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martes, 28 de diciembre de 2010

Síntomas de ser espírita

Chico Xavier




Cuando una persona entra a ser espirita, es fácil verificar: basta pesquisar un fichero o realizar una consulta. Entretanto, a fin de confirmar si la doctrina  Espirita entró en la persona, es indispensable que la propia criatura haga mención de eso, a través de manifestaciones evidentes.

Veamos diez una mas de las inequívocas expresiones de la señal espirita en la individualidad, que siempre se representa por el designativo "más", en los dominios del bien:

más servicio espontáneo y desinteresado a los semejantes;

más empeño en el estudio;

más noción de responsabilidad;

más celo en la obligación;

más equilibrio en las actitudes;

más dulzura en la conversación;

más ejercicio de paciencia;

 y sobre todo mas compresión, perdón y amor por los errores de los demás, sabiendo que nadie es bueno y todos necesitamos del perdón y del amor.

Ser espirita de nombre, delante del mundo,  significa traer leyenda honrosa  de coraje en la personalidad, de humano verdadero que no se deja manipular por los fanatismos, ni los fanáticos, tener una fe razonada y clara jamás dominada por la sin lógica, la sin razón o el desamor, pero, para que la criatura sea espirita, al frente con los buenos espíritus, es necesario presentar la señal espírita de la renovación interior, que, ante la Vida Mayor, ante Dios, tiene la importancia de un pasaporte o el valor de un certificado.

ALBINO TEIXEIRA (espíritu medico)
Psicografado por Chico Xavier

lunes, 27 de diciembre de 2010

Cortinas de humo




En un controvertido programa de televisión, se ha discutido recientemente sobre la figura de Jesús de Nazaret, con arreglo a lo que dicen haber encontrado en los llamados evangelios apócrifos.

Que si el cristianismo sitúa su nacimiento en el comienzo del invierno porque es el símbolo de que a partir de esta fecha donde los días comienzan a crecer, la luz va venciendo a las tinieblas; que si Jesús y Cristo fueron dos seres diferentes; de que si Cristo nació unos cinco años antes que Jesús; de que Cristo fue un milagro de Dios que lo transmitió a la persona de Jesús cuando este ya era adulto; que si de niño tenía poderes sobrenaturales que a veces empleó en hacer el mal a otros niños; que si María Magdalena fue o no fue su esposa; que si huyó a Cachemira en donde vivió y murió y fue enterrado junto a su familia, etc.

Puede ser que entre tantas hipótesis haya alguna que pueda contener algo de verdad,... o no.

Como personaje histórico que es Jesús de Nazaret, estos detalles podrían tener alguna importancia, pero desde luego ninguna transcendencia. La única transcendencia que podrían tener es en cuanto a la inseguridad en la que podrían entrar las religiones cristianas al ver peligrar importantes dogmas sobre los que se sustentan, porque son la base fundamental de las mismas, como son los milagros y sobre todo el hecho de la resurrección, si existió o no existió, pues para atribuirle a Jesús su divinidad e identificación como Dios mismo, las religiones se han basado en los hechos milagrosos que relatan los evangelios, especialmente el suceso de la resurrección que nos abre las puertas a creer que los demás humanos también resucitaremos de la muerte, en lo que llaman "el último día", que para unos será cuando el mundo se acabe,( creyendo textualmente en el Apocalipsis), y para otros ya es después de que la muerte nos visita y nos lleva a lo que llaman "más allá" o al Cielo. Y es que las religiones han de velar mucho por la integridad y la sustentación de sus dogmas, porque si uno de ellos cae, se corre el riesgo inmediato de un " efecto dominó": los demás también caen con la caída religiosa y estrepitosa correspondiente, y lo que es peor: por ende otras muchas religiones también irían detrás en la caída, pues enseguida se crearía la inseguridad de que todas son falsas o al menos ninguna de ellas contiene la Verdad absoluta, como así es.

Sin embargo me parece que esta discusión y estas hipótesis alrededor de la figura humana de Jesús, son más bien desarrolladoras de novelas y guiones cinematográficos, antes que de una importancia transcendente para el ser humano, pues con esta clase de debates televisivos y novelescos, que aportan tan poco para que el ser humano mejore y progrese moralmente, haciendo con ello progresar el mundo, se crean- como digo- a modo de cortinas de humo que intentan apartarnos o de fijar la vista en lo que de verdad importa. Y esto no es otra cosa que la enseñanza y el ejemplo moral profundo que se extrae de cada relato de los evangelios.

Por el Espiritismo, que con sus amplias enseñanzas morales evangélicas, se nos confirma, - y cuanto más lo conocemos, más lo estudiamos y más lo analizamos, más se nos confirma-, como el Consolador que prometió Jesús , pues en la Codificación Kardeciana, elevados espíritus en cuanto a su nivel moral e intelectual, nos afirman en elevados mensajes de transcendencia moral, en los que reconocen a Jesús como el Ser humano más perfecto que encarnó jamás en la Tierra y al que podemos tomar como máximo modelo de perfección moral , y no solamente acreditan su existencia en los lugares y épocas señaladas por los Evangelios, sino sobre todo la enseñanza moral profunda que Él dejó y que está contenida en los mismos. El Espiritismo es el Paráclito que llegó- conforme a lo que El prometió-, para recordarnos y enseñarnos más cosas de cuanto El ya dejó dicho con la palabra y con el ejemplo, y estas enseñanzas y relatos, no fueron escritos por El mismo ni por ningún escritor o biógrafo de la época, sino por diversos y sencillos personajes que , o bien fueron testigos de los hechos, o bien fueron depositarios de los relatos de los mismos que en un comienzo del Cristianismo, cierto tiempo después de la muerte de Jesús, e inspirados desde planos espirituales, hicieron de cronistas de su historia y enseñanzas, con el fin de que la humanidad no lo olvidase y se pudiera comenzar a desenvolver con arreglo a la luz de las mismas.

Las circunstancias humanas de Jesús no dejan de ser una curiosidad que en sí mismas no aportan nada al ser humano en su desarrollo, pero la esencia moral evangélica de sus enseñanzas y ejemplos, si que aportan , y mucho, para que podamos alcanzar esos objetivos de progreso que todos sentimos como íntima aspiración en el fondo de nuestras almas, pues creemos que dentro del orden y la perfección del universo del cual formamos parte, si el caos y la maldad reinante en el género humano y en nuestro mundo, no tuvieran un final, para transformarse e integrarse en esa perfección de bondad y orden que se reflejan en la Naturaleza y en el Universo todo, esta transformación, - como digo -, es no solo posible, sino necesaria e inevitable, y la aportación de la moral de Jesús Cristo, es esencial para que la alcancemos y dejemos de ser como huesos dislocados dentro del gran organismo que es la Naturaleza entera, pues El en verdad , es el Camino, la Verdad y la Vida, y nadie va al Padre si no es por El ( por sus enseñanzas). Por tanto el foco de nuestra atención no se debiera centrar en esas cuestiones por ser un tanto baladíes, sino en lo que de verdad importa: Qué nos enseñó con su palabra y su ejemplo, y para que sirve al ser humano conocer y aceptar el camino en la vida que supone el vivir y actuar con arrreglo a esas enseñanzas.

Realmente , estos debates y novelas pueden llegar a desconcertar a muchos y a hacerles dudar en cuanto a la existencia y persona de Jesús, y por tanto de cuanto este dijo o enseñó, Pero la cortina de humo que parece que con estos debates y novelas quieren hechar sobre la parte moral de Jesús, que al fin y al cabo es la importante y transcendente, se la hechan los mismos que centran su existencia en divagar sobre estos asuntos relacionados con su parte humana, y que no conducen a ninguna parte e impiden muchas veces ver y comprender lo que realmente interesa.

Quien tiene su fe asentada como una casa sobre las arenas movedizas del debate, la duda y la fantasía, sin duda al primer soplo de una tormenta, esta se derrumbará, pero quien la tiene bien asentada sobre la roca del enfoque correcto, la lógica y la coherencia, no temerá que ninguna tormenta y menos aún de tipo novelesco, la pueda derrumbar.


- José Luis -

El arte del amor

Leo Buscaglia



Comunicación, es el arte de hablar uno con el otro, decir lo que sentimos y pretendemos, hablando con claridad, oír lo que el otro habla, decir lo cierto que estamos oyendo es, sin sombra de duda, la habilidad más esencial para la creación y la manutención de una relación amorosa.
La afirmativa es de Leo Buscaglia, profesor de una universidad de California.
El dice que el más alto nivel de la comunicaciones el no verbal. Lo que quiere decir: si usted ama, muestre esto en actitudes. Haga cosas amorosas para el otro. Sea atento. Coloque sus sentimientos en práctica.
Haga  aquella comida favorita. Mande flores. Acuérdese de felicitar en los aniversarios. Cree sus propios regalos de amor. No espere por el día de los enamorados.
Y relacione algunos puntos importantes para que una relación de dos se profundice y crezca, venciendo los días, los meses y los años.
Diga siempre al otro que lo ama, a través de sus palabras, sus actitudes y sus gestos. No piense que su pareja sabe esto. El precisa esta afirmación.
Complemente siempre su amor por trabajos bien hechos. No lo desprecie. Dele su apoyo cuando el habla. Piense que todo lo que él hace por usted, no lo hace por obligación. El estimulo y el elogio aseguran que el va a repetir la dosis.
Cuando usted se sienta solitario, incomprendido, hágaselo saber. El se sentirá más fuerte al reconocer que tiene fuerzas para confortarlo a usted.
Al final, los sentimientos, cuando no son exteriorizados, pueden ser destructivos. Recuerde que, a pesar de amarlo, el otro aun no puede leer su mente. No se cierre en si mismo.

Exprese sentimientos y pensamientos de alegría. Ellos dan vida a su relaciones. Es maravilloso celebrar días comunes, fechas personales, como el primer encuentro, el primer hogar, el día de la reconciliación después de un breve desentendimiento.
De regalos de amor sin motivo. Oiga su propia voz hablar  de su felicidad.
Diga a su amor que él es una persona especial. No desprecie los sentimientos de el. Lo que el siente o ve es su experiencia personal por tanto, importante y real.
Abrace siempre. La comunicación de amor no verbal revitaliza la relación.
Respete el silencio de su compañero. Momentos de quietud también forman parte de las necesidades espirituales de cada uno.
Finalmente, deje que los otros lo sepan que usted valoriza a quien ama, pues es bueno participar de las alegrías de una saludable relacionamiento con los otros.

* * * * * * * *
Es posible que usted esté pensando que todas esas ideas no son realmente necesarias entre personas que se aman. Ella acontecen de forma espontanea.
Más, no en tanto. Ni siempre. Son esos varios aspectos de  la comunicación lo que constituyen el aliciente de una relación amorosa saludable. Ellos también producen los sonidos más maravillosos del mundo. Los sonidos del amor. ¡Experiméntelo!

Equipo de redacción de Momento Espirita a partir del cap. 2 de la obra Amando uno a los otros, de Leo Buscaglia.

domingo, 26 de diciembre de 2010

EL ESPIRITU Y SU EVOLUCION


ESPÍRITU Y SU EVOLUCIÓN

Allan Kardec definió el Espiritismo como “la doctrina que trata y estudia el origen, la naturaleza y el destino de los espíritus”. Lo cual quiere decir, ni más ni menos, lo que ya desde la más remota antigüedad se preguntaban los filósofos de aquellos tiempos, es decir: quién soy, de dónde vengo y a dónde voy.
El Espíritu, es el principio inteligente del Universo, la centella divina emanada de Dios, Su Creador, que desciende al mundo material para desarrollar el germen que posee en sí mismo con todos los atributos de la Divinidad y con todas las facultades que están destinadas a convertirle, por medio del trabajo y del esfuerzo personal, en un ser superior capaz de conquistar la Sabiduría y el Amor.
Esa chispa divina, como simple principio espiritual, sin conciencia de sí mismo, en su evolución, pasa por los tres reinos de la naturaleza: el mineral, el vegetal y el animal, deteniéndose en cada uno de ellos miles y miles de años, desarrollándose y adquiriendo las experiencias que cada forma de vida podía ofrecerle.
Esta evolución del principio espiritual, siempre ha ido unida a una evolución de la materia que le servía de instrumento y de medio de manifestación, en una transformación continuada hacia formas cada vez más complejas en lo morfológico y un desarrollo constante y progresivo en lo psíquico, a través de la acumulación de informaciones, porque todas las experiencias pasadas y todas las vivencias sufridas las ha ido archivando y recogiendo el principio espiritual en su psiquismo.
De esta manera y forma, después de múltiples y sucesivas repeticiones, el principio espiritual se va desarrollando, hasta tal punto que le faculta y prepara para dar el paso más importante en su evolución hasta el momento: la adquisición de conciencia propia.
Para ello, este principio espiritual, una vez finalizado todo este periplo de existencias de miles y miles de años, es preparado en el Mundo Espiritual, para sufrir la transformación necesaria que le convierta ya en espíritu individualizado, y poder continuar en su evolución dando un salto hacia un nuevo reino: el reino hominal, ensayando en una nueva forma aún más compleja y perfecta que las anteriores: el cuerpo humano, aunque, lógicamente, al principio sea en cuerpos primitivos y rudimentarios.
Es decir, que en el hombre, este principio espiritual, es ya un espíritu individualizado, con conciencia propia, que empieza a desarrollar su razón y que tiene la capacidad analítica de sentir y saber que existe por medio de su propio raciocinio.

EL HOMBRE COMO UN SER DE TRIPLE NATURALEZA
El hombre es un ser complejo, compuesto por una triple naturaleza: humana, astral y espiritual, es decir, cuerpo carnal, cuerpo fluídico y alma o espíritu.
.El cuerpo carnal es temporal y transitorio, estando destinado a la desintegración total y su función es la de servir como instrumento y medio de manifestación del espíritu en el mundo material.
.El cuerpo fluídico o periespíritu es inmortal, envuelve, configura e identifica al espíritu, evolucionando paralelamente a la propia evolución éste. Es una organización viva, en la cual se imprimen y repercuten todos los acontecimientos que impresionan la mente del propio espíritu, por lo que toda su historia está grabada y se refleja en él. Su función es la de servir como intermediario entre el espíritu y la materia.
.El espíritu es eterno y constituye en el hombre su verdadera individualidad, individualidad que mantiene a través de todas sus existencias. De él irradia la vida, la inteligencia, la voluntad y el sentimiento; el Espíritu es quien piensa, quien desea, quien siente y quien ama.
Aunque cada uno de estos principios (el humano, el astral y el espiritual) tienen sus propias características, funcionan como un sistema y un conjunto organizado y coordinado: el espíritu quiere, el periespíritu o cuerpo fluídico transmite y el cuerpo físico ejecuta; y en sentido contrario, donde el cuerpo físico recibe, el periespíritu transmite y el espíritu siente.
Espíritu y cuerpo, mente y materia, son complementos uno del otro, que se interrelacionan constantemente a través del periespíritu, quien se encarga de plasmar las necesidades evolutivas del espíritu en la forma física. Sin esta visión global de la realidad del hombre, basada en el espíritu y en los reflejos de su psiquismo en el cuerpo físico, su análisis es siempre deficiente e incompleto.
Y de tal manera esto es así, que la gran mayoría de enfermedades que sufre el hombre, no son más que las faltas e imperfecciones provenientes de su espíritu, que se manifiestan en el cuerpo físico. Y que mientras que para el ser humano, la salud significa el equilibrio perfecto de sus órganos físicos, para el mundo espiritual, la salud es la perfecta armonía del espíritu. Por eso, el mejor remedio para cuidar la salud del cuerpo, es cuidar primero la salud del espíritu.
Tengamos en cuenta que el hombre no es que tenga un espíritu, sino que es un espíritu encarnado; el hombre no es un cuerpo con un espíritu, sino que es un espíritu que da vida a un cuerpo.

APARECE EL LIBRE ALBEDRÍO
A diferencia de los otros reinos de la Naturaleza por los que ha transitado, sin más preocupación que dejarse llevar por la inercia de las propias leyes de la vida física, ahora se encuentra, el espíritu, que esta adquisición de conciencia propia y capacidad de raciocinio, hace que se enfrente, por primera vez, a la situación de tener que escoger y tomar decisiones propias. Es decir, aparece el libre albedrío. Y con él, la responsabilidad del hombre por sus actos.
Y será, precisamente, del buen o mal uso que el hombre haga de este libre albedrío, lo que va a marcar, a partir de este instante, su futura evolución. Y este buen o mal uso, dependerá de respetar y seguir las Leyes Divinas, las Leyes de Dios, (únicas Leyes que rigen la Vida) basadas en el Amor y la Fraternidad entre todas las criaturas.
En las primeras etapas como hombre, la capacidad de utilizar este libre albedrío es mínima, porque esta capacidad, lógicamente, va en relación directa con la propia evolución del espíritu. Es decir, que a menos evolución, menos capacidad de ejercitar el libre albedrío y también menos responsabilidad; y que a más evolución, más capacidad de poder ejercitar el libre albedrío, pero también, entonces, más responsabilidad.
Por tanto, a partir de este momento, el hombre deberá luchar contra los instintos y bajas pasiones que trae de la vida animal e inferior que aún arrastra y desarrollar los atributos de Dios existentes en su intimidad espiritual. El hombre viejo, producto de los instintos de la animalidad, debe desaparecer para dejar paso al hombre nuevo, en quien deben predominar los sentimientos y la razón, el Amor y la Sabiduría.
Y que para lograr eso, el hombre debe contar, básicamente, con su trabajo y esfuerzo personal. No hay gracias ni favoritismos para nadie, cada uno de nosotros tendrá que caminar con sus propios pies.

EL HOMBRE ES EL AUTOR DE SU PROPIO DESTINO
Y si hasta llegar a su condición de espíritu, esta chispa divina, este principio espiritual ha tardado milenios, a partir de ahora su evolución no será distinta, porque el espíritu no podrá, en una sola existencia como hombre, conquistar esa perfección en el Amor y la Sabiduría, sino que, por el contrario, necesitará de muchas existencias físicas, de todas las que sean necesarias.
Y como la vida eterna es una sucesión de existencias entrelazadas y relacionadas todas entre ellas, es lógico y justo que en una vida se tenga que arreglar lo que en otra vida se ha estropeado, y, por el contrario, de lo que se ha obrado hoy correctamente, es justo que se reciba su beneficio en un futuro. Es decir, que con el libre albedrío, aparece también la Ley del Karma o Ley de causa y efecto, que será la encargada de regularizar estas acciones del hombre.
Por lo tanto, el hombre, con su libre albedrío, tendrá libertad para obrar, pero fatalidad para recoger sus resultados, es decir, que el hombre es el autor de su propio destino y personalmente responsable por los efectos buenos o malos que resulten de sus acciones. Dicho de otro modo: la siembra es libre, pero la cosecha será obligatoria.
Seamos conscientes de que cada espíritu trae al reencarnar un programa de vida establecido, donde están previstas sus metas mínimas y máximas, dentro de un tiempo determinado, siendo cada vida trazada por lo Alto, bajo el más elevado sentido de Justicia, y que detrás de cada existencia hay todo un trabajo de estudio, preparación y seguimiento desde el mundo espiritual, con el único fin de que el hombre pueda reparar sus errores, reestablecer el equilibrio roto y progresar en su evolución.
Y a partir de ahí, nada sucede por casualidad, pues los acontecimientos o hechos importantes que le ocurran al hombre, no serán más que la consecuencia de sus actos y conducta pasada.
Y que estos acontecimientos o sucesos que nosotros no desencadenamos conscientemente, por muy lamentables que sean, es porque los merecemos, y que, esto que ahora juzgamos como malo o perjudicial, podemos estar bien seguros de que es lo que necesitamos para nuestro aprendizaje y lo mejor para nuestro proceso evolutivo.
Dios nos ha dado el libre albedrío y nosotros hemos creamos la fatalidad, por eso, esos sucesos que normalmente se atribuyen al destino o a la mala estrella de cada uno, no son sino “artimañas” de las que se sirve la Justicia Divina para alcanzar a aquellos que han infringido sus normas y proporcionar al espíritu trasgresor de las Leyes Divinas, la posibilidad de integrarse de nuevo a ellas.
Sepamos, pues, aceptar con optimismo esas pruebas que se nos puedan presentar, sufriendo sus cargas con esperanza en el futuro, sin aumentar sus efectos con la desesperación y con la rebeldía.

Pero no nos confundamos, porque esta aceptación o resignación, no debe entenderse como un conformismo absoluto que lleve al hombre al abandono y a la renuncia de intentar hacer cualquier acción para mejorar la situación en la que se ha encontrado, porque el peor de los sufrimientos siempre es temporal y provisorio, y durará solamente hasta que se agote la causa que lo originó, y nosotros no sabemos cuál es el alcance real de esta situación, y en cualquier momento ésta puede cambiar.
Confiemos en Dios, por que Él sabe siempre lo que es mejor para cada una de sus criaturas y estemos convencidos de que no cae una sola hoja de un árbol sin que Él lo sepa y lo permita.
Pero para entender bien todo ello, es imprescindible considerar todos los hechos y acontecimientos desde el punto de vista espiritual y contemplar la presente existencia sólo como un eslabón más en la cadena de toda la trayectoria del espíritu, ya sea como encarnado en sus sucesivas vidas o como desencarnado. Y que con la muerte o desencarnación (que no es más que la separación del espíritu del cuerpo carnal), el espíritu vuelve al mundo espiritual con todas las características particulares que le son propias, con los mismos sentimientos y con las mismas pasiones, con las mismas virtudes y con los mismos defectos que tenía mientras estaba encarnado, formando ambos estados, el físico y el espiritual, un conjunto armónico, donde las experiencias vividas en una parte, repercuten en la otra y viceversa.
En consecuencia, juzgar algo teniendo en cuenta sólo esta presente vida es un enfoque erróneo, desvirtuado e incompleto, que nos llevará a no entender nada, a caer en la incredulidad y la negación de la Justicia y Misericordia de Dios.

CONCLUSIONES Y CONSECUENCIAS MORALES
Y como consecuencia de todo lo expuesto hasta aquí, creo sinceramente, que si se es plenamente consciente y se ha entendido en toda su dimensión y transcendencia la auténtica realidad del espíritu, su origen, su destino y las leyes que rigen su evolución, se tiene que extraer de ello una serie de conclusiones y consecuencias morales que, por fuerza, si son llevadas a la práctica, han de servir para una revolución moral y espiritual capaz de transformar al hombre y, por correlación, a toda la humanidad:
1º - Dios como Creador y Causa primera de todas las cosas. Es todo Amor, Justicia y Misericordia. Sin esta premisa, todo lo demás carece de fundamento y de sentido.
2º - El único Determinismo que existe por parte de Dios es que reine el Amor entre todas sus criaturas y de que todos hemos sido creados para alcanzar el mismo destino: la perfección Moral y la Sabiduría.
3º - Si todos somos creados de la misma manera y todos tenemos un mismo origen y un mismo destino, ello quiere decir que todos somos iguales, y que las diferencias que se aprecian entre los hombres, son tan sólo transitorias y debidas únicamente al mayor o menor bagaje espiritual momentáneo de cada uno.
4º - Por tanto, el Espiritismo me ayuda y me enseña a ser más tolerante y condescendiente con los defectos y errores de los demás, porque me hace reflexionar que la falta que ha cometido mi semejante y que yo ahora estoy a punto de juzgar, tal vez sea la misma falta que haya podido cometer yo en el pasado.
5º - Con sus enseñanzas, la Doctrina Espirita me hace reflexionar en lo absurdo de algunos problemas que todavía hoy en día enfrentan a la humanidad, como son el racismo o los nacionalismos mal entendidos y extremistas. Porque con sus aclaraciones sobre la reencarnación, comprendo que las razas, producto de un determinado color de piel o de una determinada situación geográfica, son meramente transitorias y circunstanciales, y que quien hoy se vanagloria de pertenecer a la raza blanca, en el pasado pudo encarnar en un cuerpo de color o en el futuro, si sus necesidades evolutivas así lo exigen, puede nacer en una familia de cualquier otra raza.
Y que quien hoy defiende con apasionamiento la bandera de una determinada nación, mañana puede reencarnar bajo la bandera del país contrario.
Por lo tanto, seamos conscientes de que raza solamente existe una: la raza espiritual, hija toda del mismo Creador, y de que patria también sólo existe una; la patria espiritual universal, sin barreras ni límites de ningún tipo, sólo los que marquen la particular evolución de cada uno.
6º - El Espiritismo me enseña a respetar todo lo que tenga vida, por defectuosa, incompleta o imperfecta que ésta pueda ser en apariencia.
Porque todo lo que tiene vida viene de Dios y Dios es, ante todo, Amor. Por lo tanto, tratemos con Amor todo lo que tenga vida.
Sólo Dios sabe cuándo es el momento más adecuado para la desencarnación de un espíritu y su regreso al mundo espiritual. Y que cuando ello tenga que suceder, sucederá, sin que haga falta que la mano del hombre se convierta voluntariamente en ejecutora.
LA FE ESPÍRITA: UNA FE APOYADA EN LA RAZÓN Y EN LA CIENCIA
Una vez hecho este breve resumen de lo que para mí es la esencia de la Doctrina de los Espíritus, y de las principales conclusiones que de ello personalmente extraigo, me gustaría hablar ahora de la fuerza de la Fe Espírita.

La fe, que es la creencia en los dogmas particulares que constituyen las diferentes doctrinas, cuando es ciega, es decir, que acepta de forma incondicional, sin comprobación, cualquier postulado, admitiendo las afirmaciones más extrañas sin analizarlas y sin someterlas a la razón, esa fe, con toda seguridad, conducirá hacia el absurdo y hacia el fanatismo, y más tarde o más temprano ha de desaparecer, porque este tipo de fe ciega exige la renuncia de la más preciosa conquista del hombre: su capacidad de raciocinio y su libre albedrío.
Por el contrario, la Fe que aporta el Espiritismo es una fe basada en la razón y en la lógica, que sabe juzgar, discernir y comprender. Es fuerte e indestructible, porque descansa sobre la base sólida que ofrece la libertad de pensar. El Espiritismo, no tengo la más mínima duda, hace libre a la persona. En lugar de dogmas, cosas sobrenaturales y misterios, no reconoce más que a principios procedentes de la observación directa y del estudio de las leyes naturales. Porque la Fe, sea cual sea, no puede ir nunca contra las leyes de la Naturaleza y del Universo.
La Doctrina Espírita, además, me estimula y me incentiva para que no me conforme en demostrar mi fe absoluta e incondicional en aquello que el Espiritismo me enseña, sino que me anima a investigar a través de la Ciencia el por qué el Espiritismo afirma esto o aquello. Y si algo de lo que enseña no encaja con mi raciocinio, lo dejo apartado en un rincón, hasta que, con el paso del tiempo y la adquisición de nuevos conocimientos, lo pueda entonces asimilar o rechazar nuevamente.
Y es de esta actitud, cuando nace la Fe firme e inquebrantable de la Doctrina Espírita, se cree porque se está convencido, y no se puede estar convencido si no se comprende aquello que se cree. No existiendo dogmas, desaparece la fe ciega y fanática, dejando paso, repito una vez más, a la fe indestructible que se apoya en el conocimiento.
Y como ya dijera A. Kardec: “La Fe sólo es Fe cuando puede encarar la razón cara a cara”
Anteriormente he hecho referencia a la Fe, recalcando, sea cual sea, con ello quiero decir que la Fe Espírita, es al mismo tiempo flexible y tolerante, pues no pretende erigirse como infalible o como privilegiada, no se atribuye ninguna supremacía ni derechos, ni considera sus enseñanzas como únicas; respeta todos los credos y doctrinas ajenas, tolerando los principios adoptados por otras filosofías o doctrinas. Es una Fe abierta a exámenes y discusiones, que no impone nada, sino que propone mucho, que penetra en los corazones de los hombres y los conquista, porque lleva el cuño de la lógica y el esplendor de los hechos racionales, al mismo tiempo que satisface plenamente las ansias del sentimiento.
¡Es una Doctrina que está viva, que progresa evolucionando, que ensancha el pensamiento y que abre nuevos horizontes!
Y como ya dijera también A. Kardec: “cuando la Ciencia demuestre que algo de lo que defiende el Espiritismo es erróneo, el Espiritismo automáticamente rectificará”.
EL ESPIRITISMO COMO FILOSOFÍA, CIENCIA Y SENTIMIENTO ESPIRITUAL
  El Espiritismo es una ciencia, la Ciencia del Alma, cuyo fin es la comprobación experimental, por medio de los hechos demostrados y demostrables, de la existencia del espíritu, de su individualidad, de su supervivencia después de la muerte del cuerpo físico y de su evolución a través de la reencarnación.
Es también una filosofía racionalista, que interpreta la vida y al ser humano, aclarando su origen y su destino, proporcionando una respuesta al por qué y para qué estamos en este mundo.
E, indudablemente, es una Doctrina de sentimiento profundamente espiritual, con unas evidentes consecuencias morales, que tiene por fundamento incuestionable los mismos principios establecidos por Jesús en Su Evangelio. Si el Espiritismo, en su parte científica y filosófica satisface plenamente las exigencias del intelecto humano, sólo su parte moral puede iluminar el corazón de los hombres, llenándolos de esperanza y de amor.
Porque el Espiritismo pone de plena actualidad y explica las máximas de “amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”, “haz a los otros como quieras que te hagan a ti”, “no juzgues para no ser juzgado”, “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”, “perdonad hasta setenta veces siete”, en definitiva: amar a Dios, amar al prójimo, amar a todos los seres, amar a la Vida.
Máximas y principios todos que, por otra parte, están en perfecta armonía con las Leyes que rigen y gobiernan en el Universo, y que no hacen sino que reflejar fielmente en sus normas de conducta los mismos principios de esas Leyes Cósmicas.
Por todo ello, me atrevo a afirmar, que el Espiritismo es una Doctrina integral: es la Moral de la Filosofía, la Filosofía de la Ciencia y la Ciencia de la Moral Universal.
UNA DOCTRINA DE CARÁCTER UNIVERSAL
 Porque el Espiritismo es una Doctrina de índole universal, sus enseñanzas no están dirigidas exclusivamente a unos pocos elegidos o a un determinado pueblo, sino que, por el contrario, son perfectamente válidas para toda la humanidad, porque, precisamente, lo que busca y pretende es la solidaridad fraterna y la comunión entre todos los hombres, sin distinción de razas o creencias.
  Por la simplicidad, por la lógica y por la pureza de sus explicaciones, puede ser comprendido tanto por el hombre sabio como por el hombre vulgar. Los conocimientos “del más allá” que antes estaban reservados sólo para unos pocos iniciados, gracias al Espiritismo, son presentados a todo el mundo a través principios sencillos y acordes con el sentido común, a la vez que atrayentes y llenos de sentimiento.
EL ESPIRITISMO COMO RECUPERACIÓN DEL CRISTIANISMO
El Espiritismo enseña a todo el mundo que esa búsqueda de Dios, ese intento universal de unirse a Él que siempre ha existido en el hombre, debe hacerse a través de las obras y de los hechos, sin esclavizarse a credos, ceremonias o dogmas. Con ello, logra recuperar la simplicidad del Cristianismo primitivo, porque tiene como único culto el culto interno del espíritu en su sublime intimidad, sin los aspectos materiales de los rituales, ni fórmulas rígidas, ni representantes ni intermediarios, sino que simplemente utiliza la oración como el idioma universal que puede hablar toda la humanidad para dirigirse a su Creador, enseñando que para que ésta sea eficaz necesita solamente de la convicción de la Fe, de la seguridad de que no hay oración sincera sin respuesta y de que siempre alcanza su destino.
Sin embargo, aunque la oración no pueda modificar las cosas, si es que ello no nos conviene, sí que siempre puede modificar nuestra actitud, ayudándonos a ver y entender los acontecimientos por el ángulo correcto a través del cual deben ser examinados. Por la oración, el hombre apela y busca la ayuda de los buenos Espíritus, que vienen a sostenerlo en sus resoluciones y a inspirarle buenos pensamientos, adquiriendo de ese modo la fuerza moral necesaria para vencer las dificultades que se nos puedan presentar.
Porque, tengámoslo claro, la comunicación e interpenetración entre el mundo espiritual y el mundo físico, es un hecho constante y cotidiano. Los Espíritus nos rodean, viven entre nosotros, envolviéndonos con sus caricias o con sus maledicencias, inspirándonos al bien o al mal, nos ayudan o nos persiguen de acuerdo con nuestras actividades mentales y con nuestra conducta moral.
HOMBRE ESPÍRITA
Ser Espírita, significa, haber comprendido y tener plena certeza de la auténtica realidad del ser espiritual, de su origen, de su destino final y de las Leyes que rigen este camino entre el inicio y el glorioso final al que estamos destinados todos, siendo conscientes de que en el trabajo y esfuerzo personal de cada uno está el hacer este trayecto lo más rápido posible y lo más armónico posible con estas Leyes.
  Pero ser Espírita no quiere decir, ni mucho menos, ser mejor que otra persona que abrace cualquier otra creencia o, incluso, que otra persona que no crea en nada, si como consecuencia de esta certeza adquirida, automáticamente no se impone una transformación moral que nos lleve a una constante lucha por tratar de vencer y dominar todas las bajas pasiones que impiden nuestro progreso, atándonos a las cosas efímeras y transitorias de la materia, como son el orgullo, la vanidad, el egoísmo, la envidia…
Tengamos bien claro que “La Administración del más allá” no nos preguntará cuáles son nuestras creencias, sino que nos preguntará sobre nuestras obras realizadas.
Cuando se siente el Espiritismo, por lo menos como lo siento yo, o el sentimiento y la razón, el corazón y la cabeza, se daa mano y caminais cuando nace entonces, de enfrentar y de vivir la vida día a día.
Que este nuevo Hombre-Espírita, con su comportamiento, sea el ejemplo de todo un barrio, y que este barrio, a su vez, sirva como foco de luz de toda una ciudad, y que esta ciudad, con su transformación, sea el espejo donde puedan mirarse el resto de las ciudades de una nación.
¿Os podéis imaginar, aunque sea por un momento, si este ejemplo cundiera en todos los países del mundo, lo que podría llegar a significar?
Compañeros espiritistas: Dejemos de imaginar y empecemos a trabajar para que ello pueda ser posible. Porque la creencia en el Espiritismo sólo es beneficiosa y útil para aquél de quien se pueda decir: “Este hoy, sin duda, es mejor que ayer”.
Y a vosotros, si os habéis acercado por primera vez para oír hablar sobre Espiritismo, me daría por satisfecho si os he podido transmitir algo de lo que yo siento.

Gracias, Espiritismo, por tus enseñanzas
que me alientan cada día de mi vida,
por tus consuelos y por tus esperanzas
al mostrarme que morir no es una despedida.
Por la seguridad tan grande que me da tu Fe
que satisface a mi corazón y a mi cabeza
porque yo no simplemente creo, sino que sé
que al llegar la muerte, la vida empieza.
Por esta certeza que siempre me acompaña:
saber que yo ya he existido ayer,
saber que yo también existiré mañana
y saber que tú y yo nos volveremos a ver.
Por decirme que mi destino y procedencia
es igual que la de cualquier ser humano,
que si entre ellos y yo no hay diferencia,
es porque mi semejante es mi hermano.
Y si he cometido contra él algún error
ahora tengo el presente para rectificar,
donde ayer puse odio ahora pongo Amor
y si en su día no amé, hoy me toca Amar.
Y entonces comprendo que ese sentimiento
no puede ser producto del azar o de la suerte,
es imposible que lo que yo pienso y siento
sea casualidad ¡NO! ¡Es algo mucho más fuerte!
Porque es el alma eterna la que siempre ama,
es el espíritu eterno el que piensa y razona,
y es otro espíritu el que a mí me llama
y es otra alma la que a mí me emociona.
Porque mi cuerpo en la tierra desaparece
y con él mi cerebro y mi corazón carnal,
pero la razón y el sentimiento jamás perece
¡Porque es propiedad del espíritu inmortal!

Alfredo (Barcelona)

sábado, 25 de diciembre de 2010

Todas las Navidades juntas


Aldo Díaz Rivero
 

Navidad, tiempo de pensar en las navidades pasadas y comparar cual fue la más triste y la más alegre, dividirla en etapas, cuando eras niño y vivías pendiente solo del calendario y del regalo que te traería PAPA NOEL, las navidades de la época de estudiante, especialmente cuando te despides de tus eternos amigos del colegio, instituto o universidad y cuando descubres entre lágrimas que es
la ultima navidad con ellos...

La navidad cuando algún ser querido se va de viaje, se separa o se muere, y descubres que ninguna navidad será igual... o las navidades de adolescentes y de la juventud, donde vas descubriendo o aun no terminas por descubrir el lugar que te toca en el universo cuando el reloj anuncia la llegada del niño.

Recuerdas, no sin pena, las navidades pasadas y observas casi con preocupación, casi con miedo la navidad que te toca vivir y las que vendrán conforme pasa la vida, siempre escuchando las mismas canciones, y presencias como los abrazos y las caras o se alargan, se arrugan envejecen o notas también que poco a poco recibes menos abrazos
(de tus abuelos, de tus tíos, de tus padres de tus amigos y hermanos que es el orden lógico de fallecimiento).

Luego llegan las navidades de adulto, ya trabajando, ya con novia o novio, ya casado o con hijos, y ahora vives pendiente del calendario y del regalo. En el caso de los padres; ven con emoción el primer regalo y como sus hijos crecen y al final el círculo alegría o pena se repite. Pero están los otros. Los que no quieren saber nada de la navidad...por obvias razones, especialmente porque están decididos a romper ese circulo de  alegríapena...

Por mi parte, recuerdo mis navidades en ese mismo circulo que no pretendo romper, en ese círculo donde mis recuerdos pesan mucho más, donde siento que mis lagrimas arden y pesan como anclas, recuerdo a una berrinchuda, a una persona con su sonrisa de manicomio, una dulce tentación de chocolate, recuerdo los pasos como levitando y un grato regalo de un polo marrón... y recuerdo a todas las personas maravillosas que me acompaño en todas la navidades durante los 35 años que estuve celebrando este fiesta en Perú.

Recuerdo, con emoción, el primer regalo de mi hija mayor un muñeco barney (obtenido de emergencia) la emoción de la primera navidad de mi segunda hija; el llanto mío
junto a mis hermanos (cuando mi madre estaba en el extranjero).

Pero sobretodo recuerdo esa mágica navidad, sin pavo, sin panetón donde mi madre muy emocionada nos entregaba una caja en forma de cámara fotográfica envuelta en papel de un viejo diario, mis tres hermanos y yo creíamos que era la más moderna cámara fotográfica de la época.

Mirando a nuestra madre, quien estaba feliz, abrimos el regalo y encontrábamos tres cintas de audio (cassette que ahora serian piezas de un museo).

Pero dejando de lado, todo el trajín de la navidad, el significado de la navidad, es que ese día (o quizá fue un día de marzo) llego una gran persona con un gran mensaje, el cual contenía amor, rebeldía, unión y cambio....la navidad no es un abrazo, no es los regalos, ni toda la parafernalia que se ha creado e incluido alrededor de un nacimiento ocurrido hace más de 2010 o 2014 años... es la oportunidad que tenemos todos de recordar que podemos ser mejores, pero que nunca podemos olvidarnos de SER HUMANOS y HERMANOS, pero para ser mejores también  debe existir el deseo de utilizar las herramientas para lograrlo.

Lima, 24/12/2010

Rey de reyes




Rey de reyes

El mundo está naturalmente fraccionado en diversos continentes, en donde a su vez el ser humano ha creado fronteras políticas y diferenciadoras de unos pueblos con sus particulares lenguas, tradiciones y costumbres, con respecto de otros que no coinciden en todo esto y a los que ven como extraños, manteniendo a veces relaciones siempre por algún interés mutuo y no exentas de recelo.

Cada uno de estos pueblos o países son dirigidos por gobernantes, presidentes y reyes. Unos fueron elegidos por sufragio popular; otros se han autoproclamado jefes supremos en un gobierno dictatorial.

En otro orden de cosas, y no nos referimos a sujetos con poder político, el título de rey se le da figuradamente a personas que por haber demostrado ser los mejores o mas destacados en determinada actividad o arte, han sido merecedores de un reconocimiento y un prestigio popular que así los reconoce y aclama como reyes.

Tanto en los reinados o supremos poderes en naciones, como en los reinados de merecimiento como ases populares, en todos los casos estos reinados siempre son efímeros y a veces no duran ni lo que dura una existencia humana. En el mejor de los casos se les recuerda tras su desaparición por cierto tiempo y luego finalmente van cayendo en el olvido bajo el paso implacable del tiempo.

Sin embargo hay una clase de reinado que no se disipa con el tiempo, y este no es otro que el reinado moral.  Este reinado transciende al tiempo y a la muerte y es el que verdaderamente hace superior a un ser con respecto a otros.

Grandes personajes han tenido una destacada misión moral a lo largo de la historia humana en diversos momentos y lugares, pero sin duda, el que mayor huella ha dejado como Rey supremo ha sido Jesús de Nazaret, el Espíritu Crístico que quiso hacerse hombre para dejar una huella moral imborrable y una simiente que al paso de los siglos ya ha comenzado a germinar y a dar sus primeros frutos.

Las religiones cristinas han contribuido a ello , pero el avance del Espiritismo , arrojando luz sobre las sombras doctrinarias y lagunas que en las religiones cristianas quedaron, ha de moldear la conciencia de la humanidad de modo progresivo y global, de modo que un día todos los seres humanos dentro del respeto por las diferencias con los de otros pueblos y lugares, nos veremos hermanados de modo que sintamos a la Tierra como a un solo país y la humanidad entera como a sus ciudadanos, tal como dejó escrito Bahá Ullá, el Profeta persa que coincidiendo en el tiempo con los días de Allan Kardec, en un país netamente musulmán dejó las bases de otra nueva religión no cristiana , con tintes rituales de influencia islámica, pero  plena de una  gran religiosidad y  de gran sentido de lo moral y lo fraternal.

Bajo la tutela de Cristo, el más perfecto de los seres humanos que ha encarnado en este mundo, y puesto como modelo de máxima perfección a que podemos aspirar los seres humanos por los Espíritus que colaboraron con Kardec en la Codificación,( ante la pregunta correspondiente de Kardec, aobre quien era el modelo de espíritu más perfecto que había encarnado alguna vez en la Tierra, contestaron que era precisamente Jesús de Nazaret, no dijeron Krisna, ni Buda ni otros).

   Jesús , Espíritu de Cristo enviado de Dios, es sin duda Rey de reyes porque en lo moral está muy por encima de todos los que en el mundo son o han sido reyes.

  Gracias al Espíritu Crístico, en sus diferentes y variadas presencias entre  la Humanidad, sobre todo  en la persona de Jesús de Nazaret, los seres humanos estamos llamados a alcanzar etapas superiores de evolución moral y del consiguiente bienestar espiritual y humano.
Aún parece que para esta meta queda mucho tiempo o que quizás no se alcance nunca, pero no olvidemos que esto depende de todos nosotros y que por encima de todos nuestros defectos humanos actuales, del materialismo, el comodismo y la confusión moral y religiosa que vemos en nuestros días, la ley de Evolución no dejará de actuar y toda la planificación que por ello existe en el plano espiritual, no va a quedar en el olvido por la sola terquedad del ser humano de no querer en muchos casos avanzar y mejorar.

Cristo Jesús, es reconocido por todos los cristianos , por las razones antes expuestas, como Rey de reyes; además de su mensaje y enseñanzas, llegó hasta el sacrificio humano por nosotros, pues de otro modo tal vez no hubiera pasado de ser confundido si acaso con otro de tantos profetas o enviados que ha tenido la humanidad, y este esfuerzo de Jesús, su sacrificio y toda la planificación que para que se realice ese plan evolutivo, llevan a cabo tantos y tantos Seres de Luz desde el Plano Espiritual superior, no va a quedar en nada. De nosotros dependerá que esa transformación global humana sea traumática o no lo sea, pero en cualquier caso nuestra meta final después de tantas reencarnaciones en este mundo, es alcanzar una etapa superior en un mundo mejor que no se nos va a regalar sino que tendremos que merecer siendo fieles seguidores en espíritu y en verdad del Rey de reyes.

Que Él nos ayude a conseguirlo inspirándonos con sus emisarios y colaboradores direcgtos: Los Espíritus que alcazaron ya los planos espiritiuales superiores.

- Jose Luis -

viernes, 24 de diciembre de 2010

Navidad de Jesús



Navidad de Jesús
Toda vez que la Navidad retorna, Su figura es recordada con mayor vigor. Algunos permanecen en el intento de negar-Le la existencia, afirmando que todo es fruto de la leyenda.
Otros, que creen en Su existencia, se pierden en fechas y números, intentando descubrir cuando El verdaderamente nació.
Lo que se sabe es hasta el siglo IV, los cristianos del Mundo conmemoraban Su natalicio en diferentes meses y días, motivo por el cual la Iglesia optó por determinar la fecha del 24 de diciembre, a fin de que todos Sus seguidores se uniesen   para el mismo evento, como un único corazón.
Algunos extrañan que todo lo que  se refiera a la figura humana de Cristo sea tan oscuro. No se sabe con exactitud  cuando y donde nació, casi nada se tiene  al respecto de Su infancia y adolescencia.
 Aun mismo después de Su muerte, no nos lego sino una tumba vacía, habiendo desaparecido Su cuerpo, sepultado en lugar ignorado tal vez.
Exactamente porque, desde el primer día entre nosotros, Jesús, insistió en afirmar que el mensaje es más importante que el hombre recibió nunca: Seguimos existiendo tras la muerte del cuerpo y volveremos a la Tierra cuantas veces nos haga falta para evolucionar por el camino del Amor.
Con todo, algo existe en torno a Él una gran ensdeñanza de la que nadie discute y todos se hermanan. El legó a la Humanidad el más bello tesoro de todos los tiempos: la lección del amor, el amor por excelencia  que  Él fué y ejemplificó.
Desde Su nacimiento en la  soledad  de la Noche  y Su muerte infamante en la cruz, la Suya fue la vida de los que aman de verdad en su totalidad.
Por eso mismo es que no tenemos noticias de Jesús en el seno de Su familia, conviviendo con los Suyos. Su familia era la Humanidad y con ella estuvo en Su misionado.
Amó a la multitud y la sirvió. Habló de cosas profundas, utilizando figuras  alegóricas y  un lenguaje accesible al pueblo, que deseaba un mensaje diferente  de todos los que se oyeran hasta entonces.
Su voz tenía especial entonación y cuando se ponía a declamar la poesía de los Cielos, extasiaba a las almas. Los sencillos  lo seguían, los deseosos de aprender y los que ansiaban por el consuelo de sus heridas morales lo oían atentos.
Su mensaje era dirigido a todos los seres, en los diferentes estados evolutivos, para las diferentes edades.
Se dirigió a los niños, invito a los jóvenes a seguir-Lo, congregó a hombres y mujeres en plena madurez, alentó a la vejez.
Su vida fue un continuo servir. Nadie antes que Él y nadie después realizó tamaña revolución en el campo de los ideales, sembrando en la tierra de los corazones, en tan poco tiempo. Menos de tres años…
Su mensaje, impregnado del perfume de Su presencia, prosigue en el Mundo, arrebatando  almas.
Definiéndose como el Camino, la Verdad y la Vida, El es también el consuelo de los afligidos, la luz para los que andan en tinieblas densas, y el amparo de los que se sienten desalentados y solos.
Su nombre fué Jesús. Su mensaje es el  amor perenne. Sus dichos y Sus hechos constituyen los Evangelios.
La conmemoración de Su natalicio a todos nos motiva a amar, a dar a perdonar. Y solo hay Navidad porque El vino para Sus hermanos, para nosotros y nos legó el mensaje divino  que habla de paz, de armonía  y de las bellezas espirituales.


* * *
 Aprovechemos los días de la Navidad que estamos viviendo para meditar a respecto de las enseñanzas de Jesús.
Aprovechemos más: pongamos en práctica algunos de ellos.
Y entre los presentes y mimos que distribuiremos en nombre de El, no nos olvidemos de colocar una parte de nuestro corazón.
No olvidemos: es Navidad.
Redacción de Momento Espirita.