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jueves, 28 de mayo de 2015

VIDA Y VALORES ( EL RELOJ )


LOS ESCOLLOS DE LO PARANORMAL

Jacques Peccatte

En los medios espiritualistas de la videncia o de la New Age, existen efectos de moda que se suceden a partir de diferentes conceptos extraídos de antiguas creencias, y que acaban por confundir a todo el mundo. Y entre estas ideas que están en boga, recordemos una que es propagada por videntes, médiums o curanderos, la de una supuesta influencia de los Espíritus y que se resume más o menos así: “Ustedes están perturbados, deprimidos, tienen la piel enferma… Pues bien, son Espíritus parásitos que se pegan a ustedes y les sacan toda su energía”.

Por supuesto, la información habrá sido dada por un vidente o médium patentado que no duda en afirmar a su consultor que está bajo la influencia de varios Espíritus perturbadores, por lo general en número de cuatro, cinco o seis. Eso significaría entonces en lenguaje espírita, que estas personas serían víctimas de la obsesión de muchas entidades, sin que se puedan determinar las razones. Nos sucede que encontramos a estas personas supuestamente víctimas de obsesiones plurales y después del análisis, a menudo comprobamos la existencia de desórdenes psíquicos, perfectamente identificables en cuanto se conoce bien la trayectoria de vida de la persona. Y fuera de verdaderas perturbaciones con efectos físicos (Poltergeist, raps o apariciones fantasmales) con la mayor frecuencia se ven verdaderos problemas psico-afectivos que se traducen en desagradables sensaciones o malestares físicos.

Sin contar con que el entusiasmo por lo paranormal puede inducir a las personas frágiles a imaginar que sufren de persecuciones espirituales, y condicionarse así a una forma inconsciente de autosugestión; lo cual puede conducir a sensaciones o visiones totalmente subjetivas. El papel del espírita “cazador de fantasmas” es entonces separar el desorden psíquico de la manifestación obsesiva, lo que a veces parece complejo en el primer intento. De todas maneras, el desconocimiento del sujeto dentro de la mala interpretación que se hace, conduce a muchos desórdenes psíquicos, donde se esperarían manifestaciones más objetivas.

No obstante, en algunos casos estas últimas existen, allí donde muy a menudo hay efectos físicos externos a la persona y que igualmente son comprobados por el entorno. Puede tratarse entonces de manifestaciones provocadas por el espíritu de un antiguo arrendatario o propietario, que no comprende o no soporta, la presencia de nuevos habitantes en los lugares a los cuales se ha quedado apegado y que sigue frecuentando. Ocurre igualmente, que los fenómenos se desencadenan después de una tentativa de comunicación con el más allá, que ha atraído a un espíritu perturbador. Y si a veces hay obsesión de una influencia que subyuga a la persona involucrada, eso se manifiesta por desórdenes de la personalidad y el comportamiento.

Cuando se trata de picor, hormigueo en todo el cuerpo, zumbidos y silbidos en los oídos o sentir como una presión sobre un lugar del cuerpo, una opresión, etc., es preciso ser más cauteloso en la medida en que por estos no son propiamente los signos distintivos de una obsesión. La mayoría de los testimonios toma en cuenta todos estos tipos de sensaciones que, en general, no son acompañados por desórdenes de la personalidad. Entonces el único inconveniente es el temor que engendra, luego de un condicionamiento auto sugestivo que puede provocar diversas sensaciones (subjetivas en cuanto a su origen).

Los malos consejeros

El problema en esta circunstancia, es que los llamados videntes o médiums, solicitados por las personas perturbadas, tienen para cada una el mismo discurso, para una conclusión fácil: “Si están perturbados, es porque son médiums y los Espíritus están pegados a ustedes”. Por supuesto, no se trata de una información recibida sino de una deducción apresurada que se acompaña de algunos consejos como las tradicionales protecciones con agua bendita, sal u otros amuletos. O bien otros consejos más turbadores:

Déjense ir a la escritura automática y pregunten al espíritu lo que quiere”. En cuyo caso, si la persona tiene cierta sensibilidad, se arriesga a abrir la puerta a una presencia importuna que ya estaba allí… o que no estaba. Y cuando se conoce la realidad de los Espíritus en turbación o mal intencionados, ellos son incapaces de la menor coherencia en sus palabras pudiendo arrastrar al intermediario humano a falsas interpretaciones.

Además, no es tratando de comunicarse con un espíritu que se consigue su liberación, y no se hace sino atraerlo más sin saber qué hacer con él. Es obvio lo que ciertos videntes y médiums ignoran, incitando a los que consultan a lanzarse en la boca del lobo sin darles la solución, pero agravando el problema.

He aquí la situación para una persona sensible que realmente haya vivido los fenómenos o sufrido una obsesión. Y luego, hay los casos de personas cuyas perturbaciones son únicamente psicológicas, a quienes se les dice que tienen varios Espíritus pegados a ellas. Y este error de diagnóstico agrava aún más la situación, pues el miedo a los Espíritus conllevará una amplificación de los desórdenes psíquicos.

Detengámonos un instante en esta palabra “pegado” que se ha convertido en común. ¿Habría que imaginar entonces que los Espíritus, varios, estarían prendidos de alguna manera a una persona como sanguijuelas o vampiros que se nutren con la energía vital de su víctima? Con lo que se ha sugerido, uno se aproxima, con una imagen chocante que tiene con qué desestabilizar las personas frágiles, pues al oír la palabra “pegado”, la gente genera naturalmente una terrible angustia, igual que lo haría el anuncio de una enfermedad irremediable.

Sería pues deseable que los profesionales de la videncia asumieran sus responsabilidades a partir de un verdadero conocimiento de los principios espíritas. Y puesto que han aceptado un papel, que éste sea por lo menos el de tranquilizar antes que asustar, que sea una ayuda que ofrecer a las personas desamparadas y no decirles que son médiums perturbados por entidades, sino dando muestras de un espíritu de análisis, y luego hacerse cargo si realmente hay un problema.

Los escollos del elitismo

Dentro de la complejidad de estos asuntos, también se ha visto surgir otro tipo de problema. Personas atraídas por lo paranormal, o a quienes se les hecho creer en una sensibilidad mediúmnica, muy a menudo desean que las cosas no se detengan allí y que una perturbación pasajera pueda abrir otras posibilidades de contactos más tranquilos con los Espíritus. Y allí, nuestros consejos espíritas de prudencia son muy mal aceptados. Nuestro principio de precaución consiste en indicarles no intentar el contacto, o suspenderlo si ya se ha entablado. Se observa entonces una rebelión por parte de las personas que, persuadidas de su mediúmnidad, ante todo no quieren abandonarla, deseando sólo que se venga en su ayuda para quitarles los Espíritus que las perturban. Estas mediumnidades, reales o supuestas, son como regalos del cielo que habría que preservar a toda costa. Se ve entonces a personas “pegadas” (no ya en el sentido anterior) sino aferradas a lo que les daría una función particular, singularizándolas respecto a las demás. “Tener un don”, eso se convierte entonces en sentirse portador de una misión especial, eso se convierte en parte integrante de una nueva personalidad que se le da, es una aptitud que no puede ser abandonada. Y entonces, cuando aconsejamos detener todo, tenemos la impresión de que se despoja a la gente de lo que le es más precioso. Se entra allí en una fase psicológica que se explica muy simplemente: singularizarse por una facultad, es darse una personalidad diferente, es alcanzar lo que parecía transforma en complejo de superioridad, lo que más sencillamente se llama el orgullo del que finalmente puede decirse:

Pero existir como médium, es muy diferente, es la aceptación de lo bueno y de lo menos bueno, y es también una pesada carga que debe ser acompañada por otros y controlada en el seno de un grupo espírita. Ahora bien, los candidatos a médiums, a quienes algunos han hecho creer que tienen grandes posibilidades, mayormente no quieren ser objeto de análisis ni control dentro de un grupo, sino que quieren bastarse a sí mismos con la certeza de que, por sus propias sensaciones e intuiciones, la verdad se liberará por sí misma. Estamos frente a una desviación que, desde luego, no data de ayer sino que, a través de varios médiums o pseudo-médiums, ha dado lugar a toda una literatura en la que un espírita ya no puede reconocerse.

En todo eso se han olvidado los principios básicos que fueron definidos por el fundador del espiritismo. Allan Kardec insistía en el conocimiento de la filosofía espírita antes de todo otro paso. Ponía el acento sobre la formación de los espíritas, significando con ello que se necesitaban espíritas instruidos, conscientes, reflexivos y comprometidos con una causa a ser defendida. Y si había mediúmnidad que desarrollar, era necesario de antemano que las personas involucradas fueran ya verdaderos espíritas. Y es allí donde duele, cuando nuestros contemporáneos desinformados se imaginan que primero hay que convertirse en médium para asegurar mejor su avance espiritual. He aquí todavía un concepto que desnaturaliza completamente el sentido de una verdadera espiritualidad. ¿Habría pues que ser médium para sentirse evolucionar? Por consiguiente, ¿habría entonces que suponer que si no se es médium, la evolución se nos escapa? Tenemos que descartar esta idea turbadora que revela insidiosamente una forma de elitismo espiritual a partir de facultades. Los principios espíritas son los mismos para todo el mundo, médium o no médium; son humildad, donde sí, compartir, sin que se tenga que venerar a un médium que desempeñaría el papel de guía de pensamiento. Las mediumnidades, en su diversidad, son particularidades inherentes a las sensibilidades humanas. Pueden corresponder a misiones elegidas antes de la encarnación pero, de todas maneras, deben inscribirse dentro de un marco colectivo adecuado, a saber, el marco espírita, no conocemos otro.

Por supuesto podemos excusar a las personas que, ingenuamente, imaginan que la mediúmnidad les haría hacer un gran bien en la evolución, en la medida en que eso se dice y se escribe en todas partes en palabras espiritualistas influenciadas por diferentes modelos: son las altas espiritualidades de la canalización, son las creencias en una evolución rápida y artificial para llegar más pronto a las puertas del Nirvana. No, la evolución no será el fruto de un método personal para llegar más rápido a la serenidad. Muy por el contrario (y, además, no se trata de serenidad) la ley de la evolución universal enseñada por el más allá, es el camino áspero y difícil de la lucha en la humanidad y por la humanidad. Es volver a poner los pies bien sobre la Tierra, aunque se mantenga la cabeza en las estrellas, a fin de participar en el avance de una idea esencial.

Hay allí un principio espírita de fondo que no tiene que ser pervertido por la influencia de espiritualidades elitistas y personales. Y para volver a los médiums, pero “los verdaderos”, evidentemente su función forma parte de su evolución, de su camino elegido en esta vida para esa función. Lo que no significa que eso sea la calle real para alcanzar el absoluto divino más pronto que los demás. No hay calle real para nadie, sino la de un progreso lento y difícil para todo el mundo, que se realiza de vida en vida. Realizarse en esta vida haciendo lo que se debe, es una etapa importante para el progreso de cada uno, pero esa no es la realización total y trascendente de la pureza del espíritu.
- Fin-
                                                   
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INDISOLUBILIDAD DEL MATRIMONIO

DIVORCIO
 

Nada hay inmutable sino lo que viene de Dios; todo lo que es obra de los hombres está
sujeto a cambios. Las leyes de ...la naturaleza son las mismas en todos los tiempos y en
todos los países; las leyes humanas cambian según los tiempos, los lugares y el
progreso de la inteligencia. En el matrimonio, lo que es de orden divino es la unión de los
 sexos para realizar la renovación de los seres que mueren; pero las condiciones que
arreglan esta unión son de un orden de tal modo humano, que no hay en todo el mundo,
 ni aun en la misma cristiandad, dos países en los que sean absolutamente las mismas, y
 que ni siquiera hay uno en que no hayan sufrido cambio con el tiempo; resulta de esto
que para la ley civil lo que es legítimo en una parte y en una época, es adulterio en otra
parte y en otro tiempo; y esto porque la ley civil tiene por objeto el arreglar los intereses
de la familia, y porque estos intereses varían según las costumbres y las necesidades
locales; así es, por ejemplo, que en ciertos países el matrimonio religioso es el sólo
legítimo; en otros es menester, además, el matrimonio civil, y en otros, en fin el
matrimonio civil basta.
3. Pero en la unión de los sexos, al lado de la ley divina material, común a todos los seres
 vivientes, hay otra ley divina, inmutable como todas las leyes de Dios,   exclusivamente
 moral, es la ley de amor. Dios ha querido que los seres estuviesen
unidos, no sólo por los lazos de la carne, sino por los del alma, a fin de que el afecto
mutuo de los esposos se transmitiese a sus hijos, y que fuesen dos en vez de uno, para
amarles, cuidarles y hacerles progresar. En las condiciones ordinarias del matrimonio,
 ¿se ha tomado siempre en cuenta esta ley de amor? De ningún modo; lo que se consulta
 no es el afecto de los dos seres que un mutuo sentimiento atrae el uno hacia el otro,
 puesto que muy a menudo se rompe este afecto; lo que se busca no es la satisfacción del
 corazón, sino la del orgullo, de la vanidad, de la ambición, en una palabra, de todos los
intereses materiales; cuando todo es bueno según sus intereses, se dice que conviene el
matrimonio, y cuando los bolsillos están llenos se dice que los esposos se corresponden
y deben ser muy felices.
Pero ni la ley civil, ni las obligaciones que impone, pueden suplir la ley de amor, si esta ley
 no preside a semejante unión; resulta de esto que muchas veces "lo que se ha unido por
el cálculo, se separa por sí mismo; que el juramento que se pronuncia al pie del altar viene
 a ser un perjurio si se dice como una fórmula banal"; de aquí las uniones desgraciadas
que concluyen por ser criminales; doble desgracia que se evitaría si en las condiciones del
 matrimonio no se hiciese abstracción de la sola que lo sanciona a los ojos de Dios: la ley
 de amor. Cuando Dios dijo: "Vosotros no sereis sino una sola carne", y cuando Jesús dijo
: "No separéis lo que Dios ha unido", debe entenderse de la unión según la ley inmutable
de Dios, y no según la ley de los hombres, sujeta a cambios.
4. ¿Es, pues, superflua la ley civil, y es menester volver a los matrimonios según
la naturaleza? Ciertamente que no; la ley civil tiene por objeto arreglar las relaciones
sociales y los intereses de las familias, según las exigencias de la civilización, y por esto
es útil, necesaria, pero variable; debe ser previsora; porque el hombre civilizado no puede
 vivir como un salvaje, pero nada, absolutamente nada se opone a que sea el corolario de
la ley de Dios; los obstáculos para el cumplimiento de la ley divina dimanan de las
preocupaciones y no de la ley civil. Estas preocupaciones, bien que estén en vigor, han
 perdido ya su fuerza en los pueblos civilizados; pero desaparecerán con el progreso moral,
 que abrirá, en fin, los ojos sobre el sinnúmero de males, faltas y aun crímenes que resultan
 de las uniones contratadas con la sola mira de intereses materiales. Entonces se
preguntará si no es más humano, más caritativo y más moral unir dos seres que no
pueden vivir juntos, que darles la libertad, y si la perspectiva de una cadena indisoluble
caso no aumenta el número de las uniones irregulares.

EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC

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VIDA Y VALORES
 (EL RELOJ)

Apenas comenzó el iluminismo en Europa. El mundo se agitaba
 delante de esa nueva concepción de vida, de mundo, de arte, de 
literatura y todo lo que más existe. El iluminismo derramaba sobre
 toda la sociedad sus variadas inclinaciones para un estilo especial 
de ver el mundo. Fue exactamente en esos comienzos del periodo
 iluministas de Huygens, Christiaan Huygens que consiguió 
inventar el reloj de péndulo. El mundo ahora conocía, a partir de Huygens, una 
forma de marcar el tiempo, bastante diferente de las formas utilizadas hasta
 entonces. Las criaturas conocían el reloj de sol. Pero el reloj de sol estaba en la 
dependencia de los periodos del año. En aquellos periodos en que el día era
 más amplio, teníamos un determinado número de horas marcado por el reloj
 de sol. En los periodos invernales, cuando los días son menores, ya estaba 
perjudicada la lectura por medio del reloj solar.
Huygens tuvo esa idea de inventar un artefacto pendular, después del 
descubrimiento de Galileo Galilei. El notable genio Galileo, observando un 
péndulo que pendía de una columna y que se movía, en su movimiento, se dio 
cuenta, después de observar prolongadamente, que el tiempo desarrollado por
 el péndulo, el tiempo que el péndulo llevaba del centro del equilibrio a una de las
 extremidades de su movimiento a otra, era siempre el mismo. Ese equilibrio 
pendular hizo que Galileo fuese el gran descubridor de esa peculiaridad de los 
péndulos. Y esa peculiaridad de los péndulos permitió a Christiaan Huygens la 
construcción del primer reloj pendular. Al final de cuentas, todos nosotros ya 
podemos imaginar lo que significa para la ciencia, por ejemplo, leer el tiempo
, sin ninguna variación incomoda. El tiempo, que es una de los grandes 
vértigos de los científicos, tiempo y espacio, ahora, al menos, podría ser 
sufrido sin tantos problemas, a partir del reloj pendular de Huygens.
Todos imaginamos lo que es el tiempo, pero esa grandeza que imaginamos, es 
muy difícil de ser establecida, cuantificada. ¿Qué es el mismo tiempo? Para la 
Ciencia, para la Física, el tiempo puede ser ese intervalo que existe entre una 
ocurrencia y la ocurrencia inmediatamente siguiente. Ahí está el gran problema
: ¿Cuál es la ocurrencia inmediatamente siguiente? Entonces tenemos que usar
 un sistema discreto, cosas observables, para establecer el tiempo. Cuando 
miramos el tiempo que el reloj marca, percibimos que él es diferente de otro tipo 
de tiempo. El tiempo que la mente marca. Basta recordar de que, cuando salimos 
de vacaciones, por ejemplo, nuestras vacaciones ya fueron debidamente vividas,
 gozadas en nuestra intimidad. Ya sabemos cómo serán nuestras vacaciones aun 
no disfrutadas. Decimos por ejemplo: Tendré vacaciones este fin de año. Voy a pasar
 tantos días con el abuelo, viajare para tal lugar, comprare tal cosa y, cuando 
llegue a casa, comenzare a trabajar. Ahora, en nuestra cabeza, ya disfrutamos las 
vacaciones, ya fuimos, ya volvimos. Mas ahora tenemos que esperar todo el 
trayecto del reloj físico, que establece el calendario. Entonces, nos damos cuentas 
de que existe un tiempo físico, que el reloj marca, y un tiempo psicológico, que 
marcamos en nuestra intimidad.
* * *
Nuestras existencias son regidas básicamente por un tiempo físico. Nacemos y, a 
partir de ahí, se cuenta nuestro tiempo. Conmemoramos las fechas a partir de 
ese resultado. Conmemoramos el primer aniversario de nuestro hijo, el segundo, 
el tercero, el decimo año de ese niño. Vamos así marcando de año en año, el 
tiempo en que se vive en el cuerpo físico. Al mismo tiempo, el cuerpo físico va 
marcándose el pasaje del tiempo, por sus transformaciones. El niño que no 
hablaba, pasa a hablar, que no andaba, comienza a caminar. Muchas cosas que él 
no conseguía hacer, ahora ya tiene autonomía para hacerlo, en la medida en que 
pasa el tiempo. El raciocinio que, en la fase infantil, es eminentemente lúdico, 
imaginativo, objetivo, concreto, el tiempo pasa y nuestro hijo, se aproxima a la 
adolescencia, ya consigue reflejar, raciocinar de manera subjetiva. Ya consigue 
subjetivar las cosas. Tiene habilidad de salir del mundo de las cosas concretas,
 el mundo representado solamente por las cosas que vemos, que tocamos, que 
olemos, que comemos, para imaginar, de forma ordenada, de forma razonada.
Cuando comenzamos a pensar en el cuerpo y la mente nos vamos dando cuenta 
del pasar del tiempo, tenemos que percibir que, al considerar la existencia de 
esas dos dinámicas temporales, un tiempo físico, marcado por el reloj y un tiempo
 interior marcado por la mente, vale la pena considerar como estamos utilizando 
el tiempo de nuestra vida. ¿Cómo estamos utilizando ese tiempo por el cual pasa 
nuestro cuerpo? ¿Qué hacemos de cada año de vida? ¿Estudiamos? 
¿Practicamos deportes? ¿Desarrollamos habilidades físicas, intelectuales, 
artísticas, culturales? ¿Formamos familia? ¿Criamos hijos? ¿Construimos, 
viajamos? ¿Cómo estamos utilizando ese tiempo físico de nuestra existencia? 
De acuerdo con el modo como estemos usando ese tiempo, seremos exitosas
 o no, en nuestra caminada humana. Y ese tiempo interno, que marcha con 
mayor rapidez que el tiempo del reloj, ¿Qué estamos haciendo con él? ¿Cuánto                       tiempo ocupamos de nuestra mente pensando en cosas buenas, pensando
 en cosas, más, maquinando la traición, el crimen, el desorden, alboroto, la 
desestabilización de otros? ¿Cuánto tiempo llevamos pensando la mejor manera
 de ayudar a los niños que están sueltos y sin nadie en las calles? ¿Los
 mayores están abandonados en las cunetas, la carencia, esa juventud drogadicta
 que vaguea por las madrugadas, entre pinchazos, tras copas y sexo? ¿Que 
consigue nuestra mente elaborar, que pueda vivir en beneficio de esas criaturas?
 ¿Cuál es el libro que estamos pensando en escribir? ¿Cuál es la música que 
queremos cantar? ¿Cuáles son los tipos de asuntos que valoramos? ¿Cuál es 
el teatro que me gusta, las películas por los cuales me apasiono, las letras y las 
músicas que me conmueven? ¿Qué es eso que dinamiza mi mundo interior y 
que me da fuerzas para vivir? ¿Cuáles son los amigos que tengo, que 
esfuerzo hago para conquistar amigos? ¿Cómo los conservo? ¿Cómo soy de 
amigo con mis amigos? ¿Cómo trato a mi esposa, mi marido, mis hijos, mis 
padres? ¿Cuál es la consideración que yo tengo por ellos? ¿En que cuenta tengo
 mi trabajo, en que cuenta tengo mi religión? ¿Son cosas serias para mí o son 
pasatiempos de los cuales me valgo, para que yo tenga un determinado status 
social, para que yo tenga una representación social, para que yo no sea diferente 
a los otros?
Importantísimo es saberlo, en ese gran reloj del universo, como pendulamos 
nosotros, para qué lado vamos, de qué lado venimos.
Raúl Teixeira.




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ANTE LAS COMUNICACIONES

Las comunicaciones deben leerse y examinarse si 
son escritas, y escucharlas con atención profunda si 
son parlantes; y siempre que los espíritus no 
aconsejan el fiel cumplimiento de todos los deberes,
 el afán por el trabajo y el deseo del bien universal no 
deben aceptarse sus consejos. 
No es tampoco prudente ni razonable estar de continuo 
importunando a los espíritus, tomándoles parecer para 
las cosas más triviales de la vida, porque lentamente, sin darse uno cuenta de ello, se va pasando con armas y bagajes al campo del fanatismo. 
No olvidéis, pues, mis consejos, y tener siempre presente que sólo por la 
abnegación y el sacrificio en bien de la humanidad el espíritu se engrandece y
 penetra en los mundos donde existe la felicidad. 

Memorias de Amalia Domingo Soler 

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martes, 26 de mayo de 2015

Ciencias educacionales a la luz del Espiritismo



CIENCIAS EDUCACIONALES A LA LUZ DEL ESPIRITISMO

La vida es un proceso de crecimiento del alma  al encuentro con la grandeza Divina, es por eso que el hombre debe aprovechar las luchas  y dificultades en su camino, para dilatar su círculo de relaciones y de acción.

El mundo es camino vasto de evolución y mejoramiento, donde  transitan a nuestro lado, la ignorancia y la flaqueza.
Para transformar a la criatura humana, es necesario educarla, alterando para mejor  los paisajes morales de la sociedad y del planeta terrestre.

Educar, bajo cualquier aspecto, es conducir con seguridad, libertad y responsabilidad, equipando  al alumno con valores que lo capaciten  para la vida, para la victoria sobre las pasiones disolventes,  preparándolo para los pasos más agigantados de la evolución.

La Educación se convierte en moderadora de la agresividad y de los paisajes primitivos, substituyéndolos  por comportamientos saludables, que desarrollan sentimientos nobles, e imprime aptitudes de respeto a la vida y a sus manifestaciones.

Gracias a su acción continuada se formulan en el ser los códigos de conducta, ampliando los horizontes del pensamiento, plasma el carácter en niveles superiores, contribuyendo  armonizar las relaciones y la convivencia entre las personas, sin roces ni opresiones desgastantes.

A la Educación le compete el elevado menester de erguir al ser humano a las cumbres del progreso, presentándole los horizontes infinitos  que esperan ser conquistados y que están a su alcance.

La Educación tiene el deber de equipar al postulante  con los recursos hábiles  para poder enfrentar los desafíos, solucionarlos de la mejor forma posible, adquiriendo estabilidad emocional e intelectual, sin olvido,  de los valores morales que deben ser grabados en el individuo en formación, mediante derroteros culturales y ejemplos morales.

La infancia y la adolescencia son los periodos más propicios  para el aprendizaje, es esa la época idónea  para esculpir  las lecciones  para que estas permanezcan como una ruta de seguridad para toda la vida.

Para facilitar  mejor el florecimiento de las aptitudes individuales, la formación inicial ha de ser muy amplia, iniciando un curso orientado hacia sus posibilidades, sin olvido, sin dudas, de que la especialización exagerada,  aunque califica al individuo para las profesiones, también lo limita, casi convirtiéndolo en un robot.
El hombre forma parte integrante del Universo,  y cuanto más se informe a su respecto, mejor se torna la convivencia consigo mismo y con la Naturaleza.

Es necesario proporcionar al individuo  un curso agradable, accesible y fascinante, perfeccionándole  la calidad sin perjuicio de los valores de la educación.

Siendo indispensable la moderación en los excesos, y la presencia de ejercicios, que tornen el aprendizaje agradable, rico en compromisos  y sin necesidad  de cuidados perturbadores, ya que  con las exageradas cargas de trabajo,  fatigan y angustian al alumno, haciéndole ejecutarlas bajo amenazas  punitivas.

La religión debe ser aprendida en el hogar y en el templo de su confesión de fe correspondiente. Bajo  todos los aspectos  que se pretenda considerar la escuela ha de ser laica, libre  de obstáculo de imposiciones sectarias, partidista con el fin de facilitar  una libre y feliz elección por parte de sus integrantes.

Pues pese a que se presenten con apariencia  de fundamentos espirituales, él comportamiento de la mayoría de los educadores, es, lamentablemente, oportunista, dada las presiones socio económicas, socio políticas y el ansia ml contenida de liberación de los viejos cánones religiosos, cuyos efectos morales y sociales fueron dañinos  en el pasado y lo son también en el presente.

La escuela es un fiel núcleo para la formación del carácter, de la mente y del sentimiento del alumno, debe tornarse cada vez más importante:  un templo para el saber, un taller para experiencias  culturales  y vivenciales,  un hogar de intercambio de informaciones y de contenidos comporta mentales de modo que la sociedad esté allí representada, facilitando la preparación  para las empresas externas, en la familia, en el grupo, en la comunidad en general, de lo que surgirá indirectamente, sin vinculación doctrinaria  un base de seguridad para la educación integral, que abarca naturalmente, la del ser en su condición de Espíritu inmortal.

El proceso de la educación debe sustentarse en bases dinámicas, jamás estacionándose en lo ya hecho, pese a los resultados provechosos conseguidos. Los mecanismos de la educación deben estar siempre receptivos a las nuevas contribuciones del conocimiento, de manera  de evolucionar y penetrar más profundamente en las raíces de las necesidades de los educadores.
  
A medida que las experiencias demuestren la necesidad de nuevos métodos compatibles  con la Psicología del aprendizaje, para el niño y el joven, nuevos marcos de experiencias  edificantes deben ser propuestos, sin que se entre en choque  con las técnicas convencionales. Siempre será posible  la conciliación de los métodos denominados académicos con las alternativas que traen una nueva contribución y en el futuro, se transformaran en científicos, al ser definidos sus paradigmas y conceptos.

Cuando el amor forme parte de cualquier actividad humana, abriendo espacio para el respeto por el prójimo y para sí mismo, amando a Dios por sobre todas las cosas, el modelo educacional, sin vinculación religiosa con cualquier doctrina, demostrará  que las reglas existentes en la sociedad son necesarias transitoriamente, ya que el proceso de evolución es inevitable  y cada pueblo se desarrolla con características muy propias, sin embargo todos, creciendo en un periodo tecnológicamente, en otro moralmente, hasta el momento en que esos dos brazos del progreso real  se amplíen concomitantemente, sin las presencias del monstruo de la guerra, de la esclavitud socioeconómica  del hombre o de cualquier otro tipo de discriminación.

Trabajando la conciencia individual del educando, (sin lavado cerebral) se crea una conciencia colectiva y cuando es noble, sin duda  la que le sigue es igualmente digna.

El ser consciente de sus responsabilidades, elimina los monstruos del miedo, de la punición, de la culpa, acabando por conducir la armonía mental y un elevado concepto de deberes para con él mismo y para con su prójimo, para con la sociedad, tornando legítimas las reglas establecidas y fundamentadas en principios éticos  relevantes.

El hombre es un ser que posee un cuerpo físico, cuerpo emocional y y cuerpo mental y para alinearlos  y no dispersarlos como hasta ahora a hecho, la Educación a de ser menos preconceptuosa, y han de ser incluidos en sus programas  los estudios respecto  al hombre integral, facilitando las preguntas  en torno  del ser Transpersonal, de las Doctrina Parapsíquicas,  de la Parapsicología, de la Psicotrónica, de la Psicobiofisica, de la Transcomunicación Instrumental, conforme lo hicieron Allan Kardec, William Crookes, Cesar Lombroso, Ernesto Bozzano etc. y otras autoridades, el hombre pasará a ser considerado como Espíritu, Periespíritu,   y Cuerpo físico o conforme al lenguaje parapsicológico: Energía pensante, Psicosoma y Soma.

La escuela será, al mismo tiempo, laboratorio de investigación del alma, sin ninguna connotación religiosa, a fin de ser mejor entendida  la vida en su profundidad y realidad legitima, permanente.

La metodología  de la educación debe revestirse de profundidad psicológica para enriquecer al educando con experiencias aplicables a lo cotidiano, desarrollando así la capacidad   de vivir cualquier situación, sin la visión triunfante  en la gloria, ni la aceptación pesimista en la dificultad o en el perjuicio. La vida es una realidad  desafiante  en cualquier circunstancia  y la función de la Educación es ampliarla, tornándola accesible y realizadora.

Los estímulos para el aprendizaje deben permanecer después de los cursos escolares, dado que la vida es la gran, noble y permanente  Escuela a ser conquistada.

Educar, pues, es facilitar la vida, enriquecerla de luz y plenitud.

Existe un modelo educacional  evidentemente apropiado, a través del cual alcanzaremos con mejores resultados los principales  objetivos del hombre integral (la Educación) y ofrece excelentes resultados, y felizmente, ya se piensa en establecer, en el área  de la programación escolar , la introducción de disciplinas  transversales, que tienen  y como objetivo la inclusión de doctrinas  éticas, sociales, comporta mentales, ofreciendo una  visión espiritual del ser compatible con el pensamiento religioso de todos los credos: Dios, inmortalidad, elevación de pensamiento.

Un modelo educacional que construya un hombre integral es elaborado mediante la visión espiritual, gracias a la cual se mezclan informaciones generales, convencionales, pero también se viven  las mismas  en lo cotidiano de las salas de clases, tornándose el educador en un verdadero ejemplo de aquello que transmite.

En el proceso de la evolución de la Escuela y de la Educación, se llega a una etapa de las más importantes para la formación de los individuos, que es a través de la enseñanza formal, convencional.

Solo la educación podrá reformar a los hombres, nos dicen los Espíritus en la pregunta 796 de el Libro de los Espíritus, es un concepto que Allan Kardec transcribe , sin embargo, el Codificador esclareció antes que será la educación moral quien se encargará de desarrollar  los valores pertinente  al ser humano,  y complementa: que no se refiere a la educación moral por medio de los libros y si a la que consiste  en el arte de formar caracteres , a la que suscita habatos, porque la educación es el conjunto de habatos adquiridos. Después concluye el Codificador: El desorden y la imprevisión son dos llagas que solo una educación bien elaborada puede curar. Ese es el punto de partida, el elemento real del bienestar, la garantía de la seguridad de todos. (El Libro de los Espíritus- pregunta 685)

En la familia se forman los caracteres, son inculcados los habitos saludables en el educando, auxiliándolo con el conocimiento escolar para superar el desorden y la imprevisión, a favor de la seguridad de todos.

Cuando el modelo pedagógico/tecnológico se propones formar individuos inteligentes, autónomos, creativos, críticos  y agresivamente ambiciosos, en fin, vencedores, se olvida de que el mundo necesita seres afectuosos,  cordiales, tolerantes, condescendientes, finalmente humanos.

La meta esencial de la Educación es dar vida. Antes se creía  que su tarea era preparar  para la vida. Hoy, dada su importancia en el mundo, ella es una forma eficiente de dar vida. La gran preocupación, en el área de la educación, debe ser la de preservar los valores humanos con todos los recursos que constituyen la criatura dignificada y dignificante.

Para ofrecer al niño y al joven condiciones  educacionales  para el surgimiento del pensamiento creativo, verdadero, nuevo, necesitan recursos que les faciliten el desarrollo de los programas  que deben desenvolver, y la Escuela es siempre el admirable laboratorio que posibilita el despertar de los valores  adormecidos momentáneamente.

En el caso que nos ocupa, la Escuela deberá ser liberal y portadora de recursos que desarrollen el sentimiento de lo bueno, de lo noble y de lo bello, al mismo tiempo adaptándose  a las épocas de renovación, para que no permanezca estacionada en las bases ascentrales, que sirvieron en su época, pero que no se adaptan  a los tiempos nuevos. Esas condiciones educacionales serán el resultado de la observación del comportamiento intelecto-moral de los alumnos, de sus posibilidades a ser ampliadas y mediante técnicas compatibles con los valores vigentes, abriendo espacios para las realizaciones futuras.

La escuela debe estar abierta a nuevos experimentos educacionales, siempre que sea necesario actualizar los métodos  de enseñanza, renovar los procesos iluminativos, crear oportunidades de crecimiento.

El futuro de la Humanidad camina con los pies del presente idealista y la Escuela no se puede marginar, para no quedar superada.

Para desarrollar la autoconfianza en el niño y en el adolescente, considerando que, en casi todo, se refleja uno en la vida del otro, el estimulo es la base para cualquier acción. Cuando  sean divulgados los resultados  de labores edificantes  con entusiasmo; cuando los hombres nobles reciban el apoyo que necesitan  para la prosecución de sus proyectos; cuando haya propaganda  de los valores  que engrandecen al ser humano  en detrimento de los escándalos, de los juegos sexuales  explícitos, de la exaltación  de la violencia y del crimen, el educando desarrollara naturalmente  la autoconfianza en sus posibilidades, sintiéndose estimulado a imitar  a los triunfadores, a los genios, a los sabios, a los realizadores, igual que ocurre hoy con la vida que se desarrolla a nuestro alrededor, las modas, el arte, las ideas innovadoras etc.…

De alguna forma, la Escuela no es solamente el lugar donde se aplican los métodos pedagógicos y psicológicos de la educación, sino también, del relacionamiento social, de todas las actividades que se expresan en la comunidad y se tornan fundamentales para la vida.

Para no poner en riesgo el equilibrio deseable y armonioso entre lo intelectual y afectivo, es imprescindible la vigilancia, para que el auxilio que se puede  extraer de las conquistas  tecnológicas no mate el sentimiento, el compañerismo, el respeto humano en el desarrollo del programa educacional.

Para estimular al alumno no solo intelectualmente, sería viable que, en los cursos escolares fuesen establecidas la visitas a Hospitales, Hogares de niños y de ancianos, Clínicas  de Salud Mental y de Enfermedades degenerativas  - Cáncer, Sida, Sífilis y otras- a fin de que puedan ser explicados los fenómenos  aflictivos de la existencia corporal y la necesidad de la solidaridad para con todos aquellos que padecen cualquier tipo de limite, de dolor, de carencia, teniendo en vista, naturalmente, la faja etaria del educando, así como las posibilidades de comprensión  de los acontecimientos.

Los programas se iniciarían por los métodos teóricos, partiendo, después, hacia las experiencias prácticas, cuidadosas, con objetivos definidos  de ser desarrollados los valores de la solidaridad y del amor por los sufrientes de cualquier naturaleza.

Otra cosa factible, es que se estableciesen  como programas las tareas que tuviesen  por objetivo la promoción social de niños, jóvenes y adultos marginados, tornando la Escuela en una fuente de inspiración y de realizaciones constantes, ofreciendo amplios recursos, más allá de los intelectuales.

La sociedad humana en los tiempos actuales está desanimada  debido a que está equivocada con relación a los valores humanos. Desilusionada,  por falta de apoyo y de respeto por la sociedad, los postulantes al conocimiento padecen la hipertrofia  de los sentimientos, permaneciendo en las escuelas por la búsqueda de títulos  que les faciliten el triunfo en el mundo, sin conciencia del valor de la auto-realización.

El abuso de drogas y de sexo en la Escuela, el desinterés de los maestros, considerando los salarios ridículos que reciben, hace que el instituto o la escuela, como queramos llamar el lugar de estudio, deje de ser el templo del saber  para transformarse en un lugar de encuentros para pasar el tiempo,  pues se espera por el Diploma y no por la capacitación para la lucha en el mundo social.

Cuando se de la reversión de estos acontecimientos y la sociedad valore más y mejor el conocimiento en detrimento de la astucia, así como a la cultura, en vez de la fuerza muscular  o la agilidad física, la Escuela recuperará su lugar , y los educadores serán emulados a un cambio de comportamiento con más eficiencia en el área de los estudios que conducen   la concienciación de sus deberes y de su realización anterior.

La competitividad puede influir positivamente, en la educación, siempre que su objetivo no sea el de aplastar o vencer a otro.  Es un estimulo para conquistar espacios  y realizaciones dignificantes. La escuela siempre se valdrá aun, por bastante tiempo, de la evaluación de resultados  del aprendizaje produciendo inconscientemente, un sentido de competición positivo.

La competición lamentable es aquella que humilla, al perdedor situándolo en posición inferior. Las naciones ricas, muchas veces carentes de valores éticos, dieron inicio al mundo de las competencias, para la adquisición de vidas y recursos intelectuales que les faltaban, tornando al hombre objeto de compra  y no instrumento de ideas. Los deportes  perdieron casi el sentido de competición calificativa para tornarse en industrias de profesionales  destituidos  de sentimientos fraternos, cuyos únicos intereses son el dinero y la supervaloración que les posibilita  disponer de más  altos estipendios. Ganar en las competencias se tornó un factor de mercado y no de ideal o de placer. Lo mismo ocurre  en otras áreas del comportamiento artístico, cultural, social…

Los estímulos por el idealismo o las competiciones  para la calificación de los participantes, son métodos valiosos para la conquista de valores nobles que deben ser preservados.

La Educación es una forma de dirigir al alumno al autodescubrimiento, es un inevitable viaje interior,  gracias al cual el alumno  descubre las posibilidades que están a su alcance, así también lo que realmente desea en la vida, evitando  enmarañarse por las conquistas exteriores que no satisfacen su plena realización. En el futuro, el profesor tendrá conocimiento del Espíritu y sus potencias, así entenderá los conflictos  y problemas que desafían  y enfrenta el alumno para los cuales deben recibir orientaciones de seguridad.

La conquista de la conciencia en la Escuela, marchará al lado de la adquisición del conocimiento, del discernimiento para la acción, de manera que cada alumno descubra lo que hacer, cuando y como realizarlo. Al mismo tiempo, esa experiencia conducirá al autodescubrimiento.

El desinterés, la indiferencia, la falta de voluntad, y empeño  de los alumnos,  es debido, a la falta de respeto hacia la Cultura general y la supervaloración de los deportes y de las diversiones.

En el hogar se inicia el amor por el aprendizaje, dado que en la familia se encuentra la primera escuela, formadora del carácter y de la personalidad.

Para desarrollar el interés de los alumnos, se hace menester  que los individuos en particular y el Estado en general, pasen a considerar la educación como de vital importancia para una existencia saludable y feliz en la Tierra.

La Humanidad  no puede vivir solamente  de la exaltación en las conquistas, en el campo del deporte, de las aficiones sean las que sean, ya que son transitorias.

Por tanto, es indispensable  que la familia y el Estado conjuguen esfuerzos  para la valoración de la Escuela y de su grandioso significado en la edificación de una sociedad justa y feliz.

La educación moral, no es una doctrina  de esta o aquella Institución, es de todas. Se inicia en el hogar, de los padres  con relación a los demás individuos, incluyendo a los familiares y se prolonga en la Escuela. En un futuro próximo, como ya viene ocurriendo, un campo de experiencias integrales, en las cuales se unirán todos los esfuerzos para el equilibrio, que resulta de lo que se es, de los que se hace y de aquello a lo que se propone.

A la Educación le cabe, en todas partes, la gran tarea de renovar la sociedad, partiendo del alumno bien orientado, disciplinado y auto conocedor de sus necesidades.

El perfil de la Escuela del próximo siglo, del futuro a de tener el aspecto de un hogar transitorio, rico en seguridad emocional y cultural, donde todos se estimen como verdaderos amigos y hermanos, movilizándose en un ambiente de solidaridad y comprensión, disfrutando  de libertad de pensamiento y de acción, con entera responsabilidad y conciencia, de modo que los derechos ajenos sean respetados y tenidos en cuenta, sin tentativas de traspasar las fronteras invisibles , pero seguramente conocidas.

La educación en el próximo milenio, será efectuada por el desarrollo tecnológico, repercutiendo, conforme algunos imaginan, en la eliminación del espacio físico de la escuela, del trabajo, hacia un espacio accesiblemente virtual, ese proceso ya viene ocurriendo, en razón de muchos factores. La Escuela deja de ser el edificio donde son administrados los cursos, presentadas las clases y en una visión más profunda, es cualquier lugar donde se procesa el aprendizaje y se difunden los conocimientos.

Gracias a la contribución de la tecnología y la computación, los hogares se transformaran en escuelas productivas, utilizando los recursos virtuales para la ampliación de conocimientos y mayor vivencia de las informaciones, disminuyendo la movilización de los aprendices, que pierden mucho tiempo en los viajes  hacia los núcleos centrales de información escolar.

Para llegar a una Educación en la que se observe y respete la universalización de los derechos, habrá que considerar los valores éticos ejercitados desde los primeros  momentos junto al profesor (educando) ampliándola en dirección de su integridad física, moral, social y económica; esa conducta que el mismo se sienta digno y pase a valorizar a las demás criaturas, teniendo en vista sus conquistas morales y no sus pasiones o los factores circunstanciales de proyección del mundo.
Los profesores enriquecidos por el respeto que la sociedad le debe, adecuada y honradamente remunerados, tendrán oportunidad de actualizarse siempre, no recargándose  de trabajos acumulativos para una sobrevivencia financiera equilibrada, lo que siempre dificulta la atención del compromiso asumido junto al alumno. Liberados  y respetados se sentirán capaces de infundir en las mentes nuevas las directrices de respeto a la universalización de los derechos. No se debe reducir la enseñanza a las clases, es necesario ampliarla en el contacto con la Naturaleza, con visitas a los museos, así que rememorando el pasado, podamos construir mejor futuro, sacando informaciones de la Historia.

Esa lección viva, que nos demuestra que todo pasa, contribuye a su vez a la edificación del futuro que dejará surcos de nobleza y elevación después de transcurrido su tiempo.

Mientras que no tenga el hombre  elementos para discernir, para saber qué hacer y cuando realizarlo, no se le podrá facilitar la libertad, por encontrarse distante de la responsabilidad. Conceder la libertad  sin orientación es condenar al hombre, al desequilibrio generador del libertinaje. Cuando el hombre es inmaduro, el solamente posee instintos  no educados, por tanto, posibles de encaminarlo hacia las pasiones que señalan su nivel evolutivo.

Sócrates se preocupaba en estimular al alumno a encontrar las respuestas para los variados requisitos de la vida, haciéndolo  viajar hacia dentro, con el fin de arrancar el conocimiento  que en el dormía y provenía del mundo  de las ideas, por donde deambulara  antes de vestir el ropaje carnal.

Jesús es el educador por excelencia, a Su vez se valía de sus parábolas  y sobre todo de las lecciones vivas, a fin de que Sus enseñanzas permaneciesen insculpidas en lo intimo del ser de aquellos que Lo escuchaban.

Pestalozzi inauguró la Escuela Nueva, restaurando la dignidad infantil, abriendo espacios  para la Psicología de la infancia, proponiendo  el amor como base  de una buena educación.

El modelo ideal para educar al niño, sintiéndose amado y despierto  hacia el crecimiento interior, es cuando este encuentra en el profesor el guía y amigo para el gran viaje del descubrimiento de la realidad de sí mismo y del mundo en el cual se encuentra.

 La religión forma parte de la vida de todos aquellos que creen en Dios y en la inmortalidad. La religión  tiene por meta  producir la religación de la criatura con el Creador. Variando sus métodos y contenidos, los objetivos que  alberga son siempre nobles, pese  que también, siempre sean lógicos y racionales.

Las informaciones deben ser ofrecidas al niño a partir de su nacimiento, dado que en esa fase, el Espíritu aun se encuentra en el proceso  de la reencarnación y registra los acontecimientos que suceden alrededor de su nueva experiencia  con bastante lucidez.

Es en el hogar y en el templo de cada religión, donde  el niño, desde muy temprano, debe recibir instrucciones y orientaciones  sobre las diferentes religiones, así como los esclarecimientos  que le posibiliten distinguir los valores y comportamientos de su prójimo en el mundo de relaciones.

Todo el empeño debe ser realizado por maestros y padres para que la libertad de religión sea preservada y específicamente, cada alumno sea orientado en el hogar y en su núcleo de fe al respecto de la Doctrina espiritual que deberá seguir.
Educar, bajo cualquier aspecto, es conducir con seguridad, libertad y responsabilidad, equipando  al alumno con valores que lo capaciten  para la vida, para la victoria sobre las pasiones disolventes,  preparándolo para los pasos más agigantados de la evolución.

El Estado, no tiene derecho de a intervenir  en la educación religiosa de los ciudadanos en general, porque seria una intromisión violenta en los derechos de la libertad de elección, de la libertad de conciencia.

La meta principal del profesor debe ser la de crear condiciones en el alumno para que pueda vivir con dignidad, resolviendo con sabiduría los problemas que enfrentará en el camino de su evolución. Para ello, el profesor  ha de estar enriquecido  por conocimientos que transmitirá  y embestido de valores morales  que podrán  confirmar  la excelencia del mensaje  educativo que pretende ofrecer a sus alumnos. Sin el ejemplo que se manifiesta por la vivencia equilibrada y saludable, las mejores lecciones pierden su significado profundo para tornarse tan solamente  un conjunto  de informaciones culturales sin sentido práctico de aplicación en lo cotidiano.

La transformación social será realizada mediante la educación. El individuo es el resultado de lo que hizo de sí mismo, de lo que aprendió en el grupo por donde caminó, de la formación educativa que recibió en el hogar, en la Escuela, en la sociedad.

Conjugados esos factores, inevitablemente, tendremos, la transformación de la Humanidad para mejor.

Para lograr despojar al niño de los valores, ideas y creencias enfermizas, y partiendo de que la construcción del hombre  ideal comienza en la educación formal y en la experimental, los padres y maestros deberán trabajar unidos en el mismo ideal de la educación, no transfiriendo para la Escuela toda la responsabilidad  por la formación ética, moral y cultural del niño y del joven.

El hogar y la Escuela son términos de la misma ecuación educativa y solamente cuando esos dos núcleos  de vida estén en sintonía y trabajen unidos es que se podrán mantener los valores elevados, las ideas nobles en consideración y  las creencias en la dignidad humana como base para el progreso individual y general de la sociedad.

Procuremos trabajar el universo infantil con los instrumentos del amor y de la razón, grabando en su interior la certeza de su inmortalidad, tanto como también informarlo y concientizarlo de que es miembro actuante de la familia universal, esto constituye el principal, y urgente  desafío para la educación, que posee valiosos recursos para disolver los canceres del egoísmo, del orgullo, de la prepotencia, generadores de la miseria   de variado orden.


Trabajo realizado por Merchita (mercedes Cruz Reyes).
Extraído del Libro: Actualidad del Pensamiento Espirita, de Divaldo Pereira Franco, por el Espíritu “Vianna de Carvalho”

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        La paciencia
7. El dolor es una bendición que Dios envía a los elegidos; no os aflijáis, pues,cuando sufrís, sino por el contrario, bendecid a Dios Todopoderoso que os ha señalado el dolor en la tierra para la gloria en el cielo.
Sed pacientes; la paciencia también es una caridad, y vosotros debéis practicar la ley de caridad enseñada por Cristo, enviado de Dios. La caridad que consiste en la limosna que se da a los pobres, es la más fácil de todas: pero hay una mucho más penosa, y por consecuencia mucho más meritoria: es "la de perdonar a aquellos que Dios ha colocado a nuestro paso para ser instrumentos de nuestros sufrimientos y poner nuestra paciencia a prueba".
La vida es difícil, ya lo sé; se compone de mil frioleras que son alfilerazos que acaban por herir; pero es menester mirar los deberes que se nos han impuesto, los consuelos y las compensaciones que por otra parte tenemos, y entonces veremos que las bendiciones son mucho más numerosas que los dolores. La carga parece menos pesada cuando miramos a la altura que cuando doblamos la frente hacia el suelo.
Animo, amigos, Cristo es vuestro modelo; sufrió más que ninguno de vosotros, y nada tenía que echarse en cara, mientras que vosotros tenéis que expiar vuestro pasado y fortificaros para el porvenir. Sed, pues, pacíficos; sed cristianos; esta palabra lo enseña todo. (Un Espíritu amigo. Havre, 1852).

Del libro de Allan kardec:   EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO
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EL ALMA HUMANA

El alma es un constituyente natural del organismo humano, responsable de todos los actos de la vida.

El alma, como parte del organismo, y frecuentemente admitida por la mayoría de las personas, aunque no reconocida por su importancia como responsable de los fenómenos biopsicoemocionales que ocurren en la vida de cada uno.

Todo ser humano es un alma viviente que se identifica por sus atributos propios y no por su apariencia física o por sus adornos exteriores. El alma es un ser actuante que puede actuar continuamente sobre el organismo, vivificándole las células, promoviendo la salud y el bienestar, realiza, en cada criatura, el encuentro entre lo humano y lo divino.

Como espíritu encarnado, el ser humano tiene su dignidad y debe ser respetado, no obstante la situación en que pueda encontrarse y las faltas que haya cometido. Es un ser en fase de evolución, camino de su perfeccionamiento, aunque esté pasando por situaciones menos dignas.
Por falta de perfeccionamiento espiritual, los seres humanos todavía no comprendieron el significado de la vida y la oportunidad que disfrutan de realizarse como almas vivientes, para alcanzar planos progresivamente más elevados en la escala de la evolución.
La vivencia de la realidad del alma se caracteriza por la valorización de los bienes espirituales y por el desprendimiento de las preocupaciones hacia los bienes transitorios de la vida.
El amor es el recurso para que el ser humano pueda vivir la realidad del alma, requisito esencial para que pueda alcanzar la vida plena como ser viviente.
Pero la primera fase para alcanzar el conocimiento de la realidad del alma, consiste en admitir su existencia, como parte integrante del organismo humano, responsable de sus atributos psíquicos y espirituales, y por los actos de la vida diaria.
Allan Kardec, en el Libro de los Espíritus nos esclarece que Los Espíritus son los seres inteligentes de la Creación y se caracterizan por su individualidad.
Fueron creados simples e ignorantes y tiene la oportunidad de evolucionar y de volverse perfectos.
El pensamiento, la inteligencia, las cualidades morales y la consciencia, son atributos del alma.
Las almas son los espíritus encarnados. Forman parte de la constitución de los seres humanos temporalmente, para purificarse y esclarecerse y fuera de ellos, como espíritus, pueblan el mundo invisible.
La participación de los espíritus en la formación de los seres humanos se hace a través del proceso de reencarnación, un fenómeno de asociación, dándoles la oportunidad de evolucionar, pues todos los espíritus tienden a la perfección.
El ser humano está formado de cuerpo y alma. El cuerpo tiene una estructura biológica que  envejece con el paso de la edad, durante la vida. El alma, de estructura energética, no envejece, sino que evoluciona a través de las reencarnaciones.
La evolución anímica o espiritual constituye la adquisición más importante que puede ser deseada tanto por las criaturas encarnadas como desencarnadas.
Ella se realiza paulatinamente, a través de las generaciones, mediante esfuerzos basados en la práctica del amor fraterno. El grado de evolución espiritual caracteriza la posición alcanzada por las criaturas en su andadura a través de los tiempos.
La evolución espiritual se manifiesta por diferente  atributos como la bondad, la sabiduría, la comprensión, el desprendimiento de los bienes materiales, la sinceridad en el trato con los semejantes, la vivencia de pensamientos positivos y la anulación de los pensamientos negativos como los de la ira, celos, traición, falsedad, odio, agresividad y de toros de la misma naturaleza, que deberán ser exiliados del planeta Tierra, que habrá alcanzado un nivel elevado de vibración espiritual en el albor de la nueva era que se aproxima, donde los hombres serán buenos y se amarán unos a otros.
Nadie nace por casualidad, sino para realizar un destino, promover su perfeccionamiento físico, mental, emocional y espiritual, y para colaborar para la mejoría de las personas y del ambiente en que se encuentra.
Conforme la ley de la evolución, presente en todos los sectores de la vida, bajo la égida del amor y del trabajo, el hombre puede realizar, directa o indirectamente, en el corto periodo de su existencia, algún progreso individual y colaborar para la promoción de otras personas, de su propia familia o de la comunidad en que vive.
Cada uno tiene, así, la responsabilidad de aprovechar su tiempo, de perfeccionarse en todos los campos de actividad, y de ayudar a los que lo necesitan, promoviendo el progreso general. Nacer de nuevo significa tener una nueva oportunidad de volver, para tener una nueva existencia como ser humano.
La reencarnación tiene un alto significado, principalmente para los seres que acumularon débitos cármicos en existencias anteriores, y tienen una nueva oportunidad para evolucionar espiritualmente.
La reencarnación tiene, todavía, el significado de posibilitar, a los Espíritus más evolucionados, la oportunidad de regresar para ayudar a los seres humanos en su proceso de evolución.
El nacimiento del cuerpo, simbolizado por la carne, es un fenómeno biológico, semejante al que se realiza entre los seres del reino animal, según las leyes biológicas; y el nacimiento de espíritu o alma es un fenómeno propio de los seres humanos y se realiza según las leyes espirituales, a través de la reencarnación.
Siendo el alma la responsable de todos los actos de la vida diaria, se comprende la importancia de ser movilizadas actividades para las realizaciones evolutivas del alma, viendo como toman consciencia las personas, apartándolas de la inercia, de la rutina y del negativismo a fin de poder alcanzar, de modo duradero, el camino recto y triunfal del proceder humano.
El conocimiento que el ser humano puede tener, de la realidad del alma, constituye la información más importante que pueda adquirir en toda su existencia, pues innumerables personas desconocen que, aparte del cuerpo físico, cada uno tiene una alma inmortal que dirige sus actos.
Y aquellos que dicen saber que el ser humano está formado de cuerpo y alma, desconocen su participación en la vida humana y que la misma se manifiesta por el pensamiento, por la inteligencia, por el sentido de responsabilidad, por el carácter, por la consciencia, por la voluntad, por el libre albedrío, por la intuición y por el anhelo, muchas veces oculto, de sentirse  útil a los semejantes.
La adquisición de ese conocimiento puede traer un enriquecimiento de su ser, advirtiéndole  para el reconocimiento de la unidad de la Creación y de la responsabilidad de su propia existencia, y el amor que debe dispensar a todos los seres de la Naturaleza y, especialmente, a las criaturas humanas, independientemente de su edad, raza, condiciones sociales, económicas y de su propio estado físico.
M.C.R
Extraído del libro Enfermedades del Alma “Roberto Brólio 

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Mensaje


El problema de emitir 
un juicio
...Jesús jamás juzgó las faltas de aquellos que le presentaban acusados de delitos, pese a que Él tenía la visión global de los acontecimientos, o tal vez por eso mismo...
Conocedor de la debilidad humana nos recomendó que a nadie juzgáramos, porque por el modo como haya sido considerada la flaqueza ajena así se juzgará la de cada uno.
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