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miércoles, 9 de julio de 2014

La Ley de Igualdad

LA LEY DE IGUALDAD

Todos los hombres son iguales ante Dios, todos tienden  a un mismo fin. El derecho a la igualdad es aquel derecho inherente que tienen todos los seres humanos a ser reconocidos como iguales ante la ley y de disfrutar de todos los demás derechos otorgados de manera incondicional, es decir, sin discriminación por motivos de nacionalidad, raza, creencias o cualquier otro motivo.
Todos los seres están sujetos  a las  mismas leyes naturales; “todos nacen igualmente débiles, están expuestos  a los mismos dolores, y el cuerpo del rico  se destruye lo mismo que el del pobre. Dios  no ha dado, pues, a ningún hombre superioridad natural, ni en lo referente al nacimiento ni en cuanto a la muerte. Todos son iguales ante Él.
La igualdad es un término que se utiliza para describir que todos somos iguales y que hay que tratarnos bien y sin subestimar a otros y sin criticarlos por sus gustos, color o nacionalidad. ¿Por qué es importante la igualdad entre hombres y mujeres? La igualdad debe darse en todos los campos de géneros, es una de las principales acciones que hay que lograr para que se dé un desarrollo de nuestra sociedad.
Creados a imagen del Dios único, dotados de una misma alma racional, todos los hombres poseen una misma naturaleza y un mismo origen. Rescatados por el sacrificio de Cristo, todos son llamados a participar en la misma bienaventuranza divina: todos gozan por tanto de una misma dignidad.
Durante la Historia se han violado constantemente los Derechos Humanos, es decir, que este valor no ha sido respetado, causándose por ello grandes y numerosas desgracias a nivel universal, como las conquistas, el sometimiento de pueblos, la esclavitud...
La desigualdad ha estado presente desde el principio de los tiempos, y los pueblos han mantenido una lucha constante contra ella aunque en muy pocas ocasiones consiguieron la igualdad propuesta, y fue durante la Revolución Francesa,   cuando se alcanzó su integridad como concepto y empezó a ser un valor defendido globalmente, representado en el lema: “Libertad, igualdad y fraternidad”.
Dios nos ha creado a todos los  Espíritus iguales; pero cada uno de ellos ha vivido más o menos tiempo, y por consiguiente ha desarrollado más o menos aptitudes. La diferencia proviene  de su grado de experiencia y de su voluntad que es el libre albedrio.
Dios  no ha  creado la desigualdad de facultades: pero ha permitido que los diferentes  grados de desarrollo estuviesen en contacto, con el fin de que los más adelantados puedan favorecer  al progreso de los más atrasados, y también,  que a través de necesitarse unos a los otros, comprendiesen la ley de caridad que ha de unirlos.
La desigualdad social es obra del hombre, no de Dios. La igualdad entre los hombres se deriva esencialmente de su dignidad personal y de los derechos que dimanan de ella:
Al venir al mundo, el hombre no dispone de todo lo que es necesario para el desarrollo de su vida corporal y espiritual. Necesita de los demás. Ciertamente hay diferencias entre los hombres por lo que se refiere a la edad, a las capacidades físicas, a las aptitudes intelectuales o morales, a las circunstancias de que cada uno se pudo beneficiar, a la distribución de las riquezas.
Todos debemos luchar para que las instituciones terrenales se perfeccionen, para alcanzar que los privilegios  de casta o de nacimiento desaparezcan. El mejor medio para alcanzar ese objetivo, es necesario la cristianización del hombre, así, él cumplirá con sus deberes para consigo mismo, para con el prójimo  y para con Dios.
Los Espíritus que ayudaron a Kardec a componer el “Libro de los Espíritus” dijeron, que Dios otorgo a ambos sexos los mismos derechos, bajo cualquier punto de vista, y que la situación de inferioridad en la que se halla la mujer,  en casi todo el mundo, es debida “al predominio injusto y cruel que sobre ella asumió el hombre”, es decir, “el abuso de la fuerza sobre la debilidad. Las investigaciones corroboran efectivamente que  la supremacía masculina  solo fue obtenida por la violencia, pues la mujer ha auxiliado al hombre y acompañado en las glorias de que se jacta.
Y aunque haya existido un periodo en la evolución  de la sociedad en que la mujer haya ejercido un papel predominante en la familia y en la tribu, incluso teniendo la iniciativa de tomar marido, o maridos, si así lo desease, eso duro muy poco. Y aunque existen algunos pueblos de civilización primaria, donde  la mujer tiene mayor importancia que el hombre, , dando origen  a un lenguaje matrilineal, según el cual el nombre de los hijos, la herencia, etc., proviene de la madre  y no del padre; es verdad que, en ciertos lugares, algunas mujeres se encuentran ejerciendo un cargo en el gobierno de algunas naciones, pero son casos excepcionales. La regla, desde las sociedades primitivas, fue y continúa siendo la supeditación de la mujer.
Venciendo las barreras milenarias, desde hace medio siglo  a tras, hasta nuestros días, la mujer viene ampliando bastante su actuación en la sociedad, participa de los trabajos que antes eran únicamente masculinos, pero aun no ha conseguido igualarse al hombre.
La Doctrina Espirita nos dice que un día, cuando ella esté completamente emancipada, disfrutará de los mismos derechos que el hombre, pero para ello es necesario “que cada uno esté en el lugar que le corresponde, de conformidad con sus aptitudes“, porque si todo le es licito a ambos, le cabe al buen sentido determinar lo que sea más conveniente al hombre y a la mujer, para la perfecta armonía en el hogar, y, consecuentemente, en el cuerpo social.
La mujer en los tiempos actuales, y quizás por querer subestimar o rechazar la sublimidad de las funciones que le fueron destinadas por la Providencia, con lo cual se ha masculinizado en el peor de los sentidos.
Cambia las alegrías sacrosantas del hogar por los goces turbios mundanos, imita al hombre en sus desvaríos y licenciosidades y deja de dar a los hijos la atención y el cariño debidos, perdiendo,  de estos, su amor y respeto, y lo que es peor aún, contribuyendo, en gran parte, para que los hijos, sintiéndose desplazados, se subleven  contra la vida, resultando en la actualidad, “la juventud extraviada”
 Esto que sucede en la actualidad, es transitorio. Pues la mujer  acabará comprendiendo que, para ser verdaderamente feliz, debe volver a ocuparse de sus deberes de esposa y de madre, mientras el hombre,  descendiendo del pedestal  de pretendida superioridad en el que se colocó, ha de tributarle el merecido aprecio, convencido, finalmente, de que su compañera tiene derecho a los mismos privilegios humanos, pues, en un último análisis”  es su querida “mitad”
Todos los hombres sea cual sea la  posición en que se hallen situados son obreros de la evolución. Cuando el egoísmo y el orgullo dejen de ser los sentimientos predominantes en la Tierra; cuando comprendamos que todos somos hermanos, amándonos realmente  unos a los otros como preceptúa la religión; todo hombre de buena voluntad hallará ocupación adecuada a sus aptitudes, que le garantizará lo mínimo necesario para una vivencia compatible con la dignidad humana, e incluso aquellos que no puedan mantenerse más en activo, por enfermedad o vejez, tendrán a su favor el amparo de la ley, sin que necesiten de humillarse, recurriendo a la caridad pública. 
Beneficiados por la ley de Dios, que nos señala  un solo y único destino, busquemos, todos,  conquistar la Sabiduría y el Amor, razón tecnológica de nuestra existencia, dedicándonos  al trabajo, y a la práctica del Bien, teniendo la seguridad de que, aunque momentáneamente colocados en diferentes planos en el paisaje social de la Tierra , en atención a las necesidades evolutivas de cada cual, todos caminamos  para un estado  de justicia perfecta, lo que vale decir que  todos habremos de sentir un día, el “reino de los cielos” dentro de nuestros propios corazones.
                                                                    Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro “Las Leyes morales” de Rodolfo Galligaris y de  otras fuentes.

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Médiums mecánicos
179. Si se examinan ciertos efectos que se producen en los movimientos de la mesa, de la cestita o de la tablita que escribe, no se puede dudar de una acción ejercida directamente por el Espíritu sobre estos objetos. La cestita se agita a veces con tanta violencia que escapa de las manos del médium; algunas veces también se dirige hacia ciertas personas del círculo para golpearles; otras veces sus movimientos atestiguan un sentimiento afectuoso. La misma cosa tiene lugar cuando el lápiz está colocado en la mano; a menudo es lanzado a lo lejos con fuerza, o bien la mano como la cestita se agita convulsivamente y golpea la mesa con cólera, aun cuando el médium esté en la mayor
calma y se admire de no ser dueño de sí.
Digamos, de paso, que estos efectos denotan siempre la presencia de Espíritus imperfectos; los Espíritus realmente superiores están constantemente tranquilos, son dignos y benévolos; si no se les escucha convenientemente se retiran y otros toman su puesto. El Espíritu puede, pues, expresar directamente su pensamiento, ya sea por el movimiento de un objeto, del cual la mano del médium no es más que el punto de apoyo, ya sea por su acción sobre la misma mano. Cuando el Espíritu obra directamente sobre la mano, da a ésta un impulso completamente independiente de la voluntad.
Marcha sin interrupción y a pesar del médium, mientras el Espíritu tiene alguna cosa que decir, deteniéndose cuando ha concluido. Lo que caracteriza el fenómeno en esta circunstancia es que el médium no tiene la menor conciencia de lo que escribe; la falta de conciencia absoluta en este caso constituye lo que se llaman médiums pasivos o mecánicos. Esta facultad es preciosa, porque no puede dejar ninguna duda sobre la independencia del pensamiento del que escribe.
Allan Kardec
Extraído del libro "El libro de los médiums"

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¿Estás preocupado? 


Es compresible que te sorprendas en estado de preocupación, cuando te enfrentas con los diversos desafíos de tu cotidiano. No será tarea fácil el tener que dar cuenta de los quehaceres domésti1cos, asociados a la profesión y a la convivencia social. Realmente, se concibe que sean tantas cosas a pesar sobre tu sentimiento, sobre tus pensamientos, sobre tu humor, que, de vez en cuando, percibes que fuistes invadido por ondas de preocupaciones, para lo que abriste las puertas morales. Entre tanto, vale parar un poco y meditar acerca de este fenómeno



Cuando te preocupas, pasas a pasar largas cuotas de tus energías en la dirección del objeto de tu preocupación. Si la causa es válida, converge la preocupación en acción positiva y beneficiosa, al revés de mantenerte paralizado al frente del desafío. Si el móvil de la preocupación no tuviera la marca del legítimo valor, si tu estado psicológico se ata al deseo de poseer, al celo, a la falta de fe en Dios o a cualquier capricho nocivo a la salud del alma, es llegado en tiempo de, a costa de los necesarios esfuerzos, te desligues de esa sintonía, que te ira minando el mundo intimo, sin que encuentres solución, pudiendo resbalar para valles de desespero, penas, odio o indiferencia, o en estado extremo, pudiendo empujarte para el crimen, que tiene variado espectro para las almas lucidas que conocen, aun que por simples informaciones, las orientaciones de las Leyes Divinas.



De ese modo, estudia con claridad las fuentes y motivos de tus preocupaciones, considerando como él Celeste Guía que a cada día basta con su mal. En la certeza de que estas en el mundo a fin de aprender, crecer y amar, en las rutas de la felicidad, no te permitas sucumbir ante problemas de salud, financieros, mal entendidos o familiares.



Aprende a resolver, uno tras otro, tus problemas y, en la certeza de que el tiempo es el factor de resolución de todos los enigmas, entrega tus preocupaciones al Creador y marcha adelante aguardando la luz del nuevo día, que siempre brilla tras las noches de horror y sombras.



No te dejes aturdir por las exageradas preocupaciones, trabajando con valor y ahínco el cerne de ti mismo.



Camilo.
Psicografia de Raúl Teixeira.

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lunes, 7 de julio de 2014

Mediumnidad y fenómenos

MEDIUMNIDAD Y FENOMENOS

Son muchos los que desean realizaciones  generosas en los dominios de la revelación superior; sueñan con conquistas gloriosas y logros sublimes; mientras tanto para obtenerlo, es necesario rectificar las actitudes mentales ante la vida humana. ¿Cómo intentar construcciones sublimes  sin cimientos legítimos? ¿Cómo tratar de alcanzar los fines sin atender a los principio? La fe no se reduce a simple  amontonamiento de promesas brillantes.

El conjunto de ansiedades  angustiosas que poseen la mayoría de los corazones, en modo alguno puede significar la relación espiritual propiamente dicha.  La realización del reino interior  con la luz divina, exige trabajo persistente y sereno. No será solamente  al precio de palabras, que se puede levantar el templo de la fe viva. Es imprescindible la selección del material, los esfuerzos  de la adquisición, planos deliberados previamente, aplicación necesaria, experimentación sólida, demostraciones de equilibrio, firmeza de buena armonía de conjunto y primores en la terminación.

Los que pretenden desarrollar  las percepciones  medianimicas, suponiendo, equivocadamente, que las fuerzas espirituales permanecen circunscritos a puro mecanismo de fuerzas ciegas y fatales, sin cualquier ascendiente de preparación, disciplina y constructividad. Solicitan la clarividencia, la clariaudiencia, el servicio completo de intercambio con los planos más elevados; no obstante  ¿han aprendido a ver, a oír y, sobre todo, a servir en la esfera del trabajo cotidiano? ¿Han dominado  los impulsos inferiores para poder colocarse rumbo a las regiones superiores? ¿Podrá el feto caminar  y hablar en el plano físico? ¿Se puede conferir al niño de cinco años, derechos que corresponden a un adulto de medio siglo?  Si las leyes humanas, todavía transitorias e imperfectas,  trazan líneas de control a los incapacitados ¿pueden las leyes inmutables y eternas estar a merced de los desordenados deseos de la materia?

Hay sin duda, en el mundo, muchos géneros y procesos medianímicos. Urge, por tanto, estimar el trabajo antes de reposar, aceptar el deber sin exigencias, desarrollar tareas aparentemente pequeñas, antes de inquietarse por obtener las grandes obras, así como colocar los designios del Señor, por encima de todas las preocupaciones individuales. ¡Urge huir de la apropiación indebida en el comercio con las fuerzas invisibles, eludir el encantamiento temporal y la obsesión  sutil y perversa!

Colectivamente, no somos dos razas antagónicas o dos grandes ejércitos, rigurosamente separados por las líneas de la vida y de la muerte; y si la gran e infinita comunidad de los vivos, tan solamente  diferenciados los unos de los otros, por impositivos de la vibración, pero casi siempre unidos para la misma tarea  de redención final. No se crea que la muerte del cuerpo físico santifique al ser  que lo habitó. Desencarnación no representa santificación. Los hermanos que anteceden  al hombre en el plano espiritual, no permanecen reunidos en aprendizaje  muy diferente. Es necesario atender  las posibilidades interiores, par obtener  el desenvolvimiento de la maravillosa  divinidad potencial.

Son irrefrenables   los deseos de intercambio con lo invisible, se espera la revelación divina, además de elementos insofismables de certeza tranquila. Para eso, es indispensable organizar y desenvolver los valores celestes, como criaturas celestes que somos.

 Todo un ejército de trabajadores  de Cristo, funciona en cada núcleo de actividades relacionadas con la espiritualización, convocando sentimientos iluminados, a la virtud activa, al departamento superior de la vida intima. Se solicita la luz, perseverando  casi siempre en las sombras, reclamamos felicidad, sembrando sufrimiento; se pide amor, incentivando la separación; se busca la fe, dudando hasta de si mismo.

Para que el alma encarnada, tenga posibilidad de cambiar emociones con las emociones con las esferas  invisibles, es indispensable que desarrolle  sus propios  principios divinos. La bellota, es el roble potencial. El puñado de semillas, es el trigal de mañana. El germen insignificante será, en breves días,  el ave poderosa cortando amplitudes.

Mediúmnidad – constituye “medio de comunicación”  y el propio Jesús  nos lo afirma: “Yo soy la puerta… si alguien entra  por mi, será salvado, y entrará, saldrá y hallará pastos”. ¡La puerta para la mediúmnidad Celeste, es Él  que detenta la infinita luz  de la verdad y la fuente inagotable de la vida! Solamente a través de El, viviendo sus sublimes lecciones, alcanza el hombre la sagrada libertad para  entrar en los dominios de la Espiritualidad y de ellos salir, conquistando el pan eterno que sacia el hambre para siempre. Sin Cristo, la mediúmnidad es un simple, “medio de comunicación”.

Por tanto ¡Urge abandonar los sectores de ruido externo, e iniciar el desenvolvimiento interior de las  facultades divinas; la pasión del fenómeno puede ser tan viciosa y destructora para el alma, como lo es el alcohol embriagando y aniquilando los centros de la vida física.

La mediúmnidad no es disposición de la carne transitoria y si expresión del Espíritu inmortal. El intercambio perfeccionado entre los dos planos, requiere sanas  condiciones del vaso sagrado, de posibilidades fisiológicas que el Señor confió al hombre para lograr la santificación.

El cuerpo físico es un instrumento elevado en manos del artista, que debe ser divino. Si se desea el desenvolvimiento superior, ha de abandonarse los planos inferiores.  Si se desea el intercambio con los sabios, hay que crecer en conocimientos, valorizar las experiencias  e intensificar las luces del raciocinio. Si se aspira a la compañía  sublime de los santos, hay que santificarse en la lucha de cada día, porque las entidades  angélicas no se mantienen aisladas en los júbilos  celestes y trabajan también por la perfección del mundo, esperando la labor constante del hombre para que también se convierta en ángel. Si se desea la presencia de los buenos, hay que ser bueno. Sin afabilidad y sin dulzura, sin compresión fraternal y sin actitudes edificantes, no se puede entender a los espíritus afables y amigos, elevados y constructivos.
No seria razonable encontrar a Platón enseñando filosofía  avanzada a tribus salvajes y primitivas.

El valor medianimico, no es don de privilegiados, es cualidad común a todos los hombres que demandan la sincera buena voluntad en el terreno de elevación.

No se debe provocar el desenvolvimiento prematuro de las facultades psíquicas. Ver sin comprender u oír sin discernir puede ocasionar grandes desastres al corazón. Se ha de buscar, por encima de todo el progreso en la virtud y el primor en los sentimientos

Hay que colocar las expresiones de trabajo  fenoménicas, en segundo plano, recordando siempre que el Espíritu lo es todo. 
  
Trabajo extraído del libro (Misioneros de la Luz) de Francisco Cándido Xavier. C. IX.
REALIZADO POR Merchita

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                                 HAZTE ÚTIL


-"Nunca te omitas en la tarea de auxiliar.
No sólo con el dinero, la posición social relevante y el poder es que se dispone de medios para ayudar.
La palabra gentil es generadora de estímulos y valores que logran resultados preciosos.
El verbo ha erguido civilizaciones, así como ha llevado multitudes hacia la guerra y hacia la destrucción.
Usa la palabra para socorrer, estimulando a las personas caídas a levantarse, a los que duermen a despertar, a quien se equivoca a corregirse, a quien es agresivo a calmarse.
Habla con elevación y bondad, convirtiéndote en micrófono fiel al servicio del bien."

(Vida Feliz -- Joanna de Angelis)

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       LA JUVENTUD
                               
 El tema de la juventud, es muy preocupante en la actualidad, y lo ha sido en todos los tiempos, ya que el joven representa el futuro de la Humanidad, pero sabemos muy bien que la edad no es la que poseemos en la Tierra, que muchos tenemos ya muchos años, pese a que parezcamos jóvenes.
Con el Espiritismo aprendemos que “la edad del Espíritu se cuenta por el grado de evolución alcanzado y no por el tiempo…”, pues, “(…) con el nacer, morir,  renacer aun, progresar continuamente; preceptuado por la Doctrina, el concepto de la edad física  cede lugar  al concepto universal de edad espiritual (…)”
En la cuestión 369 de El Libro de los Espíritus, cuando Allan Kardec pregunta: “El libre ejercicio de las facultades del alma  ¿está subordinado al desarrollo de los órganos?, Los Espíritus responden que “los órganos  son los instrumentos para la manifestación  de las facultades del alma. Dicha manifestación se halla  subordinada  al desarrollo y al grado de perfeccionamiento de estos mismos órganos, como la calidad de un trabajo depende de la calidad de la herramienta con que se ejecuta”.
En la pregunta 385 los Espíritus informan que (…)  el cambio que se opera  en el carácter a cierta edad, particularmente al salir de la adolescencia(…)”, se debe al hecho de que el Espíritu 2(…) recobra su naturaleza y se muestra como era (…)” El momento de salida  de la adolescencia depende de diversos factores psicológicos, sociales, culturales  y educacionales. Pero, lo común, en nuestro tipo de sociedad, es la salida  de esa faz más o menos  entre 18 y 21 años.
Es así que el Espíritu reencarnado está sometido a las restricciones impuestas por la materia y presenta ciertas características y necesidades que pueden ser especificadas en cada faz del desenvolvimiento de su cuerpo. Hay excepciones, evidentemente, pero hay que considerar lo que ocurre en mayor parte.
Los adolescentes presentan características y necesidades distintas de aquellas presentadas en otras etapas  de la reencarnación y precisan ser atendidos con métodos pedagógicos y didácticos adecuados.
 El joven, de los 13 a los dieciséis años en los valores de la familia y de la sociedad, necesita mucho apoyo y aprobación  del grupo de iguales al que pertenece, y es totalmente diferente  de otro de 18 a 21, que empiezan a ver las cosas más maduras  y empiezan a preocuparse con la necesidad  de definir su vida, obtener trabajo, y cuando tienen 21 años, ya la mayoría con una profesión definida, a veces casados, algunos con hijos, ya es cuando se pueden considerar adultos, como hacen las leyes de los países.
La juventud es un atributo del espíritu y solo puede ser limitada, momentáneamente, por uno mismo  a través de la práctica del mal y del mantenimiento de sus pensamientos en procesos de egoísmo y orgullo que son el origen de todos los males del alma.
Emmanuel, en el libro “Camino, Verdad y Vida afirma: “El joven podrá hacer mucho si el espíritu envejecido en la experiencia no lo desampara en el trabajo. Nada de nuevo conseguirá erigir, en el caso  de que no se valga de los esfuerzos que le precedieron las actividades. En todo, dependerá  de sus antecesores. Dice también que el joven hará mucho si los mayores en experiencia no los desamparan en el trabajo, les hace falta la experiencia de los mayores para aprender.
Por eso los adultos deben amparar siempre a los jóvenes sin ofrecerles perspectivas de dominio ilusorio, concientizados de que , si el trabajador más viejo dispone de más experiencia, adquirida en labor fecunda, el joven posee el entusiasmo que, bien dirigido, opera prodigios.
Amparemos al joven, tengamos digna dedicación, para con ellos, son el futuro de la Humanidad  todos debemos colaborar en la misión de esclarecerles, sobre los verdaderos valores de la vida, ofreciendo en todo momento para ellos, la fidelidad que demostró Jesús al traernos el mensaje de redención, ejemplificando en todo momento, para que no tuviéramos dudas sobre la autenticidad de sus palabras.  Si nosotros perseveramos en el bien, aparecerán en nuestras vidas, los frutos del buen hacer, cosa que ellos verán, podrán observar a través de nosotros los resultados, eso bastará para convencerles de que el bien es siempre la mejor opción para alejar de nosotros la adversidad.
Hemos de alejarles de la vejez que les domina por sus malas obras del pasado desatándolos de las miserias, y de los preconceptos, para resurgir en el bien, que por primera vez los rejuvenece con nuevas ideas y nuevas perspectivas en su comino de redención, al principio sucumbirán, pero comprobando los primeros resultados, se animaran a seguir en el camino con fe y esperanza.
-Merchita-
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CONCEPTOS SOBRE LA CONDUCTA AMORAL

Los conceptos de la vieja ética, se derrumbaron en los tiempos actuales, estructurándose una nueva moral, sufriendo numerosas modificaciones, pasando a ser relaciones amorales  y naufragando, en el abismal foso de los estados y manifestaciones.

El hombre  tecnicista buscando la felicidad,  enfrento el placer, y, perturbado por el desbordar de las sensaciones, coloca la mente en el estudio de las estrellas  y los sentimientos en los estertores del instinto.

El hombre a olvidado las medidas de equilibrio,  demoliendo los tabúes y preconceptos, sin el necesario  discernimiento que lo ayude  a presentar las situaciones que servirán de base para las conquistas  que lo elevarían a las alegrías de la plenitud. Está destruyendo por destruir.

Olvidando sus sublimes  funciones y finalidades, el hombre ha pasado al libertinaje con lo que se presenta corrompido,  en confusiones repulsivas, en las cuales se buscan expresiones de goce que lo envilecen, lo desnaturalizan y lo desorganizan…

Incontestablemente el sexo ejerce profunda influencia en la vida física, emocional y espiritual de las criaturas.

Aberraciones y desacatos, violencia y lascivia entrelazadas avanzan en desorden, perturbando agresivamente y dejando  los rastros de los sinsabores, de las desilusiones innombrables y de las frustraciones en ríos de lágrimas,  en corredores sombríos de angustias y alucinaciones…

Esto es, porque  el sexo, sin la dignidad del amor, hunde, embrutece los apetitos que no se dejan saciar y resurgen más violentos, constringentes….

Proliferan en los tiempos actuales, al margen, chantajes, persecuciones, equívocos, aplausos, crímenes, en escenarios del ridículo, en aflicciones crueles y obsesivas…

Transexualidad u homosexualidad, heterosexualidad, bisexualidad y asexualidad que se exteriorizan en el campo  de la forma tienen su naciente  y funciones en los tejidos del espíritu.

Las expresiones en que hoy se manifiesta la sexualidad, ridícula  con escarnio,  merecerán en el futuro justo tratamiento por legisladores  y psicólogos, médicos y psiquiatras, educadores y sociólogos que habrán corregido el aspecto  del problema, enseñando  más amplio entendimiento noble de la vida en todas sus manifestaciones y finalidades.

Singularmente vinculada a la anterioridad del espíritu, la problemática  del sexo exige cariño y caridad, respeto y dignificación.

El sexo no puede ser utilizado con liviandad, porque ha sido organizado por la Divinidad  para sublimes menesteres. Todo abuso exige impuesto de carencia; cualquier desconsideración le esculpe desorden y tormento.


Si te encuentras en un capitulo punitivo de la sexualidad, fuera de la  actividad santificante para la cual te dotó el Creador, no te corrompas ni te degrades, aunque la mentalidad de la época te sea favorable o te aplauda…

Preserva tus fuerzas morales y mantén tu equilibrio.

Cuando el ardor de los deseos te queme, acuérdate del lenitivo de la oración y reconfórtate tranquilamente.

No te hundas en la alucinación ni sorbas la taza licorosa, envenenada con satisfacciones torpes…

No te tornes  cómplice ni te enredes en el problema de la emotividad sexual, manteniendo comercio  mental, inspirando pasiones, provocando tormentos, desequilibrando…

No seas factor de desdicha para nadie.

Si estas en régimen de orden, examina los que están agonizantes, bajo, constricciones  que no imaginas, los que padecen frigidez, exacerbación; los marcados por anomalías de esta o aquella naturaleza; los inquietos, los perseguidores  en si mismos…

Si te enfrentas en campo de prueba con una u otra imposición psíquica o física, espera el mañana.

No te apresures.

El problema no será resuelto de golpe.  Pero si no lo cuidamos debidamente, más se agrava.

La vida no termina en el túmulo, ni se encierra toda, solamente, en la capsula carnal.
Transforma tus limitaciones en fuerzas y ama los ideales de ennoblecimiento de la Humanidad, con que te liberarás de la comprensión, encontrando la felicidad que anhelas.

Ama, sea cual sea la situación en que te depares y esparce amor por el camino, sembrando estrellas de esperanzas. Mañana ellas brillaran para ti.

El problema del sexo es del espíritu y solamente en el espíritu vendrá, para él, la solución.

Cultivemos el hogar, atendamos la familia, hagamonos co-creadores en la Obra de Nuestro Padre, cooperemos con los que transitan en dolores y edifiquemos en la mentalidad general el concepto según el cual el sexo es para la vida y no la vida para el sexo.

Extraído del Libro “Después de la Tempestad” de Divaldo Pereira Franco

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sábado, 5 de julio de 2014

Dos pueblos enemigos, ejemplo de convivencia en paz.

SEMÍTICO DE DOS REGIONES CON VARIAS HISTORIAS
¿Cómo analizar el conflicto entre  los judíos y palestinos? Si siguiéramos la lógica de quien llegó el primero a la región, entonces los palestinos (antiguos filisteos)  están  con razón, pues estaban allá mucho antes de Isaque. En este caso, los judíos deberían abandonar Palestina  y volver a ser un pueblo errante, como era Jaco y sus hijos, o entonces deberían pedir ciudadanía iraquiana y mudarse para Irak, que es donde  quedaba la ciudad de Ur, de donde salió Abrahán (que también fue padre de Ismael).
La cuestión de utilizar el criterio de quien llego el primero a la región puede generar dudas, pues en que pese a los filisteos (antepasados de los actuales palestinos, habitaron en aquellas  mucho antes de los israelitas, es posible que otros pueblos  hayan sido expulsados por los filisteos a fin de tomar su lugar. Por lo tanto, los palestinos  pueden basarse en el argumento, no de quien estaba primero en la tierra, más si de quien la conquistó. El quid de la cuestión está ahí, pues en ese caso, el derecho pasó para los judíos actuales, que conquistaron la tierra  de las  personas que los antecedieron.
A rigor, el conflicto contemporáneo tiene sus matrices en el movimiento sionista y en la creación del Estado de Israel, no reconocido por los palestinos. La situación  se intensifico a partir de la Primera Guerra Mundial, cuando se dio el fin del Imperio  Otomano, y Palestina, que formaba parte del, paso a ser administrada por Inglaterra. La región poseía 27.ooo Km cuadrados y abrigaba una población árabe de un millón de personas, mientras que los habitantes judíos  no ultrapasaban los 100.000 mil. Inglaterra  apoyaba el movimiento sionista, creado al final del siglo 19 con el objetivo de fundar un Estado judaico en la región de palestina, considerada la cuna del pueblo judío. Después de la guerra ocurrió una gran emigración de judíos para el lugar.
En la década de los 30, con la ascensión del nazismo en Alemania y el aumento de las persecuciones contra los judíos en Europa, la emigración judaica para la región creció vertiginosamente. Terminada la Segunda Guerra Mundial  y el fin del Holocausto, que llevo al exterminio de seis millones de judíos, la creciente demanada  internacional por la creación de un estado israelíes hizo  que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobase, en 1947, un plan de partir  a Palestina  en dos Estados: uno judío, ocupando el 57% de área,  y otro palestino (árabe)  con el resto de las tierras. Como percibimos, esa partición desigual en relación a la ocupación histórica,  desagradó a los países árabes en general. Es comprensible que más allá de la cuestión religiosa, los actuales conflictos  tengan también que ver con la territorialidad, con la economía y con las relaciones sociales concretas.
En ese funesto escenario, quedamos sorprendidos ante la Espectacularización televisa en horario noble, exhibiendo los dramas reales  que vienen ocurriendo en la región, protagonizados por semitas e eliminándose unos a los otros, en actitud  de venganza por causas complejas. En esa lucha desigual los hijos de Isaque tienen el poderío material, poseen armas de guerra potentes, aplastando  inapelablemente a los hijos de Ismael, que por contar con apenas pedazos de piedras, apelan para una especie de haraquiri con bombas.
El reverso de esa situación encontramos  en la Patria del Evangelio, puesto que árabes y judíos hacen una competición al servicio del bien. En San Paulo, por ejemplo, esa  inteligente rivalidad se efectúa  a través de la edificación de dos instituciones primorosas: el Hospital Sirio-Libanés  y el Hospital Albert  Einstein. ¿Cuándo será que  en la región Palestina, árabes y judíos  trovaron una competición  para el bien, en vez de  lanzarse bombas y piedras unos a los otros?
Mirando hacia atrás la historia de los árabes y palestinos, sabremos que descienden de Ismael, hijo bastardo  de Abraham con Agar, la esclava egipcia de Sara (esposa de Abraham y   estéril allá en aquella época), recordando aquí que la gravidez fue consentida por Sara. Más tarde, la esposa de Abraham quedo embarazada y dio a luz  a Isaque, del cual  son descendientes los judíos.
Folclórico o no, por el hecho de poseer madres diferentes, Isaque (Sara) e Ismael (Agar) dejaron para los descendientes dos naciones, dos pueblos con índole de aversión, que viene luchando uno con el otro desde los más sangrientos inicios  de las generaciones oriundas de ellos, o sea, hace más de 3.500 años.
Se narra que durante el destete de Isaac, su padre Abraham hizo una gran fiesta para conmemorar el hecho, oportunidad en la que Ismael cismó hacer gracejos contra su hermano. Sara no aprobó la situación familiar, exigiendo a Abraham que rechazase Agar e Ismael. Desde entonces, madre e hijo fueron para el caluroso desierto y caminaron por tortuosas rutas de sufrimiento.
En la tradición bíblica ese episodio está consignado de la siguiente forma: “Porque por Isaac será llamada tu descendencia”. (1) entretanto, hay una referencia de folletos divinos igualmente  para Ismael, el bastardo. Veamos: “¿Qué tienes Agar? No temas, porque Dios oyó la voz del niño desde el lugar donde está. Yérguete, levanta al niño y tómale por la mano, porque de él hare una gran nación.”(2)
¿De qué manera la humanidad actual podrá ayudar a los palestinos, hijos de Ismael, y a los judíos, Hijos de Isaac, a solucionar esos dilemas históricos? ¿Será a través  de los canales diplomáticos de la ONU, de la acción de los que luchan por la Justicia, por la Dignidad Humana, por la Paz?
Creemos que los judíos y los palestinos pueden convivir, con el respeto reciproco, cambiando el fusil por el abrazo,  cambiando la exclusión por la aceptación, cambiando  la incomprensión por la tolerancia. Quién sabe  si el Espiritismo, en esa conjuntura, pueda llevarles el Mensaje del Evangelio, consustanciando la ley de amor, de fraternidad, del perdón, de la reencarnación, de la comunicabilidad de los desencarnados, transformando  gradualmente la ley de Moisés y el Corán, justificados por la ley del talión (ojo por ojo, diente por diente) que ha generado, cada vez más odio sobre odio, tal como estamos presenciando en el proscenio de esa guerra de Oriente Medio!
 -Jorge Hessen-
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                                       OBSESION Y POSESIÓN



La obsesión es el dominio que los malos Espíritus ejercen sobre ciertas personas, con el propósito de someterlas y obligarlas a realizar lo que ellos desean por el solo placer que sienten en obrar el mal.
Cuando un Espíritu, ya sea bueno o malo, quiere actuar sobre un individuo, lo envuelve con su periespíritu como si fuese una capa. Al combinarse los fluidos, los dos pensamientos y las dos voluntades se confunden, y el Espíritu puede servirse entonces de ese cuerpo como si fuera el suyo propio, haciéndolo obrar según sus deseos, así como hablar, escribir y dibujar.
Si el Espíritu es bueno, su acción será dulce y bienhechora, sugiriendo la realización de buenas obras; si es malo, inspirará malos actos; si es perverso y diabólico, sojuzgará a la persona, paralizará hasta su voluntad y su juicio, a los que velará con su fluido, como se apaga el fuego con el agua; lo hará pensar, hablar, actuar como él lo desea, lo arrastrará a pesar suyo al ridículo y a la extravagancia; lo magnetizará, producirá un especie de catalepsia moral y el individuo devendrá un instrumento sin fuerzas para oponerse a su voluntad omnímoda.
Tal es la causa de la obsesión, la fascinación y la subyugación en sus diversos grados.
Cuando la subyugación llega al paroxismo se la denomina posesión. En ese estado, el individuo suele ser consciente de que hace el ridículo, pero es impulsado a obrar de ese modo como si un hombre más fuerte lo obligase a mover contra su voluntad sus brazos, piernas y lengua.
Como los Espíritus existieron siempre, en todas las épocas ha habido quienes desempeñaron ese papel, dado que  éste está dentro del orden natural; la prueba de ello la encontramos en la gran cantidad de personas obsesas y poseídas que había cuando se ignoraba la existencia de los Espíritus, o el número de enfermos que existe hoy entre personas que nunca han oído hablar de Espiritismo ni de médiums. La acción de los Espíritus es espontánea. Los malos ocasionan innumerables perturbaciones morales y físicas que, por ignorancia de la verdadera causa, se atribuyeron a motivos erróneos. Los malos Espíritus son nuestros enemigos invisibles, tanto más peligrosos dado que no se observa su accionar. Al ponerlos al descubierto, el Espiritismo revela una nueva causa de ciertos males que asuelan a la humanidad. Una vez conocida la causa, ya no se intentará combatir al mal con métodos inútiles: se buscarán otros más eficaces. ¿Cómo se descubrió esa causa? Gracias a la mediumnidad, pues por ella esos enemigos ocultos se delataron.
La mediumnidad nos reveló todo un mundo, así como el microscopio nos descubrió el mundo de los microorganismos. El Espiritismo no atrajo a los malos Espíritus, sino los puso al descubierto, digitó los medios para paralizar su acción y, en consecuencia, la manera de alejarlos. No trajo el mal, puesto que éste existió siempre; pero sí ha descubierto el remedio para combatirlo, revelando la causa. Una vez develada la acción del Mundo Invisible, se tendrá la clave de una infinidad de fenómenos incomprendidos. La ciencia, enriquecida por esta nueva ley, verá ampliarse sus perspectivas. ¿Cuándo ocurrirá esto? Cuando deje de profesar el materialismo, ya que el materialismo lo paraliza y le impone limitaciones infranqueables.
Si los malos Espíritus obseden y los buenos protegen, surgen inevitable un interrogante, ¿son acaso los malos Espíritus más poderosos que los buenos?
Los buenos Espíritus no son más débiles; ocurre a veces que el médium no es lo suficientemente fuerte como para desembarazarse del fluido que lo oprime o para liberarse de los brazos que lo aprisionan, y entre los cuales es bueno decirlo hasta suele complacerse.
En tal caso, es lógico que el buen Espíritu no pueda ocupar ese lugar, si se prefiere al malo.
Supongamos ahora que existe el deseo de liberarse de esa envoltura fluídica que penetró a la propia, así como un vestido impregnado de humedad: el deseo no bastará. La  voluntad sola no siempre es suficiente.
Se trata de luchar contra un adversario. Ahora bien, cuando dos hombres luchan cuerpo a cuerpo, gana el más fuerte. Contra un Espíritu no se lucha cuerpo a cuerpo, sino Espíritu a Espíritu, y también, aquí, vence el más fuerte.  En este caso, la fuerza radicará en la autoridad que se tenga sobre el Espíritu y estará subordinada a la superioridad  moral.
Esta superioridad moral es como el Sol que disipa las brumas con el calor de sus rayos.
Esforzarse por ser bueno, y mejor, si ya se es  bueno, purificarse, elevarse moralmente tanto como podamos, ése es el único camino para obligar a los Espíritus inferiores a apartase; de otra forma se burlarán de vuestras ordenes.
El Libro de los Médiums.
Allan kardec.

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EL CÁNCER- BREVES REFLEXIONES SOBRE EL IMPACTO DEL PENSAMIENTO EN EL PROCESO TERAPÉUTICO


Es común, después de vencer un cáncer, al paciente precisar de refuerzo emocional para volver a la rutina de la vida, pues, continua precisando de cuidados especiales, física y emocionalmente, sabiéndose que cada caso envuelve aspectos específicos. Hasta porque, las etapas son muchas y penosas: diagnostico, exámenes, investigación, cirugía, quimioterapia, radioterapia y otros procedimientos médicos, motivos por el cual, la persona queda debilitada y exige un cauteloso acompañamiento.
Vencer un cáncer y volver inmediatamente a la actividad, auqneu no sea la regla, no significa decir que la dolencia no pudo ser vencida.
Por relatos de pacientes, el sufrimiento no viene a penas de la dolencia en si, más si de los propios tratamientos, normalmente marcados por los efectos colaterales. Es común observar secuelas emocionales y cambios en el estilo de vivir del paciente y de la familia. Para amenizar un poco los traumas dejados por el proceso terapéutico, el amparo emocional alivia angustias y el miedo a recaer.
Los espiritas tienen conciencia de que el paciente, al llegar al hospital, trae consigo, más allá de la dolencia, su historia de vida actual y pasada. Su estado emotivo es el resultante de sectores como la estructura de la personalidad, interpretación y vivencia de los acontecimientos, considerando aspectos de lo imaginario y de lo real, más allá de otras variables causas de la patología.
La ciencia y la patología posibilitan cada vez más el diagnostico precoz y la terapéutica adecuada de las dolencias, acompañando su evolución y, hasta aun mismo, obteniendo éxitos en muchos casos. Sin embargo, aun mismo con tales avances científicos, muchas molestias promueven alteraciones orgánicas, emocionales y sociales, que exigen constantes cuidados y, consecuentemente, procesos adaptativos. Recordando, sobretodo, que “la valiosa contribución de la medicina académica, cuando no es acompañada por un buen relacionamiento médico-paciente, resulta incompleto para atender la cruciales causas de las dolencias y angustias.” (1)
Actualmente, se estudia el optimismo, la espiritualidad, la creatividad, la fe religiosa y, sobretodo, el universo complejo del pensamiento que ha sido asociados al bienestar y a la calidad de vida de personas portadoras de dolencias crónicas. Por otro lado, hay pesquisas sobre la salud humana que viene analizándose la mente, por medio de un estado psicológico u emocional, tiene la capacidad de curar dolencias. Estudio ese, realizado por científicos de la Universidad de Pensilvania, en los Estados Unidos, que intentan demostrar que el caso de las personas con cáncer estar optimistas en relación a la cura no influencia directamente en las oportunidades de sobrevivencia a la dolencia.
Por razones consistentes, discordamos de esos argumentos, una vez que diversas pruebas apuntan que en el caso de dolencias graves (como cáncer avanzado), la mente (en forma de pensamiento) puede influenciar en el resultado de la cura, no desconsiderando el valor de los médicos, obviamente. A titulo de rigor, la fe (en el concepto de sentido común) no modifica las leyes de la naturaleza, ni hace, “milagros”, muy sin embargo pueda ayudar, concomitantemente, el trabajo de un buen equipo médico, haciendo gran diferencia en el tratamiento hospitalario. Urge considerar por oportuno, que se afirmase dotado de fe religiosa para “sentirse” poderoso ante las dolencias, no resuelve la cuestión del dolor, hasta porque, los “títulos de fe no constituyen meras palabras cubriéndonos deficiencias y flaquezas. Expresan deberes de mejoría a los que no nos será lícito huir, sin agravio de obligaciones. En nuestros círculos de trabajo, de ese modo, no nos bastará el simple hecho de creer y convencer”. (2)
Hay especialistas que corroboraban esta tesis, ponderando que el mirar optimista sobre la dolencia, y el pensamiento firme en la cura, son mecanismos poderosos que pueden ayudar a los pacientes a lidiar mejor con los tratamientos del cáncer y a retomar una vida normal. A ejemplo de eso, tenemos lo que ocurre con el vicepresidente de Brasil, José Alencar. Actualmente, cada vez más personas están sobreviviendo al cáncer y esa sobrevivencia se debe, sin duda alguna, a las emociones y pensamientos, ricos de contenidos vibratorios entre el enfermos y el Creador. Muchos pacientes, ante el diagnostico de la dolencia, transforman el dolor en esperanza y despiertan en ellos la voluntad de luchar por una vida mejor. Otros, sin embargo, desisten y se entregan, admitiendo que están bajo una sentencia de muerte.
A respecto del proceso del pensamiento humano, la ciencia académica, materialista por excelencia, establece que el fenómeno es meramente fisiológico, proveniente de la incesante actividad neuronal. Sin embargo, los espiritas saben que la materia mental es creación de energía que se exterioriza del Espíritu y se difunde por un flujo de partículas y ondas, como cualquier otra forma de propagaciones de energía del Universo. Tanto como en el campo físico, el pensamiento, en variados grados de excitación, genera ondas de compresión y frecuencia correspondientes al tenor del impulso creador de la voluntad o del objetivo deseado.
Pensar es un proceso de proyección de la materia mental y esa materia “es el instrumento sutil de la voluntad, actuando en la formación de la materia física, generando las motivaciones de placer o disgusto, alegría o dolor, optimismo o desespero, que no se reducen, efectivamente a abstracciones, por representar torbellinos de fuerza en la que el alma crea sus propios estados de mentalización inductiva, atrayendo para sí misma los agentes [aunque imponderables], de luz o sombra, victoria o derrota, infortunio o felicidad.” (3) En ese aspecto, el pensamiento deja de tener una dimensión intangible para consustanciarse en la condición de materia en movimiento.
Los reflejos de los sentimientos y pensamientos negativos que alimentamos se vuelven contra nosotros mismos, después de transformados en ondas mentales, tumultuando nuestras funciones orgánicas. Por tanto, el pensamiento, como una modalidad de energía sutil, actuando en una forma de onda, con velocidad muy superior a la de la luz, cuando al pasar por los lugares y criaturas, situaciones y cosas nos afectan integralmente la salud. “cuando nos rendimos al desequilibrio o establecemos perturbaciones en prejuicio contra nosotros (…) plasmamos en los tejidos fisio psicosomáticos determinados campos para esa o aquella enfermedad y, consecuentemente, toda la zona atendida se torna pasible de invasión microbiana.” (4)
Por el pensamiento de miedo, angustia exacerbada, sinsabor, nos esclavizamos en los troncos de suplicio doloroso, sentenciándonos, por veces, a años y años de peregrinación en los caminos de la intranquilidad espiritual. Y, para, abreviar el tormento que nos flagela de varios modos la conciencia, es imprescindible atender a la renovación mental, únicos medios de recuperación de la harmonía espiritual y de la salud física.
Cara a eso, procuremos adoptar regida disciplina de hábitos mentales y morales, estableciendo como metas colocar los deberes que nos dicen respeto por encima de los placeres mundanos y mantengámonos serenos con la oportunidad impar de la actual experiencia física, que nos favorece con la información espírita.
Busquemos, por encima de todo, los hábitos saludables de la oración, de la meditación y del trabajo, procurando enriquecernos de esperanza y de alegría, para nunca desanimarnos ante los desafíos de cualquier dolencia. “debemos vigilar y orar para no caer en las tentaciones, una vez que más vale llorar bajo los aguijones de la resistencia que sonreír bajo los narcóticos de la caída.” (5)
Para todos los males y cualquier dolencia, centremos nuestros pensamientos en Jesús, pues, “nuestro remedio es y será siempre Jesús. Ajustémonos al Evangelio Redentor, pues Cristo es la meta de nuestra renovación. Regenerando nuestra existencia por los padrones de Él, reestructuraremos la vida intima de aquellos que nos rodean. El Evangelio del Señor nos esclarece que el pensamiento puro es operante es la fuerza que nos arranca de las tinieblas para la luz, del odio al amor, del dolor a la alegría.” (6)
-Jorge Hessen-
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