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lunes, 9 de mayo de 2011

Disciplina Educativa


DISCIPLINA FUNDAMENTO DE LA EDUCACIÓN
Cuando se habla  de delincuencia, muchos padres sufren solo en pensar  en lo que ese término representa.
Alguno de nosotros pensamos y repensamos  en cómo puede una criatura sensata, amable durante la infancia, tornarse un delincuente en la adolescencia y juventud.
Nosotros no nos damos cuenta, más somos, en cuanto a educadores, los mayores responsables por la delincuencia que rige en el mundo.
El departamento de Policía de Houston, Texas, elaboró una lista de 9 MANERAS FACILES DE CÓMO CREAR UN DELINCUENTE. La lista es la siguiente:
1 – Comience, en la infancia, a dar a su hijo lo que el quiera. Así, cuando crezca,  creerá que el mundo tiene la obligación de darle todo lo que desea.
2 – Cuando el diga palabrotas, ríale la gracia. Eso lo hará considerarse interesante. 
3 – Nunca le de orientación religiosa.  Espere  a que el llegue a los 21 años, y “decida por si mismo”
4 – Arregle todo lo que el deja tirado: libros, zapatos, ropas. Haga todo por el, para que aprenda a dejar sobre los otros toda la responsabilidad.
5 – Discuta con frecuencia en presencia de él. Así no se asombrará cuando el hogar se deshaga más tarde.
6 – Dele todo el dinero que quiera. Nunca lo deje ganar su propio dinero. ¿Por qué habrá de pasar él por las mismas dificultades que usted pasó?
7 – Satisfaga todos sus deseos de comida, bebida y confort. (Negárles todo esto puede acarrear frustraciones perjudiciales) .
8 – Tome la defensa de él contra vecinos y policías. (Todos tienen mala voluntad para con su hijo)
9 – Cuando se sumerja en alguna disputa seria, dele esta disculpa: “nunca conseguí dominarlo”
Actué así, y prepárese para una vida llena de disgustos. Es su merecido destino.
 Cuando nos quejamos por el disgusto que nos hacen pasar los hijos, normalmente olvidamos todos esos detalles enumerados `por la policía de Houston. Mientras aun son criaturas imaginamos  que jamás van a delinquir.  En verdad es ese nuestro más profundo deseo. No obstante, es bien posible que nos equivoquemos procurando acertar queriendo hacer lo mejor para esos brotes  tan queridos por nuestro corazón.
Si tenemos la intención de hacer a nuestros hijos ciudadanos responsables y dignos, comencemos a prestar más atención a la forma de educación que les damos.
Enseñarles a tolerar frustraciones, establecer reglas para ser respetadas, limites para ser observados, es siempre de buen arbitrio.
Consideremos siempre que nuestros hijos son Espíritus reencarnados, y como tal, traen consigo el bagaje de los errores  y aciertos conquistados a lo largo de  sus  existencias.
Consideremos aun, que todos renacemos para alcanzar grados en la escala evolutiva, y seamos los impulsadores de aquellos a quienes Dios nos confió  para educar. De esa forma, de nada tendremos que responder más tarde, cuando tengamos que prestar cuentas ante las Leyes divinas.

***
¿Usted sabia que es en la adolescencia cuando el espíritu retoma el bagaje de experiencias acumuladas a lo largo de su caminata evolutiva?
Es que en la adolescencia, el cuerpo y el psiquismo ya están preparados para recibir esas informaciones.
No es otro el motivo por el cual muchos padres desconocen a los hijos, que pasan a convertirse en otras personas, dicen, cuando llegan a la adolescencia.
¿ Usted sabia que hasta los 7 años de edad la criatura es más susceptible a las enseñanzas?
Por eso debemos esmerarnos para darles educación afectiva, de forma que esta pueda suplantar las informaciones equivocadas que por ventura traiga  nuestro hijo de existencias anteriores.
Redacción de Momento espirita

( ver Blog:  inquietudesespiritas.blogspot.com )

domingo, 8 de mayo de 2011

Amor y sexo



Amor y sexo

Hace pocos días asistí en televisión a un debate sobre este asunto con el psicoterapeuta Flavio Gikovate. El estableció la diferencia entre amor y sexo , y a partir de ahí hizo una óptima disertación. Lástima que no lo gravé y no recuerdo exactamente las palabras que utilizó, pero dejó bien claro que la expresión “hacer el amor” es equivocada cuando se refiere al acto sexual, lo correcto es decir “ hacer sexo”, porque el sexo es unamanifestación física, una necesidad del cuerpo animal , por tanto, las personas pueden tener una relación sexual sin que haya amor.

Por otro lado, si existe afinidad emocional entre dos personas que se aman, el sexo entonces se torna extremadamente placentero porque después del orgasmo los amantes continúan sintiendo cariño y preocupación por la satisfacción del otro. Esto no ocurre entre personas que tienen por afinidad apenas solamente la atracción física, por lo que finalizado el acto sexual no sienten ninguna obligación para con el otro y muchas veces, ya buscan nuevos escarceos con total desprecio consigo mismo y con sus semejantes.


 Divaldo Franco tiene una conferencia en la que habla sobre la relación sexual casual y relata el caso de una psicóloga suiza que se dirigió a él en una conferencia sobre el asunto, contando su propia experiencia de que a lo largo de su vida nunca había pasado una noche sola y nunca había repetido con el mismo paternaire, pues según ella los hombres eran descartable

Divaldo entonces solicitó a ella que fuese a un hospital a visitar un caso idéntico por la misma causa entre sus amigos. Ella preguntó la razón de esto y él le respondió que era porque estaba en camino de contraer esta dolencia en virtud de la vida promiscua que ella llevaba.

 Pues bien, la citada psicóloga aceptó la sugestión de Divaldo y fue a visitar las personas indicadas, quedando impresionada con lo que vió. Eran dos enamorados y usuarios de drogas ; la joven se había contagiado con el visrus del Sida a través del uso de jeringuillas infectadas y acabó transmitiendlo a su compañero. Lo que mas le conmovió es que los dos jóvenes estaban en estado terminal y se miraban tiernamente, alargando los brazos entre las camas para tocarsen. Ella entonces les preguntó si mantenían relaciones sexuales y ellos sonrieron y respondieron que ya no necesitaban más del acto sexual porque se amaban. Según Divaldo, a partir de ese día la psicóloga cambió de vida, y más tarde se enamoró verdaderamente y se casó.
Este tema toca de cerca nuestras vidas, aunque podamos pasar sin sexo, él tiene una función primera que es la de procrear y además es de extrema importancia para descargarnos de nuestras tensiones. Hacer el sexo es muy bueno, sobre todo cuando se hace con la persona adecuada.

( visitar el blog  inquietudesespiritas.blogspot.com )

sábado, 7 de mayo de 2011

El dolor moral



Existen en el plano material muchas clínicas a las que llaman "clínicas para el manejo del dolor". Esto suele ocurrirle a la gente que padece de dolor de espalda o dolencias que no son fáciles de sanar.  Son dolores que permanecen con nosotros probablemente día y noche… o gran parte de nuestro diario vivir o por lo que nos queda de existencia.  Así mismo, tal como nuestro cuerpo físico sufre, también nuestro interior. 
    Así mismo, existe otro dolor para el cual no se anuncian las clínicas, el dolor moral dónde están esas clínicas? Dónde se anuncian? Podemos pensar que un centro espírita o una lista espiritual es una clínica de esas por la instrucción y consejos que se nos dan y que nos esclarecen tantas cosas a la luz del espiritismo brindando explicación a lo que la religión y los razonamientos humanos no encuentran. Sin embargo, por más explicaciones y causalidades que veamos el dolor sigue ahí y tenemos que aprender a manejarlo.
    En realidad el dolor moral no es igual que el dolor físico. El dolor físico es canalizado por el sistema nervioso y le transmite al cerebro un mensaje diciendo que una parte del cuerpo está dañada o lastimada. En el caso del alma, tal dolor no existe.  Entonces qué clase de dolor o sensaciones experimenta? Y, por qué medio? Es una pregunta que merece un estudio, pues el Espíritu no tiene un sistema nervioso central como el cuerpo, aunque se dice que el cuerpo periespiritual es el cuerpo del alma. Generalmente, los dolores que padece el alma, son sensaciones.  No cabe duda que el espíritu es el principio inteligente y generador de energías en su inmortal vida, estando o no encarnado. Entonces en qué radica su padecimiento? El espíritu tiene su periespíritu y éste es el reservorio de todos sus actos... Que dice esto!!? que los padecimientos, son de carácter Moral. El espíritu en su proceso de evolución entiende sus errores, ve a los que ha hecho sufrir y al ser parte de la conciencia divina, sufre su destino.  No tenemos certeza exacta de lo que es el espíritu, para mi, es un cúmulo de pensamientos y sentimientos. Pensamientos porque sabe de su propia existencia.. .Sentimientos, porque se siente vivo y interactúa con la voluntad de Dios.
     Ahora... una vez tenemos el dolor moral, cómo hacemos para vivir con esto y manejarlo sin maltratar a otros o a nosotros mismos, sin transgredir de ninguna forma las leyes divinas... o hacer daño a otros con nuestra amargura... y a la vez que podamos ser funcionales en la vida?  Esa es la pregunta que todos podríamos hacer.
     A medida que las encarnaciones se suceden, el Espíritu aquilata valores, aun así estamos sujetos a las leyes divinas. Tal como nos dice Ramatís "La siembra es libre, la cosecha, obligatoria"
    Muchas veces, hablamos de la maduración o el progreso espiritual. "Progreso espiritual", dos palabras que en su esencia quiere decir y habla del conocimiento de las leyes Universales que Dios ha creado para nuestro bien y la aplicación incondicional de las mismas. La meta del espíritu es alcanzar la perfección y entenderla. A medida que evolucionamos, ya no somos presa del materialismo. Las pasiones se debilitan a lo meramente necesarias. El personalismo, toma dimensiones universalistas disipándose entre los servicios del bien y la caridad.   El odio es el resultado de pasiones descontroladas y promotor de angustias, que llevan a la violencia física y psíquica, afectando  en la vida de nuestros compañeros de lucha. Todo acto, toda acción, genera una reacción.  No podemos olvidarnos de que todo acto vuelve a nosotros.
    Dentro de este progreso regenerador se nos dan las herramientas para manejar todas las situaciones que se nos van presentando, tanto materiales como espirituales.  Por lo tanto queda en nosotros utilizarlas para consolidar nuestro existir con las pruebas que nos toca vivir y nuestro entorno.  Muchas veces será más llevadero, otras no tanto, pues podría ser que  precisamente ese dolor sea nuestra prueba, o tal vez la llave que nos transporte a estancias mejores más adelante, sea en esta o en la próxima existencia.  Se dice que las lágrimas enjugan el espíritu y lo purifican. 
     Entonces, cuáles podrían ser esas herramientas.  La más necesaria es pedir a nuestro Padre su ayuda, y al pedirla, nos dará la suficiente luz para ver qué hacer y cómo hacer.  A veces nos sorprendemos cuando leemos algo y pensamos, "Esto parece que me lo dicen a mi"... Siempre tenemos a nuestro lado a esos hermanos guías que nos quieren y nos ayudan en tantos momentos de nuestra vida, y nos insinúan acciones que al hacerlas nos sorprendemos, pues es exactamente lo que necesitamos y en el momento en que lo necesitamos.  La otra herramienta que podríamos tener es la voluntad, para hacer lo necesario de levantarnos y continuar adelante, buscando al menos esa ayuda.
     En el espiritismo encontramos el consuelo de saber que nada es por casualidad, todo tiene una razón de ser, un motivo, un por qué, y aun cuando no lo lleguemos a saber por completo, sabemos que no importa lo que nos suceda, no es por casualidad, sino por causalidad.  No obstante hay que estudiar lo que el espiritismo nos enseña y buscar ayuda nosotros mismos para esclarecer nuestra situación.  Pedir paz, ponerse de rodillas y pedir perdón por lo que sabemos y por lo que no sabemos, solicitar de ese amoroso Padre su misericordia y su justicia, y siempre confiar en él, demostrándole que confiamos, que a pesar de nuestros pesares, seguimos a su lado y esperamos de El ese amoroso cuidado que siempre nos provee. 
     Las palabras del Maestro de las alma, Jesús de Nazaret" comienzan a manifestarse en nuestra conciencia milenaria, hartos de luchar en batalla efímeras.
    Cuando sigamos en este progreso espiritual, veremos que la humildad, se asoma, el amor se despierta, la caridad se deja sentir, la inteligencia Universal se despierta, el desprendimiento por los más necesitados es el motivo de nuestro existir. Hay quien dice que cuando nos ocupamos de ayudar a las necesidades de los demás, olvidamos el sufrimiento nuestro. Es cuando la familia es toda la humanidad y el dulce sentir de los cantos celestiales se hace escuchar en nuestros oídos y los dolores Morales dejan de existir. 
     Cuando hallamos alcanzado a comprender la maravillosa obra de Nuestro Padre Celestial y aprendamos a vivir con armonía conforme a sus leyes, el dolor y la luchas internas, capaces de perjudicar a nuestro prójimo, y a nuestro organismo, desaparecerán de nuestra alma, y el amor eterno que no duele, por el contrario, endulza nuestra  vida y por ende la de nuestros hermanos Universales se hará presente permanentemente en nuestro vivir.
 Por: Juan Carlos y Claribel- Moderadores Luz Espiritual

viernes, 6 de mayo de 2011

Alucinógenos, toxicomanía y locura



   De entre los gravámenes infelices que desorganizan la economía social y moral de la Tierra actual, las drogas alucinógenas ocupan un lugar destacado, considerando la facilidad con que dominan a las generaciones nuevas, estrangulando las esperanzas.

   Un paisaje humano triste, sombrío y avasallador, por los miasmas venenosos que destilan los grupos vencidos por el uso desajustado de los tóxicos, constituye evidencia del engaño a que se permitieron los educadores del pasado: padres o maestros, sociólogos o éticos, filósofos o religiosos.

 Cultivado y difundido el hábito de los entorpecedores entre pueblos atrofiados por la miseria económica y moral, fue adoptado por la Civilización Occidental cuando el éxito de las conquistas tecnológicas no consiguió llenar las lagunas habidas en las aspiraciones humanas—más amplia y profunda integración en los objetivos nobles de la vida.

   Más preocupado con el cuerpo que con el espíritu, el hombre moderno se dejó envolver por la comodidad y placer, deparando, inesperadamente, el vacío interior que le resulta una amarga decepción, después de las secundarias conquistas externas.

    Acostumbrado a las sensaciones fuertes, pasó a experimentar dificultad para adaptarse a las sutilezas de la percepción psíquica, de lo que resultarían adquisiciones relevantes fiscales de plenitud íntima y realización trascendente.

   Parte de un todo, sin embargo, programados por comparaciones externa de valores objetivos, se preocuparon poco los encargados de la Educación en penetrar la problemática intrínseca de los seres, a fin de, identificando las nacientes inquietudes en el espíritu inmortal, sean sorbidos los efectos dañinos y atormentadores que se exteriorizan como desesperación y angustia.

   Estimulado por el recelo de enfrentar dificultades, o motivado por la curiosidad derivada de la falta de madurez emocional, se inicia el hombre en el uso de los estimulantes—siempre de efectos tóxicos—, a que se entrega, inerte, dejándose arrastrar desde entonces, vencido y desdichado.

   Por si no bastasen la liviandad e intemperancia de la mayoría de las víctimas potenciales de la toxicomanía, se propagan los traficantes infelices que se encargan de juntan grupos, que se les someten al comercio nefasto, aumentando, a cada hora, los índices de los que sucumben irrecuperables.

   La mala Prensa, orientada casi siempre de manera perturbada, por personas atormentadas, colocada para esclarecer el problema, gracias a la falta de valor y de mayor conocimiento de la cuestión por no revestirse sus responsables de la necesaria seguridad moral, ha contribuido más para hacerlo natural que para liberar a los esclavizados que no son alcanzados por los "slogan" retumbantes, sin embargo vacíos de los mensajes, sin efecto positivo.

    El cine, la televisión, el periodismo destacan innecesariamente las tragedias, aumentan la carga de las informaciones que llegan voraces a las mentes débiles, apabullándolas sin animarlas, empujándolas para las fugas espectaculares a través de los efectos de los tóxicos y de otros procesos disolventes ahora en boga. . .

  ¿Líderes de la comunicación? ases del arte, de la cultura, de los deportes no se evaden de revelar que usan estimulantes que los sostienen en el ápice de la fama, y, cuando sucumben, en estúpidas escenas de auto-destrucción consciente o inconsciente, son transformados en modelos dignos de imitación, lanzados como prototipos de la nueva era, vendiendo las imágenes que enriquecen a los que sobreviven, de cierto modo causantes de su desgracia...

   No es pequeño el número, incapaz de proseguir, apagar las luces de la gloria mentirosa en las urnas inmundas para donde huye: presidios, manicomios, alcantarillas allí expiando, alucinado, la liviandad que lo mortificó . . .

   Las mentes jóvenes no preparadas para las realidades de la guerra que truena en todas partes, en los países distantes y en las playas próximas, como en los intrincados dominios del hogar donde predomina la violencia, la falta de respeto, el desamor se arrojan, voluptuosos, insaciables, al placer fugitivo, a la dicha de un minuto en detrimento, afirman, de la angustiosa expectativa tardía de una felicidad que tal vez no disfrutan. . .

  Fijándose en las estructuras muy sutiles del periespíritu, en proceso vigoroso, los estupefacientes disgregan la personalidad, por cuanto producen en la memoria anterior la liberación del subconsciente que invade la conciencia actual con las imágenes torpes y deletéreas de las vidas pasadas, que la misericordia de la Reencarnación hace yacer adormecidas... De incursión en incursión en el conturbado mundo interior, se desorganizan los mandos de la conciencia, arrojando al vicioso en los lúgubres rincones de la locura que los absorbe, desarticulando los centros del equilibrio, de la salud, de la voluntad, sin posibilidad reversible, por la dependencia que el propio organismo físico y mental pasa a sufrir, irresistiblemente...

   Se hace la apología de unos alucinógenos en detrimento de otros y se explica que pueblos primitivos de ayer y remanentes de hoy utilizaban y usan algunas plantas portadoras de estimulantes para experiencias paranormales de incursión en el mundo espiritual, olvidándose que el ejercicio psíquico por la concentración consciente, meditación profunda y plegaria conduce a resultados superiores, sin las consecuencias dañinas de los recursos alucinatorios.

    La casi totalidad que busca desarrollar la percepción extra-sensorial, a través del uso del estupefaciente, encuentra en sí aún el substrato del pasado espiritual que se transforma en fantasmas, cuyas reminiscencias asoman y persisten, pasada la experiencia, imponiéndose  poco a poco, acertando en la desarmonización mental del neófito irresponsable. Vale aún recordar que, adversarios desencarnados, que  se demoran al acecho de sus víctimas, utilizan los sueños y viajes para surgir en la mente del vicioso, en el aspecto perverso en que se encuentran, causando pavor y fijando matrices psíquicas para las futuras obsesiones en que se completaran emocionalmente, familias de la infelicidad en que se transforman.

    La educación moral a la luz del Evangelio sin disfraces ni distorsiones; la concienciación espiritual sin alardes; la libertad y la orientación con bases en la responsabilidad; las disciplinas morales desde pronto; la vigilancia cariñosa de los padres y maestros cautelosos; la asistencia social y médica en contribución fraterna constituyen antídotos eficaces para el aberrante problema de los tóxicos—auto-flagelo que la Humanidad está sufriendo, por haber cambiado los valores reales del amor y de la verdad por los comportamientos irrelevantes como insensatos de la frivolidad.

    El problema, por lo tanto, es de educación en la familia cristiana, en la escuela ennoblecida, en la comunidad honrada y no de represión policial...

       Si eres joven, no te evadas contaminándote, en base a la suposición de que la cura se da fácilmente.

     Si atraviesas la edad adulta, no te concedas sueños y vivencias que pertenecen a la infancia ya pasada, ansiosos por placeres que terminan ante la fugaz y engañosa durabilidad del cuerpo.

     Si eres maestro, orienta con elevación abordando la temática sin prejuicio, más con seriedad.

   Si eres padre o madre no pienses que tu hogar estará excluido. Observa el comportamiento de los hijos, mantente atento, cuida de ellos desde antes de la intervención y del comprometimiento en la agitación de los estupefacientes y alucinógenos, en cuya oportunidad puedes ayudarlos y preservarlos.

    Si, no obstante, te sorprendieras con el drama que se adentró en el hogar, no huyas de él, buscando ignorarlo en connivencia de la ingenuidad, ni te rebeles, asumiendo una actitud hostil. La conversación, esclarece, orienta y asiste a los que se hayan vuelto víctimas, buscando los recursos competentes de la Medicina como de la Doctrina Espírita, a fin de conseguir la reeducación y la felicidad de aquellos que la Ley Divina te confió para la tuya y la ventura de ellos.

Psicografía de Divaldo Pereira Franco por el Espíritu Joanna deÂngelis.






jueves, 5 de mayo de 2011

Despierte y sea feliz



El hombre y la mujer contemporáneos, seducidos por la ambición desmedida del poder, que les proporciona lujo, ocio y gozos, permanecen adormecidos en relación con las responsabilidades trascendentes.

Por considerarlas de secundaria importancia, en la vana suposición de que pueden remediar la situación interior en cualquier instante, transfieren el pensamiento y la emoción hacia lo exterior, con grandes perjuicios para la armonía interior.

Sus preocupaciones y anhelos giran en torno de los valores materiales, y en la hipótesis equivocada de que son personas especiales, incólumes al sufrimiento, a las aflicciones, y a los inevitables acontecimientos ingratos, se anestesian y se olvidan de los fenómenos biológicos -en constantes modificaciones-, y de los sucesos morales inesperados, como la detestada presencia de la propia muerte, o de su paso por el hogar…

Entretenidos en los juegos de las ilusiones, aplican el tiempo al deleite del placer, alejados de todo compromiso elevado para con la Vida, que los observa inexorablemente, aguardando el momento de convocarlos a la realidad.

Imaginan que la alegría no terminará, y que las concesiones de que disfrutan no tendrán fin…

¡Vana capacidad de consideración y respeto por la vida!

Sin embargo, cuando son llamados a los embates de la evolución, a través de los acontecimientos desgraciados de lo cotidiano, desorganizados y sin preparación, se sumergen en las amarguras o en la rebeldía, en el miedo o en las fugas espectaculares, con lo que procuran evitar los desafíos o enfrentarlos con hostilidad, acrimonia, violencia, insensatez…

El resultado, bien se concluye que es negativo, cuando no es doloroso.

A la criatura moderna le hace falta el conocimiento y la vivencia de la doctrina de Jesús.

Confundida o adulterada por fórmulas inocuas, o verbalismos vacíos de significación espiritual, se acepta como propuesta social relevante o como hábito ancestral conservado sin experiencia profunda.

La perfecta lección del amor, ampliamente repetida pero poco vivida, bastaría para alterar el panorama moral de los seres y proporcionarles felicidad.

Por esa razón, hay mucha alegría ruidosa, desmesuradas explosiones festivas, campeonatos de gozo, y poca armonía en los seres humanos.

Se multiplican las glorias de la inteligencia, pero también los conflictos del sentimiento.

Seres vacíos deambulan por todas partes, y como viajeros que perdieron el sentido existencial, se embriagan con las utopías para huir de sí mismos y de los otros.

El Espiritismo llega, en este momento decisivo, como respuesta del cielo generoso a la tierra afligida, ofreciendo directrices, preparación y luces que proporcionan paz.

Es necesario que haya un despertar de los valores del Espíritu eterno, a fin de que el hombre logre la identificación consigo mismo y con el bien.

Reunimos en ésta pequeña obra, treinta temas-desafío que se producen con frecuencia y que causan perturbación a las criaturas humanas.

Sin pretensión de solucionarlos, presentamos ángulos optimistas y abrimos espacios para una visión espiritual positiva del comportamiento.

No agregamos conceptos que no sean conocidos, sino que volvemos a presentarlos en un lenguaje apropiado a estos tiempos de confusión y de sufrimiento.

Aguardando que el querido lector medite sobre nuestras palabras y encuentre la plenitud, lo invitamos a que despierte y sea feliz.

Juana de Angelis


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