Entradas populares

domingo, 8 de marzo de 2015

Teoría de las manifestaciones físicas

  

       ¿De qué  sirve la Reencarnación, si hemos olvidado las vidas anteriores?

Las ideas o recuerdos que afloran hasta el nivel mental Beta, son los que utilizamos ordinariamente durante nuestro estado de vigilia normal, constituyen las Reminiscencias, más o menos claras, unas veces, y otras mas o menos vagas o indefinidas, pero normalmente ignoradas por nuestra mente consciente que guarda sus experiencias e impresiones dentro de otro nivel vibratorio o frecuencia mental diferente. Es como un archivo de la mente, al que esta recurre si necesita recuperar algún dato o recuerdo.
Por tanto, no es en nuestro cerebro físico actual en donde están grabados los recuerdos del inconsciente y del subconsciente, sino que estos están a niveles mas profundos del psiquismo , o desde la Mente que se manifiesta a través del cerebro físico. En otros términos: Permanecen en el cerebro del Cuerpo Espiritual o Periespíritu, desde donde , por diversas causas, se llegan a transmitir y a manifestar con mas o menos intensidad, en el cerebro físico de la persona.
Muchos recuerdos están ocultos en lo más profundo de nuestro inmenso océano psíquico y mediante las circunstancias o medios adecuados, pueden llegar a aflorar hasta nuestra Mente consciente.
Los sucesos impactantes para el Espíritu experimentados durante sus etapas humanas en vidas anteriores y sobre todo, lo ganado en valores espirituales y morales durante sus pasadas experiencias terrenales, quedaron como impresos en los niveles más o menos profundos del subconsciente y del inconsciente de nuestra mente, y estas experiencias son la ganancia que se graba en la mente y que acompañará siempre al Ser formando parte de su bagaje espiritual. Este equipaje de experiencias que afloran desde el subconsciente cuando son necesarias para afrontar o resolver nuevos problemas que se presentan en la vida, no se pierden con la muerte del Ser humano, pues como ya se ha dicho , su lugar de depósito es el perispíritu que sobrevive a la materia junto con el Espíritu.
El conocimiento que guarda nuestra mente en el subconsciente o en el inconsciente ,conocido como memoria subliminal, es capaz de aflorar en forma de intuición cuando se le necesita , así como durante la manifestación de la personalidad humana, con sus inclinaciones, aptitudes, valores, etc, lo cual al no perderse, constituye una continuidad para nuestra evolución en la siguiente vida.
Por lo dicho vemos que el ser humano gracias a la reencarnación lleva acumuladas en su personalidad, todas las lecciones humanas, espirituales y éticas adquiridas en vidas pasadas, lo cual establece el nivel espiritual y moral del Ser espiritual en cada existencia terrena.

- Jose Luis Martín -


                                           ***********************************


Sebastián de Arauco 
                                “Todo cuanto se aprende bien en una vida,sirve para la siguiente, porque el subconsciente retiene lo aprendido.”

- Sebastián de Arauco (Tres Enfoques...)-

                            **********************

           LA LECCIÓN A NICODEMOS


Humberto de Campos
“Numerosas escuelas se multiplican para los espíritus desencarnados y, ahora que yo soy un humilde discípulo de estos planteles educativos del Maestro Jesús, reconocí que los planos espirituales también tienen su folklore… De los millares de episodios de este folklore del cielo sobre la vida y obra de Jesús, conseguí reunir treinta y traer al conocimiento del generoso lector que me concede su atención…
Ahora, para consolidar la curiosidad de los que me leen con el sabor de la crítica, tan a gusto de nuestro tiempo, justificando la substancia real de las narraciones de este libro, citaré al apóstol Marcos cuando dice: “Y sin parábolas nunca les hablaba, pero todo declaraba en particular a sus discípulos” (4; 34); y, el apóstol Juan cuando afirma: “Pero, hay muchas otras cosas que Jesús hizo y que, si cada una de por sí fuese escrita, creo que ni aún todo el mundo podría contener los libros que se escribiesen” (21; 25)…
Pedro Leopoldo, noviembre 9 de 1940 - HUMBERTO DE CAMPOS” (Escritor brasileño fallecido).



Frente a las nuevas enseñanzas de Jesús, todos los fariseos del templo tomaban enormes cuidados por su extremado apego a los textos antiguos. El Maestro, sin embargo, nunca perdió la oportunidad de esclarecer las situaciones más difíciles con la luz de la verdad que su palabra divina traía al pensamiento del mundo. Gran número de doctores no conseguía ocultar su descontento, porque no obstante sus actividades para derrotarlo, continuaban las acciones generosas de Jesús beneficiando a los sufridores y afligidos. Se discutían los nuevos principios en el gran templo de Jerusalén, en sus plazas públicas y en las sinagogas. Los más humildes y pobres veían en el Mesías el emisario de Dios, cuyas manos repartían en abundancia los bienes de la paz y del consuelo. Las personalidades importantes le temían.
Es que el profeta no se dejaba seducir por las grandes promesas que le hacían con referencia a su futuro material. Jamás atemperaba su palabra de verdad con las conveniencias del comodísimo de la época. A pesar de ser magnánimo para con todas las fallas ajenas, combatía el mal con ardor tan intenso, que luego se hacía objeto de la hostilidad de intenciones inconfesables. Mayormente en Jerusalén, que con su cosmopolitismo, era un expresivo retrato del mundo, las ideas del Señor encendían las más acaloradas discusiones. Eran gentes del pueblo que se entregaban a la apología franca de la doctrina de Jesús, siervos que le sentían con todo el calor del corazón reconocido, sacerdotes que lo combatían abiertamente, convencionalistas que no lo toleraban, individuos ricos que se rebelaban contra sus enseñanzas.
Sin embargo, a pesar de las disensiones naturales que preceden el establecimiento definitivo de las ideas nuevas, algunos espíritus acompañaban al Mesías, tomados de vivo interés por sus elevados principios. Entre estos, figuraba Nicodemos, fariseo notable por el corazón bien formado y por las dotes de inteligencia. Así, una noche, al cabo de grandes preocupaciones y largos razonamientos, buscó a Jesús en particular, seducido por la magnanimidad de sus acciones y por la grandeza de su doctrina salvadora. El Mesías estaba acompañado apenas de dos de sus discípulos y recibió la visita con su acostumbrada bondad.
Después de los saludos habituales, y revelando su ansiedad de conocimientos, tras hondas meditaciones, Nicodemos se le dirigió respetuoso:
- Maestro, bien sabemos que vienes de Dios, pues solamente con la luz de la asistencia divina podrías realizar lo que has efectuado, mostrando la señal del cielo en vuestras manos. ¡He empleado mi existencia en interpretar la ley pero deseo recibir vuestra palabra sobre los recursos que deberé disponer para conocer el Reino de Dios!
El Maestro sonrió bondadosamente y esclareció:
- Primero que todo Nicodemos, no basta que haya vivido interpretando la ley. Antes de razonar sobre sus disposiciones, deberías haber sentido sus textos. Pero, en verdad debo decirte que nadie conocerá el Reino del Cielo sin nacer de nuevo.
- ¿Cómo puede un hombre nacer de nuevo, siendo viejo? - Interrogó el fariseo, altamente sorprendido - ¿Acaso podrá regresar al vientre de su madre?
El Mesías fijó en él su mirada serena, consciente de la gravedad del asunto debatido, y acrecentó:
- ¡En verdad te reafirmo que es indispensable que el hombre nazca y renazca para conocer plenamente la luz del reino!
-Entretanto, ¿cómo puede ser esto? - preguntó Nicodemos perturbado.
- ¿Cómo eres maestro en Israel e ignoras estas cosas? - Inquirió Jesús como sorprendido - Es natural que cada uno solamente testifique de aquello que sepa; pero necesitamos considerar que tú enseñas. A pesar de eso no aceptas nuestros testimonios. Si hablando yo de cosas terrenas sientes dificultades en comprenderlas con tus razonamientos sobre la ley, ¿cómo podrás aceptar mis afirmaciones cuando yo hable de las cosas celestiales? Sería locura destinar los alimentos apropiados a un adulto para el frágil organismo de un niño.
Extremamente confundido, se retiró el fariseo, quedando Andrés y Santiago empeñados en obtener del Mesías el esclarecimiento necesario, acerca de aquella nueva lección.
Jerusalén casi dormía bajo el velo espeso de la noche alta. Silencio profundo flotaba sobre la ciudad. Pero Jesús y aquellos dos discípulos continuaban presos a la conversación particular que habían entablado. Deseaban ellos ardientemente penetrar el sentido oculto de las palabras del Maestro. ¿Cómo sería posible aquél renacimiento? Con todo y sus conocimientos, también compartían la perplejidad que había llevado a Nicodemos a retirarse sumamente sorprendido.
- ¿Por qué tamaña admiración frente a estas verdades? - les preguntó Jesús, bondadosamente - ¿Los árboles no renacen después que se podan? Con respecto a los hombres, el proceso es diferente, pero el espíritu de renovación es siempre el mismo. El cuerpo es una vestimenta. El hombre es su dueño. Todo ropaje material acaba roto, pero el hombre, que es hijo de Dios, encuentra siempre en su amor los elementos necesarios al cambio de vestuario. La muerte del cuerpo es ese cambio indispensable, porque el alma caminará siempre a través de otras experiencias, hasta que consiga la imprescindible provisión de luz para el camino definitivo al Reino de Dios con toda la perfección conquistada a lo largo de los rudos caminos.
Andrés sintió que una nueva comprensión le felicitaba el espíritu simple y preguntó: 
- Maestro, ya que el cuerpo es como la ropa material de las almas, ¿por qué no somos todos iguales en el mundo? Veo jóvenes bellos, junto a inválidos y paralíticos.
- ¿Acaso no he enseñado - dijo Jesús - que tiene que llorar todo aquél que se transforma en instrumento de escándalo? Cada alma lleva en sí misma el infierno o el cielo que edificó en lo íntimo de la conciencia. ¿Sería justo que se concediera un segundo ropaje más perfecto y más bello al espíritu rebelde que dañó el primero? ¿Qué diríamos de la sabiduría de Nuestro Padre, si facultase las posibilidades más preciosas a los que las utilizaron en la víspera para el robo, el homicidio, la destrucción? Los que abusaron de la túnica de la riqueza vestirán después la de los siervos y esclavos más humildes, como las manos que hirieron podrán ser cortadas.
- Señor, comprendo ahora el mecanismo del rescate - murmuró Santiago, exteriorizando la alegría de su entendimiento - Pero, observo que de ese modo el mundo necesitará siempre del clima de escándalo y sufrimiento, dado que el deudor para saldar su cuenta, no podrá hacerlo sin que otro le tome el lugar con la misma deuda.
El Maestro comprendió la amplitud de la objeción y esclareció a los discípulos, preguntando:
- Dentro de la ley de Moisés, ¿cómo se verifica el proceso de la redención?
Santiago meditó un instante y respondió:
- También en la ley está escrito que el hombre pagará "ojo por ojo, diente por diente".
- También tú, Santiago, estás procediendo como Nicodemos - replicó Jesús con sonrisa generosa - Como todos los hombres, has razonado pero no has sentido. Aún no ponderaste, tal vez, que el primer mandamiento de la ley es una determinación de amor. Antes del "no adulterarás", del "no codiciarás", está el "amar a Dios sobre todas las cosas, de todo el corazón y de todo el entendimiento". ¿Cómo podrá alguien amar al Padre, aborreciendo su obra? Con todo, no extraño la exigüidad de visión espiritual con que examinaste el texto de los profetas. Todas las criaturas han hecho lo mismo. Investigando las revelaciones del cielo con el egoísmo que les es natural, organizaron la justicia como el edificio más alto del idealismo humano. Y, entretanto, yo coloco el amor encima de la justicia del mundo y he enseñado que sólo el amor cubre la multitud de pecados. Si nos amarramos a la ley del talión, somos obligados a reconocer que donde existe un asesino habrá más tarde un hombre que tendrá que ser asesinado; con la ley del amor, sin embargo, comprendemos que el verdugo y la víctima son dos hermanos, hijos de un mismo Padre. Basta que ambos sientan eso para que la fraternidad divina aleje los fantasmas del escándalo y del sufrimiento.
Ante las explicaciones del Maestro, los dos discípulos estaban maravillados. Aquella profunda lección los esclarecía para siempre.
Entonces, Santiago se aproximó y sugirió a Jesús que proclamase aquellas nuevas verdades en la predicación del siguiente día. El Maestro le dirigió una mirada de admiración e interrogó:
- ¿Será que no comprendiste? Pues si un doctor de la ley salió de aquí sin que yo le pudiese explicar toda la verdad, ¿cómo quieres que proceda de modo contrario, con la simple comprensión del espíritu popular? ¿Construye alguien una casa iniciando el trabajo por el techo? Además de eso, más tarde mandaré al Consolador para esclarecer y ampliar mis enseñanzas.
Eminentemente impresionados, Andrés y Santiago callaron sus últimas interrogaciones. Aquel diálogo particular entre el Señor y los discípulos, permanecería guardado en la leve sombra de la noche en Jerusalén; pero, la lección a Nicodemos había sido dada. La ley de la reencarnación estaba proclamada para siempre en el Evangelio del Reino.

Tomado del libro “BUENA NUEVA” de FRANCISCO CÁNDIDO XAVIER (Médium Espírita) y HUMBERTO DE CAMPOS (Espíritu desencarnado).
Elaborado por: GILGARAL


                                              ********************************
El que tiene mucho desea más, lo cual demuestra que no tiene bastante; pero el que tiene bastante llega a un punto al que el rico no llega jamás.

- Séneca -

                                ***********************

FRIO DIALOGO

¿Cuál es  el lugar más usado en su hogar para dialogar con los familiares?
Tal vez algunos respondan que es la puerta  del refrigerador u otros, más modernos, digan que es la pantalla del ordenador, Internet.
Puede parecer absurdo, mas no lo es. Cierta vez una señora nos habló que las fabricas deberían aumentar las dimensiones de los refrigeradores, pues así habría más espacio para conversar con la familia.
Una hija, intentando  acortar la distancia existente entre ella y la madre, envió un email, diciendo: “"Hola mamá! Ahora yo tengo mi correo electrónico. Si quiere me puede igualar. Un beso. Y firmó su nombre al final.
Si tales situaciones acontecen, es porque las personas creen  que esa es una forma de dialogo, cuando  solamente es una forma de corresponder con alguien.
Para que haya un dialogo efectivo, es preciso estar frente a frente con el interlocutor a fin de percibir lo que el siente en sus expresiones más secretas.
¿Cómo es que un hijo, por ejemplo, grabará sus amarguras y sus inquietudes en un pedazo de papel?
La letra mata el sentimiento, sea saludable o no.
Mas cuando miramos a los ojos tenemos una noción más exacta de lo hay en el alma de aquel que nos habla.
Cierta vez, leímos la carta de una joven que vivía distante de los padres y escribia a su madre dándole noticias.
La joven había dialogado con nosotros por algunas horas.
Nos contó sus dramas. Nos dijo que estaba involucrada con un chaval de conducta dudosa y estaba embarazada de él. Ahora no sabía qué hacer, estaba perdida. Mas no conseguía contar los hechos a los padres y escribía a su madre diciendo que estaba todo bien.
Cuando le preguntamos por qué ella no escribía la verdad,  nos respondió, entre lágrimas, que el papel acepta todo y que los padres  nunca se preocuparon de los sentimientos, una vez que siempre utilizaban lectura  para comunicarse.
Tal vez muchos de nosotros optemos por la correspondencia a distancia para huir de las dificultades, que sabemos existen.
Sin embargo, de nada vale engañarnos apartando los problemas indefinidamente. Llegará un día en que los tendremos que afrontar cara a cara.
Y ese día tal vez ya hayan tomado dimensiones tan grandes que se torne más difícil el encontrar la solución adecuada.
De esa forma, no importa que nuestro lugar de dialogo en familia sea un  rincón cualquiera,  basta que quepan, por lo menos, dos personas frente a frente.
Mirar a los ojos, que son el espejo del alma, es de suma importancia para detectar lo que hay detrás de simples gestos y palabras.
La puerta del frigorífico, más allá de servir para colgar los cartones imantados  “de marcas” , nos sirva además para dejar una nota simple, un recado importante, una declaración de amor.
Y que el correo electrónico de Internet  pueda servirnos para transmitir un archivo, un mensaje de cariño, una  felicitación y, de preferencia,  para los que están realmente distantes.
¡Piense en eso!

Redacción de Momento Espirita  

                            ***********************


Cuando encuentres un hombre bueno, intenta imitarlo.Cuando veas a uno malo,  examintate a ti mismo. 
Ciceron

                     ******************



Teoría de las manifestaciones físicas

Solicitamos a nuestros lectores que consientan en remitirse al primer artículo que hemos publicamos sobre este tema; siendo éste su continuación, sería poco inteligible si el comienzo no se tuviese presente en el pensamiento. Como ya lo hemos dicho, las explicaciones que hemos dado sobre las manifestaciones físicas son fundadas en la observación y en una deducción lógica de los hechos: sacamos las conclusiones según lo que hemos visto. Ahora, ¿cómo se operan en la materia etérea las modificaciones que la vuelven perceptible y tangible? Primero vamos a dejar hablar a los Espíritus que hemos interrogado sobre este asunto, añadiendo a esto nuestros propios comentarios. Las siguientes respuestas nos han sido dadas por el Espíritu san Luis; ellas concuerdan con lo que otros nos habían dicho anteriormente.

1. ¿Cómo puede un Espíritu aparecer con la solidez de un cuerpo vivo?
– Resp. Él combina una parte del fluido universal con el fluido que el propio médium libera para este efecto. Ese fluido reviste, a su voluntad, la forma que él desea, pero generalmente esta forma es impalpable.

2. ¿Cuál es la naturaleza de ese fluido?
– Resp. Fluido, está todo dicho.

3. ¿Es material ese fluido?
– Resp. Semimaterial.

4. ¿Es éste el fluido que compone el periespíritu?
– Resp. Sí, es el lazo entre el Espíritu y la materia.

5. Ese fluido ¿es el que da la vida, el principio vital?
– Resp. Siempre él; he dicho lazo.

6. ¿Es este fluido una emanación de la Divinidad?
– Resp. No.

7. ¿Es una creación de la Divinidad?
– Resp. Sí; todo es creado, excepto el propio Dios.

8. ¿Tiene el fluido universal alguna relación con el fluido eléctrico del cual conocemos sus efectos?
– Resp. Sí, es su elemento.

9. La sustancia etérea que se encuentra entre los planetas, ¿es el fluido universal en cuestión?
– Resp. Él envuelve los mundos: sin el principio vital, nada viviría. Si un hombre ascendiese más allá de la envoltura fluídica que rodea a los globos, perecería, porque el principio vital se retiraría de él para unirse a la masa. Ese fluido os anima, es el que vosotros respiráis.

10. ¿Es este fluido el mismo en todos los globos?
– Resp. Es el mismo principio, pero más o menos etéreo según la naturaleza de los globos; el vuestro es uno de los más materiales.

11. Puesto que es ese fluido el que compone el periespíritu, ¿parece que se encuentra en una especie de estado de condensación que, hasta un cierto punto, lo aproxima de la materia?
– Resp. Sí, hasta un cierto punto, porque no tiene sus propiedades; es más o menos condensado según los mundos.

12. ¿Son los Espíritus solidificados los que levantan una mesa?
– Resp. Esta respuesta no conducirá todavía a lo que deseáis.Cuando una mesa se mueve bajo vuestras manos, el Espíritu que vuestro Espíritu evoca va a extraer del fluido universal lo necesario para animar esta mesa con una vida ficticia. Los Espíritus que producen esta clase de efectos son siempre Espíritus inferiores, que aún no se han desprendido enteramente de toda influencia material. Al estar la mesa así preparada a su voluntad (a la voluntad de los Espíritus golpeadores), el Espíritu la atrae y la mueve bajo la influencia de su propio fluido liberado voluntariamente. Cuando la masa que quiere levantar o mover es demasiado pesada para él, llama en su ayuda a Espíritus que se encuentran en sus mismas condiciones. Creo haberme explicado con bastante claridad como para hacerme comprender.

13. ¿Le son inferiores los Espíritus que llama en su ayuda?
– Resp. Casi siempre son iguales, y a menudo vienen por sí mismos.

14. Comprendemos que los Espíritus superiores no se ocupan de cosas que están por debajo de ellos; pero preguntamos si, debido a que son más desmaterializados, tendrían el poder de hacerlo si lo desearan.
– Resp. Ellos tienen la fuerza moral como los otros tienen la fuerza física; cuando tienen necesidad de esta fuerza, se sirven de los que la poseen. ¿No se os ha dicho que ellos se sirven de los Espíritus inferiores como vosotros lo hacéis con los changadores?

15. ¿De dónde viene el poder especial del Sr. Home?
– Resp. De su organismo.

16. ¿Qué tiene de particular?
– Resp. Esta pregunta no es precisa.

17. Preguntamos si se trata de su organismo físico o moral.
– Resp. He dicho organismo.

18. Entre las personas presentes, ¿hay alguien que pueda tener la misma facultad que el Sr. Home?
– Resp. La tienen en un cierto grado. ¿No ha sido uno de vosotros que ha hecho mover la mesa?

19. Cuando una persona hace mover un objeto, ¿es siempre con la colaboración de un Espíritu extraño, o dicha acción puede provenir solamente del médium?
– Resp. Algunas veces el Espíritu del médium puede obrar solo, pero lo más frecuente es que lo haga con la ayuda de los Espíritus evocados; esto es fácil de reconocerse.

20. ¿Cómo explicáis que los Espíritus aparezcan con las vestimentas que tenían en la Tierra?
– Resp. Frecuentemente no son más que una apariencia. Además, ¡cuántos fenómenos tenéis entre vosotros sin solución! ¿Cómo explicáis que el viento, que es impalpable, derribe y quiebre árboles, que son compuestos de materia sólida?

21. ¿Qué entendéis al decir que esas vestimentas no son más que una apariencia?
– Resp. Al tocarlas no se siente nada.

22. Si hemos comprendido bien lo que habéis dicho, el principio vital reside en el fluido universal; el Espíritu extrae de este fluido la envoltura semimaterial que constituye su periespíritu, y es por medio de ese fluido que obra sobre la materia inerte. ¿Es exactamente así?
– Resp. Sí; es decir que él anima la materia con una especie de vida ficticia; la materia se anima de la vida animal. La mesa que se mueve bajo vuestras manos vive y sufre como el animal; obedece por sí misma al ser inteligente. No es él que la dirige como el hombre lo hace con un fardo; cuando la mesa se levanta, no es el Espíritu que la levanta: es la mesa animada que obedece al Espíritu inteligente.

23. Puesto que el fluido universal es la fuente de la vida, ¿es al mismo tiempo la fuente de la inteligencia? – Resp. No; el fluido sólo anima a la materia.

Esta teoría de las manifestaciones físicas ofrece varios puntos de contacto con la que nosotros hemos dado, pero también difiere en ciertos aspectos. De una y de otra resalta un punto capital: que el fluido universal – en el cual reside el principio de la vida – es el agente principal de esas manifestaciones, y que este agente recibe su impulso del Espíritu, ya sea encarnado o errante. Ese fluido condensado constituye el periespíritu o envoltura semimaterial del Espíritu. En el estado de encarnación, ese periespíritu está unido a la materia del cuerpo; en el estado de erraticidad, está libre.

Ahora bien, aquí se presentan dos cuestiones: la de la aparición de los Espíritus y la del movimiento impreso a los cuerpos sólidos. Con respecto a la primera, diremos que, en el estado normal, la materia etérea del periespíritu escapa a la percepción de nuestros órganos; únicamente el alma puede verla, ya sea en sueños, en sonambulismo o incluso en somnolencia; en una palabra, todas las veces en que hay una suspensión total o parcial de la actividad de los sentidos. Cuando el Espíritu está encarnado, la substancia del periespíritu se encuentra más o menos ligada íntimamente a la materia corpórea, más o menos adherida, si podemos expresarnos así.

En ciertas personas hay una especie de emanación de ese fluido como consecuencia de su organismo, y éstos son – propiamente hablando – los médiums de efectos físicos. Según leyes que nos son desconocidas, este fluido emanado del cuerpo se combina con el que forma la envoltura semimaterial del Espíritu extraño. De esto resulta una modificación, una especie de reacción molecular que momentáneamente cambia las propiedades, al punto de volverlo visible y, en algunos casos, tangible. Este efecto puede producirse con o sin la colaboración de la voluntad del médium; es esto lo que distingue a los médiums naturales de los médiums facultativos. La emisión del fluido puede ser más o menos abundante: de ahí los médiums más o menos potentes; de manera alguna dicha emisión es permanente, lo que explica la intermitencia de la fuerza. En fin, si se tiene en cuenta el grado de afinidad que puede existir entre el fluido del médium y el de tal o cual Espíritu, se ha de comprender que su acción puede ejercerse sobre unos y no sobre otros.

Evidentemente, lo que acabamos de decir también se aplica a la fuerza medianímica, en lo que atañe al movimiento de los cuerpos sólidos; queda por saber cómo se opera este movimiento. Según las respuestas que hemos relatado anteriormente, la cuestión se presenta bajo un aspecto totalmente nuevo; de este modo, cuando un objeto es puesto en movimiento, levantado o arrojado al aire, no es que el Espíritu lo aferre, lo empuje o lo levante, como nosotros lo haríamos con la mano; él lo satura – por así decirlo – de su fluido por su combinación con el del médium, y el objeto, así momentáneamente vivificado, actúa como lo haría un ser vivo, con la diferencia que, no teniendo voluntad propia, sigue el impulso de la voluntad del Espíritu, y esta voluntad puede ser la del Espíritu del médium, como también la de un Espíritu extraño, y algunas veces la de ambos, obrando de común acuerdo, según sean o no simpáticos. La simpatía o la antipatía que puede existir entre el médium y los Espíritus que se ocupan con esos efectos físicos explica el porqué todos no son aptos para provocarlos.

Puesto que el fluido vital, impulsado en cierto modo por el Espíritu, da una vida ficticia y momentánea a los cuerpos inertes, y que el periespíritu no es otra cosa sino este mismo fluido vital, se deduce de ello que cuando el Espíritu está encarnado, es él que da la vida al cuerpo por medio de su periespíritu, permaneciendo unido tanto como el organismo lo permita; cuando se retira, el cuerpo muere. Ahora bien, si en lugar de una mesa fuese tallada una estatua de madera, y si se actúa sobre esta estatua como sobre una mesa, se tendrá una estatua que se moverá, que golpeará, que responderá por sus movimientos y por sus golpes; en una palabra, se tendrá una estatua momentáneamente animada de una vida artificial. ¡Cuántas luces no arroja esta teoría sobre una multitud de fenómenos hasta entonces inexplicados! ¡Cuántas alegorías y efectos misteriosos no explica! Es toda una filosofía.

Allan Kardec
Revista Espirita 1858


                                       ***************************



sábado, 7 de marzo de 2015

OLVIDO DEL PASADO

¿Por qué no recordamos haber vivido antes ?

    Sabemos que la manifestación exterior del Espíritu humano se realiza a través del cerebro físico, y esta actividad cerebral es lo que conocemos como Mente.
Durante el estado normal de vigilia el cerebro trabaja emitiendo ondas electromagnéticas tipo
“Beta ”, con un ritmo de frecuencia que oscila por encima de trece ciclos por segundo.
En un siguiente nivel mas lento,
entre siete y doce ciclos por segundo, la mente emite en ondas “Alfa ” que nos sitúa en un estado de relajación corporal profundo y un estado mental abierto y concentrado, capaz de captar sensaciones muy sutiles que desde el nivel mental “Beta” no son percibidas. Este es un estado de una especial concentración mental sobre lo que necesitamos enfocar, al tiempo que nos sentimos como “flotar” en un estado de paz y de calma interior.
En otro nivel todavía mas lento y profundo, la mente funciona en ondas “Theta” que oscilan entre ocho y cuatro ciclos por segundo; aquí se producen los estados de ensoñación, fantasía y creatividad.
Por último existe el estado mental
“Delta”, mas lento aún, en donde la mente trabaja entre uno y cuatro ciclos por segundo; este estado es el del sueño profundo en el que se pierde la consciencia por completo debido a que el Espíritu permanece disasociado y a veces muy lejos del cuerpo físico al que solo queda ligado  por el “Cordón de Plata” de su cuerpo astral.
La Mente humana actúa no solo a nivel consciente, sino que también lo hace en otros niveles mas desconocidos, como lo son el
inconsciente y el subconsciente.
A veces desde estos niveles de conciencia afloran hasta el nivel mental “Beta” ideas y recuerdos que no se han adquirido a través de  los sentidos físicos conscientes y normales. La memoria que almacenamos en nuestro actual cerebro físico solamente recuerda conscientemente lo que hemos vivido en esta vida, durante momentos normales de relación y de vigilia ,en donde ha funcionado en un normal nivel de ondas Beta.
La memoria extracerebral es la llamada memoria Subconsciente o memoria del Alma, a la que se puede acceder a través de métodos hipnológicos.
Como nuestro cerebro físico no es el mismo que tuvimos en vidas anteriores, sólo almacena y contiene lo que hemos grabado en él desde que nacimos hasta ahora , pero los recuerdos de aquellas otras vidas, naturalmente, no están grabados en él . Sin embargo esos recuerdos sí que existen a nivel de nuestra
memoria Subconsciente ; esta radica en nuestro cerebro psíquico , que es el cerebro del Cuerpo Espiritual o Perispíritu, y que contiene el recuerdo mas o menos detallado o residual de estas pasadas experiencias que ahora se manifiestan en la mentalidad y en el carácter de la nueva personalidad humana que revestimos actualmente. La memoria subconsciente deja como un “poso de experiencia” en la nueva personalidad del espíritu reencarnado, tal como el carácter , inclinaciones, y tendencias grabadas en el Ser espiritual.
Así nos explicamos el por qué el común de los humanos, tenemos olvidados recuerdos conscientes de circunstancias, detalles y situaciones que experimentamos durante nuestras vidas anteriores ; pero sin embargo la esencia de lo que aprendimos que es lo que lo que hemos ido ganando en moralidad, virtudes, inteligencia e intuición, es nuestro patrimonio espiritual y personal que no hemos perdido y forma parte de nuestro bagaje espiritual a nivel del inconsciente , que es el que condiciona la personalidad consciente de cada ser humano. Este archivo de conocimientos y experiencias nos sirve para afrontar con posibilidad de éxito las dificultades y problemas que se nos presentan en nuestra vida actual. Seguramente
Platón se refería a esto cuando afirmaba que las almas saben lo que recuerdan.
De otra parte , este olvido consciente de lo experimentado en otras vidas, tiene que ver con nuestro actual estado evolutivo , porque en otros mundos físicos de mayor nivel evolutivo moral, y de materia también más sutil, están mas desarrolladas las facultades psíquicas y mentales, y los recuerdos de esta clase afloran mas frecuentemente , con nitidez,y son mas normales que en nuestro mundo.
Sin embargo si este recuerdo lo tuviésemos normalmente los humanos en nuestro actual momento evolutivo, ello nos podría perturbar y afectar negativamente; por ejemplo , imaginemos que en la persona que tenemos cerca en la familia, compañeros, amigos etc., reconocemos a un temido u odiado enemigo del pasado, que nos hizo mucho daño ; esto haría renacer en nosotros viejos resentimientos y temores que impedirían la normal relación entre ambos. . Por tanto solo se debe intentar acceder a este conocimiento con motivos y fines terapéuticos, conducidos por personas altamente especializadas en el campo de la Psicología y de la Psiquiatría, para resolver problemas psíquicos actuales.
No cabe duda de que si Dios en Su infinita Sabiduría, ha dispuesto que el ser humano tenga normalmente un olvido de su pasado en otras vidas, es porque sabe perfectamente que este recuerdo nos perjudicaría debido a nuestro actual nivel de desarrollo espiritual ,porque ello sería muchas veces un serio obstáculo para nuestra normal evolución. Por ejemplo, si un padre reconociese en un hijo al asesino de su familia en la anterior existencia, no podría dejar de sentir odio, resentimiento y hasta deseos de venganza.
Entonces vemos como en nuestro nivel evolutivo para lograr una normal evolución, solo necesitamos
trabajar día a día en nuestro interior y en nuestra acciones para con los demás, luchando por las conquistas espirituales: Amor, Paciencia, Sabiduría, etc, pero no necesitamos sin embargo, el recuerdo consciente de las circunstancias de vidas anteriores que no pasaría de ser una mera curiosidad morbosa, y generalmente un impedimento para nuestro normal desarrollo espiritual.
Con el olvido del pasado, es como si en cada existencia en la Tierra Dios nos dijese: ”Corramos el tupido velo del olvido” para volver a recomenzar conservando, eso sí, los valores conquistados con anterioridad..

- Jose Luis Martín-

                                       *****************************


“ ¿ No sería un martirio para nosotros,recordar nuestros actos delictuosos, nuestras víctimas, nuestros victimarios y aun nuestras vergüenzas de vidas recientes? “

-Sebastian de Arauco (Tres Enfoques...)-
  
                                  ***********************



            FENÓMENOS                              MEDIÚMNICOS                        
Allan Kardec

Es erróneo creer que basta, a ciertos incrédulos, ver fenómenos extraordinarios para convencerse. Los que no admiten la existencia del alma o del Espíritu en el hombre, no pueden admitirla fuera de él, y negando la causa, niegan por consiguiente el efecto.

Los que no conocen el Espiritismo piensan que los fenómenos espiritistas se producen como los experimentos de física y química. De aquí la pretensión de someterlos a su voluntad y la repugnancia a colocarse en las condiciones necesarias a la observación.

No admitiendo, en principio, la intervención de los espíritus o no conociendo por lo menos ni su naturaleza ni su manera de obrar, producen como si operaran en la materia bruta, y porque no obtienen lo que desean, concluyen que no existen los espíritus.

Aunque ciertos fenómenos pueden ser provocados, puesto que provienen de inteligencias libres, nunca están a la absoluta disposición de nadie, y cualquiera que se jactase de obtenerlos a su antojo probaría a su ignorancia o su mala fe. Es preciso esperarlos, recibirlos al paso, y a menudo sucede que, cuando menos los esperamos, se presentan los hechos más interesantes y concluyentes. El que quiere instruirse seriamente debe, pues, armarse, en esto como en todo, de paciencia, de perseverancia y hacer cuanto sea necesario, pues de otro modo más vale no ocuparse de ello.

El Espiritismo tiene también sus aprendices, y el que quiera instruirse que no beba las enseñanzas de una sola fuente, ya que sólo por el examen y la comparación puede dictaminarse un juicio.

Las reuniones frívolas tienen un grave inconveniente para los nocivos que a ellas asisten, y éste es el de darles una falsa idea del carácter del Espiritismo. Los que han asistido a reuniones de esta clase no saben tomar en serio una cosa que ven tratar con ligereza por los mismos que se llaman adeptos. El estudio anticipado les enseña a juzgar la trascendencia de lo que ven, y a saber distinguir lo bueno de lo malo.
El médium posee únicamente la facultad de comunicar, pero la comunicación efectiva depende de la voluntad de los espíritus; si los espíritus no quieren manifestarse, el médium nada obtiene; es como un instrumento sin músico.
Comunicándose únicamente los espíritus cuando lo quieren o pueden, no están al capricho de nadie; ningún médium tiene poder para hacerlos venir a su voluntad y contra la de ellos.

Esto explica la intermitencia en la facultad de los mejores médiums y las interrupciones que experimentan, a veces durante meses. El médium nunca es dueño de su facultad, porque ésta depende de una voluntad ajena.

Los médiums de efectos físicos que obtienen regularmente y a su voluntad la producción de ciertos fenómenos, si no es esto resultado de sofisterías, se las dan con espíritus de baja ralea que se complacen en esta especie de exhibición, y que acaso se dedicaron durante su vida a este oficio; pero sería absurdo creer que espíritus algún tanto elevados se divirtiesen en dar estas representaciones.
La oscuridad necesaria para la producción de ciertos efectos físicos da, sin duda, lugar a la sospecha, pero no prueba nada contra la realidad. Se sabe que en Química no puede operarse con luz en ciertas combinaciones y que bajo la acción del fluido lumínico se verifica composiciones y descomposiciones. Pues, bien, todos los fenómenos espiritistas son resultado de la combinación de los fluidos propios del espíritu y del médium, y siendo materiales estos fluidos, no es nada sorprendente que, en ciertos casos, sea contrario a esta combinación el fluido lumínico.

Las comunicaciones inteligentes, asimismo, tienen lugar por la acción fluídica del Espíritu sobre el médium, y es preciso que el fluido de éste se identifique con el de aquél. La facilidad de las comunicaciones depende del grado de afinidad que existe entre los dos fluidos. Así cada médium es más o menos apto para recibir la impresión o la impulsión del pensamiento de tal o cual Espíritu, puede ser buen instrumento para el uno y malo para el otro. De aquí resulta que, de los médiums igualmente bien dotados y puestos el uno al lado del otro, podrá manifestarse el Espíritu por medio del uno y no por el del otro.
Es, pues, un error creer que basta ser médium para recibir con igual facilidad comunicaciones de cualquier Espíritu. No existen médiums universales para las evocaciones, como no existen para producir todos los fenómenos. Los espíritus buscan, con preferencia, los instrumentos que vibran a su unísono; imponerles el primero que se tenga a mano, sería como el exigir de un pianista que tocase el violín, por la razón de que, sabiendo música, debe poder tocar todos los instrumentos.
Sin la armonía, única que puede producir la asimilación fluídica, las comunicaciones son imposibles, incompletas o falsas. Pueden ser falsas porque, en defecto del Espíritu deseado, no faltan otros dispuestos a aprovechar la ocasión de manifestarse, y que se cuidan poco de decir la verdad.
La asimilación fluídica es a veces totalmente imposible entre ciertos espíritus y ciertos médiums; otras, y este es el caso más ordinario, no se establece más que gradualmente y con el tiempo. Esto explica por qué los espíritus que tienen costumbres de manifestarse con un médium lo hacen con mayor facilidad, porque las primeras comunicaciones patentizan casi siempre molestia y son menos explícitas.

La asimilación fluídica es tan necesaria en las comunicaciones por tiptología como por la escritura, puesto que en uno y otro caso se trata de la transmisión del pensamiento del Espíritu, cualquiera que sea el medio material empleado.

No pudiendo imponer un médium al Espíritu que se quiere evocar, conviene dejarle la elección de sus instrumentos. En todo caso, es necesario que el médium se identifique anticipadamente con el Espíritu por el recogimiento y la oración, por lo menos durante algunos minutos, y hasta con alguna anticipación si es posible, a fin de provocar y activar la asimilación fluídica. Este es el medio de atenuar la dificultad.
Cuando las condiciones fluídicas no son propicias a la comunicación directa con el médium, puede establecerse por mediación del guía espiritual de éste último. En este caso el pensamiento llega de segunda mano, es decir, después de haber atravesado dos medios. Se comprende cuánto importa entonces que el médium esté bien asistido, porque si lo está por un Espíritu obsesor, ignorante u orgulloso, la comunicación estará necesariamente alterada.

En esto las cualidades personales del médium desempeñan un papel importante por la naturaleza de los espíritus que atrae. Los médiums más indignos pueden tener poderosas facultades, pero lo más seguros son los que, a esta potencia, unen las mejores simpatías en el mundo espiritual; simpatías que no están de ningún modo garantizadas por los nombres más o menos respetables de los espíritus, o que toman los que firman las comunicaciones, sino por la naturaleza constantemente buena de los que las reciben.

Cualquiera que sea la clase de comunicación, la práctica del Espiritismo, bajo el punto de vista experimental, ofrece numerosas dificultades y no está exenta de inconvenientes para el que carece de la necesaria experiencia.

Extraído del libro ¿Qué es el espiritismo? de Allan Kardec

                                                      ****************************

LA HIPOCRESIA
Y
LOS FALSOS PROFETAS
Vivimos tan pendientes de la opinión ajena que con frecuencia incurrimos en simulaciones, fingimientos, y hasta mentiras.A la hipocresía se la entiende como el discurso o conducta explícita o implícita en el que se dice o se hace de modo incongruente con lo que se piensa o se desea hacer. Hipocresía no es otra cosa que la capacidad para disimular o simular defectos y virtudes que tenemos o no tenemos -respectivamente- con el objetivo personal de ganar espacios en un mundo ante el cual, si nos presentamos como somos, quedaríamos fuera de lugar.
Este vicio, no es innato en los individuos, sino que se trata simplemente de un aprendizaje social que puede  hacerse algunas veces con dolor, y otras sin él. Pero que se incorpora  a las pautas sociales  de aprendizaje,  que permite ganar espacios y recompensas –materiales y simbólicas – que gratifican al narcisismo frente  a la escala de valores expuestos en vidriera por la cultura contemporánea. El acceso a estos valores por parte del Yo sería imposible, o muy difícil de  de alcanzar, si no se recurre a estrategias hipócritas que son las que facilitan la accesibilidad a la parafernalia de valores contradictorios que conviven de manera promiscua  en la misma estantería.
En la mentira hay una expresa y consciente falsificación de la verdad, ya sea para ocultar un hecho o bien para deformarlo. En este sentido suelen ser inteligentes los códigos penales contemporáneos que, al incorporar la figura del "falso testimonio", solo encuadran bajo su capítulo las falsedades de la realidad que pueden ser demostradas con intencionalidad del acusado, o del testigo, por falsificar el relato de los hechos.
En la hipocresía no existe la intencionalidad descripta en términos de la realidad objetiva externa, sino que lo que se oculta, exagera o deforma, son contenidos de la realidad objetiva interna que -normalmente- entran en el ámbito de las relaciones interpersonales directas y no mediatizadas por otras personas, hechos o elementos del ambiente. Además de los contenidos no conscientes que existen en el actuar hipócrita, aparecen también los contenidos conscientes al igual que en la mentira. Más, en general no se encontrará en la hipocresía la intención expresa de provocar un daño a otro, sino que apunta a producir beneficios a sí mismo u objetos ligados al actor.
Se puede afirmar que mientras en la mentira hay una alteración del orden de los hechos externos, en la hipocresía hay una alteración de los estados afectivos que vive el actor de la conducta hipócrita.
En definitiva, debe quedar claro que en absoluto han podido dejar aclaradas las diferencias entre la hipocresía y la mentira. Las diferencias no son claras por que las mismas no tienen la magnitud que permita diferenciarlas como entidades absolutamente diferentes. La hipocresía y la mentira son dos constructos que tienen límites poco claros y con una superposición que facilita la confusión. Pese a todo, la hipocresía no es más que una de las formas que puede llegar a asumir el constructo mayor mentira.
Un acto hipócrita es "mentir" hacia adentro y hacia afuera. Al Yo y hacia los Otros. El sí mismo se construye y sostiene sobre la base de mentiras sistemáticas y coherentes, aunque esto que se describe no se da necesariamente siempre así. Las mentiras sistemáticas y coherentes, se venden, ofrecen, entregan a los Otros para facilitarles a ellos usarlas como un espejo donde reflejar la imagen de ése sí mismo que, ya devuelta por los Otros, se incorpora nuevamente al sí mismo que originalmente la emitió, pero reelaborada y digerida por el proceso de amagamiento y prefiguración que han hecho quiénes la devolvieron al poseedor originario. Es decir, hay una mentira hacia los Otros que se reelabora como una verdad -sobre base falsa- que se refleja como una mentira hacia el sí mismo.
Ser hipócrita no consiste simplemente en simular o fingir, mentir incluso, sino en hacerlo de una manera muy peculiar, a saber: para aparentar, precisamente, excelencia moral.
«Hay que decir, por tanto –escribe Tomás de Aquino–, que la hipocresía es simulación, pero sólo una clase de simulación: aquella en que una persona finge ser distinta de lo que es, como en el caso del pecador que quiere pasar por justo.»
Esta comienza y acaba en sí misma o, si se quiere, en el interés del hipócrita. Se trata, pues, de un vicio o de un mal en estado puro, en el sentido de que a ninguna otra finalidad puede servir –ni siquiera accidentalmente– que no sea la de imitar la virtud, lo que acaso resulte útil al hipócrita, pero a nadie más que a él. Hay gente que miente sobre sus posesiones o sobre sus logros, sobre sus amistades o sobre sus amores: el hipócrita miente sobre su bondad; y con sus actitud ningún bien puede alumbrar –ni siquiera de forma casual o involuntaria– y sí, a menudo, mucho mal. De todas las modalidades de simulación, fingimiento y mentira –modalidades que recorren una amplia gama, que va desde lo risible o ridículo hasta lo francamente perverso–, la hipocresía es, probablemente, la más miserable y la más ruin.
El objeto de la mentira del hipócrita no es otro que él mismo, pero no en relación a lo que tiene, sino a   lo que es en su más profunda interioridad; mentira, pues, respecto a su forma de ser, a su condición moral. La falsedad sobre el ser es propio y exclusivo del hipócrita, sin que eso sea óbice, para que alguien sea hipócrita y vanidoso al mismo tiempo.
El hipócrita jamás se engaña a sí mismo: el destinatario y la víctima de su engaño es siempre el otro. San Agustín, aprovechando el origen del término (hipócrita significa en griego comediante o actor), compara acertadamente al hipócrita con aquél que al actuar hace en su papeles de lo que no es (como el actor que sin ser Agamenón finge serlo); del mismo modo, el hipócrita es aquél individuo que aparenta ser lo que no es.
Y si el vanidoso o el narcisista se conforman con ser admirados, el hipócrita no anhela tanto la admiración como el beneficio, la culminación de un determinado interés. Y si la falsedad del vanidoso puede desplegarse en una amplísima gama de ámbitos, la del hipócrita se halla anclada por completo en el de la moralidad. La hipocresía consiste, pues, en un procedimiento para conseguir determinados beneficios que de ningún otro modo podrían alcanzarse más que aparentando ser moralmente lo que no se es.
Lo verdaderamente preocupante es que se trata, seguramente, de vicio más extendido de lo que acaso pudiera pensarse. Tanto que tal vez en mayor medida lo padecemos todos, y quizás hasta tal punto interiorizado que acabamos por no advertirlo ni ser conscientes de ello. Si se pregunta a la gente que califique su grado de bondad o de amabilidad, difícilmente podremos esperar que alguien se suspenda; y, sin embargo, diversos estudios demuestras que existen sensibles diferencias entre lo que la gente dice y lo que hace.
El hipócrita se parece al fariseo, muy dado a las prácticas exteriores, y al culto de las ceremonias. La religión para ellos, es una apariencia de virtudes, prefieren  siempre la letra de la ley, que mata, al espíritu que vivifica. Son hipócritas, enemigos encarnizados  de las innovaciones, llenos de orgullo y de excesivo amor al poder.
El objeto de la religión es conducir al hombre a Dios, y el hombre no llega a Dios hasta que es perfecto, toda religión  que no consigue hacer al hombre mejor, no consigue su objeto, y aquella en la cual cree apoyarse para hacer el mal, es o falsa, o falseada en su principio. Tal es el resultado de todas aquellas  cuya forma  altera el fondo. La creencia en la eficacia de las formas exteriores  es nula si no impide cometer asesinatos, adulterios, robos, calumniar y hacer daño al prójimo de cualquier modo que sea. Hace supersticiosos, hipócritas o fanáticos, pero no hace hombres de bien.
Jesús reunido con sus discípulos, atendió a unos escribas y fariseos de Jerusalén que le preguntaron: ¿Por qué tus discípulos  traspasan  la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan.
Y  El les respondió: ¿Y vosotros, porque traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Pues Dios dijo: Honra al padre y a la madre. Y: Maldice al padre  y a la madre, muera de muerte – Mas vosotros decís: cualquiera que dijera al padre, o a la madre. Todo don que yo ofreciere, a ti aprovechará – Y no honrara a su padre o a su madre: habrá hecho en vano el mandamiento por vuestra tradición.
Hipócritas, bien profetizo de vosotros Isaías, diciendo: este pueblo  con los labios me honra; mas el corazón de ellos lejos  está de mi – Y en vano me honran enseñando doctrinas y mandamientos de hombres.
Y habiendo convocado a las gentes, les dijo: Oíd y entended. No ensucia al hombre  lo que  entre  en la boca; más si  lo que sale de la boca, eso ensucia al hombre.
Entonces Jesús les dijo a sus discípulos que los fariseos se habían escandalizado  con sus palabras, pero que “toda planta  que no ha sido plantada por el Padre, será arrancada de raíz”. Dejadlos, son ciegos que guían a otros ciegos y si ambos son ciegos caerán en el hoyo. Y respondiendo Pedro le dijo: Explícanos esta parábola. ¡Jesús les dijo vosotros también estáis sin entendimiento! ¿No comprendéis  que toda cosa  que entra en la boca, va al vientre, y es echado en lugar secreto? Más lo que sale de la boca, del corazón sale, y esto ensucia al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. Estas son cosas que ensucian al hombre. Más el comer con las manos sin lavar no ensucia al hombre.
Y cuando estaba hablando un fariseo le rogo que fuera a comer a su casa. Y cuando entro se sentó a la mesa y el fariseo empezó a pensar  y a decir dentro de sí, ¿Por qué nos e habrá lavado las manos antes de comer? Y el señor le dijo: ahora vosotros  los fariseos, limpiáis lo de fuera del vaso y del plato: más vuestro interior está lleno de rapiña y de maldad. Necios ¿el que hizo lo que está fuera, no hizo también lo que está de dentro? (San Lucas cp. XI)
Los judíos habían descuidado los verdaderos mandamientos de Dios, para observar la práctica de los reglamentos establecidos por los hombres y cuyos rígidos observadores se hacían de ella un cargo de conciencia; el fondo, muy sencillo, Había concluido por desaparecer bajo la complicación de la forma. Era mucho más cómodo observar los actos exteriores  que el reformarse moralmente “lavarse las manos que limpiarse el corazón”.
Así nos sucede en la actualidad, hay muchos hermanos que solo dan la imagen, pero que no son nada dentro.  Se creen en paz con Dios porque dicen trabajar en su nombre, pero permanecen con los mismos defectos, nada hacen por superarlos. La doctrina  moral de Cristo, ha hecho a muchos cristianos,  que a ejemplo de los antiguos judíos, creen su salvación con las prácticas  exteriores  que con las de  la moral. A estas adiciones  hechas por los hombres a la ley de Dios, son a las que Jesús  hacía alusión cuando dijo “Toda planta que mi padre celestial  no ha plantado, será arrancada de raíz”.
Hay dos fundamentos  en la vida  para  el que escucha las palabras de Jesús: el primero  es aquel que  las pone en práctica y de ellas se beneficia, es como construir una casa sobre una roca y cuando vienen las lluvias, los vientos,  se desbordan los ríos  y pese a todo eso, la casa no se cae, porque está cimentada sobre la roca. La segunda  es cuando el hombre las escucha y no las pone en práctica,  es como construir la misma casa pero en la arena y cuando llegan las inclemencias la casa cae  sin dejar nada útil, totalmente arruinada.
Con esto comprendemos que hay dos creencias  la verdadera y la falsa.
Todo el que quiera construir a de buscar un buen terreno, cavar buenos cimientos,  hecha sobre él una buena base para que soporte el peso de la casa.
En cambio todo el que  viva despreocupado, y al construir no tome en cuenta todos esos requisitos, su casa no ofrecerá ninguna garantía volviéndose peligrosa para sus habitantes.
Jesús en la parábola de la higuera seca, cuando Pedro le señala que la higuera que maldijo se seco , le respondió “tened fe en Dios”  - En verdad os digo,  que cualquiera que dijera a este monte: Levántate y échate al mar; y su corazón no dudase de ello  en su corazón, y creyese firmemente  en cuanto dijese, todo le será hecho. (San Marcos cap. 21)
La higuera seca es el símbolo de las gentes  que solo son buenas en apariencia, pero que en realidad  no producen nada bueno; oradores que tienen  más brillo que solidez, sus palabras  tienen el barniz de la superficie, agradan al oído, pero cuando se les analiza nada sustancial se encuentra en su corazón; después de haberlos escuchado uno se pregunta  qué partido se ha sacado de sus oraciones.
Por el fruto se conoce al árbol y no es buen árbol el que cría malos frutos. El hombre bueno, aquel que no finge, de su corazón saca el bien. Porque de la abundancia de su corazón habla su boca. Igual sucede con el hombre malo, del mal tesoro que guarda en su corazón, habla su boca.
El espiritismo nos dice también algo muy significativo:” Guardaos de los Falsos profetas” que vienen vestidos de ovejas y por dentro son lobos ladrones; Jesús  dijo “Guardaos que no os engañe alguno – Porque vendrán muchos en mi nombre, y dirán: Yo soy el Cristo: y a muchos engañaran.
 Profeta se llama  a todo enviado de Dios con la misión de instruir a los hombres y revelarles las cosas ocultas y los misterios de la vida espiritual.
En todos los tiempos los hombres han explotado, en provecho de su ambición, ciertos conocimientos que poseían, con el fin de adquirir  el prestigio de un poder digamos sobrehumano, o de una pretendida misión divina. Estos son los falsos Cristos y falsos profetas; la difusión del conocimiento sobre las cosas mata su crédito, y por esto disminuye su número  a medida que los hombres se ilustran. El Hecho de obrar aquello que para ciertas mentes parece prodigioso, no es señal de una misión divina,  puesto que puede ser resultado de los conocimientos que cada uno puede adquirir, o de las facultades  orgánicas especiales que el más indigno puede poseer, lo mismo que el más digno. El verdadero profeta  se conoce por caracteres más formales y exclusivamente morales.
El Espiritismo, no acredita en los falsos profetas ni en los falsos Cristos, el declara formalmente  que no produce milagros; que él viene a revelar las leyes del mundo  desconocidas, las que rigen las relaciones del mundo corporal y del mundo espiritual, a explicar cierto orden  de fenómenos incomprensibles  hasta ahora destruyendo lo que quedaba aún en el dominio de lo maravilloso. Aquellos pues que intenta explotar esos fenómenos en provecho suyo haciéndose pasar por mesías de Dios, no podrán abusar por mucho tiempo de la credulidad  y muy pronto serán descubiertos.  La ciencia al igual que el espiritismo averigua la causa de ciertos fenómenos, levanta el velo de muchos misterios.
Los que prefieren la oscuridad, la hipocresía, a la luz y el esclarecimiento, son los que se obstinan en combatirla; pero la verdad es como el sol: disipa las más densas tinieblas.
El Espiritismo  descubre además de los falsos Cristos y los falsos profetas, otra categoría  mucho más perniciosa entre los desencarnados, son los espíritus embusteros, hipócritas, orgullosos y pretendidos sabios  que de la tierra han pasado a la Erraticidad y toman nombres venerados para procurar  a favor de la máscara con que se cubren, para así dar credibilidad  a ideas extravagantes y absurdas. Muchos son los espíritus que se han manifestado a través de la inspiración, la mediúmnidad inconsciente, auditiva, parlante, como antiguos profetas, por Cristo, por María, incluso por el mismo Dios. el espiritismo da los medios de probarles, enseñando las características por las que se reconocen a los buenos espíritus caracteres siempre “mortales y jamás materiales”
Para discernir  los buenos de los malos espíritus debemos aplicar las palabras de Jesús: Se conoce la clase del árbol por su fruto; un buen árbol no puede dar malos frutos y viceversa como ya mencionamos antes. Por la calidad de sus obras se juzga a los espíritus.
Son las obras las que se deben examinar. Si los que son sinceros están acompañados  de todas las señales de la misión que dicen desempeñar, si poseen las virtudes cristinas  y eternas; si son caritativos, si son amorosos, indulgentes, bondadosos, si en apoyo a sus palabras, unen los actos; entonces se puede decir: verdaderamente son enviados de Dios.
Se debe desconfiar de los escribas y fariseos que hablan en las plazas públicas vestidos con largos ropajes ¡desconfiemos de todos aquellos que dicen tener  el solo  y único monopolio de la verdad! Todo lo que revela un átomo de orgullo, debemos separarlo de nosotros como una lepra contagiosa que corrompe todo lo que toca. Recordando, que cada criatura lleva en su frente, sobre todo en sus actos, el sello de su grandeza o decadencia.”
El verdadero misionero de Dios debe justificar su misión por su superioridad, por sus virtudes, por su grandeza por el resultado y la influencia moralizadora de sus obras. Mirando si por su carácter, por sus virtudes, por su inteligencia, está fuera del papel que quiere representar, o del personaje cuyo nombre tome, no sabiendo copiar ni siquiera al modelo.
No fiarnos de los falsos profetas, sobretodo en un tiempo de renovación, porque muchos impostores se llamaran enviados de Dios; se procuran una vana satisfacción en la tierra, pero una terrible  justicia les espera.Erasto, Paris 1862.
Los falsos profetas no solo están entre los encarnados, son mayor número entre los espíritus orgullosos que bajo la apariencia de amor y caridad, siembran la desunión y retrasan  la obra emancipadora de la humanidad, emitiendo a diestro y siniestro sistemas absurdos a los médiums, fascinando  a aquellos que quieren engañar para dar más peso a sus teorías, apropiándose de nombres que solo con respeto pronuncian. Ellos son los que siembran  los principios  de antagonismos en los grupos, que les inducen a  aislarse los unos de los otros y a mirarse con mal ojo.
Si la verdad no es siempre apreciada por los individuos,  lo es por el buen sentido de las masas,  esto también es un criterio. Dios, queriendo que la verdad llegue para todos, no la concreta a un círculo estrecho y limitado; la hace brotar  en diferentes puntos con el fin de que por todas partes la luz esté al lado de las tinieblas.
Esos espíritus que se presentan  como consejeros exclusivos predicando la división y el aislamiento casi siempre son espíritus vanidosos y medianos, que procuran imponerse a los hombres débiles y crédulos prodigándoles alabanzas exageradas, con el fin de fascinarles y ponerles bajo su dominio, esta clase de espíritus deben ser rechazados, son espíritus hambrientos de poder, desconfiando de sus comunicaciones  que suelen tener  un carácter de misticismo y extrañeza.
Hay que escuchar los sabios consejos del apóstol San Juan, cuando dijo: “No creáis  a todo espíritu, más probad si los espíritus son de Dios”. Que aprendiésemos, a distinguir a los malos de los buenos espíritus para que nosotros mismos no fuésemos  a ser falsos profetas (Luoz, espíritu protector.)
 Chico Xavier, nos aclara en el libro “Religión de los Espíritus” en una Reunión pública el 30 de marzo de 1959 lo siguiente:
Ten cuidado de no atribuir a los falsos profetas el fracaso de tus emprendimientos morales.
Cada uno somos tentados según  la índole de nuestras imperfecciones.
No despertarás el hambre del pez con un señuelo de oro, ni atraerás la atención del caballo  con un plato de perlas, pero si lo lograras si ofrecieras  a su percepción un pequeño bocado  sanguinolento o algún cuenco de maíz.
De esa mismo modo, todos somos inducidos al error según las características de nuestra necesidad.
Dominados por el orgullo creemos en los que incitan nuestra vanidad y sedientos de poder asimilamos las sugerencias infaustas  de cuantos se proponen explotar nuestra hipocresía, insensatez y codicia.
Dentro de nuestro traje físico, si ya somos aprendices de Cristo, tenemos la obligación de recurrir a su ejemplo como la medida ideal para nuestra conducta.
Busquemos, pues al Maestro de los maestros como luz para nuestro camino. Si cotejamos  los avisos, las novedades, los mensajes y las advertencias que recibimos, desde tal o cual sector  de información, aprenderemos sin sombras que la humildad y el servicio son nuestros deberes de cada hora, para que la verdad nos ilumine y el amor puro nos regenere, para estar definitivamente preservados del asedio del mal.
El mundo distingue ruidosamente a los hipócritas, a los expositores  de fantasías.
En todas partes, es común observar la victoria de los hombres con labia, que prometen milagros y maravillas. Esos merecen de las criaturas gran crédito. Basta encubrir la enfermedad, la debilidad, la ignorancia o el defecto  de los hombres, para que reciban acatamiento. No acontece lo mismo a los cultivadores de la verdad, por más simple que esta sea. A través de todos los tiempos, para esos últimos, la sociedad reservó la hoguera, el veneno, la cruz implacable.
Intentando huir a la angustiosa situación espiritual que le es propia, invento el hombre la “buena dicha”, imponiendo, con todo, a los adivinadores el disfraz dorado de las realidades  negras y duras. El charlatán más hábil en la fabricación de mentiras brillantes será el señor de la clientela más numerosa y brillante.
En el intercambio con la esfera invisible, urge que los nuevos discípulos se percaten  contra los peligros de esa índole.
La técnica del elogio, la disposición de parecer mejor, el prurito de caminar al frente de los demás, la presunción de convertir conciencias ajenas,  son grandes fantasías. Es necesario no creer en eso. Más razonable es comprender que el servicio de iluminación es difícil, comenzando del esfuerzo de regeneración de nosotros mismos. 
Es indispensable que no nos perdamos en conclusiones ilusorias. Agucemos los oídos, guardando la palabra del apóstol a los gentiles. Es imprescindible que nos esclarezcamos, individualmente, sobre  nuestra realidad, pues hay mucha gente esperando las alas de ángel que no le pertenecen.
Si te encuentra en servicio edificante, si tu conciencia está limpia ¿Qué e importan las opiniones livianas o hipócritas?
Cumple tu deber y camina.
Examina el material de los ignorantes y calumniadores como provechosa advertencia y acuérdate de que no es posible conciliar el deber con la liviandad, ni la verdad con la mentira.
- Merche-
                                                     *************************************