Entradas populares

domingo, 21 de agosto de 2011

Cerebro y Espíritu



Mientras la ciencia procura encontrar en los mecanismos cerebrales, la sede de todas las capacidades afectivas y cognitivas del ser humano, el Espiritismo postula, la ascendencia del ser espiritual como sujeto de la vida.
El descubrimiento de centros cerebrales que responden a estímulos específicos, como por ejemplo, la toma de decisiones, asusta a los científicos que se preocupan, con la posibilidad de que en el futuro, se desarrollen mecanismos capaces de manipular las capacidad de juicio de las personas, mediante la intervención en los centros del supuesto comando, de la voluntad del ser humano.
La profunda correlación entre el Espíritu y los centros cerebrales es fundamental para que pueda existir la relación existencial. Más aun, con las experiencias e investigaciones realizadas y publicadas, incluyendo el proyecto genoma que mapeo el complejo genético del cuerpo, muchos investigadores llegan a la conclusión de que “algo” fuera del cosmos cerebral, comanda sus funciones.
Aunque la investigación se realice dentro de la visión que reduce el ser humano a un organismo vivo, está claro que la existencia de núcleos específicos para determinadas funciones, lleva a la cuestión de cómo es hecha la coordinación, de las respuestas e iniciativas de comportamiento.
El descubrimiento de los neurotransmisores, revolucionando la comprensión, sobre el funcionamiento de los impulsos cerebrales, abrió una nueva vía de estudio sobre el comportamiento.
Se atribuyó, empíricamente, que muchos comportamientos serían determinados, por el aumento o reducción de esas sustancias que ejercen innegable influencia en las reacciones humanas.
En todos esos casos, permanece el problema de quién o qué desencadena la respuesta y por qué esa respuesta es típicamente personal, creando un vacío sobre la naturaleza de la personalidad humana y la motivación profunda de las decisiones, miedos y estados mentales diferenciados.
La tentativa de cualificar genéticamente los disturbios mentales más profundos, como la esquizofrenia y procurar circunscribir desvíos de comportamiento a azares genéticos.
Así como el alcoholismo  y el homosexualismo, siguen la lógica resultante del hecho de que siendo el ser humano apenas un organismo, su comportamiento deberá necesariamente depender de la combinación aleatoria de los genes y factores circunstanciales en la estructuració n corporal.
Esa lógica, por fin, llevaría a afirmar que el carácter o la personalidad son formadas por el acaso; y, consecuentemente, nadie podría  ser responsabilizado por comportamientos anti-sociales agresivos, violentos, una vez que serían factores genéticos, los que realmente determinarían las acciones de las personas.
El comportamiento humano es complejo y las investigaciones que lo reducen a reflejos condicionados, a acondicionamientos operantes y ejercicios de estímulo y respuestas no consiguen, como es obvio, resolver el modo como cada persona se posiciona y como reacciona tan específicamente a las condiciones del ambiente y de las presiones existenciales y afectivas.La coordinación, ese “algo” más allá del cosmos cerebral detectado por los investigadores más atentos, es ciertamente el Espíritu, ser espiritual independiente del cuerpo, como enseña la doctrina y no un substrato psíquico desconocido que, en la visión materialista, se reduce al mismo organismo.
Para los espíritas, ese ser espiritual yuxtapuesto al organismo, lo utiliza para su compleja expresión de voluntad y percepción del mundo externo, desenvuelve una estrategia de vida muy individual, aunque necesariamente ligado, solidariamente, al medio ambiente familiar, social y humano.
 ESPÍRITU y MATERIA
Esas pesquisas y revelaciones imponen una renovación en el modo de pensar espírita acerca de la relación cuerpo y Espíritu.
Las expresiones místicas que conciben el Espíritu y su organismo de forma más o menos peyorativa precisan ser revisadas.
Expresiones como: "el Espíritu lo es todo, el cuerpo es nada", precisan ser revisadas porque se encajan en la visión de la vida corpórea como un exilio y colocan al alma en contraposició n al organismo.En verdad cuando se dice que “el Espíritu se sirve del cuerpo” no podemos pensar uno separado del otro, como si uno fuese el conductor y el otro mero vehículo.
En la encarnación, el organismo no representa en sí mismo, un obstáculo a la manifestación del alma, como se deduce de muchas expresiones espíritas, sino un asociado al flujo de la voluntad y del pensamiento del ser, en su relación con el mundo externo.
Sin duda el Espíritu no depende del cuerpo, porque es un ser delimitado, expresivo y único. Pero en la encarnación y en la llamada vida errante, más apropiadamente designada como vida extra-física, el ser espiritual se liga necesariamente a organismos.
Ya sean los creados en el proceso reproductivo humano, ya sea en la constitución de cuerpos de materia extra-física, el psicosoma o periespíritu, creados a la imagen del cuerpo físico y mantenidos por el pensamiento continuo.
Durante la encarnación, aunque manteniendo su identidad espiritual, el ser humano es una relación unívoca, entre el ser espiritual y el ser físico, constituyendo una unidad compleja de relación vibracional.
Aunque no se tenga una idea clara de cómo se da la ligazón mente espiritual y cerebro, está fuera de duda que la interrelación  Espíritu y cuerpo se procesa en las circunvoluciones y mecanismos cerebrales.
La psicoesfera personal es, así, la expresión básica de esa interrelación por proyectar combinaciones físicas y psíquicas, integrando el sistema celular con las vibraciones de la mente espiritual y del cerebro.
Al estudiar las funciones cerebrales con instrumentos cada vez más precisos, la ciencia está, a mi modo de ver, descubriendo la inmensa capacidad del Espíritu a través de la maravillosa composición de la estructura cerebral adecuada a nuestro potencial de inteligencia y sentimiento.

[Artículo de Jaci Regis - Junio de 2000
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta


(Podeis visitar el blog inquietudesespiritas.blogspot.com )

sábado, 20 de agosto de 2011

Olvido de las vidas anteriores






  Es una necesidad. Las primeras vidas del espíritu recién encarnado se conforman en mundos difíciles y toscos, donde empezarán a manifestarse los primeros sentimientos como la angustia, el miedo, el reflejo de defensa y la
agresividad, verdaderas pesadillas para el espíritu, lo cual llevará a un rechazo en el inconsciente. El primer rechazo será entonces al Padre, el rechazo a Dios, pues el espíritu desconoce su fuente, su origen. Luego el mundo de la primera vida física será olvidado rápidamente después de la muerte, segundo rechazo del espíritu que comienza en la existencia, imagen inscrita para siempre, formulación progresiva del inconsciente, que así, de vida en vida, de planeta en planeta, acumulará en la memoria numerosas imágenes y sentimientos naturalmente reprimidos, pues al espíritu le sería imposible poder dominar en la superficie consciente, la totalidad de todos estos elementos vitales. Sería perjudicial para su equilibrio. Así como es imposible leer dos libros al mismo tiempo y en el mismo momento, so pena de no comprenderlos o comprenderlos mal, cada vida debe suceder a la otra con olvido de la anterior, para el equilibrio del individuo.


Michèle Muller


( Visitar "inquietudes espiritas".- inquietudesespiritas.blogspot.com)

viernes, 19 de agosto de 2011

Gemelos y Siameses




Según la filosofía espírita, la reencarnación es una ley natural que permite a cada espíritu desde su creación, integrarse en un cuerpo físico, para aprender, progresar y así evolucionar de vida en vida. Esta necesidad
evolutiva es plural y conoce circunstancias vitales muy variables. Los casos de nacimientos gemelos o de siameses exigen explicaciones de los humanos que tratan de comprender los mecanismos de la vida.

    Los espíritas no han dejado de interrogarse sobre las causas “espirituales” de estos retornos particulares
a la vida física. Veremos algunos datos generales así como el punto de vista espírita. Abordaremos también
brevemente el caso de los dobles cuya explicación está vinculada igualmente al fenómeno de la reencarnación


DATOS CIENTÍFICOS

El término gemelo se refiere a todos los individuos (o a uno de ellos) que han compartido el mismo útero y que nacieron el mismo día.

Hoy, el número de gemelos (o trillizos, cuatrillizos…) de la población mundial se estima en unos 125 millones
(1,9%) de la población mundial, de los cuales solamente 10 millones de “verdaderos gemelos”monocigóticos.
Hay por término medio un caso de gemelos por cada 85 nacimientos. Sólo el 8% de estos gemelos son
monocigóticos, es decir que proceden de un solo y mismo huevo. La célula huevo de la que proceden
se divide en dos, formando así dos embriones que tienen el mismo patrimonio genético. No hay sino una
sola fecundación. En el caso de los “falsos gemelos” (dicigóticos), se trata de dos óvulos fecundados por
dos espermatozoides. La tasa de nacimientos de gemelos difiere significativamente de una etnia a otra.
El porcentaje del gemelos dicigóticos varía; es menos frecuente en Asia y más frecuente en África. En la etnia
de los Yorubas la frecuencia es la más elevada.

NACIMIENTOS MÚLTIPLES

La utilización a gran escala de medicamentos de fertilidad que provocan una hiper-ovulación (varios óvulos emitidos simultáneamente por la madre) es la causa principal de lo que algunos han llamado “epidemia de nacimientos múltiples”. Sin embargo, la respuesta dada por los espíritus nos aporta una aclaración sobre ese tema:
¿Cómo explicar desde el punto de vista palingenésico los nacimientos múltiples luego del tratamiento con
inductores sobre la mujer estéril?
“Los tratamientos químicos y quirúrgicos no tienen como consecuencia directa nacimientos múltiples. Con
frecuencia esos casos son mencionados por vuestros medios porque son notables. Si bien los tratamientos
empleados no tienen las consecuencias que indicáis en vuestra pregunta, y eso para la mayoría de ellos, sin
embargo es cierto que varios espíritus pueden decidir reencarnar en el interior de una misma familia luego de ese tratamiento. En ciertos casos existe también una relación de naturaleza espiritual. Pensad un instante en el estado de ánimo, en el sentimiento de la que pensaba justamente que no iba a poder tener un hijo, pensad en sus ruegos, un ruego perpetuo. Es un deseo multiplicado respecto a otra mujer. Ese deseo, ese sentimiento, se transforma en fluidos, en efluvios que se exteriorizan de la mujer y de su esposo.
Esos pensamientos son percibidos por el más allá. Esa mujer estéril ha tenido otras vidas. Hermanos, hermanas, padres, amigos, niños que han pertenecido a su pasado oyen ese pedido de maternidad y se dicen simplemente:  por qué no volver a ella, a ellos, juntos para encontrarnos, para encontrar en esta encarnación nuestro progreso evolutivo en forma colectiva. Decimos pues de la mujer estéril, que llama con su deseo más fuerte, la reencarnación de espíritus multiplicados en la única medida en que su deseo es, en efecto, más importante que para otra madre”.

ESTUDIOS SOBRE LOS VERDADEROS Y FALSOS GEMELOS

Los estudios sobre los gemelos (verdaderos y falsos) se interesan por el aspecto médico, genético y psicológico de la cuestión. Tratan de poner en evidencia la similitud de los patrimonios genéticos y la influencia del entorno y de la educación en la formación de la personalidad de estos gemelos.

Los gemelos monocigóticos (gemelos verdaderos), criados en el mismo medio, poseen el mismo patrimonio
genético y sufren las mismas influencias exteriores.

Los gemelos heterocigóticos, criados juntos, tienen un patrimonio genético diferente pero son sometidos a las
mismas influencias. Al estudiar estos dos tipos de parejas, podría esperarse dividir la influencia del medio y la de la herencia en el génesis del carácter y de la personalidad. F. Galton fue el primero en demostrar la importancia de la herencia, especialmente en el desarrollo de la inteligencia.

Los estudios más recientes de R. Zazzo han mostrado la complejidad del problema. La herencia es, desde luego, determinante en la formación de la personalidad, pero cuando se estudia la relación particular intensa y exclusiva que se desarrolla a menudo entre los gemelos, aparecen numerosos parámetros externos. Esta relación hace difíciles estos estudios pues indudablemente modifica los resultados. Además, el dominio de uno de los miembros de la pareja obliga de alguna manera al otro a construir su personalidad en oposición a la de su gemelo que domina.

Eso es tan verdadero que se ha podido comprobar que el comportamiento de gemelos monocigóticos, criados lejos uno del otro, es mucho más parecido que el de los gemelos criados juntos. Entre los verdaderos y los falsos gemelos pueden observarse diferencias asombrosas. No es raro, por ejemplo, que la aparición de los primeros dientes sea simultánea en los verdaderos gemelos, mientras que en los falsos puede estar desfasada.

Cada anomalía genética estará presente en la misma forma en los gemelos verdaderos, como por ejemplo,
el daltonismo, la hemofilia, el albinismo o hasta la enfermedad de Parkinson. Pero, también es cierto para
las patologías microbianas que no son genéticamente transmisibles. Para poner un ejemplo de esta similitud,
citaremos el caso de los hermanos Mowforth que, a los 70 años, murieron el mismo día con algunas horas
de intervalo, de un infarto al miocardio, cuando ambos se encontraban en lugares diferentes.

PSICOLOGÍA DE LOS GEMELOS

La personalidad de los gemelos ha sido objeto de numerosos estudios. Los padres los observan minuciosamente. Muy pronto, hasta podría decirse que antes del nacimiento, la mamá es capaz de diferenciar
los caracteres psicológicos específicos de cada uno de los gemelos. Parece, sin embargo, que las personalidades siguen siendo menos diferentes entre los verdaderos gemelos que entre los gemelos heterocigóticos. Si bien hay casos en que los gemelos se afirman cada uno con atributos diferentes de carácter, hay otros más raros que muestran coincidencias sorprendentes al punto de ser considerados como un solo ser en dos personas.

Un estudio del profesor norteamericano Thomas Bouchard ha puesto en evidencia el parecido perfecto e idéntico entre gemelos que habían sido separados al nacer y que fueron criados en medios a veces muy
diferentes. Su teoría se apoya en 125 pares de gemelos que ha estudiado y sometido a pruebas médicas y
psicológicas, lo que le ha permitido medir el grado de similitud. Los resultados fueron sorprendentes. Para ilustrar su trabajo, he aquí el ejemplo asombroso de dos hermanos Jim Lewis y Jim Springer que, a la edad de tres semanas, fueron abandonados y recogidos por dos familias diferentes. Se comprobó que ambos padres de sus familias respectivas los llamaron a los dos Jim. Más tarde, ya adulto, uno de los gemelos se enteró de la existencia del otro y descubrió asombrosas similitudes entre sus dos vidas. El sonido de sus voces era idéntico así como las actitudes y los gestos. Cada uno tenía un hijo que llevaba el mismo nombre y también un perrito llamado Toy. Ambos sufrían de jaquecas y de hipertensión. Por la misma época, cada uno había trabajado en la policía. Su pasatiempo favorito era trabajar la madera y ambos construyeron un pequeño banco en su jardín, etc.

Los sentimientos de amor o de odio tan fuertemente presentes en una pareja de gemelos han sido muy a
menudo el centro de numerosas obras literarias y por otra parte la mitología nos ha entregado ejemplos
trágicos como Rómulo y Remo, o hasta Jacob y Esaú.

Pero lo más frecuente, es el sentimiento de amorintenso que predomina en ellos. Según los psicólogos, las
intensas relaciones entre los gemelos desarrollarían más de una relación de dominante a dominado. En cuanto a ellos, interpretan estas relaciones más bien como una forma de complementariedad. Existe también un fenómeno que se denomina “los gemelos en espejo” (verdaderos o falsos) que puede tener repercusiones sobre la personalidad de cada uno de ellos. De hecho, uno de los gemelos no es sino el reflejo del otro en el espejo, es decir si uno es diestro, el otro es zurdo. Si el nacimiento de los cabellos de uno está a la derecha, en el otro estará a la izquierda, etc.

Este fenómeno se encuentra en alrededor del 20% de los gemelos, pero su explicación científica aún no se conoce.

.LA EXPLICACIÓN ESPÍRITA
Los dos principales aspectos referentes al hecho de ser gemelo son explicados en El Libro de los Espíritus de Allan Kardec. En un primer caso, dos espíritus deciden reencarnar en la materia para estar juntos y vivir juntos en la misma encarnación. En un segundo caso, es la turbación del odio de dos espíritus, motivados por sus malos sentimientos, lo que los va a llevar a encontrarse y luchar uno contra el otro en la misma encarnación. En este caso particular, existirá entre estos seres un sentimiento de antipatía predominante que podrá llevarlos hasta a atacarse entre sí. La explicación espírita toma en cuenta la pluralidad de las existencias, es decir que se tomará en consideración la historia propia de cada espíritu, por supuesto de la vida presente pero igualmente la relativa al conjunto de las vidas anteriores. A través de estas últimas pueden crearse vínculos muy fuertes entre dos espíritus que, de vida en vida, se encuentran en la materia. Los sentimientos pueden impulsar entonces a estos dos seres a desear reencarnar juntos al mismo tiempo. Estas dos almas que han vivido los mismos eventos trasladan una memoria idéntica a cada uno de sus cuerpos periespirituales. Así, puede decirse que cuanto más tiempo pasan juntos en diferentes vidas, más similitudes impone la memoria de estas vidas. La telepatía entre los gemelos es una realidad natural muy desarrollada que no hay que descuidar, y que puede explicar las percepciones que un gemelo puede tener con respecto al otro y viceversa, o hasta recibir informaciones de manera inconsciente lo cual les permite percibir hechos semejantes simplemente porque muy a menudo están en telepatía. En el caso de los hermanos Jim, se percibe la analogía de ciertos elementos de su vida, sin que hubiera habido contacto físico previo entre ellos.

Una fuerte telepatía inconsciente operaba entre ellos por lo que  igualmente  habían encuentros durante las desincorporaciones nocturnas. Estos dos espíritus, unidos por un sentimiento muy fuerte, se encontraban frecuentemente en el más allá durante su sueño cuando el cuerpo estaba en reposo.

El desarrollo de una reencarnación consciente y deseada por un solo espíritu, es idéntico en el caso de los futuros gemelos u otros nacimientos múltiples. Sin embargo, el hecho de ser gemelos no es un fin, es con frecuencia el resultado del temor sufrido por dos espíritus de ya no estar juntos. Es sólo una circunstancia que puede ser decidida o no antes de la reencarnación. Se mezcla con otras elecciones que otros espíritus toman antes del regreso. Estos gemelos tendrán que aprender igualmente a vivir otras experiencias vitales, pero separadamente.

LOS GEMELOS UNIDOS O SIAMESES

La formación de los “verdaderos” gemelos sobreviene muy temprano en el desarrollo del embrión, algunos días apenas después de la ovulación. Si la separación entre los dos embriones no sucede rápidamente, aparece una fusión más o menos importante de los gemelos. En el caso de los gemelos unidos, o sea siameses, esta separación incompleta tiene lugar generalmente entre los 12 y 14 días después de la ovulación. Afortunadamente el hecho es muy raro: 1 nacimiento por cada 100.000, o menos del 1% de los gemelos homocigóticos. Actualmente, gracias a la ecografía sistemática, la mayoría de estos casos son descubiertos precozmente y el embarazo puede ser interrumpido. Las parejas de gemelos unidos son niñas en un 60% y la parte del cuerpo común se halla generalmente a nivel del tórax. He aquí la respuesta de los espíritus respecto a esta particularidad de los gemelos unidos o siameses: “Muchos espíritus en el más allá, antes de su regreso a la Tierra, se encuentran, se ponen de acuerdo, discuten, para decidir la continuación de su existencia. La actividad intelectual es extraordinariamente intensa y pasa en el más allá lo que pasa en la Tierra o en
otros planetas. Espíritus que se encuentran en el más allá a veces no se habían conocido nunca antes de ese encuentro, y repentinamente habita en ellos el sentimiento de amar.

Súbitamente, dos espíritus que se encuentran en el mundo invisible conocen las virtudes del sentimiento del amor.

Qué más natural para ellos que desear su día siguiente juntos, desear la llamada de amar en otra parte, pues es preciso reencarnar en otra parte. Con frecuencia, esosespíritus son atrapados en su sentimiento
amoroso hasta el punto de que no siempre escuchan los consejos se su guía en el camino de retorno. Hay que decir que los siameses son seres profundamente unidos, ante todo por el sentimiento. La naturaleza
periespiritual permite un intercambio amoroso comparable al intercambio carnal y en ese regreso, la formulación futura del óvulo fecundado a nivel del embrión desarrollado, dará nacimiento a esas mismas
naturalezas. Es preciso considerar en la tierra una terapia conveniente para que la encarnación deseada se realice en el hecho”.

¿CÓMO EXPLICAR LOS DOBLES?

He aquí las palabras del espíritu respecto a este fenómeno del doble: “Considerando que la materia periespiritual preexiste a la materia orgánica, más allá de la herencia genética, el cuerpo que se va a modelar
presentará ciertos parecidos con la vida pasada, impresos por el doble del espíritu que reencarna. Si existen dobles, y los verdaderos son muy pocos, afirmamos que en otra vida han pertenecido a una misma familia y que eran gemelos. El tiempo los ha separado en su respectiva evolución pero la marca de su doble imprimió su huella en su nuevo cuerpo. Toda persona que sea el doble de otra individualidad, distinta de ella misma, no tiene ningún parecido con los miembros de su actual familia”.

CONCLUSIÓN

A través de estas experiencias vitales particulares, gemelos verdaderos y falsos, gemelos unidos (siameses), comprendemos mejor los mecanismos que se operan durante la reencarnación. En efecto, durante el regreso consciente a la vida física, es el impulso amoroso, incluso pasional, lo que motiva el retorno simultáneo de varios espíritus, que desean ante todo perpetuar en la carne ese amor espiritual. Así, cualquiera que sea la circunstancia vital, el espíritu es un ser “único” que no puede confundirse con otro espíritu, aun cuando pudiera tener un cuerpo físico idéntico o rasgos de carácter muy semejantes. Nosotros poseemos nuestra propia individualidad forjada a través de nuestras encarnaciones sucesivas,  pero es el mismo impulso amoroso el que nos impulsa a cruzar nuestros caminos de vida.

( De la Rev. Journal Sprite nº 77 )

( Ver también  el blog  inquietudesespiritas.blogspot.com )

jueves, 18 de agosto de 2011

Las vidas múltiples



Al invocar las vidas sucesivas con relación a la tesis de una vida única, se está en el centro de un debate metafísico, a menudo considerado como religioso, pero que puede ser también filosófico. Según las versiones teológicas, se ha
llegado a la concepción de una vida única sancionada por un juicio divino, por ejemplo el juicio final en la tradición cristiana. Según otras teorías que se remontan a la antigüedad o que persisten en Oriente, la vida es una continuidad
reencarnacionista donde el juicio del alma pasa por la sanción del karma con una relación sistemática de causa a efecto de una vida sobre otra.
En ambos casos, se está ante un sistema de creencias que no responde a lo que podría esperarse de la justicia divina.
Desde luego, la idea de peregrinación de las almas es más justa que el principio de una vida única, pero no obstante sigue estando calcada sobre las nociones de justicia humana que recuerdan la ley del talión (“ojo por ojo y diente por diente”), ley de reciprocidad donde toda falta es considerada como una deuda a ser pagada en otra vida, sufriendo exactamente lo que se ha hecho sufrir a otros anteriormente.
El espiritualista no tiene otra elección que optar por una de estas dos ideologías, a no ser que sea panteísta (fusión en el gran todo), o a menos también que imagine soluciones mixtas del género: ciertas almas reencarnan otras no, o algunas de ellas que no tienen ningún mérito acaban por desaparecer (muerte del espíritu).
Dentro de una concepción filosófica, pues tal es nuestro propósito, necesitamos superar todo lo que respecta a creencias caricaturescas y al mismo tiempo probar que toda idea materialista sobre la nada está obsoleta.


La nada del materialista

No hay más nada después de la muerte… el espíritu perece con el cuerpo físico… Se puede atacar sistemáticamente esta concepción con una cantidad de argumentos, entre los cuales los principios espíritas que ponen en evidencia muchos fenómenos psíquicos y médiumnicos que dan testimonio de una trascendencia del espíritu, independientemente de las facultades físicas, insuficientes para explicar la vida bajo todas sus formas.
En una visión materialista, el problema metafísico tal y como fue planteado por Jean-Paul Sartre era este: la vida no tiene sentido, el mundo es absurdo entonces, por su propia libertad, el hombre puede dar un sentido a esta vida para volverla menos absurda. Todos los filósofos y científicos materialistas (sobre todo desde Karl Marx) siempre han estado confrontados a esta noción del sentido a dar frente a la aparente absurdidad de las cosas. Al negar una fuerza inteligente y organizadora que subtiende al equilibrio del universo y de la vida, se vuelve a dar sentido entonces a una humanidad entregada a sí misma y que puede tomarse a su cargo dentro de una  idea de justicia y libertad; se vuelve a poner al hombre como centro de todo, en la esperanza de que se supere a sí mismo antes de volver a caer, en la hora fatal de su último suspiro, en la nada de la que proviene. Todo el resto es sólo un azar favorable que ha permitido el nacimiento de la vida, una suerte de milagro único que se ha producido sobre la Tierra y en ninguna otra parte…
Esta tesis que se desarrolló sobre todo a partir del siglo XIX, está agonizando en pro de un retorno al espiritualismo, dentro de una interrogante fundamental sobre el origen y el porvenir de una humanidad de la que cada vez más se piensa que no es única en el universo, y que emana necesariamente de una fuerza inteligente indeterminada que nos lleva a volver a plantear la cuestión de Dios

El espiritualismo

Volvamos ahora a las teorías espiritualistas convertidas en ineludibles: Si una fuerza divina ha creado las entidades espirituales que gozan de una cierta libertad, ¿cómo concebir todas las anomalías aparentes de una humanidad que se desgarra en una búsqueda de identidad de cada individuo, pasando por todos los escollos del egoísmo, el orgullo, el poder y la dominación? Si se asume el concepto cristiano de una vida única después de la cual el espíritu será destinado a una eternidad mal definida luego de un juicio final igualmente mal definido, uno se plantea entonces la pregunta de las desigualdades de todas clases: vidas breves, muertes prematuras, niños muertos de poca edad o al nacer, diferencias extremas en cuanto a inteligencia, capacidad de amar, riqueza, pobreza, guerra, enfermedad, etc. ¿Por qué y cómo en tal diversidad, un juicio post mortem podría decretar a continuación una eternidad para los miles de millones de espíritus que no han tenido las mismas oportunidades ante la injusticia flagrante de la vida a todos los niveles?
Si hay que responder con el misterio diciendo que “los caminos del Señor son impenetrables”, uno ya no puede referirse a la inteligencia y al sentido común con el que la divinidad nos ha dotado. Seríamos capaces de desarrollar el sentido de la razón, el del sentimiento y del amor y, simultáneamente, tendríamos que admitir la absurdidad impenetrable de un “Dios justo” que permite todas las injusticias y “reconoce a los suyos” a la hora del juicio.
Si llevamos casi universalmente en nosotros valores intelectuales y morales compartidos, eso no puede ser
fruto del azar, hay intrínsecamente al final de cada ser humano, aun del más vil, alguna cosa que puede tender
hacia una búsqueda de lo bello, del bien y de lo justo.
¿Cómo conciliar entonces los valores universales del amor y la razón con un Dios de sinrazón que nos daría la
única oportunidad de volvernos alguien en una sola vida, para volvernos a llevar luego a su seno o condenarnos por la eternidad? Dios nos habría dotado de una razón y de unos sentimientos particulares de los que él mismo estaría desprovisto. O habría entonces una lógica humana totalmente alejada de la razón divina, y sin embargo, ¿no se dice que Dios nos ha creado a su imagen? Es partiendo de esta dicotomía teológica, que puede reflejarse Dios a partir de otras nociones, lo que ya hicieron los filósofos de la antigüedad como Pitágoras o Platón, que consideraban el ciclo de la vida según el principio de la trasmigración de las almas. Su deísmo ya había inventado una justa concepción evolutiva, en un recorrido palingenésico (*) que permite al alma perfeccionarse de vida en vida.

(*) Palingenesia: sinónimo de reencarnación en su desarrollo evolutivo


Salir de las creencias

Sin duda son los filósofos griegos y neoplatónicos los que mejor han planteado la cuestión de la evolución
reencarnacionista, aun cuando las tradiciones religiosas perpetuaban esta idea bajo formas más ingenuas. Y
entre estas tradiciones, se encuentra en el budismo y el hinduismo el principio heredado del brahmanismo,
muy a menudo con la noción de un karma punitivo caricaturesco necesario para una justa reciprocidad. La
idea permanece en el dominio de la creencia, aunque esta última pueda tener sus raíces en una profunda
intuición ancestral que se remonta a Buda u otros.
Desde luego en Oriente, la diferencia entre religión y filosofía no es evidente, a tal punto que el budismo
es considerado más como una filosofía. En la historia de la filosofía occidental, la distinción no siempre fue
evidente tampoco si uno se refiere por ejemplo a san Agustín o a santo Tomás de Aquino, que fueron a la vez
filósofos y fundadores de una teología.
La cuestión de Dios está presente en la mayoría de nuestros filósofos de la era cristiana, pero la idea de reencarnación se ha planteado muy poco y no lo será realmente sino con el advenimiento del espiritismo, calificado de religión por unos y de filosofía por otros. Si se insiste en simples principios de base, comprobamos que el pensamiento espírita ya no responde a los criterios de la creencia sino a los de una reflexión elaborada y apuntalada por hechos.
Es por eso que ya no estamos en el registro de lo religioso sino en el de la reflexión filosófica. Y si bien la idea de las vidas sucesivas es la piedra angular del espiritismo, no lo es solamente a partir de una revelación extra humana, sino también el fruto de una argumentación filosófica y de observaciones de carácter experimental.

El pensamiento espírita

Respecto a los principios fundamentales del espiritismo y en particular el de la reencarnación que nos interesa aquí, puede decirse que la demostración es triple.
1) Hay, en primer lugar, lo que está en el orden de la revelación: los espíritus afirman un principio divino según
el cual la evolución intelectual y moral necesita varias vidas en una continuidad que no se limita a la Tierra
(pluralidad de los mundos).
2) Hay luego un trabajo filosófico sobre esta revelación, es lo que hizo Allan Kardec en su obra,demostrando
punto por punto cómo esta revelación responde a las exigencias de la razón y el sentido común. Y esta reflexión ha continuado hasta hoy con los pensadores espíritas como Gabriel Delanne, Gustave Geley y otros.
3) Hay, finalmente, observaciones y experiencias que confirman la teoría, y ese es el objeto principal del
Dossier de la presente revista. Por la hipnosis, por el recuerdo de existencias previas, por las marcas de
nacimiento y también por las revelaciones espíritas que se verifican, se entra en el campo de los hechos que
hablan por sí mismos. Estamos en un registro que se convierte en científico por el solo hecho de que se trata
de observaciones y experiencias concretas que pueden ser objeto de numerosas investigaciones.
Según estos tres puntos fuertes, la demostración espírita tiene de particular que es acumulativa y no especulativa.
Los espíritus hubieran podido afirmar el principio de las vidas sucesivas sin que nosotros pudiéramos comprobar jamás el menor elemento y, en ese caso, toda la historia del espiritismo hubiera podido hasta emparentarse con una forma de creencia. Pero los hechos han venido a confirmar las palabras de los espíritus, y por añadidura un trabajo intelectual humano ha permitido poner en perspectiva todos los elementos de una teoría dentro de una gran cohesión, lo cual debemos antes que nada a Allan Kardec. La reencarnación se convirtió en un principio filosófico y ya no en una creencia, la idea tomó cuerpo a partir de una amplia reflexión independiente de toda idea religiosa previa. Las religiones han podido definir las
vidas sucesivas a partir de intuiciones ancestrales más o menos bien transmitidas; el espiritismo moderno se
ha desmarcado de lo religioso para salir de la creencia, redefiniendo el principio de la reencarnación a la luz de una revelación post mortem, apoyándose en el principio de la razón y llevando adelante una reflexión metafísica coherente a partir de esa revelación.

La ley de evolución

Por la enseñanza y el testimonio de los espíritus, el principio de las vidas sucesivas ha salido de las concepciones religiosas y kármicas demasiado simplistas. No obstante, si se habla de la relación de causa a efecto, es preciso medir todas las complejidades psicológicas inherentes a cada uno de nuestros espíritus que ha recorrido cierto número de existencias. Lo relacional que se establece en diferentes vidas es considerable, está hecho de alegrías y de sufrimientos, de felicidades y de traumas; este relacional puede rebotar de una vida a otra, donde somos traídos para encontrarnos con relaciones diferentes. La relación de causa a efecto siempre tendrá allí su parte en la medida en que cada espíritu lleva el peso de la herencia de su propio pasado. Sin embargo, no se trata como se oye decir demasiado familiarmente “de pagar sus deudas
anteriores”, sino de aprender a considerar al otro de manera diferente. Pagar, es ser castigado (a no ser que uno se castigue a sí mismo); vemos allí una noción de justicia humana que, en principio, no permite las verdaderas transformaciones del ser humano. Mientras que cambiar, es otra perspectiva para todo espíritu, es la apertura a una toma de conciencia, es de alguna manera una forma de redención por el conocimiento y por el sentimiento. Se trata entonces, no ya de expiar el pasado, sino de repararlo mediante una transformación de su ser que conduce a una relación diferente con el prójimo. Los que se han detestado deben aprender a amarse. Los que se han matado unos a otros pueden establecer nuevos vínculos en la superación de un pasado que es preciso trascender por medio del amor. Para abreviar, la renovación de una
vida debe corresponder a un renacimiento del espírituque poco a poco debe encontrar el camino de la justicia
y la libertad en la conciencia de lo que es y de lo que puede llegar a ser. Ese camino no es un castigo sino una
emancipación del alma en busca de felicidad y de verdad.
El karma punitivo evoca una ley de reciprocidad, por el contrario, la palingenesia evolutiva se apoya en la ley del amor, un amor que es la única perspectiva emancipadora de los seres. Y si se retoma la fórmula religiosa del “rescate de sus faltas”, no hay mejor rescate que la metamorfosis de los individuos, cuando han comprendido que su porvenir no se construirá sobre las ruinas del pasado, sino sobre una transformación a ser realizada dentro de un porvenir diferente.

Le Journal Spirite nº 77

miércoles, 17 de agosto de 2011

Vuelta a la vida




Cuando reencarna el espíritu se adormece para despertar en la nueva experiencia, en los círculos de la vida humana.

El mismo Jesús, cuando penetró en la región terrena,. Fue obligado a aniquilarse en sacrificios pungentes. Las leyes planetarias no afectan solamente  a los espíritus en aprendizaje o en reparación, sino también, a los misioneros, de la más elevada estirpe.

El Espíritu elevado, experimenta igualmente  el olvido transitorio del pasado y aunque no tan agravados en virtud de sus conquistas, siente el mismo deseo de comprensión  y la misma sed de afecto que palpitan en los otros mortales. Para esclarecimiento de esos problemas, el Maestro dejo a sus discípulos  profundas enseñanzas en el Evangelio.  El mundo, representado  por malos sacerdotes  y falsos doctores, buscó tentar al mismo Jesús.

Hay hermanos que sacrificándose  y volviendo a la Tierra para  auxiliar a sus hermanos  y afectos queridos, después de pedir esa misión tan arriesgada, vuelven al plano espiritual cargados de mil  problemas para resolver, retardando así preciosas adquisiciones. En esas misiones sublimes, la criatura disputa  el derecho de acompañar al Maestro en sus pasos divinos. El discípulo  de la verdad y del amor, en el mundo, es algo de Jesús y de Dios, y la masa vulgar no le perdona tal condición, sobrecargándolo de pesadas amarguras, porque sus sentimientos  no son análogos a aquellos que conducen a incoherencias y desatinos. No podrá haber acuerdo entre la virtud y el pecado. Y como el pecado aun domina  al mundo, la tarea apostólica en sus trámites será siempre un doloroso estectaculo de sacrificio para las almas comunes.

Todos los que siguieron  a Jesús  fueron obligados a identificar el destino con la señal del martirio. Los que no se desprenden de la Tierra, crucificados  en dolores públicos,  se retiran  al desamparo, amargados por los oprobios humanos, calumniados, humillados, encarcelados, heridos, raros son los que triunfan  conservando la serenidad  y el amor inmaculado  hasta el final.

El hombre común, en sus intereses mezquinos, no considera el dolor sino como rescate y pagamiento, desconociendo el gozo de padecer por cooperar sinceramente en la edificación del Reino de Cristo

.……………………

Recordemos los sacrificios  de los pioneros del progreso que nso procedieron en la jornada humana, para que avances en la Tierra sin la ceguera de la ingratitud.

Recordemos las manos anónimas que nos irguieron el hogar, los brazos que nos mecieron la cuna  y las voces amigas que nos enseñaron a mover los labios en el idioma del entendimiento.

No olvidemos aquellos que lloraron y sufrieron, labrando el suelo en el que ingerimos   la primera bendición del pan no te olvides de cuantos se vieron estimulados  en el trabajo para que el confort y la higiene  nos sustentasen el cuerpo.

No releguemos a la indiferencia  los que se vieron en suplicio para que tuviésemos el orden legal, garantizándonos la seguridad,  y los que murieron  en las cárceles, muchas veces, calumniados y traicionados, para que la libertad nos bendiga la existencia.

Consagremos en la memoria un altar de reverencia para aquellos que nos donaron los tesoros de la educación, a fin de que el aprendizaje en la Tierra se nos haga camino hacia la Espiritualidad Superior.

Usufructuarios del campo en el que fuimos acogidos por la bondad y la esperanza de los que nos vieron nacer, recogimos de ellos la experiencia que el sufrimiento les otorgó, reclamándonos tan bien sudor y buena voluntad en el mundo, para que la vida en el mundo se haga mejor.

No nos perdamos en los laberintos de la indagación sin provecho, preguntando si la crueldad es hoy mayor que la de ayer en el camino de las criaturas.

Cedamos a la Tierra lo mejor de nosotros, en el servicio desinteresado y constante para que el bien prevalezca, iniciando en la propia alma  la obra redentora del amor que todo lo abarca, y, volviendo mañana a la gran escuela de la experiencia humana, la encontraremos más  noble y más bella,  convertida,  con la parcela de nuestro esfuerzo, en antecámara para la Vida en  Los cielos.

Trabajo realizado por Merchita  extraído del Libro “Nacer y Renacer” y del  de  “Renuncia” ambos de Francisco Cándido Xavier


( Ver Inquietudes espiritas.-  inquietudesespiritas.blogspot.com )

martes, 16 de agosto de 2011

Com-pasión



Muchas personas se han extrañado de que haya escrito en esta columna que “sin compasión (en el sentido budista) no se combate el hambre”. 
¿Por qué "en el sentido budista"? Porque compasión, en el sentido común, posee una connotación despectiva: es sentir pena por el otro, sentimiento que lo rebaja, pues ve en él el hambre de pan sin ver también el hambre de belleza.
Podríamos entender la com-pasión en el sentido del cristianismo originario, sentido altamente positivo, que es tener miseri-cor-dia, es decir, un corazón (cor) capaz de sentir a los míseros y salir de sí para socorrerlos. Actitud que la misma palabra com-pasión sugiere: tener pasión con el otro, sufrir con él, alegrarse con él, andar el camino con él. Pero esta acepción no prosperó. Predominó la otra, moralista y menor, de quien mira de arriba abajo y echa una limosna en la mano del sufridor. 
Sin embargo, la concepción budista de la compasión es diferente. Tiene que ver con la pregunta básica de la que nace el budismo: ¿cuál es el camino que nos libera del sufrimiento? La respuesta de Buda es: "por la com-pasión, por la infinita com-pasión". El actual Dalai Lama dice : "ayuda a los otros siempre que puedas, pero si no puedes, jamás los perjudiques " (O Dalai Lama fala de Jesús, Fisus 1999, p. 214).   Como podemos ver, Buda coincide en esto con Jesús.
La "gran com-pasión" (karuna en sánscrito) implica dos actitudes: desapego de todas las cosas y cuidado con todas las cosas. Por el desapego renunciamos a poseerlas y aprendemos a respetarlas en su alteridad y diferencia. Por el cuidado nos acercamos a las cosas para entrar en comunión con ellas, responsabilizarnos por su bienestar y socorrerlas en su sufrimiento. Es un comportamiento solidario que nada tiene que ver con la pena y la mera asistencia. Para el budista el nivel de desapego revela el grado de libertad y de madurez que poseo; y cuánta benevolencia y responsabilidad tengo con todas las cosas, el nivel de cuidado. La com-pasión engloba las dos dimensiones. Exige, pues, libertad, altruismo y amor.
La com-pasión no conoce límites. El ideal budista es el bodhisattva, aquella persona que lleva tan lejos el ideal de la com-pasión que se dispone a renunciar al nirvana y acepta incluso pasar por un número infinito de vidas sólo para poder ayudar a los otros en su sufrimiento. Ese altruismo se expresa en la oración del bodhisattva: " Mientras dure el tiempo, persista el espacio y haya personas que sufren, quiero también durar yo para liberarlas del sufrimiento.” La cultura tibetana expresa ese ideal a través de la figura del Buda de los mil brazos y de los mil ojos. Con ellos puede, com-pasivo, atender a un número ilimitado de personas.
Partiendo de esta comprensión, se entiende que sin com-pasión no se puede combatir eficazmente el hambre. Hay que acoger al pobre como lo que es, como un sufridor. Y simultáneamente cuidar de él como  a alguien igual.
La com-pasión en el sentido budista nos enseña también cómo debe ser nuestra relación con la naturaleza: primero, respetar su alteridad; después, cuidar de ella. Y sólo entonces usarla, en la medida justa, para nuestro provecho.
A la "guerra infinita" de la demencia actual, debemos oponer la "com-pasión infinita" de la sabiduría budista. ¿Utopía? Sí, pero es la mejor manera de mostrar nuestra verdadera humanidad, hecha de com-pasión y de cuidado.
Leonardo Boff


( Visitar  "inquietudesespiritas.blogspot.com )

lunes, 15 de agosto de 2011

Cielo e infierno íntimos



   Se cuenta que un día un samurai, grande y fuerte, conocido por su índole violento, fue a procurar a un sabio monje en busca de respuestas para sus dudas.

 Monje, dijo el samurai con deseo sincero de aprender, enséñame sobre el cielo y el infierno.

El monje, de pequeña estatura y muy delgado, miró para el bravo guerrero y, simulando desprecio, le dijo:
  • Yo no podría enseñarle cosa alguna, usted está inmundo. Su mal genio es insoportable.
  • Además, la lámina de su espada está oxidada. Usted es una vergüenza para su clase.
  • El samurai quedó enfurecido. La sangre le subió al rostro, tamaña era su rabia, que no consiguió decir ni una sola palabra.
  • Empuñó la espada, apuntó sobre la cabeza y se preparó para decapitar al monje.
  • " Ahí comienza el infierno” le dijo mansamente el sabio.

El samurai quedo inmóvil. La sabiduría de aquel pequeño hombre lo impresionó. El al final, había arriesgado su propia vida para enseñarle lo que era el propio infierno.

El bravo guerrero bajo lentamente a espada y agradeció al monje por la valiosa enseñanza.

El viejo sabio continuó en silencio.

Pasando algún tiempo el samurai, ya con la intimidad pacificada, pidió humildemente al monje que le perdonase el gesto infeliz.

Percibiendo que su petición era sincera, el monje le habló:

-“ Ahí comienza el cielo”

Para nosotros, resta la importante lección sobre el cielo y el infierno que podemos construir en la propia intimidad.

Tanto el cielo como el infierno, son estados del alma que nosotros elegimos en nuestro día a día.

A cada instante somos invitados a tomar decisiones que definirán el inicio del cielo o el comienzo del infierno.

Es como si todos fuéramos portadores de una caja invisible, donde hubiese herramientas y materiales de primeros auxilios.

Ante una situación inesperada, podemos abrirla y hacer huso de cualquier objeto de su interior.

Así, cuando alguien nos ofende, podemos erguir el martillo de la ira o usar el bálsamo de la tolerancia.

Visitados por la calumnia, podemos usar el hacha de la venganza o la gasa del auto confianza.

Cuando la injuria llamara a nuestra puerta, podemos usar el aguinaldo de la venganza, o el óleo del perdón.

Ante la enfermedad inesperada, podemos echar mano del acido disolvente de la revuelta o empuñar el escudo de la confianza.

Ante la partida de un ser querido, en los brazos de la muerte inevitable, podemos optar por el puñal de desespero o por la llave de la resignación.

En fin, sorprendidos por las más diversas e infelices situaciones, podremos siempre optar por abrir abismos de incomprensión o extender el puente del dialogo que nos posibilite una solución feliz.

La decisión depende de nosotros mismos.

Solamente de nuestra voluntad dependerá nuestro estado íntimo.

Por tanto, crear cielos o infiernos puertas a dentro de nuestra alma, es algo que nadie podrá hacer por nosotros.

- Merche -

La puerta entre nosotros y el cielo no podrá abrirse mientras esté cerrada la que queda entre nosotros y el prójimo”