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miércoles, 24 de septiembre de 2014

A los médiums


A LOS MÉDIUMS

¿Eres médium?

¿Estudiaste como se debe desarrollar la mediúmnidad?

¿Sabes la responsabilidad que implica el ejercer la mediúmnidad?

El señor ha querido que la luz se hiciera para los hombres y que penetrase en todas partes por la voz  de los espíritus, con el fin de que cada uno pudiera adquirir la prueba de la inmortalidad; con este objeto los espíritus se manifiestan  hoy en día, en todos los puntos de la tierra y la mediúmnidad  que se revela en las personas  de todas las edades y condiciones, en los hombres y en las mujeres, en los niños y en los ancianos, es una de las señales del complemento de los tiempos predichos.

Para conocer las cosas del mundo visible y descubrir los secretos  de la naturaleza material, Dios ha dado al hombre la vista del cuerpo, los sentidos  y los instrumentos especiales; con el telescopio penetran  sus miradas  en las profundidades del espacio, y con  el microscopio ha descubierto el mundo de lo infinitamente pequeño. Y para penetrar en el mundo invisible le ha dado la mediúmnidad.

Los Médiums son los interpretes  encargados de transmitir a los hombres  las enseñanzas de los espíritus, “son los órganos materiales por los cuales se expresan los espíritus  para hacerse inteligibles a los hombres” Su misión es santa, porque tiene por objeto abrir horizontes  de la vida eterna.

Los Espíritus vienen a instruir al hombre sobre sus destinos futuros, a fin de conducirles por el camino del bien, y no para ahorrarle  el trabajo material que debe tomarse  en la tierra para su adelantamiento, ni para favorecer su ambición y su codicia. De esto deben penetrarse muy bien los Médiums para no hacer mal uso de sus facultades.

El que comprende la gravedad  del mandato de que está revestido, lo cumple religiosamente;  si convirtiera en distracción o diversión para el o para los otros una facultad dada con un fin tan formal y que le pone en relación con los seres de ultratumba, su conciencia se lo echaría  en cara como un acto sacrílego.

Los Médiums como interpretes de la enseñanza de los espíritus, deben hacer un papel importante en la transformación moral que se opera; los servicios que puedan prestar están en razón de la buena dirección que den a sus facultades, porque los que siguen  una mala senda, son más perniciosos que útiles a la causa del espiritismo; por las malas impresiones  que producen, retardan más de una conversión. Por eso se les pedirá cuenta del mal uso que han hecho de una facultad que les fue dada para el bien de sus semejantes.

El médium que quiera conservar la asistencia de los buenos espíritus, debe trabajar en su propio mejoramiento; el que quiera ver aumentar  y desarrollar su facultad, debe progresar moralmente y abstenerse de todo lo que pudiese desviarle de su objeto providencial.

Si los buenos espíritus se sirven algunas veces de instrumentos imperfectos, es para dar buenos consejos y procurar conducirles al bien; pero si encuentran corazones endurecidos, y si sus avisos no son escuchados, entonces se retiran y los malos tienen el campo libre.


Para obtener la asistencia de los buenos espíritus y separar a los espíritus ligeros y mentirosos, los Médiums deben  ser formales; sin la formalidad la mediúmnidad  es una facultad estéril  que puede redundar en perjuicio del que la posee, porque puede degenerar en una obsesión peligrosa.

El médium que comprende su deber, en lugar de enorgullecerse por una facultad que no le pertenece puesto que puede serle retirada, atribuye a Dios las cosas buenas que obtiene; si sus comunicaciones  merecen elogios, no se envanece, porque sabe  que son independientes de su merito personal, y da gracias a Dios por haber permitido que los buenos espíritus  vengan a manifestársele.  Si dan lugar  a critica, no se ofende por ellos, porque no son obra de su propio espíritu; dice que ha sido un mal instrumento  y que no posee todas las cualidades  necesarias para oponerse a la intervención de los malos espíritus; por eso el médium a de procurar adquirir  estas facultades, y solicitar por medio de la oración, la fuerza que le falta.

Extraído del Evangelio Según el espiritismo

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SOY EL UNICO RESPONSABLE ….

… Soy el único responsable de mis actos…  cada gesto que realice, cada pensamiento que exprese, cada emoción que brote de mí… Me pertenece…
Toda actitud virtuosa que en mis adentros genere, al igual que cada acto miserable que ejecute, son de mi exclusiva responsabilidad… Actúo como un espejo para los demás…
Tal es así, que si me hieren, golpean, mienten o matan, no es hacia mí en realidad dirigida esa acción… sino el reflejo que vieron las personas de sí mismas en mí…
Nada que reciba merecida o in-merecidamente, es excusa para desligar la responsabilidad a otro, de todas y cada una de mis reacciones posteriores…
… Si a cada golpe que intentes asestarme, agresión que me dediquen, a cada abandono que viva a nivel personal, les respondo hiriendo, agrediendo, vengándome, traicionando o abandonando, entonces estaré tomando como propia esa actitud y será parte de mi existencia…
… Cada movimiento consciente o inconsciente que efectúe… Cada estado de quietud espontáneo o meditando que tome, provocará efectos en mí entorno de los que sí soy responsable… Pues en mí nació la causa que los generó…
Ahora entiendo que cuando ofrezco amor, me estoy amando… cuando suelto al entorno mi violencia, mi resentimiento, mi ira, me estoy agrediendo...
… Cuando imparto dolor, por cualquier causa, me estoy lastimando…
Cuando brindo compasión me estoy conteniendo afectivamente y cuando comprendo al otro en sus aciertos y en sus errores, me estoy aceptando, como soy… sin temor a mi verdadera identidad… ¿Eres consciente de tus actos?... ¡Te atreves a hacerte cargo de ti mismo!... Piénsalo… ¡Es tu única responsabilidad!...


Ricardo Benedetti

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LA RED DE NUESTROS PROPIOS ERRORES


Como deciros que no dejéis de trabajaros, no os desaniméis, dificultades hay muchas pero, os habéis parado a pensar todas las que por vuestra ignorancia producís.

Observaros cada día y realizar las cosas bien, cada momento es importante, cada decisión también y según vuestros egoísmos será para bien o al revés, os atrapáis con una dificultad tras otra y atrapados en una red sin poder salir, la red de vuestros propios errores, angustias y dolor os ahogan, desesperación también.

Sé que pensáis que hay que progresar, avanzar y un etc. De cosas que muchas veces no sirven para nada, solo es materialismo.

Porque no os preocupáis como mejorar.

Vuestra tranquilidad es más importante de lo que pensáis, pues si conseguís una armonía y equilibrio vuestro cuerpo os lo agradecerá y vuestra mente mas.

Pensar en cada decisión con el corazón no sea que os veáis envueltos en esa red y no podáis salir.

Estáis aquí para progresar no para estar parados.

Prepararos en mejorar actitudes, pero no la de vuestros hermanos, si no las vuestras propias, corregiros cada uno dentro de su interior pero ser sinceros cuando veáis esas faltas, no os deprimáis, pedir ayuda al Padre e intentarlo, si decaéis volver a levantaros, ya lo dijo Jesús, levántate y sigue caminando, pues esa lucha interior, es el principio de nuestro camino hacia la luz, quitemos tanto error y sigamos caminando, si lo que sembramos no fue bueno no preocuparos, empezar ahora y el tiempo de la recogida ya llegará.

Tener cuidado y no os envolváis en tantos errores, pues os atrapan, dejar el materialismo, abrir el alma para que la luz del Padre os guié. Tenéis el libre albedrío pero aprender a utilizarlo, pues si os atrapáis en la red del egoísmo y materialismo no podréis avanzar y para eso habéis venido a esta existencia, no dejéis esta oportunidad a un lado y luchar, intentar no caer en esa red de tanta y tanta imperfección no sea que no podáis salir, pues sois vosotros los propios responsables.

Ya os digo abrir el alma y mirar con los ojos de la luz del Padre para que cada día construyamos, no destruyamos, no os canséis de luchar en cada momento ni en cada lugar, aprender a mejorar, seguir el camino de Jesús nuestro hermano mayor, él nos dejo el regalo para aprender a caminar.

Amaros los unos a los otros como yo os he amado y devolver bien por mal.
Tener cuidado y no atraparos en la red de vuestros propios errores.
Nunca dejéis de caminar y luchar.

Mª Carmen
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martes, 23 de septiembre de 2014

ESTADO DE COMA



Estado de coma 
La palabra “coma” adviene del término Koma, que significa “estado de dormir”, más estar en coma no es lo mismo que estar dormido. Algunos pacientes en estado comatoso pueden salir del problema después de algún tiempo. Sin embargo, hay una gran diferencia entre estar en coma y estar en estado vegetativo. Este último es un tipo de coma en que el paciente, cuando despierto o cuando duerme, no reacciona a los estímulos. Hay varios conceptos y muchas dudas sobre esos estados de inconsciencia. Se sabe, sin embargo, que las tasas de sobrevivencia al coma son de, hasta, 50%, y poco menos del 10% sale del coma y consiguen una recuperación completa.

Los investigadores acreditan que la conciencia depende de la constante transmisión de señales químicas del troco cerebral y tálamo para el cerebro. Esas áreas están conectadas por caminos neuronales llamados Sustancia Reticular Activa. Cualquier interrupción en esos mensajes puede poner a la persona en un estado alterado de conciencia.

En diciembre de 1999, una enfermera estaba arrumando los lienzos de cama cuando la paciente White Bull, repentinamente, se sentó y exclamó: “¡No haga eso!”, ese hecho, fue una gran sorpresa para la familia. Bull quedo en coma por 16 años y los médicos habían dicho a los familiares que ella jamás volvería al estado de conciencia. Otro caso sorprendente aconteció, hace cinco años, con el bombero Donald Herbert. El tuvo quemaduras graves, en 1995, cuando el techo de un edificio en llamas se desprendió sobre su cuerpo. Herbert quedo en estado de coma por diez años y, cuando los médicos le prescribieron drogas, normalmente usadas para tratar el mar de Parkinson, depresión y problemas de déficit de atención, Donald despertó y hablo con su familia por 14 horas sin parar.

En un noticiario reciente, tenemos información sobre el caso Ron Houben, que fue víctima de un accidente de coche, en 1983, a los 20 años, y diagnosticado el estado vegetativa del paciente. Un especialista, sin embargo, usando un tomógrafo, que no estaba disponible en los años 0, afirma haber descubierto que Ron sufría un tipo de enclaustramiento psíquico o “síndrome de prisión”, en que la persona no consigue hablar o moverse, aun así puede pensar. El médico, entonces, disponibilizó un equipamiento y el paciente comenzó a comunicarse, ayudado por una terapeuta. (1) Con el dedo estirado, Ron digita, con sorprendente rapidez, en un computador de tela sensible al toque, relatado sobre cómo se sentía “solo, solitario y frustrado”, en los 23 años en los que quedó preso a u cuerpo paralizado. Para los incrédulos, las respuestas de Houben parecen artificiales para alguien con daños tan profundos y que paso décadas sin comunicarse. Sin embargo, el equipo médico, que cuida a Houben, atesta que realizo textos especiales para comprobar que la comunicación del paciente, de hecho, está ocurriendo.

El cuerpo físico de una persona en coma no es capaz de percibir los estímulos internos y externos y de reaccionar, físicamente, a esos estímulos recibidos. Más, espiritualmente, el individuo es capaz de percibir lo que acontece a su alrededor. En verdad, cuando el cuerpo entra en un estado neurofisiológico alterado (“estados alterados de conciencia”), como el sueño físico, o sonambulismo, el éxtasis, el coma, etc., el peri espíritu tiene la posibilidad de expandirse, y el Espíritu se libera, parcialmente, del cuerpo en reposo, aunque aun ligado, a ese, por una “lazo” fluídico, sin el cual desencarnaría.

La Doctrina Espirita explica que el hombre está constituido de tres partes: el cuerpo físico, que posee automatismos biológicos dirigidos por la mente; el Espíritu, centro de la inteligencia, indestructible, que sobrevive a la muerte del cuerpo, liberándose y retornando a la vida espiritual, para volver a la vida material en una nueva reencarnación; y, finalmente, el periespiritu, lazo de unión entre el Espíritu y la materia, cuerpo fluídico semi-material (energético) que “reviste” al Espíritu y permite la ligación, de este, con el cuerpo.

En la Codificación, no encontramos mucha referencia sobre el coma, propiamente dicho. Con todo, podemos comprender lo que pasa con el Espíritu en el estado comatoso, reflexionando en las lecciones de los Benefactores Espirituales, en consonancia a lo que explica El Libro de los Espíritus sobre “estado de letárgica y muerte aparente.” (2) Para Kardec, “la letárgica y la catalepsia tiene el mismo principio, que es la pérdida momentánea de la sensibilidad y del movimiento (…)”. Por tanto, si en el sueño y en la letárgica el alma no queda presa en el coma, hasta porque “(…) el Espíritu jamás queda inactivo” (3)

No en tanto, hay pacientes, en estado de coma, que muchas veces esta presentes en el local donde sus cuerpos quedan paralizados, presenciando lo que ocurre a su alrededor o en cualquier lugar, a semejanza de lo que confirma Ron Houben. Si familiares, amigos o médicos conversaran con el paciente, pueden tener la certeza de que el tendrá condiciones de oír y ver, sentir, con todo, tener la capacidad de dar la respuesta “física”. Puede, hasta, surgir, normalmente, en sueños, pues quien está aprisionado en coma es el cuerpo y no el Espíritu. Por tato, el Espíritu no queda preso todo el tiempo al cuerpo del enfermo, pues, en este, solo funciona la vida vegetativa y, en ese estado, el cuerpo solo precisa del Espíritu para mantenerlo vivo; el Espíritu, solamente “preso al cuerpo” quedaría inactivo, sin condiciones instrumentales para evolucionar. por eso, sabemos que, en el coma, el Espíritu podrá estar en otras dimensiones, sin estar adherido al cuerpo, en la situación semejante a la de una persona durmiendo.

La miopía médica, para las cuestiones espirituales, está atrasada en los avances necesarios para el tratamiento integral del ser humano. La causa para alguien pasar mucho tiempo en estado de coma, sin embargo con profunda conciencia en la intimidad del ser, y comprendiendo la Ley Divina como perfecta, es cierto que esa experiencia debe servir de rescate de débitos morales contraídos en otras vidas, ante la justicia del principio de la reencarnación.

Jorge Hessen 
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La ley superior del Universo, es el progreso incesante, la ascensión de los seres hacia Dios, hogar de las perfecciones. Profundidades del abismo de vida, por un camino infinito y una evolución constante, nos le acercamos.

"El porqué de la vida"
Leon Denis.
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EL BIEN Y EL MAL

El mal es siempre de origen humano, no pertenece a la Naturaleza. Lo que parece ser el mal, en la obra de Dios es solo renovación, lo que se destruye por un lado, crea, amplía y transforma de otro. Solamente el bien nace de leyes naturales divinas.
No habiendo sido obra de Dios, el mal es exclusivamente resultante de la obra humana; hay quien cuestiona, duda razonablemente, por qué Dios, siendo todo poderoso y bueno, permite que el hombre sea y haga mal cuando podría evitarlo, lo que en teoría lo volvería también mal.

Exactamente por ser ilimitadamente bueno, Dios no impide al ser humano que haga sus eleccioones, permite que realice y verifique por si mismo las consecuencias de sus actos, pues solamente la comparación entre el bien y el mal (propio o ajeno), le hace a su conciencia comprender lo que es cierto: un hombre puede sentir placer por vencer a otro , pero este se vengó golpeado a su vez y así se dió cuenta de que el acto en sí duele bastante y que la violencia no es el mejor camino - proceso reactivo a través de la acción y la reacción.
Dios, por tanto, habiendo creado a los espíritus, simples e ignorantes, aptos para aprender sobre todo, permite que estos escojan el mal si así lo desearen ( pues el mal no es obligatorio), dió libre albedrío al hombre para que, en el tránsito de sus muchas vidas, sienta, compare y aprenda a ser bueno.E incorporando a esa reflexión la idea de la reencarnaión y de la ley de Causa y Efecto, es obvio que el mal no existe, pues representa solamente la ausencia temporal del bien: desconocimiento. Estas leyes explican todas las cosas que la teoría de una única vida no se atreve a intentar explicar, pues es imposible ver bondad, justicia y amor, en un Dios ilimitado en poder, que no daría oportunidades iguales a todos sus hijos, y lo peor, a pesar de eso los juzgaría commo ig1uales definiendo su suerte después de una sola vida de "azares" y dificultades.
La ley de la gravedad dice que si una persona lanza una piedra hacia arriba, esta caerá y podrá golpearle a la vuelta: eso es lo malo. Nadie precisa juzgarla, puede escoger no hacerlo, o puede hacerlo un día sin un resultado feliz, y por eso, decidir que ya no lo hará más: eso es el bien.
O sea, muchas cosas parecen ser el mal que se ve solo en el tiempo presente de la vida, ignorando el libre albedrío y el pasado del alma, excluyendo posibilidades de un nuevo y mejor futuro para quien escoja salir de la vida de errores. El amor y la bondad de Dios, sin embargo, son infinitos y podemos practicar en la escuela de la vida, incontables veces para aprender lo que es cierto, escogiendo el "mal" y consecuentemente, el dolor que este genera, hasta que el "bien" sea la decisión lúcida que nos trae paz y felicidad.

- Alexandra Albergaria -

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Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados…... 
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OBSESIÓN: PROFILAXIS Y  TERAPÉUTICA


¿Cómo podemos neutralizar la influencia de los Espíritus  de naturaleza inferior? Neutralizar  la influencia  de Espíritus de naturaleza inferior equivale a prevenir la obsesión. Más allá de eso, el vocablo  profilaxia    tiene exactamente ese significado, o sea, la prevención de dolencias o el empleo de medios  que las puedan evitar.
Para tal cosa es necesario, conforme enseña la cuestión 469 de El Libro de los Espíritus, hacer el bien y colocar toda nuestra confianza en Dios. “Guardaos – acrecentó  el benefactor espiritual que respondió a referida cuestión – de atender  a las sugestiones de los Espíritus que os suscitan a los malos pensamientos, que crean la discordia entre vosotros  y que os incitan a las malas pasiones. Desconfiad, especialmente, de los que os exaltan el orgullo, pues esos os atacan por el lado débil.”
La obsesión – como hemos visto en estudios anteriores – proviene siempre de una imperfección moral que favorece  la acción del obsesor, que se vale entonces de la sintonía  que la imperfección de uno propicia al otro. De ahí deriva, para el obsesado, la necesidad de trabajar  para mejorarse a si mismo,  lo que muchas veces es suficiente para librarlo del obsesor, sin necesidad de socorro externo.
Evidentemente ese socorro se torna necesario cuando la obsesión avanza para la subyugación o posesión, porque en esos casos  el obsesado pierde la voluntad  y la capacidad de hacer uso del libre albedrio.
¿El pase magnético es importante en el tratamiento de la obsesión? En los casos graves de obsesión, Kardec enseña, el obsesado queda como envuelto  e impregnado de un fluido pernicioso del cual tienen dificultad de desembarazarse. Se hace entonces necesaria la actuación de buenos fluidos, capaces de neutralizar el mal fluido, lo que puede ser obtenido  por medio de la terapéutica del pase magnético.
El pase magnético, observa André Luiz, como genero de auxilio sin cualquier  contradicción, es siempre valioso en el tratamiento suministrado a los enfermos  de cualquier clase. El obsesor  y el obsesado son enfermos del alma por eso se benefician mucho con el pase. Difícilmente, sin embargo, basta una acción mecánica para que el mal sea debelado: será preciso actuar sobre el ser inteligente causador de la obsesión, al cual debemos hablar con autoridad.
Esa autoridad, solo la posee quien tiene autoridad moral, que proviene del aprimoramiento  moral del socorrista. Cuanto mayor  el aprimoramiento moral, mayor autoridad. Más eso aun no es todo: para asegurar la extinción del proceso obsesivo, es indispensable  que el obsesor , por medio de instrucciones  hábilmente suministradas, convencido a renunciar  a sus designios, a perdonar y a desear el bien, arrepintiéndose de los prejuicios causados a su víctima.
La tarea desobsesiva se torna más fácil, cuando el obsesado, comprendiendo la situación, procura auxiliar con su buena voluntad y con sus oraciones  a la tarea en curso. Si, sin embargo, el no hiciera la parte que le cabe en el proceso, las dificultades  en el tratamiento serán muy grandes, sobre todo si el se elude con las cualidades de su obsesor y se complace en el error a que fue conducido.      
La oración es un recurso muy importante en la terapia obsesiva  es el más poderoso medio  que disponemos para  librar al obsesor de sus propósitos maléficos. En todos ellos, también la práctica del amor  y de la caridad constituye otro recurso valioso, porque solamente el amor, tal como nos fue enseñado  y ejemplificado por Jesús, conseguirá armonizar individuos  que se odian, poniendo fin a las ideas de venganza, a las persecuciones y a los sufrimientos de ahí provenientes.
Los principales recursos espiritas que podemos utilizar en el tratamiento de la obsesión  son las enseñanzas evangélicas   ellas nos ofrecen excelente contribución para la terapéutica de la obsesión, cuyos pasos podemos sintetizar en los ítems que se siguen:
·Concienciación, por parte del obsesado y de sus familiares, de que la paciencia  es factor esencial en el tratamiento y que las imperfecciones morales del obsesado constituyen el mayor obstáculo  para su cura.
· Fluidoterapia (pases magnéticos, radiaciones  y agua magnetizada)
· Oración y vigilancia permanente
· Laborterapia.

• Renovación de las ideas a través de la buena lectura, de charlas y de la conversación elevada.
• Culto del Evangelio en el Hogar
• Adoctrinación del espíritu obsesor, en grupos mediúmnicos especializados, en cuyas  reuniones  la presencia del enfermo no es necesaria  y puede hasta incluso serle perjudicial.

Astolfo Olegario de Oliveira Filho – De Londrina

Bibliografía:
El Libro de los Espíritus de Allan Kardec, cuestiones 459 a 469.
La Génesis  de Allan Kardec, cap. XIV, ítem.
Obsesión / desobsesión, de  Suely Caldas Schubert, pp. 87 a 122.
Sementera de Fraternidad, obra psicografiado por Divaldo Pereira  Franco pp. 30 a 41
Traducido al español por: M. C. R

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lunes, 22 de septiembre de 2014

El Egoísmo

El Egoísmo

El egoísmo es hermano de la soberbia, y procede de las mismas causas. Es una de las más terribles manifestaciones del alma y el mayor obstáculo para los mejoramientos sociales. Sólo él neutraliza y hace estériles casi todos los esfuerzos del hombre orientados hacia el bien. Así pues, combatirlo debe constituir la preocupación constante de todos los amigos del progreso y de todos los servidores de la justicia.

El egoísmo es la persistencia de ése individualismo feroz que caracteriza al animal, como un vestigio del estado de inferioridad que hemos tenido que sufrir. El hombre es, ante todo, un ser sociable; está destinado a vivir con sus semejantes, y no puede hacer nada sin ellos. Abandonado a sí mismo, sería impotente para satisfacer sus necesidades y desarrollar sus cualidades.

Después de Dios, es a la sociedad a quien debe el hombre todos los beneficios de la existencia, todas las ventajas de la civilización. Goza de ello, pero precisamente este goce, esta participación de los frutos de la obra común le imponen el deber de cooperar en la obra misma. Una estrecha solidaridad le une a la sociedad; se debe a ella, como ella se debe a él. Permanecer inactivo, improductivo, unútil, en medio del trabajo de todos, sería un ultraje a la moral, casi un robo; sería aprovechar las labores de los demás, aceptar un préstamo que nos negásemos a restituir.

Formamos parte integrante de la sociedad, y todo lo que le atañe a ella nos atañe. Con esta comprensión del vínculo social y de la ley de solidaridad es con lo que se mide la dosis de egoísmo que existe en nosotros. El que sabe vivir con sus semejantes y para sus semejantes, nada tiene que temer de este grande mal. Posee un criterio infalible para guzgar su conducta. No hace nada sin indagar si lo que proyecta es bueno o malo para aquellos que le rodean, sin preguntarse si sus actos son nocivos o beneficiosos para la sociedad de la que es miembro. Si sólo parecen ventajosos para él y perjudiciales para los demás, sabe que, en realidad, son malos para todos, y se abstiene en absoluto de ponerlos en práctica.

La avaricia es una de las formas más repugnantes del egoísmo. Pone de manifiesto la bajeza del alma que, acaparando riquezas utilizables para el bien común, no sabe siquiera aprovecharse de ellas. El avaro, en su amor al oro, en su ansia de adquirirlo, empobrece a sus semejantes y permanece él mismo indigente, pues sigue siendo pobreza esa prosperidad aparente que acumula sin provecho para nadie; una pobreza relativa, pero tan lamentable como la de los desdichados, y justo objeto de la reprobación de todos.

Ningún sentimiento elevado, nada de lo que constituye la nobleza del Ser puede germinar en el alma de un avaro. La envidia, la insaciabilidad que le atormentan lo condenan a una penosa existencia, a un porvenir mas miserable aún. Nada iguala a su desesperación cuando, más allá de la tumba, ve sus tesoros repartidos o dilapidados.

Los que busquéis la paz del corazón, huid de ese vicio bajo y miserable. Pero no caigáis en el exceso contrario. No derrochéis nada. Sabed usar de vuestros recursos con sensatez y moderación.

El egoísmo lleva en sí su propio castigo. El egoísta no ve más que su persona en el mundo; todo lo que le es extraño, le es indiferente. Así pues, las horas de su vida están sembradas de tedio. Encuentra en todas partes el vacío, tanto en la existencia terrenal como después de la muerte, dado que, hombres o Espíritus, todos le rehúyen.

Por el contrario, el que coopera en la medida de sus fuerzas en la obra social, el que vive en comunión con sus semejantes haciéndoles aprovecharse de sus facultades y de sus bienes, como él se aprovecha de los de ellos, todo lo que hay de bueno en él, ése se siente más feliz. Tiene la conciencia de obedecer a la ley, de ser miembro útil de la sociedad. Todo lo que se realiza en el mundo le interesa; todo lo que es grande y hermoso le conmueve y le emociona; su alma vibra al unísono con todas las almas esclarecidas y generosas, y el tedio y el desencanto no hacen presa de él.

Nuestro papel no es, pues, el de abstenernos, sino el de combatir sin descanso por el bien y por la verdad. No es sentado o acostado como hay que contemplar el espectáculo de la vida humana, sino de pie, como un zapador, como un soldado dispuesto a participar de todas las grandes tareas, a facilitar los caminos nuevos, a fecundar el patrimonio común de la humanidad.

Aunque el egoísmo se encuentra en todas las categorías de la sociedad, este vicio es más bien propio del rico que del pobre. Con demasiada frecuencia, la prosperidad seca el corazón, en tanto que el infortunio, haciéndonos conocer el peso del dolor, nos enseña a compartir el de los demás. El rico, ¿sabe siquiera a costa de cuántos trabajos y de qué duras labores se crean las mil cosas de que se compone su lujo?

No nos sentemos jamás ante una mesa bien servida sin pensar en los que padecen hambre. Esta idea nos hará sobrios y mesurados en nuestros apetitos y en nuestros gustos. Pensemos en los millones de hombres encorvados bajo los ardores del estío o ante las duras intemperies, y que, mediante un escaso salario, extraen del suelo los productos que abastecen nuestros festines o adornan nuestras moradas. Acrodémonos de que, para alumbrar nuestros aposentos con una luz resplandeciente y para hacer brotar en los hogares la llama bienhechora, unos hombres, semejantes nuestros, capaces como nosotros, de amar y sentir, trabajan debajo de la tierra, lejos del cielo azul y del alegre sol y, con el pico en la mano, perforan durante toda su vida las entrañas del planeta. Sepamos que para adornar nuestros salones de espejos y cristales resplandecientes, para producir la multitud de objetos de que se compone nuestro bienestar, otros hombres, por millares, semejantes a condenados junto al fuego, pasan la existencia entre el calor devorador de los altos hornos y de las fundiciones, privados del aire, gastados, destrozados antes de tiempo, no tendiendo como perspectiva más que una vejez sufriente y de privaciones. Sepámoslo: toda esa comodidad de que gozamos con indiferencia es mantenida a costa del suplicio de los humildes y del padecimiento de los débiles. Que este pensamiento nos penetre y nos obsesione; como una espada de fuego, desterrará el egoísmo de nuestros corazones y nos obligará a consagrar al mejoramiento de la suerte de los débiles nuestros bienes, nuestro tiempo y nuestras facultades.

Pero, gracias al conocimiento de nuestro porvenir, la idea de solidaridad acabará por prevalecer. La Ley del retorno a la carne, la necesidad de nacer en condiciones modestas constituirán un estímulo que reprimirá al egoísmo. Ante estas perspectivas, el sentimiento desmedido de la personalidad se atenuará para darnos una noción más exacta de nuestro puesto y de nuestro papel en el universo. Sabiendo que estamos unidos a todas las almas, que somos solidarios de su adelanto y de su felicidad, nos interesaremos más por su situación, por su progreso y por sus trabajos. A medida que ese sentimiento se extienda por el mundo, las instituciones y las relaciones sociales mejorarán; la fraternidad, esa palabra trivial repetida por tantas bocas, descenderá a los corazones y se convertirá en una realidad. Nos sentiremos vivir en los demás, gozaremos con sus goces y sufriremos con sus males. No habrá entonces una sola queja que quede sin eco, ni un solo dolor que quede sin consuelo. La gran familia humana, fuerte, apacible y unida, avanzará con paso más rápido hacia sus magníficos destinos.

Léon Denis
Después de la Muerte. Capítulo 46.

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              LOS FLUIDOS

El mundo de los fluidos, que se entreve más allá del estado radiante, reserva a la ciencia muchas sorpresas y descubrimientos. Son innumerables las variedades de formas que la materia, en estado sutil, puede revestir por las necesidades de una vida superior.
Ya muchos observadores saben que fuera de nuestras percepciones, existe otro mundo, no solo el de lo infinitamente pequeño, sino un Universo fluídico que nos envuelve, todo el poblado de multitudes invisibles
Seres sobrehumanos – más no sobrenaturales – viven a nuestro lado, mudos testigos de nuestra existencia, y solo manifiestan la suya en condiciones determinadas, bajo la acción de leyes, naturales, precisas, rigurosas. Es importante penetrar el secreto de estas leyes, pues de su conocimiento dependerá para el hombre la posesión de las fuerzas considerables cuya utilización práctica puede transformar la faz de la Tierra en el orden de las sociedades.
Uno de los grandes misterios que la Ciencia Humana procura esclarecer es el de la existencia de una mataría básica universal, capaz de servir como punto de partida para el origen de los elementos físicos conocidos. Aunque investigadores de todo el mundo se han empeñado en el estudio de la estructura intima de los átomos, aun no se ha conseguido encontrar ese elemento Basoco primitivo. Modernos estudios afirman que en un principio todos los elementos materiales estaban reunidos en un solo “punto”, bajo Una presión incalculable. En cierto momento, ese punto explotó, dispersando materia por el espacio, dando origen a las nebulosas, a los sistemas estelares, a los planetas a los astros. El Universo, de acuerdo con la física moderna, continua, expandiéndose y no se sabe hasta cuando continuará en este proceso. La Ciencia cree que, encontrando el elemento material primitivo, estaría frente a la solución de muchos misterios sobre el origen de las cosas. En el siglo XIX cuando comenzaron las manifestaciones de los Espíritus, ellos revelaron una teoría donde explicaban de forma racional el origen de las cosas materiales y espirituales. Decían que había por toda la Creación un elemento primitivo etéreo, denominado “fluido cósmico Universal” y que todos los elementos materiales conocidos son formas modificadas de este fluido. Algunos científicos en el pasado investigaron la materia básica, también denominada “éter” más no consiguieron convencer a los medios científicos de su existencia. La Ciencia no podía comprender la presencia, en el espacio, de una materia tan sutil que no fuese detectada por los instrumentos existentes. El Espiritismo, a través de los fenómenos de efectos físicos, demostró la existencia del fluido cósmico Universal, base de todos los elementos materiales.
Es pues, en las leyes que rigen la vida espiritual, donde hay que buscar la clave de los milagros de esta categoría. El Fluido Cósmico Universal es la materia elemental primitiva, cuyas modificaciones y transformaciones constituyen innumerable variedad de cuerpos en la naturaleza. Es altamente influenciable por el pensamiento (que es una forma de energía) pudiendo modificarse, asumir formas y propiedades particulares. La acción del pensamiento Divino sobre el fluido cósmico Universal dio origen a las nebulosas, a los sistemas estelares, a los planetas y astros. Es en esa materia fluidica que el Creador ejecuta el plano existencial. Por medio del fluido cósmico Universal llena todo el espacio existente entre los mundos. Por medio de el viajan ondas del pensamiento del mismo modo que las ondas sonoras se proyectan en la camada atmosférica.
Alrededor de los planetas, el fluido Universal se presenta modificado. La presencia de la vida en el orbe le impone características especiales, pues es alterado por la actividad mental de los habitantes. En los mundos más primitivos, el fluido Universal que los circunda se presenta oscuro y pesado. En los mundos más civilizados la atmósfera espiritual es más leve y luminosa. Para comprender mejor este principio elemental podremos decir que tiene dos estados distintos: el de la imponderabilidad o de eterización (estado normal primitivo) y el de la ponderabilidad o de materialización. Al primer estado pertenecen los fenómenos del mundo invisible. Lógicamente entre los dos puntos existen innumerables formas intermediarias de transformación del fluido en materia tangible. En el estudio de este importante asunto podremos entender el origen de muchas afecciones del ser humano y los fundamentos de la fluidoterapia, largamente empleada en los centros espiritas, en la profilaxia  y tratamiento de las enfermedades fisicas y espirituales.
En el estado de eterización el fluido Universal no es uniforme; sin cesar de ser etéreo, pasa por modificaciones tan variadas en su genero, y más numerosas tal vez, que en el estado de materia tangible. Tales modificaciones constituyen fluidos distintos que, si bien sean procedentes del mismo principio, son dotados de propiedades especiales, y dan lugar a los fenómenos particulares del mundo invisible. Una vez que todo es relativo, esos fluidos tienen para los Espíritus, que en si mismo son fluiditos, una apariencia material como la de los objetos tangibles para los encarnados, y son para ellos lo que para nosotros son las sustancias del mundo terrestre, ellos las elaboran, las combinan para producir efectos determinados como lo hacen los hombres con sus materiales, sin embargo usando procesos diferentes. “(Allan Kardec la Génesis, Cáp., XIV
LOS Espíritus afirman que una de las modificaciones más importantes del fluido Universal es el fluido vital. El es el responsable por la fuerza matriz que movimenta en los cuerpos vivos. Sin el, la materia es inerte. Podemos decir que el es responsable por la animalización de la materia. Ese agente es el fluido vital. Es el que da vida a todos los seres que lo absorben y asimilan. La materia sin el no tiene vida el sin la materia no es vida. Cuando los seres orgánicos pierden la vitalidad, por la muerte, la materia se descompone formando nuevos cuerpos y el fluido vital vuelve a la masa, al todo Universal, para nuevas combinaciones y utilizaciones en el Universo. Cada ser tiene una cantidad del fluido vital, de acuerdo con sus necesidades. Las variaciones dependen de una serie de factores. Allan Kardec nos instruye sobre el asunto en el Libro de los Espíritu, en la pregunta 70:
La cantidad de fluido vital no es la misma en todos los seres orgánicos: varia según las especies y no es constante en el mismo individuo, por así decir, algunos saturados de fluido vital, mientras otros lo poseen apenas en cantidad suficiente. Es por eso que unos son más activos, más enérgicos, y de cierta manera, de vida
 superabundante.
La cantidad de fluido vital se agota. Puede tornarse incapaz de sostener la vida, si no fuera renovada por la asimilación de substancias que lo contienen. El fluido vital se transmite de un individuo a otro. Aquel que lo tiene en mayor cantidad puede darlo al que tiene menos, y en cientos de casos hacer volver a la vida presta a extinguirse.
Estudiando esos fundamentos a la luz del Espiritismo, llegamos a la comprensión de muchas cosas simples que parecían complicadas e irreales, como por ejemplo la citación de Moisés en la Biblia sobre el origen del hombre. Dice el: Dios formó el cuerpo del hombre del limo de la Tierra y le dio un alma vivificadora, a su semejanza. El estaba cierto, pues quería decir que el cuerpo material era formado de los mismos elementos que habían servido para formar el polvo de la Tierra.
El “alma viva a su semejanza “es el principio inteligente o espiritual retirado de la esencia divina, haciendo gran distinción entre lo material y el espiritual. El hombre puede mantener el equilibrio de su salud vital a través de la alimentación, de la respiración del aire puro y, por encima de eso, manteniendo una conducta mental sana.
El principio vital es la ley que rige la existencia del fluido vital.
Los malos pensamientos corrompen los fluidos espirituales, como los miasmas deletéreos corrompen el aire respirable”
El pensamiento ejerce una poderosa influencia en los fluidos espirituales modificando sus características básicas. Los buenos pensamientos les imponen luminosidad y vibraciones elevadas que causan confort y sensación de bienestar a las personas que están bajo su influencia.
Los malos pensamientos provocan alteraciones, malestar, sensaciones contrarias a las que hemos mencionado. Los fluidos quedan oscuros y su acción provoca malestar físico y psíquico.
En la atmósfera fluidica se asocian seres desencarnados con tendencias morales y vibratorias semejantes. Por esta razón, los Espíritus Superiores recomiendan que nuestra conducta en las relaciones con la vida, sea lo más elevada posible. Una criatura que vive entregada al pesimismo y a los malos pensamientos tiene alrededor de si una atmósfera espiritual oscura, a la cual se aproximan Espíritus enfermos. La angustia, la tristeza y la desesperación aparecen, formando un cuadro físico-psíquico deprimente, que puede ser modificado bajo la orientación de las enseñanzas morales de Jesús.
La acción de los Espíritus sobre los fluidos espirituales tienen consecuencias de importancia directa y capital para los encarnados. Desde el instante en que tales fluidos son el vehiculo del pensamiento; que el pensamiento les puede modificar las propiedades, es evidente que ellos deben estar impregnados de las cualidades buenas o malas de los pensamientos que los colocan en vibración, modificados por la pureza o impureza de los sentimientos. 
Allan Kardec  Génesis

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                            REGLAS DE VIDA

82 sabios consejos de Gurdjieff a su hija para transitar por el camino de la Vida


gran filosofía de vida…
  1. Fija tu atención en ti mismo, sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces.
  2. Termina siempre lo que comenzaste.
  3. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.
  4. No te encadenes a nada que a la larga te destruya.
  5. Desarrolla tu generosidad sin testigos.
  6. Trata a  cada persona como si fuera un pariente cercano.
  7. Ordena lo que has desordenado.
  8. Aprende a recibir, agradece cada don.
  9. Cesa de autodefinirte.
  10. No mientas ni robes, si lo haces te mientes y te robas a ti mismo.
  11. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.
  12. No desees ser imitado.
  13. Haz planes de trabajo y cúmplelos.
  14. No ocupes demasiado espacio.
  15. No hagas ruidos ni gestos innecesarios.
  16. Si no la tienes, imita la fe.
  17. No te dejes impresionar por personalidades fuertes.
  18. No te apropies de nada ni de nadie.
  19. Reparte equitativamente.
  20. No seduzcas.
  21. Come y duerme lo estrictamente necesario.
  22. No hables de tus problemas personales.
  23. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos.
  24. No establezcas amistades inútiles.
  25. No sigas modas.
  26. No te vendas.
  27. Respeta los contratos que has firmado.
  28. Sé puntual.
  29. No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.
  30. Habla sólo lo necesario.
  31. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.
  32. Nunca amenaces.
  33. Realiza tus promesas.
  34. En una discusión ponte en el lugar del otro.
  35. Admite que alguien te supere.
  36. No elimines, sino transforma.
  37. Vence tus miedos,  cada uno de ellos es un deseo que se camufla.
  38. Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo.
  39. Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar.
  40. No actúes por reacción a lo que digan bueno o malo de ti.
  41. Transforma tu orgullo en dignidad.
  42. Transforma tu cólera en creatividad.
  43. Transforma tu avaricia en respeto por la belleza.
  44. Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro.
  45. Transforma tu odio en caridad.
  46. No te alabes ni te insultes.
  47. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera.
  48. No te quejes.
  49. Desarrolla tu imaginación.
  50. No des órdenes sólo por el placer de ser obedecido.
  51. Paga los servicios que te dan.
  52. No hagas propaganda de tus obras o ideas.
  53. No trates de despertar en los otros emociones hacia ti como piedad, admiración, simpatía, complicidad.
  54. No trates de distinguirte por tu apariencia.
  55. Nunca contradigas, sólo calla.
  56. No contraigas deudas, adquiere y paga en seguida.
  57. Si ofendes a alguien, pídele perdón.
  58. Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público.
  59. Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de inmediato de tus propósitos.
  60. No defiendas tus ideas antiguas sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció.
  61. No conserves objetos inútiles.
  62. No te adornes con ideas ajenas.
  63. No te fotografíes junto a personajes famosos.
  64. No rindas cuentas a nadie, sé tu propio juez.
  65. Nunca te definas por lo que posees.
  66. Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.
  67. Acepta que  nada es tuyo.
  68. Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di sólo sus cualidades.
  69. Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal considéralo tu maestro.
  70. No mires con disimulo, mira fijamente.
  71. No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado que les impida invadir toda tu vida.
  72. En el lugar en que habites consagra  siempre un sitio a lo sagrado.
  73. Cuando realices un servicio no resaltes tus esfuerzos.
  74. Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer.
  75. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz.
  76. No trates de ser todo para tu pareja; admite que busque en otros lo que tú no puedes darle.
  77. Cuando alguien tenga su público, no acudas para contradecirlo y robarle la audiencia.
  78. Vive de un dinero ganado por ti mismo.
  79. No te jactes de aventuras amorosas.
  80. No te vanaglories de tus debilidades.
  81. Nunca visites a alguien sólo por llenar tu tiempo.
  82. Obtén para repartir.
No está mal para empezar…

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