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martes, 24 de marzo de 2015

Manifestación del espíritu de los animales


La luz de la Oración - 

Joanna de Angelis

Por más grises que sean los días,por más agobiantes que sean los problemas,no pierdas la jovialidad,ella te ayudará a no caer en la presión de la angustia,el desajuste del miedo y los abismos de la depresión.

Cuida siempre tu estado de ánimo,estimúlate, edúcate, proyectando pensamientos positivos,que atraerán positividad a tu vida.Confianza en Dios, porque lo que pasa en tu mundo íntimo y en el Universo,es el cumplimiento de sus leyes.
Por Hermana María - Libro: Fidelidad 

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La mente que se abre a una nueva idea jamás regresa a su tamaño original. 
Albert Einstein

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               LA MEJOR OFRENDA


   Todos sabemos que la mejor ofrenda que podemos ofrecer a aquellos que llaman a nuestra puerta y se cruzan en nuestro camino es el amor, el amor a través de una atención sincera, un gesto de cariño, un perdón sincero, una ayuda desinteresada,  una disculpa ante el agravio, el amor es una dadiva inagotable,  que  todos podemos aumentar día a día. La capacidad de amar es infinita, es por eso que Dios nuestro Padre, es a través del amor, que podremos entendernos un día con El.
Muchos esa dadiva, aun es muy pequeña e insignificante, por eso siente muy alejados, muy distante de Dios, enmarañados en sus  instintos inferiores, nada ven, nada sienten, son  almas que no saben oler el néctar de las flores, no saben comprender la debilidad de aquellos que aun están más lejos  que él, del  objetivo primordial del ser, que no es otro que adquirir la capacidad de amar a su prójimo como a sí mismo y a Dios sobre todas las cosas.
Es muy difícil a veces comulgar con hermanos que están fuera de sí, que dominados, por los vicios  y las pasiones inferiores, no te permiten acercarte para ayudarle, para esclarecerle, y así, que opten por un  camino mejor, en estos casos, lo mejor es no discutir con ellos, sino por el contrario no ofrecerles la ocasión para ello, y orar por ellos, porque la luz pronto se haga en su camino, y así pueda acceder  a una comprensión mejor de la vida y de las cosas, capacidad que lamentablemente están muy lejos de poseer.
Asomados a la ventana, muchas veces al mirar al exterior nos topamos con las cosas más extravagantes, que nos podemos imaginar, las dificultades que muchas veces no las hemos buscado, pero que acuden a nuestra vida, como un patrimonio, que se hace nuestro, pero que no lo es de la actualidad,  y no lo son porque nada hemos hecho para merecerlo. Se nos olvida que todo lo del presente es una consecuencia del pasado, y que las cosas no suceden porque si, es por eso que tenemos de la noche a la mañana, situaciones introvertidas en la vida, que es mejor meditar sobre ellas, para darle la mejor solución.
El rencor y el odio no son buenos consejeros, y además nos enferman, nos apartan del amor, nos inducen a las peores cosas, por eso desde un principio no tenemos que anidarlo en nuestro corazón, sino que por el contrario debemos enfatizar la potencia del amor, que nos ayudará a suavizar las cosas, a verlas desde otro punto de vista, y que si escuchamos la voz del amor, nos esclarecerá, hasta el punto de hacer desaparecer la fuerza del odio, que nos enferma y nos aparta de Dios.
La vida moral se impone como una obligación para todos aquellos a quienes preocupe algo su destino; de aquí la necesidad de una higiene del alma  que se aplique a todos nuestros actos, ahora que nuestras fuerzas espirituales se hallan en estado de equilibrio y armonía.
Si sometemos al cuerpo, envoltura mortal, instrumento perecedero, a las prescripciones  de la ley física que asegura su mantenimiento, es importante, mucho más, velar por el perfeccionamiento del alma, que es imperecedera y a la cual está unida nuestra suerte en el porvenir. El Espiritismo nos ha proporcionado los elementos para esta higiene del alma.
El conocimiento del objeto real de la existencia  tiene consecuencias incalculables para el mejoramiento y la elevación del hombre. Saber a donde va tiene por resultado el afirmar sus pasos, el imprimir a sus actos un impulso vigoroso hacia el ideal concebido.
Con la filosofía de los Espíritus, este punto de vista cambia y se ensancha  la perspectiva. Lo que debemos buscar  no es ya la felicidad terrena, la felicidad, en la Tierra, es cosa precaria, sino un mejoramiento continuo; y el medio  de  realizarlo es con la observación moral en todas sus formas.

Cuando el hombre  venga de donde venga,  entra en el Espiritismo, se abre ante el un amplio campo de investigaciones, que de momento, no se da cuenta de tamaña grandiosidad. A medida que va ampliando sus estudios  y sus experiencias, más ancha se  torna la  perspectiva de lo que antes le era desconocido, y en todo empieza a ver la grandeza de Dios.

Entonces ve   lo que el significa en la Creación, comprende que su vida es eterna y que no se encuentra aquí por acaso, comprende que jamás  será abandonado que está ligado  a una ley que abarca a todos los seres humanos  y que con ellos alcanzará por sus esfuerzos, más tarde o más temprano, su felicidad, su belleza y su sabiduría. Comprende que el tiempo que tarde, depende únicamente  de el, que un día será atraído por el amor universal, pasando a formar parte  de la gran familia de los espíritus felices, que gozan y trabajan en el plano del amor divino.
Sigamos trabajando, enfatizadamente en nuestro mejoramiento, que el Señor ilumine nuestro camino, y que nos de fuerzas para perseverar en el bien, que es la opción que más nos puede favorecer para conseguir ser mejores personas.
- Merchita-  

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Manifestación del espíritu de los animales

«… Me parece, estimado señor, que nos estamos acercando a una época donde deben acontecer cosas increíbles. No sé qué pensar sobre un fenómeno de lo más extraño que ha ocurrido en mi casa. En los tiempos de escepticismo que vivimos, no me atrevería a hablar sobre ello con nadie, por miedo a que me tomen por un alucinado; pero, aun arriesgándome, estimado señor, a provocar una sonrisa de duda sobre sus labios, quiero contaros el hecho; en apariencia fútil, en el fondo puede ser más serio de lo que se pueda creer.

Mi difunto hijo, fallecido en Boulogne-sur-Mer, donde continuaba sus estudios, había sido obsequiado por uno de sus amigos con una encantadora y pequeña galga, que habíamos entrenado con extremo cuidado. Era, en su especie, la más adorable criatura que se pueda uno imaginar. La amábamos como se ama todo lo que es bello y bueno. Nos comprendía al mínimo gesto, nos comprendía con una mirada. La expresión de sus ojos era tal, que parecía que fuese a responder cuando nos dirigíamos a ella con la palabra.

Tras el fallecimiento de su joven amo, la pequeña Mika (ese era su nombre) me fue traída a Dieppe, y, según su costumbre, descansaba acurrucada a mis pies, sobre la cama. En invierno, cuando el frío arreciaba en extremo, se levantaba, dejaba escapar un pequeño gemido muy suave, lo que era su manera habitual de hacer una petición y, comprendiendo lo que deseaba, le permitía venir a colocarse a mi lado. Se extendía entonces lo mejor que podía entre dos sábanas, su pequeño hocico sobre mi cuello que usaba como almohada, y se entregaba al sueño, como los felices de la Tierra, recibiendo mi calor, comunicándome el suyo, lo que por lo demás no me desagradaba. A mi lado, la pobre pasaba felices días. No le faltaban mil y un cuidados; pero, en el pasado septiembre, cayó enferma y murió, a pesar de los cuidados del veterinario a quien la había confiado. Hablábamos de ella a menudo, mi mujer y yo, y la echábamos de menos casi como a un hijo amado, tanto había sabido, con su dulzura, su inteligencia, su fiel compañía, cautivar nuestro afecto.

Últimamente, hacia la media noche, estando acostado pero sin dormir, escuché surgir de los pies de la cama ese pequeño gemido que hacía mi pobre perrita cuando deseaba algo. Fue tal mi sorpresa, que extendí los brazos fuera de la cama como para atraerla hacia mí, y creí en verdad que iba a sentir sus caricias. Al levantarme por la mañana, le cuento el hecho a mi mujer, que me contesta: “He escuchado el mismo sonido, no sólo una vez, sino dos. Parecía venir de la puerta de mi habitación. Mi primer pensamiento fue que nuestra pobre perrita no había muerto, y que, habiéndose escapado de casa del veterinario quien se la había apropiado por su dulzura, solicitaba volver a casa.” Mi pobre hija enferma, que tiene su cama en la habitación de su madre, afirma haberla escuchado también. Sólo que, le ha parecido que el sonido salía, no de la puerta de entrada, sino de la misma cama de su madre que está muy cerca de la puerta. Hay que decir, estimado señor, que el dormitorio de mi mujer está situado encima del mío. Esos extraños sonidos ¿provenían de la calle como cree mi mujer, quien no comparte mis convicciones espiritistas? Es imposible. Si proviniesen de la calle, esos suaves sonidos no podrían haber impresionado mis oídos, estoy tan sordo que, mismo en el silencio de la noche, no puedo escuchar el estruendo del paso de una pesada carreta. Ni siquiera escucho los sonoros truenos de una tormenta. Por otra parte, si el sonido hubiese provenido de la calle, ¿cómo explicarse la ilusión de mi mujer y de mi hija que han creído escucharlo, proveniente de un punto totalmente opuesto, de la puerta de entrada para mi mujer, de la cama de la misma para mi hija?

Os confieso, estimado señor, que esos hechos, a pesar de que tienen relación con un ser privado de razón, me hacen reflexionar singularmente. ¿Qué pensar sobre ello? No me atrevo a formular ninguna conclusión y no tengo tiempo para extenderme largamente sobre el tema; pero me pregunto si el principio inmaterial, que debe sobrevivir en los animales como en el hombre, no adquirirá, hasta un cierto grado, la facultad de comunicarse como el alma humana. ¡Quién sabe! ¿Conocemos todos los secretos de la naturaleza? Evidentemente no ¿Quién explicará las leyes de la afinidad? ¿Quién explicará las leyes de repulsión? Nadie. Si el afecto, que es del dominio de los sentimientos, como los sentimientos son del dominio del alma, posee en sí una fuerza de atracción, ¿qué habría de sorprendente en que un pobre animal en estado inmaterial se sienta llevado hacia donde su afecto le atrae? Pero, y el sonido de su voz, nos dirán, ¿cómo admitirlo? Y si se ha hecho escuchar una vez, dos veces, ¿por qué no todos los días? Esa objeción puede parecer seria; sin embargo, ¿sería irracional pensar que ese sonido pudiese producirse en razón de ciertas combinaciones de fluidos, los cuales reunidos reaccionan en cierto sentido, como se producen en química ciertas efervescencias, ciertas explosiones, como consecuencia de la mezcla de tales o cuales materias? Que esa hipótesis parezca fundamentada o no, no lo discuto, sólo diré que puede estar dentro de las cosas posibles, y sin ir más allá, añadiré que constato un hecho apoyado sobre un triple testimonio, y que si ese hecho se ha producido, es que ha podido suceder. Además, esperemos que el tiempo nos esclarezca, no tardaremos quizás en escuchar hablar de fenómenos de la misma naturaleza.»

Nuestro honorable correspondiente actúa con sabiduría al no dirimir la cuestión; de un solo hecho que es aún una probabilidad, no saca una conclusión definitiva; constata, observa a la espera de que la luz se haga. Así lo requiere la prudencia. Los hechos de ese género no son aún lo suficientemente numerosos, ni suficientemente aseverados para deducir de ellos una teoría afirmativa o negativa. La cuestión del principio y del fin del espíritu de los animales comienza apenas a esclarecerse, y el hecho en cuestión está relacionado en su esencia. Si no es una ilusión, constata al menos el lazo de afinidad que existe entre el Espíritu de los animales, o mejor dicho de ciertos animales y el del hombre. Además, parece positivamente probado que hay animales que ven los espíritus y son impresionados; hemos relatado varios ejemplos en la Revue, entre otros el de «El Espíritu y el perrito», en el número de junio de 1860. Si los animales ven los Espíritus, no es evidentemente mediante los ojos del cuerpo; tienen pues una especie de vista espiritual.

Hasta el presente, la ciencia sólo ha constatado las relaciones psicológicas entre el hombre y los animales; nos muestra, en lo físico, todos los eslabones de la cadena de los seres sin solución de continuidad; pero entre el principio espiritual de los dos Espíritus existía un abismo; si los hechos psicológicos, mejor observados, vienen a tender un puente sobre el abismo, será un nuevo paso dado hacia la unidad de la escala de los seres y de la creación. No es de ninguna manera mediante sistemas que se puede resolver esta grave cuestión, sino mediante hechos; si debe serlo algún día, sólo el Espiritismo, creando la psicología experimental, podrá proporcionar los medios. En todo caso, si existen puntos de contacto entre el alma animal y el alma humana, sólo puede ser, del lado de la primera, por el de los animales más avanzados. Un hecho importante a constatar es que, entre los seres del mundo espiritual, no se ha hecho nunca mención de la existencia de Espíritus de animales. Parecería pues que éstos no conservan su individualidad tras la muerte, y, por otro lado, esa galga que se habría manifestado parecería probar lo contrario.

Vemos según esto que la cuestión está aún poco desarrollada, y que no hay que precipitarse en resolverla. Tras ser leída la carta citada en la Sociedad de París, se recibió la siguiente comunicación sobre el tema en cuestión.

                                              París, 21 de abril de 1865. – Médium, Sr. E. Vézy.


Voy a tocar una grave cuestión esta noche, hablándoos de las relaciones existentes entre la animalidad y la humanidad. Pero en este recinto, cuando, por primera vez, mis instrucciones os enseñaban la solidaridad de todas las existencias y las afinidades que existen entre ellas, un murmullo se escuchó proveniente de una parte de esta asamblea, y me callé. ¿Deberé hacer lo mismo hoy, a pesar de vuestras preguntas? No, porque al fin os veo penetrar en la vía que os indicaba. Pero no basta con detenerse en creer solamente en el progreso incesante del Espíritu, embrión en la materia y desarrollándose pasando por el filtro del mineral, del vegetal, del animal, para llegar a la humanimalidad donde empieza a ensayarse únicamente el alma que se encarnará, orgullosa de su tarea, en la humanidad. Existen entre esas diferentes fases lazos importantes que es necesario conocer y que llamaré periodos intermediarios o latentes; porque es ahí donde se operan las sucesivas transformaciones. Os hablaré en otra ocasión de los vínculos que relacionan el mineral al vegetal, el vegetal al animal; ya que un fenómeno que os sorprende nos lleva a los lazos que relacionan el animal al hombre, os voy a hablar de estos últimos.

Entre los animales domésticos y el hombre, las afinidades son producidas por las cargas de los fluidos que os rodean y recaen sobre ellos; es un poco la humanidad que destiñe sobre la animalidad, sin alterar el color de uno o del otro; de ahí esa superioridad intelectual del perro sobre el instinto brutal de la bestia salvaje, y es únicamente debido a esa causa que pueden darse esas manifestaciones que acaban de leeros. Así pues, no se han engañado al escuchar un alegre grito del animal agradecido por los cuidados de su amo, y que venía, antes de pasar al estado intermediario de un desarrollo al otro, a traerle un recuerdo. La manifestación puede pues producirse, pero es pasajera, ya que para el animal, para subir un grado, le es necesario un trabajo latente que aniquila todo signo externo de vida. Ese estado es la crisálida espiritual donde se elabora el alma, periespíritu informe que no tiene ninguna figura con rasgos representativos, quebrándose en un estado de madurez, para dejar escapar, en corrientes que los arrastran, los gérmenes de almas que han eclosionado ahí. Nos sería pues difícil hablaros de los Espíritus de animales del espacio, no existen, o más bien su paso es tan efímero que es casi nulo, y que en estado de crisálida, no pueden ser descritos.

Ya sabéis que nada muere de la materia que se descompone; cuando un cuerpo se disuelve, los diversos elementos que lo componen le reclaman la parte que le han donado: oxígeno, hidrógeno, nitrógeno, carbono retornan a su fuente primitiva para alimentar otros cuerpos; ocurre lo mismo con la parte espiritual: los fluidos organizados espirituales toman al pasar colores, perfumes, instintos, hasta la definitiva constitución del alma.

¿Me comprendéis bien? Tendría sin duda que explicarme mejor, pero para terminar por esta noche, y no haceros suponer lo imposible, os aseguro que lo que es del dominio de la inteligencia animal no puede reproducirse por la inteligencia humana, es decir que el animal, sea cual sea, no puede reflejar su pensamiento por el lenguaje humano; sus ideas son muy rudimentarias; para tener la posibilidad de expresarse como lo haría el Espíritu de un hombre, le serían necesarios pensamientos, conocimientos y un desarrollo que no tiene,

que no puede tener. Tened pues como certeza que ni perro, ni gato, ni asno, ni caballo o elefante pueden manifestarse por vía medianímica. Los Espíritus llegados al grado de la humanidad son los únicos que pueden hacerlo, y aun dependiendo de su adelanto, porque el Espíritu de un salvaje no podrá hablaros como el de un hombre civilizado.

Nota: Estas últimas reflexiones del Espíritu han sido motivadas por la citación hecha en la sesión por personas que pretendían haber recibido comunicaciones de diversos animales. Como explicación del hecho citado, su teoría es racional y concuerda, en el fondo, con las que prevalecen hoy en día en las instrucciones dadas en la mayoría de los centros. Cuando hayamos reunido suficientes documentos, los resumiremos en un cuerpo de doctrina metódica, que será sometido al control universal; hasta ahora sólo son jalones colocados sobre la ruta para señalarla.

Allan Kardec
(Traducción de Javier Rodríguez)

Revista Espirita FEE


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              8 NOTAS PARA VIVIR MEJOR

1– Procure colocarse en la situación de su interlocutor para entenderlo acertadamente. «Esfuércese para entender al compañero menos esclarecido. No todo el tiempo usted dispone de recursos para comprender cómo debe ser» (7). 

2 – No sea un riguroso defensor de la sinceridad. Transmita su opinión sin palabras o acentuaciones agresivas. «Observe los métodos para cultivar la verdad. Muchas personas que se presumen verdaderas, son vehículos de perturbación y desánimo» (6).

 3 – No sea el «dueño de la verdad». «Sea leal, pero huya de la franqueza cruel. Con el pretexto de ser realista, no pretenda ser más verdadero que Dios, porque solamente de su Autoridad Amorosa se reciben las revelaciones y trabajos de cada día» (5). 

4 – Estimule a las personas para que practiquen el bien. Descubra el lado positivo de cada uno. Sea optimista. «Que ninguna palabra corrupta salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes» (Pablo a los Efesios, 4:29). «Debemos considerar que el mal no merece comentarios en ningún momento» (5). «Su conversación exteriorizará las directrices que usted escogió en su vida» (9). «El optimismo […] es un manantial de fuerzas para sus días de lucha» (8). 

5 – Permita que los otros también hablen. Saber escuchar es una habilidad factible de desarrollo. «Evite la charlatanería desmedida; quien conversa sin pausas, cansa al que escucha» (3). «Piense mucho. Medite más. Hable poco» (4). «Hable lo menos posible, en lo referente a usted y sus problemas» (2) «La palabra es de plata, el silencio es de oro» (dicho popular).

 6 – Respete ideas contrarias a las suyas. No quiera imponer su opinión. «No encarcele a su vecino en su modo de pensar; dé al compañero la oportunidad de concebir la vida tan libremente como usted» (3). 

7 – Aprenda a expresarse correctamente, sin el uso de modismos; jerga profesional, palabreado o gestos vulgares. «Hable construyendo» (1) «Tenga cuidado en la forma como se expresa; en varias ocasiones, las maneras dicen más que las palabras» (3). 

8 – Use la palabra como instrumento de auxilio. Evite burlas. «Ayude conversando. Una buena palabra auxilia siempre» (5). «Evite asuntos desconcertantes para el oyente. Todos tenemos determinadas zonas neurálgicas en el destino, sobre las cuales necesitamos hacer silencio» (5).  

Marta Antunes 
                                         
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lunes, 23 de marzo de 2015

Índigo y Cristal ( II )

( Continuación de la publicación anterior)

                        Información básica para padres de 
Indigo

Niños Índigo y Cristal

Celia Fenn

Al interactuar con sus niños Índigo/Cristal y cuidarlos, deberán recordar que sus niños son muy diferentes a ustedes. Lo que servía para ustedes de niños, no servirá para ellos.
Las principales áreas en las que tendrán que hacer ajustes, son las siguientes:

  1. El niño Índigo/Cristal es un ser en el que predomina el hemisferio derecho del cerebro.
  2. El niño Índigo/Cristal es hipersensible a la tensión ambiental.
  3. El niño Índigo/Cristal es sensible a la comida y a menudo desarrollará alergias a los alimentos.

¿Qué significa esto para ustedes?

1. Predominio del hemisferio derecho del cerebro

Los niños Índigo y Cristal operan principalmente desde el hemisferio derecho del cerebro. Esto significa que son creativos, intuitivos, imaginativos y emocionalmente inteligentes. Sin embargo, en nuestra cultura domina principalmente el hemisferio izquierdo del cerebro, lo que significa que es lineal, racional y lógica.
Las dificultades surgen cuando el niño ingresa en el sistema escolar y debe adaptar su modo de funcionar. Alguien en quien predomina el hemisferio derecho aprende muy rápido, y a menudo hace saltos intuitivos que demuestran una inteligencia sorprendente. Pero el sistema escolar se dirige al predominio del hemisferio izquierdo, que es repetitivo, rutinario, organizado, lineal y acumulativo. Este enfoque “más lento” hace que el niño se aburra rápidamente y pierda el interés. Entonces, generalmente busca otra forma de estimular su interés. Esto lleva a que muchos Niños Índigo sean diagnosticados con Transtorno de Déficit de Atención (TDA, o ADD en inglés) o Desorden de Déficit Hiperactivo en la Atención (TDHA, o ADHD en inglés), y a menudo se les da Ritalina, cuando en realidad no tienen ningún problema más allá del aburrimiento.
Además, a causa de su inteligencia intuitiva, a menudo pueden “improvisar” su camino a través de varios años del sistema escolar antes de que se verifique que no pueden leer o escribir “correctamente”. Esto lleva a que se los denomine “disléxicos”, otro estigma.


Esto es destructivo porque su Niño Índigo tiene un fuerte sentido de ser “perfecto”, y está aquí con una “misión”. Si se le dice que es disfuncional o que “hay algo mal en él/ella”, se traumará y buscará sanar o esconder la herida. Esto puede llevar, en la adolescencia, al abuso de drogas y desordenes en la alimentación como modos de sanar o esconder el trauma.
Es vitalmente importante que el Niño Índigo o Cristal sea reconocido como diferente pero no como disfuncional. Si la diferencia es honrada y manejada, el niño crecerá de un modo equilibrado, pero de lo contrario, llevará a un mal funcionamiento y problemas.

2. Sensibilidad a la tensión ambiental

Sus niños también son mucho más sensibles de lo que fueron o son ustedes. Su audición, visión y sentidos son mucho más agudos que los de ustedes. Esto es parte del cambio evolutivo, a medida que los humanos se vuelven más abiertos y sensibles.
Esto significa que sus niños se estresarán y angustiarán ante sonidos fuertes, multitudes, música estridente y televisores. Su respuesta será, o bien volverse ausentes y deprimidos, o bien permitir los estímulos y volverse hiperactivos y destructivos.
Por lo tanto, el niño Índigo/Cristal necesita un entorno familiar calmo y tranquilo, con un mínimo de juguetes y artefactos electrónicos, y ciertamente, sin televisores como niñera. Hay una correlación casi directa entre la cantidad y el tipo de TV que se absorbe y la conducta del niño.
La tensión ambiental también incluye la relación de los padres. Si en el hogar hay agresión tanto abierta como no declarada, el niño la recogerá y desarrollará una disfunción o mecanismos de defensa. No pueden esconder nada del niño Índigo/Cristal, él/ella “lee” su campo energético y comprende exactamente lo que piensan y sienten, incluso si no se lo dice.

  1. Alergias a los alimentos

El cuerpo físico del niño Índigo/Cristal también es muy sensible. A menudo no pueden tolerar comida procesada ni los aditivos de la comida. También responden negativamente al azúcar y la cafeína.
Esto significa que dulces, bebidas con colorantes artificiales, galletas, tortas, hamburguesas y chocolates generarán conductas disfuncionales e hiperactivas en el niño. Darle a un niño Índigo o Cristal un chocolate y una Coca Cola es el equivalente literal de darle al niño una droga. Su sistema responderá volviéndose sobreactivo – produciendo una conducta hiperactiva seguida por un “choque” o berrinche en el que los efectos desaparecen y el niño se pone “caído” y sufre de síntomas de abstinencia de azúcar y cafeína.
Esto también puede significar que una dieta “normal” no será tolerada por muchos Índigos. El pollo y la carne están llenos de hormonas, antibióticos y químicos, y la mayoría de la comida enlatada o procesada que se vende en los supermercados también contiene químicos que pueden no ser tolerados. Adicionalmente, el niño puede no tolerar el trigo y los lácteos, manifestando síntomas como eccemas,problemas digestivos y desórdenes en la cavidad nasal, oído/nariz y en la garganta.

Pautas para tratar con estos problemas
Niño Cristal

Educación
Sus niños Índigo/Cristal responderán bien a un sistema educativo que equilibre los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro y que incluya la creatividad, en forma de música, arte, danza y drama.
El mejor sistema para un niño Índigo/Cristal es probablemente el sistema Waldorf, que maximiza inicialmente el elemento derecho del cerebro mientras desarrolla el izquierdo como soporte. También se concentra en “colocar” al niño en el cuerpo, ya que muchos niños Índigo afrontan sus traumas escapando de sus cuerpos.
Si someten a sus niños a un examen de TDA o TDHA, tengan cuidado de dar Ritalina a sus niños, pues ésta es una droga (con efectos colaterales y síntomas de abstinencia) diseñada para ayudar a padres y educadores a hacer frente a estos niños, más que a asistir a los niños mismos. Hay alternativas homeopáticas y de la dieta alimenticia que son menos dañinas y más efectivas.

Tensión ambiental
En los primeros años, minimicen el ruido y el estrés. Esto significa: minimicen la televisión, los videojuegos y las actividades “violentas”.
Alienten el juego, la imaginación, la lectura y los libros, pintar y las historias.
Creen un ambiente lo más calmo y tranquilo posible.

Comida
Esto es lo más difícil de controlar, ya que las compras por conveniencia y la presión social significan que el niño estará expuesto al “glamur” de la comida chatarra.
Traten de concentrarse en alternativas naturales, orgánicas y saludables.

Aportación de Merche y Adaptación de Jose Luis Martín-


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El falso Padre Ambrosio

Uno de los escollos que presentan las comunicaciones espíritas es el de los Espíritus impostores que pueden inducir al error sobre su identidad y que, al abrigo de un nombre respetable, intentan pasar los más groseros absurdos. En muchas ocasiones hemos explicado sobre este peligro, que deja de serlo para cualquiera que examine, a la vez, la forma y el fondo del lenguaje de los seres invisibles con los cuales esté en comunicación. No podemos repetir aquí lo que hemos dicho sobre ese tema; léase atentamente al respecto en esta Revista, en El Libro de los Espíritus y en nuestras Instrucciones Prácticas, y se verá que nada es más fácil que precaverse contra semejantes fraudes, por poco de buena voluntad que en esto se ponga.

Reproducimos solamente la siguiente comparación que habíamos citado en alguna parte: «Suponed que en un cuarto vecino al que estáis se encuentren varios individuos que no conocéis, que no podéis ver, pero que escucháis perfectamente; ¿no sería fácil reconocer su conversación, si son ignorantes o sabios, personas honestas o malhechores, hombres serios o atolondrados, gente de buena compañía o sujetos groseros?»

Tomemos otra comparación sin salir de nuestra humanidad material: Supongamos que un hombre se os presente con el nombre de un distinguido literato; ante ese nombre, lo recibís al principio con toda la debida consideración a su supuesto mérito; pero si él se expresa como un hombre grosero, reconoceréis inmediatamente sus intenciones y lo expulsaréis como a un impostor. Sucede lo mismo con los Espíritus: se los reconoce por su lenguaje; el de los Espíritus superiores es siempre digno y en armonía con la sublimidad de los pensamientos; nunca la trivialidad mancha la pureza. La grosería y la bajeza de las expresiones sólo pertenecen a los Espíritus inferiores. Todas las cualidades y todas las imperfecciones de los Espíritus se revelan por su lenguaje, y con razón se les puede aplicar este adagio de un célebre escritor: El estilo es el hombre. Estas reflexiones nos son sugeridas por un artículo que encontramos en el Spiritualiste de la Nouvelle-Orléans del mes de diciembre de 1857.

Es una conversación que se estableció, a través de un médium, entre dos Espíritus, uno dándose el nombre de Padre Ambrosio y el otro el de Clemente XIV. El Padre Ambrosio era un respetable eclesiástico, muerto en Luisiana en el siglo pasado; era un hombre de bien, de gran inteligencia, y que ha dejado un recuerdo venerado. En este diálogo, donde el ridículo disputa con lo innoble, es imposible confundirse sobre la cualidad de los interlocutores, y es preciso concordar que los Espíritus que han mantenido dicho diálogo han tomado muy pocas precauciones para enmascararse; porque ¿cuál es el hombre de buen sentido que podría un solo instante suponer que el Padre Ambrosio y Clemente XIV 183 hubieran podido rebajarse a tales trivialidades, que se parecen más a una escena burlesca? Comediantes del más bajo nivel que hiciesen una parodia de esos dos personajes, no se expresarían de otro modo.

Estamos persuadidos que el Círculo de Nueva Orleáns – donde sucedió el hecho – lo ha comprendido como nosotros; dudar de esto sería injuriarlos; sólo lamentamos que a la publicación no la hayan hecho seguir de algunas observaciones correctivas, que hubieran impedido a las personas superficiales tomarlo como un modelo de estilo serio del Más Allá. Pero apresurémonos en decir que ese Círculo no tiene apenas comunicaciones de ese género: las hay de muy diferente orden, donde se encuentra toda la sublimidad del pensamiento y de la expresión de los Espíritus superiores. Hemos pensado que la evocación del verdadero y del falso Padre Ambrosio pudiese ofrecer un asunto útil de observación sobre los Espíritus impostores; en efecto, es lo que ha tenido lugar, así como se puede juzgar por la siguiente conversación:

1. Muerto en Luisiana en el siglo pasado y habiendo dejado un recuerdo venerado, ruego a Dios Todopoderoso que permita al verdadero Padre Ambrosio, en Espíritu, comunicarse con nosotros.
– Resp. Estoy aquí.

2. ¿Quisierais decirnos si realmente vos habéis mantenido la conversación relatada en el Spiritualiste de la Nouvelle-Orléans con Clemente XIV, y cuya lectura hemos hecho en nuestra última sesión?
– Resp. Lamento por los hombres que han sido engañados por los Espíritus, de los cuales también me compadezco.

3. ¿Cuál es el Espíritu que ha tomado vuestro nombre?
– Resp. Un Espíritu farsante.

4. Y el interlocutor, ¿era realmente Clemente XIV?
– Resp. Era un Espíritu simpático al que había tomado mi nombre.

5. ¿Cómo pudisteis haber permitido que se hayan dicho semejantes cosas en vuestro nombre, y por qué no habéis venido a desenmascarar a los impostores?
– Resp. Porque no siempre puedo impedir a los hombres y a los Espíritus que se diviertan.

6. Concebimos esto para los Espíritus; pero con respecto a las personas que han recibido esas palabras, son personas serias y que de ninguna manera buscaban divertirse.
– Resp. Con más razón: ellos deberían haber pensado que tales palabras sólo podrían ser el lenguaje de Espíritus burlones.

7. ¿Por qué los Espíritus no enseñan en Nueva Orleáns principios en todos los puntos idénticos a los que enseñan aquí?
– Resp. La Doctrina que os es dictada pronto les servirá; no habrá más que una.

8. Puesto que esta Doctrina debe ser enseñada allí más adelante, nos parece que si lo hubiera sido inmediatamente anticiparía el progreso y habría evitado, en el pensamiento de algunos, una lamentable incertidumbre.
– Resp. Los caminos de Dios son a menudo impenetrables; ¿no existen otras cosas que os parecían incomprensibles en los medios que Él emplea para llegar a sus fines? Es preciso que el hombre se ejercite en distinguir lo verdadero de lo falso, pero todos no podrían recibir la luz súbitamente sin ser encandilados.

9. ¿Quisierais decirnos, os lo ruego, vuestra opinión personal sobre la reencarnación?
– Resp. Los Espíritus son creados ignorantes e imperfectos: una sola encarnación no puede serles suficiente para aprender todo; es preciso que se reencarnen para progresar con las bondades que Dios les destina.

10. ¿Puede la reencarnación tener lugar en la Tierra o solamente en otros globos?
– Resp. La reencarnación se da según el progreso del Espíritu, en mundos más o menos perfectos.

11. Esto no nos dice claramente si puede tener lugar en la Tierra.
– Resp. Sí, puede tener lugar en la Tierra; y si el Espíritu la pide como misión, eso debe ser más meritorio para él que pedir avanzar más rápido en mundos más perfectos.

12. Rogamos a Dios Todopoderoso que permita al Espíritu que ha tomado el nombre del Padre Ambrosio comunicarse con nosotros.
– Resp. Estoy aquí, pero no queráis confundirme.

13. ¿Eres tú realmente el Padre Ambrosio? En el nombre de Dios, te intimo a decir la verdad.
– Resp. No.

14. ¿Qué piensas de lo que has dicho en su nombre?
– Resp. Pienso como pensaban los que me escucharon.

15. ¿Por qué te has servido de un nombre respetable para decir semejantes tonterías?
– Resp. A nuestros ojos los nombres no son nada: las obras lo son todo; como se podía ver lo que yo era por lo que yo decía, no le atribuí consecuencias a la usurpación de este nombre.

16. ¿Por qué en nuestra presencia no mantienes tu impostura?
– Resp. Porque mi lenguaje es una piedra de toque con la cual no podéis engañaros.

Nota – Varias veces se nos ha dicho que la impostura de ciertos Espíritus es una prueba para nuestro juicio; es una especie de tentación que Dios permite para que, como lo ha dicho el Padre Ambrosio, el hombre pueda ejercitarse en distinguir lo verdadero de lo falso.

17. Y tu compañero Clemente XIV, ¿qué piensas de él?
– Resp. Él no es mejor que yo; ambos tenemos necesidad de indulgencia.

18. En el nombre de Dios Todopoderoso, te pido que vengas.
– Resp. Estoy aquí desde que está el falso Padre Ambrosio.

19. ¿Por qué has abusado de la credulidad de personas respetables, para dar una falsa idea de la Doctrina Espírita?
– Resp. ¿Por qué estamos inclinados a faltas? Porque no somos perfectos.

20. ¿Ambos no pensasteis que un día vuestra bellaquería sería descubierta, y que los verdaderos Padre Ambrosio y Clemente XIV no habrían de expresarse como vosotros lo habéis hecho?
– Resp. Las bellaquerías ya fueron descubiertas y castigadas por Aquel que nos creó.

21. ¿Sois de la misma clase que los Espíritus a los que llamamos golpeadores?
– Resp. No, porque aún es preciso tener razonamiento para hacer lo que hicimos en Nueva Orleáns.

22. (Al verdadero Padre Ambrosio.) ¿Os ven aquí estos Espíritus impostores?
– Resp. Sí, y sufren al verme.

23. Estos Espíritus ¿son errantes o reencarnados?
– Resp. Errantes; ellos no son lo bastante perfectos como para desprenderse si estuviesen encarnados.

24. Y vos, Padre Ambrosio, ¿en qué estado estáis?
– Resp. Encarnado en un mundo feliz y sin nombre para vosotros.

25. Nosotros os agradecemos los esclarecimientos que habéis tenido a bien darnos; ¿tendríais la bondad de venir otras veces entre nosotros, para decirnos algunas buenas palabras y darnos un dictado que pueda mostrar la diferencia entre vuestro estilo y el de aquel que había tomado vuestro nombre?
– Resp. Estoy con aquellos que quieren el bien dentro de la verdad.

Allan Kardec
Revista Espirita 1858


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LA ENFERMEDAD BAJO LA VISIÓN ESPÍRITA

La causa original  de las enfermedades que afligen a la humanidad, pertenece esencialmente al orden psíquico.

El hombre continúa sufriendo fuertes golpes contra la salud de su cuerpo físico.

El Espiritismo no tiene por finalidad curar las enfermedades del cuerpo. Aunque  coopera en ese sector del orden humano, su objetivo principal es enseñar, orientar y liberar al espíritu de sus debilidades o instintos inferiores hasta alcanzar la “salud moral” la Angelitud. No pretende competir deliberadamente con la medicina del mundo, como presuponen algunos médiums y neófitos espiritas.

Si ese hubiera sido el objetivo esencial, los mentores que orientaron a Allan Kardec en la codificación de la doctrina le habrían indicado los recursos y métodos técnicos que aseguraran el éxito terapéutico en la lucha contra las enfermedades que  afectan a la humanidad.

La espiritualidad inspira y coopera en las actividades terapéuticas utilizando a los médiums, pero sin la finalidad de deprimir o debilitar la noble profesión de los médicos, cuyos derechos académicos deben prevalecer por encima de las actuaciones de los legos.

Por ser la mediúmnidad un fenómeno circunscrito a las causas del plano astral o invisible, es necesario investigarla en lo más íntimo, traerla a la superficie y considerarla debidamente, para que luego sirva de orientación a los discípulos y obreros de la Siembra del Maestro.

Cuando la ciencia médica analice el introspectivo del alma, comprobará que ciertas molestias de carácter virulento son el producto de graves “infecciones morales” existentes  en la conciencia de la misma, las cuales, por efecto de repercusión vibratoria, afectan al periespiritu y al cuerpo físico, al que está sujeta.

Aunque son útiles y eficientes los recursos preventivos de las vacunas y la profilaxis  contra ciertas endemias y epidemias, y benéficos los medicamentos  específicos para curar las molestias comunes, la ciencia médica, en su marcha evolutiva reconocerá el poder curativo de los fluidos  magnéticos y consagrará la magnetoterapia  como fuente de nuevos recursos en beneficio de la salud.

El periespiritu es el laboratorio invisible que modela a nuestro cuerpo desde el embrión fetal hasta la completa estructuración física, dado que posee órganos similares  al nuestro, pero más sutiles y que desempeñan funciones sumamente delicadas, que en definitiva son “moldes o matrices” de los órganos del cuerpo humano, estructurados a su imagen y semejanza.

Si el periespiritu está afectado en alguno de sus órganos por fluidos cáusticos, provenientes  de las emociones  toxicas del alma, el cuerpo carnal que tuviera que modelarse en el vientre materno heredará esas deformaciones clasificadas como congénitas.

De esta interdependencia psico orgánica existente, nacen los pensamientos negativos del alma, como el odio, ira, venganza, orgullo, egoísmo y celos que generan fluidos irritantes que se adhieren al periespiritu, formando “postulas” de magnetismo toxico, que además afectan el metabolismo psíquico, perturbando y retardando la evolución espiritual del alma. El periespiritu, agitado por la “fiebre” acentuada por la saturación de los fluidos infecciosos, los vierte hacia el cuerpo carnal; transfusión que se produce mediante el “doble eterico” elemento intermediario  que desempeña la función de una especie de “válvula de escape” por donde el alma  expurga los residuos tóxicos de las emociones violentas. Estos fluidos corrosivos, una vez transferidos hacia el cuerpo físico, producen o se convierten en lesiones mórbidas y virulentas, como son el cáncer, la lepra, la tuberculosis y otras molestias de carácter benigno.

A medida que reencarna sucesivamente se espiritualiza, adquiriendo gradualmente los atributos morales de la santidad, su periespiritu también se diafaniza y los órganos que componen su contextura eterico-fisiológica van perdiendo “peso” o densidad eterica.

Los espíritus Benefactores ayudan, a través de la intuición, a los médicos honestos y piadosos  que se dedican a curar a los humanos, los profesionales de la medicina son una legión de misioneros, útiles a la humanidad, pues además de sus funciones comunes se dedican a las investigaciones que tienen el objeto curar las enfermedades rebeldes de consecuencias fatales.

El Espiritismo no concursa con los médicos terrícolas, ni pretende sobreponerse a su capacidad profesional. El alivio, el reajuste psíquico o las curas alcanzadas por medio de la facultad mediúmnica, tienen por objetivo sacudir el ateísmo del enfermo, despertándole para atendimiento hacia las enseñanzas de la vida espiritual.

Jesús cuando curaba a los enfermos que iban a buscarlo curaba  los “cuerpos” para después alcanzar “la cura del alma” de cada uno. La mediúmnidad  de cura se propone igual finalidad.

Muchos médicos, inconscientes del fenómeno, actúan como verdaderos “médiums” son hombres conscientes, pues cuando se extingue la vida del paciente sufren, viendo que su empeño en salvarle no ha surgido efecto.

La mediúmnidad de cura mediante el Espiritismo, es una elevada cooperación del objetivo crística, condicionada a la evangelización del hombre.

La función del Espiritismo es la de “curar el espíritu enfermo” siendo un vehículo beneficioso que instiga al hombre a despertar su conciencia hacia los deberes y responsabilidades del espíritu inmortal.

El auxilio de lo Alto no se condiciona únicamente a los espiritas o médiums, sino a todas las criaturas y dedicados  a los objetivos espirituales de orden superior. El médico no necesita ser espiritista para recibir la buena asistencia de los espíritus dedicados a las dolencias de la humanidad.

Los médiums presuntuosos, adversos al estudio, viven rodeados de almas inferiores que perturban sus intuiciones, induciéndoles  a cometer los peores ridículos y desaciertos, pues esto no les impide  ser antenas vivas que atraen a los espíritus gozadores, perversos o mistificadores, en cambio, los médicos buenos y atentos, reciben constantemente la cooperación del Espacio.

Criaturas mercenarias usan su facultad mediúmnica para los negocios impuros, uniendo la práctica de la caridad en la siembra espirita, a la remuneración fácil de la moneda del mundo.

Pese a la protesta de la medicina oficial, por la intromisión del médium  o del curandero en su área profesional, fracasa ente los casos de las obsesiones, cuando pretende tratarlas por métodos diferentes a la técnica tradicional adoptada por los espiritistas y médiums.

Ni el médium, ni el médico lograran eficacia alguna sobre el enfermo que esté condenado por la Ley Karmica  a abandonar el cuerpo físico en la Tierra. Cuando se presentan esos casos, son inútiles todos los recursos terapéuticos de la medicina, y algunos espíritus desencarnados  desaciertan en sus diagnósticos y  recetario a través de los médiums curativos.

Delante del sufrimiento correctivo decretado por la Ley de Causa y Efecto no hay la menor duda, de que fracasarán  el médico y el médium, pues el dolor, en ese caso, no es accidente ni enfermedad, sino un recurso disciplinario para que el espíritu retorne a su verdadera ruta espiritual evitando mayores prejuicios para el futuro.

Aunque el Espiritismo no sea un movimiento llamado a competir con la medicina oficial, corresponde a la promesa bendecida de Cristo, cuando prometió, el envió del Consolador en el momento oportuno para curar a los enfermos de Espíritu, aunque eso se consiga curando primero el cuerpo físico

La cura mediúmnica y excepcional termina demostrando el poder de los espíritus  desencarnados que actúan con el mundo material, cuando vitalizan células, corrigen disturbios nerviosos, desenvuelven músculos atrofiados,  eliminan infecciones y hasta devuelven el raciocinio  a las personas alineados beneficiados sienten la responsabilidad espiritual pesándole en los hombros, exigiéndoles mayor comprensión moral de sus deberes humanos en el contacto diario con la humanidad.

Los espiritas siempre bendicen el  sufrimiento y el dolor, reconociendo que la enfermedad los conduce a la sombra amiga y confortadora de la doctrina espirita, tonificando notablemente  la personalidad humana, por el tratamiento sencillo del agua fluidificada, del pase mediúmnico o por la receta de los desencarnados.

Los mentores espirituales inciden en el recetario mediúmnico bajo el patrocinio del Espiritismo, a pesar de las recetas inocuas o anímicas, producto de la precipitación o ignorancia de los médiums incipientes. El bien espiritual conseguido por el servicio benefactor del recetario mediúmnico, supera satisfactoriamente  las equivocaciones  e imprudencias de un mediumnismo de urgencia, preocupado solamente  por la cura del cuerpo físico, antes que por la salud del espíritu inmortal.

Los hechos prueban que es inútil la movilización de los más espectaculares  y avanzados recursos de la terapéutica del mundo, si el hombre no es merecedor de la salud física, pues si la medicina ha prolongado la vida, no puede vencer la muerte.

Las criaturas mansas de corazón y bondadosas que sufren de cáncer, no son más que almas que delinquieron en el pasado y actualmente se encuentran en trance de purificación espiritual.

Desgraciadamente, la tierra jamás puede protestar contra su sufrimiento redentor, pues desde su infancia  sabe que las virtudes pertenecen al mundo angélico, y los pecados, al reino instintivo animal.
El hombre, en sus momentos de subversión espiritual  y conforme al pecado que lo domina, alimenta un tipo específico de virus, generando determinada enfermedad que la medicina después clasifica en la tabla patológica, conforme a las características etiológicas y a la virulencia identificada. La cólera, la irascibilidad, violencia mental o emotiva, producen el campo fluidito mórbido para nutrir y manifestar las afecciones cutáneas o eczemas ticas; las maledicencias, la calumnia o la magia mental, verbal, o física, generan tóxicos responsables de la vida de los ultravirus que producen la molestia Karmica de “prejuicio al prójimo” conocido  como cáncer. Del mismo modo, la indiferencia, la egolatría, o el egoísmo, ponen en movimiento  los fluidos perniciosos que más tarde abonan  el terreno orgánico del hombre y lo predispone para las enfermedades contagiosas, como la tuberculosis.

El enfermo contagioso es normal que esté obligado a aislarse de la familia y de las relaciones comunes y también del público, debiendo someterse a tratamientos especiales en los instituciones apropiadas y que lo apartan de convivir peligrosamente  con el prójimo. Así recoge los efectos generados por su egoísmo y egolatría en vidas pasadas cuando siendo sano, y en posesión de sus facultades normales, decidió dedicarse con excesivo amor a su propio bien, sin importarle  los problemas aflictivos del prójimo. De acuerdo con la Ley Karmica que establece que “el hombre cosecha conforme  a su siembra”, el enfermo contagioso,  aislado de sus relaciones con el resto  del mundo,  es el espíritu egocéntrico y frió que en el pasado vivía solamente para sí mismo.  El efecto enfermizo de hoy es el resultado de la causa censurable del pasado, y así, hoy vive obligatoriamente en la misma condición generada otrora por su libre voluntad, pero en obediencia a la Ley del Amor y la Fraternidad, que le permite rescatar su debito pecaminoso.

Las personas de mejor graduación espiritual o que se hayan al fin de sus pruebas cárnicas dolorosas, debido a expurgaciones  anteriores, en la actualidad, son elegidas y beneficiadas por la homeopatía, irradiaciones fluídicas, pases mediúmnicos o agua fluidificada liberadas de la medicina, que produce reacciones toxicas.  Por eso hay tanta decepción y variedad con respecto al éxito  de los tratamientos para los hombres en la tierra, pues la terapéutica  salvadora par determinada criatura, es completamente inocua, cuando se aplica a otro enfermo de las mismas condiciones físicas.

El recetario alopático ofrece serios peligros, y no es aconsejable para los médiums intuitivos, que no posean el más mínimo conocimiento farmacéutica que le permita prever las reacciones toxicas de los medicamentos para el cuerpo humano.

El médium intuitivo recetita, que prescribe homeopáticamente, debe saber, cuales son los medicamentos antídotos, complementarios o incompatibles,  clasificados científicamente por la farmacología homeopática. Debe familiarizarse con los métodos apropiados para el tratamiento de las dosis infinitesimales, como también con los tipos más indicados para los casos agudos o crónicos. La homeopatía ejerce una acción pronunciada en el periespiritu, por eso las mezclas de medicamentos, neutralizan la cualidad terapéutica. Por ignorar los preceptos más comunes de la medicina homeopática, ciertos espíritus incipientes juzgan que recetando simplemente media docena de medicamentos homeopáticos mezclados en el mismo frasco, bastará para que uno de ellos  produzca el milagro esperado.  Ignoran que las leyes sutilísimas que rigen la acción homeopática en el cuerpo humano, no aceptan la mezcla de ciertas dosis que son antídotos, incompatibles o neutras entre sí.

Las altas dosis de receta médica, por su acción atómica y profunda  en la contextura del periespiritu, desprenden las toxinas que se encuentran adheridas y después convergen hacia el cuerpo físico, exigiendo la ayuda de la baja dinamización, para que se efectúe el drenamiento por las vías emuntorios.

El homeopático es un medicamento energético capaz de actuar en los intersticios atómicos y etéreo-astrales   del periespiritu, por eso puede tranquilizar los temperamentos excitados, eterizando los residuos mórbidos  que oprimen el psiquismo de los enfermos. Al mismo tiempo que revitaliza todos los centros  energéticos del cuerpo físico y del “doble eterico”  accionando los “chacras” y despertando el tonos vital de los plexos nerviosos – su acción es profunda penetrante, y expurgadora de las toxinas que forman el residual de la mente, cuando esta se descontrola. Las altas dosis, actúan en lo íntimo del ser, desalojando las impurezas o combustible usado por el espíritu, y que queda adherido a su delicada tesitura peri espiritual.

El agua fluidificada es la medicina ideal para los espiritas y médiums recetistas, pues aunque sea destinada a fines terapéuticos, su aplicación no debe ser censurada por los médicos,  dado que no infringe las leyes del Código penal del mundo, y su prescripción  no hace parte  de la práctica ilegal de la medicina.

Cuando el agua es fluidificada por los médiums o personas de físico y psiquismo sano, se potencializa  extraordinariamente en su energía eterica natural, volviéndose un medicamento saludable, capaz de revitalizar  los órganos físicos debilitados y restablecer  las funciones  orgánicas  desarmonizadas. El agua es un elemento  energético y optimo vehículo para transmitir fluidos bienhechores al organismo humano. Es sensible a los principios radiactivos emanados  del Sol y al magnetismo áurico del periespiritu humano.

Si el individuo que debe fluidificar el agua está enfermo, debilitado, o su mente se encuentra en efervescencia, o bajo el influjo de emociones nocivas, en ese caso, el agua se transformara en un elemento deletéreo.

No quiere decir esto que el donador de fluidos deba ser un santo, sino un espíritu que tenga “buena salud”. El agua fluidificada es un medicamento eficaz exceptuado de los tóxicos de drogas y producto de la farmacología moderna, que muchas veces, son fabricados por industriales, que en su avidez por mayores lucros, no atienden  a las correctas características de las formulas.

Los médiums poderosos y  de sana vitalidad, alcanza el “guaritun” energético y bienhechor de la homeopatía en su  100,000 dinamización infinitesimal, esto no es frecuente, pero sucede a veces.

Los médiums vegetarianos, sin vicios deprimentes y liberados de las pasiones esclavizadoras, son capaces de producir curas prodigiosas por el empleo de agua fluidificada, lo que, a su vez es súper activa por las energías movilizadas por los espíritus desencarnados en el servicio de ayuda a los encarnados.

No es suficiente que los médiums fluidifiquen el agua, suministren pases o recepciones recetas para que se logren resultados positivos. Necesitan mejorar su salud física y sanar sus desequilibrios morales.

Todas las molestias físicas ceden con suma facilidad  al tratamiento medicinal o psíquico, siempre que el enfermo se disponga  y esfuerce en espiritualizarse, en el sentido de mejorar su conducta particular y social, pues ningún tratamiento es más eficiente que el remedio bendecido y prescripto por el Evangelio de Jesús.  La evangelización del espíritu enfermo no siempre llega a tiempo para curarle el cuerpo físico, que está saturado de venenos psíquicos generados en vidas pasadas y en la existencia actual.

Aun así, su anhelo espiritual por evangelizarse, le proporciona cierto alivio en la vida más Allá de la Sepultura después de su desencarnación; y es una credencial para que en el futuro le sea ofrecida una reencarnación más saludable.

Por todo lo expuesto, se deduce que la salud física depende mucho de la “salud espiritual”. Esto es porque el auto evangelización, aunque  no produzca una cura milagrosa, dará sensibles mejoras porque el enfermo deja de generar  y verter los venenos psíquicos  que anteriormente  le agravaban la enfermedad.

Cuando los pasistas, curanderos o médiums son abnegados  y desprendidos de los intereses mercenarios, también gozan de la asistencia de los buenos espíritus, que los ayudan a lograr éxitos en sus tareas con los enfermos del cuerpo y del alma.

El médium no debe olvidar que su facultad es un medio para renovarse espiritualmente, por eso no debe especular de ninguna manera.

La ley Karmica, a pesar de su función rectificadora, tiene una acción educativa, ella favorece al espíritu para el rescate de sus débitos pasados, sino que también lo sitúa en la carne en las condiciones  de evitarle nuevos desatinos, gracias a la reducción en sus bienes en el cuerpo físico, la Ley que es muy sabia, le reduce los valores que en el ayer le llevaron a hacer un mal uso.

Cuando enfrenta duras dificultades económicas y se entristece por no poder sustentar a la familia, vemos al médico negligente, que en su vida anterior hacia del dolor  ajeno un lamentable negocio para su enriquecimiento condenable. La ley lo hace volver al mismo mundo donde cometió los deslices y le sobrecarga de obligaciones en el seno del espiritualismo.

Debiendo ejercer la mediúmnidad gratuitamente, en pago a las deudas pasadas, no debe cobrar absolutamente nada, ni recibir atenciones materiales que significan agradecimientos por la cura realizada.

Muchas personas de palabra fácil, raciocinio sensato y sentimientos altruistas, considerando que todos somos médiums, producen más beneficios  al prójimo que ciertos médiums negligentes que trabajan  en un servicio oficial bajo la égida del Espiritismo.

Allan Kardec advierte constantemente en sus obras fundamentales del Espiritismo, la responsabilidad del médium mercenario en el ejercicio de su facultad, aunque esté necesitado. El dio ejemplo de su advertencia, renunciando a todos los derechos de autor de sus obras a favor del bien colectivo, también demostró profunda discordancia con aquellos que pretenden explotar los valores de lo Alto.

El médium debe cumplir con sus obligaciones junto a la familia,  pues es su principal compromiso asumido en el Espacio antes  de reencarnar. El hogar, el vestido, el alimento y la educación de la prole representan la primera responsabilidad del médium.

Aunque la mediúmnidad sea una gracia concedida por lo Alto a los espíritus errados, deben ejercerla con ánimo y dignidad, pero sin el holocausto de la familia, que son obligaciones esenciales de la vida humana.

Los espíritus superiores no sobrecargan a los médiums más allá de su necesidad; jamás lo obligan a sacrificar a la familia para atender el servicio mediúmnico, solamente les permiten servirse del tiempo disponible para aprovecharlo a su favor. Por eso algunos médiums prefieren mantenerse solteros en el mundo carnal, con el fin de ejercer con más eficiencia la severa responsabilidad de su redención espiritual mediante el ejercicio de la facultad mediúmnica.

El médium enfermo no debe dar pases pues en vez de transmitir fluidos terapéuticos o vitalizantes, termina por agotar las energías ajenas, en beneficio de su equilibrio vital.

El médium enfermo, despreocupado o irresponsable, contamina, sin poderlo evitar, a sus pacientes con los gérmenes nocivos del cual es portador.

Los médiums prudentes y sensatos, aunque eviten dar pases, practicar el soplo magnético de fluidificar el agua porque están enfermos, pueden transmitir el consejo espiritual benefactor, el estimulo que levanta el ánimo  de aquellos que se encuentran moralmente abatidos.

No basta el pedido a lo Alto y el deseo sincero del médium de servir al prójimo, para ser verdaderamente asistido. Es necesario esforzarse en modificar los malos pensamientos, y abandonar las costumbres viciosas, a fin de ser apto para captar los fluidos transmitidos desde el mundo espiritual.

El médium cuando está enfermo, debe contentarse con ser el intérprete fiel de los consejos e intenciones superiores para transmitirlas a sus compañeros menos esclarecidos, orientándolos en los caminos difíciles de la vida humana.

El mantenimiento del equilibrio psíquico y emocional es de fundamental importancia para la sustentación de la salud.

El visualizarse saludable y cultivar pensamientos optimistas, cimentado en el amor, en la acción dignificante, en la esperanza.

Liberar todo residuo mental, que pueda significar una fuente de intoxicación y estimulo  a las vidas microbianas perturbadoras, conservando la paz intima.

Si la enfermedad nos visita, aprovechemos su presencia para hacer reflexiones valiosas en torno a nuestro comportamiento y a la programación de las actividades.
Pensemos en la salud y deseémosla  ardientemente, sin imposiciones, sin presiones, pero con noble intención.
Elaboremos planes para estar saludables y ser útiles; imaginemos que ya nos hemos recuperado y estamos desempeñando en la convivencia familiar  y social como un instrumento valioso dentro de la comunidad.

Vinculemos a la Fuente Generosa de donde fluyen  todas las fuerzas, y absorbamos de ella recursos necesarios para recuperar el equilibrio.

Volvamos a abastecer  nuestra casa mental con pensamientos de paz, de compasión, de solidaridad, de perdón y ternura; y comprometiéndonos emocionalmente con la Vida, a fin de que nos sintamos integrados en ella, conscientes y felices.
Si estamos sanos, aprovechemos la oportunidad para preservarnos, produciendo más y mejor. Si estamos enfermos, agradezcamos a Dios y ampliemos los horizontes mentales en el amor para recuperarnos, hoy y más tarde, y prosigamos la marcha en paz y confiados.


Trabajo elaborado por Merchita.

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