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martes, 28 de octubre de 2014

En la historia del Espiritismo


 EN LA HISTORIA DEL ESPIRITISMO

Al mismo tiempo que se propagaba, el Espiritismo veía levantarse contra él numerosas oposiciones. Como todas las ideas nuevas tuvo que afrontar el desprecio, la calumnia, la persecución moral. Como el ideal cristiano en sus comienzos, fue abrumado por injurias y amarguras. Lo mismo ha ocurrido siempre. Cuando nuevos aspectos de la verdad aparecen a los hombres, siempre provocan asombro, desconfianza, hostilidad. 
Esto es fácil de comprender. La humanidad ha agotado las viejas formas del pensamiento y de la creencia, y cuando inesperados aspectos de la verdad se revelan, parecen responder poco al ideal antiguo que está debilitado, mas no muerto. Por eso se necesita un largo período de examen, 
de reflexión, de incubación para que la idea nueva avance dentro de la opinión. De ahí las luchas, las incertidumbres, los sufrimientos de la primera hora. 
Han sido objeto de muchas burlas las formas que revestía el Nuevo Espiritualismo. Las potencias invisibles que velan sobre la humanidad son mejores jueces que nosotros al respecto de los medios de acción que conviene adoptar, según los tiempos y las circunstancias, para volver al hombre al sentimiento de su deber y de su destino, y eso sin coartar su libre arbitrio, pues esto es lo principal: es necesario que la libertad del hombre quede intacta.


- León Denis -

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Espíritu y materia 

No hay efecto sin causa; nada procede de nada. Estos son los axiomas, es decir las verdades indiscutibles. Entonces, como se comprueba en cada uno de nosotros la existencia de fuerzas, de potencias que no pueden estar consideradas como materiales, es necesario, para explicar la causa, remontarnos a otra fuente distinta a la materia, a este principio que nombramos alma o espíritu. Cuando, descendiendo en el fondo de nosotros mismos queremos aprender a conocernos, a analizar nuestras facultades; cuando, apartando de nuestra alma la espuma que acumula allí la vida, el envoltorio espeso cuyos perjuicios, errores y sofismas revistieron nuestra inteligencia, penetramos en los dobleces más íntimos de nuestro ser, nos encontramos allí cara a cara con estos principios augustos sin los cuales no habría grandeza para la humanidad: el amor al bien, el sentimiento de la justicia y del progreso.
Estos principios, que se reencuentran en grados diversos, tanto en casa del ignorante como en casa del hombre sabio, no pueden provenir de la materia, que está privada de tales atributos. Y si la materia no posee estas cualidades, ¿cómo podría formar, ella sola, seres dotados de ellas? El sentido de lo bello y de la verdad, la admiración que experimentamos hacia las obras grandes y generosas, no podrían tener el mismo origen que la carne de nuestros miembros o la sangre de nuestras venas. Estos son más bien como los reflejos de una luz alta y pura que brilla en cada uno de nosotros, lo mismo que el sol se refleja sobre las aguas, sean estas aguas fangosas o límpidas. En vano pretenderíamos que todo es materia.
Nosotros que sentimos realces poderosos de amor y de bondad, que amamos la virtud, la devoción, el heroísmo; el sentimiento de la belleza moral está grabado en nosotros; la armonía de las cosas y de las leyes nos penetra, nos arrebata; ¡y nada de todo eso nos distinguiría de la materia! Sentimos, amamos, poseemos la conciencia, la voluntad y la razón; ¡y procederíamos de una causa qué no encierra estas calidades en ningún grado, de una causa que no siente, no ama ni sabe nada, que es ciega y muda! ¡Superiores a la fuerza qué nos produce, estaríamos más perfeccionados y seríamos mejores que ella! Tal forma de ver las cosas no se sostiene.
El hombre participa de dos naturalezas. Por su cuerpo, por sus órganos, deriva de la materia; por sus facultades intelectuales y morales, es espíritu. Digamos más exactamente todavía, respecto al cuerpo humano, que los órganos que componen esta admirable máquina son semejantes a ruedas incapaces de actuar sin un motor, sin una voluntad que los ponga en movimiento. Este motor, es el alma. El tercer elemento conecta a la vez a los otros dos, transmitiendo a los órganos las órdenes del pensamiento. Este elemento es el periespíritu, la materia etérea que escapa a nuestros sentidos. Envuelve al alma, la acompaña después de la muerte en sus peregrinaciones infinitas, depurándose, progresando con ella, dotándola de un cuerpo diáfano y vaporoso. Iremos más lejos sobre la existencia de este periespíritu, llamado también doble fluídico.
El espíritu yace en la materia como un preso en su celda; los sentidos son las aberturas a través de las cuales comunica con el mundo exterior. Pero, mientras que la materia decae tarde o temprano y se descompone, el espíritu crece en fuerza, se fortifica por la educación y la experiencia. Sus aspiraciones aumentan, se extienden allende la tumba; su necesidad de saber, de conocer, de vivir no tiene límite. Todo muestra que el ser humano pertenece sólo temporalmente a la materia. El cuerpo es sólo un traje prestado, una forma pasajera, un instrumento con la ayuda del cual el alma persigue en este mundo su obra de depuración y de progreso. La vida espiritual es la vida normal, verdadera e infinita.
Léon Denis 
Extraído del libro "El porqué de la Vida"


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EVOCACIÓN Y PRESENTACIÓN DE LOS ESPÍRITUS

  La facultad de evocar a cualquier espíritu no implica para ese espíritu la obligación de ponerse a nuestra disposición; que él puede acudir en una determinada ocasión, pero no en otra, así como con un médium o con un evocador que le agrade, y no con otro; que puede decir lo que desee, sin que sea obligado a manifestar lo que no quiere; que puede retirarse cuando así lo crea conveniente; por último, que por causas que dependen o no de su voluntad, puede dejar repentinamente de concurrir, aunque lo haya hecho con asiduidad durante algún tiempo. A raíz de los motivos expuestos, cuando se desea llamar a un espíritu por primera vez, es necesario preguntar al guía protector si la evocación es factible. En caso de que no lo sea, el guía, por lo general, expone los motivos, y entonces será inútil insistir.

- El Libro de los Médiums -

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lunes, 27 de octubre de 2014

En la Era de la Divulgación



   “VOSOTROS SOIS DIOSES”


Somos, en tanto conciencia, expresión o creación de la CONCIENCIA MAYOR DIVINA: Dios Como tal, instrumentos de nosotros mismos para desarrollar el potencial interior de alcance y percepción de esa Esencia Divina que intrínsicamente reside en cada uno de nosotros.

Como el Cristo, cada uno tiene diseñado, en forma de impulsos del súper consciente, el camino de afinización, o sintonía, que progresivamente se está configurando en el proceso irreversible, construido o conquistado por nosotros mismos, a través de los tiempos.

El maestro Jesús, expresión máxima de esa conquista o construcción, ejemplo de la elevación que nos es posible alcanza, testimonia y documenta, delineando el camino a seguir. “Podéis hacer lo que yo hago y mucho más…”

Podemos recurrir a la ayuda de muchos pensadores, filósofos, científicos, religiosos, iniciados orientales y occidentales, que desarrollaron en sí mismos y tuvieron sus propias incursiones en esas esferas imponderables del Océano de la Conciencia Cósmica, percibiendo cuán grande y majestuosa es esa armonización o la convivencia con el todo. “El Reino de Dios está dentro de cada uno de nosotros…”
Es algo imposible de traducir en palabras… Son experiencias indelebles y arrebatadoras, sobre todo fortalecedoras y convincentes, que impulsan, los sentimientos a estados profundos de conciencia con alto potencial de cambio comportamental, de estado de Espíritu, de percepción de valores.

Respetables son todos los que pasaron por esa experiencia e intentaron describirlas, o también hacer de sus percepciones, doctrinas y filosofías de vida.

Fueron y son todos ellos, instrumento de prospección, aunque condicionados por sus culturas, en sus épocas particulares. De ahí las diferencias de la presentación y descripción de los caminos para “llegar allá”.

Necesariamente alcanzaron, todos la misma Realidad Última, inmutable y permanente. Entretanto, la interpretaron con las referencias del conocimiento dominante en cada época, región o pueblo, no menos impregnados de las formas del poder mandante. Surgen las divisiones, separaciones, clasificaciones – fruto de las diferentes ópticas personales, pero, en esencia, deberían tratar de una sola naturaleza, reino o dominio.

Quedamos en ese contexto, divididos y personalizados, asumiendo la defensa, hasta con violencia, de lo que se instituyó en cada civilización como verdaderos. Luchas de poder y dominio sobre las conciencias que aún no se someten y que guardan dentro de sí mismas, la libertad y el potencial para ir al encuentro de ese Reino, que no es propiedad de nadie, de ninguna organización.

No necesitamos procuradores, representantes ni intermediarios, que se interpongan y que hablen de ese “Poder Divino”, tan divididos y fragmentado entre los hombres comunes. Sin embargo, los auténticos instrumentos siempre entendieron esa importancia, de que cada uno de nosotros reúne en si mismo todo el potencial a desarrollar, por los cuales alcanzará el Camino, conocerá la verdad y percibirá la grandeza de la vida.

Ir hacia el Padre es transitar el camino con mansedumbre, tolerancia, abnegación: procedimientos ejemplificados por Jesús; por eso el afirmó “… Nadie llegará al Padre sino por Mi…”

*Por el Ing., Ney Prieto Peres.
Extraído de la revista “LA IDEA”
Órgano de difusión la Confederación Espiritista Argentina

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        Adoración externa 

. ¿Tiene la adoración necesidad de manifestaciones exteriores?
- La verdadera adoración está en el corazón. En todas vuestras acciones, pensad siempre que el Señor os observa. 
a. La adoración externa ¿es útil? 
- Sí, cuando no constituye un vano simulacro. Siempre es útil dar un buen ejemplo. Pero aquellos que sólo lo hacen por afectación y amor propio, y cuya conducta desmiente su piedad aparente, ofrecen un ejemplo más malo que bueno, y hacen más daño del que piensan.
¿Otorga Dios una preferencia a aquellos que lo adoran de tal o cual modo? 
- Dios prefiere a los que lo adoran desde los hondones de su corazón, con sinceridad, haciendo el bien y evitando el mal, y no a esos otros que creen honrarlo con ceremonias que no los tornan mejores para con sus semejantes.

- El Libro de los Espíritus- Allan Kardec-

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 NATURALEZA DE LAS COMUNICACIONES /

 Comunicaciones groseras, frívolas, formales o instructivas.


133. Hemos dicho que todo efecto que revela en su causa un acto de libre voluntad, por insignificante que sea este acto, acusa por esto mismo una causa inteligente. De este modo, un simple movimiento de una mesa que responde a nuestro pensamiento, o presenta un carácter intencional, puede considerarse como una manifestación inteligente. Si el resultado se limitara a esto solo, tendría para nosotros un interés muy secundario; sin embargo, algo sería ya el habernos dado una prueba de que hay en estos fenómenos otra cosa más que una acción puramente material; pero la utilidad práctica que sacaríamos de eso sería para nosotros nula, o al menos muy restringida; otra cosa sucede cuando esta inteligencia adquiere un desarrollo que permite un cambio regular y seguido de pensamientos; entonces ya no son simples manifestaciones inteligentes, sino verdaderas comunicaciones. Los medios de que disponemos hoy día permiten el obtenerlas tan extensas, tan explícitas y tan rápidas como las que nos comunicamos con los hombres.

Si nos penetramos bien, según la Escala Espírita (El Libro de los Espíritus, núm. 100), de la variedad infinita que existe entre los Espíritus, bajo el doble aspecto de la inteligencia y de la moralidad, se concebirá fácilmente la diferencia que debe haber en sus comunicaciones; en las que debe reflejarse la elevación o la bajeza de sus ideas, su saber y su ignorancia, sus vicios y sus virtudes; en una palabra no deben parecerse las unas a las otras, ni más ni menos que las de los hombres, desde el salvaje al europeo más ilustrado. Todos los matices que presentan pueden agruparse en cuatro categorías principales; según sus caracteres más marcados, son, pues, groseras, frívolas, formales e instructivas.

134. Las comunicaciones groseras son aquellas que se traducen por expresiones que hieren la decencia. No pueden emanar sino de Espíritus de baja clase, manchados todavía con todas las impurezas de la materia, y no difieren en nada de las que podían dar los hombres viciosos y groseros. Repugnan a toda persona que tiene la menor delicadeza de sentimientos; porque son, según el carácter de los Espíritus: triviales, deshonestas, obscenas, insolentes, vanidosas, malévolas y aun impías.

135. Las comunicaciones frívolas emanan de los Espíritus ligeros, burlones y traviesos, más maliciosos que malvados, y no dan ninguna importancia a lo que dicen. Como no tienen nada de indecentes, gustan a ciertas personas que se divierten con ellas y encuentran placer en estos entretenimientos fútiles en que se habla mucho para no decir nada. Estos Espíritus dicen de vez en cuando agudezas espirituales y satíricas, y en medio de sus chistes vulgares dicen algunas veces duras verdades que tocan casi siempre en el blanco. Estos Espíritus ligeros pululan alrededor de nosotros y aprovechan todas las ocasiones para mezclarse en las comunicaciones; la verdad es el menor de sus cuidados; por eso tienen el pernicioso placer de mixtificar a aquellos que tienen la debilidad y algunas veces la presunción de creerlos bajo su palabra. Las personas que se complacen con esta clase de comunicaciones dan, naturalmente, acceso a los Espíritus ligeros y mentirosos; los Espíritus formales se alejan de ellos como sucede entre nosotros, que los hombres formales se alejan de las reuniones de los atolondrados.

136. Las comunicaciones formales son graves en cuanto al objeto y a la manera como se hacen. Toda comunicación que excluye la frivolidad y la grosería, y que tiene un fin útil, aunque fuese de interés privado, es por lo mismo formal; pero no por esto está siempre exenta de errores. Los Espíritus formales no todos tienen igual ilustración. Hay muchas cosas que ellos ignoran y sobre las cuales pueden engañarse de buena fe; por eso los Espíritus verdaderamente superiores nos aconsejan sin cesar, que sometamos todas las comunicaciones al examen de la razón y de la más severa lógica.

El preciso, pues, distinguir las comunicaciones verdaderamente formales de las falsas formales, y esto no es siempre fácil, porque es a favor de la misma gravedad del lenguaje, ciertos Espíritus presuntuosos o falsos sabios procuran hacer prevalecer las ideas más falsas y los sistemas más absurdos; y para hacerse más verídicos y darse más importancia no tienen escrúpulo en adornarse con los nombres más respetables y más venerados. Ese es uno de los grandes escollos de la ciencia práctica; volveremos a tratar de ello más adelante, con toda la extension que necesita un objeto tan importante, al mismo tiempo que daremos a conocer los medios de precaverse contra el peligro de las falsas comunicaciones.

137. Las comunicaciones instructivas son las comunicaciones formales que tienen por principal objeto alguna enseñanza dada por los Espíritus sobre las ciencias, la moral, la filosofía, etc. Son más o menos profundas, según el grado de elevación o de desmaterialización del Espíritu. Para sacar de estas comunicaciones un fruto real, es preciso que se regularicen y se continúen con perseverancia. Los Espíritus formales se interesan por aquellos que quieren instruirse y los secundan, mientras que dejan a los Espíritus ligeros el cuidado de divertir a los que sólo ven en estas manifestaciones una distracción pasajera. Por la regularidad y la frecuencia de estas comunicaciones es como se puede apreciar el valor moral e intelectual de los Espíritus con los cuales uno se comunica, y el grado de confianza que merecen. Si la experiencia es necesaria para juzgar a los hombres, mayor se necesita para juzgar a los Espíritus. 

Dando a estas comunicaciones la calificación de instructivas, nosotros las suponemos verdaderas, porque lo que no fuese verdadero no podría ser instructivo, aunque se dijera con el lenguaje más imponente. No podríamos, pues, colocar en esta categoría ciertas enseñanzas, que no tienen de formal sino la forma, a menudo pomposa y enfática, con ayuda de la cual los Espíritus más presuntuosos que sabios, que las dictan, pretenden hacer ilusión; pero estos Espíritus, no pudiendo suplir el fondo que no tienen, no podrían sostener mucho tiempo su papel; pronto descubren su flanco débil, por poco que continúen sus comunicaciones o se sepa acosarlos hasta sus últimos atrincheramientos.

138. Los medios de comunicación son muy variados. Los Espíritus obran sobre nuestros órganos y sobre todos nuestros sentidos; pueden manifestarse a la vista en las apariciones, al tacto por impresiones tangibles, ocultas o visibles, al oído por ruidos, al olfato por olores sin causa conocida. Este último modo de manifestarse, aunque muy real, es sin contradicción el más incierto por las numerosas causas que pueden inducir en error, por lo que no nos ocuparemos de ello. Lo que debemos examinar con cuidado son los diversos medios de obtener comunicaciones, es decir, un cambio regular y continuado de pensamientos. Estos medios son: los golpes, la palabra y la escritura. Los desarrollaremos en capítulos especiales.


-El Libro de los Mediums- Allan Kardec-

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EN LA ERA DE LA DIVULGACIÓN DEL REINO DE DIOS

¡Hijos del alma!
Que Jesús nos bendiga.
Suenan, en la Espiritualidad Superior, los clarines que anuncian la gran transición.
No todo, sin embargo, son tinieblas y sufrimientos. No apenas testimonios de lágrimas en nuevos holocaustos, homenajeando al señor de la Vida.
La misericordia del Amor nos enseña la madrugada de luz, caracterizada por un festival de bendiciones.
Desde hace mucho, no se observan bendecidas expectativas  como las que se diseñan para el futuro. Era Nueva de divulgación del reino de Dios en los corazones ansiosos de paz. Momentos significativos de comunión entre la tierra y los Cielos. Las falanges del amor confraternizan con los emisarios de la caridad sumergidos en la indumentaria carnal.
Es indispensable que nos predispongamos todos, los desencarnados y encarnados, a esa comunión efectiva en la que el mundo transcendente y la vida inmanente en el planeta terrestre  cansado de persecuciones y de angustias de sombras y de amarguras.
En este momento, nos cabe recordar las Buenas Nuevas de alegría que, llegando a la Tierra por segunda vez, se instalaran por definitiva en el país de las almas humanas, favoreciéndolas  con la paz anhelada.
Manteneos fieles a los postulados de la Codificación espirita que restaura en su pulcritud el mensaje de Jesús. Esforzaos para que de aquí salgan las claridades diamantinas del Evangelio  en espíritu y verdad  para esparcirse por la nacionalidad brasileña en los próximos días festivos de gratitud y exaltación al incomparable Maestro galileo. Y, de las tierras hermosas del Cruzeiro, se expanden las noticias libertadoras por toda la Tierra, iniciando verdaderamente el periodo nuevo.
Conocéis, gracias a las cicatrices en el alma, las dificultades que fluyen de la larga jornada por los difíciles caminos de renovación espiritual. Traéis las marcas profundas de los errores practicados, ahora diluidos suavemente con los sublimes antídotos del evangelio libertador.
Sed fieles a aquellos que, en nombre de Jesús, preparan estos caminos para que pudieseis recorrerlos.
No temáis al mal, por más que se figure alarmante, por más complejas y traicioneras sean sus trampas, por cuanto, solamente los lobos caen en las trampas para lobos.  Y, porque estáis en el rebaño del Señor, El cuidará para que no caigáis en esas facilidades perturbadoras.
Los Espíritus, encargados de dirigir la nacionalidad brasileña, acompañan  el momento político y social de la Patria del evangelio y Jesús está en el timón de la barca terrestre. No dudéis, aun mismo  cuando todo parece conspirar contra el orden, la legalidad, el deber. Las Voces de los Cielos proclaman  el Orden Superior y mandan que desciendan, a las sombras terrestres, los Emisarios de la Verdad para la gran restauración.
Sois los abridores de los caminos del porvenir, como otros lo hicieron para vosotros.
Alegraos por vivir en estos gloriosos días de la Humanidad, de la ciencia, de la tecnología de borde, de conquistas de la inteligencia y del despertamiento de las emociones nobles del lodazal de las pasiones perturbadoras. Pediste para nacer en esta hora de desafío y recibiste la brújula para ofreceros el norte magnético, que es Jesús.
Proseguid, hijos del alma, jubilosos, vigilantes y devotos, porque el mañana os pertenece, porque pertenece al incomparable Rabí de galilea.
Nosotros, los Espíritus espiritas, integrando las huestes del Evangelio, abrazamos  vuestros sentimientos, vuestras vidas, buscando suplicar al Padre Celestial, que os aureola con las bendiciones  inmarcesibles de la salud integral y de la paz.
¡Que Él guía y modelo de la humanidad que nos bendiga a todos!
Son los votos del servidor humilde  y paternal de siempre.

Por el Espíritu Becerra de Meneses- Mensaje psicofónico recibido por el médium Divaldo Pereira Franco, en el cierre de la Reunión Ordinaria del Consejo Federativo Nacional  celebrada en la sede de la F.EB

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sábado, 25 de octubre de 2014

¿ Y DESPUÉS DE LA MUERTE ?

Saludo matinal


Queridos amigos, hola buenos días, el progreso es una condición de la humana naturaleza, nadie tiene poder para oponérsele. Es una fuerza viva que las malas leyes pueden retrasar, pero no ahogar.

El hombre no puede permanecer para siempre en la ignorancia, porque debe llegar a la meta que la Providencia le señala.  El ser se va ilustrando por la fuerza misma de las circunstancias. Las resoluciones morales  como las sociales, se filtran de forma paulatina en las ideas, germinan durante siglos y después estallan de súbito y hacen que se desplomen  el carcomido edificio  del pasado, que ya no armoniza con las nuevas necesidades y las nuevas aspiraciones.

El hombre en esto solo ve la confusión y el desorden momentáneos que lesionan intereses materiales. Pero el que eleva el pensamiento por encima de su propia persona admira los designios  de la Providencia que del mal hace surgir el bien.

Todo  es armonía en la Creación, todo revela  una previsión que no se desmiente ni en las cosas pequeñas ni en las grandes.

Nuestro planeta, así como todo lo que existe, está sujeto a la ley del progreso. Progresa físicamente por la transformación de los elementos que lo componen y moralmente, por la depuración de los Espíritus encarnados y desencarnados que la pueblan.

Este doble progreso se verifica de dos formas el uno, lento gradual e insensible; el otro,  caracterizado por cambios más bruscos, marca con caracteres  ostensibles los periodos progresivos de la Humanidad.

Las leyes de Dios son eternas e inmutables y su voluntad es eterna y constante y su pensamiento anima a todas las cosas  sin intermisión. El pensamiento Divino, lo penetra  todo, es la fuerza inteligente y permanente que mantiene el universo en Armenia. Si este pensamiento dejase de actuar un solo instante, el Cosmos podría compararse a un reloj sin péndulo regulador.

La humanidad en los últimos días a progresado, gracias a su inteligencia, han obtenido resultados  jamás alcanzados en lo que respecta a la ciencia, el arte y el bienestar general; pero le queda aun por realizar  un inmenso progreso; hacer reinar  entre si la caridad, la fraternidad  y la solidaridad para asegurar el bienestar moral.

El periodo en el que va a entrar la Humanidad señalará una de las más importantes fases de la humanidad, serán los tiempos señalados por Dios.

No se tratará en esta ocasión de un cambio parcial, de una renovación circunscripta   a una nación a un pueblo, a una raza; se trata de un movimiento que se opera  en benficio del progreso moral.  Se establecerán un nuevo orden de cosas, y los mismos que a ello se oponen con más empeño, coadyuvan a el sin saverlo.

La generación futura, libre de escorias del viejo mundo y formada por elementos  más puros, está animada por ideas y sentimientos muy diferentes de los que nutren  a la generación actual, que se va a pasos agigantados .

Cuanto más avanzamos más sentimos  lo que nos falta, sin poder, no obstante,  definirlo claramente; es el efecto  del trabajo intimo que se opera para la regeneración; se tiene deseos  y aspiraciones que son como el presentimiento  de un estado mejor.

“Pero un cambio tan radical, como el que se está elaborando no se puede llevar a cabo sin perturbaciones;  hay una  lucha inevitable en las ideas. Ese conflicto origina forzosamente perturbaciones temporales, hasta que el terreno haya sido desbrazado y el equilibrio restablecido.

Los graves acontecimientos  anunciados surgirán de esa lucha de ideas y de ningún modo de cataclismos  o catástrofes puramente materiales. Los cataclismos generales eran consecuencia del estado de formación de la Tierra.

La civilización será completada  cuando haya desterrado de su sociedad los vicios que la deshonran, y cuando vivan  juntos como hermanos, practicando la caridad cristiana. En la actualidad aun seguimos  siendo pueblos instruidos  que solo recorrieron la primera fase  de la civilización. (Libro de los Espíritus 793)

Un pueblo civilizado se caracteriza por sus vahídos  intelectuales y morales más que materiales. Donde la inteligencia  puede desarrollarse con mayor libertad. Done haya más bondad y buena fe, más benevolencia y generosidad  reciprocas. Donde los prejuicios  de casta y de nacimiento estén menos arraigados pues son ellos  incompatibles con el verdadero amor al prójimo. Donde las leyes  no consagren  privilegio alguno  y sean las mismas  para el último  como para el primero de los hombres. Donde la justicia sea ejercida sin ninguna  parcialidad.  Donde el débil encuentre siempre  el apoyo del fuerte, y la vida del hombre, sus creencias y opiniones sean respetadas mejor. Donde, por último, haya, menos desdichados y todo hombre  de buena voluntad esté siempre seguro de no carecer de lo necesario.(Libro de los Espíritus 793)

 Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro Socialismo y Espiritismo de León Denis

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LA Eutanasia

Tema de frecuente discusión, por unos defendida, por otros censurada, la eutanasia, o "sistema que procura dar muerte sin sufrimiento a un doliente incurable", regresa a los debates académicos, frente a su aplicación sistemática por eminentes autoridades medicas, en criaturas incapaces físicas o mentales desde el nacimiento, internadas en Hospitales Pediátricos, sin esperanzas científicas de recuperación o sobrevivencia...
Practica nefasta que testimonia la predominancia del concepto materialista sobre la vida, que apenas ve la materia y sus implicaciones inmediatas, en detrimento de las realidades espirituales, refleja, también, la soberanía del primitivismo animal en la constitución emocional del hombre.
En la Grecia antigua, la hegemonía espartana, siempre armada para la guerra y la destrucción, insirió en su Estatuto el empleo legal de la eutanasia eugenésica en relación a los enfermos, mutilados, psicópatas considerados inútiles, que eran arrojados al Eurotas por pesar negativamente en la economía del Estado. Guiados por superlativo egoísmo y prepotencia, a pesar de los conflictos arbitrarios del exagerado orgullo nacional, se hicieron víctimas de la impulsividad belicosa que cultivaban...
Otros pueblos, desde la más remota antigüedad, se permitían practicar ese "homicidio ejercido por compasión"...
En circunstancia alguna, o bajo ningún motivo, cabe al hombre derecho de escoger y deliberar sobre la vida o la muerte en relación a su prójimo.
Los criminales más empedernidos, homicidas o genocidas entre los más hediondos, no deben tener cortadas sus vidas, sino antes ser aislados de la convivencia social, en celdas, o en trabajos rectificadores, en los cuales expurguen bajo la acción del tiempo y de la reflexión, que tarda más alcanza al infractor, haciéndolo expiar los delitos perpetrados. Aun cuando se trate de réprobos anatematizados por desconcierto mental, no faltan Nosocomios judiciales donde pueden recibir conveniente asistencia a la que tienen derecho, sin que sean considerados inocentes por los crímenes perpetrados... Recuperando la salud, eventualidad excepcional que puede suceder, cercados, por el peligro de probable reincidencia psicopática, podrán de alguna forma, retribuir de manera positiva a la Sociedad, los daños que hayan causado.
En lo que tañe a los enfermos considerados irrecuperables, conviene considerar que dolencias, ayer  detestables como incurables, son hoy capitulo superado por el triunfo de hombres-sacerdotes de la Ciencia Médica, que la ennoblecen por la contribución que sus vidas ofrecen en beneficio de la Humanidad. Siempre hay, pues, posibilidad de mañana conseguir la victoria sobre la enfermedad irreversible de hoy. Diariamente, para ese desiderata, se sumergen en la carne Espíritus Misioneros que se aprestan a aligerar e impulsar el progreso, realizando descubrimientos y conquistas superiores para la vida, fuente poderosa de esperanza y conforto para los que sufren, en nombre del Supremo Padre.
Ante las expresiones teratológicas, al revés de la precipitación de la falsa piedad en aliviar a los pacientes de los sufrimientos, se ha de pensar en la terapéutica divina, que se sirve del presidio orgánico y de las jaulas mentales para ajusticiar a los infractores de variados matices que pasaron por la 'Tierra impunes, inadvertidos, mas que no pudieron huir a las sanciones de la conciencia en falta ni a la Legislación Superior, a la cual rogaron enseñanza de recomienzo, recuperación y sublimación porque anhelaban la edificación de la paz intima.
Suicidas, - esos pobres rebelados contra la Divinidad - que despedazaron el cráneo, en embestidas de odio contra la existencia, reencarnan perturbados por la idiotez, sordo-mudez, conforme a la parte del cerebro afectada, o por hidrocefalias, mongolismos; los que tentaron ahorcarse, reaparecen con los procesos de la paraplejia infantil; los ahogados, padecen enfisema pulmonar; los que descerrajaron tiros al corazón, retornan bajo el yugo de cardiopatías congénitas irreversibles, dolorosas; los que se utilizaron de tóxicos y venenos, vuelven bajo el tormento de las deformaciones congénitas, de la asfixia respiratoria, o estertorosos por úlceras gástricas, duodenales y canceres devoradores; los que despedazaron el cuerpo en fugas espectaculares, recomienzan victimados por atrofias, deformaciones, limitaciones punzantes, en que aprenden a valorizar la grandeza de la vida.. .
Agresores, exploradores, amantes de la rapiña, de las arbitrariedades, de los abusos de cualquier naturaleza vuelven a los escenarios en que se empecinaron, o corrompieron, o se hicieron infelices, alcanzados por la impronta de las soberanas leyes del orden y del equilibrio, rehaciendo el camino antes recorrido criminalmente y atesorando los sagrados valores de la paciencia, la comprensión, el respeto a si mismos y al prójimo, la humildad, la resignación, armándose de bendiciones para futuros cometidos dichosos.
¿Quien se podrá atribuir el derecho de interrumpirles la santificadora existencia preciosa?
Las personas que se les vinculan en la condición de padres, cónyuges, hermanos, amigos, también les son participes de los dramas y tragedias del pasado, responsables directos o inconscientes, que ahora se rehabilitan, debiendo extenderles manos generosas, auxilio fraterno, por lo menos migajas de amor.
Nadie se deberá permitir la interferencia destructiva o liberadora  por medio de la eutanasia en tales procesos redentores. Personas que se dicen penalizadas por los sufrimientos de familiares y que desean que les sean luego cesados, casi siempre actúan por egoísmo, presurosos de liberarse del compromiso y de la responsabilidad de ayudarlos, sustentarlos, amarlos más.
No faltan terapéuticas médicas y quirúrgicas que pueden amainar el dolor, perfectamente compatibles con la caridad y la piedad cristianas.
A nadie es dado precisar el tiempo de vida o sobrevida de un paciente. Son tan escasos de exactitud los pronósticos humanos en este sector del conocimiento, cuanto no sucederá en otros!
¿Cuántos enfermos, rudamente vencidos, desesperados recobran la salud sin aparente razón o lógica?
¿Cuántos otros hombres en excelente forma, portadores de sanidad y robustez, son victimados por sorpresas orgánicas y sucumben imprevisiblemente?
El conocimiento de la reencarnación proyecta luz en los más intrincados problemas de la vida, dirimiendo los equívocos y dudas en torno a la salud como a la enfermedad, a la desdicha como a la felicidad y contribuyendo eficazmente para la perfecta asimilación de los postulados renovadores de los que Jesús Cristo se hizo abanderado por excelencia y el Espiritismo, el Consolador encargado de demostrarlo en los tormentosos días de la actualidad.
Argumentan, en tanto, los utilitaristas que las importancias prodigadas con los pacientes irrecuperables podrían ser utilizadas para pesquisas valiosas o para impedir que hombres sabios enfermasen, o para asistir convenientemente a los que, dolientes, pueden ser salvados ... Y desvarían, utopistas, insensatos sin considerar las fortunas que son tiradas en espectáculos ruidosos y funestos de exaltación de la sensualidad, del Fausto exagerado, de las disipaciones, sin que se les ocurra la necesidad de la aplicación correcta de tales patrimonios en medidas preventivas saludables o socorro a las multitudes famélicas y desnudas que pululan en todas partes, pereciendo, a modo de migaja de pan, revolviéndose en la desesperación por la ausencia de una gota de luz o una insignificante contribución de misericordia.
Cada minuto en cualquier vida es, por tanto, precioso para el Espíritu en rescate bendito. ¿Cuántas resoluciones nobles, decisiones felices o actitudes desdichadas ocurren en un relámpago, imprevistamente?
Penetrándose el hombre de responsabilidad y caridad, iluminado por la fe religiosa, fundada en hechos de la inmortalidad, de la comunicabilidad y de la reencarnación, abominara en definitivo la eutanasia intentando todo para cooperar con su hermano en los justos resarcimientos que la Divina Justicia le otorga para la conquista de la paz interior y de la evolución.
Extraído del libro “Después de la Tempestad” de Divaldo Pereira Franco

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                         ¿ Y DESPUES DE LA MUERTE ?.........
 1. En qué se transforma el Espíritu en el instante de la desencarnación?
En Espíritu, que ya libre de los lazos de la materia, regresa a la dimensión espiritual.

2. Conserva el Espíritu su individualidad después de la separación del cuerpo?
-“Sí, jamás la pierde; de otra manera, qué sería el Espíritu?
¿ Cómo hace el Espíritu, no teniendo más el cuerpo material, a reconocer su individualidad?
-“Si no tiene el cuerpo físico, conserva, empero, el fluídico, que había adquirido de la atmósfera de su planeta, el cual conserva la figura de la última encarnación: es su alma o periespíritu”-.

Además del alma, el Espíritu no lleva nada más de la dimensión física?”-.
-“Nada más que el deseo de un mundo mejor y el recuerdo de éste, todo dulzura o amargura, según las obras de su vida. Cuanto más haya sido su vida pura, tanto más comprende la vanidad de lo que deja sobre la tierra”-.
3. Cómo se debe entender la opinión, según la cual el Espíritu después de la desencarnación vuelve a entrar en el Todo universal?–“Que el conjunto de los Espíritus forma un todo, constituye un mundo. Cuando intervenís en una asamblea, sois parte integrante de la misma, pero, siempre conserváis vuestra individualidad”-.

4. Podemos tener pruebas de la individualidad después de la desencarnación?
-“Y, no la tenéis, acaso, en nuestras comunicaciones? Si mirad bien, veréis, y, si prestad atención, oiréis, por cuanto, con frecuencia os habla una voz, que os revela la existencia de un ser diferente de vosotros mismos”-.

Quienes piensan que con la desencarnación el Espíritu vuelve a entrar en el Todo universal, yerran si entienden que, a semejanza de una gota de agua que cae en el océano, él pierde su individualidad; empero, dicen la verdad si entienden por el Todo universal el conjunto de los seres incorpóreos, del cual cada Espíritu es un elemento.
Si los Espíritus estuviesen reintegrados en la masa, tendrían las cualidades del conjunto, en cuyo caso nada le distinguiría entre uno y otro. Ellos carecerían de inteligencia y de cualidades propias; mientras que, en todas las comunicaciones, nos dan prueba de tener la conciencia del yo y una diferenciada voluntad; la variedad infinita que presentan bajo todo respecto es consecuencia de personalidad innegable. Si después de la desencarnación hubiese, de verdad, este gran Todo absorbedor de la individualidad, sería uniforme, y entonces, todas las comunicaciones espirituales resultarían idénticas. Empero, por cuanto de hecho nos permiten comprender que provienen de seres buenos y malos, doctos e ignorantes, felices e infelices, alegres y tristes, serios y ligeros, está claro que estas comunicaciones provienen de entes espirituales que conservan su individualidad y su conciencia. Esto resulta todavía más evidente cuando prueban su identidad con signos incontrovertibles y con particularidades personales relativas a su vida terrestre, las cuales pueden verificarse, lo cual se vuelve incontrastable cuando se manifiestan a la vista en las apariciones, La individualidad del Espíritu nos era enseñada, en teoría, como un artículo de fe; el Espiritismo la demuestra de un modo evidente y positivo.

5. Qué se debe entender por vida eterna?

-“La vida del Espíritu, por cuanto la del cuerpo es transitoria y pasajera. Cuando el ser humano desencarna, el Espíritu –eterno e inmortal- regresa a la dimensión espiritual”-.

¿No sería más exacto llamar vida eterna la de los Espíritus puros, que, habiendo alcanzado el supremo grado de perfección relativa, no tienen más pruebas por las que pasar?
-“Ésta sería, más bien, la felicidad eterna. Empero, ésta es siempre cuestión de palabras; llamad las cosas como queráis, si con ello lográis entenderos”-.
SEPARACIÓN DEL ESPÍRITU DEL CUERPO

6. Es dolorosa la separación del Espíritu del cuerpo?
-“No; el cuerpo sufre, frecuentemente, mucho más durante la vida que en el instante de la desencarnación. El Espíritu, sin embargo, no participa en modo alguno a aquellos dolores; más bien, si es bueno, goza, por cuanto le anuncian el fin de su exilio”-.
En la desencarnación por causas naturales, que avienen por el agotamiento de los órganos a consecuencia de la edad, el ser humano deja la vida física sin darse cuenta: es como una lámpara que se apaga por falta de corriente eléctrica.


7. Cómo ocurre la separación del Espíritu del cuerpo?
-“Rotos los ligámenes, que le retenían, el Espíritu se separa del cuerpo”-.
¿La separación se produce instantáneamente sin preparación? Existe un límite claramente fijado entre la vida y la ausencia de ella?
-“No: el Espíritu se desvincula gradualmente, y no escapa como un pájaro cautivo restituido inesperadamente a la libertad. La vida va confundiéndose con la ausencia de ella, por cuanto el Espíritu se libera poco a poco de los lazos, que se desatan, sí, pero no se rompen”-.

Mientras dura la vida, el Espíritu se encuentra ligado al cuerpo mediante su envoltura semi-material, periespíritu –o alma-; la desencarnación conlleva la destrucción o transformación del cuerpo y no del periespíritu, que se separa cuando en aquel cesa la vida orgánica. La observación enseña, que en el instante de la desencarnación la separación del periespíritu no se efectúa de una sola vez, sino gradualmente y con mayor o menor lentitud según las personas; en algunos es muy rápido, y a un día próximo a la desencarnación se encuentra también el de la liberación; en otros, y especialmente en aquellos cuya vida fue toda materia y sentidos, es mucho más lento, pudiendo durar días, semanas, y también meses, la cual cosa no implica, en el cuerpo, la mínima vitalidad, ni la posibilidad de un regreso a la vida, sino una simple afinidad entre el cuerpo y el Espíritu, afinidad siempre en razón de la preponderancia que, durante la vida, el Espíritu ha concedido a la materia. Está claro y es lógico que, cuanto más el Espíritu se identificó con la materia, tanto más rehúse a separarse; mientras la actividad intelectual y moral y la elevación de los pensamientos hacen sí que el desprendimiento se inicie mientras el cuerpo se encuentre, todavía, en vida, por lo que, ocurrida la desencarnación, aquel se cumple casi instantáneamente.
Esto es el resultado de los estudios de gran número de personas observadas en el instante del traspaso. Estas observaciones prueban, por otra parte, que la afinidad persistente en algunos, todavía perdurable entre el Espíritu y el cuerpo extinto es penosísima, por cuanto aquel puede probar el horror de la descomposición de éste. Un tal caso, empero, constituye una excepción, y es particular a ciertos géneros de vida y a algunas variantes de desencarnaciones; se tenía, por ejemplo, en algún tipo de desencarnación auto-provocada.


8. La separación definitiva del Espíritu del cuerpo, puede ocurrir antes de que cese completamente la vida orgánica?
-“En la agonía, el Espíritu alguna vez ya ha dejado el cuerpo, por lo cual a éste no le queda más que la vida orgánica. El ser humano, entonces, no tiene más consciencia de sí mismo, aunque, todavía, le queda un soplo de vida. El cuerpo es una maquina puesta en movimiento por el corazón, por lo cual existe hasta cuando el corazón hace circular la sangre en las venas, para cuya función no tiene necesidad de Espíritu”-.

L.E.- ALLAN KARDEC