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miércoles, 24 de noviembre de 2010

La rueda de la vida


Autor: ELIZABETH KÜBLER-ROSS


 ¿HAY ALGO DESPUÉS DE LA VIDA?


En nuestras investigaciones, el reverendo Gaines y yo mantuvimos las distancias entre nosotros. no había ningún malentendido, simplemente acordamos no comparar nuestras observaciones hasta que cada uno tuviera veinte casos. Peinamos los pasillos cada uno por su lado. También buscamos fuera del hospital. Hicimos averiguaciones y seguimos las pistas para encontrar enfermos que se ajustaran a nuestros requisitos. Nos limitábamos a pedirles que nos contaran lo que les había ocurrido o lo que habían sentido. Todos estaban tan deseosos de encontrar a alguien interesado en escucharlos, que sus relatos brotaban a raudales.

Cuando finalmente comparamos nuestras notas, nos quedamos atónitos, a la vez que tremendamente entusiasmados, por el material recogido. "Sí, vi a mi padre tan claro como la luz del día", me dijo un paciente. Otra persona le dio las gracias al reverendo Gaines por hacerle la pregunta: "Me alegra tanto poder hablar de eso con alguien. Todas las personas a las que se lo he contado me han tratado como si estuviera loco, y todo fue tan agradable y apacible..." "Volví a ver", contó una mujer que había quedado ciega en un accidente. Pero cuando la reanimaron, perdió nuevamente la vista.

Eso ocurrió mucho antes de que nadie hubiera escrito algo sobre las experiencias de muerte clínica temporal o de la vida después de la muerte; por lo tanto sabíamos que el público en general acogería nuestros hallazgos con escepticismo y franca incredulidad, y quedaríamos en ridículo. Pero hubo un caso que me convenció. Una niña de doce años me dijo que no le había contado la experiencia a su madre. La experiencia fue tan agradable que no tenía ningún deseo de volver de allí. "No quiero contarle a mi madre que existe un hogar más agradable que el nuestro", explicó.

Finalmente le relató a su padre todos los detalles, incluso que su hermano la había abrazado con mucho cariño. Eso sorprendió al padre, que reconoció que en realidad habían tenido otro hijo, de cuya existencia la niña no tenía idea hasta ese momento. El niño había muerto unos meses antes de que ella naciera.

Mientras el reverendo y yo pensábamos qué hacer con nuestros descubrimientos, nuestras vidas siguieron avanzando en direcciones diferentes. Los dos habíamos estado buscando puestos fuera del ambiente sofocante del hospital. El reverendo Gaines se marchó primero. A comienzos de 1970 se hizo cargo de una iglesia de Urbana; también adoptó el nombre africano de Mwalimu Imara. Todo ese tiempo yo había albergado la esperanza de ser yo quien me marchara primero, pero mientras eso no ocurriera tenía que continuar con los seminarios.

Estos no resultaban tan bien sin mi socio, que era un fuera de serie. Lo reemplazó su antiguo jefe, el pastor N. Pero era tal la falta de química entre nosotros dos que un alumno creyó erróneamente que él era el médico y yo la consejera espiritual. Vamos, un desastre.

Yo seguía preparándome para dejar ese trabajo, y finalmente llegó el viernes en que había decidido impartir el último seminario sobre "La muerte y el morir" de mi carrera. Siempre he sido propensa a los extremos. Después del seminario, me acerqué al pastor N., sin saber muy bien cómo decirle que renunciaba. Nos detuvimos ante el ascensor, hablando del seminario que acababa de terminar y de otros asuntos. Cuando él pulsó el botón para llamar el ascensor, decidí aprovechar ese momento para dimitir, antes de que él entrara en el ascensor. Pero ya era demasiado tarde, pues se habían abierto las puertas. Yo me disponía a hablar, cuando repentinamente apareció una mujer entre el ascensor y la espalda del pastor N. Me quedé con la boca abierta. La mujer estaba flotando en el aire, casi transparente, y me sonreía como si nos conociéramos.

- ¡Dios santo! ¿Quién es? —exclamé extrañada.

El pastor N. no tenía idea de lo que ocurría. A juzgar por su expresión, debía de pensar que me estaba volviendo loca.

- Creo que la conozco —dije—. Me está mirando.

- ¿Qué? —preguntó él. Miró a su alrededor y no vio nada—. ¿De qué está hablando?

- Está esperando que usted entre en el ascensor, entonces se me acercará —le expliqué.

Seguramente durante todo ese rato el pastor había estado deseando huir, porque saltó dentro del ascensor como si se tratara de una red de seguridad. Y en cuanto se hubieron cerrado las puertas, la mujer, la aparición, se acercó a mí.

- Doctora Ross, he tenido que volver —me dijo—. ¿Le importaría si fuéramos a su despacho?
Sólo necesito unos minutos.

Mi despacho estaba sólo a unos cuantos metros, pero fue la caminata más rara y perturbadora que había hecho en mi vida. ¿Estaría experimentando un episodio psicótico? Había estado algo estresada, sí, pero no tanto como para ver fantasmas, y mucho menos un fantasma que se detuvo ante mi despacho, abrió la puerta y me hizo pasar primero como si yo fuera la visita. Pero en cuanto cerró la puerta, la reconocí. —¡Señora Schwartz!

¿Señora Schwartz? La señora Schwartz había muerto hacía diez meses y estaba enterrada.
Sin embargo, allí estaba, en mi despacho, a mi lado. Era la misma de siempre, afable y reposada, aunque algo preocupada. Mi estado de ánimo era bastante diferente, tanto que tuve que sentarme para no desmayarme.

- Doctora Ross, he tenido que volver por dos motivos —me dijo claramente—. El primero, para agradecerles a usted y al reverendo Gaines todo lo que han hecho por mí.

Yo toqué mi pluma, los papeles y la taza de café para comprobar si eran reales. Sí, eran tan reales como el sonido de su voz.

- Pero el segundo motivo ha sido para decirle que no renuncie a su trabajo sobre la muerte y la forma de morir. Todavía no.

La señora Schwartz se aproximó al costado de mi escritorio y me dirigió una sonrisa radiante.
Eso me dio un momento para pensar. ¿Era éste un suceso real? ¿Cómo sabía que yo pensaba renunciar?

- ¿Me oye? Su trabajo acaba de empezar —continuó—. Nosotros le ayudaremos.

Aunque me resultaba difícil creer que eso estuviera ocurriendo, no pude evitar decirle: —Sí, la oigo.
De pronto presentí que ella ya conocía mis pensamientos y todo lo que iba a decirle. Decidí pedirle una prueba de que estaba realmente allí; le pasé una hoja de papel y una pluma y le pedí que escribiera una breve nota para el reverendo Gaines. Ella escribió unas palabras de agradecimiento.

- ¿Está satisfecha ahora? —me preguntó.

Francamente, yo no sabía qué era lo que sentía. Pasado un momento la señora Schwartz desapareció. Salí a buscarla por todas partes; no encontré nada. Volví corriendo a mi despacho y estudié detenidamente la nota, tocando el papel, analizando la letra, etcétera. Pero entonces me detuve. ¿Por qué dudarlo? ¿Para qué continuar haciéndome preguntas?

Como he comprendido desde entonces, si la persona no está preparada para las experiencias místicas, nunca va a creer en ellas. Pero si está receptiva, abierta, entonces no sólo las tiene y cree en ellas, sino que alguien puede cogerla y suspenderla en el aire con un pulgar y va a saber que ese alguien es absolutamente real. \

De pronto, lo último que deseaba en el mundo era dejar mi trabajo. Si bien a los pocos meses abandoné el hospital, esa noche me fui a casa llena de energía y entusiasmada ante el futuro. Sabía que la señora Schwartz me había impedido cometer un terrible error. Le envié su nota a Mwalimu, y todavía la tiene, que yo sepa. Durante muchísimo tiempo, él continuó siendo la única persona a quien le había contado lo de ese encuentro. Manny me habría regañado como todos los demás médicos.

Pero Mwalimu era diferente.

Nos elevamos a otro plano. Hasta ese momento habíamos intentado definir la muerte, pero desde entonces nos dedicamos a mirar más allá, hacia una vida futura. Acordamos continuar entrevistando a pacientes y acumulando información sobre la vida después de la muerte. Después de todo, se lo había prometido a la señora Schwartz.

2.012 y los falsos profetas


“¡Según el decir de varios oráculos, el fin del mundo estaría previsto para el 2012! El calendario maya se acaba el 21 de diciembre de 2012, fecha que indica un cambio radical y global a escala mundial. Será el fin del mundo
o el fin de un mundo…

Asistiremos a una actividad excesiva del sol, a
numerosas catástrofes naturales y guerras… La Tierra cambiará el eje y su campo magnético se invertirá, la Tierra se saldrá de su órbita… Los extraterrestres descenderán sobre la Tierra y se llevarán a los mejores de nosotros… Los mayas han profetizado los acontecimientos, Nostradamus igualmente, la Biblia también anuncia el fin del mundo…”
JACQUES PECCATTE-  ( Art. tomado de  Le Journal Spirite, de noviembre-diciembre de 2.009) 
E D I T O R I A L


por
Así pues resurgen las profecías milenaristas entre los aficionados al esoterismo que nos reinventan el fin del mundo o el advenimiento de una nueva era. Los autores son prolijos, y cada uno en su versión anuncia lo mejor o lo peor, según su grado de optimismo o de pesimismo.

Las grandes profecías están de vuelta, a pesar de los repetidos fracasos del pasado y, puesto que el año 2000 no produjo nada de particular, se ha encontrado otra fecha tope cuyo vencimiento habrá que volver a retrasar cuando después del 2012 hayamos comprobado que, ni la transformación radical de la humanidad, ni el fin de un mundo, están inscritos en las cifras.

Algunos seres humanos se complacen jugando con las fechas, como si simples cifras pudieran tener el
menor significado. Soñamos con que los calendarios son diferentes según las civilizaciones y, por ejemplo,la era cristiana sitúa el año cero en el presunto año del nacimiento de Jesús (que por otra parte es inexacto) mientras que el antiguo calendario chino comienza en el 2637 antes de nuestra era. Buscando en el calendario maya se han encontrado nuevas fuentes anunciadoras de predicciones de fechas, que esta vez no corresponden más que a cifras redondas como el año 1000 o el año 2000, una vez llevada la fecha al calendario cristiano.
 la gente a veces queda decepcionada, pero la mayoría de las veces se tranquiliza cuando comprende que el espiritismo es asunto de responsabilidad y libertad, al margen de toda predicción buena o mala. En todo caso, eso significa que el espiritismo no es lo suficientemente conocido por la imagen de lo que es, pues tiene aún la representación indefinida de una nebulosa mística o mágica.
Como último recurso, se buscan fechas más exóticas en otras civilizaciones, olvidando simplemente que las grandes fechas no han sido más que convenciones arbitrarias según los puntos de partida de calendarios que son diferentes según las culturas. Estas fechas son sólo hitos históricos que nos facilitan la vida, así el calendario cristiano nos permite ubicarnos en los períodos de la historia con números de los siglos antes y después de Jesucristo. Pero es muy evidente que si quisiéramos fechar la historia a partir de la aparición de los primeros hombres, tendríamos que contar varios millones de años sin conocer exactamente su comienzo.

Es así, algunos seres humanos siempre han tenido esa necesidad de mezclar la metafísica o la búsqueda espiritual con datos cifrados, astrológicos o numerológicos, como si el mundo y la vida pudieran descifrarse a partir de convenciones aritméticas que nosotros mismos hemos fabricado. Es así como ha vivido el esoterismo, tratando siempre de hacer coincidir el estado intelectual y moral de la humanidad, con cálculos que no tienen ninguna relación con la psicología humana. Y además, el ser humano siempre ha necesitado ser tranquilizado acerca de su porvenir, de allí esa curiosidad por los datos proféticos que estarían inscritos en las conjunciones astrales o en los misterios de los calendarios.
Como espíritas, evidentemente estamos lejos de esas consideraciones esotéricas de otra época, pero todavía necesitamos repetirlo y justificarlo… En efecto, en la percepción común y errónea del espiritismo, la gente siempre hace la amalgama con la magia, la astrología, el ocultismo y todas las variantes del esoterismo. Prueba de ello es que regularmente nos plantean preguntas muy en serio respecto a la inminencia del 2012, como si los espíritas debiéramos estar mejor informados que los demás sobre lo que se ha convertido en una certeza… ¡sí, la certeza de un gran descalabro en el
2012! “Y ustedes, los espíritas, ¿qué precisión adicional nos pueden dar sobre el 2012? ¿Qué predicen los espíritus? Etc.” Se nos hace la pregunta como si se tratara ya de una evidencia para todo el mundo, y sobre todo para nosotros… pues estamos asimilados a un movimiento esotérico como los demás, y naturalmente,pues, deberíamos estar en primera línea en esta esfera de influencia profética.
Cuando damos algunas explicaciones acerca de lo que es el espiritismo y sobre todo acerca de lo que no es,

Por otra parte, algunos malos adeptos del espiritismo mantienen la confusión, lo cual puede comprobarse en varios sites de Internet donde todos los conceptos espíritas, esotéricos y ocultos
Ante sus torpezas existenciales, el ser humano ha necesitado con frecuencia de la magia, la adivinación y la predicción, ya sea para tranquilizarse, o para producir espanto, como en las películas de ciencia ficción.

Si bien el pensamiento mágico ha sido sustituido por el pensamiento racional, no se puede impedir que las viejas creencias resurjan como para expresar una búsqueda espiritual mal definida. El espiritismo había llegado para reconciliar la ciencia y la fe, lo racional y lo irracional, dentro de una complementariedad filosófica donde el corazón se unía a la razón; pero con frecuencia se prefiere distraerse con cuentos de nunca acabar para soñar y espantarse con los grandes misterios.
Sabemos que si la evolución del mundo siempre ha sido caótica, sin duda lo será todavía mucho tiempo más antes de que una sociedad globalizada alcance la armonía deseada. El progreso del género humano no será dominado por grandes fechas, sino por la evolución general en los planos intelectual y moral. De modo más inmediato y sin hacer pronósticos, estamos evidentemente en un momento decisivo en lo que se refiere a las finanzas, la economía, la ecología y la política mundial. Luego de la crisis financiera que ha debilitado los equilibrios mundiales, estamos esperando una nueva situación a sabiendas de que las finanzas y la economía muy bien podrían volver a caer en los extravíos del pasado sin que nadie extraiga la más mínima lección de los hechos recientes. Si la recuperación esperada se cumple sobre las mismas bases con un sistema bancario idéntico, será sólo una reactivación destinada al final a las mismas consecuencias.

Dentro de la perspectiva más optimista, se podría esperar un cambio radical del funcionamiento de las finanzas mundiales por un nuevo sistema económico todavía inédito. Y se podrían situar entonces las transformaciones más importantes a fines del 2012,de modo que los milenaristas se saldrían con la suya diciendo: “¡Vean que ha pasado tal cosa excepcional!”

Si hiciera falta que esta simple hipótesis se convirtiera en realidad, eso no sería de todos modos más que un desarrollo progresivo que se decide en un período de varios años. Y si verdaderamente importara que el año 2012 representara un momento decisivo para la humanidad, sólo sería un azar del calendario. Deseemos pues que a la vista del 2012, sobrevengan cambios significativos, pero es sólo un deseo, desdichadamente muy frágil y que no tiene nada de profético…

En cuanto a los trastornos astronómicos a nivel del sistema solar tal y como se proyectan en estas
predicciones, no tienen como fuente más que la imaginación de algunos iluminados. Y aun cuando hubiera alguna modificación del campo magnético terrestre o alguna erupción solar, esos no serían sino fenómenos conocidos, independientes de la situación espiritual de la humanidad en su conjunto. Se mezcla todo como para dar testimonio de un castigo divino que se traduciría en cataclismos, con el salvamento por los extraterrestres de los humanos más meritorios como premio…

Olvidemos pues todos estos cuentos fantásticos,dejemos la ficción a las creaciones literarias y al séptimo arte, y volvamos a los valores que hacen nuestra filosofía.

A pesar de los tormentos de una humanidad en busca de sentido, dirijamos todas nuestras esperanzas a un futuro por construir. El espiritismo deberá encontrar allí su lugar, continuando su lucha dentro de su participación en el mundo por medio de la oración, la acción del pensamiento, la toma de conciencia y la enseñanza de sus principios capaces de conducir a la humanidad hacia otros horizontes.



LA NECESIDAD DE ADIVINACIÓN

son mezclados alegremente sin distinción, con una total ignorancia de los principios fundamentales de la filosofía espírita.

martes, 23 de noviembre de 2010

Telepatía y Percepción Extrasensorial


La capacidad de saber lo que piensa otra persona -lo que llamamos lectura de la mente o percepción extrasensorial- ocupa también un brumoso terreno a medio camino entre la creencia popular y la ciencia. Los psicólogos han descubierto que algunos individuos tienen para ello mucha más habilidad que otros. Un sujeto A colocado en una habitación donde mira a una serie de tarjetas con imágenes puede a veces transmitir mentalmente estas imágenes con sorprendente exactitud a un sujeto B que está en otra habitación intentando recibirlas. Sin embargo, la ciencia se ha parado más o menos aquí. Durante la guerra fría, las agencias de defensa llevaron a cabo algunos experimentos secretos para ver si los espías podrían ser capaces de enviar mensajes o imágenes telepáticamente a un ejército que estuviera más allá del telón de acero, pero estos intentos nunca fueron fiables, aunque, por otra parte, tampoco fueron fracasos completos.

Se han ido poniendo obstáculos a las investigaciones sobre la percepción extrasensorial porque no está claro que haya realmente un emisor y un receptor, y sólo sirve de explicación poco probable la confusión de dos mentes o el pensamiento compartido. Hemos hablado de límites confusos en el tiempo y en el espacio, pero el límite de la personalidad es igualmente confuso. ¿Estamos los unos separados de los otros, o es sólo una ilusión conveniente que mantenemos para que la vida pueda seguir de una cierta forma predecible?

A menudo, los matrimonios que llevan muchos años juntos parecen fundirse tanto en personalidad como en pensamiento, y los gemelos tienen misteriosas similitudes en la forma en que se desarrollan sus vidas. Sin embargo, estudios concienzudos sobre gemelos idénticos han demostrado que no hay un estereotipo que cubra todos los casos. En un extremo de la gama, tenemos a parejas de gemelos idénticos que están tan completamente fundidos que nunca llegan a vivir separados, y cuando se les hacen preguntas, hablan con una sola voz y aparentemente piensan con una sola mente. En el caso lamentable de que uno de los gemelos muera prematuramente, el otro se vuelve melancólico de por vida. En el otro extremo de la gama, dos gemelos idénticos pueden ser casi totalmente extraños y no compartir ni experiencias ni pensamientos. Se han hecho muchos estudios en gemelos separados al nacer y que han sido criados por parejas de padres de características muy diferentes. Generalmente, 136 en estos casos los gemelos muestran todavía un 50 por ciento de fuerte semejanza en los modelos del comportamiento y los pensamientos. Cuando se les reúne todavía pueden formar fuertes lazos y entonces es probable que se establezca algún tipo de comunicación mental, ya sea percepción extrasensorial o no. Pero incluso aunque la empatía sea muy intensa, los gemelos no se dividen en un emisor de pensamiento y un receptor.

Esto implica que en el campo de la mente cualquier límite puede ser tenue. Si es necesario, nuestra mente puede fundirse y comunicarse con otra mente, con lo que un pensamiento que pertenece a una persona se convierte en una experiencia compartida. ¿Por qué es necesaria una fusión así? Nadie puede dar una respuesta precisa ya que, en general, los acontecimientos trascendentales actuarán como disparador, haciendo que la esposa intuya los últimos deseos de su pareja que está muriendo o que uno de los gemelos sepa que a su hermano lo acaba de fulminar un rayo. El gemelo a quien le sucedió esto en la realidad sintió la conmoción del rayo pasando a través de su propio cuerpo en el mismo instante en que moría su hermano. Para dar más énfasis a este tema, y después de escribir este ejemplo, conocí a un abogado que una tarde fue sacado de una reunión por un dolor desgarrador en el abdomen. Como nunca había tenido una experiencia parecida se fue a casa inmediatamente. Cuando llegó, se encontró con que le esperaba la policía con la trágica noticia de que su madre había sido apuñalada y asesinada en un acto de violencia aleatoria en el mismo momento exactamente en que él había sentido el dolor. ¿Cuál era en aquel caso el misterioso sincronismo de tiempo en el que la madre, el hijo y el asesino estaban unidos en una danza kármica?

Pero algunas percepciones extrasensoriales son totalmente triviales y sin consecuencias, como cuando telefoneamos a alguien y nos dice: «Ahora mismo estaba pensando en ti.» La fascinación real es más profunda. Todos estamos convencidos de que somos los autores de nuestros pensamientos y que no aparecen simplemente como mensajes en la cabeza sino que los pensamos activamente, pero las percepciones extrasensoriales tienden a contradecir esta suposición. Si dos personas comparten vividamente el mismo pensamiento, podría ser que ninguna de ellas fuera su autor y que haya habido sencillamente una recepción simultánea de una idea. Podemos citar ejemplos en que dos filósofos o científicos hayan tenido la misma inspiración sin conocerse. Un famoso ejemplo de esto es la invención simultánea de los cálculos por parte de Leibniz y Newton.

A menudo decimos que «hay una idea en el aire», y podría ser literalmente cierto que lo no manifiesto pueda revelar algunas percepciones o revelaciones a gran escala. Esto es especialmente verdad a nivel colectivo, cuando toda una sociedad puede ser presa del entusiasmo por la revolución o los cambios sociales. En estos casos, no tiene que haber necesariamente un emisor o un receptor, aunque siempre suele aparece un portavoz destacado del nuevo pensamiento. Decimos que una sociedad está madura para el cambio cuando, de hecho, tiene lugar un proceso mucho más sutil que consiste en la sintonización de millones de individuos en un campo de mente colectiva. En un experimento fascinante, a unas madres que habían dado el pecho a sus hijos se las separó de ellos y no se les dio información alguna sobre las actividades del niño. Incluso a varios kilómetros de distancia, muchas madres comenzaban a segregar leche en el momento en que sus hijos empezaban a llorar pidiendo leche. Hay dos mentes íntimamente conectadas que pueden unirse a nivel de la consciencia, una de las cuales ha llorado pidiendo ayuda o amparo a alguien que está a una cierta distancia y algunas veces responde manifestándose o llamando. En tiempos de guerra no es raro que algunos padres sepan con certeza el momento exacto en que su hijo muere en el campo de batalla.

La consciencia no tiene por qué ser humana, pues parece extenderse a todas las formas de vida.

En un bosque en el que los árboles sirven de pasto intensivo para los animales, los árboles pueden protegerse individualmente a sí mismos por medio de una defensa química, exudando unas breas indigeribles antes de que las toquen y avisan a los árboles circundantes por medio de señales químicas a través del aire o de las raíces. En un acto similar de consciencia común, las células del pepino de mar se organizan para dotar de boca y de tracto digestivo a este primitivo animal, que es poco más que un tubo alimentario gigante. Pero si trituramos un pepino de mar en una licuadora y vertemos la solución de salmuera y células en un vaso, al cabo de un rato todo el animal se reagrupa a partir del informe fango biológico. Todo esto son ejemplos de consciencia como un campo que está más allá del cuerpo. Estos ejemplos nos ayudan a desplazarnos desde una mente estrictamente privada y aislada a una mente universal compartida cuyo cuerpo es el universo. El aislamiento es un 137 hecho material pero no es un hecho cuántico y los límites que separan el «yo» del «tú» son mucho más frágiles de lo que podamos apreciar. Hay razones para creer que la identidad personal no es más que otra conveniencia, útil para la vida cotidiana pero demasiado endeble como para que la consideremos real. Yo creo que esto está implicado en las frases de la escritura «hijos de Dios» y «creados a su imagen y semejanza». En tanto que hijos de nuestros padres, la personalidad misma tiene una continuidad, ya que una generación enseña a la siguiente la forma de obedecer las normas de la identidad limitada, pero en una realidad muliestratificada tiene que haber otro padre y madre para nuestra identidad extendida, y éste es el papel que le asignamos a Dios.

Todavía no hemos probado que exista esta paternidad divina, pero parece innegable que nuestra identidad cósmica es real.

Por Deepak Chopra de su libro "Conocer a Dios"

lunes, 22 de noviembre de 2010

¿ Se llaman Espíritus, o Almas?




Cuando hablamos de Espíritu nos referimos a la parte Divina del Alma humana, sin su cuerpo físico, y cuando hablamos de Alma nos referimos al mismo Principio pero unido al cuerpo físico , lo que constituye al Ser Humano.

Se podría resumir que el Espíritu es una chispa Divina, creado a través del desarrollo psiquico evolutivo por voluntad de la Fuente de todo origen a la que llamamos Dios , y constituye una energía eterea y sutíl, ligada y concretada en un cuerpo de energía menos sutíl o semimaterial que llamamos Perispíritu a modo de envoltorio,que lo delimita , formando durante las primeras etapas evolutivas junto al espíritu, una Unidad indisoluble .Esta Unidad que genéricamente llamamos Espíritu existente en planos espirituales del “más allá de la materia,” es la misma que llamamos Alma cuando ese mismo Ser o Espíritu, está encarnado en la materia como Ser humano. Es también conocido como " Cuerpo Espiritual" y  en los desencarnados es de aspecto semejante al ser humano que encarnó durante su última existencia en el mundo físico.

La única diferencia sustancial entre los Espíritus y los Seres humanos, es que nosotros los humanos, tenemos una última envoltura que es nuestro cuerpo carnal , y ellos no la tienen porque la perdieron y quedó en una tumba junto a la personalidad humana efímera que representaron tras último su paso por este mundo...

Como el Espíritu es energía, de modo natural posee el don de la ubicuidad, porque pueden irradiar sus influencias o efluvios y es capaz de materializarse en diversos grados y de dejarse ver en varias partes diferentes o lejanas a la vez. Hay en la historia de los fenómenos y de las apariciones espirituales, muchos casos testificados de ubicuidad tanto de Espíritus encarnados, como de los desencarnados.

Jose Luis

Por las inducciones fundadas en los fenómenos que he observado, llegue a estas conclusiones:
1.- Existen seres inteligentes de diversas categorías que están fuera de la naturaleza humana.
2.- Aunque generalmente intangibles e invisibles para nosotros, estos seres pueden obrar sobre la materia e influir sobre nuestra alma.
Estoy seguro de que para el establecimiento de estas proposiciones he seguido un método estrictamente científico”

Alfred Rusell Wallas

Los espíritus fueron creados de la nada?

Leon Denis







Nuestra alma es creación Divina a partir de un acto de Voluntad de esa Gran Inteligencia Cósmica que el Ser Humano llama Dios. Nuestro Espíritu humano existe por Voluntad Creadora del Espíritu Divino , a partir de su propia esencia, por tanto y siempre en un sentido no físico, se puede afirmar que el Espíritu humano está hecho por el Creador a su imagen y semejanza , pero no somos partículas o partes Divinas desprendidas de Dios, pues sería admitir que la Suprema perfección está formada por infinidad de partículas imperfectas, cuales son las almas humanas, y un grupo de unidades imperfectas solo podrá ser un ente grupal de imperfección, suma de todas ellas, pero no un Ente de Perfección Infinita.
Esta cuestión no deja de ser todavía un profundo misterio para los actuales niveles humanos de filosofía, ciencia, e incluso fe religiosa. Sin embargo la creación del espíritu humano solo cabe considerarla dentro del marco de la formación y evolución del alma partiendo de los tres reinos de la Naturaleza por este orden: Mineral, Vegetal, Animal, y finalmente humana, en la que a partir del Ego alcanzado , comienza su nueva etapa evolutiva y reencarnatoria como Espíritu humano en dirección a alcanzar otra etapa espiritual muy superior a la humana, cual la de la Angelitud.
Si la evolución del alma o de la parte psíquica de los seres no existiese, todavía resultaría más complejo para nuestro entendimiento, la comprensión del comienzo de nuestra existencia. Por tanto esta hipótesis sobre la creación del alma, no tiene otro fundamento que la mencionada ley de evolución universal.
Debemos así comprender que ese acto creador de los espíritus existentes, tanto encarnados como desencarnados, por Voluntad Divina, no supone un acto instantáneo por el que pasamos del no ser , al ser o existir - lo que parece ser una aberración- sino que, como ya se ha remarcado, fueron creados previo paso milenario a través de tantas formas y de tantos seres ,y ubicados finalmente en la especie humana en la que alcanzan la conciencia de su Yo, y así continuan evolucinando individualmente en cada ser humano. Se podría afirmar que Dios, en su infinita sabiduría, eligió este “método” de creación cual es la formación y evolución desde estados elementales de la materia, con las experiencias vividas como seres inferiores, hasta alcanzar estados espirituales como seres humanos , a mitad de camino entre el mundo animal y el mundo espiritual, hacia el que caminamos hasta alcanzar otra etapa superior de perfección ilimitada.

- Jose Luis -
El alma duerme en la piedra ; sueña en el vegetal; se agita en el animal y se despierta en el hombre”.
-León Denis-

domingo, 21 de noviembre de 2010

Decisiones



Nuestra vida es una secuencia infinita de decisiones. A cada instante, para vivir, cada uno de nosotros tiene que tomar decisiones, con grados variados de importancia, que pasan a modelar nuestro comportamiento de forma significativa, generando consecuencias para los otros e para nosotros mismos, automáticamente, pues que el hombre no vive de forma aislada, pero en sociedad, con dependencia de unos para con los otros. Es el uso del libre-albedrio, de la libertad de vivir, que Dios sabiamente nos concede.

El acto decisorio está íntimamente conectado a las elecciones selectivas que hacemos en las acciones de cada segundo. Involucra pequeñas e grandes cosas como, por ejemplo, decidir (elegir) el tipo de alimento que vamos ingerir diariamente; el tipo de transporte que vamos a utilizar para irnos de casa para el trabajo (autobús, taxi, tren o metro), o si vamos o no casar con esta o aquella persona; si vamos optar por esta o aquella carrera profesional, e así por delante. Tomada la decisión, elegido lo que vamos hacer, solamente nos resta aguardar las consecuencias de nuestros actos, en su debido tiempo.

Algunas decisiones son tomadas case que instintivamente, sin sequiera nos enterarnos que estamos decidiendo, o sea, haciendo una elección.

Otras veces, la decisión es compleja  y, por eso mismo, causa en nosotros preocupaciones serias, pudiendo causar estres y no raras veces depresión, por no conseguir  descubrirnos  de inmediato, cual la mejor decisión.

El libre-albedrío  nos es concedido por Dios como una verdadera dádiva, pero la utilización de esa libertad de vivir tiene que  fundamentarse   en decisiones responsables, o sea, nadie tiene el derecho de perjudicar nadie y   de esa forma, la libertad de acción que todos poseímos, no es totalmente absoluta, mucho por el contrario, es relativa, poniendo limites que necesitan ser bien visualizados. Esas barreras divisorias están colocadas en la  línea  exacta en que los derechos de una persona terminan y  los derechos de sus semejantes empiezan.

Siempre que cuando  esos limites de libertad son invadidos, acabamos perjudicando a alguien, consciente o inconscientemente y, por la ley de justicia divina, pasamos a ser infractores delante la armonía del Universo, condición que tendrá que ser reparada, oportuna y convenientemente, para que la ley de causa y efecto  se cumpla.

De ahí una de las razones del dolor e sufrimiento aquí en la Tierra, que no son eternos, pero  que son exactamente proporcionales a los dolores y sufrimientos que hemos causado a nuestros semejantes.

Allan Kardec explica en el libro EL CIELO Y EL INFIERNO, que los deslices que cometemos, crean como  manchas en el  Periespíritu, de mayor o menor intensidad, de acuerdo con la extensión del mal que creamos. Solo hay un medio de borrar estas manchas del Espiritu, y este medio consta de  tres etapas fundamentales:   Arrepentimiento, Expiación y Reparación.

El
 primer  paso es el arrepentimiento sincero, esto es, el reconocimiento de que hicimos algo errado. Esta fase del proceso es importantísima, pues significa que el discernimiento entre el bien y el mal  ya existe. Hay personas que, infelizmente, practican el mal, pensando que están haciendo un bien. Estas personas todavía no han despertado  la conciencia para distinguir correctamente el bien del mal. Es nuestro deber supremo practicar, única y exclusivamente el bien, pero si, por cualquier motivo, no  se puede realizar el bien, jamás debemos practicar el mal.

La depuración cuanto a los errores cometidos, empiezan con el arrepentimiento.

Pero,  con s
olo el arrepentimiento no es suficiente para borrar la mancha creada por el error cometido. Es necesario pasar por la expiación, esto es, sufrir conforme  a los otros sufrir. Es bien verdad que esta fase del proceso puede ser atenuada, desde que el infractor practique, por libre y espontánea voluntad, la caridad en beneficio de sus semejantes, anulando, para eso, su propio egoísmo, lo que no siempre  será taréa fácil.

Llamamos la atención  en  otro punto esencial, pues podría parecer que el arrepentimiento, seguido de la expiación de las faltas  ya fuera suficiente para  librarnos de los estragos que causamos con nuestros errores. Esto no es  así.

Se hace  necesaria una tercera e ultima etapa: la reparación, que consiste en hacer el bien a quien  antes hicimos el mal. Solo después  de que pasamos por tal procedimiento , conseguimos librarnos totalmente de los nudos de nuestros errores.

Por lo tanto, usar mal el libre-albedrío, esto es, decidir de forma equivocada, no es un buen negocio, pues las consecuencias para el Espiritu  son desastrosas, exigiendo mucha comprensión, determinación, coraje, fuerza de voluntad y  resignación, además de dispendio de mucho tiempo para la realización de las tres etapas signadas: Arrepentimiento, Expiación e Reparación.


Autor: Nelson Oliveira e Souza - Presidente do CETJ
Fonte: O Mensageiro

El perdón

El perdón es una extraordinaria terapia para las ulceras morales. Es una elevada expresión del amor, bendice a quien lo da, y pacifica al que lo recibe. Sin el perdón, el clima se intoxica  con vapores venenosos y los individuos se vuelven salvajes, descontrolados; la intolerancia se manifiesta en la agresividad y la ira da armas al odio para la venganza brutal.
El perdón llega, suaviza la gravedad del delito y auxilia en la reparación, mediante la cual el equivocado se rehabilita, modifica su conducta y se torna útil a la comunidad donde está situado.

Quien perdona crece, quien recibe el perdón, se renueva. El que lo da se enriquece con paz y el beneficiado recupera el valor para dignificarse a través de la rehabilitación. Mientras el hombre no perdona, permanece en el estado primario de la vida, lindando con la barbarie, en proceso de estancamiento.

Aquel que rechaza el perdón, doblemente enfermo, padece hipertrofia de los sentimientos, murmurando venganza y atado a disturbios de la emoción. Toda la doctrina de Jesús, por ser de amor, está labrada en la conducta del perdón
Si la onda de amor encuentra receptibilidad  en aquel a quien va dirigida, más extraordinarios son los efectos de la dádiva. Jesús envolvía con su compasión a todos los que se aproximaban a Él, siempre misericordioso, porque conocía las lacras humanas y las pasiones mezquinas, que gobiernan a los hombres.

Su presencia en la tierra era un acto de perdón Divino para con los delincuentes humanos, que mataron cruelmente a los profetas y Lo crucificaron, sedientos de sangre. El sabía lo que le aguardaba, y, a pesar de todo, pudo amar y perdonar a los insensatos con los cuales compartió sus horas, esperando de ellos responsabilidad y elevación.

Incluso cuando, fue  abandonado y puesto en la cruz prosiguió perdonando. Las parábolas  se escurrían de Sus labios como perlas luminosas para adornar las almas inmersas en las sombras de la ignorancia.

La maldad es una enfermedad cruel. La falta de compasión enloquece y degrada mientras que el perdón cura y santifica. Felices son los que perdonan, porque se liberan de las pasiones y obtienen paz todo el que agrede, con o sin motivo, sé agrede a sí mismo.

No debemos provocar a nadie, ni lastimar debemos silenciar las ofensas y distribuir la misericordia en todas partes y a todos aquellos con quienes convivimos. No debemos provocar a nadie, ni lastimar debemos silenciar las ofensas y distribuir la misericordia en todas partes y a todos aquellos con quienes convivimos.

Nadie por muy agresivo que sea puede matar la vida. Seguimos viviendo, así como sigue viviendo el criminal. Y la posición de víctima es siempre la mejor, la más feliz. Quien a los otros hiere, se hiere a sí mismo, quien hace infeliz a su prójimo, a sí mismo se destruye en el campo de la emoción; con la diferencia de que aquel que aparentemente es el perdedor, si ama perdona, estará exento de toda aflicción y será inalcanzable, por lo tanto feliz.


EL POEMA DEL PERDÓN, HOY COMO AYER, Y MAÑANA, SERÁ, EL HIMNO  DE LOS ESPÍRITUS EN CAMINO DE SUBLIMACIÓN, QUE CANTARAN MIENTRAS ASCIENDEN EL MONTE DEL CALVARIO, DESDE CUYA CIMA SE ELEVARAN, INMOLADOS AL REINO DEL AMOR PURO, VESTIDOS DE ETERNA PAZ.

Los discípulos de Jesús, Felipe, Simón y Pedro llegaron a discutir seriamente con algunos señores, intercambiando, palabras ásperas al respecto, de las edificaciones del Mesías. Jesús comprendió los acontecimientos y serenamente reacciono   contra las venenosas insinuaciones  a su respecto Pedro y Felipe trataron de encontrarse con el Señor, ansiosos por la claridad de sus enseñanzas.  ¡Maestro, os llamaron siervo de Satanás y reaccionamos, rápidamente! _Pedro decía con ingenua sinceridad.
Al final, saliendo de sus silenciosas reflexiones el Maestro adujo: la mejor replica es  siempre la de nuestro trabajo y esfuerzo útil. ‘¿De qué sirven, las largas discusiones públicas llenas de injurias y burlas? Al final solo se obtiene menores probabilidades para el triunfo del amor y más motivos  para la separación y odiosas diferencias.

Solo debemos decir aquello que el corazón puede testificar mediante actos sinceros. Felipe adujo herido: ¡Maestro es que la mayoría de los que acudieron a las predicaciones hablaban mal de vos!

El Maestro alego: ¿No será vanidad el exigir que todo el mundo tenga de nuestra personalidad elevado concepto? Agradar a todos es marchar por el camino ancho, donde están las mentiras convencionales. Servir a Dios, es tarea que debe estar por encima de todo y, a veces en ese servicio divino desagradan a los mezquinos intereses humanos.

Todos los portadores de la verdad del cielo son incomprendidos por sus contemporáneos. Es indispensable no perder nunca de vista nuestro propio trabajo, saber perdonar con verdadera espontaneidad, de corazón.  Si un compañero nos parece insoportable es posible que también algunas veces seamos considerados así, tenemos que perdonar a los adversarios, trabajar por el bien de nuestros enemigos.
El perdón no excluye la necesidad de la vigilancia, como el amor no prescinde de la verdad. La paz es un patrimonio que está obligado a defender, para trabajar bien en el servicio divino.

Si nuestro hermano se arrepiente y busca nuestro auxilio fraternal amparémoslo con las energías que podamos darle. Pero nunca averigüemos si nuestro hermano está arrepentido. Olvidemos el mal y trabajemos por el bien, todo hombre debe conciliarse deprisa con su adversario, nadie puede ir a Dios con un sentimiento de odio en el corazón, ni saber si nuestro adversario está dispuesto a la conciliación.

Si el hermano infeliz se arrepiente, estemos siempre dispuestos a ampararlo y, a todo momento, precisamos y debemos olvidar el mal. Simón Pedro hizo su célebre pregunta: Señor ¿cuantas veces, pecara mi hermano contra mí y habré de perdonarle? ¿Será hasta siete veces?  Jesús respondió tranquilamente: NO te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

El Maestro siempre aprovecha las menores oportunidades para enseñar la necesidad del perdón reciproco, entre los hombres, en la sublime obra de la redención. Acusado de hechicero, de siervo de Satanás, de conspirador, Jesús demostró en todas las ocasiones, la máxima de la buena voluntad para con los espíritus más inferiores de su tiempo.  Sin despreciar  la buena palabra, en el instante oportuno, trabajó todas las horas por la victoria del amor con él más alto idealismo constructivo.
Y en el inolvidable día del calvario  frente a sus perseguidores y verdugos revelando a los hombres ser indispensable la conciliación inmediata, entre el Espíritu y la armonía de la vida y fueron estas sus últimas palabras: ¡Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen ¡

Perdonar es el deber del alma que aspira a los elevados cielos. ¿Cuántas veces no tenemos necesidad nosotros mismos de ese perdón? ¿Cuántas veces no lo hemos pedido?

Perdonemos con el fin de que seamos perdonados. No podríamos obtener para nosotros lo que rehusásemos a los demás. Si queremos vengarnos que sea por medio de buenas acciones. El bien hecho a quien nos ofende desarma a nuestro enemigo. Su odio se cambia en asombro, y su asombro en admiración. Despertando su conciencia adormecida, esta lección puede producir en él una impresión profunda. Por este medio, quizá iluminándola, hayamos arrancado un alma a la perversidad.

Al hombre caritativo le es fácil perdonar las ofensas que le son hechas. La misericordia es compañera de la bondad. Un alma elevada no puede conocer la venganza. Se cierne por encima de los bajos rencores; ve las cosas desde lo alto. Comprendiendo que los herreros de los hombres no son más que el resultado de su ignorancia, no concibe la hiel ni el resentimiento. Solo sabe perdonar, olvidar las equivocaciones del prójimo aniquilar todo germen de enemistad, borrar toda causa de discordia en el porvenir, tanto en la tierra como en la vida del Espacio.
La caridad, la mansedumbre, el perdón de las injurias nos hace invulnerables, insensibles a las bajezas y a las perfidias. El único mal que se debe combatir y señalar es el que recae sobre la sociedad. Cuando se presenta bajo la forma de la hipocresía, de la falsedad, de la mentira, debemos desenmascararlo, pues otras personas podrían sufrirlo; pero es hermoso guardar silencio acerca de lo que atañe solo a nuestros interese, o a nuestro amor propio.

La venganza bajo todas sus formas_ el duelo o la guerra_ es el vestigio del salvajismo primitivo, la herencia de un mundo bárbaro y atrasado. Vengarse es cometer dos faltas, dos crímenes de uno solo; es hacerse tan culpable como el ofensor mismo.

Cuando nos hieran, con el ultraje o la injusticia, impongamos silencio a nuestra dignidad herida, pensemos en aquellos que, en el pasado oscuro, fueron ofendidos, ultrajados, expoliados por nosotros mismos, y soportemos la injuria como una reparación.
No perdamos de vista la finalidad de la existencia, que tales accidentes nos harían olvidar. No abandonemos el camino recto seguro. No nos dejemos arrastrar por la pasión hacia pendientes, peligrosas que nos conducirían a la bestialidad. Ascendamos, más bien por estas pendientes con gran valor.

La venganza es una locura que nos haría perder el fruto del bien, del progreso y retroceder en el camino recorrido. Algún día, cuando hayamos abandonado la tierra, tal vez bendigamos a aquellos   que fueron duros y despiadadas con nosotros, que nos despojaron, y nos llenaron de amargura; les bandericemos porque de sus iniquidades habrá brotado nuestra felicidad espiritual.
 
Creían habernos hecho mal, y facilitaron nuestro adelanto y nuestra elevación al proporcionarnos la ocasión de que sufriésemos sin murmurar, perdonando y olvidando.

La paciencia es la cualidad que nos enseña, a soportar con calma todas las contrariedades. No consiste en extinguir en nosotros toda sensación, en dejarnos indiferentes e inertes, sino en buscar  más allá de los horizontes del presente los consuelos que nos hacen que consideremos, como fútiles y secundarios las tribulaciones de la vida material.

Sepamos, cuando sea necesario, reprender con dulzura, discutir sin exaltarnos, juzgar todas las cosas con moderación y benevolencia; huyamos de todo lo que apasiona y sobreexcita.

Guardémonos, sobre todo, de la collera, que es el despertar de todos los instintos salvajes amortiguados por el progreso y la civilización una reminiscencia de nuestras vidas oscuras. En todo hombre, la bestia subsiste aun en ciertos aspectos: la bestia que debemos domara fuerza de energía, si no queremos ser dominados y esclavizados por ella.

En la cólera, esos instintos adormecidos se despiertan y hacen una fiera del hombre, entonces se desvanece toda dignidad, toda razón y todo respeto de uno mismo. La cólera nos ciega, nos hace perder la conciencia de nuestros actos y, en sus furores puede conducirnos hasta el crimen.

La naturaleza del hombre sensato consiste en contenerse siempre, y la cólera es indicio de un carácter atrasado. El que se sienta inclinado a ella. Deberá velar con cuidado por sus emociones, ahogar en si el sentimiento de la personalidad, procurar no hacer, ni decir nada, en tanto que se sienta bajo el imperio de esa pasión temible. Esforcémonos en adquirir la bondad, cualidad inefable y laureada de la vejez; la bondad, que supone para su poseedor ese culto del corazón, rendido por los humildes y los débiles a sus  sostenes y a sus protectores.

La indulgencia, la simpatía y la bondad apaciguan a los hombres, los atraen hacia nosotros, los disponen a prestar iodo a nuestra opinión confiados, en tanto que la severidad les rechaza y les aleja.

La bondad nos crea así una especie de austeridad moral sobre las almas, nos proporciona más medios de conmoverlas y de orientarlas hacia el bien. Hagamos de esta virtud pues, una antorcha con cuya ayuda podamos llevar la luz a las inteligencias más oscuras, tarea delicada, pero que hará más fácil un poco de amor hacia nuestros hermanos unido al sentimiento profundo de la solidaridad.
“La misericordia es el complemento de la dulzura, porque aquel que no sea misericordioso no podrá ser blando y pacifico; Ella consiste en el olvido y en el perdón de las ofensas”.

La oración del Divino Maestro, la única que el hombre tiene de Jesús y que casi todos los hombres  conocen para rogar al Padre es la del “padre nuestro “y en ella dice:

“Perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores “. Cuando pronunciamos las palabras “perdona nuestras deudas.....”No solo estamos a la  espera del beneficio para nuestro corazón y para nuestra conciencia, sino estamos igualmente asumiendo el compromiso de disculpar a los que nos ofenden, todos solemos observar con evasivas los grandes defectos que existen en nosotros reprobando, sin examinar, pequeñas faltas ajenas.

Por eso mismo, Jesús, enseñándonos a orar nos recomendó olvidar cualquier amargura que alguien nos haya causado.

Si no ofrecemos reposo a la mente del prójimo, ¿cómo podremos aguardar el descanso para nuestros pensamientos? ¿Será justo conservar todo el pan, en nuestra casa, dejando el hambre aniquilar la residencia del vecino?

La paz es  también el alimento del alma, y, si deseamos tranquilidad para nosotros no nos olvidemos del entendimiento y de la armonía que debemos a los demás. Cuando pedimos la tolerancia del Padre en nuestro favor, recordemos que también debemos ayudar a los otros con nuestra tolerancia.

Auxiliemos siempre, y nuestro silencio es una ayuda siempre:

CUANDO ALGUIEN ESTA IRRITADO.
CUANDO OIMOS PALABRAS INFELICES.
CUANDO LA MALEDICENCIA NOS PROCURA.
CUANDO LA OFENSA NOS GOLPEA.
CUANDO ALGUIEN SE ENCOLERIZA.
CUANDO LA CRITICA NOS IERE.
 CUANDO ESCUCHAMOS LA CALUMNIA.
CUANDO LA IGNORANCIA NOS ACUSA.
CUANDO EL ORGULLO NOS HUMILLA
CUANDO LA VANIDAD NOS PROVOCA.

El silencio es la gentileza del perdón que se calla y espera el tiempo.     MERCHITA