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sábado, 18 de octubre de 2014

La muerte espiritual

La Muerte Espiritual
Allan kardec

La cuestión de fa muerte espiritual, es uno de esos principios nuevos, que denotan el progreso en la ciencia espiritista.
El modo en que fue presentado este tema, como cierta teoría individual, hizo que fuese rechazado, porque parecía implicar la pérdida a un tiempo dado, del Yo, que caracteriza al individuo, y asimilar las transformaciones del alma, a las que sufre la materia, cuyos elementos se desagregan, para dar lugar a la formación de nuevos cuerpos.
De esto se desprende que los seres perfeccionados serian en realidad nuevos seres, lo cual no es admisible, si se atiende a que la equidad de las penas y goces futuros no puede ser evidente sin admitir la perpetuidad de los mismos seres marchando constantemente por la vía del progreso, y limpiándose de sus imperfecciones por medio del trabajo y con los esfuerzos de su voluntad.
Tales eran las consecuencias que a priori podían deducirse de esa teoría, que confesamos no fue presentada con pretensiones, ni movida por el orgullo del que quiere imponerse a los demás, ya que el autor dijo muy modestamente, que solo traía su ideal al terreno de la discusión, y que bien podría ser que de esta idea brotara una nueva verdad.
Según el parecer de nuestros guías espirituales, hubo la idea de que en la forma como fue planteada, dio lugar a una torcida interpretación, siendo esta la razón por la cual se  nos ha invitado a estudiar detenidamente el asunto, lo que trataremos de hacer, tomando por base la observancia de los hechos, que resultan de la situación del Espíritu, en las épocas de su entrada en la vida corporal y su vuelta a la vida espiritual.
En el momento de la muerte del cuerpo, vemos al Espíritu que se queda en una profunda turbación y pierde la conciencia de sí mismo, hasta tal punto, que jamás recuerda el último suspiro exhalado por su cuerpo.
Pero poco a poco la turbación se disipa; el Espíritu se reconoce como el hombre que despierta de un profundo sueño; su primera sensación es la del que se encuentra libre de la pesada materia que le oprimía, pero pronto llega al perfecto conocimiento de su nueva situación.
Esta es idéntica a la de un hombre, a quien se cloroformiza para practicar una amputación y que durante el sueño, se traslada a una habitación distinta.
Al despertar se siente desembarazado del miembro causa de su sufrimiento anterior y en su sorpresa, le busca repetidas veces; así también el Espíritu separado del cuerpo, ve a este a su lado y le busca; sabe que es el suyo y se admira de la separación, pero poco a poco se da cuenta de su nuevo estado.
En el fenómeno descrito, no ha habido otra cosa que un cambio material de situación; pues respecto de lo moral, el Espíritu es exactamente lo mismo que era pocas horas antes.
Sus facultades, ideas, gustos, inclinaciones y carácter son los mismos; no han sufrido modificación alguna sensible; y los cambios que estas cualidades puedan experimentar, solo se operan gradualmente y merced a la influencia de cuanto le rodea.
En resumen: la muerte ha sido para el cuerpo, pues para el Espíritu, no ha sido otra cosa que un sueño.
En la reencarnación las cosas suceden de muy distinto modo.
En el momento de la concepción del cuerpo destinado al Espíritu, éste se encuentra envuelto por una corriente fluídica que le atrae hacia el punto de su nueva morada, y desde este momento, el Espíritu pertenece a un cuerpo, como este cuerpo le pertenece a él hasta la muerte del mismo, a pesar de que la unión completa entre la materia y el Espíritu' no tiene lugar hasta el instante precise del nacimiento.
Luego que ha tenido lugar la concepción, se apodera del Espíritu una turbación especial; sus ideas se ofuscan; sus facultades se aniquilan y esa turbación va creciendo a medida que el lazo de unión del Espíritu con el cuerpo se estrecha más y más, siendo completa en los últimos tiempos de la gestación; de tal suerte, que el Espíritu no es nunca testigo del nacimiento de su cuerpo, como tampoco tiene conciencia de la muerte de éste.
Pero nace el niño y respira, y la turbación desaparece paulatinamente, y las ideas renacen, si bien en otras condiciones que cuando muere el cuerpo.
En el acto de la reencarnación, las facultades del Espíritu no quedan solamente entorpecidas por una especie de sueño momentáneo, como sucede cuando aquél vuelve a la vida espiritual, porque todas, sin excepción alguna, pasan al estado latente.
La vida corporal tiene por objeto desarrollar esas facultades por medio del ejercicio, pero no pueden serlo todas simultáneamente, porque el desarrollo de unas podría perjudicar a las demás, mientras que con el desarrollo sucesivo, no existe este inconveniente.
Es menester, pues, que algunas permanezcan en reposo mientras que otras se ejercitan; y esto explica por que en una nueva existencia, un Espíritu puede aparecer bajo un aspecto bien distinto que en su anterior vida corporal, sobre todo si no es  de los más adelantados.
Por ejemplo: en un Espíritu podría ser muy activa la facultad musical; concebirá, percibirá y por consiguiente ejecutará todo aquello que es necesario al desenvolvimiento de esta facultad: en otra existencia se perfeccionará en la pintura, poesía, ciencias exactas, etc., y mientras otras nueva facultades se desarrollan, la de la música se conservará en estado latente, no perdiendo por esto el adelanto adquirido en la existencia anterior.
 Resulta, pues, de lo expuesto, que el que en una existencia ha sido artista, en otra será tal vez un gran sabio, hombre de Estado o estratega, sin que como  artista tenga importancia alguna, o viceversa.
El estado latente en que permanecen las facultades de un Espíritu cuando se encarna de nuevo, explica el olvido completo de las existencias anteriores, mientras que el recuerdo de la vida corporal es entero al despertar el Espíritu de la especie de aletargamiento en que queda en el momento de la muerte del cuerpo.
Las facultades que se manifiestan en el Espíritu, están naturalmente en relación con la posición social que aquél debe ocupar en el mundo y también con las pruebas que ha elegido; sin embargo, sucede a veces que las preocupaciones sociales le rebajan o elevan más de lo conveniente, lo cual hace que alguno Espíritus no estén, intelectual y moralmente hablando, en relación con el lugar que ocupan.
Este hecho, por los inconvenientes que consigo lleva, forma parte de las pruebas elegidas y debe cesar con el progreso, porque en un orden social adelantado, todo se arregla según la lógica de las leyes naturales, no siendo por derecho de nacimiento llamado a gobernar, aquel que solo es apto para trabajos manuales.
Pero volvamos al Espíritu en la infancia de su cuerpo. Hemos visto que hasta el momento de nacer, todas las facultades del Espíritu se encontraban en estado latente, y por lo tanto, el Espíritu sin tener conciencia de sí mismo; las facultades que deben ejercitarse en la nueva existencia no se manifiestan súbitamente en el momento de nacer, sino que se desarrollan gradualmente con los órganos destinados a su manifestación; pero por su actividad íntima, cada facultad acelera el desarrollo de su órgano correspondiente, le empuja, por decirlo así, del mismo modo que empuja la corteza del árbol, el vástago que se oculta debajo de aquella.
Resulta, pues, que en la infancia, el Espíritu no disfruta del pleno goce de ninguna de sus facultades, no solamente como ser humano, sino tampoco como Espíritu, porque es un verdadero niño, lo mismo que el cuerpo al cual esta sujeto.
Ni se encuentra comprimido penosamente en el cuerpo imperfecto todavía, porque de otro modo, Dios hubiera hecho de la encarnación un suplido para todos los Espíritus, buenos o malos indistintamente.
No sucede lo mismo con el idiota y el imbécil, cuyos órganos, no habiéndose desarrollado en relación con las facultades del Espíritu, ponen a éste en la situación de un hombre sujeto por fuertes lazos que le impiden moverse libremente.
Y esta es la razón por que puede evocarse al Espíritu de un  idiota y obtener del mismo, contestaciones cuerdas, mientras que el de un niño de muy corta edad, se ve privado de dar respuesta alguna.
Todas las facultades y aptitudes se encuentran en embrión en el Espíritu, desde la creación de éste, si bien en estado rudimentario, como se encuentran todos los órganos en el primer filamento del feto informe y todas las partes del árbol en la semilla.
El salvaje que más tarde llegará a ser un hombre civilizado, posee todos los gérmenes que un día harán del mismo un sabio, un artista o un filósofo.
A medida que esos gérmenes llegan al estado de madurez, la Providencia da al Espíritu, para la vida terrestre, un cuerpo apropiado a su aptitud, y así es que el cerebro de un europeo esta mejor organizado y provisto de mayor número de órganos que el de un salvaje.
Para la vida espiritual, la misma Providencia le facilita un cuerpo fluídico o periespíritu, más útil e impresionable que el anterior para otras sensaciones, y a medida que el Espíritu muera a cada nueva encarnación para resucitar luego con nuevos atributos, sin dejar por esto de ser siempre el mismo.
Sirva de ejemplo, para demostrar más palpablemente lo que acabamos de decir, un campesino que se enriquece y pasa a ser un gran señor; ha abandonado su cabaña para habitar un palacio, y el paño burdo de que labraba sus vestidos, por ricas telas y bordados; todo cambia en él: sus costumbres, gustos, lenguaje y carácter; en una palabra, no parece sino que el campesino ha muerto y ha enterrado su buriel, para nacer tan mejorado que casi es desconocido. Y sin embargo, es el mismo individuo, y en él no ha habido otra cosa que una transformación.
Cada existencia corporal, es, pues, para el Espíritu, un motivo de progreso más o menos perceptible.
Vuelto al mundo de los Espíritus, lleva consigo un nuevo caudal de ideas; su horizonte moral se dilata, sus percepciones son más finas y delicadas; ahora ve y comprende lo que antes no veía ni comprendía y su vista, que al principio no iba mas allá de su última existencia, abarca sucesivamente todas sus existencias anteriores, como el hombre que eleva en el aire, abarca cada vez más vastos horizontes.
En cada una de las estaciones del Espíritu en la erraticidad, se desarrollan a su vista nuevas maravillas del mundo invisible, porque cada vez se descorre para él un nuevo velo.
Al mismo tiempo su envoltura fluídica se mejora, se vuelve más ligera y brillante, hasta que por fin será resplandeciente. Es un Espíritu casi nuevo; es el labriego de que hemos hablado antes, pulido y transformado. El Espíritu primitivo ha muerto: sin embargo, siempre es el mismo Espíritu.
He aquí explicado como debe entenderse, según nuestro modo de ver, la muerte espiritual.
Tomado del libro “Obras Póstumas” de Allan Kardec
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta
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DETERMINISMO

La lucha y el trabajo son tan imprescindibles al perfeccionamiento del espíritu, como el pan material es indispensable a la manutención del cuerpo físico. Es trabajando y luchando, sufriendo y aprendiendo, que el alma adquiere las experiencias necesarias en su marcha hacia la perfección.
En la existencia humana coexisten  el determinismo y el libre albedrio, al mismo tiempo, uniéndose en el sendero de los destinos, logran la elevación y redención de los hombres.
El primero es absoluto en las más bajas etapas evolutivas y el segundo se amplía con los valores de la educación y de la experiencia. Conviene observar que sobre ambos flotan las determinaciones divinas, basadas en la ley del amor, sagrada y única, de la cual la profecía fue siempre el más elocuente testimonio.
Establecida la verdad de que el hombre es libre en la pauta de su educación y de sus méritos, en la ley de las pruebas, nos cumple reconocer que el propio hombre, a medida que se torna responsable, organiza el determinismo de su existencia, agravándolo o suavizándolo en sus rigores, hasta poder elevarse definitivamente a los planos superiores del Universo.
El hombre es libre en la elección de su futuro camino, y puede agravar o suavizar el determinismo de su vida, aunque la determinación divina  ley sagrada universal  es siempre la del bien  y la de la felicidad para todas sus criaturas, no siempre colabora fielmente  con la generosa providencia. Con los valores educativos que se tienen, los hombres son  convocados  a trabajos con responsabilidad junto a los otros seres  en duras pruebas, o en busca de conocimiento para la adquisición de la libertad.
El Creador es siempre el Padre generoso y sabio, justo y amigo, considerando a los hijos desviados como incurriendo en largas experiencias. Pero, como Jesús y sus apóstoles son sus colaboradores divinos, y ellos mismos instituyen las tareas contra el desvío de las criaturas humanas, enfocan los perjuicios del mal con la fuerza de sus responsabilidades educativas, a fin de que la Humanidad siga rectamente en su verdadero camino hacia Dios.
En la Tierra existen seres que actúan por determinismo, y para que nos hagamos una idea fijémonos en los animales y los hombres casi salvajes nos dan una idea de los seres que actúan en el planeta bajo determinación absoluta. Y esas criaturas sirven para establecer la realidad triste de la mentalidad del mundo, aún distante de la fórmula del amor, con que el hombre debe ser el legítimo cooperador de Dios, ordenando con su sabiduría paternal.
Sin saber amar a los irracionales y a los hermanos más ignorantes colocados bajo su inmediata protección, los hombres más educados de la Tierra exterminan a los primeros, para su alimentación, y esclavizan a los segundos como objetos de explotaciones groseras, con excepciones, de modo que los movilizan al servicio de su egoísmo y de su ambición.
En todas las situaciones de la existencia la mente del hombre enfrenta circunstancias del determinismo divino y del determinismo humano. La circunstancia a ser seguida, por tanto, debe ser siempre la del primero, a fin de que el segundo sea iluminado, destacándose esa misma circunstancia por su carácter de beneficio general, muchas veces con el sacrificio de la satisfacción egoísta de la personalidad. En virtud de esa característica, el hombre está siempre habilitado, en su intimidad, a escoger el bien definitivo de todos o el contentamiento transitorio de su “yo”, fortaleciendo la fraternidad y la luz, o agravando su propio egoísmo.

Extraído del libro “El Consolador” de Chico Xavier 

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Médiums de presentimientos

 El presentimiento es una intuición vaga de la cosas futuras. Ciertas personas tienen esta facultad más o menos desenvuelta; pueden deberla a una especie de doble vista que les permite entrever las consecuencias de las cosas presentes y la filiación de los acontecimientos; pero a menudo, también en el hecho de comunicaciones ocultas, y en este caso, sobre todo, es cuando podemos dar el nombre de médiums de presentimientos a los que están dotados de ella y son una variedad de los mediums inspirados.

          - El Libro de los Mediums- Allan Kardec-

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EN LA LUZ DEL AMOR
( Comunicado Mediúmnico )

Mis queridos hermanos y hermanas de nuestro ideal con Jesús. Supliquemos juntos al Señor, los dones del entendimiento y la paz, la fe y el amor fraternal.

Frente a la infinita misericordia de nuestro Padre, que se manifiesta entre nosotros en luces de bondad sin igual, tenemos que considerar en gratitud y reconocimiento la amistad sincera que nos debemos unos a otros, el esfuerzo por el mensaje de Amor del Evangelio y el trabajo que nos ennoblece los días, la vida interior, siempre alabando a Dios.

Vemos las manifestaciones de corazones generosos que en nosotros, pequeños candidatos a la luz cristiana, observan lo que compete y corresponde a Nuestro Señor Jesús, nuestro profundo agradecimiento por la bondad y ternura, un estímulo real para nuestro corazón aún imperfecto, lo cual nos impulsa a la continuación de la gran lucha por la renovación de nosotros mismos a la luz del Evangelio.

No utilizamos aquí, en estas notas de reconocimiento y gratitud, el efecto convencional del pensamiento humano divorciado del amor de Dios, no. Destacamos la verdad, que se estampa en la vida, que hemos pasado entre lágrimas y sacrificios, la fe y el servicio a descubrir en el goce sublime.

Todos nuestros desacuerdos en la Tierra siguen siendo manchas de nuestras tendencias inferiores, con las sombras transitorias entre las claridades imborrables del amor divino. En la jornada Espírita cristiana los desafíos siempre son consecuencia de nuestras imperfecciones. Les digo esto con la sinceridad de las experiencias de los años de bendito aprendizaje y labor entre el mundo físico y el espiritual.

Chico, a quien todos ustedes identifican con la bondad inalterable de sus almas tan queridas, no es sino la proyección de los potenciales que surgen, bellos e inmortales, de sus sentimientos ya convertidos a nuestro Señor Jesucristo.

Nuestro encargo en el Espiritismo alcanza niveles muy altos de responsabilidad, porque frente a  todas las fisuras de la sociedad humana, la revelación sublime que llegó con Allan Kardec, nos conduce al olvido de todos nuestros impedimentos y las adulteraciones de los excelsos propósitos evangélicos, luego revividos por las enseñanzas de los espíritus.

La manifestación más importante del amor es la fe, la cual nos corrige los defectos, nos abriga en las tragedias y penurias de todo tipo, nos dirige hacia el Señor, a la cima de la colina y se eleva cada vez más por el mecanismo de la evolución y el progreso. La dicha de los que realmente entienden la doctrina de los espíritus está en servir, ya que sirviendo sin exigencias, sin elitismo, sin la sombra dolorosa de la vanidad y el orgullo, ejercitamos el don del amor. No hay otra manera, mis hermanos, para ver y sentir a Dios dentro de uno mismo.
El “cisco” que les habla en éste instante, todavía lo es. Durante mucho tiempo, necesitará de las oraciones amorosas y amigas de todos vosotros.

Una encarnación, iluminados por la doctrina y buscando la propia educación en las disciplinas liberadoras, es un paso importante, pero no la santidad, como muchos piensan. El respeto a todos es el principio básico de la elevación. No reconocemos autoridad en quien no ama, excluido de los propósitos divinos. (...) La verdadera comprensión de lo que el Espiritismo nos revela, nos hace mejores y nos permite apoyar a los buenos espíritus en esta escalera que va hacia el infinito de la creación, mostrándonos a Dios.

Amémonos unos a otros, hermanos míos, sin competencias, sin vanidades, sin orgullo, sin menospreciar lo que Jesús nos enseñó en su misión redentora acerca de nuestros viejos y peligrosos hábitos humanos.
Acerca de nuestro Brasil, le corresponde la bendición de la responsabilidad más delicada: la vivencia del Evangelio puro y simple, en que la fe y la caridad den sus manos ilustres a todos nuestros hermanos que sufren y niegan la presencia de Dios.

Damos gracias, con el corazón y el alma comprometidos en servir y amar, porque la más alta distinción de un hijo de Dios Todopoderoso está en hacer Su Augusta Voluntad en todas las situaciones del camino. Suplico a nuestro Ángel Maternal, nuestra Madre Santísima para que los bendiga a todos en Su nombre, el Señor y Maestro, nuestro Gobernador Planetario. Que nuestros benefactores de siempre, al servicio de Ismael en Brasil, y en favor de todo el mundo, nos inspire hoy y todos los días que vendrán en la compasión y la amistad, la confianza y el desinterés.

Gracias mis queridos amigos. El homenaje de los corazones va hacia Jesús, como todos los nacimientos de agua que luego abastecen los océanos. Sirvamos sin desaliento, sin exigencias, porque el amor es nuestro premio supremo, hablando de Dios a nuestro ser.

Del servidor más pequeño y amigo de todos,

Chico Xavier

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viernes, 17 de octubre de 2014

Reflexiones sobre el Espiritismo



 
 REFLEXIONES SOBRE EL                    ESPIRITISMO


La Doctrina espirita, es un bálsamo reparador para todas las heridas, nos esclarece la causa de nuestros sufrimientos. El Espiritismo en el tiempo señalado ha venido a cumplir lo que Cristo prometió, el abre  los ojos y los oídos y levanta el velo que dejo ex profeso  sobre ciertos misterios, el viene a traer un consuelo supremos a los desheredados de la tierra y a los que sufren, dando una causa justa y un objeto útil a todos los dolores.  El hace que el hombre sepa de donde viene y hacia dónde va y para que está en la tierra.
Jesús no nos dijo todo lo que tenía que decir, porque no habría sido comprendido ni aun por sus apóstoles.
Las religiones fundadas en el Evangelio, no pueden, por tanto, decirse en posesión de la verdad, puesto que se ha  reservado completar ulteriormente sus instrucciones. Su principio de inmutabilidad es una protesta contra las palabras de Jesucristo.
Todas las nuevas verdades descubiertas, los grandes hombres que han venido a la Tierra como Jesús y otros, no han conseguido ejercer su misión en nuestro planeta sino con grandes sacrificios y después de una lucha terrible con el espíritu de ignorancia, que adolecen los hombres.

Jesús mantuvo una lucha incesante con el sistema que componía el espíritu de los hombres de aquella época, sus discípulos sufrieron grandes persecuciones, y los sabios de aquella época también mantuvieron grandes contrariedades.

Cada gesto de luz que vibra en las tinieblas agita a los ignorantes sistemáticos, así  como los rayos del sol alborotan a los murciélagos y las orugas que solo se complacen con la noche.

El progreso no se hace de una sola vez, viene gradualmente, presentándonos con sus generosas dadivas, nuevas perspectivas en la lucha, para que lejos de maldecir el dolor, busquemos la manera de a través de el sepamos resarcir a la luz y conquistar la belleza del espíritu.

El Evangelio, código de moral de valor incomparable, en toda su pureza, como aseveran los Espíritus del Señor, en el pórtico de la Era Nueva, penetrará por fin, las almas, convirtiéndose en el Estatuto seguro e indiscutible para las Naciones y los hombres.

Allan Kardec al publicar el Evangelio Según el Espiritismo puso de manifiesto ante la religión oficial, las diversas corrientes espiritualistas y y reveló que el Saber Espirita es el fruto de la revelación más positiva de la Historia y que el Evangelio y Espiritismo se consustancian en una sola y esencial verdad.
El Espiritismos, el consolador ofrecido por Jesús, cuyas fuentes de sabiduría son inagotables, se afirmará paulatinamente con el mejor conocimiento que de él tengan los hombres y con la confirmación de sus principios por parte de la ciencia, la cual marcha sin pausa con ese rumbo. La Tercera Revelación, sistematizada por Kardec, es necesario que llegue al seno de la sociedad para que esta se oriente  sobre nuevas bases espirituales, filosóficas y religiosas. El hombre necesita del Amor y de la Justicia. Para ellos nada mejor  que la doctrina espiritual del Evangelio, vista a través del espiritismo
Jesús anuncio bajo el nombre del Consolador y de Espíritu de Verdad al que debía enseñar todas las cosas y hacer recordar todo lo que El había dicho. En el concepto de Jesús, el consolador es una doctrina soberanamente consoladora, cuyo inspirador debía ser el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio, lo completa y lo esclarece por medio de las nuevas leyes que revela, unidas a las de la ciencia; hace comprender lo que era ininteligible y admitir  la posibilidad de lo que el escepticismo considera como inadmisible. He tenido sus precursores y sus profetas que han hecho presentir su advenimiento, y por su potencia moralizadora, prepara el reino del bien en la Tierra.
El Espiritismo, que no recuerda ninguna personalidad, tiene raíces por todas partes y en todas las creencias, el convertirá a la humanidad.
Si aun no  lo conoces, no lo juzgues anticipadamente, cuando estés triste, cuando te sientas afligido, cuando no sepas que hacer, acude a la Doctrina Espirita, ella te ofrecerá el bálsamo reparador para todas tus heridas.
El Espiritismo, hoy más que nunca está al alcance de todos, con solo que pongas en internet, el nombre de su Codificador, Allan Kardec, tendrás informaciones, y accesos donde te puedes enterar de los centros esparcidos por todo el planeta, y si eres de España, con que pongas Espiritismo.es  accederás a la página de la Federación Espirita Española  y allí encontrarás todo tipo de información. Hay cursos impartidos, compañeros que te informaran, y la Codificación Espirita, para bajártela gratis, junto con  muchísimos libros más de espiritas de renombre, como puede ser Chico Xavier, y otros muchos espiritas.
Amigos os deseo un feliz  fin de semana, deseándoos que el Sol del Amor brille en vuestro horizonte porque con amor en el corazón no nos perderemos.
Merchita 

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    ¿Podemos evocar a los Espíritus?

André Luiz y Emmanuel desaconsejan tal práctica.
Estos bienhechores nos dicen que no lo hagamos, pero que sí lo hacemos, tengamos cuidado, porque ellos lo que hacen es desaconsejar, por lo que no hay contradicción con lo que dice Allan Kardec, en el Libro de los Médiums, cap. XXV.

Kardec fue designado a hacer una gran tarea, es por esta razón que es lógico y razonable, que él pudiera y debiera hacer evocaciones. Su labor, entre otras, era la de investigar. El estuvo en todo momento respaldado y guiado por Espíritus Superiores, asesorándole y protegiéndole, ya que la tarea a realizar era de suma importancia. El sería nada menos que el Codificador de la Tercera Revelación.

Pero, ¿estamos nosotros seguros de contar con esa protección y respaldo de los Espíritus buenos, cuando evocamos?
El nos dice que, sí bien pueden estas practicas tener éxito, también es cierto que pueden ser un fracaso en la mayoría de los casos, sino, una experiencia donde podamos terminar siendo engañados o mixtificados. Los obstáculos e inconvenientes son numerosos:
?Frecuentemente, las evocaciones ofrecen más dificultades a los médiums de lo que las comunicaciones espontáneas, sobre todo, cuando se trata de obtener respuestas precisas a cuestiones circunstanciadas. Para esto son necesarios mediums especiales, al mismo tiempo, flexibles y positivos y ya vimos que ellos son escasos.?

Puede ser que el Espíritu evocado esté ocupado o bien en misión.
También es importante saber la naturaleza de la persona o mediums que evocan. Y hay que tener en cuanta algo importantísimo, ¿cuál es el objetivo de la evocación? Es importante tener en cuenta la cuestión del merecimiento; tanto por parte del evocado, como del evocador.

Si Emmanuel y André Luiz en diversas obras desaconsejan esta practica, no significa que la prohíban. Pero tendríamos que reflexionar el porqué de ese consejo por parte de ellos, y pensar que, de todas formas ya tendremos, si así ha de ser, la oportunidad de comunicar con los seres queridos, cuando sea el momento oportuno. Y no olvidemos que, durante el sueño, el descanso del cuerpo, el Espíritu se desprende y podría ver o saber de esos seres queridos o añorados. Dejemos a los Espíritus más adelantados e instruidos, la tarea de hacer lo que crean más conveniente para nosotros.

No olvidemos instruirnos y reformarnos moralmente, de esa forma será más fácil intuir cómo están aquellos que dejaron el cuerpo material, para ir a la Verdadera Vida: la Espiritual.

Artículo de: Isabel Porras González


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       NI VIRTUDES NI DEFECTOS
 

Hace pocos días me visito una mujer de larga historia, la cual tiene un ingenio prodigioso para hacerse desgraciada, porque, si bien sobre su ser han caído grandes calamidades, ella las aumenta y las multiplica por su delicadeza extrema, por su exceso de dignidad,por no amoldarse a las circunstancias de su vida; y pensando en ella una tarde, en esa hora melancólica del crepúsculo vespertino, sostuve con un espíritu el diálogo siguiente:

-Dime, mi buen amigo invisible, yo no acierto a comprender si María tiene más virtudes que defectos, o más defectos que virtudes. ¿Qué te parece a ti?

-Que ni tiene sobra de virtudes ni abundancia de defectos; es un espíritu que no puedeamoldarse al medio ambiente que le rodea, porque el progreso del alma no se improvisa; se improvisan, por regla general, malos versos, pero no el modo de ser de un espíritu; este cambio necesita de su tiempo, su preparación correspondiente, y estas preparaciones no se efectúan en el corto plazo de una existencia; a veces, se necesitan siglos y siglos para olvidar los hábitos y las costumbres que forman ley en la opulencia. Lo que sucede es que como os ocupáis mucho más en mirar los defectos de l o s otros. que en estudiar por que los tienen, de ese desconocimiento absoluto de las leyes de la vida, proviene vuestro vicio de la murmuración.

-Pues tú bien sabes, que lo que es yo, busco primero las virtudes que los defectos, en todos los seres con quienes me relaciono.

-Y la generalidad de las veces, revistes con ostentosas galas a los que, en realidad, van cubiertos de harapos; te dejas llevar de los relumbrones, de las exterioridades; te contentas con mirar la superficie de las casas, y para juzgar con justicia, hay que mirar el fondo en todas las acciones humanas, convéncete de lo que voy a decirte: Actualmente,. la humanidad que puebla la tierra no tiene ni virtudes ni defectos; obedecen todos sus actos .buenos y malos a leyes imperiosas de la historia. Los hombres que hoy día se disputan en ese mundo el poder y la riqueza, son medianías, si no .en,t odas las naciones en que tenéis dividido el globo, en su mayoría. Por eso no hay mártires de sus ideales y de sus religiones, porque no hay excesos de amor y de fe en las almas que habitan en ese grano de arena del 'infinito; pero veo que me voy desviando del objeto principal de tu pregunta.Tu quieres saber si esa mujer que se confiesa contigo, tiene más virtudes que defectos, o má defectos que virtudes, Ya te contesté en principio, que no tiene ni virtudes ni defectos, y si no puede amoldarse al medio ambiente que la rodea, es porque aún contempla en sus sueños grandezas pasadas, ostentosas exterioridades, palacios suntuosos, humildes servidores y rendidos magnates, y es,muy doloroso tan brusco cambio de escena para cierta clase de espíritus que se pagan mucho de oropeles y vanidades.

Sabido es, que el espíritu adelantado no le da gran importancia al escenario donde tiene que representar su papel; que el verdadero filosofo acepta, sin murmurar, todas las cosas de hiel que le ofrecen en el gran banquete de la vida; pero los verdaderos filósofos han escaseado siempre, y lo que debes hacer es lo que haces escucha las quejas de los que sufren, y si no encuentras en tu imaginación un rayo de luz que pueda iluminar aquellas tinieblas, cállate, no les des consejos vulgares, de esos que irritan, en vez de consejos, estrecha sus manos, llora con los que lloran; si tienen hambre parte con ellos la mitad de tu pan; si tienen sed no les niegues el agua que puede refrescar sus fauces y no los recrimines en tu interior tachándolos de orgullosos y de mal contentos, que cada sed tiene sus delicadezas especiales, sus debilidades sus manías, y si con ellas se ha vivido siglos y siglos, ¿creéis que en un segundo se puede cambiar de opinión. Y de modo de ser? Imposible, completamente imposible. Tenéis la costumbre de decir muchos de vosotros: “ A todos nos gusta lo bueno, a todos nos agrada la buena vida, pero cuando no hay otro remedio, nos contentamos y carecer de lo mas necesario ¿por qué éste o aquél no hacen lo mismo?” Pues no lo hace porque no puede, porque no esta a vuestra altura moral o intelectual.

¿Hay dos personas que cuyos semblantes sean tan parecidos el uno al de otro, que se puedan cambiar fácilmente su personalidad? No; hasta a los gemelos, bien mirados, se les nota diferencia, por leve que esta sea; pues como sucede en los organismos, sucede en los espíritus; no hay dos que piensen lo mismo; irán juntos para la realización de un proyecto, para llevar a cabo una gran empresa; muchos obedecerán a su jefe, pero si vais preguntando individualmente, cada uno os irá diciendo: “Si mi voto valiera, iría por el camino llano, en vez de trepar por las montañas, o bien siempre arriba, siempre arriba, que desde lo alto se ven mucho mejor las llanuras”; un centenar de hombre os darán un centenar de pareceres distintos; por eso es una razón de tampoco peso en la que os fundáis cuando decís: “Pues si yo me resigno también se puede resignar aquél, que tan de carne y hueso el él como yo”. Es cierto, los dos tenéis los mismos componentes, de la misma sustancia se alimenta vuestra sangre y vuestro cerebro; pero, ¿sucede lo mismo con vuestra parte moral e intelectual? No; vuestra historia sigue ajustada a su ayer y es completamente distinta, y como no tienen el menor parecido sus episodios, la continuación de cada historia sigue enlazada a los hechos pasados; por eso, el uno se resigna con su adversa suerte y el otro reniega el haber nacido. ¿Es mas virtuoso el que se resigna?, no lo sabemos, sólo se puede asegurar que ha luchado mucho. ¿Tiene mayores defectos el que maldice la hora en que nació? No tiremos piedras sobre él, recordemos lo que dijo Jesús, refiriéndose a la mujer adúltera: “El que este sin pecado, que arroje la primera piedra” y ¡nadie se atrevió a apedrearla¡ No preguntes sobre las virtudes y los defectos de otro; interrógate a ti misma, y te será mas provechoso el estudio.

Se fue mi amigo invisible y no olvidaré su consejo ya que yo, como todos, me ocupo más de la casa del vecino que de la mía, y en la mía, ¡Cuanto tengo que reformar¡ Se conoce que durante muchos siglos he huido de ella y amenaza ruina; pero yo la reedificaré.

- Amalia Domingo Soler -
Extraído del periódico “LA LUZ DEL PORVENIR” Año I , nº 9 ; editado en Mayo de 1907 en Villena.

                                                                                  
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jueves, 16 de octubre de 2014

Ciencia y Religión


                                                         
                                   CIENCIA Y RELIGIÓN
             


     La Ciencia y la Religión son las dos palancas de la inteligencia humana; la una revela las leyes del mundo material, la otra las leyes del mundo moral; pero teniendo las unas y las otras el mismo principio que es Dios, no pueden contradecirse, si una es la negación de la otra, una necesariamente está errada y la otra no,porque Dios no puede querer destruir su propia obra. La incompatibilidad que se creía ver entre estos dos órdenes de ideas,
se debe a una falta de observación y al sobrado exclusivismo de una y otra parte; de esto se ha seguido un conflicto, de donde nacieron la incredulidad y la intolerancia.
     Han llegado los tiempos en que las enseñanzas de Cristo deben recibir su complemento, en que el velo lanzado a propósito sobre algunas partes de esta enseñanza, debe ser levantado; en que la Ciencia, dejando de ser exclusivamente materialista, debe enterarse del elemento espiritual; y en que la Religión, cesando de
menospreciar las leyes orgánicas e inmutables de la materia,apoyándose la una en la otra y marchando estas dos fuerzas de acuerdo, se presten mutuo apoyo. Entonces la Religión no siendo ya desmentida por la Ciencia, adquirirá una fuerza inquebrantable,porque estará de acuerdo con la razón y no se le podrá oponer la irresistible lógica de los hechos.
     La Ciencia y la Religión no pudieron entenderse hasta hoy,porque, examinando cada una las cosas bajo su punto de vista exclusivo, se rechazaban mutuamente. Era necesario algo para llenar el vacío que las separaba, un lazo de unión que las aproximase; ese lazo de unión está en el conocimiento de las leyes que rigen el mundo espiritual y sus relaciones con el mundo corporal, leyes tan inmutables como las que rigen el movimiento
de los astros y la existencia de los seres. Una vez constatadas esas relaciones por la experiencia, se ha hecho una nueva luz: la fe se dirigió a la razón, la razón no encontró nada de ilógico en la fe y el materialismo fue vencido. Pero en esto, como en todas las cosas,hay personas que se quedan rezagadas, hasta que son arrastradas por el movimiento general que las aplastará, si quisieren resistir,en vez de entregarse a él. Es toda una revolución moral que se opera en estos momentos y trabaja a los espíritus; después de haberse elaborado durante más de dieciocho siglos, se aproxima a su cumplimiento y va a marcar una nueva era en la Humanidad.
Las consecuencias de esta revolución son fáciles de prever; debe traer, en las relaciones sociales, inevitables modificaciones y no está en el poder de nadie el oponerse a ellas, porque están en los designios de Dios y son consecuencia de la ley del progreso, que es una ley de Dios.

INSTRUCCIONES DE LOS ESPÍRITUS
EL EVANGELIO SEGUN EL ESPIRITISMO
ALLAN KARDEC
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 Dios y el universo 
Leon Denis

I-Hay tres unidades primitivas y de cada una de ellas no podría existir más que una: un Dios, una verdad y un punto de libertad, ésto es, el punto donde se encuentra el equilibrio de toda oposición.
II- Tres cosas proceden de las tres unidades primitivas: toda la vida, todo el bien, todo poder.
III- Dios es, necesariamente, tres cosas: la mayor parte de la vida, la mayor parte de la ciencia y la mayor parte del poder; y de cada cosa no podría haber una parte mayor.
IV- Tres cosas, Dios no puede dejar de ser lo que debe constituir el bien perfecto, lo que debe querer el bien perfecto y lo que debe realizar el bien perfecto.
V- Tres garantías de lo que Dios hace y hará: su poder infinito, su sabiduría infinita, su amor infinito: pues no hay nada que no pueda ser efectuado, que no pueda ser verdadero y que no pueda ser querido por un atributo.
VI- Tres fines principales de la obra de Dios, como creador detodas las cosas; disminuir el mal, reforzar el bien y esclarecer toda diferencia; de modo que se pueda saber lo que debe ser o, al contrario, lo que no debe ser.
VII­ Tres cosas que Dios no puede dejar de conceder: lo que hay de más ventajoso, lo que hay de más necesario y lo que hay de más bello para cada cosa.
VIII-Tres fuerzas de la existencia: no puede ser de otro modo, a no ser necesariamente otra cosa y no poder ser mejor por la concepción; en esto está la perfección de todas las cosas.
IX- Tres cosas prevalecieron necesariamente: el supremo poder, la suprema inteligencia y el supremo amor a Dios.
X- Las tres grandezas de Dios: la vida perfecta, ciencia perfecta, poder perfecto.
XI- Tres causas originales de los seres vivos: el amor divino, de acuerdo con la suprema inteligencia; la sabiduría suprema, por el conocimiento perfecto de todos los medios; el poder divino de acuerdo con la voluntad, el amor y la sabiduría de Dios.
Leon Denis

Extraído del libro "En la intimidad"

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ESCOLLOS DE LOS MÉDIUMS - ALLAN KARDEC

En la revista N°2 de febrero de 1859, escribía Kardec sobre los “Escollos de la Médiums” y entre otras interesantes consideraciones, decía:

“Los Espíritus que nos rodean no están pasivos; forman una población esencialmente inquieta, que piensa y actúa sin cesar, que nos influencia, aún a pesar nuestro, que nos excita y nos disuade, que nos impulsa para el bien o para el mal. Sin embargo, cuando los Espíritus imperfectos impulsan a alguien a un mal proceder, saben muy bien a quien se dirigen y no van a peder el tiempo donde ven que serán mal recibidos; ellos nos excitan conforme a nuestras inclinaciones o conforme a los gérmenes que en nosotros ven o según nuestra disposición para escucharlos. Es por eso que el hombre firme en los principios del bien no les da oportunidad. “

“Estas consideraciones nos llevan naturalmente al problema de los médiums. Como todos los seres, estos están sometidos a la influencia oculta de los Espíritus buenos o malos; los atraen o los repelen conforme a la simpatías de su propio Espíritu, y los Espíritus malos se aprovechan de todas las fallas, como de una falta de defensas, para introducirse junto a ellos, entrometiéndose, a su pesar, en todos los actos de la vida particular. Más allá de eso, tales Espíritus, encontrando en el médium un medio de expresar su pensamiento de modo inteligible y atestiguar su presencia, se entrometen en las comunicaciones y las provocan, porque esperan tener mayor influencia por este medio y acaban por enseñorearse de ellos. Se consideran como en su propia casa, apartan a los Espíritus que se le podrían oponer y, conforme a la necesidad usurpan nombres y también el lenguaje, con el objeto de engañar.”

“Si el médium se deja dominar por esa influencia, los buenos Espíritus se apartan, o definitivamente no vienen cuando son llamados, o vienen con cierta repugnancia, porque observan que el Espíritu que está identificado con el médium, y en él estableció su domicilio, puede alterar sus instrucciones.”

Los Espíritus superiores no escogerán, para transmitir instrucciones serias, a un médium, que se familiariza con Espíritus livianos, a menos que haya necesidad y que no encuentren, en ese momento, otros médiums disponibles; a menos, que deseen darle una lección al propio médium, como a veces acontece; pero entonces, se sirven de él solo accidentalmente y lo abandonan luego que encuentran una mejor, dejándolo entregado a su simpatías si se empeña en conservarlas.”

“El médium perfecto sería, pues, aquél que no permitiera, por ningún descuido, el acceso a los malos Espíritus. Es una condición muy difícil de adoptar. Pero si la perfección absoluta no es dad al hombre, siempre le es posibles por sus esfuerzos, aproximarse a ella; y los Espíritus tienen en cuenta, sobre todo, los esfuerzos, la fuerza de voluntad y la perseverancia”.

“Por el hecho mismo que el médium no es perfecto, Espíritus livianos, embusteros y mentirosos puede mezclarse en sus comunicaciones, alterándole la pureza e induciendo al error al médium y a aquellos que lo requieren. Es el mayor escollo del Espiritismo, cuya gravedad no disimulamos.”

“Es posible evitarlo? Lo decimos alto y fuerte: Sí, el medio no es difícil, solo exige discernimiento.”

“Las buenas intenciones, la propia moralidad del médium, no siempre basta para evitar la intromisión de los Espíritus livianos, mentirosos y pseudos-sabios en las comunicaciones. Más allá de la fallas de su propio Espíritu, puede darle entrada por otras causas de los cuales es la debilidad de carácter y una confianza excesiva en la invariable superioridad de los Espíritus que con él se comunican.”

“Si no queremos ser victimas de los Espíritus livianos, es necesario juzgarlos, y para eso tenemos un criterio infalible: el buen sentido y la razón.”

“Sabemos que las cualidades del lenguaje que caracterizan entre nosotros a los hombres realmente buenos y superiores, son las mismas para los Espíritus. Nunca será demasiado repetir el que caracteriza a los Espíritus elevados: es constantemente digno, noble, sin contradicciones, exento de trivialidades, con un signo de inalterable benevolencia.”

“Los buenos Espíritus aconsejan; no ordenan; no se imponen; no hablan de lo que ignoran.”

“Los Espíritus livianos hablan con las misma seguridad de lo que saben y de lo que no saben; responden a todo sin preocuparse por la verdad.”

“Una recomendación hecha incesantemente por los buenos Espíritus es: “Dios no os dio el raciocinio sin un propósito. Servíos de él a fin saber lo que estáis haciendo.” Los malos Espíritus temen el examen. Ellos dicen: “Aceptad nuestras palabras y no las juzguéis”.

“El hábito de analizar las menores palabras de los Espíritus, de pesar su valor –desde el punto de vista del contenido y no de la forma gramatical, de lo que poco se preocupan ellos- naturalmente apartan a los Espíritus mal intencionados que no vendrán inútilmente a perder su tiempo, toda vez que descartemos todo cuanto es malo o tiene un origen sospechoso.”

“La ciencia espírita exige una gran experiencia que sólo se adquiere, como en todas las ciencias filosóficas o no, a través de un estudio largo, asiduo y perseverante, y por numerosas observaciones. No abarca sólo el estudio de los fenómenos, propiamente dichos, sino también y sobre todo las costumbres, si así podemos decir, del mundo oculto, desde el más bajo al más alto grado de la escala.”

“De todas las disposiciones morales, la mayor entrada ofrece a los Espíritus imperfectos es el orgullo. Éste es para los médiums un escollo tanto más peligroso cuanto menos lo reconocen. Es el orgullo lo que les da la creencia ciega en la superioridad de los Espíritus que a ellos se ligan.”

“Una de la tácticas de esos Espíritus perjudiciales consiste en inspirar la desconfianza y el apartamiento de las personas que los pueden desenmascarar y darle buenos consejos. Jamás acontece semejante cosa con los buenos Espíritus. Todo Espíritu que insufla la discordia, que excita la animosidad, que profundiza los disensos revela, por eso mismo, su naturaleza inferior.”

“sería injusto, además, atribuir todas las comunicaciones malas a cuenta del médium. Hablamos de aquéllas que él obtiene solo y fuera de cualquier otra influencia, y no de las que son producidas en un medio cualquiera. Ahora, todos saben que los Espíritus atraídos por ese medio pueden perjudicar las manifestaciones, ya sea por la diversidad de caracteres, ya sea por la falta de recogimiento. Es regla general que las mejores comunicaciones se producen en la intimidad, en el círculo concentrado y homogéneo. En toda comunicación se encuentra en juego varias influencias: La del médium, la del medio y la de la persona que interroga.”

“Estas influencias pueden actuar las unas sobre las otras, neutralizarse o corroborarse: esto depende del fin que nos propongamos y del pensamiento dominante.”

(REVISTA ESPÍRITA, Febrero 1859, Año II, N° 2)

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miércoles, 15 de octubre de 2014

Constitución del Ser Humano


Marlene Nobre
CONSTITUCIÓN DEL SER HUMANO


El Ser Humano está constituido de Alma, Cuerpo Físico y Cuerpos Sutiles; es, por lo tanto, mucho más complejo de lo que se consigue visualizar a simple vista, o a través de la tecnología médica existente.
Para detectar la materia que entra en la constitución de todos los envoltorios, inclusive la del cuerpo orgánico, la Física tendrá que avanzar mucho máss en sus investigaciones, teniendo en vista que la Revelación Espiritual afirma que el Universo está enteramente bañado por Materia Elemental o Hálito Divino; el electrón es también una partícula disociable y la materia física, incluso la más pesada y voluminosa, está constituida de "luz coagulada"
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Los Instructores Espirituales afirman aún que divisamos apenas una octava parte de lo que acontece a nuestro alrededor, lo que nos da idea de cuanto tendrá que avanzar la Ciencia para descubrir las múltiples dimensiones de vida y el tipo de “materia” que entra en la constitución de cada una de ellas, lo que significa descifrar los múltiples preparativos o modos de “coagulación” de la luz, que entran en la formación de las partículas de esas diferentes dimensiones
MARLENE NOBRE 
Tomado del libro “El alma de La Materia”.- Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta
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                                 MENSAJE DE VIDA
La Madre Teresa de Calcuta, que ganó el premio Nobel de la paz, entre tantos ejemplos dejó también textos escritos de gran valor.
Ella escribió:
¿Tú sabes cuál ha sido el día más hermoso? Hoy.”
Tenía razón. Nada se iguala al día que se está viviendo. Ayer es el pasado, ya nos ha traído la experiencia, y el día de mañana aún no es realidad.
¿Y lo más fácil? Equivocarse.
Con seguridad. ¿Cuántas veces, en el mismo día, cometemos errores? Por apresuramiento damos informaciones incorrectas, hacemos una anotación errónea por descuido, y así sucesivamente.
¿Cuál es el regalo más valioso? El perdón.
Sí, el perdón que es siempre extraordinario para quien lo recibe, pues normalmente, lo espera ansioso, deseando de alguna forma redimirse por la falta practicada. Es suficiente que recordemos cómo nos sentimos preocupados cuando ofendemos a un amigo y quedamos a la espera de tener una oportunidad para vernos de nuevo a su lado, y compensar el error de alguna manera.
¿Cuáles son las personas más necesarias? Los padres.
Ellos nos dan el cuerpo, nos alimentan, nos educan. Ellos nos protegen en los primeros años, cuando somos frágiles, incapaces de vivir y caminar por nuestros propios medios. Son ellos que nos acompañan, año tras año, siempre amigos, atentos, cuidadosos.

¿Y los mayores profesores? Los niños.

Sin duda alguna, los niños, por su forma espontánea de actuar, nos dan muchos ejemplos de la mejor manera de portarnos en la vida. Los niños son sencillos. Expresan con facilidad su cariño. Luchan por lo que desean. No tienen vergüenza de llorar.

¿La mejor medicina? El optimismo.

El que lleva la vida con optimismo, jamás se entrega al desaliento. Consigue siempre fuerzas renovadas para luchar y vencer.

¿La expresión más eficaz? La sonrisa.

La sonrisa conquista simpatías. Cuando estamos en lugares extraños, entre desconocidos, cuando todos parecen un poco asustados, la sonrisa de alguien nos reconforta, y puede ser el principio de un diálogo, un poco más tarde.

¿La fuerza más potente del universo? La fe.


No fue otro el motivo por el cual Jesús, hablando a respecto de la fe, dijo que si la tuviéramos del tamaño de una semilla de mostaza, lograríamos mover montañas. Recordemos la mostaza, tiene una de las semillas más pequeñas. Se puede decir minúscula.

Finalmente, ¿La cosa más hermosa? El amor.

El amor le pone color al paisaje, el amor alimenta y da fuerzas. Por amor, una criatura se entrega a otra y se convierte en copartícipe de Dios en la procreación. Por amor, un Espíritu Excelso vino a la Tierra, cantó y vivió el amor, dejando, al partir, el poema de amor más bello que la Tierra ha conocido: El Evangelio.

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Empiece su día agradeciendo a Dios, por la bendición de la vida.  
Levántese con calma.   
                                  
Si usted tiene alguna contrariedad del día anterior, haga como el sol: olvídese de la sombra y brille otra vez.
Ayude a su familia, compañeros y amigos con su palabra de comprensión y esperanza.

Use la sonrisa con abundancia y descubrirá cómo ella le traerá un precioso beneficio de colaboración y felicidad.
Recuerde que la fórmula de la felicidad recomienda tener para todo, y con todos, la disposición de cooperar para el bien.

( Aportación de Mercedes Cruz ) 
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 FUNDAMENTOS Y ASPECTOS DEL 

ESPIRITISMO


El espiritismo se basa en ocho principios fundamentales, a saber:

1. La existencia de Dios como creador universal.

2. La existencia e inmortalidad de los espíritus.

3. La ley de la evolución.

4. La ley de la reencarnación.

5. La comunicabilidad de los espíritus a través de la mediumnidad.

6. La ley de causa y efecto o de acción y reacción.

7. La pluralidad de mundos habitados.

8. La fraternidad universal. (Ley de justicia, amor y caridad).

Estos principios también son conocidos como los postulados del espiritismo y constituyen la fundamentación científica, filosófica y moral de la doctrina espiritista, contenida en las obras de Allan Kardec, y como en los libros de los autores clásicos del espiritismo que desarrollaron y complementaron las enseñanzas sistematizadas por el pedagogo francés.

Allan Kardec escribió: "El espiritismo se presenta con tres aspectos distintos a saber: el hecho de las manifestaciones, los principios filosóficos y morales que de ella emanan y la aplicación practica de tales principios. A partir de esta definición se han establecido los tres aspectos del espiritualismo científico, filosófico y moral. EJ aspecto científico comprende la fenomenología mediúmnica, las investigaciones experimentaciones y comprobaciones, la demostración de la realidad espiritual, la aplicación del método científico y la determinación de las leyes que rigen los fenómenos psíquicos y espirituales.

El aspecto filosófico comprende el conjunto de explicaciones y respuestas que el espiritualismo da ante los grandes interrogantes básicos e históricos de la humanidad: Dios, Universo, el hombre, el alma, la vida, el amor, el dolor, la verdad, el bien y el mal, los orígenes, las finalidades, el destino, etc.

El aspecto ético o moral se fundamenta en las enseñanzas y en la ejemplificación vivenciada, dadas por el Maestro Jesús a la humanidad como código de moral por excelencia de aplicación universal en el ámbito personal, familiar y social.

(Aportación de Claribel Díaz )
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