Entradas populares

viernes, 30 de octubre de 2015

FISIOLOGÍA DE LA REENCARNACIÓN



“Quedo triste cuando alguien me ofende, pero, con seguridad, yo quedaría más triste si fuese yo el ofensor… Herir a alguien es terrible!” 

Chico Xavier

                                           **********************



Fisiologia de la reencarnación

( 1ª Parte )

El estudio del proceso de reencarnación de los Espíritus puede ser hecho, de forma didáctica, a partir del examen de cinco preguntas: ¿Para qué reencarnamos? ¿Por qué reencarnamos? ¿Cuándo reencarnamos? ¿Dónde reencarnamos? ¿Cómo reencarnamos?

1 - ¿Para qué reencarnamos?

Emmanuel, a través de la mediumnidad de Chico Xavier, coloca la reencarnación como un impositivo natural i, o sea, una condición a la cual el Espíritu no puede eludirse, un determinismo evolutivo, establecido por leyes específicas. Para que el principio inteligente, creado simple e ignorante, se identifique con el proyecto de perfectibilidad, que le es innato, es imperativo que se someta, durante largo periodo de su historia, a la ley de la reencarnación. Esta es una ley natural, cósmica, espiritual y biológica, inherente a todos los seres, que tiene como finalidad el desarrollo del principio espiritual.

Según Kardec:

[...] la reencarnación surge como una necesidad absoluta, como condición inherente a la humanidad; en una palabra: como ley de la Naturaleza. 

Y aún el codificador:

El paso de los Espíritus por la vida corporal es necesario para que ellos puedan cumplir, por medio de una acción material, los designios cuya ejecución Dios les confía. Les es necesaria, para bien de ellos, ya que la actividad a que son obligados a ejercer les auxilia el desarrollo de la inteligencia. 

Y también Kardec:

Para el Espíritu del salvaje, que está sólo en el inicio de la vida espiritual, la encarnación es un medio de él desarrollar su inteligencia [...] aquel que trabaja activamente por su progreso moral, además de abreviar el tiempo de la encarnación material, puede también transponer de una sola vez los grados intermedios que lo separan de los mundos superiores. 

2 - ¿Por qué reencarnamos?

La literatura mediúmnica nos muestra que la evolución se verifica también en la dimensión espiritual. ¿Por qué entonces la obligatoriedad de las experiencias en la dimensión física? ¿No podría el principio inteligente desarrollar todas sus potencialidades exclusivamente en la dimensión espiritual? Eso no es posible, y puede ser explicado en razón de determinadas características particulares de la dimensión física, que la diferencian de la dimensión espiritual. Esas características hacen las experiencias en la dimensión física esenciales al desarrollo de las potencialidades del Espíritu.

La dimensión física se diferencian de la dimensión espiritual por los siguientes aspectos:

1- La inserción en un ciclo vital que es propio de la biología reencarnatoria: nacer, crecer, reproducirse, crear hijos, envejecer, vivir enfermedades que son exclusivas de la vida física.

2- La lucha por la vida: la inserción en la dimensión física coloca al Espíritu en un medio en que la actividad y el trabajo son prácticamente obligatorios, de lo contrario, viene el hambre, la enfermedad y la muerte. Tal estado de cosas no parece existir en la dimensión espiritual.

3- El periodo de la infancia haciendo al Espíritu más accesible al perfeccionamiento de su carácter, a través de la educación y de los buenos ejemplos de los padres, profesores y otras personas pueden auxiliar en la transformación moral de la individualidad. No existe infancia, como la conocemos, en la erraticidad.

4- El olvido del pasado, que permite a la individualidad convivir con sus desafectos, sin acordarse de los desatinos perpetrados recíprocamente. Tales recuerdos podrían revivir animosidades, creando obstáculos a la armonización de las relaciones.

5- La convivencia con personas de nivel evolutivo diferente. En la dimensión espiritual, la ley de sintonía es absoluta. Los iguales se buscan en la inmensidad del espacio y viven entre sí. En la dimensión física, eso no se da – viven todos en una “cesta de gato”. La convivencia en la diversidad estimula el progreso. Los que se hallan en condición evolutiva inferior tienen, en sus superiores, el ejemplo y el estímulo para la auto-superación. Los últimos encuentran, en la convivencia con los primeros, oportunidades para ejercitar la tolerancia, la paciencia y la perseverancia.

3 - ¿Cuándo reencarnamos?

Considerando la condición de la individualidad encontrándose en la dimensión espiritual, ¿qué factores determinan el momento en que su retorno al escenario físico deberá verificarse?

En El Libro de los Espíritus se lee:

[...] la fatalidad sólo consiste en estas dos horas: aquellas en que debéis aparecer y desaparecer en este mundo

Los Benefactores colocan, entonces, el momento en que debemos aparecer en el mundo, o sea, la reencarnación, como una fatalidad, algo que está determinado por principios bien definidos. Eso es porque la reencarnación es una necesidad de la vida espiritual, como la muerte es una necesidad de la vida corporal. Así los Espíritus presienten la época en que reencarnaran como el invidente siente el fuego que se aproxima. Aunque no todos se preocupen con ella, pues están los que no piensan en ella y que ni aún la comprenden pronto o tarde el Espíritu siente la necesidad de progresar, pues la condición de desencarnado no puede prolongarse indefinidamente.

   Cree el psiquiatra y escritor espírita Jorge Andréa que la “estructura energética del Espíritu”, con el pasar de los años en la dimensión espiritual, va teniendo mayor dificultad en recargarse”, imposibilitando la permanencia de la individualidad desencarnada en la dimensión espiritual, por un periodo de tiempo superior a su capacidad de renovación fluídica. Mientras más primitiva sea la condición evolutiva de la entidad espiritual, más brevemente deberá volver a la dimensión física. Ocurre, según él, un desgaste progresivo de las “unidades energéticas”, que pasan a “vibrar más lentamente”. Los Espíritus menos evolucionados, estando más necesitados del retorno a la superficie planetaria, reencarnarían con intervalo de tiempo más pequeño; los más evolucionados reencarnarían con mayor intervalo de tiempo, por la posibilidad de más fácil adquisición de material necesaria al metabolismo del psicosoma y por poseer, en potencia, cualidades energéticas que le permitirían "vivir" más tiempo en el estadio dimensional en que se encuentran.

    El tiempo de permanencia del Espíritu desencarnado en la dimensión espiritual es, según André Luiz, directamente proporcional a su condición evolutiva:

   El porcentaje de tiempo en el plano espiritual para las criaturas de evolución mediana varía con el grado de aprovechamiento de tiempo en el estadio reciente que disfrutaron en el cuerpo físico. Cuánto más vasta la provisión de conocimiento y mayor la adquisición de virtudes, por parte del Espíritu, más largo periodo disfruta en la Esfera Superior para obtención de más nobles recursos para más alta ascensión. 
   A medida, entonces, que las vibraciones espirituales se hacen más “pobres”, en el transcurso de una especie de “debilitamiento espiritual”, comenta Jorge Andréa, se observa una reducción progresiva de las actividades del Espíritu. Esa condición lo lleva a un estado de sopor y flaqueza progresiva. La ley de causa y efecto, por mecanismos desconocidos, lo impulsa a la vinculación al aparato genésico de una mujer en edad fértil, con la cual él mismo se relaciona por hilos de afinidad espiritual. Se desencadena así el mecanismo reencarnatorio automático por necesidad imperiosa de la entidad desencarnada de volver a la dimensión física, por absoluta falta de condiciones fisiopsíquicas de mantenerse distante de las vibraciones materiales.

León Denis esclarece, en Después de la muerte:
   Cuando llega la ocasión de reencarnar, el Espíritu se siente arrastrado por una fuerza irresistible, por una misteriosa afinidad, para el medio que le conviene.

Y aún Denis:
   Las leyes inflexibles de la Naturaleza, o antes, los efectos resultantes del pasado, deciden la reencarnación. El Espíritu inferior, ignorante de esas leyes, poco cuidadoso de su futuro, sufre maquinalmente su suerte y viene a tomar su lugar en la Tierra bajo el impulso de una fuerza que ni el mismo busca conocer.
   La hipótesis presentada por Jorge Andréa, según la interpretación que hace de algunas citas de Kardec y André Luiz, nos permite trazar un paralelo entre la necesidad de renovación del cuerpo físico que se da con la muerte física y la equivalente necesidad de renovación del cuerpo espiritual con la reencarnación.
    Importante considerar que, en muchas ocasiones, el proceso reencarnatorio es realizado bien pronto del agotamiento de los recursos fisiopsíquicos, pues Espíritus lúcidos y almas más evolucionadas pueden dirigir el proceso encarnatorio de sus tutelados, haciendo que vuelvan a la superficie planetaria, en encarnaciones previamente organizadas, dirigiendo todo el proceso.


4 - ¿Dónde reencarnamos?

Los Espíritus forman familias espirituales, cuyos lazos se deben a tendencias y características comunes. La necesidad de estar juntos hace que ellos se busquen, movidos por fuerzas inconscientes. Kardec, examinando las relaciones entre individuos, preguntó a los Espíritus Superiores si los encuentros, que acostumbran a darse, de algunas personas y que comúnmente se atribuyen al acaso, ¿no serán efecto de cierta relación de simpatía? Ellos respondieron que entre los seres pensantes hay conexión que aún no conocemos, y que el magnetismo es el piloto de esta ciencia, que más tarde comprenderemos mejor.     Relaciones magnéticas, ignoradas por nosotros, conectan a los Espíritus unos a los otros, y el Espíritu reencarnante tenderá a vincularse a Espíritus “simpáticos” domiciliados en la esfera física en condición de recibirlo en la condición de hijo. (Continúa en el próximo número.)

Autor: Ricardo Baesso de Oliveira

                                                  *************************



               Ante la zozobra


El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla. Pidió fervientemente a Dios ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar.

Cansado, finalmente opto por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar sus pocas pertenencias.

Entonces un día, tras de merodear por la isla en busca de alimento, regresó a su casa para encontrar su cabañita envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo. Lo peor había ocurrido, lo había perdido todo. Quedo anonadado de tristeza y rabia.

"Dios, Como pudiste hacerme esto?" -se lamentó.

Sin embargo, al día siguiente fue despertado por el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Habían venido a rescatarlo.

"¿Como supieron que estaba aquí?" -preguntó el cansado hombre a sus salvadores. "Vimos su señal de humo" -contestaron ellos.

Es fácil descorazonarse cuando las cosas marchan mal, pero no debemos desanimarnos porque Dios trabaja en nuestras vidas aun en medio del dolor y el sufrimiento. Recuerda la próxima  vez que aunque tu cabaña se vuelva humo, puede ser la señal de que la ayuda y gracia de Dios viene en camino.
( Autor desconocido )
                                                                 
                                                             *****************



         ACCIÓN DEL MUNDO ESPIRITUAL
 
En cierta ocasión se comunicaron tres Espíritus que tenían una problemática en relación al aborto. Las comunicaciones, una tras otras, eran todas vinculadas al asunto.
La primera de ellas fue la de un médico que, cuando estaba encarnado, se dedicó a hacer abortos. Se presentó muy turbado, perseguido por varios Espíritus. Se acusaba a sí mismo de criminal y se sentía aterrorizado con los propios actos. Estaba arrepentido- decía sin cesar- y tenía mucho miedo de los que le perseguían.
  El segundo comunicante fue una mujer. Acusaba al médico, a quien perseguía, deseosa de vengarse. Expliicó haber muerto en sus manos, cuando este intentaba provocarle la interrupción de la gravidez. Estaba atormentada por el remordimiento de esa acción y por el odio que tenía por el médico.
  Ambos fueron esclarecidos y se retiraron bastante reconfortados.
La tercera entidad era también una mujer. Vino para apoyar y estimular nuestro trabajo. Ya poseía bastante conocimiento sobre la vida espiritual y trabajaba mucho, principalmente ayudando a combatir la idea y la práctica del aborto. Ella misma, en su existencia, había cometido ese crimen, cuando la gestación de su sexto hijo. Siendo pobre y luchando con dificultades de todo orden, al engravidar por sexta vez, se desorientó y provocó el aborto, del cual se arrepintió inmediatamente. Jamás se perdonará y de ahí en adelante sufrió doblemente, cargando el peso del remordimiento. Tuvo una existencia larga, de muchas luchas, y desencarnó después de una prolongada dolencia. En el plano espiritual, se encontró con aquel que sería su sexto hijo y tuvo un gran choque al darse cuenta de que era un ente muy querido de su corazón y que iba a reencarnar con la finalidad de ayudarla. Él la había perdonado, pero ella, inconforme con el caso, hasta entonces no había conseguido perdonarse a sí misma. Se dedicó por esto, al trabajo de preservación de la vida, al mismo tiempo que formó parte de un grupo de atendientes (o enfermeros), dedicados a socorrer a los que practican ese delito y que yacen en el remordimiento y el desespero. Estaba con nosotros aquella noche, acompañando a varios Espíritus comprometidos por ese mismo crimen.

Fue un bello trabajo, y una vez más nos emocionamos ante las lecciones maravillosas que recibimos en las reuniones de desobsesión.
(Obra: Obsesión y Desobsesión - Suely Caldas Schubert)
 
 

                                                   ******
 


Fco.C. Xavier
Que yo jamás me olvide de que Dios me ama infinitamente, que un pequeño grano de alegria es esperanza dentro de cada uno es capaz de cambiar y de transformar cualquier cosa,pues...
La vida es construída en los sueños y concretada en el amor.

 (Chico Xavier)
                         ***************



“Y una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años, que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado toda su fortuna sin obtener ninguna mejoría, incluso había empeorado, al oír hablar de Jesús, se acercó a él
por detrás entre la gente y le tocó el manto, pues se decía: Con sólo tocar sus vestidos, me curo. Inmediatamente, la fuente de las hemorragias se secó y sintió que su cuerpo estaba curado de la enfermedad. Jesús, al sentir que había salido de él aquella fuerza, se volvió a la gente y dijo: ¿Quién me ha tocado? Sus discípulos le contestaron: Ves que la multitud te apretuja, ¿y dices que quién te ha tocado? Él seguía mirando alrededor para ver a la que lo había hecho. Entonces la mujer, que sabía lo que había ocurrido en ella, se acercó asustada y temblorosa, se postró ante Jesús y le dijo toda la verdad. Él dijo a la mujer: Hija, tu fe te ha curado; vete en paz, libre ya de tu enfermedad.”
(Marcos, V. 25-34).

Sabiduría y santidad son los dos atributos para la adquisición de la felicidad.
La Luz da sabiduría, la Religión da santidad, pero sólo el Amor resume toda la Ley y los Profetas.
La Esperanza consuela y anima; la Caridad robustece y ampara; la Fe salva; el Amor anima todas estas virtudes; el Amor es la Ley.
Los hombres titubean; la Humanidad degrada; todo parece perdido como la nave golpeada por la tempestad. Aparece el Amor y hace oír su voz convincente: todo se calma.
La bonanza sucede a la impetuosidad de los vientos y a la furia de los mares. La luz sucede a las tinieblas como el día sucede a la noche.
No hay nada que manifieste mejor la Ley de Dios que el Amor. Su nombre, escrito únicamente con cuatro letras, indica los cuatro puntos cardinales de la felicidad espiritual; sus letras son luces; su luz brilla más y arde mejor que el Sol.
La Esperanza está unidad a la Inmortalidad; mas la Fe es inseparable del Amor.
La mujer enferma, llena de fe, se aproxima al Señor, le toca los vestidos. “Haciendo eso, pensó: quedaré curada del mal que hace muchos años me aflige.” ¡Y el milagro se efectuó!
Así les sucederá también a todos aquellos que tuvieran fe y se aproximasen a Jesús: “El que me siga no estará en tinieblas.”
Todos los que tuvieran Fe, y con Fe buscasen vencer las dificultades, triunfarán porque el Amor coopera con la Fe para derrumbar barreras, destruir dominios, aniquilar obstáculos y suprimir dificultades.
“Si tuvieras fe, dijo Jesús, dirás a este monte: pásate para allá y él pasará.”
“Si tuvieras fe, dirás a esta higuera: trasplántate más allá, y así ocurrirá.”
La misión exclusiva de Jesús fue revivir los corazones en la Fe, para que las almas lleguen a las alturas del amor de Dios.
En todos sus viajes, el Maestro sembraba Fe, para que las gentes, con su producción, adquiriesen los tesoros del Amor.
Es así como, cultivando sus enseñanzas, nosotros alcanzaremos los mundos de luz que se mueven en el Éter accionados por la voluntad de Dios.
La Luz da Sabiduría y salva; Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida; el Amor es la Ley.

CAIRBAR SCHUTEL – Mari Carmen-España

******************************



jueves, 29 de octubre de 2015

El fenómeno de la muerte desde diferentes culturas


EL FENÓMENO DE LA MUERTE DESDE DIFERENTES CULTURAS









El fenómeno biológico de la muerte, desde la aparición del hombre en la Tierra, ha sido observada en algunas culturas, como la continuidad de la vida, siendo estrechamente relacionadas con las creencias religiosas sobre la naturaleza de la muerte y la existencia de una vida después de ella, y en algunos otras, como la negación absoluta de la misma, especialmente en la cultura occidental, donde las religiones han influido notoriamente sobre sus adeptos creándoles un cielo o un infierno, donde estarán irremediablemente destinados hasta el fin de los tiempos.

Todo el ritual que acompaña a la desencarnación del ser, implican importantes funciones psicológicas, sociológicas y simbólicas para los miembros de una colectividad y tiene que ver, no sólo con la preparación y despedida del cadáver, sino también con la satisfacción de los familiares y la permanencia del espíritu del fallecido entre ellos.

En todos los pueblos primitivos se han encontrado vestigios de la creencia en la inmortalidad del alma, sin que esos grupos étnicos jamás mantuvieran cualquier contacto entre ellos.

Habitando distintos puntos del planeta, desarrollando su propia cultura, en ellos se presentan los mismos cultos no obstante las conquistas alcanzadas, todas basadas en la certeza de un principio creador, justo y sabio, que recibe, para juzgar, a aquellos que retornan de la Tierra después de la muerte física.

La mitología de cada país es un océano de hechos espirituales, en el cual desembocan los ríos del conocimiento que se confunden, por identidad de informes, con respecto a la continuación de la vida después del desgaste carnal.

Los primeros entierros de que se tienen evidencias son de grupos de Homo sapiens. Además, los restos arqueológicos indican que ya el hombre de Neandertal pintaba a sus muertos con ocre rojo. Las prácticas de lavar el cuerpo, vestirlo con ropas especiales y adornarlo con objetos religiosos o amuletos son muy comunes. A veces al fallecido se le atan los pies, tal vez con la intención de impedir que el espíritu salga del cuerpo. El tratamiento más meticuloso es el del embalsamamiento, que nació, casi con seguridad, en el antiguo Egipto. Los egipcios creían que el cuerpo tenía que estar intacto para que el alma pudiera pasar a la siguiente vida, y para conservarlo desarrollaron el proceso de la momificación. En la sociedad occidental moderna se realiza este proceso para evitar que los familiares tengan que enfrentarse con el proceso de putrefacción de los restos.

Para los Sumerios, el difunto entraba en el Kur, el “Gran Abajo”. Allí presentaba ofrendas a los dioses con los que se quería conciliar. Luego era acogido por otros muertos con los que viviría en el “País sin Retorno”.

Para los Egipcios, el alma del difunto accedía al reino de Am-Duat, donde se beneficiaba de los favores de Osiris, dios de la inmortalidad. Pero antes de vivir en paz para toda la eternidad, el alma tenía que sufrir varias pruebas reveladas en el Libro de los Muertos, llamado así por los arqueólogos que encontraron el manuscrito, pero que sería más correcto traducir como Libro de la Salida a la Luz del Día. En el antiguo Egipto, la muerte no era considerada como un final en sí mismo, sino como un nacimiento.

Los funerales de los gobernantes representaban un evento religioso para la población; además, las Pirámides eran un símbolo y prueba de la autoridad real, pues los faraones encarnaban la permanencia social, la autoridad espiritual y temporal y su muerte ponía en peligro todos estos elementos.

En la India , las creencias en la reencarnación se basan en un sistema complejo que permite saber si el alma del difunto volverá o no a la Tierra. Según el Hinduismo, existen 16 puertas divididas en tres grupos por las que el alma puede salir. Según el grupo de puertas por las que se escapa, podrá acceder el difunto a un reino superior, o tal vez renacerá, o bien, finalmente se transfigurará y entrará definitivamente en un ciclo de renacimientos.

En Grecia, Egipto y la China , los esclavos, a veces, eran enterrados con sus amos, ya que se creía que en la otra vida el muerto iba a seguir necesitando sus servicios.

En la India, llegado al lugar previsto para la ceremonia, el cortejo se paseaba alrededor del féretro y antiguamente, en algunos grupos, la viuda realizaba el suttee, es decir, se autoincineraba en la pira funeraria del marido. Finalmente las cenizas se depositaban en un río considerado sagrado.

En Tailandia, después de la cremación del monarca, el nuevo rey y los miembros de la familia real tradicionalmente buscaban entre las cenizas fragmentos de huesos. Estas reliquias se convertirían en objetos de culto que, de forma indirecta, significaban la continuidad de la presencia y autoridad del monarca fallecido.

Pueblos griegos y latinos representaban a la muerte como una figura triste, con una antorcha apagada. En el cristianismo, se simboliza con un esqueleto armado de una guadaña.

Según el antropólogo B. Malinowski, los nativos de las islas Trobriand, cuando celebran su fiesta anual de la Milamala, tienen especial cuidado de no exponer al aire ningún tipo de punta, extremo de lanza u objetos punzantes, ya que estos podrían dañar a los espíritus de sus difuntos, que en tal fecha acuden en masa a sus poblados para celebrar con ellos tan importante efemérides.

El ritual funerario varia acorde con las costumbres de cada pueblo. En todas las sociedades se prepara el cadáver antes de colocarlo en el féretro, y su despedida está en función de las creencias religiosas, el clima, la geografía y el rango social. La cremación se práctica en algunas culturas con la intención de liberar el espíritu del muerto. La exposición al aire libre es común en las regiones árticas y entre los parsis (seguidores de una antigua religión persa, el zoroastrismo), donde también tiene un significado religioso. Practicas menos comunes son arrojar el cadáver al agua después de un traslado en barco y el canibalismo.

En las sociedades precolombinas de América, la muerte era un acontecimiento muy ritualizado, lo que obligaba a ceremonias de todo tipo, acompañadas de ofrendas, alimentos y objetos de acompañamiento y regalos de mucha utilidad durante el largo viaje que se iniciaba tras la muerte.

Entre los Mayas se diferenciaba el enterramiento según la clase y categoría del muerte. La gente ordinaria se enterraba bajo el piso de la casa, pero los nobles solían ser incinerados y sobre sus tumbas se erigían templos funerarios.

Los Aztecas, que creían en la existencia de paraísos e infiernos, preparaban a los difuntos para un largo camino lleno de obstáculos. Tenían que pelear para poder llegar al final y ofrecer obsequios y regalos al señor de los muertos, que decidía su destino final.

Entre los indígenas americanos se creía que el alma de los difuntos viajaba a otra parte del universo, donde disfrutaba de una vida placentera mientras que desarrollaba las actividades cotidianas. El alma de los desdichados o perversos, vagaba por los alrededores de sus antiguas viviendas, provocando desgracias.

La Iglesia Católica instituyó el 2 de noviembre como el Día de los Difuntos, cuyo objetivo es interceder ante Dios con oraciones, sacrificios y limosnas por las almas del purgatorio para que abandonen esta morada y vayan al cielo. Fue declarado por primera vez en los monasterios Cluniacenses en el año 998.

En culturas como la mejicana, se cree que las almas de los muertos vienen a visitar a sus amigos y familiares, por ello acuden a los cementerios para arreglar las tumbas y colocar flores, velas y alimentos. Para ellos, no es un día de duelo, sino de celebración, con desfiles mercadillos y conciertos.

A través de la antropología se ha logrado determinar que existen cuatro elementos simbólicos principales en las prácticas funerarias. El primer simbolismo es el color negro, el cual es asociado con la muerte en algunas culturas y en la actualidad esta ampliamente difundido. El segundo elemento es el pelo de los familiares, que puede estar rapado o, por el contrario, largo y desordenado en señal de tristeza. El tercer elemento son las actividades ruidosas con golpes de tambor o cualquier otro instrumento y el cuarto elemento, es la utilización de algunas prácticas mundanas en la procesión con el cadáver.

En las sociedades occidentales modernas, los rituales funerarios engloban velatorios, procesiones, tañido de campanas, celebración de un rito religioso y la lectura de un panegírico. El deseo de mantener viva la memoria del difunto ha dado lugar a muchos tipos de actos, como la conservación de una parte del cuerpo como reliquia, la construcción de mausoleos, la lectura de elegías y la inscripción de un epitafio en la tumba.

Uno de los más intrigantes problemas humanos, ha sido la interpretación del hombre sobre la vida, después del fenómeno de la muerte. Saber si la vida se acaba cuando sufre la transformación material, ha constituido un gran desafío para la inteligencia.

La documentación es preciosa y muy amplia, y es periódicamente reexaminada y aumentada con nuevos hechos y datos que la enriquecen más y la mejoran. Si la vida fuera destruida con la muerte, ella no tendría sentido en sí misma, ni finalidad, en razón de su fragilidad y brevedad.

Para los materialistas, la muerte es el fin de todo, pues la vida se reduce a nacer y morir: No creen que algo sobreviva después de la muerte, ni en el alma o espíritu, no creen en Dios, y por consecuencia creen que extinguida la vida material todo se acaba. Los materialistas son tan orgullosos que no admiten la posibilidad que exista alguien superior a ellos, e ahí la causa de no creer en Dios.

Pero, si sólo existe la materia, ¿cómo surgió el universo con leyes inmutables, perfectas y organizadas? Si el hombre no creó el cielo, las estrellas y las demás obras de la naturaleza, con gran perfección, todo nos lleva a creer en un ser superior llamado Dios. Se reconoce al creador por su obra.

Bien, si creemos en Dios, ¿porqué nos crearía para después aniquilarnos? ¿Usted que es padre o madre, le gustaría que sus hijos murieran para siempre? Si nosotros que somos seres imperfectos, y no queremos que nuestros hijos mueran, imagínese a Dios que es infinitamente perfecto, justo y bueno. Tenga la certeza que él no quiere eso para nosotros.

Los espiritualistas creen que existe un alma o espíritu que sobrevive después de la muerte física, pero su destino está definido por su conducta en una única existencia. Para ella sólo hay dos posibilidades: el cielo eterno para quienes hicieron el bien o el infierno eterno, para quienes hicieron el mal.

No creen que los muertos puedan comunicarse con los vivos, porque Moisés lo prohibió (Deuteronomio 18:10 - 12 y Levítico 19:31 y 20:27). Ahora, si Moisés lo prohibió es porque era posible comunicarse con ellos, pues nadie prohíbe algo imposible. Y, si los muertos van al cielo o al infierno de acuerdo a su comportamiento en la vida, ¿porqué entonces, vamos al cementerio a recordarlos y orar por ellos? Se supone que ellos no nos oyen más, o no podemos interceder por ellos, puesto que su suerte está irremediablemente definida. Jesús, nos mostró que podía ser posible el intercambio entre vivos y muertos, conversando con Elías y Moisés en el Monte Tabor.

La demostración mediúmnica de la inmortalidad del alma, proporciona valor al hombre, cuyos horizontes se hacen más amplios y lejanos, asignándole posibilidades infinitas y realizaciones sin término.

Desde entonces, los valores éticos se agigantan y el amor adquiere una dimensión ilimitada, uniendo a todos los seres bajo el árbol de la fraternidad que impulsa a la búsqueda de la felicidad por medio del trabajo y de la lucha que subliman.

Vemos a madres de criminales que lloran por sus hijos que están presos, pidiendo a Dios su regeneración. Jesús, el amigo excelso, nos enseñó que debemos perdonar siempre, ¿porqué Dios, que es más perfecto y bueno que nosotros no nos perdonaría nuestros errores? Dios nos perdona siempre. Si caminamos en el error, con certeza iremos a zonas de sufrimiento, pero saldremos de allí, arrepintiéndonos y reparando el mal que realizamos. Si nos vamos para el “infierno” o los “umbrales de la vida”, no es porque Dios nos castigó, sino porque transgredimos las Leyes de Dios, y esta ley, como todas las otras, da una reacción a cada acción que practicamos.

La iglesia decidió arreglar en parte el equívoco de las penas eternas, en el año 593, creando el llamado purgatorio, sitio donde las personas que tenían pecados leves podían ser salvados con oraciones pagadas. En la época de la Inquisición , existían las llamadas indulgencias, donde cada pecado tenía un precio. De acuerdo a esto, sólo los ricos que estaban en el purgatorio podían ser “salvados”, pues los pobres no tenían el dinero para comprar sus pecados.

Sin embargo, el dinero fue utilizado para construir el imperio de la Iglesia Católica , donde se encuentra hoy el Vaticano. Lutero que era católico, percibió tales disparates y desencadenó, en el siglo XVI, el movimiento llamado Reforma Protestante, creando una nueva religión que abolió las imágenes, las indulgencias y buscó seguir la Biblia al pié de la letra. A raíz de ello, Lutero fue excomulgado de la Iglesia Católica.

Para la cultura Espírita, la muerte no existe, pues somos espíritus inmortales y solo cambiamos de plano cuando dejamos la vida física, ya que retornamos a nuestra patria espiritual. Para nosotros no existe ni el cielo, ni el infierno, solo estados de conciencia. Es decir, quienes son buenos, tienen la conciencia tranquila y viven en paz; pero para aquellos que persisten en el camino del error y del mal, sufrirán penas morales por los actos practicados y solo saldrán de ese estado, cuando se arrepientan y reparen el mal que hicieron.

La Tierra ya no es el punto final, la estancia única para el ser, sino que es una escuela para el aprendizaje y para la adquisición de la experiencia, lo cual, junto trabaja a favor del perfeccionamiento del espíritu.

El dolor deja de ser un castigo de la vida para transformarse en inevitable efecto de la opción personal de cada cual, que escoge tal o cual camino, de paz o de violencia, de esfuerzo o pereza para crecer y progresar.

Por eso, el día de los muertos, recordémonos siempre de nuestros familiares y amigos desencarnados, con alegría. Y no nos olvidemos de prepararnos para nuestra partida de este mundo, mejorando nuestra conducta moral ante nuestro prójimo y procurando no apegarnos mucho a los bienes terrenales, para que cuando regresemos al mundo espiritual podamos llegar con nuestra conciencia tranquila.

La mentora espiritual Juana de Angelis, en su libro “Autodescubrimiento”, nos enseña que “el dolor ante la muerte de un ser querido, es consecuencia entre otros factores, de atavismos psicológicos, filosóficos y religiosos, que no educaron al individuo a considerar natural, como lo es, al acontecimiento que forma parte del proceso orgánico para el cual la vida se expresa”.

“La propia conceptuación de la muerte como fin, es frágil e insostenible, porque nada se extermina y los muertos no han interrumpido el flujo existencial. Se transfieren de onda vibratoria, se dislocan temporariamente, pero no se aniquilan. Continúan viviendo, se comunican con aquellos que quedaron en la Tierra , establecen nuevos lazos de intercambio, aguardan a los afectos y los reciben, a su vez, cuando desencarnan”.

“Es justo que se sufra el dolor de la separación, que se llore la ausencia, que se interrogue en silencio cómo se encontrará en la nueva situación el ser amado. No obstante, la desesperación no se justifica, por no ecuacionar ni llenar el vacío que queda”.

“Manifestar el dolor mediante los recuerdos felices, señalados por el rocío de las lágrimas, revivir episodios marcantes con ternura, repartir los haberes con los necesitados en su memoria, envolverlos en oraciones y crecer íntimamente, son recursos valiosos para la liberación de las amarguras consecuentes de la muerte”.

Con la Doctrina Espírita existe “la esperanza del reencuentro, de la comunicación y gracias al afecto preservado, se ilumina, se suaviza y mantiene sólo las señales de la gratitud por haber disfrutado de esa presencia querida”.

- Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís-
                                                                               
                                                                          *********************************



PRACTICA ESPIRITA

          
1-La práctica espírita es absolutamente gratuita, de acuerdo con la orientación del principio moral del Evangelio: "Dad de gracias lo que de gracias recibisteis"

2-La práctica espírita se realiza con sencillez, sin ninguna clase de culto exterior, dentro del principio cristiano según el cual Dios debe ser adorado en espíritu y verdad.

3- El Espiritismo no tiene sacerdotes y no adopta ni usa en sus reuniones, como tampoco en sus prácticas: altares, imágenes, andas, velas, procesiones, sacramentos, concesiones de indulgencia, vestiduras, bebidas alcohólicas o alucinógenas, incienso, tabaco, talismanes, amuletos, horóscopos, cartomancia, pirámides, cristales o cualesquiera otros objetos, rituales o formas de culto exterior.

4-·El Espiritismo no impone sus principios, invita a quienes están interesados en conocerlo, a que sometan sus enseñanzas al tamiz de la razón, antes de aceptarlas.

5-La mediumnidad, que hace posible la comunicación entre los Espíritus y los hombres, es una facultad que muchas personas traen consigo al nacer, independientemente de la religión o de la orientación doctrinaria de vida que adopten.

6-Práctica mediúmnica espírita sólo ejercida con base en los principios de la Doctrina Espírita y dentro de la moral cristiana.

7-El Espiritismo respeta a todas las religiones y doctrinas, valoriza todos los esfuerzos para la práctica del bien y trabaja en favor de la confraternización y la paz entre todos los pueblos y todos los hombres, con prescindencia de su raza, color, nacionalidad, creencia, nivel cultural o social. Reconoce además que "el verdadero hombre de bien es el que cumple la ley de la justicia, amor y caridad en su mayor pureza."

"NACER, MORIR, RENACER Y PROGESAR SIEMPRE, TAL ES LA LEY"
"FE INQUEBRANTABLE SOLO ES LA QUE PUEDE ENCARAR FRENTE A FRENTE A LA RAZON, ENTODAS LAS EPOCAS DE LA HUMANIDAD."

El estudio de las obras de Allan Kardec es fundamental para el adecuado conocimiento de la Doctrina Espírita.

                                                             **************************


¿Sería útil saber quienes fuimos o lo que hicimos en otras vidas ?
 Wellington Balbo – Salvador BA
 Uno de los tópicos que más llaman el interés del público cuando se habla de reencarnación es la posibilidad de saber quien fuimos en la existencia anterior, o incluso, identificar algunas experiencias vividas en el pasado con nuestros seres en la actualidad.

Es  natural la curiosidad de la esposa que quiere saber quien fue o que representó en su vida pasada su actual marido, o también la madre que tiene muchas afinidades con los hijos y quiere saber de donde viene todo ese bien querer.

Aqueles que trazem consigo gostos requintados, não raro, desejam saber se usaram coroas ou foram nobres. Os que muito sofrem intentam desvendar as razões pelas quais a dor bate-lhes tão cruel à porta.
Esta curiosidade faz parte da condição de seres em progresso, o complicado é quando se torna uma fixação.
Conheço muita gente que daria esta vida para saber o que foi na outra e, por isso, procuram médiuns que infelizmente abrem o baú das revelações, como se tivessem uma lista completa do que fomos e o que fizemos em pregressas estadias por este mundo.
Esses médiuns revelam situações e casos, parcerias, romances vividos, assassinatos e intrigas.
Já vi muita gente desequilibrar-se e entrar em parafuso por conta dessas revelações.
Certa feita um médium disse ao esposo de uma amiga que o filho dela havia sido seu assassino em anterior existência.
O marido acreditou e a relação com o enteado estremeceu.
Quase colocou fim ao seu casamento por conta disto.
Após alguns entreveros o esposo desta amiga resolveu deixar pra lá a “suposta” violência do enteado.
Este caso teve final feliz, contudo, o desfecho poderia ter sido outro.

O tema é tão palpitante que há muitos confrades estudando para saber as reencarnações de Chico Xavier, Allan Kardec e tantos outros.
Não sei se existe algum proveito real em sabermos se Chico foi Kardec ou não, como, também, não sei se há utilidade em identificarmos se fomos padres, coroinhas ou um operário.
Nosso foco não deve ser no passado, mas no presente.
Quê importa quem fomos?
O fundamental é como estamos.
E, como estamos?
Como anda nosso progresso?
Antes de buscar o passado vale viver o presente.
Farol seguro é o Espiritismo, e este diz que o esquecimento temporário do que fomos e o que fizemos em existências passadas é fundamental para que possamos agir sem as culpas do passado a inibir iniciativas no presente, ou criar entraves de relacionamento.
Kardec, aliás, ensina que ao estudarmos nosso próprio comportamento, tendências e aptidões, temos a intuição do que fizemos anteriormente.
Definitivamente não teríamos condições psicológicas de conviver com alguém que sabemos ter sido nosso algoz.
Esta, porém, é apenas uma das razões pelas quais nosso passado fica sob um véu, e penso ser bem forte para justificar tal regra imposta pela espiritualidade.
As revelações de outras existências, segundo os Espíritos, vêm apenas em situações especialíssimas.
Portanto, útil guardarmos serenidade ante ao passado.
Foco no presente, foco no hoje, no agora.
Nada nos importa mais do que saber como estamos.
E, repito a pergunta acima:
Como estamos?
                                                                   ************************************

           
LEY DE CONSECUENCIAS.

Comprobado está ya por la ciencia académica, que todo el universo, el espacio cósmico infinito, en el cual navegan los mundos, está impregnado de fuerzas poderosas que denominamos leyes: físicas, psíquicas, magnéticas, etc.
A medida que la ciencia de la física, de la química, de la biología y otras, progresan en nuestro mundo; a medida que se profundiza en el estudio del psiquismo; más y más vamos acercándonos a la Verdad de la Vida, y más nos acercamos también al conocimiento de las leyes cósmicas que rigen todo el universo en sus múltiples formas y manifestaciones.
Si durante el siglo pasado, alguien hubiese dicho que una persona desde Europa podría mantener una conversación con otra persona en América, sin salir de sus respectivas residencias, posiblemente sería tildado de loco, hasta por los científicos de la época. Sin embargo, hoy es una realidad.
Y esta realidad ha sido posible, por el descubrimiento de las ondas eléctricas, más conocidas por ondas hertzianas.
Sin embargo, estamos sumergidos en un océano de vibraciones que afectan a nuestra vida en un modo tal, que actúan sobre nosotros con tal intensidad, que el desconocimiento de esta verdad es causa de tanto sufrimiento y dolor en nuestra humanidad. Por ello, es de urgente necesidad conocer aquellas leyes que inciden directamente en la vida del hombre, a fin de no quebrantarlas, evitando así las consecuencias dolorosas.
Entre las múltiples leyes que inciden en la naturaleza psíquica del ser humano, existe una, que es de trascendental importancia. Esta es la ley de consecuencias, que en psicología se le denomina Ley de la Causalidad, y en las escuelas espiritualistas y en las esotéricas, es conocida con el nombre de Ley de Causa y Efecto, y también como Ley del Karma (1) y Ley de Retribución.
Podríamos compararla a la ley física de acción y reacción, ya que la reacción es un fenómeno consecuencia! de la acción. Pero, mientras la ley física actúa en el plano físico y con efecto inmediato, la ley de consecuencias o de causalidad actúa en el plano psíquico, pero no de efecto inmediato.
El filósofo Pietro Ubaldi, en su obra «La Gran Síntesis», refiere a este respecto: «... se trata de una ley omnipresente en el espacio y en el tiempo. No hay distancia o espera que puedan detener su reacción, de la que no escaparéis porque se encuentra dentro de vosotros mismos, así como está en todas las cosas. ¿Se puede engañar —dice— a la ley de gravitación? Del mismo modo, tampoco se evita ni se engaña a la reacción de la Ley, o sea, la Justicia Divina».
La Justicia Divina, que trasciende y está inmanente en nuestra propia naturaleza psíquica, nos devuelve, en cada una de las vidas, el bien o el mal que hayamos hecho en vidas anteriores. NO HAY CASTIGOS. El castigo, tal como la generalidad de los humanos entienden, no existe; porque ello estaría en contraposición con el amor infinito de la Divinidad Creadora. Con la creencia del castigo, se rebaja la Divinidad a la condición humana. No. Lo que existe en todo cuadro de dolor, es el efecto de causas, la reacción de la Ley violada.
¿Qué es la expiación, sino el pago en la vida presente, de las deudas contraídas con la Ley en las vidas pasadas, como son los casos de los minusválidos ya desde la infancia, así como los sufrimientos, en diverso modo, en los primeros años o siguientes de la vida humana?

Sebastián de Arauco.
                                                  
                                                  ******************************