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viernes, 13 de enero de 2012

Hijos adoptivos


Hijos existen en el mundo que reclaman comprensión más profunda para que la existencia se les torne psicologicamente menos difícil. Nos referimos a los hijos adoptivos que llegan al hogar por las vías de las pruebas, sin dejar de ser criaturas que amamos tiernamente. Coloquémonos en la situación de ellos para un más claro entendimiento del asunto. Muchos de nosotros, en las existencias del pasado, hemos pisoteado los corazones afectuosos que nos acogieron en su casa, sea esclavizándolos a nuestros caprichos o apuñalándoles el alma a golpes de ingratitud. Desacreditándoles los esfuerzos y dilapidandoles las energías, casi siempre les impusimos aflicción en lugar de alegría, exigiéndoles sacrificios hasta que les ofrecimos la muerte en sufrimiento a cambio de la infancia que nos dieran llena de flores y de esperanza. Un día, no obstante, desembarcados en el Más Allá, nos dimos cuenta de la extensión de nuestros errores y, con la consciencia despierta, tuvimos compasión de nuestras propias faltas.

Corre el tiempo y, cuando aquellos mismos espíritus queridos que nos sirvieran de padres retornan a la Tierra en alegre comunión afectiva, ansiamos devolverles el calor de la ternura pero, en ese paso de la experiencia, los principios de la reencarnación, en muchas circunstancias, tan solamente nos permiten disfrutarles la convivencia en la posición de hijos ajenos, a fin de aprender a atesorar el amor verdadero en los sustentáculos de la humildad. Reflexionemos en eso. Y si tienes en la Tierra hijos en adopción, habitúate a dialogar con ellos, tan pronto cuanto te sea posible, para que se desenvuelvan en el plano físico bajo el conocimiento de la verdad. Ayúdalos a reconocer desde muy temprano, que ellos son ahora sus hijos del corazón,y  buscan reajustarse en el hogar, a fin de que no sean traumatizados en la edad adulta por revelaciones a base de violencia, en la que frecuentemente se les despiertan en el ser las llamas de la aflicción posesiva de otras épocas, en forma de celos y rebelión, envidia y desesperación.

Efectivamente, amas a los hijos adoptivos con la misma abnegación con que te empeñas en construir la felicidad de los brotes de la propia sangre. Entretanto, no les ocultes la realidad de la propia situación para que no te opongas a la Ley de Causa y Efecto que los trajo de nuevo a tu convivencia, con el fin de que olviden los desequilibrios pasionales que les marcaron la conducta en otro tiempo. Para eso, recuerda que, en última instancia, sea cual sea nuestra posición en los equipos familiares de la Tierra, somos, por encima de todo, hijos de Dios.

LA ILUSIÓN DE LA SANGRE. 
Hermano Saulo 

No es la sangre que nos hermana, sino el espíritu. Los lazos consanguíneos son ilusorios y efímeros. Kardec explica en el item 8 del capitulo XIV del Evangelio Según el Espiritismo: “El cuerpo procede del cuerpo, mas el espíritu no procede del espíritu, pues ya existía antes de la formación del cuerpo. El padre no crea el espíritu del hijo. Lo recubre tan solo con el envoltorio corporal, mas debe ayudar a su desenvolvimiento intelectual y moral, para hacerlo progresar”. Hijos de otros padres, procedentes de otra sangre,los hijos adoptivos pueden estar mucho más ligados a los padres adoptivos que los hijos consanguíneos.

Esa es una de las razones porque los padres adoptivos generalmente no quieren revelar la verdad a los hijos que adoptaron. El amor paterno y materno resurge ante el hijo que vuelve a su convivencia. Más Emmanuel revela uno de los aspectos de la ley de la Reencarnación que exige atención y respeto. Los hijos que vuelven al hogar por vías indirectas son espíritus en prueba y, por lo tanto, en fase de corrección moral. Necesitan conocer su verdadera situación para que la medida correctiva alcance su eficacia. Y si quisiéramos burlar las leyes solo podremos acarrearles mayores sufrimientos. Son muchos los dramas y muchas las tragedias ocasionadas por la imprudencia de los padres al mentir piadosamente a los hijos adoptivos. Cuando la verdad los sorprende, el choque emocional puede trastornarlos, haciéndoles perder la oportunidad de aprendizaje que muchas veces solicitaron con ardor en la vida espiritual. Esta es una razón nueva que el Espiritismo presenta a los padres adoptivos, casi siempre apegados tan solo a razones mundanas. Aprendiendo desde temprano a acomodarse a la situación de prueba en que se encuentran, el hijo adoptivo se resigna a ella y aprovecha la lección de reajuste afectivo . Mañana volverá de nuevo como hijo legítimo, mas ya en condiciones de comprender los deberes de la filiación. La vida aplica siempre con precisión sus medios correctivos, pero nosotros no siempre la ayudamos, olvidando que los designios de Dios tienen razones profundas que se nos escapan a la comprensión. Si Dios nos envía un hijo por vía indirecta, debemos recibirlo como vino; y no como desearíamos que viniese.

Del libro "Astronautas do Além", de Francisco Cândido Xavier e J.Herculano Pires - Espíritos diversos


Olvide contratiempos y muestre una sonrisa más amplia para aquellos que le comparten la vida;
- Andre Luiz-


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jueves, 12 de enero de 2012

Espiritismo



“Qué es y qué no es Espiritismo”





"Para opinar sobre una idea hay que estudiarla; estudiarla para comprenderla y comprenderla para juzgarla, y esto únicamente puede hacerse si acudimos a las fuentes originales".
Los postulados básicos del espiritismo son:

1) Existencia de Dios: La idea espiritista de Dios se distingue radicalmente de la concepción antropomórfica de las religiones, ya que no se lo concibe como un ser personal o mutable que premia o castiga, sino como la energía primaria y creadora del universo, arquetipo del Supremo Amor.
2) Preexistencia y supervivencia del espíritu: Existimos antes de nacer y continuamos viviendo después de la muerte. Todos los seres vivientes estamos dinamizados por un principio psíquico, asiento permanente de lo intelectual, indestructible e imperecedero que coexiste con el organismo corporal.
3) Reencarnación: El espíritu va utilizando diversos cuerpos a lo largo de su trayectoria progresiva. Va alcanzando nuevos conocimientos y experiencias a través de innumerables vidas sucesivas. Así, el pasado y el presente están enlazados en una relación causal, cuya comprensión  es indispensable para el perfeccionamiento del Ser y para la construcción de su porvenir.
4) Mediumnidad: Es la facultad que poseemos los seres humanos (más agudizada en aquellos que llamamos médiums) para relacionar las humanidades visible e invisible, es decir, el mundo físico y el mundo espiritual. Por medio de la mediumnidad se prueba experimentalmente la inmortalidad del alma. Se rectifican las falsas ideas del cielo, el infierno, penas o castigos eternos.
Recuperamos el contacto con seres queridos y recibimos valiosas informaciones e instrucciones por parte de variadas fuentes espirituales.
5) Pluralidad de mundos habitados: La vida no es un accidente que excepcionalmente se produjo en La Tierra, sino que es una constante universal; No estamos solos en un universo infinito, eterno e ilimitado, sería un grosero antropocentrismo negar las posibilidades de vida en otros planetas, sistemas o galaxias, la cual, obviamente, habrá adquirido distintas formas de expresión o de relacionarse con su entorno, de acuerdo con sus propias circunstancias.
6) El Espiritismo es una ciencia experimental: Kardec definió el Espiritismo como "la ciencia que estudia el origen, la naturaleza y el destino del espíritu y sus relaciones con el mundo corporal"
El Espiritismo es científico porque se apoya en hechos demostrados y demostrables. Lo es porque su objeto de estudio es susceptible de ser analizado, registrado y controlado. Es científico porque aplica una metodología rigurosa y precisa y en sus conclusiones ha enunciado leyes de vigencia general.
7) El Espiritismo es una filosofía racionalista: Nos aclara nuestro origen y nuestro destino, proporcionándonos respuestas al por qué y para qué de nuestra existencia, sin apelar a expedientes sobrenaturales, ni a dogmas o fideísmos, haciendo por el contrario, de la razón la brújula para orientarnos.
Decía Amalia Domingo Soler "pon el dedo de tu razón, en la roca de tu conciencia y brotará el manantial de tu deber, que el cumplimiento de todos los deberes, es la suma de todas las felicidades"
8) El Espiritismo no es una religión: Recordemos con Kardec "El verdadero carácter del Espiritismo es el de una ciencia y no el de una religión". Toda religión se asienta en dogmas; admite lo sobrenatural; su vía de conocimiento es la fe; adopta ritos, cultos, liturgias, se organiza en iglesias, posee sacerdotes, jerarquías, etc.; mientras que el Espiritismo se respalda en la ciencia, excluye cualquier tesis sobrenatural, preconiza la razón como fuente del saber, no tiene ritos, altares, ceremonias, templos ni jerarquía.
9) El Espiritismo no guarda relación con ningún género de supersticiones: En el Espiritismo no hay prácticas de africanismos o ritualismos étnicos, religiosos, folclóricos o sincretismos, ni se hacen rezos, baños de plantas, consumo de aguardiente o tabaco, inhalaciones tóxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos.
10) El Espiritismo es una Ética Social: La filosofía y la ciencia Espírita encuentra su complemento en la Ética Espírita. No basta conocer los fundamentos de esta doctrina, es necesario que los relacionemos con nuestra vida para lograr la transformación moral que nos permita evolucionar.
Los conscientes espiritistas, no podemos perdonarnos la más mínima negligencia en nuestros trabajos, ni estudios y sobre todo en la práctica de la caridad hacia otros hermanos, que también necesitan la luz que de Dios emana; El espírita no debe ser ajeno a ninguna actividad social, y por tanto, con arreglo a su vocación y profesionalidad debe estar preparado concientemente para cumplir como tal, dejando sentado su principio dinámico, su ética, su amor por la causa espírita, ejemplarizando como se consigue una sociedad culta, progresiva y feliz.
Porque el Espiritismo no se reduce a la fría experimentación de un laboratorio, ni se limita a razonar lo inductivo o deductivo.
Lo científico y lo filosófico se proyectan en lo ético y en lo moral, mostrando así el prototipo de hombre nuevo que el Espiritismo en capaz de formar.

AMALIA DOMINGO SOLER

El estudio razonado del Espiritismo, es de imprescindible necesidad para los que sufren, porque no hay ningún ideal religioso o filosófico que de contestación satisfactoria a la pregunta que le hacen los desgraciados.
Yo bien preguntaba a Jesús la causa de mi infortunio y uno de sus "intérpretes", un pastor evangélico me respondía:
- "No te impacientes, no te desesperes, no profundices cuestiones que nunca comprenderás: ama a Dios, cree en la divinidad de Jesús, resígnate con el peso de tus culpas y no murmures.
- Pero señor- decía yo con impaciencia- ¿qué culpas son esas, si a los ocho días de nacer me quedé ciega?, ¿qué culpa pagaba yo entonces, si no tenía tiempo de haber pecado?
- "Sería para mortificación o escarmiento de tu madre"
- ¿por qué habría de servirle yo de tormento sufriendo dolores que no merecía, puesto que aún yo era impecable?
- "Nadie hay impecable, puesto que tiene el pecado de origen, originario de sus primeros padres, de Adán y Eva, que no obedecieron los mandatos del Señor".
- y entonces, si todos son pecadores, ¿no se quedan ciegos todos, mancos, mudos, cojos o tullidos? Bien hay personas que no sufren el menor quebranto en su salud.
-"Tienen penas en otro sentido"
- Y el que, como yo, las ha tenido físicas y morales desde que nací, ¿porqué para unos la luz y para otros la sombra?
-" Hay misterios que el hombre no sabrá jamás, sigue con tu cruz las huellas de Jesús y un día entrarás con él en el reino de los cielos".
Este era todo el consuelo y la esperanza que me daba la religión de la Reforma, el Ateísmo me ofrecía el suicidio como único puerto de salvación, así es que, la religión me dejaba en brazos de la mendicidad, sin más porvenir que vivir de limosna, un asilo para la vejez y un hospital para morir y el ateísmo me ofrecía la muerte, la nada, el no ser; El Espiritismo, en cambio; me dijo:
HASTA EL ÚLTIMO SEGUNDO DE TU ACTUAL EXISTENCIA PODRÁS TRABAJAR EN BIEN DE LA HUMANIDAD Y EN EL PROGRESO DE TU ESPÍRITU; NO ERES MÁS DESGRACIADA QUE LOS OTROS POR TENER LA RAZA DE LOS DESHEREDADOS, TAL CASTA NO EXISTE MÁS QUE EN LA MENTE CALENTURIENTA DE LAS RELIGIONES DEICIDAS, QUE SIEMPRE LES HA CONVENIDO CREAR SIERVOS DEGRADADOS, PARA MANTENERLOS EN LA IGNORANCIA Y EN LA HUMILLACIÓN.
El Espiritismo es luz y sombra, es vida y es muerte; es la razón natural iluminando todo cuanto existe. Para estudiar el espiritismo no se debe nunca abdicar del propio criterio, no se debe considerar a los espíritus, como hacen los creyentes de la religión Católica Apostólica Romana, que conceptúan a su confesor como si fuera la imagen de Dios en la Tierra, dejando que él piense por ellos.
No, las comunicaciones deben leerse y examinarse detenidamente si son escritas y escucharlas con atención profunda, si son parlantes, y siempre que los espíritus aconsejen el fiel cumplimiento de todos los deberes, el afán por el trabajo y el deseo del bien universal, no deben aceptarse sus consejos si en ellos demuestran parcialidad y tienden hacia la desunión entre la familia o determinados amigos.
Si al espiritismo se le considera como una nueva religión, si se convierten los espíritus en otros tantos ídolos y los médiums en sacerdotes, es mejor, es preferible mil y mil veces, ignorar siempre la vida de ultratumba para evitar obsesiones y subyugaciones de fatalísimos resultados.
Así que nuestro mayor afán debe ser la difusión de un espiritismo claro, basado, como ya hemos dicho, en el estudio razonado, siguiendo las enseñanzas de Allan Kardec, de Amalia Domingo Soler, León Denís así como de otros muchos más serios autores que nos han dejado su herencia más valiosa, una fuente de conocimiento inmejorable e impecable por su transparencia absoluta, por ello, no debemos decepcionarlos y continuar con la proclamación de un Espiritismo tan racional como el que ellos han dejado en nuestras manos, porque el Espiritismo nos ha enseñado que lo más valioso que tenemos es la libertad de pensamiento, demasiado valiosa como para dejarla en manos de otros que piensen por nosotros como han pretendido todas las religiones, y asumir las respuestas dadas por otros en vez de comprobarlas por nosotros mismos.
Decía Kardec que más vale descartar nueve verdades, que asumir una sola mentira.
 Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta
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miércoles, 11 de enero de 2012

La Luz del Mundo


   ELEVANDO  EL  ESPIRITU   


    Imaginemos a millones de hombres, mujeres y niños  fundidos en un mismo espíritu.


    Que podamos unirnos...
 en una meditación universal sincronizada
 para elevar la consciencia de toda la humanidad


                                                   Que podamos afirmar...
                                            que deseamos vivir una vida mas simple y feliz
                                            que todo lo que está vivo pueda compartir


                                                 Que podamos visualizar...
                                            mil años de paz en la Tierra a partir de este momento


                                                  Que podamos abrazar...
                                             a todas las personas -- sin importar su raza,
                                             religión, creencia o nacionalidad


                                                  Que podamos recordar...
                                            que en el corazón no hay división
                                            sino Unidad en el Espíritu


                                                 Que podamos recordar...
                                            que todos somos Hijos de Dios
                                            y que nuestra familia es Humana


                                                                 Que la belleza que hay en nuestros corazones
                                            la lucidez de nuestras mentes
                                            y la simplicidad de nuestro espíritu
                                            permitan crear esta nueva Visión


                                                Que el amor y la luz llenen nuestras vidas
                                            y cambien nuestro dia a día


                                                Y que desde este Gran Espíritu...
                                            podamos unirnos
                                            para iluminar a todos los seres de la tierra


" La oración es alimento eficaz para todas las enfermedades del alma"
-  Juana de Angelis -


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martes, 10 de enero de 2012

Visiones a la hora de la muerte ( 2 )


( continuación del anterior....)

 El siguiente relato de los últimos días de un niño, fue publicado en el Boletín de la S.P.R. norteamericana, dirigido por el Dr. James H. Hyslop (vol. XII, núm. 6), y la Srta. H.A. Dallas (véase The Nurseries of Heaven, de Vabe Owen y Dallas, Londres, 1920, pág. 117) transcribió un relato considerablemente abreviado, del que damos a continuación un resumen:
Daisy Irene Dryden nació en Maryswill, Yuba County (California) el 9 de septiembre de 1854 y murió en San José (California), el 8 de octubre de 1864, a la edad de diez años y veintinueve días.
Su madre escribe: En el verano de 1864, Daisy fue atacada de fiebre biliar. Después de cinco semanas de enfermedad, la fiebre la abandonó, y durante dos semanas pareció seguir recobrando fuerzas. Sonreía y cantaba, y volvía a parecer la misma niña, hasta que una tarde su padre, que se encontraba junto a su lecho, advirtió una expresión singular en su semblante. Reflejaba a la vez alegría y asombro. Su mirada se dirigía hacia un punto situado encima de la puerta. Su padre le preguntó: "Daisy, ¿qué es? ¿Qué es lo que ves?" Ella contestó dulcemente: "Es un espíritu, es Jesús, que dice que yo voy a ser uno de sus corderos."
"Sí, hija mía, -dijo su padre-, yo espero que seas uno de sus corderos." "¡Oh, papá! -exclamó ella-.
¡Me voy al cielo, hacia Él!" Aquella noche la niña cayó con enteritis, y sólo vivió cuatro días.
Durante las primeras veinticuatro horas sufrió mucho, no pudiendo tomar alimento, ni agua, ni medicinas. Pasado ese tiempo, tuvo escasos dolores. Su pobre cuerpecito había quedado en realidad tan extenuado, que poco le quedaba a la enfermedad para ensañarse. Pero su espíritu se mostraba muy activo y notablemente claro. Sus facultades parecían agudizadas. Recordaba versos que había aprendido en el colegio, pues siempre le había gustado aprenderse poesías de memoria. Y cuando Lulú le cantaba himnos de la Doctrina, ella decía cómo se llamaba el cántico y la página en que se encontraba.
Yo leí en el de San Juan: "Es conveniente para vosotros que me vaya, pues si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si parto, yo os lo enviaré." A esto ella alzó la vista y me miró celestialmente diciendo: "Mamá, cuando yo me vaya, el Consolador vendrá a vosotros, y quizá me deje venir a mí también algunas veces. Yo le preguntaré a Allie acerca de esto." Después de aquello repitió esta misma frase a menudo cuando no se creía segura de algo. Allie era un hermano suyo que hacía siete meses había pasado a la otra vida, a la edad de seis años, víctima de la escarlatina. Éste debió de estar con la niña gran parte del tiempo durante aquellos tres últimos días, porque cuando le hacíamos preguntas que no podía responder, solía decir: "Esperad a que venga Allie y se lo preguntaré." En esta ocasión sólo esperó un momento, y luego dijo: "Dice Allie que puedo venir a vosotros algunas veces. Dice que es posible, pero que no os enteraréis cuando esté aquí; pero puedo hablaros a través del pensamiento."
Como he dicho, Daisy permaneció al borde de la muerte durante tres días, después de pasar las primeras veinticuatro horas de agonía. Su armazón físico estaba tan extenuado que apenas podía retener en su endeble abrazo el espíritu, que se nos mostraba, por así decirlo, a través del tenue velo de la extenuada carne que lo envolvía. Durante este tiempo vivió en ambos mundos, según lo expresaba ella misma. Dos días antes de que nos dejara vino a verla el Superintendente de la
Escuela Dominical. Ella le habló con gran desenvoltura acerca de su marcha y envió un mensaje por conducto suyo a la Escuela Dominical. Cuando iba a marcharse, el Superintendente dijo: "Bien, Daisy, pronto habrás pasado el río oscuro". Cuando éste se marchó, ella le preguntó a su padre lo que significaba el "río oscuro". Él trató de explicárselo, pero ella dijo: "Todo eso es un error. No hay ningún río, no hay ninguna cortina, ni siquiera hay una línea que separe esta vida de la otra." Y sacando sus manitas del lecho, dijo gesticulando: "Ésta está aquí, y ésa está allí. Yo sé que es así, porque puedo veros a todos vosotros al mismo tiempo que los veo ahí a ellos." Nosotros le pedimos que nos dijera algo de aquel otro mundo y lo que le parecía, pero ella dijo: "No puedo describirlo.
Es tan diferente, que no os lo podría hacer comprender."
Una mañana en que me encontraba en la habitación poniéndola en orden, la Sra. W., una de nuestras amables vecinas, estaba leyéndole estas palabras del Nuevo Testamento: "No se turbe vuestro corazón. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Yo voy a prepararos un lugar." (San Juan, XIV, 1 y 2.) Daisy hizo notar: "Moradas quiere decir casas, y yo no veo allí casas de verdad.
Pero hay lo que serán lugares para encontrarse unos a otros. Allie habla de ir a tal o cual lugar, pero no dice nada de casas. Mire, quizás el Evangelio hable de moradas para que creamos que vamos a tener una morada en el cielo, y quizás cuando yo vaya allí encuentre un hogar. Y si es así, las flores y los árboles celestiales que tanto me gustan aquí -pues ya los veo y veo que son más hermosos que cuanto os podáis imaginar-estarán también allí." Yo le dije: "Daisy, ¿no sabes que la Biblia habla del cielo como si fuera una hermosa ciudad?" Y ella repuso: "Yo no veo una ciudad." Y añadió con expresión intrigada: "No sé. Quizás tenga que ir allí primero."
La Sra. W., nuestra amable vecina, la que le había leído a Daisy sobre las moradas, y que estuvo con nosotros mucho tiempo, le habló a la Sra. B., otra vecina suya, acerca de la clarividencia de
Daisy. La Sra. B. era una señora que no creía en un estado futuro. Por otra parte, se hallaba sumida en una gran congoja, porque acababa de perder a su marido y a un hijo de unos doce años de edad que se llamaba Bateman. Una noche vino con la Sra. W., y sentándose junto al lecho empezó a hacer preguntas.
Daisy dijo: "Bateman está aquí. Dice que vive y está bien. Se encuentra en un lugar tan bueno, que no volvería a su casa por nada del mundo. Dice que está aprendiendo a ser bueno."
Entonces la Sra. B, dijo: "Pregúntale si ha visto a su padre."
Daisy repuso: "Dice que no, que no está aquí y le está diciendo a usted: "Madre, no te aflijas por mí. Ha sido mejor que no creciera." Esta comunicación dio que pensar a la madre, que se convirtió en una firme creyente en la vida futura.
A la mañana siguiente, hallándose sola con Daisy, la Sra. W., que era quien había llevado a la Sra. B., le preguntó a Daisy cómo podía saber que el hijo de la Sra. B. era feliz. "Pues cuando vivía aquí -le dijo-ya sabes que era un niño muy malo. ¿No te acuerdas que solía blasfemar y robaros los juguetes y romperlos? Ya sabes que no le dejábamos jugar contigo ni con mis niños por lo malo que era." Daisy repuso: "¡Oh, Aunty! ¿No sabe usted que nunca siguió la Doctrina y que siempre se le oía blasfemar? Bien sabe Dios que no tenía muchas probabilidades."
Aquel mismo día se hallaba sentada junto a ella la profesora de la Doctrina, la Sra. H., que nos hizo también no poca compañía, cuando Daisy le dijo: "Sus dos hijos están aquí." Estos niños habían pasado a la otra vida varios años antes, y si hubieran seguido viviendo, ahora estarían desarrollados casi por completo. Daisy no había oído nunca a nadie hablar de ellos, y su madre no tenía retratos suyos, por lo que ella no podía haber sabido absolutamente nada acerca de ellos antes de verlos en el mundo espiritual. Cuando se le pidió que los describiera, su descripción, que los mostraba ya desarrollados, no coincidió con la idea que la madre tenía de ellos, por lo que ésta dijo: "¿Cómo puede ser eso? Eran niños cuando murieron." Daisy contestó: "Dice Allie que los niños no siguen siendo niños, sino que crecen como lo hacen en esta vida."
Entonces la Sra. H. dijo: "Pero mi hijita Mary se cayó y se hirió de tal modo que no se podía tener derecha." A lo que repuso Daisy: "Ahora está perfectamente. Está derecha y es muy hermosa, y su hijo tiene un aspecto noble y feliz." Una vez dijo: "¡Oh, papá! ¿No oyes? Están cantando los ángeles. Sí, debes oírlo, pues la habitación está llena y yo los veo, hay muchísimos. Puedo mirar en una distancia de millas y millas."
La Sra. W., a la que ya se ha mencionado y que había perdido a su padre poco tiempo antes, quiso saber si Daisy le había visto, y le trajo un retrato para ver si le reconocía. Pero cuando volvió por la noche, Daisy le dijo que no le había visto, y que Allie, al que le había preguntado por él, tampoco le había visto, pero que le había dicho que preguntaría por él a alguien que pudiera contestarle.
Un momento después dijo: "Allie está aquí y me dice: Dile a Aunty que su padre quiere encontrarle en el cielo, pues está aquí." Entonces la Sra. W. dijo: "Daisy, ¿por qué no tuvo Allie noticias inmediatas de mi padre?”Porque -repuso ella- los que mueren pasan a estados o lugares diferentes y no se ven unos a otros constantemente. Pero todos los buenos se encuentran en el estado de los benditos."
Durante estos últimos días de su enfermedad le gustaba a Daisy que su hermana Lulú le cantara canciones, sobre todo los cánticos de la Doctrina. Lulú le cantó una canción cuyo estribillo era:
"¡Oh angelitos, venid! Venid y rodeadme y en vuestras níveas alas llevadme a mi morada inmortal."
Cuando Lulú terminó, Daisy exclamó: "¡Oh, Lulú! ¿No es extraño? ¡Siempre habíamos creído que los ángeles tenían alas! Pero es un error; no las tienen." Lulú replicó: "Pero tienen que tener alas, pues si no, ¿cómo bajan volando del cielo?" "¡Oh! No vuelan -repuso ella-. Vienen simplemente.
Cuando yo pienso en Allie, está aquí."
Una vez inquirí yo: "¿Cómo ves los ángeles?" Ella repuso: "No los veo constantemente, pero cuando los veo, las paredes parecen disiparse y puedo ver hasta muy lejos. No se podría empezar a contar la gente, unos están cerca y los conozco, a otros no los he visto nunca."
Mencionó el nombre de Mary B., la hermana de la Sra. S., que fue vecina nuestra en Nevada City, y dijo: "Ya sabes que tenía una tos muy mala, pero ahora está bien y muy guapa y me está sonriendo."
Yo estaba entonces sentada junto a su lecho, teniéndole cogida una mano. Alzando hacia mí su mirada pensativa, me dijo: "Mamá querida, quisiera que pudieras ver a Allie. Está de pie a tu lado."
Involuntariamente yo miré en derredor, pero tras esto Daisy prosiguió: "Allie dice que no puedes verle porque los ojos de tu espíritu están cerrados, pero que yo sí puedo porque mi cuerpo sólo retiene mi espíritu, por así decirlo, por un hilo de vida." Entonces inquirí yo: "¿Lo ha dicho eso ahora?" "Sí, ahora mismo", repuso ella. Luego maravillándome de que pudiera estar conversando con su hermano cuando yo no notaba el menor indicio de conversación, le dije: "Daisy, cómo le hablas a Allie? Yo no te oigo ni veo que se muevan tus labios. Ella repuso sonriendo: "Hablamos con el pensamiento." Entonces volví a preguntarle: "Daisy, ¿qué aspecto tiene Allie? ¿Parece llevar ropas?" A i' lo que ella repuso: "¡Oh, no! No lleva ropas como las nuestras. Parece estar envuelto en algo blanco, hermoso, muy bonito, fino y reluciente; pero sin ningún pliegue, ni señal de un hilo, por lo que no es un tejido. Pero le da un aspecto encantador. Entonces su padre citó una frase de los
Salmos: "Está vestido de luz como atavío." Y la niña repuso: "¡Oh, sí, eso es!"
Hablaba a menudo de la muerte Y Parecía tener una impresión tan vívida de su vida y felicidad futuras, que el temor de la muerte había sido desechado por completo. El misterio de la partida del alma ya no era para ella un misterio. Era únicamente una continuación de la vida, un tránsito de la vida terrena al aire y el esplendor del cielo.
La mañana del día en que murió me pidió que le dejara un pequeño espejo. Yo titubeé, creyendo que la vista de su extenuado rostro podría ser un choque para ella. Pero su padre sentándose junto a ella, advirtió: "Deja que se vea su pobre carita siquiera." Entonces se lo di. Cogiendo el espejo con sus dos manos ella contempló un rato su imagen serena Y tristemente. Por último dijo: Este cuerpo mío o ya esta gastado. Es como ese vestido viejo de mamá que está colgado en el gabinete. Ella no lo lleva ya más y yo tampoco llevaré más mi cuerpo, porque tengo un nuevo cuerpo espiritual que lo sustituirá. En realidad ya lo tengo ahora, pues  con mis ojos espirituales veo el mundo celestial, mientras mi cuerpo está todavía aquí. Dejaréis mi cuerpo en la sepultura, porque yo no lo necesitaré más. Fue hecho para mi vida aquí, y ahora esta vida llega a su fin y este pobre cuerpo quedará abandonado y tendré un cuerpo hermoso como el de Allie."
Luego me dijo a mí: "Mamá, abre las ventanas y déjame contemplar el mundo por última vez. Antes de que llegue otra mañana ya me habré ido."
Mientras yo atendía su cariñoso ruego ella le dijo a su padre: "Levántame, papá." Entonces, sostenida por su padre, miró a través de la ventana, cuyas maderas había yo abierto, y exclamó: Adiós, cielo. Adiós, árboles. Adiós, flores. Adiós, rosa blanca. Adiós, rosa roja.
Adiós, mundo hermoso." Y añadió: "¡Cuánto me gusta, pero no quiero quedarme!"
Aquella noche, a las ocho y media, ella misma miró la hora y advirtió: "Ahora son las ocho y media. Cuando sean las once y media, Allie vendrá a por mí."
En aquel momento se encontraba reclinada sobre el pecho de su padre con la cabeza apoyada en su hombro. Ésta era su posición favorita, pues le permitía descansar. Entonces dijo: "Papa, quiero morir así. Cuando llegue el momento ya te lo diré."
Lulú había estado cantándole canciones, y como a las ocho y media solía acostarse, se levantó para irse. Inclinándose sobre Daisy como siempre hacía la besó diciendo: "Buenas noches." Daisy sacó la mano, y golpeándola tiernamente en la cara le repuso: "Buenas noches." Cuando Lulú se encontraba a la mitad de las escaleras, Daisy le gritó con voz clara, dulce y ferviente: "Buenas noches y adiós, querida y dulce Lulú."
A eso de las once y cuarto Daisy dijo: "Ahora, papá, cárgame. Allie ha venido  por mí." Cuando su padre la hubo cargado, ella nos pidió que cantáramos. Acto seguido alguien dijo:
"Llamad a Lulú", pero Daisy contestó presurosa: "No la turbéis, está durmiendo." Y luego, justamente cuando las agujas del reloj señalaban las once y media, la hora en que ella había anunciado que Allie vendría a por ella, alzó ambos brazos y dijo: "Ven, Allie", y no respiró más.
Luego, al dejar sobre la almohada su cuerpo querido pero exánime, su padre exclamó: "La querida niña se ha ido." Y añadió: "Ya no sufrirá más."
Este caso -como el caso 1.°- del capítulo II-contiene uno o dos puntos especialmente interesantes. La niña moribunda tuvo conciencia de las visiones que se le aparecían, a la vez que reconocía perfectamente a sus amigos terrenales y podía conversar con ellos sensatamente. En el caso de Daisy Dryden, la duplicidad de conciencia duró algunos días, mientras que en el de la Sra. B. sólo duró una o dos horas.
Asimismo, las descripciones que Daisy dio de sus visiones no estaban de acuerdo evidentemente con sus ideas preconcebidas de un mundo espiritual, y, sin embargo, ni una sola vez dudó de la realidad de lo que estaba aprendiendo sobre una vida separada del cuerpo material y sobre la posesión de un cuerpo espiritual.
- William Barret -

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta


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