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sábado, 5 de noviembre de 2011

El egoismo


   El egoísmo es hermano de la soberbia, y procede de las mismas causas. es una de las más terribles manifestaciones del alma y el mayor obstáculo para los mejoramientos sociales. Sólo él neutraliza y hace estériles casi todos los esfuerzos del hombre orientados hacia el bien. Así pues, combatirlo debe constituir la preocupación constante de todos los amigos del progreso y de todos los servidores de la justicia.

   El egoísmo es la persistencia de ése individualismo feroz que caracteriza al animal, como un vestigio del estado de inferioridad que hemos tenido que sufrir. El hombre es, ante todo, un ser sociable; está destinado a vivir con sus semejantes, y no puede hacer nada sin ellos. Abandonado a sí mismo, sería impotente para satisfacer sus necesidades y desarrollar sus cualidades.

   Después de Dios, es a la sociedad a quien debe el hombre todos los beneficios de la existencia, todas las ventajas de la civilización. Goza de ello, pero precisamente este goce, esta participación de los frutos de la obra común le imponen el deber de cooperar en la obra misma. Una estrecha solidaridad le une a la sociedad; se debe a ella, como ella se debe a él. Permanecer inactivo, improductivo, unútil, en medio del trabajo de todos, sería un ultraje a la moral, casi un robo; sería aprovechar las labores de los demás, aceptar un préstamo que nos negásemos a restituir.

   Formamos parte integrante de la sociedad, y todo lo que le atañe a ella nos atañe. Con esta comprensión del vínculo social y de la ley de solidaridad es con lo que se mide la dosis de egoísmo que existe en nosotros. El que sabe vivir con sus semejantes y para sus semejantes, nada tiene que temer de este grande mal. Posee un criterio infalible para guzgar su conducta. No hace nada sin indagar si lo que proyecta es bueno o malo para aquellos que le rodean, sin preguntarse si sus actos son nocivos o beneficiosos para la sociedad de la que es miembro. Si sólo parecen ventajosos para él y perjudiciales para los demás, sabe que, en realidad, son malos para todos, y se abstiene en absoluto de ponerlos en práctica.

   La avaricia es una de las formas más repugnantes del egoísmo. Pone de manifiesto la bajeza del alma que, acaparando riquezas utilizables para el bien común, no sabe siquiera aprovecharse de ellas. El avaro, en su amor al oro, en su ansia de adquirirlo, empobrece a sus semejantes y permanece él mismo indigente, pues sigue siendo pobreza esa prosperidad aparente que acumula sin provecho para nadie; una pobreza relativa, pero tan lamentable como la de los desdichados, y justo objeto de la reprobación de todos.

   Ningún sentimiento elevado, nada de lo que constituye la nobleza del Ser puede germinar en el alma de un avaro. La envidia, la insaciabilidad que le atormentan lo condenan a una penosa existencia, a un porvenir mas miserable aún. Nada iguala a su desesperación cuando, más allá de la tumba, ve sus tesoros repartidos o dilapidados.

   Los que busqueís la paz del corazón, huíd de ese vicio bajo y miserable. Pero no caigaís en el exceso contrario. No derrocheís nada. Sabed usar de vuestros recursos con sensatez y moderación.

   El egoísmo lleva en sí su propio castigo. El egoísta no ve más que su persona en el mundo; todo lo que le es extraño, le es indiferente. Así pues, las horas de su vida están sembarads de tedio. Encuentra en todas partes el vacío, tanto en la existencia terrenal como después de la muerte, dado que, hombres o Espíritus, todos le rehúyen.

   Por el contrario, el que coopera en la medida de sus fuerzas en la obra social, el que vive en comunión con sus semejantes haciéndoles aprovecharse de sus facultades y de sus bienes, como él se aprovecha de los de ellos, todo lo que hay de bueno en él, ése se siente más feliz. Tiene la conciencia de obedecer a la ley, de ser miembro útil de la sociedad. Todo lo que se realiza en el mundo le interesa; todo lo que es grande y hermoso le conmueve y le emociona; su alma vibra al unísono con todas las almas esclarecidas y generosas, y el tedio y el desencanto no hacen presa de él.

   Nuestro papel no es, pues, el de abstenernos, sino el de combatir sin descanso por el bien y por la verdad. No es sentado o acostado como hay que contemplar el espectáculo de la vida humana, sino de pie, como un zapador, como un soldado dispuesto a participar de todas las grandes tareas, a facilitar los caminos nuevos, a fecundar el patrimonio común de la humanidad.

   Aunque el egoísmo se encuentra en todas las categorías de la sociedad, este vicio es más bien propio del rico que del pobre. Con demasiada frecuencia, la prosperidad seca el corazón, en tanto que el infortunio, haciéndonos conocer el peso del dolor, nos enseña a compartir el de los demás. El rico, ¿sabe siquiera a costa de cuántos trabajos y de qué duras labores se crean las mil cosas de que se compone su lujo?
   No nos sentemos jamás ante una mesa bien servida sin pensar en los que padecen hambre. Esta idea nos hará sobrios y mesurados en nuestros apetitos y en nuestros gustos. Pensemos en los millones de hombres encorvados bajo los ardores del estío o ante las duras intemperies, y que, mediante un escaso salario, extraen del suelo los productos que abastecen nuestros festines o adornan nuestras moradas. Acrodémonos de que, para alumbrar nuestros aposentos con una luz resplandeciente y para hacer brotar en los hogares la llama bienhechora, unos hombres, semejantes nuestros, capaces como nosotros, de amar y sentir, trabajan debajo de la tierra, lejos del cielo azul y del alegre sol y, con el pico en la mano, perforan durante toda su vida las entrañas del planeta. Sepamos que para adornar nuestros salones de espejos y cristales resplandecientes, para producir la multitud de objetos de que se compone nuestro bienestar, otros hombres, por millares, semejantes a condenados junto al fuego, pasan la existencia entre el calor devorador de los altos hornos y de las fundiciones, privados del aire, gastados, destrozados antes de tiempo, no tendiendo como perspectiva más que una vejez sufriente y de privaciones. Sepámoslo: toda esa comodidad de que gozamos con indiferencia es mantenida a costa del suplicio de los humildes y del padecimiento de los débiles. Que este pensamiento nos penetre y nos obsesione; como una espada de fuego, desterrará el egoísmo de nuestros corazones y nos obligará a consagrar al mejoramiento de la suerte de los débiles nuestros bienes, nuestro tiempo y nuestras facultades.

    Pero, gracias al conocimiento de nuestro porvenir, la idea de solidaridad acabará por prevalecer. La Ley del retorno a la carne, la necesidad de nacer en condiciones modestas constituirán un estímulo que reprimirá al egoísmo. Ante estas perspectivas, el sentimiento desmedido de la personalidad se atenuará para darnos una noción más exacta de nuestro puesto y de nuestro papel en el universo. Sabiendo que estamos unidos a todas las almas, que somos solidarios de su adelanto y de su felicidad, nos interesaremos más por su situación, por su progreso y por sus trabajos. A medida que ese sentimiento se extienda por el mundo, las instituciones y las relaciones sociales mejorarán; la fraternidad, esa palabra trivial repetida por tantas bocas, descenderá a los corazones y se convertirá en una realidad. Nos sentiremos vivir en los demás, gozaremos con sus goces y sufriremos con sus males. No habrá entonces una sola queja que quede sin eco, ni un solo dolor que quede sin consuelo. La gran familia humana, fuerte, apacible y unida, avanzará con paso más rápido hacia sus magníficos destinos.

Léon Denis
Después de la Muerte. Capítulo 46.

“Reparte tu amor donde fueres: primero, en tu propria casa. Dales  amor a tus hijos, a tu mujer o a tu  marido, después en la  puerta del vecino… Que quien precise de ti salga mejor y más contento. Sea la expresión viva de la  bondad de Dios; bondad en tu rostro, bondad en tus ojos, bondad  en tu sonrisa, bondad  en  tu  amable  saludo.”
Madre Teresa

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viernes, 4 de noviembre de 2011

Oración de gratitud


Señor,
En este momento de mi vida,  
te doy humildemente las gracias por todo lo que me diste,

Gracias porque me ayudaste a salir adelante,
Porque iluminaste mi mente,
Gracias por los ojos que me vieron cuando yo necesite atención,
Gracias por los oídos que me escucharon,

Gracias por los labios que me dieron las palabras exactas de ánimo y consuelo,

Gracias por la mano que me sostuvo para no caer.

También quiero darte las gracias,
por esos momentos que creí que estaba solo,
por los nuevos amigos que hice
por los fracasos,
Por todo lo que yo creí que era malo y  de ahí aprendí a no sufrir.

Señor tu sabes porque lo hiciste ... ya lo entendí;
era para que creciera y comprendiera que otros sufren más que yo... Gracias por la enseñanza.

Ayudame a ayudarme más, y quiero también, aunque me cueste trabajo decirlo...
...Pedir perdón, perdón por los momentos que este corazón no amó y se sintió egoísta,
Perdón por todos los que no te piden perdón,

 Perdón cuando tuve miedo de afrontar la verdad,
Perdón por todo lo que juzgué a los demás sin comprender,

Perdón por criticar antes del juicio,

Perdón por las oportunidades que no vi y tu con tu infinito amor me enviaste.

Ayúdame señor para ayudarme a mi mismo
y encontrarte a cada paso que yo dé, 
para entender que jamás estaré solo
porque a mi lado te encuentras  tú,

Te pido ayuda para todos los que no te piden ayuda y agradezco el Amor y cariño hacia todos. Señor, ya me escuchaste, ahora yo  te escucho a ti.

Ama a Dios sirviendo a los semejantes, por amor, sin distinción de personas.
Haz el bien como estés, donde estés y tanto cuanto puedas, en la paz de la conciencia tranquila. 
En eso reside la esencia de las Leyes Divinas. El resto es interpretación.
Emmanuel a través de Chico Xavier

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jueves, 3 de noviembre de 2011

Unión del Alma al Cuerpo. Aborto



Extracto de "El Libro de los Espíritus"


Pregunta 344.
¿En qué momento se une el alma al cuerpo?
"La unión comienza en la concepción, pero sólo se completa en el instante del nacimiento. Desde el momento de la concepción, el Espíritu designado para habitar en un cuerpo se une a él mediante un lazo fluídico, que se estrecha cada vez mas hasta el instante en que el niño es dado a luz. El grito que sale entonces de sus lab ios anuncia que pertenece al conjunto de los vivientes y servidores de Dios"


Pregunta 345.
La unión del Espíritu al cuerpo, ¿es definitiva desde el momento de la concepción? Durante esa primera etapa, ¿podría el Espíritu renunciar a habitar en el cuerpo designado?
"La unión es definitiva en el sentido de que otro Espíritu no podría reemplazar al que ha sido designado para ese cuerpo. No obstante, como los lazos que lo unen al cuerpo son muy débiles, se cortan con facilidad. Eso puede suceder por voluntad del Espíritu, que retrocede ante la prueba que ha elegido. En ese caso, el niño no vive."


Pregunta 346.
¿Qué le sucede al Espíritu si el cuerpo que ha elegido muere antes de nacer?
"Elige otro"

Pregunta 346 a.
¿Cuál puede ser la utilidad de esas muertes prematuras?
"Las imperfecciones de la materia son casi siempre la causa de esas muertes"

Pregunta 347.
¿Qué utilidad tiene para un Espíritu el hecho de encarnar en un cuerpo que muere pocos días después de haber nacido?
"Ese ser no tiene suficientemente desarrollada la conciencia de su existencia. La importancia de la muerte es casi nula. Suele ser, como hemos dicho, una prueba para los padres."
(...)
Pregunta 353.
Dado que la unión del Espíritu al cuerpo sólo se lleva a cabo en forma completa y definitiva después del nacimiento, ¿se puede considerar que el feto tiene un alma?
"El Espíritu que debe animarlo existe, en cierto modo, fuera de él. Por consiguiente, para hablar con propiedad, el feto no tiene un alma, puesto que la encarnación está solo en vías de operarse. No obstante, se encuentra ligado a la que habrá de tener."

Pregunta 354.
¿Cómo se explica la vida intrauterina?
"Es la vida de la planta que vegeta. El feto vive la vida animal. El hombre posee en sí la vida animal y la vida vegetal que, cuando este nace, se completan con la vida espiritual."

Pregunta 355.
¿Hay, como la ciencia lo indica, niños que desde el seno materno no son viables? ¿Con qué fin sucede eso?
"Eso sucede con frecuencia. Dios lo permite a modo de prueba, ya sea para los padres, o bien para el Espíritu designado a ocupart ese lugar"

Pregunta 356.
¿Hay niños nacidos muertos que no estaban destinados a la encarnación de un Espíritu?
"Sí, los hay que nunca tuvieron un Espíritu destinado a su cuerpo. Nada debía cumplirse en relación con ellos. En tal caso, ese niño sólo vino por los padres."

Pregunta 356 a.
Un ser de esa naturaleza, ¿puede llegar hasta el final de la gestación?
"Sí, a veces, pero en ese caso no vive."

Pregunta 356 b.
Así pues, todo niño que sobrevive a su nacimiento, ¿tiene necesariamente un Espíritu encarnado en él?
"¿Qué sería sin un Espíritu? No sería un ser humano."

Pregunta 357.
¿Cuáles son, para el Espíritu, las consecuencias del aborto?
"Una existencia nula, que tendría que recomenzar."

Pregunta 358.
El aborto provocado, ¿Es un crimen, sea cual fuere el período de la gestación en que se lo realice?
"Siempre se comete un crimen desde el momento en que transgredís la ley de Dios. La madre, u otra persona, siempre comete un crimen al quitarle la vida al niño antes de que nazca, porque le impide al alma afrontar las pruebas cuyo instrumento debía ser el cuerpo."

Pregunta 359.
En los casos en que la vida de la madre corre peligro si el niño nace, ¿es un crimen sacrificar al niño para salvar a la madre?
"Es preferible sacrificar al ser que no existe, antes que al que existe."

Pregunta 360.
¿Es racional dispensarle al feto la misma consideración que al cuerpo de un niño que ha vivido?
"Ved en todo esto la voluntad de Dios y su obra. Así pues, no trateís con ligereza las cosas que debeís respetar. ¿Por qué no habría de respetar las obras de la creación que a veces quedan incompletas por la voluntad del Creador? Eso forma parte de sus designios, que nadie ha sido llamado a juzgar."
El Libro de los Espíritus. Allan Kardec. Libro II, Cap VII


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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Carácter de la Doctrina Espírita

Merche

     Tal y como lo explicó el maestro Kardec en el Libro de los Espíritus, la Doctrina es una "Revelación" traída por los espíritus directamente hacia los encarnados para ser estudiada y puesta en acción, el Carácter de "Revelación" nos trae a colación el hecho de que se nos está presentando algo que no conocíamos y que dispuesto el momento adecuado era colocado en las manos de los hombres para ser reconocido.

     La Palabra Revelación, como nos dice el diccionario, es descubrir algo que se encontraba oculto, y en base a esto nos hacemos la pregunta: ¿Estaba verdaderamente oculto el conocimiento que los espíritus nos han legado a través de la codificación espirita?, lo cierto es que no, el espiritismo contrariamente a como piensan muchos no es una novedad de la era moderna de la vida del hombre, no es una información que apenas se estaba conociendo en los tiempos de Kardec y definitivamente no es un conocimiento sin inédito en la historia del ser encarnado.

     Ha sido el mismo Jesús quien ha dejado la evidencia mas clara sobre lo que ahora estudiamos y practicamos con mayor conciencia, y antes que él muchos otros ya habían dejado entrever la existencia y la influencia del mundo espiritual sobre el mundo físico, ya antes se habían hecho referencia sobre lo que somos como espíritus, sobre la reencarnación y sobre la vida eterna, culturas y religiones se basaban justamente en el conocimiento de la reencarnación y de la necesidad de progreso, y más aún, ya habían precedentes sobre la creencia en un solo Dios.

     En estos términos la Tercera Revelación, tal y como Jesús la había anunciado mas que una revelación es un recordatorio de lo que ya en nuestro espíritu conocemos y mantenemos latente en nuestros pensamientos, pero hay aun algo mas importante que verdaderamente se define como una revelación dentro de la doctrina de los espíritus, y esta revelación es la que determina el carácter real del espiritismo.

     Partiendo de la base dejada por el divino maestro hemos de comprender que la Revelación Espirita es la continuación de las enseñanzas del Cristo, explicando y extendiendo los principios morales de índole universal podemos apreciar que el carácter del espiritismo se centra en la definición de un modelo de conducta y de acción superior, modelo que funge como guía para el correcto desenvolvimiento del espíritu humano en vías del perfeccionamiento, pero notamos que ciertamente esto no seria una novedad teniendo en cuenta que la base fundamental ha sido ya expuesta por Jesús en el sermón de la montaña, pero he aquí la verdadera revelación de la doctrina, y es que el alcance de las leyes morales definidas por Jesús se expresan en términos individuales dentro de cada uno de nosotros, se nos revela que las leyes de Dios son fundamentos inalienables y de cumplimiento necesario para poder establecer un verdadero progreso.

     Jesús nos demostró la posibilidad de llegar a Dios a través de nuestros actos, la doctrina nos revela la posibilidad de hacerlos realidad llevando a cabo la practica directa de la caridad en términos mucho mas amplios, pues no solo nos define el uso de los principios morales durante la vida física, sino que las extiende y les da un carácter mas profundo en la practica fraterna en la vida espiritual, he aquí el verdadero sentido de las predicas del Maestro cuando nos explicaba que esta vida es apenas una corta estadía dentro de la extensión de las moradas del Padre.

     La moral sin duda es el carácter fundamental de la doctrina de los espíritus, pero es su practica la que se establece como una revelación de importancia en el reconocimiento de nuestros deberes y de nuestros compromisos, la moral define el progreso, define la evolución del espíritu, y solo comprendiendo la extensión de nuestros pensamientos podremos reconocer la importancia del ejemplo de Jesús y la relevancia del Carácter verdadero de la Doctrina que vino a sublimar el yugo pesado de nuestras dudas.

     La vivencia del evangelio es el camino estrecho que nos llevara mas pronto al lado del Padre, y si el evangelio es el camino la Doctrina es el bastón que nos soporta el cansancio y la desilusión, pues en esta hermosa Doctrina se encuentran unificados los aspectos mas importantes de la existencia, El conocimiento, El pensamiento y El Sentimiento.

    Estudiemos el Espiritismo con mayor conciencia y podremos apreciar la maravillosa extensión de posibilidades que nuestros hermanos mayores nos han legado a través de la claridad mental del Maestro Kardec, pues ha sido él, sin restarle importancia a los colaboradores que hicieron posible la recopilación de esta gran obra, quien ha puesto en evidencia el verdadero tenor de la revelación espirita, Amaos, Vigilad e Instruiros.
 - Edann- ( trabajo aportado por Merchita)
  
"Bienaventurado el que sabe que compartir un dolor es dividirlo y compartir una alegría es multiplicarla" ...FacundoCabral


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martes, 1 de noviembre de 2011

La gran transición





Se opera en la Tierra, en este largo periodo, la gran transición anunciada por las Escrituras y confirmada por el Espiritismo. El sufrido planeta experimenta convulsiones especiales, tanto en su estructura física y atmosférica, ajustando sus diversas capas tectónicas, concerniente a su constitución moral.
     Todo esto porque los espíritus que lo habitan, que transitan en franjas de inferioridad, están siendo sustituidos por otros mas elevados que lo impulsaran por las veredas del progreso moral, dando lugar a una nueva era de paz y felicidad.
     Los espíritus empecinados en la perversidad, en los desmanes, en la sensualidad y vileza, están siendo enviados lentamente para mundos inferiores donde enfrentarán las consecuencias de sus actos innobles, para renovarse y prepararse para al retorno planetario, una vez recuperados y decididos al cumplimiento de las leyes de amor. Por otro lado, aquellos que permanecieron en las regiones inferiores están siendo traídos a la reencarnación para que 
disfruten de la oportunidad de trabajo y aprendizaje, modificando los hábitos infelices a los que se han sometido, pudiendo avanzar en su evolución bajo la regencia de Dios.  En caso de que se opongan a las exigencias de la evolución, también sufrirán un tipo de destierro  temporal para regiones primarias entre las razas atrasadas, teniendo la oportunidad de ser útiles y de sufrir los efectos dañinos de su rebeldía.
Concomitantemente, espíritus nobles que consiguieron superar los impedimentos que los retenían en la retaguardia, estarán llegando a este mundo, a fin de promover el bien y ampliar los horizontes de la felicidad humana, trabajando infatigablemente en la reconstrucción de la sociedad y permaneciendo fiel a los designios divinos. De la misma forma, misioneros del amor y de la caridad, procedentes de otras esferas y mundos, estarán revistiéndose de la indumentaria carnal, para volver mas amena esa fase de lucha iluminativa, proporcionando condiciones dignificantes, que estimulen el avance y la felicidad.
      No serán solamente los cataclismos físicos que sacudirán el planeta, como resultado de la ley de destrucción, causante de estos fenómenos, tal como ocurre con el otoño que derriba el follaje de los ·árboles  a fin de que puedan enfrentar el invierno riguroso, renaciendo luego exuberantes con la llegada de la primavera, sino también los acontecimientos de naturaleza moral, social y humana que marcaran los días tormentosos que ya se viven.
    Los combates se presentan individuales y colectivos, amenazando destruir la vida en nuestro mundo con hecatombes inimaginables. La locura, proveniente del materialismo de los individuos, nos arroja a los abismos de la violencia y de la insensatez, ampliando el campo de la desesperación que se esparce en todas las direcciones.
     Se destruyen los hogares, se desorganizan las relaciones afectivas, se desestructuran las instituciones, los centros de trabajo se convierten en áreas de competencia desleal, las calles del mundo se transforman en campos de luchas perversas, llevando cuesta abajo los sentimientos de solidaridad y de respeto, de amor y de caridad. La turbulencia vence a la paz, el conflicto domina al amor, la lucha desigual sustituye la fraternidad. .... Sin embargo, estos 
acontecimientos son solamente el comienzo de la gran transición.   La fatalidad de la existencia humana es la conquista del amor que proporciona plenitud. Hay, en todas partes, un destino inevitable, que expresa el orden universal y la presencia de una Conciencia Cósmica actuante.
     La rebeldía que predomina en el comportamiento humano eligió la violencia como instrumento para conseguir el placer que no le llega de manera espontánea, generando lamentables consecuencias, que se colman en desaires continuos. Es inevitable recibir la cosecha de la sementera por aquel que la originó, convirtiéndose rico de granos benditos o de abrojos venenosos. Como las leyes de la vida no pueden ser derogadas, toda infracción que se les hace se convierte en aflicción, impidiendo la conquista del bienestar. De la misma forma, como el progreso es inevitable, si no es conquistado a través del deber, lo será por los impositivos estructurales de los cuales se constituye. Por lo tanto, la mejor manera de compartir conscientemente la gran transición es a través de la conciencia de responsabilidad personal, realizando los cambios íntimos que se vuelvan adecuados  para la armonía del conjunto.
     Ninguna conquista exterior será lograda si no procede de los paisajes íntimos, en los cuales están instalados los hábitos. Los de naturaleza perniciosa, deben ser sustituidos por aquellos que son saludables y por lo tanto, propiciatorios de bienestar y de armonía emocional. En la mente está la clave para que sea operado el gran cambio. Cuando se tiene consciencia y dominio sobre dicho cambio, los pensamientos pueden ser canalizados en sentido edificante, dando lugar a las palabras correctas y a los actos dignos.  El individuo, que se renueva moralmente, contribuye de forma segura en las alteraciones que se vienen operando en el planeta.
     No es necesario que el torbellino de los sufrimientos generales nos sensibilice, a fin de que podamos contribuir eficazmente con los espíritus que obran en favor de la gran transición.  

      Disponiendo  el  hombre  de  las  herramientas  morales  del ennoblecimiento, se vuelve cooperador eficiente, trabajando  junto a su prójimo por el cambio de convicción en torno a los objetivos existenciales, al mismo tiempo que se transforma en vivo  ejemplo de alegría y felicidad para todos. 
     El bien fascina a todos aquellos que lo observan y atrae a los que se encuentran distantes de su 
acción, ocurriendo lo mismo con la alegría y la salud. Son ellos los que proporcionan el mayor contagio de que se tenga noticia y no las manifestaciones aberrantes y desoladoras que parecen arrastrar a las multitudes. Así como escasean los ejemplos de júbilo, se multiplican los de desesperación,  dejados más tarde atrás por los programas de sensibilización emocional para la plenitud.
     La gran transición prosigue avanzando, y porque se hace necesaria, la única alternativa que tenemos es la de examinar la manera como se presenta y cooperar para que las sombras que se densifican sobre  el mundo sean disminuidas por el Sol de la inmortalidad. Ningún recelo debe ser cultivado, porque, aunque nos llegue la muerte, este fenómeno natural es vehículo para  la vida que se ha manifestado en otra dimensión.
     La vida siempre responde conforme las indagaciones morales que le son dirigidas. Los cambios aguardados que se vienen operando traen una contribución que no ha sido valorada, y esta  es la erradicación del sufrimiento en los paisajes espirituales de la Tierra. 

     En la medida en que prospere el mal en el mundo, el ser humano será la victima preferida, por el egoísmo en que se retuerce, apenas por elección especial. El dolor momentáneo que lo hiere, lo invita, por otro lado, a la observancia de las necesidades urgentes  de seguir el caudal del amor rumbo al océano de la paz. 
     Después de pasar el periodo de la aflicción, llegará el de la armonía. Hasta entonces, que todas las inversiones que hagamos sean de bondad y de ternura, de abnegación y de estricta confianza en Dios.
Joanna de Ângelis.
(Página psicografiada por el médium Divaldo Pereira Franco, el día 30 de julio de 2006, en la ciudad de Rio de Janeiro)



Si abrazaste el ministerio del bien, sigue adelante y no temas. El mal que puedas sufrir es preparación del bien que te propones concretar. El vaso no consolida su forma sin el calor del horno que le molesta.El trigo no se hace pan sin el proceso de trituración para su amasamiento. Sirve a los otros en nombre de Dios y Dios sabrá utilizarte en tu propio bien.
-Emmanuel a través de Chico Xavier-.

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Los niños después de la muerte


DESTINO DE LOS NIÑOS DESPUÉS DE LA MUERTE

197 –   ¿ El Espíritu de un niño, muerto en edad temprana,  está tan adelantado como el de un adulto?



A veces mucho más, porque puede haber vivido más y tener
mayor experiencia, sobre todo si progresó.


– ¿El Espíritu de un niño puede, pues, estar más adelantado
que el de su padre?

– Esto es muy frecuente; ¿acaso no veis muchas veces eso en la Tierra?


198 – ¿Pertenece a una categoría superior el Espíritu de un niño que por haber muerto a tierna edad, no pudo hacer mal?
– Si no hizo mal, tampoco ha hecho bien y Dios no le libra de las pruebas que debe soportar. Si es puro no se debe a que sea un niño, sino a que progresó mucho.


199 – ¿Por qué se interrumpe con frecuencia la vida, en la infancia?
– La duración de la vida de un niño puede ser para el Espíritu que está encarnado en él, el complemento de una existencia interrumpida antes del tiempo marcado, y su muerte, la mayor parte de las veces, es una prueba o una expiación para los padres.


– ¿Qué le sucede al Espíritu de un niño que murió en edad temprana?
– Vuelve a empezar una nueva existencia.
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Si el hombre tuviese una sola existencia y si después de esa existencia su suerte futura quedase decidida para la eternidad, ¿cuál sería el mérito de gran parte de la especie humana que muere en edad tierna, para disfrutar, sin esfuerzos,de la felicidad eterna y con qué derecho quedaría eximida de las condiciones, tan duras a veces, impuestas a la otra mitad? Semejante orden de cosas no podría estar conforme con la justicia de Dios. Por la reencarnación, la igualdad es para todos; el futuro pertenece a todos sin excepción y sin favoritismo para nadie; los que llegan de último no pueden culpar por ello sino a sí mismos. El hombre debe tener el mérito de sus actos, como tiene la responsabilidad de ellos.
Por otra parte, no es racional, considerar a la infancia como un estado normal de inocencia. ¿No se ven niños dotados de los peores instintos en una edad en la cual la educación no ha podido aún ejercer su influencia? ¿No les vemos que parecen haber traído desde la cuna la astucia, la falsedad, la perfidia y hasta los instintos de robo y asesinato, no obstante los buenos ejemplos dados por los que conviven con él? La ley civil les absuelve de sus acciones porque dicen que actúan sin discernimiento, y tienen razón, porque, en efecto, actúan más por instinto que por su propia voluntad. Pero, ¿de dónde pueden provenir esos instintos tan diferentes en niños de la misma edad, educados en las mismas
condiciones y sometidos a las mismas influencias? ¿De dónde procede esa  perversidad precoz, sino de la inferioridad del Espíritu, puesto que la educación no contribuyó para ello? Los que son viciosos, lo son porque sus Espíritus han progresado menos, y sufren entonces las consecuencias, no de sus actos de niño, sino de los de sus existencias anteriores. Es así como la ley es la misma para todos y a todos alcanza la justicia de Dios
.
Del Libro de los Espíritus
Allan Kardec

Perdona a quien te ofende para que el mundo no aumente los problemas a resolver.
Emmanuel- Francisco Cándido Xavier-


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lunes, 31 de octubre de 2011

Psicología de la muerte

Herculano Pires

En la dramática Historia de la Psicología, en que tantos caminos y extravíos fueran trillados, surgió en este siglo de novedades violentas la psicología de la Muerte, resultante de las resurrecciones clínicas producidas en los hospitales, a través de las técnicas médicas del restablecimiento de las pulsaciones cardíacas en personas victimas de muerte súbita. En los Estados Unidos se hizo famosa la Dra. Ross, con sus investigaciones minuciosas sobre las sensaciones y visiones ocurridas durante el estado mortal y descritas por los pacientes resucitados. La Psicología volvió a la fase de la introspección, dependiendo de los relatos de los pacientes, mas ya ahora apoyada en grandes y profundas pesquisas instrumentales. Los relatos de los pacientes pueden ser comparados con las observaciones y los sondeos clínicos. La verdad es que estos hechos han ocurrido siempre, en todo el mundo, mas solo ahora están siendo sometidos a la pesquisa científica. La mecánica de la técnica de resurrección, con masajes y ejercicios de los brazos, dio tranquilidad al materialismo científico. Mas la inquietud provocada por los relatos orales de los pacientes creó algunos problemas, impidiendo la explicación simple de la vida como efecto de mecanismos orgánicos. La muerte perdería con esto su prestigio y la vida se transformaría en una cuestión de relojería. Bastaría accionar al péndulo parado para así poner al difunto en la línea y restablecer su tictac.


     Mas la vida y la muerte no se muestran así tan dóciles, no quisieron satisfacer los biólogos y químicos empeñados en producir vida en laboratorios. No obstante, en este caso no aparecieron las intervenciones de poderes extracientíficos, como hicieran los clérigos en el pasado, al interrumpir las pesquisas con anatemas y maldiciones. Menos felices que los psicólogos de la muerte fueran los pesquisidores soviéticos que, en la Universidad de Kirov, consiguieran probar la existencia del cuerpo bioplasmático de los seres vivos, lo que les costó la excomunión estatal, reforzada fuera de la URSS por las condenas de las Iglesias a través de instituciones científicas por ellas controladas.
     Lo mismo había acontecido en los Estados Unidos con el problema de la reencarnación y el de las pesquisas parapsicológicas. El Prof. Rhine, de la Universidad de Duke, tuvo que reaccionar contra los psicólogos que lo criticaban, demostrando que usaban contra sus pesquisas métodos anticientíficos, con simples argumentos, sin la contraprueba experimental. Mas todo esto pertenece al proceso de desenvolvimiento de las Ciencias, que es una lucha incesante contra los preconceptos y las creencias institucionalizadas . La verdad es que, de todas estas luchas, quedó el hecho innegable de la posibilidad de elaboración de la Psicología de la Muerte. La pesquisa en el hombre vivo reintegra la muerte en su naturaleza psicobiológica, sacándole los aspectos misteriosos y el sentido de sobrenatural que teólogos y gurus le dieran a través de los siglos. Toda la mitología iglesiera de la muerte, de la resurrección y del renacimiento o reencarnación caen por tierra con sus arreglos y aderezos, para que la Muerte, como la Verdad, pueda salir del fondo del pozo con su desnudez clásica.
Al mismo tiempo, en el precioso filón de las exploraciones de la muerte, de que tanta gente ha vivido con las tripas afuera, surgieran los intentos de manutención de la muerte en conserva, con los cadáveres de millonarios congelados, en catalepsia forzada, en la manutención precaria de una subvida sin ninguna perspectiva. Nos faltan los recursos básicos para una experiencia realmente científica en este campo, que son el frío absoluto y un suero mágico que impidiese las quemaduras del congelamiento absoluto, que Barnayll inventó en En las Noches de los Tiempos, en términos de ficción científica. Mas como la esperanza es la última que muere y los millonarios pueden pagar todas las esperanzas, será evidente que estos intentos proseguirán libremente.
   Las pesquisas parapsicológicas probaran la existencia de la percepción extrasensorial en los animales. En las pesquisas espíritas, más antiguas y más profundas, las manifestaciones físicas de animales fueran ampliamente verificadas. Animales domésticos muertos fueran materializados, comprobando su sobrevivencia al fenómeno de la muerte. En Sao Paulo, en el famoso Grupo Espírita de Odilon Negro, se dio la manifestación ectoplasmática inesperada de un cachorro de raza, perteneciente a la familia de un amigo. Tres médiums de materializaciones participaron de la reunión: D. Hilda Negro, el Dr. Urbano de Assis Xavier, cirujanodentista, y el Dr. Luis Parigote de Sousa, médico. Ninguno de los presentes pensaba en el cachorro, que muriera en la Hacienda de la familia, en Sao Manuel. Fueron los espíritus controladores del trabajo quienes anunciaron la presencia del animal, por el fenómeno de voz directa (la voz del espíritu vibrando en el aire, sin intermediario mediúmnico). El Dr. Antonio, presente, fue quien reconoció al animal, que, materializándose, se dirigió a él, festejándolo. El prof. Ernesto Bozzano, famoso científico y pesquisidor espírita de Milán (Italia), verificó y estudió varios casos de esta naturaleza. Los anales de las Sociedades de pesquisas Psíquicas de Inglaterra y de los Estados Unidos registraron numerosas de estas ocurrencias espontáneas. Conan Doyle, el famoso escritor e historiador inglés, médico y pesquisidor psíquico, obtuvo fotografías de fenómenos semejantes. Kardec fue el primero en constatar esta realidad, hoy en pauta de las pesquisas parapsicológicas. John Gunter, famoso reportero y ensayista alemán, en su libro En estos Tiempos Tumultuosos, en vísperas de la II Guerra Mundial, relata curiosa manifestación de un cachorro de raza, de gran porte, que asombraba un Hotel de Lujo de Baviera. La manifestación se dio frente a él, en la escalera del Hotel. Estos hechos pusieron por tierra las teorías cartesianas sobre el animal-máquina, movido apenas por instintos, y las doctrinas religiosas que atribuyen alma exclusivamente para los seres humanos. Este antropocentrismo, bien al gusto de la vanidad de los hombres, fue también avalado por las pesquisas de la Psicología Animal y por las pesquisas parapsicológicas. Con esto, se reafirma el principio espírita de la evolución general de los seres a través de las especies, sustentadas por Roussell Wallace, el científico inglés que se opuso al materialismo de las teorías de Darwin. Resultados de pesquisas y de hechos espontáneos demostraron que la lógica de la naturaleza es superior a la lógica pretensión del alma humana, basándose en las teorías del reflexionismo ruso de Betcherev y Pavlov, pero acabó reducida a un sistema mecanicista de interpretación del hombre.
Freud no era espiritualista, pero fue obligado a penetrar en las profundidades da alma, en sus pesquisas del inconsciente. La complejidad del dinamismo anímico por él revelada se contradecía flagrantemente con la simplicidad generalmente ingenua de sus conclusiones negativistas. Contrariando a Descartes, quien descubrió en su propia alma la idea de Dios y elevó este hecho a la condición de ley universal, Freud se perdió en los subterráneos de la libido y consideró la idea de Dios como simple introyección del mito fálico en el inconsciente. Carl Jung, su discípulo, se rebeló contra el maestro, formulando la teoría de los arquetipos, en que el arquetipo Supremo es la idea de Dios, que Kant consideró como el supremo conflicto formulado por la mente humana. En su libro El Hombre Descubre Su Alma, Jung sustenta la imposibilidad ontológica de excluir al alma de la realidad intrínseca de la persona humana. En este libro, Jung declara, en 1944, estar convencido de que “el estudio científico del alma será la Ciencia del Futuro".  En el campo de la Parapsicología la contribución de Jung fue la más importante, con su teoría de las coincidencias significativas, con la cual superó las groseras comparaciones de la mente con las emisiones radiofónicas, demostrando que no hay emisiones de energías físicas en el proceso telepático, sino coincidencias mentales en un plano de afinidad suprasensible. En sus memorias, Jung relata hechos paranormales de los que fue participante y hasta también productor, cierta vez cuando discutía el problema con Freud, que se había negado a analizar la cuestión, que le parecía fuera de su campo de estudios.
Para Rhine, la Psicología no podría desviarse de su objeto, que es el alma. Por esto acusó a la Psicología actual de haber perdido su objeto, transformándose en una ecología, como ciencia del comportamiento humano, de las relaciones del sujeto con el medio en que vive. La Psicología del Alma abarca necesariamente al nuevo ramo de las Ciencias Psicológicas, que revela la dinámica esencial de las relaciones cuerpoalma durante la vida y en el momento de la muerte, cuando el alma u espíritu se libera de su condicionamiento carnal. Ya decía el padre Vieira: “Queréis saber lo que es el alma? Ved un cuerpo sin alma.” La muerte es el momento en que el alma y su instrumento de manifestación material, el cuerpo carnal, se muestran separados. En este estado de separación el cuerpo material se inmoviliza y el cuerpo bioplasmático de los pesquisidores rusos de la Universidad de Kirov continúa en actividad, desprendiéndose del cuerpo carnal. El cuerpo espiritual de la tradición cristiana, que Kardec llamó periespíritu, puesto que se presenta como una envoltura semimaterial del espíritu propiamente dicho, fue considerado por los rusos como la vida. La designación científica de bioplasmático lo define en su naturaleza y en sus funciones. Bio, porque es vida, cuerpo vital, yplasmático porque está constituido por un plasma físico, elemento formado de partículas atómicas libres, no ligadas a ninguna constelación atómica, a ningún átomo. Este cuerpo, que fue fotografiado por los rusos, a través de cámaras Kirlian de fotografías paranormales, se presenta brillante y transparente como si fuese de vidrio. Las pesquisas con vegetales y animales, en Kirov, probaron que este cuerpo rige todas las funciones del cuerpo carnal y ofrece una visión total del estado de salud, enfermedad u aproximación de estados mórbidos del cuerpo carnal.
    Todo esto corresponde exactamente a lo que la pesquisa espírita ya había revelado sobre el periespíritu. El cuerpo carnal solo se cadaveriza cuando el cuerpo bioplasmático se desliga completamente de él. Entonces la muerte se consuma. Es importante que este descubrimiento se hubiese hecho en la URSS por científicos materialistas, confirmando plenamente las conquistas de la Ciencia Espírita, hechas por Kardec y por científicos del mayor renombre como Crookes, Richet, Crawford, Zöllner, ScherenckNotzing, Paul Gibier, Ochorovicz y otros. Tuvimos la oportunidad de ver este cuerpo en algunas de nuestras experiencias mediúmnicas, mucho antes de las pesquisas de Kirov. Las pesquisadoras de la Universidad de Prentice Hall, en los Estados Unidos,  fueron a la URSS, y vieron las fotografías y entrevistaron a los científicos responsables por las pesquisas de Kirov, se mostraron deslumbradas con el cuerpo espiritual del hombre El relato completo de este descubrimiento puede ser leído en el libro Experiencias Psíquicas Detrás de la Cortina de Hierro, de Lynn Schroeder y Sheila Ostrander, de la Editora Cultrix, Sao Paulo. El título inglés no se refiere a experiencias, sino a descubrimientos. La edición original americana es de la propia Universidad de Prentice Hall, pero hay ediciones posteriores de la Editora Bentam Books, de Nueva York.
    La Psicología de la Muerte no quedará, ciertamente, restringida a los problemas específicos de la relación alma cuerpo. La muerte nace de las entrañas de la vida; por esto, vida y muerte caminan juntas, de manos unidas, a lo largo de la existencia. Se acostumbra decir que comenzamos a morir desde que nacemos. Buda decía que la muerte nos visita 75 veces en cada una de nuestras respiraciones. La Psicología de la Muerte, por lo tanto, debería comenzar en la vida, pesquisando las diversas formas por las cuales las criaturas en general encaran la muerte; cómo la sienten en relación a si mismas y en relación a los otros; qué influencias  ejerce la muerte  en la vida de las personas; cuáles son los sentimientos que determinan ciertas actitudes frente a la muerte; cómo se encara hoy el problema de las exigencias religiosas en la hora de la muerte y en los funerales; cuál es el efecto del terror de la muerte en el comportamiento de las criaturas ; cómo se podría cambiar todo esto en favor de condiciones mejores y así por delante. La observación de Heideggard sobre nuestra tendencia de siempre hablar de la muerte como la de los demás y no de la nuestra, merecerá especial atención en las pesquisas. Vivimos en un mundo del que solo conocemos por una cara, aunque sabemos que la otra cara nos espía. Conocemos la cara de la vida, siempre volcada hacia nosotros, pero nada o casi nada sabemos de la cara de la muerte. ¿Qué efectos tendrá esta situación en nuestro psiquismo? Los hombres se matan por cosas mínimas. ¿Cuales serían los impulsos reales que llevan a los hombres a esta situación brutal e inconsecuente? Por qué la muerte parece no afectar a la mayoría de las criaturas, que viven sin preocuparse con ella?
  Si la Psicología de la Muerte no se interesara por la vida, fracasará en su intento de esclarecer los problemas de la muerte y ajustarnos conscientemente al hecho de que nacemos para morir. Solo podremos comprender la vida después de que comprendamos la muerte. ¿No será extraño que hayamos hecho todo al contrario, hasta ahora, temiendo y al mismo tiempo despreciando la muerte? La muerte es segura, dicen con indiferencia. No obstante, la muerte es generalmente incierta, puesto que no sabemos cuándo y de qué manera llegará. ¿Si todos nos interesáramos más por la muerte, no podríamos vivir mejor, con menos ambiciones y menos desesperaciones inútiles? La Psicología de la Muerte no surge por acaso. En la mortalidad masiva de nuestro tiempo la muerte adquiere mayor importancia que la vida; porque sabemos que estamos en la vida y la conocemos bien.  Pero y la muerte?
 Tomado de: Educación para la Muerte Herculano Pires



No te indispongas con nadie. Continúa trabajando y sirviendo en paz . Aguarda el tiempo, en la certeza de que por las circunstancias de la vida, en las páginas del tiempo es donde se manifiesta más claramente la voz de Dios. 
Libro de Respuestas, Emmanuel, psicografia de Francisco Cándido Xavier, CEU)

( Ver inquietudesespiritas.blogspot.com )