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lunes, 12 de enero de 2015

Tempestades de la vida

              
             
     DESIGUALDAD DE LAS RIQUEZAS

      .. La desigualdad de las riquezas es uno de esos problemasque en vano se quieren resolver, si sólo se considera la vida actual.
La primera cuestión que se presenta, es esta: ¿Por qué todos los hombres no son igualmente ricos? No lo son por una razón muy sencilla: porque no son igualmente, activos y laboriosos para adquirir, ni moderados y previsivos para conservar. Además, está matemáticamente demostrado que la fortuna, igualmente repartida,
daría a cada cual una parte mínima e insuficiente; que suponiendo hecha esta repartición, el equilibrio se rompería en poco tiempo por la diversidad de caracteres y de aptitudes; que suponiéndola posible y duradera, teniendo cada uno apenas lo necesario para vivir, daría por resultado el agotamiento de todos los grandes trabajos que concurren al progreso y al bienestar de la Humanidad; que suponiendo que se diese a cada uno lo necesario, no habría ya el aguijón que empuja a los grandes descubrimientos y a las empresas útiles. Si Dios la concentra en ciertos puntos, es para que desde allí se esparza en cantidad suficiente, según las necesidades.
Admitiendo esto, se pregunta por qué Dios la da a personas incapaces de hacerla fructificar para el bien de todos. Esta es también una prueba de la sabiduría y de la bondad de Dios. Dando al hombre el libre albedrío, quiso que llegase por su propia experiencia a diferenciar el bien del mal, y que la práctica del bien fuese el resultado de sus esfuerzos y de su propia voluntad. No debe ser conducido fatalmente ni al bien ni al mal, pues sin esto solo sería un instrumento pasivo e irresponsable, como los animales.
La fortuna es un medio para probarle moralmente; pero como al mismo tiempo es un poderoso medio de acción para el progreso,Dios no quiere que quede por mucho tiempo improductiva, y por esto la cambia de manos incesantemente. Cada uno debe poseerla para ensayarse a servirse de ella, y probar el uso que sabe hacer de
ella; pero como hay imposibilidad material de que todos la tengan al mismo tiempo, como por otra parte, si todos la poseyesen, nadie trabajaría y el mejoramiento del globo sufriría las consecuencias, cada uno la posee a su vez: el que hoy no la tiene, la tuvo ya o la tendrá en otra existencia, y el que la tiene ahora, podrá no tenerla
mañana. Hay ricos y pobres, porque siendo Dios justo, cada uno debe trabajar cuando le toca su turno; la pobreza es para unos la prueba de la paciencia y de la resinación; la riqueza es para otros la prueba de la caridad y de la abnegación.
Se deplora con razón el lamentable uso que ciertas personas hacen de su fortuna, las innobles pasiones que provoca la codicia, y se pregunta si Dios es justo en dar riqueza a tales personas. Cierto es que si el hombre sólo tuviera una existencia, nada justificaría semejante repartición de los bienes de la Tierra; pero si en lugar de
limitar la vista a la vida presente, se considera el conjunto de las existencias, se verá que todo se equilibra con justicia. El pobre, pues, no tiene motivo de acusar a la Providencia, ni de envidiar a los ricos; y los ricos tampoco lo tienen para glorificarse por lo que poseen. Si abusan de ella, no será ni con decretos, ni con leyes suntuarias, que se remediará el mal; las leyes pueden cambiar momentáneamente el exterior, pero no pueden cambiar el corazón;por esto sólo pueden tener una duración temporal, y siempre son seguidas de una reacción desmedida. El origen del mal está en el egoísmo y en el orgullo; los abusos de toda naturaleza cesarán por sí mismos cuando los hombres se sometan a la ley de caridad.


EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO
ALLAN KARDEC
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 El control de la tristeza   
Es cierto que puede haber momentos en que la tristeza sea la reacción más natural y adecuada: por ejemplo, ante el fallecimiento de un ser querido, o ante alguna otra importante pérdida irreparable. En esos casos, la tristeza proporciona una especie de refugio reflexivo, de duelo necesario para asumir esa pérdida y ponderar su significado.
        Sin embargo, la tristeza común, esa melancolía que lleva a las personas a estar abatidas, a aislarse de los demás y hundirse bajo el peso de la soledad o el desamparo, es un sentimiento cruel y lacerante que hay que aprender a superar.
        Uno de los principales motivos de la duración e intensidad de un estado de tristeza es el grado de obsesión que se tenga ante la causa que ha producido la tristeza. Preocuparse más de lo debido por esa causa, sólo hace que la tristeza se agudice y se prolongue más aún. Aislarse, dar vueltas y vueltas a lo mal que nos sentimos, o a los nuevos males que nos pueden sobrevenir, son excelentes modos de prolongar ese estado.
 
        —¿Y qué se puede hacer para superarlo? 
        De modo análogo a lo que decíamos al hablar sobre la espiral de la preocupación, la mejor terapia contra la tristeza es reflexionar sobre sus causas, para así buscar remedio en la medida que podamos.
Aprender a abordar los pensamientos que se esconden en el mismo núcleo de lo que nos entristece, para cuestionar su validez y considerar alternativas más positivas.
        A veces la tristeza tiene su origen en causas sorprendentemente pequeñas. Comienza quizás con un talante un poco gruñón, de queja, de susceptibilidad, o de envidia, más o menos leve, que en ese momento nos parece controlable e inofensivo. Pero si nos dejamos dominar por esos sentimientos, será inevitable que nos asalten también después, en horas más bajas, y es probable que, entonces, en un descuido, se hagan con el gobierno de nuestro estado de ánimo.
        Y lo peor de todo este fenómeno no es el mal rato que nos haga pasar –y haga pasar a otros– en cada ocasión; lo más grave es que, si no actuamos decididamente para superarlo, puede llegar un momento en que esos sentimientos se establezcan de modo permanente en nosotros y, en continuas oleadas, vayan invadiendo lugares cada vez más profundos de nuestra vida emocional. 
 
Lo que no vale la pena  

       Otro modo de variar el estado de ánimo es actuar sobre las asociaciones de ideas que se producen en nuestra mente. Como ha señalado Richard Wenzlaff, todos contamos con un amplio repertorio de ideas y razonamientos negativos que acuden con facilidad a nuestra mente cuando estamos con un bajo estado de ánimo. Las personas más proclives a la tristeza suelen haber establecido fuertes lazos asociativos entre esas ideas y lo que les sucede en la vida ordinaria: tienden a distraerse asociando esas ideas, saltando de una a otra, con lo que sólo consiguen ahondar ese surco, y acaban dominados por una fuerte tendencia a convertir en lamento cualquier reflexión que hacen. Cortar esas cadenas de negros pensamientos es lo más eficaz para salir del círculo vicioso de la tristeza.
La vida es algo más que un libro de reclamaciones.
        Y aunque a algunas personas les parezca una prueba de agudeza y de madurez mostrar una actitud de constante denuncia de los males que padecen ellos, o la sociedad en general, es mucho más práctico dedicar esas energías –o al menos una buena parte de ellas– a descubrir buenos ejemplos en quienes nos rodean, y procurar seguirlos. No es que haya que ignorar o esconder lo que está mal, pero es importante aprender a centrarse en tareas que siempre sean constructivas. 
 
Nada más cambiar de tema

 También la distracción es una buena forma de alejar esas ideas recurrentes, sobre todo cuando esos pensamientos más o menos deprimentes tienen un carácter bastante automático, e irrumpen en la mente de modo inesperado, sin una causa directa clara. De todas formas, es preciso hacer esto con medida, pues el recurso inmoderado a la distracción suele ser perjudicial: por ejemplo, los telespectadores empedernidos suelen concluir sus maratonianas sesiones con un mayor sentimiento de tristeza y de frustración que al comenzar.
        Hay otras muchas formas de abordar la tristeza. Por ejemplo, esforzarnos por ver las cosas desde una óptica diferente, más positiva; eludir los pensamientos autocompasivos o victimistas; vislumbrar lo positivo que –poco o mucho– puede haber detrás de lo que en ese momento nos parece tan negativo; pensar que muchas otras personas saben sobrellevar bien situaciones que son objetivamente mucho peores; buscar el desahogo en alguien que, al no estar atrapado por esa espiral de la tristeza, pueda más fácilmente ofrecernos alternativas o remedios; etc. 

 Distinguir del cansancio.       
   Habrá otras ocasiones en que la causa principal sea simplemente el cansancio. Por ejemplo, una persona que duerma habitualmente poco, puede mostrar un carácter pesimista o irritable, y estar convencido de que sus reacciones son las lógicas ante las cosas que le suceden, y quizá no se da cuenta de lo que realmente pasa: que sufre un mero y simple estado de cansancio, resultado natural de haber dormido poco. Es un ejemplo de influencia de una situación corporal en nuestro estado de ánimo, pero experimentada a veces de una manera no consciente.
        Unas veces, la solución será descansar. En otras, embeberse en alguna ocupación, aunque no sea estrictamente de descanso: por ejemplo, acometer pequeñas tareas pendientes (trabajos domésticos, por ejemplo) que nos hagan centrar la atención en otra cosa y además nos hagan gozar de la gratificante satisfacción del deber cumplido.
        Cabría insistir, por último, en que pensar en los demás es una excelente terapia contra la tristeza, pues ésta suele alimentarse de preocupaciones que giran en torno a uno mismo, y el hecho de ayudar a los demás –algo siempre recomendable para cualquier persona, esté triste o alegre– tiene el benéfico efecto, entre otros muchos, de contribuir a que nos desembaracemos un poco de nuestro egoísmo. 
 
Alfonso Aguiló
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SUICIDIO

Era la mañana del sábado. Toco el teléfono y lo atendió alguien.
Una voz masculina, embargada por la emoción, a duras penas, comenzó el dialogo.
Deseaba saber lo que la doctrina espirita decía sobre el suicidio. Cual sería, según el espiritismo, la suerte de aquellos que acaban con la propia vida.
Dijo que estaba con el firme propósito de poner fin a la vida miserable que estaba llevando hacia cerca de dos meses.
Resaltó que su quiebra fue decretada en una ciudad distante en otro estado de Brasil. Y, para huir del escándalo, se cambio de ciudad en busca de una oportunidad, más fue en vano.
Ahora, según afirmo, deseaba huir definitivamente de la vida, para resolver de una vez por todos sus tormentos.
Escucho, de la persona que lo atendió, en rápidas palabras, la posición espirita sobre el suicidio.
Que esta es una puerta falsa, y que aquellos que la buscan en el intento de acabar con los problemas solamente los agravan aun más.
Que solo se consigue salir del cuerpo, sin salir de la vida, que continua latiendo más allá del túmulo. Y que solo quien nos coloco, en el mundo tiene el derecho de sacarnos de el. Y que ese alguien es Dios, nuestro padre creador.
Escucho, aun, que su quiebra solo podría ser decretada por el mismo, ahora si, a través del suicidio. Que hombre alguno podría hacerlo.

Que la quiebra decretada fuera de su empresa y que, seguramente, si continuase con disposición conseguiría reverter la situación.
Que Dios jamás nos abandona, mucho menos en las horas difíciles de nuestra caminata. Que todos nosotros, sin excepción, tenemos un ángel guardián interesado en nuestra victoria. En la victoria del espíritu inmortal sobre la materia, sobre los vicios y equívocos.
El hombre dijo que había perdido todo, que estaba en la miseria, que nada más le restaba.
Y la voz del otro lado de la línea torno a la carga diciendo que la miseria verdadera es la miseria del alma. Y que solamente podremos asegurar que nada más nos resta cuando perdemos la dignidad.
El mundo nos puede quitar todo, todo lo que tenemos, más jamás nos quitará lo que somos, jamás logrará retirar conquistas verdaderas como la dignidad. Solamente solamente si nosotros lo permitimos, aceptando el invite a la indignidad.
El hombre reflexionó un poco, hablo que aun le restaban los amigos y su casa, que estaba en la de los padres, ya fallecidos. Resolvió, por fin, volver a su ciudad y recomenzar nuevamente.
Casos como ese que acabamos de narrar, son constantes en la faz de la tierra.
Si usted está enfrentando problemas semejantes, no deje de tomar en consideración las orientaciones de los espíritus superiores.
Huya del convite al suicidio como solución a sus problemas.
El suicidio es un terrible engaño, por ser una puerta falsa.
Así que la persona consume el acto del suicidio, percibe el precipicio que se abre a su frente.
¿Lo sabía usted?
¿Usted sabia que, de forma general, son los suicidas los que más sufren después de la muerte?
Y qué cuando llegan al mundo espiritual se dan cuenta de que no lograron el intento, que era poner fin a la vida.
Siguen viviendo y perciben que a los problemas, de los cuales deseaban huir, otros se suman, por la falta de fe en Dios y por la rebeldía.
En la muerte natural los lazos que unen al espíritu al cuerpo son desatados lentamente, mientras que en el suicidio son violentamente rotos, sin, con todo, permitir que el espíritu se libere.
Por ese motivo, no nos dejemos tentar por la invitación al suicidio. Nunca valdrá la pena. Antes, roguemos a Dios las fuerzas para soportar el fardo que cargamos.

Redacción de Momento Espirita
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               Tempestades de la Vida

Hay noches muy oscuras en que el viento violento y ruidoso trae la tempestad inclemente. 

Los truenos y los relámpagos invaden la madrugada como si fuesen a durar para siempre. 

No hay como ignorar los sentimientos que toman por asalto nuestros frágiles corazones. 

El miedo y la inseguridad nos quitan nuestro sueño, y pasamos minutos interminables, imaginando lo peor, temerosos de que el cielo pueda, de un momento para otro, caer sobre nuestras cabezas.

Sin, no obstante, cualquier aviso, el viento se va calmando, las gotas de lluvia comienzan a caer con menos violencia y el silencio vuelve a imperar en la noche. 

Adormecemos sin darnos cuenta del final de la intemperie, y cuando despertamos, con el sol de la mañana besándonos la frente, ni siquiera nos acordamos de las angustias de la noche. 

Las ramas caídas en la calzada, el agua aun enlodada en la calle, nada, ninguna señal es suficientemente fuerte para que nos acordemos del temporal que hace pocas horas nos asustaba tanto. 

Así aun somos nosotros, criaturas humanas, presas al momento presente. 

Descreídos, al punto de casi sucumbir delante de cualquier dificultad, sea una tempestad o revés de la vida, por creer que ella podría aniquilarnos o herir irremediablemente. 

Hombres de poca fe, es lo que somos. 

Hace mucho tiempo fuimos invitados a creer en el amor del Padre, soberanamente justo y bueno, que no permite que nada que no sea necesario y útil nos ocurra. 

Incluso así continuamos unidos a la materia, creyendo que nuestra felicidad depende apenas de los tesoros que el óxido roen y que el tiempo deteriora. 

Permanecemos sufriendo por dificultades pasajeras, como la tempestad de la noche, que por más estragos que pueda hacer en los tejados y en lo jardines, siempre pasa y tiene su indiscutible utilidad. 

Somos para Dios como criaturas que aun no se dieron cuenta de la grandiosidad del mundo y de las verdades de la vida. 

Almas aprendices que se asustan con truenos y relámpagos que, en las noches oscuras de la vida, haciéndonos recordar de nuestra pequeñez y de nuestra impotencia delante de todo. 

Si aun lloramos de miedo y no tenemos coraje bastante para enfrentar las realidades que no nos parecen favorables o agradables, es porque en nuestra intimidad el mensaje de Cristo aun no se hizo certeza. 

Nuestra fe es tan insignificante que ante la menor contrariedad gritamos que Dios nos abandonó, que no hay justicia. 

Se trata, sin embargo, de una miopía espiritual, derivada de nuestro deseo constante de ser agraciados con bendiciones que, por ahora, aun no son merecidas. 

Nos falta coraje para creer que Dios no se equivoca, que esta característica no es de el, sino sólo nuestra, caminantes imperfectos en esta ruta evolutiva. 

Nos falta humildad para creer que, cuando hacemos la parte que nos cabe en la tarea, todo ocurre en la hora correcta y de la forma adecuada. 

Los dolores que nos llegan y nos tocan son oportunidades de aprendizaje y de cambio para un nuevo estadio de evolución. 

Así como la lluvia, que aunque nos parezca inconveniente y asustadora, en algunas ocasiones, también los problemas son indispensables para la purificación y renovación de los seres. 

Por eso, cuando las tempestades pesaran fuertemente sobre nuestras cabezas, sepamos percibir que todo en la vida pasa, así como las lluvias, los dolores, los problemas. 

Todo es fugaz y momentáneo. 

Pero todo, también, tiene su motivo y su utilidad en nuestro desarrollo. 


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sábado, 10 de enero de 2015

Búsqueda de la felicidad

                               LEYES DE VIBRACIÓN Y DE AFINIDAD
       


Podemos decir que la Ley de Vibración y Ley de Afinidad, están muy unidas.

Vibración es una manifestación de energía emitida por los diversos aspectos de todo cuanto existe en el Universo. Por ello, todo el Universo es vibración en diversos grados, como diversos y múltiples son los aspectos: desde el átomo, molécula, célula, de los diversos organismos que vibran constantemente en consonancia con su naturaleza y función, hasta todos los mundos del Cosmos infinito, cuya vibración varía y está también en concordancia con su estado evolutivo. Así también, todo lo que emana de la mente y el alma de las personas, es vibración (la vibración son los pensamiento, e ideas, los sentimientos, deseos y palabras).

Por ello, podemos afirmar que estamos inmersos en un océano de vibraciones, al igual que los peces están inmersos en el agua y no se percatan de lo que hay fuera. Así, nosotros los humanos, tan sólo percibimos algunas vibraciones, como son las vibraciones sonoras, las vibraciones y ondas luminosas, las caloríferas y las sísmicas; estas son vibraciones físicas, por las cuales el Espíritu encarnado entra en contacto con el mundo físico en el que tienen que actuar para realizarse.

Sabemos que todo cuanto existe, aún en sus formas más ínfimas, tiene vida. y todo lo que tiene vida, vibra en el grado de su desarrollo y evolución. Por ello podemos afirmar que todo vibra, que todo está en constante vibración y transformació n. Vibran las plantas vegetales, vibran las piedras y las diversas formas minerales. Vibra el ser humano por medio de sus pensamientos y sentimientos, y vibran las células de su organismo porque tiene vida propia. 
Y algo que es necesario conocer y retener en la memoria para no dañar el propio organismo, es que, todas las células del organismo humano son sensibles a las vibraciones pensamiento- sentimiento que el ser humano emite constantemente, comunicando estos la tonalidad buena o mala de que están impregnados, afectando el funcionamiento de los diversos órganos del cuerpo.

De aquí que, cada sentimiento de enemistad, rencor, malquerencia, etc.; cada emoción pasional; cada pensamiento ruin; es un elemento morboso cuya reiterada acción acaba por determinar una dolencia orgánica.

El ser humano que en nuestro planeta Tierra es la manifestación de vida más desarrollada, sus vibraciones son más intensas. Pero, no todos los seres humanos tienen igual intensidad de vibración; pues ella varía mucho según el grado de evolución alcanzado de cada cual.

Y esto es Ley en todos los aspectos de vida manifestada, conocida como Ley de Atracción y Ley de Afinidad. Lo semejante se atrae, lo desemejante se repele. Esto nos aclara ese enigma de las simpatías y antipatías.

Necesario es tener bien presente que, cuando pensamos estamos vibrando, estamos emitiendo ondas-pensamiento, que son tan reales como las ondas eléctricas, las ondas de luz, sonido y otras; y esas vibraciones tienen una fuerza de atracción hacia nosotros, de aquello que pensamos, sentimos y deseamos. Por ello, es muy necesario vigilar nuestros deseos, sentimientos y pensamientos.

Cada persona va conformando se vibración peculiar. Los sentimientos, pensamientos y deseos de cada persona, van conformando su vibración característica y que, por ley de atracción y por afinidad, atrae hacia sí vibraciones análogas que intensifican y acrecientan la propia vibración o sintonía vibratoria. Así mismo, cada grupo familiar, cada agrupación humana, cada pueblo y nación va conformando la vibración o sintonía vibratoria en concordancia con las actuaciones del conjunto, resultantes de sus deseos, sentimientos y pensamiento, y que conforman sus características.

Conociendo este principio, contenido en esta ley de Vibración, llegaremos a la conclusión de la necesidad de vigilar nuestros deseos, sentimientos y pensamientos que, como vais conociendo, son vibraciones con un alto grado de atracción por afinidad. Y cuando una persona siente deseos no dignos o alimenta sentimientos ruines, está atrayendo (por afinidad) otras vibraciones similares emanadas de seres del mal, está atrayendo hacia sí entidades negativas que presionarán sobre su mente humana, induciéndole a cometer errores ymalas acciones. Y con esa conducta va uniéndose a esas fuerzas negativas invisibles.

De suma importancia es mantenerse en una tónica vibratoria de sentimientos, pensamientos y deseos puros de amor hacia todos y hacia todo; ya que esta sintonía vibratoria ayudará a establecer contactocon los Reinos Espirituales Superiores de armonía y felicidad, porque vibran en amor.

Además, atraerá a nosotros el amor y afecto de los demás y de personas vibrando en la misma sintonía, todo lo cual contribuirá a hacernos la vida humana más agradable y a un más rápido progreso y evolución.

Todos los escritores conocen las horas de inspiración en que su pensamiento se ilumina con claridades inesperadas, en que las ideas brotan como un torrente bajo su pluma. ¿Quién de nosotros, en los momentos de tristeza, de anonadamiento y de desesperación no se ha sentido a veces reanimado, reconfortado por una acción íntima y misteriosa? Y los inventores, los soldados del progreso, todos aquellos que luchan por engrandecer el dominio y el poder de la humanidad, todos ellos ¿no han sido beneficiados con el auxilio invisible que nuestros superiores saben proporcionarles en las horas decisivas? Escritores súbitamente inspirados, inventores rápidamente iluminados.

Muchas sensaciones inexplicables provienen de la acción oculta de los Espíritus. Por ejemplo, los presentimientos que nos advierten de una desgracia, de la pérdida de un ser amado, son causados por las corrientes fluídicas que los desencarnados proyectan hacia aquellos que son queridos. El organismo percibe estos efluvios, pero rara vez el pensamiento del hombre trata de analizarlos. Hay, sin embargo, en el estudio y en la práctica de las facultades mediúmnicas, un manantial de enseñanzas elevadas, os animo al estudio.

Somos los forjadores de nuestro propio destino; en las actuaciones de cada día, con nuestros pensamientos y sentimientos, estamos creando fuerzas mentales y anímicas que actuarán en nuestro favor o contra nosotros, para un futuro de dicha o desdicha.

La mente, es un foco de energía. Y el pensamiento (producto de la mente) es una fuerza creadora que, por ley de afinidad, atrae fuerzas de la misma naturaleza. Y estas fuerzas mentales bien dirigidas, puestas en acción al servicio de un objetivo, realizan prodigios.

Diariamente, con nuestros sentimientos y pensamientos estamos modificando nuestro destino, para mejor o para peor. 
Necesario es reconocer que todos venimos a la vida con un objetivo, con un destino, con un programa a realizar, si bien este pueda ser modificado para mejor o peor.
La Ley da a cada ser espiritual múltiples oportunidades (según su grado de evolución) para rectificar rumbos y voluntariamente saldar deudas contraídas.

Consultando la Codificación, en el Libro de los Espíritus, encontramos las siguientes preguntas:

302- La identidad necesaria a la simpatía perfecta, ¿consiste sólo en la semejanza de pensamientos y sentimientos, o bien en la uniformidad de conocimientos adquiridos?
En la igualdad de grados de elevación.

303- Los Espíritus que hoy no son simpáticos, ¿pueden llegar a serlo más tarde?.
Sí, todos lo serán. Así el Espíritu que se encuentra hoy en tal esfera inferior, perfeccionándose, llegará a la esfera donde reside tal otro. Su encuentro se verificará más pronto, si el Espíritu elevado, soportando mal las pruebas a que se ha sometido, permanece en el mismo estado.
¿Dos Espíritus simpáticos pueden dejar de serlo?
Sin duda, si es perezoso el uno.

387- ¿La simpatía tiene siempre por principio un conocimiento anterior?
No, dos espíritus que se comprenden se buscan naturalmente, sin que como hombres se hayan conocido.

388- Los encuentros que a veces tenemos con ciertas personas, y que se atribuyen a la casualidad, ¿no son efecto de una especie de relaciones simpáticas?
Existen entre los seres pensadores lazos que vosotros no conocéis aún. El magnetismo es la brújula de esta ciencia que comprenderéis mejor más tarde.

389- ¿De dónde procede la repulsión instintiva que sentimos por ciertas personas a primera vista?
Espíritus antipáticos que se comprenden y reconocen sin hablarse.

390- La antipatía instintiva, ¿es siempre una señal de mala índole? 
Dos espíritus no son necesariamente malos; porque no sean simpáticos. La antipatía puede resultar de falta de semejanza en el pensamiento; pero a medida que los Espíritus se elevan, se borran las diferencias y desaparece la antipatía.

391- La antipatía entre dos personas, ¿nace primero en aquella cuyo Espíritu es más malo, o en la que lo tiene mejor?
En la una y en la otra; pero las causas y los efectos son deferentes. 
Un Espíritu malo siente antipatía hacia cualquiera que puede juzgarlo y descubrirle. Al ver por vez primera una persona, sabe que va a ser contrariado por ella, su desapego se trueca en odio, en celos y le inspira deseos de hacerle mal. El Espíritu bueno siente repulsión hacia lo malo; porque sabe que no será comprendido y que no participa de los mismos sentimientos. Pero por su superioridad, no siente por el otro ni odio ni celos. Se contenta con esquivarlo y compadecerlo.


466- ¿Por qué permite Dios que los Espíritus nos exciten al mal? 
Los Espíritus imperfectos son instrumentos destinados a probar la fe y constancia de los hombres en el bien. Tú como Espíritu, debes progresar en la ciencia de lo infinito, y por esto pasas por las pruebas del mal para llegar al bien. Nuestra misión es la de ponerte en el buen camino, y cuando malas influencias obran en ti, es porque te las atraes con el deseo del mal; porque los Espíritus inferiores vienen a cooperar al mal cuando deseas hacerlo. Sólo queriéndolo tú, pueden ayudarte en el mal. Si tienes propensión al homicidio, estarás rodeado de una nube de Espíritus que fomentarán en ti esa idea; pero otros te rodearán también que influirán en sentido del bien, lo que equilibra la balanza, abandonándote a tu libre albedrío.

469-¿Por qué medio puede neutralizarse la influencia de los Espíritus malos?
Haciendo bien y poniendo toda vuestra confianza en Dios, rechazáis la influencia de los Espíritus inferiores y destruís el imperio que quieren tomar sobre vosotros. Guardaos de escuchar las sugerencias de los Espíritus que os suscitan malos pensamientos, que promueven discordias entre vosotros y que os excitan a todas las malas pasiones. Desconfiad sobre todo de los que exaltan vuestro orgullo; porque os atacan por el lado débil. He aquí porque os hace decir Jesús en la oración dominical: "Señor, no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal".

471- Cuando experimentamos un sentimiento de angustia, de indefinible ansiedad o de satisfacción interior sin causa conocida, ¿depende únicamente de la disposición física?
Casi siempre es un efecto de las comunicaciones que a pesar vuestro tenéis con los Espíritus, o que habéis tenido con ellos durante el sueño.


Para que los Espíritus de luz se afinen contigo es imprescindible que movilices los recursos del vaso orgánico, renovando los conceptos y actitudes en torno del uso que le das, en todos tus días en la Tierra.

Para que asimiles y reflejes las imágenes de la vida espiritual, necesitas recuperar la pureza con que recibiste el cuerpo de manos de Bienhechores Insignes, antes del renacimiento.

Olvida la queja y la tristeza y tus centros de registros psíquicos se tronarán más maleables.

Recupera el equilibrio de las emociones y las sutiles vibraciones animarán tu organismo.

Desarrolla los sentimientos buenos y la comunión con las bellezas de las verdades eternas, a través de la fe pura y noble, consolará a tu alma, consolando a muchos.

Y además de eso, los Guías Tutelares, reconociendo tu esfuerzo infatigable, vendrán a tu encuentro atraídos por la importante irradiación de tus elevados deseos.

Entretanto, si no pretendes intentar y mantener esa batalla continua de luz contra las tinieblas espesas del pasado, en formas de pensamientos vampirizantes, no te postules al afecto de los Espíritus Puros, porque la diferencia vibratoria entre tú y ellos, dificultará cualquier tentativa intempestiva de unión sublime.

Libérate, aún hoy, del yugo de las entidades perversas con las cuales te afinas, por impositivo del pasado y rompiendo los eslabones que te retienen, eleva el pensamiento a las Esferas Superiores, dilatando los brazos en el trabajo continuo y desarrollando el embrión de la alegría por la libertad, seguro de que Jesús, que hasta hoy te espera, te recibirá con los brazos abiertos al final de los rudos embates.


Juan C. Mariani
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                 BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD
¿Usted se preocupó alguna vez por la felicidad?
¿Ya realizó esfuerzos para conquistarla?
¿Quién de nosotros  no desea ser feliz? Salvo los casos patológicos, las personas están siempre  en busca de la felicidad,  aunque no se den cuenta de eso.
Más, al final, ¿que es la felicidad?
La felicidad varía de persona a persona, y en cada momento de nuestra vida, ella puede asumir aspectos diferentes.
Cuando estamos enfermos, la recuperación de la salud seria nuestra felicidad. Y realizamos todos los esfuerzos para conquistarla.
Si estamos sin empleo, un empleo  constituiría  nuestra felicidad por algún tiempo.
Si somos solteros y deseamos unirnos a alguien, nuestra felicidad seria encontrar a la persona adecuada, para  compartir nuestro afecto.
No obstante, los que padecen hambre y frio, encontrarían la felicidad  en un abrigo y en la alimentación  que rehace.
En cuanto al goleador, la explosión de la felicidad es cuando el balón toca el fondo de la red del equipo contrario.
En fin. La felicidad tiene tantas faces como los deseos de cada criatura, variando de acuerdo con las circunstancias.
Cierta vez, leímos una historia que nos llevó a reflexionar  en lo que consiste la verdadera felicidad.
 Fue narrada por una moza que se sentía momentáneamente infeliz y, andando por la calle vio a un hombre empujando una carroza.
Al observar la escena, pensó: ¡Pobre hombre! Haciendo el trabajo de un animal irracional
 ¿ Eso es lo que debe ser la infelicidad!
Pensando en oír de sus labios lamentaciones y quejas, se aproximo a él y pregunto:
Usted está muy triste, ¿verdad? Después de hacer un trabajo de esos…
Ella confiesa que el hombre la hizo cambiar, el paisaje intimo, al responder entusiasmado:
¡No señora! Soy una persona muy feliz. Tengo la suerte de que no necesito de un animal  para empujar mi carroza.
Tengo fuerza, consigo mi sustento paseando por la ciudad y aun gano saludos de personas bonitas como la señora.
No soy más feliz, solo porque no veo a todas las personas del mundo sonriendo…
 Como podemos percibir, la felicidad consiste  en cada uno contentarse  con lo que tiene  y hacer de su felicidad la alegría de los otros.
Cuando Jesús afirmó que la felicidad  no es de este mundo, se refirió a la felicidad sin mezcla, a la felicidad plena.
Todavía, podemos vivir con alegría, valorizando las cosas que tenemos y las conquistas morales que ya logramos, sin sentirnos tristes por lo que no poseemos y no está a nuestro alcance.
 Muchos de nosotros buscamos la felicidad distante de donde ella se encuentra.
A cada momento Dios nos ofrece mil motivos  para nosotros alegrarnos.
La oportunidad de vivir, de tener una familia, amigos, trabajo…
La naturaleza, el sol, la lluvia, la noche para el reposo, las oportunidades de aprendizaje de cada minuto que pasa por nosotros.
Hasta incluso los obstáculos del camino son motivos de alegría, por enseñarnos a superarlos, preparándonos para la conquista de la felicidad perenne, que a todos nos aguarda.
 Redacción de Momento Espirita   
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En cada existencia corporal el espíritu debe llevar a cabo una labor en proporción con su grado de desarrollo; cuanto más ruda y trabajosa sea tanto mayor será el mérito en cumplirla. De esta manera, cada existencia es una prueba que lo acerca al objetivo. El número de esas existencias es indeterminado. Depende de la voluntad del espíritu abreviarlo esforzándose activamente por su perfeccionamiento moral; del mismo modo que depende de la voluntad del obrero, que debe entregar un trabajo, el disminuir la cantidad de días que emplea en hacerlo.

EL ESPIRITISMO EN SU MÁS SIMPLE EXPRESIÓN (13) A. KARDEC

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                           Biografía resumida de 
                      José María Fernández Colavida


(Tortosa, 1819 – Barcelona, 1888)

Si deseáramos describir, en pocas palabras, quién es José María Fernández Colavida, deberíamos afirmar, ante todo, que se trata del ejemplo real y concreto del hombre de bien y del verdadero espírita, enseñado en El Evangelio según el Espiritismo.

Conocido, con toda justicia, como el Kardec español, trabajó y sigue trabajando permanentemente por el progreso de la humanidad, divulgando la Doctrina Espírita no solamente por medio de su perfecto conocimiento doctrinario, sino también por el fiel ejemplo que siempre ha dado de la práctica de las enseñanzas espíritas, sobre todo de la ley de amor, de justicia y de caridad.

Primer traductor y editor de los libros de Allan Kardec al idioma español, jamás buscó ventajas materiales en las obras que publicaba, donando muchas de ellas en beneficio de la divulgación doctrinaria o vendiéndolas a precios simbólicos, que ni siquiera cubrían los costos generados por la impresión. Fue gracias a su abnegado trabajo de divulgación doctrinaria que Amalia Domingo Soler, entre otros innumerables beneficiarios, pudo tener las obras de Allan Kardec, como ella misma cuenta en Memorias: «[…] Fernández Colavida me mandó la colección completa de su Revista, las obras de Allan Kardec y una carta cariñosísima. Cuando yo me vi dueña de los libros de Kardec por los que tanto había suspirado, mi alegría fue inmensa».

Fundador, director y redactor, en Barcelona, de la Revista Espiritista –Periódico de Estudios Psicológicos, posteriormente denominada Revista de Estudios Psicológicos, fue el mayor divulgador espírita a los países de lengua española. Realizó un trabajo admirable de orientación doctrinaria a espíritas de varios lugares del mundo, tales como Argentina, Colombia, Cuba, Ecuador, Filipinas, México, Perú, Uruguay, además de España.

Fundador de la primera librería espírita en la capital de Cataluña, fue el importador de los trescientos volúmenes y folletos sobre el Espiritismo quemados el 9 de octubre de 1861 en el Auto de Fe de Barcelona.

También fue el fundador de la Asociación de los Amigos de los Pobres, de la Sociedad Barcelonesa Propagadora del Espiritismo y el director del Grupo Espírita La Paz, instituciones en las que trabajó con ahínco por el bien del prójimo.

Presidente de honor del Primer Congreso Internacional Espírita, realizado en Barcelona en septiembre de 1888, pocos meses antes de su desencarnación, recibió el homenaje con la más grande humildad, pues jamás buscó ningún reconocimiento, excepto el de su propia conciencia.

Gran soldado de la paz del Cristo, ha trabajado de manera incesante por la unión de los espíritas alrededor del estudio y de la práctica de la moral de Jesús y de las enseñanzas codificadas por Allan Kardec. Sus manos laboriosas, herramientas luminosas en servicio constante a la causa espírita, escribían, en su más reciente encarnación, textos doctrinarios, cartas de orientaciones a espíritas de todas las condiciones sociales y de varias nacionalidades, así como llevaban auxilio a necesitados de toda especie, sea la ayuda material a las personas pobres económicamente, sea los fluidos saludables a los enfermos de cuerpo o de alma.

En la vida espiritual, esas mismas manos, además de permanecer fielmente en el trabajo de las letras y del auxilio, nos son extendidas amorosamente para sostenernos en el recto cumplimiento de nuestros deberes como espíritas.

En su tumba, donde yace el cuerpo mortal, los espíritas de España y América, como una muestra de gratitud, deseaban construir un monumento. Con todo el respeto que esa iniciativa merece, no dejemos de prestar también otro homenaje al ejemplo inmortal de ese noble Espíritu bienhechor, edificando, en nosotros mismos, el monumento de la práctica de las dos enseñanzas fundamentales para todo espírita, es decir: «Hermanos, amémonos e instruyámonos».


Por Simoni Privato Goidanich

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