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sábado, 25 de julio de 2015

Las 400.000 alteraciones de la Bíblia y sus abusivas interpretaciones



                         LOS SACERDOTES DEL PORVENIR
 

Cuando las multitudes embrutecidas por la ignorancia sienten la fiebre del progreso, en su delirio exclaman: Cuando los pueblos sean libres no tendremos sacerdotes, no tendremos poderes de ninguna especie a los cuales obedecer; viviremos entregados a nosotros mismos, la igualdad absoluta reinará en todas las clases sociales; no habrá pobres ni ricos, todos seremos iguales.
     Estas y otras palabras parecidas pronuncian casi siempre los agitadores de todas las épocas, siendo entre los ignorantes la cizaña que crece ufana en los sembrados de la vida; y como las religiones en su mayoría, han dominado a las masas populares, Cuando estas quieren sacudir el yugo, lo primero que dicen es: ¡No queremos sacerdotes!
    Nosotros al escuchar estas exclamaciones, nos sonreímos con lástima y no podemos menos decir: ¡Cuan equivocados estáis! No queréis sacerdotes y los habréis de tener, porque el desnivel eterno del progreso de los espíritus subsistirá siempre, porque mañana como hoy habrá pequeñitos de inteligencia y grandes en sabiduría.
    No todos los sacerdotes dejan de cumplir con su deber, y los buenos sacerdotes son necesarios en todas las edades. Los verdaderos ministros de Dios son muy útiles a la sociedad, porque pueden ser
entendidos instructores, pues en su género de vida esencialmente contemplativa, tienen gran posibilidad de entregarse al estudio y la meditación; ésta predispone a la elevación del alma, sublima el sentimiento, y el Espíritu se pone más en contacto con las maravillas de la naturaleza, y puede sentirse mejor, y puede admirar con mayor conocimiento de causa las innumerables bellezas que encierra la Creación.
     Hasta ahora no se ha llamado sacerdote más que al hombre que se ha consagrado al servicio de Dios, celebrando las diversas ceremonias que tienen las distintas religiones, ofreciendo sacrificios, elevando plegarias, haciendo todo aquello referente al formalismo de las religiones positivas; y a nuestro modo de entender, el sacerdote consagrado a Dios, el ungido que es el instrumento de la providencia y da fiel cumplimiento al mandato divino, no es precisamente el hombre que pronuncia más o menos votos y se viste con traje telar, que el hábito, como se dice vulgarmente, no hace al monje.
     Si el sacerdote es el hombre consagrado a Dios, se puede decir que lo es sin duda alguna el que está consagrado al bien, porque la observancia y la práctica del bien es el sacerdocio, es el único culto
digno del Omnipotente, y los hombres consagrados a la fraternidad universal serán necesarios en todas las edades, y en todas las épocas.
     Hay espíritus cuyo adelanto moral e intelectual llega al grado máximo y en otros no pasa de un punto de grado, o sea una parte mínima; para estos últimos hacen falta hombres verdaderamente
entendidos y generosos que se consagren a su educación. Los que no hacen falta ni nunca lo hicieron, son los explotadores de las religiones, los lobos como decía San Pablo con la piel de oveja, los
sepulcros blanqueados, los que sólo atienden a los intereses terrenales y se descuidan de las muchas moradas que en la Creación nos guarda nuestro padre, ocupándose exclusivamente de las vanidades mundanas, tomando parte activísima en todas las luchas sociales, despertando sórdida ambición en las almas sencillas, trastornando el hogar doméstico, quitando la paz a las familias. Y estos agitadores de todos los tiempos, estos políticos religiosos, estos místicos revolucionarios están llamados a desaparecer: pero quedarán en su lugar los verdaderos sacerdotes,los ungidos del Señor; los que emplean su vida en estudiar la mejor manera de instruir a los pueblos moralizando sus costumbres,
dulcificando sus sentimientos, engrandeciendo sus ideas y despertando su inteligencia; estos hombres superiores descenderán  a la Tierra en número tan considerable cuanto sea necesario, y estos nobles seres son verdaderamente indispensables para el  progreso de las humanidades.
     El sacerdote rutinario, el que reza porque le pagan la plegaria, el que acompaña a los muertos recibiendo por ello su gratificación, estos funcionarios del formalismo religioso desaparecerán con el
tiempo, cuando sus religiones se extingan en la noche de los siglos,pero lo repetimos, quedarán en su lugar los sacerdotes de la razón, los hombres pensadores que pueden dedicarse al estudio de las leyes divinas, y a éstas amoldar cuanto sea posible las leyes humanas. ¡Los regeneradores de los pueblos! ¡Los profetas del progreso! ¡Los enviados de la luz! ¡Los redentores de los mundos, de las naciones y de las familias! Esos grandes sacerdotes serán la esperanza de los afligidos. ¡Serán los guías de las ciegas multitudes! ¡Serán los rayos del eterno sol; que con su luz y su calor prestarán vida a las generaciones, haciéndoles comprender su progreso indefinido! Si el racionalismo religioso, esta escuela creada por Cristo hoy renace, hoy reencarna nuevamente, hoy se levanta porque la Tierra preparada está para recibir su savia generosa, y los hijos del adelanto aceptan la misión sagrada de
destruir la esclavitud de las castas degradadas, emancipando a los espíritus, perforando las montañas de la ignorancia, única causa de su degradación. Los hijos del progreso vienen a fundar sobre bases sólidas la asociación universal. ¡Días solemnes son los días del siglo de la luz! Los sacerdotes de la razón pronuncian sus votos ante el evangelio de la ciencia, y las comunidades de los sabios se dirigen en peregrinación, los unos al desierto del Sahara para encontrar los latidos del corazón de África, los otros a buscar el paso del Noroestes, aquéllos a  levantar observatorios astronómicos en las regiones polares, otros a pedirle a las entrañas de la tierra su fe de bautismo escrita en las capas geológicas, y todos animados con un mismo sentimiento emprenden esa noble cruzada para conquistar ciertos puntos de la tierra, inaccesibles hasta ahora para el hombre civilizado.
      ¡Cuán hermoso es este movimiento ascendente! Los trabajos de la ciencia son la plegaria de los racionalistas, y los sacerdotes del progreso nos inician en los misterios de la religión del porvenir.
      Estos misterios están al alcance de todos los seres algo pensadores,porque reconocen un Dios único, eterno e indivisible; germen de toda vida, porque Él es la vida; principio de toda sabiduría, porque Él es la misma sabiduría; síntesis de justicia, porque Él es la justicia suprema; fuente de amor, porque Él es el amor mismo; y este todo de la Creación, esta causa de la cual derivan todos los efectos, tiene por templo toda la naturaleza y por sus sacerdotes todos los hombres que hagan el bien por el bien mismo, recibiendo en recompensa de su noble tarea la eterna supervivencia e individualidad de su Espíritu, la continuidad de su existencia en planetas regenerados, siempre avanzando por la vía de la perfección, sin llegar nunca a la perfección absoluta, porque ésta sólo la posee Dios. He aquí la doctrina racional, he aquí el verdadero desenvolvimiento de la vida, el estudio de sus múltiples manifestaciones, el análisis de sus leyes, el examen de sus principios, el exacto conocimiento del destino del Espíritu, esto y mucho más que nos queda por decir es el trabajo del racionalismo religioso, conquistador incansable a quien no seduce los halagos de
fáciles placeres, ni le amedrantan los obstáculos que a su paso le presenta la ignorancia.
     El racionalismo religioso es el primogénito de Dios, y avanza siempre porque su misión es el adelanto sin tregua. Es la verdad y la vida que nunca tendrá fin; y los iniciados en tan sublime doctrina, son los hombres designados para ser los sacerdotes del porvenir, porque serán más instruidos que la generalidad.
     Más compasivos con los delincuentes. Más sufridos en las adversidades. Más confiados en la estricta justicia de Dios. Más humildes y sencillos en la opulencia. Más lógicos en sus deducciones, y con esa falange racionalista, el mañana de la humanidad será un día de sol que nunca tendrá ocaso porque el racionalismo religioso es el Fíat Luz de la Creación.

AMALIA DOMINGO SOLER
Libro: La Luz del Porvenir

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LAS 400.000 ALTERACIONES DE LA  BÍBLIA Y SUS  ABUSIVAS    INTERPRETACIONES


José Reis Chaves (Belo Horizonte/SP)
 


  Infelizmente, la Bíblia es una de las obras más alteradas del mundo. Solo Lutero retiró de ella siete libros.Y, actualmente, sus alteraciones son principalmente para ocultar las verdades de la reencarnación  y del espiritismo, encontradas en ella con una claridad meridiana. 

    El americano Bart D.Ehrman, el mayor biblista del mundo actual, dice en:  "¿Qué es lo que Jesús dice?,¿Qué es lo o que Jesús no dice?", que la Bíblia  tiene cerca de 400.000 alteraciones, Prestigio Editora Rio, con sello de Ediuouro Publicaciones. ¡ Crea en esas adulteraciones quien lo desee!, ¡Y nada quedará oculto!
 (Mateo 10: 26).
  
  Jesús enseñó que para llegar al reino de Dios, tenemos que nacer "de nuevo" del agua y del espíritu (Juan 3:3). Nacder de nuevo del espíritu es cambiar de vida para mejorar su evolución. Y nacer "de nuevo" del agua (líquido amniótico), es reencarnar. Y el excelso Maestro hasta reforzó su tesis reencarnacionista diciendo: es necesario nacer "de nuevo" de la carne, o sea, nacer "de nuevo" de los padres. Eso es " ipsis verbis" e "ipsis literis", reen carnación. La prueba es que los traductores están cambiando la traducción de la expresión "de nuevo", por la de "lo Alto", para ocultar la idea de la reencarnación. Esto es porque los adversarios de ella están asustados con el hecho de que hoy, 3/4 de la población del mundo la  aceptan, y encima ¡ con el aval de la Ciencia no materialista!"

  Y por que solo ahora, después de 2.000 años, quieren cambiar la traducción de  "Anothen" (de nuevo), por la de "lo Alto". ¡Eso demuestra sus desespero por ocultar la reencarnación!.

  También porque nuestros hermanos, pastores evangélicos que, en su mayoría, no saben hebráico, griego y latín, y consecuentemente, no tienen un mejor conocimiento de la Bíblia, interpretada  erróneamente para sus fieles.

  ¡  Así, como si no bastase con las cerca de 400.000 alteraciones de la Bíblia, ellos enseñan a sus fieles las más absurdas interpretaciones de ella, lo que genera grandes confusiones doctrinarias entre ellos, llevándolos a cambiar de iglesia, a todo instante, como se mudan de ropa !.

  Los mayores adulteradores de la Bíblia no son, por tanto, sus traductores, sino sus intérpretes. Realmente hay líderes religiosos que abusan escandalosa y desesperadamente de las interpretaciones bíblicas, colocándolas absurdamente como contrarias a la reencarnación y al espiritismo, por miedo a que sus fieles se vuelvan espíritas. Y, entonces, ¡ inventan cada ripio !. Por ejemplo, la Bíblia afirma que nosotros somos dioses e hijos del Altísimo (Juan 10:34) y Salmo 82:6). Hay un pastor que interpreta estos pasajes así: "La Bíblia se refiere a los jueces". Acontece que los hombres que son jueces no dejan de continuar siendo dioses, y antes incluso de ser jueces, ya eran dioses, ¡ como todos nosotros lo somos!
 Y, de hecho, esos dioses de que habla la Bíblia son los espíritus humanos o "daimones", que pueden ser buenos o malos  y que se manifiestan a través de los médiums. (Números 11:24 a 30). Pero si Moisés condenó el contacto con los espíritus (Deuteronomio capíitulo 18), es porque, cierto o errado, ¡ ese contacto ya existía igualmente !.
  Y más allá de eso, ¡ el propio Jesús se comunicó con los espíritus de Moisés y de Elías (Mateo 17:3), en la sesión espírita de la Transfiguración !


José Reis Chaves (Belo Horizonte/SP), estudió para sacerdote en la Congregación de los Redentoristas, fué formado en Comunicación y Expresión en la Universidad Pontificia Católica de Minas Gerais. Es escritor y durante varios años dió clases de Portugués, Literatura, Historia, Geografía y Latín. Es Teósofo, parapsicologo, bliblista y a lo largo de toda su vida el autor viene desarrollando investigaciones sobre la Bíblia, las religiones y la Parapsicología. Por último, pasó a estudiar Espiritismo, docgrina que asimiló con facilidad, teniendo en cuenta el largo tiempo dedicado al estudio de la Historia y de la Teología Cristiana. Jubilado, actualmente se dedica a escribir e impartir conferencias en el área espiritualista, principalmente en la Espírita, por todo Brasil.
Es autor de varios libros, entre otros: "La Reencarnación según la Bíblia y la Ciencia","Cuando llega la Verdad", y "La Cara Oculta de las Religiones".


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 ACCIÓN DEL PENSAMIENTO, EN LA SALUD Y EN LA ENFERMEDAD

La Doctrina Espírita, en cuanto a filosofía y ciencia de consecuencias religiosas, conforme Allan Kardec en el libro Obras Póstumas, analiza el ser humano y sus manifestaciones bajo el prisma de la inmortalidad del alma. En esa visión, el hombre es más que materia, es el principio inteligente del universo, que se manifiesta en la materia utilizando incontables cuerpos, materias en estados vibratorios diferenciados, que van de la materialidad máxima del cuerpo físico a la sutileza espiritual, transcendente, del espíritu, inteligencia que refleja, de cierta manera, la inteligencia suprema del universo, de la cual fue creado a imagen y semejanza.

Allan Kardec, en El Libro de los Espíritus, acuñó el término periespíritu para designar el conjunto de cuerpos que envuelven el espíritu (Peri, prefijo griego = alrededor de). Conocemos, por medio de la literatura mediúmnica, el doble etérico, cuerpo de la vitalidad, presente solamente en los encarnados, que vitaliza la materia orgánica; el cuerpo espiritual, cuerpo de las emociones, que utiliza el espíritu para manifestarse en las dimensiones más próximas a la Tierra, más o menos materializadas, cuerpo este sutil controlado por la mente del espíritu, maleable y sensible a las transformaciones del sentimiento y del patrón mental; y el cuerpo mental, sede de la mente del espíritu. Esa introducción es necesaria para que comprendamos que el pensamiento, ondas de energía sutil, emana de la mente del espíritu que está localizada en la región supracerebral, no limitándose a una secreción neuroquímica del cerebro físico, como cree la fisiología y la medicina terrena.

Según Emmanuel, a través de la psicografía de Chico Xavier, “así como la araña vive en el centro de la propia tela, el hombre vive inmerso en las creaciones de su pensamiento”. Imagen muy feliz, pues el espíritu, pensando ininterrumpidamente, afecta con su vibración peculiar al mundo en que vive, estableciendo conexiones con criaturas, circunstancias y localidades, así como edifica o destruye su mundo íntimo, de las células al organismo, conforme elige la calidad de lo que cultiva en su campo mental y emocional. La araña construye la propia tela, que nace de ella, y en ella se mueve, captura insectos, interacciona con el ambiente y reside. De la misma forma el espíritu, pensando crea y creando se alimenta de aquello que eligió para su vida interior. Nos afirma Emmanuel, en el libro Pan Nuestro: “Pensar es crear. La realidad de esa creación puede no externalizarse, de súbito, en el campo de los efectos transitorios, pero el objeto formado por el poder mental vive en el mundo íntimo, exigiendo cuidados especiales para el esfuerzo de continuidad o extinción”.

Analizaremos la creación del pensamiento inicialmente en el mundo íntimo y, después, en la realidad exterior, para comprender un poco más cómo el pensamiento crea y controla la vida, como expresión del espíritu inmortal. 

El Pensamiento y el control celular

En el libro "Derrotero", Emmanuel enseña que “El pensamiento es generador de los infracorpúsculos o de las líneas de fuerza del mundo subatómico, creador de corrientes de bien o apenas, grandeza o decadencia, vida o muerte, según la voluntad que lo exterioriza y dirige”. Comprendemos con eso que el pensamiento actúa en la base de la materia, en el mundo subatómico, influenciando su funcionamiento.

En el organismo humano tenemos la célula como unidad básica, el ladrillo del cuerpo. Células que se agrupan formando tejidos, los tejidos forman órganos, los órganos forman sistemas y los sistemas, el organismo. En la intimidad de la célula encontramos el núcleo celular, donde se localiza el ADN, que, se cree, rige la vida en la intimidad orgánica. Del núcleo celular parten las órdenes, los mandos para producción de todas las substancias, que son fabricadas en el citoplasma de la célula. En el libro “Evolución en dos mundos”, André Luiz informa que el pensamiento actúa influenciando y alterando, por medio de lo que él llamó bióforos (que sufren la acción del pensamiento), la interpretación de la ejecución de las órdenes venidas del núcleo: “Por lo tanto, como es fácil sentir y aprender, el cuerpo hereda naturalmente del cuerpo, según las disposiciones de la mente que se ajusta a otras mentes, en los circuitos de la afinidad, correspondiendo pues, al hombre responsable reconocer que la hereditariedad relativa pero compulsoria le tallará el cuerpo físico que necesita en determinada encarnación, no siéndole posible alterar el plan de servicio que mereció o  que le fue asignado, según sus adquisiciones y necesidades, pero puede, por la propia conducta feliz o infeliz, acentuar o difuminar el color de los programas que le indican la ruta, a través de los bióforos o unidades de fuerza psicosomática que actúan en el citoplasma, proyectando sobre las células y, consecuentemente, sobre el cuerpo, los estados de la mente, que estará ennobleciendo o agravando la propia situación, en consonancia con su elección del bien o del mal”.

El ADN representa la herencia en cada uno de su pasado espiritual, aquello que es necesario ser trabajado en esta encarnación o que fue consecuencia inmediata de las elecciones del pasado. Es seleccionado por el ser reencarnante que elige (o bien elegido por los espíritus superiores que dirigen el proceso reencarnatorio) las necesidades espirituales más apremiantes, las tendencias biológicas que afectarán la vida del individuo de tal o tal manera, conforme las predisposiciones que el espíritu construyó para su vida. De esa forma, el ADN representa el presidente de la empresa y el citoplasma, los operarios de la misma. Creíamos que la célula funcionaba en régimen dictatorial: el núcleo ordena y manda. Pero la medicina viene descubriendo, por medio de la epigenética (rama de la biología que estudia las moléculas que interfieren en la regulación del núcleo celular), que la realidad es otra, la célula se comporta como una democracia, siendo que variadas condiciones del medio (nutrición, estrés, etc) y del comportamiento mental y moral controlan la expresión del genoma humano. En el ADN están las predisposiciones, que serán activadas, inhibidas o reforzadas, conforme el patrón mental, emocional y comportamental del espíritu a lo largo de la encarnación, en el que configura su libre arbitrio. El ADN, expresando el karma, se modifica solamente de encarnación en encarnación, sin embargo su expresión sufre la regulación y potencialización de la voluntad del individuo que redecide la vida a medida en que la vive. Y ahí tenemos una de las manifestaciones de la misericordia divina, dejando al ser que viva no en régimen de fatalidad, sino de acción y reacción, en todos los instantes de la vida.

El pensamiento, vertido continuamente desde la mente del espíritu, actúa en la intimidad celular, por medio de los circuitos y sistema circulatorio energético del organismo humano (centros de fuerza, etc.) de forma que autoriza o desautoriza continuamente los movimientos biológicos que la reencarnación presenta. Ejemplificando: si una persona reencarna con tendencia al drenaje energético y a algún contenido psíquico desarmónico, en forma de cáncer, a los 40 años de edad, reclamando el reequilibrio ante la vida, su conciencia y las leyes divinas, tendrá la oportunidad de, durante todo ese periodo, trabajar en su intimidad las circunstancias que le llevaron al desequilibrio, así como sus tendencias y características interiores. De esa manera, al llegar a los 40 años de edad, podrá haber confirmado su predisposición, reforzando la necesidad pedagógica y re armonizadora de un tumor maligno o bien haber progresado en su experiencia, habiendo aprendido y renovado por otros caminos, actuando benéficamente en su mundo celular, conectándose al amor que todo renueva y suaviza su experiencia, que podrá ser más liviana, o incluso no existir, dependiendo de la intensidad de sus conquistas. Por eso afirmó Pedro, sabiamente: “El amor cubre multitud de pecados” (I Pedro 4:7), lo que André Luiz, en el libro “En los dominios de la Mediunidad”, tradujo como “la mente reanimada vuelve a levantar las vidas microscópicas (células) que la sirven”. Sin embargo, si la persona en cuestión, no sólo ha dejado de aprender por otros caminos, sino además ha agravado sus débitos por la repetición de las elecciones, puede, por el mismo mecanismo, agravar sus características biológicas, complicando la salud y determinando lecciones más intensas de la vida para su despertar y reequilibrio.

Salud y enfermedad, bajo esta perspectiva, son, por lo tanto, frutos de la suma y balance entre predisposición y necesidad, tendencia y renovación, al servicio de la educación espiritual del espíritu inmortal y su consecuente despertamiento para el amor, síntesis de las leyes divinas.

Pensamiento y creaciones mentales

Del punto de vista exterior, aprendemos con Kardec y los espíritus codificadores, en “El Libro de los Espíritus”, que estamos rodeados, en nuestra atmósfera espiritual, por un fluido básico, denominado fluido cósmico universal y sus transformaciones (fluidos de variadas especies). En la revista espírita de Junio de 1868, Kardec nos enseña que “El pensamiento y la voluntad son para los espíritus lo que la mano es para el hombre. Por el pensamiento, ellos imprimen a los fluidos tal o cual dirección; aglomerándolos, combinándolos o dispersándolos; forman conjuntos teniendo una apariencia, una forma, un color determinado (...) Algunas veces, esas transformaciones son el resultado de una intención; frecuentemente, son el producto de un pensamiento inconsciente; basta al espíritu pensar en una cosa para que esa cosa se produzca...”. El pensamiento, siendo una onda de energía sutil, en asociación con el sentimiento, plasma en la realidad etérica la naturaleza de nuestros intereses y preocupaciones, sentimientos y fijaciones, en la forma de creaciones mentales, formas-pensamientos, parásitos espirituales, conforme la naturaleza de la creación, que habitan en torno a su foco de origen, haciendo que cada individuo esté permanentemente rodeado por la representación de las cosas, objetos, personas, intereses e intenciones que pueblen su campo mental y su vida íntima. Eso ocurre de tal forma que cualquier espíritu menos obnubilado espiritualmente que se aproxime a nosotros podrá percibir el tenor de nuestras ocupaciones e intereses, por el halo energético psíquico que irradia de cada uno de nosotros. Tal vez por eso Jesús afirmó que “nada hay oculto, que no haya de manifestarse, ni escondido, que no venga a ser conocido y revelado" (Lucas 8:17), visto que no hay forma de ocultar al universo nuestras creaciones mentales y emocionales.

André Luiz, en “En los dominios de la Mediumnidad”, nos afirma que “donde hay pensamiento hay corrientes mentales, y donde hay corrientes mentales existe asociación. Y toda asociación es interdependencia e influenciación recíproca”. Las formas pensamientos que son creadas por nuestra vida mental y son vitalizadas por nuestro sentimiento, se asocian en el universo a aquellas del mismo tenor energético, vibratorio, formando corrientes mentales en consonancia con su naturaleza íntima. Así como las ondas de radio, televisión y telefonía, existen incontables corrientes mentales y emocionales viajando en la atmósfera espiritual del planeta, tantas cuántas son las emociones y pensamientos predominantes en la humanidad terrestre, localizándose en cada comunidad las que sean creadas y estén en sintonía con el interés colectivo de aquellos que habitan aquella área.

Cuando pensamos fija y continuadamente en algo creamos y creando nos vinculamos a las corrientes de la misma naturaleza, de ella no se retroalimentamos, fortaleciendo el tenor vibratorio íntimo, en sistema de “feedback”. Marlene Nobre, citando André Luiz en su libro “El alma de la Materia” nos dice que “Una vez emitidos, los pensamientos vuelven inevitablemente al propio emisor, de forma que envuelve al ser humano en sus propias ondas de creaciones mentales, y, muchas veces, pueden estar incrementados por los productos de otros seres, que con ellos se armonizan”. Esa realidad se presenta de forma automática, natural en el día a día de encarnados y desencarnados, de forma inconsciente incluso, conforme enseñó Kardec. Por ello se hace aún más compleja cuando envuelve situaciones e intenciones conscientes, conforme nos explica André Luiz en "Acción y Reacción": “Ahora, sabiendo que el bien es expansión de luz y que el mal es condensación de sombra, cuando somos crueles con los demás, nuestros pensamientos, por ser ondas de energía sutil, al pasar por los lugares y criaturas, por las situaciones y cosas que afectan nuestra memoria, actúan y reaccionan sobre sí mismos en circuito cerrado, y nos traen así, de vuelta, las sensaciones desagradables que emanan de nuestras obras infelices”. La Medicina hoy nos explica que al recordar determinado hecho reproducimos la producción neuroquímica cerebral compatible con el acto, como si él ocurriera en aquel mismo instante, configurando verdaderamente el mismo sentimiento de la circunstancia feliz o infeliz vivenciada. Y André Luiz nos afirma que aún al recordar, volvemos a visitar energéticamente los lugares, criaturas, situaciones y cosas conectadas al hecho, conectándonos a ellas y recibiendo de ellas su tenor energético particular. Basado en esa conciencia, Emmanuel nos advierte en "Pan Nuestro": “Nuestro espíritu residirá donde proyectemos nuestros pensamientos, cimientos vivos del bien y del mal”. Por esto aún, decía Paulo, sabiamente: - "Piensen en las cosas del cielo". Todo ese retorno energético, siendo reabsorvido por sintonía por el ser espíritu, visita la intimidad celular del mismo, determinando armonía o desarmonía, salud o enfermedad conforme la naturaleza de la vibración.

Perdón, creaciones mentales superiores y salud

Basado en todo ese conocimiento, podemos concluir que Jesús nos legó un elevado código científico de salud y armonía cuando nos afirmó que él, expresión del amor, es el camino, la verdad y la vida, exhortándonos a perdonar incondicionalmente. El dolor, como mancha energética interior, símbolo de nuestras fragilidades heridas en contacto con el mundo, y la postura y el deseo de venganza, representan sintonía y conexión con criaturas y creaciones mentales deletéreas, que nos fortalecen la desconexión con el Padre y nos alejan de la paz de conciencia tan deseada. No perdonar, decía Shakespeare, es “tomar veneno deseando que el otro muera”. El perdón, en contrapartida, siendo una decisión por la paz, es una postura de humildad en el reconocimiento de nuestras necesidades íntimas, nuestras fragilidades y desafíos, nuestras susceptibilidades y carencias, beneficia de entrada a nosotros mismos, conectándonos a la fuente y a las creaciones mentales sublimes que nos elevan y centra en el camino correcto de la vida.

Conclusión

Observando el poder del pensamiento, en conexión con las emociones y el sentimiento, de los cuales no hay como disociarse, nos muestra que cada espíritu es señor de sí mismo, constructor de su destino y de su realidad física, energética y espiritual, escogiendo cada instante al que se conecta o desconecta, conforme elige en el que piensa y cultiva en su intimidad. Renovar las matrices mentales, tantas veces ya comprometidas con el reflejo de nuestro pasado espiritual, por los caminos del desamor, se presenta como la necesidad urgente de todo hijo de Dios que constata y desea asumir su felicidad como responsabilidad personal e intransferible.

El amor, lejos de ser sólo un símbolo religioso, se convierte en una verdad científica a la luz de la Ciencia espírita, presentándose como el camino más fácil corto y el menos complicado para la paz y la felicidad, construcción del reino de Dios en nosotros. Dijo Jesús: “Venid a mí todos vosotros que estáis cansados y oprimidos que os aliviaré. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestra alma. Porque mi yugo es suave, y mi fardo es ligero”. (Mateo 11 28-30). Pensar amorosamente, conectado a la compasión y a la ternura divina, manifestaciones de la misericordia del señor, es el camino para la vitalización del alma y la conexión con el bien, constructores de salud física y espiritual. Concluimos con Emmanuel, que con su sabiduría afirma, por la psicografía de Chico Xavier, en “Pensamiento y vida”: “Nuestro pensamiento crea la vida que buscamos, a través del reflejo de nosotros mismos, hasta que nos identifiquemos, un día, en el curso de los milenios, con la Sabiduría Infinita y con el Infinito Amor, que constituyen el pensamiento y la Vida de Nuestro Padre.”


Andrei Moreira, médico de familia, 
especializado en homeopatía y 
presidente de la Asociación Médico-Espírita
 de Minas Gerais (Brasil)
( Trabajo tomado del Blog espírita "El Angel del Bien").

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ESPACIO UNIVERSAL

35 – ¿El espacio universal es infinito o limitado?
– Infinito. Supónle límites; ¿qué habría más allá? Esto te
confunde la razón, bien lo sé, y sin embargo, tu razón dice que no
puede ser de otro modo. Es como el infinito en todas las cosas y no es
en vuestra pequeña esfera donde podréis comprenderlo.

Si se supone un límite al espacio, por más lejano que pueda concebirlo
el pensamiento, la razón dice que más allá de ese límite hay algo, y así, paso a
paso, hasta el infinito, porque, aunque ese algo fuese el vacío absoluto, sería
también el espacio.

36 – ¿Existe en alguna parte del espacio universal el vacío
absoluto?
– No, nada hay vacío; lo que te parece vacío está ocupado por
una materia que escapa a tus sentidos e instrumentos.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. ALLAN KARDEC.

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BEZERRA DE MENESES HABLA 

LOS MIEMBROS DEL CONSEJO 

FEDERATIVO NACIONAL


Hijos míos, que el Señor nos guarde en Su Paz

No obstante a las amenazas de enfrentamientos, que se anuncia con los objetivos maléficos de la guerra que parece inevitable, los discípulos del Evangelio permanecemos confiados en la paz.


Disminuyen las sombras que toldaban las relaciones entre las grandes potencias de la Tierra, mas, porque el Planeta es de pruebas y de expiaciones, irrumpe, inesperadamente, una densa oscuridad que parece el prenunciar de una hecatombe de consecuencias funestas.

A pesar de eso, los seguidores de Jesús, trabajamos por la paz.


Ante los interdictos dolorosos que se presentan, es imprescindible que mantengamos la flama del ideal, a fin de que centelle por encima de todas las vicisitudes, apuntando el rumbo como la esperanza que no puede faltar en la búsqueda de la felicidad humana.


Se repiten los días ásperos del Cristianismo primitivo, cuando el mensaje de Jesús penetró en los corazones que fueron invitados a abandonar las carnicerías habituales, para pautar la conducta por la solidaridad y el ejercicio del amor fraternal.


Son inevitables, en este momento, los dolores superlativos, las inquietudes de largo porte, las dificultades-desafío


Jesús nos convida al testimonio, como otrora El propio testifico la legitimidad del mandato de que Se encontraba investido, para que los hombres supiésemos ser El, el excelente Hijo de Dios, el modelo y guía para toda la Humanidad.

Ciertamente, después de El, los testimonios quedaron circunscritos a las arenas, al exilio, a la persecución de grupo, de clan, estableciendo la separación entre el trigo y la cizaña. Mas, también, aun hoy es así, hijos míos. No nos iludamos, de las balizas de la arena crecerán mucho y las fieras que estaban en jaulas y subterráneos hambrientas, aguardando el momento del holocausto de los servidores del Ideal, ahora está dentro de nosotros, en torno de nosotros, disfrazados, sin embargo, no menos amenazadoras y crueles.

Tenemos necesidad de porfiar en el combate, manteniendo el idealismo y la confianza irrestricta en Dios, valorizando la honra de la fe que nos abraza.

Que otros discutan inútilmente; que diversos permanezcan distraídos en la tribuna de las controversias que no llevan a lugar alguno; que un gran número aplique su tiempo en el verbalismo vacio y en la búsqueda de cosas insignificantes, sin preocupación con las cuestiones palpitantes y de importancia para ecuacionar; que varios prohíban, cerceando los espacios de la libertad que debe regir en todos los corazones y mentes que encontraron el Evangelio de Jesús. A nosotros nos cumple el deber de la rectitud – pensar y actuar correctamente, amar sin discriminación, comprender sin reserva, y dar a los otros el derecho de ser conforme pueden, mas, a nosotros mismos, imponernos el compromiso de renovación a cada instante, para mejor, realizando con eficiencia la tarea que nos está reservada.

El conocimiento de la Doctrina Espírita es portador de liberación, porque trae, en su bojo, la verdad revelada a Allan Kardec, que prosigue abriendo espacio en las mentes y alargando los horizontes para la vida.


Fuimos convidados, si, para esparcir la luz que no puede quedar impedida por nuestras limitaciones y pequeñeces. Que dentro de nosotros vibre el pensamiento de Cristo, y actué a través de nuestra conducta a la belleza del mensaje espírita que, en breve, modificará el pensamiento en la Tierra y expulsará, en definitivo, la guerra, el miedo, la insatisfacción, generados por el egoísmo, que cederá paso al altruismo, que Jesús nos ofreció en la lección sacrosanta de la caridad.

¡Unámonos, hijos míos! Las agresiones, retribuyámoslas con el perdón; la maledicencia, ofrezcamos la generosidad de la comprensión; a la violencia que yergue la mano para afligirnos, donemos la solidaridad fraternal, contra la cual, nenguna fuerza humana puede luchar. El mal vale el investimento que le ofrecemos: si no lo valorizamos, mediante nuestra permanencia en el bien el dejará de tener significado, perderá la razón de ser, pasando a un plano secundario y desapareciendo. El mal, que no vemos, porque estamos esparciendo el bien, es absorbido como la sombra que desaparece con el chorro de la luz.

Nuestra tarea es la de de servir y amar, preparando el advenimiento del mundo mejor, que ya se anuncia y llega lentamente.

Como es verdad que los hombres se preparan para el lamentable enfrentamiento, en el cual la guerra aun no fue descartada, no menos verdad es que los hombres, que representan las comunidades súper desarrolladas, ya se preocupan en parlamentar, discutir y encontrar los medios diplomáticos para ecuacionar sus problemas, dirimiendo las dificultades que aparentemente los separan.

La verdad, que proviene de Dios alcanza a todos. Siendo Así, trabajemos con acendrado amor y con esfuerzo incesante, para que el Espiritismo realice la transformación social de la Tierra, como está previsto por el Codificador, y anunciados por los embajadores del cielo. Este es el deber impostergable, para el cual aquí nos reunimos, discutiendo y estableciendo directrices de equilibrio y de seguridad.

¡No estáis solos, y lo sabéis! No os reunís aquí para enfrentamiento de opiniones ignorantes mas, hermanados por el ideal de realizar lo que sea de mejor para el Movimiento y lo de más útil para las criaturas humanas.

¡Porfiad, Jesús espera mucho de nosotros, así como a El entregamos nuestros destinos!

Continuad hijos, ciertos de que el triunfo, que no tarda, tomará cuenta de nuestros corazones en forma de plenitud y de paz.

Que el Señor nos bendiga y que, entre nosotros, permanezca Su paz, son los votos del amigo y servidor humilde y paternal de siempre.

Bezerra

Psicofonía de Divaldo Pereira Franco, en el cierre de la reunión matinal del Consejo Federativo Nacional, en la Federación Espirita Brasileña, el día 17de noviembre de1990. en Brasil.

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viernes, 24 de julio de 2015

Número de Reencarnaciones






                   TODO EN DIOS


“Yo no puedo por mí mismo hacer cosa alguna." - Jesús. (Juan. 5:30.)

Constituye óptimo ejercicio contra la vanidad personal la meditación en los factores trascendentales que rigen los mínimos fenómenos de la vida.

El hombre nada puede sin Dios.

Todos hemos visto personalidades que surgen dominadoras en el palco terrestre, afirmándose poderosas sin el amparo del Altísimo; entretanto, la única realización que consiguen efectivamente es la dilatación ilusoria por el soplo del mundo, vaciándose a los primeros contactos con las verdades divinas. Cuando aparecen, temibles, esos gigantes de viento espacio en ruinas materiales y aflicciones de espíritu, sin embargo, el mismo mundo que les confiere pedestal los proyecta en el abismo del desprecio común; la misma multitud que lo sopla se incumbe de reponerlos en el lugar que les corresponde.

Los discípulos sinceros no ignoran que todas sus posibilidades proceden del Padre amigo y sabio; que las oportunidades de edificación en la Tierra, con la excelencia de los paisajes, los recursos de cada día y las  bendiciones de los seres amados, vinieron de Dios que los invita, por el espíritu de servicio, a ministerios más santos; actuarán de ese modo, amando siempre, aprovechando para el bien y esclareciendo para la verdad, rectificando caminos y encendiendo nuevas luces, porque sus corazones reconocen que nada podrán hacer por sí mismos y honrarán al Padre, entrando en santa cooperación en sus obras.

Cap. 101 del libro  “Camino, Verdad y Vida”


COMENTARIO.-

   El mayor pecado del hombre desconocedor de Dios, es la soberbia , la vanidad y el orgullo, lo cual le lleva a creerse su propio Dios y achacarse a sí mismo sus propios méritos cuando le va bien en la vida. Pero cuando los vientos soplan mal, se encuentra vacío, desengañado y débil, pues  aunque de lo negativo que le pase echa la culpa a otros,  en el fondo sabe que solo a sí mismo puede achacar su desgracia. Pero aun entonces prevalece su orgullo herido y  solo se acuerda de Dios para culparle de sus desgracias y así intentar engañar a su conciencia y quedar ante sí mismo y ante los demás como fuera de toda responsabilidad por las mismas, o como una víctima de la mala suerte. No sabe que el que escupe al cielo, le cae en la cara.
     
     Quien a la hora del éxito en este mundo es agasajado por los hombres, ignorando que todo es transitorio y sucede por Voluntad Divina, cuando llega el fracaso,  esos mismos hombres que antes lo agasajaron y encumbraron, muchas veces son los primeros que escupen sobre su cadáver. Pero quien permanece unido a la Voluntad del Padre, siempre, sean momentos felices o desdichados, podrá hallar la felicidad de la gratitud hacia nuestro  Padre que todo lo otorga y tanto nos ama, o el único consuelo de sentir que ante la prueba por dura que esta sea, ese maravilloso e inmenso  Padre de Amor, nunca nos abandona. 
    
   ¿ Si el mismo Jesús, con su muy superior calidad moral, afirma que él por sí mismo no puede hacer cosa alguna, refiriéndose a que lo que es capaz de hacer de extraordinario es por su unión con el Padre, cuanto menos nosotros que permanecemos aún tan, casi infinitamente, por debajo de su talla moral?.
     
     Tengamos siempre presente, que Dios es una realidad que, se quiera o no, existe y permanece como el Principio y el Fin de todas las cosas; que nos deja la libertad de acogernos a Su Divina Voluntad al igual que un niño se entrega confiado en brazos de su madre, o bien la libertad de poder ignorarle y así perdernos como un ciego por las sendas de la vida, pero que cuando elegimos ponernos en sus manos adaptando y aceptando en nosotros  Su Voluntad Divina, al Padre solo se llega por la senda trazada por su Hijo, nuestro hermano mayor Jesucristo. Esto hay que tenerlo presente siempre, en cada momento y acto de nuestra vida, manteniendo el pensamiento y la intención de nuestros actos unidos a El, dispuestos a aceptar con alegría o al menos con resignación cuanto se nos ponga por delante y adaptando la moral evangélica en cada acto y circunstancia de nuestras vidas; en los momentos felices para agradecerle al Padre por ellos, y en los desdichados para pedirle ayuda y fortaleza, sabiendo que estos son pruebas, nunca por encima de nuestra capacidad de superarlas con Su ayuda, y que  además han sido aceptadas muchas veces desde antes de haber nacido, o en otros casos, reconociendo en ellas el producto de nuestros errores cometidos en el pasado, pero que en cualquier caso, siempre son experiencias pasajeras aunque puedan ser dolorosas, pero que redundarán finalmente en nuestro bien espiritual.

- Jose Luis Martín-

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      ¡ No envidies a nadie !

Siguiendo nuestros estudios en la sociedad, vamos a dar algunos consejos a una joven del pueblo; antes, para que comprendan mejor nuestros lectores, contaremos el incidente que dio margen a que estampáramos en un papel nuestras ideas.
Hallándonos en una reunión observamos lo siguiente. Entre los individuos que nos rodeaban reparamos en una joven que a lo más tendria veinte años. Su rostro expresivo se animaba al contemplar a un hermoso niño que sostenía en sus brazos, y al que daba ese primer néctar de la vida, con ese arrobamiento, con esa íntima ternura, conque las madres amamantan a sus hijos.
Una mujer simpática, de mirada inteligente, estaba sentada junto a ella, y le miraba con esa dulze fijeza que revela el cariño, parecía que tenía celos que el niño recibiera la vida de otro ser, que no fuera ella, y cuanto aquel se separaba del pecho de su madre, lo tomaba en sus brazos y exclamaba con santa satisfación:
- A mí me quiere mucho el niño, si su madre no le diera de mamar ni se acordaría de ella.
La joven la miraba sonriendo, y nosotros admirábamos aquella hermosa rivalidad del cariño, aquel amor profundo de la familia, aquella ternura suprema que es la vida de la vida.
Todos enmudecimos para escuchar la lectura de un artículo, que leyó una mujer, cuando esta concluyó de leer, murmuró por lo bajo la joven madre:
- ¡ Ay ! Que bien está eso, como me gusta; y su compañera la dijo con esa sencilla admiración que distingue a las almas buenas:
- ¿ Te gusta ? No te decía yo, que aquí se oyen cosas muy bonitas. Y mira, eso lo ha compuesto la misma que lo ha leído.
- ¡ Sí ! ...
- Sí, sí; esa señora es de las que escriben novelas y versos ...
- ¡ Ay ! ¡ Quíen fuera como ella !
- No te figures, ahí donde la ves es pobre, no tiene a nadie, está sola, sin padre ni madre.
- Y que me importaría a mí eso, ¡ sabiendo lo que ella sabe !
Nosotros la miramos con esa dulce compasión con que se mira a los niños que no saben lo que quieren, y entonces no le dijimos nada, para no perder ni un detalle de aquel idilio de familia, de aquel cuadro encantador.
Supimos que aquella joven, sola en el mundo, se había ganado honradamente su subsistencia, un hombre la vio y la amó, y más tarde contrajo matrimonio con ella, el niño que tenía en sus brazos era el primer fruto de su dichosa unión, y la madre de su marido era la excelente mujer que le disputaba el cariño del hermoso ángel que las dos acariciaban con maternal ternura.
La sonrisa de paz iluminaba aquellos semblantes, y algo risueño, puro y tranquilo, se encontraba entre aquellos seres verdaderamente felices.
Cuando se fueron, la figura de la joven, reapareció en nuestra mente, y sus palabras resonaron con más claridad en nuestro oído, y una fuerza desconocida nos impulsaba a dedicarle un recuerdo. Nos hemos dejado llevar por ella, y trazaremos a continuación unos cuantos pensamientos que brotaron al calor de un deseo juvenil de entusiasmo, y de impremeditación.
Joven que hoy vives entre las flores de la vida, escucha el consejo de un ser, que pretende estudiar en el corazón humano.
En este planeta de expiación, donde el Espíritu dichoso es un condenado a muerte, el goce íntimo de la familia, es la unica dicha real y positiva que hay en el mundo. No te negaré que esta felicidad, casi siempre se compra con lágrimas, que no hay madre que no llore la pérdida de uno o de varios hijos, pocas, muy pocas, dejan de pagar este tributo [1]; pero como tras de la tempestad viene la calma, la mujer que se crea una familia tiene dolores supremos, pero tiene en recompensa goces tan puros, tan legítimos, tan sagrados, que superan a todas las glorias de la tierra, así pues: no envidies a nadie, que tu has alcanzado poseer la suma de felicidad que Dios ha concedido a las mujeres de este mundo.
Ten en cuenta que la mujer, tiene una gran misión que cumplir, y solo la cumplen debidamente aquellas que ejercen el sacerdocio de la familia. El Espíritu al tomar la envoltura femenina, se envuelve en ese débil ropage para aprender a sufrir y amar, para ejercitar su paciencia, para ser la protección de los pequeñitos, para ser tolerante y armonizarlo todo. La mujer es un compuesto de encantadora flaqueza y de arrebatadora energía; con su súplica nos desarma, y con su mandato nos seduce, y todas esas prerrogativas, todos esos encantos se desenvuelven en el seno de la familia.
Este es el templo donde la mujer tiene su culto, y donde ella se engrandece, en su casa, en su hogar; allí está en su centro, allí está en su mundo, y todas las mujeres que viven fuera de ese santuario, compadécelas; o son espíritus rebeldes que han venido únicamente a sufrir, porque tenían muchas deudas que pagar, o son espíritus ligeros que no han sabido cumplir los deberes de su misión, y son una especie mixta, que no tiene vida propria, ni en la tierra ni en el aire ni en el agua. A veces estos seres múltiples, sin punto fijo, suelen servir de guía a los demás, no por su proceder, sino por su predicación, y vistos de lejos encantan, y trazan la senda de muchas existencias sin haber sabido trazar la suya.
¡ Quizá Dios en su misericordia infinita permite que los buenos espíritus inspiren a estos seres a predicar la ciencia y el amor; para que su encarnación les sea provechosa y no pierdan todo el tempo empleado en ella !
Estas almas, tiene el destino de la antorcha como dijó Sellés: ¡ Dan la luz, el calor, y se cosumen ! ¡ Así pues, cuando te oímos decir, con esa espontaneidad que solo tiene la juventud: ¡Ay! Quién fuera como ella ! ... refiriéndote a una mujer que escribe en prosa, y en verso, y al hacerte presente que era pobre, y sin familia, exclamastes con ese entusiasmo de la inexperiencia: ¡ Y qué me importaría eso, sabiendo lo que ella sabe ! ¡ Inocente ! Tú crees que esa mujer sabe mucho, y tú has sabido más que ella, tu Espíritu ha sido más práctico, y más inteligente, y de mejores condiciones que el suyo, puesto que tú has sido merecedora de formarte una familia, y de vivir tranquila, en medio de una humanidad que según dice Emilio Souvreste: "Nos amamos lo estrechamente necesario para sufrirmos, y nos perdemos sin desesperación". El escritor fránces afirma un gran verdad, la generalidad de los hombres, nos toleramos unos a otros, pero no nos queremos.
¡ Cuán pocas veces en la vida se tiene la seguridad de llegar a una casa cuyos moradores estén impacientes por vernos ! Antes lo contrario, lo que suele suceder, es que al escuchar nuestra voz murmuran contrariados ¡ Qué fastidio ! Y luego nos reciben con los brazos abiertos, se resignan con nuestra visita, y sigue la tolerancia de la vida. Por esto, noble joven, alma sencilla y buena, que en medio de tu libre albedrío has sabido conquistarte el amor de un hombre, la consideración social, y los tiernos lazos de una familia, no envidies a nadie, que tú posees la suma de felicidad que merecen los espíritus felices en la tierra.
Aquí no hay más; la dicha de la mujer tiene su límite en el amor de su marido, y en las caricias de sus hijos; como en este planeta la rosa de más fragancia, es la que tiene más espinas, la tranquilidad conyugal, es la que se turba más fácilmente, porque hay mil causas para ello;desde el más lleve detalle, hasta el suceso más terrible, que es la pérdida de un ser querido; pero en estado normal, cuando el hombre desea llegar a su casa, y su mujer le espera con dulce impaciencia, diciendo al verle: Ya estaba con cuidado; hasta el niño te busca con los ojos, y le presenta a su hijo que le tiende sus bracitos sonriendo... esos momentos son la apoteosis de la felicidad, y esta felicidad tú la tienes, no envidies a nadie. Ruega más bien por esos seres que deleitan a los demás, y no guardan para ellos más que la soledad.
Si cuenta que un actor cómico, si mal no recuerdo, del teatro inglés, tenía el poder mágico de sostener la hilariedad de los espectadores mientras él estaba en escena. Un día este hombre que era la alegría de los demás, fue a ver un médico y le dijo:
- Yo vengo a ver, se Vd puede curarme una enfermedad moral, que me consume hace muchos años, y que al fin se relaciona con mi cuerpo, porque me faltan las fuerzas hasta para andar.
El médico le habló de varios remedios, le aconsejó que viajará, y por último le dijo:
- Hombre, vaya Vd a ver a ese actor cómico tan célebre, tal vez sus agudezas le hagan reír.
¡Ay¡ Contestó el enfermo, esa distración está negada para mí, yo soy esa celebridad, y no puedo hacerme reír.
Pues bien, ese cuento se puede aplicar a todos los seres que tienen alguna irradiación; no creas que los escritores, la mayoría de ellos ven la luz que difunden; son espíritus que sufren grandes pruebas, son almas muy enfermas, que en sus horas de fiebre, cuentan sus penas a la multitud.
Su adelanto intelectual ha superado a su progreso moral, y por esto muchos de ellos viven solos, y cuando forman familia suele acontecer que sus extravíos desatan los lazos y siguen su vida aventurera, diciendo el mundo ¡ Cosas de los genios !
No; vano subterfugio, no son cosas de los genios; es el desequilibrio entre la ciencia y la moralidad.
La instrucción y el talento no son incompatibles con el amor.
Sócrates fue un gran hombre y es proverbial su paciencia evangélica, con el carácter irascible de su mujer.
Victor Hugo es una de las celebridades contemporáneas, y fue un modelo de amor paternal.
En los hombres no hay excentricidades; lo que tienen son defectos, hijos de su inferioridad.
Adíos querida niña; da gracias al Eterno por lo bien que has sabido emplear tu tiempo haciendo adelantar a tu Espíritu.
Vive tranquila en tu humilde rincón, desconocida de todos, pero amada profundamente por tu marido, y cuando eleves tu plegaria a Dios, ruega por eses seres que saben tanto, que muchos de ellos no son otra cosa más que médiuns escribientes que sirven de intérpretes a otras inteligencias.
Si la noble envidia del engrandecimiento de tu ser se apodera de tí, envidia en buena hora a la mujer que se sacrifique por la humanidad, principiando por su familia, y acabando por el último mendigo que gime en un hospital, porque esos espíritus fuertes son nobles héroes en la tierra, y ángeles de luz, en la eternidad.
No ambiciones tener un gran talento, prefiere ser buena, y que cuantos te conozcan admiren tu gran corazón.
Ciencia y caridad son las substancias de que se compone la vida; pero nunca tenemos igual dosis de esos principios infinitos; somos dueños de elegir a placer, más del uno que del otro; la perfección consiste en ser buenos y sabios, pero no olvides jamás mi consejo, entra las dos calificaciones de mujer buena, y mujer sabia; ruega a Dios que mañana cuando dejes a la tierra, al recordarte tu familia y tus amigos, exclamen con melancólica ternura:
¿ Por qué se habrá ido ? ¡ Era tan buena !
Observaciones del GEAE
1 - No se debe olvidar que este artículo ha sido escrito en la segunda metad del siglo XIX. Las ciencia medica ha progresado mucho desde entonces y la moratlidad infantil decrescido hasta se tornar una excepción y no la regla como era en aquellos tiempos.

 Amalia Domingo Soler
Del libro "La Luz del Camino",

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    ESTUDIO DE LIBRO "GÉNESIS"

                         
 " La Tierra en un principio era sin forma y estaba vacía"

La Tierra era sin forma y vacía; y había oscuridad sobre la cara del abismo; y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas (Génesis, 1:2)

Y la tierra era sin forma y vacía; este es el modo como el redactor bíblico se manifestó, para él la tierra era informe, o sea, sin forma.
Cuando alguien compra un terreno y planea allí la construcción de su casa, en su campo mental ya está lista, él consigue visualizar todo y hasta transitar mentalmente entre las habitaciones. Al llegar un desconocido, intenta enseñarle su casa porque este no consigue visualizar nada en este terreno vacío y sin forma.
Para Dios, el tiempo no pasa, el tiempo es: Él es anterior al tiempo. En el Campo Mental del Creador, todo existió desde siempre, y de forma organizada.
Nada está vacío. "Lo que te parece vacío está ocupado por materia que escapa a los sentidos y a los instrumentos. "El germen primitivo de todo siempre existió en estado latente, pero quedó aguardando el momento propicio para desarrollarse.
Para el hombre existe el antes y el después; él tiene que contruir y que construirse, por el principio del vacío y sin forma, cabe a cada uno dar su forma llenando el vacío. Esta es la oportunidad del trabajo, y a partir de ahí, de su propia edificación.
.... y había oscuridad sobre la superficie del abismo; la luz irradia por el infinito. Dios es luz, Dios es amor; de este modo la luz es anterior a todo. Por tanto, en nuestro universo material es debido a nuestros sentidos adaptados a este universo a la luz que se expresa sobre la oscuridad. Es precisa la oscuridad para que ella (la luz) se refleje. La luz precisa de su opuesto para manifestarse. Del mismo modo es la relación entre el bien y al mal.
En la creación de nuestro orbe la oscuridad sobre la superfcie del abismo, expresa el caos inicial cuando los elementos aún estaban en confusión. Poco a poco, cada cosa tomó su lugar.
En la intimidad del Espíritu se da del mismo modo, antes de la revelación crística en nosotros reinaba la oscuridad, después la absorción de la Luz, que representa el entendimiento de la revelación, se apaga en la noche del desequilibrio que genera desarmonía..
.... había oscuridad sobre la superficie del abismo;y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.
Pasaron millares de años.... desde la tierra sin forma y vacía ( el principio de formación del planeta, momento en que los técnicos espirituales bajo la coordinación del gobernador planetario iniciaron la construcción del orbe físico), hasta el principio de la vida orgánica con el surgimiento del protoplasma.
LOS PRIMEROS HABITANTES DE LA TIERRA
Decíamos que una capa de materia gelatinosa envolvía el orbe terreno en sus más íntimos contornos. Esa materia amorfa y viscosa, era el caldo sagrado de las simientes de la vida. El protoplasma fue el embrión de todas las organizaciones del globo terrestre y, si esa materia, sin forma definida, cubría la cresta solidificada del planeta, en breve la condensación de la masa daba origen al surgimiento del núcleo, iniciándose las primeras manifestaciones de los seres vivos.
Los primeros habitantes de la Tierra, en el plano material, son las células albuminoides, las amebas y todas las organizaciones unicelulares, aisladas y libres, que se multiplican prodigiosamente con la temperatura caliente de los océanos.
Con la purga incesante del tiempo, esos seres primordiales se movian a lo largo de las aguas, en donde encuentraban el oxígeno necesario para el mantenimiento de la vida, elemento que la tierra firme no poseía aún en proporciones de poder mantener la existencia animal, antes de las grandes vegetaciones esos seres rudimentarios solamente revelaban un sentido- el que dió origen a todos los otros, en función de perfeccionamiento de los organismos superiores.
Este momento representa la reunión de los elementos que reflejan el pensamiento de Dios en el plano aplicativo (dinámico), y las unidades psíquicas que ya se ajustan al desarrollo natural del orbe en este estadio en que se encontraba la evolución.
Los espíritus superiores están presentes porque hay trabajo.
El campo dinámico del psiquismo desde el psiquismo del hombre hasta una bacteria, están ampliamente conjugados.
Nuestro propio organismo es un óptimo ejemplo, existen en él unidades psíquicas que inician el proceso evolutivo, todo bajo la orientación del Espíritu, ya en fase superior de evolución.
El espíritu de Dios se movía,es la representación del plano superior operacional.
Se movían (dualidad), saliendo de un lugar y yendo para otro. El plano de caridad a través  del trabajo es dual.
Superficie de las aguas, son los elementos receptores del espíritu de Dios. Importancia del campo mental en la estructuración de las realizaciones, de prpeparación de la "superficie de las aguas" para que el espíritu de Dios produzca algo positivo.
Superficie del abismo; tipos de elementos que quedan estancados, como si fuese la unidad psíquica vinculada al mineral.
Superficie de las aguas- movimiento dinámico.
Abismo- profundidad que acoge los elementos embrionarios (germen)

Tenemos en el abismo dos tipos de elementos:
. En evolución normal.
. En caída desde las fajas superiores.
. El error o pecado, dentro de la concepción de las religiones, es lo mismo que la caída desde las áreas superiores del psiquismo para las profundidades del abismo, de la consciencia para la inconsciencia.
Autor: Claudio Fajardo de Castro (Juiz de Fora/MG)
es miembro da Rede Amigo Espírita
Cláudio Fajardo es banquero, escritor desde 1997, se dedica al estudio del Nuevo Testamento a la  luz de la Doctrina. Coordinó un curso de Espiritismo en el Centro Espírita Amor y Caridad en Goiânia – GO, denominado de Curso de Espiritismo y Evangeio. A partir de ahí  surgieron sus libros: El Sermón del  Monte, Jesus Terapeuta I e II, El Sermón Profético y El Sermón  del  Cenáculo, todos publicados por la Editora Itapuã.

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       NÚMERO DE REENCARNACIONES.

El número de vidas futuras o renacimientos necesarios para llegar a la meta, no está determinado por la Ley. 

Como dijimos al comienzo, la vida del Espíritu es una sola; y las encarnaciones o vidas en los planos físicos, se suceden durante esa vida, que es eterna, en procura de purificación y sabiduría, que elevarán al Espíritu hacia la perfección, meta hacia la cual todos VAMOS; y le liberará de la necesidad de encarnaciones en los mundos atrasados, primero, y más adelantados, después.

Necesario es aclarar que, el tiempo que media entre una y otra vida física, tampoco está fijado cronológicamente, como alguien pueda creer: ya que son varios y variados los factores que influyen en ello. Mientras algunos seres deseosos de progreso vuelven con frecuencia, otros permanecen largos períodos en el ASTRAL , esa otra dimensión extrafísica.

Como regla general, podemos decir que, los que más necesitan, los más atrasados, reencarnan con relativa frecuencia (aunque mucho depende de las «disponibilidades«). Y a medida que el alma se purifica y el intelecto se desarrolla, es decir, a medida del progreso del Espíritu, el intervalo de tiempo entre una existencia y otra, es mayor.

Lo mismo puede ser de cinco, cincuenta, como de quinientos o más años.

En las primeras fases de la etapa humana, las reencarnaciones son más frecuentes por la necesidad que el Espíritu tiene de adquirir experiencias.

A medida que va saliendo de esa primera fase bestial de la vida tribual completamente salvaje y va entrando ya en civilizaciones semisalvajes, y luego en ambientes con mayores facilidades de progreso, comienza a acentuarse más en su alma el egoísmo, con su secuela de: ambición, deseo de dominio, etc.; que endurecen su alma al punto de llegar al crimen, en las diversas modalidades.

En el estado salvaje, apenas infringe las leyes de la vida, ya que actúa instintivamente; pero, ya en esta otra fase, las transgrede con harta frecuencia, adquiriendo deudas para con la Ley; y aferrándose a su modalidad egoística, rehusa aceptar una vida de rectificación y dolor, permaneciendo largos períodos en el astral inferior, interviniendo casi siempre en el plano humano, incidiendo en la mente de los humanos, azuzando sus pasiones, etc. Son los demonios de las religiones. Empero, como no pueden permanecer eternamente en esa condición, porque ello es contrario a la Ley de Evolución, llega un momento en que la Luz penetra en su mente, enseñándoles el verdadero camino del progreso espiritual y haciéndoles sentir la necesidad de avanzar hacia él. Entonces, arrepentidos, rectifican su rumbo y comienzan su expiación en nuevas vidas de dolor.

Cuando el Espíritu ha llegado ya a un grado medio de evolución, como en el que se encuentran los sectores más inteligentes de nuestro conglomerado humano y aquellos que ya están vibrando en amor y actuando en la práctica del bien; sienten la necesidad de progreso, de proseguir en la realización de la tarea comenzada en el ayer e interrumpida por la muerte.

Después de una larga estadía en el plano extrafísico, los seres ya más evolucionados sienten grandes ansias de progreso renovador, por verse inhabilitados, además, a ascensiones mayores; y entonces renuncian a esa vida maravillosa de su habitat y deciden volver de nuevo a la lucha, en la cual algunas veces sucumben por no haber medido bien sus fuerzas. Conocen las vicisitudes que habrán de pasar en la nueva vida de la carne; pero, el deseo que sienten de volver al plano físico, a pesar de los esplendores de la vida maravillosa en que se encuentran, les hace decidirse. Es una fuerza interna que les impele a volver, es la Ley de Evolución que presiona sobre el Espíritu. Podemos comparar este fenómeno a lo que acontece al individuo emprendedor que, teniendo la certeza de los sinsabores que una nueva empresa le reserva, se siente atraído a ella, renunciando a ciertas ventajas que la vida tranquila y del hogar le ofrece.

La falta de armonía y de frivolidad en que viven de ordinario los matrimonios, son un impedimento para que espíritus superiores encarnen en mayor número en nuestro mundo. A veces sucede que encarnan en ambientes que luego les resultan tan asfixiantes y pesados que se resienten y a veces no resisten, volviendo al espacio sin haber podido desarrollar su programa de realizaciones, su destino.

Los muy evolucionados, cuando encarnan en ambientes rudos, sufren mucho, especialmente en la infancia, debido a su mayor sensibilidad. Se dice que viven en la luna, por su tendencia a la ensoñación.

Sebastián de Arauco.

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