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miércoles, 16 de abril de 2014

RESUMEN HISTORICO DE LA MEDIÚMNIDAD




    RESUMEN HISTÓRICO DE LA MEDIÚMNIDAD
Transfiguración de Jesús 


La facultad mediúmnica, tanto la natural como la de prueba, siempre ha existido, desde que existe el hombre, y gracias a eso, los Espíritus directores pudieron interferir en la evolución del mundo, orientándolo, guiándolo, protegiéndolo.
Ellos vieron a convivir con el hombre, a través de la mediúmnidad les inspiraron y les dieron  las enseñanzas necesarias, ellos guías abnegados, y solícitos, los elementos decisivos de la evolución.
La mediúmnidad en si, la facultad casi no se modifico desde hace milenios; manteniendo los mismos aspectos, poco han variado los fenómenos y las manifestaciones, lo que prueba que es muy lenta la ascensión del hombre.
Antiguamente el asunto no era bien conocido y estaba menos generalizado, por eso dejo de ser admitido, estudiado y utilizado en beneficio individual y colectivo.
En las épocas en que la humanidad vivía en régimen patriarcal, de clanes o tribus, la Mediúmnidad era atributo de unos pocos que ejercían con ella un verdadero reinado espiritual sobre los demás.
Después pasó a los círculos cerrados de los colegios sacerdotales, creándose castas privilegiadas de inspirados, para después poco a poco irse difundiendo por el pueblo, dando nacimiento a los videntes, profetas, adivinos y pitonisas, que pasaron a su vez, a ejercer una innegable influencia en los medios en que actuaban.
Siempre fue utilizada como fuente de poder y de dominación, en Persia, Egipto, Grecia o Roma, tan apreciada era, que originó la circunstancia de solo ser concedida por medio de la iniciación a unos pocos individuos de determinadas sectas y fraternidades.
Aun hoy se verifica la existencias de esas sectas y fraternidades que prometen la iniciación bajo las más rigurosas condiciones de misterio y formalismo, todo con resultados mediocres como es natural.
Solo después del advenimiento del Espiritismo las practicas mediúmnicas se popularizaron y fueron puestas al alcance de todos, sin restricciones y sin secretos.
A partir de Homero, el poeta legendario de la Grecia antigua, quien indirectamente se refería a la mediúmnidad al narrar los episodios heroicos de la vida de Ulises, muchos otros pueden servirnos como ejemplo, Sócrates, que poseía lo que él llamaba “demonios familiares”; Pitágoras, que era visitado por los dioses; Apolonio de Tiana, médium extraordinario de videncia y levitación; Simón de Samaria, contemporáneo de los apóstoles, todos ejercían públicamente en mayor o menor grado.
En la antigüedad la mediúmnidad se ejercía en templos, en los que había lechos apropiados para en ellos acostarse los consultantes que allí concurrían a recibir inspiraciones y revelaciones durante el sueño.
En Grecia los enfermos iban al templo de Esculapio; en Babilonia el templo de Mylata, en especial mujeres; en Esparta los magistrados procuraban el templo de Parsiphoe. Naturalmente que el obtener respuestas para las preguntas realizadas dependía de la mediúmnidad de cada uno.
En la propia Roma imperial, a pesar de su conocida amoralidad, los cesares no olvidaban esa consulta, sometiéndose de buen grado a las inspiraciones y a los consejos de los “dioses”
Hoy en día se sabe el papel relevante que los Espíritus del Señor desempeñan en el plano de la vida material y en el fenomenalismo cósmico, y es comprendido que eran llamados demonios, dioses y genios esas entidades operantes y no del todo benéficas las que actuaban como siempre actúan, por detrás de todos los fenómenos naturales y sociales.
Es por eso tan positiva y evidente la antigüedad de las manifestaciones espiritas, justamente es una de las mayores pruebas para considerar que la Doctrina Espirita es una realidad de todos los tiempos y la base fundamental de todas las religiones, a pesar de las restricciones que la desvirtuaron.
En China, por ejemplo, 3.000 años antes de Cristo. El Espiritismo era practicado en las ceremonias mediante el uso de un dispositivo especial para recibir la palabra del muerto dirigida a sus descendientes. El culto de los antepasados es fundamental en China, Japón y otros países orientales.En cuanto al Cristianismo, valiéndose de un concepto de León Denis, “este afirma sobre hechos de apariciones y manifestaciones de muertos y suministra inmensas pruebas de la existencia del Mundo Invisible y de las almas que lo pueblan.”
La misma Biblia está llena de semejantes manifestaciones, todas obtenidas por medio de la mediúmnidad.
En el Antiguo Testamento vemos a los profetas, videntes y oyentes inspirados que transmiten al pueblo la voluntad de los guías, y de todos los tipos de mediúmnidad, la videncia aparece como la más generalizada.
Samuel,-I, cap.IX:9- así se lo demuestra diciendo: “Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios, decía así: Venid y vamos hasta el vidente; porque el que ahora se llama profeta antiguamente se llamaba vidente.”
Es de citar la consulta hecha por Saúl al Espíritu de Samuel, en la gruta de Endor.
Las plagas que, según se narra por intermedio de Moises, fueron lanzadas sobre Egipto; las maravillas, ocurridas con el pueblo hebreo en el desierto cuando era conducido por ese gran Enviado, a saber: la columna de fuego que marchaba al frente de los emigrados; el maná que los alimentaba; las fuentes que surgían de las rocas; el recibimiento del Decálogo, etc., todas son afirmaciones del extraordinario poder mediúmnico del gran receptor de la Primera Revelación.
Jeremías ofrece un claro ejemplo de fenómeno de incorporación - cuando tomado por un Espíritu, predicaba por las calles contra la guerra a los ejércitos de Nabucodonosor. Otro muy significativo de videncia es el demostrado por Juan al escribir el Apocalipsis.
.Se observa así que, desde los más remotos tiempos del Antiguo Testamento los fenómenos, en si mismos, en casi nada se diferencian, de los observados en los tiempos actuales.
Se pueden citar: los de transporte: II Reyes, VI; los de levitación Ezequiel, III y 15 Actos, VIII: 39 y 40; los de escritura directa: Éxodo XXXII:15 y 16 y XXXIV:28; los fenómenos luminosos: XXXIV: 29 y 30 – además de muchos otros que sería largo enumerar.
Y tan semejantes eran las prácticas antiguas como las actuales, que incluso era empleada la música para la formación del ambiente. El profeta Eliseo reclama “un tañedor”, (persona que tañe un instrumento músico) para profetizar: II Reyes, 3:15 – y es muy vulgar la cita del pasaje que David calma y aleja a los Espíritus obsesores, de Saúl, tañendo su arpa.
Volviendo a citar a León Denis, de el es esta pregunta: ¿Los apóstoles de Cristo fueron elegidos por ser sabios o notables, o porque poseían cualidades mediúmnicas?
Esos apóstoles, como sabemos, y sus discípulos, durante el tiempo de sus trabajos actuaron como verdaderos médiums, bastando citar a San Pablo y San Juan, uno dinámico y culto, el otro más místico.
La fiesta de Pentecostés fue la otorgación de facultades mediúmnicas a los apóstoles y discípulos.
Y justamente por ejercer la mediúmnidad es que sabían de sus peligros, de los cuidados que su práctica exigía y sobre eso llamaban la atención constantemente a sus discípulos.
El Apostol Pablo decía: “Los Espíritus de los profetas están sujetos a los profetas” Y San Juan agregaba: “Carísimos, no creáis en todos los espíritus, más probad que los espíritus sean de Dios”. Advertían así contra la acción de los espíritus obsesores y mistificadores.
Era tan común la mediúmnidad entre los primitivos cristianos que eran enviadas instrucciones escritas a las comunidades de las diferentes ciudades para regular su práctica: y tales instrucciones fueron, con el tiempo, encuadernadas en libros `para su mejor conservación. Esas instrucciones, dadas hace siglos, continúan en plena vigencia en los tiempos actuales, incluso en lo que se refiere a la ganancia de algunos y a la vanidad de muchos.
Las manifestaciones mediúmnicas continuaron dándose, pero a medida que el Cristianismo se fue transformando en religión oficial fue perdiendo su espiritualidad y ganando carácter mundano, y a partir del concilio de Nicea, en 325, se formaron corrientes opuestas, una queriendo permanecer en el Cristianismo primitivo y la otra esforzándose por progresar en el mundo de los valores efímeros. A partir de ahí la Iglesia, más tarde llamada católica romana, olvidando tres siglos de vida ejemplar y repudiando las enseñanzas del Maestro, en su verdadero sentido, se asoció a las fuerzas del mal para obtener, como obtuvo, el dominio del mundo por el poder temporal.
Esa Iglesia se hizo muy poderosa, gracias al poder que le otorgó Constantino, declaró que la mediúmnidad era ilegal, herética, obra de magia, demoniaca, y entro en consecuencia a promoverle una sistemática persecución.
Renegó de todos los actos mediúmnicos practicados por Jesús y sus discípulos – que los fariseos del Sanedrín, ya en su tiempo, calificaban como practicas del demonio – y en eso fue coherente consigo misma, puesto que habiendo creado su sistema cerrado de dogmas oscurantistas y privilegios sacerdotales, comprobó que el ejercicio público de la mediúmnidad vendría a derruir, a socavar por la base el edificio material que estaba laboriosa y arduamente construyendo para consolidar su poderío avasallador.
A pesar de los testimonios y de las protestas presentadas sincera y honestamente por varias de sus propias luminarias, como San Gregorio de Nisa, San Clemente de Alejandría, Santo Tomás de Aquino, San Agustín y otros que admitían y practicaban la mediúmnidad, no se volvió atrás y durante siglos procuró, como lo procura hasta hoy en día, frenar el pensamiento y el espíritu de comprensión de los fenómenos mediúmnicos, perseverando en sus propósitos iníciales.
Empleó una prolongada época de oscurantismo, en la cual empleó para destruir la revelación divina, el odio, la venganza, la persecución y la muerte por el hierro, por el fuego, por el veneno, por la espada.
La Edad Media fue el periodo perfecto de esa verdadera noche espiritual.
Los círculos que cultivaban la espiritualidad pura se fueron cerrando, restringiéndose, desapareciendo, y la palabra de la Verdad solamente podía ser transmitida en secreto, de boca a oído, en débiles susurros, de una forma tal que, realmente, nunca pudo ser expresada libremente en una gran parte del mundo.
Al terror del fanatismo religioso siguió el de la venganza popular desenfrenada, y, en el crisol de aquella dura prueba, los destinos del mundo comenzaron de nuevo a ser fundidos.
Los Espíritus directores tuvieron que intervenir de nuevo para orientar el movimiento e impedir que las pasiones desencadenadas ultrapasasen los límites permitidos, perjudicando el progreso general o retardándolo demasiado.
Eso sucedió en el siglo pasado, así hasta nuestros días y en diferentes lugares al mismo tiempo, pero más señaladamente en América del Norte, donde los fenómenos objetivos y por si mismos impresionantes se revelaron, llamando la atención del mundo.
Los Guías aprovechando el Positivismo que había traído cierto adelanto, querían enfocar el aspecto nítidamente espiritual de la vida, elevándose por sobre lo material y especulativo hacia los cuales, en ese momento, se inclinaban todas las fuerzas vivas del hombre.
El interés despertado por esas manifestaciones fue considerable, todas las clases intelectuales se movilizaron y a los sabios le fue sometida la incumbencia de examinar el asunto a la luz de la ciencia contemporánea.
Esos médiums , que eran realmente excepcionales, se sometieron a toda especie de control y los informes firmados por comisiones científicas de América, Inglaterra, Francia, Italia y Alemania estuvieron de acuerdo en reconocer que la vida realmente continuaba más allá del sepulcro, y que era innegable el intercambio entre vivos y muertos.
Esa fue la misión de Kardec – el Codificador – y de los notables Espíritus de Crookes, Ochorovicz, du Prel, Lembroso, Myers, Stead, Falmmarión, León Denis, Aksakof, Notzing, seguidos luego por Lodge, Richet, Doyle, Geley, Bozzano y Delanne, para citar solamente los más conocidos.
Con el auxilio de estos sabios se puso un freno al materialismo dominante, dando una nueva orientación al pensamiento religioso y a la verdad, que, hasta hoy, mantiene el impulso dado en aquella época y sigue creciendo su importancia y rapidez produciendo un triple resultado: la derrota del materialismo estéril, la destrucción del fanatismo religioso medieval y la implantación de los fundamentos de la verdadera espiritualidad.
Desde entonces el mundo evoluciona más deprisa, en una fermentación interior y silenciosa cuyos efectos sentiremos en tiempos muy próximos, en el remate de este siglo, con el advenimiento del tercer milenio.
Los científicos y los médiums fueron, innegablemente, los artífices materiales de esa gran victoria.

Trabajo extraído del libro “Mediúmnidad” de Edgard Armond.

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                    Comunicados del Más Allá


PARA VENCER HAY QUE VENCERSE…



Aprenderás a desprenderte con alegría de tus posesiones y bienes, seguro de que con ello ayudarás a algunos desafortunados…

Aprenderás que todos somos hijos de Dios y miembros de una sola y gran familia y que todo ello implica una gran responsabilidad…

Notarás que muchos enfermos de orgullo, egoísmo, avaricia, etc., viven en penuria espiritual como verdaderos inadaptados e indigentes, y como mendigos de riquezas verdaderas…

Y entonces, viendo el panorama sombrío y desolador que presenta la sociedad, sentirás –por amor - la necesidad de servir a todos sin distinción, para llevar a cada uno la esperanza de la Vida Eterna y la seguridad de los beneficios del Amor Divino, donde nadie es desamparado…

Finalmente llorarás por la emoción de ser útil a la Vida y pertenecer a la Gran Familia que te ama y que espera que sigas amando y sirviendo, como única posibilidad de verdadera regeneración, dando así un sentido superior a la existencia humana…

Sequé mis lágrimas una vez más. Estaba todo dicho. ¿Para qué postergar más mi infortunio? Llevé mis manos hacia mi boca buscando darle el último calor que quedaba en mi cuerpo. Luego las froté sin hacer mucho ruido. Ellos dormían. Sus caritas expresaban la paz que sólo los ángeles pueden tener; una paz que hacía mucho tiempo yo había perdido.

Nunca fui muy buena para escribir. Mucho menos para las despedidas.

Si seguía pensando más en lo que iba a hacer, seguramente no haría nada.

Tomé la lapicera de la cartuchera de Isabel. Yo misma se la había comprado en la tienda del señor Ordóñez. Recuerdo que tuve que trabajar unas horas más para poder obtener el dinero necesario, pero me sentía feliz: mi niña tendría su primera pluma de tinta y con ella escribiría sus primeras letras…  

En ese entonces me sentí plena, como hacía tiempo que no me sucedía.

La madrugada tiene ese don especial de hacernos reflexionar, de volver a la memoria aquello que la vorágine del día lo impide. La madrugada esparce quietud. Por esa razón los poetas en ese horario se encuentran con sus musas, los amantes se juran amor como en ningún otro momento… ¡Y los sufrientes quedan enredados en las mallas de sus tormentos en esas horas! En el día retorna la lucidez, la actividad y, a veces, la cordura. Pero no así en la madrugada.

Hacía mucho frío. El reloj que colgaba de una pared inconclusa me indicaba que eran las dos de la madrugada. Sentí una opresión en mi pecho.

Mis lágrimas bombardearon lo que acababa de escribir. No quería volver a comenzar esa carta. Observé una vez más el descanso de mis angelitos y supe que era el momento. Era mejor que ellos durmieran bien, pues al otro día deberían vivir lo peor… Intenté caminar hacia la cocina, pero las piernas me jugaron una mala pasada: temblaron y di rápidamente con el piso de tierra de nuestra casita. Tuve miedo de despertar a mis niños y me levanté como pude, sin hacer ruido. Ernesto no había podido terminar el techo de la cocina. Fue así que en aquel instante miré hacia el cielo que se desplegaba delante de mis ojos. Observé como los tirantes cruzaban ese chapería, dando testimonio de ser lo único firme de la casa.

 Recuerdo que él me decía: - “Lucía, confiemos en Dios, ya mejorará nuestra situación económica, vas a ver”. – Y con una sonrisa me convencía de que hasta en el infierno se pueden vislumbrar las estrellas. Yo no era una persona de fe. Si bien mis padres me habían bautizado y frecuentaba las iglesias de pequeña; cuando aquel incendio me los arrebató, Dios dejó de existir para mí. Pero mi Ernesto tenía ese don de hacerme dudar, a veces.

Miré las débiles paredes de mi deteriorado hogar. El frío que entraba por ciertas hendijas no me hacía daño, porque no era superior al de mi espíritu.

 Volví a ver entrar al amor de mi vida por la puertita que daba al patio. Otra vez surgió la imagen de su mano extendida convidándome a un mate. Pero estaba delirando. Quizá por el hambre o por el frío. Quizá porque tenía claro que hacía seis meses que una pulmonía fatal me lo había quitado para siempre.

En esos instantes me sentí más muerta que nunca. Mis niños no merecían que los llevara a una muerte segura. Ellos eran la esperanza del mundo y por ello ya aparecerían quienes se ocuparían de sus infortunios. Yo podía seguir siendo una carga para ellos. ¡Qué iba a hacer! ¿Robar? No, no, eso no estaba bien. Lo mejor era que ellos crecieran sin mí, pero con la posibilidad de vivir mucho mejor. Ya me había encargado de sugerirle a la señora Elba, mi vecina, que si algo me pasaba, ella se ocupara de los míos. Sé que ella creyó que le hablaba de mi enfermedad, pero no era así.

 Volví hacia la habitación. La única que teníamos. La del piso de tierra, la del techo de chapas atadas con alambres a tirantes de madera improvisados.

Me cuidé mucho de no hacer ruido. Tenía que abrir el armario. Allí estaba el cinturón de Ernesto y dos de sus corbatas. Las otras las había vendido por unos pocos pesos.

Cuando di con sus cosas, fue inevitable volver a pensar en él. Recordé cuando nos habíamos conocido en una fiesta, en la localidad de Ramos Mejía; regresaron las sensaciones de aquel primer beso…Él era capataz de una fábrica, en San Justo, pero al poco tiempo de nacer nuestro segundo hijo, a Abel, lo despidieron. De nada sirvió que le rogáramos al Banco que nos diera tiempo para pagar la hipoteca. Ellos sólo saben de números, no conocen de sentimientos.

Él no conseguía trabajo y yo, yo ya esperaba a Julieta.

Tomé su largo cinturón, constaté que era fuerte y regresé a la cocina.

Levanté una banqueta y la apoyé en el centro de la mesa. Luego me subí a ella y crucé el cinturón por los tirantes. Escuché un ruido, como si algo hubiera caído, pero no le di importancia. Tiré fuerte de él y le anudé las corbatas. Estaba todo listo: pronto se acabaría mi sufrir. En esos instantes escuché una voz firme y grave que me repetía: “¡Egoísta! ¡Egoísta!”. No voy a negar que me confundiera un poco, pero estaba decidida. Tomé aire y me dispuse a lo peor. Un sudor frío recorrió mi frente. Era más frío que el ambiente de la casa. Cerré los ojos, pero volví a escuchar otro ruido. Miré hacia el frente y en el vértice, junto a la cortina que separaba la cocina de la habitación, divisé un bulto, algo que antes no había percibido. La curiosidad pudo más y quité una de las corbatas que aprisionaban mi cuello. Respiré profundo y me dirigí hacia él.

En aquel instante comprobé que era cierto ese dicho: la vida nos trae sorpresas. Nunca hubiese sido capaz de imaginar tamaño desconcierto. Me incliné hacia el suelo y tomé un libro que yacía pisoteado, cubierto por un poco de tierra, pero que resplandecía como la sonrisa de mis hijos. Se trataba de “El Evangelio según el Espiritismo”, de un tal Kardec. Las hojas estaban dobladas, se ve que yo misma las había pisado sin darme cuenta. Noté que esa página semirrota se titulaba “Bienaventurados los que lloran”. No sé por qué, pero un impulso me llevó a leer los títulos que estaban allí: “La felicidad no es de este mundo”, “Suicidio y locura”, “Pérdida de las personas amadas”… Creí enloquecer, pero de felicidad. ¿De dónde había salido ese libro mágico? ¿Por qué había dado con él en ese instante? Caí de rodillas al suelo y comencé a llorar desgarradoramente. Isabel se despertó y corrió a abrazarme. Me besaba la cara, las manos, ¡pobrecita, no sabía cómo contenerme!

La abracé como nunca lo había hecho, con las fuerzas propias de quien teme despedirse de sus seres queridos. Mis otros niños se despertaron y corrieron hacia mí. Los abracé fuerte. Sentí vergüenza de lo que había querido hacer. En ese momento Isabel, esa princesita de apenas ocho años, vio el libro y me dijo: - “Mama, ¿estabas leyendo el libro que nos trajo la señora Elba y te asustaste? No tengas miedo, él sólo dice cosas buenas.” Comencé a llorar nuevamente y bendije con toda mi alma a mi vecina.

 Comprendí a aquella voz que me repetía “egoísta”. Tenía razón, lo era.

Han pasado nueve años de lo que les estoy contando. Sé que vivir no es fácil, que cuesta mucho, no solamente en dinero. Veo a mis hijos ya grandes y no puedo perdonarme por lo que iba a hacer.

Ese libro mágico me cambió la vida. Me hizo sentir la mayor de las vergüenzas, pero, a su vez, logró que renaciera en mí la esperanza. Hoy mis hijos siguen teniendo esa paz dibujada en sus rostros. Con mi locura se la hubiese quitado para siempre. Sé que mi Ernesto, como dijo la señora Elba, algo tuvo que ver con mí renacer. No sé cómo lo hizo, pero desde entonces lo estoy averiguando.

 Olegario

(Basado en una historia real, este cuento fue el ganador del Primer Premio del “Certamen Literario 2005”, organizado por el Consejo de Escritores y Periodistas Espiritistas de Argentina - Buenos Aires)


(Mensaje psicografiado por el médium Alipio González Hernández en la reunión de Estudio y Práctica de la Mediúmnidad, que se celebró en la sede de la Sociedad Espirita “Mensaje Fraternal”, en Caracas, la noche del día 07 de abril de 2008).

  Anuario espírita
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 ¿Las religiones que admiten la reencarnación, la consideran como algo positivo,  o es no deseable ?

Particularmente, para el Budismo la Reencarnación no es algo deseable, pues la consideran como una serie encadenante de vidas que sujetan al Ser humano para volver a vivir repetidamente en este mundo en el que se encuentra el sufrimiento y el dolor, por lo que su meta final es llegar a interrumpir la “rueda de los renacimientos” y al fin alcanzar el “Nirvana”, que viene a ser algo así como alcanzar la felicidad de un “no ser”, o de un anonadamiento en un Todo.. Este Todo viene a ser la misma idea del Dios de todas las religiones, aunque habría que matizar que no aceptan la existencia de ningún Dios como un Ser concreto, individualizado y humanizado, de ahí que lo consideren un Ser Supremo como un Todo inconcreto que lo contiene todo en Si mismo. Por eso nosotros seríamos una creación o parte de esa gran y eterna Energía, pero no seríamos esa Energía, pues nosotros si estamos concretizados en una individualidad.
Al concepto negativo de la reencarnación se añade la superstición arraigada en el budismo, de que es posible, por cuestión de karma, renacer en animales o plantas como castigo y amenaza, a causa de haber cometido cualquier falta ; así se comprende mejor el por qué consideran el regreso a este mundo como una auténtica desgracia no deseada.
Las religiones africanas en general , así como el budismo chino la ven como algo positivo y deseable, a diferencia de como la consideran los hindúes y los budistas tibetanos, para los que no es deseable como no es deseable el sufrimiento para nadie.

- Jose Luis Martín-
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Así como el alma residente en el cuerpo material, pasa por las etapas de infancia, juventud, virilidad y vejez, así a su debido tiempo pasa a otro cuerpo y en otras encarnaciones volverá a vivir y desempeñar una nueva misión en la Tierra”.
  • Krishna- El Bhagavad Gita

martes, 15 de abril de 2014

Religiones y Reencarnación


¿ Qué religiones admiten o sostienen la idea de la Reencarnación?.-

No todas las religiones o creencias nos hablan de la posibilidad de la reencarnación, pues algunas consideran que se vive en la Tierra una sola vez y que al final de la vida, se nos juzgará para fijar nuestra suerte definitiva, según hayan sido nuestros pensamientos, sentimientos y actuaciones.
No obstante, es de señalar que entre las religiones de Oriente y las Escuelas Filosóficas y Espiritualistas de todo el mundo, hay, en la actualidad aproximadamente mas de dos mil millones de adeptos a la idéa de la reencarnación.
Históricamente, la reencarnación ha apoyado y no ha desmentido los conceptos básicos de las religiones, porque su creencia ofrece una sólida fe religiosa, un conocimiento de lo moral y un estímulo para el desarrollo de las virtudes humanas.
Son muchas las religiones que aceptan el concepto de las vidas múltiples, aunque con muchas diferencias y matices en sus concepciones.
El concepto fundamental de la reencarnación, siempre ha formado parte de la “doctrina secreta” formada desde la más remota antigüedad, y los primeros ymás antíguos libros en donde aparece reflejada es en “los Vedas”, que fueron el molde que formó la
primitiva religión patriarcal de la India. De ellos se derivan entre otros conceptos fundamentales, la idea monoteísta de Dios como un Ser Supremo que se inmola a sí mismo y se divide para producir la Vida Universal; por eso los seres proceden de Dios y vuelven a El por una evolución constante. De aquí nace la idea de la caída y reascensión de las almas, procedente de Egipto y Grecia, y transmitida despúes hasta el Cristianismo que la adoptó bajo otros matices telógicos. Desde lo mas remoto de los tiempos védicos, ya hubieron anacoretas y ascetas que pasaron sus vidas en las selvas y desiertos, interpretando la ciencia oculta, doctrina secreta de los Vedas. De ellos nació mas tarde el Brahmanismo
La mas numerosa de las religiones Védicas, , es la Induista, que es la mas antígua de las grandes religiones con una antigüedad que se remonta a 4.000 a.a.C . Formada a partir
de las enseñanzas de Krishna , que fue el primero de los reformadores religiosos de la Historia, que se sepa, renovó las doctrinas védicas apoyándolas en la idea de la Trinidad y en la del alma inmortal y sus renacimientos sucesivos. La religión Induista en realidad está formada por varias religiones que conviven juntas, cada una con sus dioses, pero con uno principal o Brahmán “El Absoluto”, que es impersonal e intemporal. Esta religión milenaria se encuentra repartida en diversas ramas y castas, y reconoce un YO individual y eterno. Su obra clásica principal es “El Vedanta” que trata del culto a las diosas Siva y Visnhu. Tres cuartas partes de la población india, pertenece a una de las dos grandes sectas: Los Visnuitas (adoran al dios Visnhu) o los Sivaitas(adoran al dios Siva); tambien es muy importante la de los Ramaitas, (adoradores de Rama).
El antíguo Egipto también nos legó su doctrina de la época de los Vedas, reflejada en los papiros y en los jeroglíficos. Esta es la del “Verbo-Luz, una divinidad de triple naturaleza: inteligencia ,fuerza y materia a la vez, o sea espíritu, alma y cuerpo, lo que ofrece una analogía perfecta con la filosofía de la India. Estos y otros conocimientos humanos de la época quedaron reflejados en los libros sagrados de Hermes.
El Budismo, con mas de trescientos millones de adeptos distribuidos por todo el mundo niega el concepto de Dios como Entidad individual y concreta , pero no el de la reencarnación. Su Enviado fué Sidarta Gautama, “el Buda”( que significa “el puro” o “el Perfecto”) Para esta religión solo hay un Ego ilusorio en contínuo proceso de cambio, que se encarna repetidamente por sus deseos y apegos; al periplo de las vidas múltiples le llaman “ Rueda de Renacimientos” o “Samsara” .El propósito del budista es escapar finalmente del Samsara extinguiendo el ansia, la ignorancia y la mala voluntad. El Alma la consideran como una especie de conciencia o Ego ilusorio en un contínuo proceso de cambio, que arrastra un karma y que finalmente su meta es el Nirvana que es un fundirse “con el Todo” .
El Jainismo con una antigüedad de 600 a.a.C, procede del Hinduismo. Sus conceptos del alma es el de que se trata de una individualidad inmortal, inicialmente pura, que va reencarnando para desarrollar su naturaleza hasta alcanzar la Perfección. No tienen un Dios reconocido, y creen que los Seres humanos, los animales y las plantas, tienen muchas almas. Actualmente solo tienen unos tres millones de adeptos.
Taoismo(Ying y Yang)
El Taoismo, se remonta al siglo IV a.C. . “Tao” significa camino y es una palabra equivalente a “Dios.” Esta religión es un sistema filosófico y religioso en el que están comprendidos el Confucionismo y al Budismo chinos.
El Confucionismo fué la religión oficial de China, que comenzó a regir en el siglo III a.d.C., y perduró hasta el año 1.912 cuando fueron abolidas todas las religiones.
El Budismo chino cuenta con unos ciento cincuenta millones de adeptos. A diferencia del Budismo Tibetano , para estas religiones la reencarnación es un concepto positivo.
El Sintoísmo, es la religión oficial japonesa ,que cuenta con unos cien millones de seguidores.Adoran a miles de dioses de la Naturaleza y a los espíritus de sus antepasados, y su figura Sagrada es el Emperador.
Los Zoroastrianos conforman grupo de religiones que no derivan de las enseñanzas de un solo profeta, sino de una serie de Maestros, el último fué Zoroastro o Zaratrustra, de una antigúead de 7.000 .a.C. Esta religión es aceptada por mas de cuatrocientos millones de Seres humanos, entre Budistas, Hinduístas, Jainistas y Sikhs.
Además de estas religiones oficiales, existen por todo el mundo muchos grupos o movimientos de los llamados esotéricos y de desarrollo espiritual que admiten la idea de la reencarnación . En Occidente, particularmente en Europa y América latinas, ha sido sobre
todo el Espiritismo de Kardec la principal doctrina que reconoce, fundamenta y actualiza el concepto de la reencarnación siendo el número de espíritas indeterminado, tal como también lo es el número de Teósofos, los Rosacruces y los Gnósticos que también sostienen la idea de la reencarnación.
En Brasil, nación donde se encuentran mezclados a partes aproximadamente iguales el Catolicismo y el Espiritismo, también existe la Umbanda que viene a ser una mezcla de los anteriores junto a rituales y conceptos religiosos ancestrales africanos, que les legaron sus antepasados, esclavos negros procedentes de Africa; estas religiones africanas están englobadas bajo el nombre genérico de “religiones animistas africanas”, que todavía se profesan en el Africa Tropical, y reúnen unos doscientos millones de seguidores.
Asimismo los conceptos sobre la reencarnación son sostenidos en Islas del Pacífico y del Indico; en Australia, Nueva Zelanda, Indonesia y en los pueblos y culturas primitivas.

    ¿Qué religiones no admiten la idea de la reencarnación?.-

Dios genera Seres y por lo tanto ellos regresan una y otra vez hasta que todos regresen a El”.
-- El Corán -


La religión musulmana no la admite oficialmente, pero sin embargo en su libro Sagrado, El Corán, cáp. 24, se puede leer: “ los que dudan de la inmortalidad están muertos y no saben cuando renacerán”. En los primeros tiempos del Islam, este concepto fue enseñado en los libros sagrados del Islam que sucedieron al Profeta. La reencarnación podía ser de tres formas: Hulul, la reencarnación de un Ser perfecto; Rij´at, el regreso de un Imán o líder espiritual; Tanasukh, la reencarnación de un personaje ordinario. Esta doctrina fue preservada por los Sufíes, los Bohras y los Shiks, cuyo fundador fué Nanak (1466-1539); este personaje afirmó que había nacido antes muchas veces.

El Judaísmo es la religión oficial judía que procede de la enseñanzas dadas por Moisés. Actualmente, su libro sagrado “La Torá”, no contempla este concepto, pero sin embargo sí lo admitía en la época de Jesús Cristo. Según el historiador judío Flavio Josefo, la admitían Esenios y los Fariseos desde 200 a.a.C. También aparece en el Talmud que data de la misma época, y la Cábala , 1000 a.a.C. Asimismo aparece reflejada en el libro del Rabí Isaac Luria ,titulado “Transmigración del alma”.
Asimismo tampoco la admiten las religiones cristianas oficialmente establecidas, ni está contemplada en  la mas moderna de todas: La “Fé Bahái”. Esta religión se formó en
Bahá u´llá
la antígua Persia en el año 1.844; su Profeta fundador fué
Bahaullá y al igual que Cristo tuvo un precursor en Juan el Bautista, Bahaullá también tuvo un precursor , “El Bab”; ambos fueron martirizados y muertos por los musulmanes persas, y sus seguidores y fieles, perseguidos y disgregados por todo el mundo. La gran diferencia en las enseñanzas de Jesús y Baháulla, fué que, según se refleja en más de un pasaje evangélico, Jesús habló y enseño sobre reencarnación, aunque entonces se le llamaba "Renacer"; mientras Bhá u llá, en sus diversos escritos personales hechos en circunstancias que señalan una mediumnidad de psicografía, no dijo nada de esta importante realidad del espíritu humano.
El Cristianismo dividido actualmente en varias religiones que se formaron a partir del desmembramiento del propio Cristianismo primitivo formado por los discípulos y primeros seguidores de las enseñanzas de Jesús. Tales son la Católica, la Ortodoxa y la Luterana o Protestante. 
Desde el principio temieron que la divulgación y aceptación de esta idea, pusiese en peligro sus propios dogmas y afirmaciones, con lo que se ponía en peligro su veracidad y su autoridad moral. Jesús sin embargo, había dicho antes que buscásemos el Reino de Dios y de su Justicia y el resto se nos daría por añadidura, o sea, que escondernos detrás de la mentira u ocultando la Verdad, no es el camino correcto para encontrar el Reino de Dios y su Justicia. En el conocimiento filosófico de la idea de la reencarnación se encuentran todas las respuestas trascendentes que los humanos podemos encontrar cuando seguimos ese Reino de Dios, que es un Reino de Verdad y Sabiduría.

- José Luis Martín-
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                       “¿Qué religión tienes tú?- ¿Yo? Ninguna
¿Y por qué ninguna?- Pues, por religión
-Friedich Von Séller -

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Padres brillantes
Es bastante común en  las personas  justificar sus errores, invocando sus precarias condiciones de vida.
Dicen que fue la desesperación  lo que las llevó a tomar actitudes equivocadas  o que circunstancias  negativas las hicieron agredir a su semejante o a sus propiedades.
Hijos que agreden a los padres porque ellos no les dieron  lo que pidieron, en el momento exacto en que lo hicieron.
Hermanos que mienten, engañan para tener una parte mayor en la herencia, sin importarles en que condición quedaran los demás hermanos.
Viktor Frankl, judío vienense, que fue hecho prisionero de los alemanes, durante la segunda guerra mundial, escribió: nosotros que vivimos en campos de concentración podemos recordar  a los hombres  que andaban por los alojamientos confortando  a los otros  distribuyendo sus últimos pedazos de pan.
Tal vez ellos hayan sido pocos. Más son prueba suficiente  de que todo puede ser retirado de un hombre. Menos una cosa, la última de las libertades humanas – escoger qué actitud tomar en cualquier circunstancia, elegir su propio camino.
 Por tanto, elegir el bien o el mal compete a cada uno. Lo que nos falta, si, es una mejor educación. No esa educación que se aprende en los libros. Más si aquella que tiene  que ver con la formación del carácter de la criatura.
Y para eso precisamos urgentemente, de padres conscientes que enseñen los verdaderos valores a sus hijos. Que les digan  que es noble decir la verdad, aun mismo que eso no les acredite recibir algún premio o compensación.
Padres que tengan coraje para hablar  a los hijos sobre los días más tristes de sus vidas. Que tengan la osadía de contar  sus dificultades en el pasado y como las consiguieron vencer.
Padres que no deseen dar el mundo a sus hijos, pero si quieran abrirles el libro de la vida.
Padres presentes que desenvuelvan en sus hijos: la auto estima, la capacidad de trabajar en las perdidas y frustraciones, filtrar estímulos estresantes, dialogar y oír.
Padres que tengan tiempo, aun mismo que el tiempo sea muy corto. Padres que jueguen menos al golf, futbol, y se sienten a conversar con los hijos, descubriéndoles el mundo intimo.
Padres que no se preocupen solamente con fiestas de aniversario, tenis, ropas, productos electrónicos. Sino que también se preocupen en dialogar.
Padres que saben que no deben atender a todos los deseos de sus hijos, pues eso los tornará débiles, dependientes.
Padres que den algo que todo el dinero del mundo no puede comprar: su amor, sus experiencias, sus lágrimas y su tiempo.
En suma: un autentico proceso de educación, en donde el hijo aprende que amar es el mayor de los tesoros.
Y no habrá de tornarse infeliz solamente porque no tiene ropa de marca, o no consiguió viajar al exterior en las fiestas.
Será alguien que se preocupa no solamente consigo mismo, sino también con su semejante.
Alguien que reconocerá la gran diferencia entre tener cosas y ser una persona útil a  la comunidad, un ciudadano honrado, un hombre de bien.
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 Es posible que usted diga que trabaja mucho y que no tiene tiempo.
Con todo, haga de su poco tiempo  disponible, grandes momentos de convivencia  con sus hijos.
Roll en la alfombra, hacer poesía. Blinque, sonría. Los conozca y permita que ellos lo conozcan.
Acuérdese, en fin: sus hijos no precisan de un superhombre, de un ejecutivo bien sucedido, de un empresario muy rico.
 A ellos no le importa si usted es médico, profesor, administrador de empresa, mayordomo, enfermero.
Les importa, si, el se ser humano que usted es y que los enseñará a ser.
 Redacción de Momento Espírita
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lunes, 14 de abril de 2014

EL ALMA DEL POETA


        EL ALMA DEL POETA
           POESIA ESPIRITA

Una dulce canción mece su sueño;

Una lágrima rueda como la savia,

sobre la arrugada corteza del tiempo,

Pero su mirada evita el presente.

La sombra deformada de su cuerpo,

surge a la luz que la devora;

Pero el pensamiento insiste en sus palabras,

y se impone los hierros del torno.

Está allí para ser en todas partes al instante,

como una estrella en el firmamento;

El estruendo de las ciudades se hunde en el eco,

Está solo así al tirar la balsa.

El escalofrío de la historia humana,

atraviesa su quietud sin aflicción;

al recuerdo de aquellos que gimen,

Confiesa su odio de los cómplices

La guerra acarrea sangre,

a los campos de honor de los inocentes;

La tierra abre sus osarios,

para aquel que se aniquila primero.

La desesperación se escurre por las venas,

no en aquel que se toma el trabajo,

de construir el amor, la vida, las rosas,

al tiempo bendito de las cosas simples.

¿Habría que creer únicamente,

En lo que los ojos han visto?

¿Dónde dirigirse con el poeta sabio,

hacia la cumbre soleada de las nubes?

A riesgo de perder su alma,

Dios calienta con su llama,

cuando el sol enrojece la tarde,

las manos ardientes de la esperanza

Autor desconocido

Tomado de “LE JOURNAL SPIRITE N° 95 janvier 2014

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EN LOS DÍAS DIFICILES 

En los días difíciles, reflexiona en los otros días difíciles que ya se fueron.
Después de atravesados trances y luchas que suponemos insuperables, no te supiste explicar a ti mismo de qué modo los venciste y de que fuentes sacaste las fuerzas necesarias para sustentarte y rehacerte, durante y después de las escaramuzas sufridas.


*****.

Viste la enfermedad en el ser amado asumir gravedad extraña y sin que lograses penetrar el fenómeno en todos los detalles, surgió la medicación o la providencias ideas que lo arrebataron de la muerte.
Experimentaste la visita del desanimo, frente a los obstáculos que te agravaron la vida, , más si que te dieses cuenta del amparo recibido, te despojaste del desaliento de las tinieblas y regresaste a la luz de la esperanza. 
La crisis del sentimiento que se te figuraban invencibles, por el tenor de la angustia con que te alcanzaron lo íntimo del alma, desaparecieron como por encanto sin que consiguieses definir la intervención libertadora que te restituyó la tranquilidad.
Sufriste la ausencia de seres inmensamente queridos, llamados por la desencarnación, por tareas urgentes, a otras fajas de experiencias. Sin embargo, sin que realizases ningún esfuerzo, otras almas bendecidas aparecieron, pasando a nutriste el corazón con edificante apoyo afectivo.


****
Todo eso mientras tanto, sucedió porque persististe en la fe, aguardando y confiando trabajando y sirviendo, sin entregarte a la deserción o a la derrota, ofreciendo oportunidad a la bondad de Dios para actuar en tu beneficio.
En las dificultades actuales, considera las dificultades que ya venciste y comprenderás que Dios, cuyo infinito amor te sustentó entonces, también te sustentará hoy.
Para eso, sin embargo, es imperioso permanezcamos fieles al cumplimiento de nuestras obligaciones, una vez que la paciencia, en el centro de ellas, Es el don de la esperanza de Dios, cooperando con Dios, sin tener que buscar.


DAR OPORTUNIDAD A DIOS· J. Herculano Pires (Hermano Saulo)

Si el naufrago no se desespera, soportando la violencia de las olas para dar oportunidad al barco salvador, podrá ser salvado. Más, si el se entregara a la desesperación y cayera del bote o perdiera el salvavidas, es claro que sería tragado por las aguas. En las dificultades de la vida casi nos desesperamos y no damos oportunidad a la Providencia Divina para que nos socorra. Nos falta apoyo esencial, la fuerza intima de la fe que nos da serenidad para tener la confianza necesaria en los poderes superiores.
En otras palabras: en los días difíciles precisamos dar oportunidad a Dios. Claro que es Él el supremo poder, la inteligencia que nos creó y la fuerza que nos sostiene. Más Él es también libertad y no solo nos día libertad de ser y actuar, como también a respetar la libertad concedida para que podamos desarrollarla, adquiriendo más fuerza y poder en las bases de responsabilidad. El amor de Dios vela por nosotros en todas las circunstancias, no es el amor tirano que crea complejos y traumas, y si el amor libre que nos deja el derecho de aprender - el que solo adquirimos con la experiencia.
El mundo es, para el hombre, un campo de experiencias libres. O El hombre, el único hueco en el espesor de la libertad en el mundo, como Sartre señaló, puedes poner en el campo y disponer de sus decisiones. Porque él - el hombre - es el momento de la creación se hace consciente de sí mismo, comienza a reflejarse en la inteligencia y el poder creador de Dios. Por eso es preciso que su libertad sea respetada, y podemos decir que Dios se respeta a sí mismo al respetar la libertad humana. lo esencial en la experiencia del hombre es la adquisición de la fe, más la fe solo puede ser adquirida a partir de la confianza en sí mismo. Esa es la razón por la que la intervención de Dios depende de nosotros mismos.
Así como Lant fue crítico de la razón, Kardec fue crítico de la fe. No hizo una obra filosófica sistemática sobre la fe, más si la examinó en términos comprensibles, mostrando que solo podemos tener fe en aquello que conocemos. Existe, enseñó el, la fe, la fe humana y la fe divina. Para tener fe en Dios precisamos saber lo que es Él, conocerlo en nosotros mismos, descubrir nuestra naturaleza divina, los poderes ocultos que traemos en nuestra aparente fragilidad. Y basta recordar, entonces, que el simple hecho de existir es una prueba del poder de Dios, para confiar en El.


TIERRA PROMETIDA

Los familiares del poeta Cyro Costa fueron sorprendidos por la aparición de un soneto de su autoría al cierre del Pinga Fogo del Canal 4. Algunos de ellos estaban asistiendo al programa y quedaron sorprendidos al ver que Chico Xavier, al cierre psicografió el soneto “Segundo Milenio”, un alejandrino de innegable improviso, porque resumiendo el tema central de las preguntas hechas al médium. El estilo inconfundible de Cyro Costa fue la ficha de identidad que emocionó a sus familiares.
Días después, dos hijas del poeta hicieron una visita al Grupo Espirita Emmanuel, en San Bernardo del Campo, y llevaron de presente algunos libros de la Tierra prometida, el libro de poemas de Cyro Costa que la Librería José Olimpo Editora lanzó en 1938. En ese libro figura el famoso soneto “Madre Petra” , de que fueron editados los versos gravados en el Monumento la Madre Preta del Largo del Pisando, San Paulo. Como se ve, el Pinga Fogo con Chico Xavier continúa produciendo resultados imprevistos.

· Francisco Cándido Xavier (Emmanuel)

Artículo publicado originalmente en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia” del jornal Diario de S, Paulo, en la década de 1970
Traducido al español por: M.C. R
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“Nadie es profeta en su tierra” 

1. “Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Y se escandalizaron de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos” (San Mateo, 13:54 a 58). 

2. Jesús enunció una verdad convertida en proverbio, una verdad de todos los tiempos, la 
que podríamos detallar más, diciendo: Nadie es profeta en vida. 
En el lenguaje usual, esta máxima se refiere al crédulo que un hombre goza entre los suyos y entre aquellos en medio de quienes vive, así como a la confianza que les inspira por la superioridad del saber y la inteligencia. Si hay excepciones, son raras y en todos los casos jamás son absolutas. 
El principio de esta verdad es una consecuencia natural de la debilidad humana que puede 
explicarse así: 
La costumbre de verse desde la infancia, en las circunstancias vulgares de la vida, establece 
entre los hombres una especie de igualdad material que, a menudo, lleva a rehusar el 
reconocimiento de superioridad moral en quien fue compañero y comensal, salido del mismo medio y de quien se conocen ciertas debilidades. El orgullo sufre en razón del ascendiente que debe soportar. Quien quiera que se halle por encima del nivel medio siempre está expuesto a los celos y a la envidia. Quienes se sienten incapaces de llegar a su altura se esfuerzan por disminuirlo, denigrándolo, hablando mal y calumniándolo. Más pequeños se ven, más gritan, creyendo engrandecerse y eclipsarlo mediante el ruido que hacen. Tal fue y será la historia de la Humanidad, en tanto los hombres no comprendan su naturaleza espiritual y no se depuren en su aspecto moral. 

Tal prejuicio es propio de los espíritus mezquinos y vulgares, que lo refieren a su propia 
personalidad. 
Por otra parte, cuando sólo se conoce a los hombres por su espíritu se tiende a idealizarlos, y la lejanía en el tiempo y en el espacio engrandece tal ideal. Prácticamente, se los separa de la Humanidad. Es como si no debiesen hablar ni sentir como todos. Como si su lenguaje y sus pensamientos debiesen tener la altura constante de lo sublime, sin pensar que el espíritu no puede estar tenso de manera continua y en perpetuo estado de sobreexcitación. En el contacto diario de la vida privada, se conoce demasiado al hombre material, que en nada se distingue del hombre común. 
El hombre corporal, que impresiona los sentidos, casi termina por desdibujar al hombre espiritual, que sólo conmueve el espíritu. De lejos, vemos únicamente los destellos del genio, de cerca, los descansos del espíritu. 
Después de la muerte, ya no existe la comparación, el hombre espiritual se yergue solo y 
parece tanto más grande cuanto que el recuerdo del hombre corporal se halla más distante. Por esa causa, los hombres que marcaron su paso por la Tierra mediante obras de auténtico valor, son más apreciados después de su muerte que en vida. Son juzgados con mayor imparcialidad, porque al desaparecer los envidiosos y los celosos, los antagonismos personales ya no existen. La posteridad es un juez desinteresado que estima la obra del espíritu, la acepta sin un entusiasmo ciego si es meritoria y la rechaza sin odio si carece de valor, haciendo abstracción de la individualidad que la produjo. 

Tanto menos podía Jesús escapar a las consecuencias de ese principio inherente a la 
naturaleza humana, siendo que vivía en un medio de escasa cultura y entre hombre dedicados por entero a la vida material. Sus compatriotas sólo veían en Él al hijo del carpintero, al hermano de hombres tan ignorantes como ellos mismos. Se preguntaban qué podía convertirlo en alguien superior a ellos y con derecho a censurarlos, motivo por el cual, después de comprobar que su palabra pesaba menos sobre los suyos, que lo despreciaban, que sobre los extranjeros, se fue a predicar entre quienes lo escuchaban y en medio de quienes hallaba simpatía. 

Se puede apreciar qué tipo de sentimiento animaba a sus parientes por el siguiente hecho: 
sus propios hermanos, acompañados por su madre, llegan a una reunión donde Él se encontraba para llevárselo, diciendo que estaba fuera de sí (San Marcos, 3:20 y 21, 31 y 35 y El Evangelio según el Espiritismo, cap. XIV). 

Por una parte, los sacerdotes y fariseos acusaban a Jesús de obrar por el demonio. Por la 
otra, era tachado de loco por sus parientes más cercanos. ¿No es así como obran en nuestros días con los espíritas? ( ¡¡  Siii !! ) ¿Deben éstos quejarse por no ser tratados por sus conciudadanos mejor de lo que lo fue Jesús? ( ¡¡ Nooo !! ) Sin embargo, este hecho, que no sorprende el que sucediera hace dos mil años en un pueblo ignorante, resulta inadmisible en el siglo XIX en naciones civilizadas.

Luz progreso y paz.
Marco Antuan
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