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jueves, 13 de marzo de 2014

EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO

EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO, Autoridad de la doctrina espiritista

COMPROBACION UNIVERSAL DE LA ENSEÑANZA
DE LOS ESPÍRITUS

ALLAN KARDEC.

Si la doctrina espiritista fuese una concepción puramente humana no tendría otra
garantía que las luces del que la hubiera concebido, y nadie en la tierra podría tener la pretensión fundada de poseer él solo la verdad absoluta. Si los espíritus que la han
revelado se hubiesen manifestado a un solo hombre, nada garantizaría su origen, porque sería menester creer bajo su palabra al que dijera que había recibido sus enseñanzas.
Concediéndole una completa sinceridad, a lo más, podría convencer a las personas que le rodeasen; podría tener secretarios, pero nunca conseguiría reunir a todo el mundo.
Dios ha querido que la nueva revelación llegase a los hombres por un camino más rápido y más auténtico, por esto ha encargado a los espíritus el llevarla de uno a otro polo, manifestándose en todas partes, sin conceder a nadie el privilegio exclusivo de oír su palabra. Un hombre puede ser engañado puede engañarse a sí mismo, más no podría suceder lo mismo cuando millones de ellos ven y oyen la misma cosa: esto es una garantía para cada uno y para todos. Por otra parte, puede hacerse desaparecer a un hombre, pero no puede hacerse que desaparezcan las mesas; pueden quemarse los libros,pero no se pueden quemar los espíritus; pues si se quemaran todos los libros, el origen de la doctrina no sería menos invulnerable, por lo mismo que no está en la tierra, sino que surge de todas partes y que todos pueden obtenerla. A falta de hombres para explicarla, habrá siempre espíritus que alcanzan a todo el mundo y a quienes nadie puede alcanzar.
En realidad, los mismos espíritus son los que hacen la propaganda, con el auxilio de innumerables médiums. que ellos mismos suscitan en todas partes: Si no hubiesen tenido más que un intérprete, por favorecido que se viera, apenas se conocería el Espiritismo; este mismo intérprete, a cualquier clase que perteneciése, sería objeto de
prevención de muchas gentes, no le hubieran aceptado todas las naciones; mientras que comunicándose los espíritus en todas partes, a todos los pueblos, a todas las sectas y a todos los partidos, son aceptados por todos. El Espiritismo no tiene nacionalidad y está fuera de todos los cultos particulares; no se ha impuesto por ninguna clase de la sociedad, puesto que cada uno puede recibir instrucciones de sus parientes y de sus amigos de ultratumba. Así debía ser para que pudiese llamar a todos los hombres a la fraternidad, pues de no colocarse en un terreno neutral, hubiera mantenido las discusiones en vez de aclamarlas.
Esta universalidad en la enseñanza de los espíritus constituye la fuerza del Espiritismo y esta es también la causa de su rápida propagación; mientras que la voz de un solo hombre, aun cuando hubiese tenido el auxilio de la prensa, hubiera tardado siglos en ser oída de todos. Ahora tenéis millares de voces que se hacen oír simultáneamente en todas partes para proclamar los mismos principios y transmitirlos,tanto a los más ignorantes como a los más sabios a fin de que nadie quede desheredado.
De esta ventaja no ha gozado ninguna de las doctrinas que han aparecido hasta hoy. Sí,pues, el Espiritismo es una verdad, no teme ni la mala voluntad de los hombres, ni las revoluciones morales; ni los cataclismos físicos del globo, porque nada de todo esto puede alcanzar a los espíritus.

Marco Antuan
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ACTITUD Y HABILITACIÓN

Actitud es la capacidad del espíritu para ejecutar esa o aquella tarea en el plano evolutivo en el que se ve situado.
Por eso mismo, actitud aplicada es el acceso del hombre aniveles más altos, de conformidad con la Ley Divina que retribuye a cada uno, según las obras que realiza.
La Tierra es vasto campo de oportunidades para el desenvolvimiento de nuestros recursos potenciales.
Con el fin de perfeccionarlos, distribuye la Bondad Eterna las habilitaciones humanas, de acuerdo con nuestras peticiones y deseos.
Entre tanto, no bastará obtenerlas para que el alma se honorifique con el triunfo indispensable en ese o aquel circulo de acción.
Dios concede los títulos, cabiendo al hombre el justo deber de usarlos y ennoblecerlos.
Aquí vemos un médico, dignamente formado para el sacerdocio de la cura, no en tanto, si el escolapio, con diploma de mérito, no soporta a los enfermos, en balde recibirá el beneplácito de la escuela de medicina.
Más allá, observamos a un profesor debidamente preparado frente al magisterio, más si le falta amor para con los aprendices, en vano habrá recogido las bendiciones de la cultura.
Y, en todas partes, vemos a operarios convocados al trabajo, despreciando la oficina que los acogió; madres que se ausentan del templo doméstico, hostilizando la noble misión que el Cielo les confirió, y padres que desertan del hogar. Huyendo deliberadamente del apostolado afectivo que les podría preparar en el presente trabajo para un futuro iluminado de amor.
Según es fácil percibir, somos depositarios felices de preciosas habilitaciones en la Tierra que muchas veces menospreciamos en prejuicio propio, olvidando que todos poseemos aptitudes para concretizar lo mejor en nuestro propio camino.
Si ya puedes comprender la verdad, aprovecha los títulos que te fueron prestados por el Señor en la pauta de las convenciones terrestres, en la certeza de que, con ellos, detienes contigo las más amplias oportunidades de servir a los semejantes y crecer para Dios.
Recuerda que la azada más rica es simple candidata a la oxidación cuando no atiende a la habilitación a la que se destina y, haciendo de la propia vida tu instrumento de trabajo y de estudio, sin que lo percibas, el mundo te conferirá otros talentos y otros valores, armándote de nuevos recursos para la conquista de nuevas y más bellas experiencias.
Por el espíritu Emmanuel – Del Libro. Familia, Médium: Francisco Cándido Xavier.

Traducido por Merchita  
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 Obsesión y posesión 

45. Los malos espíritus pululan en torno de la Tierra a causa de la inferioridad moral de sus habitantes. Su acción maléfica forma parte de las calamidades que asolan a la Humanidad. La obsesión, que es uno de los efectos de esta acción, debe considerarse, al igual que las enfermedades y las demás tribulaciones de la vida, una prueba o una expiación, y como tal debe ser aceptada. 
La obsesión es la acción persistente que un mal espíritu ejerce sobre un individuo. Presenta caracteres muy diferentes, desde la simple influencia moral, sin signos exteriores notables, hasta el desequilibrio completo del organismo y las facultades mentales. Entorpece las facultades mediúmnicas, y cuando se trata de mediumnidad auditiva y psicográfica, se caracteriza por la obstinación del espíritu obsesor en manifestarse siempre él. 
46. Así como las enfermedades son el resultado de las imperfecciones físicas que hacen al 
cuerpo accesible a las influencias perniciosas exteriores, la obsesión es siempre el resultado de una imperfección moral que atrae a los espíritus. A una causa física, se opone una fuerza física; a una causa moral, se opone una fuerza moral. Para preservarse de las enfermedades, se fortifica el cuerpo; para prevenir la obsesión, hay que robustecer al alma, razón por la cual el obseso necesita trabajar en su propio mejoramiento, lo que suele bastar para liberarse del obsesor sin el concurso de otras personas. Esa ayuda se hace necesaria cuando la obsesión degenera en subyugación y en posesión, ya que entonces el enfermo pierde su voluntad y libre albedrío. 
La obsesión es casi siempre el móvil de venganza de un espíritu, y generalmente se origina 
en las relaciones que ambos tuvieron en una existencia anterior. 
En el caso de la obsesión grave, el obsedido está rodeado e impregnado de un fluido 
pernicioso que neutraliza el efecto de los fluidos saludables, rechazándolos. Es necesario, pues, liberarlo de ese fluido. Ahora bien, un mal fluido no puede ser expulsado por otro de la misma naturaleza. Mediante una acción análoga a la del médium curativo en los casos de enfermedad, hay que expulsar el fluido maléfico con la ayuda de un fluido mejor. 
Esta acción, casi mecánica, no es siempre suficiente. Es preciso también, en casi todos los 
casos, influir sobre el ser inteligente. Para ello es necesario hablar con autoridad, con esa autoridad que sólo depende de la superioridad moral: cuanto más grande sea ésta, mayor será la autoridad. 
Mas no todo radica en eso: para asegurar la liberación del enfermo hay que lograr que el 
espíritu perverso renuncie a sus malos propósitos. Debe nacer en él el arrepentimiento y el deseo de hacer el bien, y esto se logra con la ayuda de instrucciones hábiles, con evocaciones especiales que tiendan a su educación moral. Entonces se tendrá la doble satisfacción de liberar a un encarnado y de convertir a un espíritu imperfecto. 
La tarea se hace más fácil cuando el obseso comprende su situación y ayuda con su fuerza 
de voluntad y con sus plegarias. No sucede lo mismo cuando, seducido por el espíritu falaz, se crea ilusiones sobre las cualidades de su dominador, complaciéndose con las maldades en que éste le sumerge, ya que entonces, en lugar de ayudar, rechaza toda asistencia. Este es el caso de la fascinación, siempre mucho más rebelde que la subyugación más violenta .

- DE "EL GÉNESIS" DE ALLAN KARDEC

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