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sábado, 11 de octubre de 2014

Astrología y Espiritismo

ASTROLOGÍA Y ESPIRITISMO


La astrología es la ciencia de los astros.
Este término viene del griego “astron” que significa astro y “logos” que quiere decir ciencia. De manera general, es el arte de predecir los eventos de acuerdo con la observación de los astros. Tiene también otra definición que la describe como el arte de determinar el carácter y prever el destino de los hombres por el estudio de las influencias astrales, el aspecto de los astros y los signos del zodíaco.
La actividad de los planetas y la situación de los astros en el cielo siempre han intrigado e interesado a los hombres. De esta observación del cielo, ha derivado un movimiento mediante el cual los miembros, los adeptos a la astronomía de hace milenios o los astrólogos de hoy, tratan de dar explicaciones al comportamiento humano, que está vinculado a los fenómenos naturales.
Sus versiones populares son los horóscopos de las revistas o las afinidades de los signos del zodíaco. Así, los planetas tienen una influencia cierta en nuestro carácter desde nuestro nacimiento, los cálculos permiten predecir los eventos de un día, de un mes o de un año, eventos que serán los mismos para todas las personas que pertenecen al mismo signo zodiacal.
Otros cálculos permiten predecir los eventos del nuevo año para nuestra sociedad o para el planeta.
Hoy en día no se puede negar la influencia del entorno natural sobre nuestro modo de ser o de reaccionar. La astrología ayudaría así a comprender mejor nuestro comportamiento y a las personas de nuestro entorno cercano.
¿Qué nos revela el Espiritismo? Nos enseña que somos espíritus encarnados en la materia, por tanto que somos perfectibles, es decir que tenemos la posibilidad de crecer intelectual y moralmente por medio de las vidas sucesivas. Y es durante este camino reencarnacionista que se crean y se desarrollan nuestro carácter y nuestra psicología. Nuestro yo, nuestro ego es el resultado de nuestras vidas anteriores, hoy somos pues producto de lo que hemos vivido, tanto en esta vida como en las anteriores.
Nuestros temores, nuestras angustias, nuestros deseos, nuestras pasiones, nuestras predilecciones no son resultado de la influencia de ciertos planetas, sino en realidad consecuencia de lo que hemos vivido y de las experiencias que nos han forjado tal y como somos hoy.
Además, una carta astral realizada a partir de la fecha de nacimiento de un individuo no puede ser sino falsa, pues en espiritismo sabemos que el espíritu integra la materia en el momento de la concepción y no del nacimiento. Y aun cuando el astrólogo tomara en cuenta este dato, no integraría el conjunto de las vidas pasadas que están registradas en la memoria del espíritu y no en algunos planetas o mapas del cielo. Que se encuentren similitudes en unos u otros es lo más normal, pues unos y otros han podido vivir experiencias similares que no necesariamente son comunes y que dejarán en ellos la misma impresión, lo cual se traducirá, en lo negativo por la misma fobia, por ejemplo, o en lo positivo por el mismo entusiasmo, la misma pasión.
Nuestra vida se expresa en acciones diversas que todas tienen consecuencias, ya sea sobre nuestro futuro inmediato, o sobre nuestro futuro a mediano o largo plazo. Sucede así con nuestra vida personal, pero igualmente con la vida de nuestras sociedades, compuestas de hombres y mujeres, que a su vez actúan.
Que los caracteres o las situaciones políticas sean puestos en evidencia por un astrólogo, puede ser una realidad. No porque en la circunstancia haya ninguna influencia de planetas y constelaciones, sino por una posible capacidad telepática relacionada con la clarividencia simple.
El astrólogo entra en telepatía con las vibraciones cercanas, las capta, las recibe y las expresa por el verbo o la escritura. En la misma forma que el clarividente puede utilizar como soporte para su concentración, una foto, un mechón de cabello o un simple nombre escrito sobre un trozo de papel, el astrólogo utiliza como soporte para su concentración, el mapa del cielo y los diferentes cálculos de cartas astrales puestos a su disposición, para expresar lo que percibe.
Nuestro porvenir no depende pues de la influencia de los planetas, sino de lo que hacemos de nuestra vida, de nuestros empeños, de nuestras elecciones o de nuestra inercia, a saber, ser simplemente un espectador o un actor de nuestra vida. Existe sin embargo, y con certeza, una influencia de la luna, satélite de nuestro planeta, sobre el hombre en general.
Durante el plenilunio, por ejemplo, al estar la luna y el sol sensiblemente en el mismo eje, actúan concertadamente y las mareas son mayores. Se pueden constatar modificaciones del carácter, el cabello cortado crece más rápido, los partos parecen más numerosos durante esos períodos, etc. La explicación es de orden telúrico. Esta energía, llamada telúrica no tiene nada en común con la teluria de los subsuelos terrestre
El plenilunio es la fase lunar durante la cual la luna aparece más brillante desde la Tierra pues casi toda su superficie está iluminada por el sol. Por la enseñanza de los espíritus sabemos que la luz de la luna y la de las estrellas es captada constantemente por la roca granítica que cubre gran parte de nuestro planeta.
Ese granito está constituido por componentes como cuarzo, mica y biotita. La luz estelar penetra la biotita, se fija en la mica y se refleja en el cuarzo.
La energía telúrica que impregna la piedra granítica es beneficiosa para nuestros periespíritus, eso quiere decir que nuestras células periesprituales se benefician con esa energía, energía suplementaria y natural que tendrá influencia tanto sobre nuestro espíritu como sobre nuestro cuerpo físico, y de un modo más importante durante el plenilunio, pero nada más.
Para concluir, y ustedes lo habrán comprendido muy bien a través de esta exposición, no hay que hacer comparación o amalgama entre espiritismo y astrología.

por
CATHERINE GOUTTIÈRE

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" La doctrina de que el hombre queda consciente en la muerte, y más aún la creencia de que los espíritus de los muertos vuelven para servir a los vivos, preparó el camino para el espiritismo moderno. Si los muertos son admitidos a la presencia de Dios y de los santos ángeles y si son favorecidos con conocimientos que superan en mucho a los que poseían anteriormente, ¿por qué no habrían de volver a la tierra para iluminar e ilustrar a los vivos? Si, como lo enseñan los teólogos populares, los espíritus de los muertos se ciernen en torno de sus amigos en la tierra, ¿por qué no les sería permitido comunicarse con ellos para prevenirlos del mal o para consolarlos  en sus penas? ¿Cómo podrán los que creen en el estado consciente de los muertos rechazar lo que les viene cual luz divina comunicada por espíritus glorificados? Representan un medio de comunicación considerado sagrado, del que Satanás se vale para cumplir sus propósitos. Los ángeles caídos que ejecutan sus órdenes se presentan como mensajeros del mundo de los espíritus. Al mismo tiempo que el príncipe del mal asevera poner a los vivos en comunicación con los muertos, ejerce también su influencia fascinadora sobre las mentes de aquéllos."
- KARDEC-

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EL PAPEL DE LOS MEDIUMS

225. La disertación siguiente, dada espontáneamente por un Espíritu superior, que se ha revelado por las más elevadas comunicaciones, resume de la manera más clara y más completa la cuestión de papel de los médiums.

Cualquiera que sea la naturaleza de los mediums escribientes, mecánicos, semimecánicos o simplemente intuitivos, nuestros procedimientos de comunicación con ellos no varían

esencialmente. En efecto, nos comunicamos con los Espíritus encarnados, como con los Espíritus propiamente dichos, por la sola difusión de nuestro pensamiento.

Nuestros pensamientos no tienen necesidad de la palabra para que sean comprendidos por los Espíritus, y todos perciben el pensamiento que deseamos comunicarles con sólo dirigirlo hacia ellos, y esto es en razón de sus facultades intelectuales, es decir, que tal pensamiento puede ser comprendido por algunos, según su adelantamiento, mientras que para otros, no despertándoles este pensamiento ningún recuerdo, ningún conocimiento en el fondo de su corazón o de su cerebro, no que perceptible para ellos. En este caso es Espíritu encarnado que nos sirve de médium es más propio para manifestar nuestro pensamiento a los otros encarnados, aun cuando él no lo comprenda, que un Espíritu desencarnado y poco avanzado no podría hacerlo sin estar obligado a recurrir a su intermediario; porque el ser terrestre pone su cuerpo como instrumento a nuestra disposición, lo que no puede hacer el Espíritu errante. De este modo, cuando encontramos un médium con el cerebro bien provisto de conocimientos adquiridos en la vida actual y su Espíritu rico de conocimientos anteriores latentes propios para facilitar nuestras comunicaciones, nos servimos de él con preferencia, porque con él, el fenómeno de la comunicación no es mucho más fácil que con un médium cuya inteligencia fuse limitada y cuyos conocimientos anteriores hubiesen quedado insuficientes. Vamos a ver si podemos hacernos comprender por algunas explicaciones limpias y precisas.

Con un médium cuya inteligencia actual o anterior se encuentra desarrollada, nuestro pensamiento se comunica instantáneamente de Espíritu a Espíritu, por una facultad propia a la esencia del mismo Espíritu. En este caso encontramos en el cerebro del médium los elementos propios para dar a nuestro pensamiento la forma de la palabra correspondiendo a este pensamiento, y esto que el médium sea intuitivo, semimecánico o mecánico puro. Por esto cualquiera que sea la diversidad de los Espíritus que comunican con el médium, los dictados que se obtienen por él, aunque procedan de Espíritus diversos, llevan el sello de la forma y el calor personal de este médium. Sí; bien que el pensamiento sea del todo extraño a él, bien que el asunto salga del círculo en el cual se mueve habitualmente, o bien que lo que nosotros queremos decir no provenga de ningún modo de él, no por esto deja de influir menos la forma, por las cualidades y las propiedades que son adecuadas a su individuo. Es absolutamente como cuando vosotros miráis deferentes puntos de vista con anteojos de diferentes matices, verdes, blancos o azules: aun cuando los puntos de vista u objetos mirados estén enteramente opuestos y enteramente independientes los unos de los otros, no por esto afectan menos siempre un tinte que proviene del color de los anteojos. Mejor aún, compararemos los médiums a estas vasijas llenas de líquidos de colores y transparentes que se ven en el mostrador de los farmacéuticos; pues bien: nosotros somos como las luces que iluminamos ciertos puntos de vista morales, filosóficos e internos a través de los médiums, azules, verdes o encarnados, de tal modo que nuestros rayos luminosos, precisados a pasar a través de los cristales, más o menos bien tallados, más o menos transparentes, es decir, por médiums más o menos inteligentes, no llegan sobre los objetos que queremos iluminar sino tomando el tinte, o mejor, la forma propia y particular de estos médiums. En fin, para terminar por la última comparación, nosotros, los Espíritus, somos como los compositores de música, que hemos compuesto o queremos improvisar un aire y no tenemos a la mano sino un piano, un violín, una flauta, un bajo o un silbato de dos cuartos. Es incontestable que con el piano, la flauta o el violin, ejecutaremos nuestro fragmento de una manera muy comprensible para los oyentes; y aun cuando los sonidos proviniendo del piano, del bajo o del clarinete, sean esencialmente diferentes los uno de los otros, nuestra composición será idénticamente la misma, salvo los cambios del sonido. Pero si sólo tenemos a nuestra disposición un silbato o un embudo, esta es nuestra dificultad.

- EL lIBRO DE LOS MEDIUMS -

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LA ESENCIA DEL SER 

Sabrás del dolor y de la pena de estar con muchos, pero vacío.

Sabrás de la soledad de la noche y de la longitud de los días.

Sabrás de la espera sin paz y de aguardar con miedo. 

Sabrás de la soberbia de aquellos que detentan el poder y someten sin compasión.

Sabrás de la deserción de los tuyos y de la impotencia del adiós. 

Sabrás que ya es tarde y casi siempre imposible. 

Sabrás que eres tú el que siempre da y sientes que pocas veces te toca recibir. 

Sabrás que a menudo piensas distinto y tal vez no te entiendan. 

Pero sabrás también: 

Que el dolor redime. Que la soledad cura. Que la fe agranda. Que la esperanza sostiene. Que la humildad ennoblece Que la perseverancia templa Que el olvido mitiga. Que el perdón fortalece. Que el recuerdo acompaña. Que la razón guía, Que el Amor dignifica... Porque lo único que verdaderamente vale es aquello que está dentro de ti, y por encima de todo esta Dios solo tienes que descubrirlo y así hallarás la verdadera Paz."

Juan XXIII
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miércoles, 8 de octubre de 2014

Espiritismo, Ciencia humana


El Espiritismo es una ciencia humana


En la Introducción de la Revista Espirita,                    inaugural, de enero de 1858, Allan
Kardec escribió:

“Tal vez nos objeten la calificación de ciencia que damos al Espiritismo. Él no podría, sin duda, en algunos casos, tener los caracteres de una ciencia exacta, y ahí está, precisamente, el error de aquellos que pretenden juzgarlo y experimentarlo como un análisis químico, como un problema matemático: ya es mucho que tenga lo de una ciencia filosófica.
Toda ciencia debe estar basada sobre hechos; pero sólo los hechos en sí no constituyen la ciencia; la ciencia nace de la coordinación y de la deducción lógica de los hechos: es el conjunto de leyes que los rigen ¿El Espiritismo llegó al estado de ciencia? Si se trata de una ciencia perfecta, sin duda, sería prematuro responder afirmativamente; pero las observaciones son, desde hoy, bastante numerosas como para poder, por lo menos, deducir los principios generales, y es ahí donde comienza la ciencia”.
Siempre se cuestionó lo que Allan Kardec quería decir como “ciencia filosófica”. Por el desarrollo de la cultura se puede admitir, sin miedo a equivocarse, que “ciencia filosófica” es, en verdad, lo que se convino en llamar de “ciencias humanas”, ramas del conocimiento, de investigación dirigidas hacia la persona humana, con parámetros y métodos propios, paralelamente a las ciencias físicas, a las ciencias duras, exactas.
Por lo tanto al llamar el Espiritismo de Ciencia del Alma, proponiendo que sea configurado en las bases de una ciencia humana específica y especial, estamos acompañando el pensamiento del fundador del Espiritismo.
Entonces, el Espiritismo es una ciencia del alma, una ciencia humana cuyo objeto es explicar el ser humano como un alma, su estructura, su actuación y su evolución.
Con ese carácter puede desarrollar un espíritu crítico y explorar la realidad esencial del ser humano dentro de la ley natural, de la naturalidad de los procesos evolutivos, a través de la reencarnación, como un alma atemporal, inmortal y en crecimiento.

Jaci Regis
Recibido a través del Canal de CEPA

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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REFLEXIONES DE MERCHITA

la verdad a veces es muy cruda, pero no por eso deja de ser verdad. No podemos taparnos los oídos, y los ojos ante hechos que no nos gustan descubrir, pero que fueron realidad.
Es el caso de algunos hermanos que caminan con nosotros, abrazan los mismos ideales, y que cuando menos lo esperamos, descubrimos su deslealtad, que han dejado de ser lo que eran, o que no son lo que en realidad dicen ser.
No estamos exentos de caer, la vida lo demuestra a todas horas, de la noche a la mañana nuestra vida puede cambiar, pero eso no quiere decir que hemos de tirar la toalla y darnos por vencidos, o tan desilusionados, que decidamos tirar todo por la borda, en este caso nos referimos a la Doctrina Espirita.
A lo largo de mi caminar en las filas del Espiritismo, muchos fueron los hermanos, que me impresionaron, que los vi como algo superior, y conforme iba avanzando en el camino, fui descubriendo, que  eran como todos nosotros de carne y hueso, y que lo mismo que yo podía caer, ellos también caen, pues no debemos olvidar que la perfección no existe en el planeta Tierra.
No podemos caminar con la fe del compañero, hemos de construir nuestra propia fe, y  posarla sobre pilares que hayamos construido nosotros, por el estudio, por la fuerza que le hemos dado al bien, y por haber amasado todo, con  nuestro esfuerzo, con las leyes de Dios que han quedado esculpida en esos cimientos a prueba de bomba.
Si no es así, cualquier escándalo, que se dé, por algún compañero que habíamos colocado en el altar, podría ser tal la decepción, que nos dejaríamos llevar por la desilusión y decidiéramos dejarlo todo, en una palabra por cualquier obstáculo que nos surgiera en el camino.  
La Doctrina Espirita como todas las organizaciones de la Tierra, cuenta con hermanos muy laboriosos y dedicados, que sirven como instructores de Jesús, esparciendo la enseñanza por todos los lugares que les es permitido y a los que pueden acceder, tales como Chico Xavier, Divaldo, Raúl Texeira, etc., y cuenta con otros que digamos  no son tan fieles, y se equivocan, cometiendo errores garrafales, no por eso vamos a decir que la Doctrina Espirita, no es lo que esperábamos. La codificación Espirita es el pilar sobre el cual podemos apoyarnos para esclarecernos, pero las raíces hemos de crearlas nosotros, adquiriendo buenos materiales, para que si llega el caso, y se nos presentara la ocasión, tuviéramos que sostenernos por si solos.
Lo vemos muy claro en el caso de Jesús, con sus discípulos, pese a que Pedro y Judas cometieron sus desvaríos, no por eso Jesús fracaso en su misión de enseñar al mundo el Camino por el cual podíamos caminar, si realmente queremos llegar a Dios.
Tampoco  supimos  que su obra fuese abandonada por el fracaso o la caída de ellos, eso les hizo reafirmarse en el bien, e incluso Pedro siguió caminando al lado de Cristo, pese a haberse caído, pues siguió  su misión divulgando su evangelio de Amor.
La fe necesita  reposar en base sólida que le ofrecen libre examen y la libertad del pensamiento. En vez de dogmas y misterios, le cumple reconocer tan solamente principios provenientes de la observación, directa, del estudio de las leyes naturales. Tal es el carácter de la fe espirita.
La filosofía de los Espíritus viene a ofrecernos una fe racional y, por eso mismo, robusta en  el conocimiento del  mundo invisible, la confianza en una ley superior de justicia y progreso imprime a esa fe un doble carácter de calma y seguridad.
Nuestra sociedad, absorbida completamente por las especulaciones, poco se preocupa con la enseñanza moral. Innumerables opiniones contradictorias se  chocan; en medio de esa confusión torbellino de la vida, el hombre pocas veces se detiene para reflexionar.
Es cierto que la confianza en sus propias fuerzas torna al hombre capaz de ejecutar cosas materiales, que no consigue hacer quien duda de si. Aquí sin embargo únicamente en el sentido moral se deben entender esas palabras. Las montañas que la fe descoloca son las dificultades, las resistencias, la mala voluntad, en suma, con que se depara por parte de los hombres, aun cuando se trate de las mejores cosas. Los preconceptos de la rutina, el interés material, el egoísmo, la ceguera del fanatismo de  las pasiones orgullosas son otras tantas montañas que obstaculizan el camino a quien trabaja por el progreso de la Humanidad.
La fe razonada,  por apoyarse en hechos  y en la lógica, ninguna oscuridad deja. La criatura entonces cree, porque tiene certeza, y nadie tiene certeza si no es porque comprendió. Es porque no se doblega. Fe inalterable solo es la que puede encarar de frente la razón, en todas las épocas de la Humanidad. A ese resultado conduce el Espiritismo, por lo que triunfa de la incredulidad, siempre que no encuentra oposición sistemática interesada.
Amigos, analicemos nuestro interior, mirémonos en el espejo, y observemos nuestras posibles debilidades, y ante ellas procuremos la luz y el esclarecimiento para poderlas reparar, subsanar para salvaguardarla en caso de alguna objeción, o impedimento. Debemos aprender a saber guardar nuestro patrimonio espiritual. Al igual que aprendemos a guardar nuestros tesoros terrenales.

- Mercedes Cruz -

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ELUCIDACIONES SOBRE EL ESPÍRITU 
Muchos son los que suponen que la muerte es un punto final a nuestros problemas, y otros muchos se creen privilegiados de la Infinita Bondad, por haber abrazado actitudes superficiales, en los templos religiosos.

El viaje a través del sepulcro, no obstante, nos enseño una lección grande y nueva: la de que nos hallamos indisolublemente ligados a nuestras propias obras.

Esto es el propósito de la vida, trabaja en nosotros y con nosotros, a través de todos los medios, con el fin de conducirnos a la perfección.

La prisión redentora de la carne, espera por nuestra vuelta. 

Nuestros actos tejen alas de liberación o cadenas de cautiverio, para nuestra victoria o para nuestra derrota.

A nadie debemos nuestro destino, si no a nosotros mismos. 

Aunque nos veamos en las ruinas de nuestras realizaciones deplorables, no debemos perder la esperanza, si Dios nuestro Padre no prescinde de la justicia para ponerse de manifiesto, esa misma justicia no se revela sin amor.

Si somos victimas de nosotros mismos, también somos beneficiarios de la

Tolerancia Divina, que nos abre los santuarios de la vida física, para que sepamos expiar y resolver, restaurar y resarcir.

El pasado habla por nosotros con gritos de acreedor exigente, amontonando sobre nuestras cabezas los frutos amargos de las siembras que hicimos… De hay los desajustes y las enfermedades que nos asaltan la mente, desarticulando nuestros vehículos de manifestación.

Nadie avanza al frente sin pagar las deudas que contrajo.

¿Cómo trillar la ruta de los Ángeles, son los pies hundido en el camino de los hombres que nos acusan de nuestras faltas, obligando a nuestra memoria a sumergirse en las sombras?...

El Cielo representa una conquista, pero no una imposición.

La Ley Divina, cimentada en la justicia indefectible, funciona con absoluta igualdad para todos.

Por tal motivo, nuestra conciencia refleja las tinieblas o la luz de nuestras creaciones individuales.

La Luz, aclara nuestra vista, nos ilumina la estrada. Las tinieblas, cegándonos, nos encadenan en la cárcel de nuestros errores. 

El Espíritu, en armonía con los Designios Superiores, vislumbra el horizonte próximo y camina, valeroso y sereno, con el fin de superarlo. No obstante, aquel que abusa de la voluntad y de la razón, rompiendo la corriente de las bendiciones divinas, crea la sombra en torno de si mismo, aislándose en pesadillas aflictivas, incapacitándose para continuar hacia el frente. 

Aun sufriremos por mucho tiempo los efectos de las uniones con nuestros cómplices y asociados de intemperancia y desarreglo, pero, disponiendo de nuevas oportunidades de trabajo en el campo físico, nos es posible rehacer el destino, resolviendo oscuros compromisos, y sobre todo, promoviendo nuevas siembras de afecto y de dignidad, de esclarecimiento y de ascensión. 

Ciñéndonos a las leyes que prevalecen en la esfera carnal, tendremos la felicidad de reencontrar viejos enemigos, que se hallan bajo el velo del temporal olvido, facilitándosenos, así, la valiosa reaproximación.

Somos espíritus endeudados, con la obligación de darlo todo a favor de nuestra propia renovación. Comencemos a articular ideas redentoras y edificantes, des ahora, favoreciendo la reconstrucción de nuestro futuro.

Dispongámonos a disculpar a los que nos ofendieron, con el sincero propósito de rogar el perdón a nuestras victimas.

Somos herederos de un pasado culpable, la esfera de las formas fisicas, simboliza la puerta de salida del infierno que hemos creado.

Pidamos y supliquemos al Señor nos conceda fuerzas para obtener la victoria. Victoria que nacerá en nosotros para lograr la comprensión. ¡Solamente, con el precio del sacrificio, en el reajuste, conseguiremos el pasaporte libertador!

Solo con el Amor que es la fuerza divina y que tomamos puro de la vida con el que el Señor nos creo, nos enredamos en pungentes laberintos, en lo tocante a la ley… Amor mal interpretado…. Mal conducido… con el inventamos el odio y el desequilibrio, la crueldad y el remordimiento, que nos sitúan indefinidamente en las sombras… 

Cada uno de nosotros. Espíritus endeudados, al nacer en la carne, trasporta consigo un trozo de cielo que sueña conquistar, y un vasto manto de infierno que plasmó en si mismo. Cuando no tenemos fuerzas suficientes para continuar al encuentro del cielo que nos confiere oportunidades de ascensión, retornamos al infierno que nos fascina en la retaguardia… 

Extraído del libro acción y reacción

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martes, 7 de octubre de 2014

La muerte social


LA  MUERTE  SOCIAL

Entidades religiosas filantrópicas intentan  amenizar los  padecimientos  de nuestros hermanos que sufren situaciones de abandono y miseria moral. Mientras tanto, aun es muy poco el interés  y la concienciación de la sociedad  en torno a estos graves problemas sociales, principalmente  de aquellos que actúan con indiferencia  como si el dolor  o un caso análogo  no pudiese acontecer  con un ente querido o consigo mismo.
No podemos subestimar el cuadro actual  en el que se presenta el gran número de personas de todas las clases sociales,  dependientes de la droga. La toxicomanía atiende a  números alarmantes, principalmente entre los adolescentes. La prensa registra todos los días la preocupación de los padres y profesores  con el tráfico de drogas en las proximidades de las escuelas.
Muchos  conocen y recelan  apuntar responsables.
¿Cómo luchar con semejante calamidad?
¿Qué se puede hacer ante el poder de los que propagan el huso de las drogas  y se enriquecen destruyendo vidas?
No es tarea fácil la erradicación de la toxicomanía. Concienciar a cada uno de este grave  mal social  y llevarlo a una postura  ética  y responsable demanda tiempo y no todos  están preparados para enfrentar este grave problema.
Nos dice Camilo, a través de la psicografia de Raúl Texeira:
 “Solo la educación tiene el poder de transformar esta caótica situación, por  motivo  de que se torna imposible mantener una guardia permanente junto a cada hogar o a cada persona, sabiendo que las drogas, en sus múltiples caras, ha penetrado  la convivencia doméstica, arrebatando ahí a los familiares desprevenidos o profundamente perturbados, por la percepción ingenua, desatenta o indiferente de aquellos que deberían ser sus guardianes.
Comprendiendo que la toxicomanía se instala, principalmente, en las almas enfermas, frágiles, atormentadas por conflictos, trayendo de otras vidas el condicionamiento  que facilita el proceso de dependencia física  y psíquica de alcohólicos y otras drogas, reconocemos el valor de la educación moral y evangelización del ser desde la infancia, como profilaxis indispensable.
Antes que la muerte  social segregue y aniquile al hermano que se perdió en los laberintos del vicio, ha de pensarse  y buscar el apoyo fraterno, medico y psicológico, intentando reargüirlo e inducirlo  a una opción de vida más digna.
Es deber de  todos nosotros.
Solamente la educación moral llevará al individuo a la conquista del discernimiento que resultará  en la adquisición de la conciencia ética, liberándolo de los estados deprimentes  y subyugadores, ampliando su capacidad de distinguir el bien y el mal, ampliando su visión en torno  de lo que le acontece en el campo del alma enferma y dándole condiciones de luchar contra los vicios morales que lo prenden  como crueles grilletes impidiéndole ser feliz.
La doctrina Espirita nos lleva a cuidar del ser en su dualismo – espíritu y materia – reconociendo en la toxicomanía  la influenciación de mentes desencarnadas, lo que requiere un cambio real y profundo de los contenidos psíquicos del encarnado.
Juana de Angelis enseña  /El ser consciente):
“En la Psicoterapia espirita, el conocimiento de la sobrevivencia  y del inter-relacionamiento entre los seres de las dos esferas – física y espiritual – ofrece procesos liberales  centrados siempre en la transformación moral del paciente, su renovación interior y sus acciones edificantes, que facultan el discernimiento entre lo cierto y errado, propiciando la transferencia para el nivel superior, en el cual se torna inaccesible  la inducción perversa.”
Con ese pensamiento la Benefactora  nos muestra  que para la liberación  de los que están sometidos  a la acción perniciosa de las drogas es indispensable la ayuda psicológica  y la terapia médica, aliadas al deseo sincero del individuo de liberarse conscientemente del vicio,  lo que solo se consigue con penosos esfuerzos y cambios radicales en su relacionamiento familiar y social.
Se reconoce que es muy difícil esta lucha interior. Nadie deberá enfrentarla solo. Más allá del esfuerzo individual que compete a cada uno, el drogadicto deberá ser tratado, tanto física como espiritualmente, para poder vencer realmente la dependencia, y encaminado, siempre que sea posible, a los grupos de apoyo donde habrá otros compañeros  incursos en el mismo problema, buscando las mismas soluciones. El no se sentirá abandonado y tendrá más posibilidades de vencer.

Procurando direccionar nuestro pensamiento para las mejores soluciones  en el combate a las drogas, el benefactor espiritual Camilo nos aconseja:
“Ningún proceso de toxicomanía está disociado de los procesos de las almas enfermas. Los Espíritus sanos  no se dejan dominar por las drogas. Y solamente el esfuerzo por el autoconocimiento y la búsqueda de Cristo en el corazón del alma, en el empeño de higienizar la intimidad, es lo que predispone a cada ser para la anhelada liberación, para los hermosos tiempos de verdadera libertad e integración en la Vida Cósmica, sin miedos e inseguridades, con alegría real,  en el campo de luz que Dios  reserva a los que se superan a sí mismos.
Solamente la educación del Espíritu libertará al hombre de los problemas que le perturban, mostrándole el sentido real de la existencia terrena en su transitoriedad y los objetivos redentores  a que estamos todos vinculados en el proceso de la evolución moral.
Recordando siempre  que solamente sufrimos y somos infelices  cuando  dañamos la ley natural o divina, busquemos en nuestra conciencia ética el mejor camino para la conquista de la paz y de la felicidad.

Lucy Dias Ramos

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Regina Lucia de Souza
  Que no tengamos que arrepentirnos.....

En los momentos de rabia ciega, herimos a  las personas que mas amamos, y muchas veces no podemos "sanar" las heridas que dejamos.

 En los momentos de rabia, intente parar a pensar en sus actitudes, a fin de evitar que los daños sean irreversibles.
No hay nada peor que el arrepentimiento y la culpabilidad tardia.
 - Regina Lucia de Souza-
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VISIÓN CORRECTA DEL ESPIRITISMO

Es innegable que el Espiritismo, esencialmente, como hecho natural, como ley de vida, es  de todos los tiempos, se encuentra aunque de un modo difuso o velado en el aliciente de  todas las creencias inmortales, razón por lo que debe ser concebido  no como una secta particular y si como elementos capaz de fortalecer las diversas religiones y abrir camino para que ellas se encuentren con las variadas ciencias, llevando al hombre a cumplir de manera integral su destino en este mundo, a través  del desenvolvimiento tanto de las potencialidades sentimentales como intelectivas. Siendo así, nada impide que un católico, un teósofo, un amante de la Umbanda o del esoterismo sea también espirita, cara al carácter universalista, cósmico, del Espiritismo, y quien quisiera defender esta posición ciertamente descubrirá algunas frases de Allan Kardec para apoyarse. Con todo, solamente será espirita en parte, y no de un modo completo, pues es igualmente indiscutible que la verdadera Doctrina Espirita está en la enseñanza que los Espíritus dieron (“El Libro de los Espíritus”, introducción, ítem XVIII), y tal enseñanza es suficientemente clara cuando establece los fundamentos de una filosofía racional (ídem, Prolegómenos) que incompatibiliza la teoría y práctica del Espiritismo  con todo aquello que tiene sabor a místico y es destituido de contenido lógico. De ahí porque nadie puede ser fiel a la causa espirita  si dejará de actuar con buen sentido.
No basta obtener la tarjeta en el Club de la Pureza Doctrinaria para servir con eficiencia en el espiritismo. Lo importante es tener una visión correcta y el buen sentido indica que, para eso, el primer cuidado  es no ser radicales. En la historia  de todos los movimientos que han surgido  para alargar los horizontes mentales del ser  humano siempre fueron las concepciones extremistas las que estragaron todas… Son ellas las fuentes generadoras  de la ortodoxia  y toda ortodoxia es fechadura dogmatica  atrancando las ventanas  del libre análisis, sin el cual se torna imposible el progreso. Acontece que tanto hay una ortodoxia excesivamente conservadora, dedicada para sustentar el tradicionalismo, como hay una ortodoxia exageradamente renovadora, que nada respeta, ni aun mismo los valores fundamentales e imprescindibles  para la identidad de un pensamiento filosófico. La primera produce  la inmovilidad  por la fe ciega  y la segunda  va tan lejos que destruye  cualquier fe, aunque nazca del conocimiento bien construido. Es lamentable, más aun no aprendimos una gran lección de la Antigüedad clásica: la Virtud esta en el medio…
Con el debido aprecio a los que luchan por fijar el espiritismo únicamente en el plano científico o exclusivamente en la esfera religiosa,  y aun con la justa consideración  a aquellos que desean conservarlo en su rasgo primitivo o modernizarlo por completo, osamos afirmar que la providencia básica para tener una óptica sino perfecta, por lo menos razonable, del Espiritismo, consiste  en abandonar la presunción de sabiduría infusa  y estudiar con inteligente humildad la obra de Kardec, donde son límpidamente expuestos los principios incuestionables de nuestra Doctrina y los puntos sobre los cuales ella misma recomienda reflexión, pesquisa y debate para la madurez de las ideas.
Lo malo es que, en vez de examinar sin premeditación los libros del maestro lionés, recurrimos a ellos  con el deliberado ánimo de captar escasos argumentos alimentadores de nuestras tendencias ideológicas, sin admitir que, como las demás personas, estamos sujetos a limitaciones perceptivas. Ora, como todos nos situamos en grados  de evolución diferenciados, cada uno ve el Espiritismo de una forma  distinta, resultando de ahí las insanas divergencias de opinión. Si sabemos administrarlas, cultivándolas con equilibrio y moderación, todavía podremos convivir  en régimen de trabajo solidaridad y tolerancia, en consonancia a la divisa, o lema, de la Codificación. Si caemos en el radicalismo, terminamos siendo nocivos  y no útiles al ideal común.  Es lo que parece, salvo mejor juicio…
Por Nazareno Tourinho-
 Fuente: Reformador nº 2000 de Noviembre de 1995
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J. Herculano Pires
ESCLARECIENDO EL PROBLEMA DE LA MUERTE DENTRO DE LA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA VIDA

Desaparición de los antiguos misterios que cercaban el hecho natural – La muerte, simple fase de la vida - Las palabras del apóstol Pablo: “Se siembra lo corruptible, resucita incorruptible”. 

La comprensión exacta del fenómeno de la muerte, en su verdadero sentido, en su verdadera significación, es una de las más bellas contribuciones del Espiritismo para el hombre de nuestros días. En el pasado, principalmente en las grandes civilizaciones orientales, el hombre disfrutó de elevada comprensión del sentido de la vida, y consecuentemente de la muerte. Pero esa comprensión era alterada por la falta de esclarecimiento científico del problema. Se encontraba envuelta en la ganga mística o teológica del misterio. La supervivencia constituía una certeza, pero una certeza de tipo enigmático, de consecuencias imprevisibles. Los muertos no sólo eran resucitados, no solo eran hombres desprovistos del cuerpo físico, sino almas de un mundo desconocido.

El Espiritismo, como explica Allan Kardec en “La Génesis”, viniendo tras el desarrollo científico, tiene la ventaja de analizar el problema de la supervivencia, de colocarlo en el plan de la observación y de la experiencia, de someterlo a los procesos de verificación e investigación científica. Gracias a ese nuevo análisis del problema, la muerte fue despojada de sus aparatos místicos y de su sentido cabalístico. Pasó a ser encarada de manera natural, como un hecho que pertenece al orden natural de

las cosas, tan sujeto a las leyes de la vida como el propio nacimiento. “Nacer, morir, renacer, progresar siempre, tal es la ley”, afirmó Kardec. Nacimiento, vida y muerte son tres fases de un mismo y único proceso, el proceso de la vida.

Acabando con los llamados “misterios de la muerte”, el Espiritismo demostró experimentalmente, que el hombre se libera de su cuerpo físico de modo tan natural, como la larva se transforma en mariposa. Recordando las enseñanzas de Cristo y de sus apóstolos, mostró que la resurrección, como escribió el apóstol Pablo en su primera epístola a los Corintios, es de orden espiritual y no material.

“Se siembra lo corruptible, resucita incorruptible; se entierra el cuerpo material, nace el cuerpo espiritual”. Ni ángel, ni demonio, ni alma del otro mundo, ni entidad misteriosa, el espíritu de aquel que murió es el propio muerto que resurgió de la muerte. Es el mismo hombre que conocíamos en la Tierra, con sus adicciones y sus virtudes, sólo que desprovisto de su envoltorio grosero, como un buzo que, al quitarse la escafandra, no deja de ser lo que era.

Esa nueva concepción de la muerte libera el hombre del miedo de morir, le enseña la conveniencia y la necesidad de morir, cuando suena naturalmente su hora, y quita a los que quedan los motivos de angustia y desesperación. Una suave comprensión sustituye, en la mente y en el corazón de las criaturas, el viejo temor y la antigua rebelión contra las leyes naturales. Ernesto Bozzano, el gran investigador italiano, entre sus muchas monografías
Ernesto Bozzano
espíritas, incluyó un estudio sobre “La Crisis de la Muerte”, que merece ser leído por todos los que se preocupan con ese problema universal. Un estudio objetivo, sereno, claro y lógico, basado en observaciones del momento de la muerte, realizadas en varias partes del mundo.
Decía Victor Hugo: “Morir no es morir, mis amigos, morir es cambiarse”. Y Charles Richet, el grande fisiologista francés, premio Nóbel de Fisiología,
Cairbal Schutel
le escribió a Cairbar Schutel: “La muerte es la puerta de la vida”. El Espiritismo prueba la realidad de esos conceptos. A través de la inmensa y variada fenomenología mediúmnica, desde las simples manifestaciones de tipología hasta las de incorporación, de voz directa y de materialización, el Espiritismo viene demostrando positivamente 
la realidad de la supervivencia. Los que se obstinan en ignorar esas experiencias, en cerrar los ojos para el nuevo mundo que se abre ante los hombres, pagan el duro tributo del sufrimiento sin remedio que las viejas concepciones les imponen.

J. HERCULANO PIRES
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                       MEDIUMS ESCRIBIENTES

El médium, en el momento en que ejerce su facultad, ¿se encuentra en estado perfectamente normal? “A veces se encuentra en un estado de crisis más o menos acentuado. Eso lo agota, y por esa razón necesita descanso. No obstante, la mayoría de las veces, su estado casi no difiere del estado normal, principalmente en el caso de los médiums escribientes”.
-Libro de los Mediums -
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