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lunes, 24 de noviembre de 2014

NO CREER



Emmanuel
NO CREER- (La fe )

"Mas quien no creyere será condenado." - Jesús. (Marcos, 16:16.)


Los que no creen son los que quedan. Para ellos, todas las expresiones de la vida se reducen a sensaciones finitas, destinadas a la oscura vorágine de la muerte.

Los que alzan el corazón hacia la vida más alta están salvos. Sus días de trabajo son escalones de la infinita escalera de la luz. A costa de valeroso esfuerzo y pesada lucha, se distancian de los semejantes y, a pesar de reconocer la propia imperfección, clasifican el paisaje que les rodea, e identifican los caminos evolutivos. Colmados de buen ánimo, se sienten en la tarea laboriosa de ascensión a la montaña del amor y de la sabiduría.


Sin embargo, los que no creen, limitan los propios horizontes y nada divisan sino es con los ojos destinados al sepulcro, adormecidos en cuanto a la reflexión y al discernimiento.


Por eso afirmó Jesús que ellos se encuentran condenados.


A  primera vista, semejante declaración parece en desacuerdo con la magnanimidad del Maestro.


¿Condenados a que y por quien?


La justicia de Dios se enfoca en la misericordia y el infierno sin fin es una imagen dogmática.


Sin embargo, es imperativo reconocer que cuantos no creen en la grandeza del propio destino, se sentencian a sí mismos a las más bajas esferas de la vida. Por el hábito de admitir solo lo visible, permanecerán besando el polvo, en razón de la voluntaria incapacidad de acceso a los planos superiores, mientras los demás caminan hacia la certeza de la vida inmortal.


La creencia es lámpara amiga, cuya claridad es mantenida por el infinito sol de la fe. El viento de la negación y de la duda jamás consigue apagarla.


La incredulidad, con todo, solo conoce la vida por las sombras que sus movimientos proyectan y nada entiende más allá de la noche y del pantano a que se condena por propia deliberación.



(Texto del libro "Camino, Verdad y Vida")




REFLEXIÓN Y COMENTARIO de este tema :

El hecho de ser creyente o no serlo,no condena a nadie. Sin embargo la creencia supone una fe, y la fe es el motor necesario para esforzarnos  en alcanzar unas metas y objetivos más elevados. Nadie consigue nada en la vida, si no sabe firmemente lo que quiere o lo que tiene que conseguir. Sin una fe y sin unas metas a alcanzar, el paso por la vida puede ser un eslabón más de la larguísima cadena de la evolución de espíritu, pero un eslabón desaprovechado que solamente es una pérdida de tiempo en la vida eterna del ser espiritual. Es una vida generalmente estéril y llena de sufrimientos.

   No hay personas que no tengan fe en unas creencias porque se nieguen a ello, sino que estas creencias aun no fueron contrastadas ni pasaron por el tamiz de la razón  y del corazón. No llegó aún el momento de que ese espíritu  como  fruta verde  que es ahora, esté  ya maduro y sienta la inclinación o la inquietud al comprender su necesidad de emprender un camino  de crecimiento espiritual  bajo la luz del conocimiento y de la  creencia apoyados en una fe sólida en este conocimiento espiritual, pero Dios no tiene prisa; el sentido del tiempo es nuestro y todo vendrá a su tiempo; ya madurará en su momento y  será capaz de ver y comprender aquello que ahora aún no ve ni comprende y ni se interesa tan siquiera  por ello.

   Y es que la creencia verdadera, cuando la sentimos como real y auténtica  se arraiga para siempre en el alma, influyéndonos o condicionándonos y entonces la llamamos fe. Pero esta fe  necesita estar sustentada por la razón y el discernimiento,  por la lógica  o las evidencias objetivas y por la voz interna del corazón.

   Se puede creer en Dios, no porque las religiones  u otras personas digan que existe tal Dios, sino por las evidencias que contemplamos en una obra que escapa a la acción humana, como lo es la naturaleza y el maravilloso orden de todo el universo.  Cuando el ser humano es capaz de admirar la  perfecta y gran obra del Creador,  significa que ya ha evolucionado lo suficiente como para llegar a sentirlo, e  indeleblemente  en su corazón siente que así es, y entra en un estado superior de conciencia  que llamamos fe, y esta fe supone la convicción  en esta creencia de rango superior. Esta es una creencia que le dará el horizonte, la meta y la fuerza necesaria para seguirla y alcanzarla.  

Se pude creer en Jesús como personaje histórico, pero sobre todo se debiera creer en sus obras y en su doctrina moral y ética, porque no hay mayor perfección que ella entre todas las doctrinas religiosas que existen en el mundo. Cuanto más se le comprende, más se cree en Él y en sus enseñanzas, y como consecuencia, más se le ama.

   A veces, en un momento dado de nuestras vidas,  desde lo Alto  nos  dan  la oportunidad de adquirir o fortalecer una creencia que nos de la fuerza espiritual de la fe en Dios y en el Más Allá, una Fe con Mayúsculas,  cuando  algunos nos hemos visto colocados  en la circunstancia de  ser testigos  de la evidente realidad de un hecho extraordinario o paranormal  que nos ha impresionado y nos ha  hecho  pensar por nosotros mismos, dándonos cuenta de que en el ser humano hay algo más de lo que se ve y se palpa,o sea de la materia, a la que si le falta esa energía que llamamos vida, no es nada más que materia, y eso nos lleva a querer saber más sobre esa verdad  o esa realidad que  vislumbramos que existe tras el fenómeno visto o vivido , pero sin embargo hay quien reacciona dando la espalda o cerrando los ojos del alma ante el hecho evidente y olvidándolo  voluntariamente por falta de madurez  o por miedos,  al comprender que tras lo que han visto ellos u otras personas, puede haber  algo  que  les obligue a modificar  la vida acomodada que llevan, envueltos en las cosas materiales y miópes voluntarios ante las realidades del espíritu. Sin embargo, ese mismo fenómeno, puede suponer  para  otras personas, un toque de atención a su  espíritu, haciéndoles reaccionar y despertar de un letargo espiritual, para luego retomar  a partir de ahí, un camino de estudio, análisis, e investigación, así como de una imperceptible y gradual transformación moral, para lo cual ya vino preparado a este mundo o comprometido desde antes de nacer.

   La verdad suele ser un concepto subjetivo, pues lo que para unos lo es, para otros no lo es, pero cuando el hecho que nos lleva a creer o a no creer , se muestra tal cual es, este concepto ya no es subjetivo, o particular de cada uno para poder ser o no  ser creído y aceptado, sino que  el mismo, supone  una  realidad incontestable y objetiva, ante la que solo queda  la opción de creer porque se ha visto, o el empeñarse en no creer y seguir dando la espalda y su no aceptación, a pesar de todas las evidencias palpables que existan. Por eso  se dice que “no hay mayor ciego que el que no quiere ver”.

   La fe no se regala;  no es un don gratuito que Dios otorgue a unos sí y a otros no, sino que se adquiere y conquista a lo largo de la evolución del espíritu, cuando este ya es capaz de desarrollar la razón y el análisis que lleva, en primer término,  a una creencia que aunque para los demás sea  subjetiva, para el que la alcanza es total e íntimamente objetiva , y  en segundo  lugar, conduce a una  fe   fuerte y consolidada  en dicha creencia.

    Cuando la fe ya es un patrimonio del alma, viene a ser como un motor de fuerza espiritual y psíquica que nos empuja hacia lo Alto con una intensidad que se desarrolla y aumenta progresivamente. Cuanto más nos elevamos espiritualmente, más aumenta la fuerza de nuestra fe en el ascenso evolutivo hacia Esferas Superiores de la Espiritualidad.

    Las personas que no han alcanzado aún este patrimonio del alma que es la fe, suelen deambular por la vida sin un horizonte elevado y sin una metas por las que poner su esfuerzo cada día. Esta es su incapacidad momentánea de acceder a  los Planos  Superiores  mientras otros  ya lograron esa fuerza interior que les indica el camino a seguir teniendo como meta la Vida inmortal.

     Pero la fe  a la que nos lleva la creencia en Dios, o en Jesús, o en los buenos Espíritus, es necesario mantenerla y aumentarla  por dos caminos paralelos y necesarios: La oración y el estudio  metódico y razonado del Evangelio de Jesús , de la Codificación de  Kardec, y los elevados mensajes espirituales de esos grandes Seres que desde el espacio, van dando amplitud a las enseñanzas de estas fuentes señaladas. 

    Asimismo,  la creencia religiosa y la fe en ella, es un primer paso positivo y necesario, pero que de nada vale si no está acompañada por las obras coherentes a la misma, y estas no son otra cosa que lo que llamamos Caridad, que no es dar limosna, sino que en cada detalle cotidiano, es el Amor puesto en acción. La fe en unas creencias religiosas,está muerta si permanece parada sin la acción de unas obras que le den dinamismo y Vida.  


Por último, es de señalar que  estas  obras que vitalizan nuestra fe,  en muchos casos no se refieren a grandes hechos externos a los que nos empuje esta  fe, sino a los  detalles pequeños  y cotidianos, íntimos  e inadvertidos para los demás, cual son la mejora o reforma  moral e íntima contra nuestras imperfecciones, que nos capacite para mayores y mas elevados  logros en el futuro.

José Luis Martín-



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Raúl Teixeira
Vida y valores 

(Sufrimientos y resignación)


Tenemos que admitir que en la tierra, todos sufrimos.  Este es un planeta de pruebas y de expiaciones. Eso no es bueno, ni es malo, es la condición evolutiva del planeta. Desde los mundos primitivos destinados a las primeras existencias humanas hasta los mundos divinos, celestes, conforme a la clasificación de los espíritus, encontramos los mundos de pruebas y expiaciones.

Afirman los Guías de la humanidad que, en los mundos de pruebas y expiaciones predomina el mal. El bien aun se elabora, mas predomina el mal. Si en esos mundos predomina el mal, todos aquellos que en ellos vivamos, estamos, de cierta manera, sujetos al mal de ese mundo. Es muy importante pensar en esa cuestión. Cada vez que vemos a nuestro alrededor encontramos sufrimientos de todos los niveles.

Sufrimientos en el área social. Hay individuos que nacen, que viven en estado de máxima pobreza, de miseria sociológicamente dicho, debajo de la línea de la pobreza, económicamente también entendido así. Y nos estamos preguntando: ¿Cómo es que en el mundo donde se excede, donde hay basura rica en las grandes ciudades, puede existir tanta hambre? Encontramos criaturas que, desde que nacen son marcadas por enfermedades groseras, individuos que son autistas, hidrocéfalos, microcéfalos, macrocéfalos, ciegos, sordos-mudos, criaturas que nacen con lesiones insuperables como los anencéfalos, sin cerebro; niños que nacen con parte del tronco cerebral apenas y, por eso, la vida orgánica no puede avanzar. Miramos para otro lado de este mismo mundo y hallamos criaturas que nacen en cunas de oro, ricas, de familias poderosas, pero marcadas por insidiosas parálisis, lesiones cerebrales, como esquizofrenias, tormentas en el campo psicológico, en el campo psiquiátrico. Entonces pensamos: ¿Qué mundo es este? Un mundo de pruebas y expiaciones. De esta manera, tenemos dos caminos: o entendemos por qué vivimos en este mundo y porque este mundo tiene esas características o nos desarbolamos  y nos perdemos en la revuelta.

Este segundo camino es completamente inútil. No nos sirve, no nos llevará a lugar alguno que no sea el enloquecimiento mayor. Nos resta la primera posibilidad: tratar de comprender porque en ese mundo se sufre tanto. Ahora, en la medida que entendemos que ese es un mundo de pruebas y de expiaciones está claro por que todos sufrimos, de una manera o de otra. No existe una sola criatura que no tenga sus lecciones. Personas bonitas, bien presentadas, pero cuando conversamos con ellas, son dadas a jaquecas, tienen problemas de columna, tienen crisis hepáticas, tienen mil y un problemas que en el rostro no reflejan.

Pensamos en las condiciones de este mundo. Si es un mundo donde el mal aun predomina, que estamos aquí  y aun cargamos muchas marcas de ese mal que en la tierra predomina. ¿Por qué cargamos esas marcas? Porque provenimos de otras existencias donde esas cosas fueron realizadas y Cristo afirmó que no saldríamos de aquí hasta pagar el último cuadrante, la ultima moneda, para usar un lenguaje figurado del mundo. Por causa de eso, vale la pena pensar en una salida para toda esa gama de sufrimientos, de males, que encontramos a lo largo de nuestro planeta. ¿Huir de ellos? Imposible. Para donde quiera que vayamos, allá estará el problema, la dificultad, el acicate de la Ley Divina, Leyes naturales funcionando. Y cada cual  precisará acostumbrarse con esas ocurrencias del planeta tierra, a driblar ese mal que exacerba en nuestro mundo y procuraremos, a lo largo de los días, trabajar para que la tierra sea más feliz de lo que es hoy.

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Cuando pensamos en esa gama de sufrimientos de nuestro planeta, muchas veces nos estamos preguntando al respecto del sufrimiento de los animales. ¿Por qué sufren? Llegamos a comprender  el por qué nosotros, los seres humanos, sufrimos. Por nuestros errores, nuestros delitos, nuestros crímenes cometidos en otras existencias, en otras experiencias aquí en el mundo, en esta misma vida, en vidas pasadas. ¿Pero y los animales? Los animales no erran, ellos no cometen errores. Los animales siguen la Ley del determinismo y, dentro de la Ley del determinismo, ellos no erran nunca. Jamás una serpiente ataca a alguien porque no le gustó su rostro, porque no simpatizó con la persona. Ataca para defenderse, porque se siente arrinconada. Así hacen todos los demás animales para defenderse. 

Cuando pensamos en el sufrimiento de los animales tenemos que percibir que, cada ser que sufre en este mundo, tiene un objetivo determinado por la Ley Divina. Los animales sufren no para rescatar los errores cometidos, sino para despertarles los centros psíquicos. Los animales son principios espirituales, son Espíritus en evolución y, ciertamente, precisan del dolor, del sufrimiento para acostumbrarse a buscar en el planeta los recursos salvadores. Jamás la Humanidad  colocó veterinarios, en los bosques. Mientras tanto, los animales sufrían y buscaban recursos en el bosque. Naturalmente que todo eso se debe a ese proceso evolutivo. El dolor, en los irracionales, no tiene el mismo objetivo que el dolor en el ser humano.

En el ser humano, el dolor nos fustiga el lado moral para que la gente aprenda a perdonar, a ser humilde, a bajar la cresta del orgullo. Pero en los irracionales no, el dolor tiene otro sentido. Los hacen crecer, los hacen progresar. Miramos nuestro gato en casa, nuestro perro y, de repente, ellos van a comer grama. La gente no saben lo que estaban sintiendo. Salen afuera, vomitan y se encuentran bien. ¿Quién fue quien les enseñó a esos animales a buscar en la naturaleza vegetal el remedio para sus problemas? Así pasa con las aves, con las fieras, en la intimidad de los bosques y, naturalmente, tenemos que convenir que hay un camino importantísimo que andar, el de la comprensión.

En la medida en que sabemos  esto, encaramos mejor los dolores del mundo, los dolores de la tierra, con una virtud que se llama resignación. La resignación, de modo alguno, será acomodación. No tenemos que cruzar los brazos porque sufrimos delante de los dolores y dejar que Dios lo resuelva. Si estamos desempleados, tenemos que buscar trabajo. Si estamos enfermos, tenemos que buscar medicina, la medicación, el tratamiento. Si tenemos cualquier problema en este mundo, en este mundo tendremos que resolverlo.

Pero la resignación no es sinónimo de acomodación, vale repetir que la resignación es el mirar que tenemos para esos fenómenos, es la manera como  los vemos. Si no tuviésemos la resignación, entraríamos en la ruta de la desesperación,  en el circuito de la desolación porque, cuando no comprendemos por qué sufrimos, sufrimos dos veces. La primera vez por el sufrimiento en sí, la segunda vez por la ignorancia al respecto de él. Por eso, es la Doctrina de los Espíritus  la que tiene, en su contexto y en los textos, esas explicaciones, esos recursos para hacernos pensar en la razón por la cual los seres humanos sufrimos y por qué razón los irracionales sufren en la tierra.

Vale la pena pensar que los animales sufren por un sentido: para despertarles la vida psíquica, el despertar de sus valores psíquicos, en cuanto el ser humano sufre para rescatar sus débitos y realizar aprendizajes en el campo moral. De ahí comenzamos a percibir como es importante esa virtud de la resignación. El evangelio según el espiritismo, la tercera obra de la Codificación de la Doctrina Espirita, hecha por Allan Kardec , nos explica que, en cuanto la obediencia corresponde al consentimiento del raciocinio o de la razón, la resignación corresponde al consentimiento del corazón. Es nuestro sentimiento que nos da la oportunidad de la resignación. Ser resignado no es ser paralizado, estancado, acomodado, inerme, inerte. Resignado es tener el entendimiento de la razón de las cosas, lo que no nos impide de sufrir, ni el de llorar, pero que nos da la alegría de saber que estamos dando cuenta de nuestro recado en el mundo.

José Raúl Teixeira


Traducido por Jacob

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¿ HACIA DONDE VA NUESTRAEVOLUCIÓN FÍSICA ?, ¿ EN QUE CAMBIARÁ NUESTRO CUERPO FÍSICO ?

  Será como ir cambiando de ropa, desde un traje de esparto hasta un traje de seda, pasando por la pana, la lana y el algodón como etapas intermedias. Se volverá más sutil, menos denso, y por tanto necesitará de una alimentación menos agresiva: será más energética y menos material. Seguirá aumentando la capacidad cerebral, lo cual, aparte de permitir un mayor desarrollo de la capacidad intelectual, servirá para dar sustento al desarrollo de las percepciones extrasensoriales como la telepatía, la clarividencia, la telekinesia, que para vosotros ahora sólo están en estado latente, hasta el punto de que la mayoría las desconocéis y negáis su existencia. De hecho, los pocos que las tienen desarrolladas, sea de forma innata o por su propia voluntad y esfuerzo,son considerados unos lunáticos por el resto. En general, será un cuerpo menos dotado para los trabajos físicos duros y más sensible a los sentimientos y a los pensamientos.
Aportación de :
Angeles Calatayud Martinez

                                         
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SEÑALES PRECURSORAS DE LA MEDIUMNIDAD

 Compromiso y Trabajo

Naturalmente, cuando ocurre uno u otro fenómeno ocasional, no significa que la persona tenga mediumnidad a ser desarrollada. Aprendemos con el Espiritismo que todos los hombre tienen algún grado de sensibilidad a la influencia de los Espíritus y, por tanto, pueden ser objetos o participantes de ocurrencias esparcidas.

Observamos también que no todos tienen compromisos en esa área. Muchas veces, la persona siente la presencia de los Espíritus,caracterizándose una persecución iniciada por un enemigo, que se juzga con el derecho de cobrar algún tipo de perjuicio que sufrió en el pretérito por la acción de la actual víctima.
Esta, por sí sola, o llevada por otra persona, va al centro espírita en busca de socorro. Allí es asistida, encuentra esclarecimiento, orientación, comienza a estudiar y , con el tiempo, se reequilibra. Como eran muy efetivos los fenómenos que con ella ocurrían, alguien podrá tener la expectativa de que, una vez reequlibrada, esa persona venga a ser una excelente colaboradora en el área de la mediumnidad. Puede que eso ocurra. Pero, puede también que ya no vuelvan a repetirse los fenómenos a través de ella. Puede que ella no tenga compromiso en ese aspecto y que los fenómenos solamente tenían por objeto llevarla al centro para que encontrase el camino de su propia iluminación, de su integración a la institución a través de otros trabajos que también sean productivos para ella y para otras personas.

Pero no podemos afirmar que, por el hecho de no poseer mediumnidad ostensible la persona no pueda colaborar en el trabajo mediúmnico. El grupo que trabaja con la mediumnidad no se compone tan sólo de médiums, psicofónicos, psicógrafos o videntes. Hay la necesidad de dirigentes, de otros miembros que actúen como esclarecedores,dialogando con los Espíritus; como pasistas o como elementos de apoyo vibratorio, cooperando para la buena marcha de las actividades.

De todas formas, cuando los hechos mediúmnicos empiezan a repetirse con alguna insistencia, la persona necesitará buscar esclarecimientos, pues, por sí misma muy difícilmente podrá entender lo que le pasa y encontrar el camino para el equilibrio y el buen aprovechamiento de la facultad. Necesitará orientaciones sobre que trabajos efectuar en el centro, que libros leer, que acciones emprender en el sentido del dominio de la facultad, entre otras cosas.

En el comienzo, el médium podrá desear un desarrollo excepcional de su facultad, sin darse cuenta de las implicaciones que de ahí pueden surgir. La mayor parte de lo hombres que habitan la Tierra, que es un planeta de expiaciones y pruebas, son Espíritus comprometidos con su pasado. La mediumnidad para ellos, casi siempre, no surge como misión o con las características de exhuberancia produciendo fenómenos que atraen la atención de la gente, permitiendo la realización de grandes trabajos en esa área.

Ese tipo de mediumnidad exige de su portador, para ser productiva en su plenitud, condiciones evolutivas que son raras en nuestro plano. Los médiums misioneros sufren mucho y tienen una carga de trabajo que pocos podrían soportar. La mayor parte de los médiums no están aptos para vencer ese desafío. Por eso, reciben la oportunidad de realizar trabajos más humildes, ligados a un grupo más reducido, a fin de que se preparen para otro trabajos de mayor amplitud en el futuro.

No se puede decir, por eso, que su tarea no tenga importancia. Su mediumnidad, con características más de expiación y, a veces, de prueba, que él ejercita todas las semanas en la institución que frecuenta con simplicidad y dedicación, ayudando a entidades sufridoras, ignorantes, atormentadas, obsesoras, es, para médium, de fundamental importancia. El no puede y no puede y no debe renunciara esa oportunidad, pues podrá estar dando pasos de gigante, dentro de su proceso evolutivo, al cumplir bien esa tareas humildes en la institución espírita. La mayor parte de los médiums están comprometidos con ese tipo de mediumnidad.

Carlos Campetti

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jueves, 20 de noviembre de 2014

BAJA

SIENTO COMUNICAROS QUE HOY, JOSE LUIS MARTIN SUFRIO UN ACCIDENTE Y SE ROMPIO UNA VÉRTEBRA, SIN SECUELAS NEUROLOGICAS POR EL MOMENTO.
LE TIENEN QUE HACER UNA FAJA CORSÉ Y HASTA ENTONCES, INMOVILIDAD ABSOLUTA EN CAMA.
LA SEMANA QUE VIENE, SI SE PUEDE LEVANTAR, VOLVERÁ A PUBLICAR LOS ARTÍCULOS Y TRABAJOS DE ESTE BLOG-
ENVIARLE VUESTRAS BUENA VIBRACIONES DE SALUD Y VUESTRAS ORACIONES. GRACIAS

SU ESPOSA OS SALUDA: VICENTA GARCIA

miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL AMOR VENCE



Anotaciones sobre el trabajo mediúmnico.

Existe un universo a explorar. Hay una Humanidad entera clamando ayuda, esclarecimiento, comprensión y caridad en el llamado mundo espiritual.  Sus dramas y sus angustias no son puramente  individuales.
La organización de un trabajo mediúmnico empieza mucho antes de dar comienzo  a sus tareas propiamente dichas, con el estudio sistemático de las obras básicas, y de las complementarias, de la Doctrina Espirita: las de Allan Kardec, León Denis, Gabriel Delanne, Gustavo Giley,  y ciertos escritos de origen mediúmnico, como los de André Luiz. Es necesario poner mucho énfasis  en el estudio  de los escritos  que cuidan el complejo problema de la mediúmnidad, que hace un soporte  indispensable de toda tarea programada. 
Si tenemos disposiciones, podemos comenzar. Y comenzar por el planeamiento y no por la ejecución precipitada y sin preparación.
Multitud de seres que han vivido aquí en la tierra, están allá a la espera de ayuda, no obstante son muy pocos los grupos que se disponen a esa tarea, procurando en si  esa elevación,  progreso, y  conocimiento
La relación con el mundo espiritual se reviste de engañosa simplicidad. Cualquier persona dotada de facultades mediúmnicos, aunque incipientes,  puede establecer contacto con los desencarnados, consciente o inconscientemente, serena  o desordenadamente. Unos lo hacen compulsivamente o con resistencia; otros con espontaneidad; unos con respeto y amor, otros con liviandad e indiferencia; y muchos sin percibir  lo que pasa  o lo que se debe hacer para ordenar un fenómeno que, como tantos otros, es natural, no teniendo nada de místico, fantástico o sobrenatural. Hay que tener un mínimo de preparación, apoyada  en un mínimo de información para tratar con los espíritus. El que trata con los espíritus sin estos requisitos, se arrastra a la mediúmnidad indisciplinada o desequilibrada, y se expone a riesgos  imprevisibles para su equilibrio emocional y orgánico. La práctica  mediúmnica  no debe ser improvisada, pues no perdona la falta de preparación e ignorancia. 
El mundo espiritual está poblado de seres  que fueron hombres y mujeres como nosotros mismos, encontrándose  en diferentes estados de desarrollo moral. Podemos deducir ese otro mundo, como es el nuestro de aquí, allí, como aquí, encontramos Espíritus  nobles y dotados  de atributos morales avanzados, pero también hay los inferiores que son en gran número, y que se encuentran  en extremos dolorosos del envilecimiento moral , de ignorancia, , de rebeldía, de angustia, de rencor, de venganza. Son con estos últimos por nuestro estado inferior de evolución con los que generalmente contactamos.
Sin embargo, esto no quiere decir que nos encontremos a merced de los espíritus inferiores, compañeros sublimados siempre velan por nosotros y están siempre dispuestos a ayudarnos, peo no debemos olvidar que ellos no hacen las tareas que nos corresponde hacer a nosotros.
Nunca somos tan pobres de bienes materiales  y espirituales que no podamos donar alguna cosa  al compañero necesitado, sea el pan o la palabra  de consuelo y solidaridad. 
El Espiritismo doctrinario nació de las practicas mediúmnicos, de ellas se nutre y de ellas depende, en gran parte  su futuro desarrollo. El intercambio, entre el mundo espiritual y este, solamente asumió expresión y sentido filosófico después que Kardec ordenó y metodizó  los conocimientos adquiridos en el contacto  con nuestros hermanos desencarnados. La practica mediúmnica es, no solo aconsejable, sino indispensable para el futuro de la Humanidad , ya que la ecuación y la solución de grandes inquietudes humanas van  a depender, cada vez más, de la exacta comprensión del mecanismo  de las relaciones entre esos dos mundo, que a fin de cuentas , no son más que uno solo, en planos diferentes.
La propia dinámica de la Doctrina Espirita  exige ese intercambio espiritual, primeramente para que se observe  y estudie el fenómeno de la mediúmnidad, sus grandezas, sus riesgos, las oportunidades de aprendizaje y progreso  que contiene, no solo para el médium, sino también para aquel que asiste a los trabajos y de ellos participa.
En el ejercicio de la mediúmnidad existe riesgo,  de mistificaciones por parte de pobres hermanos carentes de entendimiento. De aceptación de mentiras sutilmente presentadas bajo fascinantes ropajes.  De aflicciones, felizmente pasajeras, causadas por el desfile  de las angustias  de hermanos sufrientes.
EL Espíritu que yerra, invariablemente perjudica a alguien más. Los errores  que cometemos, nos penden  a una cadena de hechos y de seres que se extiende en el tiempo. El drama de un espíritu  nunca es solo suyo. En esta vida, o en las que hemos vividos, anteriormente, siempre hay eslabones  que nos unen a otros seres  y a otros dolores.                                                                                                     En los dramas que se asisten  en una reunión mediúmnica, aprendemos a contemplar la transitoriedad  el mal, la amarga  decepción del suicida, la crudeza del arrepentimiento de aquel que desperdició su tiempo en la búsqueda ansiosa  de las ilusiones mundanas, la inutilidad de las posiciones humanas, el peso terrible de la vanidad, la tensa expectativa de una nueva amargura en la carne redentora, en la cual el Espíritu queda, por lo menos anestesiado en sus angustias.
Lecciones terribles suministradas con lágrimas y gritos de desesperación por aquellos que asumieron débitos enormes delante de la Ley; lecciones de dulce tranquilidad y de serena humildad de los que ya superaron sus flaquezas i vienen, sin ostentación, solo para mostrar como es el Espíritu de aquel que ya se  venció así mismo, en la milenaria batalla contra sus propias deficiencias. Muchas y variadas lecciones, extenso y profundo aprendizaje  para todos  los que desearon  realmente apresurar los pasos y acortar el camino que le lleva a Dios.
No es difícil la organización de un grupo mediúmnico, se cuenta  con estudios serios y seguros de orientación doctrinaria al respecto.  Es bueno que el grupo sea pequeño, de preferencia familiar, compuestos de personas que se armonicen perfectamente y que estén interesadas en un trabajo serio y continuo. Que no se deje desanimar  por dificultades  o por la aparente insignificancia  de los primeros resultados, ni fanatizar  o fascinar  por pseudoguias.
Poco a poco, cuando se demuestre la seriedad de los propósitos, los trabajos irán surgiendo, bajo la orientación de Espíritus esclarecidos. A cada buen grupo de seres encarnados dispuesto a la tarea, corresponderá un grupo equivalente de Espíritus, en un intercambio saludable de profundas repercusiones, pues Espiritismo es Doctrina, pero también es practica mediúmnica, y todos nosotros, aunque no lo sospechemos, tenemos compromisos a ejecutar, ajustes a realizar con hermanos que nos aguardan sumergidos en odios e incomprensiones, que se envenenan  a si mismos y a nosotros.
“Lamentar la desgracia – decía Horace Mann – es humano; disminuirla es divino.”
Herminio C. Miranda


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  DE LA LEY DE AMOR Y CARIDAD

...Comparte tu abundancia con la escasez de tu prójimo. 

Distribuye tus recursos, tus conquistas, y los verás multiplicados en mil manos, que se elevarán loando y bendiciendo las tuyas, generosas. 

Pasarás por el mundo, lo quieras o no. Tus acciones quedarán aguardando tu retorno. 

Según siembres, así cosecharás.

Joanna de Ângelis / Divaldo P. Franco - Libro Leyes Morales de la Vida -


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EL AMOR VENCE
¡Querido Ricardo!
Jesús nos bendiga.
La Tierra es,  como siempre,  nuestra vasta escuela.  Y el sufrimiento mi bendecido compañero, es el viejo instructor. La experiencia  es el  premio. La caridad es el ángel de  luz, para revelarnos siempre más amplios  y más sublimados caminos…
Algunas veces, no percibimos semejante verdad, generalmente,  cuando nos encerramos  en el oasis cerrado de la aflicción exclusivista. La felicidad, cuando enteramente del mundo, acostumbra a  cegarnos. Corren los días sin que veamos la claridad celeste  y transcurren las noches,  sin que percibamos  la necesidad de meditar.
Entre tanto, Ricardo, viene la  muerte  a despertarnos. Entonces, comprendemos la grandeza del dolor y de la lucha, que nos constriñe a la renovación permanente.
¿Qué  sería de  nosotros, amado amigo, sin las lágrimas que nos ejercita en la dirección del bien eterno? Alabemos el llanto que nos purifica y el trabajo que nos perfecciona.
En los últimos años, cuando otros podrían juzgarnos separados, vivimos  más unidos para aprender en la cartilla divina de la verdad.
Si usted supiese cuanta alegría palpita  en mi alma… Alegría de sentirlo   más cerca de mi ternura y júbilo de saber que mis palabras  no se  perderán  sin eco. Nuestro amor venció los obstáculos fríos y cenicientos del túmulo.
Nuestra esperanza supero la nostalgia,  la confianza subyugó la incerteza y continuamos unidos para la gloriosa inmortalidad.
Entonces, yo andaba bajo el cariño de sus manos. Usted me  guiaba los pasos y me enseñaba el camino  en el que yo debería pisar y, gracias al Señor, jamás me arrepentí  de oír sus instrucciones y consejos… Con sus avisos aproveché el tiempo en el trabajo edificante de la maternidad, amparando  a los hijitos que el cielo me confió y plasmando en ellos sus ideales de hombre de bien.
Ahora, sin embargo, me transforme en la compañía incesante de  su escritura…
Hoy, pongo las manos sobre las suyas, para transmitirle  el calor del corazón y recorremos un camino diferente… Es la senda  de transformación para la vida superior.
Día a día, avanzamos un poco más  y siento en mí el orgullo de la  compañía que retribuye a usted en dedicación,  cuanto recibo en amor y cuidado.
No temamos, Jesús sigue frente a nosotros.
Antiguamente, buscábamos flores y los frutos de la Tierra, ahora, sin embargo, procuramos las  bendiciones  y las luces del cielo. Sembramos de sol a sol. Luchamos, preparamos y plantamos juntos…  Actualmente, juntos, organizamos la felicidad  de la cosecha.
Y,  aprovechando las lecciones que la Tierra nos ofrece, proseguimos, horizonte afuera, en demanda de un nuevo reino, el reino  de nuestra unión imperecibles en Jesús.
Con el divino  auxilio, usted oía mi  voz y continuamos el viaje, más allá de las montañas…
Cuando la sombra se haga más densa sobre el frente, acuérdese,  querido Ricardo, que la estrella de nuestro amor continúa brillando… Y si  las piedras del suelo aparecieran multiplicadas, recuerde que las flores de nuestra fe permanecen cada vez más perfumadas y más vivas.
En  los momentos  en los que la soledad   se insinúa más perceptible a sus ansias de afecto, no se olvida de que mis brazos sustentan su cariñoso corazón junto a mí, conservando la convicción de que Jesús  es nuestro compañero  invisible.
Y cuando la cruz de las pruebas pese en sus hombros,  de extraña manera,  como si la aflicción aumentase el volumen del fardo redentor de luchas que aun debemos soportar, no olvide la oración…
La oración nos ayudará a dividir todas las preocupaciones y todos los dolores, equilibrándonos en la gran romería de la regeneración para los mundos felices.
La experiencia en la carne es un curso constante de valiosas enseñanzas.
Guardemos la certeza de que la Justicia Divina rige nuestros mínimos actos.
Quien da, recibe.

Quien sufre con paciencia, recoge más luz.
Quien se sacrifica por el bien de los otros, espiritualiza la propia existencia, colocándose en la subida para las cimas de la verdadera felicidad.
Quien ayuda, se ampara así mismo.
Quien perdona incesantemente, se aproxima con más facilidad a Dios, - Nuestro Padre  de  infinita bondad –que disculpa amorosamente nuestras faltas, desde el inicio de la vida.
Quien renuncia, adquiere con más seguridad.
Quien ama por la gloria de amar, como Jesús  nos amó, conoce temprano la victoria y la resurrección.
Ricardo,  el camino es largo y muchos los esclarecimientos. Felizmente, su corazón me oye y, por eso mañana podre escuchar igualmente la suya.  Adelantémonos en la senda por recorrer.
Oremos por los seres queridos y esperemos que el maestro los acoja en su divino regazo de harmonía y de luz.
Agradezco su devoción  y beso sus manos que,  entrelazadas a las mías, dedican hoy  al cultivo de la caridad.
Plantemos la gratitud, el auxilio, la comprensión, la tolerancia constructiva, el camino, el estimulo al bien, el  buen animo, la fe, la esperanza, la fraternidad,  el entendimiento  hermano y aguardemos…
La caridad es el sol milagroso que vitaliza la sementera de nuestra buena voluntad en todas partes, preparando la siembra rica y sublime de la ventura en el reino de la Paz.
Mi abrazo afectuoso a los queridos hijos,  con pensamiento reconocido a María Isabel y envolviendo corazón con el suyo,  en la misma vibración de ternura, alegría y reconocimiento, su compañera, siempre suya.

Por el espíritu Hermana Candoca – Del libro: Paginas del corazón, Médium: Francisco Cándido Xavier

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REFLEXIONANDO CON MERCHITA

Queridos amigos, hola buenos días, la  modificación del plano mental de las criaturas nadie la impone jamás, esta es fruto del tiempo, del esfuerzo, de la evolución. La sociedad humana, en la actualidad, viene siendo sacudida en sus propias bases, compeliendo a muchas personas  a improvistas renovaciones.

Para que el hombre físico se convierta en hombre espiritual, el milagro exige  mucha colaboración de las entidades espirituales. Las alas sublimes del alma  eterna no se expanden en estrechos escondrijos  de una incubadora, hay que trabajar, bruñir y sufrir.

Somos, en el palco de la Corteza Planetaria, los mismos actores del drama evolutivo. Cada milenio es un acto breve, cada siglo es un escenario veloz. Utilizando cuerpos sagrados perdemos la oportunidad santificante de la existencia, haciéndonos réprobos de las leyes soberanas, que nos enredan a los escombros de la muerte, como náufragos  piratas por mucho tiempo indignos del retorno a las lides del mar.

Son muchas las almas  indecisas, presas de la ingratitud y de la duda, de la flaqueza y de la disposición, esclavizadas en la tiranía del instinto, las que viajan divagando en el desierto de la propia  negación;  como pájaros de alas partidas, intentan volar al nido de la libertad  y de la paz, y que, no obstante, aun se debaten en el lodazal  de los placeres  de ínfima condición.

“Es por esta razón que los graneros de luz permanecen  vacíos. El vendaval  de las pasiones fulminantes de los hombres y de los pueblos  pasa ululando, de uno a otro polo, sembrando malos presagios. Es la época moderna, la locura se generaliza y la armonía mental del hombre  está a punto de zozobrar. Con el cerebro, envuelto  y el corazón inmaduro, el hombre actualmente, se requinta, en el arte de estragar el progreso espiritual.
Existe en la actualidad una nueva amenaza en el domicilio terrestre, el profundo desequilibrio, la desarmonia generalizada, las molestias del alma que se ingieren, sutiles, solapando  la  estabilidad, convirtiendo la Tierra en un campo de interminables hostilidades.

Casi todos los cuadros de la civilización moderna se hayan comprometidos en la estructura fundamental, necesitando movilizar todas las fuerzas a su alcance, para su propia causa.

El trabajo salvacionista no es exclusividad de la religión, constituye  un ministerio común a todos, es una obra genérica para la colectividad, un esfuerzo del servidor honesto  y sincero, interesado en el bien de todos.

No hay que olvidar la propia luz, no contar con antorchas  ajenas para la jornada, es indispensable considerar el propio deber de integridad cada día. Es imposible progresar en un siglo, sin atender las obligaciones  de la hora,  es imprescindible, recomponer  las energías, reajustar las aspiraciones y santificar  los deseos.

No basta creer en la inmortalidad del alma. Es inaplazable la iluminación de uno mismo, con el fin de ser claridad sublime. Importa elevar el corazón, romper las murallas que nos encarcelan en las sombras, olvidar las ilusiones de la posesión, dilacerar los velos espesos  de la vanidad, abstenerse  del personalismo envilecido, para que la claridad resplandezca en el corazón y Dios disipe las transitorias tinieblas.

La Puerta Divina no se abre a espíritus  que no se divinizaron por el trabajo incesante  de cooperación con el Padre. Como obreros decididos y valerosos, hemos de alimentar la esperanza renovadora. Siendo el ministerio de iluminación y de eternidad.

Se hace necesario, que encendamos en el corazón el amor fraternal, al frente del servicio. No bastará, en nuestras realizaciones, la creencia que espera, es indispensable el amor que confía y atiende, transforma y eleva, como vaso legitimo de la Sabiduría Divina.

Seamos instrumentos del bien, la tarea demanda coraje y una suprema devoción a Dios. Sin que convirtamos  el círculo en que estamos, en luz en vano acometeremos  las sombras a nuestros propios pies.

Amigos os deseo un feliz jueves, que el Señor siga iluminando nuestras vidas. Merchita
Extraído del libro “En un Mundo Mayor” de Chico Xavier

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martes, 18 de noviembre de 2014

La ciudad espiritual de Nosso Lar



NOSSO LAR, UNA CIUDAD ESPIRITUAL
     
     
     El libro “Nuestro Hogar”, dictado por el espíritu André Luiz al médium Francisco Cândido Xavier y prefaciado en 1943, por el espíritu Emmanuel, contiene lecciones que tratan en sus 50 capítulos, de una colonia espiritual situada en el astral de la ciudad de
Rio de Janeiro en Brasil. En la época de su lanzamiento, la colonia poseía una población de diez millones de espíritus residentes que, hoy, viven, trabajan y estudian en el plano espiritual.
       
        En la época, el espíritu dictó el libro a Chico Xavier afirmando, al concluir la obra, que él colocase un pseudónimo el nombre de su hermano, pues, no podría, por mientras, identificarse por cuestiones familiares y que muchos estaban, todavía, reencarnados en la ciudad do Rio de Janeiro.
       
     
  André Luiz - pseudónimo - escribe su vida cuando estuvo encarnado. Un médico humanitario y un hombre de mucha cultura, investigador y científico que mucho contribuyó para solucionar  los problemas de la salud de la ciudad de Rio. Fue, por esto, laureado por algunas academias científicas del mundo.

  
       Con su humanitarismo y cultura, desencarnó a los 42 años y 10 meses, victima de un cáncer que no pudo evitar, causado por su temperamento áspero y por no perdonar a sus desafectos en la vida terrena.  Tuvo, así, una inmensa sorpresa al llegar al mundo espiritual y no poseyendo conocimiento de la vida en esa dimensión  ya que había aprendido en las creencias tradicionales que después de la muerte el futuro es el cielo, o el infierno o el purgatorio.
  
     Pasó ocho años en el umbral, región descrita en el libro por el propio André Luiz, que queda aquí mismo en la Tierra, para la gran mayoría de los recién desencarnados que mantienen los pensamientos dirigidos hacia los intereses de la vida material, con las vibraciones de odio, revuelta, agresividad, pasiones, venganza y grandes dolores morales, formando en vuelta del espíritu desencarnado un aura negativa de sufrimientos. Después de este tiempo de sufrimientos aprendió a orar y a desengañarse de las cosas de la Tierra y en este momento, aparece un espíritu amigo llamado Clarêncio que lo retira para la colonia Nuestro Hogar.
   
        En la colonia André Luiz es tratado por la medicina espiritual y va a aprender nuevas lecciones en las escuelas que son verdaderas universidades. Los hospitales espirituales son las urgencias para muchos espíritus que salen de la Tierra para recuperación de la salud. Después de algún tiempo muchos espíritus piden  volver a la Tierra por la puerta de la reencarnación para reaprender y reajustar con otros espíritus en familia y evolucionar.
   
    Este libro de Chico Xavier es el más leído en el mundo con casi dos millones de ejemplares vendidos. Está traducido en varios idiomas. Cineastas quieren transformarlo en una película. Conozca el libro y tendrá un excelente aprendizaje. ¡Piense en esto!

João Cabral - Presidente da ADE-Sergipe. Jornalista. Radialista. Conferencista.  Website: www.ade-sergipe.com.br 
Articulo publicado en el JORNAL CINFORM de Aracaju el dia 20 de Julio pasado. La edición tiene una tirada de 22.000 ejemplares.

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                            “Mi Reino no es de este mundo”
 

Jesús dijo a Pilatos que El era Rey, pero su Reino no era de este mundo; que El había venido a este mundo para dar testimonio de la Verdad.
Ya antes había dicho que El era el Camino, la Verdad y la Vida y que nadie llega al Padre sino a través de El.
Los espíritas sentimos que al igual que Jesús y junto a El, debemos dar testimonio de la Verdad, viviendo coherentemente con sus enseñanzas y ejemplos, que son el camino por El trazado para poder alcanzar la dicha de llegar al Padre.
Estamos en este mundo, en donde nuestro conocimiento ( divino tesoro), nuestra fe y nuestra conciencia, nos marcan el rumbo a seguir, pero sabemos que no somos de este mundo al igual que Jesús, porque en él solo estamos de paso y nuestra verdadera Patria y Hogar nos esperan mas allá de él, en el mundo espiritual.
Solo la fe en la vida futura y el conocimiento que sobre ella nos da el Espiritismo, justifican los preceptos evangélicos y nos ayudan a sobrellevar las cargas de este mundo.
A diferencia de la fe en el mas allá que promueven las religiones, el Espiritismo nos ofrece un panorama detallado y coherente, que es presentado por seres que habitan en él bajo diferentes circunstancias y situaciones, según su grado de elevación espiritual.
No esperemos que el cumplimiento y aceptación de las leyes divinas nos otorgue una compensación de orden material en este mundo. Nuestro premio o castigo con arreglo a nuestros merecimientos aquí, los recogeremos en primera instancia en el más allá.
El reino de Jesús Cristo no es de este mundo. Es un Reino espiritual en donde nos veremos y sentiremos tal como somos realmente, con nuestros valores positivos conquistados en nuestro paso por las existencias materiales, y con nuestros defectos o aspectos negativos que aún tenemos pendientes de desechar en nuevas existencias que el Padre nos ofrece como nuevas oportunidades de seguir avanzando por el camino que dejó trazado Jesús y otros enviados antes que Él.
No por no sentirnos ubicados en este mundo, debemos preocuparnos o entristecernos, pues seguimos a Jesús o a otros Avatares que dejaron su mundo espiritual, para venir al nuestro a darnos una enseñanza espiritual, una luz en nuestro camino evolutivo. Así hacemos nosotros ahora en este mundo, evolucionamos y ayudamos a otros a evolucionar, pero finalmente sabemos que nuestro destino será nuestra verdadera patria, el mundo espiritual que un día nos acogerá de nuevo como espíritus que procedemos de ese plano existencial.

- Jose Luis Martín-
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Instalación  de la Nueva Era en los corazones

     ... Nosotros, que nos comprometimos en volver mejores nuestros propios días, deberemos avanzar sembrando bendiciones y distribuyendo consuelos.

La Humanidad necesita más ejemplos dignificantes que palabras retumbantes.

       La Nueva Era está siendo instaurada en los corazones humanos, no al toque de trompetas y clarines, sino al suave canto de la fraternidad y de la compasión.

        Que sepamos mantener nuestra compasión en relación a aquellos que no nos entienden y hasta nos persiguen y calumnian, comprendiendo que son nuestros hermanos de jornada que están en la retaguardia, necesitando de la mano amiga y solidaria para salir del caparazón del ego en el que se encerraron.

            ¡ Hijos del alma! 

            Sabemos de los dolores que muchos de vosotros experimentais. Oimos  vuestras rogativas  en los momentos de soledad y de abandono.      

            Nos acercamos a vuestros  sentimentos para acariciaros el alma y susurraros en la acústica del corazón: ¡ Ten buen ánimo ! 

            Nunca deserteis en la lucha de la autoiluminación.

            No os permitais el desánimo ni el desespero.

            Cultivad la paciencia.

            La noche  tenebrosa de este momento, se inunda de luz en la  madrugada que va llegando.

            Confiad en Dios y a Él entregad los problemas y desafios que no podeis solucionar.

            Dios es Amor!  Por eso os envió los Misioneros de la Luz a través de los milênios para que conocieseis los caminos y nos envió a Jesús para ser el própio Camino.

            Ten la certeza de que en esta celeridad de las horas, en la relatividad del tiempo que las señala, avanzais  en el  rumbo de la Vida.

            Cuando llegue el momento del retorno al Gran Hogar, sereis recebidos por los amores que os precedieron, despertareis conforme a los padrones de vuestras conciencias, podrán con alegria, ser estudiantes de la vida, y repetireis como el Apóstol de los Gentiles: -“ Muerte, ¿donde está tu vitória?  ¿ Donde está  tu galardón?”

            Exultad, pues, hijos del alma, cantando vuestro himno de imortalidad en homenage a la  Era Nueva que ya comezó, en la cual todos nos encontramos colocados  hasta  el momento glorioso de la instalación del Reino de los Cielos en el corazón de la Tierra.


                              Mucha paz, hijos míos

        Que el Señor de las bendiciones os bendiga..

            Son los votos del  servidor humildísimo y paternal de siempre,

                                                             Bezerra-* Espíritu.

(Mensage recebido por el médium Divaldo Pereira Franco, al término de la conferencia pública realizada en el  Grupo Espírita André Luiz, en Rio de Janeiro, la noche del 26 de julio de 2007).