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viernes, 4 de diciembre de 2015

Parábola del Festín de bodas y otras Reflexiones.


                           ESPEJO DEL ALMA


     Cuando somos jóvenes, generalmente tenemos una buena relación con el espejo.
     Paramos ante él y nos miramos de cuerpo entero y desde todos los ángulos.
     Tenemos el coraje de observarnos y de enfrentar posibles desajustes físicos,  y el futuro está a nuestro favor.
     Somos más flexibles, desarmados, versátiles, y mas dispuestos a los cambios. Gustamos de cambiar opiniones y acatamos ideas nuevas con facilidad.
     Nuestra alma, tanto como nuestro cuerpo, está en constante transformación. Estamos siempre buscando nuevos significados para las viejas ideas.
     Con el paso del tiempo vamos evitando espejos que reflejen nuestro cuerpo por entero. Buscamos si  acaso aquellos que reflejen solo del cuello hacia arriba.
     Huímos de nuestra apariencia porque no nos gusta o porque aún deseamos ver reflejado aquel cuerpo joven de cabello abundante y piel lisa y brillante.
     Y porque no nos gusta nuestra imagen huímos del espejo, como si eso resolviese nuestro problema.
     Así  también acontece con las cuestiones del alma´
     Cuando somos jóvenes tenemos el coraje de reflexionar sobre nuestras actitudes, nos gusta aprender cosas nuevas y estamos dispuestos a enfrentar desafíos.
     Buscamos respuestas para nuestras dudas y no tememos las críticas por entender que ellas nos ayudan a crecer.
     Pero cuando las gorduras del comodismo se van acumulando en nuestra alma, comenzamos a huír de espejos que nos muestren tal como somos.
     Las ideas se van cristalizando y ya no tenemos tanta disposición para reciclar nuestra memoria.
     Nos posicionamos en un área de confort y nos dejamos llevar por las circunstancias, sin tantos esfuerzos.
     Para muchos es como si una influencia paralizante les tomase por asalto.
     Ya no se interesan más por el conocimiento ni por hacer nuevas amistades o cuidar un poco su cuerpo y su salud.
     Olvidados de que la sabiduría no está en la espina dorsal ni en la piel joven o en una espesa cabellera, se entregan al desánimo como si estuviesen llegando al final de la línea.
     No se dan cuenta de que en cuanto respiramos ya es tiempo de aprender a crecer, de hacer ejercicio y eliminar las gorduras indeseables.
     En cuanto podemos contemplar el espejo físico, nos podemos observar y hacer esfuerzos para corregir lo que juzguemos necesario.
     En cuanto la vida nos lo permite, debemos volver a mirar el espejo de la conciencia y ajustar lo que sea preciso, para que quedemos más bellos y más sabios.
     Arreglar los pensamientos y reciclar las memorias infelices que teníamos archivadas en los rincones del ser.
     Repensar conceptos, rehacer ideas, resisar actitudes y posturas.
     Solo así anularemos el deseo constante de huír del espejo, de huír de nosotros mismos, fingiendo que somos felices enmascarando la realidad.
     No luche contra la naturaleza, deseando asegurar el tiempo con las manos.
     No deje que su sabiduría se esconda en las arrugas de la piel, ni pierda el brillo de los cabellos blancos.
     La belleza de su alma es independiente del cuerpo físico.
     Que su grandeza se refleje en su forma de pensar, sentir y actuar, y no en la imagen proyectada en el espejo.
     Piense en eso y obsérvese de cuerpo y alma, por entero.
     Acuérdese que solo a usted cabe la decisión de asumir la realidad y modificarla cuando y como se juzgue necesario.
¡ Piense en eso !
      Es peor estar insatisfecho con el cuerpo y con la insatisfacción de la propia conciencia. Esa insatisfacción le roba la paz, la alegría, la voluntad de crecer y ser feliz. Por eso es importante recordar que usted puede modificar esa realidad cuando lo desee.
     Basta invertir en su mejoría íntima aireando su mente, eliminando preconceptos y adquiriendo conocimientos que le traigan satisfacción y paz de conciencia.
¡ Piense en eso, pero piense ahora, antes de que sea tarde!
(Eliane de Pádua)
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"Enseñar no es herir. Es orientar al prójimo, amorosamente, para el reino de la comprensión y de la paz."
- Andre Luiz-
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ETIOPATOGENIAS X LEY DE 


ACCIÓN Y REACCIÓN



En los envoltorios sutiles, reside la verdadera causa de las dolencias. Somos herederos de nuestras acciones pretéritas, tanto buenas como malas. El karma o “cuenta del destino creada por nosotros mismos” está impreso en el cuerpo causal (32). Esos registros fluyen hacia los demás cuerpos y acaban determinando el equilibrio o el desequilibrio de los campos vitales y físicos.
No todos los desequilibrios físicos, sin embargo, son originarios de cuentas kármicas (pasadas), aunque reflejen el estado espiritual del individuo, son generados por su conducta actual. Los vicios de la mente, conocidos como egoísmo, orgullo, vanidad, tiranía, pereza, etc., se constituyen en causas de múltiples dolencias, porque se constituyen en el móvil de nuestras acciones (33).
Cuando sean descubiertas las tecnologías que nos posibilitarán el examen profundo del periespíritu, la Medicina cambiará radicalmente, porque trabajaremos mucho más de forma preventiva, evitándose, así, las intervenciones quirúrgicas largas, agresivas, realizadas todavía hoy, aún con los grandes progresos ya alcanzados, en las últimas décadas.
Los médicos tendrán oportunidad de conocer, con detalles, la fisiología transdimensional, comprendiendo mejor el modo como se conjugan los variados envoltorios, en las llamadas sinergias, para auxiliar mejor en la manutención del estado de salud mental y física de sus pacientes.
Vamos a dar algunos ejemplos prácticos, correlacionando dolencias congénitas o de la primera infancia con la desarmonía de los cuerpos sutiles, siguiendo informaciones de André Luiz, médico e investigador, desencarnado en la década de 1930, en Río de Janeiro.
Si la personas se suicidó, en la vida anterior, por envenenamiento, al tomar un nuevo cuerpo físico podrá ser portador de afecciones valvulares, hemopatías diversas, como la leucemia, por ejemplo, u otras dolencias similares. Si incendió el propio cuerpo, en la existencia posterior, podrá presentar dermatosis más o menos extensas, de difícil curación o tratamiento, como el Pénfigo Foliáceo y la Ictiosis.
Si empleó, en el suicidio, agua o gas, podrá renacer con problemas en las vías respiratorias, tales como Enfisema y Cistos pulmonares. Si la causa fue la horca, la consecuencia posterior podrá ser la Parálisis Cerebral Infantil o Neoplasias diversas.
Si se destrozó el cráneo, sufrirá los reflejos, después, presentando dolencias como: Hidrocefalia, Síndrome de Dawn, Deficiencia Mental, Encefalitis, Epilepsia. Si eliminó el cuerpo precipitándose de grandes alturas, podrá tener, después, males como Osteosis Difusa, Distrofia Muscular Progresiva, etc.
Prácticamente todas las molestias tienen sus raíces en el periespíritu. Aunque esté aparentemente saludable, una persona puede traer, en sus Centros de Fuerza o Chacras, disfunciones latentes, adquiridas en esta o en otras vidas, que, más tarde o temprano surgirán a la superficie en el cuerpo físico, bajo la forma de dolencias más o menos graves, conforme la extensión de la lesión y la posición mental del deudor.
El Prof. Ian Stevenson, de la Universidad de Virginia, EUA, presenta en dos volúmenes del libro Reencarnación y Biology, entre los 2.600 casos investigados, los de marcas de nacimiento y defectos congénitos, elucidándolos con el estudio de las vidas pasadas.
Tomado del libro: El Alma de la Materia
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         Sin brazos y sin piernas
    En una de las oraciones que rezan los católicos romanos llaman a este mundo valle de lágrimas, y creo que es la mejor definición que se puede hacer de esta penitenciaría del Universo, porque en realidad, no hay un solo Ser que pueda vanagloriarse de decir: ¡soy feliz en toda la acepción de la palabra! La mayoría de los potentados suelen sufrir enfermedades incurables; hay millonarios en los Estados Unidos que sólo pueden alimentarse con copas de leche en muy corta cantidad; otros no pueden dormir porque se ahogan y tienen millones de renta que no les proporcionan el menor goce, con lo que descienden hasta los más pobres; si algunos son fuertes y robustos carecen de los más indispensable para sostener sus fuerzas vitales, viéndoselos decaer como lámpara que se apaga en el lleno de su juventud; por consiguiente, la felicidad es una nube de humo que se deshace al menor soplo de viento huracanado de la vida, como se deshace la niebla a los primeros rayos del sol; mas en medio de tantos dolores, los hay de distintos grados: los hay soportables y los hay irresistibles.

Hablando hace pocos días con una amiga ésta me decía lo siguiente:

-Hace algún tiempo que fui a un depósito de aguas y allí encontré una familia que nunca olvidaré. Era un matrimonio, los dos jóvenes, amables y simpáticos, sus semblantes irradiaban alegría; los dos se amaban con ese amor primero que se asemeja a un árbol florido que espera ser más tarde hermoso racimo de sazonados frutos; se unieron por amor, únicamente por amor. Él era un modestísimo empleado, ella una humilde costurera; se vieron y se amaron, se amaron y se unieron, y al unirse, al recibir la bendición, él pensó en la llegada de su primer hijo, y ella, contemplando a un niño Jesús, pidió a Dios tener un hijo tan hermoso como aquella figura angelical. Un año después, la enamorada pareja se sintió dominada por la más viva y amorosa ansiedad. A fuerza de economías habían comprado todo lo necesario para vestir a un recién nacido: camisitas de batista con preciosos encajes, vestiditos blancos con finos bordados, gorritas lindísimas, todo lo más bello, todo lo más delicado les parecía poco para el niño que debía llegar pidiendo besos con sus sonrisas. Al fin llegó el momento supremo. Áurea sintió los agudos dolores precursores del laborioso alumbramiento y dio a luz un niño; quiso verlo inmediatamente y su esposo y las personas que lo rodeaban, mustios y callados, parecían que no la comprendían, se miraban unos a otros y cuchicheaban, hasta que Áurea gritó alarmadísima:

– Pero qué, ¿no me oyen?, quiero abrazar a mi hijo… ¿está muerto quizás?…

– No, contestó el esposo, pero….

– ¿Pero qué? ¿Qué sucede?

– ¡Que el niño no tiene brazos… ni piernas!…

– Así estará más tiempo en mis brazos,-contestó Áurea, abrazando a su hijo con delirante afán. El niño era precioso, blanco como la nieve, con ojos azules, cabello rubio muy abundante, sus grandes ojos tenían una mirada muy expresiva; cuando yo conocí al niño tendría ocho o diez meses y estaba hermosísimo; su madre estaba loca con él y su padre lo mismo; pero este último, cuando su esposa no podía oírle, decía con profunda amargura: ¡tanto como yo deseaba un hijo… y ha venido sin brazos ni piernas!…

– ¡Qué injusto es Dios!…. Si mi hijo fuera rico, pero ¡sí yo soy tan pobre!

– Créeme Amalia, aquel niño vive en mi memoria, ¿qué habrá sido? ¿Qué papel habrá representado en la historia?

– Yo lo preguntaré, amiga mía, porque tu relato me ha impresionado muchísimo y, efectivamente, de noche y de día pienso en el niño que tanto deberá sufrir si llega a ser hombre, ¡no tener ni brazos ni piernas!… ¡Qué horror! Y probablemente será un ser de gran inteligencia, querrá volar con su pensamiento y no tiene más remedio que permanecer en la más dolorosa inacción. ¡Dios mío! ¡Dios mío!…, no es vana curiosidad la que me guía, pero deseo saber si es posible el porqué de tan terrible expiación.

* * *

“Por el fruto conoceréis el árbol, dijo Jesús, por consiguiente, a todo ser que veáis cargado de cadenas desde el momento de nacer, podéis deducir, sin la menor duda, que de todo lo que le falte hizo mal uso en sus encarnaciones anteriores. ¿Que no tiene piernas? Señal que cuando las tuvo le sirvieron para hacer todo el daño que pudo; quizá fue un espía que corrió afanoso detrás de algunos infelices para acusarles de crímenes que no cometieron y con sus declaraciones hizo abortar transcendentales conspiraciones, que al ser descubiertas antes de tiempo produjeron innumerables víctimas. Tal vez corrió para precipitar en un abismo a seres indefensos que le estorbaban para realizar inicuos planes; al que le faltan las piernas tiene que haberlas empleado en atormentar a sus enemigos, tiene que haber sido el azote de cuantos le han rodeado; carecer de miembros tan necesarios pone de manifiesto una crueldad sin límites, un ensañamiento en hacer el mal imposible de describir, unos instintos tan perversos que atestiguan el placer de hacer el mal por el mal mismo. ¡Ay de aquél que nace sin piernas!…


“¿Que no tiene brazos? Quizá sus manos que tan útiles son a la especie humana, para hacer con ellas obra de titanes y labores delicadísimas, las empleó para firmar sentencias de muerte que llevaron al patíbulo innumerables víctimas, inocentes en su mayoría. Tal vez gozó apretando los tornillos de horrible potros de tormento, arrancando confesiones de infelices acusados, enloquecidos por el dolor; ¡quién sabe si escribió calumnias horribles que destruyeron la tranquilidad y el cariño de familias dichosas! ¡Se puede hacer tanto daño con las manos!…; con ellas se acerca la mecha a materias inflamables y se produce el devorador incendio; con ellas el fuerte estrangula al débil, con ellas se abofetea y se convierte en fiera al hombre más pacífico y más honrado, con ellas se destruye el trabajo de muchas generaciones. Son los auxiliares del hombre, quien con sus manos produce maravillas o aniquila cuanto existe. Cuando se viene a la Tierra sin manos, ¡cuánto daño se habrá hecho con ellas!

“No hay necesidad de particularizar la historia de éste ni de aquél; todos los que ingresan a la Tierra sin un cuerpo robusto y bien equilibrado, son penados condenados a cadena perpetua que vienen a cumplir su condena, porque no hay apelación ante la sentencia que uno mismo firma en el transcurso de su vida. No hay jueces implacables que nieguen el indulto a los arrepentidos criminales, no hay más juez que la conciencia del hombre; podrá éste embriagarse con fáciles triunfos de sus delitos; podrá no tener oídos para escuchar las maldiciones de sus víctimas; podrá cerrar los ojos para no ver los cuadros de desolación que él ha producido; podrá estacionarse millones de siglos, pero llega un día que, a pesar suyo, se despierta y entonces ve, oye, reconoce su pequeñez y él mismo se llama a juicio y pronuncia su sentencia, sentencia inapelable, sentencia que se cumple hora por hora, día por día, sin que exima del tormento ni un segundo, porque todo está sujeto a leyes fijas e inmutables.

“No lo dudéis; los criminales de ayer son los tullidos de hoy, los ciegos, los mudos, los idiotas, los que carecen de piernas, los que no tienen manos, los que padecen hambre y sed y son perseguidos por la justicia.

“Tenéis un refrán que dice: “No te fíes del lisiado por la mano de Dios”; la idea está muy mal expresada, pero en su fondo hay una gran verdad. Si bien se mira, veréis que la mayoría de esos desgraciados revelan en su semblante la degradación de su Espíritu; la diestra de Dios no ha impreso la ferocidad en su rostro; es el cúmulo de sus delitos, son sus malos y perversos instintos los que han endurecido las líneas de su faz, y para esos penados guardad toda vuestra compasión, guiadles por el mejor camino, haced por ellos cuanto haríais por vuestros hijos, porque son los más necesitados, los más afligidos, porque en medio de la mayor abundancia no hay para ellos agua en la fuente, trigo en los campos, frutos en los árboles, calor en el hogar de la familia; son los judíos errantes de la leyenda, andan siempre sin encontrar una piedra donde sentarse. ¡Qué malo es ser malo! Adiós”.

* * *

¡Qué bien dice el Espíritu! ¡Si por el fruto se conoce el árbol, qué malo es ser malo!

Amalia Domingo Soler
Extraído del libro “Hechos que prueban”
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Parábola del Festín 

de Bodas y 

otras reflexiones

  En esta parábola, Jesús se refería al estado espiritual que debemos conquistar como convidados por el Padre tras un camino de evolución espiritual.
  Este es un festín que está destinado para el disfrute de toda la Humanidad, aunque vemos como en la parábola se refiere en principio al pueblo hebreo que es quien recibió en primer lugar esta invitación de Jesús, porque nació en su seno y en medio de él desarrolló su doctrina.
   Ciertamente somos muchos los llamados, pero en función de nuestra disposición moral son muchos menos los escogidos.  Esta elección para llegar a participar en el banquete del Reino Celestial no la hace el Padre a capricho, sino que toda la Humanidad se autoerige en función del deseo y la disposición por transitar por la senda de progreso basado en el Amor y la Caridad. Precisamente estas son las vestiduras necesarias para alcanzar y gozar de este festín de la parábola. No basta con llamarnos cristianos o espíritas; es necesario que el Amor y la Caridad sean nuestro estandarte en esta vida, formando parte de nuestro ser y personalidad habituales.
   En estos días de tránsito hacia una nueva forma de sociedad en el mundo, es de considerar que no nacimos por casualidad en esta época. No es casual que hayamos nacido en el seno de una sociedad cristiana, ni menos que hayamos conocido el Espiritismo y seamos espíritas. Pero no por esto nos podemos envanidecer, pues tal vez estamos en el Espiritismo precisamente los más endeudados y los que mas cosas tenemos que rescatar.
    Los espíritas somos en parte esos “obreros de la última hora” a quienes también se refirió Jesús en otra parábola. Somos igualmente esos llamados al  “banquete nupcial” y no podemos perdernos por los laberintos de la vida y dar la espalda a esa  invitación del Maestro Jesús, a la que hemos venido preparados para  aceptar y seguir.  Pero sin embargo no podemos pretender acceder a ese festín sin las galas necesarias de la práctica del Amor y de la Caridad, viviendo el día a día con los pies en la tierra y la cabeza en unión y relación con la Mente Creadora.
    Sintamos cada día la responsabilidad como invitados al banquete celestial y luchemos por ser siempre dignos de esa invitación. Tenemos la responsabilidad moral de ser buenos espíritas en todo momento de nuestras vidas y para ello debemos y podemos hacer mucho mas de lo que hasta ahora hicimos , pues tengamos presente que a quienes mas se ha dado mas se les va a pedir, y a los espíritas se nos está dando un conocimiento muy valioso, capaz de transmutar nuestras imperfecciones en valores morales positivos, dentro de un continuo proceso de autoperfeccionamiento.
     Llegado a este punto, nos podemos preguntar: ¿ Qué medios tenemos para nuestra transformación moral?.
   Son varios, valiosos y necesarios: autoanálisis sincero; programación de nuestros actos; fortalecimiento de la voluntad mediante la autodisciplina; realización de un trabajo íntimo contínuo para nuestra transformación moral; sirviendo al prójimo con Amor, y finalmente evaluándonos cada día.
   Pero, ¿ Cómo se ama al prójimo?. Comprendiéndolo, ayudándole,  sirviendo sin condiciones y  perdonando siempre.
   Finalmente , aquí nace otra pregunta: ¿ Qué es el perdón?.   No solo el dado con la boca o con el Alma; supone dar la oportunidad de rescatar la falta mediante una acción de bien. La misma oportunidad que el Padre, que es Amor, nos da siempre para poder rescatar las deudas y volver a comenzar.

- Jose Luis Martín -
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jueves, 3 de diciembre de 2015

Facultades morales e intelectuales


 

UN POCO DE HISTORIA ESPÍRITA

Informaciones inéditas sobre el Primer Centro Espírita

En el año del Sesquicentenario de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas, fundada por Allan Kardec el 1º de abril de 1858, descubrimos en la Revista Espírita la identidad del célebre general X.

l estudiar las páginas históricas de la Revista Espírita, brillante manantial doctrinario que acaba de cumplir su Sesquicentenario de lanzamiento, nos detenemos atentamente en el mes de julio del año 1859 (RE jul. 1859–III c +), en su artículo III, conversación Nº 3 (c) [que tiene su secuencia (+) en otro mes(1) del mismo año], y leemos lo siguiente en el art. intitulado: Conversaciones familiares del Más Allá – Noticias de la guerra: un oficial superior muerto en Magenta (1ª conversación – Sociedad, 10 de junio de 1859), págs. 189-190, cuyas conclusiones estaremos tratando en esta materia conmemorativa. 

En dicho artículo nos deparamos con una interesante y reveladora información en las preguntas números 4 y 5, entre las cuales existe una valiosa Nota de Allan Kardec que identifica claramente al Espíritu comunicante (lo mismo en la pregunta Nº 13), identificación que es la de un oficial superior fallecido en combate en la batalla de Magenta (el 4 de junio de 1859, en la Guerra de Italia), y que el Codificador ya conocía de nombre, porque dicho oficial superior (el general X) había contribuido mucho al obtener la autorización legal imprescindible para el funcionamiento y formación de la Société Parisienne des Études Spirites en tiempo récord, autorización conseguida el 13 de abril de 1858.(2) 

Como también estamos en el Año del Sesquicentenario de la fundación de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas, tenemos el honor de compartir este estudio como un pálido homenaje al incansable trabajo doctrinario que Kardec tuvo al dirigir con maestría y perseverancia el primer Centro Espírita del mundo. Entonces, citemos a continuación en la íntegra la Revue Spirite referida,(3) en la cual está registrado el primero de los diálogos entablados (son 2 conversaciones) entre Kardec y el personaje mencionado, que es objeto de nuestra investigación. La fecha de la evocación es la del 10/06/1859, sólo seis días después de la desencarnación (04/06/1859) del general X en el terrible combate de Magenta (ciudad de la provincia de Milán, hoy perteneciente a Italia). 

UN OFICIAL SUPERIOR MUERTO EN MAGENTA 

(Sociedad de París, 10 de junio de 1859.)

1. Evocación. –Resp. Estoy aquí. 

2. ¿Podríais decirnos cómo habéis venido tan prontamente a nuestro llamado? –Resp. Yo estaba prevenido de vuestro deseo. 

3. ¿Por quién habéis sido prevenido? –Resp. Por un emisario de Luis.

4. ¿Teníais conocimiento de la existencia de nuestra Sociedad? –Resp. Vos lo sabéis. (Letra negrita nuestra.)

Nota de Allan Kardec – En efecto, el oficial en cuestión había realmente contribuido para conseguir la autorización, a fin de constituirnos en Sociedad. (Letra negrita nuestra.)

5. ¿Bajo qué punto de vista encarabais nuestra Sociedad cuando la ayudasteis en su formación? –Resp. Mis ideas aún no estaban enteramente establecidas, pero me inclinaba mucho a creer y, sin los acontecimientos que han sobrevenido, ciertamente yo habría ido a instruirme en vuestro Círculo. (Letra negrita nuestra.) 

6. Hay muchas y grandes personas notables que comparten las ideas espíritas, pero que no las confiesan en público; ¿sería deseable que esas personas influyentes en la opinión pública enarbolasen abiertamente esa bandera? –Resp. Paciencia; Dios lo quiere, y de esta vez la expresión es verdadera. 

7. ¿De qué clase influyente de la sociedad pensáis que el ejemplo deberá partir en primer lugar? –Resp. Primeramente, de algunas; después, de todas. 

8. Desde el punto de vista del estudio, ¿podríais decirnos si vuestras ideas son más lúcidas que las del zuavo que acaba de venir, a pesar de que ambos hayan fallecido casi en el mismo momento? –Resp. Mucho más; aquello que él ha podido deciros, atestiguando una cierta elevación de pensamientos, le ha sido soplado, porque él es bueno pero muy ignorante y un poco ligero. 

9. ¿Todavía os interesáis por el éxito de nuestro ejército? –Resp. Mucho más que nunca, porque ahora conozco su objetivo. 

10. Tened la bondad de definir vuestro pensamiento; el objetivo ha sido siempre abiertamente confesado, y en vuestra posición, sobre todo, ¿no debíais conocerlo? –Resp. ¿Conocéis el objetivo que se ha propuesto Dios? 

(Letra negrita nuestra.) 

Nota – Nadie ha de ignorar la gravedad y la profundidad de esta respuesta. Así, cuando encarnado, él conocía el objetivo de los hombres: como Espíritu, ve lo que hay de providencial en los acontecimientos. (Letra negrita nuestra.) 

11. ¿Qué pensáis de la guerra en general? –Resp. Mi opinión es que os deseo un progreso tan rápido, a fin de que la guerra se vuelva tan imposible como inútil. 

12. ¿Creéis que llegará el día en que la misma será imposible e inútil? –Resp. Sí, no tengo duda, y puedo deciros que ese momento no está tan lejos como pensáis, no obstante no pueda daros la esperanza de que vos mismo lo veréis. 

13. ¿Os habéis reconocido inmediatamente en el momento de vuestra muerte? –Resp. Me he reconocido casi en seguida, y esto gracias a las vagas nociones que yo tenía del Espiritismo. (Letra negrita nuestra.) 

14. ¿Podéis decirnos algo sobre M..., muerto también en la última batalla? –Resp. Él aún se encuentra enmarañado en la materia; siente mucha dificultad en desprenderse; sus pensamientos no se habían vuelto hacia este lado. 

Nota – De esta manera, el conocimiento del Espiritismo ayuda al desprendimiento del alma después de la muerte; esto abrevia la duración de la turbación que acompaña a la separación; y es comprensible: el Espíritu conocía anticipadamente el mundo en el cual se encuentra. 

15. ¿Habéis asistido a la entrada de nuestras tropas en Milán? –Resp. Sí, y con felicidad; me quedé encantado con la ovación que nuestro ejército recibió, primeramente por patriotismo, y después por causa del futuro que le aguarda. (Letra negrita nuestra.) 

16. Como Espíritu, ¿podéis ejercer alguna influencia en la estrategia militar? –Resp. ¿Creéis que esto no ha sido hecho desde el principio, y tenéis dificultad de adivinar por quién? (Letra negrita nuestra.) 

17. ¿Cómo se explica que los austríacos hayan abandonado tan prontamente una plaza de armas como Pavía? –Resp. Miedo. 

18. ¿Están entonces desmoralizados? –Resp. Completamente; además, si actuamos sobre los nuestros en un sentido, debéis pensar que una influencia de otra naturaleza actúa sobre ellos. 

Nota – Aquí la intervención de los Espíritus en los acontecimientos es indudable; ellos preparan los caminos para el cumplimiento de los designios de la Providencia. Los Antiguos habrían dicho que era la obra de los dioses; nosotros decimos que es la de los Espíritus por orden de Dios. 

19. ¿Podríais darnos vuestra opinión sobre el general Giulay, como militar, dejando a un lado todo sentimiento de nacionalidad? –Resp. ¡Pobre, pobre general! 

20. ¿Volveríais con placer si os llamásemos? –Resp. Estoy a vuestra disposición, e incluso prometo venir sin ser llamado; tened la certeza de que la simpatía que yo tenía por vos no hizo más que aumentar. Adiós. (Letra negrita nuestra.) 

EL GENERAL X 

Veamos ahora lo que el propio Codificador Allan Kardec nos habla en Obras Póstumas,(4) sobre la importantísima autorización legal para el funcionamiento y formación de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas (SPEE): 

«(...) Entonces se hizo necesario obtener una autorización legal, para evitar problemas con las autoridades. El Sr. Dufaux, que conocía personalmente al Prefecto de Policía, se encargó de la petición. La autorización dependía también del Ministro del Interior, que en aquel entonces era el general X, quien –sin que lo supiéramos– simpatizaba con nuestras ideas, sin conocerlas completamente; gracias a su influencia, la autorización pudo ser conseguida en quince días, que de seguir el trámite usual hubiera llevado tres meses. (...)». (Letra negrita nuestra.)

Recordemos el contexto histórico, político y social francés de la segunda mitad del siglo XIX: una ley de la época, la ley de seguridad general, votada el 19 de febrero de 1858 y promulgada el 27/02/1858, prohibía reuniones con más de 20 personas sin la autorización de la policía imperial de Napoleón III, el cual había sufrido un atentado político por parte del revolucionario nacionalista italiano Félix Orsini, que casi lo mató el día 14 de enero de 1858. A raíz de esto, Orsini fue condenado a la pena de muerte, habiendo sido ejecutado en la guillotina el 13 de marzo de 1858, es decir, sólo veinte días antes (01/04/1858) de la fundación de la SPEE y exactamente un mes antes (13/04/1858) de haberse obtenido la necesaria autorización(5). Orsini había sido diputado en la Constituyente de Roma de 1849 que, al caer la República, se refugió en París. Según él, atentó contra Napoleón III por haber éste restablecido la autoridad del papa en los Estados Pontificios. Fue por este motivo que se endureció sobremanera el control policial sobre la reunión de más gente que la permitida en recinto cerrado. 

Este episodio provocó la sanción de la Ley de Seguridad General, que facultaba al Ministro del Interior a trasladar o desterrar a cualquier ciudadano francés que fuese reconocido culpable de conspirar contra la seguridad del Estado. 

Era una ley muy rigurosa, que sólo se derogó doce años después, en 1870. El estatuto social de la SPEE debía ser sometido a las autoridades bajo este severo régimen que, ante nuevas ideas, detendrían su atención sobre el objeto y nómina de los componentes. 

EL GENERAL CHARLES-MARIE-ESPRIT ESPINASSE 

Como acabamos de leer en Obras Póstumas, el general X era al mismo tiempo Ministro del Interior de Francia, cuyo elevado cargo ministerial llevaba a la época la denominación completa de Ministro del Interior y de Seguridad General. Nuestra investigación de la historia política francesa nos apunta que Napoleón III (1808-1873) nombró para dicho cargo a un general, oficialmente el día 7 de febrero de 1858.(6) La Historia registra que se trata del general Charles-Marie-Esprit Espinasse (Castelnaudary [Aude], Francia, 02/04/1815 – Magenta [Milán], hoy Italia, 04/06/1859), que ocupó dicho Ministerio hasta el día 14 de junio de 1858, siendo que tres días después de su dimisión fue nombrado senador por el régimen imperialista. El general Espinasse participó activamente de la Guerra de Italia (véase más abajo su contexto histórico) y murió en la batalla de Magenta. Años antes (1842) había sido nombrado caballero de la Legión de Honor. El 2 de diciembre de 1851 participó militarmente del golpe de Estado de Luis Napoleón Bonaparte, sobrino de Napoleón I (1769-1821). 

Citemos textualmente las palabras que el propio Kardec pone en el título y en el subtítulo de su artículo ya mencionado de la Revista Espírita:(2) «Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas, fundada en París el 1º de abril de 1858, y autorizada por decreto del Sr. Prefecto de Policía, según el dictamen de Su Excelencia, el Sr. Ministro del Interior y de Seguridad General, en fecha del 13 de abril de 1858». Esta autorización legal se obtuvo –como vimos– en el período en que el general Espinasse estaba al frente del ministerio (del 07/02/1858 al 14/06/1858). 

Sabiamente, y con su prudencia habitual, Allan Kardec designa a dicho general con la letra X, por motivos obvios y porque además el estatuto de la Sociedad de París impedía que la actividad política partidaria hiciera parte de la misma, por ser una Sociedad de carácter apolítico. Hoy esta nueva información sobre la identificación nominal del general X tiene únicamente carácter de registro histórico, con el objetivo de que conozcamos las personalidades que contribuyeron y que hicieron parte de los anales del Espiritismo. 

En otro contexto, el propio Codificador se va a referir dos veces –ahora sí nominalmente– al general Espinasse, después de muerto en la batalla de Magenta: en la pregunta Nº 37 de la RE jul. 1859–III a +: Conversaciones familiares del Más Allá – Noticias de la guerra: el zuavo de Magenta (1ª conversación – Sociedad, 10 de junio de 1859), página 187, y también en la preg. 40 de la RE jul. 1859–III b +: Conversaciones familiares del Más Allá – Noticias de la guerra: el zuavo de Magenta (2ª conversación – Sociedad, 17 de junio de 1859), en la misma pág. 187. Asimismo, el Espíritu Espinasse parece ser el mismo (con excepción de la primera letra agregada: Lespinasse) que dicta una comunicación en el final del artículo de la RE may. 1862–II a: Conversaciones familiares del Más Allá – El capitán Nivrac, págs. 141-142, donde otra Nota de Allan Kardec informa el objetivo de registrar allí aquella comunicación, que trata de la benéfica influencia del Espiritismo en los soldados. 

Finalmente tengamos en cuenta, para comprender mejor, el contexto histórico, político y social de la Guerra de Italia, en la cual Francia participó activamente, y por ende el general X. Recordemos que en Obras Póstumas (2ª Parte – Acontecimientos, 7 de mayo de 1856, en casa del Sr. Roustan; médium: Srta. Japhet) hay una clara referencia a este grave conflicto, mensaje histórico en que los Espíritus ya predecían al Codificador que la primera chispa de la guerra partiría de Italia, conflagración que tomaría grandes proporciones y que abarcaría la Tierra. Y exactamente así sucedió, como los Espíritus anunciaron con anticipación de 3 años. 

CONTEXTO HISTÓRICO DE LA GUERRA DE ITALIA

El contexto de fondo de este artículo de la Revista Espírita es la Guerra de Italia (1859), que aún no había conseguido su independencia y su unidad como país (sólo en 1870-1871 se concretó finalmente su unificación). 

Varios estados italianos estaban bajo la hegemonía directa o indirecta de Austria, que con su ejército reprimía cualquier movimiento revolucionario desde 1820, y principalmente en el año clave de 1848. Víctor Manuel II (1820-1878), rey de Cerdeña en 1849 [y posteriormente rey de Italia, en 1861], designó ministro en 1850 a Camilo Benso, conde de Cavour (1810-1861), con quien trabajó por la unificación del reino de Italia, hasta la muerte de su célebre colaborador. Con el aval de Víctor Manuel II, el 21 de julio de 1858 el emperador francés Napoleón III convocó a Cavour a la estación veraniega de Plombières, en los Vosgos (entrevista de Plombières), para tratar sobre la futura Italia, conversaciones que dieron lugar a un tratado secreto franco-piamontés, que se firmaría el 26 de enero de 1859, en que Francia daba garantías a Piamonte para el caso de que sufriera una agresión austríaca. 

Estaba sellada la alianza entre Víctor Manuel II y Napoleón III contra Austria, cuyo emperador era Francisco José I (1830-1916). 

La acumulación de tropas piamontesas en la frontera con Lombardía provocó el ultimátum austríaco del 23 de abril de 1859, en el que se reclamaba el desarme de dichas tropas. La negativa de Piamonte a aceptar estas exigencias determinó el inicio de las hostilidades, pocos días después. Cavour rechaza el ultimátum y, el 27 de abril de 1859, el ejército austríaco cruza la frontera. El 3 de mayo de 1859 Francia declara la guerra a Austria. Napoleón III estaba al frente de su ejército, que contaba con más de 100.000 hombres. El peso de las operaciones correspondió a las tropas francesas, que derrotaron a las austríacas en Montebello (20 de mayo) y en Magenta (4 de junio), lo que permitió la entrada del ejército francés en Milán el 7 de junio de 1859. El emperador austríaco Francisco José I se puso al mando de sus tropas pero no pudo impedir la derrota (24 de junio) en las batallas de Solferino y San Martino, que costaron un elevadísimo número de bajas en todos los contendientes y no consiguieron aplacar el descontento de la opinión pública. El resto de Lombardía quedó en las manos aliadas, que amenazaron Venecia. Fue entonces, sin embargo, cuando Napoleón III dio un brusco giro y ofreció una tregua que el emperador Francisco José I se apresuró a aceptar. Ambos emperadores se reunieron el 11 de julio de 1859 en Villafranca, Verona, y firmaron un armisticio, por el que Austria entregaba Lombardía a Francia que la cedería, a su vez, a Piamonte. 

Los duques de Toscana y Módena fueron restablecidos, mientras que Austria retenía Venecia y afianzaba sus fortalezas con Mantua y Peschiera. Piamonte, que fue informado del acuerdo después de tomado, acogió con indignación la noticia, y Cavour, que no consiguió que Víctor Manuel II rechazara los términos del armisticio, se dimitió de la presidencia del Consejo de Ministros el día 12. Después del armisticio de Villafranca, sin contar con Piamonte, Francia y Austria firman la paz de Zürich (el 10 de noviembre de 1859), en la que sólo se permite la entrega de Lombardía a los piamonteses. Los nacionalistas italianos quedan resentidos por el abandono de su aliado francés, mientras que Napoleón III no consigue aplacar la oposición interna ni aumentar su prestigio internacional. La única ganancia cierta fue la adquisición de Niza y de Saboya, por cesión de Piamonte, el 24 de marzo de 1860 (Tratado de Turín). A pesar de esto, Víctor Manuel II, en febrero de 1861 quedaría consagrado rey de Italia, después de la anexión de Italia central, del reino de Nápoles y posteriormente del reino de las Dos Sicilias, con la ayuda del patriota Giuseppe Garibaldi (1807-1882), que estaba al frente de su tropa de voluntarios y que también contribuyó poderosamente para la unificación de Italia (ver tb. RE mar. 1861–II: La cabeza de Garibaldi, págs. 76-78). Víctor Manuel II, favorecido ahora por su alianza con Prusia, obtuvo de Austria, en 1866, la cesión de Venecia y, posteriormente, por la fuerza, se apoderó de Roma, donde fijó la capital del reino en 1870-1871. Estaba consolidada la unidad de Italia como país. 

Allan Kardec - Revista Espírita de febrero de 1859

Traducción de los originales franceses y  notas de Enrique Baldovino


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   TODOS SOMOS                             MEDIUMS

“¿Ya te has comunicado con tu Espíritu Protector o Guía?” 
Sí; ya te has comunicado con tu Espíritu Protector o Guía. Desde que tuviste conciencia de vida. Lo que ocurre es que no te has enfocado en considerar como se comunica el Espíritu. Se comunica a través de la mente, del corazón y tu conciencia. Siempre has tenido esa comunicación. Pero debes educar tu Espíritu a través de la lectura de los Libros Codificados. Eres Médium y siempre lo has sido, pero no lo has reconocido, y es ahí donde la educación Espírita te ayuda. Ya eres fruta madura, por solo desear conocer a tu Espíritu Protector o Guía. 

En el Espiritismo, TODOS SOMOS MÉDIUMS, Capitulo X, Libro de Los Médiums… 
Libro de Los Médiums - Sobre los Médiums - X Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una Mediúmnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums. 
  - Frank Montañez -
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Cualquier vicio esclaviza y mata. 

No te vincules a los llamados 
“aperitivos 

 sociales”, que dan margen a lamentables 

 procesos de alcoholismo, ni adoptes la  

posición de fumador, por parecerte una postura 

distinta y de elegancia, pero que conduce a las 

esposas del tabaquismo asesino. 

Juego, sexo, gula, anecdotario 
servil, para 

citar solamente algunos, se inician en 

pequeñas dosis, para culminar en presión 

moral cuando no en penitenciaria común. 

Una vida saludable, se torna 
dichosa 

prolongada, a beneficio de aquel que así 

la preserva. 

Aporte de Jacob C.Sánchez 

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FACULTADES MORALES E

INTELECTUALES


 EstudIo coN base en El Libro de los Espíritus, Libro Segundo, qq. de 361 à 366.
Obra codificada por Allan Kardec
                                                    
Trabajo de : Elio Mollo


En el hombre sus cualidades morales, buenas o malas, son del Espíritu que está encarnado en él; cuanto más puro es ese Espíritu, más es propenso al bien el hombre. Resulta de ahí que el hombre de bien es la encarnación de un Espíritu que ya conquistó durante las otras encarnaciones, buenas cualidades y el hombre vicioso es la de un Espíritu aún imperfecto.

Los Espíritus burlones y livianos (algunos los llaman duendes) cuando están encarnados, normalmente son atolondrados, torpes y algunas veces maliciosos.

Los Espíritus no tienen pasiones extrañas a la humanidad; si así fuese, nosotros también las tendríamos.

El Espíritu que posee buenas cualidades morales y es inteligente, cuando encarnado, seguramente es lo mismo, en razón del grado a que haya llegado, pues el hombre no tiene en sí dos Espíritus.

Existen hombres inteligentes que parecen revelar que un Espíritu superior está encarnado en ellos, pero que al mismo tiempo son profundamente viciosos. Y que el Espíritu que encarna a cada uno de esos hombres, aun no es suficientemente puro, y el hombre cede a la influencia de otros Espíritus aún peores. El Espíritu progresa en una marcha ascendente insensible, pero el progreso no se realiza simultáneamente en todos los sentidos; en un periodo él puede avanzar en ciencia, y en otro en moralidad.
Como ya vimos, en un hombre está encarnado un único Epíritu, por tanto no se debe creer que existen dos o más Espíritus encarnados en un mismo hombre, eso es absurdo. El Espíritu debe tener todas las aptitudes. Para progresar necesita de una voluntad única. Si el hombre fuese un conjunto de Espíritus, esa voluntad no existiría y el no tendría individualidad, ppues a su muerte, todos esos Espíritus serían como un bando de pájaros escapando de la jaula. El hombre se queja muchas veces por no comprender algunas cosas, pero es curioso ver como él multiplica las dificultades cuando tiene en la mano una explicación muy simple y natural. Eso es tomar el efecto por la causa: hacer con el hombre lo que los paganos hacian con Dios. Ellos creían en tantos dioses como fenómenos había en el universo. Pero igualmente entre ellos, personas sensatas no veían en esos fenómenos nada más que efectos, teniendo por causa a un Dios único.

NOTA DE ALLAN KARDEC:   El mundo físico y el mundo moral nos ofrecen, al respecto, numerosos puntos de comparación. Se creyó en la multiplicidad de la materia, en cuanto el exámen se detenía en la apariencia de los fenómenos; hoy se comprende que esos fenómenos tan variados pueden no ser mas que modificaciones de una materia elemental y única. Las diversas faacultades son manifestaciones de una misma causa que es el alma, como los diferentes sonidos del órano son producto de una especie de aire y no de tantas clases de aire como de sonidos. De ese sistema resultaría que cuando un hombre pierde o adquiere ciertas aptitudes, ciertas tendencias, eso significaría que otros tantos Espíritus lo poseerían o dejarían, lo que lo volvería un ser múltiple, sin individualidad y consecuentemente sin responsabilidad. Esto, además, es contradicho por los tan numerosos ejemplos de manifestaciones en que los Espíritus prueban su personalidad y su identidad.
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RESUMEN (SÍNTESIS DE  EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, B. Godoy Paiva)

Las cualidades morales, buenas  malas, del hombre, son las del Espíritu en él encarnado. Cuanto más puro es ese Espíritu, tanto más propenso al bien es el hombre. El hombe vicioso es la encarnación de un Espíritu imperfecto; por eso el caracter de los indivíduos en que encarnan Espíritus desajustados y livianos, no es raro que sea el de criaturas malvadas. El Espíritu siempre progresa en insensible marcha ascendente, pero el progreso no se efectúa simultáneamente en todos los sentidos. Durante un periodo de su existencia adelanta en ciencia, y en otro en moralidad.
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