No podríamos, pues, colocar en esta categoría ciertas enseñanzas, que no tienen de formal sino la forma, a menudo pomposa y enfática, con ayuda de la cual los Espíritus más presuntuosos que sabios, que las dictan, pretenden hacer ilusión; pero estos Espíritus, no pudiendo suplir el fondo que no tienen, no podrían sostener mucho tiempo su papel; pronto descubren su flanco débil, por poco que continúen sus comunicaciones o se sepa acosarlos hasta sus últimos atrincheramientos.

138. Los medios de comunicación son muy variados. Los Espíritus obran sobre nuestros órganos y sobre todos nuestros sentidos; pueden manifestarse a la vista en las apariciones, al tacto por impresiones tangibles, ocultas o visibles, al oído por ruidos, al olfato por olores sin causa conocida. Este último modo de manifestarse, aunque muy real, es sin contradicción el más incierto por las numerosas causas que pueden inducir en error, por lo que no nos ocuparemos de ello. Lo que debemos examinar con cuidado son los diversos medios de obtener comunicaciones, es decir, un cambio regular y continuado de pensamientos. Estos medios son: los golpes, la palabra y la escritura. Los desarrollaremos en capítulos especiales.


Allan Kardec
Extraído del libro "El libro de los médiums"


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Mensaje para este día

...La tristeza es mensajera del sufrimiento.
No te aferres a ella, ni permitas que te contaminen sus miasmas.
Es cierto que no todos los días son claros o abundantes en alegría. Hay ocasiones en que el sufrimiento pareciera dominar el paisaje de tu activi­dad. 
Mientras tanto, luego de analizar las dificul­tades y experimentar los dolores, haz brillar el sol en tu interior para ahuyentar la tristeza de tu mente, a fin de que superes con más facilidad los acontecimientos que te ponen a prueba.
El cultivo de la tristeza da acceso a diversas enfermedades de la mente, de la emoción y del cuerpo.

Joanna de Ângelis / Divaldo P. Franco - Libro Vida feliz – Editora LEAL 
Creación: Fátima Oliveira

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              COMUNICADO MEDIÚMNICO

Lo cierto  es que te llenaste de amargura, al recordar tus amores que seguían las alamedas de la desencarnación, en el momento del impacto emocional que te marco el ser… Nada más comprensible y natural, cuando no te encuentras familiarizado con la certeza de que muerte es vida que se expresa en un nueva dimensión, recibiendo en su capacidad los que concluirán su practica en los campos del mundo material.

Salvo los casos en que la criatura, atormentada por múltiples e infortunados motivos, es llevada a la provocación de la muerte del propio cuerpo, los que se sumergen en las aguas del rio de la muerte, lo lograran en razón de las leyes del merito que las benefició con la necesaria y merecida liberación de las coyunturas carnales. Así, será siempre de buena sugerencia que no te irrites en la angustiosa ansiedad por partir también. No te rebeles contra las Divinas Leyes que te mantienen aun en el suelo de la Tierra.

Cuando pienses en los entes amados, traspasados, ámalos con tu oración y preséntalos con las más vividas, tiernas y nobles memorias, con las cuales conseguirás llevarles ramilletes de tu ternura con el perfume de tu nostalgia iluminada por la fe en los designios del Creador. Es válido que, ahora, cuando el tiempo avanza, mostrándote los diversos sectores de servicios que puedes ejecutar, en el bien, que los ejecutes, entonces, dedicando a ellos, tus fallecidos que viven, lo mejor de tus empeños fraternales.

Hazte amigo de alguien, sin exigir nada a cambio; se responsable por el pan diario de un niño, con alegría; atiende a un enfermo con sencilla fruta o con la refrescante presencia de la oración, sin temores innecesarios; visita un hospital cualquiera, en un día u hora en que puedas, haciendo la alegría de los que están sin nadie, en sufrimiento, día a día; lleva una sonrisa fraterna y sincera a un presidiario, para que sienta el perdón de Dios por medio de tu acción; compra un medicamento para alguien que no lo pueda adquirir, aunque de él carezca, cubre un cuerpo tiritante de frio con la ropa o la protección sin utilidad en tus cajones.

Haz estas cosas en alabanza a ellos, a tus fallecidos queridos. Aprovisionando tantas bendiciones en tu corazón, en nombre de tus amores, con toda certeza te prepararas muy bien para que los embates del mundo no te entristezcan, no te destruyan en la amargura, tampoco te dejen descorazonado delante de las más diversas o conflictivas situaciones. Así, entonces, veras el tiempo pasar sin apartarte del trabajo del bien, viviendo en abundancia, valiéndote de las oportunidades valiosas de la existencia corporal, hasta que adquieras, igualmente, a lo largo de los días, el merito para volver al clima de tus vinculados amados, con paz y alegría, por el deber cumplido, en las regiones del Mas Allá.

Camilo


Médium Raúl Teixeira 07.07.1988, en la sociedad Espirita Fraternidad- Niterói -RJ

Publicada en la periódico Mundo Espírita de noviembre de 1988.
Traducido por Jacob


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              LA VIOLENCIA

La violencia en los tiempos actuales está a la orden del día, raro es el hombre que cuando es contrariado, no responde a través de la violencia.
Violencia es todo aquello que hiere el equilibrio, es todo aquello que atenta contra las Leyes Divinas; es desamor.
Los tóxicos, vicios, disturbios de toda orden, son violencias practicadas contra la salud del cuerpo y del espíritu.
Hay varios tipos de violencia.
La más brutal es la llamada violencia física. Es la más animalesca de todas, reveladora de los bajos patrones vibratorios de quien la practica.
En ella están encuadrados los casos de asesinato, apaleamiento, tortura, estupro, secuestro, lesiones corporales, etc.
La tan hablada polución es también una violencia, es un atentado contra las condiciones de vida, de salud y casi siempre resultado de la ganancia de las criaturas que desconocen las responsabilidades a que serán llamadas en el futuro. Algunos, por materialismo, ni siquiera creen que exista un futuro más allá del mañana.
Las personas son agredidas por el tono abusivo, como el resultado del deseo desequilibrado de hacer propaganda de alguna cosa, sea por interés político e incluso religioso, o sea por la simple falta de educación, de comprensión de lo que es la convivencia social o por pura estupidez.
Las criaturas son agredidas por la polución, sea de chimeneas, donde la ganancia monetaria impide la colocación de filtros propios y existentes en el mercado, sea por los tubos de escape de los vehículos fabricados sin los cuidados necesarios (siempre el lucro en primer lugar), sea por la falta de regularización del motor que el propietario tampoco manda regular para no gastar dinero.
También son os agredidos por asaltos, robos, abusos de autoridad, etc.
Es agresión por todos los lados y de todas las formas; una verdadera locura.
Constantemente preguntan cuál es la razón de que hoy existan más viciosos que antiguamente, si es consecuencia de una regresión moral de la humanidad.
En primer lugar es necesario esclarecer que nadie va hacia atrás en la evolución. El vicioso de hoy, era vicioso en encarnaciones anteriores. Siempre existieron medios de intoxicación viciosos, el alcohol, por ejemplo, es conocido desde la más remota antigüedad. Hojas, simientes y otros medios que tal vez se hayan perdido en el tiempo, siempre sirvieron para buscar el entorpecimiento que es un medio de fuga de la realidad.
Quien fuma marihuana hoy, tal vez fumase opio en China en el pasado. Así sucesivamente.
La tendencia hacia el vicio surge en las primeras reencarnaciones y no ahora, después de haber alcanzado un estado más avanzado.
Lo mismo ocurre con las taras, la falta de honestidad, la maldad, la maledicencia, etc.
Nadie perfectamente equilibrado queda deteriorado instantáneamente, ninguna persona absolutamente honesta se transforma en ladrón, ninguna buena persona se convierte en malvada, así como ninguna que realmente posee fe puede perderla.
Nadie, repito, nadie puede retroceder en la evolución. El ciudadano del ejemplo pasó la vida sin la oportunidad de demostrar su deficiencia moral, y en la primera oportunidad surgida falló, u, otra hipótesis bien probable, pasó la vida luchando contra sus tendencias, procurando librarse de su deficiencia pero, por culpa de su flaqueza, no resistió más y acabo fracasando.
La principal razón de esta situación es el hecho de que nuestro planeta se encuentra en fase de transición, de mundo de pruebas y expiaciones, se encamina a la categoría de mundo de regeneración, donde esos problemas serán muy disminuidos y encaminados a la extinción por la predominancia del bien.
Para los espíritus que constituyen la población del planeta, esta modificación de categoría, importan en la necesidad de mejorar sus patrones vibratorios para los nuevos límites o no podrán continuar reencarnando en la Tierra, siendo encaminados para mundos inferiores.
Este cambio exige dos providencias de la espiritualidad mayor. La primera es asignar la reencarnación de espíritus encargados de mejorar el conocimiento humano, preparando las condiciones de vida mejores del futuro. Esta mejoría también alcanza el lado moral y religioso. Por otro lado, por Misericordia Divina, es dada una oportunidad más a aquellos que se encuentran en la lista de ser expulsados. Es dada la oportunidad de recuperación que, infelizmente, la gran mayoría no aprovecha y vuelve a practicar el crimen, el vicio, la inmoralidad.
Es justamente esa aglomeración de espíritus desequilibrados en el campo material que nos da la impresión de que la maldad aumentó en el planeta. Es tan solo el hecho de que ahora hacen maldades en el campo físico en la presencia de todos, antes hacían el mal en el campo espiritual, obsesando, provocando el mal, provocando el desequilibrio incluso más intensamente de lo que pueden hacerlo ahora, solo que no eran vistos tan fácilmente.
Pero hay otro tipo de violencia para la cual no siempre hay dirigidas las miradas.
La llamada violencia verbal, en la cual están incluidas la calumnia, la difamación y la injuria, esto todos lo saben. Pero no queda solo en esto.
La palabrota, que viene siendo usada desenfrenadamente, apareciendo incluso en las letras de canciones populares, en las entrevistas de televisión, en las radios, en los periódicos, en fin, por todos sitios, es también una violencia.
La palabra mal usada perjudica el ambiente, atrayendo espíritus impuros y maliciosos.
La pornografía contamina tanto o más que el alcohol, es una violencia contra los principios de la moral evangélica, contra la educación. Es una falta de respeto.
Pero, además de esos tipos de violencia que podemos clasificar como físicas y verbales, hay otro tipo, poco hablado y sin embargo muy practicado. Se trata de lo que podemos llamar como violencia mental, causa primera de todas las otras.
Cuando pensamos emitimos ondas, emanaciones mentales, que van a impregnar nos solo nuestro periespiritu, sino también el ambiente y a las otras personas.
En “Evolución en dos Mundos”, escrito por el espíritu André Luiz, aprendemos que somos Co- Creadores.
Nosotros creamos a través de nuestra fuerza mental.
Enseña André Luiz, que la inteligencia humana utiliza el fluido cósmico para la Co-Creación, que él llama de Co-Creación en plano menor.
Dice que el pensamiento puede crear ambientes y ejemplifica con el Umbral al que llama: “lugares tenebrosos para la purgación infernal, generados por las mentes desequilibradas o criminales en los círculos inferiores y abismales”.
Son los pensamientos de desamor quienes crean esos ambientes.
Necesitamos aprender a crear lugares calmados, tranquilos y felices, mentalizando pensamientos armónicos, equilibrados.
Caso contrario, no habrá como huir, seremos co-responsables del desequilibrio resultante.
Casi todas las criaturas creen que basta controlar las acciones y las palabras, dando baza, a través del pensamiento a todas sus tendencias negativas.
Verdaderamente, a todos nos gustaría tener más elevación de la que poseemos, es el viejo complejo de culpa afligiendo nuestra conciencia.
Entonces, procuramos esconder de los que nos rodean nuestras deficiencias y pensamos: no voy hacer esto porque alguien puede verme y va a quedar feo (pero nuestro parecer no era este, sino que era bonito), no voy a decir eso porque alguien pude oírme y quedaría feo, van a descubrir que yo no soy un espíritu adelantado, tal como intento parecer.
De esta forma controlamos nuestras acciones y nuestras palabras, para que no descubran que somos espíritus todavía en un estado precario de evolución.
Pero, ¿y el pensamiento? Ahora, el pensamiento, si yo no lo cuento nadie lo va a saber. Y ahí es que está el mayor engaño. A través del pensamiento, algunos hacen miserias, ofenden, violentan y cometen los actos más horribles creyendo que nunca nadie lo va a saber.
Jesús ya nos había alertado para el hecho de: “nada hay encubierto que no haya de revelarse, ni oculto que no se haya de saber”, Mateo 10:26. La explicación a esas palabras está en el poder mental de Co-Crear.
Nuestros pensamientos se transforman en imágenes, ambientes, lugares, etc. Son perfectamente visibles a los espíritus.
Aquel que lee en el periódico que un marginado fue muerto y piensa, con alivio, uno menos... está apoyando la violencia y contribuyendo para que ella prosiga e incluso aumente en el planeta.
Es también un gran acto de desamor.
Verdaderamente, no hay mucha diferencia entre quien hace, quien manda y quien se alegra con el hecho.
Son raras las personas que nunca vibraron a favor de la violencia. Estamos entrenados intensamente para ello desde pequeños. La vibración del niño que ve al bueno golpeando o incluso matando al bandido es un excelente entrenamiento para vibrar violencia.
¿Quién no vio nunca, sea en el cinema o en la televisión, al espectador participar de la matanza de la cuadrilla o vibrar con los puñetazos que revientan la cara del bandido? Es el entrenamiento para la práctica de la venganza, ¿Quién sabe si no es el estímulo para que, en un futuro, aquel niño que grita de entusiasmo y aplaude la escena participe de un grupo de exterminio?
De esta forma se crea en nuestro mundo el ambiente propicio para la proliferación de todos los actos insanos.
Por ello, empezamos afirmando que la violencia es el resultado del campo vibratorio del planeta.
Este, a su vez, es el resultado del pensamiento de la humanidad.
Para cambiar es necesario el esfuerzo de cada uno de nosotros. Controlar nuestros pensamientos, evitar desequilibrios, producir amor.
Es difícil para espíritus de nuestro nivel evolutivo, pero el estudio del Evangelio y la práctica de la oración ayudan mucho a conseguirlo.
Que cada uno haga su parte, sin esperar nada de los demás, ni usar a los otros como disculpa, sin quejarse.
El Espiritismo enseña que nada ocurre sin una razón. Hay una Justicia Divina.
Hace falta oración por parte de la humanidad.
Hablamos de la oración verdadera, hecha con amor en el corazón y no de la simple recitación de palabras decoradas, sin ningún sentimiento y, a veces, incluso sin vincularse en lo que se está diciendo, sin concentración, con el pensamiento lejos o los ojos abiertos prestando atención en otras cosas.
Sólo la oración con intenso amor, vibrando armoniosamente es capaz de combatir la violencia mental, fuerza creadora de todas las otras formas de violencia, de todo desequilibrio existente en el planeta.

( Aportación de Juan Carlos Mariani )
Extraído del Libro “Ya estaba Escrito” Helio Rocha da Silveira Pinto