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miércoles, 18 de febrero de 2015

Puntualizando la obsesión

CARA AL CAMBIO CLIMÁTICO, RECORDEMOS QUE EN LAS MANOS DE JESÚS REPOSAN LOS DESTINOS DE LA TIERRA Investigaciones indican que el “cambio climático ha matado cerca de 315 mil personas al año, de hambre, de dolencias o por desastres naturales, y el número se elevará para 500 mil, hasta el 2030”. (1) El estudio estima que el problema del clima afecta a 325 millones de personas, anualmente, y que, en dos décadas, ese número se doblará, atendiendo el equivalente al 10% de la población mundial en la actualidad. Para minimizar el impacto, “sería preciso multiplicar por cien los esfuerzos de adaptación para la alteración del clima en los países en desenvolvimiento.” (2) El Painel Intergubernamental sobre Cambios Climáticos (IPCC, en sigla ingles), en su vasta evaluación sobre la cuestión, hecha en el 2008, concluye que, desde que las temperaturas comenzaron a aumentar rápidamente, en los años 70, los gases de efecto estufa, producidos por el hombre, tuvieron un peso 13 veces mayor en el calentamiento global que la variación de la actividad solar. Casi el 25% de la población mundial están amenazados por las inundaciones, a consecuencia del deshielo del Ártico, según un estudio publicado en agosto del 2009, por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). A la medida que la extensión de hielo disminuye, y que la superficie de los océanos aumenta, la cantidad de energía solar absorbida, también, aumenta. Recientemente, un iceberg se derritió y Suiza gano 150 metros de territorio, originalmente, italiano. La línea divisoria, que determinaba la frontera, desde 1942, se movió. Hubo derretimiento de campos, permanentemente cubiertos de nieve, en los Alpes, con reflejo del calentamiento global que, aun, puede destruir el 85% de Amazonia. El calentamiento climático libera grandes cantidades de metano [gas de efecto estufa], en la región polar. Hasta ahora, esos gases estaban “aprisionados en el hielo”. Ese efecto contribuye, a su vez, la aceleración del deshielo en las regiones polares. Cara a ese cambio de clima, un puente de hielo [un bloque del tamaño de Jamaica], que liga a las dos islas de la Antártida, se rompió – informaron los investigadores. El rompimiento puede el bloque Wilkins, (3) como es conocido el territorio, flotará libremente, lo que será uno de los efectos de los cambios provocados por el calentamiento global. A rigor, muchas de las camadas de hielo disminuyeron en esos últimos años, en la Antártida, y seis de ellas se rompieron por completo, a ejemplo de las galeras de Prince Gustav, Larsen, Inlet, Larsen A, Larsen B, Wordie, Muller y Jones. Los análisis demuestran que cuando los bloques se rompen, las galeras y las masas de hielo comienzan moverse en dirección al Océano. En 1985, los científicos identificaron un agujero en la capa de ozono, sobre la Antártida, que continúa expandiéndose, asustadoramente. La reducción del ozono contribuye para el “fenómeno estufa”. Las consecuencias de ese síndrome son catastróficas, como el calentamiento y la alteración del clima, precipitando el hecho de huracanes, tempestades severas y, hasta, terremotos. Los efectos del “Niño y de la Niña”, también, son terroríficos, pues aceleran el deshielo de las capas polares, aumentando, consecuentemente, el nivel del mar e inundando regiones litorales. Prueba de eso, son los registros de disminución de los glaciales en el Himalaya, en los Andes, en el Monte Kilimanjaro, y la única estación de esquí de Bolivia, Chacaltaya, pues puso fin a su actividad, por la escasez de nieve en aquella región. Urge que se cree una mentalidad crítica, que permita establecer nuevos comportamientos con foco en la sustentabilidad de la vida humana. La sociedad debe fomentar nuevos modelos de convivencia, lastrados en la fraternidad y en el amor. La falta de percepción, de la interdependencia y complementariedad, entre los individuos, genera, cada vez más intensamente, el desequilibrio de la naturaleza. El científico Stephen Hawking, en su libro “El Universo en una Cascara de Nuez”, expone, de forma curiosa, que: “Una mariposa batiendo las alas en Tóquio pudo causar la lluvia en el Central Park de Nueva Iorque”. (4) Hawking explica, que “no es el batir de las alas, pura y simplemente, lo que genera la lluvia, más si la influencia de este pequeño movimiento sobre otros eventos en otros lugares es que puede llevar, por fin, a influenciar el clima.” (5) Debido a esos estertores de agudo dolor de la naturaleza, surgen, en varias partes del mundo, grupos de personas fanáticas, que crean sectas y cultos extraños; abandonan empleos, familias, a la espera del “juicio final”. “Solo en Francia, conforme la Revista ISTO É, del 4 de agosto de 1999, hay cerca de 200 de ellas, con 300 mil adeptos. En Japón, varios “gurús” prevén el “final del mundo”. En los Estados Unidos, 55 millones de americanos hallan que falta poco para acabar el mundo. Para esos, los huracanes que han destruido la región central del país son ángeles enviados para punir a los hombres, anunciando el “gran final”. (6) No es confortador, en ninguna forma, el aparecimiento de personas con esas creencias bizarras, que se multiplican mundo afuera, oscurecidas en la razón por la expectativa de una “nueva era”. ¡Lamentablemente, hasta en las huestes espiritas, han surgido algunos libros con ideas que inducen a los incautos al pánico o a la hipnosis catastrófica de cuanto peor mejor…! En el dia de hoy, en consonancia a la Ley de Causa y Efecto, no precisamos poseer el talento de la profecía, para entrever el futuro próximo del panorama terrestre. Los terremotos, los huracanes, las inundaciones, las erupciones volcánicas y otras catástrofes naturales son y serán parte inevitable de la dinámica de la naturaleza. Eso no significa decir que no podamos hacer alguna cosa para tornarnos menos vulnerables. “Aprender con las catástrofes de hoy para hacer frente a las amenazas futuras”. (7) Somos esclarecidos por el genial lionés, Allan Kardec, que los grandes fenómenos de la Naturaleza, aquellos que son considerados una perturbación de los elementos, no son de causas improvistas, pues, “todo tiene una razón de ser y nada acontece sin el permiso de Dios.” (8) Y los cataclismos “algunas veces tienen una razón de ser directa para el hombre. Entretanto la mayoría de los casos, tienen por objetivo el restablecimiento del equilibrio y la armonía de las fuerzas físicas de la naturaleza.”(9) En cuanto a las doloridas transformaciones de esos momentos de fracaso moral se anuncian, al temblor siniestro de las monedas, eclosionando en las bolsas de valores, las fuerzas espirituales se reúnen para la gran reconstrucción del mañana. Se aproxima el instante en el que todos los valores morales humanos serán revisados, para que, con nuevas energías creadoras, un nuevo modelo de mundo triunfe sobre la carga destructiva de las conciencias insanas que, hoy, habitan el colegio de la vida. En ese fenómeno, la enseñanza de Jesús no pasó y no pasará jamás. En la lucha sufrida de las civilizaciones, El es la antorcha del principio, y en Sus manos sacrosantas reposan los destinos de la Tierra. Los pesimistas insisten, siempre, en considerar que la manera, negativa y sombría, de percibir las cosas del mundo sea una manera realista de vivir. En verdad, si miramos la vida con mucha emoción (distantes del raciocinio) vamos a encontrar motivos de sobra que nos abaten los ánimos, en cualquier lugar y en cualquier situación, como, por ejemplo: nos enfrentamos diariamente, con criaturas carentes; hambre universal; guerras; violencia urbana; secuestros; carestía; inseguridad social; corrupción; accidentes catastróficos; etc. Entre tanto, es un deber, para con nuestro bienestar, estar adaptados a la vida, con todo lo que ella tiene de bueno y de ruin, sin, necesariamente, acomodarnos con las situaciones. Estar preocupado, apenas, y permanecer pasivo ante las señales de alerta que la naturaleza nos da, y modelar un futuro caótico para las próximas generaciones. La preocupación sana es aquella que resulta de las conquistas edificantes para el propio bien y para el bien de todos, fundamentalmente, para los próximos hermanos que vendrán a reencarnar. Ese es el legítimo cristiano. Por más difíciles que sean los desafíos a enfrentar, por cuenta de la propia incuria humana, dinamicemos la voluntad para armonizarnos con la madre naturaleza. No podemos olvidar que Jesús es el Camino que nos induce a los iluminados conceptos de la Verdad, donde recibimos las gloriosas simientes de la sabiduría, que dominaran los siglos venideros, preparando nuestra vida terrena para las culminaciones del amor universal en el más profundo respeto a la naturaleza. Jorge Hessen ************************* La fe necesita de una base, y esa base es la perfecta comprensión de aquello en que se debe creer. Para creer, no basta ver, es necesario comprender. Allan Kardec **************************
Vereda familiar La lucha en familia es problema fundamental de la redención del hombre en la Tierra. ¿Cómo seremos benefactores de cien o mil personas, si aun no aprendimos a servir cinco o diez criaturas? Esta es una indagación lógica que se extiende a todos los discípulos sinceros del Cristianismo. Es necesario que el hombre aprenda a ejercer piedad para con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es bueno y agradable ante Dios. El egoísmo es la fuente de todos los vicios, como la caridad lo es de todas las virtudes. Destruir uno, es desenvolver la otra, tal debe ser el objetivo de todos los esfuerzos del hombre, si quiere asegurar su felicidad en este mundo, como en el futuro. Los padres deben ejercer rigurosa vigilancia en los niños hasta los siete años, extirpándoles enérgicamente las malas costumbres, impulsos dañinos, intentos autoritarios y todo aquello que pueda producir una estimulación negativa y que en el futuro pueda crear una barrera intraspasable para la corrección espiritual. Las criaturas no deben ser estimuladas ni aceptadas en sus reacciones e irascibilidades censurables, pues su espíritu domina con más rapidez los instintos primarios, si la corrección es oportuna y saludable los padres deben procurar rechazar cualquier “sentimentalismo” y no confundirlo con la precocidad. Los padres para educar no deben llegar a los extremos de la crueldad a fin de no debilitar su autoridad, evitando que la rebeldía e indisciplina se posesione de sus hijos. Dios coloca al hijo bajo la tutela de los padres, a fin de que estos le dirijan por la senda del bien y les facilite la tarea, dando a aquel una organización débil y delicada, que le torna propicio a todas las impresiones. Si sucumben los padres en esta labor, deberán soportar los disgustos resultantes de esa caída y participarán de los sufrimientos del hijo en la vida futura, por no haber hecho lo que estaba a su alcance para que el hijo avance en el camino del bien. Los hijos deben criarse con amor, sin dejarlos actuar libremente por el solo hecho de ser “graciosos”. A fin de formarles un carácter nítidamente estoico y leal, los padres deben fortificarlos desde la infancia y corregirles sus culpas, sin llegar al culto exagerado de la personalidad humana. Es muy peligroso que los padres sentimentales, piensen que sus hijos siempre tienen razón y que las pequeñeces del vecino sean censuradas. Los padres deben hacer una toma de conciencia de sus tremendas responsabilidades, pues si renuncian a su más sagrada tarea de despertar y desenvolver en sus hijos las cualidades cívicas y morales que constituyen el coronamiento de la educación integral, conocerán – mañana, o después – el sinsabor de verlos formar entre aquellos que se situan bajo las diversas modalidades de delincuencia, o con los que a través de las extravagancias de la tristemente famosa “juventud desviada”, manifiestan su cínico desprecio y su total repudio a las mejores conquistas de nuestra Civilización. El amor reciproco entre los miembros de la familia es esencial para que ella pueda cumplir las nobles finalidades que le están cometidas. “ En el ambiente domestico, el corazón maternal debe ser el exponente divino de toda la comprensión espiritual y de todos los sacrificios por la paz de la familia. Dentro de esa esfera de trabajo, en la más santificada tarea de renuncia personal, la mujer cristiana enciende la verdadera luz para el camino de los hijos a través de la vida”. Las contrariedades de la infancia fortifican el temperamento de la criatura, para que más tarde, pueda enfrentar las desventuras de la vida humana. Si los miman y apoyan en sus caprichos, mas tarde esos jóvenes vivirán en eternos conflictos con sus relaciones y también con la sociedad. Quien no aprende a dominar sus instintos primarios en la infancia, más difícil le será de adulto. Así como el jardinero corta los gajos inferiores de la buena planta, los padres necesitan eliminar de sus hijos, desde la infancia, los estigmas que aparecen por la fuerza salvaje de la formación animal. “El trabajo de la mujer es siempre la misión de amor, extendiéndose al infinito” Él espirita debe comprender el gran papel de la Humanidad; comprender que, cuando producen un cuerpo, el alma que en la encarna viene del espacio para progresar; enterarse de sus deberes y poner todo el amor en aproximar a Dios ese alma; Tal es la misión que se le es encomendada y cuya recompensa recibiera; si fielmente se cumple. El cuidado, la educación que se le dé auxiliaran su perfeccionamiento y su bienestar futuro. Recordemos que a cada padre preguntara Dios: ¿que hiciste del hijo confiado a tu cuidado? Si por culpa vuestra se conservó atrasado, tendréis como castigo, verle entre los espíritus sufridores, cuando de vosotros dependía que fuese dichoso.” Las Madres han de hacerse merecedoras de los gozos divinos que Dios conjugó a la maternidad, enseñando a sus hijos que están en la Tierra a perfeccionarse, amar y bendecir, eliminando por medio de la educación los malos principios innatos de existencias anteriores, pues esos principios se entretienen y desenvuelven por una culposa debilidad, o por descuido. Siendo así, más tarde, el corazón ulcerado por la ingratitud de esos hijos, será para ellas, ya en esta vida, un comienzo de expiación.. Los padres deben vigilar a sus hijos con el fin de ayudarles a aprender a vencer la faz imperativa del instinto animal. Es muy peligroso que los padres se sientan atraídos por el encanto de sus bebés, pues de esa forma, pasan a tiranizar el ambiente de la vida hogareña, bajo la visión contemplativa de los adultos. Los hijos necesitan de las experiencias y disciplinas impuestas por sus padres, en la fase infantil, a fin de frenar las manifestaciones instintivas que se traen de otra existencia y que comienza a manifestarse desde la cuna. No dudemos que el amor de los padres desenvuelve las sublimes cualidades del espíritu, pero es la severidad y la autoridad paterna, exceptuada de sentimentalismos peligrosos, lo que ayuda realmente a los niños a dominar sus impulsos inferiores. La función principal de los padres, durante la infancia de sus hijos, es reprimir con el cariño que les sea posible, los actos de obstinación, brutalidad, despotismo y malas tendencias. Los niños deben ser correctos en el hogar, pero disciplinados para poder sobrevivir ante el contacto de la instintividad de sus compañeros desorientados, que se parecen a manadas de animales incontrolables ante los primeros impulsos de la rebeldía. Los instintos mal corregidos en una criatura, se excitan por los estímulos energéticos, violentos y obstinados de otras criaturas rebeldes. Les noticias de los diarios demuestran que muchos jóvenes, aparentemente inofensivos o pacíficos, hasta cierta edad, después se vuelven delincuentes por el simple hecho de alternar o convivir con compañeros de malos instintos. Y esto es casi siempre, por falta de vigilancia y falta de severidad de algunos padres, que encantados por la configuración carnal de sus hijos consanguíneos, le dieron rienda suelta a toda clase de caprichos, rebeldías y violencias Los malos instintos de los hijos, pueden aceptarse o corregirse, dependiendo exclusivamente del comportamiento de los padres, y estos cuando ejercen una acción correctiva sobre los hijos casi siempre lo hacen por irritación o venganza, y no por necesidad de educar al espíritu encarnado. Muchos dejan a los hijos bajo el cuidado de los abuelos, parientes o amigos, mientras aprovechan la vida placenteramente aunque todo eso resulte en perjuicio de sus hijos en base a una mala educación. Otros internan a sus hijos en colegios particulares, o instituciones religiosas, proporcionándoles la educación moral y cívica, pero olvidan que no basta el barniz social y la cultura del mundo profano, puesto que carecen del cariño y del amor que le da vida al corazón. En esos lugares, no son esclarecidos propiamente en su contextura ”psicofísica”, sino solo reprimidos por una disciplina “estándar” o de grupo, casi siempre aplicada por preceptores coléricos o comúnmente frustrados en su propio hogar. Las estadísticas probaron siempre que hay más jóvenes violentos y rebeldes entre los educados en las instituciones, de cualquier tipo que sean que en aquellos que fueron educados por padres amorosos, pero severos y exceptuados de sentimentalismos perjudiciales para sus retoños. Es obvio que en las agrupaciones estudiantiles, tanto se mezcla lo bueno como lo malo de los niños resultando una mezcla inferior, llena de sentimientos y pasiones opuestas. El equipo familiar en el mundo no siempre es un jardín de flores. A veces, es una espina de preocupaciones y de angustias, reclamando sacrificios. Con todo, aunque necesitemos de firmeza en las actitudes para el control de la afectividad que nos es propia, jamás conseguiremos sanar las heridas de nuestro ambiente particular con el látigo de la violencia o con el emplasto de la dejadez. Nada es más importante, en materia de educación que preparar a los hijos para que se tornen libres, pero responsables, seguros y conscientes de la utilidad de las leyes y normas disciplinares, sin cuya observación la vida en sociedad sería imposible, obteniendo de ellos una adhesión espontánea y un consentimiento pleno a las mismas. Afirma la Psicología moderna que la educación infantil es perfectamente posible sin el uso del pescozón, golpes, zurras, gritos e insultos, siempre que sé de al niño el amor, la atención, el respeto y la protección que él necesita, merecen y debe recibir. “Cuando Jesús nos recomendó no despreciar a los pequeños, esperaba de nosotros no solamente medidas providenciales alusivas al pan y a la vestimenta. No basta alimentar minúsculas bocas hambrientas o abrigar cuerpecitos helados. Es imprescindible el abrigo moral que asegure al espíritu renaciente el clima de trabajo necesario para su sublimación. No siempre los hijos se muestran propensos a seguir los ejemplos paternos. Esto es porque, espiritualmente, cada uno de nosotros es hijo de sí mismo, es decir, actúa y reactúa de acuerdo al grado de evolución que haya alcanzado a través de las sucesivas vidas. Y puede ocurrir, como nos enseña Allan Kardec, que entre los miembros afines de cierta familia uno u otro desentone de los demás, visto que la influencia de algunos años bajo el mismo techo y las mismas técnicas educativas pueden no ser suficientes para modificarle los gustos, las tendencias, el temperamento y otros aspectos de su personalidad. Forman familia los espíritus que la analogía de los gustos, la identidad del progreso y la afección inducen a reunirse. Esos mismos espíritus, en sus migraciones terrenas, se buscan para agruparse, como lo hacen en el espacio, originándose de ahí las familias unidas y homogéneas. Mas, como no les cumple trabajar apenas para sí, permite Dios que espíritus menos adelantados encarnen entre ellos, a fin de recibir consejos y buenos ejemplos por el bien de su progreso. Por lo tanto hemos de acogerlos, como hermanos; auxiliarlos, y después, en el mundo de los Espíritus, la familia se felicitara por haber salvado a algunos náufragos que, a su vez, podrán salvar a otros.” Emmanuel, ese amoroso y lucido mentor del mundo espiritual nos dice a través del médium Cándido Xavier, que pasada la época infantil, acreedora de toda vigilancia y cariño por parte de las energías paternales, los procesos de educación moral, que forman el carácter, se tornan más difíciles, y, alcanzada la mayoría de edad, si la educación no se ha hecho en el hogar, entonces, solo el proceso violento de las pruebas rudas puede renovar el pensamiento y la concepción de las criaturas, porque el alma reencarnada habrá retomado todo su patrimonio nocivo del pretérito y reincidirá en las mismas caídas, si les faltó la luz interior de los sagrados principios educativos. He aquí porque el hogar es tan importante para la edificación del hombre, y porque tan profunda es la misión de la mujer ante las leyes divinas. No todos los padres están en condiciones de cuidar, personalmente, de la formación moral de los hijos, porque las peleas, las discordias, las quejas mutuas, incluso los escándalos y los malos ejemplos de una vida desarreglada y disoluta les quitan toda la autoridad. Cualquiera que sea la religión: Católica, Evangélica, Espirita, etc.; se debe cuidar que las luces del Evangelio iluminen los pasos, de los niños, para que no se hundan en los abismos del error y del crimen, y alcancen el ambicionado puerto de la felicidad. - Mercedes Cruz- ***************************************
SOBRE LOS ESPÍRITUS. Reflexión. Los espíritus pueden venir con formas diferentes y tienen la capacidad de deslizarse sin ningún movimiento aparente. Su aparición requiere una cantidad increíble de energía para llegar a nuestra vista y oído. Un médium experimentado se acostumbra pronto a las limitaciones físicas de esas almas y sabe cuando la comunicación se acerca a su finalización. El mundo de los espíritus es nuestro mundo futuro y es muy diferente al nuestro. Los espíritus elijen visitar a quien quieren y cuando quieren. Nosotros seguimos el tiempo lineal, para ellos no existe el tiempo. Los espíritus pueden encontrarse en un estado mental confuso, algunos incluso están enfadados y son hostiles, depende del grado de progreso que alcanzaron. Angeles.C.M ********************************
PUNTUALIZANDO LA OBSESIÓN La obsesión, aún en los días actuales, constituye un tormentoso delito social. Está presente en todas partes, incitando al hombre a estudios serios. Las grandes conquistas contemporáneas no han conseguido aun erradicarla. Ignorada de ex profeso por la llamada ciencia oficial, prosigue recogiendo en sus redes, diariamente, verdadera legiones de incautos que se dejan arrastrar a sombríos despeñaderos, en los cuales padecen irremisiblemente hasta llegar a una desencarnación lamentable cuyos efectos, generalmente, continúan después del transito… Las honestísimas investigaciones del Barón de Guldenstubbe, en 1855, y las del profesor Roberto Hare, catedrático de Química, de la Universidad de Pensilvania, en 1856, llegaron a la conclusión de la realidad del espíritu preexistente a la cuna y sobreviviente al túmulo, se entregaron con afán a la verificación de la inmortalidad. En los EE. UU. Se tornaron famosas las experiencias psiquiátricas realizadas por el Dr. Carlos Wickland quien valiéndose de la argumentación espirita, consiguió desobsesar a innumerables pacientes que llegaban, atormentados, a su consultorio. Sin embargo, fue con Allan Kardec que se iniciaron testimonios de la inmortalidad, de la comunicabilidad de los Espíritus, de la reencarnación y de las obsesiones, cabiéndole al ilustre maestro de Lyón la honrosa tarea de presentar una terapéutica conveniente para ser aplicada en obsesazos y obsesores. A partir de la publicación de “El Libro de los Mediums” en enero de 1861, en Paris, se presenta un conjunto de reglas, un notable esquema de las facultades mediúmnicas, y un seguro estudio del Espíritu en sus diversas facetas, que culmina con el examen de las manifestaciones espíriticas, de la organización de Sociedades y de conferencias de Espíritus Elevados, que trazaron rutas de seguridad para los que ingresen en la investigación racional de los fenómenos medianímicos. A través e esta Obra magistral, fue presentada la brújula orientadora para el sano ejercicio de la mediúmnidad. Kardec clasificó como obsesión, a la gran mayoría de los disturbios psíquicos, y elaboró procesos de recuperación del obsesado, estudiando a la luz de las reencarnaciones las causas anteriores de las aflicciones, valiéndose de un lenguaje condicente con la razón y experimentalmente demostrable. La Codificación Kardeciana, monumento granítico levantado para los siglos venideros no resolvió el “problema del hombre”, puesto que solo al hombre le corresponde hacerlo. Sin embargo, le ofrece bases y direcciones seguras para que tenga una vida feliz, ética y socialmente armoniosa en la familia y en la comunidad donde fue llamado a vivir. “Pululan en torno a la Tierra los malos Espíritus, como consecuencia de la inferioridad moral de sus habitantes. La acción maléfica de esos Espíritus es parte integrante de los flagelos con que la Humanidad se ve abrazada en ese mundo. La obsesión, que es uno de los efectos de semejante acción, así como las enfermedades y todas las atribulaciones de la vida, debe, pues, ser considerada como probación o expiación y aceptada como tal.” “Los Espíritus ejercen incesante acción sobre el mundo moral y también sobre el mundo físico. Actúan sobre la materia y sobre el pensamiento y constituyen una de las potencias de la naturaleza, causa eficiente de una multitud de fenómenos hasta entonces inexplicados o mal explicados y que no encuentran explicación racional sino en el Espiritismo. Las relaciones de los Espíritus con los hombres, son constantes. Los buenos Espíritus nos atraen hacia el bien, nos sustentan en las pruebas de la vida y nos ayudan a soportarlas con coraje y resignación. Los malos nos impulsan hacia el mal: les produce gozo vernos sucumbir y asemejarnos a ellos.” “Entre los que son considerados locos, hay muchos que tan solo son subyugados; necesitarían de un tratamiento moral, por cuanto, con los tratamientos corporales se tornan verdaderos locos. Cuando los médicos conozcan bien el Espiritismo, sabrán hacer esa distinción y curaran más enfermos que con las duchas.” “Obsesión – según Allan Kardec- es el dominio que algunos Espíritus logran adquirir sobre ciertas personas. Solo es practicada por los Espíritus inferiores que tratan de dominar. Los buenos Espíritus no infligen ningún constreñimiento. Estos nos aconsejan, combaten la influencia de los malos y si no son escuchados, se retiran. Los malos, al contrario, se aferran a aquellos a quienes pueden convertir en sus presas. Si llegan a dominar a alguien, se identifican con su espíritu y lo conducen como si fuera una verdadera criatura”. Las causas de la obsesión varían, de acuerdo con el carácter del Espíritu. A veces, se trata de una venganza que éste toma contra un individuo de quien guarda quejas del tiempo correspondiente a otra existencia. Muchas veces, no existe otra intención que la de hacer el mal: el Espíritu, como sufre, pretende que los demás sufran también; encuentra una especie de gozo en atormentarlos, en vejarlos, y la impaciencia que por esa causa la victima demuestra, más lo exacerba, porque es el objetivo que se propuso, mientras que la paciencia, termina por cansarlo…”. “Hay Espíritus obsesores sin maldad, que denotan alguna cosa buena, pero que están dominados por el orgullo del falso saber” Siempre hubo obsesados en cualquier época de la Humanidad. Algunas figuras celebres en la Historia, vivieron dolorosos dramas. Nabucodonosor II, el Grande, rey de Caldea, era perturbado por Espíritu vengadores que le hicieron experimentar tormentos terribles, descendiendo a la miserable condición de animal por causa de la obsesión… Tiberio, con la mente dirigida por Espíritus despiadados, alcanzó un elevado índice de crueldad, motivada por una desconfianza exacerbada que lo dominaba, insuflada por los adversarios desencarnados… Sin embargo, es en el Evangelio, que desfilan junto a Jesús y en grane escala, los atormentados por Espíritus infelices que encuentran en El al Medico Divino que ilumina su mundo intimo y los libera del sufrimiento. Infinidad de veces los discípulos del Rabí Galileo aplicaron el pase curador a multitud de obsesados que los buscaban. Y después de ellos, los registros históricos presentan locos de la más variada nomenclatura, ligados a Entidades atormentadoras, sufriendo en la hoguera y en el exilio, en los Manicomios sombríos, el resultado de la convivencia psíquica con los que a pesar de haber atravesado el portal de la Inmortalidad, se mantenían ligados a los vicios y sentimientos en los que se complacían cuando estaban en la envoltura carnal… Aseveró Allan Kardec: “No fueron los mediums ni los espiritas quienes crearon a los Espíritus, fueron los Espíritus que hicieron que haya espiritas y mediums. No siendo los Espíritus nada más que las almas de los hombres, es natural que haya Espíritus si hay hombres; por consiguiente, desde todos los tiempos ellos ejercieron influencia saludable o perniciosa sobre la Humanidad. La facultad mediúmnica no es nada más que el medio para manifestarse. A falta de esa facultad, lo hacen por otras mil maneras más o menos ocultas”. Los medios de combatir la obsesión, varían de acuerdo con el carácter que ella reviste. Las imperfecciones morales del obsesado constituyen, frecuentemente, un obstáculo para su liberación.” La obsesión continúa siendo un escollo terrible para la paz y la serenidad de la criatura humana. Hay obsesiones en escala infinita, y consecuentemente existen obsesados en variedad infinita también. Viajero de la Eternidad, el espíritu conduce los gérmenes cármicos que posibilitan la convivencia con los desafectos del pasado, ofreciendo una nefasta comunión. Sin embargo no es tan solo el odio el factor causal de las obsesiones, como se podría pensar, ni tampoco es solo en la Tierra que se manifiestan los tormentos obsesivos… más allá de la sepultura, en las regiones dolorosas y aflictivas de reajustes imperiosos y despertar de conciencias impostergables, se enfrentan muchos verdugos y victimas, comenzando o dando prosecución a los nefastos banquetes de subyugación psíquica, en lucha interminable de exterminio imposible… En la Tierra, también es muy grande el número de encarnados que se convierten, por irresponsabilidad e invigilancia, en obsesores de otros encarnados, estableciendo un consorcio de difícil erradicación y prolongada duración, manifestado casi siempre en forma de vampirismo inconsciente y pertinaz. Suelen ser seres atormentados, heridos en sus anhelos, inferiores, que afincándose en aquellos que eligen como desafectos, los persiguen en cuerpo astral a través de procesos de desdoblamiento inconsciente, apresando muchas veces, en las mallas bien urdidas de la red de su idiosincrasia, a esos desvariados morales, que entonces se convierten en victimas portadoras de enfermedades complicadas y de origen clínico ignorado… Otros, se ligan mentalmente a encarnados con los que efectivamente se identifican, tornándose obsesores de ellos amargándolos y reteniéndolos a los recuerdos de la vida física, en lamentable degradante comunión espiritual. A parte de esas formas diversificadas de obsesión, hay otras, inconscientes o no, entre las cuales debe destacar aquellas producidas en nombre del amor tiranizante hacia los que aun permanecen en el envoltorio carnal, atormentados por aquellos que partieron en doloroso estado de perturbación y egocentrismo… o entre encarnados que mantienen una alianza mental infeliz y prolongada… ¡Obsesores, obsesados! La obsesión, bajo cualquier modalidad que se presente, es una enfermedad de largo curso que exige una terapia especializada de segura aplicación y de resultados que no es posible lograr apresuradamente. Por consiguiente, lo tratamientos de la obsesión son complejos, imponiendo dosis de renunciación y abnegación por parte de aquellos que se ofrecen y dedican a tal menester. Hay una fuerza capaz de producir resultados positivos en los encarnados y desencarnados, conscientes o inconscientes: la que se deriva de la moral. Conforme el obsesor se moraliza, con el correr del tiempo, ofreciendo testimonios de moral, confirmando la fe como servidor de Cristo, termina por convencer al verdugo de la elevación de los principios de su adoctrinador, terminando por dejar libre a quien afligía. Además de la ejemplificación cristiana, la oración consigue calmar las ulceras morales de los asistidos, conduciendo bendiciones de armonía que apaciguan al desequilibrado, calmando en él la sed y la necesidad de paz. No siempre los resultados son inmediatos. El tiempo para los Espíritus no es lo mismo que para los de la tierra. Son muchos los que prosiguen con esa tarea insana, hasta después de la muerte… esto sucede porque, la mayoría de los resultados en los tratamientos de obsesión, dependen del paciente. Al iniciarse el programa de recuperación, este debe esforzarse de inmediato para modificar radicalmente su comportamiento, ejercitándose en la práctica de las virtudes cristianas y principalmente, moralizándose. La moralización del enfermo debe tener carácter prioritario, si consideramos que a través de una renovación intima bien lograda, el demuestra a su enemigo la eficiencia de las directrices que le ofrecen como norma para alcanzar la felicidad. Los espíritus Superiores interesados en el progreso de la Humanidad, ofrecen también, valiosos recursos que constituyen elementos saludables y precisos. Sin tal amparo, toda incursión que se intente en el ministerio de la desobsesión, será improductiva y también peligrosa, por los resultados negativos que presenta. Un espíritu luchador, debidamente preparado para efectuar la experiencia socorristas a los obsesados, es una dinamo potente que genera energía electromagnética, que al ser aplicada mediante los pases, produce distonias y desequilibrios emocionales en el huésped indeseable, apartándolo y facultando así en el enfermo la liberación mental necesaria para lograr una asepsia de carácter moral, reeducando la voluntad y meditando en oración un verdadero programa evangélico bien disciplinado, que en forma lenta pero segura, edifique una ciudadela moral de defensa en torno de si. Por eso el Maestro, frente a determinados perseguidores desencarnados, afirmo: “CONTRA ESTA CASTA DE ESPÍRITUS, SOLO LA ORACIÓN Y EL AYUNO”, y después de atender las aflicciones de cada atormentado que Lo buscaba, prescribía, invariable e incisivo: “No vuelvas a pecar, para que no te suceda algo peor”. Trabajo extraído por Merchita del libro: Entre Telones de la Obsesión de Divaldo Pereira franco *******************************

lunes, 16 de febrero de 2015

Si los espíritus que van y vienen son los mismos, ¿Por qué aumenta la población de la Tierra?

LA ENERGÍA En el transcurso de charlas espiritualistas y, sobre todo, al final de ciertas conferencias contradictorias, varias veces me han presentado esta cuestión: “¿Qué es la energía en las diversas formas en que actúa, que ya se nos hacen familiares?” Gracias a las enseñanzas de nuestros guías espirituales, estamos en condiciones de responder: “La energía resulta de esa corriente inmensa de fuerzas que recorre el Espacio, regula la marcha de los astros y alimenta la vida de todos los seres en los planetas...” La electricidad, las ondas hertzianas y todas las fuerzas radiantes, cuya existencia constatamos hoy, no son más que emanaciones derivadas, y podríamos decir incluso parcelas, de esa poderosa corriente de fuerza y de vida que anima el Universo y cuya fuente está en Dios. La energía o movimiento representa la acción más sensible del ser universal, en el Tiempo y en el Espacio. Dios es la fuente de la vida y la vida se manifiesta por el movimiento. Duración, Espacio y Movimiento forman, en su reunión, la unidad que se manifiesta: ¡Dios! Desde Galvani, la atención del hombre se ha encaminado hacia la electricidad, pero fue solo a partir de los trabajos de William Crookes sobre los estados sutiles de la materiacuando hemos empezado a percibir la extensión, a calcular la potencia de las fuerzas invisibles. Se sabe que las experiencias de ese ilustre sabio, con los médiums Home y Florence Cook, fueron el punto inicial de grandes descubrimientos que se sucedieron y revolucionaron la Física. Ciertamente, antes de él, Allan Kardec y la Escuela Espirita habían establecido la existencia del mundo de los fluidos, pero fue Crookes el primero que consiguió captar las fuerzas radioactivas y almacenarlas, de modo a hacerlas útiles para la Ciencia humana. Sus análisis sutiles de la fuerza psíquica están descritos en su libro Recherches sur le Spiritualisme (Pesquisas de los Fenómenos Espíritas). Quizá se observe que no hay que confundir las radiaciones del Espacio con el fluido humano. Pero sabemos que una relación íntima los religa y que todas las fuerzas terrestres, celestes y humanas se relacionan a un principio común. La materia, bajo sus diversos aspectos, constituye un inmenso reservorio de energía. En realidad, ella es tan solo fuerza condensada: los sólidos se transforman en líquidos, los líquidos en gases, los gases en fluidos, y éstos, a medida que se vuelven más sutiles, más quintaesenciados, recuperan sus propiedades primitivas y parecen impregnarse de inteligencia. Por lo menos es lo que parece resultar de ciertas manifestaciones del rayo. En un grado superior, la fuerza parece identificarse con el espíritu y se convierte en uno de sus atributos. Toda materia concreta es tan solo, por lo tanto, la energía capturada. El químico Fabre calculó que un kilo de carbón concentra 23 billones de calorías, que liberadas, bastarían, según dice, para accionar una red de líneas de ferrocarril, durante dos años. Ahora bien, tan solo liberamos, actualmente, un número proporcionalmente insignificante. El día en que se sepa desintegrar, liberar todas las partículas de la materia, estaremos en posesión de una fuerza incalculable. Sin embargo tales progresos, según dicen los espíritus, son medidos por el valor moral de la Humanidad. Dios no permite que ciertas revelaciones o descubrimientos se lleven a cabo antes de que el hombre haya alcanzado una conciencia más completa de sus deberes y de sus responsabilidades. - León Denis - **************************************
¿Por qué la población de la Tierra aumenta si los Espíritus que van y vienen son los mismos? Toda vez que se habla de reencarnación alguien viene con la clásica pregunta: Si ella existe y los Espíritus son los mismos que van y vienen, ¿cómo se explica el aumento de la población del mundo? Es esto que vamos a comentar. La creencia en la reencarnación es una de las más antiguas de la humanidad. La primera referencia documentada fue encontrada en un papiro egipcio de 3.000 años a.C. El Espiritismo surgió en el siglo 19 y vino a reafirmar esta creencia y, además de eso, esclarecer las reglas a las cuales ella está sometida. De entre las explicaciones del Espiritismo, tenemos: 1. Espíritu es el principio inteligente del universo y Dios creó a todos, sin excepción, simples e ignorantes, sin embargo con una voluntad enorme de progresar, digo evolucionar. 2. La evolución se da tanto en el plano material como espiritual. Mientras más primitivo el Espíritu, más necesita él del plano material. 3. A medida que el Espíritu va purificándose, menos necesita de este nuestro plan material. 4. El Espíritu, cuando está en el tope de la evolución, no necesita él reencarnar más. Son Espíritus puros. 5. En cuanto a las almas de los animales, por no estar aún desarrollando la inteligencia racional (desarrollan sólo la inteligencia instintiva), la vida en el plano material para ellos es suficiente. La reencarnación puede ser de inmediato (puede ser, no significa que es, depende de la disponibilidad de cuerpos). HAY ESPÍRITUS QUE REENCARNAN DE INMEDIATO 6. Reencarnar es una oportunidad bendecida en base a la dificultad pertinente a la disponibilidad de cuerpos. No hay accesibilidad plena a la reencarnación. Luego, hay fila. 7. Hay Espíritus que reencarnan de inmediato y hay otros que llegan a tardar siglos. ¿Curva normal (Gauss)? 8. Hay cerca de 3 a 4 Espíritus desencarnados para cada 1 encarnado. Esto fue dicho hace algún tiempo, cuando la población de la Tierra – número de encarnados – era cerca de 6 mil millones. Luego, el número de Espíritus, en total, sería de 24 a 30 mil millones de individuos. 9. La Tierra, ni de lejos, es el único planeta habitado en el universo. Como dijo Jesús: hay muchas moradas en la casa de mi padre. 10. Un Espíritu puede ir a cualquier punto del universo por la velocidad del pensamiento, siendo que a los menos evolucionados muchas regiones les son restringidas. 11. Al desplazarse de un orbe para otro, el Espíritu deja en el orbe de origen su periespíritu, por este ser de una materia sutil y, por ser materia, está sometido a las leyes de la física. Un periespíritu para desplazarse tiene como límite la velocidad de la luz, no pudiendo acompañar el Espíritu que se desplaza en la velocidad del pensamiento. Así, el Espíritu toma en el orbe de destino otro periespíritu con la naturaleza de la materia de allá. EL CICLO REENCARNATORIO TENDRÍA 280 AÑOS De ahí podemos coger algunas conclusiones que son:   Tiempos medios entre dos reencarnaciones:                   En el principio de la evolución, el homo sapiens, por ser muy próximo a un animal, podía reencarnar de inmediato. Luego, si hubiera accesibilidad plena a cuerpos, su tiempo en el plano espiritual, entre encarnaciones, sería próximo a cero. Al final de la escalera de la evolución para los Espíritus puros, el tiempo entre reencarnaciones es infinito. Ciclo reencarnatorio: La relación de 4:1 sólo es válida para el punto de la escala evolutiva en que nos encontramos; así, si la expectativa de vida, en este punto, es de 70 años, un Espíritu espera la media de 280 años desencarnado para encarnar por 70 años. Esto totaliza 280 años entre los estados de encarnado y desencarnado, a que estamos llamando de ciclo reencarnatorio. En ese periodo de tiempo están sumados los tiempos de la necesidad evolutiva y el de fila de espera por la falta de accesibilidad plena de cuerpos. Para efecto de simplificación de la plantilla, vamos a admitir que ahora la accesibilidad sea plena y así los 280 años es nuestra media actual para un ciclo (encarnado y desencarnado). Esa media se asemeja a la media de una curva normal (Gauss) y, de esta forma, en las extremidades de la misma existirá un pequeño porcentaje de Espíritus que reencarnan casi de inmediato, así como otra que tarda mucho más que la media. También habrá una cantidad muy grande de puntos intermediarios. LA EVOLUCIÓN SE DA EN PEQUEÑOS PASOS No ano 1 da Era Cristã (nascimento de Jesus), segundo artigo publicado na revista Época, de 6 de junho de 2011, éramos 300 milhões de Espíritos encarnados. El año 1 de la Era Cristiana (nacimiento de Jesús), según un artículo publicado en la revista Época, del 6 de junio de 2011, éramos 300 millones de Espíritus encarnados. Admitiendo que el tiempo de desencarnado era igual al tiempo de encarnado (relación 1:1) y aún manteniendo la accesibilidad plena, el número total de Espíritus en el planeta era de 600 millones Si la expectativa de vida fuese 35 años, un ciclo reencarnatorio duraba 70 años. Si mantuviéramos el ciclo reencarnatorio actual de 280 años y añadimos una limitación de accesibilidad, ese número podría ser aumentado en 4 veces (4=280/70) lo que aumenta el número total de Espíritus para 2,4 mil millones. Es decir, 10% de los 24 mil millones citados. Para cerrar la cuenta, el ciclo reencarnatorio debería ser de 2.800 años lo que significaría que puede haber aún Espíritus del tiempo de Jesús por reencarnar. Llegamos ahí a un absurdo, simplemente comparando el grado de civilización de un hombre de aquella época con el de hoy. Absurdo porque esto representa un salto enorme en la evolución, hecho que el Espiritismo enseña que no ocurre. La evolución se da en pequeños pasos, sometida, sin embargo, a una ley de crecimiento exponencial, como comenzó a ocurrir en los últimos tres siglos. El artículo de la revista citado trae datos de la población global desde 200 mil años a.C. LOS ESPÍRITUS MIGRARON DE OTROS ORBES PARA AQUÍ A seguir, el resumen: año 200 mil a.C. – 10 mil (homo sapiens) año 10 mil a.C. – 1 millón (inicio de la agricultura) Año 1 – 300 millones (inicio de la Era Cristiana) año 1.000 d.J.C. – 310 millones año 1.500 d.J.C. – 500 millones año 1.801 d.C. – 1 billón año 1.900 d. C. – 1,7 billón año 2.000 d. C. – 6 billones año 2.011 d. C. – billones. Si comparáramos el año 1 con el año 1.800 (siglo 19), cuando la población de la Tierra era de 1 mil millones de Espíritus encarnados, las cuentas ya quedan aceptables. Así, en los tres últimos siglos debe haber habido migración de Espíritus de otros puntos del universo para aquí. Por otro lado, si comparáramos el año 1 con 1.800, esa necesidad de migración se presenta bien reducida, pues, actuando sólo en los parámetros de reducción del tiempo de espera, expectativa de vida media y tiempo medio en el plano espiritual (erraticidad), el crecimiento de la población encarnada nos parece razonable. Tuvimos grandes saltos en los siglos 19, 20 y 21. El siglo 19 quedó marcado por el inicio de la expansión del conocimiento, el 20 por el crecimiento de la industria y el 21 por la tecnología. EVOLUCIONAR ES COMO HACER DULCE DE LECHE... Para hacer dulce de leche (¡baño demás sólo!) hasta llegar a querer dar el punto, se debe cocinar un tanto. Vamos a hacer cuenta que evolucionar es cómo hacer dulce de leche... Cuando un orbe pasa de una categoría para otra (de primitivo para prueba y expiación y de ahí para regeneración), es porque llegó al punto. Así, del siglo 1 al 17, la evolución fue muy pequeña y nuestro orbe estaba, por así decir, cocinando a los Espíritus, que aquí vivían casi en un sistema evolutivo cerrado, sin mucha interacción migratoria con otros orbes. A finales del siglo 18 fuimos llegando hasta el punto de comenzar a vislumbrar un cambio de mundo de prueba y expiación para regeneración. Para llegar a este punto, llevamos dos mil siglos (200.000 años), a contar del evento del homo sapiens. Si contáramos del inicio de la formación de la Tierra, ya serán 45 millones de siglos o 4,5 mil millones de años. Si cocinar por 2 mil o 45 millones de siglos es dar el punto, sólo en 2 siglos este punto será un evento muy raro. Él debe ser aprovechado por quien ya esté en la condición para tal. Como la Tierra, muchos otros orbes están cocinando también, sin embargo sin llegar al punto, como conjunto. Los Espíritus que aisladamente llegan “al punto” (minoría del brazo superior de la curva normal) tienen que migrar para otro orbe donde la media ya está al punto. Como nuestra Tierra está llegando “al punto”, muchos de ellos vienen para acá. El Libro de los Espíritus explica que un Espíritu puede migrar para cualquier punto del universo con la velocidad del pensamiento. Para tal él deja su periespíritu en el orbe de origen y toma otro periespíritu en el orbe de destino, ya con la materia de allá. LA LLAMADA RAZA ADÁMICA VINO DE OTRO ORBE Eso ocurrió con lo que el Espiritismo llama de integrantes de la raza adámica, cuando vinieron para aquí, venidos de otro orbe, en el momento que pasamos de mundo primitivo para pruebas y expiación. (1) Son pocos Espíritus de muchos orbes, lo que en la suma da una cantidad grande. Ahora, en el siglo 21, se suman a esos Espíritus otros que vendrán de orbes más adelantados para ayudar en el proceso de transición que ya se inició. Así, ese aumento de la masa de Espíritus es explicable y debe tener una reducción cuando finalice el pasaje de mundo de prueba y expiación para regeneración, porque los Espíritus que permanezcan en el brazo inferior de la curva normal no llegarán “al punto”. Tendrán que salir para otro mundo que aún está cocinando en el estado de prueba y expiación, o entrando en el. Si la mayoría de los Espíritus que están migrando para acá vienen de mundo de pruebas y expiación, como una oportunidad de mejorar, una minoría viene de mundos más adelantados, ya en el estadio de regeneración, para auxiliarnos en esta transición. Esos Espíritus, sumados a los de aquí mismos, que ya alcanzaron la punta del brazo superior de la curva normal, son los misioneros de esta transición que ya estamos pasando, conforme es citado en el Apocalipsis, uno de los libros que componen el Nuevo Testamento. (1) Kardec enseña que la raza adámica vino de otro orbe, hace - 6 mil años, sin embargo no la nombra. Existen otros autores que enseñan que pertenecen a un sistema evolutivo llamado Capela, que es compuesto de una cierta cantidad de orbes y que esa migración ocurrió hace miles de años. La diferencia entre Kardec y estos está en el nombre y en la localización del punto de origen, así como en el tiempo en que eso ocurre, y no en el hecho en sí. El hecho común a ambos es que otro orbe, que no la Tierra, pasó de la categoría de mundos de Prueba y Expiación para mundo de Regeneración. Cuando eso se dio, algunos Espíritus no tenían condiciones evolutivas de continuar allá y tuvieron que ser removidos. Luego, fueron de allá exiliados. Esos Espíritus vinieron para nuestra Tierra, que por esa época estaba evolucionando de Mundo Primitivo para Prueba y Expiación. También existe la creencia de que esos Espíritus exiliados aquí recibieron la denominación de raza adámica, y el sentimiento de Paraíso perdido se refiere al mundo del cual ellos vinieron. La Tierra de hoy, comparada con ella misma, cuando era primitiva, ¿no puede ser considerada un paraíso? *********************************
MISIÓN DEL ESPIRITISMO El Espiritismo viene a realizar, en el tiempo predicho, las promesas de Cristo; sin embargo, esto no puede hacerse sin destruir los abusos; como Jesús, encuentra a su paso el orgullo, el egoísmo, la ambición, la avaricia y el ciego fanatismo, que acosados en sus últimas trincheras, intentan cortarle el camino y le suscitan trabas y persecuciones; por esto le es necesario también combatir; pero el tiempo de las luchas y de las persecuciones sangrientas ha pasado, las que se tendrán que sufrir serán enteramente morales, y su término se aproxima; las primeras han durado siglos; éstas durarán apenas algunos años, porque la luz, en lugar de salir de un solo foco, sale de todos los puntos del globo y abrirá más pronto los ojos a los ciegos.* EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS ALLAN KARDEC ***************************
FLUIDOS ENERGIA ESPIRITUAL Mercedes Cruz Reyes El mundo de los fluidos abre para nuestras pesquisas un campo rico de recursos incalculables; se le puede considerar como la base esencial, el sustrato del universo invisible. Sabemos que los fluidos forman una parte importante de nuestra individualidad. Impregnados de nuestros pensamientos, voluntades y actos, ellos son como la fotografía real, la representación exacta del valor de nuestra alma, de nuestro progreso o de nuestra inferioridad. Es, por lo tanto, mediante el estudio de ese mundo invisible, al cual se liga el hombre a través de su forma imperecedera, como éste aprenderá a conocer su verdadera esencia y la ley de su destino. El mundo de los fluidos es la fuente de energías vitales. Es el reservorio inmenso donde los espíritus se proveen de los elementos necesarios para edificar sus obras grandiosas y variadas, en la médula de los Espacios. Los espíritus saben extraer de esos fluidos para la realización, bajo la inspiración divina, de la obra de belleza y armonía que imprime un sentido preciso y sublime al Universo. Es por eso que el estudio de las fuerzas radiantes nos permite mejor comprender el poder oculto que poseen ciertos seres, unos sobre otros. Se trata de la atracción, de la fascinación, de las influencias buenas o malas, en una palabra, del dominio que ciertos hombres ejercen sobre los individuos y sobre las multitudes. Todo se explica por la naturaleza de los fluidos impregnados de cualidades o defectos, llevados hasta su más alto grado de potencia y sostenidos por una sólida voluntad. Cuando las condiciones de receptividad son favorables y la fusión se establece, hay producción de efectos que van hasta el entusiasmo o la furia y que la Historia registra, sin definir sus causas. Basta un alma vibrante para despertar las fuerzas latentes que adormecen en lo profundo de otras almas y provocar uno de esos grandes movimientos de opinión política o religiosa, que marcan los anales de los siglos. En ese sentido es como se puede medir toda la potencia del alma sobre sus semejantes, sobre la Naturaleza entera y entrever en qué foco radiante puede ella convertirse en el curso de su evolución mediante el cultivo de la voluntad y el entrenamiento psíquico. Es también mediante este estudio de las vibraciones como se revelan la concordancia y la armonía perfectas, la combinación de sones, de colores y de perfumes. Es en ese equilibrio de las cosas como se demuestra la armonía soberana que rige el mundo, tanto en el campo moral, como en el orden físico. Solamente cuando el hombre ponga su pensamiento, su consciencia y sus actos de acuerdo con esa ley soberana, el orden y la paz reinarán sobre la Tierra y la Humanidad conocerá el reino de la justicia y del amor. Todos cuantos ya conocen las leyes de la Física y de la Química saben que éstas tienen la afinidad como regla común. La lógica, sola, bastaría para demostrar que lo mismo sucede con las radiaciones humanas, pues todo se encadena en el orden universal. Esas radiaciones tienen, ellas también, sus caracteres atractivos y repulsivos, según los casos, y es solamente a condición de armonizarlas con las fuerzas presentadas por los espíritus como se puede crear un ambiente adecuado a la producción de los fenómenos. Los resultados dependen entonces, en gran parte, de la concordancia establecida entre los efluvios de los experimentadores y los medios utilizados por los invisibles. Hemos dicho también que el pensamiento y la voluntad desempeñan un papel significativo sobre los fluidos, y como, por la oración y por las aspiraciones elevadas, se pueden imprimir a las irradiaciones cualidades propias, virtudes particulares. No se trata, en modo alguno, de la plegaria, tal como se concibe comúnmente, sino de esos impulsos del alma que transmiten a los efluvios más vigor y brillo. Veamos como un espíritu logra conocer y asimilar las fuerzas radiantes del Más Allá: Cuando un ser desencarnado alcanza un plano elevado, es fácil para él enviar ese pensamiento a aquellos cuya sensibilidad es igual a la suya. Pero en los planos superiores, el brillo de ciertos espíritus llega a un punto que no podría ser soportado por espíritus inferiores. Las corrientes que provienen de planos elevados fluyen a través de las diversas capas que forman los planos estelares y no siempre llegan hasta nosotros. Sin embargo nuestra Tierra es atravesada, diariamente, por haces de ondas que transportan los mensajes y los pensamientos de seres muy evolucionados a otros seres, también evolucionados. Hay muy pocos hombres que sean impresionados por ellas. la acción de estos haces representa un lento trabajo de mejoramiento del globo terrestre y de los seres que lo habitan. Cualquiera que sea la distancia recorrida, ellos penetran e impregnan todos los elementos de vuestro planeta, sin tener en cuenta su relieve. Esos haces son esencialmente regeneradores porque dejan, por su acción refleja, fluidos especiales sobre vuestro suelo y vuestros seres, y así resultará, tarde o temprano, una gestación latente que ayudará a la evolución de la Humanidad. Esos haces de ondas tienen un poder radiante considerable, pues ayudan en el desarrollo de las cualidades que se puede poseer, tanto como desencarnado, como en la vida terrestre. El hombre retoma contacto con ese Universo invisible de donde ha salido con su nacimiento y a donde volverá con su muerte. Poco a poco él aprende a utilizar las fuerzas poderosas que capta. Frente a las enormes perspectivas que van a surgir ante su mirada, las teorías de la Ciencia antigua sobre la materia y sobre la vida, le parecerán, un día, tan infantiles como las concepciones prehistóricas. La presunción que caracteriza a los pseudo-sabios y se yergue como un muro entre ellos y la verdad, se desmoronará y todos comprenderemos, entonces, que el saber humano, por mayor que sea, será siempre limitado, mientras que la Naturaleza permanece infinita. Así es como el mundo de los fluidos abre para nuestras pesquisas un campo rico de recursos incalculables; se le puede considerar como la base esencial, el sustrato del universo invisible. Sabemos que los fluidos forman una parte importante de nuestra individualidad. Impregnados de nuestros pensamientos, voluntades y actos, ellos son como la fotografía real, la representación exacta del valor de nuestra alma, de nuestro progreso o de nuestra inferioridad. Es, por lo tanto, mediante el estudio de ese mundo invisible, al cual se liga el hombre a través de su forma imperecedera, como éste aprenderá a conocer su verdadera esencia y la ley de su destino. El mundo de los fluidos es la fuente de energías vitales. Es el reservorio inmenso donde los espíritus se proveen de los elementos necesarios para edificar sus obras grandiosas y variadas, en la médula de los Espacios. Extraído del libro de León Denis “El Espiritismo y las Fuerzas Radiantes” ********************************

sábado, 14 de febrero de 2015

MEDIUMS CONSCIENTES

MAGNETISMO Y ESPIRITISMO LA ENSEÑANZA DE LOS ESPÍRITUS Con la enseñanza de los espíritus en este ámbito, así como en otros, los conocimientos se amplían y se convierten en un formidable terreno de investigación en provecho de la salud de todos. No se puede aliviar o curar, si no se tienen en cuenta los tres generadores, físico, periespiritual y espiritual. En diferentes artículos anteriores, ya hemos tratado este importante asunto. Cada uno de nosotros es un ser pensante, que actúa y que ama dentro de su cuerpo físico. Nuestro espíritu, proveniente de una fuerza causal que podemos denominar Dios, dirige provisionalmente su conciencia en un cuerpo. Por lo tanto, llegar a la carne y no considerar sino la carne, es llegar al efecto olvidando la causa. Llegar al espíritu, es alcanzar el equilibrio de nuestra existencia. Para curar, es necesario llegar al espíritu y admitir que todo individuo tiene una dimensión espiritual. El periespíritu, del griego peri, es decir alrededor, se llama Ka en Egipto, soplo de vida o pneuma en el Antiguo Testamento y cuerpo espiritual en los Evangelios o cuerpo astral, y es el vehículo esencial del espíritu. Ese periespíritu es un poco como el sistema nervioso de nuestro organismo, difunde una energía que permite la concepción y organización del cuerpo, y registra todos los eventos de esta vida, así como los de las precedentes. La enfermedad es resultado de un desequilibrio, de una falta de armonía entre estos tres componentes, cuerpo, espíritu y periespíritu. Nuestro cuerpo vibra según el estado de nuestro pensamiento y puede descomponerse por múltiples razones: por causas externas, ambientales, que sufrimos, como la precariedad, el aislamiento, la polución, pero también, y sobre todo, por causas internas de orden psicológico, malestar y preocupaciones. En su mayoría, el conjunto de nuestros males físicos sigue siendo determinado en el seno mismo de nuestro psiquismo. Un psiquismo que responde a la vez al espíritu y a la fusión establecida entre el espíritu y el periespíritu, es capaz de deteriorar el físico con sus angustias, sus ambivalencias afectivas, el estrés y las emociones. EL MAGNETISMO ES UNA CIENCIA VERDADERA El magnetismo es un exceso de energía que poseen ciertos individuos. Aun cuando cada ser humano posee un reflejo magnético cuando se golpea o se quema, no todo el mundo puede ofrecer ese fluido a los demás. No hablaremos de don, sino de una posibilidad natural de ciertas personas para aliviar. El origen de la fuerza magnética se encuentra en una densidad doble de la materia periespiritual del magnetizador y lo que hay de más en un cuerpo, puede ser integrado a lo que hay de menos en otro. He aquí el origen, la realidad y el destino de la fuerza magnética. Por una simple imposición de manos, o por una serie de “pases magnéticos” o hasta por la mirada sobre el cuerpo del paciente, los enfermos sanan, porque al llegar al periespíritu del enfermo, el magnetismo devuelve fuerza y energía a las células que lo componen y estas células cargadas de fuerzas saludables, redinamizadas, devuelven al cuerpo físico la energía necesaria para su reconstrucción. Un magnetizador espírita difiere de un magnetizador ordinario, en la medida en que dispensa un magnetismo iluminado, es decir un magnetismo que se apoya en las informaciones y los consejos dados por los espíritus. Insisten en el pensamiento que debe acompañar al gesto magnético, como a todo acto terapéutico cualquiera que éste sea. Ese pensamiento, que debe sumarse a la acción magnética es un fluido. Cuando sale del cuerpo ese fluido se transforma en vibración y cuando esa vibración llega al otro, se convierte en efluvio, un efluvio amoroso que realmente alcanza su objetivo. La virtud principal de la energía magnética consiste en reactivar todas las células de los órganos vivos, pero magnetizar no quiere decir hacer cualquier cosa. Como magnetizadores espíritas, nosotros recibimos instrucciones precisas para cada enfermedad y cada magnetizador espírita actúa en la misma forma para cada enseñanza dada. El magnetizador espírita, conducido en su marcha por el espíritu, se enriquece con un conocimiento nuevo. Aprende simultáneamente que la fuerza magnética puede diferir según el individuo, que la fuerza magnética es, junto con la hipnosis, la radiestesia y la clarividencia médica una inmensa posibilidad para aliviar los cuerpos doloridos, y que vivimos en un mundo vibratorio. Un magnetizador espírita tiene la extraordinaria suerte de ser informado por el mundo de los espíritus. Todas las verdades han tenido desde su nacimiento partidarios y detractores pero jamás los detractores han logrado detener su marcha, apenas la han retrasado. El ser humano no se reduce a un aglomerado celular. La medicina debe poder salir de las definiciones llamadas eruditas que se detienen al nivel de la célula sin saber que la materia periespiritual es un mundo inmenso, fuente de energía y reestructuración. Deseemos que mañana se realice el encuentro entre esas dos medicinas, en beneficio de nuestra salud, pues tenemos el mismo objetivo: aliviar, curar. Como espíritas, lucharemos junto a todos los que desean suprimir las sutiles barreras del intelecto y que finalmente todas las leyes de la naturaleza sean reconocidas, leyes telúricas, telepáticas, fluídicas, magnéticas y espirituales. Fuentes: Magnetismo animal, Binet, curso de magnetismo de du Potet LA REVISTA ESPIRITA N° 83 ******************************
LA EDUCACIÓN La educación del pueblo debe ser reestructurada por completo, de modo de inculcar a todos la noción de las obligaciones sociales, el sentimiento de las responsabilidades individuales y colectivas y, en especial, el conocimiento del verdadero objetivo de la vida, que es el progreso, la depuración del alma, el aumento de sus riquezas íntimas y ocultas. Es necesario, por último, que una solidaridad estrecha una a los vivientes con los difuntos, y que las dos humanidades, la de la Tierra y la del Espacio, colaboren en la obra común de renovación y de progreso. León Denis ********************************
MEDIUMS CONSCIENTES Si te habitúas a un gran silencio interior, tras el ejercicio de un comportamiento moral noble, oirás... Registrarás sutiles impresiones psíquicas que vibran en los dobleces de la mente, articulando ideas, al mismo tiempo creando clichés, en los cuales se esculpen imágenes y se corporifican pensamientos imprimiéndose en los paneles de tus reflexiones proviniendo de otras inteligencias... Mentes en vigorosas emisiones, conscientes o no, vibran en todas las direcciones. Inapelablemente, por un proceso de sintonía en la misma faja de frecuencia de intereses, producen intercambio saludable o dañoso, en proceso de transmisión y de recepción. Si te elevas por el pensamiento, alcanzas vibraciones nobles, si te perturbas y vulgarizas, registras las más groseras. En la problemática de la mediumnidad, la cuestión de relevancia no se prende a la lucidez por la conciencia o al sueño por la inconsciencia para que el fenómeno sea auténtico, antes a la sintonía que resulta de los procesos de vinculación mental del sensitivo con las ideas e intereses que mejor le aprovechen. Es de poca monta la algarabía como la desconfianza en torno de las manifestaciones por psicofonia y por psicografía bajo el control consciente del médium. La relevancia está en el comportamiento moral de este, de lo que resultará el contenido del mensaje, por cuanto, de acuerdo con las construcciones mentales y el clima psíquico de cada uno, serán atraídos los Espíritus que se afinan por semejanza y necesidad emocional. Sin duda, el escrúpulo debe siempre sortear al individuo en todas las labores a las que se enfervorice. Sin embargo, conviene considerar que el exceso de cautela es tan pernicioso como su falta. No te excuses de producir mediúmnicamente, si te asoman conflictos, en cuanto al estado en la conciencia en que por tanto te encuentras. Procura desincumbirte del ministerio, apoyado a las santas intenciones, y estructurado en los postulados del conocimiento doctrinario, con cuyos valores no tropezarás. De forma alguna cultives recelos improcedentes tales como los fantasmas del animismo y de la mistificación. En todo proceso mediúmnico intelectual o físico siempre encontrarás algo que se exterioriza del instrumento. No podría ser diferente. Mediumnidad, como el propio nombre dice, es medio. La finalidad es el progreso del medianero, como de aquellos que le rodean en uno como en otro plano de la vida. Consciente de las responsabilidades, manteniendo lucidez mental durante la manifestación del fenómeno, no delinquirás. La vigilia te auxiliará a corregir los excesos y la disciplina los abusos. Paulatinamente, mediante el ejercicio metódico de las facultades mediúmnicas y a través de la conducta correcta en el bien, conjugando la oración al trabajo, lograrás el éxito y los resultados felices que anhelas. Mucho mejor para el trabajo en la Siembra del Bien el médium consciente, cuyos deberes están en pauta de equilibrio, a los inconscientes, cuyo comportamiento los señala con irresponsabilidad e insensatez. La conciencia o lucidez durante el trance no es un impedimento para el desempeño de las tareas que te cabe desarrollar. Jesús prosigue consciente de sus deberes, esperando a los hombres que, conscientemente y no autómatas, inermes, deseen cooperar en Su Viña de Luz. FRANCO, Divaldo Pereira. Rumbos Libertadores. Por el Espíritu Juana de Ángelis. ***********************************
SALUDOS DE MERCHE Saludo matinal Queridos amigos, hola buenos días, nadie puede impedir la fuerza ciclópea del progreso, ni frenar la marcha de la evolución, que siempre irrumpe cuando menos se espera y produce fisuras en el organismo del poder mentiroso, llevando a malograr su dominación. Piedra a piedra en acción continúa, se levantan las obras de la dignificación humana y social, alterando el comportamiento ocioso y cómplice de la indiferencia, que cede lugar a nuevos impulsos de las realizaciones incomparables, que tornan la vida más apetecible y el espíritu humano invencible por la fuerza de su idealismo. El ser humano avanza hacia la Realidad, en la cual, lo quiera o no, se encuentra inmerso, por ser una centella viva e inextinguible. Lentamente, porque el progreso no se estanca, pasa la ola que lo avasalla por un momento, sucediendo a la otra, que también desaparecerá, la evolución se impone inevitable, y la búsqueda del Si propiciará una conducta diferente, dando lugar a la autenticidad, para la interiorización, para el auto descubrimiento. Por mucho tiempo el predominio del mito en el inconsciente humano regirá su comportamiento, no obstante esa presencia, se diseñaran los programas de ascensión, mediante los sueños de belleza, de paz y libertad plena, que harán surgir los futuros arquetipos que se inculparan en el inconsciente, procediendo de las experiencias en el mundo espiritual, y revelándose en la Tierra, donde se desarrollan los programas de la evolución. Soñar con los ideales de engrandecimiento humano, empeñarse en su edificación y habitar los resultados con cariño y gratitud a Dios, constituyen los pasos gigantes que todos los individuos deben promover a favor de sí mismos y de la sociedad. La religión debe poseer un contenido espiritual que libere al hombre de sus pasiones, en vez de estimularlas; que le ayude al esfuerzo de las transformaciones morales, antes que perjudicarlo; que sea una enseñanza filosofita que contribuya al progreso moral y espiritual, impulsando a la vivencia del amor y del bien, demostrados en la vida cotidiana. Cuando escasean los ejemplos de conducta, las propuestas teóricas pierden fuerza y vigencia. Ante los resultados fallidos de los religiosos y creyentes, la fe dejó de ocupar lugar en el corazón y en la mente de las criaturas, que pasaron a considerarla como inercia. Por eso se dice que la fe religiosa es muy buena para los niños y los ancianos. Para los niños, porque les atemoriza con relación a Dios y les ayuda en su educación; para los viejos, porque ya no teniendo nada más que hacer, pueden dedicarse a la meditación, a los cultos, para arrepentirse de sus errores y quizás ganar el reino de los cielos, si tal existe… Esta es una postura irónica e inoportuna. La fe espiritual tiene por base el hecho de la inmortalidad del alma, que le sustenta el contenido de religiosidad. Esta fe no es impuesta, y se consigue a través del estudio, de la razón y de la meditación, dignifica al hombre y le impulsa a crecer, llenándole el intelecto de luces y el sentimiento de amor, gracias a cuyos valores da sentido a su existencia terrena. El hombre necesita de la fe espiritual para vivir con nobleza y no decaer ante situación alguna, por más terrible que se le presente. El Espiritismo es una doctrina que reúne las condiciones propias para ello, puesto que no se envuelve en las cuestiones fútiles del mundo; estructuradas en realidades demostrables, conteniendo un contenido filosófico y de fácil asimilación, claro y optimista, que enfrentará a la razón en cualquier momento, sin desfallecimientos, manteniéndose al margen de los juegos e intereses materiales, consolando sin mecanismos de evasión de la realidad o haciendo promesas vanas, transfiriendo las cuitas de una a otra posición, invitando al hombre al trabajo de su moralización, única forma de adquirir la paz. Allan Kardec, orientado por los Espíritus Superiores, comprendió el problema y puso como primera parte del programa filosófico del espiritismo a Dios, para el estudio y apreciación en su condición de causa primera; para establecer en las leyes morales todo el conjunto de normas y reglas que constituyen la base esencial para la vida digna. El Espiritismo enseña un comportamiento saludable para el ser en relación consigo mismo, a su prójimo y a Dios. Edifiquemos el reino de Dios dentro de nosotros, hagamos en la gran obra, la parte que nos corresponde, hace falta aroma evangélica en las realizaciones llamadas cristianas de la actualidad haciendo pensar en un Cristianismo al cual falta el espíritu enérgico y manso, suave y noble de Cristo. Hacer hombres fuertes y puros, “como las criaturas” es la meta del Espiritismo, tornándolos “Hoy mejores que ayer y mañana mejores que hoy”. Se hace necesario que repunten como primavera de bendiciones las simientes de la esperanza y surjan como antes, nuevos “hombres del camino”. La doctrina consoladora de la sobrevivencia y de la comunicación entre los habitantes de la Tierra y del Infinito, con bases profundas y amplias en el Evangelio, florecen entre las criaturas con características de nueva revelación, para que el hombre sea, en las actividades vulgares, afirmación real del bien que nace de la fe viva. - Merchita - ************************************

viernes, 13 de febrero de 2015

LAS VIDAS SUCESIVAS


Ivonne de Amaral Pereira
PARA LOS QUE AMAN Y RESPETAN LA DOCTRINA DEL CONSOLADOR

El Espiritismo dilata el pensamiento y abre nuevos horizontes; en lugar de tener una vista estrecha y mezquina que concentra la atención en la vida presente, enseña que esta vida solo es un eslabón en el conjunto armonioso y grandioso de la obra del creador.

Como Espíritus eternos que somos, estamos hoy en el punto exacto de la evolución para la cual nos preparamos, con los recursos más adecuados para la solución de nuestros problemas y tareas, según los compromisos que contrajimos, sea en el campo del progreso necesario o en la esfera de la prueba rectificadora.

La base de la tranquilidad del hombre reside en su integridad en la conciencia, debiendo comprender que todos sus problemas  constituyen débitos  que le compete resarcir y que todas las facilidades que nos enriquecen el camino son instrumentos que el Señor nos presta, a fin de que nos sirvamos de ellos  para utilizar nuestra voluntad, construyendo  un mundo feliz en el futuro y comprendiendo así que la vida nos devuelve aquello que le damos.

Incontestablemente la sociedad terrena está muy avanzada en la senda del progreso dentro del siglo XX, pero da pena que la paz de tantos y tan admirables  triunfos sociales, el hombre no se conduzca también un poco más respetuoso ante Dios, sumiso  ante Sus Leyes, agradeciendo los favores que del Cielo recibe con la posibilidad de tales conquistas para el bien de todos.

Olvidamos con facilidad que la gloria del hombre virtuoso es el testimonio de la buena conciencia. Por lo tanto si conserva la conciencia pura, siempre estará alegre. Una buena conciencia puede soportar muchas cosas y permanecer alegre, hasta incluso en las adversidades. La mala conciencia en cambio, anda siempre temerosa e inquieta.

Se goza de suave sosiego si de nada nos acusa el corazón. Si nos acercamos a Jesús en la vida y en la muerte, entregándonos  fielmente,  El nos socorrerá, cuando todos nos falten…

No busquemos reposo, nacimos para trabajar por eso dispongámonos   más  hacia la paciencia que para el consuelo, más para la cruz que para la alegría…

Las leyes eternas establecidas por el Supremo Señor para la regencia de Su Creación, jamás serán impunemente desacatadas, pues todos sufrimos  las consecuencias inevitables de los hechos que realizamos contrarios a la ley. Todos sabemos, porque el Evangelio lo advierte, que a cada hombre le será concedido de acuerdo con los actos practicados.

Comprendiendo las leyes que rigen los destinos de la Humanidad se puede esclarecer a los ignorantes  en cuanto a la severidad  y a la justicia de las mismas leyes, con lecciones prudentes y racionales que podrán contribuir mucho para la educación de las almas frágiles  que aun no pueden o no saben comprender que los mundos y sus Humanidades son regidos por una justicia Inflexible, que, para bien del propio delincuente, de el exigirá actos armoniosos  con la armonía de la Creación, jamás sancionando desvíos de las rutas trazadas por la Legislación Suprema.

La bondad paternal del creador, cuyas leyes, establecen una inflexible justicia en la punición del error, también establecen la misericordiosa enseñanza para la rehabilitación del alma culpable, por eso la meditación es una experiencia para el arrepentimiento, gracias a ella se consigue elevarse por encima de las miserias  vislumbrando un camino para observar dentro de la armonía  de la legislación divina.

Son muchos los sordos por ignorancia, sin buena voluntad para el progreso, y hasta incluso padecen rebeldía debido a las amarguras que sufrimos en la esclavitud.

La fe en Dios, la creencia en la reencarnación y en la inmortalidad del alma humana, la consoladora esperanza de la vida después de la muerte, plena de justicia y recompensas permite al hombre escalar hasta Dios lleno de ilusiones y esperanzas  para alcanzar  la Cima, gracias al trabajo que es un bendito elemento de redención para todas las criaturas ya que despierta el sentimiento por el interés fraternal hacia sus semejantes.

La resignación ante la adversidad es el sublime amparo del desgraciado, que envuelve su personalidad, animándola y resignándola con pleno testimonio de acerbos dolores.

Es preciso que el alma pecadora se vuelva para Dios, nuestro Padre, el cual siendo poderoso concederá fuerzas para conseguir la victoria contra uno mismo.

Dios protege y salva al “humilde”, ama y consuela, al humilde que se inclina ante El y le da abundancia de gracias  y después del abatimiento, le levanta para la gran honra. Al humilde revela sus secretos y lo atrae para Si y le invita. El humilde, al sufrir ofensas, conserva su paz, porque confía en Dios y no en el Mundo.

Mientras el hombre no se reconozca inferior a todos, no habrá realizado progreso alguno.

Es necesario avisar a los hombres de las verdades,  para que se conduzcan mejor en la vida. ¡Ama y Respeta la Doctrina del Consolador prometida por Jesús! Vigila, prudentemente, por la Revelación con claridad y dedicación, porque solamente ella, con las enseñanzas de las leyes que dirigen los destinos humanos, corregirá tales desarmonías existentes en el seno de las sociedades terrenales.

Trabajo realizado por Merchita
Extraído de “Dramas de la Obsesión” de Ivonne Pereira.

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                  LAS VIDAS SUCESIVAS
La experiencia nos conduce de la mano a la toría reencarnacionista, sin la cual no existiría sanción moral satisfatoria y completa, ni posible concepto de un Ser que gobierne el Universo con justicia. Si admitimos que el hombre vive actualmente por primera y última vez en la Tierra, será preciso reconocer con León Denis que la incoherencia y la  parcialidad presiden el reparto de los bienes y de los males, de las aptitudes y de las facultades, de las cualidades nativas y de los vicios originales.

 ¿Por qué gozan unos de fortuna y de constante felicidad y viven otros en la miseria o en la inevitable desgracia?;¿Por qué a estos la fuerza, la salud y la belleza, y a aquellos la debilidad, la enfermedad y las deformidades?. ¿Por qué aquí el genio y la virtud y allí la la imbecilidad y el crimen?;¿Por qué esa diversidad de razas, confinando las unas con la animalidad y favorecidas las otras con todos los dones que aseguran su supremacía?;¿Por qué la ceguera, el idiotismo, las monstruosidades innatas y toda clase de infortunios que llenan hospitales, asilos y correccionales?.

Con la idea de una existencia única tampoco se hacen muy comprensibles el nacimiento de niños muertos;de los condenados a sufrir desde la cuna y de aquellos niños prodigio, músicos, pintores, poétas, desde su más tierna edad, cuando tantos otros no rebasan el nivel medio a pesar de los titánicos esfuerzos, ni debidamente se explican los instintos precoces. Los innatos sentimientos de dignidad o de bajeza, contrastando con extrañeza, con el medio en que se manifiestan.

  Todos los sistemas filosóficos contemporáneos y todas las religiones se estrellan ante este problema, dejándolo sin solución. El destino del hombre se hace incomprensible, el plan del universo, se oscurece, la evolución se detiene y el sufrimiento se hace inexplicable.

  Por el contrario, todo se aclara y la ley de justicia se revela en los más pequeñños detalles de la existencia, con la doctrina de las vidas sucesivas, explicándose las punzantes desigualdades por las diferentes situaciones ocupadas por el alma en los infinitos grados de evolución.

  Del foco eterno, del manantial inagotable brotan sin cesar, chispas de inteligencias que descienden a la materia para animar las formas rudimentarias de la vida, y cuando alcanzan la humanidad, toman asiento entre los pueblos salvajes o las razas bárbaras que ocupan los continentes más retrasados, reconociéndoseles facilmente por su torpeza e ineptitud para todas las cosas, sus gustos sanguinarios, sus pasiones violentas o su ferocidad. Pero estas almas no evolucionadas subirán, a su vez, los innumerables peldaños de la escala infinita, para sumarse al grandioso y solemne concierto del Universo, regido por la ley inmutable de la Evolución, que en armoniosa unidad, preside el mundo físico, como de igual modo se impone al mundo de las conciencias.

  Vuelvo a evocar el venerado nombre de León Denis, ferviente apostol del nuevo espiritualismo, cuyas son la casi totalidad de las idéas contenidas en este artículo, cuando inflamado en ferviente amor a la humanidad exclama: " Es preciso decir, volverlo a decir y proclamarlo mil veces, hasta hacer penetrar en el pensamiento y en la conciencia de todos, que el único fin del hombre es la conquista de las fuerzas morales, sin las que siempre será impotente para mejorar su condición y la de la humanidad. Conociendo los efectos de la Ley de responsabilidad y demostrando que las consecuencias de nuestros actos recaen sobre nosotros mismos, como piedra lanzada contra el espacio vuelve a la tierra, poco a poco llegarán los hombres a conformar sus obras a esta ley, para realizar el orden, la justicia y la solidaridad", lo que nunca conseguirán las leyes humanas sociales por justas y sabias que estas sean.

Cristo dijo: " Dios no quiere que ninguno de sus hijos se pierda", y este es nuestro Dios. Aquel que concede a sus criaturas en la noche de los siglos, la posibilidad y la certeza de alcanzar el Bien, la Verdad y la Belleza.

FRITZ
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      "Lo milagroso de hoy quizás mañana sea lo natural "
- Humberto Torres -
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           EN LAS PISADAS DE JESÚS

“Os tengo dicho estas cosas estando aun con vosotros; más el Paráclito, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, ese os enseñará todas las cosas y os hará  recordar todo cuanto os he dicho”
(Juan, XIV, 25:26,)

La Religión de Jesús es eterna Religión de la Luz y de la Verdad. Ella no se limita a la práctica de simples virtudes, tal como los hombres la juzgan. Abrazando los amplios horizontes de la Vida Espiritual, nos enseña los medios indispensables para la adquisición de la inmortalidad.

¡La Religión de Jesús no desaparece con  el túmulo, más si se yergue como un Sol majestuoso más allá del túmulo; donde todo parece sumergido en tinieblas, en la nada, la Verdad, la Vida se manifiesta con todo fulgor!

¡La Religión de Jesús no es la Religión de la Cruz, más si la Religión de la Luz! ¡No es la Religión de la Muerte, más si la de la Vida! ¡No es la Religión del desespero, más si la de la Esperanza! ¡No es la Religión de la Venganza, más si la de la Caridad! ¡No es la Religión de los Sufrimientos, más si la de la Felicidad!

La muerte, el desespero, el martirio, los sufrimientos, son oriundos de las  religiones humanas, así como la Cruz es el instrumento de suplicio inventado por los verdugos de Babilonia, de la Roma Primitiva, cuyos señores masacraban cuerpos y almas, infringiendo los preceptos del Decálogo.

La Religión de Jesús no es la Religión de la Fuerza, más si la Religión del Derecho.

Cuando las multitudes absortas se aproximaban al Maestro querido, para escuchar sus predicas ungidas de Fe, perfumadas de Caridad y centelleantes de Esperanza, nunca el Nazareno les atendió con una Cruz; nunca pretendió colocar sobre los hombros de sus infelices hermanos el peso del madero infame.
Al contrario, los atraía con miradas de piedad y en sus sublimes exhortaciones en sus amorosos consejos, para todos tenia una palabras de perdón, de afecto, de consuelo.
A los afligidos y desanimados les decía: “Venid a mi vosotros que estáis sobrecargados; aprended de mi, que soy humilde de corazón; tomar sobre vosotros mi yugo, que es suave, mi fardo que es leve, y hallareis descanso para vuestras almas”
La gran misión de Jesús fue abatir todas las cruces que el mundo había levantado; fue arrasar todos los calvarios. El fue el portador del bálsamo para todas las heridas, el consuelo para todas las aflicciones, la luz para todas las tinieblas.
Solo aquel  que tuviera la ventura de examinar las paginas del Nuevo Testamento y acompañar los pasos de Jesús desde su nacimiento hasta su muerte y gloriosa resurrección,  podría valorar bien  en que consiste la Doctrina del Resucitado.
¡Es admirable ver el Gran Evangelizador en medio de la plebe maltratada, repartiendo, con todos, los tesoros de su amor! Les hablaba el lenguaje del Cielo; los convidaba a la regeneración, a la perfección; les hacia entrever el futuro lleno de promesas saludables; los animaba a buscar las cosas de Dios; finalmente, procuraba gravar en aquellas almas, turbadas por el sufrimiento, el benévolo reflejo de la Vida Eterna, que el tenia por misión ofrecer a todas las almas.
Jesús no fue el emisario de la espada, el gladiador que lleva el luto y la muerte a la familia y a la sociedad; más si el Medico de las Almas; el Príncipe de la Paz, el Mensajero de la Concordia; el Gran Exponente de la Fraternidad y del Amor a Dios.
A lo lejos de las carreteras pedregosas por donde pasó, por las ciudades y aldeas, el Maestro invitaba a sus oyentes a ser buenos, les nombraba los tesoros del Cielo y a todos la garantía el auxilio de ese Dios Invisible, cuyo amparo se extiende a los pájaros del cielo, a los lirios del campo.
Después de su admirable Sermón  de la  Montaña, y para demostrar la acción de sus palabras, cura un leproso que, prestado a sus pies, lo adora, diciendo: “¡Señor, si tu quieres, bien me podías tornar limpio!
En su viaje para Cafarnaum, un centurión se aproxima a el, le pide la cura de su criado: la milicia celestial se agita y el enfermo se restablece.
Llegando a la ciudad de Cafarnaun, entra en casa de Pedro y encuentra en cama, presa de fiebre maligna, a la suegra de este. Inmediatamente, al toque de sus manos compasivas, la pobre vieja se yergue.
Acompañado de sus discípulos, en una barca en el Mar de Galilea, la tempestad se desencadena, el viento sopla recio y las olas se agitan. Los discípulos, tomados de pavor, apelan al Maestro, y a  una palabra suya los vientos cesan, el mar se calma.
Llegados a la otra banda, el despide una legión de Espíritus malignos que obsesaban a un pobre hombre.
Al salir nuevamente a la tierra de los segadores y de vuelta a Cafarnaun, unos hombres se aproximan al Nazareno y le llevan a un paralítico que yacía en el lecho. El enfermo recibe el perdón de sus faltas y el hombre, curado, rinde gracias a Dios.
Jairo, un jefe de la sinagoga, sabiendo los grandes prodigios operados por Jesús, corre a su encuentro, le pide liberar a su hija de la muerte. En cuanto Jesús camina para la casa de Jairo, una mujer que sufría, hacia doce años, molestia incurable, le tocó la túnica y sanó. Llegado el Maestro a la casa del fariseo, libra a la moza de las garras de la muerte.
Cuando sale Jesús de la casa de Jairo, dos ciegos corren tras del Maestro clamando: “¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Sus ojos se abren y ellos salen a divulgarlo, en la Galilea, las grandes cosas que el Señor les hizo.
En el mismo instante un grupo de hombres trae al hijo de Dios un mudo endemoniado; ¡Jesús expulsa al espíritu maligno y el mudo recupera el Habla!
Y a la proporción que las gracias eran dadas, la multitud crecía, porque en ellas la palabra de Dios; y Jesús por todas partes anunciando a todos el reino de Dios: contaba parábolas, hacia comparaciones y, bajo la forma de alegoría, infundía en las almas la Voluntad Suprema para que todos, removiendo obstáculos, pudiesen, con el auxilio divino, liberarse de los sufrimientos agobiados por los que pasaban.
Durante un largo periodo de tres años consecutivos, Jesús, dedicado todo a la alta misión que tan bien desempeño,  no perdió un solo momento para dejar bien esclarecida su tarea libertadora.
Gran Reformador Religioso, abolió todos los cultos, todos los ritos, todos los sacramentos de invención humana, que solo han servido para dividirá la Humanidad, formar sectas, constituir partidos, en prejuicio de la unificación de los pueblos, de la fraternidad que el supo proclamar bien alto.
Y fue por eso, que fariseos o escribas, sacerdotes, doctores de la Ley y pontífices congregados en reunión secreta maléfica, animaran a la turba abestializada contra el Medico Rabino, y, unidos a los Herodes, a los Caifases, a los Pilatos y a los Tartufos; unos por violencia sanguinaria, otros por ambición y orgullo, otros por la avaricia, vil mercancía, cobardía y subversión, llevaron al Mago Evangelizador al Patíbulo infame, torturándolo con la muerte maliciosa.
Más el triunfo de la Verdad no se hizo demorar; cuando  todos juzgaban muerto al Redentor del Mundo, cuando juzgaban haber sofocado su Doctrina de Amor, es que la Piedra del Sepulcro, donde habían depositado el cuerpo del Mozo Galileo, se estremece al toque de los luminosos espíritus; la cavidad de piedra se muestra vacía; Jesús se  aparece a Maria Magdalena,  y resuena por todas partes el eco de la resurrección!
¡Triunfante de las calumnias, de las injurias, de los tormentos de los suplicios, de la muerte, el Hijo Amado de Dios reafirma sus sustanciosas lecciones, embalsamando sus amorosos discípulos con los efluvios de la inmortalidad, únicos que nos garantizan Fe viva, Esperanza  sincera y caridad eterna!
No valió la prevención de los sacerdotes, a la orden de Pilatos; no valieron los sellos que lacraban el sepulcro y los soldados que lo guardaban; al arborecer del primer día de la semana todo fue derribado, y el Cristo, resucitado, volvió a la arena mundial, victorioso en la lucha contra sus terribles verdugos!
Y en su narrativa llena de simplicidad, dice el Evangelio, por todos los evangelistas, que el Cristo Jesús apareció después de muerto, se comunicó con los once apóstoles, apareció a los demás discípulos, y , después, a más de quinientas personas de las cercanías de Jerusalén; les explico nuevamente las Escrituras, les repitió su Doctrina, que no puede quedar encerrada en el túmulo, ni en una iglesia; produjo delante de ellos fenómenos estupendos, como la pesca maravillosa, les anunció todas las cosas que debían acontecer, les garantizó la venida del Consolador, les prometió, más allá de eso, su asistencia hasta la consumación de los siglos, no solo a ellos, más a todos los que le siguiesen los pasos y se elevo a las altas regiones del Espacio, donde velaría por todos.
La religión de Jesús no consiste en dogmas y promesas fáciles; es la religión de la Realidad.
Religión sin manifestaciones y comunicaciones de espíritus, es la misma cosa que ciudad sin habitantes o casa sin moradores.
La Religión consiste justamente en esa comunión de espíritus, en ese auxilio reciproco, en ese afección mutua.
¿Por qué es Cristo nuestra esperanza y nuestra fe? ¿Por qué le dedicamos amor, respeto, veneración? ¿Por qué le confiamos a El nuestras aflicciones? ¿Por qué le hacemos oraciones? ¿Por qué le rendimos devoción, admiración y le rendimos gracia?
Porque sabemos que el puede y viene a iluminarnos la vida, nos robustece la creencia, nos protege y ampara, nos auxilia y acaricia, como un padre devoto proporcionaría felicidad y bienestar a sus hijos.
¿Pues, siendo Cristo las primicias  del espíritu, como afirma el apóstol Pablo; estando en lo cierto de que el resucitó, apareció, se comunico, porque no pueden hacer lo mismo aquellos espíritus  que fueron nuestros amigos, parientes, aquellos que Vivian con nosotros, manteniendo mutuo afecto?
En la Epístola a los Corintios dice el Apóstol de la Luz: “si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó y es vana nuestra fe”
¡La resurrección de Cristo implica la resurrección de los muertos; y si fuese contraria a la Ley de Dios, la manifestación, la aparición, la comunicación con los muertos, Jesús habría infringido esa Ley; habría ido en contra de su primer mandamiento, que dice estamos obligados a obedecer  a nuestro Padre celestial, a Amarlo con todo nuestro corazón, entendimiento y alma y con todas nuestras fuerzas!
Más ya que el Cristo apareció y se comunicó, es señal cierta de que la Ley de dios, consiste en la comunicación de los Espíritus. ¿Jesús no invoco, en el monte Tabor, a los espíritus de Moisés y Elías?
Esta es la Religión de Jesús, pues se basa en actos irrefutables; esta es la Religión de la Fraternidad, porque tiene por base el afecto verdadero, que no termina en el túmulo; seguir las pisadas de Jesús es bastante para que seamos guiados por él y venzamos  también como el venció, la muerte, con el triunfo de su resurrección.

Merchita
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