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viernes, 19 de noviembre de 2010

Creencia y conocimiento




No es raro oír afirmativas como “yo creo que va a llover”, “Yo creo que va a hacer mucho frió este año, creo que voy para el cielo o para el infierno”, etc.

Sin duda esas son opiniones que no tienen ningún compromiso con la verdad. Son meras creencias. Y la creencia es ciega.

No en tanto, una persona que conoce meteorología y tiene equipamientos para sondear el clima, podrá afirmar si irá a llover o hacer calor en los próximos días.

Ciertamente las personas que tienen conocimiento son las más indicadas para opinar sobre los asuntos que dominan.

No podría ser diferente en cuanto a las cuestiones relativas a las creencias religiosas.

En ese particular es siempre importante buscar el conocimiento con los sabios que realmente saben sobre las leyes que rigen el universo.

Asegurar en esta o aquella formula, en este o aquel movimiento, en una receta de cualquiera de felicidad, no es propio de personas que desean saber el porqué y el significado de las cosas.

Aprovechándose de las personas que aceptan todo sin examen, sin un análisis profundo de las propuestas presentadas, siempre hubo y siempre habrá los pregonadotes de ilusiones.

Y ellos no precisan de mucho esfuerzo, no. Basta prometer la felicidad póstuma y recetar una formula simple y fácil, que consiguen innumerables seguidores fieles.

Más, delante de las prescripciones preguntásemos si eso realmente nos ayudará y de que manera; cual será nuestro crecimiento efectivo, ese tipo de propuesta desaparecería.
Hemos de convenir que, si los cultos exteriores, las promesas fáciles, las palabras decoradas dichas sin emoción, trajesen la felicidad, no habría ningún infeliz en el mundo.

Comience preguntando a si mismo si determinada practica le ara efectivamente más feliz, le traerá más conocimientos de las cosas, más grandeza de alma.

Si un cambio, una transformación de favores, es interesante para ambas parteso solamente para una de ellas.

Pregúntese lo que haria con el objeto que acostumbra a ofrecer a cambio de un favor de los cielos, caso le recibiese de alguien.

Que utilidad tendría para usted el objeto o la actitud que le ofrece como pagamiento de un favor.

¿Si el objeto fue ofrecido a Dios, que es el supremo señor del universo, o que Dios haría con su oferta?

De al cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.

¿Qué haría Dios con las cosas del Cesar?

¿Qué haría con las quincalleras que ni para nosotros, criaturas imperfectas, tendrían valor?

Busque, así, el conocimiento de las leyes que rigen el universo.

Si usted es cristiano, encontrará en las enseñanzas de Jesús informaciones importantes que le ayudaran a abrir los ojos y a preciar el mundo de una forma más amplia y lucida.

A cada uno según sus obras”, afirmó Jesús. El es un espíritu que posee autoridad intelecto moral para orientarnos sobre las verdades de la vida, pues ya trajo el camino que hoy estamos recorriendo.

Al decir: “Antes que Abrahán fuese, yo soy”, el se refería a su madurez espiritual, que fue conquistada antes de los hombres habitar el planeta.

Jesús prescribió el amor a Dios por encima de todo, y al prójimo como a si mismo. Es un guía seguro, que nos conducirá a la felicidad eterna.
Y amar a Dios es conocer sus leyes y vivirlas. Las leyes naturales y las leyes morales.

Aun mismo antes de Jesús vamos a encontrar sabios que también enseñaron grandes verdades, como Sócrates, Platón, Aristóteles, entre otros.

En vez de la creencia ciega, que ciertamente nos llevará a grandes decepciones y desilusiones, optemos por el conocimiento de las cosas.

Solamente el conocimiento de la verdad nos hará libres. Libres de tantas exquisiteces y formulas sin sentido que solo nos retarda el acceso a la felicidad que tanto deseamos.

Pensemos en todas esas consideraciones, y optemos por una de las alternativas: creencia ciega, o conocimiento lucido y fe inavalable.

“A medida que el conocimiento aumenta, el espanto se profundiza.”

Charles Morgan

Espiritismo:¿Ciencia o Religión?

Es este un tema controvertido cuando, en realidad, no debería serlo, y que , además no es nuevo, sino que ya era una cuestión presente desde los primeros tiempos de la codificación espiritista.

Pero, ¿no es ya hora de haber superado el tiempo de la discusión? ¿o se trata más bien de que no hemos entendido con profundidad, de verdad, el alcance y significado de nuestra doctrina?

Un asunto debería quedarnos suficientemente despejado antes de adentrarnos en esta controversia siempre de actualidad (desafortunadamente), y es que, pese a todo, y como controversia, sólo existe en la mente de aquellos aficionados a la polémica y a la discusión, en lugar del estudio y la reflexión que es lo que nuestra doctrina preconiza. Para algunos es irresistiblemente más atractiva la vía del escándalo y la actitud polemista, que el trabajo netamente espírita que es la auto-reforma y el crecimiento espiritual a través del estudio y el apoyo fraternal.

Allan Kardec es sobradamente explícito cuando manifiesta que el espiritismo es
ciencia, filosofía y moral. Apunte similar da en Qué es el Espiritismo, donde dice que: // Su verdadero carácter es el de una ciencia y no el de una religión. //

Pero también es cierto que el codificador se expresa de la siguiente manera en la obra antes citada:
// Desde el punto de vista religioso, el Espiritismo tiene por base las verdades fundamentales de todas las religiones. (...) No es una religión especial porque no tiene sacerdotes ni templos. //. Veamos: 'No es una religión especial', no es lo mismo que decir que no es ninguna religión, sino que no presenta las características de las demás religiones. Algo que tiene por base 'Las verdades fundamentales de todas las religiones', ¿no conlleva forzosa y naturalmente un aspecto religioso?.

'En el evangelio según el espiritismo', los Espíritus superiores esclarecen:
Ciencia y religión son las dos palancas de la inteligencia humana. Una revela las leyes del mundo material y la otra las leyes del mundo moral.

Cuando un espírita habla del aspecto religioso, es porque forma parte de la codificación, no es invención de nadie; se está refiriendo a un 'aspecto' religioso y no a una religión propiamente dicha. ¿Por qué seguir discutiendo? ¿Olvidamos que el capítulo primero del 'Evangelio según el Espiritismo' habla de la
Alianza de la Ciencia y Religión?.

Convengamos que al lado de aquellos compañeros que pecan de un excesivo 'religiosismo', por así decirlo, a la hora de tratar con la doctrina, están también con un exceso 'cienticismo', ¿con cuál propósito? Observando a algunos da la impresión de estar presurosos por adelantar la aceptación de la comunidad científica oficial, olvidando que Kardec apuntaba que el Espiritismo se destina a las masas, al pueblo, y sólo cuando estuviera vulgarizado, los científicos se rendirían a la evidencia. No es preocupación de la doctrina convencer a ningún científico, ya se encargará de esto el fluir natural de los acontecimientos y el progreso, pues ella se apoya sobre las grandes leyes que rigen todo nuestro universo, desde el micro al macrocosmos, y a su lado, la 'joven' ciencia de los hombres aún le queda mucho por andar... y muchos prejuicios que derribar.

Hay otro detalle que quizá los menos habituados al estudio ignoran. ¿No habla Kardec que la doctrina espírita debería pasar por diversos periodos? Esos periodos, algunos vivenciados y otros presentidos por el maestro de Lyon son:

1.- Periodo de curiosidad.
2.- Periodo filosófico.
3.- Periodo de lucha.
4.- Periodo religioso.
5.- Periodo de intermediario.
6.- Periodo de regeneración.

Pienso que, llegados a este punto, no nos cabe sino reflexionar individualmente, para intentar ser coherentes con los ideales que defendemos. ¿Es la nuestra una actitud en exceso influida por la tradición eclesiástica? ¿Es acaso, una actitud tan 'científica', que, sin pretenderlo, vamos desplazando la parte espiritual y cediendo terreno a atavismos materialistas aún impresos en nuestro interior? Las dos posturas no estarían del todo acertadas, si de coherencia doctrinaria hablamos, siendo convidadas ambas al estudio, el análisis y la reflexión.

Como en casi todo, los puntos extremos son equidistantes de la verdad.

Pese a todo: respeto y tolerancia.


Ramsay ( Art. publicado anteriormente por la F.E.E.)

jueves, 18 de noviembre de 2010

La existencia del espíritu

Existencia y comunicación de los espíritus.

Hay millones de personas en el mundo, religiosas o no, que a diferencia de los espiritas, abrigan serias dudas sobre la realidad de ese fenómeno. Y eso por varias razones: o porque sus respectivas religiones niegan prematuramente esa posibilidad, o porque a priori asumen una posición filosófica materialista, o simplemente (y aquí está el mayor número de ellas) porque jamás se interesaron en ese asunto. No es tema de sus pensamientos habituales.

A pesar de ese grupo de personas, podemos afirmar, en este inicio de milenio, que esta cuestión sufre mucho menos oposición que aquella experimentada en el siglo XIX, época en la que surgió el Espiritismo. Hoy se puede observar, en cualquier encuesta realizada en todos los países del mundo, que la gran mayoría de las personas no tiene dudas sobre la existencia de los espíritus y de la posibilidad de su manifestación. No es, pues, un tema primordial del Espiritismo comprobar la existencia de los espíritus. Esa temática, de cierta forma, disminuyó su importancia a medida que pasó a ser generalmente aceptada. Es el proceso evolutivo del hombre aceptando una tesis que, hace 150 años, cuando Allan Kardec se interesó por los fenómenos de las mesas giratorias y parlantes, era entonces muy polémica y envuelta en misterio. El misterio creado en torno de ellas por la religión.

Al mismo tiempo que se convirtió en un asunto de aceptación generalizada, como está ocurriendo también con la reencarnación, que es, actualmente, aceptada por más del 50% de los occidentales, independientemente de sus religiones, la cuestión de la comunicación con los espíritus sigue siendo la referencia a partir de la cual se construye todo el raciocinio espirita, base, pues, de su filosofía.

Así, podemos decir que el tema disminuyó su importancia práctica, dejó de ser polémico para la mayoría de las personas, pero se afirma cada vez más su importancia como base de una reflexión filosófica, ya que, el principio de la inmortalidad del espíritu, una vez comprobado, conlleva innumerables consecuencias de cuño ético y moral. Y así estamos introduciéndonos, entonces, en el objetivo central buscado por el Espiritismo: la adopción por el hombre de una filosofía ética y moral compatible con su naturaleza espiritual.

En verdad, nadie se convierte en espirita sin, antes, afirmarse en la convicción del siguiente postulado básico, presupuesto para cualquier reflexión filosófica espirita, a saber: existen los espíritus y ellos pueden comunicarse con nosotros. Ella es la base fáctica del Espiritismo.

El propio Allan Kardec, partió de esa cuestión elemental para construir toda la edificación doctrinaria espirita. Espíritu positivista, cartesiano, práctico y objetivo, fue, de cierta forma, hasta determinado momento, un escéptico con relación a la existencia de los espíritus y de su comunicabilidad. Alrededor del año 1854/55, cuando, por invitación de un amigo, participó por primera vez de una sesión donde ocurrían los fenómenos con las mesas que "transmitían" mensajes, intentó, inicialmente, dar a esos fenómenos la interpretación del magnetismo del cual era estudioso. Serían, simplemente, las vibraciones magnéticas de los participantes de las reuniones, las que provocaban los fenómenos en las mesas. Pero continuó, con todos los recaudos y sin ningún preconcepto, sus observaciones. Luego, constató que los mensajes inteligentes que allí eran transmitidos tenían contenidos que escapaban enteramente al conocimiento previo de los participantes de esas reuniones. Encerraban ideas y contenidos que no formaban parte del caudal de conocimiento de los asistentes. Las mesas no podían, por sí mismas, transmitir mensajes. Formuló, de inmediato, un principio filosófico que se tornó base de todos sus estudios: no hay efecto sin causa. Y, en ese caso, se estaba, claramente, frente a fenómenos inteligentes. Ahora, a un fenómeno inteligente debe corresponderle, naturalmente, también una causa inteligente. Había, pues, según sus observaciones prácticas, y su raciocinio en torno a los hechos, inteligencias produciendo aquellos fenómenos. Las mesas eran meros instrumentos. Y los médiums apenas proporcionaban su cooperación energética para la transmisión de los mensajes.

Las grandes comprobaciones históricas.

Podemos decir que el fruto del razonamiento propiciado por los resultados observados por Kardec y sus colaboradores, en ese trabajo inicial que tuvo como laboratorio la Sociedad Parisiense de Estudios Espiritas, ya sería suficiente para rubricar la convicción acerca de la existencia de los espíritus y de su real comunicabilidad. Pero, el momento histórico vivido por Kardec y sus sucesores tendrían un significado especial, determinante y de mucha mayor amplitud. La segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX fueron escenario de un extraordinario esfuerzo conjunto de inteligencias encarnadas y desencarnadas para evidenciar el fenómeno mediúmnico, de forma de no dejar dudas a quien tuviese algún interés en ver comprobada la cuestión de la supervivencia del espíritu y su posibilidad de intervenir en el mundo material.

Cítense, apenas como ejemplo, las famosas experiencias de materialización de espíritus producidas por el eminente científico británico Sir William Crookes, de la Royal Society, de Londres, hacia el año 1870, y que se repitieron, sobre los más rigurosos criterios de control, en presencia de otros miembros de esa misma institución, en la casa de ese científico, durante varios años, donde el espíritu de Katie King se hacía visible, se dejaba tocar, cortar partes del cabello y de los trajes, tomar fotografías, conversar con los participantes, etc. Las materializaciones, que eran frecuentes en esa época, con varios médiums, en Europa y en América, son pruebas cabales de la supervivencia del espíritu.

Alguien, como Cesare Lombroso, que, en Milán, presenció varias sesiones de materialización de espíritus producidas por la médium Eusapia Paladino, que permitió la aparición, inclusive, de la genitoria del famoso criminalista italiano hablándole al oído, con palabras tiernas y familiares, deja de alimentar dudas y pasa a tener la prueba material e irrecusable de la supervivencia del espíritu. Esa cuestión, como lo señaló Allan Kardec, deja de pertenecer al terreno de la fe, para encuadrarse como hecho positivo. Por eso, decía él que el Espiritismo no vino para quien tiene su fe, sino más exactamente para quien duda. Kardec mismo realizó todo su trabajo a partir de la duda, del escepticismo, de la misma forma que William Crookes, Alfred Russel Wallace, Charles Richet, Gabriel Delanne, Alexander Aksakoff, y tantos otros científicos, muchos de ellos, incluso, habiendo confesado, después, que su objetivo inicial era el de desenmascarar los fenómenos espiritas. Terminaron, entretanto, produciendo una inmensa contribución a su comprobación. Siempre a partir de la duda, así como de una preconcepción contraria a la tesis espirita.

Transformación moral del hombre.

Actualmente, son muy raros los fenómenos de materialización, o de comprobación física del fenómeno mediúmnico. Creemos que la avalancha de pruebas ofrecidas por los espíritus acerca de su existencia y de su comunicabilidad con el plano material fue por ellos mismos considerada suficiente. Hasta porque fue ampliamente documentada y está permanentemente disponible para quien tuviera algún interés en reconstruir esa trayectoria, en la práctica o en la teoría.

Vuelto, hoy, hacia la mediumnidad intelectual, el Espiritismo sigue su trabajo de permanente contacto con otros planos de la vida para traer, de allá, el apoyo para el progreso moral y ético de la humanidad. Los grandes médiums de hoy, en los medios espiritas, en su mayoría, se dedican a un productivo trabajo de concientización del hombre acerca de su naturaleza espiritual, de la importancia de su trayectoria evolutiva, en la construcción de un mundo más justo y fraterno. Su campo preferencial de acción es en el sentido de transformación moral del hombre, como ya lo señalara Kardec, al escribir que se reconocerá al verdadero espirita por su transformación moral y por el esfuerzo que hace para vencer sus imperfecciones.

Esto no desmerece y no desaconseja la continuidad del estudio del fenómeno mediúmnico. Es justamente a partir de él, que el hombre ha despertado a la realidad espiritual, la más fascinante realidad de la vida, y que, en los tiempos de hoy, ya no suscita grandes controversias, a pesar de que aun millones de personas vivan despreocupadas de los aspectos espirituales de su existencia. Viven encerradas en su mundo material, cuando todo indica que la vida es infinita y el Universo es una invitación al intercambio con otras inteligencias que lo pueblan.

Liberar al hombre de esa prisión, tal cual el mito de las cavernas de Platón, es el objetivo del Espiritismo.

Autor:  Milton Medran Moreira .  Es graduado en Ciencias Jurídicas y Sociales en la Facultad de Derecho de la Universidad Federal de Río Grande do Sul (Brasil). Fue fiscal letrado en el estado de Río Grande do Sul de 1975 a 1991. Profesor de Derecho Procesal Civil en la Facultad de Derecho de Bagé, de 1978 a 1983. Periodista y abogado en Porto Alegre. Articulista de Zero Hora y Correio do Povo. Actualmente mantiene una columna en el Diário Gaúcho.
Autor del libro de crónicas “Si todos fuesen iguales” (Ed. CIMA, Venezuela, 2000)

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

¿La soledad de la muerte ?

             ¿En el trance de la muerte estamos solos?

Aun en los casos en los que la muerte del ser humano es de modo solitario y sin ayuda de nadie, ningún ser querido, durante el proceso de la muerte o desencarnación, no está realmente solo, pues siempre es ayudado y asistido al menos por un Ser espiritual, el mismo que durante la existencia terrestre, le ha acompañado de cerca para inspirar y guiar su conciencia como Ser humano; este es conocido como “Espíritu Guía” ( el Ángel de la Guarda para ciertas religiones) .

 
Asimismo es acompañado también por otros Espíritus que tienen encomendada la función específica de operar y llevar a cabo el proceso desencarnatorio, que llevan a cabo como si de cirujanos del plano Astral se tratase, soltando gradualmente los puntos de energía vital que unen los órganos del cuerpo físico con los del periespíritu del Ser que desencarna, hasta que al fin llega el momento de cortar el último y definitivo lazo, que es el “Cordón Plateado” , que viene a ser como el cordón umbilical que une al Ser espiritual con su cuerpo, a modo similar al que une al niño recién nacido con la placenta y el cuerpo de la madre.  Una vez cortado este lazo de energía vital , la muerte del cuerpo ya es irreversible y definitiva sin posible vuelta atrás.
Las intervenciones de estos Seres espirituales, afectan no solo a los fluidos vitales que actúan como lazos con los órganos del cuerpo, sino directamente sobre los propios órganos físicos, en los que a consecuencia de esto se producen fallos de funcionamiento,como por ejemplo, la rotura interna de capilares que producen hemorragias internas, acelerando así el proceso, o la influencia directa sobre los impulsos de la corriente eléctrica de la red nerviosa en el sistema simpático que rige los latidos cardiacos, etc.

      Asimismo, con frecuencia, además de los espíritus que actúan y colaboran en el proceso de la desencarnación, el encotrarse o no encontrarse solos después del desprendimiento del cuerpo, está en función de laclase de vida que ha vivido: Si ha sido persona buena y querida, tendrá muchos Seres queridos o agradecidos  que le han precedido en su partida de este mundo,saliendo a recibirlo y celebrar     su llegada como la del viajero querido recién llegado después de haber estado durante un tiempo fuera de su ciudad.

Existe otra clase de soledad, que debemos evitar siempre que podamos, y es la que se experimenta del lado de “ acá ” cuando aun estamos encarnados, antes de partir de este mundo.   Esta clase de soledad, siempre triste para el que siente que va a dejar este mundo         de inmediato, sin una presencia amiga que lo despida, no suele ser experimentada  tampoco por quien en la vida ha sido generoso y      bueno, pues nunca faltan en ese caso amigos y familiares que  le      rodean o coinciden a su lado  en sus últimos momentos.

Hay casos en que el Ser que desencarna, debido a merecerlo o a necesitar de esa experiencia a consecuencia de comportamientos     humanos erróneos y de estados de conciencia negativos, así como de         su propio estado mental y emotivo mantenido durante el proceso de  su desencarnación, atrae durante la recta final de su vida, a espíritus   inferiores que actuan e influyen acerca del mismo durante el proceso de su desencarnación, infringiéndole sufrimientos y vampirizando la poca   energía vital que le queda.

- Jose Luis -

Todo lo que está verdaderamente vivo debe morir. Fijaos en las flores: sólo las flores de plástico no mueren nunca”.
Anthony de Mello(¿Quien puede hacer que amanezca?)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Donde quedamos después de la muerte?

                                                                  ¿Dónde queda el Ser después de su desencarnación?

Tras la desencarnación definitiva, primeramente experimentan la experiencia del “tunel”, o bien permanecen antes un tiempo sumidos en un estado mental de turbación o confusión, tratando de intervenir en el plano físico en donde tratan de hacerse notar entre los “vivos”, ignorando entretanto que ellos ya no pertenecen a este mundo.Pero no todos se quedan, pues tras un periodo corto de turbación, muchos se sienten atraídos inmediatamente al nuevo plano de existencia que les corresponde después del autojuicio. Este alejamiento del ambiente terrenal no lo hacen en solitario, sino que son conducidos por Espíritus Guías hasta planos espirituales con mundos etéreos en donde hay ciudades espirituales, con Asilos y Hospitales en donde en principio se alojan y se recuperan para incorporarse después con normalidad , activamente a la vida en el mundo espiritual.

Esto nos podrá costar comprenderlo e incluso en muchos casos esto  solo será debido a las tradicionales y ambíguas explicaciones religiosas sobre el más allá, que recibieron en otros momentos de sus vidas, pero lo cierto es que “como es abajo, es arriba”, lo que significa que los espíritus no son  algo abstracto que vive flotando en el éter, o que caso de que existan como una realidad concreta, sean solo como una energía psiquica ubicada en no se qué lugares llamados cielo o infierno, tal como nos contaron. La realidad es que como ya se ha explicado, siguen existiendo con sus cuerpos espirituales y se ubican en ciudades del plano espiritual correspondiente, en donde siguen aprendiendo y evolucionando, recuperando fuerzas y ánimo para seguir después  nuevamente otra clase de lecciones prácticas, otra vez  en la materia, ampliando sus necesarias experiencias evolutivas en los planos físicos. Por tanto, ciertamente existen estas ciudades bien diseñadas y organizadas en el mundo espiritual, en donde los seres que en ellos se ubican no dejan de aprender y de evolucionar.  No  son nada fantasiosos estos datos, pues tengamos presente que  el más importante,- espiritualmente hablando, -medium que hemos tenido hasta hace poco tiempo ( Francisco Cándido Xavier),  psicografió a un Espíritu famoso por sus libros y comunicados, llamado André Luiz, y este ya describe  una ciudad espiritual llamada "Nuestro Hogar", situada en la psicoesfera de nuestro planeta .  Por ello se deduce, no solo esta realidad espiritual, sino que nuestro mundo físico es una copia del espiritual y viceversa.
Cuando el proceso de desencarnación ha sido largo y penoso tras una prolongada enfermedad, la turbación natural que la acompaña comienza de modo seguido o intermitente incluso desde algunos días antes del momento final. Según se conoce por comunicados mediúmnicos de Seres espirituales que viven en esa otra dimensión que llamamos “Más Allá”, en estos casos los seres recién desencarnados cuyas energías espirituales están tan agotadas, son conducidos a esos Hospitales  de las colonias y ciudades del Mas Allá, en donde se recuperan poco a poco del trance hasta recobrar su lucidez completa.
Es de señalar que la mayoría de los Seres cuando desencarnan, necesitan un periodo de tiempo para aprender a desenvolver su nueva forma de vida, por lo que quedan en estado errante cerca del plano físico a la espera de una nueva rencarnación. Durante este periodo de erraticidad llegan finalmente a comprender y a aceptar su realidad, quedando  en fase de adaptación a su nueva forma de existencia, que puede ser mas o menos prolongada en el tiempo ,y puede suponer desde algunos días hasta algunos meses o años.

- Jose Luis -

¿ De donde ha nacido el alma?. Las unas vienen hacia nosotros y se vuelven; las otras se van y vuelven”
                                  -Los Vedas –

martes, 16 de noviembre de 2010

Depresión, inmadurez psicológica

María de Nazaret
Inmadurez psicológica

Muchos admiran que en la Tierra haya tanta maldad y tantas pasiones groseras, tantas miserias y enfermedades de toda naturaleza, y de ahí concluyen, que la especie humana es una cosa bien triste.

Ese juicio proviene del estrecho punto de vista, en el cual se colocan los que lo emiten y que les da una falsa idea del conjunto.

Se debe considerar que en la Tierra, no está toda la Humanidad, sino apenas una pequeña fracción de esta.

En efecto, la especie humana abarca a todos los seres dotados de razón, que pueblan las innumerables orbes del Universo.

En  una síntesis   de la enseñanza del Espiritismo, ya se puede ver que la vida no está toda en La Tierra y que la pluralidad de mundos habitados, es uno de los principios básicos de esta Doctrina.

Pues bien. Con la Doctrina de los Espíritus, aprendemos que, si tomamos como referencia a la Tierra, se puede decir que hay mundos inferiores y mundos superiores a ella, y que nuestro planeta es habitado, en su gran mayoría, por espíritus muy cercanos a la animalidad ancestral.

La angelitud o la plenitud espiritual están aún muy distantes de un importante porcentaje de los espíritus vinculados al Orbe.

Consonante con una de las clasificaciones de la ciencia psicológica, podemos decir que la mayoría de la humanidad está compuesta por criaturas que, por ahora, se encuentran en el estadio de la llamada conciencia del sueño.

Son, en el decir de Juana de Ángelis, los hombres fisiológicos, viviendo exclusivamente para la atención de las necesidades orgánicas.

Según otra definición, son criaturas subdiafragmáticas o sea, criaturas que tienen como objetivo, tan solo la atención de las necesidades del estómago y del sexo.

Por lo expuesto, se percibe que la humanidad vinculada a La Tierra, está compuesta de seres sin una gran estructura psicológica, y son en consecuencia, seres inmediatistas y o utilitaristas, viviendo para las necesidades orgánicas/materiales del hoy y del ahora sin ninguna o poca reflexión filosófico-religiosa, desatentas de las características espirituales de la vida, sin ocuparse con el aspecto inmortal del alma, consecuentemente, sin valores morales y espirituales para enfrentar las variadas situaciones.

Debido a su inmadurez psicológica, la criatura se tornará egoísta y al ser egoísta, se convertirá en una persona exigente, ingrata y rebelde, sobre todo cuando es contrariada en sus pasiones infantiles. Actuar., pues, de forma semejante a los niños caprichosos.

Con tal comportamiento, las enfermedades psicológicas se instalarán por fuerza de las consecuencias.

El inmaduro psicológico es alguien que presenta una gran preocupación con la máscara de la virtud, ocultando por medio de la apariencia barnizada, la realidad íntima.

Se comporta de manera desequilibrada y excéntrica, y además es inestable.

Dominado por esa inestabilidad, el inmaduro presenta un comportamiento alternado, en el cual el júbilo y la tristeza, la confianza y la sospecha, el amor y la animosidad se confunden... y por eso elabora estados de inestabilidad, de desdicha, que lo conducirán a enfermedades emocionales que son somatizadas, reapareciendo en el área orgánica con carácter destructor.

Así  sucede con los inmaduros psicológicos
Sin resistencias morales para enfrentar las vicisitudes naturales del proceso evolutivo, tales personas se dejan consumir por la rebeldía, o sucumben bajo el peso de la depresión y de la amargura.

Izaias Claro
Traducción: Juan Antonio Durante
 Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta  

La mediumnidad y el fenómeno disociable de identidad

  Kim Noble, una artista plástica inglesa, que carga 20 personalidades diferentes en su “cerebro” demuestra por qué el desorden disociable de identidad (DDI) confunde y fascina médicos y psicólogos hace varios años. Para los estudiosos, el disturbio de las múltiples personalidades (DMP)  es un mecanismo de defensa por medio del cual una persona crea personalidades alternativas para enfrentar situaciones que, originalmente, no serian soportadas. Existen estudios de personas que presentan dos, y hasta ciento de personalidades diferentes.  Kim fue internada, varias veces, en hospitales psiquiátricos, experimentando diversos medicamentos y, en muchas ocasiones, fue diagnosticada como esquizofrénica  razón por la cual era tratada con antisépticos. Hace cuatro años, una asistente social sugirió a Kim que comenzase a pintar. Fue como si una puerta se hubiese abierto en su cerebro.
Ella paso a conocer sus veinte alteres  por el estilo artístico de cada uno. Noble sufre “apagones” de memoria, durante tres o cuatro horas, todos los días, y otra persona asume el comando de su cuerpo. Después de un trance, (“apagón”), Kim ve una pintura nueva o alteraciones en un cuadro que ya había comenzado a pintar y es capaz de decir quien estuvo por allí. Al ser preguntada sobre Bonnie, uno de los alteres, responde que está pesarosa porque hace tiempo que ella no “aparece”. Sin embargo, algunas veces. Alguno de los alteres causa incómodos. “Dentro de Kim” hay Judy, una típica adolescente de 15 años. Más allá de las pinturas, consigue transmitir mensajes por medio de tarjetas y recados verbales.
El trastorno disociativo de identidad es una condición mental donde un único individuo demuestra característica de dos o más personalidades o de identidad distinta, cada una con su manera de percibir y actuar con el medio. El disturbio es un campo de investigación lleno de controversias instigantes para la comprensión del complejo funcionamiento de la mente humana. El fenómeno, aun, es mal comprendido por la ciencia. Especialistas afirman que el disturbio es, generalmente, desencadenado por un trauma recurrente ocurrido en la infancia, principalmente el abuso sexual. Es curioso que muchos especialistas acreditan que la DDI no existe, pues la literatura médica sobre el tema es poco fiable. Hay médicos y psicólogos que acreditan que el disturbio no es genuino- no pasará de fingimiento de alguien con una memoria muy buena. Otros creen que la DDI es, en verdad, un estado semejante al hipnótico, en el cual las personas se comportan de manera como halla, se deberían comportar.
Especialistas analizan el disturbio de las múltiples personalidades del punto de vista biológico. Para tales profesionales, o stress traumático afecta la química del cerebro. A pesar de ser clasificado como “trastorno mental”, la condición no tiene relación con la esquizofrenia, al contrario de lo que acredita la mayoría de las personas. La gran mayoría de los estudiosos no explica la epilepsia, los desordenes genéticos y los desequilibrios neuroquímicos. Otros apelan para la idea de personas demoniaca [en un pasado, no tan remoto, tal justificaba sería perfectamente razonable]. En esa época, teólogos elaboran “rituales sociales”, presentando bases que parecían validar la sugestión de la posesión demoniaca. En el contexto socio cognitivo, esas creencias eran tomadas por “correctas” y reforzadas por la tradición.
El tema se torna más relevante en Brasil, donde poseemos diversas religiones que enfatizan los trances: espiritas, afro brasileños, evangélicos pentecostés y católicos carismáticos. Más allá del valor cognitivo de estudiar y comprender mejor esa milenaria vivencia disociativo, se debe resaltar las implicaciones clínicas. Se hace menester la realización de un adecuado diagnostico diferencial de esas vivencias consideradas mediúmnicas, buscando distinguir cuando se trata de una vivencia religiosa no patológica de las situaciones en que son manifestaciones de psicopatología disociativo o psicótica. Brasil, en el comienzo del siglo, asistió a innumerables interpretaciones de la mediúmnidad, también relacionadas a disposición, sin embargo, descontextualizando tales experiencias de sus aspectos culturales. La mediúmnidad fue descrita, casi invariablemente, como señal de psicopatología. Los análisis hechos en la mediúmnidad, apenas raramente, fueron realizados por pesquisidores con formación psicológica.
Hay tendencia, antigua y actual, en interpretar el fenómeno de la mediúmnidad como un estado disociativo. En el contexto de la mediúmnidad, se discuten las diferencias conceptuales entre “trance”, “posesión” y “trance de posesión”, sustentando que la “posesión” no envuelve un “trance” u otra alteración de conciencia, más una dolencia pretensiosamente causada por la introducción de espíritus malévolos en la mente y en el cuerpo de alguien.
En el “trance de posesión”, habrá una alteración de conciencia inducida por espíritus, durante el cual el comportamiento y el habla de las entidades poseedoras podrán ser observadas. Algunas veces, las entidades serian benevolentes (como en el caso de los médiums que “incorporan” sus “espíritus guías”) y, en otras veces, inoportunas (como en el caso de espíritus malévolos o entidades nocivas que hablan y actúan por el cuerpo de los médiums).el investigador Bourguignon utilizó el término “trance” para referirse a los estados alterados de conciencia inducidos que no están relacionados a las ideas culturales de posesión.
Hagamos algunos análisis desde el punto de vista psicológico del fenómeno “mediúmnidad” que, completa o no, constituyen importantes contribuciones a a las que debemos hacer referencia. La investigación científica de los médiums y de la mediúmnidad tuvo su inicio organizado en 1882, con la fundación de la Society for Psychical Research, en Londres. De entre los miembros de la Society figuraban personalidades que serian conocidas como las fundadoras de la Psicología moderna, como Sigmund Freud, Carl Gustav Jung e William James. Las investigaciones realizadas por los miembros de la Society estuvieron menos ligadas a los análisis psicológicos de los médiums de lo que la tentativa de constatación de los supuestos hechos mediúmnicos, como la capacidad de provocar alteraciones físicas en el ambiente (descolocamiento de objetos) y la capacidad de comunicarse con los espíritus de personas fallecidas.

A pesar de ser criticados por provocar sus efectos por medio de fraude, los médiums también merecieron análisis menos desacreditados. En ese particular, la mayoría de los miembros de la Society concordaría, con William James: “Lo que quiero atestiguar inmediatamente para seguir es la presencia en el medio de todos los ingredientes de la farsa de un conocimiento verdaderamente súper anormal. Entiendo tal conocimiento, siendo aquel cuyo origen no pueda ser atribuida a las fuentes ordinarias de información o sea, a los sentidos del sujeto.
Evoco aquí a Theodore Flournoy, profesor de Psicología en La Universidad de Ginebra, que realizó los primeros análisis psicológicos de los médiums. Flournoy se preocupó, por ejemplo, en inquirir al respecto de la influencia de condiciones fisiológicas y mentales sobre la mediúmnidad y, inversamente, la influencia de la mediúmnidad en la salud orgánica y mental de los médiums; bajo qué circunstancias (si espontáneamente, si durante una sesión espirita…) los médiums descubrieron su mediúmnidad; la importancia de la mediúmnidad para la vida mental, religiosa y moral de los médiums; y los orígenes familiares de la mediúmnidad.
A pesar de tamaño impacto ejercido sobre la humanidad, ella ha sido prácticamente ignorada por los investigadores del área de salud mental. Sin embargo, encontramos Pierre Janet, que tuvo formación en psicología y psiquiatría, a pesar de poco conocido actualmente, más ampliamente reconocido como fundador de las modernas visiones sobre disociación. El estudio de la mediúmnidad y del espiritismo ocupa relevante espacio en su investigación destinada al estudio de las “desagregaciones psicológicas”, pues buscó escrutarlas a partir de sujetos que las presentaban en su más alto grado (médiums). A `pesar de considerar el espiritismo “una de las más curiosas supersticiones de nuestra época” afirma ser este el precursor de la psicología experimental, así como la astronomía y la química comenzar a través de la astrología y de la alquimia.
De los estudiosos, citamos, también, William James que, al lado de Freud, Piaget, Pavlov e Skinner, fue considerado uno de los cinco psicólogos más importantes de todos los tiempos. La investigación de la mediúmnidad recibió especial destaque de James, habiendo realizado, por más de dos décadas, pesquisas con una de las más renombradas médiums del siglo XIX, Leonor Piper. Consideraba la posesión mediúmnica una forma natural de personalidad alternativa en personas, muchas veces, sin cualquier otra señal obvia de problemas mentales.
Introducimos dentro del debate Carl Gustav Jung, pues su interés por la mediúmnidad ya se manifestó en su disertación, publicada en 1902, para la obtención del título médico: “Sobre la Psicología y la Patología de los Fenómenos Llamados Ocultos”. Afirmaba “con absoluta claridad que en todo movimiento espirita había una compulsión inconsciente para hacer que el inconsciente llegase a la conciencia”. Anota dos razones por las cuales “los contenidos inconscientes se manifiesten en la forma de personificaciones (espíritus)” porque esta siempre fue la forma tradicional de compensación inconsciente y porque es difícil probar, con certeza, que no se trate realmente de espíritus. Por otro lado, también dice ser muy difícil, sino imposible, la prueba de que se trate realmente de espíritus.
En  rigor, para James y Jung: la mediúmnidad no es necesariamente patológica; tendría origen en el inconsciente del médium, más no fue excluida la posibilidad de un origen paranormal, inclusive la real comunicación de un espíritu desencarnado y ambos refuerzan la necesidad de mayores estudios, sin embargo en estas anotaciones que es digno de nota es el hecho de la mediúmnidad haber sido objeto de intensas pesquisas que nos llevaron a una teoría única y, aun mismo así, los estudios han sido interrumpidos. En un sentido “kuhniano”, no había, aun, llegado a un paradigma maduro y acertado, consensualmente, por el medio científico. Otro aspecto relevante son las declaraciones de los pesquisidores discutidos, enfatizando la importancia que la investigación y el mejor entendimiento de las vivencias, tenidas como mediúmnicas tiene para la exploración de la mente humana.
La mediúmnidad no es la causa primera de los desequilibrios orgánicos y psicológicos. Ella desempeña papel esencial en el establecimiento de la base experimental de la ciencia espirita y en las actividades de los centros espiritas. Cualquier persona apta para recibir o transmitir comunicaciones de los Espíritus es, por eso mismo, médium, cualquiera que sea el modo impregnado y el grado de desenvolvimiento de la facultad, desde la simple influencia oculta hasta la producción de los más insólitos fenómenos. Se ha visto personas, enteramente, incrédulas quedar espantadas al escribir [mediumnicamente] mal grado, en cuanto que creyentes sinceros no consiguen, lo que prueba que esa facultad especial que ciertas personas poseen para servir de intermediarias entre los Espíritus y los hombres. Ella tiene origen orgánico, es independiente de la condición moral del médium; de sus creencias; y de su desenvolvimiento intelectual. Cuando existe el principio, el germen de una facultad, esta se manifiesta siempre por señales inequívocas.


Jorge Hessen