¿Nuestros pensamientos y deseos negativos nos pueden afectar ?
Las personas con un espíritu negativo, además de atraer por sintonía a otros Seres de su misma clase que incentivan y aumentan su negatividad, terminan por dañar su propia salud tanto psíquica como física.
Los actos, los pensamientos y los sentimientos son una siembra que siempre hacemos libre y voluntariamente, por lo que en justicia, la cosecha producto de nuestra siembra es de la misma clase que hayan sido estos, y la tendremos que recoger obligadamente, antes o después.
Este tono vibracional negativo puede afectar o no afectar a la persona a quien van dirigidos, pero lo que si es seguro es que afectan a quien los mantiene, pues le crean un desequilibrio psíquico alejado de la ley del Amor,que por ley de Causa y Efecto terminará por pasar factura al autor de los mismos, de modo que así se cumpla la ley de Justicia y de paso esa persona que proyectó negatividad, aprenda en sí misma que ese no es el camino correcto que debe seguir durante el resto de sus existencias en la Tierra.
Así podemos vislumbrar como Dios, siendo Amor infinito y perfecto, también a su vez es Justicia perfecta, porque si en alguno de sus múltiples aspectos y atributos, no fuese la Perfección Absoluta, no podría ser Dios mismo, ya que siempre cabría la posibilidad de existir otro Ser por encima de Él y más perfecto.
¿ Por qué los Seres humanos reincidimos tantas veces en los mismos errores ?
Este es un hecho que se produce frecuentemente; y es debido a que el Ser humano, en su momento evolutivo actual, es todavía un poco torpe y atrasado, y como dice el refrán: Suele ”tropezar dos veces en la misma piedra”, y muchas veces mas de dos veces, desgraciadamente.
Esto quiere indicar que hay cosas que el Ser no es capaz de asimilar en una sola vida, y por tanto necesita de varias vidas de sufrimiento para asimilarlo ; mientras tanto continuará cometiendo torpemente los mismos errores una y otra vez, y sufriendo repetidamente los resultados de los mismos. Pero antes o después siempre terminamos por corregirlos y será entonces cuando cesarán finalmente en nosotros sus dolorosos efectos.
Todas las vidas humanas que ha experimentado en el pasado el Ser espiritual, están unidas y relacionadas más allá del tiempo y del espacio. Todas tienen que ver con lo que hicimos y aprendimos en las anteriores. Existen unos esquemas repetitivos de pruebas y circunstancias entre las existencias del Espíritu , que vuelven a presentarse cada vez delante del Ser, hasta que finalmente este no consiga comprenderlos y superarlos.
Hay quien se extraña de tener siempre el mismo tipo de problemas , que se achacan tan solo a la “mala suerte”, sin embargo cuando un problema se repite con regularidad en una existencia, es indicativo y sintomático de que la raíz origen del mismo está en la propia persona que lo causa una y otra vez sin terminar de aprender aquello que se le ofrece y necesita, pero muchas veces este origen se remonta hasta sus vidas anteriores, y está aún pendiente de resolverse y de asimilar la enseñanza o experiencia correspondiente.
Jose Luis Martín-
“Debes renunciar a todo pensamiento de posesión. El Karma podría separarte de las cosas que más quieres, aún de las personas que más amas.También en este caso, deberás estar contento y pronto a desprenderte de cualquier cosa y de todo”
- Krishnamurti-
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¿ El dolor y los problemas de la vida, siempre es por karmas negativos?
En este atrasado mundo nuestro , todavía clasificado como de “Expiación y Pruebas”, el dolor y el sufrimiento son una constante en cualquier lugar del mismo. Las guerras, los desastres, la pérdida de seres queridos, la miseria, las enfermedades, etc, forman un espectro inevitable con el que debemos convivir a diario.
El sentido del dolor tiene difícil respuesta cuando se trata desde la perspectiva humana de una sola y única existencia humana, sin embargo bajo la panorámica que se abre con la comprensión de las leyes que rigen la vida , se pueden percibir unas explicaciones que evitan caer en estados de rebeldía al no entender los por qués de estas situaciones penosas y humanamente no deseables.
Estos estados de dolor o sufrimiento no siempre se tratan de karmas negativos que debamos afrontar, sino que en muchas ocasiones son pruebas difíciles y duras que el mismo Ser escoge voluntariamente para su propia evolución y se compromete a afrontarlas desde antes de venir a este mundo, para aprender de ellas en la vida y avanzar mas rápidamente en su progreso espiritual, pues a veces es necesario pasar por ciertas pruebas difíciles como preparación para otras tareas y realizaciones futuras importantes que necesiten de nuestra madurez espiritual para afrontarlas. Estas pruebas difíciles que veces suponen ciertas existencias humanas, son escogidas libremente por el Ser antes de volver a este mundo, y le son tan necesarias como lo es la gimnasia y el entrenamiento al atleta que mas tarde quiere alcanzar altas metas en la competición.
En la mayoría de los casos, sin embargo, el dolor es el seguro resultado kármico de recoger la cosecha obligatoria de la siembra voluntaria que antes se hizo.
En cualquier caso, el espíritu siempre posee la fuerza y capacidad suficientes, así como la ayuda espiritual necesaria para superar con éxito las pruebas y circunstancias de la vida, que forman parte importante de su destino humano para el que vino preparado desde antes de nacer.
Por cada vida que pasemos sin redimir el karma negativo , ni superar los compromisos aceptados desde antes de encarnar, cada una de las siguientes existencias humanas irá siendo cada vez más dura o difícil; por el contrario, en razón de las deudas saldadas en una vida, las siguientes se irán suavizando.
Así llegamos a la conclusión de que el dolor y el sufrimiento humanos, no son un castigo ni menos aún una venganza divina, sino que en unos casos han sido solicitados por el propio espíritu antes de regresar a este mundo, para superándolos evolucionar más rápido , alcanzando estadios más felices en el mundo espiritual, aunque sepan que humanamente van a sufrir. Otras veces, la mayoría, suponen tan solo un reajuste de nuestra conducta y una depuración de nuestra alma enferma y lastrada por actos contrarios a la ley del Amor. Dios no castiga ni es vengativo, aunque sí infinitamente justo, y nos ama infinitamente; por eso la expiación no es otra cosa que el tener que experimentar o sufrir pruebas cuyas causas hemos generado nosotros y cuyo resultado nos reconduzca al bien, dejando grabado como a fuego en el Ser, las consecuencias negativas que padeció por sus errores para no volver a incidir jamás en los mismos. Es un mecanismo que emplea la Justicia Divina como una función reconductora del Ser por el camino del bien y de su propia evolución.
Se podría afirmar que el dolor tiene para nuestra alma una función pedagógica porque lleva implícita una enseñanza que nos permite crecer espiritualmente. Por lo dicho, el dolor, del tipo que sea, debe ser encarado sin rebeldías porque siempre al final es para nuestro bien, pues generalmente son rescates o pruebas necesarias para el adelantamiento del espíritu. La aceptación de los propios dolores causa un alivio moral y ayuda a la solución definitiva del problema que los generó.
Solo el esclarecimiento espiritual puede apartar a la persona del estado de rebeldía ante el sufrimiento. La fe razonada en este caso, supone un seguro escudo ante las aflicciones ante las que necesitamos pasar.
- Jose Luis Martín-
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“ La raíz del sufrimiento es el deseo. Si quieres arrancarte el sufrimiento tendrás que arrancarte el deseo” - Buda -
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UN POQUITO DE HISTORIA….. Dia todos los santos y día de los Muertos
Sabemos que hace muchos siglos quien ocupaba el liderazgo de decisión era la iglesia católica, por tanto, estas dos fiestas que son una tradición de muchos países, las hizo propias con el fin de santificar las fiestas que a su entender eran paganas y mantenerlas bajo su control.
En el espiritismo sabemos que se respetan todas las religiones, y sabemos que los llamados santos por la iglesia son los seres de luz que conocemos en el espiritismo. Esos hermanos que vivieron su vida de forma ejemplar, muchas veces sufriendo grandes padecimientos que en parte los hicieron llegar al mundo espiritual con grandes méritos y progreso. Son nuestros guías y nuestro ejemplo moral y espiritual. Esos mismos que aparecen en el libro de los espíritus y en tantas sesiones mediúmnicas. Para ellos la palabra santo solo tiene significado en la tierra, en el plano espiritual no significa nada, solo tiene significado lo que realmente somos moral y espiritualmente hablando y lo que logramos y seguimos logrando. Ellos nos escuchan y están prestos a brindarnos su ayuda, entonces vamos a buscarlos y a solicitar su ayuda, la que dan siempre con el permiso de nuestro Padre y en bien de cada ser encarnado y desencarnado.
La conmemoración del día de los “muertos” se celebra incluso desde antes de llegar los españoles a América hace mucho tiempo y conservada en muchos países donde la devoción es muy arraigada. En el espiritismo Sabemos que no hay muertos, hay desencarnados puesto que nos separamos de la carne, pero el espíritu no muere, la materia se va pero el espíritu sigue vivo.
Cuando llegaron a América los españoles en el siglo XVI trajeron sus propias celebraciones del Día de Muertos cristianas y europeas, donde se recordaba a los muertos en el Día de Todos los Santos. Al convertir a los nativos del nuevo mundo se dio lugar a un sincretismo que mezcló las tradiciones europeas y prehispánicas, haciendo coincidir las festividades católicas del Día de todos los Santos y Todas las Almas con el festival similar mesoamericano, creando el actual Día de Muertos.
DIA DE LOS SANTOS
La Iglesia Primitiva acostumbraba celebrar el aniversario de la muerte de Pablo, mártir en el lugar del martirio. Frecuentemente los grupos de mártires morían el mismo día, lo cual condujo naturalmente a una celebración común. En la persecución de Diocleciano el número de mártires llegó a ser tan grande que no se podía separar un día para asignársela. Pero la Iglesia, sintiendo que cada mártir debería ser venerado, señaló un día en común para todos. La primera muestra de ello se remonta a Antioquia en el Domingo antes de Pentecostés.
El Día de Todos Los Santos se celebra en muchos países de fe cristiana. Está instituida en honor a los Santos, conocidos y desconocidos, según Urbano IV, para compensar cualquier falta a las fiestas de los santos durante el año por parte de los fieles. En los países de tradición católica, se celebra el 1 de noviembre y en varias naciones es un día de la semana no laborable. Fue el Papa Gregorio IV quien ordenó en el año 835, que el mundo cristiano honre a todos los santos del cielo en esta fecha. Se cree que Gregorio IV eligió el 1 de noviembre porque coincidía con una de las cuatro grandes fiestas de los pueblos germanos, y la política de la Iglesia en esos años era reemplazar y eliminar todos los ritos paganos. En latino-américa, sobre todo en las iglesias rurales, los altares son adornados con papel de muchos colores y flores. Además, si el altar es para un niño se le ponen juguetes como carritos, muñecas, dulces etc.
La Iglesia llama "Santos" a aquellas personas que se han dedicado su vida a seguir el ejemplo de Jesucristo y han sido "canonizados", o sea declarados oficialmente santos por el Sumo Pontífice. Según los creyentes por su intercesión se han conseguido admirables milagros, y porque después de haber examinado minuciosamente sus escritos y de haber hecho una cuidadosa investigación e interrogatorio a los testigos que lo acompañaron en su vida, se ha llegado a la conclusión de que practicaron las virtudes en grado heroico.
DIA DE LOS MUERTOS
La Conmemoración de los Fieles Difuntos, popularmente llamada Día de Muertos, es una celebración cristiana que tiene lugar el día 2 de noviembre, cuyo objetivo es orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrena. La tradición de asistir al cementerio para rezar por las almas de quienes ya abandonaron este mundo, está acompañada de un profundo sentimiento de devoción, donde se tiene la convicción de que el ser querido que se marchó pasará a una mejor vida, etc., sin ningún tipo de dolencia, como sucede con los seres terrenales. El cementerio, en estos dos primeros días del mes de noviembre, se convierte en una inmensa plaza pública donde asoman las más inusitadas manifestaciones y los más extraños encuentros entre vivos y difuntos.
( Trabajo aportado por Claribel Díaz de Puerto Rico )
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" Nunca engañes a nadie. La vida es gran cobradora y retributiva. Lo que hagas con los otros retornará a ti. A la siembra, sucede la cosecha. Cosecharás conforme hayas plantado. Quien engaña, ilusiona, traiciona, se perjudica a sí mismo, irrespetándose primero y haciéndose merecedor después, a los efectos de su conducta reprochable. Sé honesto contigo mismo y como consecuencia, con tu prójimo." (Vida Feliz -- Joanna de Angelis)
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Ante los que partieron precediéndote en el gran cambio, no permitas que la desesperación te ensombrezca el corazón. Ellos no murieron. Ellos están vivos. Comparten contigo las aflicciones cuando sufres sin consuelo. Se inquietan con tu rendición ante los desafíos de la angustia cuando te apartas de la confianza en Dios. Ellos saben igualmente cuanto dolió la separación. Conocen el llanto de la despedida y recuerdan tus manos trémulas en el adiós, conservando en la acústica del espíritu las palabras que pronunciaste cuando ya no conseguían responder las interpelaciones que articulaste en el auge de la amargura. No admitas que ellos sean indiferentes en tu camino o en tu dolor. Ellos perciben cuanto te cuesta la readaptación al mundo y a la existencia terrestre sin ellos y casi siempre se transforman en cirineos de ternura incesante, amparándote el trabajo de renovación o enjugándote las lágrimas cuando palpas la loza o les enfrentas la memoria preguntándote por qué... Piensa en ellos con la nostalgia convertida en oración. Tus oraciones de amor representan acordes de esperanza y devoción, despertándoles hacia visiones más altas de la Vida. En cuanto pudieres, realiza por ellos las tareas que estimarían proseguir y tenlos contigo como infatigables celadores de tus días. Si muchos de ellos son tu refugio e inspiración en las actividades a que te dedicas en el mundo, para muchos de ellos eres el apoyo y el incentivo para la elevación que se les hace necesaria. Cuando te dispongas a buscar a los seres queridos domiciliados en el Más Allá, no te detengas ante la tierra que les guarda las últimas reliquias de la experiencia en el plano material. Contempla los cielos en donde innumerables mundos nos hablan de la unión sin adiós y oirás la voz de ellos en tu propio corazón diciéndote que no caminaron en la dirección de la noche, sino al encuentro del Nuevo Despertar.
EMMANUEL
Mensaje psicografiado por el médium Francisco Cándido Xavier.
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. Emmanuel nos convida a reflexionar cuando nos dice: "No perturbéis lo que Dios armonizó". Al crear a sus hijos, también ajustó las situaciones y las cosas, disponiéndolas para el bien común. Así, quien desarmoniza las Obras Divinas, debe prepararse para recomponerlas. Por ese motivo existe en la Tierra millones de criaturas en servicio restaurador, invariablemente forzados a repararlas con sudor y lágrimas". - Aportación de Antonio Lima -
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La desencarnación es para muchos un gran enigma, y un gran temor, que muchas veces dejamos aparcado, para no torturar nuestro espíritu, que teme muchas veces que esta llegue, porque no sabe cómo afrontarla, miles de dudas y de temores aparecen al pensamiento del hombre a este respecto.
La muerte es un acto por el cual el hombre se libera del cuerpo material que le sirve de instrumento durante su vida en la Tierra. Cuando nacemos nos encarnamos, cuando morimos, desencarnamos.
Pero en realidad el hombre nunca muere porque es un espíritu inmortal; lo que muere es su cuerpo físico.
Al desencarnar, su espíritu, que es el mismo, empieza a vivir la vida espiritual y su cuerpo físico es transformado por la naturaleza.
Al terminar su periodo en la Tierra, el debe volver al mundo espiritual. Su cuerpo empieza a debilitarse y los lazos que unen su espíritu al cuerpo se deshacen. Su Ángel de la guarda, su guía espiritual, y todos los espíritus que lo aman van a recibirle y a ayudarle a liberarse del cuerpo material.
Inmediatamente después ellos le enseñan a dar sus primeros pasos en el mundo espiritual. Es como si en la tierra, nos desplazamos a visitar a unos familiares que viven lejos de nuestras fronteras, y el cual desconocemos, todo, su idioma, su forma de vivir, y ellos nos lo enseñan, nos sirven de guía. Toda su existencia se proyecta delante de él, es como abrir nuestro diario y empezamos a leer, mostrándonos este toda la verdad, todo el bien y el mal que hemos hecho. Este diario lo llamaremos conciencia, que refleja toda la verdad.
Si la vida ha sido mala, se encontrara preso en regiones del espacio próximas a la Tierra donde el remordimiento le hará sufrir hasta que Dios lo perdone. Este perdón será en el primer instante en que reconozca humildemente sus errores cometidos.
Si por el contrario su vida ha sido buena, partirá con sus amigos a regiones de luz y felicidad.
Mientras tanto en la Tierra sepultaran su cuerpo material. Como vemos la muerte es una transformación feliz, principalmente si ha tenido el cuidado del hacer el bien.
Por lo tanto no hay motivos para llorar, ni para lutos, ni para desesperarse o entristecer. Todos desencarnamos y nos reencontramos después en el mundo espiritual.
Todos nosotros, cuando nuestra alma sea más pura, recibiremos el premio de nuestras buenas acciones de las propias manos de Jesús.
La Ley Divina funciona en todos nosotros, y muchas existencias son frustradas en principio, no por simple punición divina, sino porque frecuentemente, a través del suicidio, integralmente deliberado, o del mismo desreglamento, operamos en nuestra alma calamitosos desequilibrios, como tempestades ocultas, que desencadenamos, por terquedad, en el campo de naturaleza intima.
Cargas venenosas, instrumentos perforantes, proyectiles fulminantes, ahogamientos, ahorcamientos, caídas calculadas desde gran altura y múltiples vicios con los que la criatura responsables arruinan el propio cuerpo o lo aniquilan, imponiéndole la muerte prematura, con plena desaprobación de la conciencia, determinan `procesos degenerativos y desajustes en los centros esenciales del psicofonía.
Con semejantes acciones, el espíritu entra en pavoroso colapso, bajo traumatismo profundo, para el cual no hay término correlativo en la diagnosis terrestre.
Indescriptibles flagelaciones, que van de la inconsciencia continua a la locura completa, envuelven a esas mentes torturadas, por tiempo variable, conforme los atenuantes y agravantes de la culpa, induciendo a las autoridades superiores a re internarlas en el plano carnal, como enfermos graves, en celdas físicas de breve duración, para que se rehabiliten, gradualmente, con la justa cooperación de los Espíritus reencarnados, cuyos débitos con ellos se afinen.
Es por eso que un golpe suicida en el corazón, acompañado por el remordimiento, causará comúnmente diátesis hemorrágica, con pérdida considerable de la protrombina de la sangre, en aquellos que renacen para tratamiento de recuperación del cuerpo espiritual en distonía; el auto envenenamiento ocasionará, en las mismas condiciones, deplorables desarmonías en las regiones psicosomáticas correspondientes a la médula roja, perturbando el nacimiento de los hematíes, tanto en su evolución extravascular, como también en su constitución, generando las distrofias congénitas.
Todas estas molestias y muchas otras causadas por el suicidio, surgen en los más diferentes periodos, requemando la existencia del vehículo físico, en regla, desde la vida “en el útero” hasta los dieciocho o veinte años de experiencia recomenzante, y como vemos, son dolencias secundarias, por cuanto la etiología que les es propia reside en la estructura compleja de la propia alma.
Todos los enfermos de esa especie son conducidos a otros enfermos espirituales – los hombres y mujeres que corrompieron los propios centros genésicos por la delincuencia emotiva o por los crímenes reiterados del aborto provocado, en existencias del pretérito próximo, para que, sirviendo en la condición de cuidadores y guardianes de compañeros que también se corrompieron delante de la Eterna Justicia, se recuperen, a su vea, regenerando así mismos por el amoroso ofrecimiento con que luchan y lloran, en el amparo a los hijitos condenados a la muerte, o atormentados desde el principio.
Según observamos, por tanto las existencias interrumpidas, en el alborear del cuerpo denso, raramente constituyen balizas terminales de prueba indispensable en la senda humana, porque, en la mayoría de los casos en que se evidencian, representan cursos rápidos de socorro o tratamiento del cuerpo espiritual desequilibrado por nuestros propios excesos e inconsecuencias, compeliéndonos reconocer, con el Apóstol Pablo, que nuestro instrumento de manifestación, sea donde sea, es templo de Fuerza Divina, por intermedio del cual, asociando cuerpo y alma, nos cabe la obligación de perfeccionarnos, en la vida, en la exaltación constante a Dios.
Amigos os deseo un feliz día, que la Luz y el amor celestial sea nuestra fuerza reparadora, que este día ameno y feliz, se desarrolle a nuestro alrededor, procurando cooperar positivamente en el bien, para que el mismo bien nos nutra y fortifique en los impedimentos.
- vuestra amiga Merchita. -
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«Cierta vez pregunté al Dalai Lama: "¿Cuál es la mejor religión?" Él con una sonrisa entre sabia y maliciosa respondió: "Es la que te hace mejor". Perplejo continué: "¿Y cuál es la que me hace mejor?" Y él: "la que te hace más compasivo, más humano y más abierto al Todo, ésa es la mejor". Sabia respuesta que guardo con reverencia hasta el día de hoy». No importa cuál es el camino que has elegido, todos nos llevan al mismo y hermoso fin: AMOR HACIA TODOS LOS SERES. - Aportado por Mónica Bonzini -
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Lo tomo de la revista Light (1927, pág. 230). El director de esta revista, Sr. David Gow, precedió la narración de este caso en una breve nota, de la cual extraigo los retazos siguientes:
Los extractos que van a leerse, de los mensajes mediúmnicos, fueron sacados de un largo relato que nos envió un ministro anglicano de Nueva Escocia. El Espíritu comunicante fue, parece ser, un conocido personaje americano, que ocupó, estando en la Tierra, un alto cargo municipal. El medium, cuyo nombre se nos dio a conocer, es una distinguida señora, también muy conocida, por lo elevado de su carácter y por la excelencia de sus facultades mediúmnicas.
El Espíritu comenzó así: Deseo comenzar mi relato, del día en que dejé mi cuerpo material en mi habitación de Blankville. Veía cuan grande era el dolor que despedazaba el alma de mis hijos y mucho me afligía el hallarme imposibilitado para dirigirles la palabra.
Súbitamente verifiqué que se operaba un cambio en mí, que yo no comprendía bien. Fui presa de una extraña sensación, que aunque completamente nueva, era un tanto análoga a la que una persona experimenta cuando despierta repentinamente de un sueño profundo.
En el primer instante no comprendía nada, dada la situación en que me encontraba. Poco a poco, sin embargo, fui percibiendo el medio que me rodeaba. Me vi. tendido, tranquilo e inmóvil, en mi lecho, circunstancia que me llenó de espanto, ya que estaba lejos de suponer que había muerto.
Después de algún tiempo y cada vez más despierto, percibí que mi difunta mujer se hallaba a mi lado, sonriéndome, con una expresión radiante de ventura. Nuestro encuentro se daba después de una larga separación. Fue ella la que me comunicó la aterradora noticia de que estaba muerto y que ya me encontraba también en el medio espiritual.
Me dijo que, ya desde hacía muchos días, velaba la cabecera de mi lecho, esperando el momento de recibir a mi Espíritu y guiarlo hacia la morada celeste.
Me sentía cada vez más animado por una vitalidad nueva, como si todas mis facultades entrasen en un período de gran actividad, después del prolongado torpor en que me encontraba...
Era la sensación de una beatitud difícil de describir... Me parecía que me había vuelto parte integrante del medio que me rodeaba. Mi mujer me tomó entonces por las manos y, así unidos, nos elevamos a través del techo del cuarto, subiendo hacia lo alto, cada vez más alto, por el espacio afuera. Mientras tanto, aunque ya estuviese alejado del medio terrestre, continuaba teniendo conocimiento de lo que sucedía en mi casa. Veía a mi hija abrumada por el dolor.
Ese estado de alma parecía deslizarse como una nube oscura, entre ella y yo; se insinuaba en mi ser, produciendo en él un penoso sentimiento de sopor.
Deseo que sepan que las crisis excesivas de dolor, al lado de los lechos mortuorios, constituyen una inmensa barrera que se interpone entre los vivos, que se abandonan a ellas, y el Espíritu del difunto por el que lloran.
Se trata de una barrera real e insalvable, que no nos permite entrar en comunicación con los que se desesperan por nuestra muerte. Más todavía: las exageradas crisis de dolor retienen presos en el medio terrestre a los espíritus desencarnados, retrasándoles la entrada en el mundo espiritual.
De hecho, es cierto, que con la muerte, cesan obligatoriamente todas las relaciones entre los Espíritus desencarnados y el organismo físico de los vivos, pero en compensación los Espíritus de los difuntos se vuelven extremadamente sensibles a las vibraciones de los pensamientos de las personas que les son queridas. Aconsejo, entonces, a los vivos que pierdan alguno de sus parientes –cualquiera que pueda ser la importancia de la perdida y del dolor correspondiente- a que, a toda costa, se muestren fuertes, controlando toda manifestación de tristeza y presentándose con aspecto tranquilo en los funerales.
Comportándose así, determinarán una considerable mejoría en la atmósfera que los rodea, ya que la apariencia de serenidad en los corazones y en los semblantes de las personas que nos son queridas emite vibraciones luminosas que nos atraen como, en la noche, la luz atrae a la mariposa.
Por otro lado, la tristeza da lugar a vibraciones sombrías y perjudiciales para nosotros, vibraciones que toman el aspecto de nubes tenebrosas que envuelven a aquellos que amamos. No dudéis de que somos muy sensibles a las impresiones vibratorias que nos llegan, por efecto del dolor de los que nos son queridos.
Nuestros “cuerpos etéreos” están, efectivamente sintonizados en una escala vibratoria muy alta, que nada tiene de común con la escala vibratoria de los “cuerpos carnales”...
Aquí no se usa la palabra para conversar. Percibimos los pensamientos en los ojos de aquellos que conversan con nosotros. Nuestro interlocutor, a su vez, percibe en nuestros ojos los pensamientos que nos acuden. De este modo percibimos integral y perfectamente el significado de los discursos de los otros, lo que no puede realizarse en la Tierra...
Cuando llegué al medio espiritual, tuve la sensación de estar en mi casa. Parientes, amigos, conocidos vinieron todos a recibirme; todos se alegraban conmigo, por haber, finalmente, llegado a puerto. Era, pues, natural que hiciesen nacer en mí la impresión de estar en mi casa. Para adaptarme al nuevo medio, me fue preciso menos tiempo, del que me sería necesario en la Tierra, para adaptarme a un cambio de residencia...
Aquí todos podemos obtener fácilmente los objetos que deseamos: no tenemos más que pensar en ellos, para que los creemos. En esas condiciones, debe comprenderse que nadie puede desobedecer el mandamiento de Dios: “No desearéis lo que pertenezca a vuestro prójimo.”
Nada aquí se compra con dinero; ninguna cosa puede haber que tenga valor, si no es para aquel que la creó, destinada a su uso personal, por necesitarla. Cada uno se encuentra en condiciones de conseguir para sí, queriéndolo, todo lo que su vecino posea. Bien entendido que hablo solamente de objetos materiales de cualquier especie. Digo “materiales” para hacerme comprender, ya que semejante calificativo no se adapta a las creaciones etéreas...
Como se ve, en estos pasajes de la narración que publicó Ligth, se encuentran las habituales concordancias, a propósito del difunto percibir su propio cadáver en el lecho de muerte; de no saber que murió; de verse con forma humana; de ser recibido por su mujer fallecida anteriormente y por gran número de otros Espíritus, que él conoció y estimó cuando vivo. Añade que, en el mundo espiritual, los Espíritus conversan por medio de la transmisión del pensamiento y que, este último, es una fuerza creadora, por la cual cada uno puede conseguir lo que necesite.
Falta, sin embargo, una alusión a la fase del “sueño reparador”, por la que pasan los Espíritus, poco después de la muerte.
Tampoco se alude a otro hecho, tan frecuente en los mensajes con los que aquí nos ocupamos, el de la “visión panorámica”, que tiene el muerto, de todos los acontecimientos de su vida. Lo observo simplemente, ya que, desde el punto de vista teórico, la omisión no presenta ninguna importancia. Primeramente porque los difuntos que se manifiestan no están obligados a dar una descripción completa de las circunstancias en que se encontraron después de la muerte, Y además nadie afirma que los Espíritus deban pasar todos por las mismas experiencias. Finalmente en la publicación de Ligth no hay más que una reproducción fragmentaria de los mensajes del espíritu que se comunicó; el director de la revista en cuestión lo hace así saber a sus lectores...”por motivos de falta de espacio, se suprimieron la mayor parte de las informaciones, ya muy conocidas de los espíritas”. Es, por tanto, probable que entre las informaciones suprimidas se encuentren las que acabamos de mencionar.
Otro punto interesante del mensaje que acabamos de leer, es cuando el comunicante dice que el dolor exagerado de los vivos, junto al lecho mortuorio de personas que les eran queridas, constituye un obstáculo insalvable, que impide al muerto entrar en relaciones psíquicas con los suyos, añadiendo que, por otro lado, el estado de tristeza de los vivos ejerce una influencia deplorable sobre las condiciones espirituales en que se encuentra el recién desencarnado.
Estas afirmaciones adquieren importancia por el hecho de que muchos otros Espíritus han afirmado la misma cosa. Somos de este modo llevados a reflexionar seriamente sobre la advertencia que nos llega del más allá, sobre todo si consideramos que las afirmaciones de esos Espíritus están perfectamente de acuerdo con las conclusiones de los sabios, según las cuales todo lo que existe y se manifiesta en el universo físico y psíquico puede reducirse, en último análisis, a un fenómeno de “vibraciones”.
Siendo así, hay que convenir en que es verosímil, e incluso inevitable, que las vibraciones inherentes a un estado de alma de gran dolor, sean penosas para un Espíritu que hace poco se liberó del cuerpo carnal y le impiden entrar en relación psíquica con los suyos, reteniéndolo en el medio terrestre, mientras esas vibraciones persistan.
“La Doctrina Espírita armonizó tu pensamiento porque explica que el hogar es un instituto para la regeneración y el Amor, donde vuelves a convivir con los amigos y los adversarios de las existencias pasadas, a fin de edificar un futuro mejor". Chico Xavier/Emmanuel
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El hombre, solo comienza a ser hombre cuando comienza a enterrar a sus muertos, nos dice el historiador Anibal de Almeida Fernandes en "La Genealogía como factor básico en la formación de la Civilización", y concluye: Es el marco divisorio entre el animal y el primer hombre, y ocurrió hace cerca de 40.000 años con el Homo Sapiens y el Homo Neanderthal, antes incluso que la agricultura y es el inicio de la historia humana.
El sentimiento del culto a los muertos se formó pues, a partir de una época bien remota y permanece sedimentado en casi todas las tendencias religiosas. Las comunidades primitivas, agro-pastoriles, inclinadas al culto a la agricultura y a la fertilidad, creían originalmente, que sepultando a sus muertos en las proximidades de los campos agrícolas, los espíritus de esos cadáveres resurgirían a la vida con más vigor, como simientes plantadas en suelo fértil, pero creían que eso sucedería como algo secreto y misterioso. Con esa creencia, se reverenciaban los muertos próximos de las tumbas,con fiestas y, sobre todo, con mucha alegría, práctica que se extendió en algunas culturas contemporáneas. Las costumbres de los pueblos primitivos se fueron modificando debido a la influencia de otros, venidos probablemente del norte de África ( los Íberos) y del centro de Europa (los Celtas). Véase lo que nos rebelan los exponentes de la Doctrina Espírita:" Y los galos que vienen a la conmemoración de los muertos,(...) solo que en vez de conmemorar en los cementerios, entre túmulos, era en el hogar donde ellos celebraban el recuerdo de los amigos apartados, pero no perdidos, que ellos evocaban en la memoria de los espíritus amados que algunas veces se manifestaban por medio de los ritos druidas y de los bardos inspirados".
Resaltese aquí que los galos evocaban a los ancestros de los muertos, (divinidades), en los recintos de piedra bruta. Las sacerdotisas druidas y los bardos (poetas y oradores inspirados), eran verdaderos médiums y solamente ellos tenían permiso para consultar a los oráculos ( en la Antigüedad, la respuesta de una divinidad a quien se consultaba).
Los galos, por tanto, no veneraban los restos cadavéricos, sino el alma sobreviviente y era en la intimidad de cada habitación donde se celebraba el recuerdo de sus muertos, lejos de las catacumbas, a diferencia de los pueblos primitivos. La fiesta de los Espíritus era de suma importancia para ellos, pues homenajeaban a Samhain ( El Señor de la Muerte), festividad esa, iniciada siempre la noche anterior al 1º de noviembre, o sea, el día 31 de octubre. Esa celebración marcaba el fin del verano y el final de la última cosecha del año.
Creían que los espíritus de los muertos, en los meses de invierno, salían de los túmulos helados para visitar sus antíguas moradas y orientar a sus familiares. Los buenos, supuestamente, los protegían, más para confundirnos, los malos espíritus se vestían de fantasmas, lo cual dio origen a la tradicional fiesta de Hallowen de nuestros días.
Pero una densa bruma descendió sobre la tierra de las Galias, a través del tacón de Roma, que expulsó a los druidas e impíos del Cristianismo clerical. Ese periodo histórico de frenética agitación, más tarde fue mutilado por los bárbaros, sobreviniendo una noche de diez siglos (la oscura Edad Media), que prohibió el espiritualismo y entronizó la superstición, lo sobrenatural, el milagro, la beatificación, la santificación y la definitiva narcotización de la conciencia humana, llevándola al analfabetismo espiritual.
La historia oficial de la Iglesia registra que fue en el Monasterio Benidictino de Cluny, en el sur de Francia, en el año 998, cuando el Abad Odilón promovía la celebración del día 2 de noviembre, en memoria de los muertos, dentro de una perspectiva católica. Por la influencia de ese Monasterio,que entonces ejercía en la Europa septentrional, se propagó con rapidez la nueva celebración, porque vino al encuentro de costumbres ya arraigadas en todas las culturas, cada cual con su entendimiento y su práctica, obviamente es el culto a los muertos. Solamente en 1311 fue sancionada en Roma, oficialmente, la memoria de los fallecidos, pero fue Benito XV quien universalizó tal celebración en 1915, entre los católicos, cuya expansión religiosa auxilió aun más a la difusión de esa costumbre.
La legislación vigente llega a declarar el dia 2 de noviembre como fiesta nacional, con el objetivo de que las personas puedan homenajear a sus parientes y amigos fallecidos.
Nosotros, los espíritas, somos cuestionados sobre el tema: ¿Cómo analiza el Espiritismo el día de los muertos?. Respondemos a esta cuestión del siguiente modo: las religiones hablan excesivamente en lo que tañe a las enseñanzas de las esenciales nociones sobre la inmortalidad del alma, aunque haya una u otra que tenga alguna noción del tema. Aun así, es insignificante si se comparan con las enseñanzas de luz dictadas por Allan Kardec, y contenidos en "El Libro de los Espíritus".
De ahí la razón por la que en el día de los finados se dirigen a los "Campo-santos", como si el cementerio fuese la morada eterna de aquellos que desencarnaron. "El Libro de los Espíritus" nos enseña el respeto a los desencarnados como un impositivo de fraternidad, sin que materialicemos ese sentimiento frente a los túmulos, ni que tales recuerdos y homenajes sean realizados en un día especial oficialmente establecido.
En la actualidad, esa celebración se desvió y mucho, del ritual religioso, trasladando el enfoque sentimental y emocional para el comercial, una vez que la mercantilización de flores, velas, santos, escapularios y la eventual preocupación para la conservación de los túmulos ( normalmente solo son recordados en noviembre), responden por ese protocolo social. El celo con que son cuidados los túmulos, solo tiene algún sentido para los encarnados, que además, deben cuidar el no caer en ninguna clase de culto extraño. No debemos convertir las necrópolis vacías en "salas de visita del más allá", como dice Richard Simonetti, porque hay locales más indicados para recordar a aquellos que desencarnaron.
Aunque no reprobamos de manera absoluta las pompas fúnebres, pues el homenaje en memoria de un hombre de bien "es de justicia y de buen ejemplo", el Espiritismo revela que el deseo de perpetuar la propia memoria en los monumentos fúnebres, viene dado por un acto de orgullo. "La suntuosidad de los monumentos fúnebres determinada por parientes que desean honrar la memoria del fallecido, y no por este, aun es parte del orgullo de los parientes que quieren honrarse a sí mismos. No siempre es por el muerto por lo que se hacen todas esas demostraciones, sino por amor propio, por consideración al mundo y por exibición de riqueza". La tumba es el lugar común de encuentro de todos los hombres y en ella se defienden despiadadamente todas las decisiones sociales. Debido a esto,es inútil al rico, tratar de perpetuar la memoria por medio de fastuosos monumentos. Los años los destruirán, así como a su propio cuerpo. Esa es la ley de la Naturaleza. El recuerdo de las buenas acciones será menos perecible que su túmulo. La pompa de los funerales no lo dejará limpio de sus torpezas y no lo hará ascender siquiera un grado en la jerarquía espiritual.
Procuramos más, el lado cómodo arraigado en nosotros del formalismo material y despreciamos la esencia del ser, motivo por el cual se obligó Jesús a expresarse con los escribas y fariseos de su época: "sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen hermosos pero por dentro están llenos de huesos de cadáveres y de toda especie de podredumbre".
De la cuestión 320 a la 329 del Libro matriz que dio origen al Espiritismo, recibimos lecciones de extrema importancia sobre funerales y celebraciones en memoria de los muertos; veamos: Los Benefactores afirman que los llamados " muertos",son sensibles al recuerdo de los que amaban en la Tierra y que, de alguna forma,su recuerdo aumenta su felicidad si son felices y si son infelices,les sirve de alivio. Podemos afirmar que el día de los "finados" es un día como otro cualquiera, porque los espíritus son sensibles a nuestros pensamientos en las solemnidades humanas. En el día de los finados ellos solo "se reúnen" en mayor número porque mayor es el número de personas que los llaman. Pero cada uno solo comparece en atención a sus amigos y no por la multitud de los indiferentes".
No podemos pensar que estar ante el túmulo es una manera de manifestar que se piensa en el Espíritu ausente: la exteriorización de ese acto es la oración que santifica el recuerdo; poco importa el lugar si el recuerdo es dictado por el corazón.
Conocemos muchas personas que solicitan antes de morir, ser enterradas en tal oo cual cementerio. Esa actitud , sin duda alguna, demuestra inferioridad moral. "¿El qué representa un pedazo de tiera más que otro, para un espíritu elevado?".
En cuanto a las honras que se tributan a los despojos mortales de parientes y amigos, el Espiritismo esclarece que en el momento en que el Espíritu llega a cierto grado de perfección,ya no tiene la vanidad de la sociedad humana, y comprende la futilidad de tales solemnidades. Con todo, hago una reseña sobre algunos, pues hay "Espíritus que en el primer momento tras la muerte, gozan de gran satisfacción por las honras que les tributan, o se disgustan con el abandono en que dejan su envoltorio, pues conservan aún algunos preconceptos de este mundo.
¿ El difunto asiste a su entierro?. "Muy frecuentemente",- esclarecen los Benefactores- "algunas veces no percibe lo que pasa si aún permanece perturbado"-complementan.
Muchas veces el fallecido presencia las reuniones de sus herederos para el reparto de sus bienes, y disputando como chacales por la herencia. "En esa ocasión el fallecido ve cuanto valían las propuestas que le hacían.
Todos los sentimientos te tornan patentes y la decepción que experimente viendo la rapacidad de los que dividen su expólio".
Reflexionemos juntos: ¿el día 02 de noviembre es consagrado a los fallecidos liberados o a los muertos que aún están unidos a la vida material?. Existen dos posibilidades en los muertos: los que se sienten totalmente libres del yugo carnal, están "vivos" para una vida espiritual plena, y los que permanecen con la sensación de que aún están encarnados, pero "muertos" para la vida física, pues solamente vivencian en la espiritualidad la vida animal. "Para el mundo los muertos son los que dejaron la carne; para Jesús son los que viven inmersos en la materia, alejados de la vida original, que es la espiritual. Es lo que explica aquella célebre enseñanza evangélica cuando la persona quería seguir al Maestro, pero antes quería enterar a su padre que había fallecido, y Jesús le dijo: Dejar a los muertos el cuidado de enterrar a sus muertos, tu sin embargo, ven a anunciar el Reino de Dios".
La visita a los túmulos es un acto exterior que evoca el recuerdo de los seres queridos desencarnados y la forma como las personas demuestran el recuerdo y el cariño que sienten por ellos, pero eso tendrá su debido valor si esa actitud lo es con marcada intencionalidad. No debe, por tanto, representar un compromiso social si está llena de manifestaciones de desespero, de cobranzas, de acusaciones, como suele ocurrir en muchas ocasiones. En verdad, si la visita a los túmulos no es condenable, es totalmente innecesaria porque el fallecido no se encuentra en el cementerio, pudiendo ser recordado y homenajeado a través de la oración, en cualquier momento y en cualquier lugar. Por tanto,nuestros seres queridos ya fallecidos pueden ser recordados en la propia intimidad del hogar, en vez de la frialdad de los cementerios y catacumbas.
Es obvio que "tiene sentido rememorar con alegría y no lastimar a los que ya partieron y están plenamente vivos. Finados, es una mezcla de alegría y dolor, d presencia-ausencia, de fiesta y añoranza. A los que quedamos por aquí nos cabe recordar y celebrar la vida con amor y ternura, para después, quizás, no amargarnos con el recuerdo. A los que partieron, nuestra oración, nuestra gratitud, nuestra añoranza, nuestro cariño, nuestro amor".
Si somos capaces de orar, con serenidad y confianza, transformando la nostalgia en esperanza, sentiremos la presencia de los parientes y amigos desencarnados entre nosotros, que nos envuelven el corazón con alegría y paz. Por esta razón y muchas otras, hagamos del día 2 de noviembre un día de reverencia a la vida, recordando cariñosamente a los que nos antecedieron en el retorno a la patria espiritual, y también los que conoceré todavía por los caminos de la existencia terrena.
Jorge Hessen
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