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jueves, 8 de enero de 2015

Resignación Espírita

CAMINANDO HACIA EL PROGRESO

Cuando reencarna el espíritu se adormece para despertar en la nueva experiencia, en los círculos de la vida humana.

El mismo Jesús, cuando penetró en la región terrena,. Fue obligado a aniquilarse en sacrificios pungentes. Las leyes planetarias no afectan solamente  a los espíritus en aprendizaje o en reparación, sino también, a los misioneros, de la más elevada estirpe.

El Espíritu elevado, experimenta igualmente  el olvido transitorio del pasado y aunque no tan agravados en virtud de sus conquistas, siente el mismo deseo de comprensión  y la misma sed de afecto que palpitan en los otros mortales. Para esclarecimiento de esos problemas, el Maestro dejo a sus discípulos  profundas enseñanzas en el Evangelio.  El mundo, representado  por malos sacerdotes  y falsos doctores, buscó tentar al mismo Jesús.

Hay hermanos que sacrificándose  y volviendo a la Tierra para  auxiliar a sus hermanos  y afectos queridos, después de pedir esa misión tan arriesgada, vuelven al plano espiritual cargados de mil  problemas para resolver, retardando así preciosas adquisiciones. En esas misiones sublimes, la criatura disputa  el derecho de acompañar al Maestro en sus pasos divinos. El discípulo  de la verdad y del amor, en el mundo, es algo de Jesús y de Dios, y la masa vulgar no le perdona tal condición, sobrecargándolo de pesadas amarguras, porque sus sentimientos  no son análogos a aquellos que conducen a incoherencias y desatinos. No podrá haber acuerdo entre la virtud y el pecado. Y como el pecado aun domina  al mundo, la tarea apostólica en sus trámites será siempre un doloroso espectáculo de sacrificio para las almas comunes.

Todos los que siguieron  a Jesús  fueron obligados a identificar el destino con la señal del martirio. Los que no se desprenden de la Tierra, crucificados  en dolores públicos,  se retiran  al desamparo, amargados por los oprobios humanos, calumniados, humillados, encarcelados, heridos, raros son los que triunfan  conservando la serenidad  y el amor inmaculado  hasta el final.

El hombre común, en sus intereses mezquinos, no considera el dolor sino como rescate y pagamiento, desconociendo el gozo de padecer por cooperar sinceramente en la edificación del Reino de Cristo.

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Recordemos los sacrificios  de los pioneros del progreso que no procedieron en la jornada humana, para que avances en la Tierra sin la ceguera de la ingratitud.

Recordemos las manos anónimas que nos irguieron el hogar, los brazos que nos mecieron la cuna  y las voces amigas que nos enseñaron a mover los labios en el idioma del entendimiento.

No olvidemos aquellos que lloraron y sufrieron, labrando el suelo en el que ingerimos   la primera bendición del pan no te olvides de cuantos se vieron estimulados  en el trabajo para que el confort y la higiene  nos sustentasen el cuerpo.

No releguemos a la indiferencia  los que se vieron en suplicio para que tuviésemos el orden legal, garantizándonos la seguridad,  y los que murieron  en las cárceles, muchas veces, calumniados y traicionados, para que la libertad nos bendiga la existencia.

Consagremos en la memoria un altar de reverencia para aquellos que nos donaron los tesoros de la educación, a fin de que el aprendizaje en la Tierra se nos haga camino hacia la Espiritualidad Superior.

Usufructuarios del campo en el que fuimos acogidos por la bondad y la esperanza de los que nos vieron nacer, recogimos de ellos la experiencia que el sufrimiento les otorgó, reclamándonos tan bien sudor y buena voluntad en el mundo, para que la vida en el mundo se haga mejor.

No nos perdamos en los laberintos de la indagación sin provecho, preguntando si la crueldad es hoy mayor que la de ayer en el camino de las criaturas.

Cedamos a la Tierra lo mejor de nosotros, en el servicio desinteresado y constante para que el bien prevalezca, iniciando en la propia alma  la obra redentora del amor que todo lo abarca, y, volviendo mañana a la gran escuela de la experiencia humana, la encontraremos más  noble y más bella,  convertida,  con la parcela de nuestro esfuerzo, en antecámara para la Vida en  Los cielos.

 Trabajo realizado por Merchita, extraído del Libro “Nacer y Renacer” y  de  “Renuncia” ambos de Francisco Cándido Xavier
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RESIGNACIÓN ESPIRITA

Una de las acusaciones que se hacen al Espiritismo es la de llevar el hombre al conformismo. “Los espíritas se conforman con todo, dicen algunos. Muchos confunden la resignación espírita con el conformismo religioso. Pero, contradictoriamente, acusan el Espiritismo y no acusan a las religiones.

La idea de la reencarnación no es nueva, no nació con el Espiritismo, y no necesitamos teorizar al respeto, pues tenemos toda la historia de la humanidad ante nuestros ojos, para mostrarnos prácticamente sus efectos.
La resignación espírita transcurre, no de una sumisión místico-religiosa a las fuerzas incontrolables, sino de una comprensión del problema de la vida. Cuando el espírita se resigna, no está sometiéndose por el miedo, sino sólo aceptando una realidad a la cual tendrá que sujetarse, exactamente para superarla, para vencerla. No es, pues, el conformismo que se manifiesta en esa resignación, sino la inteligente comprensión de que la vida es un proceso en desarrollo, dentro del cual el hombre tiene que equilibrarse.
La diferencia entre resignación o aceptación, de un lado, y conformismo, de otro, es que la primera actitud es activa y consciente, mientras la segunda es pasiva e inconsciente. El Espiritismo nos enseña a aceptar la realidad para vencerla.
Si la enfermedad lo acosa, - dicen - el espírita entiende que está siendo víctima del fatalismo cármico, del destino irrevocable. Si la muerte le roba un ser querido, él cree que no debe llorar, sino agradecer a Dios. Si el patrón lo castiga, él se somete; si el amigo lo traiciona, él perdona; si el enemigo le golpea en la mejilla izquierda, él le ofrece la derecha. El Espiritismo es la doctrina de la despersonalización humana”.
Pero acontece que esa despersonalización no es enseñada por el Espiritismo, y sí por el Cristianismo. Cuando el Espiritismo enseña la conformidad delante de la enfermedad y de la muerte, el perdón de las ofensas y de las traiciones, nada más está haciendo que repetir las lecciones evangélicas. Conviene aclarar que con esto no se trata de despersonalización, sino de sublimación de la personalidad. Lo que el Cristianismo y el Espiritismo quieren es que el hombre egoísta, brutal, carnal, agresivo, animalesco, sea sustituido por el hombre espiritual. La “personalidad” animal debe dar lugar a la verdadera personalidad humana.
En cuanto al caso de las enfermedades, sería oportuno acordar al lector las curas espíritas. ¿No llega eso para demostrar que no hay fatalismo cármico? Lo que hay es la comprensión de que la enfermedad tiene su papel en la vida humana. Pero cabe al hombre, en ese terreno, como en todos los demás, luchar para vencerla. El Espiritismo, lejos de ser una doctrina conformista, es una doctrina de lucha. El espírita lucha incesantemente, día y noche, para superar el mundo y superarse a sí mismo. Conociendo, sin embargo, el proceso de la vida y sus exigencias, no se tira ciegamente a la lucha, sino buscando realizarla con inteligencia, en un constante equilibrio entre sus fuerzas y el poder de los obstáculos

J. Herculano Pires
Extraído del libro “El Hombre Nuevo” del mismo autor

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           ACERCA DE LOS                          ANGELES

La palabra ángel generalmente despierta la idea de perfección moral.
 Frecuentemente, es aplicada a todos los seres buenos y malos que no pertenecen a la Humanidad. Se dice el ángel bueno y el ángel malo, el ángel de la luz y el ángel de las tinieblas.
 En la Biblia se encuentra con frecuencia ese vocablo. A veces, con el sentido de seres humanos ejerciendo la función de mensajeros, embajadores, profetas.
 Su utilización más frecuente se refiere a seres ya existentes antes de la creación del mundo, pero igualmente creados por Dios.
 Se diferencian del hombre por su superioridad en inteligencia, sabiduría y poder.
 Algunos críticos juzgan que la idea de los ángeles sustituyendo a los dioses nació por influencia de los pueblos vecinos de Israel, sobretodo de Persia.
 Es así que ellos aparecen en descripciones bíblicas hablando a los hombres en la forma y lenguaje humanas. Y son presentados con grados jerárquicos entre ellos.
 Se observa que en el Nuevo Testamento las referencias a los ángeles son menos frecuentes que en el Antiguo Testamento.
 La existencia de seres humanos ejerciendo las funciones de mensajeros de la Divinidad hacia los hombres también es admitida como realidad en las religiones no bíblicas.
 Es así que vemos descripciones de ángeles en el mahometismo, en las mitologías griegas y orientales y en algunas ramas del budismo.
 El Corán es extraordinariamente rico de referencias a los ángeles.
 La Doctrina Espírita nos enseña que los ángeles son seres creados como todos los Espíritus.
 Una vez que ya recorrieron todos los grados y reunido en sí mismos todos los perfeccionamientos, se tornan Espíritus puros.
 Como existen Espíritus de esa categoría, muy anteriores al hombre, éste creyó que ellos habían sido creados así, perfectos.
 Entre los ángeles existen aquellos que se dedican a proteger, son los ángeles de la guarda.
 Siempre son superiores a los hombres. Están para aconsejar, sustentar, ayudarnos a escalar el monte acantilado del progreso.
 Son amigos firmes y devotos, más que cualquier vínculo afectivo que se pueda tener en la Tierra.
 Esos seres están cerca de los hombres por orden de Dios. Están allí por Su amor.
 Cumplen junto a los hombres una bella y al mismo tiempo difícil misión.
 Sea en las cárceles, en los hospitales, en los antros del vicio, en la soledad, ellos se encuentran al lado de sus protegidos.
 Es de ellos que nuestra alma recibe los más afectuosos impulsos y escucha los consejos más sabios.
 Ellos nos auxilian en los momentos de crisis.
 Para aquellos que creen improbable que Espíritus verdaderamente elevados se restrinjan a una tarea tan laboriosa y de todos los momentos, es conveniente acordarse que ellos nos influencian a millones de leguas de distancia.
 Para ellos el espacio no existe. Pueden vivir en otros mundos y conservar la conexión con sus protegidos.
 Tienen facultades que no podemos comprender.
 Cada ángel de la guarda tiene su protegido y lo cuida, como un padre cuida a su hijo.
 Es feliz cuando este sigue el camino del bien y llora cuando sus consejos son despreciados.
 El ángel de la guarda está unido al individuo desde su nacimiento hasta la muerte. Con frecuencia lo sigue después de la muerte y aún mismo por las numerosas existencias físicas.
 Para el Espíritu inmortal esas existencias son fases muy cortas de la vida.
 Gregorio Magno fue el primero que introdujo el concepto de la angelología en la teología cristiana del Occidente.
 Aparecieron así, además de los ángeles y los arcángeles, dos otras clases: la de los querubines y serafines, que jamás fueron mencionados en la Biblia como seres angelicales.
 En el Nuevo Testamento, los ángeles son presentados como sometidos a Cristo, el Espíritu perfecto.
 

                         Redacción del Momento Espírita con base en los ítems 128 a 130 y 489 a 495 del O livro dos Espíritos, de Allan Kardec, 

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miércoles, 7 de enero de 2015

¿ Igualdad entre el hombre y la mujer ?

             
                                     LOS ESPÍRITUS BUENOS

Los Espíritus buenos no adulan: cuando se hace el bien lo aprueban, pero siempre con reserva; los malos hacen elogios exagerados, estimulan el orgullo y la vanidad predicando la humildad, y procuran exaltar la importancia personal de aquellos cuya voluntad quieren captarse.

12.º Los Espíritus superiores no hacen caso de las puerilidades de la forma en todas las cosas. Sólo los Espíritus vulgares pueden dar importancia a los detalles mezquinos incompatibles con las ideas verdaderamente elevadas. Toda prescripción meticulosa es una señal cierta de inferioridad y superchería de parte de un Espíritu que toma un nombre imponente.

13.º Es preciso desconfiar de las palabras extravagantes y ridículas que toman ciertos Espíritus que quieren imponerse a la credulidad; y sería soberanamente absurdo el tomar estos nombres en serio.

14.º Igualmente es preciso desconfiar de los Espíritus que se presentan muy fácilmente bajo nombres extremadamente venerados y no aceptar sus palabras sino con la más grande reserva;en esto, sobre todo, se necesita una comprobación severa, porque a menudo es una máscara que se ponen para hacer creer sus
relaciones íntimas con Espíritus adelantados. Por este medio adulan la vanidad del médium y se aprovechan de ella para inducirle muchas veces a cosas extrañas o ridículas.

15.º Los Espíritus buenos son muy escrupulosos sobre las cosas que puedan aconsejar; en todo caso siempre tienen un objeto formal y eminentemente útil. Deben, pues, mirarse como sospechosas todas aquellas que no tuviesen este carácter o estuvieran condenadas por la razón, y reflexionar maduramente antes de emprenderlas, porque se expondría cualquiera a desagradables mixtificaciones.

16.º Se reconocen también los buenos Espíritus por su prudente reserva sobre todas las cosas que pueden comprometer; repugnan en descubrir el mal; los Espíritus ligeros o malévolos se complacen en aumentarlo. Mientras que los buenos procuran endulzar las contrariedades y predican la indulgencia, los malos las exageran y siembran la cizaña con insinuaciones pérfidas.

17.º Los Espíritus buenos prescriben sólo el bien. Toda máxima, todo consejo que no esté estrechamente conforme con la pura caridad evangélica, no puede ser la obra de Espíritus buenos.

18.º Los Espíritus buenos aconsejan siempre cosas perfectamente racionales; toda recomendación que se apartase de la línea recta del buen sentido o de las leyes inmutables de la naturaleza, indica un Espíritu limitado y por consiguiente poco digno de confianza.

EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS. ALLAN KARDEC.

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SUGESTIÓN, AUTOSUGESTIÓN Y FUERZA DEL PENSAMIENTO

                                                                        JEAN-LOUIS PETIT

¿Somos libres de nuestras decisiones? En teoría, sí. Los numerosos debates filosóficos planteados sobre el tema han expuesto las múltiples fuerzas y las coacciones que se ejercen sobre cada uno de nosotros. En su tiempo, El Libro de los Espíritus sacó a la luz las numerosas influencias ejercidas, sin que sepamos, además de las intervenciones de los vivos, por el mundo de los espíritus desencarnados que tratan de influenciarnos en nuestras decisiones, en bien o en mal, según su apego, o por el contrario, su aversión hacia nosotros.
Por eso, el espiritismo insiste siempre en el margen de libertad que nos queda: la de elegir entre todas estas influencias; la decisión final nos pertenecerá siempre.
Es así como por otra parte se explican las distintas elecciones de vida y los recorridos individuales que caracterizan nuestra propia palingenesia, es decir la marcha de nuestro ser hacia su eternidad con sus múltiples reencarnaciones.

En nuestro mundo, mucho depende de los fluidos, incluido el pensamiento. Cuando pensamos en alguien, esa onda mental se transmite y llega a su objetivo que la recibe en forma amistosa, anodina, a veces hostil o, muy a menudo, con deseo de acción, del tipo: “Sería bueno que pensaras en responderme”.
En un momento dado, hace falta que esta influencia externa, tan frecuente, se convierta en nuestra elección personal. Nuestro mundo, como el del más allá, nos ha enseñado que una idea, una elección debía volver a nuestro espíritu, insinuársenos sucesiva o suavemente para finalmente aparecérsenos más o menos pronto como nuestra. Se nos aparece entonces en toda su amplitud el inmenso campo de la sugestión. Émile Coué, que trabajó mucho sobre el tema, compara la imaginación humana con un torrente indomable, que arrastra innumerables elementos. En cambio, observa, nada se nos puede imponer si no hay una acción de apropiación de parte de nuestra voluntad, si no hay lo que él llama “digestión” de la idea. Puede haber rechazo o aceptación de la idea que se transforma por un proceso de “autosugestión”. Coué apoyó todo su método en la fuerza de la autosugestión a la cual nos propuso educar. El caballo fogoso puede aprender y entonces nos beneficiará plenamente con la fuerza de nuestra imaginación, al servicio de la transformación profunda, en un sentido positivo, de nuestro ser físico y moral. Coué probaría, en su rica práctica humana, que del mismo modo en que es posible dejarse deslizar hacia la enfermedad, en forma inversa, es completamente posible curarse por la “autosugestión consciente”.
A riesgo de pasar por loco, diré que, si numerosas personas están enfermas moral y físicamente, es porque se imaginan que están enfermas, ya sea en lo moral o en lo físico… pero si bien nuestro inconsciente es la fuente de muchos de nuestros males, puede traer también la curación de las enfermedades reales, tan grande es su acción sobre nuestro organismo”. La idea del inconsciente de  Coué no es en absoluto la misma de Freud.
No hay en él esa noción muy ambivalente de sexualidad, sino la de una fuerza oculta vinculada a la autosugestión, proceso que utilizamos constantemente sin saberlo, “como un bebé con un sonajero” (Émile Coué).
Estos descubrimientos aparentemente tan simples de la sugestión y la autosugestión abrirían numerosas perspectivas a las ciencias humanas. En adelante todas se apoyarían sobre estos dos temas que son la sugestión, acción externa, y la autosugestión, acto puramente personal.
En primer lugar, el descubrimiento del acto mental corriente que es la sugestión, trae agua al molino de los practicantes del magnetismo. Todos observan que unos individuos son más capaces que otros de influenciar a sus semejantes. Gran practicante del magnetismo, Paul-Clément Jagot insiste en la realidad de esta “imantación natural” entre los seres, que nos aconseja, no sólo admitir, sino también saber utilizar (ver su libro: Cómo desarrollar vuestro magnetismo personal).
Finalmente, desde que la medicina existe, ha aprendido la importancia de la sugestión por el terapeuta. Es por la vía del sueño que desde siempre los facultativos tratan de influenciar a sus pacientes, para sugerirles la curación. Muchos lugares de cuidados celtas (Stonehenge, Carnac), egipcios (pirámides), griegos y latinos (templos de Apolo, de Escolapio) procedían con todas las influencias del medio, de la religión y del conocimiento práctico de la autosugestión para curar a los enfermos durante el sueño. Con frecuencia, la curación era el resultado de un ensueño que hacía intervenir a la divinidad o a su representante. Las curas de atención se volvieron cada vez más organizadas, hasta llegar finalmente a la moderna hipnosis, completamente centrada en la sugestión.
Desde entonces se encuentra en todo el mundo la práctica del sueño hipnótico después de años injustificados de abandono. El pensamiento de Freud, que sin embargo se benefició de una importante formación en hipnosis, especialmente en Nancy, prefirió ocultar las posibilidades de la sugestión hipnótica, en pro de la larga y dolorosa cura psicoanalítica, so pretexto de que se permanecía consciente y no desarrollaba en forma exagerada la dependencia entre terapeuta y sanado.
También hay que decir que, si bien la hipnosis se conoce casi desde la antigüedad, no siempre se sabe completamente cómo explicarla. En cambio, cada vez se sabe mejor cómo producirla y utilizarla. A menudo la hipnosis es comparada con un sueño, una equivocación, según algunos. Se trata de un estado de conciencia modificada a sabiendas por el hipnotizador que, por diversos medios físicos y psicológicos, logra aislar al hipnotizado del mundo exterior, para reajustarlo en un estado de conciencia modificada, el trance hipnótico. Según el Dr. Léon Chertok, uno de los grandes creadores de la hipnosis moderna, este estado muy particular se relaciona con un estado intermedio entre vigilia y sueño, un estado en el que se sueña sabiendo que se sueña, un proceso en el cual el espíritu del hipnotizado baja las barreras internas entre consciente e inconsciente y se vuelve particularmente accesible a las sugestiones que le hace el hipnotizador. Entonces la cura hipnótica es redescubierta, pues permite actuar en forma rápida sobre el dolor (utilización cada vez más frecuente por los dentistas y los médicos en reemplazo de la anestesia), y facilitar modificaciones de comportamientos perjudiciales a la salud (tabaco, alcohol, pérdida de sueño, etc.). Se insiste mucho en el poder del hipnotizador que sería capaz de utilizar a su paciente como un juguete. Nunca se insistirá lo bastante en la necesaria conciencia del hipnotizado que no se abandonará sino en total confianza, y será capaz de despertar para rechazar toda sugestión manifiestamente contraria a su equilibrio personal. Las sugestiones no actúan sino porque el hipnotizado las escucha y las acepta. Sabe que le son útiles y de hecho participa en su autosugestión profunda. Un buen hipnotizador debe ser sólo un buen despertador de esa conciencia del espíritu, de la propia fuerza del pensamiento de su paciente. Es ella la que despierta “el pensamiento que cura”, caro al Dr. Vachet, moderno discípulo de Coué, y muchos otros, al servicio de un nuevo humanismo capaz de curar nuestro mundo de todos los males que todavía lo agobian.

LE JOURNAL SPIRITE

                                                                                
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¿SON IGUALES ANTE DIOS, EL HOMBRE Y LA MUJER?

¿Son iguales ante Dios, el hombre y la mujer, y tienen los mismos derechos?
Esa pregunta fue hecha, en el siglo diecinueve, por Allan Kardec a los Espíritus Superiores y la respuesta de ellos fue una contra pregunta:
“¿No les otorgó Dios la inteligencia del bien y del mal y la facultad de progresar a ambos?”
Los Bienhechores lanzaron, en pleno siglo diecinueve un reto para la sociedad de la época, que consideraba al hombre un ser superior a la mujer, a quien ella debía obediencia y respeto.
Es incontestable que hombres y mujeres tienen los mismos derechos, con variaciones apenas con referencia a las funciones que cabe a cada uno junto a la sociedad.
Sobre esa cuestión, Kardec preguntó a los Espíritus:
“¿Las funciones a las que la mujer es destinada por la naturaleza tendrán una importancia tan grande como las asignadas al hombre?”
La respuesta fue:
“Sí, incluso más. Es ella quien le da las primeras nociones de vida.”
En dicha aseveración de los Bienhechores, queda claro que la maternidad es una de las funciones que cabe a la mujer, bien como las primeras nociones de educación.
Víctor Hugo, poeta y romancista francés que vivió en el siglo diecinueve, escribió una bellísima página sobre el hombre y la mujer, que aquí reproducimos:
El hombre es la más elevada de las criaturas. La mujer es el más sublime de los ideales.
Dios hizo para el hombre un trono; para la mujer, un altar. El trono exalta; el altar santifica.
El hombre es el cerebro; la mujer el corazón. El cerebro produce luz; el corazón, amor. La luz fecunda; el amor resucita.
El hombre es el genio; la mujer el ángel. El genio es inmensurable; el ángel indefinible.
La aspiración del hombre es la suprema gloria; la aspiración de la mujer, la virtud extrema. La gloria traduce grandeza; la virtud traduce divinidad.
El hombre tiene supremacía; la mujer, la preferencia. La supremacía representa la fuerza; la preferencia el derecho.
El hombre es fuerte por la razón; la mujer es invencible por la lágrima. La razón convence; la lágrima conmueve.
El hombre es capaz de todos los heroísmos; la mujer, de todos los martirios. El heroísmo ennoblece; el martirio sublima.
El hombre es el código; la mujer, el evangelio. El código corrige, el evangelio perfecciona.
El hombre es un templo; la mujer un sagrario. Ante el templo, nos descubrimos; ante el sagrario, nos arrodillamos.
El hombre piensa; la mujer sueña. Pensar es tener cerebro; soñar es tener en la frente una aureola.
El hombre es un océano; la mujer, un lago. El océano tiene la perla que lo embellece, el lago tiene la poesía que lo deslumbra.
El hombre es el águila que vuela; la mujer, el ruiseñor que canta. Volar es dominar el espacio; cantar es conquistar el alma.
El hombre tiene un farol: la conciencia; la mujer tiene una estrella: la esperanza. El farol guía, la esperanza salva.
En fin, el hombre está colocado donde termina la tierra; la mujer, donde empieza el cielo.
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El hombre es como el pájaro, muchas veces obligado a enfrentar la tempestad, fuera del nido, para que el nido disfrute alegría y abundancia.
La mujer es el ángel de ese mismo nido en el que el hombre busca paz y reposo.
 Redacción del Momento Espírita con base en poema de Victor Hugo, obtenido del volumen 5 de la “Antologia del pensamiento

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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martes, 6 de enero de 2015

Saber lo que quieres y a donde vas


                                          LA FUNCIÓN DE LOS                                            PADRES Y MADRES
           

  La labor de las madres y padres no termina con respecto a los hijos mientras vivimos. Un hijo es el mayor tesoro que una mujer puede obtener en la vida. Es una misión muy delicada el cultivar el corazón de los hijos, y como muy bien sabemos todas las madres, no siempre se obtienen buenos resultados.
El amor maternal  es algo tan delicado, que a veces no sabemos aplicarlo debidamente, es por eso que malcriamos a los hijos, estos a veces hacen tanto sufrir a los padres, que muchos maldicen la hora en que los trajeron al mundo.
En la doctrina espirita  se nos dice que los buenos hijos hay que merecerlos, siendo un buen padre. Que muchos padres, sufren las consecuencias de su mal comportamiento en otras vidas, es la causa de esas injusticias que vemos muchas veces, en buenos padres con malos hijos.
Es una misión difícil de llevar a cabo, y mucho más por los tiempos que corren, donde hay libertad para todo, aunque nos pese, pero esa libertad (libertinaje) la hemos creado la sociedad actual, porque lejos de las madres calentar el hogar  con su amor, y su concurso, se alejan,  y dejan su principal tarea en las manos ajenas, nada más nacer muchos padres se desprenden de esa misión, alegando, la necesidad material, su contribución inapelable en busca del sustento, mientras muchos no se paran a meditar en la misión que asumieron para con ese hijo, al cual debe  situar en la vida, para que este no se pierda en el lodazal de las pasiones, que hoy existen por todas partes.
Todas las madres nos equivocamos, no hay madres perfectas, en la tierra, lo esencial  para procurar ser una buena madre, es comprender las necesidades de los hijos, aunque no pueda satisfacerlas todas.
Es normal que los hijos reclamen si no se ejerce bien ese papel, y no se debe olvidar que hasta de un niño se aprende, lejos de enojarnos, debemos examinar si aquello que reprochan se puede  enmendar y si es realmente  una debilidad que reconoce  y que hay que tratar de cambiar, sin ofenderse, diciéndoles, que no son perfectas, que aun existen cosas que escapan a su dominio, y procurar facilitarles la persona adecuada para que pueda suplir lo que a ella le falta.
Todos los padres han de meterse en la vida de sus hijos,  para ayudarlo, para formarlo, para amarlo y para procurar hacer de sus hijos hombre o mujeres de bien.
Solo los padres que saben meterse en la vida de sus hijos logran hacer de éstos, hombres y mujeres de bien, que triunfen en la vida y sean capaces de amar.
Ellos un día valoraran  el papel de sus padres, y además de comprender que no son perfectos, comprenderán que ellos quieren para ellos el bien, para que tengan un camino en la vida y que están animándoles para que triunfen, y consigan ser felices además de hombres de bien.
Lejos de aislarlos de los problemas, es mejor hablar con ellos, que sepan de las dificultades, y observen nuestra forma de solucionarlas, de tratar de salir adelante, no podemos crear en sus mentes, sueños e ilusiones, que están muy lejos de la realidad que vivimos, porque ellos un día las descubrirán y se asustaran ante el abismo que para ellos resulta tal hallazgo.
Buena parte de la seguridad en sí mismo del adolescente proviene del amor incondicional de sus padres como respaldo para desarrollar la capacidad de enfrentarse y resolver los problemas. Es muy distinto enseñarle a resolver problemas que dárselos resueltos.
Los adolescentes que ven a sus padres tratarse con respeto y amabilidad entre sí y hacia sus propios amigos tienen gran ventaja. El ejemplo que usted dé a sus hijos tiene mayor impacto que cualquier charla o sermón que pueda darle.
Los valores que usted desea para su hijo tienen que vivirlos en la familia para luego ponerlos en práctica. Los adolescentes necesitan poder contar con sus padres, que se comuniquen con ellos, que les dediquen tiempo y que demuestren que se preocupan por su bienestar. No le desalienten ni pierdan ustedes la paciencia, la exploración es parte fundamental de la adolescencia.
Es falso que todos los adolescentes sean rebeldes y difíciles, pero es cierto que necesitan ser tratados con respeto, que se reconozca y aprecien sus diferencias y se les trate como personas.
No existen los padres perfectos. Una mala contestación o decisión dada un “mal día” no tiene por qué afectar a su hijo de por vida. Lo importante es lo que usted haga de forma habitual, el día a día.

-Merchita-
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SABER LO QUE QUIERES

Y HACIA DONDE VAS

©Giuseppe Isgró C.



-“Para volar tan rápido como el pensamiento y a cualquier sitio que exista…. debes empezar  por saber que ya has llegado….”-.
R. Bach
-“El que empieza algo ya tiene conseguida la mitad. Atrévete a ser sabio: empieza ya”-.
Horacio

-“El mundo dará pasó al hombre que sabe a donde se dirige”-.
Ralph Waldo Emerson

-Cuando expresas gratitud al Ser Universal, diciendo: -Gracias, Eloí, porque ya sé lo que quiero y hacia donde voy-, has creado ya la condición idónea para percibirlo y realizarlo, en el aquí y ahora-.
Giuseppe Isgró Cattafi




La clave del éxito, en la vida de toda persona acostumbrada a obtener  resultados positivos, reside en saber lo que quiere y hacia dónde va. Concentra su energía, esfuerzo y creatividad mental únicamente a un objetivo a la vez, siguiendo la línea recta y sin desviaciones de ninguna naturaleza.
Determina, primeramente:
1.  Qué es lo que quiere en la vida. Es preciso tener una meta claramente definida, enunciada por escrito, con la descripción de los resultados que deben ser alcanzados.
2.  Divide la Gran Meta en objetivos parciales, estableciendo las prioridades y fechas máximas probables de realización de cada una, lo cual genera un compromiso y asume el reto de la obtención del logro, aplicando una de las leyes más poderosas: la ley de la asunción, es decir, da por hecho que en el lapso prefijado lo va a llevar a cabo.
3.  Planea cómo va a lograr los respectivos resultados.
4.  Actúa, en todo momento, con expectación positiva.
5.  Se aboca con todas sus fuerzas y recursos a realizar los resultados apetecidos, en cada etapa, con tenacidad, voluntad decidida, desapego, auto-confianza e imaginación creadora.
6.  Efectúa una retroalimentación constante para corregir las eventuales desviaciones del resultado apetecido.
La vida te ha dotado con todo el potencial necesario, y adecuado, para realizar los proyectos que concibes en tu mente! Toma con sabiduría lo que necesitas y lleva a cabo tu obra. El proyecto por realizar te pertenece y con él das tu aporte –cuota de engrandecimiento- a la Creación. Haz obras valiosas y hermosas para que reflejen la belleza y sabiduría de tu espíritu. Luego, lo que haces y los resultados que obtienes dirán quien eres.
Tan pronto hayas definido lo que quieres en la vida pon manos a la obra con rapidez. Escribe tu proyecto para darle carácter de permanencia, anotando las diferentes etapas del mismo y revísalo por lo menos una vez al día. En el acto de escribir tus objetivos y los resultados que esperas alcanzar, a corto, mediano y largo plazo, se activan los poderes creadores de la mente que van a coadyuvar a su realización. En esto reside uno de los secretos más poderosos de la ciencia de la realización personal.
Planear la estrategia para alcanzar el éxito en cualquier meta, comienza con adecuar el pensamiento estratégico a la realidad que se afronta.
El pensamiento estratégico puede desarrollarse. Debe adquirirse el hábito de actuar estratégica y tácticamente en todas las situaciones en que se interactúa, tanto a nivel de empresa como personal, aplicando el método científico, la creatividad y la intuición, es decir, la mente objetiva y la subjetiva; el poder de la razón y el poder perceptivo-creador del espíritu, de lo cual resulta una combinación en alto grado efectiva. (A lo largo de CÓMO POTENCIAR EL AUTODOMINIO el lector -o la lectora-, encontrará todos los recursos necesarios para su puesta en práctica).
La estrategia del éxito, en todos los ámbitos esenciales de la vida, es un proceso cuyos factores claves pueden identificarse, sirviéndose de ellos con profundo dominio en el logro de los resultados a que se aspira.
Adoptar el hábito de actuar en base a planes estratégicos transforma el propio modo de vida, adecuando toda acción al logro de resultados específicos, previamente identificados.
La vía más corta, entre dos puntos, siempre es la línea recta, en cuyo recorrido debe accionarse con disciplina férrea, tenacidad, constancia y esfuerzo concentrado, con lo cual, con paso firme se alcanza la preciada meta. Recordemos otra vez el aforismo de la antigua Roma: -“La gota de agua constante orada la roca”.  Quien persevera en su acción alcanza el resultado esperado.  Paso a paso, con claro sentido de las prioridades, triunfa la persona con mente estratega y decidida a vencer cualquier obstáculo que se interponga en su camino, hasta alcanzar su respectiva meta, en cada una de las fases de la vida. Nada ni nadie tiene la potestad de interferir en la realización de los propios proyectos, por lo cual, al ejercer el propio derecho y cumplir con el deber inherente, todos se apartan para dejar el libre paso a quien conoce de antemano el lugar hacia el cual se dirige, para ocupar el puesto que le corresponde en el escenario del universo y en los acontecimientos según los tiempos.

LA CONVENCIÓN MENTAL

La meta claramente definida, enunciada por escrito, con la descripción de los resultados que deben ser alcanzados, funge de convención mental, es decir, de emisiones de ondas cuyas sintonías adecuadas atraerán a sí los elementos coadyuvantes, de acuerdo a la poderosa ley de atracción.
El roble, tiene impresa en su semilla la programación de lo que será una vez que ésta germine y se desarrolle como árbol. Esa imagen “mental” de lo que será es la meta claramente definida, enunciada e impresa en la semilla, con la planificación exacta de los resultados que deben ser alcanzados una vez germinada y en el proceso de su desarrollo.
Dicha programación atrae hacia las raíces o le permite absorber del medio ambiente, selectivamente, las sustancias químicas que le ayuden en su proceso de desarrollo para cumplir con el objetivo o meta que le asignó la Esencia Creadora Universal y/o -el respectivo maestro de la creación-.
El Rabdomante, o zahorí, cuando recorre cierta extensión de terreno con su varilla -“bacchetta”-bifurcada en las manos, en busca de agua o de algún mineral determinado, observa como la misma, accionada por una fuerza poderosa ajena a su acción volitiva, se inclina hacia el lugar donde se encuentra el agua o el mineral cuya convención mental  mantiene en forma clara en su mente. Si la convención mentalera agua, la varilla del zahorí se inclinará inequívocamente hacia el lugar en donde existe agua y así sucesivamente con cualquier otro mineral cuya convención mental se haya adoptado como objetivo de búsqueda.
El autor, tiene un amigo, en la Provincia de Rágusa, Sicilia, el señor V. I., en cuya hacienda, -en una zona donde nadie solía encontrar agua-, con la ayuda de un zahorí, ubicó una fuente de cuya tubería de cuatro pulgadas emana un chorro permanente e inagotable de agua durante las veinticuatro horas, día tras día, año tras año. Él quiso enseñarle el pozo, personalmente, en enero de 1981. Allí, era fácil extasiarse contemplando en la lejanía una hermosa colina de floridos almendros, ya que Sicilia posee algunos de los paisajes más bellos del planeta.
Aquí se descubre porque la persona con mente estratega debe adoptar la correspondiente CONVENCIÓN MENTAL de los resultados a que aspira alcanzar. Este es un secreto poderoso muy antiguo.
Así como la semilla del roble siempre producirá un roble y el rabdomante –zahorí o radiestesista-encuentra el mineral acorde con su convención mental, la persona con mente estratega alcanza los resultados que su meta claramente definida y enunciada por escrito le ha llevado a programar la estrategia que fungirá de convención mental que atraerá hacía sí, selectivamente, los elementos que coadyuven en su realización. Quien esto comprende, tiene en sus manos la clave efectiva del éxito. El conocimiento es poder si se usa y aplica correcta y éticamente, dando valor por valor y haciendo lo mismo que a cada quien le gustaría recibir.

LEYES DE LA CONVENCIÓN MENTAL

Primera ley

En el reino de la mente, lo semejante atrae a lo semejante. Según la imagen sostenida y visualizada en la pantalla mental se materializa en la propia existencia.
Al efectuar una positiva selección de metas y resultados aspirados, la naturaleza humana se encargará de hacer el resto, con el propio concurso como canal de auto expresión.

Segunda ley

La mente para ser efectiva, trabaja sólo una imagen a la vez, selectivamente y en su respectivo orden de prioridad. Diferentes imágenes simultáneas neutralizan sus fuerzas entre sí.
La naturaleza dotó al ser humano con un mecanismo psico-programado efectivo para llevar a cabo su misión. Con él puedes resolver cualquier cosa y realizar, oportunamente, todo objetivo realista y alcanzable.
Toda meta es susceptible de ser dividida en sub-metas y/o etapas parciales, las cuales realizadas, por separado, una a la vez, en orden de prioridad, facilitan la labor de alcanzar la meta total.
Siguiendo la aplicación práctica de estas poderosas leyes y principios de la psico-dinámica del éxito, que enriquecerán integralmente tu vida, lleva a cabo el siguiente experimento con el fin de desarrollar una nítida, clara, fuerte y magnética convención mental que atraiga los resultados deseados y los elementos adecuados a su consecución.
                         I.    Enunciar, por escrito, el objetivo, con la descripción clara de los resultados que deseas alcanzar.
                       II.    Planear cómo piensas alcanzar los resultados, estableciendo fechas topes de realización.
                     III.    Leer la declaración que resulte tres veces al día, mañana, mediodía y noche, visualizando en la pantalla mental los resultados como si…..ya  hubiesen sido alcanzados.
En todo lo que hagas busca y encuentra la UNIDAD DE REALIZACIÓN a la medida de tu capacidad creadora.
Esto significa determinar el promedio de resultados que eres capaz de obtener en un período de actividad: un día, una semana, un mes, un año, tres años o más. Luego, analiza cómo puedes optimizarlos. Después de tres años de actividad continua, -y tomando en cuenta los últimos tres años cuando se ha estado en la actividad un período mayor-  el promedio que hayas obtenido te servirá de guía para proyectar los resultados en la programación de objetivos  para el período siguiente o el nuevo año que empieza.
La culminación de una etapa permite adquirir la suficiente fuerza y auto-confianza para abordar otras de mayor envergadura. Todo camino, por largo que sea, se recorre dando un paso a la vez, sin saltos ni intentando transitarlo todo de una vez.
La regla de oro, es: ubicar cada objetivo en el espacio y en el tiempo en base a su orden de prioridad dedicándole el lapso debido para realizarlo uno a uno. Luego se olvida de todo lo demás hasta que le llega su turno y esté de turno.

Tercera ley

La fijación de la fecha máxima establecida para llevar a cabo cada etapa de la meta es el molde que se imprime a los acontecimientos según el cual se plasma el contenido o resultado.
La naturaleza ha fijado un lapso en el cual debe ser realizada cada una de las actividades en los tres reinos naturales.
Cada una de las especies vegetales fructifica en un lapso determinado. Así ocurre en todo. Debemos emular a la naturaleza. Cada objetivo precisa un lapso para ser realizado el cual se requiere calcular para fijarlo como fecha tope probable que constituya una meta. Ello se traduce en una orden para el propio ordenador  -computadora- mental que actuará en consecuencias para alcanzar el logro en el tiempo prefijado. Funge de guía, de meta y de estímulo para ir incrementando el esfuerzo suficiente para culminarlo exitosamente, sobre todo cuando se va acercándose al momento oportuno en que su factibilidad es posible.

Adelante.
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LA SUBYUGACIÓN

240.* La subyugación es una opresión que paraliza la voluntad de quien la padece, y lo obliga a obrar a pesar suyo. En una palabra, se trata de un verdadero yugo.
La subyugación puede ser moral o corporal. En el primer caso, el subyugado es obligado a tomar decisiones a menudo absurdas y comprometedoras que, por una especie de ilusión, supone sensatas: es una especie de fascinación. En el segundo caso, el Espíritu actúa sobre los órganos materiales y provoca movimientos involuntarios. En el médium escribiente, la subyugación corporal se revela por una necesidad incesante de escribir, incluso en los momentos más inoportunos. Hemos visto a algunos que, a falta de pluma o lápiz, simulaban escribir con el dedo, dondequiera que se encontrasen, incluso en la calle, en las puertas y en las paredes.
En ocasiones la subyugación corporal va más lejos, y puede incitar a la víctima a los actos más ridículos. Conocimos un hombre que, si bien no era joven ni bello, bajo el influjo de una obsesión de esa naturaleza se sentía presionado por una fuerza irresistible a ponerse de rodillas ante una joven con la que no tenía ninguna relación, y a pedirle que se casara con él. Otras veces experimentaba en la espalda y en la zona posterior de las rodillas una presión intensa que lo forzaba, a pesar de su resistencia, a arrodillarse y besar el suelo en lugares públicos y ante mucha gente. Ese hombre pasaba por loco entre quienes lo conocían, pero estamos
convencidos de que no lo estaba en absoluto, pues tenía plena conciencia de las cosas ridículas que hacía contra su voluntad, y que por eso sufría horriblemente.
241. En el pasado se daba el nombre de posesión al dominio que ejercían los Espíritus malos cuando su influjo llegaba hasta la aberración de las facultades de la víctima. La posesión sería, para nosotros, sinónimo de subyugación. No hemos adoptado ese término por dos motivos: primero, porque implica la creencia de que
existen seres creados para hacer el mal y perpetuamente destinados a ello, cuando en realidad no hay seres que no puedan mejorarse,por más imperfectos que sean. Segundo, porque implica también la idea de que un Espíritu extraño toma posesión de un cuerpo,en una especie de cohabitación, cuando en realidad sólo hay coacción.
La palabra subyugación expresa perfectamente esta idea. Así pues, para nosotros no existen los posesos, en el sentido vulgar del término; sólo hay obsesos, subyugados y fascinados.

EL LIBRO DE LOS MEDIUMS 
ALLAN KARDEC
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