Entradas populares

domingo, 1 de marzo de 2015

ESPIRITISMO: UN DESAFIO A LAS RELIGIONES Y ANTE LA CIENCIA

¿ Cuantas veces reencarnamos ?.

Antes de pretender contabilizar las existencias que hemos tenido o que tendremos en este mundo, debemos considerar que nosotros ya hemos existido antes en este planeta Tierra o en otros mundos tan primitivos como lo fue el nuestro hace miles de años.
El número de reencarnaciones de cada Ser humano, es inconcreto y no está fijado por ley porque el número es variable entre un ser y otro; esto depende del esfuerzo de cada uno en cada nueva vida humana que afronte, de modo que estas oportunidades de evolucionar sean mejor o peor aprovechadas. No obstante en términos generales, este número de veces puede oscilar desde unas pocas existencias humanas hasta cientos. Esto resulta absolutamente particular en cada caso individual, dependiendo del esfuerzo y conquista de valores morales y psíquicos que se realice en cada existencia.
Puede haber Espíritus que para adquirir determinados valores, lo consiguen, por ejemplo, en cuatro existencias humanas, mientras que otros para lograr lo mismo lo consiguen en cuarenta. Esto sucede a semejanza de los estudiantes que existen en este mundo, los cuales, según su esfuerzo y capacidades, pueden terminar una carrera en cuatro años, mientras otros para alcanzar la misma meta necesitan muchísimos más.
Se podría así sintetizar, que el número es indeterminado y variable en cada indivíduo, dependiendo del esfuerzo evolutivo del ser: a mayores esfuerzos, menos numero de encarnaciones necesarias, y a menor esfuerzo, mayores cuotas de estancamiento y mas necesidad de repetir más veces las experiencias en la materia.

- Jose Luis Martín-

                          **************************

Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá”
Harold Macmillan -

                       ************************

Un desafío a las religiones
por
JACQUES PECCATTE

Por supuesto los espiritas no son los primeros en haber vuelto a poner en tela de juicio las creencias religiosas, pues ya el materialismo filosófico y científico se había posicionado en la historia del pensamiento humano desde hace varios siglos, y sobre todo de manera más insistente a partir de Diderot, seguido más tarde por Kart Marx y otros filósofos ateos
La oposición materialista ha tenido el mérito de ser clara, en la medida en que su demostración filosófica no tenía ambigüedades.
En cambio, no sucede igual con el espiritismo que se encuentra en la situación incómoda de ser una filosofía que desarrolla conceptos espiritualistas, los mismos de la religión, pero de manera diferente. La existencia de Dios, sí, ¿pero se trata del mismo Dios?
La reencarnación, sí, pero no ya dentro de una visión orientalista del karma y el nirvana final, incluso a veces de la metempsicosis. Los fenómenos que desafían las leyes naturales admitidas, sí, pero no los milagros… La comunicación con otros seres, sí, pero no los ángeles o los demonios Y se podría proseguir la larga lista de todo lo que pertenece a la vez a lo religioso y al espiritismo, pero bajo formas diferentes.
Allan Kardec aclaró todos estos puntos, definiendo precisamente las diferencias a partir de la revelación espírita. Se desmarcó del fenómeno religioso, dándole a la palabra “religioso” un sentido más amplio dentro de la trascendencia de todas las creencias reunidas y reinterpretadas a la luz de la enseñanza de los espíritus.
¿Se trataba simplemente de una cuestión de términos, de semántica? ¿Era necesario abandonar la palabra religioso? Las posiciones fueron diversas en la historia del espiritismo, unos que hacen de la doctrina espirita una nueva religión, otros que asumen un carácter no confesional y por lo tanto laico, y es esta última noción la que nosotros hemos adoptado para evitar todo menosprecio.
En forma general, la religión corresponde a una fe a partir de una verdad revelada que los seres humanos han acondicionado a su gusto. El espiritismo corresponde más bien a un conocimiento, consecuencia de múltiples experiencias que convergen en resultados idénticos, un conocimiento que se ha formado a partir de la comunicación con el otro mundo y a partir de una reflexión filosófica sobre las enseñanzas del más allá.
Así pues, el espiritismo perpetúa su diferencia esencial dentro de un enfoque metafísico que no debe nada a lo religioso, y es probable que el abismo siga profundizándose, sobre todo frente a las religiones devenidas en integristas, dentro de las desviaciones que evidenciamos, las de los evangélicos derivadas del protestantismo y las del fundamentalismo musulmán.
Sin duda hay menos problemas con el catolicismo que ya no se opone sistemáticamente a la manifestación de los espíritus de los difuntos…
Y luego, al margen de los fenómenos religiosos, podemos incluir el desarrollo de las nuevas espiritualidades derivadas del esoterismo, y allí, la oposición sigue siendo fuerte en la medida en que nos encontramos frente a modelos de pensamiento


El espiritismo ante a la ciencia

El espiritismo está en la incómoda situación de asumir su carácter científico, sin responder a ciertos criterios requeridos por las ciencias duras, como por ejemplo la capacidad de reproducir un fenómeno a discreción. Ya existe desde hace mucho tiempo una oposición entre las ciencias duras y las ciencias psicológicas o sociales, lo que equivale prácticamente a la oposición entre ciencias materialistas y ciencias que aceptan integrar un factor espiritual. ¿Sería necesario entonces que la inteligencia humana sea desconectada de la ciencia, aun cuando es gracias a esa inteligencia que se abordan los temas científicos?
¿Será necesario entonces que el sentimiento y la moral sean desconectados de todo enfoque científico con el pretexto de que el estudio de los fenómenos de la naturaleza puede prescindir de toda apreciación y juicio de valor?
El materialista debe disociar todavía dos órdenes de cosas, por un lado una verdad científica y por el otro una pertenencia religiosa o filosófica desconectada de las experiencias científicas; dicho de otra manera, una convicción compartida en el plano del estudio de los fenómenos naturales y otra no compartida sobre las opciones religiosas o filosóficas de cada uno.
En el momento en que algunos vuelven a poner en tela de juicio, los principios mismos de la ciencia clásica, a partir de un nuevo enfoque, el de la física cuántica, es preciso volver a exponer en detalle, todos los paradigmas antiguos, para definir de allí los nuevos.
Se sabe que a nivel de la materia en sus estados más ínfimos, no hay más que energía. Se sabe igualmente  que en ciertas experiencias esa energía reacciona ante la presencia humana.
Se llega a poner en evidencia una fuerza espiritual que interacciona sobre la materia para hacer científicamente la pregunta de Dios.
Quizás estemos en el alba de una nueva visión donde será necesario establecer la indispensable unión entre ciencia y espiritualidad…

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

            *********************************************

CUIDA TU VERBO

Intenta excluir de tu verbo toda expresión que indique bajeza, vulgaridad o morbo. “De lo que está lleno tu corazón, habla tu boca”.

Examina tu verbo antes de expresarlo y siempre que descubras manifestaciones de bajeza, es mejor silenciar. Así no estarás alimentando la sombra en tu corazón. Por esto, el silencio es mejor que la expresión vulgar, y así, el pensamiento irá elaborando poco a poco ideas edificantes, hasta llenar el corazón de luz. Entonces tu verbo será para iluminar.
Mensaje psicográfico de Alfonso (Espíritu)
Recibido por Ubaldo Rodríguez

ASOCIACIÓN CENTRO DE ESTUDIOS  
   ESPÍRITAS FRANCISCO DE ASÍS
          Santa Marta - Colombia

                                              ***************************




La mediumnidad, siempre presente
El fenómeno es de los más antiguos. 
 
Volviendo en el tiempo, encontramos sus registros en uno de los primeros libros de la Humanidad, la Biblia. 
 
En el versículo segundo, del capítulo primero del libro Génesis, se lee: Las tinieblas cubrían la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas. 
 
El hombre presentía la presencia del Creador. Eso quiere decir que el hombre registra, desde siempre, el mundo del más allá. El mundo de los seres espirituales. 
 
Pablo de Tarso, dándose cuenta de esa percepción especial del ser humano, la denominó: don. Y, acerca de eso, escribió en su Epístola a los Corintios, describiendo sus variedades. 
 
Mientras estaba en la Tierra, el Hombre de Nazaret, dio múltiples pruebas de la interrelación de los dos mundos, el físico y el espiritual. 
 
Habló de los Espíritus atormentados que se auto denominaban Legión, en la ciudad de Gadara, y que agredían al joven traído para la curación. 
 
Señor de los Espíritus - así lo denominaron al comprender que los Espíritus le obedecían. 
 
Sin embargo, solamente en el siglo XIX este don sería ampliamente estudiado y decodificado, por el sabio Allan Kardec. A ese don le denominó específicamente: mediumnidad, la capacidad de ser un intermediario entre el mundo material y el espiritual, entre una y otra dimensión. 
 
Médium o intermediario. 
 
Aun bastante incomprendida en la actualidad, la mediumnidad es una facultad inherente al ser humano. 
 
De ella casi todos los hombres tienen vestigios. Algunos más, otros menos. 
 
¿Quién ya no tuvo la sensación de tener a alguien invisible a su lado, velándole en las horas difíciles? 
 
¿Quién ya no se refirió a la interferencia de los seres angélicos en los momentos de grandes dificultades? 
 
¿Quién ya no ha entregado un hijo que parte para tierras distantes a los cuidados de un ser que se llama ángel de la guarda, ángel guardián, protector, orientador? 
 
¿Quién ya no escuchó el susurrar de voces imperceptibles, en su interior? 
 
Es muy frecuente encontrar personas que vivieron tales experiencias o que conocen a alguien que las hayan registrado. 
 
Todo eso nos indica que el mundo espiritual está presente de forma constante en el mundo material. Se puede decir que hay una interpenetración de uno con el otro. 
 
Nos movemos en la esfera física, pero nuestros actos y pensamientos repercuten en la esfera espiritual. 
 
Nadie está a solas. Como decía el Apóstol Pablo: Estamos rodeados por una nube de testigos. 
 
Sombras, Espíritus, guías. No importa como los llamemos, ellos son realidad. Y, silenciosamente, velan por nosotros. Discretamente nos orientan. Sutilmente nos dan pruebas de que nos cuidan, siempre atentos. 
 
¡Piensa en eso! 
 
Cuando estés a punto de desanimarte por sentirte solo, abandonado, piensa que alguien, de la Espiritualidad, protege tu vida y cela por ti. Puedes no creer, pero no importa. Los que te aman están igualmente contigo.

 
Redacción del Momento Espírita.

*************************************************

                                      

sábado, 28 de febrero de 2015

Explorando la Mediumnidad


VIDA EN FAMILIA
Los hijos no son copias exactas de los padres, que apenas producen el cuerpo, gracias a los mecanismos del atavismo biológico.
La herencia y las semejanzas físicas son consecuencia de los gametos, no en tanto, el carácter, la inteligencia y el sentimiento proceden del Espíritu que se corporifica por la reencarnación, sin la mayor dependencia  de los vínculos genéticos  con los progenitores.
Atados por compromisos anteriores, retornan, al hogar,  no solamente aquellos seres a quien se ama, sino a aquellos otros a quien se debe o que están con deuda…
Cobradores empedernidos surgen en la forma fisiológica, reduciendo con el deudor, sirviéndose  del proceso superior de las Leyes de Dios para el reajuste de cuentas, en el cual, no pocas veces, se complican las situaciones, por indisposiciones  de los consortes…
Reaparecen los adversarios como miembros de la familia para recibir amor,  no en tanto, en la batalla de las afinidades  padecen campañas de persecución inconscientes, experimentando la pesada carga de antipatía y animadversión
La familia es, antes de todo, un laboratorio de experiencias reparadoras, en la cual la felicidad y el dolor se alternan, programando la paz futura.
Tampoco es grupo de bendición,  ni elan de la desdicha.
Antes es la escuela de aprendizaje y redención futura.
Hermanos que se aman, o se detestan, padres que se disputan en el proscenio doméstico, genitores que destacan  unos hijos el detrimento de los otros, los hijo que agreden o amparan a los padres, son Espíritus en proceso de evolución, retornando al palco de la vida  física para la puesta en escena de la pieza en la que fracasaron, en el pasado.
 La vida es incesante, y la familia carnal son experiencias transitorias en programación que objetiva la familia universal.
Bendice, pues, con paciencia y  perdón, el hijo ingrato y condenado.
Comprende con ternura al genitor atormentado que no te corresponde las aspiraciones.
Disculpa al esposo irresponsable o compañera  liviana, perseverando a su lado, aun mismo que el ser a quien te vinculaste quiera irse adelante.
No se aferre a amarres de odio o resentimiento. Irá más allá, si, prosigue, sin embargo, fiel, en el puesto, y amando…
No te creas responsable directo en la provocación que te abate ente el hijo limitado, física o mentalmente.
Tu y el estáis comprometidos ante los códigos Divinos por el pretérito espiritual.
Tu cuerpo le ofreció los elementos  con que se presenta, sin embargo, fue el, el ser espiritual, quien modelo el ropaje con el cual comparece para el compromiso libertador.
Ante el hijito deficiente no te inculpes. Amalo más y complementa las limitaciones con tus recursos, llenando los vacios que el experimenta.
Sus carencias son bendecidos mecanismos de crecimiento eterno.
Haz por él, hoy, lo que ayer descuidaste.
La vida en familia es oportunidad que no debe ser descuidada o malbaratada.
Con mucha propiedad  e irrefutable sabiduría, Jesús afirmó , al doctor de la Ley: Nadie entrará en el reino de los cielos, si no naciera de nuevo…”
Y la Doctrina Espirita establece con seguridad:
“Nacer, morir, renacer aun y progresar siempre – es la ley. Fuera de la Caridad no hay salvación.”
Por el espíritu Joanna de Angelis – Del Libro: SOS Familia, Médium: Divaldo Pereira Franco.
                                                                             *****************************
El hombre consagra el deber su reposo , su fortuna, su vida porque reconoce que viene de Dios.
J.Simon
                                       ****************

¿Por qué no basta con vivir una sola vida ?

Porque el grado de Perfección que estamos llamados a alcanzar es muy superior al de la inmensa mayoría de los seres humanos actuales, y es imposible alcanzarlo en una sola vida por larga y provechosa que esta fuese. Nadie en una sola existencia, por bien aprovechada que fuese, podría evolucionar espiritualmente tanto como para no necesitar seguir adquiriendo mayores y más profundas enseñanzas y más experiencias que solo se podrán encontrar en otras vidas futuras vividas en mundos físicos como el nuestro.
Cuando nacemos traemos a este mundo además de un carácter y de una circunstancias sociológicas y familiares, una forma de ser y de comprender la vida, producto de las experiencias anteriormente vividas, o sea una tesis. Pero a lo largo de esa vida el ser humano sigue aprendiendo y viviendo nuevas experiencias , haciendo que la tesis inicial con la que llegó a este mundo vaya cambiando; es lo que se podría llamar una antítesis, pero esta al final de esa vida ,como compendio de lo aprendido vuelve a ser una síntesis o resumen de lo asimilado, que a su vez constituye la nueva tesis con la que nace en otra nueva reencarnación, y así sucesivamente, peldaño a peldaño vamos ascendiendo el empinado camino de la evolución del espíritu.
No existe nadie en este mundo que haya sido creado perfecto o con la capacidad de lograr una perfección que le hiciese innecesario adquirir nuevas experiencias aprendizajes y valores, experimentando nuevas pruebas, por larga y provechosa que fuese su única existencia material. Sería como creer que una minúscula semilla que se planta un día, al día siguiente ya pudiera ser un gigantesco y frondoso árbol. La Naturaleza no da saltos en su camino de progreso, de modo que este siempre sucede de modo gradual y suele ser lento.
- Jose Luis Martín -

                        **************************

La mas larga caminata comienza con un paso “
Provervio Hindue -

                                    ***********************

EXPLORANDO LA MEDIÚMNIDAD


Todos los que trabajan   y palpitan  en el campo de las enseñanzas de Jesús, desean parecerse a El. Sin embargo, el mundo entero reverencia al Enviado de Dios, cuya figura renace, día a día, de las cenizas del tiempo, indicando la bondad y la concordia, la tolerancia y la abnegación por mapas de la felicidad real, en el centro de cooperadores que se multiplican, en todas las naciones, con el paso de los siglos.

Hasta hoy, los fenómenos mediúmnicos que se desdoblaron al margen del apostolado de Cristo se definen como un conjunto de tesis discutibles, pero las enseñanzas y actitudes del Maestro constituyen el macizo de luz inatacable del Evangelio, amparando a los hombres y orientándoles el camino.

Mediúmnidad sin ejercicio en el bien es semejante al título profesional sin la función que le corresponde. Mediúmnidad no es pretexto para situarse la criatura en el fenómeno exterior o en el éxtasis inútil, a la manera del niño aturdido con el deslumbramiento de la fiesta vulgar.

Es, por encima de todo, camino de arduo trabajo en que el espíritu, llamado a servirla, necesita consagrar lo mejor de sus propias fuerzas para colaborar en el desarrollo del bien.

El médium, por ello, será vigilante cultor del progreso, asistiéndole la obligación de perfeccionarse incesantemente para reflejar con más seguridad la palabra o el consejo, el pensamiento o la sugerencia de la Vida Mayor.

No nos detengamos en la imposibilidad de ofrecer prodigios de grandeza de un instante al otro, pero no busquemos interrumpir el contrato de redención y de amor al que nos empeñamos.
*
Tenemos que entender que somos invitados por el Cristo de Dios, a través de Allan Kardec, para comprender auxiliando y renovar amando e iluminando, instruyendo y bendiciendo en la edificación del Mundo Nuevo.

Es por eso que no siempre conseguiremos materializar  amigos de la Vida Mayor para satisfacer la sed de verdad que tortura a muchos de nuestros compañeros en la Tierra, pero siempre podremos  substanciar esa o aquella providencia susceptible de prodigarles tranquilidad y consolación.

No siempre sonorizaremos  la voz de desencarnados queridos para reconforto de los que lloran de añoranza en el mundo; sin embargo, siempre podemos articular la frase calmante que les transmita ánimo y esperanza.

No siempre obtendremos  el mensaje de determinados amigos que residen en el Más Allá, para la edificación inmediata de los que sufren en el Plano Físico; sin embargo, siempre podremos  improvisar algún recurso con el que les restaures la energía y el buen ánimo.

No siempre lograremos la cura de ciertas enfermedades en el cuerpo de hermanos enfermos; sin embargo, siempre podremos  mitigarles el corazón y aclararles el alma, con el apoyo fraterno, habilitándoles la mente para la cura espiritual.

No siempre evidenciaremos  como un fenómeno, pero siempre podemos, en cualquier tiempo, ser el auxilio de quien necesite de amparo.

Médium quiere decir intérprete, medianero.

Y dar utilidad a la propia vida, transformándonos en socorro y bendición para los demás, es ser médium del Eterno Bien, bajo la inspiración del Espíritu de Jesucristo, privilegio que cada uno de nosotros puede disfrutar.

El médium puede traducir el mensaje del Señor, donde quiera que se encuentre, aprendiendo, amando, construyendo y sirviendo siempre, porque por encima de los médiums de esa o de aquella entidad espiritual, de ese o de aquel fenómeno que muchas veces espantan o conmueven, sin educar y sin edificar, permanecen la conciencia y el corazón consagrados al Supremo Bien, a través de los cuales el Señor se manifiesta, extendiendo para todos nosotros la bendición de la vida mejor.

El médium, para servir a Jesús de modo positivo y eficiente, en el campo de la Humanidad, necesita encariñarse a la instrucción, al conocimiento, a la preparación y a la propia mejoría, a fin de que sea filtro de luz y paz, elevación y engrandecimiento para la vida y para el camino de las criaturas.

Buscando nuestra posición de servidores fieles de la regeneración del mundo, empezando por nosotros mismos, por la renovación de los nuestros hábitos e impulsos, olvidemos la sombra y busquemos la luz, cada día, conscientes de que cualquier pausa más larga en la apreciación de los cuadros menos dignos que todavía nos cercan será nuestra probable inducción al estacionamiento indeterminado en la cárcel del desequilibrio y del sufrimiento.

*
Y en razón de que cada criatura transporta consigo la experiencia que le perfecciona, la Sabiduría Divina concede a cada espíritu encarnado determinada tarea, que, en esencia, vale por en-sayo precioso, al frente del servicio que le competirá en el mañana eterno.
No basta erguir brazos ágiles, lanzar fraseología preciosa o provocar excesivo movimiento alrededor de tus días, porque hay muchas manos que operan en la extensión de la sombra, mucho verbo fastuoso en la explotación menos digna y mucho ruido vano, provocando, donde existe, tan solamente amargura y cansancio.

Ama el servicio que el Señor te confió, por más humilde que sea, y ofrécele tus mejores fuerzas, porque de lo que hoy haces bien en provecho de todos, retirarás mañana el justo alimento para la obra que te erguirá del insignificante esfuerzo terrestre hacia el trabajo espiritual.

Si Jesús no paró en contemplación inoperante, transitando en el servicio al prójimo, del Pesebre hasta la Cruz, que nadie espere la visita de los Mensajeros Divinos, paralizando las manos en la esperanza sin trabajo y en la fe sin obras.
*
El perfeccionamiento de la mediúmnidad y la espiritualización renovadora son problemas de buena voluntad en la decisión de trabajar y en la cooperación, porque solamente buscando traer el Cielo al mundo, por nuestra aplicación al bien, es como descubriremos el camino verdadero que nos conducirá efectivamente hacia los Cielos.
Medita en los que recorren vagando sin hogar y honra tu reducto doméstico, cultivando dentro de él la bondad y la tolerancia, la comprensión y la gentileza en las directrices de cada día.

Piensa en los corazones cristalizados en la indiferencia, que viajan en el mundo a semejanza de huérfanos voluntarios y exalta la propia fe, traduciéndola en obras de humildad y amor, generosidad y perdón, para que la luz divina se alce como brújula en el camino.

Valora el trabajo que desarrollas, los amigos, los familiares, los recursos, los instantes de que dispones y te sentirás ahora rico de posibilidades para ampliar el tesoro de bendiciones con que serás dotado ahora, hoy y después.

Acordémonos de que la Tierra es sencillamente un escalón en nuestra escalada hacia las cimas resplandecientes de la vida y, despiertos a las oportunidades del servicio, avancemos hacia delante, aprendiendo y amando, auxiliando a los otros y renunciando a nosotros mismos, en la certidumbre de que, así, caminaremos del infortunio de ayer hacia la felicidad de mañana.

¡Si pretendes un título en la mediúmnidad que manifiesta en el mundo las revelaciones del Señor, no te fijes tan sólo en la técnica fenoménica; regocíjate con las oportunidades de servir, expresando buena voluntad en el socorro a todos los necesitados de la senda humana; y, renovando los sufridores y los ignorantes, los perturbados y los tristes, bajo el estandarte vivo de tu corazón abierto a la Humanidad, abrázalos como tu propia familia!

Después de eso, conserva la certeza de que vas hacia el frente y hacia lo alto, porque Jesús, el Divino Maestro, vendrá a tu encuentro, inundándote la jornada de esperanza, alegría y luz.

Amigos si te sientes impresionado y tocó este mensaje tu corazón, divúlgalo, pensando que solo el conocimiento de las cosas, nos liberará de la ignorancia, y extendiendo el mensaje llegará a más corazones despertando sus inquietudes que siempre son los principios del despertar.

Realizado por M.C.R

Extraído del libro Mediúmnidad y sintonía de Francisco Cándido Xavier  

                                      ******************
             MENSAJE DE ESTE DÍA.

La vida física es un proceso evolutivo para el Espíritu, que se viste con la materia para las experiencias que son necesarias a su iluminación.
De esa forma, cada existencia en el envoltorio de carne constituye una bendita oportunidad para el desarrollo de los sublimes tesoros que están adormecidos, en germen dentro del ser.
Paso a paso, despierta la esencia divina con la cual todos están constituidos, en razón de su génesis que es el amor de nuestro Padre celestial.

Joanna de Ângelis / Divaldo P. Franco - Libro Tesoros liberadores 
                                              **********************


viernes, 27 de febrero de 2015

Educación Mediúmnica

¿ Para qué nos reencarnamos?

La Reencarnación es necesaria para adquirir las experiencias en la materia que permitan al Espíritu su evolución hacia una perfección espiritual cada vez mas elevada .
Básicamente la causa de la Reencarnación es la misma para todos: la Evolución, que es el crecimiento del alma en cuanto a virtudes y sabiduría, al tiempo que se superan o se eliminan los defectos morales residuos de etapas evolutivas anteriores. Pero a nivel individual se puede matizar más: unas veces es para conquistar un aprendizaje y desarrollo evolutivo y otras para afrontar deudas contraídas en el pasado, lo que equilibrará la balanza de la Justicia Divina y de paso podrá seguir aprendiendo y perfeccionándose, o sea, evolucionando.
Solo durante las existencias en mundos físicos se puede aprender en profundidad lo necesario que ofrecen las experiencias de la vida material, muy diferente a la espiritual, con el fin de que el Ser espiritual progrese en su propia evolución , afrontando circunstancias y vicisitudes humanas, equivocándonos muchas veces y rectificando otras tantas, y así nos podemos ir librando poco a poco de modo casi imperceptible, de los defectos y lastres que pesan en el desarrollo de nuestra alma.
Al reencarnar el Espíritu errante deja a sus familiares y amigos en la Colonia o Ciudad espiritual ubicada en el plano espiritual en donde se ubicaba antes de descender a la Tierra o a otros mundos físicos de similar nivel, a donde vienen para cumplir una misión que , como ya se ha dicho, puede ser de expiación por faltas cometidas en vidas pasadas o para superar nuevas pruebas de la vida, a fin de eliminar alguna tendencia negativa o algún defecto espiritual.
- Jose Luis Martín-
                             ********************************

Se nace llorando. Luego se comprende el por qué”.

  • Proverbio chino -

                               *********************************

    Discernir entre causa y efecto.
     ¿Somos causa o somos efecto?
    Cuando sumo mi esfuerzo al progreso y a la evolución, soy causa. Cuando dejo que la vida pase, sin promover ninguno tipo de mejoría en mi entorno, soy efecto. Soy efecto de mi egoísmo, de mi pasividad y de mi complicidad cuanto a un estado de imperfección en el cual estoy acomodado y que me produce una mórbida complacencia, en la medida que atiende a mis intereses más mezquinos.
    Soy causa cuando entiendo donde estoy y porque estoy aquí.
    El oráculo universal habla conmigo en todo momento. Se manifiesta en la naturaleza y en todo lo que mi mirada alcanza. Entender este oráculo nos permite prever las cosas antes de que pasen y prepararnos para el desafió que se avecina, sea ello de supuesta alegría o tristeza. Para leer este oráculo se necesita sensibilidad para aprender con las páginas de la vida y comprender su sentido más profundo. No existen reglas, ni rituales, ni exige formación académica para tal. Para leer el oráculo de la vida es necesario estar delante de la realidad y entender sus reclamos.
    ¿Cual es el panorama que nos ofrece la realidad? ¿Lo que pasa al mundo en nuestro alrededor? Ese es el oráculo de la vida. La diferencia entre ser causa y efecto, o sea, entre ser mero espectador o agente actuante. Entre ser victima del destino o artífice del futuro. En esta encrucijada que nos encontramos el simple hecho de conocer esta mecánica, ya nos hace  responsables de ella. Omitirse es intentar ocultar un conocimiento que nos obliga a actuar en nombre de la verdad. Lo que es más trabajoso y que tenemos que ocultarlo de nosotros mismos. Esta indiferencia voluntaria, a que muchos llaman equivocadamente, paz, es lo que hace, que los cambios que en nuestra sociedad, depende para ser más justa y humana, quedan entorpecidos en la mente de muchos. La paz verdadera, dicen innumerables autores, resulta de la conciencia tranquila del deber cumplido. ¿Cuantos de nosotros ya pueden leer el oráculo de la vida y determinar en sus actos los rumbos del futuro? Todos, todos nosotros tenemos ese poder de determinar nuestro futuro, de hacer que el mañana sea mejor que el hoy. Su oficina de trabajo es la vida, desde la hora que te despiertas hasta la hora que te vas a acostar. Aprende a leer la realidad que se presenta y colabora con tu palabra, con tu ejemplo y con tu actitud delante de la realidad y escribe en el oráculo de la vida las páginas del futuro.
    ¡Sólo con querer! La voluntad es soberana sobre el espirito, esté encarnado o no, es esa buena voluntad la Causa Primera de todas las cosas y de todas las maravillas que componen el universo en que nos encontramos.
    Unámonos a Ella.
    Antonio Cassio 
                                    *****************************************



    Quien no se mejora y no tiene la conciencia tranquila no puede esperarla la muerte con mucha serenidad, es importante progresar y evolucionar mejorándonos como seres espirituales que somos.
    Cuando más evolucionados estemos y menos imperfecciones tengamos tanto más fácil nos será nuestra entrada al mundo espiritual.

    Angeles Calatayud Martinez
                                 *****************************

    Educación Mediúmnica

    Tres requisitos son fundamentales para la práctica consciente y elevada de la mediúmnidad:
    1) La capacidad de concentración: “Lo  más importante (…) es la calma y el recogimiento que se debe tener, junto  a un deseo y una firme voluntad de éxito.  Y por voluntad no nos referimos aquí a un deseo efímero e inconsecuente, a cada momento interrumpido por otras preocupaciones, más si a una voluntad seria, perseverante, sustentada con firmeza, sin impaciencia ni ansiedad.  El recogimiento es favorecido por la soledad, por el silencio y el alejamiento de todo lo que pueda provocar distracciones. (El Libro de los Mediums, ítem 204). Durante los trabajos mediúmnicos, es preciso saber aislar la mente de todas  las dispersiones  a que estamos habituados. Enfocar el pensamiento en el propósito de servir, fijar la emoción en Jesús (se puede usar el recurso de la proyección de la imagen de Cristo, de preferencia no la de Cristo crucificado, más si la de Cristo  dulce y consolador, a la vera de los lagos, en lo alto de los montes…), direccionar conscientemente vibraciones para los Espíritus sufridores comunicantes. Se trata de una disciplina mental, que deberíamos practicar  diariamente y no solo apenas en la hora de la práctica de la mediúmnidad. Saber centrar y controlar los propios pensamientos es una conquista importante del espíritu. Más no es algo que se obtiene  fácilmente. Es preciso la calma y la persistencia. Entretanto, hay dos movimientos mentales distintos en la sesión mediúmnica: a) direccionar el pensamiento, teniendo en vista la oración, la emisión de vibraciones o la proyección de una imagen y b) vaciar la mente para permitir que el Espíritu comunicante manifieste su pensamiento.
    2) El autoconocimiento: Siendo la mediúmnidad un acto de comunicación entre nosotros y otras inteligencias en estados más o menos avanzados, es indispensable saber exactamente lo que somos, lo que pensamos y lo que deseamos, para distinguir lo más posible  nuestro pensamiento de los pensamientos  que nos llegan durante la sesión mediúmnica o en lo cotidiano. En posesión de nosotros mismos, conscientes  de nuestras conquistas y de nuestras debilidades, queda más fácil separar la manifestación de los Espíritus  de nuestra propia personalidad. Sin embargo en toda manifestación mediúmnica siempre hay una influencia mayor o menor del médium. “… ¿el Espíritu del médium no es jamás completamente pasivo?- El es pasivo cuando no mezcla sus propias ideas con las del Espíritu comunicante, más nunca se anula completamente. Su concurso es indispensable como intermediario, aun mismo cuando se trate de los llamados médiums mecánicos.” (El Libro de los Mediums, ítem 223, cuestión 10 – Ver también el resto del capítulo XIX – El papel del médium en las comunicaciones).
    3) El encajamiento en la auto-educación: “Si el médium,  en cuanto a la ejecución, es apenas un instrumento, en lo tocante a la moral ejerce gran influencia. Porque el Espíritu comunicante se identifica con el Espíritu del médium y, para esa identificación, es necesario haber simpatía entre ellos, y si así podemos decir, afinidad. El alma ejerce sobre el Espíritu comunicante una especie de atracción o repulsión, según el grado de semejanza o  desemejanza  entre ellos. Ahora, los buenos  tienen afinidad con los buenos  y los malos, con los malos, de donde se sigue  que las cualidades morales del médium tienen influencia capital sobre la naturaleza  de los Espíritus  que se comunican  por su intermedio. Si el médium es de baja moral, los Espíritus inferiores se agrupan en torno de él y están siempre prontos a tomar el lugar de los buenos Espíritus  a que el  apelo. Las cualidades que atraen de preferencia a los Espíritus buenos son: la bondad, la benevolencia, la simplicidad de corazón, el amor al prójimo, el desprendimiento de las cosas materiales. Los defectos que los apartan son: el orgullo, el egoísmo, la envidia, los celos, el odio, la codicia,  la sensualidad y todas las pasiones por las cuales el hombre se apega a la materia. “(El Libro de los Mediums, ítem 227) Es evidente que no se espera la actitud ya  santificada por parte de un médium, sujeto a las leyes de la evolución terrenal. Sin embargo, la simpatía y la protección de los buenos Espíritus se dan en la medida de los esfuerzos que el hace para vencer en si mismo  y superar deficiencias y desequilibrios – siendo la propia mediúmnidad un instrumento inigualable de elevación. Por ella, muchas veces recibimos la inspiración.los consejos  y las orientaciones morales necesarias para nuestro adelantamiento. Por ella, identificamos mejor nuestras debilidades, pues si pusiéramos atención en nosotros mismos, observaríamos como los Espíritus perturbadores se aprovechan de ellas.

    Mediúmnidad  y emoción
    La percepción extra-sensorial de los Espíritus se da generalmente en primer lugar en el patamar de la emoción. La asimilación de ideas es siempre posterior al impacto emocional. Y eso tanto en lo cotidiano, como en el espacio de una sesión mediúmnica. Tristeza, angustia, rabia, nerviosismo, tedio u, por otro lado alegría, paz de espíritu, hasta aun mismo sensación de éxtasis    pueden ser síntomas de una presencia espiritual.
    En ese paso, debe entrar el médium con su autoconocimiento para distinguir sus propias emociones de aquellas provocadas o potencializadas por los Espíritus. Las emociones que pertenecen al propio médium son aquellas cuyas causas son fácilmente identificativas. Se queda triste  o irritado  por algún motivo. Si no hay motivo alguno, se puede desconfiar de alguna interferencia extraña. Y si hay algún motivo, más  nuestra reacción está exagerada, entonces se puede estar juntando a nuestra rabia o a nuestra tristeza, la influencia de otros espíritus. Ellos potencializan nuestras emociones.
     Inversamente también acontece. Si algún día nos sentimos especialmente leves, tranquilos y felices, sin ningún motivo aparente, esto puede  darse por la recordación de un contacto espiritual venturoso durante el sueño o incluso por la aproximación de algún Espíritu, durante el estado de vigilia.
    Para saber lidiar con nuestras propias emociones y aun con las emociones ajenas, es preciso desenvolver larga autodisciplina. Anular emociones o racionalizarlas en exceso  no es el camino, pues no se trata de enfriarlas hasta el punto de tornarnos indiferentes. Más si es preciso controlarlas, en vez de dejarnos atropellar por ellas. Llorar, reír, indignarse, entristecerse son reacciones humanas naturales. Sin embargo, tanto la alegría como el dolor, así como la indignación, deben ser comedidas, no deben dejarnos salir del eje. En el médium, el descontrol emocional puede ser la puerta abierta  a la obsesión, pues es en el justo momento en que perdemos nuestro autocontrol que los Espíritus perturbadores pueden instalar sus pensamientos y sus impulsos en los nuestros y podemos ser llevados a hablar y actuar empujados por ellos. Eso en lo que se refiere a la vigilancia diaria que el médium debe tener consigo mismo.

    En la hora propiamente dicha de la comunicación, tal control es esencial para que haga fluir más eficiente entre los dos planos.  Si el espíritu comunicante está en desequilibrio emocional es justamente la serenidad del médium la que va a contribuir para su reequilibrio. Si el médium se deja dominar completamente, en vez de ayudar al otro, estará desayudándose a si mismo. Si el Espíritu comunicante fuera un Espíritu superior y, sobretodo, si tuviera ligación afectiva profunda con el médium, las lágrimas serán manifestación natural de gratitud, amor o pesar. Más si hubiera  exceso, el contenido de la comunicación, sea oral o escrita, sufrirá en calidad, pues el médium estará enteramente tomado por la emoción y no facilitara la claridad  de las ideas. Es verdad que, algunas veces, el espíritu Superior no desea comunicarse o no puede hacerlo, provocando lágrimas y tocando corazones, con su vibración amorosa. En ese caso, no hay  la preocupación de una transmisión de ideas, más si justamente el despertar de sentimiento fecundos en el médium y en los asistentes de la reunión.

    Mediúmnidad y educación
    Estos dos temas están intrínsecamente relacionados, pues todo lo que es propio del ser humano debe ser comprendido de forma pedagógica. Ya que la meta del espíritu es la perfección, todos los medios para conseguirla son educación.
     En el caso de la mediúmnidad es medio y fin.

    La mediúmnidad como medio de perfeccionamiento
    Es medio porque puede tornarse importante instrumento de la evolución humana, tanto para quien la practica, como para quien n de ella es beneficiario. El médium puede emplearla para mejorar su percepción del mundo, para instruirse  con el contenido espiritual de que es intermediario, instruyendo también al prójimo. Cuando  lidia con otros espíritus, superiores o inferiores a él, en moralidad o inteligencia, está en proceso de aprendizaje e interacción,  acumulando un conocimiento experimental del ser, que no puede ser buscado en ningún compendio.
    Ese aprendizaje que la mediúmnidad proporciona tiene un alcance pedagógico más amplio. En el descorrer de la historia humana, filósofos y profetas, artistas y científicos, conscientemente o no, han servido de intermediarios, inter existenciales, construyendo el conocimiento humano, de forma interactiva con el plano espiritual. Sócrates se refería a su daimon, como la voz inspiradora  de sus acciones. Descartes afirmaba que toda su filosofía se había iniciado a partir de tres sueños, proporcionados por el espíritu de Verdad. Rousseau contaba como tuviera una visión de las ideas que desenvolvería en sus libros. Más asumir la comunicación  mediúmnica, como parte constitutiva de la construcción del conocimiento nunca fue tan explicito y transparente.
     La abnegación mediúmnica
    La participación del médium en un proceso de auto educación significa que el usará sus potencialidades psíquicas de forma responsable y beneficiosa. El Libro de los Mediums habla de “desear el bien y repeler el egoísmo y el orgullo”.  (Cap. XX, Ítem 226, n. 11) Dice el libro de los Espíritus que la “sublimidad de la virtud consiste en el sacrificio del interés personal para el bien del prójimo, sin segunda intención” (cuestión 893) De entre los empeños morales del médium, uno de los mayores debe ser el de abnegarse, el de hacer el Bien sin deseo de recompensa de cualquier especie. Eso engloba el abandono de todo interés personal: dinero, poder, fama o aun mismo retribución psíquica y afectiva.
    Al contrario de las corrientes espiritualistas anglosajonicas en que se hace el comercio abierto de la mediúmnidad, es corriente en el medio espirita brasileño, el rechazo del interés financiero mezclado  a la actividad mediúmnica. En su mayoría, los médiums adeptos de la Doctrina Kardeciana, se abstienen  de sacar provecho económico de sus facultades. Cuando lo hacen, su seriedad mediúmnica es puesta en duda. De hecho, misturar la ambición de lucro monetario de una actividad que requiere todo respeto, toda absnegación y toda elevación mental,  es sujetarla a influencias  más despectivas posibles. Pretender lidiar  con el mundo espiritual, ser intermediario de seres  en otra dimensión,  servir de puente entre los dos mundos -  al precio de un producto  mercadológico es abrir espacio para cualquier tipo de mistificación.  El cliente que paga  tiene derechos; quien vende un producto ha de dar garantía de lo que vende. Siendo  el hecho mediúmnico una interacción de inteligencias  autónomas y libres, el médium nada puede  ofrecer con garantía  y mucho menos hacerse pagar por comunicaciones que no dependen de el. Más allá de eso, comercializar las bendiciones de lo alto o la caridad practicada es  infracción grave de las leyes divinas. Basta recordar que una de las pocas veces en que Jesús se indigno con energía, fue contra los mercaderes del templo.

    Es importante fijar ese aspecto, porque la tentación diaria  a la que el médium se ve sometido es muy grane.  Y, a pesar del acostumbrado rechazo del movimiento espirita brasileño a comerciar la mediúmnidad, comienza a surgir cierta tolerancia en relación a médiums de cura, lo que también es inadmisible. Aun más considerándose  el hecho de que la mediúmnidad es siempre un fenómeno delicado para ser comprobado y ofrece apenas un grado relativo de seguridad. De esa  forma, la exclusión del interés financiero  es la primera garantía de seriedad, aunque no suficiente. Esto también sirve para los libros mediúmnicos. En cualquier actividad, donde hay interés de lucro, el podrá sobreponerse a cualquier preocupación de ética y calidad. Así, cuando se trata de algo sagrado, la abnegación debe ser absoluta.

    Más no se trata de intereses financieros apenas. Dado el atavismo milenario de la humanidad de procurar gurús y se aferran a los chamanes, oráculos y los lectores de la suerte, existe la tendencia de proyectar esas ansias de dependencia para los médiums contemporáneos – y algunos  se complacen  en eso.  por el hecho de  poseer un conocimiento más preciso de dadas situaciones o personas  o aun mismo del pasado y del futuro, ese conocimiento muchas veces es usado como medio de mantener  a los otros en dependencia psíquica o en estado de idolatría. El  médium y su cliente entran en un juego de vampirismo mutuo,  en el que el primero se alimenta de la adoración servil y el segundo se vicia en las orientaciones  y consejos para su vida en particular. Por tanto, en una relación de poder, en la que el orgullo y el egoísmo entran como actores principales.
    La dominación psíquica puede ser también colectiva, cuando el médium se deja embriagar por la fama derivada de obras y fenómenos  de que fue intermediario,  juzgándose merecedor de elogios y privilegios.  Precaverse contra la vanidad, abnegarse de si mismo es el remedio. Según Kardec, el médium  moralizado, al contrario del médium vanidoso, “convencido de que su facultad es un don que le fue concedido para el bien, no prevalecerá  de ninguna manera,  ni  se atribuirá cualquier mérito  por poseerla. Recibe como una gracia  las buenas comunicaciones, debiendo esforzarse por merecerlas a través  de su bondad, de su benevolencia y de su modestia. El primero se enorgullece de sus relaciones  con los Espíritus superiores;  este se humilla, por considerarse siempre indigno de ese favor.” (Libro de los Médiums, ítem 229).

     Por Dora Incontri
    *Educadora, maestra y doctora en Educación, periodista, escritora, creadora de la Asociación Brasileña de Pedagogía Espirita (ABPE) y del curso de pos graduación  en Pedagogía  Espirita.

                                     **************************************