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sábado, 5 de julio de 2014

Dos pueblos enemigos, ejemplo de convivencia en paz.

SEMÍTICO DE DOS REGIONES CON VARIAS HISTORIAS
¿Cómo analizar el conflicto entre  los judíos y palestinos? Si siguiéramos la lógica de quien llegó el primero a la región, entonces los palestinos (antiguos filisteos)  están  con razón, pues estaban allá mucho antes de Isaque. En este caso, los judíos deberían abandonar Palestina  y volver a ser un pueblo errante, como era Jaco y sus hijos, o entonces deberían pedir ciudadanía iraquiana y mudarse para Irak, que es donde  quedaba la ciudad de Ur, de donde salió Abrahán (que también fue padre de Ismael).
La cuestión de utilizar el criterio de quien llego el primero a la región puede generar dudas, pues en que pese a los filisteos (antepasados de los actuales palestinos, habitaron en aquellas  mucho antes de los israelitas, es posible que otros pueblos  hayan sido expulsados por los filisteos a fin de tomar su lugar. Por lo tanto, los palestinos  pueden basarse en el argumento, no de quien estaba primero en la tierra, más si de quien la conquistó. El quid de la cuestión está ahí, pues en ese caso, el derecho pasó para los judíos actuales, que conquistaron la tierra  de las  personas que los antecedieron.
A rigor, el conflicto contemporáneo tiene sus matrices en el movimiento sionista y en la creación del Estado de Israel, no reconocido por los palestinos. La situación  se intensifico a partir de la Primera Guerra Mundial, cuando se dio el fin del Imperio  Otomano, y Palestina, que formaba parte del, paso a ser administrada por Inglaterra. La región poseía 27.ooo Km cuadrados y abrigaba una población árabe de un millón de personas, mientras que los habitantes judíos  no ultrapasaban los 100.000 mil. Inglaterra  apoyaba el movimiento sionista, creado al final del siglo 19 con el objetivo de fundar un Estado judaico en la región de palestina, considerada la cuna del pueblo judío. Después de la guerra ocurrió una gran emigración de judíos para el lugar.
En la década de los 30, con la ascensión del nazismo en Alemania y el aumento de las persecuciones contra los judíos en Europa, la emigración judaica para la región creció vertiginosamente. Terminada la Segunda Guerra Mundial  y el fin del Holocausto, que llevo al exterminio de seis millones de judíos, la creciente demanada  internacional por la creación de un estado israelíes hizo  que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobase, en 1947, un plan de partir  a Palestina  en dos Estados: uno judío, ocupando el 57% de área,  y otro palestino (árabe)  con el resto de las tierras. Como percibimos, esa partición desigual en relación a la ocupación histórica,  desagradó a los países árabes en general. Es comprensible que más allá de la cuestión religiosa, los actuales conflictos  tengan también que ver con la territorialidad, con la economía y con las relaciones sociales concretas.
En ese funesto escenario, quedamos sorprendidos ante la Espectacularización televisa en horario noble, exhibiendo los dramas reales  que vienen ocurriendo en la región, protagonizados por semitas e eliminándose unos a los otros, en actitud  de venganza por causas complejas. En esa lucha desigual los hijos de Isaque tienen el poderío material, poseen armas de guerra potentes, aplastando  inapelablemente a los hijos de Ismael, que por contar con apenas pedazos de piedras, apelan para una especie de haraquiri con bombas.
El reverso de esa situación encontramos  en la Patria del Evangelio, puesto que árabes y judíos hacen una competición al servicio del bien. En San Paulo, por ejemplo, esa  inteligente rivalidad se efectúa  a través de la edificación de dos instituciones primorosas: el Hospital Sirio-Libanés  y el Hospital Albert  Einstein. ¿Cuándo será que  en la región Palestina, árabes y judíos  trovaron una competición  para el bien, en vez de  lanzarse bombas y piedras unos a los otros?
Mirando hacia atrás la historia de los árabes y palestinos, sabremos que descienden de Ismael, hijo bastardo  de Abraham con Agar, la esclava egipcia de Sara (esposa de Abraham y   estéril allá en aquella época), recordando aquí que la gravidez fue consentida por Sara. Más tarde, la esposa de Abraham quedo embarazada y dio a luz  a Isaque, del cual  son descendientes los judíos.
Folclórico o no, por el hecho de poseer madres diferentes, Isaque (Sara) e Ismael (Agar) dejaron para los descendientes dos naciones, dos pueblos con índole de aversión, que viene luchando uno con el otro desde los más sangrientos inicios  de las generaciones oriundas de ellos, o sea, hace más de 3.500 años.
Se narra que durante el destete de Isaac, su padre Abraham hizo una gran fiesta para conmemorar el hecho, oportunidad en la que Ismael cismó hacer gracejos contra su hermano. Sara no aprobó la situación familiar, exigiendo a Abraham que rechazase Agar e Ismael. Desde entonces, madre e hijo fueron para el caluroso desierto y caminaron por tortuosas rutas de sufrimiento.
En la tradición bíblica ese episodio está consignado de la siguiente forma: “Porque por Isaac será llamada tu descendencia”. (1) entretanto, hay una referencia de folletos divinos igualmente  para Ismael, el bastardo. Veamos: “¿Qué tienes Agar? No temas, porque Dios oyó la voz del niño desde el lugar donde está. Yérguete, levanta al niño y tómale por la mano, porque de él hare una gran nación.”(2)
¿De qué manera la humanidad actual podrá ayudar a los palestinos, hijos de Ismael, y a los judíos, Hijos de Isaac, a solucionar esos dilemas históricos? ¿Será a través  de los canales diplomáticos de la ONU, de la acción de los que luchan por la Justicia, por la Dignidad Humana, por la Paz?
Creemos que los judíos y los palestinos pueden convivir, con el respeto reciproco, cambiando el fusil por el abrazo,  cambiando la exclusión por la aceptación, cambiando  la incomprensión por la tolerancia. Quién sabe  si el Espiritismo, en esa conjuntura, pueda llevarles el Mensaje del Evangelio, consustanciando la ley de amor, de fraternidad, del perdón, de la reencarnación, de la comunicabilidad de los desencarnados, transformando  gradualmente la ley de Moisés y el Corán, justificados por la ley del talión (ojo por ojo, diente por diente) que ha generado, cada vez más odio sobre odio, tal como estamos presenciando en el proscenio de esa guerra de Oriente Medio!
 -Jorge Hessen-
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                                       OBSESION Y POSESIÓN



La obsesión es el dominio que los malos Espíritus ejercen sobre ciertas personas, con el propósito de someterlas y obligarlas a realizar lo que ellos desean por el solo placer que sienten en obrar el mal.
Cuando un Espíritu, ya sea bueno o malo, quiere actuar sobre un individuo, lo envuelve con su periespíritu como si fuese una capa. Al combinarse los fluidos, los dos pensamientos y las dos voluntades se confunden, y el Espíritu puede servirse entonces de ese cuerpo como si fuera el suyo propio, haciéndolo obrar según sus deseos, así como hablar, escribir y dibujar.
Si el Espíritu es bueno, su acción será dulce y bienhechora, sugiriendo la realización de buenas obras; si es malo, inspirará malos actos; si es perverso y diabólico, sojuzgará a la persona, paralizará hasta su voluntad y su juicio, a los que velará con su fluido, como se apaga el fuego con el agua; lo hará pensar, hablar, actuar como él lo desea, lo arrastrará a pesar suyo al ridículo y a la extravagancia; lo magnetizará, producirá un especie de catalepsia moral y el individuo devendrá un instrumento sin fuerzas para oponerse a su voluntad omnímoda.
Tal es la causa de la obsesión, la fascinación y la subyugación en sus diversos grados.
Cuando la subyugación llega al paroxismo se la denomina posesión. En ese estado, el individuo suele ser consciente de que hace el ridículo, pero es impulsado a obrar de ese modo como si un hombre más fuerte lo obligase a mover contra su voluntad sus brazos, piernas y lengua.
Como los Espíritus existieron siempre, en todas las épocas ha habido quienes desempeñaron ese papel, dado que  éste está dentro del orden natural; la prueba de ello la encontramos en la gran cantidad de personas obsesas y poseídas que había cuando se ignoraba la existencia de los Espíritus, o el número de enfermos que existe hoy entre personas que nunca han oído hablar de Espiritismo ni de médiums. La acción de los Espíritus es espontánea. Los malos ocasionan innumerables perturbaciones morales y físicas que, por ignorancia de la verdadera causa, se atribuyeron a motivos erróneos. Los malos Espíritus son nuestros enemigos invisibles, tanto más peligrosos dado que no se observa su accionar. Al ponerlos al descubierto, el Espiritismo revela una nueva causa de ciertos males que asuelan a la humanidad. Una vez conocida la causa, ya no se intentará combatir al mal con métodos inútiles: se buscarán otros más eficaces. ¿Cómo se descubrió esa causa? Gracias a la mediumnidad, pues por ella esos enemigos ocultos se delataron.
La mediumnidad nos reveló todo un mundo, así como el microscopio nos descubrió el mundo de los microorganismos. El Espiritismo no atrajo a los malos Espíritus, sino los puso al descubierto, digitó los medios para paralizar su acción y, en consecuencia, la manera de alejarlos. No trajo el mal, puesto que éste existió siempre; pero sí ha descubierto el remedio para combatirlo, revelando la causa. Una vez develada la acción del Mundo Invisible, se tendrá la clave de una infinidad de fenómenos incomprendidos. La ciencia, enriquecida por esta nueva ley, verá ampliarse sus perspectivas. ¿Cuándo ocurrirá esto? Cuando deje de profesar el materialismo, ya que el materialismo lo paraliza y le impone limitaciones infranqueables.
Si los malos Espíritus obseden y los buenos protegen, surgen inevitable un interrogante, ¿son acaso los malos Espíritus más poderosos que los buenos?
Los buenos Espíritus no son más débiles; ocurre a veces que el médium no es lo suficientemente fuerte como para desembarazarse del fluido que lo oprime o para liberarse de los brazos que lo aprisionan, y entre los cuales es bueno decirlo hasta suele complacerse.
En tal caso, es lógico que el buen Espíritu no pueda ocupar ese lugar, si se prefiere al malo.
Supongamos ahora que existe el deseo de liberarse de esa envoltura fluídica que penetró a la propia, así como un vestido impregnado de humedad: el deseo no bastará. La  voluntad sola no siempre es suficiente.
Se trata de luchar contra un adversario. Ahora bien, cuando dos hombres luchan cuerpo a cuerpo, gana el más fuerte. Contra un Espíritu no se lucha cuerpo a cuerpo, sino Espíritu a Espíritu, y también, aquí, vence el más fuerte.  En este caso, la fuerza radicará en la autoridad que se tenga sobre el Espíritu y estará subordinada a la superioridad  moral.
Esta superioridad moral es como el Sol que disipa las brumas con el calor de sus rayos.
Esforzarse por ser bueno, y mejor, si ya se es  bueno, purificarse, elevarse moralmente tanto como podamos, ése es el único camino para obligar a los Espíritus inferiores a apartase; de otra forma se burlarán de vuestras ordenes.
El Libro de los Médiums.
Allan kardec.

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EL CÁNCER- BREVES REFLEXIONES SOBRE EL IMPACTO DEL PENSAMIENTO EN EL PROCESO TERAPÉUTICO


Es común, después de vencer un cáncer, al paciente precisar de refuerzo emocional para volver a la rutina de la vida, pues, continua precisando de cuidados especiales, física y emocionalmente, sabiéndose que cada caso envuelve aspectos específicos. Hasta porque, las etapas son muchas y penosas: diagnostico, exámenes, investigación, cirugía, quimioterapia, radioterapia y otros procedimientos médicos, motivos por el cual, la persona queda debilitada y exige un cauteloso acompañamiento.
Vencer un cáncer y volver inmediatamente a la actividad, auqneu no sea la regla, no significa decir que la dolencia no pudo ser vencida.
Por relatos de pacientes, el sufrimiento no viene a penas de la dolencia en si, más si de los propios tratamientos, normalmente marcados por los efectos colaterales. Es común observar secuelas emocionales y cambios en el estilo de vivir del paciente y de la familia. Para amenizar un poco los traumas dejados por el proceso terapéutico, el amparo emocional alivia angustias y el miedo a recaer.
Los espiritas tienen conciencia de que el paciente, al llegar al hospital, trae consigo, más allá de la dolencia, su historia de vida actual y pasada. Su estado emotivo es el resultante de sectores como la estructura de la personalidad, interpretación y vivencia de los acontecimientos, considerando aspectos de lo imaginario y de lo real, más allá de otras variables causas de la patología.
La ciencia y la patología posibilitan cada vez más el diagnostico precoz y la terapéutica adecuada de las dolencias, acompañando su evolución y, hasta aun mismo, obteniendo éxitos en muchos casos. Sin embargo, aun mismo con tales avances científicos, muchas molestias promueven alteraciones orgánicas, emocionales y sociales, que exigen constantes cuidados y, consecuentemente, procesos adaptativos. Recordando, sobretodo, que “la valiosa contribución de la medicina académica, cuando no es acompañada por un buen relacionamiento médico-paciente, resulta incompleto para atender la cruciales causas de las dolencias y angustias.” (1)
Actualmente, se estudia el optimismo, la espiritualidad, la creatividad, la fe religiosa y, sobretodo, el universo complejo del pensamiento que ha sido asociados al bienestar y a la calidad de vida de personas portadoras de dolencias crónicas. Por otro lado, hay pesquisas sobre la salud humana que viene analizándose la mente, por medio de un estado psicológico u emocional, tiene la capacidad de curar dolencias. Estudio ese, realizado por científicos de la Universidad de Pensilvania, en los Estados Unidos, que intentan demostrar que el caso de las personas con cáncer estar optimistas en relación a la cura no influencia directamente en las oportunidades de sobrevivencia a la dolencia.
Por razones consistentes, discordamos de esos argumentos, una vez que diversas pruebas apuntan que en el caso de dolencias graves (como cáncer avanzado), la mente (en forma de pensamiento) puede influenciar en el resultado de la cura, no desconsiderando el valor de los médicos, obviamente. A titulo de rigor, la fe (en el concepto de sentido común) no modifica las leyes de la naturaleza, ni hace, “milagros”, muy sin embargo pueda ayudar, concomitantemente, el trabajo de un buen equipo médico, haciendo gran diferencia en el tratamiento hospitalario. Urge considerar por oportuno, que se afirmase dotado de fe religiosa para “sentirse” poderoso ante las dolencias, no resuelve la cuestión del dolor, hasta porque, los “títulos de fe no constituyen meras palabras cubriéndonos deficiencias y flaquezas. Expresan deberes de mejoría a los que no nos será lícito huir, sin agravio de obligaciones. En nuestros círculos de trabajo, de ese modo, no nos bastará el simple hecho de creer y convencer”. (2)
Hay especialistas que corroboraban esta tesis, ponderando que el mirar optimista sobre la dolencia, y el pensamiento firme en la cura, son mecanismos poderosos que pueden ayudar a los pacientes a lidiar mejor con los tratamientos del cáncer y a retomar una vida normal. A ejemplo de eso, tenemos lo que ocurre con el vicepresidente de Brasil, José Alencar. Actualmente, cada vez más personas están sobreviviendo al cáncer y esa sobrevivencia se debe, sin duda alguna, a las emociones y pensamientos, ricos de contenidos vibratorios entre el enfermos y el Creador. Muchos pacientes, ante el diagnostico de la dolencia, transforman el dolor en esperanza y despiertan en ellos la voluntad de luchar por una vida mejor. Otros, sin embargo, desisten y se entregan, admitiendo que están bajo una sentencia de muerte.
A respecto del proceso del pensamiento humano, la ciencia académica, materialista por excelencia, establece que el fenómeno es meramente fisiológico, proveniente de la incesante actividad neuronal. Sin embargo, los espiritas saben que la materia mental es creación de energía que se exterioriza del Espíritu y se difunde por un flujo de partículas y ondas, como cualquier otra forma de propagaciones de energía del Universo. Tanto como en el campo físico, el pensamiento, en variados grados de excitación, genera ondas de compresión y frecuencia correspondientes al tenor del impulso creador de la voluntad o del objetivo deseado.
Pensar es un proceso de proyección de la materia mental y esa materia “es el instrumento sutil de la voluntad, actuando en la formación de la materia física, generando las motivaciones de placer o disgusto, alegría o dolor, optimismo o desespero, que no se reducen, efectivamente a abstracciones, por representar torbellinos de fuerza en la que el alma crea sus propios estados de mentalización inductiva, atrayendo para sí misma los agentes [aunque imponderables], de luz o sombra, victoria o derrota, infortunio o felicidad.” (3) En ese aspecto, el pensamiento deja de tener una dimensión intangible para consustanciarse en la condición de materia en movimiento.
Los reflejos de los sentimientos y pensamientos negativos que alimentamos se vuelven contra nosotros mismos, después de transformados en ondas mentales, tumultuando nuestras funciones orgánicas. Por tanto, el pensamiento, como una modalidad de energía sutil, actuando en una forma de onda, con velocidad muy superior a la de la luz, cuando al pasar por los lugares y criaturas, situaciones y cosas nos afectan integralmente la salud. “cuando nos rendimos al desequilibrio o establecemos perturbaciones en prejuicio contra nosotros (…) plasmamos en los tejidos fisio psicosomáticos determinados campos para esa o aquella enfermedad y, consecuentemente, toda la zona atendida se torna pasible de invasión microbiana.” (4)
Por el pensamiento de miedo, angustia exacerbada, sinsabor, nos esclavizamos en los troncos de suplicio doloroso, sentenciándonos, por veces, a años y años de peregrinación en los caminos de la intranquilidad espiritual. Y, para, abreviar el tormento que nos flagela de varios modos la conciencia, es imprescindible atender a la renovación mental, únicos medios de recuperación de la harmonía espiritual y de la salud física.
Cara a eso, procuremos adoptar regida disciplina de hábitos mentales y morales, estableciendo como metas colocar los deberes que nos dicen respeto por encima de los placeres mundanos y mantengámonos serenos con la oportunidad impar de la actual experiencia física, que nos favorece con la información espírita.
Busquemos, por encima de todo, los hábitos saludables de la oración, de la meditación y del trabajo, procurando enriquecernos de esperanza y de alegría, para nunca desanimarnos ante los desafíos de cualquier dolencia. “debemos vigilar y orar para no caer en las tentaciones, una vez que más vale llorar bajo los aguijones de la resistencia que sonreír bajo los narcóticos de la caída.” (5)
Para todos los males y cualquier dolencia, centremos nuestros pensamientos en Jesús, pues, “nuestro remedio es y será siempre Jesús. Ajustémonos al Evangelio Redentor, pues Cristo es la meta de nuestra renovación. Regenerando nuestra existencia por los padrones de Él, reestructuraremos la vida intima de aquellos que nos rodean. El Evangelio del Señor nos esclarece que el pensamiento puro es operante es la fuerza que nos arranca de las tinieblas para la luz, del odio al amor, del dolor a la alegría.” (6)
-Jorge Hessen-
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viernes, 4 de julio de 2014

Aborto, eutanasia y progreso




                                 

                                     ABORTO, EUTANASIA Y PROGRESO
  

 Antes de abordar  el presente tema, tengo que aclarar antes de  nada   que lo que aquí digo, lo hago  exclusivamente bajo mi cuenta y riesgo, y a título personal, en uso de mi libre albedrío,y sin pretender estar en          posesión de la verdad absoluta, aunque desde luego, sí que para mi es   una  verdad, al menos tal como yo la veo y la siento. También  he de        señalar que soy totalmente apolítico, aunque  cuando llegan  elecciones  políticas y democráticas, siempre trato de votar al que quizás me parezca menos malo o   perjudicial para los intereses  generales de la sociedad,   así    como a los que defienden la vida en todas sus manifestaciones.  Y  por último,  también  digo claramente  que si me he de definir  de algún   modo en cuanto a ideología o religión, podría definirme como  un              librepensador,  por lo cual soy  un estudioso  y  adepto de la doctrina       espírita de Allan Kardec, y no  estoy  adscrito o   encuadrado en ningún   partido político, ni en  ninguna iglesia , o en alguna   religión de las          existentes.

    Creo que estamos contemplando actualmente  en España como cada  vez más,la gente,o el pueblo,andamos más divididos por cuestiones,       muchas veces realmente serias tal como es el tema del aborto,desi se      debe legislar o autorizar lo más  ampliamente  posible,etc.

   De este asunto  se ha hecho una cuestión política en donde    parece   que por parte  de los partidos de la llamada izquierda    progresista, el     defender esta cuestión, es defender un derecho  de la mujer y por lo        tanto es defender un progreso o conquista   social. Mientras, por el          contrario, parece como si la defensa de la vida  del ser no nacido y el estar en contra del aborto libre, fuera  una cuestión  propia  y exclusiva de los partidos “cristianos”, o de la derecha con sus ideas anacrónicas ancladas en el pasado bajo la influencia de la Iglesia Católica que se    empeña en defender para la sociedad una cuestión que entra dentro del terreno de la creencia  particular o de la moral religiosa, por lo que en un estado  como el nuestro, que es oficialmente    “aconfesional”, hay establecida  una       libertad de creencias ,de   cultos y de conciencias, pero se afirma que la  ley que  trata de regular el aborto debe ir por otros derroteros sociales de    bienestar y progreso, fuera de cualquier concepto ético.
 
   Habría que analizar  aquí algunas cuestiones que para mucha   gente   parece ser que  permanecen algo confusas.

    En primer lugar, vamos a la cuestión de lo que en sí es un   aborto provocado. Sin duda todos sabemos que se trata de   la    interrupción voluntaria de un embarazo, el cual comprende un     periodo de tiempo de nueve meses, desde la concepción hasta el   parto.  Muchos de los que me leen, al llegar a este punto, podrán decir:“pero la ley establece que el aborto libre se puede 
practicar solamente dentro de las catorce semanas  primeras ”. 

    La cuestión fundamental, es  una cuestión de palabras: Lo que se aborta se le llama feto, pero este feto en realidad,, ¿Es un tumor, una excrecencia orgánica, o en sí mismo se trata de  un 
ser independiente del ser que es su madre?; y si es un ser, ¿ es un ser  humano, o es de otra especie?. Según los señores del comité de Bioética  designado por  el gobierno de  turno antes de   sancionar esta ley para   darle una base de seriedad científica    neutral,  el feto es un ser humano,( no les queda más remedio qu reconocerlo),  y sin embargo se dictaminó por la mayoría de sus miembros que se le puede abortar (matar )              libremente hasta la   semana catorce; pero....
¿ no era un ser humano?.... entonces.¿ Se trata de legalizar su asesinato  a toda costa, sin mas motivo ni razón que el hecho de existir con un        tamaño y desarrollo corporal y orgánico de pocas semanas de gestación?. No nos queda sino pensar que estos señores del comité de bioética,      hombres de ciencia,son unos incoherentes entre lo que reconocen y lo    que dictaminan, o  acaso, ¿esto del comité de bioética , habrá sido simplemente un “paripé” del      gobierno que había cuando se hizo esta primera ley, para ante    todo defender su  empeño de imponer su tesis abortista  distrayendo  con este tema, como si de  una  cortina de humo se tratase,  la atención social de otros problemas más graves y urgentes que  padecemos,  tal como la crisis económica, la violencia, el       terrorismo, la droga, la delincuencia  o el paro?.
  ¿Alguien me puede decir en que se diferencia un feto de catorce            semanas ( que es el límite de plazo de gestación que autoriza la citada ley de plazos para que pueda ser “eliminado”,con respecto a otro de quince semanas,por poner un ejemplo?¿ Alguien me puede decir cómo se          controla el exacto cumplimiento de la referida ley como para no permitir un aborto libre a partir de un determinado día  establecido por la ley, pero   que al día siguiente ya sería ilegal porque se considera un crimen?; ¿ Y el día  anterior no  lo era ?. ¿ Quien o qué delimita esa barrera entre lo que un día  puede  ser un crimen legal y al otro no?. Si es un ser, cada día es el  mismo ser, entonces.......¿?
     Los que defienden esta ley  ( que no deja de ser una ley tapadera de un crimen legal en donde se mata  a un ser solo por el hecho de existir),   lo hacen  persuadidos de que esto es un  avance  social  importante y progresista que defiende el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo;  muy bien,es justo y razonable,  ¡¡ Pero NO pretendan el derecho a decidir sobre la vida de otro ser  indefenso, como lo es su propio hijo !! .
  Pero...  si tratan de defender el derecho de la mujer a decidir libremente  si deja vivir o si condena a muerte a un ser humano que  al fin y al cabo, desde que existe ya es su hijo, si se ha reconocido que lo que lo que se aborta o mata es un ser humano...¿ quien defiende  entonces el derecho a nacer de estos seres que aun no han asomado su presencia física a este ingrato mundo y quepor sí mismos no se pueden defender del atentado  criminal que se perpetúa  contra sus vidas?. 

  Esta ley  defiende el aborto  libre durante todo el periodo de gestación   en los casos en los que el feto no es perfectamente    normal y sano.   A  este respecto nos puede venir el recuerdo de  Adolf Hitler, uno de los      grandes genocidas de la historia,  que  también quería que solamente     existiera en el mundo solamente un prototipo humano perfecto bajo el      punto de vista del nazismo: la raza aria, la de los alemanes y nórdicos,una raza superior según Hitler;  los demás no tenían derecho a la vida y  bajo esa excusa racista y xenófoga,  trató de conquistar con su ejercito Europa, llenando de paso los campos de exterminio con las víctimas que   por      imperfectas al no ser ários, amenazaban  la pureza de la    raza perfecta  que él soñó ( judios, hispanos, gitanos, etc).¿ Estamos ante algo parecido  aunque a otra escala?;  tal vez se podría pensar  que sí, pues la            eutanasia  que también elimina a  los seres humanos enfermos o               irrecuperables,también es  defendidaen ley  por esos mismos políticos,   dando satisfacción a los grupos sociales que creen que con la muerte      cesa la existencia, la     conciencia  y la posibilidad de sufrir más en los    enfermos   terminales,  cuyo sufrimiento es sobre todo el no comprender  su  razón de ser.  Por tanto no será de extrañar que los supuestos de      aplicación de esta  otra ley reguladora de la muerte,  también   puedan     intentar ampliarlos en el futuro, otorgando al ser humano 
la potestad de disponer de la vida y de la muerte a su conveniencia.  
Defienden la tesis de los que la                  promulgan, que defienden el    derecho a   una muerte digna, en la que cada   cual     puede disponer   libremente de su vida,      como si su vida ,cuerpo y salud,la hubiesen creado ellos mismos a voluntad. Esa clase de muerte es mas bien una   huída del       dolor o del sufrimiento de  la persona  en   estado terminal de la  vida, y no es lo más  digno  tratar de escapar así de los tragos amargos de  la existencia, sino el afrontarlos con valentía hasta el final, sabiendo que no obedecen a la  casualidad y que por encima de todas las           circunstancias hay un Ser Superior, inmanente en todo cuanto     existe, que es perfectamente justo y bueno, por tanto el     sufrimiento no nos viene de Él sino de nuestros  propios equívocos en la vida o vidas. 
      
 En cualquier caso, tal vez el motivo de apoyar estas equivocadas ideas   sobre la vida y la muerte, tenga un trasfondo de caracter económico,       pues siempre es más barato  al Estado una muerte provocada,con el       acuerdo del fallecido, que el gasto muchas veceselevado de unos            cuidados paliativos  u hospitalarios durante el  tiempo de vida que le        pueda quedar naturalmente.
   Tradicionalmente los partidos  llamados de “ la izquierda”, confunden  la defensa de la vida con la postura  contraria al aborto de los  partidos      políticos  de derechas, como si  es que la derecha política  tuviese  esa   exclusividad, o  si esto fuese solamente  una   postura  de la iglesia         Católica que se alineó siempre con los partidos de tendencia                     tradicionalista o de la    derecha política. Parecen ignorar que somos       enorme multitud de   personas  las que somos apolíticos o incluso ,          algunos, con una  marcada ideología de “izquierdas” para  otros temas    sociales,pero que  en conciencia comprendemos  lo que esta ley defiende que es la  la barbarie de lo que  realmente es el aborto, fuera de             ninguna excusa de progreso ni de libertad,y que además no tenemos por religión la Iglesia Católica  ni ninguna otra de las  oficialmente reconocidas...

   Hablando claro, la cuestión del aborto, no es una cuestión de  discusión política de derechas ni de izquierdas, ni es  una     cuestión de religión o no religión. Es simplemente  una cuestión de humanidad y de ética con la muerte de un ser humano, inocente e indefenso, porque estorba desde antes de nacer a este mundo, o que se puede eliminar  en cualquier         momento de su gestación si noparece  venir con una salud perfecta o      alegando los tan gastados trastornos psicológicos de la madre a causa    del embarazo o del   nacimiento de su hijo. Nadie quiere problemas y en   vez de        afrontarlos, lo mejor es eliminarlos de raiz, cobardemente,      aunque  sea  quitando la vida  a unos seres humanos indefensos, que     bien  pueden ser nuestros propios hijos o nietos.


   Yo diría a los señores  políticos que escudan sus intereses   partidistas  tras este tema,que  este no es un tema como cualquierotro, sino              muchísimo más grave,porque estamos hablando de las   vidas humanas  que se destruyen innecesariamente con la   permisividad y beneplácito    del Estado; un Estado de Derecho para todos menos  para los seres que no han nacido aún pero que ya   existen, aunque ya se han encargado de considerarlos como "no    humanos", para tener el camino de sus aviesas intenciones despejado y con  esta grave realidad social se ha creado así una ética falsa, para relajar la conciencia de esas madres cuyamaternidad les es un terrible problema, que no deberían jugar más a captar votos     con esta maniobra destructora de las sociedades, desde su base, pues   han comenzado por la vida,por lo que  se     debiera tratar seriamente de ponerse manos a la obra para que    esta aberración ética deje de existir y menos aún, amparada por  la ley. Si la ley determina como un crimen ,  el homicidio voluntario hacia un bebé nacido, ¿por qué conceptúan  como una          “eliminación”, mas o menos legal, el asesinato de ese mismo    bebé antes de nacer?.

       Les recordaría a estos señores defensores de la muerte, y a  las      madres gestantes de niños no deseados, que  hay cantidad de                aspirantes  a ser   padres y madres, tanto solteros como  casados,           suspirando por tener un hijo que no les llega, y ni siquiera se atreven a    soñar con una  posible adopción por lo difícil y cara   que puede llegar a  ser. 

          No se trata de condenar a la mujer que haya dado ya este paso,sino de  ayudarla y orientar  y seguir apoyando  a las que aún no lo han       dado y  dudan de ello,  para que cambien de idea y no  lleguen a             consumar un     crimen que les pesará  en su conciencia el resto de sus   vidas y del que      seguirán siendo acusadas cuando ellas se encuentren en ese "más allá"    que ahora desconocen.

      Se debiera promover  una mejor educación sexual y el uso     correcto  de anticonceptivos, pero sobre todo que se promueva una  correcta         educación moral que es el mejor regulador preventivo de estas dramáticas situaciones, y que se permita a las familias quesean los padres                   principalmente quienes eduquen y orienten a sus  hijos e hijas.  Al hilo de   esto, si la mujer en España no alcanz la mayoría de edad hasta los   18 años, que es cuando tiene la edadlegal que le permite votar, ¿ cómo   se le   pretende otorgar  la    permisión de abortar libremente a espaldas de los   padres a partir de los 16 años de edad?. Es  tan peligroso como poner un arma   cargada en manos de un niño pequeño irresponsable del peligro     que tiene entre manos.

 Vivimos en una sociedad en donde a veces todo parece desquiciado y sin sentido.  Yo mismo cuando reflexiono sobre este y otros   temas parecidos, no salgo de mi asombro, pero por desgracia, es el panorama  que hoy     por hoy  tenemos.

   No nos queda sino, a cada cual en el ámbito de cada uno,ayudar a          divulgar y aclarar ciertas cosas que  nos tratan de imponer   socialmente, y que no son un adelanto o progreso social, sino por el contrario, un  grave   atraso moral, del mismo modo que lo es  la pena de muerte y la eutanasia.

   Y ojalá  que en un futuro no muy lejano, nuestros hijos o     descendientes, se asombren cuando mirando hacia atrás en la      historia humana,             descubran  con asombro que en esta época era    normal matar seres        humanos, con la autoría o con la petición o   consentimiento de sus padres,  cuando aun estaban en los vientres maternos.

- Jose Luis Martín-

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   EL MENSAJE
“Querida mamá, mi querido papá: con la bendición de Jesús, ruego que me auxilien siempre. Aquí estoy con algunos amigos. Supliqué permiso para decirles algo y lo conseguí. Creo, mamá, que esto sucede por su amor, por su cariño. Dicen que el corazón, cuando ama, vence la muerte, ¡y es verdad que la vence! “Estoy oyendo sus palabras. Si yo no pudiera decir aquí que soy un espíritu débil y endeudado, muchos creerían que su hijo Drausio fue un santo. Pero todos nuestros hermanos aquí presentes, saben que para las madres, los hijos son siempre ángeles. Crea que, aunque no las merezcamos, ni Diógenes ni yo, sus palabras caen sobre nosotros como rocío Divino. Penetran en nuestras almas y afirman que usted y papá, confían en nosotros. “¿Qué felicidad puede existir mayor que ésta, madrecita, la de poder inclinarse sobre el papel, con el auxilio de muchos amigos espirituales, y escribirles derramando en él mi corazón? ¿Qué alegría puede existir mayor que ésta, la de poder decir que estamos vivos, que el accidente no consumió nuestra personalidad y que las cenizas del túmulo cubrieron solamente la ropa deshecha que no nos servía más? “Nos encontramos bien, recuperando nuestro equilibrio poco a poco. Confieso que, al principio, mi impresión fue indescriptible. Comprendí que el fin había llegado, cuando el impacto del camión sobre nosotros, nos redujera a harapos de carne sanguinolenta. Lo vi todo, como si una poderosa fuerza me conservara en vigilia. El miedo se posesionó de mí y oré; oré como usted se puede imaginar, aplastado por la angustia y gritando por el dolor. Pensé en usted, en papá, en todos nuestros seres amados, sin olvidar a nuestra querida Cristina. No obstante, mi primera idea fue la de actuar en auxilio de Diógenes, pero no lo conseguí. Él, Ademar y Carlitos, yacían inertes. Alguien se aproximó a mí. Era la abuela María Filomena, que yo no había conocido. Me recogió en sus brazos y me dijo que el abuelo Rosin estaba orando en beneficio nuestro. No comprendía nada de lo que oía, pero acepté sus brazos cariñosos, en la seguridad de que ella venía por bendición de Jesús, en nuestro socorro. Enseguida, otros amigos espirituales, llegaron apresuradamente. El propio Don Romualdo de Seixas comandaba las providencias iniciales, y vi que él y los otros nos daban pases que comprendí que eran como un bálsamo para nosotros. No sé lo que Diógenes, Carlitos y Ademar sentirían de pronto, pero en cuanto a mí, puedo decir que aunque estaba unido al cuerpo abatido, sentí sueño y reposé... Despertando en la casa de Salud Espiritual donde usted nos vio, procuré por Diógenes y por los otros... Gradualmente, con el correr de los días, fui siendo atendido y vi a los tres, uno a uno... Mi primer problema se me presentó al recibir los pensamientos angustiados de papá, que deseaba morir con nosotros. ¡Ah, mamá, cuánto debemos a su fe!... Dentro de mí mismo, veía todo lo que nos llegaba de casa, y la visión de papá desesperado, me enloquecía; las oraciones de usted, me auxiliaban; los pensamientos tristes de papá Sampaio, me afligían, y las lágrimas de Cristina, ¡caían sobre mí como gotas de fuego sobre mi corazón! ¡Solamente basado en la resignación y las oraciones, es que conseguí sustentarme!  “Ahora, todo se va aclarando para mí y para Diógenes. Usted nos visitó, sí, en aquella bendita institución dedicada a los que llegan aquí más pronto. Más pronto, mamá, no quiere decir fuera de tiempo. Diógenes y yo debíamos venir para acá en el momento en que se verificó el desastre, y, naturalmente, por el desastre y no en otras condiciones. Es el pasado, madrecita, que exigía de nosotros eso. El conductor del camion no tuvo la culpa, y usted hizo muy bien en disculparlo; y no se puede afirmar que Carlitos estuviera conduciendo con exceso de velocidad, aunque si estaba inquieto por la preocupación de regresar pronto al ambiente doméstico. Rescatamos nuestras deudas. La Ley de la Reencarnación nos absolvió. Realmente, mamá, ¿quién podrá decir que las pruebas sean una felicidad? Pero, ¿no será una bendición cumplir la Ley de Dios? Estemos pues, conformes. Ruego a papá que no piense más con desánimo o con violencia consigo mismo. Papá: hay millares de criaturas y de muchachos en la penuria, que necesitan de padres y de madres tan cariñosos y tan buenos como usted y como mamá. Trabajemos por el bien de ellos. Aquí, estamos aprendiendo que la mayor felicidad es hacer la felicidad de los demás. Y sólo por la caridad bien comprendida es que puede nacer la verdadera felicidad. ¡Caridad, padre mío! Caridad con los otros para que nosotros seamos felices y podamos merecer la ventura del reencuentro, más tarde. Le ruego, mamá, que consuele a Cristina, y que le diga que estamos juntos. Los novios que se aman con el amor de Jesús, pueden ser buenos hermanos. Seré para ella un compañero espiritual y estoy pidiendo a Dios que ella encuentre un joven amigo y leal que la ampare y le dé la felicidad que yo no le pude dar. Esto no es olvidar, es comprendernos los unos a los otros. Agradezco a todos nuestros amigos, especialmente a Sampaio, las oraciones con que me ayudan. Usted debe continuar firme en su fe viva. Esté segura de que nos ha visto, cuando se encuentra fuera del cuerpo. Las visiones y los encuentros con la abuela Rosa, la tía Nena, Sergio, Cristina y Odorica, son todos verdaderos. Todas las personas tienen vida fuera del cuerpo físico, pero veo que, actualmente, el recuerdo no es habitualmente permitido, para que nuestros amigos encarnados no se desvíen y no olviden sus obligaciones en el mundo. Diga a la familia de Ademar, que él está muy bien amparado, y creo que en breve, conseguirá trabajar ya mediúmnicamente en el grupo al que se hallaba unido mediante las reuniones que frecuentaba. Carlitos sufre todavía, y mucho, porque de todos nosotros, es el que más necesita estar al lado de la familia, pero esperamos que los seres queridos de él, lo auxilien con su paciencia y con sus oraciones. Diógenes está bien. No obstante, es el corazón juvenil que todos nosotros conocemos. En cuanto a mí he recibido de nuestro hermano Belilo y de la abuela María Filomena (y por intermedio de ellos el auxilio de muchos bienhechores espirituales), el apoyo de que todavía me siento necesitado. Quiero restaurarme, mamá; quiero trabajar, necesito levantar mis fuerzas y servir. Ayúdenme usted y papá. No puedo continuar escribiendo, porque el tiempo, aquí, es también medido y respetado como ahí. A todos los nuestros, especialmente al tío Roberto, nuestra gratitud. Y reuniéndola a usted y a papá en mi abrazo muy cariñoso, y pidiéndoles que no lloren más, soy, de todo corazón, el hijo agradecido. DRAUSIO” (Mensaje recibido en reunión pública de la Comunión Espírita Cristiana, en la noche del 17 de Octubre de 1966, por el médium Francisco Cândido Xavier).

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 PENSAMIENTO, DESTINO Y EVOLUCIÓN DEL ESPÍRITU

   Todo Espíritu es autor de su destino, grabando en cada experiencia carnal las conquistas y perjuicios que surgen de su conducta. De ese modo, el atavismo que lo lleva a una aparente caída en la escala inferior de la evolución, se trata apenas de un disturbio que el Espíritu se impone para aprender a valorizar la vida, mediante expiaciones engrandece doras y probaciones regenerativas. En el caso, de criminales natos, en cada uno de ellos, se identifica, el Espíritu primario, en proceso de ajuste a las leyes del orden y de la disciplina, desarmonizado en el grupo social.
El proceso de evolución, es lento, porque aquellos que en él estamos involucrados, optamos por lo inmediato, que son las ilusiones que aparentemente aportan las responsabilidades y las luchas, intoxicando nuestros centros de discernimiento y entorpeciendo la razón.
Sin embargo, hay luz por todas partes, porque el amor de Nuestro Padre está convidando a la renovación y al trabajo, a la conquista de si mismo como paso inicial para la adquisición de la alegría, de la paz y de la felicidad de vivir. Día  vendrá, y ya se anuncia, en que el evangelio de Jesús tocará los corazones con más profundidad y el ser humano se levantará de los valles por donde deambula, subiendo la montaña de la liberación, a fin de contemplar y disfrutar los horizontes infinitos de la plenitud. Hasta que llegue ese momento todo el que ame y este despierto para las responsabilidades que le corresponden, debe darse la mano y unirse, aquellos que como él se sienten, sirviendo sin reclamar, ampliando el campo de las realizaciones ennoblecedoras.
Los esclarecimientos y las advertencias ofrecidas por el Espiritismo, constituyen un barco seguro para la travesía orgánica en el proceso evolutivo. Son muchos los que, aun informados de la realidad de la vida, optan por las engañosas pasiones de breve duración, entorpeciendo la conciencia en los vapores del egoísmo y de los deseos irrefrenables que los conducen al malogro. Las herencias asentarles negativas y las múltiples vinculaciones con el vicio, crean residuos que permanecen por un largo periodo impregnados en el periespiritu, impidiendo lograr el objetivo que nos proponemos. Para que eso acontezca, se hace imprescindible todo el empeño y sacrificio personal, renunciando a las fuertes tendencias perturbadoras, a fin de realizar la transformación moral obligatoria para lograr la felicidad.
El conocimiento  no basta para ofrecer resistencia a persona alguna, ante las inclinaciones para el mal y para el desorden interior.
 Después de conseguir la enseñanza, el aprendizaje, se hace imprescindible vivenciarlas, paso a paso, momento a momento, manteniendo la vigilancia y la coherencia en la conducta, a fin de no comprometerse negativamente, desviándose del camino de la rectitud.
En lo que se refiere al bien que produce, a la excelencia de los  resultados que proporciona, a la calidad de onda de que está constituido, se transforma en un excepcional recurso terapéutico que podemos utilizar en cualquier lugar donde nos encontremos y que, los desencarnados lucidos y trabajadores frente a la mayor facilidad de elaborarlo, se torna en un instrumento de los más preciosos para la construcción del equilibrio, brindando salud.
Las fijaciones mentales son un trabajo de prolongado curso, realizadas por aquellos que las estiman. Cuando son de calidad inferior, se mantienen perjudicando y enloqueciendo. Es natural que su destrucción ocurra también de manera lenta, a fin de ser evitados los choques emocionales en el comportamiento de los pacientes. La violencia no forma parte de los Códigos Soberanos, porque es una expresión del atraso espiritual de aquel que la desencadena.
Sin acordarnos, que somos lo que cultivamos en nuestro pensamiento. Sembramos vientos mentales y cosechamos tempestades morales avasalladoras. Como no resolvamos la solución de los problemas íntimos, transformando nuestra conducta mental, adquiriendo una lúcida comprensión de las Leyes de Dios para vivenciarlas, estaremos cercados por los tesoros de la felicidad sin notarlos, por el contrario, debatiéndonos por los lugares donde nos encontramos.
Es a través del Amor y por medio de la oración que nos vincula al pensamiento Divino y del cual se extraen fuerzas vigorosas para transmitirlas a favor de los necesitados que, en razón de que van siendo absorbidas, el cuadro en que se encuentran los enfermos se modifica para mejor, alterando el comportamiento emocional y psíquico, para finalmente, propiciarles la recuperación del equilibrio.
- Merchita -
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jueves, 3 de julio de 2014

La Piedad


                     
        LA PIEDAD

La piedad es la virtud que más se aproxima a los ángeles, es la hermana de la caridad que os conduce hacia Dios. ¡Ah! dejad que vuestro corazón se enternezca al aspecto de las miserias y de los sufrimientos de vuestros semejantes; vuestras lágrimas son bálsamo que derramáis sobre sus heridas, y cuando por una dulce simpatía, conseguís volverles la esperanza y la resignación, ¡qué satisfacción no experimentáis! Es verdad que este encanto tiene cierta amargura, porque nace al lado de la desgracia; pero si no tiene la acritud de los goces mundanos, ni las punzantes decepciones del vacío que éstas dejan en pos de sí, tiene una suavidad penetrante que alegra el alma. La piedad, la piedad bien sentida, es amor; el amor es afecto; el afecto es el olvido de sí mismo, y este olvido es la abnegación en favor del desgraciado, es la virtud por excelencia, es la que practicó toda su vida el divino Mesías, y que enseñó en su doctrina tan sublime y tan santa; cuando esta doctrina llegue a su pureza primitiva, cuando sea admitida por todos los pueblos, dará la felicidad a la Tierra, haciendo, al fin, reinar en ella la concordia, la paz y el amor.
El sentimiento más propio para haceros progresar dominando vuestro egoísmo y vuestro orgullo, el que dispone vuestra alma a la humildad, a la beneficencia, y al amor a vuestro prójimo, ¡es la piedad!, esa piedad que conmueve hasta vuestras entrañas ante los sufrimientos de vuestros hermanos, y que os hace tenderles una mano caritativa y os arranca simpáticas lágrimas. No sofoquéis nunca en vuestros corazones, pues, esa pasión celeste; no hagáis como esos egoístas endurecidos que se alejan de los afligidos, porque la vista de su miseria turbaría un instante su alegre existencia; temed el quedar indiferentes cuando podáis ser útiles. La tranquilidad comprada a precio de una indiferencia culpable, es la tranquilidad del mar Muerto, que oculta en el fondo de sus aguas el fango fétido y la corrupción.
¡La piedad, sin embargo, está lejos de causar la turbación y el fastidio de que se espanta el egoísta! Sin duda el alma experimenta, al contacto de la desgracia de otro y concentrándose en, si misma, un estremecimiento natural y profundo, que hace vibrar todo vuestro ser y os afecta penosamente; pero la compensación es grande cuando conseguís volver el valor y la esperanza a un hermano desgraciado a quien enternece la presión de una mano amiga, y cuya mirada, húmeda a la vez de emoción y de reconocimiento, se vuelve dulcemente hacia vosotros antes de fijarse en el cielo para darle gracias por haberle mandado un consolador en su apoyo. La piedad es la melancólica, pero celeste precursora de la caridad, la primera entre las virtudes, cuya hermana es y cuyos beneficios prepara y ennoblece.

(Miguel. Bordeaux, 1862).
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CURACIÓN DIVINA

Dios educa a las almas a través de las propias almas.
Ninguno de los espíritus de alta categoría  viene al mundo  para impedir el sufrimiento de la humanidad. Como el agua que tomamos hoy, sabiendo que mañana tendremos sed nuevamente, surgen como alivio, orientándonos en el sentido  de encontrarnos con la verdadera fuente, dentro de nosotros mismos. Debemos recordar  a Jesús al lado de la samaritana, en el viejo pozo de Jaco: “Dadme de esta agua que te daré una, que tomándola nunca más tendrás sed” – ¡agua de la sabiduría, de la pureza espiritual, agua de la verdad!
Bien sabemos que nuestra naturaleza es animal, que nuestros instintos son inferiores y agresivos y que la educación solamente parte de uno mismo, pues los valores del alma, después  que Dios  nos lo dio, son conquistas de nuestro propio esfuerzo de cada día. Dios y Cristo nunca nos abandonan, pero Ellos no pueden  y no deben hacer lo que a nosotros nos corresponde realizar.
Existen muchos métodos de curar, desde masticar hierbas entre los indios, a las más sofisticadas invenciones  en el reino de Hipócrates, desde los siropes de larga vida en el área iniciática, a la medicina homeopática, fundada por Samuel Hahnemann, en las concentradas gotas  de energismo curativo, desde las bendiciones  de los campesinos con ramos  específicos, a la flora medicinal, desde los masajes  de los antiguos egipcios, a las famosas agujas orientales, desde los soplos de los Padres  del Yoga, a los pases en los templos espiritas. En fin, hay un sin número de modalidades de curaciones, por todos los ángulos que podamos imaginar. Y, hoy en día,  hay muchas personas curando por la alimentación; no obstante, todas las curaciones mencionadas y de las que no necesitamos hablar, carecen de la fuerza del pensamiento, cuya energía se convierte en aquello que quisimos transformar, por la luz del corazón.
Las enfermedades, sean las que sean, son estados anómalos  del espíritu, que las exterioriza en el cuerpo  como un hecho depurador que se le hace necesario, con el fin de equilibrarse delante de la Vida Activa  de la cual procede y en la que se encuentra.
No siempre la ausencia de enfermedad puede significar salud, instalada en el Espíritu deudor, lentamente viaja  en la dirección del cuerpo donde más tarde o más temprano, se revelará, y al ser identificada por sus síntomas y por el dolor que provoca, el individuo ya era enfermo sin saberlo. No obstante, aunque  mantenga  el bienestar físico, mental y transito social armónico, podrá considerarse una persona con salud y cuando determinados comportamientos  enfermizos se le presenten,  mediante la buena dirección de la mente  podrá proseguir feliz, sin permitirse caer en el desanimo o en los estados mórbidos que representan las enfermedades del alma.
De ese modo la salud  es el estado natural de la vida.
En lo recóndito del ser espiritual. Se encuentranpues, las matrices de las enfermedades y, ahí, por tanto, deberán ser tratadas, sin que puedan cesar los efectos momentáneamente, postergando empero, la persecución de esos sucesos perniciosos  y destructivos.
El pensamiento es el agente catalizador  de los acontecimientos que involucran al ser humano. Si por acaso,  las acciones no encuentran el agente mental desencadenante en la actualidad, es porque permanece en el ayer  sombrío del viajero espiritual.
Al ser así, es indispensable  que renovemos los pensamientos constantemente,  para mejor, creando hábitos saludables y dinamizando las actividades enriquecedoras de bendiciones, a fin de que el estado de bienestar permanezca como divisor de los diferentes estados de la actividad humana.
Muchos episodios de carencia en el área de la salud se presentan en todas las vidas, pero no debe constituir un motivo de preocupación, ya que forma parte  del desarrollo de las funciones orgánicas vitales, de las auto recuperaciones de las piezas internas de la maquina física, sin ningún perjuicio por la armonía general del cuerpo y de la mente.
El ser humano  es el resultado de todo aquello que elabora, cultiva y realiza. La cura real es una operación profunda de transformació n interior, que ocurre solamente  cuando los factores propiciadores  del mandato dañino se modifican  para mejor, dando lugar al equilibrio de sus variadas funciones en el campo de la energía.
Es preciso que la mente enferma procese los contenidos  emocionales y morales de manera adecuada, a fin de la recuperación de la salud a través de la terapia utilizada produzca la cura real, evitando las secuelas  que surgen exactamente  de la falta de composición vibratoria  de los delicados elementos  por los cuales el Espíritu interactúa en el cuerpo.
En la gran mayoría de las personas enfermas, está presente el efecto de determinada conducta vivida anteriormente, en la cual hubo renuncia de las referenciales de la vida, aunque de forma inconsciente, como resultado de acontecimientos que podrían haber sido encarados de manera menos pesimista, menos autodestructiva.
Es inevitable la sucesión de problemas, de frustraciones, de desencantos existenciales, porque la propia existencia humana es rica en manifestaciones de ese orden. Sin embargo, la actitud del individuo frente a ellas, es quien define su futuro, aun cuando cambie de conducta emocional. Por lo general, los daños ya están causados en las tramas delicadas  de los instrumentos generadores de las células, en el área de la energía que elabora las moléculas.
Se puede observar que, antes del surgimiento o instalación de diversas dolencias, el enfermo se permitió desaciertos íntimos, anhelo por abandonar  la lucha material, se sintió agotado por la sucesión de tormentos y dolores morales, permitiéndose el desanimo desgastante.
La conciencia  de la realidad espiritual del ser auxilia a esforzarse para continuar viviendo en el cuerpo, cuando le esté destinado, sabiendo, no obstante, que desencarnará, como es natural, empero haciendo uso de todos los valiosos recursos  de la propia existencia, a fin de tornarla más digna y deseable.
E3se comportamiento contribuye de manera importante para su restablecimiento, para su recuperación inmediata y su cura más tarde, aunque llegue a liberarse de la maquina física en el momento apropiado.
El médico debe cuidar de descubrir en el enfermo el ser que se encuentra bajo la imposición enfermiza, pasando a cuidar de la persona, en vez de solo dedicarse a asistir  su deficiencia y ofrecerle la terapia correspondiente. Tal conducta medica servirá también de valiosa  contribución para la auto confianza del paciente, para su identificació n como criatura humana  y no solamente  como alguien que ocupa un lecho de un hospital o se encuentra sometido a la problemática del desgaste orgánico donde quiera que esté.
La complejidad del ser humano tiene raíces ben afincadas en su emocional, en la forma  como se siente cuidado, amado, respetado o por otro lado, olvidado, desconsiderado, una pesada carga sobre los hombros ajenos…
Son varias las maneras por las cuales se procesa la curación de los enfermos.  En los casos realizados por Jesús y los apóstoles,  fueron curaciones instantáneas, en las cuales, como por encanto, las enfermedades desaparecían rápidamente. Para realizar esa operación, es necesario tener un gran conocimiento espiritual, conocer los fundamentos  de la vida del enfermo, y, a veces,  modificar algo en su mente. A fin de que el cambie su forma de actuar y pensar.  La enfermedad es la fermentación de muchas existencias vividas desordenadamente;  es la respuesta, la consecuencia. Por eso, el dolor, en ciertas circunstancias, es la propia curación. Los duros padecimientos son indicio de elevación del alma, porque ella ya comenzó a pagar los débitos  pasados, por el guante de la enfermedad.
El enfermo, al ser curado, se abre como la flor unida al tallo y sus centros de fuerza activan toda su sensibilidad, facilitándole  la absorción de los fluidos donados por el operador. En muchos casos Jesús decía: “Tu fe te ha salvado” Eso es porque ciertos enfermos  hacen el trabajo casi ellos mismos. Así tener fe, es algo muy importante en la vida. Cuando no existe fe, en la curación a distancia, de cuya operación curativa  no participa el enfermo y que a veces ignora  por encontrarse  inconsciente,  el operador se desdobla, de un modo impresionante, en todas las direcciones del saber, para encontrar la ecuación deseada, es decir, la cura. Examina, por la clarividencia, el tipo de enfermedad, sus causas y busca en el gran manantial divino elementos para sustituir  a los que ya están cansados y gastados. Observa  y activa los puntos energéticos del cuerpo y del alma, hace una transfusión inmediata de fuerza vital,  tranquiliza la mente enferma y adapta en su más sensible departamento, ideas favorables a la curación. Pensamientos positivos, alegría de vivir y una gran paz  caen en su conciencia limpia. Hay el enfermo favorece el trabajo, como si fuese a someterse a una operación  y como si se relajase en una mesa de cirugía, por las bendiciones de la anestesia completa. Pero todo eso ocurre en minutos, dependiendo de la elevación del espíritu encargado de la curación y, en muchos casos, del tipo de enfermo. La variación es infinita. Entra en acción, como ya  se ha dicho, la ley del carma.
Existen fuerzas desconocidas que se interponen a las curaciones inmediatas. El Evangelio no puede dejar de acompañarnos en  todo este trabajo. El es la fuerza de Dios que hace que la curación sea eterna,  pues traduce los principios de las leyes. Todos los desequilibrios orgánicos y psíquicos  son la no observancia de los preceptos divinos. Existen muchas otras cosas  en el campo de la curación que los hombres aun no están preparados para conocer. El tiempo, en la dinámica del progreso, revelará  esas cosas gradualmente, a todas las criaturas, en la Tierra y fuera de ella.
¿Quién puede afirmar que el verdugo no pueda sufrir las mismas agonías que los condenados? Ellas pueden ser incluso perores. El odio, la venganza y la crueldad llenan el cáliz de la mente, que rebosa en la conciencia y el liquido corrosivo quema las fibras más intimas del alma, volviéndola sensible  a la llamada de la víctima. El arrepentimiento corta la satisfacción externa que, por ignorancia, se esforzó en tener, y borda,  en la figura de su espíritu, el emblema de su propia  inferioridad, forma animalesca que se afina  con sus sentimientos más sensibles.
Los hombres hablamos mucho de Dios. Nos habituamos  a repetir su nombre en vano, sin todavía, creer verdaderamente  en El. Todavía al hombre le perturba  el fin de los tiempos y lo conmueve,  porque nos quedan que pasar pruebas que deberán alcanzar las fibras  de nuestro equilibrio. “Los justos vivirán por la fe” las palabras del libro santo así se expresan. Justos son todos aquellos  que incrementan  todos los días los trabajos de disciplina intima,  que estimulan la caridad y que practican el Amor, procurando universalizar  sus sentimientos. En ese clima, la criatura  saldrá de la opresión de los acontecimientos y, aun incluso en la Tierra, respirara el ambiente del Cielo.
Quien lea y entienda el Evangelio en Espíritu y Verdad, encontrará en él a Dios y al cielo, los Ángeles y el propio paraíso, todo esperándonos, aguardando  que hagamos nuestra parte, para recibir el premio de la felicidad. No hay nada de despreciable en el amor de Dios, que espera de nosotros  la comprensión y también nos da medios para comprender.
La vida es un misterio, que solamente nos es revelado, por los procesos del Amor; cuanto más ama la gente, en el quilate del Amor que nada pide, más sabemos  de las cosas escondidas de los que desconocen esa virtud por excelencia.
Estamos llegando al final de un ciclo espiritual, donde se realizará una selección rigurosa de las almas, por la ley de justicia, si no es por el Amor, para que el Amor puro se convierta en felicidad para los hombres, que supieron vivir y amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a sí mismo.
La curación divina  es aquella que restablece al enfermo, de cualquier enfermedad, en un abrir y cerrar de ojos; es la curación instantánea.  Toda curación divina  nace de una energía  sublimada que viene de Dios, pasando por las santas manos de nuestro Señor Jesucristo. Como está comprobado, las manos que tocan  a los enfermos de cualquier naturaleza y que curan instantáneamente, por detrás de ellas  están las del Maestro de los maestros. Solamente el sabe  transformar la luz de Dios, para restablecer la armonía  orgánica de los hombres.
Francisco de Asís fue uno de los instrumentos de Jesús, que restableció una infinidad de cuerpos de todos los tipos de enfermedad en la Tierra. Entretanto, la fuerza que afina el instrumento  humano, para servir de instrumento divino en las manos del Maestro es solamente una: EL AMOR, el más puro Amor, que busca las ondas luminosas desprendidas de Cristo de Dios, que siempre busca igualmente  sintonía para consustanciar en bendiciones  de Dios  donde quiera que sea. Nadie está huérfano de las cosas del Cielo, cuando busca el camino de Dios y Nuestro Señor Jesucristo, cuya inmensurable aura acoge el Planeta y, en Su grandeza espiritual, siente todas las necesidades  de los hombres y de las cosas, y todo su rebaño está dentro de Su faja mental.
El Evangelio es , por excelencia, un código divino. Si respetamos sus preceptos, estaremos en sintonía con la fuerza universal el Amor y seremos atendidos por esas leyes que regulan la propia vida que instruye en la Tierra.
Dios es un Dios de amor que transforma la simiente  en árbol, en fruto que alimenta  la vida, y, a veces, el pesar… Dios es Dios de Amor que cambia el nido de los pensamientos en nido de luz; que cambia las ideas en acción que nos conduce,  onos deja caer, para comprender a Jesús. Dios es Dios de Amor que nos dio los pies, para que podamos caminar, nos ofreció las manos, para trabajar con la azada; pero si herimos al compañero, erramos el camino. Dios es Dios de amor  que nos dio la cabeza para pensar, que nos premio con el corazón  para amar; quien acepta el odio, no puede cantar. Dios es  Dios de amor que todo lo hizo, sin alardear de ello, que todo lo hace, aunque creamos que es tarde; que nunca dice: Sois cobardes. Dios es Dios de amor que nos dio el verbo y nos enseña a hablar, que nos dio la boca y nos enseña a cantar; que nos dio el corazón  y nos enseña a amar.
El Evangelio es el Pan del Cielo, enviado a las personas hambrientas de Amor y de Paz. Todos debemos amarnos, ser amigos unos de los otros, utilizando todas las energías  en conversaciones sanas, donde quiera que estemos, acordándonos siempre de la advertencia de Jesús, cuando asevera: “Vigilad y Orad”. Nunca entréis en discusiones  improductivas, ellas dividen lo que debe estar unido para servir mejor que siempre procuréis estar unidos por la fuerza del deber y de la oración estimulándoros unos a otros, sin olvidar que no estamos pisando flores, sino que estamos siendo educados y gracias a Dios respiramos el clima de la fraternidad.  Todas las fuerzas que necesitamos para llevar adelante la adversidad proceden de Dios y de Cristo, por las vías del propio corazón.
La enfermedad del alma, es mucho peor que la del cuerpo.
Jesús jamás enfermo, no obstante, se ofreció en  sacrificio, sin tener ningún debito, a fin de enseñarnos la sublimación y el amor a todos los individuos, en su expresión  más elevada  que el pensamiento puede identificar. Presentándose siempre  idealista y equilibrado incluso cuando era hostigado por las provocaciones insensatas o fustigado para los debates inútiles, muy del agrado de las personalidades enfermizas de ayer y de hoy.
La fuerza del Amor es tan grande, que todo el que posee amor puede convertirse en un sol, impregnando con sus rayos,  horizontes, donde el dolor se transforma en oración a aquel que todo lo hizo, y que nos creo por Amor.  La oración, en la educación de los sentimientos, es fuerza nueva que se transforma en alas, en impulsos con los que se vencen las distancias, como relámpagos extendidos por los espacios.  Dios tiene recursos para atendernos, cuando lo cree conveniente. Todo está cercano, cuando el Amor se manifiesta en nuestros corazones. Procuremos en todo instante  hacer de la palabra  y de la vida,  el Evangelio vivo, y despertemos a quien estuviera muerto. Después, nos encontraremos  en la paz del Señor.
Donde se implanta el Evangelio todos los días, la alegría va dominando el ambiente, haciendo olvidar todos los infortunios. Los propios enfermos terminan  por olvidar la enfermedad, porque el amor apaga  la guerra y enciende la paz.
Procure el hombre espiritualizarse, transformando sus armas en arados útiles para el bien y la paz, el bienestar se generalizaría a su alrededor, porque la propia naturaleza hará el trabajo de limpieza y de elección.
El dolor se impone  como instrumento de reajuste y resarcimiento, en el impositivo de los procesos cármicos  y redentores, para el espíritu emancipado, cuando reencarna en misión en la Tierra, sirve de muralla protectora, ante las llamadas inferiores de la materia.
Que nunca nos falte la fe,  ella nos sustenta en los caminos que recorremos, ella nos ayuda en la labranza, donde sembramos las simientes del Evangelio, trabajo gratificante que nos alimenta y nos llena de esperanzas. El propio Evangelio es obra de la fe. Cualquiera  de nosotros que la olvidemos, así como las obras que la complementan, estaremos andando, pero lo aremos como un muerto, porque la Buena Nueva enseña que la fe, sin obras, está muerta. Es a través de ella  que llegaremos al Reino de la Esperanza, donde aun enfermos, tendremos fe en el resarcir de la enfermedad,  a través de la auto reforma.
Merchita
Trabajo extraído  del libro Francisco de Asís de Juan Nones Maia, y de “Días Gloriosos” de Divaldo Pereira Franco.

                                                                           
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PSICOESFERA
NUESTRO MEDIO AMBIENTE ESPIRITUAL


 Observar y percibir el mundo que nos rodea, tiene cambios de una complejidad infinita.

El mismo objeto, una misma persona o un mismo escenario, pueden despertar interpretaciones completamente diferentes, conforme el sentimiento de quien lo observa.

El mundo en que vivimos, sería otro, si aquí sólo viviesen soñadores, místicos, poetas o santos.

En términos neuropsicológicos, ya sabemos que nuestro cerebro, hace reconocimiento del mundo que nos rodea, “soñando” una idea a partir de lo que va percibiendo. De ahí la posibilidad de lo que para uno, es un ser bonito, para  otro no lo sea.

Cada objeto que vemos, despierta en nosotros recuerdos y vivencias que son asociadas a nuestro juicio, sobre este objeto.

Por eso, cada uno de nosotros “sueña” el mundo conforme sus experiencias psíquicas.

Podemos decir que en el día a día, al observar la realidad que nos rodea, estamos componiendo en torno de nosotros un escenario mental con formas y figuras que nos acompañan.

Lo más importante, es que es este escenario psíquico, es quien dirige nuestro comportamiento.

 Nosotros siempre obramos de conformidad, a la interpretación que damos a las cosas y a las personas,  y  nuestras interpretaciones son en verdad juicios, que el cerebro construye con representaciones e  ideas que tienen forma y movimiento.

Considerando todas las mentes humanas capaces de pensar y crear, podemos deducir que estamos sumergidos en un mundo psíquico de proporciones gigantescas y, seguramente interferimos unos sobre otros, induciéndonos a comportamientos colectivos masificadores.

Cuando toda una población ve una noticia por la televisión, o lee la misma noticia en los periódicos, estas personas están creando representaciones mentales, con referencia a estas noticias reconstruyendo y reviviendo los escenarios y los personajes envueltos o citados en los noticiarios. Es como si el mismo acontecimiento se produjese en cada mente, uniéndose al episodio difundido.

Nuestra gran cuestión es saber si este “escenario” mental, con formas y personajes así creados, tienen alguna  realidad  física semejante, a la que estamos insertos en el mundo material.

En la interpretación de la física de hoy, el mundo de moléculas y átomos fue substituido por “campos de energía”. El comportamiento aparentemente estable de la materia física fue substituido por “ondas” y “fardos” de energía que se alternan en la dependencia de la opinión del observador.

Por tanto, la materia se densifica en partículas o se disipa en ondas, conforme el juicio mental de quien participa del experimento. En términos de materia física, el ser y el desvanecer dependen de la mente de quien observa el experimento.

La única cosa palpable que quedó de este mundo físico, de apariencia estable, es una “espuma cuántica” donde la materia y la energía se relacionan.

Por lo menos en términos teóricos podemos presuponer otros “estados” de materia como, por ejemplo, la “materia radiante” sensible a los influjos de la mente. La fuerza mental que se expresa en pensamientos crea “ondas” y “partículas” que también se coagulan, concretando las formas de los objetos y de las personas en quien pensamos.

En cuanto a la “espuma cuántica”  solidifica el mundo físico en que nos movemos, la “materia radiante” corporifica el mundo mental que idealizamos. Así como hablamos de higiene y polución del ambiente físico, podemos hablar y, ahora sí, hablar “concretamente” de limpieza y polución psíquica.

Estamos todos sumergidos en un mundo psíquico más “concreto” de lo que podemos suponer y, en este ambiente, la selección de las ideas, facilitará un clima mental más saludable o más solucionado.

Una simple noticia del periódico, una conversación que nos emociona, una película a la que asistimos o un episodio que relatamos, crean junto a nosotros, un ambiente psíquico que llamamos psicoesfera. Somos “cajeros ambulantes” de ideas que pueden fácilmente identificarnos, a los videntes de este mundo psíquico.

Estas formas-pensamientos un día harán de etiología de las dolencias, principalmente psicosomáticas, y el médico aprenderá a prescribir la oración y la meditación para el equilibrio de nuestra psicoesfera.

Cada uno de nosotros tendrá una responsabilidad individual, para construir su propio mundo mental, seleccionando lo que habla, lo que ve, lo que oye, lo que lee piensa, porque todo esto implica para siempre, el material mental en nuestro psiquismo.


*Nubor Orlando Facure - Ex-Professor Titular de Neurocirurgia UNICAMP.
Director do Instituto do Cérebro Prof. Dr. Nubor Orlando Facure (Campinas, SP)

Aaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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