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domingo, 28 de septiembre de 2014

Depresión


                                                                                                             LA DEPRESIÓN

Desde el pasado remoto autoridades médicas y psicológicas han buscado explicaciones para los estados depresivos, considerando apenas  como un estado mórbido. ¿Será apenas un disturbio proveniente  de síndromes nervioso?
 La visión espirita de la depresión parte del Evangelio según el Espiritismo en el capitulo cinco- Bienaventurados  los afligidos…  lo que ya nos pronuncia  un estado espiritual para un gran número de depresiones a lo que los seres humanos están sujetos. 
¿Que son aflicciones? Son alteraciones del modo de vida que se transforman en vicisitudes, que tienen una causa justa  y considerando que Dios es justo, la causa es, por consecuente justa.
 Según Allan Kardec, esas vicisitudes, tiene dos causas distintas, puede ser originaria de la vida presente o de otras vidas.
 Según Kardec las vicisitudes son aflicciones  por la que la persona es tomada, las decepciones, las frustraciones, en fin, varios acontecimientos  que deprimen el estado del espíritu, como se acostumbra a decir en lenguaje  más sencillo.
 La depresión puede ser conceptuada como una alteración del estado de humor, una tristeza intensa, un abatimiento profundo, con desinterés por las cosas. Todo pierde la gracia, el mundo queda hecho cenizas y vivir  se torna tarea difícil, pesada. Con ideas fijas y pesimistas.
Podríamos considerarla como una emoción extraviada. Las emociones naturales deben ser pasajeras, circulando normalmente, sin desequilibrar al ser. La tristeza por ejemplo, es una emoción natural, que nos lleva a entrar en contacto con nosotros, a la introspección y a la reflexión sobre nuestras actitudes.  Pero una vez estancada, prolongada, acompañada de sentimiento, nos lleva a la depresión.
 La depresión se puede dividir en tres formas, de acuerdo con el hecho causal:
 Depresión Reactiva o Neurosis Depresiva: - esta depende de un facto externo desencadenante, generalmente suele ser perdidas  o frustraciones, tales como la separación, perdida de un ser querido, etc.
 Depresión Secundaria a Dolencias Orgánicas: accidente vascular cerebral (“derrame”), tumor cerebral, dolencias de la tiroides, etc.
 Depresión Endógena: por deficiencia de neurotransmisores. Ejemplo: depresión del viejo, depresión familiar y psicosis maniaco-depresiva.
 Ella afecta a todo el ser, acarreando una serie de desequilibrios orgánicos, sobretodo, comprometiendo la calidad de vida, tornando a la criatura infeliz  y con la caída de su rendimiento personal.
 Según Andre Luiz en sus obras nos dice que la mente transmite su estado feliz o infeliz a todas las células de nuestro organismo, a través de los bíforos. Ella funciona como un sol irradiando calor y luz, equilibrando y armonizando todas las células de nuestro organismo, o como tempestades, generando rayos y caídas destructoras que desequilibran al ser.
Según Emmanuel, la depresión interfiere en la mitosis (división) celular, contribuyendo al  aparecimiento de cancer y de otras dolencias inmunológicas, sobretodo a la deficiencia inmunitaria facilitando las infecciones.
 En la depresión existe una perdida de energía vital en el organismo, en un proceso de des vitalizaciòn.
 El individuo pierde energía por dos mecanismos principales:
 1º) Pierde sintonía con la Fuente Divina de Energía Vital: el individuo no fortaleciéndose como debe; con sentimiento de auto estima en baja, aparta de si mismo, de su naturaleza divina, el hilo de ligación, con la fuente inagotable  del Amor Divino. Al negarse y encerrarse en sus problemas y en sus amargura, crea un ambiente vibratorio negativo, que dificulta el acceso de la espiritualidad Mayor en su beneficio.
 2º) Gasto Energético Improductivo: el individuo en vez de utilizar su potencial energético para desenvolver  potencialidades evolutivas, viviendo intensamente las experiencias y los desafíos que la vida le presenta, desperdicia energía en los sentimientos de auto compasión, tristeza y lamentaciones. Sufre y no evoluciona.
 Desde el punto de vista espiritual, en su condición más intima, el deprimido es una criatura rebelde, el no acepta los limites que la vida le impone, rechaza sus pruebas y se posiciona contra la divinidad al ver sus deseos  o voluntades negados “por la vida” prefiere morir psíquicamente  (por la apatía) o físicamente (auto exterminio o suicidio indirecto) a vivir conforme la Ley.
 Una de las causas de la tristeza es la melancolía, ella hace que la vida nos parezca amarga porque el espíritu  aspira a la libertad y a la felicidad de la vida espiritual, pero viéndose preso en el cuerpo, se frustra cae en el desanimo  y transmite  para el cuerpo la apatía y abatimiento sintiéndose infeliz.
 El ansia de libertad  del espíritu encarnado, adolecido por las atribulaciones de la vida y por las  dificultades  en el relacionamiento interpersonal, intensificado por las influencias negativas  de espíritus encarnados y desencarnados, son la causa inicial de esa frustración y de esa apatía.
 La inseguridad y el miedo que acometen a las personas en la sociedad contemporánea son las que determinan en nuestros días la incidencia alarmante de la depresión.
 Muchas veces el espíritu absorbido por los valores que imperan como el consumismo, la búsqueda del placer inmediato, la competitividad, el no saber perder, de querer ser el mejor, de no saber hablar,  el hombre se aísla se aparta de si de su naturaleza. Adopta entonces una mascara, que utiliza para presentar un “papel” en la sociedad. Es, en esta vivencia neurótica,  el deja de desenvolver sus potencialidades, no se abre,  ni expone sus emociones, pues estas demuestran de hecho lo que el es. Clausurado, encerrado en este caparazón de orgullo y egoísmo, el se aísla y se siente solo. Soledad, no en el sentido de estar solo, más si de sentirse solo. Más que sentirse solo es la insatisfacción de la persona con la vida y consigo misma.
 El individuo en esta situación precisa acercarse a las personas  y a las cosas para quedar bien, pues, desconoce que el se basta por el  potencial divino que tiene.
 La soledad es consecuencia de su inseguridad, de su inmadurez psicológica. En los primeros años de la vida, la criatura aunque frágil e inmadura, es natural que tenga necesidad de que las personas vivan en función de ellas, dándoles atención y protección. Es la fase del egocentrismo, predominantemente preceptiva. Como la madurez, comienza a crear una buena imagen de si, tornándose más segura, y a partir de entonces, pasa a darse,  a envolverse y a participar más del mundo. Lo que acontece es que ciertas personas, por algún motivo, tienen dificultades  en este proceso de madurez afectivo, manteniéndose esencialmente  receptivas y no participativas, exigiendo cariño, respeto, atención, sin preocuparse de la misma forma con los otros. Se hacen victimas, pobre infeliz, sin la responsabilidad por si.
 Consiguen su equilibrio a costa de las conquistas exteriores. A la primera frustración que se deparan, no la toleran, pues exponen sus debilidades y esto motiva un cuadro DE DEPRESIÓN.
 Cuando el individuo pierde la capacidad de amarse, cuando su autoestima está debilitada, pasa a tener dificultad de amar al semejante, pues el  sentimiento  de amor, de generosidad  para con el prójimo, es un sentir de dentro para fuera. Este sentimiento de amor al prójimo nada más que es una extensión de nuestro amor, de nuestra sintonía con Dios interior que nosotros tenemos en nosotros. La persona que tiene dificultad  en esta composición de amarse a si mismo, y por consiguiente de amar a su prójimo, deja de recibir el amor y la simpatía del otro, y no consigue entrar en sintonía  con la fuente sublime  e inagotable del Amor Divino. Nosotros limitamos aquello  que recibimos de Dios, en la medida de cuanto donamos al prójimo. Quien ama mucho, recibe mucho. Quien ama poco, poco recibe. Ese alejamiento de si, y por consiguiente de Dios, genera tristeza, vació, la depresión y la dolencia.
 La depresión puede ocurrir en cualquier edad, inclusive en la infancia, la falta de cariño y atención puede causar depresión. Los niños que pierden a sus madres, experimentan gran dolor, se tornan tristes y se distancian de las personas  que se les aproxima. Ellos suelen perder el apetito, se niegan a jugar con los otros niños, y adquieren mayor posibilidad en enfermar.
 La depresión también puede ocurrir en la adolescencia, teniendo como síntoma muy común la irritabilidad, muchos jóvenes aumentan la depresión por el uso del alcohol y de las drogas. El alcohol es el mayor agente depresivo de todos. Mezclado con el sistema controlador del humor,  lleva al individuo a tener alteraciones de comportamiento. Al principio el alcohol desinhibe, por eso a la mayoría de las personas  les gusta beber, solo que si hay predisposición genética, puede ocurrir  la dependencia.
Ya en la tercera edad ocurre alteración de la memoria. El olvido exagerado es una señal en el anciano.
 La depresión tiene su génesis en el espíritu, que reencarna con alta dosis de culpa, cuando, retrocediendo en el proceso de la evolución, bajo factores negativos que le marcan la marcha y de la que no decidió  liberarse en definitiva. Con la conciencia culpable, sufriendo los gravámenes que le dilaceran la alegría interior, imprime en las células los elementos que las desconectan, propiciando, a largo plazo, el desencadenamiento de esa psicosis que domina  a millones de criaturas en la actualidad.
 La depresión se instala poco apoco porque las corrientes psíquicas desconectadas que la desencadenan, desarticula, vigorosamente, el equilibrio mental.
 Cuando irrumpe, exteriorizándose, dominadora sus raíces, están fijadas en los paneles del alma rebelde o recelosa de proseguir en los compromisos redentores abrazados. Cara a sus cáusticas manifestaciones, la terapia de emergencia se hace imprescindible, sin embargo, los métodos académicos vigentes,  pura y simplemente, no son suficientes para erradicarla. Permaneciendo los contratiempos psicosociales, socio económicos, psico afectivos,  que producen la ansiedad, ciertamente se repetirán  lo disturbios en el comportamiento del individuo conduciéndolo a nuevos estados depresivos.
 El primer camino para erradicarla es nuestro perfeccionamiento... una vez que tomamos conciencia de nuestras imperfecciones y errores cometidos, emprendemos  el proceso de regeneración a través de lecciones reparadoras.
 La depresión es un síntoma que nos dice que no estamos amándonos como deberíamos.
 El camino para salir de ella es llenar este vacío con la recuperación de la auto estima y del amor en todos los sentidos. Primero, procurando conocernos y analizárnos, con el deseo de autodescubrirnos, sin juzgarnos, sin punirnos o culparnos. Y después, aceptándonos como somos, con todas nuestras limitaciones, pero sabiendo que tenemos  toda la potencialidad divina dentro de nosotros, esperando para brotar  como simientes de luz. Esto no es nada más que desenvolver la fe en si y en el Creador, sentimiento este que transforma  y que nos liga directamente a Dios.
 Una persona que es consciente de su riqueza interior pasa a tener la seguridad y fe en sus potencialidades infinitas, comenzando a gustar y acreditar en si, amándose a partir de entonces, sintiendo la necesidad  de expandir  este sentimiento  a todo y a todos. Comienza así a despertar para los verdaderos valores de la vida  espiritual, transformándose  en una persona feliz  y sonriente, pues donde existe seriedad, hay algo de herrado, la seriedad está ligada al ser enfermo. Sonría y sea feliz amando y sirviendo siempre.
La terapia contra la depresión se basa en amar y en servir, envolviéndose en trabajos útiles y en el servicio del bien. Sea en el trabajo profesional, en el trabajo del ocio, o en el trabajo de servir al prójimo, el individuo se ocupa, ejercita el amor, y deja de envolverse en las lamentaciones, pues la infelicidad hace su nido en lo oscuro de los sentimientos de cada uno. Difícilmente conoceremos un deprimido, entre aquellos que trabajan al servicio del bien.
 Para dar este amor, no basta solamente con hacer obras de caridad, tenemos que tornarnos cariñosos; antes de hacer el bien tenemos que ser buenos. Dar pan y dar abrigo pero siempre acompañados  de una buena dosis de afecto y de cariño.  Ser por encima de todo generosos, que  es la caridad con afecto. Las personas están con hambre de amor, de calor humano, un hombro amigo, un abrazo, un acogimiento  y una palabra de cariño.
 Cuando damos una simple sonrisa, unos buenos días, una mirada afectuosa estamos donando energía y transmitiendo vida.
 El hombre alcanzó un enorme progreso intelectual, satisfaciendo sus necesidades materiales con los avances tecnológicos. Sin embargo, aun se encuentra con enormes dificultades para convivir fraternalmente  con sus semejantes. Cada vez estamos más unidos gracias a los medios de comunicación, sin embargo, más separados emocionalmente. Ahora, en la actualidad el hombre está sintiendo la necesidad prioritaria de desenvolver  la afectividad, de envolverse, amar y sentir a su  semejante.
 Tenemos que resucitar y liberar a la criatura que está olvidada dentro de nosotros. Para que rescatemos esta criatura que adormece en nosotros, es necesario que veamos el mundo de forma positiva y optimista. Nuestro yo, generalmente se encuentra, retraído, oprimido, porque la vida se nos presenta de forma desagradable; aun no vivimos de forma natural, espontánea y esto genera ansiedad y sufrimiento. Como la criatura es movida por el placer, ella se recoge y no se manifiesta.
 La criatura no se juzga, no se castiga. Vivimos apenas el presente, el ahora,  integrada perfectamente a Dios  y a la Naturaleza. “Dejar, a los niños, venir a mi  porque el reino de los cielos es de quienes se les asemejan” con estas palabras  Jesús quiso decir que tenemos que ser puros, auténticos, integrados con nuestra naturaleza divina, sin huidas o mascaras, para alcanzar nuestra evolución espiritual. Tener actitudes simples, como lidiar con animales,  jugar con los niños, actividades creativas como la pintura, tocar un instrumento, hacer pequeñas tareas domésticas, cocinar, mantener una conversación amena,  contar un cuento, ver una  película, escuchar música, cantar, sonreír, oír con atención, mirar con ternura, acariciar a las personas, abrazarlas, hacer un elogio sincero, curtir la naturaleza, admirar la puesta de sol, etc. Estas son tareas que ayudaran mucho  al deprimido a reencontrar el equilibrio  y armonía interior.
 Mantener siempre buen humor. En la vida lo que más importa es el amor y el bien querer a las personas, vivir sus emociones; no dejarse afectar por las cosas pequeñas. Procurando mirar a nuestro alrededor, viendo con ello, que hay personas con problemas peores, y que necesitan más el socorro.
 Procurar practicar actividades fisicas, caminar, algún deporte, algún pasatiempo. La mente parada comienza a crear pensamientos negativos, que se asemejan a basuras amontonadas dentro de casa. Con estas actividades se desviará la mente de pensamientos deletéreos.
 No esperemos que las cosas acontezcan a nuestro favor. Caminemos a favor de nuestro prójimo y nos sorprenderemos pues seremos los más beneficiados.
 Otras forma de ayudarse el depresivo, es leyendo lecturas edificantes, conversando con amigos, con el terapeuta u orientador espiritual, esto ayudara a ver sus problemas desde otros ángulos.
 La oración es un recurso indispensable en el proceso de recuperación. A través de ella establecemos sintonía con la espiritualidad Mayor, facilitando el camino para que nos inspiren y revigoricen nuestras energías.
 No nacimos para sufrir. La voluntad de Dios es nuestra alegría y nuestra felicidad. Si sufrimos es por nuestra causa. Nuestros problemas y nuestras dificultades deben ser interpretados como instrumento para nuestra evolución.
 Los problemas en la vida surgen cuando ya estamos preparados para afrontarlos y solucionarlos. Jesús nos dijo: “Que el Padre no coloca fardos pesados en hombros débiles” esto nos dice que podemos afrontarlos, que tenemos las condiciones interiores  para enfrentar las dificultades que la vida nos presenta.
 Dios cuida de nosotros y nunca nos abandona. Confiemos en Jesús y sigamos su ejemplo de vida: “Yo soy el buen Pastor; tendré buen animo; no se turbe vuestro corazón; venid a mi los que estáis fatigados, cansados, oprimidos y “Yo os aliviare”.
 Según estas enseñanzas, no existe persona tan “débil” hasta el punto de no soportar  un problema. Lo que ocurre es que la mayoría de las veces no tenemos las fuerzas para movilizar nuestra voluntad y afrontar el desafío. Preferimos huir, dando por hecho que no podemos afrontar dicha situación.
 Muchos acuden al suicidio, se olvidan de que la muerte es un cambio de estado, que continuamos siendo los mismos, con los mismos sentimientos y los mismos problemas.
 El suicida con esta determinación acarrea más daños a su periespiritu, cuando vuelve a reencarnar, además de enfrentar los viejos problemas aun no solucionados, trae aumentado la necesidad de reajustar su lesión periespiritual.
 Debemos procurar luchar con firmeza ante la depresión, y los caminos que debemos procurar son el tratamiento medicamentoso, (muchas veces necesario), trabajo espiritual incluyendo la desobsesión, el agua fluidificada, pases magnéticos, trabajo beneficioso, cambio de actitud mental etc.
 Es necesario que después de que iniciemos el proceso de recuperación, nos mantengamos vigilantes, pues es muy común la mejoría cíclica, con altos y bajos “vigilemos y oremos”. Es muy importante aprovechar los periodos de mejoría para emprender trabajos edificantes en el bien, consolidando las conquistas efectuadas.
 Debemos tener conciencia de que nada ni nadie tiene la capacidad de hacernos infelices si nosotros no queremos. El centro de la gravedad de nuestro equilibrio psico-emocional tiene que estar localizado dentro de nosotros y no en las cosas exteriores.
 No se debe acondicionar la felicidad a algo que acontezca o esperar que alguien nos haga feliz. Estando equilibrados establemente, amándonos y aceptándonos como somos, pasamos a vivir el presente y aceptamos a las personas y a las circunstancias como ellas son. Más allá de eso, pasamos a ver las cualidades del otro y no sus defectos, pues, generalmente vemos al otro como un reflejo de nuestro estado interior.
 La depresión tiene varias caras. Desde el punto de vista humano, el amor, desde la infancia, es factor primordial y comienza dentro de la familia. Si la relación es sincera entre la criatura y los padres, ella crece dentro de un hogar estructurado, inclusive con todas las dificultades naturales de una relación humana. Desde muy temprano el individuo  aprende a lidiar  con la insatisfacción, con las crisis, con el respeto, la amistad, desprendimiento y otros aspectos importantes en las relaciones humanas.
 El depresivo mejora mucho, cuando observa que alguien se interesa por él, precisa sentirse reconocido, sin eso, comienza a sentir una sensación de vació y angustia.
 Bajo el punto de vista medico, la depresión es  una falta de neuro transmisores en el cerebro, que necesita de medicamento, o sea de un control químico.
 Por el ángulo espiritual, la culpa, el remordimiento, la amargura y el resentimiento llevan a la persona a estados depresivos, pudiendo causar el desenvolvimiento de dolencias psicosomáticas y hasta incluso el cancer. Por tanto, el amor y el perdón que la doctrina espirita tanto nos enfatiza son sentimientos también preventivos.
 Aunque la verdadera prevención está en el auto conocimiento, en el amor a si mismo y al prójimo, teniendo conciencia de que los seres humanos son como son, y no de la forma que nos gustaría que fuesen.
 Los espiritas sabemos que la reencarnación es la llave que recibimos de la Misericordia Divina para el perfeccionamiento de nuestro Espíritu, y que en ese camino siempre encontramos  a Espíritus que nos aman y se preocupan con nuestro estado corpóreo y espiritual.
 TODO ENCARNADO DEPRIMIDO ENCUENTRA EN LA DOCTRINA ESPIRITA una excelente aliada para la recuperación de su salud. Basta querer encontrar el remedio cierto, en la medida cierta, en la hora cierta.
 Cuando nos encontremos sumergidos en un estado depresivo,  en la lucha inmensa, recordemos que el Señor nos condujo a semejante posición de sacrificio, considerando la probabilidad de nuestra exaltación, y no olvidemos que la crisis es fuente sublime de espíritu renovador para los que saben tener la esperanza.
 Cuando se elige una existencia enriquecida con paz y bienestar, no se está eximido del sufrimiento, de las luchas, las dificultades que aparecen. Por el contrario estos surgen  como desafíos perturbadores que las personas deben afrontar, sin perder el rumbo ni alterar  el placer que experimenta en la preservación del comportamiento elegido. De esa forma transformamos los estímulos aflictivos en contribuciones positivas, sin lamentarnos, sin sufrir, sin desistir.
 Quien en la lucha ve tan solo sufrimiento, posee una conducta patológica  y necesita del tratamiento adecuado.
La vida es una bendición y debe mantenerse saludable, alegre, aun cuando se encuentre bajo la imposición liberadoras de pruebas y expiaciones.
 Si tornas tu vida agradable, serán fructíferos y llenos de sol tus días.
Ser feliz o desventurado es una opción voluntaria.
 La inspiración superior nunca nos falta, no obstante, el sintonizar con ella será una aspiración personal.
 Si construimos las estructuras existenciales en la mente, las transformamos en realidad en el trayecto carnal.
 De nosotros depende coordinar los movimientos, elegir la meta y avanzar.
 Trabajo realizado por Merchita, extraído de diversos artículos espíritas, que tocan el tema de la depresión.
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Hablando de Espiritu Santo...

Como muchos de nosotros venimos de religiones católicas y evangélicas, nunca es mucho tocar este tema para que  quede muy claro y no nos dejemos llevar por condicionamientos culturales que nos lleva a equivocarnos.
El Espiritu Santo, según la versión católica de la Trindad, o según la concepción evangélica del Espíritu de Dios, no existe.
En primer lugar debemos entender que en la versión bíblica original de los textos evangélicos originales (Nuevo Testamento), los cuales fueron escritos en un tipo de griego denominado Koiné, que difiere, popularmente del griego clásico.
Esta lengua no poseía artículos indefinidos (UN, UNA, UNOS, UNAS). Luego, cuando la palabra era determinada, siempre se utilizaban artículos definidos (el, la, lo, ellos), y sendo indeterminada, presuponía siempre el uso de los artículos indefinidos.
Según el Espirita Carlos Torres Pastorino, ex−padre catolico, estudioso del Nuevo Testamento, del que tradujo el texto evangélico del original en griego, no aparece la expresión “ Espíritu Santo”, sino en todas las ocasiones se lee esta: “Un Espíritu Santo”, como por ejemplo en los trechos que siguen:
En el caso del hijo de Zacarías e Isabel (Juan Batista).
Luc.1:15... porque él será grande delante del Señor. Nunca beberá vino ni licor, y será lleno de un Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre.,...”
En el caso de Jesús, hijo de María.
“Luc.1:35… Respondió el ángel y le dijo: --Un Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por lo cual también el santo  Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios.
En ambos los casos, Isabel y María recibirán por vía mediúmnica la revelación de que darían la luz a unos hijos que eran Espíritus ya santificados, luego, el acto de recibir un Espirito Santo, significaría dar condiciones para la reencarnación de un Espirito bueno, misionero, evolucionado.
Moisés, Sócrates, Buda, Mahoma, Platón,  Francisco de Assis, Teresa de Ávila, Chico Xavier, Gandhi, Madre Teresa, Hermana  Dulce, Bezerra de Menezes, Eurípedes Barsanulfo, pastor Luther King, Pietro Ubaldi, entre tantos otros, eran también espíritus Santos pero ninguno de ellos era Dios, pues Dios, en verdad, era El "Padre de los Espíritus" (Hebreos 12,9).
Se puede decir que el Espíritu Santo es el conjunto de los demonios, si, pues todos los espíritus humanos son demonios buenos, malos o medios, los cuales constituyen la mayoría. Se da también a los espíritus humanos el nombre de dioses (1 Samuel 28,13; Salmo 82,6; 1 Samuel 9,9  e Juan 10,34). 
"En Daniel hay uno de los dioses santos" (Daniel 4,8).
Muchos de nuestros problemas de entendimiento se da por que en vez de traducir, la gente hacia transliteración, o sea, simplemente pasaba la palabra para su idioma, adaptando la pronunciación y no traduciendo la palabra en su acepción.
El vocablo “demonio” viene del Griego “daimon e daimonion”, con el plural daimones, cuyo significado es alma (espíritu). 
Y el alma puede ser buena o mala. Pero, por influencia del Zoroastrismo y del Maniqueísmo, la palabra demonio, usada más en el plural demonios, pasó a significar en el Cristianismo solamente espíritu malo o impuro, como siendo el polo opuesto de Dios, el Principio Único del bien. 
El texto bíblico en Griego, cuando se refiere a un espíritu malo, usa la palabra “akarthatos”.
Para designar uno espíritu bueno o santo, usa estas dos palabras: pneuma hagion (Espíritu Santo)…sin articulo definido, quede bien entendido.
 Cassio López
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                                 LA VIDA ESPIRITUAL



La vida espiritual, maravillosamente bella, en absoluto nos hace abandonar nuestros amigos terrestres. Por muy felices que seamos, por muy profundas que sean las alegrías que nos emborrachan, siempre y sin cesar, somos atraídos hacia los lugares de nuestra última vida, hacia todos aquellos a los cuales nos unen los lazos de afectos fraternales, hacia nuestros seres queridos, en fin.
¡Si, pensamos en vosotros, aún desde las alturas más inaccesibles donde pueda elevarse el pensamiento! Venimos a vosotros a deciros de nuevo, en un lejano eco, que esperéis y améis todavía, por muy dura, por muy árida que pueda ser la vida.
La esperanza y el amor vierten, en la existencia, la pócima del olvido. Nos dan el valor, la voluntad férrea, que nos hace afrontar la tempestad con la frente serena. Pero viene la calma, después de la tormenta, viene la hora del reposo bienhechor, y sentiréis correr en vuestras venas la eterna felicidad celeste, que Dios reparte, sin medida, sobre los pobres humanos.
El tiempo os parece eterno, a veces. De nosotros, esperáis con impaciencia las más mínimas comunicaciones; con, también, una especie de curiosidad y la vaga esperanza de que os van a desvelar un poco el misterio de los mundos.
Pero la Providencia sabe que las revelaciones no podrían ser comprendidas. ¡No! ¡La hora no ha sonado todavía! Y las frases que podemos haceros llegar solo son frases.
¡Exhortaciones al bien, cierto! Hay que orientar hacia el bien las pobres almas a la deriva.
Por medio de la dulzura, de la bondad, hay que atraer a los hermanos descreídos. Y sabréis también, por medio de la caridad, hacerles entrever la meta sublime hacia la cual debe tender la vida.
La vida no se acaba, lo sabéis. Solo cambia la forma. Y no cambia muy rápido, porque, durante un largo periodo, seguimos siendo terrestres.
Quisiéramos poder expresaros todo lo que el infinito nos permite contemplar. ¡Pero, lástima!, el lenguaje humano es pobre, las palabras son duras, punzantes, pesadas como la materia, cuando tendrían que ser ligeras y suaves, de una suavidad exquisita, capaces de emitir los sonidos y colores. La atmósfera que os envuelve es demasiado densa, para poder permitiros percibir, ya sea un poquito, toda la armonía que reina en los planos superiores.
¡Ah! ¡Cuanto esplendor se despliega ahí! ¡Y que consolación, que gran recompensa a nuestros males, esta vida, esta ebriedad de cada instante!
Seguimos ocupándonos de las almas errantes, pero la fuente de amor que nos abreva es tan viva y tan grande, que es suficiente para dejarnos entrever destinos más gloriosos. La ascensión continua, sin jamás detenerse. Subir todavía, subir siempre, sin alcanzarla jamás, hacia el foco de perfección, hacia la Causa suprema, que debe absorbernos, más dejándonos nuestra individualidad.
El amor, da igual el mundo en que nos encontremos, es la fuerza, el pivote de las esferas, que gravitan en sus órbitas. En la naturaleza, en lo infinitamente pequeño, es el amor, antes que nada, quien guía el instinto. En el hombre, en la sociedad entera, es el amor quien crea las simpatías, el que hace posible la relación de los humanos entre ellos. Bajo cualquier expresión que se la quiera deformar, del nombre que se le atribuya, si analizáis un poco, encontraréis siempre el amor, el amor más o menos depurado, que se halla en todo ser. Es el centro, la causa. En el hogar, es el quien reina. Es sobre su base que se construye la familia, la familia que se perpetua, en el tiempo y el espacio, en la larga serie de edades, marcando el progreso de las humanidades. Y es siempre, también, el amor quien rige las sólidas amistades. Formáis una potente fuerza, cuando las mismas ideas, el mismo deseo ardiente de hacer el bien os anima. La fuerza fluídica que os envuelve es considerable, y, si el granito os puede dar una idea de su resistencia, el cristal, donde se irisa la luz, podrá haceros percibir su incomparable pureza.
Del más pequeño al más grande, amar, y en vuestro corazón, en vuestra alma, fluirá la fuente de la vida. ¡Si! Hay que amar todavía, amar siempre enseñando, continuando a propagar, en toda su grandeza, la filosofía que contiene el porqué de los destinos humanos.
Labrar la tierra; dejar penetrar en ella el potente arado del amor, y, un día, las doradas mies se alzarán al sol radiante del porvenir. Propagar, sin cansaros. Propagar, amando.
 LEON DENIS
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viernes, 26 de septiembre de 2014

La Salvación

Salvación
La idea de salvación  hace mucho ocupa el pasamiento de la Humanidad.
Con todo, el concepto permanece indefinido.
¿Al final, en qué consiste exactamente la salvación?
¿Será un proceso mágico que transforma de repente ser un egoísta y errónea en un ángel de amor y misericordia?
Los hombres siempre han buscado gurús y salvadores.
No en el sentido de un maestro cuyos ejemplos deban ser emitidos y las enseñanzas, seguidas.
Más si como alguien que haga el trabajo duro.
Hay un cierto gusto por lo maravilloso, por las soluciones fáciles  y rápidas.
Conforme algunas concepciones, basta creer en un Ser Superior para ser salvado o redimido.
Por obra y gracia de un tercero, los problemas de la criatura desaparecen  y ella se transporta  a un mundo ideal.
Ahí, entonces, todo es descanso y ocio.
Las fisuras morales desaparecen y no hay más dudas o desafíos.
En sentido estricto, ya no tiene que ser uniforme, pero totalmente diferentes, sin relación alguna con el primero.
Hay quien confiere a algunos ritos el poder de provocar esa sorprendente transformación.
Entretanto, en el ámbito cristiano, no es posible olvidar el principio evangélico que dice:
A cada uno según sus obras.
En el libro el Consolador, el Espíritu Emmanuel, mediante la psicografia del médium Francisco Cándido Xavier, trata sobre el tema.
 Según el, la salvación del alma debe ser entendida como auto iluminación,  a camino de las más elevadas realizaciones.
O sea, el propio ser se ilumina.
No se trata de mero aprovechamiento del esfuerzo de tercero.
Emmanuel afirma que el Evangelio es el derrotero para la ascensión de todos los Espíritus.
De la vivencia del Evangelio proviene la luz espiritual.
Se concluye que la salvación es el resultado de un trabajoso proceso de auto iluminación.
El candidato debe esforzarse en seguir los ejemplos y las enseñanzas de Cristo.
Necesita abandonar tendencias inferiores y vicios.
Romper con viejos hábitos y asumir compromisos de ser mejor cada día.
Cesar con la maledicencia, pornografía, la pereza, la deshonestidad y todo lo que es incompatible con el nombre de cristiano.
La salvación es un compromiso que el hombre asume con su conciencia.
Es una cuestión de madurez, de asumir la responsabilidad por la propia existencia inmortal.
No hay milagros y ni solución fácil.
Uno no hace el trabajo arduo por el otro.
La redención es el resultado de mucho esfuerzo y disciplina.
El ser surge redimido cuando está pronto para la vivencia de la más pura fraternidad.
Cuando realmente  internalizó la idea de que debe tratar al prójimo como le gustaría lo tratasen a él.
Cuando no se permite más la bajeza y deslealtad.
Cuando el dolor del prójimo toca hondo en su corazón.
 Al redimirse, el Espíritu se libera del mal.
Por entender las dificultades ajenas, perdonar con facilidady no permite que el mal del mundo lo contamine.
Por saber  lo cuán difícil y trabajoso es purificarse, se torna  indulgente  con las imperfecciones ajenas.
Y hace todo el bien posible, pues siente intensa compasión por los semejantes.
Tal es el estado del alma libera al Espíritu de los círculos del sufrimiento y habilita para vivencias sublimes  en mundos depurados.
Ese es el significado de la salvación.
¡Piense es eso!
Redacción del Momento Espirita 
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Satanás – “¡Ser o no ser: He aquí el problema!
 Primeramente debemos conocer el origen de ese “personaje”.
En el libro " La Historia de la Biblia ", Hendrik Willem Van Loon, encontramos:
"Durante la larga residencia en Persia, los judíos trabaron conocimiento de un nuevo sistema religioso. Los persas seguían a un gran maestro de nombre Zaratustra, o Zoroastro".
"Zaratustra consideraba la vida como una eterna lucha entre el Bien y el Mal. El dios del Bien, Ormuz, estaba siempre en guerra con el dios del Mal y de la ignorancia - Ahriman. Pues bien, esto era una idea nueva para la mayor parte de los judíos".
"Hasta entonces habían ellos reconocido a un único Señor, al cual dieran el nombre de Jehová. Cuando las cosas ivan  mal, cuando ellos eran derrotados en las batallas o azotados por las plagas, invariablemente atribuían el desastre à la  falta de devoción del pueblo. La idea de que el pecado proviniese de la interferencia de un espíritu del mal, nunca se les ocurrió. La propia serpiente en el Paraíso aparentaba menos culpa que Adán y Eva, los cuales conscientemente habían desobedecido a la voluntad divina".
"Bajo la influencia de las doctrinas de Zaratustra, los judíos empezaran a creer en la existencia de un espíritu que procuraba deshacer la obra de Jehová. Y a ese adversario les  dieron el nombre de Satán".
"Pasaran a odiarlo y a temerlo, y en el año de 331aC se convencieron de que satán andaba por la tierra".
Información importantísima, nos trae Hendrik, pues ahora sabemos que la cultura persa acabo por influenciar a nuestros antepasados en lo tocante a la existencia de Satanás. 
La primera vez que esa palabra aparece en la Biblia es en 1 Crónicas 21,1. Entretanto a ese respecto podemos colocar las observaciones del Dr. Severino Celestino da Silva, autor del libro Analizando las Traducciones de la Bíblia (todavía no traducida al español), que habla lo siguiente:
" Otra observación interesante es que el libro de Samuel fue escrito antes de la influencia persa en el año de 622 a .C y, en el II libro de Samuel en su capítulo 24:1, se puede leer en relación al Censo de Israel lo siguiente: Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve y haz un censo de Israel y de Judá".
"Ahora vea este mismo pasaje en el I libro de las Crónicas, que fue escrito en el inicio del año 300 a .C, por lo tanto, ya bajo la influencia do Zoroastrismo persa, con el conocimiento de ‘Ahriman’ – ‘Satanás’. En el capítulo 21:1 de ese libro, está escrito: 
Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel. Por lo tanto, lo que era YAHVÉH en el libro de Samuel aparece ahora en el libro de las Crónicas como SATANÁS. 
(Consulte en su Biblia)".
"Así, está evidenciado que Satanás no es un concepto original de la Biblia , pero si, introducido en ella, a partir del Zoroastrismo Persa".
De esta forma, la prueba de la incorporación de la cultura religiosa persa se nos presenta de manera clara. Y a título de información, el dominio persa sobre los judíos se pasó en el período de 539 a 400 a .C.
Siguiendo, vamos a encontrarlo nuevamente en el libro de Job 1,6-12, que narra:
Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.
 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.
 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?
Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?
¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.
Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.
Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová. ".
Infórmamos los traductores de la Biblia Sagrada (publicación de la Editora Voces),que en nota de pie de pagina dice, que "Satanás no es el demonio de la concepción cristiana, sino  simplemente un personaje funcional de la narrativa". De lo que deducimos, por la información,  no se trata de un ser específico.
Por alrededor del año 520 a .C, en pleno dominio persa, aparece en el escenario bíblico el profeta Zacarías. En su libro (3,1), encontramos más de una vez la referencia a satanás, veamos: 
"
 Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle.".
Los mismos traductores citados hace poco nos dan la siguiente información: "Satán no es todavía el Espíritu del Mal o el Demonio de la concepción cristiana. No es una persona, sino alguien que ejerce una función: la de contradecir a Dios; solo para unos pocos es visto como uno ser personal". 
Confirman lo que decían anteriormente, pero ahora de una manera todavía mas clara, que no permite otro tipo de interpretación.
Es muy común citar en el pasaje de Isaías 14,12-14, una referencia a satanás. Veámosla: " ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; a lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 
sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. 
Mas tú derribado eres hasta el Sol, a los lados del abismo. ". En la publicación Mundo Nuevo, Biblia usada por los protestantes, nosotros encontramos, en nota de pie de pagina de los traductores, que seria una referencia a satanás. Ya en la Biblia Sagrada publicación Editora Voces, de orientación católica, la nota dice que esa pasaje es "probablemente una alusión a uno mito cananeo. Hay diversos paralelismos con textos de la literatura ugarítica, descubiertas en Ras-Shamra". Ese trecho puede estar relacionado al mito cananeo, entretanto, lo mas importante es que el, en verdad, es una sátira que Dios manda Isaías hacer al rey de Babilônia, conforme podremos verificar en el inicio del texto (13,1 e 14,2-4). Así el contexto no autoriza a nadie a atribuir tal referencia a nadie a no ser al rey de Babilonia.
Igual procedimiento hicieran en relación a Ezequiel 28, 11-15, que también, no se refiere a satanás, pero a una lamentación que Dios ordena que se lo haga contra el rey de Tiro.
La idea inicial de que satanás quiere decir adversario, la podremos confirmar en Mateo 16, 21-23: "Desde aquel día, Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que iva a ser condenado a muerte y que resucitaría al tercer día. Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: "Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá". 
Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: "¡Retírate de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres"
.
Por ese pasaje podemos ver que Cristo no estaba diciendo que Pedro estaba con satanás, pero si que él estaba siendo su adversario, que es el significado literal de esta palabra. Podremos resaltar que en momento alguno Jesús expulsó a satanás de nadie, sino solamente "demonios", o sea, espíritus malos, probando de esta forma que él no es un ser como quieren algunos teólogos.
Veamos, ahora, el análisis mas completo que el Dr. Severino Celestino hace en su libro Analizando las Traducciones Bíblicas:
"Satanás"
"Satanás es una figura muy controvertida en la Biblia. La palabra ‘Satán’ significa acusador".
"Aparece, por la primera vez en el libro de Job, siendo como un promotor celestial. Su intimidad con Dios y el derecho a entrar en el ‘Cielo’, de ir y venir libremente y dialogar con El, lo convierte en una figura muy destacada. Veamos el libro de Job 1:6 ‘Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás’".
"El libro de Job fue escrito después del Exilio Babilónico. Sabemos que el pueblo judío, habiendo retornado a Israel con el permiso de Ciro, rey persa, en el año de 538 a .C., asimiló muchas costumbres de los persas. Esto ocurrió debido a la simpatía y apoyo que recibieron del rey, que incluso permitió la construcción del Segundo Templo judaico y les devolvió muchos de sus tesoros que habían sido robados".
"La religión de los persas, el Zoroastrismo, influenció sobremanera al judaísmo".
"En el Zoroastrismo, existe el Dios supremo ‘Ahura-Mazda’ que sufre la oposición de  otra fuerza poderosa, conocida como ‘Angra Mainyu, o Ahriman’, ‘el espíritu malo’. Desde el inicio de la existencia, esos dos espíritus antagónicos se han combatido mutuamente".
"El Zoroastrismo fue una de las más antigüas religiones que enseñaba el triunfo final del bien sobre el mal. En el final, habrá castigo para los malos, y recompensa para los buenos".
"Y fue del Zoroastrismo que los judíos aprendieron la creencia en  ‘Ahriman’, un diablo personal, que, en hebraico, ellos llamaran  ‘Satanás’. Por eso, su aparición en la Biblia solamente sucede en el libro de Job y en los otros libros escritos después del exilio Babilónico, en el año de 538 a .C. para acá. En estos libros, ya aparece la influencia del Zoroastrismo persa. Observemos todavía que la tentación de Adán y Eva fue hecha por la serpiente y no por Satanás, demostrando así, que el escritor del Génesis no conocía a Satanás. Los sabios judaicos interpretando el Eclesiastés 10:11, afirman (Pirkei de Rabi Eliezer 13), que en verdad, la serpiente que seduce Adán y Eva era el Ángel Samael que apareció en la tierra bajo la forma de una serpiente. Y que  es conocido como el ‘dueño de la lengua’. El Ángel Samael, que apareció bajo la forma de serpiente, usó su lengua, y este poder puede ser usado solamente para dominar al sabio. El no puede prevalecer sobre un ignorante".
"Otra observación interesante es que el libro de Samuel fue escrito antes de la influencia persa en el año de 622 a .C y, en el II libro de Samuel en su capítulo 24:1, usted lee con relación al Censo de Israel lo siguiente: 
‘Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve, haz un censo de Israel y de Judá. ’".
"Ahora mira el mismo pasaje en el I libro de las Crónicas, que fue escrito en el inicio del año 300 a .C, por lo tanto, bajo la influencia del Zoroastrismo persa, con el conocimiento de ‘Ahriman’ – ‘Satanás’. En el capítulo 21:1 de ese libro, está escrito: El censo: Satán se alzó contra Israel e instigó a David a hacer un censo de Israel.
Por lo tanto, lo que era YAHVÉH en el libro de Samuel aparece ahora en el libro de las Crónicas como SATANÁS. 
(Compruebe en su Biblia)".
"Así, está evidenciado que Satanás no es un concepto original de la Biblia , y si, introducido en ella, a partir del Zoroastrismo Persa".
"Pasa a existir a partir de entonces, ‘una leyenda’ entre el pueblo judío, de que Satanás es considerado como el rey de los demonios, que se rebeló contra Dios siendo expulsado del cielo. Al exilarse del cielo, llevo consigo una legión de ángeles caídos, y se hizo su líder. La rebelión comenzó cuando él, Satanás, el mayor de los ángeles, con el doble de alas,rechazó prestar homenaje a Adán. Afirman todavía que estaba por detrás del pecado de Adán y Eva, en el Jardín del Edén, manteniendo relación sexual con Eva, siendo por lo tanto, padre de Caín. Ayudó a Noé a embriagarse con vino e intentó persuadir a Abrahám para no obedecer a dios en el episodio del sacrificio de su hijo Isaac".
"Muchas personas creen en el poder de satanás y hasta lo enaltecen en sus iglesias, razón por la cual, pensamos que serían cerradas muchas iglesias si sus dirigentes dejaran de creer en Satanás".
Añadimos estas últimas palabras del Dr. Severino.
Solamente las personas retrógradas o de mente cerrada  que pueden creer en la existencia de dos potencias – la del bien y la del mal - para luchar perpetuamente por la "posesión" de las almas. De dos, uno, o Dios es todo o no es nada. Como no admitimos la segunda hipótesis, tenemos la convicción que Dios es todo. Y todo lo que existe es creación suya, y como Dios no crearía el mal, presuponemos que el mal es temporal. Por otro lado, no podría crear un ser perfecto que posteriormente viniese a decaer, pues tendríamos que presuponer que no lo habría creado perfecto. Pues, siendo Dios la perfección absoluta, todo que hace es perfecto por naturaleza y origen.
Pero el hombre  no comprendiendo todavía la grandeza de Dios viene, infelizmente, perpetuando ese dualismo entre el bien y el mal, principalmente en medio de las religiones cristianas tradicionales. Error teológico, que a nuestro ver es grave, pues es con ese pensamiento que sustentan una pedagogía negativa, queriendo que sus fieles hagan el bien solamente por miedo al "tridente de satanás", en vez de lo que seria obvio y lógico, hacer el bien por amor à Dios.
 Paulo da Silva Neto Sobrinho
(Texto publicado en la Revista Universo Espirita, nº 03, agosto/2003) .
Referencias bibliográficas:
La História da Biblia, Hendrik Willem Van Loon, traducción Monteiro Lobato, Cultrix, São Paulo, SP, 1981.
Analizando las Traducciones Bíblicas, Dr. Severino Celestino da Silva, Idéia Editora, João Persona, PB, 3ª edición, 2001.
A Biblia Anotada = The Ryrie Study Bible/Texto bíblico: Versión  Almeida, Revista e Actualizada, con introducción, esbozo, referencias laterales y notas por Charles Caldwell Ryrie; Trad. Carlos Oswaldo Cardoso Pinto, São Paulo: Mundo Cristão -, 1994.
Biblia Sagrada, Editora Vozes, Petrópolis, RJ, 1989, 8a. Edición;
Biblia de Jerusalén, Paulus Editora, 2002, nueva edición, revisada y ampliada
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OBSESIONES SUTILES Y PELIGROSAS


Cuando el hombre se hace dócil a la inspiración  superior, sintoniza, con el programa que  ha de desarrollar,  recibiendo la ayuda que fluye de lo Alto y gracias a ello, logra disminuir las dificultades que son pruebas de resistencia en las luchas y desafíos para sus valores morales.

Los Buenos Espíritus no pueden cambiar el Karma de sus pupilos y devotos, porque les tornarían inoperantes, les atrasaría.  Sin embargo, cuando los ven luchar  en pruebas muy severas, interfieren, auxiliándolos a través  de fuerzas edificantes  con las cuales aumentan sus resistencias, con el fin  de que logren las metas que constituyen su victoria. Igualmente encaminan cooperadores  y amigos que se transforman en palancas  propulsoras  del progreso,  extendiéndoles manos  generosas dispuestas a contribuir a favor de su éxito.

 De la misma forma que las interferencias perniciosas encuentran resonancia en ellos, en razón de las afinidades que existen  por sus pasiones inferiores que caracteriza su estado evolutivo. Tan pronto cambien de objetivos, y aspiren a ideales  de ennoblecimiento y actúen de acuerdo con la ética del bien, se asocian a ellos  los laboriosos Mensajeros del Amor que los estimulan para que prosigan, renovando su entusiasmo, amparándolos ante las naturales desfallecimientos e inspirándoles  en la correcta elección del camino a seguir.   

Las imperfecciones permiten a los adversarios del ayer  los medios para inducir a la obsesión y problemas, ya que los Espíritus perversos e infelices siempre se sirven de las tendencias negativas de aquellos a quienes odian, para estimularlos, llevándolos de ese modo  a perturbaciones  y a penosas situaciones. Si el hombre  se apoya en los recursos de elevación, se vuelve difícil para sus malvados verdugos espirituales encontrar las brechas por las cuales infiltran sus torpes  sentimientos, en la saña de la persecución en que se complacen.

Toda obsesión es siempre el resultado  de la anuencia consciente o no de quien la sufre, por debilidad moral del espíritu encarnado, que no le interpone defensas  o por deficiencias del comportamiento que propician  el intercambio, en razón de la preferencia psíquica  que le place al mismo mantener.

Cuando el hombre se candidata a una acción meritoria nunca debe esperar  de los otros los ejemplos de virtudes ni las lecciones de elevación continuada, más si examinar las propias disposiciones para verificar  lo que tiene, de lo que puede  disponer en nombre de Jesús para ofrecer.

Mediante este comportamiento, no verá en los otros los deberes de ser siempre Buenos y optimistas, misioneros de la renuncia y de la santificación, y si hermanos tal vez más experimentados y dedicados, con las mismas posibilidades  de errores y flaquezas, requiriendo, en silencio, apoyo y tolerancia.

El candidatarse al bien no hace bueno al individuo, y la incursión en el compromiso de la fe, a nadie renueva de inmediato.

El adquirir cincelar la moral es de un esfuerzo continuado, un largo trabajo, que merece respeto,  no solo a los que triunfan, tan bien a los que persisten  y actúan sin descanso, aunque no consigan con prontitud los resultados felices.

En las experiencias de elevación, entre otros impedimentos que surgen, la rutina de los acontecimientos es test grave  para ser superado.

Cuando las realizaciones se presentan nuevas, hay motivaciones y entusiasmos para realizarlas. Después a medida  que se hacen repetitivas, con las mismas manifestaciones, tienden a cansar, disminuyendo el ardor de los candidatos a la laboriosidad, llevándolos a la saturación, a la desistencia. Sucede que no se pueden innovar métodos para los mismos  problemas, cada día, ni modificar el paisaje aflictivo de los necesitados diversificándoles los cuadros de dolor y de sombra. Variando en la apariencia, sus causas matrices son las mismas, que se enredan en el espíritu endeudado, aturdido o atrasado, en viaje expurgador…  En esos momentos de cansancio, surgen las tentaciones  del reposo exagerado, de la acomodación, del excesivo tiempo  mal utilizado; abriéndose campo  a la censura indebida, que medra, que alarga, en forma de maledicencia  que esparce agrura y reproche, destruyendo, como plaga infeliz, los surcos donde la esperanza siembra el amor y la ternura que deberán florecer  como caridad y bendiciones.

Muchas obras del bien no resisten a este periodo, cuando las intenciones superiores ceden lugar al enfado y a la comodidad, que propician la invasión de las fuerzas destructivas y la penetración de los vigilantes adversarios de la luz…

Una forma  de obsesión peligrosa es aquella que pasa casi desapercibida y se instala lenta y firmemente en los cuadros mentales, estableciendo comportamientos equivocados con apariencia respetable.

Se suele presentar  en personas que denotan grave postura  y saben conquistar a otras por la facilidad de comunicación verbal, tornándolas afables  y gentiles, desde que no tengan sus caprichos e intereses contrariados. Dan impresiones  sociales que no corresponden  a su estado real, por cuanto adoptan comportamientos parásitos  que les acreditan a presumir de meritos  que no poseen.

Interiormente, viven bajo conflictos que disimulan  con habilidad, naciendo ahí,  esa doble actitud hacia la vida, situaciones que inducen  a la neurosis y desarticulan el equilibrio emocional, igualmente bajo el bombardeo de los arpones mentales destructivos de sus enemigos espirituales.

En ese clima psíquico, que rezuma de las experiencias de vidas pasadas, se hospeda el agresor desencarnado que insufla  mayor dosis de interferencia  por los problemas ajenos, desbordando  el egocentrismo que termina por alienarlos en cuanto cobijan y vitalizan las pasiones disolventes.

Este tipo de perturbación espiritual es la más difícil de ser erradicada, en razón de que el paciente niega su situación de enfermo, antes complaciéndose  en ella, porque el narcisismo a que se entrega, se convierte  en auto fascinación por valores que se atribuye y está lejos de poseer, anulando cualquier contribución que le es ofrecida.

Solamente la humildad, que da la dimensión de la pequeñez y flaqueza humana ante la grandiosidad de la vida, faculta una visión legitima, a través  de la cual se puede hacer una  justa evaluación de recursos, recurriéndose  a la Divinidad por la oración ungida  de amor, antídoto eficaz para los disturbios obsesivos.

La oración libera la mente bichada de sus clichés perniciosos, abriéndola para la captación de las energías inspiradoras, que fomentan el entusiasmo  por el bien  y la  conquista  de la paz a través  del amor. Para que esa oración  se revista de fuerza desalienante, ella necesita combustible de la fe, sin la cual no pasa de ser palabras destituidas  de compromiso  emocional entre aquel  que la dice  y a quien son dirigidas. También son necesarios el recogimiento y concentración para que se exteriorice la potencialidad por la voluntad del que anhela, dirigida con la certeza de que alcanzará el destino.


Este tipo de obseso se caracteriza por el desden a la oración por creer que no la necesita, dudando igualmente de su eficacia o menospreciando su utilidad.

Exacerbado en sus sentimientos infelices, el obseso se auto realiza, adoptando  una actitud de falsa superioridad con la cual anestesia  los centros de la razón y se deleita en el estado en que se encuentra. A largo plazo, sin embargo, pierde el control de la voluntad,  que deja de dirigir, bajo la pertinaz imposición, volviéndose ostensivamente agresivo y deshaciendo la apariencia, que cede lugar al desequilibrio que se le instala con fuerte penetración en los mecanismos nerviosos.

En ese cuadro de obsesión constrictiva, se encuentran innumerables individuos hospedando adversarios que los vampirizan  por largo tiempo, hasta culminar la venganza con los golpes largos de las caídas en la locura, en el crimen o en el suicidio.

¿Muchas veces se preguntamos  que porque, determinados pacientes portadores de la obsesión, y que frecuentan la Casa Espirita donde se viven los postulados de Allan Kardec, y que se especializan en ese menester,  al tratar  a tales alineados, estos no se recuperan? Muchos inquieren, también, a respecto  de la razón por la que los Mentores Espirituales no liberan a los obsesos y subyugados, en nombre de la caridad.

Nunca será de mas repetirse que, en todo proceso obsesivo, la aparente victima es el legitimo verdugo apenas transferido en el tiempo, siéndole la deuda la razón del mecanismo perturbador. Vencido por la insania del odio, aquel que fue cincelado se imanta al infractor que le torno desdichado y asume la igualmente indebida posición de cobrador o justiciero, incidiendo, por su parte, en error no menos importante. En cuanto el amor no luzca en el defraudado, ante la mudanza de comportamiento de su adversario, cierto es que el problema permanece. De igual modo, debidamente esclarecido sobre el equivoco en que permanece, el actual sayón, mediante adoctrinamiento por alguien que tenga sobre el autoridad moral y lo sensibilice, puede cambiar de actitud, decidiéndose por abandonar la pugna, lo que no exenta al incurso en la deuda de rescatarla por otro proceso de que se utilizan los códigos de la Soberana Justicia.

En la terapia desobsesiva, los cuidados para con el encarnado no pueden ser menores que los aplicados con relación al enfermo psíquico que le aflige, en desarreglo e infortunio cual se encuentra en la otra dimensión de la vida.

Debe tenerse en mente que el hecho de no ser visto siempre el perseguidor desencarnado, por los hombres, no significa que la tarea de estos, aliada a la de los Guías Espirituales, deba ser la de apartarlos, pura y simplemente. Seres vivos e inteligentes, apenas desnudados de la materia, sufren y aman, odian y luchan, esperando la ayuda que no supieran o no quisieran ofrecerse. Por tanto, el amor debe alcanzar la victima de ayer, que sufre hace más tiempo, amparándola, de modo a que despierte para no sufrir mas ni provocar sufrimiento.

Y como la función del dolor se reviste de un poder terapéutico de liberación para quien lo sabe aprovechar, justo es que el encarnado se modifique para mejor, mediante cuyo comportamiento también sensibiliza a su opositor, a su vez adquiriendo recursos de paz y títulos de trabajo para su crecimiento espiritual.

Sin embargo, hay pacientes, obsesos o no, para los cuales, gracias a su rebeldía sistemática y tozuda acomodación en las disposiciones inferiores, la mejor terapia es la permanencia de la enfermedad, ahorrándoles males mayores.

Hay paralíticos que recuperan los movimientos y marchan para desastres que podrían evitar, si lo quisiesen; portadores de micosis, llagas y pústulas, rehacen la apariencia física, curándose de las dermatosis e infectan la mente y el alma con los contagios de los actos deprimentes y viciosos; ciegos que recobran la visión y la utilizan erróneamente en la observación de los hechos; enfermos por virosis y portadores de limitaciones que se restablecen, arrojándose de inmediato, lúbricos y desesperados, en los laberintos de la insatisfacci6n, de la agresividad, causándose mayor infelicidad...

En el campo de las obsesiones, no son pocos aquellos que, una vez que se mejoran, abandonan las disposiciones de trabajo y progreso, para correr precipitados, de vuelta a los hábitos vulgares en los que antes se complacías...

Aun delante de Jesús, este fenómeno era habitual. En principio, porque conociese la procedencia de los males que afligían a los enfermos e infelices que Le buscaban, como es comprensible, el Señor no curo a todos... Y de entre los muchos curados, quedo memorable la interrogación que El dirigió al ex enfermo del mal de Hansen que le fue expresar la gratitud por el beneficio recibido. "- ¿No fueran diez los curados, por que solo este vino a agradecer?" (*)

Es común hacerse compromiso intimo de renovación y trabajo, en cuanto permanece la enfermedad, negociándose con Dios la salud que se desea por lo que se promete realizar, como si la practica de las virtudes del bien fuese útil al Padre y no un deber de todos nosotros, que nos beneficia y da felicidad.

Tan pronto pasa la agudeza del sufrimiento y el tiempo distancia la mente ex enferma del momento de la dolencia, la ilusión sustituye a la realidad; la voluptuosidad del placer enflaquece los deseos de servir y el cae en la indiferencia, cuando no sucede ocurrir males peores.

Cuanto a aquellos que frecuentan las Instituciones Espiritas, portando obsesiones y no se recuperan, merece que se tenga en mente el hecho de que la visión del medicamento no propicia la salud, si no la ingestión de el y la posterior dieta conforme convenga, al lado de otros factores que permiten el retorno del bienestar. Además, ni todos los males deben ser solucionados conforme a la óptica de quien los padece, mas de acuerdo con programas superiores que establecen lo que es mejor para la criatura. La función del Espiritismo es esencialmente la de iluminación de la conciencia con la consecuente orientación del comportamiento, armando a su aprendiz con los recursos que lo capaciten a vencerse, superando las pasiones salvajes y sublimando las tendencias inferiores mediante cuyo procedimiento se eleva.

En la terapia desobsesiva, el tributo del enfermo, tan pronto razone y entienda la asistencia que se le administra, es de vital importancia; por cuanto, serán sus pensamientos y actos los que responderán por su transformación moral para mejor, con la real disposición y posterior acción para recuperarse de los males practicados, ahora beneficiando a aquellos que le sufrieran los perjuicios y por cuya regularización los mismos se empeñan, a pesar de los métodos equivocados e ilícitos de que se sirven.

La evangelización del Espíritu desencarnado es de suma importancia mas, igualmente, la de la criatura humana que se enzarzo en la delincuencia y todavía no se recupero del delito practicado.

Con frecuencia, es más fácil de objetivarse resultados en la terapia desobsesiva con pacientes de mente obnubilada, de que con aquellos que razonan y no se disponen a la tarea de mudanza interior, de la acción dignificante, ahogados en dudas que cultivan e indisposiciones que les agradan.

En la actualidad, gran numero de pacientes portadores de alineación por obsesión, transita por gabinetes de respetables psiquiatras que les prescriben drogas adictivas de que se encharcan, viciando la voluntad, que pierde los comandos, permaneciendo abúlicos y sufriendo dependencias de demorada erradicación. Sin el control de la voluntad, que sufre la acción barbitúrico de la droga y la perniciosa interferencia de la mente perturbadora, el enfermo tiene dificultad de luchar, utilizándose de los recursos desobsesivos cuyos efectos de el dependen.

Es claro que no censuramos este procedimiento psiquiátrico, teniendo en vista que, en determinados cuadros de la locura, la providencia es saludable, especialmente en los que presentan gran agitación, en los catatonicos, en los sicótico-maniaco-depresivos - aun cuando se encuentren bajo la inducción de adversarios desencarnados, evitándose, de esta forma, la consumación del suicidio provocado -, pero no su uso genérico.

El futuro próximo contribuirá con criterios mas rigurosos y seleccionados en la aplicación de tales terapéuticas, especialmente cuando el prejuicio  científico ceda lugar al discernimiento cultural, que vera en el paciente, no apenas el soma, sino, y principalmente, el Espíritu con sus equipamientos de  periespiritu y materia...

 Trabajo realizado por Merchita
Extraído del Libro “Cuadros de la Obsesión” de Divaldo Pereira Franco

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