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lunes, 9 de febrero de 2015

TEMOR A LA MUERTE

     
     SUFRIMIENTOS EN LA MEDIUMNIDAD


Dicen algunos observadores precipitados y tal vez inconscientes, que las tareas mediúmnicas de socorro a los desencarnados, cristalizan psicosis en los médiums.
Afirman varios estudiosos que las operaciones desobsesivas libertan a los enfermos desencarnados y encarcelan en enfermedades peligrosas a los intermediarios.
Señalan diversos aprendices del Mensaje Espírita que los médiums operantes en el intercambio con desencarnados en estado lamentable, conservan inconvenientes y sensibles desequilibrios que los tornan extraños.
Mientras tanto, sabemos que no tienen razón los que así piensan, quien así procede.
El médium espiritista tiene conocimiento, a través de la doctrina que profesa, de los antídotos y de los medicamentos que necesita para la manuntención del propio equilibrio.
No hay duda de que existen médiums, en todas las dependencias humanas, con desaliño mental evidente y en razón de ello, también en las células espiritistas de socorro, ellos aparecen, sin embargo, en la condición de enfermos en tratamientos especiales y demorados. Ya vinieron en tormentos y se mantienen sin ningún esfuerzo de renovación interior.
El Espiritismo es, antes que nada, hogar escuela, hospital escuela, santuario escuela para aprendizaje, salud y elevación espiritual.
Es necesario, por lo tanto, que el sensitivo se habilite para las tareas que le corresponden, a través de ejercicios morales de resultados positivos , estudio metódico y constante, servicios de amor, a fin de libertarse de las viejas ataduras con los espíritus infelices que permanecen ligados a sus paisajes mentales en vampirismo insidioso y naturalmente, a pesar de estar entre enfermos y necesitados, conduzca el tesoro de la oportunidad libertadora, en la mediumnidad socorrista.
   Divaldo P. Franco.
Espiritu Juana de Angelis.

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                TEMOR A LA MUERTE.

- Si tienes la conciencia tranquila, no hay nada que temer, procuremos todos aprovechar mientras estemos aquí, ser mejores personas y evolucionar, que al fin y al cabo es lo más importante y lo único que nos llevaremos de esta vida, nuestra evolución y la pureza de nuestra alma.

Angeles C. M.


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domingo, 8 de febrero de 2015

Calidad en la práctica mediúmnica

AUN HAY TIEMPO

 Me dirijo a ti, seas mujer madre u hombre padre, a fin de que juntos,  señalemos algunas consideraciones a respecto del hijo o de la hija que el creador  de la Vida te concedió, para que puedas cooperar en el proceso de su dirección hacia la felicidad.
Sabes, sea por las informaciones de tu filosofía religiosa o a través de tus pensares preocupados, que tienes  nobles  como graves compromisos  con el ala conducida a tus cuidados.
Si te dedicas, realmente, a esa labor, serás capaz de dar buen término a los deberes  aceptados por ti,  cuando te encontrabas en el Mundo de los Espíritus.
En verdad, no conoces, esencialmente, la intimidad del ser que te fue presentado como hijo o hija. En cada momento de la convivencia con esa  criatura  puesta bajo tu responsabilidad, te vas enseñoreando, poco a poco, de las peculiaridades generales que lo caracterizan. Percibes, entonces, en el contacto continuado con tu cría, cuanto ella trae de sorprendente, de grandioso o degradante, en el comportamiento que exterioriza.
No sabes, es bien verdad, de que experiencias proceden tus hijos. Ignoras cuales  son los bagajes que trae en lo intimo del ser. Ninguna noticia obtuviste  a respecto de los archivos pretéritos de tus vástagos.  Pueden haber renacido en tu hogar criaturas con las características de Rasputín o de Francisco de Asís, de Mussolini o de Teresa de Ávila, de Calígula o de Gandhi, de San Martin o de Napoleón. Cada uno llega para la convivencia contigo, para tu envolvimiento, portando bagajes bienaventurados o desafortunados, que constituirán a lo largo del tiempo, transformado, hoy en auto herencia, lo que se puede entender como el “pecado original” , referido en los textos de la Biblia  judaica, una vez que nadie hereda  errores o virtudes de quien quiera que sea,  más si de sí mismo. Tanto los tormentos íntimos como las excelentes  virtudes proceden del pasado espiritual del propio individuo.
Con base en esas consideraciones, dedícate a observar, padre o madre, las marcas morales de tus pequeños, procurando identificar, del mejor modo posible, el carácter de esos seres que Dios puso en tus brazos dedicados, a tus responsables cuidados.
Desconociendo la intimidad de tu niño, trabajarás como psicólogo domestico, casi nunca con éxito, si ignoras que el no pasa de un Espíritu reencarnado llegado al mundo con necesidades  evolutivas.
Que hiciste del hijo confiado a tus cuidados? Te preguntará el creador, en el amago de tu conciencia. Y tendrás dificultades para justificar cualquier indisciplina o protura, inadvertida, habiendo actuado como “laissez-faire” ante los necesarios deberes  no atendidos.
Es  importante, hermano mío, o hermana mía, que, al actuar  ante tu hijo con el empeño de educarlo, ahora identificado con su realidad de un ser encarnado, tengas atención cuidadosa par con los materiales que utilizarás para influenciar sobre su destino, que el creador espera que sean elementos positivos.
En lo que se refiere al campo profesional, procura no inducirlo  a centrar su pensamiento en el dinero que podría ganar, una vez que puedes verificar que la profesionalización del individuo en la sociedad  exprime  las posibilidades de que se ejercite  en espíritu  de cooperación con el progreso social. Enséñale que el dinero es necesario para la vida en el mundo, más que el propósito fundamental  de la labor profesional debe ser el de la utilidad, poniendo  siempre las realizaciones de “Cesar” al servicio de Dios. Aquí, entonces, el trabajo le dará la grandeza del alma y del valor social, bajo  tu  madura orientación.
En la esfera de la vida social, es necesario que aprenda a respetar las leyes constituidas, para respetar también a sus semejantes, sean criaturas o jóvenes  como el mismo, sean personas maduras o ancianas. Busca sensibilizarlo para el ejercicio de la fraternidad, para que se dedique a hacer amigos, manteniendo su alegría de vivir, en los planos  de la dignidad ética, de la nobleza moral, pasando a comprender que los malos ejemplos de los otros no deben servirle de ejemplos. Insúflale, por medio de tu propia vivencia, el amor a la verdad,  el trato permanente con la honestidad, para que no  guarde remordimientos  y otros conflictos que perturben su alma.
En la convivencia contigo, trata de acompañar de cerca a tu hijo o hija, desenvolviendo en ellos, desde la fase infantil, la costumbre del dialogo, de la confianza reciproca. No permitas a tu hijo los excesos de cualquier tenor. Esfuérzate, consciente como eres de los esfuerzos en el camino humano, para no  exponer  sus cuerpos desnudados a la vanidad, sea en nombre de la moda contemporánea, sea por el mero exhibicionismo que recoge los aplausos  mentirosos de la excitación, aplausos que acostumbran agradar a los padres y abren agigantados fosos morales para el futuro. En esos eventos se ocultan las garras  poderosas y babosas de la pedofilia que no guardará a tu hijo tanto física como psíquicamente.
Trabaja en tu vástago los valores positivos que en el encuentres. Dale refuerzos felicitándole diciendo  que te gustó  alguna actitud, alguna realización de su autoría. Confirma que el fue feliz en ese  u otro lance del camino,  no dejando de lado  tal oportunidad. No justifiques que el no hizo nada más que cumplir con su obligación, una vez que conoces abultado números de personas que, por fuera del mundo, no cumplen los propios deberes. Entonces, se torna indispensable ese valor donde y cuando  aparezca.
Vale también oír sus ideales y opiniones, aun cuando se muestren inmaduros, aun cuando  no te parezcan razonables o propios para la cuestión  en aprecio. Concédele , por tu vez,  el derecho de discordar  de tus puntos de vista, substituyendo el poder del autoritarismo violento por la autoridad, naturalmente construida en el día a día  en el respeto, en la amistad, puesto que te tornarás el amigo más cercano de tu hijo.
Oye a tus hijos con respeto y háblales sobre lo que piensas  y porque piensas, expresando su experiencia de la vida,  tu madurez estructurada a lo largo de los años de incontables  escaramuzas cotidianas, admitiendo que ellos tienen sus propios pensamientos y que traen en su intimidad espiritual los indicios de los caminos que deberán seguir, cuando tengan madurez para hacerlo.
En el ámbito de la vida intima, acompaña las inclinaciones de cada hijo y, en el caso que percibas y constates que son tristes, deprimidas, ansiosas, trabaja para darles el debido apoyo,  lo que muchas veces  le indicará la necesidad  de algún profesional compatible con el tipo de dificultad que presente. Si se presentaran señales de una sexualidad nada convencional, evita aturdirte  como si ya fuese el fin del mundo.
Identificando en tu hijo, o en tu hija, expresiones de veracidad sexual, posturas sexuales inversivas o apatías sexuales, piensa en la mejor forma de auxiliarlo, resguardándolo, sin embargo, con tu atento cariño, evitando exponerlo en las vitrinas  de los escándalos, resistiendo  a las sutilezas del orgullo que acostumbran  a indicar posiciones violentas, sean de indiferencia, sean de agresividad.
Vale la pena tratar de comprenderlo sin represiones, orientarlo apoyado en tu propia experiencia vivencial. En el caso que haya manifestaciones de la homosexualidad atormentada, sepas que ambas  requieren tu cautela  en el abordaje.  No lo desprecies, no hagas huso de la agresividad; evita el avergonzarlo con chistes o burlas francamente dispensables y anacrónicas. Cada persona sabe  lo que siente  y como siente, aun mismo que, muchas veces, no sepa explicar la procedencia de lo que registra, el origen de sus conflictos.
Convencido  de que es una excepción en el mundo el número de los que están indemnes  a los desarreglos de la vida sexual, respeta a tus hijos, cuando estén atravesando fases complejas o torturantes en el campo  de su sexualidad, oyéndolos, sintiéndolos, siguiendo con ellos camino a fuera, auxiliándolos en el terreno de la definición emocional, aun mismo que con lágrimas  o dolores morales,  seguro  de que aún hay tiempo de contribuir para el mundo mejor que todos anhelamos, exactamente porque Dios confió en ti,  padre o madre, entregándote   a uno u más de Sus hijos amados, en fase de construcción interior, en la ruta de la felicidad.
Medita, pues, sobre todo lo que te es permitido  enredar  en tus hijos en el camino terrenal. Reflexiona  en cuanto a la calidad de todo eso y aprende  a interferir para  iluminar,  actuar para renovar, opinar para re erguir del suelo planetario  a ti mismo  y a tus hermanos, colocados a tu lado en la condición de hijo o hija por los vínculos corporales.
Aun es  tiempo de confirmar que la páter- maternidad es un dignificante como bendecido ejercicio de cooperación con las terrenas leyes de nuestro Creador.

Por el espíritu Camilo – Mensaje psicografiado por el médium Raúl Texeira, el 18 de febrero del 2004, en la Sociedad Espirita Esperanza,-

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"NO ESPERES QUE TU VIDA CAMBIE, CAMBIA TU Y TU VIDA CAMBIARÁ"
  Autor anónimo
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Calidad en la práctica Mediúmnica
Mercedes Cruz Reyes
No basta que se evoquen a los buenos Espíritus; es preciso, como condición expresa, que los asistentes estén en condiciones propicias, para que ellos consientan en venir.
 “Todo médium, que sinceramente desee no ser juguete de la mentira, debe, por tanto, buscar producir en reuniones serias.
Una Sociedad Espirita  debe evitar toda causa de perturbación y de distracción, ha de organizarse,  y  prestar mucha atención  a las medidas apropiadas.  Las Sociedades  regularmente constituidas exigen organización más completa.  La que tenga sus engranajes internos menos complicados será siempre la mejor.  De ello resaltamos que “toda reunión  espirita debe, pues, tender a la mayor homogeneidad posible, para llegar a resultados serios y verdaderamente útiles.  Si lo que se desea es obtener  comunicaciones, sean las que sean, sin ninguna atención a la calidad  de los que las den, evidentemente se tornan innecesarias todas esas precauciones; pero, entonces, nadie tiene que quejarse de la calidad del producto”.
El Movimiento Espírita, que tiene como actividad-medio la Unificación y como actividad-fin promover el estudio, la difusión y la práctica de la Doctrina Espírita, ha de tomarse muy en serio esta labor ya que   con el estudio enriquecerá el caudal de conocimientos de dirigentes, Mediums, adoctrinadores  y asistentes de la practica mediúmnica, que puede considerarse la excelencia de la caridad, por su elevada misión de liberar conciencias, lo que requiere la busca constante de la espiritización, de la calificación y de la humanización.
Siendo el Centro Espírita la escuela educativa y la oficina de trabajo donde el amor y el conocimiento orientan las vidas en rumbo de la autoconciencia, ahí deben estar las posibilidades para que se adquiera calidad en la práctica mediúmnica.
El médium es, esencialmente, un Espíritu en prueba, rescatando equívocos y deudas que le quedaron en la retaguardia moral. La presencia de la facultad no le concede cualquier tipo de privilegio o destaque en la comunidad, no debiendo serle motivo de orgullo o de ostentación, antes siéndole un especial instrumento para ayudar en la reparación de deudas y adquirir el equilibrio espiritual.
Incluso cuando el fenómeno se le presenta ostensivo, ello no significa destino para ser misionero de un  momento a otro.
El mediunato es adquirido mediante sacrificio personal y mucha renuncia, trabajo incesante y humildad en el desempeño de las tareas que le dan respeto.
La práctica mediúmnica, en consecuencia, debe ser realizada con seriedad, elevación y constancia, siguiéndose, al pie de la letra las directrices establecidas en El Libro de los Médiums, de Allan Kardec y la contribución complementaria que viene siendo presentada, después de la Codificación, por estudiosos encarnados y por los Espíritus encargados de mantener la Obra conforme se encuentra consolidada en la Doctrina Espírita.
La mediúmnidad   es espontánea, surge en cualquier edad, posición social, denominación religiosa o escepticismo en el cual se encuentre el individuo.
Normalmente llama la atención por los fenómenos insólitos de que se hace portadora, produciendo efectos físicos e intelectuales, así como manifestaciones en el área visual, auditiva, presentándose con una variada gama conforme las diversas expresiones intelectuales, materiales y subjetivas que se exteriorizan en el día a día de todos los seres humanos.
La mediúmnidad surge como una explosión de relativa  violencia en determinados individuos, gracias a cuya manifestación surgen perturbaciones de variada orden, en otros aparece sutilmente, favoreciendo la penetración en más amplias franjas vibratorias, aquellas de donde se procede antes del cuerpo y para cuyo círculo se retorna después del desgaste carnal.
Al principio, surge como sensaciones extrañas de presencias psíquicas o físicas algo perturbadoras, generando miedo o ansiedad, inquietud o incerteza. En algunos momentos, se turba la lucidez, para, en otros, abrirse brechas luminosas en la mente, percibiéndose otro tipo más sutil de realidad.
El médium debe proceder ante estos registros de presencias de seres desencarnados, silenciando la inquietud y penetrándose a través de la meditación, auscultando su conciencia, procurando desdoblar la percepción psíquica sin ningún recelo así oirá palabras confortadoras, y verá a personas queridas que se le acercan.

A veces, cuando aparece la mediúmnidad, surgen varios disturbios, sea en el área orgánica, a través de desequilibrios y dolencias, o mediante inquietudes emocionales y psiquiatritas, por debilidad de su constitución fisio psicológica.
No es la mediúmnidad que genera el disturbio en el organismo, sino la acción fluídica de los Espíritus que favorece la atonía o no, de acuerdo con la calidad de que esta se reviste.
Por otro lado, cuando la acción espiritual es saludable, una aura de paz y de bienestar envuelve al medianero, auxiliándolo en la preservación de las fuerzas que lo nutren y sustentan durante la existencia física.
La mediúmnidad, en sí misma, no es buena ni mala, antes, se presenta en carácter de neutralidad, dándole la oportunidad al hombre de utilizarla conforme desee, de ese uso derivarán los resultados que acompañarán al medianero hasta el momento final de su etapa evolutiva en el cuerpo.
La mediúmnidad, cuando surge, en la mayoría de los casos, es bajo acciones obsesivas, pues el periodo inicial de la educación mediúmnica siempre se da bajo acciones tormentosas. El médium es un Espíritu endeudado, en sí mismo, con vasta copia de compromisos a rescatar, cuando se desdobla, trayendo matrices que facultan el acoplamiento de mentes perniciosas del Más Allá, que lo impelen al trabajo de auto-perfección, sobre el ejercicio de la caridad, de la paciencia y del amor para con los mismos. Aparte de eso, considerando sus débitos, se vincula a los cobradores que no quieren perder de vista, sitiándole la casa mental, afligiéndolo con el recurso de un campo precioso y vasto, como es la percepción mediúmnica, intentado impedirle el crecimiento espiritual, mediante el cual lograría liberarse del infeliz yugo. Crean estratagemas, situaciones difíciles, predisponen mal a aquel que las sufren, rodeándolo de impresiones, porque viven en diferente franja vibratoria, peculiar, diversa a los que no poseen disposiciones medianímicos.
La fase inicial del ejercicio y desdoblamiento de la mediúmnidad es un bendito calvario. Por otro lado, este es el medio de ampliar, desarrollar el entrenamiento del sensitivo, que aprende a discernir el tono psíquico de los que lo acompañan, en espíritu, tomando conocimiento de las “leyes de los fluidos” y armándose de resistencia para combatir las “malas inclinaciones” que son los imanes que atraen a los que se encuentran en estado de Erraticidad inferior.
(En las Fronteras de la Locura, Cap. 23, Manuel Philomeno de Miranda/Divaldo P. Franco
Manuel Philomeno de Miranda

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  LA ALEGRIA DE VIVIR

  Hemos de sentir la alegría de poder compartir nuestra existencia con los que nos rodean.  Si queremos mejorar nuestra calidad de vida hemos de conseguir  obtener  el sentido del humor.
Hemos de sentir la vida a cada instante percibiendo la maravillosa creación, la obra de Dios, procurando  dar todo lo mejor de nosotros, es contemplar  pacíficamente la risa de un niño, oír el cantico de los pájaros, escuchar al adolescente,  asistir y acompañar a los ancianos para que no se sientan solos. Vivir es vibrar, sentir, comprender  permanecer y ser, es valorar el tiempo porque el es lo único que poseemos para realizarnos.
Lo que hoy no conseguiste, con ánimo y cariño podrás lograrlo mañana. Sí alguna vez tus sueño se derrumban, busca un poco de luz en tu ventana, prométete a ti mismo un arco iris y vuelve a comenzar. No te detengas, construye nuevos sueños. Piensa siempre que en tu camino nada es imposible. Pon todo tu ser, en todo lo que hagas. Baña siempre tus días en el dorado resplandor del entusiasmo.
Nunca más vuelvas a saludar el amanecer sin una meta. Ve hacia las oportunidades, no esperes solamente que ellas vengan a ti Es más fácil levantarse de una caída, que de una cobardía. No es el tiempo el que sana las heridas sino el amor y la compañía. Piensa que cada día es el más importante y entrégale tu fuerza y tus deseos
Para empezar a recuperar un poco aquella motivación para conquistar sueños y disfrutar de la vida, se necesita empezar a hacer pequeños cambios positivos, exterminar los pensamientos negativos y enfocar los pensamientos positivos. Esto se logra tratando de verle el lado bueno a cada situación de la vida, en vez de enfocarse en los detalles defectuosos. Es apreciar a la gente que hay alrededor, una vez que los pensamientos negativos son desplazados por pensamientos positivos, la vida empieza a cambiar y todas las personas alrededor comienzan a ver el cambio y por lo tanto cambian también.
Las mejores perspectivas para empezar son.
Elevar nuestro nivel de autoestima,  sintiéndonos importantes  y necesario en la familia, en la escuela, en el grupo de trabajo y, en definitiva, que seamos apreciados y tenidos en cuenta por los demás.
Llevar una vida ordenada y sencilla, disfrutando de las cosas pequeñas y cotidianas que están al alcance de cualquiera.
Pensar siempre en positivo, no permitiendo la entrada a nuestra mente de derrotismos y actitudes deprimentes o desesperanzadoras. Que el pasado negativo o la inquietud v el desasosiego por el futuro no nos impidan vivir el presente en paz y armonía con nosotros mismos.
Conseguir que nuestra ocupación o trabajo sea fuente de alegría. Comprobar que el trabajo no sólo es la expresión clara de nuestra vitalidad, inteligencia y capacidad, sino que con él hacemos nuestra aportación a la sociedad, contribuyendo de forma directa al bienestar físico, intelectual, moral o espiritual de los demás.
Fomentar cada día, a cada instante, los sentimientos de aceptación, de conformidad y hasta de complacencia y alegría de la realidad cotidiana, sea cual fuere. Tras cada sombra siempre se oculta un destello de luz. La alegría será siempre nuestra fiel compañera cuando convirtamos en hábito el descubrir siempre el lado bueno de las cosas.
No te conformes con sentir la alegría dentro de ti, haz que aflore al exterior y contágiala a quienes te rodean con palabras, actitudes y gestos que les arrastren a compartir tu propia alegría.
Aprende a no perder ni un instante en lamentaciones y quejas inútiles sobre algo que es irremediable, como el jarrón que se ha roto, un día lluvioso, el robo del coche, una enfermedad incurable... Acepta lo irremediable ya que, una actitud de protesta y disgusto por algo que no tiene solución, te privará de la alegría de vivir.
Convierte la alegría en fiel comparsa de tu vida, ya que es, sin duda, el ingrediente principal en el compuesto de la salud física, mental y psíquica.
La Alegría de vivir está en la vida misma
Permitiéndonos dar y recibir.

La Alegría de vivir está en la naturaleza
Permitiéndonos ver y sentir
La Alegría de vivir está en la familia
Permitiéndonos amar y aprender

La Alegría de vivir esta en los amigos
Permitiéndonos cooperar y disfrutar

La Alegría de vivir esta en los compañeros de trabajo
Permitiéndonos progresar y llenarnos de experiencias

La Alegría de vivir está en todas partes
Permitiéndonos simplemente ¡VIVIR!

Vivamos con alegría, vivifiquémonos en el Señor,  que nos ofrece la oportunidad  de  contemplar el universo, en su inconmensurable amor a todos.
  Vibremos  con amor y esperanza, para que la vida cambie a nuestro alrededor.
 Merchita 
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sábado, 7 de febrero de 2015

REENCARNACIÓN

                ¿QUÉ HICISTE EN LA VIDA?

Mire los pájaros de nuestro país durante los meses de invierno, cuando el cielo está sombrío, cuando la tierra está cubierta con un blanco manto de nieve, agarrados unos a los otros, en el borde de un tejado, ellos se acarician mutuamente, en silencio. La necesidad los une. Con todo, en los bellos días, con el sol resplandeciente y la provisión abundante, ellos pián cuanto pueden, se persiguen, se baten, se machucan. Así es el hombre. Dócil y afectuoso para con sus semejantes en los días de tristeza, con la posesión de los bienes materiales muchas veces se torna olvidadizo e insensible.

Una condición modesta hace más bien al espíritu deseoso de progresar, de adquirir las virtudes necesarias para su progreso moral. Lejos del torbellino de los placeres fugaces, el juzgará mejor la vida, dará a la materia lo que es necesario para la conservación de sus órganos, sin embargo evitará caer en hábitos perniciosos, se torna presa de innumerables necesidades ficticias que son el flagelo de la humanidad. El será sobrio y laborioso, contentándose con poco, apegándose a los placeres de la inteligencia y a las alegrías del corazón.

Fortificado así contra los asaltos de la materia, el sabio, bajo la pura luz de la Razón, verá resplandecer su destino. Esclarecido en cuanto al objetivo de la vida y al porque de las cosas, quedará firme y resignado ante el dolor, que aprovechará para su depuración y su progreso.

Enfrentará la prueba con coraje, sabiendo que ella es saludable, que ella es el choque que rasga nuestras almas y que solo por este rasgón se derrama todo cuanto de hiel y amargura hay en nosotros.

Y si los hombres se ríen de él, si él es víctima de la intriga y de la injusticia, el aprenderá a soportar pacientemente sus males, alzando su mirada para vosotros; ¡oh! Nuestros hermanos más viejos, para Sócrates bebiendo la cicuta, para >Jesús crucificado y para Joanna en la hoguera. Habrá consolación en el pensamiento que los mayores, los más virtuosos y los más dignos sufrieron y murieron por la humanidad.

Después de una existencia bien completada, llegará la hora solemne y es con calma, sin disgusto que verá la muerte, la muerte que los hombres rodean con un siniestro aparato, la muerte, espantajo de los poderosos y de los sensuales y que, para el pensador austero, es la liberación, la hora de la transformación, la puerta que se abre para el imperio luminoso de los espíritus.

Ese pórtico de las regiones extraterrestres será penetrado con serenidad si la conciencia, separada de la sombra de la materia, se yergue como un juez, representante de Dios, preguntando: “¿Qué hiciste de la vida?” y el responde: “Luche, sufrí, ame! Enseñé el Bien, la Verdad y la Justicia; di a mis hermanos el ejemplo de lo correcto y de la dulzura; alivié los dolores de los que sufren y consolé a los que lloran. Ahora, que el Eterno me juzgue, pues estoy en sus manos!”

Hombre, mi hermano, ten fe en tu destino, porque el es grande. Confía en las amplias perspectivas porque el pone en tu pensamiento la energía necesaria para enfrentar los vientos y las tempestades del mundo. Camina, valiente luchador, sube la cuesta que conduce a esas cimas que se llaman Virtud, Deber y Sacrificio. No pares en el camino para coger las florecillas del campo, para brincar con los guijarros dorados. Para el frente, siempre hacia adelante.

Mira en los esplendidos cielos esos astros brillantes, esos soles incontables que cargan en su evolución prodigiosa, brillantes cortejos de planetas. Cuantos siglos acumulados fueron precisos para formarlos y cuantos siglos serán precisos para disolverlos.

Pues bien, llegará un día en que todos esos soles serán extinguidos, o esos mundos gigantescos desaparecerán para dar lugar a nuevos globos y a otras familias de astros emergiendo de las profundidades. Nada de lo que ves hoy existirá. El viento de los espacios habrá barrido para siempre el polvo de esos mundos, sin embargo tú vivirás siempre, prosiguiendo tu marcha eterna en el seno de una creación renovada incesantemente. ¿Que será entonces, para tu alma depurada y engrandecida, las sombras y lo cuidados del presente? Accidentes fugaces de nuestro caminar que solo dejaran, en el fondo de nuestra memoria, recuerdos tristes y dulces.

Ante los horizontes infinitos de la inmortalidad, los males del pasado y las pruebas sufridas serán cual nube pasajera en medio de un cielo sereno.

Considera, por tanto, en su justo valor, las cosas de la Tierra. No las desdeñes porque, sin duda, ellas son necesarias para tu progreso, y tu misión es contribuir para su perfeccionamiento, mejorándote a ti mismo, más que tu alma no se agarre exclusivamente a ellas y que busques, ante todo, las enseñanzas en ellas contenidas.

Gracias a ellas comprenderás que el objetivo de la vida no es el gozo, ni la felicidad, sin embargo si es el desenvolvimiento por medio del trabajo, del estudio y del cumplimiento del deber, de esa alma, de esa personalidad que encontrarás en el más allá del túmulo, tal como la hayas hecho, tú mismo, en el curso de esa existencia terrestre.


Por Léon Denis
Blog de los Espiritas



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                    Igualdad natural 

. ¿Todos los hombres son iguales ante Dios? 

- Sí, todos tienden hacia el mismo fin y Dios ha hecho sus leyes para todos ellos. Con frecuencia decís: “El sol nace para todos”, y estáis manifestando una verdad mayor y más general de lo que pensáis.* 
Todos los hombres se hallan sometidos a las mismas leyes naturales. Todos nacen con idéntica debilidad, están sujetos a iguales dolores, y el cuerpo del rico se destruye como el del pobre. En consecuencia, Dios no ha otorgado a ningún hombre una superioridad natural, ni por el nacimiento ni por la muerte. Ante Él todos son iguales. 

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS.
ALLAN KARDEC.


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LAS COMUNICACIONES ESPIRITUALES
Sabemos que todo vibra é irradia en el universo, porque todo es vida, fuerza, luz. La naturaleza, en sus menores átomos, está penetrada de una energía infinita, manantial de todos los fenómenos. Así también, cada espíritu libre ó encarnado, tiene, según su estado de adelanto y de pureza, una radiación cada vez más intensa, más rápida, más luminosa.

La ley de las atracciones y de las correspondencias rige todas las cosas; las vibraciones, al atraer vibraciones similares, aproximan y unen los corazones, las almas, los pensamientos.

Nuestras codicias, nuestros malos deseos, crean en torno nuestro una atmósfera fluídica malsana, favorable á la acción de las influencias del mismo orden, mientras que las aspiraciones elevadas atraen las vibraciones poderosas, las radiaciones de las esferas superiores.

Tal es el principio de la evolución; el ser, posee la facultad de acumularse las fuerzas misteriosas de la naturaleza para elevarse con su auxilio y remontarse, de grado en grado, hacia la causa de las causas, hacia la fuente inagotable origen de toda vida.

La escala ascensional comprende planos sucesivos y superpuestos; en cada uno de ellos los seres están dotados del mismo estado vibratorio; de medios de percepción análogos que les permiten reconocerse unos á otros, en tanto que continúan invisibles, y aún muchas veces incognoscibles para ellos, los seres de los planos superiores, á consecuencia de su estado vibratorio más rápido y de sus condiciones de vida más sutiles y más perfectas.

Esto es lo que sucede entre los espíritus según sus diferentes grados de purificación, y lo mismo entre nosotros respecto á ellos. Pero, así como se pude ensanchar el campo de la visión humana con ayuda de los instrumentos de óptica, así mismo se puede aumentar ó disminuir el número de vibraciones hasta conseguir un estado intermedio, en que los modos de existencia de dos planos distintos, se combinen y entren en relación.

Para comunicar con nosotros, el espíritu tiene que disminuir la intensidad de sus vibraciones y activar al mismo tiempo, las nuestras. el hombre puede ayudarse con su voluntad; el punto que debe alcanzarse constituye para él el estado de mediúmnidad. Sabemos que la mediúmnidad, en la mayor parte de aplicaciones, es la propiedad que poseen ciertas personas de exteriorizarse á diversos grados, de desprenderse de su envoltura carnal, y de dar mayor amplitud á sus vibraciones psíquicas. Por su parte, el espíritu á quien la muerte .ha libertado, se envuelve en materia sutil y amortigua sus propias radiaciones para ponerse al unísono con el médium, Aquí son necesarias cifras explicativas. Admitamos, á ejemplo de algunos sabios, que las vibraciones normales del cerebro humano sean de número de 1,000 por segundo. En el estado de trance ó de desprendimiento, la envoltura fluídica del médium vibra con mayor energía y sus radiaciones llegan á la cifra de I,500 por segundo. Si el espíritu, libre en el espacio, vibra al mismo tiempo bajo la influencia de 2,000 vibraciones, le será posible, mediante una materialización parcial, rebajar este número á 1,500. Desde entonces, los dos organismos vibran simpáticamente y pueden establecerse relaciones, el mensaje del espíritu será percibido y transmitido por el médium en estado de trance.

Esta armonización de las incorporaciones tanta precisión y limpieza. En los demás estados de mediumnidad, el pensamiento del espíritu podrá comunicarse, igualmente, por medio de vibraciones correspondientes, aunque menos intensas que las vibraciones iniciales, así como una nota se repite de octavas en octavas, desde la clave más alta de la vibración armónica hasta la más baja.

En el hombre, la inteligencia y el desarrollo de cerebro están en correlación íntima. La una no puede manifestarse sin el otro. A medida que el se asciende en la escala humana, desde el más salvaje al más civilizado, la frente crece, el cráneo se ensancha, al mismo tiempo que la inteligencia se desenvuelve. Cuando el desarrollo exterior ha alcanzado su apogeo, el pensamiento aumenta el poder intenso del cerebro multiplicando sus líneas y trazando surcos. Dibuja estrías, circunvoluciones innumerables, eleva cimas. Hace del cerebro un mundo maravilloso y complicado, hasta el punto de que el examen de este Órgano, en el cual vibran aún las impresiones de la vida que acaba de huir, es uno de los espectáculos más cautivadores para el fisiólogo.

En esto tenemos una prueba de que el pensamiento trabajo y moldea el cerebro y de que hay entre ellos una íntima relación. El cerebro es el instrumento admirable, la clave de donde el pensamiento hace brotar todas las armonías de la inteligencia y del sentimiento. Pero, ¿cómo ejerce su acción sobre la materia cerebral? Pero el movimiento el pensamiento imprime á las moléculas del cerebro movimientos vibratorios de variada intensidad.

Ya lo hemos visto, todo en la naturaleza se resume en vibraciones, perceptibles para nosotros siempre que están en armonía con nuestro propio organismo, pero que nos escapan tan luego como son demasiado rápidas ó demasiado lentas. Nuestra facultad de visión y de audición es muy limitada; pero más allá del término que nos traza, las fuerzas de la naturaleza continúan vibrando con una rapidez vertiginosa sin que nosotros podamos percibirlo. Pues bien; lo mismo que los sonidos y la luz, los sentimientos y las ideas se expresan en vibraciones que se propagan, por la extensión, con intensidades diversas. Los pensamientos de odio y de ira, los tiernos llamamientos del amor, el lamento del desgraciado, los gritos de la pasión, los arranques de entusiasmo, van á través del espacio diciendo á todos la historia de cada uno y la historia de la humanidad. Las vibraciones de los cerebros pensantes, de hombres ó de espíritus, se cruzan y se entrecruzan hasta lo infinito sin confundirse jamás. En torno nuestro, en todas partes, en la atmósfera, giran y pasan como ríos sin fin, corrientes de ideas, oleadas de pensamientos que impresionan á los sensitivos y son á menudo causa de perturbación y de error en las manifestaciones.

Decimos hombres ó espíritus. En efecto, lo que el cerebro humano emite bajo forma de vibraciones, el cerebro fluídico del espíritu lo irradia en forma de ondas más extensas, de radiaciones que vibran con un ritmo más amplio y más potente, porque las moléculas fluídicas, más flexibles, más maleables que los átomos del cerebro físico, obedecen mejor á la acción de la voluntad.

Sin embargo, ese cerebro mortal, estos poderes dormitan ó vibran débilmente y alcanzan en los espíritus su máxi mun de energía. Una comparación nos hace comprender mejor este fenómeno.

Esta comparación, se encuentra en un bloque de hielo donde se hallan contenidas en estado latente todas las potencialidades que mantienen unidos los cristales de que se compone. Sometiendo el bloque á la acción del calor, desprenderéis de él fuerzas que irán en aumento hasta que llegando al estado de vapor, haya recobrado y manifestado todas las energías que en él se contenían. Nuestro cerebro puede compararse á ese bloque de hielo, vibrando débilmente bajo la acción limitada del calor, y el del espíritu al vapor que se ha hecho invisible porque vibra é irradia con demasiada rapidez para que nuestros sentidos puedan percibirlo.

La diferencia de los estados se complica con la variedad de las impresiones. Bajo la influencia de os sentimientos que los animan, desde la tranquilidad del estudio hasta los tormentos de la pasión, las almas y los cerebros vibran á diversos grados siguiendo diferentes rapideces; la armonía no puede establecerse entre ellos sino cuando sus ondas vibratorias se igualan como sucede con los diapasones idénticos ó en las placas del teléfono. Un cerebro de impulsiones lentas y débiles no puede armonizarse con otro cuyos átomos están animados por un movimiento casi vertiginoso.

Así, pues, en las comunicaciones espiritistas, la dificultad consiste en poner de acuerdo vibraciones y pensamientos diferentes. En la combinación de las fuerzas psíquicas y de los pensamientos entre. El médium y los experimentadores, por una parte, entre éstos y los espíritus por otra, reside toda la ley de las manifestaciones.

Las condiciones de experimentación son favorables cuando el médium y los asistentes constituyen un grupo armónico, es decir, cuando piensan y vibran al unísono. Por lo contrario, cuando los pensamientos emitidos, cuando las fuerzas irradiadas divergen, se contrarrestan, se anulan recíprocamente. El médium, entre estas corrientes contrarias, experimenta una turbación, un malestar indefinible; llega, á veces, hasta sentirse paralizado, aniquilado. En este caso, para que se produzca el menor fenómeno, se necesita una poderosa intervención oculta.

Cuando la armonía es completa entre las fuerzas emanadas de los asistentes, cuando los pensamientos convergen hacia un mismo fin, se presenta otra dificultad. Esta unión de fuerzas y de voluntades puede ser suficiente para provocar efectos físicos y aun fenómenos intelectuales que, con sobrada frecuencia, son atribuidos á la intervención de personalidades invisibles. He aquí, porque es prudente no creer en esta intervención sino cuando esté fundada en hechos precisos.

Muchas personas se asombran y vacilan ante las primeras dificultades que encuentran en sus tentativas para comunicar con los espíritus. Se preguntan por qué su intervención es cosa tan rara, tan poco concluyente, y por qué la humanidad entera no está familiarizada con un hecho de tanta importancia. Otras personas, prosiguiendo sus investigaciones, obtienen pruebas satisfactorias y se convierten en adeptos convencidos. Sin embargo, todavía objetan que los seres del espacio que les son especialmente queridos, parientes y amigos difuntos, á pesar de sus deseos ardientes y de sus llamamientos reiterados, no les han dado nunca el menor testimonio de su presencia, y esta decepción les deja un resto de duda, de incertidumbre penosa.

Ahora bien, todo experimentador ilustrado se explicará fácilmente la causa de que esas esperanzas hayan sido frustradas. Vuestro deseo de comunicar con un espíritu y un deseo igual por parte de éste, no bastan. Es menester, además, que otras condiciones determinadas por la ley de las vibraciones, se hallen reunidas. Sin la armonía de las vibraciones, no puede haber cambio de pensamientos.

Vuestro amigo invisible oye vuestros llamamientos y procura responderos. Sabe que para poder comunicar con vosotros, es necesario que vuestro cerebro físico y su cerebro fluídico vibren al unísono. Esta es la primera dificultad. Su pensamiento evoluciona con demasiado rapidez para que vos otros podáis percibirlo. Su primer cuidado será, pues, moderar sus vibraciones. Para esto será necesario un estudio más ó menos prolongado, y las probabilidades de éxito variarán según las aptitudes y la experiencia del operador. Si nada consigue, toda comunicación directa será imposible, y tendrá que confiar á un espíritu más fuerte y más hábil la transmisión de sus mensajes. Esto es lo que sucede frecuentemente en las manifestaciones. Creéis recibir el pensamiento directo de vuestro amigo, cuando no os llega sino con el auxilio de un intermediario espiritual. De ahí nacen ciertas obscuridades ó inexactitudes, imputables al transmisor y que os dejan perplejos, mientras que la comunicación, en su conjunto, presenta todos los caracteres de la autenticidad.

En la hipótesis de que vuestro amigo del otro mundo posea las facultades necesarias, tendrá que buscar un médium cuyo cerebro, por sus movimientos vibratorios, sea capaz de armonizarse con el suyo. Pero la variedad es tau grande entre los cerebros como entre las voces y los rostros, la identidad absoluta no existe. El espíritu tendrá que contentarse con el instrumento menos impropio para el resultado que se propone. Una vez hallado el instrumento, procurará desarrollar sus cualidades sugestivas. Podrá ser que lo logre en poco tiempo, pero, á veces, se necesitarán meces y años para llevar al médium al grado de sensibilidad necesario.

O bien vosotros mismos podéis ser los médium, los sensitivos. Si tenéis conciencia de vuestras facultades, si os prestáis á la acción del espíritu, llegaréis ciertamente al objeto que él quiere alcanzar. Para esto se necesitara á la vez paciencia, y perseverancia, continuidad y regularidad de esfuerzos. Estas cualidades ¿y las tendréis? ¿vuestra fuerza de voluntad será siempre igual, tendrá siempre la misma tensión? Si procedéis con incoherencia, hoy con ardor, mañana débilmente, de tal manera que, las vibraciones de vuestro celebro varíen en proporciones considerables, no tendréis porque admiraros de la diferencia, ni aún de la nulidad de los resultados.

Puede suceder que, sintiéndose incapaz de activar suficientemente, durante el estado de vigilia, las vibraciones de vuestro cerebro, vuestro amigo invisible recurra á la trance y procure, mediante el sueño, aceros inconsciente. Entonces vuestro espíritu se exterioriza; sus radiaciones se acrecientan, se extienden; la transmisión se hace posible; expresáis el pensamiento del espíritu. Pero, al despertar, no conservaréis ningún recuerdo, y serán los demás los que os enteren de lo que vuestra boca ha proferido.

Todos estos fenómenos están regidos por leyes rigurosas; cualesquiera que sean vuestras facultades, vuestros deseos, si no podéis satisfacerlos, vuestros parientes, vuestros amigos difuntos y todas las legiones invisibles procurarían en vano influir sobre vosotros. Pero he aquí personas desconocidas, hombres ó mujeres, que la casualidad parece poner en vuestro camino. Nada saben de estas cosas. Pueden no tener la menor, idea de la ciencia del Más Allá, y sin embargo, poseen un organismo que vibra armónicamente con el pensamiento de vuestros deudos, de vuestro hermano, de vuestra madre, y por su mediación, podéis tener con ellos conversaciones verdaderamente íntimas. A título de ejemplo, puedo citar el hecho siguiente. En medio de una conversación, se puede llegar a dormir con un sueño espontáneo y en estado de duerme vela y sin buscarlo podéis estar en contacto con algún ser espiritual que fuera de nuestra dimensión se acerca a saludarnos podéis sentir con gran sorpresa como se manifiesta, dando las más irrecusables pruebas de identidad, y con una efusión llena de ternura, que expresa las sensaciones, las emociones profundas que nunca habéis experimentado desde la hora de la separación de aquel ser querido pero ¡cuidado!. Sin buscar la situación ni provocarla pues solo se comunicaran estos familiares ya difuntos si tienen permiso de arriba por eso no podemos forzar la situación ya que seres indeseables haciéndose pasar por ellos nos pueden confundir o confundir al médium.

Del conjunto de los estudios sobre las vibraciones armónicas de los cerebros, se desprende una certeza. Esta es que, por la orientación y la persistencia de nuestros pensamientos, podemos modificar las influencias que nos rodean y ponernos en relación con fuerzas é inteligencias similares. Este hecho no es solamente exacto respecto á los sensitivos y á los médium; lo es también para todo ser pensante. Las influencias del Más Allá pueden irradiar sobre nosotros, sin que haya comunicación consciente con los seres que lo pueblan. No hay necesidad de creer en la existencia del mundo de los espíritus, ni de querer conocerle para sentir sus efectos. La ley de las atracciones es ineludible, y todo en el hombre, está sometido á ella. Por lo tanto, la crítica que se dirige á los espiritistas solo y exclusivamente á ellos, por sus prácticas, las fuerzas maléficas del universo, se desvanecen ante el hombre dependiendo de recibir las inspiraciones más diversas, desde las más sublimes hasta las más groseras. Nuestro estado mental es como una brecha por la cual pueden penetrar en nosotros amigos y enemigos. Los sensuales atraen á sí espíritus sensuales que se asocian á sus deseos, á sus actos, acrecentando su intensidad; los criminales llaman a los espíritus del asesinato que les impulsan más adelante en la senda del mal. El inventor es ayudado por los buscadores del Más Allá. El orador percibe imágenes que fijará en formas de lenguaje propias para conmover á las multitudes. El pensador, el músico, el poeta, recibirán las vibraciones de las esferas donde se rinde Culto á lo bello y a lo verdadero; almas poderosas les traerán los tesoros de la inspiración, el soplo que pasa por las frentes soñadores y comunica el talento y el genio.

Así, de un plano á otro, el espíritu responde a los llamamientos del espíritu. Todos los planos espirituales están ligados entre sí. Los instintos de odio, de crueldad, de libertinaje, atraen á los espíritus del abismo. La frivolidad atrae á los espíritus ligeros, pero la oración del hombre de bien, su llamamiento á los espíritus celestes, se eleva y repercute de nota en nota, en ascendente escala, hasta las más altas esferas, al mismo tiempo que, de las regiones profundas del infinito, descienden sobre él las ondas vibratorias, los efluvios del pensamiento eterno que le penetran de una corriente de fuerza y de vida. El universo entero vibra bajo el pensamiento de Dios.

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                                                             REENCARNACIÓN

El estudio del proceso de reencarnación de los espíritus puede ser hecho, de forma didáctica, a partir del examen de cinco preguntas: ¿Para qué reencarnamos? ¿Por qué reencarnamos? ¿Cuándo reencarnamos? ¿Dónde reencarnamos? ¿Cómo reencarnamos?

1 - ¿Para qué reencarnamos?

Emmanuel, a través de la mediumnidad de Chico Xavier, coloca la reencarnación como un impositivo natural, o sea, una condición a la que el espíritu no puede eludir, un determinismo evolutivo, establecido por leyes específicas. Para que el principio inteligente, creado simple e ignorante, se identifique con el proyecto de perfectibilidad que le es innato, es imperativo que se someta durante largo periodo de su historia a la ley de la reencarnación. Esta es una ley natural, cósmica, espiritual y biológica, inherente a todos los seres, que tiene como finalidad el desarrollo del principio espiritual. 

Según Kardec:

[...] La reencarnación surge como una necesidad absoluta, como condición inherente a la humanidad; en una palabra: como ley de la Naturaleza.

Y añade el codificador:

“El paso de los espíritus por la vida corporal es necesario para que ellos puedan cumplir, por medio de una acción material, los designios cuya ejecución Dios les confía. Les es necesaria, para bien de ellos, ya que la actividad a que son obligados a ejercer les auxilia el desarrollo de la inteligencia”.

Y también Kardec:

“Para el espíritu del salvaje, que está sólo en el inicio de la vida espiritual, la encarnación es un medio de él desarrollar su inteligencia [...] aquel que trabaja activamente por su progreso moral, además de abreviar el tiempo de la encarnación material, puede también transponer de una sola vez los grados intermedios que lo separan de los mundos superiores”.

2 - ¿Por qué reencarnamos?

La literatura mediúmnica nos muestra que la evolución se verifica también en la dimensión espiritual. ¿Por qué entonces la obligatoriedad de las experiencias en la dimensión física? ¿No podría el principio inteligente desarrollar todas sus potencialidades exclusivamente en la dimensión espiritual?  Eso no es posible, y puede ser explicado en razón de determinadas características particulares de la dimensión física que la diferencian de la dimensión espiritual. Esas características hacen las experiencias en la dimensión física esenciales al desarrollo de las potencialidades del espíritu.

La dimensión física se diferencia de la dimensión espiritual por los siguientes aspectos:

a)  La inserción en un ciclo vital que es propio de la biología reencarnatoria: nacer, crecer, reproducirse, crear hijos, envejecer, vivir enfermedades que son exclusivas de la vida física.

b)    La lucha por la vida: la inserción en la dimensión física coloca al espíritu en un medio en que la actividad y el trabajo son prácticamente obligatorios, de lo contrario, sobrevienen el hambre, la enfermedad y la muerte. Tal estado de cosas no parece existir en la dimensión espiritual.

c) El periodo de la infancia haciendo al espíritu más accesible al perfeccionamiento de su carácter, a través de la educación y de los buenos ejemplos de los padres, profesores y otras personas pueden auxiliar en la transformación moral de la individualidad. No existe infancia, como la conocemos, en la erraticidad.

d)  El olvido del pasado, que permite a la individualidad convivir con sus desafectos, sin acordarse de los desatinos perpetrados recíprocamente. Tales recuerdos podrían revivir animosidades, creando obstáculos a la armonización de las relaciones.

e)    La convivencia con personas de nivel evolutivo diferente. En la dimensión espiritual, la ley de sintonía es absoluta. Los iguales se buscan en la inmensidad del espacio y viven entre sí. En la dimensión física, eso no se da,  sino que viven todos en una “cesta de gato”. La convivencia en la diversidad estimula el progreso. Los que se hallan en condición evolutiva inferior tienen, en sus superiores, el ejemplo y el estímulo para la autosuperación. Los últimos encuentran, en la convivencia con los primeros, oportunidades para ejercitar la tolerancia, la paciencia y la perseverancia.

3 - ¿Cuándo reencarnamos?

Considerando la condición de la individualidad encontrándose en la dimensión espiritual, ¿qué factores determinan el momento en que su retorno al escenario físico deberá verificarse?

En “El Libro de los Espíritus” se lee:

 [...] la fatalidad sólo consiste en estas dos horas: aquellas en que debéis aparecer y desaparecer en este mundo.

Los benefactores colocan, entonces, elmomento en que debemos aparecer en el mundo, o sea, la reencarnación, como una fatalidad, algo que está determinado por principios bien definidos. Eso es porque la reencarnación es una necesidad de la vida espiritual, como la muerte es una necesidad de la vida corporal. Así los espíritus presienten la época en que reencarnarán como el invidente siente el fuego que se aproxima. Aunque no todos se preocupen con ella, pues están los que no piensan en ella y que ni aún la comprenden, pronto o tarde el espíritu siente la necesidad de progresar, pues la condición de desencarnado no puede prolongarse indefinidamente.

Cree el psiquiatra y escritor espírita Jorge Andréa que la “estructura energética del espíritu”, con el pasar de los años en la dimensión espiritual, va teniendo mayor dificultad en  “recargarse”, imposibilitando la permanencia de la individualidad desencarnada en la dimensión espiritual, por un periodo de tiempo superior a su capacidad de renovación fluídica. Mientras más primitiva sea la condición evolutiva de la entidad espiritual, más brevemente deberá volver a la dimensión física. Ocurre, según él, un desgaste progresivo de las “unidades energéticas”, que pasan a “vibrar más lentamente”. Los espíritus menos evolucionados, estando más necesitados del retorno a la superficie planetaria, reencarnarían con intervalo de tiempo más pequeño; los más evolucionados reencarnarían con mayor intervalo de tiempo, por la posibilidad de más fácil adquisición de material necesaria al metabolismo del psicosoma y por poseer, en potencia, cualidades energéticas que le permitirían "vivir" más tiempo en el estadio dimensional en que se encuentran.  
El tiempo de permanencia del espíritu desencarnado en la dimensión espiritual es, según André Luiz, directamente proporcional a su condición evolutiva:

“El porcentaje de tiempo en el plano espiritual para las criaturas de evolución mediana varía con el grado de aprovechamiento de tiempo en el estadio reciente que disfrutaron en el cuerpo físico. Cuánto más vasta la provisión de conocimiento y mayor la adquisición de virtudes, por parte del espíritu, más largo periodo disfruta en la Esfera Superior para obtención de más nobles recursos para más alta ascensión”.

A medida entonces que las vibraciones espirituales se hacen más “pobres”, en el transcurso de una especie de “debilitamiento espiritual”, comenta Jorge Andréa, se observa una reducción progresiva de las actividades del espíritu. Esa condición lo lleva a un estado de sopor y flaqueza progresiva. La ley de causa y efecto, por mecanismos desconocidos, lo impulsa a la vinculación al aparato genésico de una mujer en edad fértil, con la cual él mismo se relaciona por hilos de afinidad espiritual. Se desencadena así el mecanismo reencarnatorio automático por necesidad imperiosa de la entidad desencarnada de volver a la dimensión física, por absoluta falta de condiciones fisiopsíquicas de mantenerse distante de las vibraciones materiales.

León Denis esclarece, en “Después de la muerte”:

"Cuando llega la ocasión de reencarnar, el espíritu se siente arrastrado por una fuerza irresistible, por una misteriosa afinidad, para el medio que le conviene".

Y añade Denis:

"Las leyes inflexibles de la Naturaleza, o antes, los efectos resultantes del pasado, deciden la reencarnación. El espíritu inferior, ignorante de esas leyes, poco cuidadoso de su futuro, sufre maquinalmente su suerte y viene a tomar su lugar en la Tierra bajo el impulso de una fuerza que ni él mismo busca conocer".

La hipótesis presentada por Jorge Andréa, según la interpretación que hace de algunas citas de Kardec y André Luiz, nos permite trazar un paralelo entre la necesidad de renovación del cuerpo físico que se da con la muerte física y la equivalente necesidad de renovación del cuerpo espiritual con la reencarnación. Importante considerar que, en muchas ocasiones, el proceso reencarnatorio es realizado bien pronto del agotamiento de los recursos fisiopsíquicos, pues espíritus lúcidos y almas más evolucionadas pueden dirigir el proceso encarnatorio de sus tutelados, haciendo que vuelvan a la superficie planetaria, en encarnaciones previamente organizadas, dirigiendo todo el proceso.

4 - ¿Dónde reencarnamos?

Los espíritus forman familias espirituales, cuyos lazos se deben a tendencias y características comunes. La necesidad de estar juntos hace que ellos se busquen, movidos por fuerzas inconscientes. Kardec, examinando las relaciones entre individuos, preguntó a los espíritus superiores si “los encuentros, que acostumbran a darse, de algunas personas y que comúnmente se atribuyen al acaso, ¿no serán efecto de cierta relación de simpatía?” Ellos respondieron que “entre los seres pensantes hay conexión que aún no conocemos, y que el magnetismo es el piloto de esta ciencia, que más tarde comprenderemos mejor”.  Relaciones magnéticas, ignoradas por nosotros, conectan a los espíritus unos a los otros, y el espíritu reencarnante tenderá a vincularse a espíritus “simpáticos” domiciliados en la esfera física en condición de recibirlo en la condición de hijo.

Recuerda Jorge Andréa que el procesamiento de la aproximación madre/futuro hijo va a obedecer a una coyuntura vibratoria de afinidades, de sintonías, de verdadera hipnosis, con influencias mutuas (madre y reencarnante), de un mecanismo originario de vidas pasadas.

Escribió André Luiz:

“Hijos y padres, indudablemente, aún incluso cuando se cataloguen distantes unos de los otros, bajo el punto de vista moral, guardan siempre afinidad magnética entre sí”.

Eventualmente, espíritus no vinculados a determinadas familias pueden ser encaminados a ellas, atendiendo a objetivos que atienden al progreso de todos. Kardec comenta a este respecto:

“Dios permite que, en las familias, ocurran esas encarnaciones de espíritus antipáticos o extraños, con el doble objetivo de servir de prueba para unos y, para otros, de medio de progreso. Así, los malos se mejoran poco a poco, al contacto de los buenos y por efecto de los cuidados que se les dispensan. El carácter de ellos se debilita, sus costumbres se filtran, las antipatías se desvanecen. Es de ese modo que se opera la fusión de las diferentes categorías de espíritus”.

5 - ¿Cómo reencarnamos?


La ley general de evolución establece principios básicos que guían el proceso reencarnatorio: un automatismo biológico-espiritual preside el proceso.


Recuerda André Luiz que:

 [...] Reencarnaciones y desencarnaciones, de modo general, obedecen simplemente a la ley. Hay principios biogenéticos orientando el mundo de las formas vivas a la del renacimiento físico, y principios transformadores que presiden a los fenómenos de la muerte, en todos los sectores de manifestación”.

Esos “principios biogenéticos”, citados por el autor espiritual, siguen, en la especie humana, una línea más o menos definida, particularizada en los procesos siguientes:


  • Embotamiento y debilitamiento general de la entidad en vías de reencarnar con miniaturización de su cuerpo espiritual.


Un evento constituyente de la fisiología reencarnatoria es el restriñimiento del cuerpo espiritual del espíritu reencarnante.  Leon Denis elucida:

“La reencarnación se realiza por aproximación graduada, por asimilación de las moléculas materiales al periespíritu, el cual se reduce y se condensa [...]

La condición de sopor y flaqueza del espíritu en vías de reencarnar y la necesidad imperiosa de vincularse una vez más a los fluidos pesados del planeta se acompañan de reducción “volumétrica” del cuerpo espiritual, que se debe, según André Luiz, a una disminución de los espacios intermoleculares.

André Luiz refiriéndose a la reducción del periespíritu, dice:

“Los candidatos a la reencarnación, sin superioridad suficiente de modo a supervisarla con su propio criterio y distantes de la inferioridad primitiva que de ellos haría esclavos absolutos de la herencia física, son admitidos a instituciones-hospitales en que magnetizadores desencarnados, bastante competentes por la nobleza íntima, sí incumben de aplicarles fluidos balsámicos que los adormezcan, por periodos variables, de conformidad con la evolución moral que enuncien, a fin de que los principios psicosomáticos se adapten a una justa reducción, en base a la sueñoterapia.

  • Vinculación psíquica a una mujer en condiciones reproductivas con quien guarda relaciones de afinidad y asimilación de la entidad miniaturizada por el centro genésico de la futura madre.


Después de la reducción del cuerpo espiritual, estando la individualidad junto al campo magnético de la futura madre, el intercambio fluídico entre ellos va a intensificarse. Las energías psíquicas del reencarnante pasan a disminuirse progresivamente dirigiéndose para la región del aparato genital femenino.

André Luiz esclarece:

“La reencarnación, tanto en cuanto a la desencarnación, es un choque biológico de los más apreciables. Unido a la matriz generadora del santuario materno, en búsqueda de una nueva forma, el periespíritu sufre la influencia de fuertes corrientes electromagnéticas, que le imponen la reducción automática. Constituido a la base de principios químicos semejantes, en sus propiedades, al hidrógeno, a expresarse a través de moléculas significativamente distanciadas unas de las otras, cuando es conectado al centro genésico femenino experimenta una expresiva contracción, a la manera del indumento de carne bajo una carga eléctrica de elevado poder. Se observa, entonces, la reducción volumétrica del vehículo sutil por la disminución de los espacios intermoleculares. Toda materia que no sirve al trabajo fundamental de refundición de la forma es devuelta al plano etéreo, ofreciéndonos el periespíritu ese aspecto de desgaste o de mayor fluidez”.

  • Generación de un campo magnético por el espíritu reencarnante, con selección magnética de los gametos, unión a la célula óvulo y generación de la forma fetal.


La individualidad reencarnante, con su cuerpo espiritual miniaturizado, acoplada al centro genésico de la futura madre, genera un campo magnético de peso fundamental, en la selección de los gametos que formarán su futuro cuerpo, en la fecundación y en el desarrollo embrionario/fetal. El psiquismo del espíritu que vuelve a la superficie planetaria, retratando su condición evolutiva, su identidad personal, sus gustos y tendencias, virtudes y adicciones, y su necesidad de progreso, se proyecta en el espacio donde los fenómenos reproductivos se darán, participando activamente de la fisiología reencarnatoria.

¿Cómo actúa, entonces, el espíritu? La conexión inicial de la entidad reencarnante con su cuerpo espiritual miniaturizado será al óvulo materno (gameto femenino). Los ovarios de la mujer poseen cerca de 400 mil óvulos cuando la primera menstruación. Mensualmente, un óvulo (los ovarios se alternan cíclicamente), por influencia de hormonas liberadas por la glándula hipófisis, sufre un proceso de maduración y es liberado por el ovario, siendo recogido por la trompa uterina. Los científicos admiten, hasta entonces, que la ovulación es un proceso aleatorio, o sea, no son conocidos los factores que determinan cual óvulo, en detrimento de otros, sufrirá proceso de maduración y liberación. Ese proceso, sin embargo, no es aleatorio. El psiquismo reencarnante, vía su campo magnético, se sintoniza con el gameto femenino cuyo conjunto de genes se identifica con sus características personales, o sea, su identidad espiritual, donde se reflejan, de forma automática, sus necesidades evolutivas. Las energías de la entidad reencarnante proyectadas en el óvulo “seleccionado”, van a magnetizar esa célula, disparando el mecanismo fisiológico conocido por la biología reproductiva como ovulación.

Proceso idéntico va a ocurrir en cuanto a la “selección” del gameto masculino. En la ejecución humana, millones de espermatozoides disputan el privilegio de unirse al gameto femenino al término de la disputada carrera, a través del aparato genital femenino. ¿Qué espermatozoide vencerá la carrera? ¡El más apto, afirman los investigadores! En verdad, vencerá la carrera el espermatozoide que carga en sus veintitrés cromosomas los genes que sintonizan con el psiquismo reencarnante.

  • Final del proceso

Al final de la carrera, que se da, por regla, en el tercio posterior de la trompa uterina, espermatozoide (cargando 23 cromosomas) y óvulo (igualmente con sus 23 cromosomas) funden sus núcleos, dando origen a la célula huevo, con los 46 cromosomas de la especie humana. En ese instante, el espíritu reencarnante concentra sus energías en la célula que acaba de formarse, uniéndose, entonces, de forma más ostensiva, a la dimensión material.

Al término de la fecundación, con la constitución de la célula huevo, se inicia el proceso de multiplicación celular, que redundará en la formación del embrión y posteriormente del feto. Según la ciencia oficial, el desarrollo de la célula huevo, la diferenciación de las células y la migración de las células para los específicos órganos se dan a partir de una intrincada interacción de un conjunto complejo de genes, mecanismo ese muy poco comprendido. Lo que se verifica, sin embargo, es que el campo magnético generado por el psiquismo reencarnante participa activamente en la formación del embrión y del feto, actuando en la diferenciación de las células y en la organización estructural de los tejidos y órganos del ser en desarrollo. Obviamente, hay genes que responden por el proceso de formación de los órganos fetales, pero esos genes, como todos los otros, estarían bajo la influencia de las poderosas irradiaciones del psiquismo reencarnante.

Kardec, examinando el proceso encarnatorio, comenta:

“Para ser más exacto, es preciso decir que es el propio espíritu el que modela su envoltorio y lo apropia a sus nuevas necesidades; lo perfecciona y le desarrolla y completa el organismo, a medida que experimenta la necesidad de manifestar nuevas facultades; en una palabra, lo talla de acuerdo con su inteligencia. Dios le ofrece los materiales; le cabe a él emplearlos”.

Según Emmanuel, en el libro “Pensamiento y vida”:

 [...] las células germinales, por semillas vivas, reproducen nuestros clichés de la conciencia en el trabajo impalpable de la formación de un cuerpo nuevo. En la cámara uterina, el reflejo dominante de nuestra individualidad impresiona el grabado fetal o el conjunto de principios germinativos que nos forjan los cimientos del nuevo instrumento físico, sellándonos el destino para las tareas que somos llamados a ejecutar en el mundo, en cierta cuota de tiempo.

Y concluye André Luiz:

“En la mente reside el mando. La conciencia traza el destino, el cuerpo refleja el alma. Toda agregación de materia obedece a impulsos del espíritu. Nuestros pensamientos fabrican las formas que utilizamos en la vida”.
*Traducción de Isy Porras

FIN

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